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6 Miradas sobre la técnica, pensamientos sociales, ciberciudades, vidas cotidianas

Bibiana Apolonia Del Brutto

Miradas sobre la técnica y el humanismo tecnológico

Heidegger publicó, en 1947, La Carta sobre el Humanismo junto con el texto La Doctrina platónica de la verdad en los que plantea tanto el mito platónico como la evolución del humanismo. La narración platónica sería el comienzo de la historia de la filosofía según Heidegger, de la metafísica en la que el pensamiento del Ser ha sido siempre a través del ente o la entidad del ente, Dios o el Absoluto. El comienzo de la metafísica en el pensamiento de Platón es al mismo tiempo el comienzo del “humanismo”, pero el humanismo ha perdido sentido y merece la pena volver a dárselo. Heidegger piensa que la explicación de la pérdida del humanismo está ya en su propia naturaleza que lleva aparejada la decadencia y la publicidad: todo “ismo” surge por el debilitamiento del pensar originario que ha perdido fuerza por alejarse de su elemento, el pensar del Ser. Se convierte entonces en filosofía, en una ocupación, en una profesión que necesita del lenguaje sólo como instrumento de intercambio e información de los saberes académicos ya tecnificados. La humanitas es el substrato metafísico de la modernidad, entendida como imperio del principio de razón que se consuma en la técnica, el auténtico nihilismo.[1]

Heidegger y Sartre aparecen como dos paradigmas para la decisión por el hombre o por el Ser. En ambos es fundamental el concepto de “situación” para la decisión o decisiones. Las diferencias residen en el modelo de “historia” en la que se encamina la situación. Para Heidegger, el modelo es parte de la constatación de que la historia ya no es la historia del hombre sino la del Ser. Cuando Heidegger habla de la tecnificación del lenguaje como impedimento para acceder al lenguaje originario de la poesía, ese impedimento tiene siempre el mismo nombre desde 1935: “el americanismo”. Consiste, básicamente, en reducir el lenguaje a un instrumento de comunicación, al que denomina “americanización del lenguaje”. Como instrumento debe de ser claro, preciso y eficaz. O se trata de lograr el máximo de intelección con el mínimo de expresión; de allí, el auge de las abreviaturas como sustitutas de las palabras. Luego, Heidegger amplía esta tesis afirmando que la cibernética es la ciencia de las ciencias y ha ocupado el lugar de la metafísica. En ella el lenguaje, el mundo es información.

La reducción del lenguaje a información corresponde en Heidegger a la del mundo reducido a imagen, así como para Walter Benjamin era el mundo reducido a copia. Luego vienen los numerosos sucedáneos emparentados con ellos: la era del espectáculo (Debord), la era del simulacro (Baudrillard), la copia sin original y, finalmente, la era de la velocidad (Virgilio con su estética de la desaparición).[2]La óptica de Virgilio es la del nihilismo, la nueva ciencia, la dromología, la lógica de la velocidad. Convierte a éste en un nuevo absoluto en lugar del espacio y el tiempo. Con la revolución de los transportes, el viaje prácticamente desapareció entre la salida y la llegada. Con las telecomunicaciones ha quedado reducido a la llegada. Virgilio se plantea la velocidad no como algo que caracteriza al movimiento del hombre sino que es el ser humano mismo el sujeto del movimiento.

Heidegger considera que la filosofía de raíz grecolatina como pensamiento calculador ha llegado a su fin con la culminación de la modernidad. O al límite de sus posibilidades, disolviéndose en ciencias positivas y configurando la actual época técnica. La ciencia que toma el timón es la cibernética y el lenguaje ya no es “la casa del Ser”, sino que es information (en inglés), intercambio de noticias. La palabra información significa, primero, la notificación que informa al hombre actual de la manera más rápida, completa, clara y lucrativa posible. Cómo ha de asegurarse sus necesidades, en lo que se refiere a su demanda y cómo cubrirlas.

“La caracterización del lenguaje como información suministra la razón para construir máquinas de pensar y edificar grandes centros de cálculo. Pero cuando información in – forma, es decir, comunica noticias, está, al mismo tiempo, formando, es decir, dispone, dirige. La información, en cuanto a transmisión de noticias, es también el dispositivo que coloca a los hombres, objetos y existencias en una forma tal, que basta para asegurar el dominio del hombre sobre toda la tierra e incluso lo que está fuera de este planeta. No hace falta ser profeta para saber que las ciencias que se van estableciendo estarán dentro de poco determinadas y dirigidas por la nueva ciencia fundamental, que se llama Cibernética. Ésta corresponde al destino del hombre como ser activo y social, pues es la teoría para dirigir la posible planificación y organización del trabajo humano. La Cibernética transforma el lenguaje en un intercambio de noticias. Las Artes se convierten en instrumentos de información manipulados y manipuladores.[3]

Se trata nuevamente del americanismo, del modelo de pensamiento calculador encarnado en la cibernética. Ésta no tiene sólo un valor instrumental, sino que define un modo de pensamiento, caracteriza una forma de ser y acuña una época. El argentino Norberto Wiener la definía de esta forma en los años 60:

“Hemos decidido llamar a toda la materia referente al control y teoría de la comunicación, ya sea en la máquina o en el animal, con el nombre de cibernética, que procede del término griego kibernetes o timonel.”[4]

La cibernética lleva a su extremo los tópicos referidos a la técnica, como son la organización y la automatización, la seguridad en el cálculo. Y agrega la desmaterialización, ya que no representa a la imagen de la “explotación” y la destrucción de las energías naturales.

Hablar de una era digital o de la información significa hacer una afirmación cualitativa que parece desmentir el que cuantitativamente no estén tan extendidas. A tal efecto son apropiadas las reflexiones de Rafael Capurro[5] cuando distingue una época de la información y una época informada, recordando a Kant cuando diferenciaba entre una época de Ilustración y otra ilustrada. De esta manera, hablamos con rótulos, indicaciones hacia dónde se camina. El lenguaje esta indicando una postura esencialista en el hablar alrededor de la técnica y de las nuevas tecnologías y ese esencialismo tiene en la mayor parte de los casos un sesgo determinista, cree en un sí o aseidad de la tecnología independiente del ser humano y ello suele llevar a un pesimismo respecto de ella, ya sea por ideas de izquierda o de derecha.

“De esta manera las lecturas simplificadoras que se hicieron en el siglo anterior deben ser revisadas porque siguen presentes en forma de tópicos: la técnica como un producto de la modernidad racionalista”.

Descartes y Bacon ya tenían su forma de humanismo en el “progreso del género humano”. “Si sustituimos especie y género humano por individuos, quizás podamos mantener el “progreso humano como meta”. Lo que puede hacerse ya no se deja en manos de la razón, la naturaleza o la humanidad, sino en las del individuo. Antes, esa técnica ayudaba a transformar una realidad que ya se conocía por otros medios; hoy, la realidad se construye por medio de la información. El acceso a la información forma parte de la transformación y creación de las realidades. Por eso, este tema es también una cuestión política y no meramente de conocimiento científico.[6]

El humanismo tecnológico surge del cruce de la modernidad con la vida corriente. No se trata del humanismo basado en la humanidad como una tesis idealista, sino del individuo. Con el humanismo del individuo se potencia la categoría de la relación, que no tiene como referente sólo a las sociedades postindustriales sino al Tercer Mundo y Latinoamérica, no como frontera y cerramiento, sino como lugar de encuentro, de relación, de partida y posibilidad. A ello contribuye el pensamiento en imágenes o una nueva cultura audiovisual. Es el pensamiento que contribuye a la dignidad humana que contiene en su base “morales de emergencia”, como las llamó el filósofo argentino Arturo Roig o “la lucha por el reconocimiento de las dignidades en las situaciones de injusticia social”. Esta es una dimensión emancipadora sobre la que hay que realizar ajustes con las tecnologías que no están precisamente basados en la razón científica sino en la dignidad humana.

La propuesta de Ortega y Gasset en su tan reconocido texto Meditación de la técnica pertenece a otro tipo de humanismo, más barroco pero latino. Para Ortega la vida era una navegación, la tecnología entraba en la “tercera navegación de vida”, la vida en las sociedades de la información es hoy, un continuo navegar, escribió. El navegar aparece en Ortega como una forma de la existencia, a la vida como aventura, como ir siempre por los mares no navegados.

“La técnica es la reforma de la naturaleza que nos hace necesitados y menesterosos, reforma en sentido tal que las necesidades quedan a ser posible anuladas por dejar de ser problema su satisfacción.”[7]

La técnica es lo contrario de la adaptación del sujeto al medio, puesto que es la adaptación del medio al sujeto. La vida no está hecha para Ortega, hay que hacerla, pero no es unilateral sino multilateral. Y esta multilateralidad son las caras límite de la vida. El humanismo barroco de Ortega consiste en un sentimiento estético que nace como naufragio y, por ello, el hombre es un ser tecnológico. Recorre diferentes fases de la navegación del hombre tecnológico, la técnica (modificación de la realidad), las tecnologías (extensiones del cuerpo) y las nuevas tecnologías (creación de nuevas realidades).[8]Nace de la conciencia que tiene el ser humano de ser limitado, fronterizo, efímero.

“Las necesidades humanas son sólo en función del bienestar del hombre, mientras que el simple vivir, el vivir en sentido biológico, es una magnitud fija que para cada especie está definida de una vez para siempre, eso que el hombre llama vivir, el buen vivir o bienestar es un término siempre móvil, ilimitadamente variable. Y como el repertorio de necesidades humanas es función de él, resultan éstas no menos variables y como la técnica es el repertorio de actos provocados, suscitados por e inspirados en el sistema de esas necesidades, será también una realidad proteiforme, en constante mutación. De aquí que sea vano querer estudiar como una entidad independiente o como si estuviera dirigida por un vector único y de antemano conocido. La idea del progreso, funesta en todos los órdenes, cuando se la empleó sin críticas, ha sido aquí también fatal. Supone ella, que el hombre ha querido, quiere y querrá siempre lo mismo, que los anhelos vitales han sido siempre idénticos y la única variación a través de los tiempos ha consistido en el avance progresivo hacia el logro de aquel único desiderátum. Pero la verdad es todo lo contrario, la idea de la vida, el perfil del bienestar se ha transformado innumerables veces, en ocasiones tan radicalmente, que los llamados progresos técnicos eran abandonados y su rastro perdido. … El que hoy sintamos en forma extrema el prurito opuesto, el afán de invenciones, no debe hacernos suponer que siempre ha sido así…[9]

La izquierda ha denunciado y lo sigue efectuando hoy día el totalitarismo de las tecnologías, la conciencia de una progresiva mecanización del mundo con la consiguiente deshumanización. Aún aparecen los registros de la desconfianza a las tecnologías en obras como la de Orwell, 1984, la de Huxley, Un mundo feliz y Farenheit 451 de Bradbury, que fueron críticas a las tecnocracias. También cabe mencionar las obras de Herbert Marcuse con su crítica a la “sociedad opulenta” en El hombre unidimensional. La izquierda hace una crítica y revisión a la modernidad porque la técnica es voluntad de poder en sentido nietzcheano,[10] y la derecha critica a la modernidad desde la herencia del modernismo como debilidad crítica y corrosiva que disuelve las instituciones, ésta sería la herencia de las vanguardias. Ambas ven un determinismo en la técnica en el sentido en que tiene un “sí independiente” del ser humano y ya sea por su origen o por su desarrollo, es totalmente autónoma. Las críticas comenzadas a fines de los años 60 a la técnica fueron a la tecnocracia o a la politización de la tecnología. Los temores de una “sociedad administrada” en Adorno y el dominio de “la razón instrumental” en Horkheimer son ejemplos de ello.

El concepto del buen vivir como lo mencionaba Ortega y Gasset resurgió en el contexto latinoamericano como cuestionador de progreso y desarrollo de las épocas de la modernización. En América Latina, el de progreso, adoptado por el pensamiento de los primeros hacedores de la construcción institucional y los Estados, con la propuesta de dominar a la naturaleza y la conformación de estructuras productivas. Las de desarrollo, por las ideas de Prebisch y la de la CEPAL a partir de los años 40, pero también con el propósito de continuar un progreso ascendente. Después de 1880, y hasta la primera mitad del siglo XX, en toda la América Latina se produjeron cambios económicos por la expansión de los capitales europeos, británicos y estadounidenses. Este período es conocido como el del progreso, la modernización y la expansión de los Estados nacionales. El crecimiento basado en la exportación – importación se produjo como efecto de la revolución industrial europea que, a fines del siglo XIX, demandaba productos alimenticios y materias primas que ya no se producían en Europa, iniciando la división internacional del trabajo en la economía de los países industrializados y los productores de materias primas, al mismo tiempo que se canalizaban capitales buscando un mayor rendimiento. Esta integración al comercio mundial condicionó en los distintos países de América Latina la posibilidad de generar y asimilar el progreso técnico y promover el desarrollo económico, por lo que la separación funcional en la economía se estableció en función de relaciones de dominación de los países industrializados hacia los países dependientes. En Argentina, las inversiones británicas fueron amplias entre 1870 y 1913, especialmente en transportes y comunicaciones. Las exportaciones de materias primas fueron lana, trigo y carne. Posteriormente, se hicieron presentes los capitales norteamericanos.

La excepción temprana en el siglo XX a las ideas de progreso y a las liberales fueron las del peruano Juan Carlos Mariátegui, que imprimió un sello especial al pensamiento social latinoamericano criticando al positivismo y su idea de progreso, como al romanticismo, en su ensayo de 1925 Dos concepciones de vida, en el que propuso la ruptura con la filosofía historicista, evolucionista y racionalista y su culto al progreso. Mariátegui se opuso tanto al romanticismo de derecha, que pretendía volver a la Edad Media, como al comunista, que buscaba una utopía. También en El hombre y el mito, siguiendo el concepto de Ortega y Gasset de “el alma desencantada”, comparte la crisis y decadencia del racionalismo y de sus efectos positivistas. El mito es el desencanto del mundo y la pérdida de sentido de la vida, en lo concerniente al espíritu revolucionario que no está en la ciencia postulaba Mariátegui, sino en una fuerza mística, religiosa, espiritual. El nuevo romanticismo al que apelaba Mariátegui era post liberal, colectivista y ligado a la revolución social.[11] La modernidad presentaba tópicos con puestas de identidad o identidades múltiples en los tiempos de Mariátegui. Eran identidades narrativas en las que aparecían destacados representantes. Hoy, las identidades digitales son herederas de aquellas narraciones. Las preocupaciones por la estética en Mariátegui lo ligan al tecnoromanticismo, al futurismo de Marianetti, que focalizaba un hombre híbrido y la máquina personificando a un coche que iba a alta velocidad. En la actualidad tienen su correspondencia con los relatos ciberpunk con los seres desarraigados.[12]

Diferentes fueron las preocupaciones por la técnica en Argentina que aparecieron a fines del siglo XIX y en el primer cuarto de siglo XX, ya fuere como literatura de ficción o como ficciones científicas, en la industria cultural, en temas literarios, en diarios de circulación masiva, en el cine, con ideas innovadoras que circularon como un instrumento de modernización económica y como protagonistas de cambios urbanos, a la vez que hubo una intensa propagación de los saberes técnicos y de la escuela técnica.[13]

Años más tarde, la teoría del desarrollo imprimió un sesgo especial en toda América Latina a fines de los años 50 con respecto a la división de países desarrollados y subdesarrollados, en la que éstos se encontraban en una etapa inferior comparados con los primeros. La teoría, anclada en una concepción evolucionista, concebía al desarrollo como la etapa a la que todas las naciones debían aspirar. Los países eran situados en un continuo cuyos polos eran la tradición y la modernidad. El progreso seguía siendo el modelo a imitar de los países desarrollados. El texto clásico de las disciplinas sociales de los años 60 fue el de Gino Germani: Política y sociedad en una época de transición.[14]Recién con los promotores de la teoría de la dependencia se planteó en la región la realidad latinoamericana como herencia del colonialismo y que los países centrales y periféricos eran dos estados económicos necesarios para lograr la acumulación capitalista.[15] Tomar a la dependencia como una condición que configura ciertas estructuras internas en los diferentes países implicaba explicar el desarrollo como fenómeno histórico mundial, como resultado de la formación, expansión y consolidación del sistema capitalista y la necesidad de integrar en una sola historia la perspectiva de la expansión capitalista en los países desarrollados y sus resultados tomarlos como simples efectos en los países afectados. Theotonio Dos Santos agregaba que había que considerar como limitados los enfoques de la teoría del imperialismo. Hoy esta teoría se encuentra mucho más desarrollada a partir de las nociones de los modos de dominación antes que los modos de producción en el siglo XXI, siendo de claridad para comprender los enclaves productivos, de comercialización y con los saberes de la técnica, antes que con la técnica impuesta, en los trabajos de la descolonización práctica, especialmente con el extractivismo.

El Buen Vivir son las ideas plasmadas en las constituciones de Bolivia y de Ecuador y producto de la recuperación de los saberes indígenas como de la participación de múltiples etnias con sus culturas ancestrales y las vinculaciones con los movimientos sociales, así como la de intelectuales en dichos territorios. Se articularon en conglomerados en los que estaban incluidas fuerzas urbanas hasta que se consolidó el proceso constituyente. El Buen Vivir invocaba la recuperación de un saber indígena y de vivencias que reaccionaron ante las ideas del desarrollo, girando hacia otras posturas, especialmente, las que tomaran en atención a la naturaleza. El concepto se concientizó que siempre estará en construcción. Los contenidos refieren a las transformaciones de la sociedad, economía, política y en relación con la naturaleza. En la Constitución de Ecuador de 2008 se exponen una serie de derechos como alimentación, ambiente sano, agua, comunicación, educación, vivienda, salud, energía. Lo novedoso es que el concepto “progreso” aparece ligado al progreso científico, es decir, al progreso tecnológico. En el caso boliviano, el concepto del “buen vivir” aparece mucho más ligado a las etnias y sus lenguas, comenzando por el aymará. La palabra progreso no aparece en la Constitución boliviana. El modelo económico boliviano es plural y está orientado a mejorar la calidad de vida y el “Vivir Bien”. Se postula un ordenamiento económico plural vinculado a principios como la solidaridad y la reciprocidad donde el Estado se compromete a la redistribución equitativa de los excedentes hacia políticas sociales de diverso tipo. En ambas constituciones se da por manifiesto que el Buen Vivir no implica la solución por el mercado, ni tampoco por el Estado, sino a las relaciones dinámicas y constructivas entre el mercado, la sociedad y el Estado.

El plan ecuatoriano postula como objetivos para salir de la dependencia del desarrollo salir del extractivismo orientado a las exportaciones de recursos naturales que, en el caso de Ecuador, se refiere a las exportaciones de hidrocarburos. Es decir que la orientación del plan es a la generación de riqueza y redistribución bajo condiciones post-petroleras. En la práctica, Ecuador ha caído en contradicciones por el extractivismo petrolero. También le ocurre a Bolivia.[16]

Las contradicciones entre este tipo de constituciones, que toman al progreso de otra manera, y las prácticas se hacen sentir a la hora de romper tutelas con las grandes corporaciones, ya fuere en los foros internacionales como en las estrategias de comercialización globales. Si bien fueron provechosos los aprendizajes de las izquierdas latinoamericanas a la hora de poner límites a los Tratados de Libre Comercio en la década del 90 del siglo XX, como el ingreso de México al TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), los tratados de libre comercio de Chile, Perú, Colombia y el ALCA, Área de Libre Comercio de las Américas liderada por Estados Unidos, seguido por Canadá, frenados en 2005 en Mar del Plata Argentina, sus puntos básicos fueron dejados de lado a medida que pasaron los años, al adoptar y confluir con las políticas de innovación tecnológicas. Una de las aceptaciones por todos los gobiernos fue la iniciativa en infraestructura sudamericana alentado por Brasil IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional) que apostaba a una red de carreteras e hidrovías que permitiera enviar materias primas desde el continente a los grandes puertos oceánicos. Las ideas del IIRSA se resemantizaron y se ubicaron no en el IIRSA sino en el (Cosiplan) Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento y dentro de UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas). Ocurre que ciertos países que exportan materias primas compiten entre ellos para acceder a los mercados globales. Por ejemplo, el mercado sojero (Argentina), el mercado cafetero (Brasil, Colombia). También compiten los países que extraen hierro, plata y otras materias primas.

“El progresismo quedó anclado en la globalización ya que la necesita para mantener esas corrientes exportadoras y los flujos de capital. Cumplen con los acuerdos de la OMC (Organización Mundial de Comercio), participando activamente en el G20 y formalizando a los BRICs (es el acrónimo que identifica e integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).”[17]

La globalización de la Internet

El desarrollo tecnológico y el énfasis en la innovación se extiende hoy a todos los ámbitos privados y públicos de las vidas de las personas que, conectadas con otras mediante sus móviles portátiles, han modificado sus historias personales. En las metrópolis los drones sobrevuelan monitoreando transeúntes, vehículos, vigilando a las movilizaciones y, en las zonas de conflicto, lanzando misiles. Las transacciones financieras saltan de una Bolsa bursátil a otra con millones de datos personales en compañías no reguladas y la información de la esfera pública en red, que es también desinformación, multiplica los espionajes concentrados. Las conversaciones públicas son muy limitadas a pesar de los usos tecnológicos dispares de las extensiones tecnológicas sin precedentes. En pocos años, pasamos del uso personal del ordenador y/o de la PC personal a una utilización pública de redes, servicios e información que posee consecuencias colectivas y al reemplazo de lo que fue la gran industrialización de las infraestructuras del siglo XX. Los medios de comunicación suelen centrarse en lo banal (si Facebook o Twitter estuvieron fuera de servicio por horas, si el consumo de tal marca es privativo de un político/a o artista o modelo de las pasarelas) porque las empresas que manejan las tecnologías digitales acentúan en difusiones los intereses privados de la moda y/o de las situaciones privadas, antes que motivar debates públicos. De esta forma, se traslada a la esfera digital la vieja disputa entre intereses privados y públicos, convirtiendo en positivismo tecnológico lo que antes fue positivismo a secas. Toda la vida digital está subsumida en riesgos. Como ha recalcado Ullrich Beck, cuando más cerca estamos del desastre, menos lo percibimos. Distintas amenazas condicionan nuestras vidas: amenazas intangibles como el terrorismo, la supervivencia de la humanidad, el cambio climático, la propiedad, como las crisis financieras. La violación de la libertad no nos daña físicamente. Sin embargo, están en riesgo los logros de la civilización como la libertad personal y la privacidad e instituciones como la libertad y la justicia. Temas como “la propiedad intelectual”, el copyleft, por lo general, son discutidos en nichos de especialistas en las nuevas tecnologías de información y comunicación o en encuentros de organismos multilaterales y organizaciones no gubernamentales. De ser un desarrollo de software que implicaba una búsqueda alternativa al mercado pasó a ser un movimiento de cultura libre que suele caer en las mismas contradicciones que critica. Es un sistema de cuatro libertades relacionadas: libertad de ejecutar un programa, libertad de estudiar cómo trabaja un programa y cambiarlo, libertad de redistribuir copias con o sin ánimos de lucro, libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros. Es el compromiso de eliminar barreras a la información. Suele suceder que hay tensiones entre las formas sociales de producción y el uso de esas libertades.[18]

Las tecnologías han traído mayores igualdades en las poblaciones en siglos anteriores: hicieron mucho más las obras de saneamiento en las ciudades que el desarrollo de la industria farmacéutica y el accionar de los médicos. Pero en el siglo XXI coexisten las ciudades duales. Mientras en los siglos anteriores las ciudades se organizaron de manera integrada alrededor del trabajo asalariado, en las ciudades globales del presente predominan las actividades financieras y privatistas con una alta concentración de los servicios que no ofrecen demasiada integración para las clases medias, tradicionalmente productoras y usuarias de la ciudad. Paralelamente, se extiende la exclusión social. En las ciudades latinoamericanas estas características se debaten con categorías de sociedades fragmentadas y sociedad archipiélago. Las economías en las ciudades cada vez más especulativas y favoreciendo ahora los negocios tecnologizados son un potencial de conflictos. Contrariamente a lo que se esperaba, la velocidad de la innovación tecnológica y los mercados financieros crearon nuevas elites de multimillonarios en todo el mundo. Son personas hípertrabajadoras, altamente educadas que pertenecen a un jet set meritocrático y que se sienten ganadores en la competencia económica internacional. Nueva York, Moscú, Hong Kong o Mumbai, estos multimillonarios son una nación en sí mismo, no se relacionan con los estratos más bajos de sus enclaves nacionales sino con los multimillonarios internacionales. Hoy los símbolos de status son una idea original, el acceso al poder y al capital. Las categorías que han surgido para nominar a unos grupos sociales ligados a las tecnologías son las de “elites extractivas”. Sus creadores son dos economistas norteamericanos, Daron Acemoglu y James A. Robinson, autores del ensayo Por qué fracasan los países, los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza. Ellos intentan responder a una pregunta: ¿por qué unos países son más prósperos que otros? La respuesta es que ni la geografía, ni la demografía, ni el clima, ni la psicología colectiva, ni los antecedentes históricos son absolutamente determinantes en el presente de una sociedad. Lo más importante es la calidad de las instituciones. Los países que han podido desarrollar instituciones inclusivas, sometidas a un eficiente control social, han prosperado. Los países en los que han prevalecido instituciones cerradas en manos de elites egoístas han tenido mayores fracasos económicos.[19] La nota no aclara la fusión de conglomerados ni la permanencia de la colonialidad en la extracción de recursos naturales de países ricos hacia lo más pobres.

A contramano de lo que se pensaba en el siglo XX con pactos de responsabilidad entre empresarios y trabajadores, esta brecha entre ricos y pobres se ha ampliado por la desterritorialización del capital o la renuencia a invertir en sus propios territorios de un empresariado volátil que usa a las tecnologías para realizar sus negocios bursátiles y financieros y liberándose de impuestos. Estas separaciones inhóspitas han producido modificaciones en las relaciones de trabajo en las que lo principal es la sobrevivencia y demostrar la utilidad cotidianamente para no ser despedido. Hoy vivimos un divorcio entre la política y el poder. Mientras que la primera se mantiene local, el segundo es la extraterritorialidad, los “flujos” en los que habitan desde el capital financiero hasta las mafias.[20] Quienes aparecen muy fragmentadas son las clases medias que, con las últimas crisis del siglo XXI, han pasado a ser clases vulnerables o lo que Robert Castel llamaba los desafiliados, que pierden renta y seguridad, las que ya no pueden dar futuro a sus hijos que ya no alcanzarán nunca la seguridad ocupacional porque sus esperanzas de alcanzar mejores lugares en la escala social ya no existen. Son las clases de la indignación, del desencanto, a las que se les ha roto los pactos sociales anteriores, los de trabajar duro y estabilidad en el trabajo, así como la expectativas de la movilidad social ascendente, los de la honradez, los de formación intelectual, etc.

“La ciudad inteligente” ha sido la utopía de urbanistas para las metrópolis, una ciudad totalmente interconectada por sensores que puede llegar al punto máximo de eficiencia. En realidad, la venta de sensores es lo que promueven empresas como IBM, Cisco y Microsoft, que ponen a disposición de gobiernos nacionales, provinciales y locales con escasos fondos, la necesidad de aparatos para la innovación. Las primeras ciudades inteligentes fueron Masdar en Arabia Saudí y Songdo en Corea del Sur, con resultados que las ubican en un taylorismo más que un urbanismo. En Singapur se ha anunciado la intención de poner en las paradas de autobuses, parques y cruces de calles un “modelo de anticipación” que pueda evitar los problemas urbanos más corrientes mediante sensores y cámaras que controlen la longitud de las colas de taxis, la limpieza de las zonas públicas y cualquier aparcamiento ilegal que se realice. La idea es la dinámica hacia un progreso de una ciudad inteligente libre de fricciones y gestionada por empresas de alta tecnología. O ciudades que sean “libres” de conflictos sociales y favorecedoras de la privatización de los servicios públicos.[21] La ciudad inteligente imagina su opuesto simbólico, “la ciudad boba” o la ciudad analfabeta, la que muestra contrastes, la del urbanismo analógico, la de la basura amontonada, la realizada por ingenieros en el siglo XIX. Pareciera que las tecnologías no resuelven el buen vivir en las ciudades. Éste no implica un retorno a lo rural idealizado como bucólico, simplón, ni tampoco una vuelta a la tierra, sino una construcción en la que actores sociales tanto rurales como urbanos interactúan en territorios que se complementan y no que se excluyen. En las últimas décadas han surgido alternativas de propuestas poscapitalistas en algunas ciudades latinoamericanas que proponen enfrentar las crisis desde los principios del socialismo o del buen vivir y vivir bien que, como menciona Boaventura da Souza, son otros conceptos civilizatorios, otra manera de no usar la palabra desarrollo y defender otras relaciones con la Madre Tierra y la Naturaleza, no poniendo el énfasis en el progreso lineal, como fueron las ideas del siglo XIX. O pensar la ciudad como espacio de convivencia y cooperación, aunque con el paso de los años muchas de ellas no lo han logrado.

Hoy en día el 95% de la información existente en el planeta está digitalizada y es accesible en Internet y en las redes especializadas.[22] Con muy buen criterio, Manuel Castells aporta que la tecnología es cultura material. Se produce en el curso de un proceso social, dentro de un entorno institucional y sobre la base de ideas, valores y los intereses de sus creadores originales y sus continuadores, clasificación semejante a la utilizada en los años sesenta por Gino Germani en los primeros tratados de sociología en Argentina.[23] Internet es “una tecnología de libertad”, agrega Castells. La nuestra es una “sociedad red” o una sociedad construida en base a redes personales y corporativas operadas por redes digitales que se comunican a través de Internet. Y como las redes son globales y no conocen límites, la sociedad red es una sociedad de redes globales. El pensamiento social de Manuel Castells apunta al entramado vinculante entre sociedad red y estructuras sociales. La estructura social propia de este momento histórico es el resultado de la interacción entre el paradigma tecnológico emergente basado en la revolución digital y determinados cambios socio culturales. El primer elemento de cambio es la existencia de una “sociedad egocéntrica” o el proceso de individuación, el declive de la comunidad entendida en términos de espacio, trabajo y familia. No se trata del fin de la comunidad, ni de la interacción localizada en un lugar, sino de una reinterpretación de las relaciones, incluidos los sólidos lazos culturales y personales que podrían considerarse una forma de vida comunitaria sobre la base de intereses, valores y proyectos individuales. Castells agrega que se trata de una transformación del espacio; de la vida en las metrópolis; de la actividad laboral y económica; de la aparición de la empresa en red y de los procesos de trabajo en red; de la cultura y de las comunicaciones; de la transición de una comunicación de masas sustentada en los medios de comunicación a una autocomunicación de masas basada en la Internet; la crisis del modelo familiar patriarcal, con la creciente autonomía de sus miembros; la sustitución de la política de medios de comunicación por la política partidista de masas y, en la globalización, en forma de redes selectivas de lugares y procesos en todo el planeta.

A nivel individual, Manuel Castells identifica distintos tipos de autonomía en las aplicaciones de la Internet: desarrollo profesional; autonomía comunicativa; espíritu emprendedor; autonomía del cuerpo; participación sociopolítica; autonomía personal, individual. Estos tipos de autonomía eran independientes entre sí. Pero, por el uso multiplicador de la Web y, sobre todo, de las redes sociales, han devenido en una correlación positiva o a mayor uso de las redes sociales y de la Internet mayor autonomía de las personas. Para Castells existe una conexión entre las redes virtuales y las redes vivas en las que los propios miembros de redes van configurando diferentes perfiles y la privacidad, en lo que se resalta no es el anonimato sino una autopresentación de una persona real, una autoconstrucción de las personas vinculadas a redes. “No es que la gente habite una realidad virtual, se trata más bien de una virtualidad real, son prácticas sociales que consisten en compartir, mezclarse o vivir en sociedad, a los que Castells denomina “espacios de flujos”. En cuanto a las relaciones de poder, Castells agrega que se configuran y deciden cada vez más en el terreno de la comunicación. Por ello, cualquier transformación importante de la tecnología y la organización de la comunicación es de máxima relevancia para el cambio social. A este proceso lo describe como la transformación de la comunicación de masas en autocomunicación de masas. En la segunda década del siglo XXI los movimientos sociales de todo el mundo han hecho de Internet su espacio de formación y conectividad permanente. Estos movimientos sociales en red, formados en las redes sociales de Internet, han actuado en el espacio urbano y en el institucional induciendo a un nuevo tipo de activismo que es el nuevo actor social de la sociedad red. Ejemplos de ellos han sido las revoluciones árabes contra las dictaduras, el “movimiento de indignados” en España, como las protestas contra la gestión de crisis financiera en toda Europa y en los Estados Unidos, en Turquía, Asía y América Latina.

La mejor ejemplificación donde actúa la sociedad red es en la sociedad global como ha escrito en las últimas décadas Saskia Sassen,[24] destacando que, propiciados por la globalización, los Estados han cambiado el rol de actor central de los cambios a tener poder otros actores transnacionales, en los que el uso de las TIC son esenciales para su influencia y fuente de radiación de poder. Las privatizaciones, las desregulaciones y las TIC, para Saskia Sassen, son o bien consecuencias o bien instrumentos de un mismo proceso de globalización. “Ha habido largos procesos económicos transfronterizos: flujos de capital, mano de obra, bienes, materias primas, turistas pero en gran medida éstos se produjeron en el marco de un sistema interestatal, donde los principales agentes eran los estados nacionales.

La pérdida del poder territorial de los Estados cambia los postulados canónicos de Max Weber, en tanto los procesos que se llevan a cabo, en la actualidad, son todos digitalizados y pueden hasta incluso competir con las autoridades estatales en jurisdicción, alcance y exclusividad. En esto se basa la aparición de las ciudades globales. En este tipo de procesos actúan las instituciones supranacionales y subnacionales a las que denomina las ciudades transnacionales por ser elementos clave de la intersección global – local. En ellas se destaca el potencial de la Internet con una apariencia de ausencia de autoridad. Faltan, advierte Saskia Sassen, organismos supranacionales de regulación como los de la gobernanza de la Internet. La sociedad red y la globalización se desplazan y actúan como una especie de filtro en la que cada cultura sigue creciendo. Si hoy lo global reside en lo interior de lo nacional, la globalización compromete los supuestos clave de las ciencias sociales: por un lado, la concepción implícita o explícita del Estado–Nación como contenedor de los procesos sociales y, por el otro, la correspondencia implícita entre el territorio y lo nacional como característica. Dicho de otra forma, si un proceso o fenómeno social se da en una institución o en un territorio nacional se asume que debe ser de carácter nacional. El discurso de la globalización económica es la hipermovilidad, la capacidad de comunicación global y la neutralización del territorio y la distancia, por lo que se tiende a tomar como un hecho la existencia de un sistema económico global y a considerarlo como una función de las empresas multinacionales y las comunicaciones globales. Como resultado de ello, el énfasis se coloca en el poder y en los atributos técnicos de la economía global corporativa.

El punto a resaltar en el análisis de Saskia Sassen es que las tecnologías de la información y la globalización económica incluyen las categorías de lugar y procesos de trabajo que no significa ignorar la hipermovilidad del capital y del poder económico, sino que pone de manifiesto que muchos recursos para las actividades económicas no son móviles, sino que están integrados en lugares geográficos como las ciudades globales, las regiones de influencia en las ciudades globales y las zonas francas industriales. Ello implica la infraestructura de actividades, empresas y puestos de trabajo necesarios para que una economía avanzada funcione. Acompañan a estos cambios los del orden político, cultural, social y criminal. Hay transnacionales transfronterizas entre comunidades de inmigrantes y comunidades de origen, hay redes transnacionales con propósitos culturales en paralelo al crecimiento de los mercados internacionales del arte y los museos y con propósitos políticos no formales, como el crecimiento de las redes transnacionales de activistas unidos por causas medio ambientales, de derechos humanos, etc., como también la operatividad de las nuevas redes de narco criminalidad. La dinámica de la dispersión geográfica y, a la vez, la concentración, es uno de los elementos clave para comprender la arquitectura del sistema económico global. El rápido crecimiento de las filiales, los mercados financieros globales con sus correlatos de crecimiento de las funciones centrales en las sedes centrales directivas con operaciones financieras, legales, de gestión, de planificación y ejecutivas, que operan en varios países a la vez, caracteriza a la concentración de funciones, siendo ésta un factor estratégico en la organización de la economía global y se articula dentro de una creciente red de ciudades globales.

En las últimas dos décadas Internet ha crecido de tal forma que se ha instalado en los quehaceres cotidianos de las personas, modificando la organización de las sociedades. Internet fue concebida como un espacio abierto en sus orígenes, descentralizado y no comercial. Pero, en las últimas dos décadas, se produjo una fuerte concentración y centralización. Por un lado, está la concentración de la fibra óptica con los grandes cables internacionales; por el otro, la concentración de contenidos y datos personales, ya fuere en las redes sociales, en los servicios de almacenamiento en la “nube”, en monopolios estilo Google, que rastrean datos y comportamientos personales en la red, o en empresas agregadotas de datos (big data) que establecen perfiles de usuarios y en las propias agencias de seguridad.[25] El fenómeno de la concentración se debe a las características de la economía en la Red o lo que se denomina network effect que implica la formación de monopolios debido a que los usuarios prefieren los servicios más exitosos o aquellos que tienen mayor cantidad de personas. Hoy Internet esta manejada por una docena de megacorporaciones con menos de 15 años de antigüedad, todas estadounidenses. A esta superconcentración se la califica como neocolonial, en tanto estas corporaciones realizan dominación cultural, extracciones de riquezas e injerencias políticas.

Otra derivación de la concentración del poder es la pérdida de privacidad y/o de la ausencia de seguridad en las comunicaciones en manos de las agencias de seguridad que son de los Estados Unidos. Pero no únicamente: comparten esos servicios Canadá, Reino Unido, Australia, Nueva Zelandia, que entran fácilmente por las puertas traseras clandestinas de los hardware y software que venden las empresas a las agencias de seguridad. Muchos gobiernos usan esas agencias de seguridad. La conciencia sobre estas vulneraciones es poca: especialistas en TIC, en ciencias sociales, algunos periodistas. Pero las poblaciones usuarias de redes sociales no están enteradas de lo que sucede. El avance de la protección de derechos en la Internet es lento. Recientemente, La Unión Europea y Brasil han regulado el marco de los derechos pero los mecanismos de la gestión y gobernanza aún no funcionan como lo evidencian las demandas de muchas ONG y grupos de decisión de protección de los derechos.[26] A semejanza de los cambios climáticos, los usos de agrotóxicos, la extensión de la producción sojera en depredación con otros cultivos tradicionales, la minería a cielo abierto.

Desde los inicios de la primera Cumbre de la Sociedad de la Información en 2003 (CMSI), Estados Unidos puso el modelo multisectorial como patrón para la gobernanza de Internet, en inglés llamado multistakeholder que significa múltiples partes con intereses en el tema. Implica la participación de los gobiernos, sector privado y sociedad civil. Pero en la práctica se ha convertido en que las empresas privadas fueran las que toman las decisiones. En el Foro Económico Mundial (FEM) se ha propuesto que el modelo multisectorial debe ir reemplazando los mecanismos de las Naciones Unidas, ya arcaicos e ineficientes. El informe de la Iniciativa de Rediseño Global del FEM: Un asunto que nos concierne a todos: reforzar la cooperación internacional en un mundo mas interdependiente, plantea una mejor coordinación entre un grupo selecto de líderes como la mejor manera de abordar problemas complejos. Los acuerdos intergubernamentales, marcos internacionales y la legislación de cumplimiento obligatorio ya serían cosa del pasado. La época demanda voluntarismo, códigos de conducta y legislación no vinculante. Este modelo multisectorial ya se está implementando en varios foros internacionales de elaboración de políticas públicas relacionadas con la industria y los negocios.[27]

El modelo multistakeholderism -MS– (modelo de múltiples partes interesadas o modelo multisectorial) se estableció hace 2 o 3 años atrás en las discusiones sobre la gobernanza de Internet, aunque el término fue utilizado anteriormente por varias asociaciones, entre ellas ICANN (Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números). Estados Unidos, conjuntamente con aliados políticos, empresas, técnicos y segmentos de la sociedad civil que participan en las discusiones de la gobernanza de Internet, han presionado para que el modelo MS se convierta en la base única y fundamental sobre la cual se debe canalizar el tratamiento de los debates sobre la gobernanza de Internet. El término multisectorial parece haber reemplazado a libertad en Internet debido a que libertad en Internet se ha visto desacreditada por las revelaciones de Snowden[28] al ser asociada con “la libertad” del gobierno de Estados Unidos de “vigilar”, “sabotear” y “subvertir” a través de Internet. Si antes el modelo MS se presentaba para consultas de la gobernanza de Internet, ahora aparece como el modelo que marca las decisiones dentro de la gestión técnica de Internet y en áreas mucho más amplias, como ser las políticas públicas asociadas, donde la importancia de Internet es, a la vez, mundial y en rápida expansión. El modelo se presenta como el que sustituirá la toma de decisiones democráticas en las esferas mencionadas y como un “modelo postdemocrático mejorado” que incluye las principales corporaciones empresariales de Internet, junto al gobierno de Estados Unidos. No está nada claro si esta confluencia de decisores operará en la Internet para el bien común o para promover intereses y beneficios de quienes ya gozan de los mayores rendimientos de Internet.[29] El objetivo final de estas intencionalidades es la neoliberalización de la gobernanza de Internet que, de hecho, ya está en funcionamiento pero, especialmente, para la fiscalización del comercio habilitado por la necesidad de compartir los ingresos provenientes de la actividad relacionada a ella. Es decir, concentrando ingreso para ciertas empresas y gobiernos. En esta situación, los países menos desarrollados caen en profundas desventajas dado que sus gobiernos no sólo carecen de conocimientos y de recursos para ser partes interesadas en los cabildeos de ese tipo de reuniones instauradas por el MS y sus empresas de Internet son las subunidades de las empresas globales. Una parte de la sociedad civil ha sido seducida y cooptada por dádivas, viajes internacionales y ciertos halagos de participación junto a las estrellas de la ritualidad, así como el oficialismo de los gobiernos de turno en diferentes países. La ciudadanía sigue estando en otras esferas, en subordinación a las elites de los países desarrollados y de los segmentos de sus entornos locales que hayan alcanzado el éxito en el ámbito mundial de Internet.[30]

La tecnología se apoderó de la vida de las personas

En 1995 Javier Echeverría ganaba el premio Anagrama por su ensayo Cosmopolitas domésticos.[31] En él analizaba los cambios ocurridos en los ámbitos domésticos, en los espacios privados que eran ganados por las tecnologías electrónicas y audiovisuales. En dicha obra alertaba que la nueva sociedad adquiría nuevos nombres para la época, como sociedad de la información y/o sociedad de la comunicación, que a él le parecían insuficientes, porque la incidencia de las grandes inversiones en las infraestructuras telemáticas, como las denominaba, afectaban a la transformación de las casas, de la memoria, de la producción, del tiempo y la noción del territorio. La televisión, que tiene una gran influencia en los hogares, también cambió la política, el comercio, la cultura, el ocio.

La revolución tecnocientífica cambió la forma de escritura y la producción industrial del siglo XIX, así como la economía global provoca reestructuraciones económicas y sociales en amplias regiones del planeta. Los conflictos bélicos adquieren otras dimensiones y los problemas ecológicos se mundializan. El futuro inmediato incrementará la posibilidad de escribir mensajes a distancia, imágenes e incluso libros de una ciudad a otra. Pero lo que ha cambiado substancialmente es el espació doméstico, reflexionaba Javier Echeverría. La biblioteca pertenece a la intimidad de los hogares, pero representa también el espacio de la universalidad, siendo el más directo antecedente del actual cosmopolitismo doméstico, a medida que las “telecasas” se orientan en el sentido del progreso de la individualidad de los ámbitos domésticos. Cada uno de los miembros de los hogares tenderá a una mayor individualidad. Los ideales de progreso que han imperado en algunas ciudades y estados han tenido expresión concreta en las viviendas. Baste recordar la importancia que han tenido los electrodomésticos en la reorganización del trabajo doméstico permitiendo una primera liberación parcial de las mujeres.

Pero las modernas tecnologías de transmisión y de comunicación a distancia han tenido un impacto mayor sobre los hogares posibilitando la aparición de una nueva e inimaginable forma de cosmopolitismo: el cosmopolitismo doméstico. Las casas se están dotando de otro tipo de infraestructura tecnológica, fundamentalmente electrónica, que permite conectar cada domicilio con lugares muy distantes del planeta. Esto deriva en que los hogares se convierten en ámbitos de representación de la actividad pública, pero también en focos de acción social. Estos artefactos electrónicos serán considerados como las nuevas estancias de las telecasas. Por medio de ellos podremos acceder, aunque sea pasivamente, a los espacios sociales tradicionalmente más relevantes, la economía, la política, la justicia, la legislación, el espectáculo, la violencia, el entretenimiento, la educación, la cultura, la ciencia, la información. También la opinión pública se está modificando en las propias casas mediante la radio, la televisión y la Internet. Las actividades comerciales pasan por las casas, en las que se publicitan los productos y se toman las decisiones de compra. Es que la vida pública ha adoptado un formato doméstico. Casi no hace falta salir a las plazas para estar informados. Estas mejoras de progreso son adquisiciones derivadas del consumo que promueven las nuevas tecnologías conformando un nuevo concepto de “casas”, una reestructuración de hogares que modifica la diferenciación entre espacios públicos y espacios privados.

Otra modificación está relacionada con la privacidad y la intimidad. Surgen múltiples historiales de cada persona entendida como agente económico y social que va quedando impreso y memorizado a lo largo de todas y cada una de las transacciones domésticas, independientemente a que dichas zonas de la memoria del ordenador estén protegidas y no sean de acceso público.[32] Lo único que se necesita, tanto para la economía doméstica como para la no doméstica y las transacciones con el exterior, es una conexión, una clave de acceso personal y la pantalla de un ordenador. Luego, los cajeros automáticos hacen el resto de las relaciones económicas y personales. El adelanto fue hacer las transacciones sin ir a los bancos, desde el propio hogar y a la hora que disponga un usuario/a. La aparición del dinero electrónico, que circula a gran velocidad a cualquier parte del planeta y a puro número, revolucionó la mercantilización del consumo o los usos de las tarjetas electrónicas.

Al fin Telépolis se basa en una ordenación de las interrelaciones humanas muy diferente de la topología de los recintos y las regiones con interior, frontera y exterior. Para los servicios remotos pueden operar con artefactos eléctricos ubicados en otros puntos del planeta. Las universidades recurren a este tipo de prestaciones que permiten utilizar mejor a los medios de producción y una cierta redistribución de los mismos. En cuanto a la vida doméstica, se concreta una internalización de la misma con las casas abiertas al mundo y no sólo al entorno social inmediato, en formas deterritorializadas, con teledinero, televisión, teléfono y la telemática que posibilitan dichas interrelaciones. Hay que tener en cuenta que cuando escribió el libro no existían los smartphones, ni ipads, ni tablets.

Javier Echeverría recurre al concepto de cosmopolitismo de Kant para avanzar hacia el estado del cosmopolitismo doméstico. Kant propugnó la formación de un Estado de pueblos que abarcaría a todos los pueblos de la tierra; “la naturaleza alberga como intención suprema la constitución de un estado cosmopolita en cuyo seno se desarrollen todas las disposiciones originarias de la especie humana”.[33] “La especie humana tiene un destino moral que no consiste sólo en progresar hacia la perfección… este progreso constante, que se sustenta en los antagonismos de las diversas disposiciones originarias y tiene lugar dentro de la sociedad, sólo se produce por completo en la especie, más no en el individuo”.

Desde un punto de vista moral y no sólo jurídico político, la especie humana debe organizarse en Estados. La forma de organización social a la que llamamos Estado es, para Kant, no sólo un hito en el camino asintótico hacia la perfección de la especie, sino un punto del no retorno. Este cosmopolismo kantiano pasa por constituir un Estado mundial, que podrá adoptar la forma de una república: es un cosmoestatismo. Esta utopía consiste en perseguir la perfección moral, la de pertenecer a un Estado cosmopolita. Javier Echeverría responde a esta utopía como ya realizada en la práctica por la Organización de las Naciones Unidas y critica los puntos errados de Kant (la Naturaleza, la especie humana, los Estados) y propone, en vez de un cosmopolitismo autoritario en el que los individuos pertenecen a los Estados, un cosmopolitismo libertario.

El cosmopolitismo, para Javier Echeverría, deberá estar fundado en individuos cosmopolitas que se asocien libremente entre sí, trascendiendo las fronteras territoriales. Lo peculiar de la nueva individualidad es que tiene proyección universal. Las nuevas telecasas estarían demostrando una emergencia de nuevas formas culturales con vocación de universalidad, a parte de las que tradicionalmente habían sido consideradas como tales.

Años más tarde, Javier Echeverría continuó con la obra Telépolis, Los Señores del aire y el Tercer Entorno. En ésta considera que el mundo está organizado en tres entornos. El primero (E1) y el segundo (E2), que corresponden a las propiedades de la naturaleza y de la ciudad (entorno urbano); el tercer entorno (E3) es el producto de 7 instrumentos del desarrollo industrial: el teléfono, la radio, la televisión, el dinero electrónico, las redes telemáticas, las multimedias y el hipertexto. Todo cristalizado en la Internet que es la expresión acabada del tercer entorno. A éste lo caracteriza como sobre naturaleza que se superpone a otras modalidades del entorno (E2) como las casas, las ciudades, las empresas y las instituciones. El tercer entorno es un producto de la globalización (mundialización), la ciudad global, electrónica, digital, multilingüe, transnacional y con tendencias a ocupar todo el planeta. En Telépolis la guerra y la violencia son virtuales. Para derrotar al enemigo basta con destruir sus redes de comunicación. El trabajo se puede hacer a distancia desde la propia casa (Teletrabajo), desde el propio hogar convertido en gran centro de comunicaciones. El cosmopolitismo para Javier Echeverría deberá estar fundado en individuos cosmopolitas que se asocien libremente entre sí, trascendiendo las fronteras territoriales El espacio del tercer entorno es el aire, las ondas, la ciudadanía que se vincula por medio de redes telemáticas y con la estructura semiótica del tercer entorno. Salir a divertirse es abrir un ordenador, comprar es un ordenador, tener dificultades con la salud también y así sucesivamente con las redes interconectadas.

Javier Echeverría no es pensador de lectura fácil. Su prognosis de los años 90 resultó acertada con el crecimiento de la Internet y las redes sociales y sus prestaciones, pero no incluye ni al poder, a los órganos decisorios, ni a las exclusiones de la Internet, como tampoco a la colonialidad del poder de la Internet.

En las antípodas del pensamiento de Javier Echeverría, Nicholas Carr en su nuevo libro Atrapados: cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas,[34] considera que hemos caído en una excesiva automatización, proceso mediante el cual hemos externalizado parte de nuestras capacidades. La tecnología, para Carr, guía nuestras búsquedas de información, nuestra participación en las conversaciones en las redes, nuestras compras, nuestra búsqueda de amigos y ello nos conduce a una complacencia automatizada. Confiamos en que la máquina lo resolverá todo, nos encomendamos a ella como si fuera todopoderosa y dejamos nuestra atención a la deriva. Existe una amenaza a la libertad. La gente hace amistades automatizadas por empresas como Facebook o Twitter, lo que supone que cada vez elabora menos sus pensamientos. Ahora que llevamos, acarreamos nuestras computadoras portátiles, nuestros teléfonos inteligentes, las tablets, el ordenador determina cada vez más hacia dónde se dirige nuestra atención. Carr sostiene que las empresas de software saben muy bien como dirigir la atención de usuarios y, por ello, ciudadanos/as regalamos el control de nuestra mente y perdemos libertad y libre albedrío. Ni Facebook ni Google informan de sus algoritmos secretos y no sabemos cómo eligen las cosas que encontramos o que nos muestran, por lo que nos están manipulando, aunque la intención de dicha manipulación sea benigna. Carr es un tecno- escéptico que puede coincidir con las preguntas de muchas personas que cotidianamente usan a las tecnologías, pero no ve el proceso de los usos de las tecnologías o la experimentación por múltiples interacciones, la solución a las barreras presentadas y los cambios que continuamente se están procesando.

El uso multiplicador de las tecnologías no es indiferente a una variabilidad de emociones y comunicaciones que establecemos diariamente con otras personas, especialmente en las ciudades. La variabilidad de emociones, amor, satisfacción, indiferencia, aburrimiento, desgano, ira, angustia, ofuscación, etc., son manifestaciones de los lenguajes cotidianos que se trasladan a dimensiones semejantes a los usos de las tecnologías y a las redes sociales. Dicho de otra forma, no sólo son experiencias cognitivas, intelectuales, las que aplicamos en la vida de relación social sino que las emocionales ocupan una dimensión ineludible, presentes en los dispositivos tecnológicos. Estos traslados no son específicos de las tecnologías o un cambio en las relaciones sociales producto de sus usos, sino que somos los seres humanos los propulsores de dichos cambios. La irrupción de las nuevas tecnologías con la globalización sobre las sociedades se revierten en las vidas sociales en formas diferenciales sobre las existencias humanas.

En los contextos occidentales hay dos supuestos que gobiernan la vida cotidiana como la política: uno de ellos es que la familia y la globalización se excluyen; el otro es que las redes de parentesco son anacrónicas, demasiado gravosas ante una economía global que exige constantemente personas “flexibles”, trabajadores libres de cargas familiares. Las familias globales, dicen Ullrich Beck y Elisabeth Beck Gernsheim en Amor a distancia. Nuevas formas de vida en la era global[35] sean ellas parejas binacionales, amor a distancia, trabajadoras domésticas emigrantes, turismo reproductivo u otras nuevas formas de amor o familia, tienen un rasgo común: no podemos comprenderlas ni desde una perspectiva nacional ni desde una perspectiva universalista, sino sólo desde una perspectiva cosmopolita. No sólo asistimos al surgimiento de familias globales sino, también, a la mezcla de religiones globales, al incremento de los riesgos globales. Vivimos el cambio de forma de sociedad que, tanto en política como en economía y en la vida diaria, se define tomando como marco de referencia el Estado nacional a una forma de sociedad en la que los Estados nacionales se transforman desde dentro y en la que los contornos de la sociedad del riesgo global se perfilan y perciben cada vez con mayor claridad. Este cambio es la “cosmopolitización”, que es más que la transnacionalización y la globalización, más que un incremento del contacto entre países y continentes, hace referencia a la independencia, no sólo económica y política, sino también a la ética, entre individuos, grupos y naciones, más allá de las líneas divisorias y las relaciones de poder étnicas, religiosas y políticas. Una comunidad de destino que se independiza de las fronteras nacionales y las distancias geográficas, que se basa en las más diversas formas y en los más diversos campos, ya sea en el amor, en la competencia económica en el mercado mundial, o en las amenazas que se ciernen sobre la humanidad.[36]

La flexibilidad de las redes familiares permite a las familias globales convertir la globalización económica en una oportunidad para conciliar las contradicciones entre naciones y fundar empresas económicas transnacionales a pequeña o gran escala, con base en el capital de confianza que poseen los miembros de la familia. Los que huyen de la pobreza aprovechan la oportunidad de extender las redes de parentesco más allá de las fronteras nacionales para ampliar el territorio del mercado global. La transnacionalización de las redes económicas permite a las familias globales eludir o aprovechar los distintos ordenamientos legales nacionales mediante la elección, para los miembros de la familia, de emplazamientos en el extranjero en los que invertir su capital económico y de conocimientos.[37]

En cuanto al “amor a distancia”, que se caracteriza por la separación geográfica de los amantes a muchos kilómetros de distancia, se ha popularizado por la velocidad de la Internet. Los buscadores que permiten operar desde las casas mediante la operación con un ordenador personal y/o portátil permiten acceder a una oferta mundial que se renueva constantemente o las relaciones se multiplican hasta el infinito. Se abre con Internet un mundo de posibilidades de encuentro entre personas y se cambia el ámbito en el que se despliega el anhelo amoroso, lo que el amor significa para el deseo, lo que puede y no puede, la sensualidad del amor, la relación entre amor, sexualidad, intimidad, la relación entre amor y vida cotidiana, amor y trabajo. Vivir la variante geográfica del amor a distancia significa creer en la posibilidad de una intimidad y afectividad intensas entre personas que durante largos períodos de tiempo no pueden mantener relaciones sexuales. El amor mediado por tecnologías de la comunicación, por teléfono o Internet debe renunciar a muchas formas de sensualidad. Radica únicamente en el lenguaje y la mirada, del contar y escuchar, o en la voz, o tal vez del ver y ser visto. En la cultura occidental en la que el encuentro físico inmediato y el contacto corporal desempeñan un papel esencial en el amor, el amor a distancia es difícilmente sostenible a largo plazo.[38] A consecuencias de la globalización, la búsqueda de la pareja online radica en la infinidad de parejas potenciales que entran en consideración atendiendo a los criterios de racionalidad pragmática. Internet modifica la sustancia social de las relaciones amorosas, desacopla intimidad y cuerpo, intimidad y persona y, con ello, abre el juego para la intimidad global y anónima.[39]


  1. En Molinuevo, José Luis: Humanismo y nuevas tecnologías. Alianza Editorial. Madrid, 2004.
  2. En Molinuevo, José Luis: Humanismo y nuevas tecnologías. Pág. 53.
  3. Son aclaraciones de José Luis Molinuevo sobre Heidegger de El principio de la razón recogido en ¿Qué es filosofía? Traducción y comentarios de José Luis Molinuevo, Narcea, Madrid, 1980. pp 79 y 85. Y de El final de la filosofía y la tarea del pensar. Traducción de José Luis Molinuevo recogido en Tiempo y Ser, editorial de Manuel Garrido, Tecnos, Madrid, 2001. Pág. 79. Las citas de J. L. Molinuevo en Humanismo y nuevas tecnologías son de la página 56.
  4. Citado por Molinuevo, José Luis: Obra citada. Norberto Wiener: Cibernética. Editorial Guardiana, Madrid, 1960.
  5. La cita de José Luis Molinuevo es de Rafael Capurro de su obra: Leben in Informationszeitaler, Academic Verlag, Berlín, 1998. La página de Rafael Capurro, filósofo nacido en Montevideo permite recorrer su producción, en español:  
    http://arizona.openrepository.com/arizona/html/10150/105705/home-span.html
  6. José Luis Molinuevo. Obra citada. Pág. 57, 58.
  7. José Ortega y Gasset: Meditación de la técnica. Revista de Occidente. Colección El Arquero. Madrid. 1957. Pág. 14.
  8. En José Luis Molinuevo. Obra citada. Pág. 185, 189.
  9. José Ortega y Gasset. Obra citada. Pág. 23, 24.
  10. En José Luis Molinuevo. Obra citada Pág. 60.
  11. Lowy, Michell: Juan Carlos Mariátegui y la cultura revolucionaria. Del romanticismo al surrealismo. En: www.rosa-blindada.info/b2img/LowyMariateguidelromanticismoalsurrealismo.pdf
  12. Para una mirada actual se puede consultar el artículo de Boaventura de Souza Santos Hablamos del socialismo del Buen Vivir en Sumak Kawsa y Recuperar el sentido de la vida. ALAI, América Latina en Movimiento, Nº 452, febrero 2010, Año XXXIV, II época. En edición digital  
    http://alainet.org/publica/452.phtml
  13. Un análisis detallado sobre el tema lo realiza Sarlo, Beatriz en: La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina. Nueva Visión. Colección Cultura y sociedad. Buenos Aires, 2004.
  14. Germani, Gino: Política y sociedad en una época de transición. Editorial Paidós. Buenos Aires, 1962.
  15. Señalo los textos clásicos: Cardoso, Fernando Henrique y Faletto, Enzo: Dependencia y desarrollo en América Latina. Siglo XXI editores, México 1969. González Casanova, Pablo: La sociología de la explotación. Siglo XXI editores. México, 1969. Jaguaribe, Helio; Ferrer, Aldo; Wionczek, Miguel S.; Dos Santos Theotonio: La dependencia político – económica de América Latina. Siglo XXI editores, México, 1969.
  16. En La medición del progreso y del bienestar. Propuestas desde América Latina. Mariano Rojas coordinador. Eduardo Gudynas y Alberto Acosta: El buen vivir o la disolución de la idea del progreso. Foro Consultivo Científico y Tecnológico, AC, México DF (México), 2011.
  17. En Eduardo Gudynas: Izquierda y progresismo ante la integración y la globalización. En ALAI, América Latina en Movimiento, 24-12-2013  
    http://alainet.org/active/70074
  18. En Rendules César: Sociofobia El cambio político en la era de la utopía digital. Capital Intelectual. Buenos aires. 2014.
  19. Enric Juliana: Las elites extractivas. En diario La Vanguardia. Catalunya España. 2014.
  20. Reportaje a Zygmunt Bauman realizado en elconfidencial.com por Esteban Hernández y reproducido por Sociólogos Blog de sociología y actualidadhttp://ssociologos.com/2014/02/05/entrevista-zygmunt-bauman-los-nuevos-ricos-se-han-metido-en-su-castillo-y-han-levantado-barricadas/febrero 2014.
  21. Nota en el diario El País, El pais.com España Nota de Opinión Evgeny Morozov, del 30 de agosto 2014: Ciudades y ciudadanos inteligentes. En:
    http://elpais.com/elpais/2014/08/27/opinion/1409161467_120842.html
  22. Cita de Manuel Castells sobre el trabajo de Martín Hilbert en Science en 2010. En 19 Ensayos fundamentales en cómo Internet está cambiando nuestras vidas. Cambio de Manuel Castells. El impacto en la sociedad global: una perspectiva global. Open Mind libro de BBVA:
    https://www.bbvaopenmind.com/libro/cambio-19-ensayos-fundamentales-sobre-como-internet-esta-cambiando-nuestras-vidas/
  23. Gino Germani: Política y Sociedad en una época en transición. De la sociedad Tradicional a la Sociedad de Masas. Paidós. Buenos Aires. 1963.
  24. Las publicaciones de Saskia Sassen: La ciudad global. Buenos Aires, 1999. Los espectros de la globalización. Fondo de Cultura Económica, España. 2001. Contrageografías de la globalización: género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos. Madrid, 2003. Una sociología de la globalización. Territorio, autoridad y derechos. De los ensamblajes medievales a los ensamblajes globales. Katz Editores. Buenos aires 2007.
  25. En Internet poder y democracia. ALAI, América Latina en Movimiento, edición digital. 494, año XXXVIII, II época. En Sally Burch: Poder y democracia en la red.
  26. Sally Burch Obra citada.
  27. Sally Burch Obra citada.
  28. Eduard Snowden es un consultor tecnológico estadounidense (Elizabeth City 21 de junio de 1983) antiguo empleado de la CIA (Agencia Central de Inteligencia). En junio del 2013 Snowden hizo públicos a través de los periódicos The Guardian y The Washington Post documentos clasificados como “alto secreto” sobre varios programas de la NSA incluyendo los programas de vigilancia masiva PRISM y XKeysore 34567. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha clasificación de Snowden en el programa de vigilancia PRISM como “un asunto criminal” por lo que no se sabe que suerte correrá. Snowden ha pedido asilo a varios países y se cree que está en Moscú. Fuente Wikipedia.
  29. En Gurstein, Michael: La gobernanza “posdemocrática” de Internet. En Internet poder y democracia. ALAI Obra citada. 2014.
  30. En Gurstein, Michael: La gobernanza “posdemocrática” de Internet. Obra citada.
  31. Echeverría, Javier: Cosmopolitas domésticos. Anagrama, Barcelona 1995.
  32. Echeverría, Javier: Obra citada. Pág. 72.
  33. Echeverría, Javier: Obra citada. Pág. 161.
  34. Carr, Nicholas: ¿ Internet nos embrutece?, Taurus 2011, España y Atrapados. Cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas. Taurus, 2014.
  35. Beck, Ulrich y Beck – Gernsheim: Amor a distancia. Nuevas formas de vida en la era global. Paidós. Buenos Aires, Argentina 2012.
  36. Beck, Ulrich y Beck Gernsheim. Obra citada. Pág. 95.
  37. Ídem Pág. 175.
  38. Bibiana Apolonia Del Brutto: Relaciones virtuales o reales. Publicado en Analitica.com en Fractal el 27/06/00. Aún no se había desarrollado la tecnología de los teléfonos inteligentes, y/o las conexiones teléfonos/Internet.
  39. Beck Ulrich y Beck Gernsheim. Obra citada. Pág. 38.


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