6 El tiempo sin edad

SH: Podemos llegar al último libro publicado aquí en Argentina, que es El tiempo sin edad. Es un precioso libro, muy personal. Aquí es donde aparece la figura de “etnología de sí mismo”. Quería saber cómo es esta diferenciación entre tiempo y edad, si es una forma personal de apoderarse de la vida o si es una nueva forma de establecer categorías, o de diferenciarlas.

 

MA: La diferencia entre la edad y el tiempo es que la edad es una noción social. Vemos perfectamente en qué medida es social. Tenemos la mayoría de edad. Antes de eso, no se pueden hacer algunas cosas. Se puede votar a partir de cierta edad. Hay un montón de determinaciones. Tenemos la edad de la jubilación y otras. Se puede entrar a la Academia Francesa hasta determinada edad, no después. Hay muchas determinaciones en función de la edad, que es una limitación social. El aspecto limitante de la edad también podemos verlo en el modo en que se trata a la gente mayor. A menudo, uno tiene la impresión de que, aun con buenas intenciones, se la trata de modo ligero. Como si los ancianos volvieran a la infancia.

 

SH: Un tiempo regresivo.

MA: Eso es. He establecido una contraposición entre la edad y el tiempo. Porque la sensación del tiempo es algo distinto. Es una libertad. Tenemos la libertad de recordar, la libertad de imaginar. Y hay gente a la que le gusta soñar con el pasado o imaginar el futuro. Y eso se puede hacer a toda edad. Asimismo, podemos gozar del tiempo, del paso del tiempo. Cuando nos tomamos nuestro tiempo, es para acariciarlo, para disfrutarlo.

 

SH: El tiempo es un espacio de desplazamiento.

 

MA: Sí. “¡Oh, tiempo, suspende tu vuelo!”, decía Lamartine. El tiempo suspendido es un tiempo de goce, un tiempo que disfrutamos. Creo que se puede disfrutar de él a toda edad. Es, pues, una experiencia de libertad. Mientras que, si nos vemos asignados a una edad, padecemos las consecuencias ligadas a ella. Era eso lo que quería decir. En realidad, es una idea bastante sencilla. Simplemente, el goce del tiempo a menudo se ve comprometido por el hecho de que pensamos en términos de edad. Si pensamos que tenemos una edad avanzada, que ya no podemos hacer ciertas cosas, y sobre todo que se acerca la muerte, estamos funcionando al contrario del tiempo. Hay una forma de goce que está fuera de la noción de edad.



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