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2 El paradigma interpretativo

El problema de la investigación en las ciencias sociales en general es el objeto de estudio; por lo tanto la metodología de investigación que requiere debe respetar su naturaleza.

Sin embargo, el modelo de ciencia y de investigación científica que se ha impuesto históricamente, incluso en nuestra vida académica es el modelo positivista. Por esta razón, cuando el conocimiento en ciencias sociales pretende superar este enfoque, debe fundarse en la rigurosidad de lo observado y de sus datos.

Por otra parte, los fenómenos sociales en general y los educativos en particular manifiestan diferencias con los fenómenos naturales y entre ellos mencionaremos el carácter inacabado de los mismos, su dimensión creadora, la dimensión indeterminada en los fenómenos, es decir, el significado observable y el latente.

Es evidente que todo proceso investigativo se realiza desde una matriz conceptual, paradigma (Kuhn 1975) que define las características del objeto de estudio, la metodología empleada y los instrumentos utilizados. En esta investigación nos posicionaremos desde el paradigma interpretativo, que está en vía de consolidación y su supuesto básico es la necesidad de comprensión del sentido de la acción social en el contexto de la vida y desde la perspectiva de los participantes, según Irene Vasilachis de Gialdino (1993).

Wich (1971), citado por Vasilachis de Gialdino (1993: 81) plantea que en los estudios sociales no se pueden hacer predicciones ni generalizaciones, porque “la explicación histórica es la búsqueda de relaciones internas” y el modo de comprender los acontecimientos de la historia humana.

Nos basamos en este paradigma porque la intencionalidad y el sentido de nuestro objeto de estudio es la transformación del rol tradicional del enfermero, por la apropiación del rol educador y esa búsqueda de las relaciones internas y el modo de comprender los fenómenos, sugeridos por Wich, lo que permitiría la reconstrucción de las formas de pensar, sentir y actuar de los docentes y de los alumnos de la carrera de enfermería.

La propuesta de Sanmamed (1994), en su libro Aprender a enseñar: mitos y realidades, sobre los supuestos básicos de la investigación, nos sirvió para posicionarnos en el rol del docente; al respecto, concibe al profesor como un “constructivista”, es decir, como un sujeto que ha sentido a la realidad que lo rodea y a través de ella, continuamente, construye, elabora y comprueba su visión del mundo.

Coincidimos en que estas concepciones fundamentan el accionar de las instituciones y a través de ellas se transfieren a la enseñanza, habiendo algunas que no las aceptan.

Taylor y Bogdam sostienen que la perspectiva fenomenológica es esencial para abordar nuestro estudio, porque para esto la conducta humana, es decir, lo que la gente piensa, dice y hace, es producto del modo en que se define su mundo. Para lograr esta perspectiva se utilizaron distintos instrumentos:

  1. la entrevista dirigida semiestructurada,
  2. la observación participante,
  3. el cuestionario con preguntas abiertas.

Según Sanmamed (1994) es la técnica ampliamente utilizada en distintos contextos y también denominada entrevista en profundidad (Taylor-Bogdán, 1986), a la que definen como un encuentro cara a cara entre el investigador y los informantes, técnicas dirigidas a la comprensión de las perspectivas, respecto a sus experiencias y/o situaciones, expresadas con sus propias palabras.

Como en nuestra investigación nos interesa conocer dónde está la fractura sobre la apropiación del rol educador en el proceso de formación del enfermero y qué factores son los que obstaculizan o favorecen al mismo, consideramos que este instrumento es uno de los más adecuados, porque además existe una gama amplia de escenarios y personas.

Como la entrevista tiene algunos factores desfavorables, tratamos de utilizar el sentido crítico para procesar los aportes, para ser cautos en la explicación e interpretación de las respuestas, por los participantes.

Al ser dirigida y semiestructurada permitió reducir el tiempo y concretar los aspectos que interesaban y, para disminuir al máximo los inconvenientes, se grabaron, para no olvidar datos importantes.

Se aplicó a docentes y alumnos y el tiempo de duración fue de una hora promedio. Se dispuso que hubiera privacidad y tiempo para que ambos pudieran exponer sus opiniones. Los encuentros, sobre todo en los alumnos, fueron reiterados y en distintas situaciones de trabajo. Fue la técnica que más resultado dio para lograr la información sobre el objeto de estudio.

El instrumento de las entrevistas fue diseñado con el objetivo de flexibilizar y adaptarla al curso que interviene en el diálogo, previamente se hizo una prueba piloto, la que permitió a la investigadora dominar la técnica. La herramienta utilizada permitió información valiosa sobre la apropiación del rol educador; sin embargo, existió un conocimiento leve por parte de los encuestados del tema a investigar, que la investigadora no cree que esto invalide el camino recorrido, pero pone límite al estudio.

La entrevista a los docentes (Anexo 1) se llevó a cabo en la sala de profesores. Para contactarlos se solicitó autorización a la directora de la escuela. En total se entrevistaron cuatro docentes de las distintas materias troncales de enfermería, por ser estas donde se aplican conocimientos y habilidades en casos seleccionados.

En esta investigación se considera a estas personas como informantes claves por ser titulares de las materias estudiadas, teniendo en cuenta que la repetición de las respuestas de los mismos llevó a la saturación de la muestra.

Las entrevistas a los alumnos (Anexo II) se efectuaron en el lugar que se encontraban haciendo las prácticas. Los alumnos pertenecían a segundo y tercer año de la carrera de enfermería profesional. El contacto fue directo, previa autorización del docente que estaba a cargo del grupo de alumnos y en este proceso se seleccionaron a los alumnos que se encontraban realizando la práctica clínica.

La observación participante es una técnica que permite constituir un método de análisis de la realidad, en el que a través de la contemplación de los fenómenos accedimos a informaciones que nos permitieron interpretarlos y comprenderlos, en respuesta a los propósitos que guían nuestra investigación.

Nos decidimos por la observación participante (Anexo III) porque el compromiso activo por parte de los alumnos, cuando estaban en las prácticas clínicas, era esencial para lograr la aceptación, de igual modo para los docentes en los momentos de actividad en el aula. Pero siempre se tuvo claro la línea divisoria entre la objetividad y la subjetividad que plantean Taylor y Bodgán (1986) para no contaminar los acontecimientos.

Se utilizó una guía de preguntas cuyo objetivo fue detectar si durante estos momentos los docentes trabajaban contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales sobre educación para la salud y/o educación para el autocuidado y si el mismo tenía jerarquía conceptual y profunda.

La etapa de observación se dividió en:

  1. participantes donde se observaron momentos de actividades en el aula (Anexo IV ) y prácticas clínicas (Anexo V);
  2. análisis documental (Anexo VII) del currículum o plan de estudio (reglamento vigente en la escuela, programa de tres materias troncales de enfermería, exámenes parciales escritos que los alumnos debían presentar como requisito de las prácticas clínicas. No se incorporó en los anexos este material a solicitud de los docentes.

Se dispone la utilización de un análisis documental en el ítem b, por ser una metodología cualitativa conveniente para el análisis de documentos.

Se decidió incorporar en el análisis las evaluaciones parciales escritas y planes de cuidados para detectar cómo evalúa el docente el concepto de educación para la salud y/o educación para el autocuidado. Dentro de esta misma etapa se observaron los programas para tener la visión de cómo se ordena el contenido de educación para la salud y/o educación para el autocuidado y qué tiempo y profundidad le dedica el docente a ese contenido en los momentos de actividades en el aula y en las prácticas clínicas.

Es importante aclarar que tanto como los programas las evaluaciones parciales y planes de cuidados no se expusieron en los anexos por ser material de la escuela y solo fue observado en ese ámbito.

El cuestionario de preguntas abiertas (Anexo VI) destinado a obtener respuestas a una serie de preguntas específicas y, en nuestro caso, a indagar sobre la opinión respecto al grado de apropiación de los alumnos de último año de la carrera, sobre el rol educador. Se abordó desde la materia troncal de enfermería de primer año, segundo y tercero, inclusive se decidió ver más allá. Dicho de otro modo, se preguntó si estaban trabajando y aplicaban la educación en su ámbito laboral.

Se entregaron un total de treinta cuestionarios al azar y anónimos. Esta herramienta sirvió para afirmar conceptos que los alumnos plantearon en las entrevistas y el objetivo del mismo fue evaluar qué grado de opinión tenía el alumno sobre el concepto de educación para la salud y educación para el autocuidado.

Para favorecer la lectura y el análisis del material recogido en el trabajo de campo se lo abordó de la siguiente manera.

En primer término se desglosó el material observado en el analizador curricular, haciendo un análisis de los conceptos claves planteados en los objetivos y comparando éstos con el trabajado por la escuela en estudio. Luego se observaron los programas siguiendo el lineamiento planteado y haciendo hincapié en objetivos y contenidos para detectar si el concepto de educación para la salud y/o autocuidado estaba presente. Estudiando luego el analizador enseñanza y por último la apropiación del rol educador; en este último concepto clave estuvo más relacionado con la evaluación y con la experiencia de la práctica clínica.

Para las entrevistas, ya sea de los docentes o de alumnos, se desgravaron textualmente y se revisaron las transcripciones, haciéndose un análisis con los analizadores o palabras claves.

Se utilizó la técnica de recorte (uso de cola y tijera) apartando los segmentos más propicios para identificar los datos relevantes, planteados en el apartado de los analizadores.

Para los momentos de actividades en el aula, las prácticas clínicas y los cuestionarios de los alumnos de tercer año se utilizó el mismo método.



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