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3 Aspectos temáticos de los billetes

Configuración del Estado nación

Civilización vs. Barbarie

A partir del entramado de signos que presentan los diseños de los billetes de 50 y de 100 pesos de 1992 (figuras 7, 8, 9 y 10), con Domingo Faustino Sarmiento y Julio Argentino Roca, respectivamente, se pueden inferir algunos conceptos y escenas subyacentes tales como orden, progreso (económico, social, político), iluminismo, educación, generación del 80’, razón, paz y administración.

Son precisamente estas dos últimas palabras las que constituyeron el eslogan que utilizó el ex presidente Roca durante sus mandatos a fines del siglo XIX y principios del XX. La Paz vendría a partir de la finalización de las luchas por la independencia, las interinas, como las batallas de Cepeda, Caseros y Pavón, y también como consecuencia de la eliminación o supresión de cualquier posible amenaza a la formación del Estado nación. La Administración se realizaría en pos de una organización nacional que permitiera desarrollar las políticas agroexportadoras que sustentaran la economía del incipiente país. Y los ingredientes de esa organización serían los factores de producción: tierra, trabajo y capital.

El reverso del billete de cien (figura 69) conduce a la conquista del primer factor. Era preciso disponer de hectáreas de tierra para sembrar aquellas materias primas que se desearan exportar. Esa tierra ganada a los habitantes de aquel momento entre 1878 y 1879 a través de la denominada Conquista del Desierto permitía migrar el ganado ovino del centro del país hacia la actual Patagonia, para dar lugar a la cosecha de granos en la Pampa húmeda, fuente de riqueza de la economía argentina, que partía en barcos hacia Inglaterra principalmente desde el puerto de Buenos Aires.

Esto es presentado en los billetes como un acto celebratorio, a partir de la transposición de la pintura de Blanes ubicada en el Museo Histórico Nacional.

Figura 69: recorte central del reverso del billete de 100 pesos, serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

Según la referencia del museo, la obra tiene una intención más celebratoria o moral que testimonial. Esa intención se pone de manifiesto al incorporar varios personajes militares integrantes del Estado Mayor de Roca, que en realidad no estuvieron en ese lugar. La campaña aquí es presentada como un hecho paradigmático, que sirvió para sellar el proceso de conformación del Estado.

La pintura, encargada por el mismo Julio Argentino Roca para conmemorar el décimo aniversario de la denominada Campaña del desierto, representa la victoria del progreso y la expansión de este sobre un espacio considerado vacío: el desierto. La idea del ejército como portador de civilidad está simbolizada mediante la presencia de científicos, identificados con el positivismo europeo (que tampoco estuvieron en la campaña). Y el triunfo de la civilización por sobre la barbarie se expresa en la figura de los indígenas y de la cautiva, mujer que tiene un niño mestizo en sus brazos y dirige su mirada a Roca mostrando sumisión.

A la izquierda del rostro de Roca, en el anverso del billete de 100, se puede observar la imagen de un barco que parte desde el puerto de una ciudad que muestra indicios de industrialización a partir de fábricas con chimeneas que humean (figura 70). Según las autoridades del Museo del B.C.R.A., este dibujo es obra del artista Carlos Rodríguez Dufour, diseñador de Casa de la Moneda, y representa avances económicos.

Figura 70: recorte izquierdo del anverso del billete de 100 pesos, serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

La representación de un barco de similares características se observa en el reverso del billete de 50 pesos con la imagen de Sarmiento (figura 71). Ese barco que viene desde lejos, según la perspectiva y el plano donde se ubica en el billete, trae consigo a otro de los factores productivos: el trabajo. Una Argentina escasamente poblada para los planes de la formación de un Estado nación requería promover la inmigración. La mano de obra que habitaba este territorio por aquel entonces (gauchos, indígenas, estancieros, políticos y militares) era escasa para poner a trabajar la tierra en un plan de producción masiva de materias primas.

Figura 71: recorte derecho del reverso del billete de 50 pesos, serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

Por último el tercer factor productivo, el capital, también está representado en el papel moneda de 50 pesos. Se puede inferir a partir del dibujo del ferrocarril en el reverso del billete de Sarmiento (figura 72). Entre 1880 y 1898 se construyeron 2516 kilómetros de vías férreas con capital inglés, posibilitando la creación de fuentes de trabajo para los inmigrantes y los primeros pasos hacia la industrialización:

Eran empresas de capital inglés preferentemente y realizaron un pingüe negocio porque recibieron tan vastas extensiones de campo a los costados de sus vías que agregaron a la explotación ferroviaria el negocio de venta de tierras. Eran éstas las que más se valorizaban por la acción del ferrocarril. (Romero, 2001, p. 43)

Figura 72: recorte izquierdo del reverso del billete de 50 pesos, serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

La iconografía de estos billetes exhibe el nacimiento de un país que intenta identificarse con la “civilización” por sobre la “barbarie”. Y esto se da a través de imágenes relacionadas con la educación, el alfabetismo; los letrados de la denominada Generación del 80’ (1980).

A la izquierda de la imagen de Sarmiento (figura 73) está representada la primera escuela que fundara este ex presidente junto con su padre y en la cual comenzó su labor docente. El sitio donde se desarrolla esta escena se considera la primera escuela del país, ubicada en San Francisco de Monte de Oro, en San Luis, como se mencionó en el apartado 2.2 Origen genérico y estilístico de los billetes. Allí aparece la imagen que retrata a un Sarmiento adolescente, de unos quince años, rodeado por gauchos y paisanos descalzos a quienes está enseñando o instruyendo.

Figura 73: recorte izquierdo del anverso del billete de 50 pesos, serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

De esta forma, su figura quedó atada a la del gran educador. Como gobernador de la provincia de San Juan y bajo la presidencia de Bartolomé Mitre, Sarmiento dictó una Ley Orgánica de Educación Pública que imponía la enseñanza primaria obligatoria y creaba escuelas para los diferentes niveles de educación, entre ellas una con capacidad para mil alumnos, el Colegio Preparatorio, más tarde llamado Colegio Nacional de San Juan, y la Escuela de Señoritas, destinada a la formación de maestras. Construyó edificios públicos, inauguró y mejoró caminos en su provincia, ensanchó calles, construyó hospitales y fomentó la agricultura. Luego en su rol de presidente de la Nación, Sarmiento fundó unas 800 escuelas en todo el país, el Liceo Naval y el Colegio Militar. Al terminar su presidencia 100.000 niños cursaban la escuela primaria (Pigna, 2015).

Otro de los elementos que dan cuenta del iluminismo es la imagen de una hoja manuscrita con las palabras “El Progreso” (figura 74) en el reverso del billete de 50 pesos.

Figura 74: recorte inferior derecho del reverso del billete de 50 pesos, serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

El Zonda, La Tribuna, La Crónica, El Progreso son algunos de los periódicos fundados por Sarmiento, desde donde desarrollaba su labor de escritor militante:

¿Qué es pues un periódico? Una mezquina hoja de papel, llena de retazos, obra sin capítulos, sin prólogo, atestada de bagatelas del momento. Se vende una casa. Se compra un criado. Se ha perdido un perro, y otras mil frioleras, que al día siguiente a nadie interesan. ¿Qué es un periódico? Examinadlo mejor. ¿Qué más contiene? Noticias de países desconocidos, lejanos, cuyos sucesos no pueden interesarnos. (…) Trozos de literatura, retazos de novelas. Decretos de gobierno. (…) Un periódico es el hombre. El ciudadano, la civilización, el cielo, la tierra, lo pasado, lo presente, los crímenes, las grandes acciones, la buena o la mala administración, las necesidades del individuo, la misión del gobierno, la historia contemporánea, la historia de todos los tiempos, el siglo presente, la humanidad en general, la medida de la civilización de un pueblo. D. F. Sarmiento, El Zonda Nº 4. (Pigna, 2015).

Los anversos de ambos billetes presentan, a la derecha de las imágenes de los rostros de Sarmiento y Roca, textos manuscritos casi ilegibles. Según Casa de la Moneda, en el de 100 pesos se intenta replicar un fragmento una carta escrita por Roca y dirigida al escritor Miguel Cané (figura 51), quien por esa época cumplía la función de embajador argentino en Austria. Algunas frases destacan el emblema de la administración en paz, el orden y el progreso para construir una nación.

Esta carta de Roca hacia el autor de Juvenilia recupera matices de lo que se denominó “generación del 80’ (1880), formada por pensadores provenientes de diferentes disciplinas. Entre ellos, Paul Groussac, Miguel Cané, Eduardo Wilde, Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña y Joaquín V. González. Estas personalidades se caracterizaron por heredar y compartir muchos de los pensamientos y aspiraciones de la generación del 37’. Entre algunas creencias, se destaca la posesión de un derecho exclusivo, por parte de la clase letrada, de conducir al país, adhiriendo siempre al pensamiento liberal. Con una fuerte influencia del positivismo europeo, este liberalismo sostuvo la fe en el progreso, el juego libre de las fuerzas comerciales y gobiernos limitados a respetar la libertad individual.

Finalmente, los textos de anclaje que se utilizan para referirse a cada presidente son los siguientes:

  • Domingo Faustino Sarmiento (San Juan 1811 – Paraguay 1888). Presidente de la nación argentina (1868 – 1874). Gobernador de San Juan, pedagogo, escritor, estadista y militar.
  • Julio Argentino Roca (Tucumán 1843 – Buenos Aires 1914). Militar y estadista, realizador de la campaña del desierto (1879), firmó el tratado de límites con Chile – fue dos veces presidente de la República (1880-1886; 1898-1904)

Se destaca el papel militar que cada uno desempeñó para ganar distintos territorios, los roles presidenciales y también se resalta el mote de estadista en ambos casos. Descriptos en tercera persona, se los retrata como gestores, planificadores y ejecutores de acciones que tuvieron como consecuencia la consolidación del Estado nación, según los manuales de la Historia oficial argentina. Es decir, se construye el relato de la formación de un país sobre las bases del progreso, la industrialización, la razón, la eficiencia de recursos, el orden y la educación: todos conceptos asociados a la idea occidental de civilización. No hay lugar para la barbarie en esta construcción.

Centralismo vs. Federalismo

A partir de las medidas económicas mencionadas en el apartado anterior, Buenos Aires fue la provincia más beneficiada como consecuencia del funcionamiento de los ferrocarriles que, en su mayoría, culminaban en la ciudad porteña. El reverso del billete de 50 pesos (figura 8) compendia las características de ese Estado que se comenzaba a formar y que se consolidaría institucionalmente en la actual C.A.B.A.

Los conceptos de progreso, civilización, paz y administración tuvieron como eje medular a la Ciudad de Buenos Aires. Las decisiones gubernamentales eran tomadas en los salones de los caserones de la denominada elite terrateniente; los entretenimientos culturales y los índices de vanguardia se encontraban en sus calles. En síntesis, Buenos Aires fue la principal y más directa beneficiaria de los réditos económicos del modelo agroexportador, mediante los aranceles de aduana, que se concentraban en esta ciudad porteña a la que siempre le costó pronunciar las palabras federalización o distribución de la riqueza. La minoría que consolidaba la mayor parte de la fortuna del territorio (excluyendo a los capitalistas ingleses) era esta clase criolla que comenzaba a viajar frecuentemente a París y recogía de cada visita las modas y tendencias para aplicarlas a las fachadas de sus casas mediante novedades arquitectónicas, o a las costumbres sociales de vestimenta y etiqueta. La ciudad europeizó sus gustos.

Uno de los historiadores que consideramos para recuperar algunos datos relacionados con el progreso económico de las últimas décadas del siglo XIX, Ernesto Palacio, no solo compara los cambios de Buenos Aires con los que ocurrían en Europa durante la misma época, sino que subestima la incidencia de la dirigencia local en tal progreso y, en cambio, lo atribuye más que nada a una suerte de efecto cascada del devenir de esos años a nivel mundial:

Como Buenos Aires, crecían las ciudades europeas y caían en éxtasis ante los nuevos hallazgos de la técnica –ferrocarril, telégrafo, iluminación a gas-, sin que pensaran atribuirlo ni Francia a su Emperador, ni Roma a su Papa. El sofisma nacional que atribuye al auge del liberalismo después de Caseros el progreso del país es el conocido sofisma (post hoc, ergo propter hoc) que atribuye causalidad a la mera coincidencia: el del gallo de Rostand, que creía hacer salir el sol con su canto. (Palacio, 1992, p. 505).

Como oposición a las figuras de Roca y en especial a la de Sarmiento, aparece en el billete de 20 pesos la imagen de Juan Manuel de Rosas.

Durante la presidencia de Carlos Saúl Menem, la dicotomía o el debate Unitarios vs. Federales volvió a la escena a partir de la reivindicación de Rosas, una personalidad cuestionada en la historia argentina. Incluir el retrato del ex gobernador de Buenos Aires en el anverso del billete de 20 pesos (figura 75) fue una impronta de este Poder Ejecutivo.

En octubre de 1989, Menem promovió la repatriación de los restos de Rosas, que habían permanecido en la ciudad inglesa de Southampton desde su muerte y sepultura en 1877. El caudillo bonaerense fue trasladado al cementerio de La Recoleta, donde también se encuentran algunos de sus archienemigos en vida como Bartolomé Mitre y Domingo Faustino Sarmiento.

Figura 75: recorte central del anverso del billete de 20 pesos, serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

A esa reivindicación se le sumaron otras acciones simbólicas (renombramientos de calles y de avenidas, inauguración de monumentos) que tenían el objetivo de transmitir la necesidad de una reconciliación nacional entre sectores de la sociedad enfrentados durante los últimos años, que incluían levantamientos carapintadas, Guerra de Malvinas y los crímenes de la dictadura militar. En este sentido, la resignificación del denominado “Restaurador de las leyes” (tirano para algunos, héroe de la Vuelta de Obligado para otros) iba de la mano con el plan del presidente de la década de 1990, quien pretendía una pacificación o unión social basada en la reconciliación, indulto y olvido de los delitos de lesa humanidad sucedidos durante la segunda mitad del siglo XX en el país.

Menem se apoyó en tradiciones peronistas y empleó algunos de los símbolos federales de la época rosista, por ejemplo el uso de largas patillas que evocaban imágenes de los caudillos de La Rioja, como Facundo Quiroga y Ángel el Chacho Peñaloza. La inclusión de la efigie del caudillo bonaerense en el billete de 20 pesos fue considerada por Menem una de las decisiones simbólicas más rupturistas de los últimos 25 años porque históricamente no pertenecía al panteón de los llamados padres de la patria. Un personaje resistido, proscripto, representante de la barbarie para los defensores de la civilización; reconocido defensor de la soberanía nacional por parte de José de San Martín (heredero del sable corvo del libertador) y promotor de un régimen personalista, no había tenido hasta el momento un lugar en los diseños de los pesos argentinos hasta esta serie de 1992.

El color rojo que predomina en el billete también da cuenta del federalismo. Ese tono alude a los emblemas rosistas, como la divisa punzó, de uso obligatorio durante la época del Restaurador. De fondo también pueden observarse dibujos de la flor comúnmente llamada estrella federal, otro elemento que evidencia este tópico.

A la izquierda del rostro de Rosas, puede observarse una recreación de La Princesa Federal (figura 33), óleo sobre tela de Pridiliano Pueyrredón. Como se mencionó anteriormente, se trata del retrato de cuerpo entero de Manuela Robustiana de Rosas y Ezcurra, mejor conocida como Manuelita, hija de Juan Manuel. Está vestida con un miriñaque rojo y lleva la divisa federal en el peinado. Permanece de pie apoyando una carta sobre el escritorio de su padre. Esta acción simboliza la conexión que había entre el pueblo y Manuelita ya que ella era quien trasladaba las peticiones de la gente a su padre.

Según las referencias y el comentario realizado por el Museo Nacional de Bellas Artes, la pintura fue encargada por Rosas a Pueyrredón con el objetivo de exhibirla en el baile de gala en honor a Manuelita. Si bien esa obra era una más de las utilizadas como propaganda del federalismo, este retrato expresa un cambio en el uso de las imágenes hasta entonces ocupado por la efigie omnipresente de Rosas. La imagen de Manuelita –persona estimada hasta por los propios unitarios– era postulada como la intermediaria entre el pueblo y el gobierno, es decir, auguraba la apertura a un mayor consenso.

Pueyrredón incorporó la presencia de Rosas no solo en la solicitud que deja Manuelita en el gabinete del padre sino también en el sillón Luis XV: en el tapizado rojo bordada en oro la inicial “R”. Este retrato es la afirmación de Manuelita como ejemplo federal del amor filial y la piedad. A la derecha del rostro de Rosas, el texto manuscrito alude a una carta redactada por este caudillo bonaerense en la Hacienda de Figueroa en 1834 y dirigida a Facundo Quiroga (figura 50). En este documento se hace referencia a la necesidad de organizar el Estado bajo un esquema federal, con un Congreso que tenga representantes de cada provincia y que responda a una Constitución Nacional. Esa carta, que intenta olvidar las luchas internas en pos de una unión nacional, está alineada con el discurso del ex presidente Menem, en relación con la necesidad de “unir al país” y obtener consensos olvidando delitos de lesa humanidad y perdonando a dictadores y represores.

La configuración del Estado nación, con sus dicotomías (civilización/barbarie; centralismo/federalismo) guarda relación con la construcción del imaginario de un pasado en común, a través de herramientas propias de la Historia y de la memoria.

La Historia, entendida como un discurso construido uniformemente, obligatoriamente factible de contrastación y objetivado, se observa a través de registros y discursos institucionalizados, que deben ser avalados por la comunidad científica. En este sentido, los billetes de la serie Pesos convertibles han apelado a las estrategias de la Historia para representar la formación del Estado nación, a través de los documentos que ya hemos nombrado anteriormente y que dan cuenta de las características de esta organización política.

Pero la formación de ese Estado nación no solo adoptó estrategias de la Historia, sino que también debió acudir a la memoria para legitimarse. Esta última es entendida como un depósito y acervo de vivencias comunes compartidas, como la facultad de recordar, de traer al presente; no reproduce el pasado sino que selecciona, excluye u olvida experiencias. Habíamos dicho que la memoria es afectiva, psicológica, emotiva y, en un principio, individual (necesita del testimonio de quienes han vivido algún hecho que la Historia pretende olvidar). La memoria es un pasado siempre presente; es susceptible de ser manipulada, es inconsciente de sus deformaciones, es aprovechable y actualizable. Para afianzarse y objetivarse, la memoria se vale de herramientas como las conmemoraciones, las tradiciones, los ritos, los monumentos, entre otros.

En este sentido, la formación del Estado nación necesitó de un repertorio visual que lo legitimara. Aquí es donde la pintura histórica sale al auxilio con su galería de “héroes” y de militares respetados, representados en obras como la Conquista del Desierto, de Blanes. Esa escena, que se transpone a uno de los billetes de la serie Pesos convertibles, tiene un carácter celebratorio, está elaborada de una manera tal (con un Roca pacífico, civilizado, acompañado por científicos y otras personas de civil; más una población indígena que recibe sumisamente a esos “portadores de civilidad”) que se ajusta a un determinado imaginario, a pedido de la clase gobernante de ese momento.

También empezó a funcionar la memoria en el momento de reivindicar la imagen de Juan Manuel de Rosas, con la inclusión de este ex gobernador en los billetes (además de todas las acciones que mencionamos realizó el ex presidente Menem durante su mandato, tales como la repatriación de sus restos). Se recuperó una parte de la historia de Rosas, aquella que lo liga a la batalla de la Vuelta de Obligado y lo engalana como defensor de la soberanía nacional; así como también aquella que lo ubica cerca del pueblo, con su hija Manuelita como portavoz de los más necesitados.

La formación del Estado nación, en tanto relato que subyace la iconografía de los Pesos convertibles principalmente, juega a dos puntas: se mueve entre la Historia y la memoria. Será tal vez necesario (tarea del lector) develar cuándo, cómo y si prevalece una por sobre la otra.

Configuración de la Patria

Patria chica vs. Patria grande

Hablar en estos términos (chico/grande) es una forma metafórica de referirse a la construcción de un imaginario que subyace en algunas iconografías de estas series. Se eligió nombrar así a esta dicotomía a partir de los diseños de los billetes de 5 pesos San Martín. El sueño de la Patria Grande (figuras 11 y 12) y de Islas Malvinas. Un amor soberano (figuras 15 y 16).

Desde una perspectiva veroniana, identificar las marcas (propiedades significantes) de los papeles moneda, puestas en relación con sus condiciones de producción, permite analizar huellas que remiten a esa construcción de una patria extendida o que sobrepasa los límites del territorio argentino.

Como parte de esas condiciones de producción se puede mencionar que, durante los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández (entre 2003 y 2015), las relaciones internacionales con algunos países latinoamericanos se fortalecieron mediante acuerdos, tratados y organizaciones regionales. El Mercosur, la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), el Parlasur, la Unasur son algunos ejemplos de esos bloques donde Argentina tuvo un papel activo, en especial con naciones autodenominadas de centro o de centro izquierda. En los discursos de presidentes como Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil), Hugo Chávez (Venezuela), Rafael Correa (Ecuador), Juan Evo Morales Ayma (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile) y Cristina Fernández volvió a cristalizar el imaginario de la patria grande, que es Latinoamérica[1].

Algunos rasgos de esa configuración se trasladaron a los billetes. En el caso del papel de menor denominación, Casa de Moneda rediseñó aquel de 1992 con la efigie de San Martín, manteniendo al padre de la patria, pero con una imagen distinta (basada en una litografía original, realizada por el grabador francés Charles Madou); también se modificó el tamaño del dibujo del Cerro de la Gloria y se agregaron los contornos de dos manos que se estrechan (figura 76), en representación del encuentro entre José de San Martín y los libertadores de América, Simón Bolívar, Gervasio Artigas y Bernardo O’Higgins.

Figura 76: recorte superior derecho del anverso del billete de 5 pesos serie Tenemos Patria

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Fuente: B.C.R.A.

En el reverso aparecen las huellas más evidentes del latinoamericanismo. La imagen que domina la mayor parte del papel vuelve a lucir a San Martín, esta vez en un plano americano y acompañado por Simón Bolívar (Libertador de Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia) y José Gervasio de Artigas (Libertador de la Banda Oriental), a su derecha, y por Bernardo O’Higgins (Libertador de Chile) a su izquierda (figura 77). Todos con vestimenta militar y al frente del dibujo de una cadena montañosa que representa la cordillera de los Andes, más precisamente el Paso de los Patos, por donde se inició el famoso cruce. Hacia el fondo se pueden observar de manera no muy nítida las siluetas de algunos granaderos, gauchos y paisanos.

Figura 77: recorte central del reverso del billete de 5 pesos serie Tenemos Patria

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Fuente: B.C.R.A.

En este reverso, el monumento al Ejército de los Andes ubicado en el Cerro de la Gloria es desplazado por el dibujo de una cadena montañosa que se extiende hacia lo lejos. Es decir, que la gloria ya no es local sino extendida al resto del territorio que atraviesa la cordillera de los Andes; y es compartida por paisanos, por gauchos e indígenas.

El texto del reverso es el siguiente: “divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor”.

Esta es una frase atribuida a San Martín, con el fin de arengar a las tropas durante lo que serían los últimos esfuerzos en las luchas por la independencia de estos países de Latinoamérica, contra el ejército realista de España.

La presencia de José Gervasio de Artigas en el billete reivindica no solo la unidad latinoamericana, sino especialmente el rechazo al centralismo porteño, ya que este fue uno de los enemigos contra los que tuvo que luchar Artigas, mientras defendía los principios de un régimen federal (en oposición a la concepción centralista de Alvear) y en pos de la defensa del pueblo del litoral del país. El Directorio de Buenos Aires, con el fin de agotar la energía y los recursos económicos que sostenían el ejército de Artigas, promovió la invasión portuguesa en la entonces Banda Oriental.

Mientras Entre Ríos y Santa Fe lo aceptaban como autoridad y lo llamaban “Protector de los pueblos libres”, Artigas era rechazado por el entonces gobierno de Buenos Aires y conducido a una derrota segura, con intereses británicos mediante:

La incomprensión de que Artigas había sido víctima por parte del gobierno de Buenos Aires, convertida luego en abierta hostilidad, predispuso el ánimo de los orientales a la separación; pero aun así no se hubiera consumado a no mediar más tarde los intereses británicos que deseaban un puerto en el Río de la Plata que fuera ajeno tanto a la autoridad del Brasil como a la de la Argentina. Cuando Artigas fue derrotado por los invasores portugueses… en la batalla de Tacuarembó, buscó el apoyo de los caudillos del litoral sin lograrlo. Desapareció entonces de la escena política, y la Banda Oriental quedó anexada a Portugal, primero, y al Imperio del Brasil (…) en 1822. (Romero, 2001, p. 24).

Desde Buenos Aires habían llegado órdenes a San Martín de encabezar la represión de los orientales en la invasión portuguesa, en contra de Artigas. La negativa del general fue rotunda y sentenciada con otra de sus frases conocidas (“el general San Martín jamás desenvainará su espada para derramar sangre de hermanos”).

Casi 200 años después del conflicto con la Banda Oriental del Uruguay, y también de la Guerra contra Paraguay, se emite este billete que reúne a los referentes más importantes que tuvo cada país en la gesta de su independencia.

En la iconografía del billete de 50 pesos, también aparecen símbolos que remiten al Latinoamericanismo. En el anverso se presenta una imagen cartográfica de las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y Sandwich del Sur (figura 78) y en el extremo inferior derecho además se puede observar un mapa de América Latina.

Figura 78: recorte central del anverso del billete de 50 pesos serie Tenemos Patria

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Fuente: B.C.R.A.

Así como en el billete de San Martín se distingue la figura de 2 manos estrechadas, con trazos similares fue dibujado en este billete de cincuenta un pequeño faro de dos colores (figura 79), que representa el Faro de San Juan de Salvamento, más conocido como el “Faro del fin del mundo” ubicado en la provincia de Tierra del Fuego. Desde allí se ilumina y se vigila al resto del continente americano.

Figura 79: recorte izquierdo del reverso del billete de 50 pesos serie Tenemos Patria

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Fuente: B.C.R.A.

El reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas constituye una causa regional. Cuando se inauguró este billete durante la presidencia de Cristina Fernández, se recordó la usurpación de carácter ilegal del Reino Unido en 1833, así como las resoluciones de organismos internacionales (Organización de Naciones Unidas y Organización de Estados Americanos) que sostienen la necesidad de “descolonizar” ese territorio a través de negociaciones pacíficas.

De acuerdo con el folleto emitido por Casa de Moneda donde se presenta este billete, esta emisión se produce a casi 50 años de la adopción de la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que reconoce la existencia de una disputa de soberanía y exige a las dos partes encontrar una solución pacífica y definitiva de la controversia, teniendo en cuenta las disposiciones y principios de la Carta de la ONU y de la Declaración sobre la concesión de independencia a los países y pueblos coloniales y los intereses de los habitantes de las Islas.

“Resulta a todas luces inexplicable pretender soberanía a 14 mil kilómetros de distancia, eso es colonialismo sin vueltas”, denunció la ex presidenta en el marco del descubrimiento de una fotografía en el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario, en homenaje a las “Mujeres de Malvinas”, familiares de caídos en la guerra en marzo 2010.

“Ningún suelo más querido de la Patria en su extensión”. Esta frase es uno de los textos que circundan las imágenes de las Islas Malvinas y Georgias del Sur. No solo remite a la marcha de las Malvinas, escrita por Carlos Obligado, sino que, a partir del dibujo del mapa de América Latina y las islas del Caribe plasmado en el anverso del billete, ese cariño por la “perdida perla austral” se vuelve más abarcador. El concepto “patria” posee nuevos límites a partir del diseño de un papel moneda con el mapa latinoamericano. Se intenta transmitir la formación de una identidad amalgamada entre los diferentes países de la región.

El billete Islas Malvinas. Un amor soberano fue presentado el 2 de abril de 2014 (fecha en que se conmemora el Día del Veterano y los Caídos en el conflicto bélico de 1982). En ese acto, Cristina Fernández señaló que “la historia se construye todo los días, sumando acciones”. También ponderó la “convicción de la República Argentina y de su pueblo de que las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes le pertenecen por historia y derecho” al país. Y agregó que Argentina -con el apoyo de los países de América Latina y el Caribe- “no claudicará en su posición hasta que no se ponga fin a esta anacrónica situación colonial en América del Sur”. Son esas últimas palabras las que intentan igualar las vivencias del país con las del resto del continente.

Hasta aquí se ha intentado referir a ese imaginario llamado “Patria Grande”, que constituye el 50 por ciento de la dicotomía de este apartado.

Resta entonces preguntarse dónde o cómo se pueden observar aquellos rasgos de los billetes que aludan a una “Patria Chica” o al menos a una no tan grande.

En primer lugar y como se analizó en el apartado anterior (Configuración del Estado Nación), recuperamos los motivos que construyen el centralismo porteño en los billetes de 50 y de 100 pesos, con Sarmiento y Roca, respectivamente. Esto se puede inferir a partir de elementos como la Casa Rosada, la Pirámide de Mayo, la red ferroviaria, el puerto, así como también el modelo de país al que se aspiraba con el modelo agro exportador y que tenía a la ciudad de Buenos Aires como mayor beneficiaria del ingreso de las riquezas. También es necesario recuperar lo ya mencionado acerca de la presencia de Artigas en el reverso del billete, como una reivindicación a este líder militar rioplatense que repelió la invasión portuguesa (apoyada por autoridades en Buenos Aires). Es decir, la “Patria Chica” se configura a partir del centralismo de Buenos Aires.

También la iconografía del billete de 50 pesos con la efigie de Sarmiento da pistas acerca de esta patria más acotada, mediante el fragmento manuscrito del libro Vida de Dominguito, a la derecha y en segundo plano del rostro de ese ex presidente (figura 53), obra escrita por Sarmiento y publicada en 1866 que narra la biografía de su hijo fallecido en combate durante la Guerra del Paraguay.

Este hecho bélico que enfrentó a Brasil, a Uruguay y a Argentina contra Paraguay respondía más a intereses británicos (aliados económicamente) que a intereses regionales. El objetivo era terminar con un modelo autónomo de desarrollo que Paraguay estaba llevando a cabo y que podía convertirse en un “mal ejemplo” para el resto de América Latina. Al enterarse del exterminio del pueblo paraguayo en manos de los ejércitos de la Triple Alianza, Sarmiento le escribió una carta a su amiga norteamericana Mrs. Mann en la que decía: “Es providencial que un tirano haya hecho morir todo ese pueblo guaraní. Era preciso purgar la tierra de toda esa excrecencia humana”. (Palacio, 1992).

La denominada Patria Chica sería entonces aquella que guarda resentimientos con su pasado indígena, la que necesita mantener una relación colonialista con alguna potencia extranjera (europea en lo posible) adoptando una posición subordinada, como si fuera un niño que quiere hacer buena letra con sus progenitores, destacándose por sobre sus hermanos (a quienes reconoce inferiores).

Como se mencionó en el marco teórico, la iconografía de un billete está basada en imágenes anteriores y también es la base de billetes posteriores. Serían eslabones dentro de lo que Mijaíl Bajtín (1998) denomina una “cadena complejamente organizada de otros enunciados” (p. 248) en el marco de su dialogismo. Denominar a un billete San Martín. El sueño de la Patria Grande es un enunciado (una respuesta a otro enunciado) dentro de esa cadena compleja, que toma la forma de un diálogo intertextual. Si hay o hubo un sueño de tener una Patria Grande es porque en algún momento también hubo (hay o habrá) una Patria que se configura más pequeña. Por eso cada billete es una caja de resonancia donde coexisten múltiples voces y discursos. Y aquí es donde la semiótica puede mostrar su aporte develándolos.

Patrimonio cultural vs. Patrimonio natural

Esculturas, monumentos, edificios, plazas, paisajes o animales, entre otros, pueden ser considerados patrimonio de una nación. El patrimonio es un conjunto de bienes que le pertenece a un individuo, a una empresa o, en este caso, a un grupo social más amplio.

Etimológicamente, patrimonio proviene del latín (patrimonium) y significa “bienes heredados de los padres”. Declarar algo como patrimonio tiene una eficacia inmediata, afirmaba Hartog (2009) porque se lo protege de cualquier daño o sustracción.

En la iconografía de los billetes, podemos distinguir dos tipos de patrimonio: el patrimonio cultural y el patrimonio natural. El primero aparece expresado en las series de los Pesos convertibles y en Tenemos Patria a través de los siguientes monumentos, esculturas y lugares intervenidos por el ser humano, todos ya mencionados anteriormente en los diferentes apartados:

  • Monumento a la Bandera
  • Monumento al Ejército de los Andes
  • Monumento a Belgrano
  • Monumento al Pedro Ríos
  • Altar de Augusto
  • Pirámide de Mayo
  • La Patria abanderada
  • Plaza de Mayo
  • Casa de Gobierno
  • Islas Malvinas
  • Cementerio de Darwin

El patrimonio es una de las fuerzas de resistencia que utiliza la memoria. Al declarar formalmente un patrimonio se establece una potestad, la apropiación de un pasado que es preciso proteger en tiempo presente y aún preservar ante un porvenir incierto.

Cuando la amenaza llega al porvenir y al futuro mismo de la humanidad (el patrimonio natural), nos dedicamos a proteger el presente y se proclama preservar el porvenir. Este último patrimonio es el que aparece en la serie de billetes Animales autóctonos.

El gobierno que asumió el 10 de diciembre de 2015 propuso la nueva serie monetaria denominada Animales autóctonos (figuras 19, 20, 21, 22, 23 y 24) que vino a reemplazar los diseños de 100, 50 y 20 pesos, además de incorporar billetes de mayor valor nominal. En junio de 2016 quedó formalmente inaugurada la serie con la entrada en circulación del billete de 500 pesos (que no es parte del corpus de esta tesis, de acuerdo con la justificación expresada en la estrategia metodológica).

El billete de 20 pesos exhibe en el anverso, como imagen principal, el dibujo del rostro y cuello de un guanaco visto de perfil, acompañado por flores ornamentales azules características de la estepa patagónica (figura 80).

Figura 80: recorte del anverso del billete de 20 pesos serie Animales autóctonos

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Fuente: B.C.R.A.

En el caso del billete de 50 pesos, la figura principal del anverso es la representación de un cóndor con las alas desplegadas en vuelo, acompañado por flores ornamentales violetas, características de la zona andina. Y se puede observar la imagen de una cadena montañosa hacia el fondo (figura 81).

Figura 81: recorte del anverso del billete de 50 pesos serie Animales autóctonos

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Fuente: B.C.R.A.

Finalmente, el billete de 100 pesos presenta en su anverso la figura de una taruca, acompañada por flores ornamentales violetas y naranjas características de la región noroeste. Y se puede observar la imagen de una cadena montañosa hacia el fondo (figura 86).

Figura 82: recorte del anverso del billete de 100 pesos serie Animales autóctonos

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Fuente: B.C.R.A.

“Taruca. Monumento natural nacional” es el texto de anclaje de la imagen principal. Lo monumental, que en series anteriores aparecía expresado en esculturas o en algún otro producto construido por el hombre, aquí queda circunscripto a un animal que suele habitar la zona cordillerana de Famatina.

Para el diseño de los anversos, se utilizaron fotos y videos documentales de cada animal como fuentes, como se detalló en el análisis de la transposición. Es decir, los dibujos no son una versión artística o ficcional de la fauna, sino que se basan en imágenes capturadas en los distintos hábitats naturales.

En tanto, los reversos de estos billetes presentan la recreación del hábitat natural de los animales de cada anverso como imágenes principales (figuras 83, 84 y 85). Y a la derecha de cada paisaje aparece el mapa de Argentina, con la porción del territorio de ese hábitat coloreada con una tonalidad más fuerte que la utilizada para el resto del país.

Figura 83: recorte central del reverso del billete de 20 pesos serie Animales autóctonos

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Fuente: B.C.R.A.

Figura 84: recorte central del reverso del billete de 50 pesos serie Animales autóctonos

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Fuente: B.C.R.A.

Figura 85: recorte central del reverso del billete de 100 pesos serie Animales autóctonos

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Fuente: B.C.R.A.

Los paisajes que muestran una porción del territorio en cada reverso mantienen el cielo o un sol naciente en la parte superior y confluyen con el mapa de Argentina hacia la derecha. Esta composición presenta una parte (una región) y un todo (el país) en simultáneo; cada sitio está íntimamente conectado con el país casi de una manera romántica gracias a la composición cromática y a la distribución de los elementos en los billetes.

La localía tiene protagonismo en esta serie de billetes y encuentra su símbolo principal en el patrimonio natural, sin seres humanos ni edificaciones; un país aparentemente “vacío” cultural e institucionalmente donde estaría todo por construir.

La configuración de la patria no disimula su apelación a la memoria. En las diferentes iconografías que hemos recorrido en este apartado se ha recurrido a declaraciones de patrimonio, celebraciones, conmemoraciones, letras de canciones, personajes de los cuales no hay evidencia histórica al 100% (como el caso de Antonio el gaucho Rivero) y hasta un monumento del imperio romano para celebrar el amor maternal. También aparecen testimonios en primera persona que demuestran afecto, cariño y sacrificio por el pueblo y por la patria.

El imaginario de la denominada patria grande reivindica grupos olvidados por la Historia (como los indígenas, gauchos y mujeres) y vuelve a reunir a los libertadores de Latinoamérica, incluso a Artigas (víctima del centralismo porteño). Homenajea a los soldados de la Guerra de Malvinas, que son parte de una historia reciente. Y reivindica la memoria de Belgrano en tanto militar que renunció a sus comodidades para ir a luchar por la independencia del país. Ya no como el “sastre de civil” que solamente creó la bandera, sino que de su pasado se selecciona aquel que lo ubica arriba de un caballo (con una pata delantera en el aire) y con una espada en la mano.

Dentro de la configuración de la patria, el patrimonio natural (que se representa a través de la iconografía de la serie Animales autóctonos), también es una herramienta de la memoria. Llamar “patrimonio” a alguna cosa es inmediatamente eficaz, tienen sentido las motivaciones que se esgriman para hacerlo y los significados que se den a la palabra. Es reivindicación de un pasado que se quiere proteger en el presente y conservar hacia el futuro.

Configuración del liderazgo

Líderes carismáticos vs. Líderes racionales

Como fue mencionado en algunas investigaciones previas que recolectamos durante la construcción del estado del arte de esta tesis, la inclusión de rostros de emperadores, acompañados por coronas y laureles, ha sido una de las características principales de la historia de la moneda. Esa costumbre dentro del género que se remonta a la antigüedad aún continúa vigente. La emisión de billetes con retratos en primer plano de próceres, líderes militares o políticos, entre otros, tiene esos antecedentes.

En este apartado, se puso el foco en las imágenes de los protagonistas (los rostros modernos del César) y en aquellos rasgos de liderazgo que han cristalizado en la iconografía de los billetes. A partir de la identificación de algunas marcas en los anversos de los billetes, pudimos clasificar en dos categorías weberianas a las representaciones de los líderes que aparecen en las series monetarias Pesos convertibles y Tenemos Patria.

Recordemos que, según las formas de dominación de Weber (1992), si el fundamento primario de la legitimidad de un líder proviene de un carácter racional, este “descansa en la creencia en la legalidad de ordenaciones estatuidas y de los derechos de mando de los llamados por esas ordenaciones a ejercer la autoridad -autoridad legal-” (p. 172). Es decir, se obedecen las ordenaciones impersonales y objetivas legalmente estatuidas y las personas por ellas designadas, en méritos de la legalidad formal de sus disposiciones.

En cambio, si el fundamento primario de la legitimidad descansa en la entrega extracotidiana a la santidad, heroísmo o ejemplaridad de una persona y a las ordenaciones por ella creadas o reveladas, estamos hablando de una autoridad carismática. Es decir, “se obedece al caudillo carismáticamente calificado por razones de confianza personal en la revelación, heroicidad o ejemplaridad, dentro del círculo en que la fe en su carisma tiene validez” (p.173).

Es preciso aclarar que ninguno de estos tipos se da de una manera pura en la sociedad, afirma Weber. De manera análoga, tampoco se dan puros en la iconografía de los billetes.

Al momento de observar los retratos de los protagonistas de los papeles moneda, es posible distinguir diferencias incluso entre aquellos que comparten al mismo prócer como referente (casos de San Martín y de Belgrano).

En primer lugar, los siguientes patrones tienden a construir líderes racionales:

  • El contacto visual es de oferta de información: la mirada del protagonista se dirige hacia la izquierda (hacia algo que sucede fuera del cuadro).
  • La perspectiva o implicación es oblicua: la posición del rostro mantiene un distanciamiento con el lector.

Predominan textos de anclaje (redactados en tercera persona) que se limitan a describir quién es y qué hizo el personaje de la foto. Por ejemplo: “Julio Argentino Roca (Tucumán 1843 – Buenos Aires 1914). Militar y estadista, realizador de la campaña del desierto (1879), firmó el tratado de límites con Chile – fue dos veces presidente de la República (1880-1886; 1898-1904)”

  • Los retratos son complementados con algún documento histórico (por ejemplo, el juramento a la bandera, las máximas sanmartinianas en el testamento de San Martín), u otras imágenes institucionales (por ejemplo, la Casa de Gobierno) que respaldan y avalan formalmente el lugar que ocupa ese líder en el billete.

Dentro de esta clasificación, entrarían casi todos los anversos de la serie Pesos convertibles (figura 86). Casi todos porque el billete que tiene a Juan Manuel de Rosas como protagonista presenta rasgos que tienden a ser de un líder carismático.

Figura 86: recorte y composición de retratos con rasgos de líderes racionales

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Fuente: B.C.R.A.

Nos detenemos brevemente en los casos de San Martín y de Belgrano, puesto que son los únicos próceres que son retratados de dos maneras diferentes, de acuerdo con la serie monetaria donde aparecen.

Cuando aún no existía Internet y se estaba por cumplir el aniversario de alguna fecha patria en especial, como pueden ser el 25 de mayo o el 9 de julio, las llamadas revistas escolares como Billiken o Anteojito publicaban números dedicados a contar qué había sucedido durante esos días en el país. Páginas coloridas, frases repetidas (“El pueblo quiere saber de qué se trata”) y algunas figuritas de los héroes nacionales aparecían en esas ediciones. Estas últimas podían ser luego utilizadas para confeccionar trabajos prácticos en la escuela primaria.

Similares a esas figuritas son las imágenes de los rostros de José de San Martín y de Manuel Belgrano elegidas para los anversos de los billetes de 5 y de 10 pesos, respectivamente

A la derecha del rostro de San Martín, el texto manuscrito es una representación del testamento de este prócer. A través de ese documento, lega su sable corvo a Juan Manuel de Rosas debido a su liderazgo durante la batalla Vuelta de Obligado, en defensa de la soberanía argentina.

El texto manuscrito a la derecha de San Martín también está en lugar de las denominadas máximas sanmartinianas: aquellos consejos deontológicos de San Martín para su hija Merceditas. Estas máximas han sido parte de lo transmitido durante aquellas fechas patrias en las escuelas durante los actos o celebraciones.

Finalmente el texto que ancla a San Martín es el siguiente: “José Francisco de San Martín (Yapeyú 1778 – Boulogne Sur Mer 1850). Padre de la patria. Libertador de Argentina, Chile y Perú.”

Con un lenguaje neutro, sin adjetivaciones, y con imágenes estáticas y distantes, el prócer queda atado a la gesta independentista y sentenciado a ser el “Padre de la Patria” debido a sus acciones documentadas.

En el caso del billete de 10 pesos, la imagen de Manuel Belgrano es una versión de la obra “Retrato de Belgrano” (pintura atribuida al artista francés Francois Casimir Carbonnier). No se lo presenta con vestimenta militar, sino con ropa de civil, más específicamente en su rol de diplomático argentino en Londres, Inglaterra, donde fuera retratado.

A la izquierda del rostro, aparece el dibujo de la escultura “La Patria Abanderada”, de Alfredo Bigatti (figura 87). Esta forma parte de los elementos que componen el Monumento a la Bandera y sugiere la proa de un barco con una figura femenina que mira hacia el océano.

Figura 87: recorte izquierdo del anverso del billete de 10 pesos serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

A la derecha, el texto manuscrito que representa fragmentos del informe de Belgrano al gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata en 1812, mientras se encontraba con el Ejército del Norte en compañía del general Juan Ramón Balcarce a quien destaca en sus líneas. A través de esa carta, el general les comunica a las autoridades en Buenos Aires que los soldados utilizarán insignias para diferenciarse de sus enemigos. Los colores de esos emblemas luego serían reditados en la confección de la bandera nacional.

Este billete ancla la figura de Manuel Belgrano a un hito en particular, que fue construido y formalizado con el correr del tiempo: la creación de la bandera. El texto que describe desde el reverso a la figura en el anverso es el siguiente: “Manuel Belgrano (Buenos Aires 1770 – 1820). Abogado, político y militar, creador de la bandera nacional en 1812”.

Los diseños de la serie de 1992 exhiben un Belgrano subordinado a la bandera nacional. No se destacan sus proezas militares con el Ejército del Norte ni su labor civil. Por ejemplo, como secretario del Consulado de Buenos Aires, organismo nacido post Revolución de Mayo, Belgrano defendió los principios de la libertad de comercio y combatió a los comerciantes monopolistas. Creó además una escuela de geometría, arquitectura, perspectiva y toda especie de dibujo y más tarde una escuela náutica. Se preocupó por una educación estatal, gratuita y obligatoria, defendió la inclusión y el derecho a la identidad de los pueblos del norte del país y hasta tuvo una reforma agraria en sus planes para redistribuir tierras que habían sido apropiadas por los españoles.

Pero en esta serie monetaria, Belgrano aparece como un ciudadano de civil que miró hacia el cielo a orillas del Paraná y se inspiró para diseñar una bandera, que luego fue aceptada por el gobierno de aquel momento. No hay connotaciones heroicas ni alusiones a los sacrificios que hizo hasta sus últimos días.

En cambio, sí aparecerán algunos de esos elementos en la serie Tenemos Patria.

Los siguientes patrones tienden a construir líderes carismáticos:

  • El contacto visual es de pedido de información: la mirada del protagonista se dirige hacia el frente, como interpelando al lector (casos San Martín, Rosas y Belgrano).
  • La perspectiva o implicación es frontal: la posición del rostro mantiene una relación cercana con el lector (casos San Martín, Rosas y Belgrano).
  • Predominan textos de relevo (redactados en primera persona) que se convierten en arengas o tienen algún componente programático y deontológico en el discurso.
  • Los retratos son complementados con ornamentos, monumentos, símbolos que remiten a la gloria (laureles y flores) y a gestas heroicas. En el caso del billete de Rosas, su rostro es acompañado, además, por el retrato de cuerpo entero de su hija Manuelita (quien también mira hacia el frente) que lo conecta con el pueblo.

Dentro de esta clasificación, entrarían los anversos de la serie Tenemos Patria (figura 88), e incluso algunos reversos de esta misma línea.

Figura 88: recorte y composición de retratos con rasgos de líderes carismáticos

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Fuente: B.C.R.A.

Como imagen principal, el reverso del billete de 20 pesos de 1992 presenta la recreación de la litografía “Attaque et prise des batteries de Ponto Obligado. 20 novembre 1845”, de Chavannes basado en el dibujo homónimo de François Barry (figura 89). Ese dibujo alude a la batalla Vuelta de Obligado, que enfrentó a tropas argentinas contra una coalición anglo-francesa en 1845.

Figura 89: recorte central del reverso del billete de 20 pesos serie Pesos convertibles

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Fuente: B.C.R.A.

El resultado de ese combate fue un triunfo “relativo” para el enemigo porque fracasó en su tentativa de ocupar las costas argentinas. La flota de estos países europeos estaba bloqueando la circulación del río Paraná, impidiendo la libre navegación. Con el fin de contraatacar los buques extranjeros, se dispusieron unas cadenas que cruzaban las dos orillas del río y permitían que las flotas inglesas y francesas se estancaran y pudieran ser bombardeadas por las fuerzas rosistas comandadas por Lucio Mansilla. La importancia política fue grande para la causa nacional, porque “vigorizó el espíritu de resistencia y despertó a la realidad a muchos” (Palacio, 1992).

En el extremo inferior derecho de la batalla, aparecen dos cañones y dos estandartes cruzados. Estos simbolizan la estrategia llevada a cabo durante ese episodio, en el que unas cadenas cruzaron las costas del Río Paraná, donde este se hace más angosto, para impedir la circulación de los navíos extranjeros y atacarlos con cañonazos desde tierra firme.

La actitud de Rosas durante los bloqueos le valió la felicitación de San Martín y un apartado especial en su testamento (como mencionamos anteriormente, le hereda su sable corvo) por haber defendido la soberanía nacional frente al imperialismo europeo. Es decir, la batalla Vuelta de Obligado en el reverso de este papel moneda respalda o justifica la inclusión de Rosas en esta serie monetaria. Y le otorga rasgos de liderazgo heroico.

En el caso del billete de 10 pesos, se puede decir que Belgrano abandona la vestimenta de civil (del papel de 10 pesos de la serie de 1992) y aparece retratado con ropa militar en el anverso, acompañado por el dibujo de un soldado a caballo con una pata delantera en el aire (esto simboliza muerte a causa de heridas recibidas en batalla) que agita un estandarte.

Hacia la derecha de Belgrano, se puede observar el dibujo de un soldado que toca un tambor. Como mencionamos en el capítulo de las transposiciones, este representa la figura de Pedro Ríos, un niño que renunció a las actividades de cualquier infante para acompañar a las tropas de Belgrano y que fue muerto en batalla.

El texto que refiere a la figura de Belgrano en el anverso es el siguiente: “Nadie es más acreedor al título de ciudadano que el que sacrifica sus comodidades y expone su vida en defensa de la Patria”.

Esa frase es un fragmento de la carta redactada por Belgrano y enviada a la Asamblea del Año XIII luego de la batalla de Salta con fecha 28 de febrero de 1813.

En tanto el reverso de este billete exhibe a un Belgrano a caballo, levantando una espada, liderando un grupo de soldados y mirando hacia una bandera argentina a orillas del río Paraná (figura 90). La imagen está basada en un grabado original del artista Eugenio Álvarez Dumont de 1949 para Casa de la Moneda. El texto que acompaña esta imagen es el siguiente: “Juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores, y la América del Sud será el templo de la Independencia, de la unión y de la libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo… Viva la Patria”.

Figura 90: recorte izquierdo del reverso del billete de 10 pesos serie Tenemos Patria

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Fuente: B.C.R.A.

Belgrano destinó todo su capital a las contiendas de la revolución y la independencia argentinas. Como consecuencia del triunfo en la batalla de Salta, recibió una recompensa de 40 mil pesos que rechazó y pidió en cambio que se destinara ese dinero a la creación de escuelas. “De muchos próceres se dice que murieron pobres y no es cierto. Belgrano sí murió pobre” (Balmaceda, 2014).

En el reverso del billete y hacia el extremo inferior izquierdo, otra de las imágenes que se destaca es la de Juana Azurduy (figura 91). Aparece retratada como una mujer que se sacrificó en las luchas por la independencia, en particular en defensa de los pueblos del norte del país.

Figura 91: recorte inferior izquierdo del reverso del billete de 10 pesos serie Tenemos Patria

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Fuente: B.C.R.A.

El texto que refiere a Azurduy es el siguiente: “Juana Azurduy: la flor del Alto Perú; heroína de la patria grande que luchó por la gesta de la Independencia”.

La “flor del Alto Perú” remite a la letra de la canción popular escrita por Félix Luna. Allí se destaca principalmente la valentía de esta capitana ponderando su género, como una característica positiva adicional a cualquier otro soldado. Ella renuncia a las tareas asignadas a su género (desde una concepción patriarcal), para ir a luchar por la independencia del país.

Este papel moneda de 10 pesos fue presentado el 20 de junio de 2014 en la ciudad de Rosario, frente al Monumento a la Bandera, por la ex presidenta Cristina Fernández. Durante el despliegue del diseño, se pronunciaron las siguientes palabras: “Este billete homenajea a los anónimos que juraron lealtad a la bandera hace ya más de 200 año (…) Esta mirada histórica de los contextos, símbolo de la nueva argentina que construimos durante esta década, es la que rescata la figura de Pedro Ríos, el tamborcito de Tacuarí quien, siendo un niño, alentó con sus redobles al ejército de Belgrano. Como ejemplo de coraje y compromiso con la causa, este nuevo diseño homenajea a Juana Azurduy, Teniente coronel de las milicias y con ella a las heroínas de la Patria Grande, que dieron sus vidas por la libertad de los pueblos…”

Y a continuación, respecto de Belgrano: “La historiografía argentina recoge una frase de nuestro patriota que al momento de rechazar el cargo de capitán general del ejército aseveró: ‘sirvo a la Patria sin otro objeto que el de verla constituida. Ese es el premio al que aspiro’. Muchos años después, el ex presidente Néstor Carlos Kirchner diría que no pasarán a la historia aquellos que especulen sino ¡los que más se la jueguen! Este es el homenaje del pueblo argentino a un civil que supo conducir un ejército de civiles y militares convocados por el sentimiento libertador… a un hombre que supo jugarse la vida por la independencia de su pueblo; un político que supo siempre que nadie, nadie es más acreedor del título de ciudadano que aquel que sacrifica sus comodidades y expone su vida en defensa del país”.

De esta manera, Pedro Ríos, Juana Azurduy, Manuel Belgrano, civiles y soldados anónimos son construidos como mártires de la patria, que renunciaron a sus comodidades y privilegios para una causa mayor. En esa misma línea, a través del discurso, el ex presidente Néstor Kirchner (fallecido 4 años antes de esa presentación) también encuentra un lugar entre esos héroes, líderes carismáticos, que se sacrificaron por un bien mayor.

Es preciso detenerse también en el reverso del billete de 50 pesos (serie Tenemos Patria), donde coexiste una multiplicidad de figuras. En primer plano está resaltada la silueta, en cuerpo entero y de espaldas, del gaucho Antonio Rivero. Está sobre un caballo en dos patas y revoleando una bandera argentina (figura 92). En el fondo del reverso se distinguen los dibujos del cementerio ubicado en Puerto Darwin en la isla Soledad.

Figura 92: recorte del reverso del billete de 50 pesos serie Tenemos Patria. Primer plano de Antonio Rivero

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Fuente: B.C.R.A.

Hacia la derecha, se puede observar la imagen del crucero General Manuel Belgrano, hundido por las tropas inglesas durante la Guerra de Malvinas en 1982, que causó más de la mitad de las muertes de los combatientes argentinos (figura 93); así como también algunas flores malvinenses y una gaviota característica del mismo territorio.

Figura 93: recorte del reverso del billete de 50 pesos serie Tenemos Patria. Acercamiento a la imagen del Crucero General Manuel Belgrano

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Fuente: B.C.R.A.

Desde el mismo reverso y en referencia a la figura más grande que aparece, se leen las siguientes palabras: “Gaucho Antonio Rivero (Entre Ríos 1808 – Buenos Aires 1845). Primer defensor de la soberanía nacional en las Islas Malvinas, recuperó la soberanía patria en 1833. Luchó por los derechos sociales de los trabajadores en las Islas”.

Muy poco se ha conocido acerca de este personaje y prácticamente no existen registros que corroboren su existencia y accionar. En una investigación histórica realizada por Pablo Hernández y Horacio Chitarroni (2015), se relata como un grupo de peones que trabajaba para el gobernador de Puerto Louis, Luis Vernet, era explotado y sometido a pésimas condiciones de vida. Estos trabajadores no cobraban sus labores mediante dinero sino a través de vales que eran emitidos por el mismo patrón, pero que no eran aceptados por el despensero de la colonia. Por otra parte, les prohibían matar ganado manso para alimentarse, obligándolos a cazar animales chúcaros. Todo este caldo de cultivo detonó cuando, luego de la usurpación de 1833, los mismos peones comprobaron que los explotadores actuaban en perfecta armonía con los extranjeros que izaban la insignia británica:

Lo cierto es que el 26 de agosto de 1833 un grupo de ocho peones, todos analfabetos, acaudillados por el gaucho entrerriano Antonio Rivero, se sublevó y atacó a los encargados del establecimiento, dando muerte a cinco personas, entre ellas al capataz Simón y al despensero William Dickson. Luego se instalaron en la vivienda principal, arriaron la bandera inglesa e izaron la azul y blanca. (Hernández y Chitarroni, 2015).

Esta recuperación duró algunos meses, hasta principios de 1834. Dos buques británicos desembarcaron en la Isla Soledad, capturaron algunos peones y los trasladaron a Inglaterra para ser allí juzgados. Pero luego de varias expediciones y unos meses de procesamiento, fueron liberados y devueltos a las Islas. En cuanto al ahora mítico Gaucho Rivero, los investigadores aseguran que “perdió la vida mucho después, luchando valientemente para la Confederación en el combate de la Vuelta de Obligado”, aunque reconocen que esos últimos hechos no han sido demostrados.

La escasa información que hay acerca de Rivero más el heroísmo que se le adjudica a través de los textos de este billete alimentan la leyenda y el mito de este personaje, convertido de esta forma en un líder que tiende al tipo carismático.

El billete que tiene a Evita en su anverso como imagen principal también forma parte de la configuración de los líderes carismáticos. Ella aparece de perfil, peinada con su rodete tradicional, rodeada casi enteramente por una corona de flores (once rosetas en total) y su cabeza está cubierta por un aura casi transparente. A su izquierda se exhiben las ramas de un árbol de ceibo y una flor en primer plano con un color rosa pleno. Luego hacia el extremo inferior derecho puede verse el dibujo de una rama de laurel.

El texto que ancla esta figura es el siguiente: “María Eva Duarte de Perón, 07/05/1919 – 27/07/1952. Como mujer siento en el alma la cálida ternura del pueblo de donde vine y a quien me debo”.

Santidad, belleza, bondad y entrega son algunos de los aspectos que subyacen esta composición. El reverso de este papel moneda exhibe la imagen de una mujer que abraza y cobija a dos bebés, sobre un altar.

Esta efigie remite a la escultura Ara Pacis Augustae (Altar de la Paz de Augusto). Como fue mencionado anteriormente, el original consiste en un cuadrilátero en mármol de Carrara con un altar en su interior; fue erigido en el año 13 a.C. para conmemorar las victorias del emperador romano Augusto. Es una pieza que representa además la algarabía del pueblo romano por el regreso del líder a su territorio. Las huellas de este monumento remiten no solo al año 13 a.C. sino incluso a 1938 cuando el ex presidente italiano Benito Mussolini inauguró la reconstrucción de este altar, luego de recuperar algunos fragmentos entre los cimientos de un palacio de Roma. El original no había sobrevivido los embates del tiempo:

La restauración del Ara Pacis fue una extraordinaria operación de propaganda. El día de la inauguración un periódico decía: «La capacidad pacificadora de Roma ha sido evocada por la visión del Ara Pacis, el monumento que el fascismo ha querido recomponer sobre las orillas del Tíber en toda su belleza, con mano amorosa y con atenta búsqueda…». Pero más allá de ese valor simbólico, la arriesgada y compleja empresa que hizo posible el rescate puede considerarse una gesta de la arqueología moderna. (Castillo, 2013)

El texto del reverso que acompaña esta imagen es el siguiente: “Líder popular que luchó por los derechos de los trabajadores, humildes y desprotegidos, realizando una intensa tarea de justicia social. Impulsó la participación de las mujeres en la vida política, promoviendo fervientemente el voto femenino, derecho finalmente consagrado por Ley en el año 1947 y ejercido por primera vez en el año 1951”.

Sumado a estos símbolos descriptos aparecen el cuerno de la abundancia o cornucopia (figura 94) y el dibujo de una balanza (figura 95), que representa la justicia social (una de las banderas del peronismo).

Figura 94: recorte del reverso del billete de 100 pesos serie Tenemos Patria. Cuerno de la abundancia

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Fuente: B.C.R.A.

Figura 95: recorte del reverso del billete de 100 pesos serie Tenemos Patria. Balanza de la justicia social

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Fuente: B.C.R.A.

El nombre otorgado al billete de cien pesos con la imagen de Evita (“…un instante hacia la eternidad”); el aura que rodea su figura; la corona de flores que rodea su cuello; la representación del cuerno de la abundancia de orígenes greco-romanos; la figura de la escultura italiana Ara Pacis Augustae que remite al imperio romano y sus días de gloria; las huellas de diosas egipcias en el rostro de la Evita del billete; los laureles de la victoria. Son indicios de un relato épico.

Durante la inauguración de este billete en 2012, la ex presidenta Cristina Fernández declaraba lo siguiente en Casa de Gobierno: Eva era intuición pura, intuición de la que vino de abajo, intuición de su sensibilidad (…) Eva era lo que yo denomino inteligencia emocional, inteligencia intuitiva, inteligencia del corazón, la que muy pocas veces falla, yo te diría casi ninguna. Por eso tenía esa forma de contacto, por eso también sufrió tanto y por eso también dio tanto, nada más ni nada menos que su vida (…) Este billete es un homenaje que nos debemos los argentinos, es también reparador de nuestros propios errores, de nuestras equivocaciones. Y no es que Eva haya sido perfecta, no es que haya sido una santa, al contrario, lo que la convierte en algo más grande, en algo más inolvidable e inmortal, es que fue una humilde mujer de pueblo que tuvo la inmensa suerte de encontrarse con un hombre y con un pueblo, porque se encontró con un hombre y con un pueblo.”

En este billete se conjugan la representación del amor maternal ideal (aquel que impulsa a sacrificar la vida por la descendencia) con la representación del amor del pueblo. Evita es construida como el monumento a la entrega y a un tiempo “glorioso” que siempre está por volver.

Líderes vivos vs. Líderes muertos

“Una de las cosas chiquititas, pero simbólicas que hicimos, fue poner animales en los billetes. Pusimos seres vivos y dejamos a los otros que descansen en paz… que la muerte esté tranquila, que descanse en paz y vivamos nuestra vida”. Esas fueron las palabras de Marcos Peña, el ex jefe de Gabinete de la Nación durante la presidencia de Mauricio Macri (2015-2019), en el Coloquio de Idea en la ciudad de Mar del Plata (La Nación, 2017)

Los “otros” que descansan en paz, disfrutando de una muerte tranquila, serían en principio los representantes del gobierno anterior al macrismo, cuyo diseño monetario más emblemático fue el billete de Evita. Estas frases intentarían sepultar al movimiento peronista en general y al kirchnerismo en particular. Pero al mismo tiempo, con la borradura de los símbolos del gobierno anterior, se arrastra también la historia que narra las luchas por la Independencia en Latinoamérica, la Revolución de Mayo y la formación del Estado con sus instituciones. De alguna forma, se pone a “descansar en paz” a la historia del país.

Según el comunicado del B.C.R.A. a través del cual se presentó la nueva familia de billetes, los diseños tienen los siguientes fundamentos:

  • Celebrar la vida. Nuestra fauna y nuestra flora son una representación de lo vivo y de la vida.
  • Enfatizar el futuro más que el pasado.
  • Celebrar la vida es mirar al futuro. No queremos hacer un culto de lo que ya pasó, porque estamos convencidos que la mejor Argentina es la que está por venir.
  • Pasar de la solemnidad a la alegría. Los billetes usan colores vivos, dejando de lado la solemnidad de la monocromía. La alegría es la manera que elegimos vivir nuestras vidas cotidianas, ¿por qué nuestra moneda debería ser diferente?
  • Reivindicar el federalismo. En contra de la centralidad que algunas veces se pretende en la vida política de la Argentina, estas figuras representan a todo el territorio nacional, a lo largo y a lo ancho.
  • Somos más que sólo hombres y mujeres. Nuestro país es mucho más que la sociedad de hombres y mujeres. Somos plantas, animales, suelo, aire, agua; nosotros tenemos la responsabilidad de cuidar y preservar en un sentido integral a nuestro ambiente y a todos sus habitantes. No estamos solos en este mundo.
  • Encontrarnos todos los argentinos. Los billetes son una presencia cotidiana. Por eso elegimos una temática con la que absolutamente todos nos sintamos representados e identificados. Nuestra nueva familia habla de los desafíos que tenemos todos los argentinos en el entendimiento que es mucho más lo que nos une, que lo que nos separa.

Los 4 primeros puntos del comunicado del B.C.R.A. apuntan a olvidar el pasado y a mirar hacia el futuro. Como si se transitara a toda velocidad por las etapas de un duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) a través del cambio de diseño de los billetes.

El concepto de celebrar la vida está representado también en los reversos de los billetes de la serie Animales Autóctonos. Hacia el extremo inferior izquierdo de los reversos de cada billete aparece la imagen de cada animal en tamaño pequeño como si fueran muñecos de peluche (figura 96). Según el B.C.R.A., esos dibujos representan la niñez, la inocencia y son un homenaje a los seres más pequeños, que liderarán el futuro.

Figura 96: recorte y composición de los reversos de los billetes con los muñecos de peluche en primer plano, serie Animales autóctonos

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Fuente: B.C.R.A.

La configuración del liderazgo (o la falta de este) se infiere a través del metadiscurso de estos billetes, no de la iconografía en sí misma de esta serie. Es decir, no podemos analizar lo que no está en la iconografía. No hay líderes humanos; hay animales (que tampoco son líderes en sus hábitats sino que por el contrario están en peligro de extinción).

Pero sí es posible aproximarse a lo no dicho desde la teoría polifónica de Ducrot (1984). Esta argumenta que la negación pone en escena, al menos, a dos enunciadores: al responsable de la afirmación que vehicula el enunciado negativo y al que asume la negación explicitada. Por ejemplo, mientras se afirma “no querer polemizar”, se pone en escena a otro enunciador que sí quiere polemizar. La negación de los signos que remiten a personalidades políticas no los in-visibiliza sino que los adopta como germen para negarlos, generando un bucle sin salida ya que los volvería a afirmar.

Los demás ítems del comunicado del B.C.R.A. refuerzan la idea de proteger el medio ambiente a través de la conservación responsable de la fauna y la flora que aparecen en las imágenes de los billetes. También se habla de federalismo, pero con el objetivo de incorporar al resto del país en ese compromiso ecológico allanando diferencias.

Elegir una temática “con la que absolutamente todos nos sintamos representados e identificados”, la fauna y la flora autóctonas, supone igualdad respecto de los orígenes de los habitantes. Los argentinos tendrían un mismo pasado, por lo tanto las mismas oportunidades. Los líderes humanos en quienes los argentinos podrían sentirse reflejados o inspirados están muertos, sepultados y olvidados. Y sobre la base de aquella igualdad de condiciones en la partida de la carrera, cada habitante sería líder, responsable y merecedor de su futuro.


  1. Se podría argüir que los líderes de esos países corresponden a Sudamérica. Elegimos el término Latinoamérica para hablar de patria grande porque es un concepto que, además del territorio, abarca el lenguaje, una fuerza cohesionadora de culturas y de un pasado en común.


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