Otras publicaciones:

tapa_estrada_final

9789877230147-frontcover1

Otras publicaciones:

9789877230970_frontcover1

9789877230079-frontcover

3 Selección y test de los casos

Argentina cuenta con 23 provincias y una ciudad autónoma que, en la práctica, funciona con las mismas prerrogativas que una provincia. Siendo así, 24 jurisdicciones componen un número grande de casos para ser analizados. De esta forma, fueron seleccionados diez casos, que serán incluidos en este capítulo. Se trata de un estudio comparado entre las provincias seleccionadas, teniendo como referencia el promedio de aprobación de los proyectos de ley presentados en sus Cámaras Bajas. Al mismo tiempo, el capítulo proveerá un análisis de la historia reciente de cada provincia y, después, realizaremos diversos tests para las hipótesis presentadas en el primer capítulo, y operacionalizadas en el segundo. Finalmente, se proponen modelos explicativos –y sus análisis– para las tasas de éxito de los gobernadores y los legisladores provinciales.

3.1 Elección y presentación de los casos

Los casos analizados en la presente investigación serán diez, como ya se ha dicho, que cubren un tercio de las unidades federativas de Argentina. Jujuy, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, La Pampa, Río Negro y Tierra del Fuego muestran un gran abanico de variaciones en términos de los elementos vinculados con las hipótesis que direccionan esta investigación, representando muy bien el conjunto de las provincias argentinas.

3.1.1 Córdoba

Córdoba posee un Ejecutivo provincial con poderes medianos en lo que se refiere a los poderes legislativos del gobernador. Accediendo al cargo por mayoría simple, el Ejecutivo es considerado fuerte, ya que el hecho de que no existe una segunda vuelta electoral condiciona las negociaciones, buscando acuerdos entre los partidos en una única instancia (Lijhart, 2003). Actualmente, aunque no posea poder de legislar por medio de decretos ni sume puntos en los poderes presupuestarios, el gobernador cuenta con la posibilidad de vetar proyectos promulgados por el Legislativo, que necesita mayorías extraordinarias (66%) para derrumbarlos en la Cámara.

Asimismo, el Ejecutivo tiene iniciativa exclusiva en ciertas materias y la posibilidad irrestricta de llamar a la ciudadanía a referéndum. Por su parte, el Legislativo cordobés merece ser destacado porque es el que sufrió el cambio más radical entre las provincias argentinas en estudio: pasó de contar con un sistema bicameral a tener una única Cámara. A continuación, la tabla muestra el porcentual de votos recibidos por el gobernador y el tamaño de las coaliciones oficialistas en el Legislativo.

Tabla 3.1. Porcentaje de votos a gobernador y composición de la Cámara Baja (Córdoba 1983-2011)

Período

Gobierno

% de votos a gobernador

% de la Cámara Baja

1983-1987

Angeloz I (UCR)

55,8

66,7

1987-1991

Angeloz II (UCR)

49,1

54,5

1991-1995

Angeloz III (UCR)

52,0

54,5

1995-1999

Mestre (UCR)

47,2

54,5

1999-2001

De la Sota I (PJ)

49,6

54,5

2001-2003

58,6

2003-2007

De la Sota II (PJ)

51,8

57,1

2007-2011

Schiaretti (PJ)

37,2

52,9

2011-2015

De la Sota III (PJ)

42,6

62,9

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Córdoba (2013).

Un punto a ser considerado aquí es que en la provincia de Córdoba, el Ejecutivo fue ocupado por la UCR desde la vuelta a la democracia hasta 1999, con 4 mandatos consecutivos. Esto cambió debido a la mala aplicación de uno de los poderes conferidos al gobernador: el Ejecutivo tiene la prerrogativa de informar al Legislativo las fechas propuestas para la realización de las elecciones (con algunas restricciones). De todos modos, las elecciones para el Ejecutivo y el Legislativo siempre habían sido simultáneas hasta que, en 1998, esto cambió. El mandato de Mestre duraba hasta diciembre del año siguiente, pero él prefirió adelantar la votación buscando alcanzar un nuevo período.

Así, las elecciones a gobernador fueron en diciembre de 1998, mientras que las elecciones al parlamento provincial fueron en octubre de 1999. Los ciudadanos reaccionaron votando en la fórmula opositora (PJ), y Mestre tuvo que terminar el mandato completamente deslegitimado frente a la sociedad local. La llegada de De la Sota estuvo marcada por grandes reformas (incluyendo la ya comentada estructuración del Legislativo en una sola Cámara). Desde entonces, los cambios parecen haber sido muy ventajosos para los peronistas, que –habiendo accedido al Ejecutivo cordobés en 1999– continúan siendo los que gobiernan.

3.1.2 Mendoza

Junto con Santa Fe, Mendoza es una de las dos provincias argentinas que no permiten la reelección inmediata de sus gobernadores y vicegobernadores, y estos asumen habiendo ganado las elecciones con sistema de simple pluralidad de votos. El Ejecutivo de Mendoza es bastante débil, si se toma en consideración la totalidad de los gobernadores argentinos: cuenta con la posibilidad de aplicar vetos totales y parciales a los proyectos provenientes del Legislativo, y los legisladores deben insistir con mayoría especial (2/3) para derrumbarlos; tiene prerrogativa exclusiva sobre ciertos asuntos y puede llamar a referéndum con algunas restricciones; pero no posee poderes de decreto ni grandes poderes presupuestarios. Como ya fue comentado, aquí no es necesario alcanzar la mayoría absoluta de los votos para acceder al Ejecutivo, hecho solo logrado en la práctica por Gabrielli (1991-1995), quien obtuvo más del 50% de los votos válidos.

Tabla 3.2. Gobernadores electos de Mendoza (1983-2011)

Elecciones

1983

1987

1991

1995

1999

2003

2007

2011

Gobernador

Llaver (UCR)

Bordón (PJ)

Gabrielli (PJ)

Lafalla (PJ)

Iglesias (UCR)

Cobos (UCR)

Jaque (PJ)

Pérez (PJ)

(% de votos)

47,1

46,7

54,1

43,0

37,9

42,9

37,9

42,9

Fuente: Elaboración propia, con base en datos de Tow (2014).

El Legislativo mendocino es bicameral y cuenta con 86 miembros (48 diputados y 38 senadores). El distrito se divide en 4 secciones electorales para la composición de las Cámaras, y ambas son renovadas por mitades cada dos años.

3.1.3 Entre Ríos

El gobernador de Entre Ríos se ubica bajo el promedio de los Ejecutivos provinciales del país, en lo que se refiere a los poderes legislativos a él conferidos. El Ejecutivo provincial no tiene poder de decreto, pero tiene poderes de veto total y parcial que solo pueden ser derrumbados a través de mayorías especiales en el Legislativo; asimismo, puede convocar a los ciudadanos a referéndum, tiene introducción exclusiva de ciertas materias en la legislación, y fija los límites presupuestarios, aunque los parlamentarios puedan proponer alteraciones. La elección a gobernador y vicegobernador se da por medio del sistema de mayoría simple de los votos, y estos pueden ser reelectos una única vez.

El Legislativo de Entre Ríos está compuesto por dos cámaras. La Cámara Baja cuenta con 28 miembros, que se renuevan completamente cada 4 años, mediante elecciones directas en distrito único garantizando la mitad (14 bancas) al partido que más votos obtiene. Las restantes 14 bancas se reparten utilizando la fórmula de cociente electoral para la transformación de votos en asientos. El Senado provincial está compuesto por tantos miembros como municipios existan, a razón de uno por cada distrito municipal. Actualmente, la Cámara Alta tiene 17 senadores, y se renueva completamente cada 4 años. Se observa así que, gracias a las reglas electorales, el gobernador detenta siempre mayoría en la Cámara Baja, independientemente del color político de la coalición de gobierno.

Tabla 3.3. Porcentaje de votos a gobernador y composición de la Cámara Baja (Entre Ríos 1983-2011)

Período

Gobierno

% de votos a gobernador

% de la Cámara Baja

1983-1987

Montiel (UCR)

49,4

53,6

1987-1991

Busti I (PJ)

49,0

53,6

1991-1995

Moine (PJ)

50,0

53,6

1995-1999

Busti II (PJ)

47,5

53,6

1999-2003

Montiel (UCR)

49,1

53,6

2003-2007

Busti III (PJ)

44,6

53,6

2007-2011

Urribarri I (FPV)

47,0

71,4

2011-2015

Urribarri II (FPV)

56,0

55,9

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2014).

3.1.4 Río Negro

Esta provincia fue gobernada desde el período de la redemocratización hasta 2011 por la Unión Cívica Radical, y solo en 2011 una coalición entre el Partido Justicialista y el Frente Grande logró acceder al Ejecutivo rionegrino. El distrito patagónico se caracterizó en el período, también, por tener un sólido bipartidismo, con grandes performances electorales de radicales y peronistas.

De todos modos, no bien se volvió al sistema democrático, un grupo de vecinos creó el Partido Provincial Rionegrino (PPR), enfocado en cuestiones meramente locales, que tuvo su bautismo en las elecciones de 1983 con un modesto desempeño: 2,33% de los votos para diputados provinciales. Pero, en menos de 4 años, el PPR creció en estructura y en las elecciones siguientes logró un 20,96% de las preferencias, obteniendo 7 diputados y 7 constituyentes designados para trabajar en la redacción de una nueva Constitución provincial.

Tabla 3.4. Porcentaje de votos a gobernador y composición de la Cámara Baja (Río Negro 1983-2011)

Período

Gobierno

% de votos a gobernador

% de la Cámara Baja

1983-1987

Guerrero (UCR)

52,7

58.3

1987-1991

Massaccesi I (UCR)

38,0

47.2

1991-1995

Massaccesi II (UCR)

46,4

60.5

1995-1999

Verani I (UCR)

44,9

51.2

1999-2003

Verani II (UCR)

48,6

58.1

2003-2007

Saiz I (UCR)

32,6

55.8

2007-2011

Saiz II (UCR)

47,3

48.8

2011-2015

Soria-Weretilneck (PJ-FG)

51,1

69.6

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2014).

El avance de esta nueva agrupación no fue bien recibido por la UCR ni por el PJ locales, por lo que estos decidieron hacer modificaciones en las reglas electorales. El Legislativo unicameral pasó de 36 a 43 miembros, y el sistema pasaría a ser mixto: 24 diputados escogidos en 8 regiones del territorio, a razón de 3 cada uno, y los otros 19 legisladores electos tomando a la provincia como distrito único[1] (Barrientos, 2009: 111).

Con arbitrariedad orquestada desde el Ejecutivo provincial en connivencia con el principal partido de oposición, la solución encontrada para restablecer el bipartidismo –y alejar al PPR de cualquier intento político serio– fue la aplicación de una cláusula de barrera legal del 22% de los votos totales emitidos, vigente hasta hace pocos años. Como consecuencia de esto, el pequeño partido provincial volvió a encogerse, y aparecieron algunas organizaciones más con poco espacio, en un cuerpo en que radicales y peronistas (ahora, nuevamente enfrentados) controlan más del 90% de las bancas.

3.1.5 Tierra del Fuego

Esta es la provincia más nueva de Argentina, el último territorio nacional en pasar por el proceso de provincialización en los primordios de la década de 1990. Tierra del Fuego es la menor provincia en población y la más austral del país. El Legislativo de la provincia es unicameral y cuenta con 15 miembros, electos para mandatos de 4 años con posibilidad de ser reelectos. Desde 1992 hasta hoy, el Ejecutivo fue ocupado por distintos partidos, en el sistema tradicional de dos vueltas (50%+1 de los votos válidos) para mandatos de 4 años.

Siguiendo los postulados de Metcalf (2000) con respecto a los poderes de los Ejecutivos, el gobernador de Tierra del Fuego es el menos poderoso entre los casos analizados: tiene poder de veto parcial y total; no tiene exclusividad en la introducción de asuntos ni de proyectos presupuestarios, y el Legislativo puede alterar estos sin restricciones; puede aplicar urgencia para sus proyectos, pero no cuenta con posibilidades de emitir decretos ni con la chance de convocar a la población a referéndum.

Como corolario, el singular complejo constitucional y electoral en la provincia ha generado “un Poder Ejecutivo atemperado, con grandes facultades de la Legislatura; y establece para que un partido, sea o no el gobernante, no cuente con una mayoría absoluta de miembros en ella” (Guzmán, 2013: 69). A continuación, podemos observar la composición del Legislativo a lo largo del período 1992-2015, donde se ve la necesidad que tiene el gobernador de construir acuerdos puntuales para lograr aprobar su agenda.

Tabla 3.5. Porcentaje de votos a gobernador en primera vuelta y composición del Poder Legislativo (Tierra del Fuego 1992-2011)

Período

Gobierno

% de votos a gobernador

% del partido del gob. en la legislatura

1992-1996

Estabillo I (MOPOF)

45,41

46,66

1996-2000

Estabillo II (MOPOF)

57,99

46,66

2000-2003

Manfredotti (PJ)

36,78

40,00

2003-2007

Colazo (FUP)

28,25

20,00

2007-2011

Ríos I (CC-ARI)

32,71

40,00

2011-2015

Ríos II (PSP)

36,82

13,33

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2014).

Un intento de acuerdo entre partidos de peso sucedió en 2003. Para las elecciones generales de ese año, se creó el Frente de Unidad Provincial (FUP) y llevó una fórmula que combinaba un candidato radical como gobernador (Mario Jorge Colazo) y un peronista como su vice (Hugo Cóccaro). Obtuvieron la gobernación, pero rápidamente empezaron los enfrentamientos entre ambos. Por sus vínculos con el Gobierno Nacional, el gobernador fue aislado de su partido y, a raíz de denuncias de corrupción, fue apartado de su cargo poco antes de cumplir dos años de mandato. Por la ley de acefalía, Cóccaro asumió como gobernador y completó el período al frente del Ejecutivo provincial.

3.1.6 Buenos Aires

Buenos Aires es la provincia más importante del país, en población y electorado, en producto bruto y territorio. Es también uno de los distritos más complejos de Argentina. “Su desarrollo histórico, jurídico y político ha transcurrido paralelamente al de la misma República, ya identificándose con ella, ya motorizándola o representándola” (Malamud, 1999: 3). Por todo eso, es el distrito político más significativo del país.

El gobernador de Buenos Aires no cuenta con poder de emitir decretos, pero posee poderes presupuestarios y de convocatoria a referéndum, tiene iniciativa exclusiva de materias y posibilidad de utilizar vetos totales y parciales para los proyectos aprobados en el Congreso provincial –esto lo posiciona arriba del promedio, en la lista de poderes legislativos de los Ejecutivos provinciales del país–.

Tabla 3.6. Porcentaje de votos a gobernador y composición de la Cámara Baja (Buenos Aires 1983-2011)

Período

Gobierno

Partido

% de votos al gobernador

1983-1987

Armendáriz (UCR)

UCR

52,0

1987-1991

Cafiero (PJ)

PJ

46,5

1991-1995

Duhalde I (PJ)

PJ

46,3

1995-1999

Duhalde II (PJ)

PJ

56,7

1999-2003

Ruckauf-Solá (PJ)

PJ

48,3

2003-2007

Solá (PJ)

PJ

43,3

2007-2011

Scioli I (PJ)

PJ

48,2

2011-2015

Scioli II (PJ)

PJ

55,2

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2014).

Por el tamaño del distrito, se esperaría la exigencia de mayorías absolutas para la elección del gobernador y vicegobernador; sin embargo, esta provincia utiliza el sistema de mayoría simple, con posibilidad de reelección. El Poder Legislativo cuenta con dos cámaras: la Cámara Baja tiene 92 miembros, mientras que el Senado provincial posee 46 miembros. Ambos cuerpos tienen renovación de sus miembros cada dos años, cuando la mitad de cada cuerpo debe someterse a elecciones.

Si bien de estructura compleja, su Legislativo ha seguido la lógica que imperó a nivel nacional: dos grandes bloques mayores y otras bancadas pequeñas desde la redemocratización en 1983 hasta la explosión partidaria de fines de la década de 1990 y la aparición de partidos menores con más peso, lo que conllevó a la necesidad de alianzas electorales o acuerdos puntuales posteriores entre el gobernador de turno y los legisladores.

3.1.7 La Pampa

La Pampa es una provincia de escasa población en el centro del país, con una historia institucional estable desde su nombramiento como distrito autónomo en 1952.[2] Desde 1983 hasta hoy, el Ejecutivo fue ocupado por un único partido, el Justicialista (PJ). Siguiendo los postulados de Metcalf (2000) sobre los poderes de los Ejecutivos, el análisis de la Constitución y de los reglamentos internos del Legislativo de la provincia, el gobernador de La Pampa es uno de los menos poderosos: tiene poder de veto parcial y total, posee exclusividad en la introducción de propuestas de legislación en determinadas áreas y grandes poderes presupuestarios, pero no cuenta con posibilidades de emitir decretos, ni con la chance de convocar a la población a referéndum.

Tabla 3.7. Porcentaje de votos a gobernador y composición de la legislatura (La Pampa 1983-2011)

Período

Gobierno

% de votos a gobernador

% del partido del gob. en la legislatura

1983-1987

Rubén Marín I (PJ)

40,8

42,9

1987-1991

Néstor Ahuad (PJ)

53,3

57,1

1991-1995

Rubén Marín II (PJ)

48,5

52,4

1995-1999

Rubén Marín III (PJ)

54,3

57,7

1999-2003

Rubén Marín IV (PJ)

56,7

53,8

2003-2007

Carlos Alberto Verna (PJ)

49,1

53,8

2007-2011

Oscar Mario Jorge I (PJ)

53,5

57,7

2011-2015

Oscar Mario Jorge II (PJ)

46,0

53,3

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2014).

La Constitución prevé que el gobernador accede al cargo después de elecciones en las que necesita solo de mayoría simple, pudiendo ser reelecto como máximo dos veces (una después del primer mandato, y otra tras un intervalo de 4 años). Por otro lado, el Legislativo de La Pampa es unicameral y cambia su tamaño de acuerdo a la población.[3] Actualmente cuenta con 30 miembros tomando a la provincia como distrito único. Los mandatos duran 4 años y los diputados pueden ser reelectos indefinidamente.

3.1.8 Santa Fe

Santa Fe es una provincia con un Ejecutivo de poderes medianos, siguiendo la selección efectuada para analizar sus poderes constitucionales. Si bien puede vetar total y parcialmente los proyectos promulgados por el Legislativo, y prepara el presupuesto, aunque el Legislativo puede reducir los recursos, el Ejecutivo santafesino no cuenta con poder de decreto, no tiene autoridad para llamar a la población a referéndum ni cuenta con instrumentos especiales de urgencia para sus proyectos. En cuanto a la forma de elección del gobernador y vice, en este caso se necesita mayoría simple de los votos y está permitida su reelección al cargo, siempre que se espere al menos un mandato de alternancia.

En este sentido, en Santa Fe, parece darse en la práctica el llamado “Teorema de Vernet”. Aun teniendo mayoría propia en la legislatura, el gobernador debe enfrentarse al hecho de que no hay reelección consecutiva. Así, durante los primeros dos años de mandato, el Ejecutivo inicia su gestión y la refrenda con las elecciones legislativas; pero para la segunda mitad, se inician las tratativas con el candidato a futuro gobernador de la provincia, pasando el actual a un plano no tan protagónico. Frente a esto, el entonces gobernador Vernet dijo en 1985: “Es tan torpe estar contra el gobernador los primeros dos años, como estar junto a él en los últimos dos” (Feldman, 2008). Vemos a continuación que nuestra hipótesis 3, que relaciona el fenómeno de la reelección con el efecto que puede tener sobre las tasas de éxito legislativo del Ejecutivo, se cumple inexorablemente para los mandatos santafesinos del período 2003-2015.

Tabla 3.8. Provincia de Santa Fe (2003-2015). Tasas de éxito según momento de mandato

Gobernador

Mandato

Partido

Primeros 3 años de mandato

Último año de mandato

Jorge Obeid II

2003-2007

PJ

91,75

87,76

Hermes Binner

2007-2011

PS

86,42

73,44

Antonio Bonfatti

2011-2015

PS

79,49

25,00

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2015).

Por su parte, el Poder Legislativo es bicameral y sus miembros son electos mediante 19 distritos uninominales (en el caso del Senado) y en sistemas de lista abierta con voto único en magnitudes mayores a 1 (en el caso de sus 50 diputados, el caso con el mayor nivel de incentivo a la reputación personal de los candidatos entre las provincias seleccionadas). Existe una cláusula que otorga automáticamente una mayoría de las bancas (28 de 50) en la Cámara Baja al partido que obtuvo la mayoría simple de los votos. Relacionado con el control del orden del día en la Cámara Baja, Santa Fe se ubica en el extremo de injerencia del Ejecutivo en el Legislativo: este es decisión exclusiva del presidente del órgano, y solo puede ser modificado por mayoría de votos en el pleno.

En 1983 y en 1987, Vernet y Reviglio, respectivamente, fueron candidatos por el Partido Justicialista y resultaron electos para gobernar la provincia, con porcentajes muy similares (41,1% y 44,1%). Cuatros años más tarde, un ejemplo de arbitrariedad en los sistemas electorales lo constituyó la estructuración electoral en la provincia de Santa Fe: empezaría a aplicarse el Doble Voto Simultáneo y Acumulativo (DVSA).

Un nuevo diseño del sistema electoral provincial tuvo lugar durante la década de 1990, recayendo las decisiones en la llamada “Ley de Lemas”. El llamado DVSA “consiste en que el elector vota en una sola vez –a un lema– y a una lista de candidatos propuestas por una corriente interna de ese lema –sub-lema–, acumulándose este segundo voto al del sub-lema más votado” (Petraca y Molteni, 2003: 29). En este sentido, “por efecto de la acumulación de sublemas, se dispersa la decisión del electorado provocándose una brecha entre los representantes y los representados” (Cicerchia y Molteni, 2003: 3).

Durante varias elecciones se utilizó aquí el DVSA, lo que otorgó sistemáticamente beneficios a un único partido político en el territorio.[4] Este sistema permitió que el gobernador accediera al cargo sin haber sido el candidato más votado, favoreciendo sistemáticamente al Partido Justicialista y perjudicando al Partido Socialista y a la Unión Cívica Radical, fortaleciendo un sistema de partido predominante (Tula, 1997: 12).

Tabla 3.9. Elecciones a gobernador de la provincia de Santa Fe (1983-2011)

Elecciones

CMVP (%)

CMVE (%)

Gobernador electo

1983

41,41

Vernet (PJ)

1987

44,11

Rebiglio (PJ)

1991*

32,9

35,4

Reutemann (PJ)

1995*

21,6

30,5

Obeid (PJ)

1999*

55,4

Reutemann (PJ)

2003*

24,4

42,4

Obeid (PJ)

2007

52,7

Binner (PS)

2011

39,7

Bonfatti (PS)

Observaciones: Las elecciones señaladas con asterisco son aquellas con sistema de DVSA.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2015).

Como se observa en la tabla anterior, el sistema distorsionó completamente los resultados, otorgándole la gobernación no al candidato más votado de la elección (CMVE), sino al candidato más votado del partido que, en conjunto, obtuvo la mayor cantidad de votos (CMVP). Así, durante la vigencia del sistema en el caso de las elecciones a gobernador en Santa Fe, los candidatos individualmente más votados (el radical Usandizaga en 1991 y 1995; y el socialista Binner en 2003) no accedieron al cargo porque sus partidos no fueron los más votados (Cicerchia y Molteni, 2003: 11). Únicamente la elección de 1999 colocó como gobernador a quien había sido individual y partidariamente el candidato más votado: Carlos Reutemann (PJ).

Durante el segundo mandato de Jorge Obeid (2003-2007), tras prometer en campaña que aboliría el sistema, el gobernador decidió la modificación de la ley electoral, quitando la posibilidad de lemas en las elecciones.

3.1.9 Jujuy

Con poderes constitucionales que se encuentran en la mitad entre los gobernadores argentinos, el Ejecutivo jujeño no cuenta con poder de decreto ni puede introducir asuntos en forma exclusiva; en cambio, puede vetar total y parcialmente los proyectos aprobados por el Legislativo. En cuanto a los poderes en la elaboración del presupuesto provincial, el gobernador es uno de los más débiles, puesto que, indicando las fuentes de los recursos, el Legislativo puede hacer modificaciones al proyecto elaborado por el Ejecutivo. Sobresale Jujuy en la capacidad que tiene su gobernador para convocar, sin restricciones, a referéndum, poder que solo comparte con Córdoba y La Rioja entre las provincias argentinas. La Constitución jujeña permite a sus gobernadores reelegirse una vez consecutiva, y luego debe esperar un mandato para volver a candidatearse al cargo.

Tabla 3.10. Gobernadores electos de Jujuy (1983-2011)

Elecciones

1983

1987

1991

1995

1999

2003

2007

2011

Gobernador

C. Snopek

De Aparici

Domínguez

G. Snopek

Fellner

Fellner

Barrionuevo

Fellner

(%)

44,6

43,0

46,0

51,8

46,9

49,0

30,8

47,4

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2014).

Referido a su órgano legislativo, esta provincia cuenta con una única Cámara, compuesta de 48 miembros, electos en forma directa en listas cerradas de voto único, otorgando un control partidario muy fuerte a la nominación de las candidaturas. En relación al control de la agenda del Legislativo por parte del Ejecutivo, se observa que la Cámara jujeña cuenta con una menor injerencia de un poder en el otro, ya que hay búsquedas de consensos en la elaboración del orden del día, y solo cuando es necesario, hay votación con necesidad de mayoría absoluta de los miembros de la Comisión de Labor Parlamentaria.

Entre las informaciones a destacar, no se debe olvidar la relevancia que cobró en la historia electoral jujeña un tercer partido político: el Movimiento Popular Jujeño, fundado en la década de 1960. Gobernó la provincia en períodos de facto, y destaca Carrera que “es importante tomarlo como un actor más en el sistema de partidos provincial” (Carrera, 2001: 12), a pesar de aliarse muchas veces a la UCR y de ir disminuyendo su caudal de votos elección tras elección.

3.1.10 Corrientes

Sin dudas, la provincia políticamente más inestable de Argentina es Corrientes. Siendo una de las jurisdicciones fundadoras del país, firmante tanto de la Constitución nacional de 1853 como de las tentativas previas de unión nacional, siempre estuvo atravesada por problemas institucionales que derivaron en diversas intervenciones federales a lo largo del siglo XX. Fuertemente dependiente de transferencias federales, Corrientes fue gobernada por partidos provinciales. Herederos de las facciones conservadoras del siglo XIX, durante la mayor parte del siglo XX, autonomistas y liberales (ambos, conservadores, a pesar de sus nombres) gobernaron Corrientes, alternándose en el poder.

Después de 1961, ambos partidos crearon el Pacto Autonomista-Liberal, una alianza política para compartir el poder que venció todas las elecciones hasta mediados de los años 90 (Behrend, 2011: 158). Mediante acuerdos, los dos partidos se alternaron en el poder durante décadas. A pesar de parecer un sistema con alternancia partidaria, la política estuvo dominada por un pequeño grupo de familias políticas. Como la elección del gobernador era a través del sistema de “colegio electoral”, que era controlado por representantes del PAL, el Ejecutivo de la provincia terminaba siempre en manos de una fórmula conjunta entre liberales y autonomistas, que se sucedía en la siguiente elección (Villarino y Stenberg, 2005).

Una vez de vuelta a la democracia, desde 1983 y hasta 2001, Corrientes fue una de las pocas provincias argentinas en las que el sistema político fue dominado por partidos locales en vez de partidos nacionales, como sucedió en otros distritos. Así, José Antonio “Pocho” Romero Feris (JARF) resultó electo gobernador en 1983. Diez años después, su hermano Raúl (“Tato”) lo sucedió. Los hermanos Romero Feris, del PAL, pertenecen a una familia políticamente activa en Corrientes desde mediados del siglo pasado. Para los demás partidos, especialmente para la UCR y el PJ, solo quedaba dilucidar la virtual disputa por el segundo lugar en las elecciones.

Particularmente, en la década de 1990, Corrientes entró en un período de inestabilidad político-institucional, fruto de una cada vez mayor violencia política, inestabilidad social y creciente corrupción. Cuando, en las elecciones de 1991, los ciudadanos dieron un 43,8% de los votos a Raúl Romero Feris (RRF), la situación se tornó más compleja: con 13 de los 26 electores para la coalición PA-PL-PDP (autonomistas, liberales y demócrata-progresistas) y 13 para una obstinada oposición, el Legislativo correntino no lograría elegir un gobernador y el impasse generó graves infortunios institucionales. Frente a la situación, el gobierno federal intervino la provincia, acusando a la Suprema Corte de la Provincia de responder a los intereses políticos de las familias dominantes, poniendo a diferentes funcionarios nacionales para calmar las aguas. De todos modos, el juego se mostró resistentemente cerrado[5] (Behrend, 2011: 159).

Los parlamentarios provinciales convocaron a una reforma constitucional, promulgada finalmente en febrero de 1993. Se estableció la elección directa del gobernador, eliminando el sistema de “colegio electoral” –gran responsable de la crisis política (Palumbo, 2001)–. Pasaba a entrar en vigencia el sistema de “ballotage atenuado”: a partir de ese momento, la fórmula vencedora en el pleito para el Ejecutivo provincial debía lograr el 45% de los votos válidos, o 40% con 10 puntos porcentuales con respecto al segundo colocado. Asimismo, se eliminó el sistema de circunscripciones para elegir a los senadores provinciales, dejando un distrito único para todo el territorio de la provincia, tanto para senadores como para diputados.

En 1993, las elecciones otorgaban el poder a la alianza entre el PL, el PA y el PDP, que puso a Raúl Romero Feris nuevamente en el Ejecutivo. El vicegobernador era Lázaro Chiappe. Durante el gobierno de R. Romero Feris, el vice renunció. Después de férreas disputas entre las facciones internas y diferencias con su hermano, el gobernador rompió con el PL y creó una nueva fuerza política: el Partido Nuevo (PANU). Con esta agrupación, en coalición con el Partido Federal (PF), RRF lograría que su candidato (Braillard Poccard) lo sucediera en 1997, al obtener un 70,3% de los votos, marcando de esta manera el fin de la hegemonía del Pacto Autonomista Liberal en Corrientes. A partir de ese momento, sería el PANU quien comenzaría a vencer las elecciones en la provincia.

Dos años más tarde, la realidad triunfadora del PANU se desarticulaba. En 1999, el gobierno de la provincia se quedó sin recursos para pagar los sueldos de sus empleados, generando innumerables protestas en la capital. Denuncias graves de corrupción salpicaron al gobernador Braillard Poccard y al entonces intendente de la capital Raúl Romero Feris (RRF). Esto terminaría con el impeachment para el gobernador y su vice, lo que descabezó al Ejecutivo provincial colocando al frente de la provincia al presidente del Senado, el justicialista Hugo Perié, quien creó un gobierno de transición entre el PJ, la UCR, el PA y el PL. El problema era que sus aliados no eran mayoría en el Legislativo: con 11 sobre 26 bancas en la Cámara, y 6 de 13 asientos en el Senado, la inestabilidad no terminaría allí.

Frente a un clima social y político extremadamente tenso, con protestas con muertos y heridos, y una situación de debilidad institucional, el gobierno federal decidió intervenir durante dos años una provincia devastada financieramente y con sueldos atrasados para sus empleados públicos. En las siguientes elecciones, organizadas por el gobierno federal, aparecía una nueva forma en la política local: las grandes coaliciones “desideologizadas” de partidos, de las que se hablará adelante. En la segunda vuelta de 2001, el candidato del FTODOS, Ricardo Colombi, se consagraba gobernador y la provincia comenzaría a recorrer un camino políticamente más estable.

Una nueva familia, los Colombi, perteneciente a la UCR, obtuvo el poder. Una vez más, la dinámica política familiar, los acuerdos y desacuerdos en la élite y el faccionalismo continuaron tras la elección de Ricardo Colombi a gobernador (Behrend, 2011: 164). Su primo Arturo lo sucedió cuatro años después, utilizando el mismo sello político (FTODOS), aunque con otra configuración de partidos. En 2009, los dos primos compitieron al cargo de gobernador, en elecciones en las que cada uno de los hermanos Romero Feris apoyaba a un miembro de la familia Colombi diferente, mostrando el peso político que aún tenía esta familia. Ricardo Colombi (ahora, candidato por la coalición EPC) fue reelecto como gobernador de la provincia. El partido en el poder cambió, pero otra familia había llegado al poder provincial, renovando las disputas entre las facciones.

Cuadro 3.1. Gobernadores electos de la provincia de Corrientes (1983-2009)

Año

Gobernadores

% de votos

1983

J. A. Romero Feris 
(P. Autonomista – Partido Liberal)

46,6

1987

Leconte 
(P. Autonomista – P. Liberal – P. Demócrata Progresista)
44,3
1991

R. Romero Feris 
(P. Autonomista – P. Liberal – P. Demócrata Progresista)

43,9

1991 – INTERVENCIÓN FEDERAL

1993

R. Romero Feris 

(P. Autonomista – P. Liberal – P. Demócrata Progresista – P. Demócrata Cristiano)

47,7
1997

Braillard Poccard 
(P. Nuevo – P. Federal)

70,3~

1999 – INTERVENCIÓN FEDERAL

2001 R. Colombi I 
(Frente de Todos – Unión Cívica Radical – P. Liberal)
51,2~
2005

A. Colombi 

(Fte. de Todos – Unión Cívica Radical – P. Justicialista – P. Popular – Acción por la República – P. de la Victoria – Frente Grande – Corriente Patria Libre)

60,6~
2009

R. Colombi II 

(Unión Cívica Radical – Encuentro por Corrientes – Proyecto Corrientes – P. Autonomista – P. Popular – P. Federal – Afirmación para una República Igualitaria – Nueva Dirigencia (ND) – P. Demócrata Progresista –
P. Socialista – Ñande Gente)

62,4~

Observación: Cuando aparece ~, el resultado refiere a los votos obtenidos en la segunda vuelta.

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Tow (2014).

Actualmente, el Ejecutivo se elige cada 4 años (con el sistema de reelección consecutiva y la posibilidad de un tercer mandato después de 4 años),[6] siguiendo un calendario propio: debido a las intervenciones federales sufridas en las últimas décadas, junto a Santiago del Estero, son las únicas provincias que eligen sus gobernadores y vicegobernadores dos años después que las demás. Como ejemplo, el gobernador Ricardo Colombi, en su tercer mandato, fue reelecto en 2013, y no en 2011.

Los poderes legislativos de su gobernador desentonan con lo encontrado en el promedio de las provincias argentinas, y se encuentran diferencias interesantes si se compara con lo que sucede en el Ejecutivo federal: tiene poder de veto total y parcial; tiene exclusividad para legislar sobre ciertos asuntos; puede convocar a referéndum a la población (con restricciones); pero no puede firmar decretos y, en referencia a los poderes presupuestarios, el sistema permite una gran intervención del Legislativo en el proceso, que puede modificar tanto el nivel de gastos como el déficit.

Por su parte, el Poder Legislativo de Corrientes es bicameral, compuesto por la Cámara y el Senado. Los diputados son 26, duran 4 años en sus mandatos y pueden reelegirse. El cuerpo se renueva cada dos años, y la provincia opera como distrito único. La Cámara Alta está conformada por 13 miembros para mandatos de 6 años, y el cuerpo se renueva cada dos años, por tercios. Por causa de las elecciones de medio término, se debe considerar que, aunque se utilice la fórmula proporcional D´Hondt con cláusula de barrera del 3% de los votos, las elecciones se dan con magnitudes muy bajas: de 13 bancas para diputados, y de 4 o 5 para senadores (dependiendo de elección a elección).

En este contexto, en Corrientes, el gobernador llega al poder con la mitad de la Cámara trabajando hace dos años. Por lo tanto, aunque su lista legislativa haya podido obtener una performance mayoritaria, no está garantizado que posea una coalición mayoritaria. Las coaliciones en las listas legislativas no siempre se corresponden a aquellas que se forman para el pleito ejecutivo. En la elección mayoritaria, muchos partidos que compiten individualmente en la Cámara deciden apoyar diferentes fórmulas para el Ejecutivo (Barrientos, 2012). A esta situación, se debe sumar la problemática de las elecciones legislativas de medio término: conflictos entre el Ejecutivo y la coalición de gobierno pueden llevar a que los partidos salgan o entren al oficialismo.

En el caso de esta provincia, la dinámica es interesante, ya que, aunque se mantengan los sellos partidarios y de las coaliciones, sus elementos cambian de elección a elección. Villarino y Stenberg (2005) consideran que la formación de alianzas electorales coyunturales –como también la composición extremadamente ecléctica y heterogénea desde el punto de vista ideológico de estas alianzas– marca una situación de inestabilidad y vulnerabilidad político-institucional que continúa latente en la provincia.

Así, en 2005, la fórmula “Alianza Frente de Todos” era constituida por UCR, PJ, FT, PP y ApR. Pero, en 2007, el Frente pasó a estar formado por el PJ, el FT y el ApR, además del Partido de Todos (PT), el Partido Liberal (PL), el Partido Autonomista (PA), estos últimos tres otrora de la oposición. Este mismo frente modificó su estructura dos años más tarde: en 2009, el Frente continuaba reuniendo al FT, el PL, el ApR y el PT, pero a estos se sumaron el Partido Nuevo (PANU), el Movimiento de las Provincias Unidas (MPU), el Partido por el Compromiso Correntino (PCC) y Recrear para el Crecimiento (RECREAR), que fueron opositores al gobernador Arturo Colombi (UCR y aliados).

En resumen, el Frente de Todos, que lo había ayudado a llegar al Ejecutivo, ya no contaba con la UCR en sus filas y era parte del polo opositor al gobernador. Por su parte, los autonomistas (PA) se habían unido nuevamente a la UCR en la “Alianza Encuentro por Corrientes”. El movimiento de idas y vueltas también puede ser observado en otras coaliciones.

3.1.9 Análisis de los casos seleccionados

A través de las variables e hipótesis de la investigación, a continuación se analizan los diez casos seleccionados. En primer lugar, aparecen las variables independientes relacionadas con la tasa de éxito del Ejecutivo (tex), y después se hace lo mismo con la tasa de éxito del Legislativo (tlg). Se utilizan aquí los promedios de cada mandato como tex y tlg.

Para realizar los testeos de las hipótesis, se enfocan los casos seleccionados, utilizando el coeficiente de correlación de Spearman. La correlación de Spearman (o rho de Spearman) es escogida aquí por ser un test no paramétrico, por lo que no se exigen presupuestos de distribución normal. La elección de esta correlación también se explica porque, en el caso de que exista un desvío importante de la normalidad, este coeficiente es menos sensible a los casos distantes de la curva (“outliers”). A efectos de la exposición, se exponen aquí gráficos de dispersión.

Debido a cuestiones de disponibilidad de datos en formato digital, las provincias contemplan un distinto número de mandatos. Así, con relación a los proyectos de ley, para Córdoba, Mendoza y Entre Ríos, la serie histórica abarca desde 1983 hasta 2015; de Río Negro, se analiza el período 1987-2015; del caso fueguino, se analizan 6 mandatos, entre 1992[7] y 2015; hay 4 mandatos para la provincia de Buenos Aires (1999-2015); en los casos de La Pampa y Santa Fe, se estudian los 3 mandatos comprendidos entre 2003 y 2015; de Jujuy se estudia sólo el período 2011-2015; finalmente, de Corrientes, también se analizan dos mandatos completos (2005-2013), pero su calendario electoral es distinto al del resto del país.[8] El siguiente cuadro expone estos datos.

cuadro prov

La cantidad total de mandatos es de 50, pero con provincias que tienen los 8 mandatos completos desde la vuelta a la democracia, otras donde solo fueron analizados los últimos tres períodos, y Jujuy, del que se estudió solo el período 2011-2015. En total, los proyectos de ley considerados superan los 50000.

Conforme la siguiente tabla, se observa que los Legislativos dominan la producción de proyectos de ley, con 4 de cada 5 propuestas presentadas durante el período analizado. Queda claro así que los Ejecutivos presentan menos propuestas cuando se comparan con los parlamentarios en conjunto. En este contexto, La Pampa, Entre Ríos y Santa Fe son aquellas provincias donde los Ejecutivos son responsables por más de un tercio de los proyectos de ley.

Tabla 3.11. Cantidad de proyectos de ley analizados, por provincia y origen

Provincia / Origen

Ejecutivo

Legislativo

Total

Miembros en Cámara Baja

Buenos Aires

539 (4,4)

11.583 (95,6)

12.122

92

Córdoba

2.294 (21,0)

8.641 (79,0)

10.935

70

Mendoza

1.977 (21,7)

7.146 (78,3)

9.123

48

Río Negro

1.143 (17,9)

5.257 (82,1)

6.400

46

Entre Ríos

1.372 (34,8)

2.570 (65,2)

3.942

28

Tierra del Fuego

404 (12,4)

2.851 (87,6)

3.255

15

Corrientes

86 (5,2)

1.582 (94,8)

1.668

26

La Pampa

517 (33,1)

1.045 (66,9)

1.562

30

Jujuy

98 (6,5)

1.401 (93,5)

1.499

48

Santa Fe

415 (35,9)

740 (64,1)

1.155

50

Total

8.845

42.816

51.661

 –

Por otro lado, con cuatro mandatos incluidos –pero con el mayor contingente legislativo entre los casos seleccionados–, la provincia de Buenos Aires aparece como responsable de casi un cuarto de los proyectos a analizar. En el caso de esta provincia, sobresale el gran volumen de proyectos de ley de origen parlamentario (95,6%), cifra que solo es comparable a lo que sucede en Corrientes y Jujuy, donde un 94,8% y un 93,5% de los proyectos –respectivamente– es presentado por los legisladores.

3.2 Relaciones con la tasa de éxito del gobernador

3.2.1 Relación entre los poderes del gobernador y sus tasas de éxito

La primera de las hipótesis hace referencia a los poderes legislativos del gobernador conferidos constitucionalmente (variable pce). Cuanto mayores son estos poderes, tanto mayores son las tasas de éxito del gobernador (tex), y cuanto menores son los poderes del gobernador, tanto menores las tasas promedio de estos en la aprobación de sus proyectos.

A pesar de no haber seleccionado los casos extremos entre las provincias, hay una variación bastante significativa entre estas. Los gobernadores más poderosos (como, por ejemplo, los de la Ciudad de Buenos Aires y Santiago del Estero) y aquellos más débiles en relación a los poderes legislativos (Misiones y Formosa) no fueron seleccionados en la investigación, dando paso a los casos ordinarios (los “de mitad de tabla”). El caso de la provincia de Río Negro es interesante de analizar porque, entre las provincias seleccionadas, su Ejecutivo es aquel con el abanico más amplio de poderes legislativos (14 puntos): tiene la posibilidad de legislar mediante decretos y utilizar vetos parciales y totales difíciles de ser insistidos; además de eso, cuenta con iniciativa exclusiva de ciertos asuntos y, con excepciones, puede consultar a la ciudadanía a través de referéndum.

Por su parte, Córdoba y Buenos Aires poseen Ejecutivos provinciales con poderes legislativos promedio (13 puntos). Actualmente, aunque no pueden legislar por decreto, cuentan con la posibilidad de vetar proyectos promulgados por el Legislativo que necesita mayorías extraordinarias (2/3) para insistir. También, estos gobernadores tienen iniciativa exclusiva de ciertos asuntos. Las diferencias entre ellos tienen que ver con que, mientras que el Ejecutivo cordobés puede convocar a referéndum sin restricciones, el de Buenos Aires tiene limitaciones. Existen también diferencias en los poderes presupuestarios: en Córdoba, el Legislativo puede preparar o alterar el presupuesto, pero en Buenos Aires solo puede reducir, pero no aumentar, los montos. Finalmente, el gobernador de Buenos Aires no cuenta con el poder de emitir decretos, mientras que el de Córdoba puede tramitar proyectos en carácter de urgencia.

Los gobernadores de Entre Ríos y La Pampa (11 puntos en pce) se encuentran debajo del promedio entre los Ejecutivos provinciales del país, en lo que se refiere a los poderes legislativos conferidos. Estos Ejecutivos provinciales no tienen poder de decreto, pero tienen poderes de veto total y parcial que solo pueden ser insistidos a través de mayorías especiales en el Legislativo. Aunque ambos también pueden introducir legislación en ciertos asuntos, no poseen instrumentos especiales que permitan acelerar el proceso legislativo (tales como emitir decretos de necesidad y urgencia, o aplicar urgencia para sus proyectos).

Existen diferencias en el poder de propuesta de referéndum, ya que el gobernador de La Pampa no posee este instrumento, pero el de Entre Ríos sí, pudiendo usarlo con restricciones. También hay diferencias cuando se trata de poderes presupuestarios: el Legislativo pampeano puede reducir los montos, mientras que el Congreso entrerriano puede aumentar los gastos, siempre que indique nuevas fuentes de recursos.

Mendoza y Corrientes se ubican juntos en esta variable (10 puntos sobre 17) y no hay diferencias en ningún ítem. Sus gobernadores cuentan con la posibilidad de aplicar vetos totales y parciales a proyectos provenientes del Legislativo, y los legisladores deben insistir con mayoría especial (2/3). Ambos tienen prerrogativa exclusiva sobre ciertos asuntos y pueden convocar a referéndum con restricciones, pero no poseen poderes de decreto ni grandes poderes presupuestarios.

Tierra del Fuego es la provincia más joven del país y cuenta con el gobernador más débil entre las provincias seleccionadas (9 puntos con relación a los poderes legislativos). Es poderoso en sus poderes de veto, pudiendo bloquear proyectos parcial y totalmente, y el Legislativo puede derribar los vetos únicamente a través de mayorías extraordinarias. También puede tramitar proyectos en régimen de urgencia e introducir exclusivamente ciertos asuntos, pero el Legislativo puede alterar estos proyectos. Asimismo, no cuenta con poder de decreto y, en cuanto al poder de referéndum, las disposiciones de la ley prevista en la Constitución provincial no fueron reglamentadas, razón por la que el Ejecutivo aún no cuenta con este instrumento.

Para la hipótesis 1, se observa el gráfico 3.1 que muestra la relación entre los poderes constitucionales del Ejecutivo (pce) y la tasa de éxito del Ejecutivo (tex). Se muestra una tendencia clara semejante a lo esperado. En los extremos, Río Negro y Tierra del Fuego parecen contraponerse en relación a las tasas de éxito de sus gobernadores. Si los Ejecutivos fueguinos consiguen tasas que no superan el 50% y casi todos quedan debajo de la recta, los de Río Negro se posicionan como altamente exitosos.

Gráfico 3.1. Tasas de éxito de los gobernadores, siguiendo pce

Adicionalmente, en otro análisis, se observa que el coeficiente de correlación entre pce y tex es de 0,634, significativo al nivel de 0,01, lo que sustenta lo ya comentado. La correlación es positiva y significativa, indicando que ambas variables aumentan sus valores de manera conjunta. Por lo tanto, es confirmada la expectativa inicial para esta hipótesis: a partir de los datos, se puede afirmar que hay una clara relación entre los poderes constitucionales de los Ejecutivos y las tasas de aprobación de los proyectos de ley presentados por ellos.

3.2.2 La influencia del sistema electoral

La hipótesis 4 se refiere a la reelección de los Ejecutivos (variable reel): cuando el incumbente es candidato inmediato a la reelección, las tasas de éxito en el último año de mandato serán mayores si las comparamos con los años anteriores de mandato. La operacionalización de esta variable retoma lo efectuado en el capítulo 1. Allí, se toman en cuenta a los presidentes de Argentina para observar sus tasas de éxito: los pocos casos disponibles muestran que, cuando el presidente no intenta la reelección, se registran tasas de éxito menores en el último año de mandato. Lo opuesto es válido: con intento de reelección, el incumbente obtiene tasas mayores en el último año de mandato –comparadas con los años anteriores–. De esta manera, la hipótesis 4 busca hacer lo mismo con los mandatos disponibles en las diez provincias seleccionadas: verificar si el incumbente era candidato a la reelección o no, y comparar la tasa de éxito en el último año de mandato con lo que sucedió en los tres años anteriores.

Con este objetivo, la medición de la variable sigue una forma particular: fue dicotomizada la variable reel, y si el gobernador incumbente era candidato a la reelección inmediata llevaba 1 punto, y se daba 0 cuando no era candidato. Interesa observar en el gráfico 3.2 la dispersión de los datos para las variables independiente y la dependiente.

Gráfico 3.2. Tasas de éxito de los gobernadores, siguiendo reel

Después, se hizo el análisis de correlación. El coeficiente obtenido alcanzó el valor -0,051, prácticamente igual a 0. Si bien esto mostraría una leve asociación lineal negativa (que no era esperada), no es posible concluir esto, ya que el test correspondiente demuestra que la correlación entre las variables no es significativa. En un segundo momento, para los efectos de una mejor comprensión y exposición de la correlación prevista por esta hipótesis, se definió una nueva variable dependiente dicotómica, a partir de los valores de tex: cuando las tasas de éxito del último año fueron mayores que el promedio de los primeros 3 años de mandato, el valor otorgado fue 1; cuando las tasas del último año fueron menores que en los tres años anteriores, la variable tomó el valor 0.

Esta forma permite captar el pronóstico de la hipótesis bajo análisis para los 50 casos seleccionados; en caso contrario, se perdería el poder explicativo de aquellos casos en que el incumbente no fue candidato para un nuevo mandato. Nuevamente, se hizo un análisis, pero introduciendo la variable independiente reel con la dependiente dicotomizada (tex-reel). En este segundo análisis, el coeficiente de correlación alcanza el valor -0,443, con un nivel de significancia de 0,01. Si en el primer paso, lo esperado no fue confirmado porque la asociación lineal entre reel y tex no fue significativa, el segundo análisis muestra una relación lineal positiva entre las variables reel y tex-reel, confirmándose la hipótesis de que cuando el gobernador aspira a un nuevo mandato, las tasas de éxito aumentan el último año, y cuando el incumbente no aspira a la reelección, sus tasas tienden a disminuir el último año de mandato.

3.2.3 Unicameralismos y bicameralismos

Sobre la hipótesis de la estructura organizacional de los Legislativos (hipótesis 5), se supone que, cuando el Legislativo es dividido en dos cámaras, los gobernadores obtienen tasas de éxito menores para sus proyectos; lo opuesto es válido: cuando se trata de Legislativos unicamerales, las tasas de éxito esperadas serán mayores para los Ejecutivos.

La adopción de la forma representativa republicana y federal en la Constitución de 1853 sirvió de ejemplo para muchas de las provincias firmantes. Así, 10 de las 14 provincias de la época instauraron dos cámaras para sus Legislativos locales, siguiendo lo que regía a nivel federal (Bertino, 2010: 2). Durante el proceso de provincialización de los territorios nacionales (década de 1950), las nuevas provincias adoptaron sistemas legislativos unicamerales, siguiendo estructuras políticas más simples.

Siguiendo la estructuración unicameral o bicameral de los Legislativos (variable bic), entre las provincias seleccionadas, encontramos las que –en los mandatos analizados– operan bajo el sistema unicameral (Río Negro, Jujuy, La Pampa y Tierra del Fuego, con un punto), y aquellas que cuentan con un Legislativo dividido en dos cámaras (Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, Santa Fe y Corrientes) y cuentan con 0 puntos. El caso de Córdoba es diferente, como será observado más adelante. Tomando todos los casos seleccionados, se observa a continuación el gráfico 3.3, que muestra la dispersión de los datos para estas variables.

Al computar el coeficiente de correlación, se obtuvo un número de 0,219 para la relación entre bic y tex, lo que, si en primera instancia, mostraría una asociación lineal positiva, esto no es posible de ser afirmado, ya que la significancia no es muy alta (p-valor= 0,126). Por lo tanto, la hipótesis no puede ser confirmada ni rechazada.

En el siguiente gráfico, se observa la gran dispersión de resultados cuando se analizan los mandatos bajo unicameralismo, mientras que estos se muestran más acotados en sistemas de dos cámaras. Los promedios en las tasas de aprobación de proyectos del Ejecutivo, claramente, son mayores en sistemas de una Cámara.

Gráfico 3.3. Tasas de éxito de los gobernadores, siguiendo bic

bic tex

En otro orden de cosas, el Legislativo cordobés merece ser destacado porque es aquel que sufrió el cambio más radical entre todas las provincias argentinas en el período en estudio, tornándose muy interesante para ver que efectivamente puede haber relación entre tex y bic, testeando nuestra hipótesis. Desde 1871, el Legislativo era formado por la Cámara de diputados y por la Cámara de senadores. A pesar de los golpes de Estado, de las intervenciones federales y de los cambios institucionales, una vez retomada la democracia en el país en 1983, la provincia continuaba con su Legislativo bicameral.

En el año 2001, Córdoba aún tenía dos cámaras. La de diputados contaba con 66 miembros que se renovaban a través de elecciones cada 4 años. El Senado modificaba su tamaño con cada nuevo censo porque la cantidad de miembros que correspondía por municipio según su población había sido incorporada en la letra constitucional. Así, habiendo comenzado el período redemocrático en 1983 con 40 miembros, llegó a poseer 67 en 1995, pasando a ser mayor que la Cámara Baja.

Tomando en consideración el tamaño de ambas cámaras y la ineficiencia en la producción legislativa (las tasas de éxito fueron cayendo año tras año), una gran reforma sucedió en 2001: primero, el gobernador llamó a una consulta popular, en la que el 70% de los ciudadanos decidió tener una sola Cámara; después, los diputados y senadores aprobaron una ley para reformar la Constitución que permitiera el cambio; y más tarde, se llevó a cabo la elección de legisladores constituyentes para la reforma.

Así, el Legislativo pasó de contar con 133 parlamentarios provinciales a 70 miembros, desde 2001. Estos son electos en un sistema mixto, que combina la votación de 26 diputados en 26 circunscripciones uninominales siguiendo la división de los municipios, y 44 miembros más tomando a la provincia como un distrito único. La reforma parece haber sido ventajosa para los peronistas, que –habiendo accedido al Ejecutivo cordobés en 1999– continúan siendo gobernadores desde ese entonces.

Gráfico 3.4. Tasas de éxito de los gobernadores en Córdoba (1983-2015)

cord tex

En el gráfico anterior, sobresale cómo, durante el período bicameral, la provincia registraba tasas cada vez menores, con el peor desempeño en los primeros dos años del gobierno de De la Sota I (1999-2001), momento en el que se decidió la abolición del Senado cordobés. Así, la provincia de Córdoba muestra que la aplicación del unicameralismo resultó en tasas de éxito altas para el gobernador, muy próximas a 100%, mientras que la experiencia bajo el sistema bicameral registraba tasas cada vez más bajas.

3.2.4 Apoyo parlamentario al gobernador

La siguiente hipótesis (hipótesis 7) se relaciona con el apoyo legislativo al gobernador (variable ale). Se espera que, cuanto más amplia la base de apoyo al gobierno en el Legislativo, mayores serán las tasas de éxito de las propuestas del gobernador; lo contrario también es válido. En el capítulo 1 se afirmó que los Ejecutivos cuentan con apoyos mayoritarios cuando el contingente legislativo de la propia coalición es superior al 50% de las bancas, mientras que los bloques oficialistas son cuasimayoritarios cuando el apoyo es menor a 50%, pero mayor al 45%.

Hay estudios que demuestran que el apoyo cuasimayoritario es equivalente funcional al mayoritario, ya que acuerdos con pequeños partidos pueden elevar el contingente arriba del 50% en el tratamiento de ciertos proyectos (Zelaznik, 2002; Chasquetti, 2008). Así, se tomará el nivel del 45% para analizar las provincias en cada mandato seleccionado, para observar cuánto influye tener apoyos más o menos amplios en los Legislativos en las tasas de éxito alcanzadas por los gobernadores y por los parlamentarios.

Gráfico 3.5. Tasas de éxito de los gobernadores, siguiendo ale

En este trabajo, para mensurar el tamaño de la coalición oficialista, además de aquellos legisladores electos por la lista oficial del gobernador (mismo partido o coalición), se sumó el contingente parlamentario de otros partidos que explícitamente se juntaron a la coalición (composición de ministerios, unión al bloque oficialista) después de las elecciones. Para operacionalizar la variable independiente ale, se tomó el promedio del tamaño de la bancada oficialista solo en la Cámara Baja.[9]

En el gráfico anterior, se expone la dispersión de los valores que toman ale y tex. Cuando se hizo el test de correlación, el coeficiente alcanzado fue 0,566, al nivel de significancia de 0,05. Así, a partir de la lectura de los datos, hay condiciones para apoyar completamente los supuestos desarrollados por Zelaznik (2012).

3.2.5 El control del orden del día en el Legislativo

Finalmente, la hipótesis 9 se refiere al poder de agenda en el Legislativo (variable oil). Se espera que cuanto más centralizado es el poder de agenda en el Legislativo, mayores tasas de éxito tenga el Ejecutivo. Con relación al control gubernamental en el orden del día del Legislativo, la selección de los casos muestra variación, partiendo de Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos (con máximo control por parte del gobierno, puntuando 7) hasta Mendoza y Jujuy (donde hay menor control gubernamental en la CLP, con 2 puntos).[10] Las demás provincias seleccionadas aparecen entre estas, como fue observado en el capítulo 2. El gráfico 3.6 muestra los datos para oil y tex.

Diversos trabajos (Döring, 2001; Figueiredo, 2004; Pereira, 2004, Cox y McCubbins, 2006; Stecker, 2008) consideran que el control de agenda en el Legislativo se da a partir de mecanismos que centralizan los trabajos, como la Comisión de Labor Parlamentaria. Estas mismas estructuras funcionan por la delegación que hacen los diputados –individualmente considerados– a los líderes partidarios, a los demás órganos internos y al Ejecutivo.

Cuanto más centralizado es el poder de agenda en estas, más control tendrá el gobernador sobre el proceso y podrá sortear obstáculos para lograr la aprobación de sus proyectos. Es posible observar una correlación significativa entre la organización interna del Legislativo (esto es, la mayor o menor determinación de la agenda por parte del gobierno; variable oil) y la tasa de éxito de los gobernadores. Al nivel de 0,05, la correlación entre oil y tex se vuelve significativa (Spearman= 0,327). Así, podemos decir que los casos seleccionados se adaptan en conjunto a lo esperado.

Gráfico 3.6. Tasas de éxito de los gobernadores, siguiendo oil

3.3 Relaciones con la tasa de éxito de los parlamentarios

A continuación, se desarrolla un análisis de las relaciones entre las variables incluidas en las hipótesis. Prácticamente todas las variables son las utilizadas en las relaciones con tex. Hay relaciones entre la tasa de éxito de los parlamentarios (tlg) y los poderes constitucionalmente conferidos a los gobernadores (pce), la estructura legislativa en una o dos cámaras (bic), el apoyo legislativo al gobernador (ale) y la organización interna del Legislativo (oil). El cambio se relaciona con las reglas para la elección de los cargos legislativos: en relación con tex, se usaba la variable independiente reel; aquí, entra la variable del “sistema electoral para el legislativo” (sel).

3.3.1 Los poderes del gobernador

La hipótesis 2 relaciona los poderes legislativos del gobernador con la tasa de éxito de los parlamentarios (tlg), entendiendo que cuanto mayores son los poderes del Ejecutivo (pce), menor es el éxito de los legisladores en conjunto; lo contrario también es válido: cuando el gobernador es débil en términos de poderes constitucionales, se prevé que los parlamentarios tendrán mayor tasa de aprobación de sus proyectos.

El gráfico 3.7 muestra los valores que toman la variable independiente y la variable dependiente. Los legisladores de Tierra del Fuego (donde el Ejecutivo es uno de los más débiles en lo que respecta a sus poderes constitucionales) se encuentran entre los más exitosos. Sin embargo, en el otro extremo, sucede algo interesante: los parlamentarios de Río Negro –provincia con el gobernador más poderoso en términos de pce– alcanzan los mayores niveles de toda la serie histórica, y aun mayores a los encontrados en Tierra del Fuego.

Gráfico 3.7. Tasas de éxito de los parlamentarios, siguiendo pce

Como fue observado, la distribución de los poderes legislativos a los jefes de los Ejecutivos provinciales no es uniforme y esto marca, en parte, el desempeño de la tasa de éxito de los parlamentarios (tlg). Los resultados demuestran que la literatura (Alcántara y García Montero, 2008, entre otros) que explica el desempeño legislativo de los propios Legislativos es correcta. Con Ejecutivos bien equipados en lo referido a instrumentos legislativos, su papel en el proceso decisorio es favorecido, con la recurrente baja performance de los parlamentarios en conjunto. En este contexto, los legisladores sufren con la “inflación legislativa” (Döhring, 2001), presentando muchos proyectos de bajo impacto que terminan frenados, que no se transforman en leyes, en las comisiones, en el pleno o en los vetos totales del gobernador.

Con el objetivo de verificar las relaciones entre los poderes de los gobernadores y las tasas de éxito de los parlamentarios, se consideró correr el análisis de correlación para encontrar los grados de influencia entre estas. El coeficiente encontrado entre pce y tlg fue de -0,113 (con un nivel de significancia de 0,358), lo que demuestra una relación lineal levemente decreciente entre estas dos variables.

3.3.2 El sistema electoral y el éxito de los legisladores

La hipótesis 3, relacionada con el sistema electoral, entiende que los sistemas electorales para el parlamento provincial (variable sel) que hacen mayor hincapié en el candidato incentivan a los legisladores a invertir en actividad legislativa, pudiendo resultar en mayores tasas de éxito legislativo de los parlamentarios.

Según el sistema ordinal de acuerdo con los incentivos personales o partidarios de los candidatos al Legislativo, el indicador puesto de forma continua permite observar provincias con sistemas electorales con mayor incentivo a la reputación partidaria (de listas cerradas) con M>1, como son los casos de Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Mendoza y Río Negro (todas ellas tienen 5 puntos). También, entre los casos seleccionados aparece Córdoba, caso híbrido de lista cerrada con magnitudes de 1 y más de 1 (lleva 4 puntos). Lamentablemente, la selección solo permite observar dos casos entre los sistemas de lista abierta (Tierra del Fuego, con votos múltiples y M>1, que puntúa 3; y Santa Fe, con voto único y M>1), dejando afuera provincias con voto único en lista abierta con M≥1 (Santa Cruz, caso híbrido de lista abierta).

Siguiendo la hipótesis 3, se espera que cuanto menor sea el incentivo al voto partidario, mayores sean las tasas de éxito de los parlamentarios, y lo contrario. Así, Santa Fe, Tierra del Fuego y Córdoba (en este orden) deberían conseguir los promedios más bajos, al ser comparados con los restantes siete casos, puesto que poseen los sistemas de elección para el Legislativo con mayor incentivo a la reputación personal.

A continuación, el gráfico 3.8 muestra la dispersión de los valores que toman las variables aquí consideradas (sel y tlg). Se observa que todos los casos de Tierra del Fuego y de Córdoba (con menor reputación partidaria entre las provincias seleccionadas) en la muestra aparecen encima y debajo de la línea del 20%, respectivamente. Por su parte, los casos analizados para Santa Fe muestran valores arriba del 20% (con tasas de hasta el 50%). La gran dispersión entre los casos seleccionados se completa con los restantes siete casos, todos ubicados en 5 puntos, que se desparraman en su categoría, distorsionando la tendencia.

Gráfico 3.8. Tasas de éxito de los parlamentarios, siguiendo sel

Para explorar mejor si el sistema electoral en el Legislativo tiene relación con las tasas de éxito de los parlamentarios, se realizó el análisis de correlación, del cual se desprende que, al menos estadísticamente, no hay relación entre las variables. El test expuso un coeficiente de correlación de -0,036, es decir, prácticamente nulo. A esto, se suma el nivel de significancia nulo, dado que el p-valor alcanzó un 0,804. Por lo tanto, no es posible concluir que haya algún grado de asociación lineal entre las variables.

Recuérdese aquí que, como fue comentado en el capítulo 1, algunos estudios sobre los Congresos nacionales de América Latina (Jones, et al., 2000; Amorim Neto y Santos, 2003; Morgenstern, 2004; Chasquetti, 2012) mostraron que, a diferencia de lo que sucede en los Estados Unidos, aquí los legislativos no operan bajo el incentivo de la reelección: los cargos parlamentarios (algo que se repite en la esfera provincial argentina; véase Lodola, 2009), por el contrario, son simples palancas para cargos en el Ejecutivo (en ambas esferas).

Por lo tanto, esto puede estar distorsionando la explicación para los niveles encontrados en el éxito de los legisladores provinciales argentinos. De todos modos, dado que nuestras diez provincias seleccionadas toman valores de 1, 3, 4 y 5 en la variable independiente (dejando afuera casos con 2 puntos), no es aconsejable sacar conclusiones con algún grado de veracidad con respecto a la relación entre ambas variables.

3.3.3 La variable de la estructura organizativa de los Legislativos

La hipótesis 6 se relaciona con la variable de la estructura organizativa del Legislativo en una o dos cámaras (bic), contemplando que las instituciones unicamerales podrían generar mayores tasas de éxito para los legisladores, mientras que los bicameralismos dificultarían el proceso legislativo para todos los actores parlamentarios. A continuación, el gráfico muestra la dispersión de los valores para la variable independiente dicotómica (bic: 0=bicameralismos; 1=unicameralismos) y para la dependiente (tlg).

Gráfico 3.9. Tasas de éxito de los parlamentarios, siguiendo bic

El gráfico de cajas muestra que el promedio del éxito de los parlamentarios es mayor para los unicameralismos que bajo bicameralismos, aunque la dispersión es mayor en el segundo caso, donde incluso llega a alcanzar valores superiores. En otro testeo, esta relación registró un coeficiente de correlación de 0,240, significativo al nivel de 0,1. De esta manera, se confirma la hipótesis de que bicameralismos generan obstáculos para los parlamentarios (correlación bic-tlg) porque los costos de tramitación de los proyectos son mayores aquí que bajo unicameralismos y hay más puntos de veto en el proceso de aprobación de las propuestas.

Una vez más, el caso de Córdoba ayuda a ilustrar mejor el impacto del bicameralismo en las tasas de éxito de los parlamentarios (tlg). A continuación, el gráfico 3.10 muestra que, como sucedió para tex en Córdoba, también las tasas de éxito en la aprobación de los proyectos de los legisladores caen bajo el bicameralismo, mientras que crecen cuando el Legislativo es unicameral.

Gráfico 3.10. Tasas de éxito de los parlamentarios en Córdoba (1983-2015)

bic cordoba

3.3.4 Los aliados y las tasas de éxito de los parlamentarios

La hipótesis 8 expone que cuanto más amplia es la coalición de gobierno en el parlamento, menores son las tasas de éxito de los legisladores. También, se espera que cuanto menor sea la bancada oficialista, mayor sea la tlg. El gráfico 3.11 muestra la dispersión de los valores que toman las variables ale y tlg.

Gráfico 3.11. Tasas de éxito de los parlamentarios, siguiendo ale

Se observa una nube de puntos bien dispersa, lo que al principio parece no tener una tendencia clara, no ajustándose a lo esperado. Sumado a esto, cuando se efectuó el test de correlación entre ale y tlg, tampoco se encontraron tasas significativas: no hay una correlación lineal negativa, y el resultado es prácticamente nulo (Spearman: 0,009; p-valor de significancia de 0,953).

Con estos valores, no es posible confirmar ni refutar la hipótesis. Se puede decir que los valores de ambas variables no tienen asociación lineal. Así, los postulados de la literatura sobre la cuestión (Mayhew, 1974; Cain, Ferejohn y Fiorina, 1987; Gamm y Kousser, 2010) no fueron confirmados para las provincias argentinas.

3.3.5 La organización del Legislativo

Nuestra última hipótesis (hipótesis 10) se relaciona con la organización interna del Legislativo, observando el control del gobierno en la determinación del orden del día. La hipótesis 10 establece que cuanto mayor es la centralización del poder de agenda en el Legislativo, menores son las tasas de éxito para los proyectos presentados por los legisladores. A continuación, el gráfico 3.12 muestra los valores para estas variables.

Gráfico 3.12. Tasas de éxito de los Parlamentarios, siguiendo oil

Por su parte, el resultado del análisis de correlación entre oil y tlg muestra un coeficiente muy próximo a 0 (0,042; con p-valor de significancia de 0,773). Aquí, los datos indican que las variables no están asociadas de forma lineal. Así, no hay posibilidad de constatar o rechazar la hipótesis.

3.4 Analizando correlaciones y regresiones

De los testeos de correlaciones efectuados, se desprende que determinadas hipótesis fueron confirmadas. Para tex, se esperaba una tendencia lineal positiva para cada correlación y los resultados acompañaron –en parte– lo previsto. La correlación más significativa es aquella relacionada a los poderes constitucionales de los Ejecutivos provinciales (variable pce). Quedó demostrado que cuanto mayores son los poderes legislativos del gobernador, mayores son sus tasas de éxito (Spearman= 0,634). Además de eso, aparecen las variables del “apoyo legislativo al Ejecutivo” y de la “organización interna del Legislativo” como estadísticamente significativas (al nivel de 0,01 y de 0,05, respectivamente). Las demás hipótesis (que relacionan las variables independientes bic y reel con tex) no pueden ser comprobadas ni refutadas por los datos de la muestra: el bicameralismo, aunque presente una tendencia positiva (como es esperado), el p-valor de significancia registrado no permite sacar conclusiones.

Por su parte, la “posibilidad de reelección de los gobernadores” se manifiesta estadísticamente no significativa y con tendencia contraria a lo esperado (Spearman= -0,051; p-valor de significancia de 0,723). Cuando se dicotomiza la variable tex (nueva variable: tex-reel) para su relación con reel, se confirmó la hipótesis: intentando un nuevo mandato, el gobernador incumbente obtiene mayores tasas de éxito en el último año de mandato que en los tres años anteriores y cuando no, las tasas tienden a caer el último año. El valor del coeficiente llega a -0,443, significativa al nivel de 0,01.

En las correlaciones que vinculan las variables independientes con la tasa de éxito de los parlamentarios provinciales (tlg), algunas de estas también muestran coeficientes significativos, mientras que otras no. Nuevamente, los poderes legislativos constitucionalmente conferidos al gobernador (variable pce), cuando son correlacionados con la variable dependiente tlg, muestran un coeficiente inversamente significativo (Spearman= -0,133). La hipótesis que relaciona el bicameralismo con la tasa de éxito de los parlamentarios (tlg) también muestra una correlación significativa (Spearman= 0,240, significativo al nivel de 0,1), demostrando que el bicameralismo disminuye las tasas de éxito de los legisladores. Las demás correlaciones con tlg como variable dependiente no muestran coeficientes significativos, impidiendo la confirmación o rechazo de las hipótesis.

De todos modos, para las hipótesis vinculadas a tlg, se puede rever aquí que, en el caso de los sistemas nacionales, la literatura tampoco demuestra un patrón claro en las tasas de éxito de los parlamentarios. Los promedios para los países seleccionados en la tabla 1.4 son bastante más bajas que los niveles encontrados para el éxito de los ejecutivos. Así, como a nivel nacional, únicamente en algunas provincias, los parlamentarios obtienen éxito en más de la mitad de sus iniciativas. Son los datos de la variable de tasas promedio de éxito de los legisladores (tlg) los que pueden, entonces, estar afectando las correlaciones que la incluyen.

Tabla 3.12. Coeficientes de correlación de Spearman, usando tex y tlg como variables dependientes

Variables independientes /
Variables dependientes

Tasa de éxito de los gobernadores (tex)

Tasa de éxito de los parlamentarios provinciales (tlg)

Poderes constitucionales del Ejecutivo

0,634***

-0,133

(0,000)

(0,358)

Posibilidad de reelección

-0,051

no corresponde

(0,723)

no corresponde

Sistema electoral del Legislativo

no corresponde

-0,036

no corresponde

(0,804)

Bicameralismo

0,019

0,240*

(0,898)

(0,093)

Apoyo legislativo al Ejecutivo

0,566***

0,039

(0,000)

(0,788)

Organización interna del Legislativo

0,327**

0,042

(0,020)

(0,773)

Observaciones

50

50

Número de provincias

10

10

Los niveles de significancia están entre paréntesis. *** p < 0,01; ** p < 0,05; * p < 0,1.

3.5 Modelos explicativos para las variables dependientes

Utilizando el método de Mínimos Cuadrados Ordinarios (MCO), el análisis prosigue con la elaboración de diversos modelos explicativos. Los datos contemplan 50 mandatos para las 10 provincias argentinas estudiadas aquí. Los primeros tres modelos ponen como variable dependiente a la tasa de éxito de los gobernadores argentinos (tex), mientras que los siguientes tres modelos se estructuran para explicar la variable de la tasa de éxito de los parlamentarios provinciales en Argentina (tlg).

El modelo 1 se elabora tomando en consideración las 5 variables independientes relacionadas con la dependiente tex: los poderes constitucionalmente conferidos a los Ejecutivos provinciales (pce), la posibilidad de reelección de los gobernadores (reel), la estructura bicameral o unicameral en los Legislativos (bic), el apoyo legislativo al gobernador (ale) y la organización del orden del día en el Legislativo (oil). De esta manera, se siguió la inclusión de todas las variables utilizadas para el estudio de las hipótesis que intentan explicar la tasa de éxito de los gobernadores. En este modelo, puede ser observado que los resultados no son satisfactorios: solo la variable “poderes constitucionales del Ejecutivo” es estadísticamente significativa (al nivel de 0,01) y se manifiesta en la dirección esperada.

Con excepción de la variable “posibilidad de reelección”, que aparece en la dirección opuesta, las demás hipótesis presentadas se manifiestan en la dirección esperada, pero no revisten significancia estadística. Por su parte, un análisis de la robustez de este modelo manifiesta que la relación entre la variación explicada por el modelo y la variación total (R²) es de 0,567, por lo tanto, más de la mitad de las variaciones totales son explicadas por la recta de regresión. Por otro lado, la dispersión de los residuos de los valores mostrados alrededor de la recta de regresión (desvío-estándar de la estimativa) alcanzó un valor de 11,424.

El siguiente modelo (modelo 2) toma solo aquellas variables que, en las correlaciones parciales de Spearman efectuadas anteriormente, aparecen significativas, es decir las variables pce, ale y oil. En esta configuración, los resultados evidencian que, así como en el modelo 1, nuevamente la variable “poderes constitucionales del Ejecutivo” es estadísticamente significativa. Las otras variables (ale y oil) se muestran con la tendencia esperada, pero sin niveles de significancia relevantes. El R² del modelo 2 fue de 0,154, un valor muy bajo respecto al encontrado en el modelo anterior.

En el análisis del desvío-estándar de la estimativa, se observan valores parecidos al del modelo 1 –10,800 aquí, y 11,424 en el modelo explicativo anterior–. Nótese que, a pesar de la mínima variación en este último indicador, al considerarlo como una medida de bondad del ajuste, el desvío-estándar de la estimativa se orienta de forma inversa a lo que refleja el R². Esto es, de acuerdo con el R², el modelo 1 obtiene mejores resultados, pero siguiendo el desvío-estándar de la estimativa se invierte el modelo preferido, dado que este valor es menor en el modelo 2.

Tabla 3.13. Modelos explicativos para la tasa de éxito de los gobernadores

Variables independientes

Modelo 1

Modelo 2

Con la variable reel

Con la variable sel

Poderes constitucionales del Ejecutivo

4,154***

-1,601

-1,22

-1,187

Posibilidad de reelección

-6,719*

no corresponde

-3,444

no corresponde

Sistema electoral del Legislativo

no corresponde

-2,148

no corresponde

-1,575

Bicameralismo

4,254

6,137*

-3,729

-3,547

Apoyo legislativo al Ejecutivo

0,578***

0,229

-0,205

-0,195

Organización interna del Legislativo

1,026

0,195

-1,538

-1,044

Constante

-8,142

36,025***

-11,684

-11,817

0,524

0,154

R² ajustado

0,442

0,058

Desvío-estándar de la estimativa

15,211

10,800

Observaciones

50

50

Número de provincias

10

10

Los desvíos-estándares están entre paréntesis. *** p < 0,01; ** p < 0,05; * p < 0,1.


  1. En 2011, pasan a ser 46 los diputados provinciales, 22 de los cuales son electos tomando a la provincia como único distrito.
  2. Esta afirmación no tiene en cuenta aquellos quiebres al orden institucional que sucedieron a nivel federal (golpes cívico-militares) y afectaron a las provincias.
  3. El tamaño del Legislativo se corrige siguiendo los censos de población, con un diputado cada 10 mil habitantes. Desde el 10/121983 hasta antes del 9/12/1995, hubo 21 diputados provinciales; desde 10/12/1995 hasta el 9/12/2015, hubo 26, y a partir del 10/12/2015, se pasó a los 30 diputados actuales.
  4. Los defensores del modelo alegan, entre otros puntos positivos, que da al elector la posibilidad de dirimir internas, votando al candidato que más le gusta.
  5. En resumen, se entiende por “juego cerrado” a aquel régimen político en el que una familia –o pequeño grupo de familias– domina la política en una provincia, con el control del acceso a cargos públicos, el control de los medios y de las oportunidades de negocios. En este sistema, no hay espacio para la participación activa de todos los que lo desean, y existe escasa alternancia en el gobierno. Para profundizar en el concepto, ver Behrend (2005, 2011) y Ortíz de Rozas (2011).
  6. Estas reglas están vigentes desde 2007, cuando fue reformada la Constitución de Corrientes.
  7. Entre 1991 y 1992, fueron creadas las instituciones para la provincialización del Territorio Nacional de Tierra del Fuego. El día 10 de enero de 1992 –un mes después de la asunción de nuevos gobernadores en la mayoría de las provincias argentinas–, José Arturo Estabillo comenzó su mandato como el primer gobernador de la nueva provincia.
  8. La otra provincia que tiene su calendario electoral como el de Corrientes es Santiago del Estero. En las restantes 22 jurisdicciones, las autoridades son electas el mismo año en que los ciudadanos eligen al presidente de la República.
  9. Esta misma operacionalización vale también para el análisis de la hipótesis 8.
  10. El caso de menor control del orden del día por parte del gobierno entre todas las provincias argentinas es San Luis. Lamentablemente, no se dispone de datos para la inclusión de este caso en la muestra.


Deja un comentario