4 El no lugar y la libertad

SH: Y estos cuerpos occidentales, productores de signos, ¿cómo se mueven o cómo funcionan –y ahora sí llegamos al concepto estrella– en los no lugares? ¿Cómo andan, cómo circulan esos cuerpos?

 

MA: Los no lugares son un gran problema. Intentaré primero dar una breve definición de ellos. Son espacios donde no podemos leer inmediatamente las relaciones sociales. Mientras que el lugar tradicional es aquel donde, precisamente, todos esos cuerpos se encuentran y hay reglas de residencia. No se vive en cualquier parte, se vive en casa del padre o de la madre. Hay reglas. Reglas que varían, pero que siempre están. Un lugar está cargado de pasado, de historia, de símbolos que lo resumen, de cultos, por ejemplo; y, a su vez, es una expresión de relaciones sociales en un grupo. Y todo eso lo convierte en un auténtico lugar. Un lugar es lo contrario de la soledad porque todo está bien ajustado. Pero también es lo contrario de la libertad. Porque siempre estamos bajo la mirada del otro. Tenemos eso también cuando hablamos de los pueblos, donde todos se vigilan entre sí… En el siglo XIX, en Francia, los jóvenes se iban a la ciudad con el sentimiento de obtener libertad. El no lugar se contrapone a esos lugares que tienen pleno sentido. El no lugar se desarrolla con la sociedad industrial. Son esos espacios donde puede haber mucha gente, pero donde no se puede leer la relación social. Los espacios de comunicación, de circulación. O de consumo. Si estamos en un supermercado, hay mucha gente, pero si sacamos una foto en ese momento, no podremos decir, a priori: “ese es hijo de aquel otro”. No podemos hacer un análisis en términos sociales. Por eso los llamé “no lugares”.

 

SH: ¿Por el anonimato?

 

MA: Sí, hay una especie de anonimato. Se definen por la ausencia de posibilidad de hacer una lectura en términos de la sociología, en términos de sociedad. En términos de relación social. Por supuesto que son nociones que tienen límites. No hay lugar absoluto. Tampoco hay un no lugar absoluto. Por ejemplo, sucede que en las zonas rurales los jóvenes de lugares aislados se encuentren en el supermercado porque para ellos es un lugar de modernidad. Lo mismo en un aeropuerto. No es lo mismo ir para tomar un avión que trabajar allí, donde uno ejerce su oficio y tiene colegas, amigos. Entonces, es una noción relativa que cobra sentido en función de lo que estamos viviendo hoy. Porque esos espacios se multiplican. El transporte se multiplica. El consumo también. Y vemos aparecer cada vez más grandes espacios comerciales y grandes aeropuertos. Y también vemos el desarrollo de los espacios de la comunicación.

 

SH: Pero usted dijo que el no lugar tiene como atributo la libertad.

 

MA: Hay una tendencia a oponer lugar y no lugar como si fueran el bien y el mal. El lugar tiene todo su sentido. Es un lugar tradicional. Y de hecho recordamos nuestros lugares de infancia, etc. Podemos mitificar todo eso. Pero desde otro punto de vista, podemos decir que el colmo del lugar es que consitituye un espacio donde todo tiene sentido –sentido social– y donde la libertad es impensable. No hay libertad ni autonomía individual. En cambio, podemos decir que el no lugar es un espacio en el cual no hay sentido social, en términos absolutos, pero donde la libertad individual es grande porque podemos ir adonde queremos. En principio, claro, porque a la entrada y a la salida tenemos que mostrar los papeles, etc. Así que no hay no lugares absolutos en el sentido absoluto del término. No obstante, si quisiéramos hablar de no lugar, podríamos decir, en términos positivos, que es un lugar donde puede pasar algo. Podemos conocer a alguien. Mientras que el lugar es, al contrario, el espacio donde todo ya está concluido y cerrado.

 

SH: Claro, como si, en el no lugar, esa libertad estuviera limitada por la vigilancia.

 

MA: Sí, claro. Concretamente, hay formas de control que son muy extremas. Pero en un no lugar, podemos imaginar una relación que se crea libremente. Existe esa idea del encuentro posible. Mientras que, en un lugar designado como tal, todo ya está en su sitio. Digo esto para desarmar la oposición entre el lugar que está bien y el no lugar que está mal.



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