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Introducción

La evolución de la enfermería desde la época de Florence Nightingale ha sido larga, dura y desigual, sin embargo, esta profesión está comenzando a establecerse por sí misma con un cuerpo propio. Los intentos de Florence Nightingale por establecer una profesión basada en el contexto y la promoción para la salud están volviendo a resurgir como el ave Fénix, adquiriendo mayor experiencia, seguridad y aceptando un significado distinto a su rol. El rol de enfermería es uno de los temas que preocupan al personal de las instituciones de salud, como también a los docentes de enfermería.

La falta de identificación a este rol genera dificultades para brindar el cuidado al sujeto de la atención y a su familia. La situación económica y laboral, en el ámbito asistencial, nos muestra la realidad. Las mismas actividades son realizadas por enfermeros que sólo han cursado nueve meses de estudios formados para propiciar la higiene y el confort del sujeto de la atención, como por aquellos que han cursado de dos años y medio a cuatro.

Investigaciones actuales (Wairmenan, 1998) muestran la descalificación que sufre enfermería, no sólo en el ámbito económico sino también ante la diversidad de planes de formación (Auxiliar, Enfermería Profesional y Licenciatura en Enfermería).

Vale destacar que esta profesión no sólo se encuentra descalificada por su situación laboral, económica y por su nivel de formación, sino también porque su rol no está claro en el ámbito del sistema formador. En la actualidad, la ley vigente 24.004 (que deroga el artículo 58.961 de la ley 17.132), reglamentada por el decreto 2497/93, plantea que el ejercicio de la enfermería comprende dos roles distintos: por un lado, el asistencial, que abarca las funciones de formación, recuperación y rehabilitación de la salud, así como la prevención de las enfermedades; por otro lado, el rol, de tanta trascendencia como el anterior, relacionado con la docencia, investigación y asesoramiento sobre temas de su incumbencia y a su vez la administración de los servicios, reconociendo dos niveles:

a) Profesional; que abarca enfermeros profesionales y licenciados en enfermería.

b) No profesional; que comprende a los auxiliares.

El análisis de la currícula de las escuelas de enfermería (que por su historia se han basado en el modelo médico-biologista) indica el objetivo de formar un personal para cubrir las necesidades institucionales y no para realizar el cuidado, tan destacado por Florence Nightingale. Ella señalaba que el mismo debía basarse en el ambiente que rodea al paciente, sus necesidades y su observación, defendiendo la relación enfermera-paciente, separando a la enfermería de la medicina e indicando los rumbos que esta debía tomar en la educación. Pero, lamentablemente, esta definición fue olvidada y la evolución de enfermería cambió sus directrices, colocándosela subordinada a la medicina, sin identidad propia.

El desarrollo teórico, planteado en esta investigación, está sostenido en la teoría de que enfermería está compuesta por un campo disciplinar y otro profesional. Se la considera disciplina porque es un cuerpo de conocimientos que evolucionó de manera independiente e interpretó los fenómenos de su competencia: el cuidado y la salud; y como una profesión porque se interesa en las actividades que desarrollan y canalizan en las prácticas, para lograr la promoción, el mejoramiento de la salud y el bienestar de los seres humanos.

La cuestión de la existencia de un cuerpo sustantivo de saberes, generó y aún genera controversia sobre el mismo. Pero entendemos a través de esta investigación que las disciplinas profesionales representan a las ciencias aplicadas más que a las ciencias puras, ya que están dedicadas a la aplicación del conocimiento con el fin de lograr utilidad social.

Por otra parte, partimos del supuesto de que la preocupación de los sistemas formadores estuvieron depositados, casi exclusivamente, en el sujeto que aprende. Dicho de otro modo, las demandas de conocer y mejorar el rol de enfermería se basaron más en la comprensión de los educandos que en los procesos para lograrlos.

Esta investigación aborda una de las incumbencias de la profesión que es la educación para la salud en el sujeto de la atención. Si bien existen muchas definiciones de la misma, en esta tesis se la define como “la suma de experiencias que modifican favorablemente hábitos, actitudes y los conocimientos relacionados con la salud individual y comunitaria” (Ferrara, 1983: 12).

En su sentido más amplio se deduce que una de las funciones del equipo de salud es educar y que la educación para la salud es uno de los pilares para modificar hábitos no deseables en los sujetos de la atención. Nos posicionamos a partir de esta definición porque el objeto de este estudio es observar si se ofrece o se dificulta la apropiación del rol educador en el enfermero dentro del sistema formador de esa escuela. Jean Watson, en su teoría sobre Filosofía y ciencia de la asistencia plantea el objetivo de autocuración y autoasistencia entre sus principales conceptos y disfunciones: la promoción de la enseñanza y aprendizaje interpersonal. Esta investigación aborda el concepto de educación para la salud y/o autocuidado. A través de este pensamiento y a partir de la teoría de Watson se plantea que enseñando al sujeto de la atención los cambios personales se logrará promocionar su salud, teniendo en cuenta que el contexto, la situación psicológica, la capacidad de afrontamiento y adaptación para lograr este objetivo es individual y libre del ser.

La palabra apropiación deriva etimológicamente del latín (appropiare), que significa “hacer propios” los valores, tomar, apoderarse de alguna cosa. Las actividades de enseñanza inducen paulatinamente a modos de conductas y actitudes que se adquieren junto al proceso de socialización. Gimeno Sacristán, en su libro La enseñanza, su teoría y su práctica plantea que esa socialización no solo comienza en la familia y en los grupos sociales sino también en los sistemas formadores, que son los que permiten los cambios de conductas y facilitan la apropiación de los conceptos para que esto ocurra.

Para comprender este proceso hay que tener en claro el objetivo básico y prioritario, que es preparar al futuro profesional para su incorporación en el mundo del trabajo con claridad sobre su profesionalismo.

Para volver a ubicarnos en el objeto de este estudio, cabe aclarar que la dificultad de apropiación puede estar planteada desde distintos ángulos:

  1. En el sistema formador, desde donde se posiciona esta investigación.
  2. En el ámbito asistencial, que generalmente ubica al enfermero como un producto acabado que debe adaptarse a las necesidades de la institución.
  3. En una decisión del graduado, que es quien decide no asumir la educación como parte del rol de enfermería.

Desde esta reflexión nos ubicamos en el supuesto hipotético de que la problemática nace en la historia de la currícula de las escuelas de enfermería.

Estas han sido orientadas por el modelo médico, utilizado por los docentes en las enseñanzas y en las tradiciones que influenciaron tanto el rol como los sistemas formadores, lo cual reforzó las dificultades.

El proceso que transitó el objeto de estudio en esta tesis se apoya en las propias preocupaciones que, como refiere Guber en El salvaje metropolitano: “no basta explicar un hecho singular subsumiéndole bajo abstracciones, es necesario explicar su singularidad concretamente” (Guber, 1991: 52).

Para explicar dicha singularidad, la trayectoria fue larga, ya que comenzó con una dificultad sentida que vivenció la investigadora en su actividad laboral. Dificultad que nació del análisis de la institución en que trabajaba, puesto que disponía de recursos humanos y económicos necesarios para poner en práctica todos los denominados programas de educación para el alta (estandarizados por la institución). El objeto de estos programas era disminuir la interacción del sujeto de la atención, detectándose que estos no llegaban a cumplir su objetivo.

Se observó así que la educación o información daba como resultado que el sujeto de la atención y su grupo familiar recurrían a otro profesional para que le explicara nuevamente la secuencia de su cuidado en el domicilio.

El interés para determinar dónde se encontraba la fractura del rol educador en la formación del enfermero nos inclinó a deslizarnos hacia el sistema formador, partiendo del supuesto hipotético que la falta de apropiación del rol educador reside en el ámbito de formación y no solo en los sectores laborales que pueden o no dar importancia a la educación para la salud, durante la internación o en el alta clínica.

En un principio se planteó estudiar tres escuelas de enfermería de la ciudad de Rosario, dos de formación terciaria y otra de formación universitaria. Siendo consciente de la magnitud del trabajo de campo se acotó a una sola escuela de nivel terciario por ser ambas dependientes del mismo plan de estudio (decreto ley 35/69); descartándose la escuela de nivel universitario por el hecho de poder ser objetada, ya que la investigadora es una ex alumna de dicha escuela y el proceso de objetivación de los fenómenos observados podrían verse dificultados.

Con este trabajo pretendemos generar un conocimiento que se constituya como insumo para el diseño de estrategias educativas con el fin de contribuir a la transformación del perfil actual del egresado.

El objetivo de esta investigación consiste en identificar si existen factores que favorezcan o factores que obstaculicen la apropiación de los aspectos vinculados a la educación para la salud como práctica inherente a su profesión, en el marco del proceso educativo correspondiente al pre-grado de una escuela de enfermería.

Para ello nos hemos propuesto analizar, en el curriculum de una escuela de enfermería del sector oficial dependiente (decreto ley 35/69), los siguientes ejes:

  1. Plan de estudios: si existe, en su marco conceptual, la definición de enfermería y si en esta se incluye el concepto de educación para la salud y/o el concepto de educación para el autocuidado.
  2. Programas de las materias troncales de enfermería: tiempo y espacio dedicado al concepto de educación para la salud y/o educación para el autocuidado.
  3. Objetivos de las materias troncales de enfermería: si existe en ellos la educación para la salud y/o el concepto de educación para el autocuidado.
  4. Contenido de las materias troncales de enfermería: si existen en ellos la educación para la salud y/o el concepto de educación para el autocuidado.
  5. Actividades de enseñanza: si se favorece con ellas la apropiación del rol educador.
  6. Evaluación de los aspectos relativos a la aplicación del concepto de educación para la salud y/o del concepto de educación para el autocuidado en la situación concreta de las prácticas clínicas y en los momentos de actividades en el aula.
  7. Apropiación del rol educador: si se logra que el alumno haga propio el concepto de educación para la salud y/o el de educación para el autocuidado y si detecta las necesidades de aprendizaje en el sujeto de atención para favorecer el cambio de conductas.

Para facilitar la lectura y la comprensión se ha dividido el trabajo en distintas etapas. En la Introducción justificamos nuestro objeto de estudio y nuestro propósito, puntualizando los objetivos que nos guiaron. Luego se explicita el marco teórico desde donde nos situamos y el estado de arte que tomamos como referencia. Sigue el apartado de Materiales y métodos, donde ubicamos los fundamentos metodológicos, los instrumentos utilizados y el tratamiento de la información recogida. En el último apartado se explicita el proceso y resultado del trabajo de campo, con conclusiones parciales en cada una de las etapas. Finalmente, se desarrollan conclusiones generales y algunos criterios para el diseño de estrategias que contribuyan a la transformación del perfil del egresado.



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