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Introducción

Consideraciones iniciales

Uno de los caminos posibles para iniciar esta tesis, enmarcada en un tema tan remanido como el del imperialismo, es formulando una serie de preguntas. En este sentido, una primera inquietud de orden general es: ¿por qué las grandes potencias han dominado el mundo recurriendo, a través del tiempo, a diferentes tipos de estrategia, entre las que se cuenta la estrategia imperial? Este asunto, en extremo abarcativo, puede ser circunscripto a interrogantes más acotados. Por ejemplo: ¿por qué los grandes poderes han preferido recurrir durante buena parte de la historia al imperialismo formal, también denominado colonialismo, mientras que en otras oportunidades han optado por formas menos ostensibles de ejercer el control? Siendo éste el patrón histórico dominante, no resulta sorprendente que la mayor parte de los estudios sobre la cuestión imperial se haya concentrado en el primero de estos tipos de dominación.[1] Sin embargo, el interés de esta tesis se ubica en el reverso de lo que ha sido la tendencia habitual entre los historiadores, es decir, se desvía de los estudios clásicos sobre el colonialismo y el anexionismo territorial para centrarse en una faceta menos explorada del fenómeno imperial.

Se trata de indagar en el porqué del recurso por parte de las grandes potencias, en determinadas circunstancias, a inclinarse por una fórmula menos manifiesta de dominación: el imperio informal. Particularmente, el trabajo ahondará en el papel que han desempeñado los factores económicos y geopolíticos[2] en el despliegue de recursos de poder por parte de los Estados Unidos para forjar un imperio informal en la República Dominicana[3] durante el siglo XX.[4]

Los párrafos precedentes resumen el tema global de la investigación. Desde luego, las preguntas formuladas implican sólo una aproximación genérica al asunto, que no agota el universo de interrogantes que dispara la cuestión del imperialismo informal. Todavía más importante, nada se ha dicho de los supuestos de investigación a partir de los cuales se buscará echar luz sobre el fenómeno y el caso analizados.

Problema general de la investigación

El problema general de este trabajo está ligado a uno de los asuntos más espinosos de las relaciones internacionales: la construcción del orden político internacional. Se trata de un tema particularmente complejo en las etapas formativas del orden, esto es, en los momentos en que se producen “cambios sistémicos” como consecuencia de la redistribución del poder global (Gilpin, 1981: 42).[5] Estas coyunturas representan puntos de inflexión que precisan, por parte de los grandes poderes, definiciones respecto de la gestión del orden político en ciernes. G. John Ikenberry (2001: 4) afirmó que las grandes potencias se enfrentan en dichas circunstancias a una encrucijada estratégica que podría resumirse en la opción por uno de los siguientes tres verbos: “abandonar”, “dominar” o “transformar”.[6] Esta investigación se enfoca en el accionar de un estado poderoso que se ha inclinado por ejercer la dominación en su “periferia inmediata”. El estudio de caso que aborda es un ejemplo de dominación imperial de carácter informal, que sólo durante un periodo muy breve adquirió rasgos coloniales o de anexión territorial.

El trabajo recurre a conceptos que no han sido predominantes en el campo de la teoría de las relaciones internacionales. Nociones como las de orden hegemónico, imperio, dominación y control ocuparon un espacio relativamente marginal durante el siglo XX. [7] En el caso de aquellos análisis que sí contemplaron el uso de estas categorías, lo hicieron para tratar de comprender realidades regionales. Ahora bien, desde fines del siglo XX y principios del XXI muchos de estos términos han recuperado un espacio significativo en las discusiones académicas, aunque su empleo continúa siendo impreciso.[8] La tesis se propone, en un primer momento, efectuar un sintético ejercicio de desbrozamiento conceptual, tendiente a explicitar la categoría “orden hegemónico”, a partir de la identificación de la jerarquía como principio estructurante. Asimismo, se pretende discernir entre las diferentes variantes de orden hegemónico existentes, con un interés particular en el concepto clave de este estudio: imperio informal.[9] El objetivo es allanar el camino para permitir una aproximación al estudio de caso que constituye el eje de la investigación.

Llegado este punto, conviene efectuar una aclaración metodológica. La noción de imperio que se emplea en esta tesis es relacional y utiliza como unidad de análisis a los estados. Esto supone una relación de dominación basada en el control político y económico entre dos unidades políticas del sistema internacional (Doyle 1986: 19). De esta forma, cuando a lo largo del trabajo se emplea la noción de imperialismo en una región se lo hace a modo de referencia geográfica, sin el afán de generalizar al conjunto de los países que componen el área. El criterio es similar al que utiliza Matthew Brown (2008: 1-22) cuando presenta el problema de investigación en su obra colectiva sobre el imperialismo informal británico en América Latina.[10] En este sentido, debe quedar claro que son las relaciones entre una gran potencia y un estado periférico las que corresponden (o no) ser definidas como imperiales. En otras palabras, el concepto “imperio informal” no detenta per se un carácter regional. Lo adquiriría exclusivamente en el improbable caso de que un estado central mantuviera relaciones de dominación informal con todos los estados periféricos que componen una determinada región.

Asimismo, como se desprende de la revitalizada discusión que ha tenido lugar en la historiografía británica (Brown 2008), la cuestión del imperialismo informal requiere aún de estudios sistemáticos que contribuyan a profundizar el acervo de conocimientos en la materia. Al respecto, resulta notable la ausencia tanto de estudios comparativos como de estudios de caso sobre las diversas experiencias de imperialismo informal. Esta investigación pretende, precisamente, hacer un aporte para llenar ese vacío a partir del estudio de un caso específico. Para ello se apelará ocasionalmente a la perspectiva comparada, lo que permitirá identificar especificidades y marcar diferencias con relación a las primeras experiencias de imperialismo informal del siglo XIX.

En lo concerniente a los aspectos teóricos de la investigación, el empleo de la categoría “imperio informal” exigirá un esfuerzo de clarificación conceptual: ¿alcanza, a la hora de definir el término, con contraponerlo a la idea de imperio formal? ¿Cómo es posible diferenciarlo de otro concepto, a priori muy similar, como el de “área de influencia”? ¿Es posible hallar una aproximación que permita superar la “vaguedad” que ciertos autores le han atribuido? ¿Hasta qué punto se encuentra desarrollado el debate sobre el concepto? ¿Se ha avanzado algo desde la pionera utilización del mismo por parte de Robinson y Gallagher (1953) para dar cuenta del imperialismo informal británico del siglo XIX? ¿Cuáles son los métodos característicos que emplea un imperio informal? ¿Es posible discernir subtipos de imperios informales? ¿En cuál de ellos se encuadra el estudio de caso de esta tesis? A los fines de esta introducción, basta con señalar que los imperios informales ocupan una posición intermedia en el continuum conceptual de variantes más o menos complejas de dominación o control, que se extiende desde los imperios formales hasta las hegemonías benevolentes, y que tiene a los protectorados, a los imperios informales y a las áreas de influencia como categorías intermedias.

Los imperios informales se caracterizan por un extendido ejercicio del control político y económico de un estado central sobre otro periférico, sin absorción de la “soberanía internacional legal” del segundo.[11] Es decir, se hace referencia a un tipo de dominación en donde ni el control sobre la política doméstica y exterior de la periferia es total como en las experiencias colonialistas (imperio formal) ni parcial (como sucede con los protectorados, en donde la política externa es dictada abiertamente por el centro, aunque no así la política interna). Sin embargo, tampoco se trata de una variante de relacionamiento interestatal que expresa sólo una relativa influencia económica, política o militar del estado central sobre el periférico, atravesada por la disputa entre diversos actores imperiales (como es el caso de las áreas de influencia). En el imperialismo informal, la dominación del centro –pese a no apelar al anexionismo territorial– se halla virtualmente exenta de amenazas por parte de otras unidades políticas poderosas. Sobre estas cuestiones se volverá más detalladamente en el primer capítulo.

Objetivos generales y específicos de la investigación

El trabajo tiene como meta general contribuir a la discusión teórica de las relaciones internacionales, a partir de la revalorización de conceptos como “orden hegemónico”, “jerarquía” e “imperio informal”. Se procura ofrecer una lectura alternativa a las corrientes dominantes durante el siglo XX, que se han enfocado en el estudio de las relaciones entre las grandes potencias (“dimensión horizontal del poder”). Ello postergó, en buena media, el estudio de las relaciones entre estados centrales y periféricos (“dimensión vertical del poder”).

En cuanto a los objetivos específicos, el trabajo se sumerge en el estudio del caso domínico-norteamericano, por medio de una indagación que aborda aspectos económicos y geopolíticos. Concretamente, la tesis se propone: i) analizar las políticas económicas desplegadas por el imperialismo informal estadounidense en la República Dominicana a lo largo del siglo XX; ii) examinar la dimensión geopolítica del imperialismo informal norteamericano durante el mismo periodo; y iii) ponderar, de modo particular, la influencia de los factores geopolíticos en la mayor militarización que ha caracterizado a las relaciones centro-periferia del imperialismo informal estadounidense vis a vis la experiencia histórica que dio origen al concepto: el imperialismo británico de libre comercio en el siglo XIX.[12]

Planteo metodológico general e hipótesis de la investigación

Un estudio sobre el imperialismo informal estadounidense conlleva, inevitablemente, referencias a la primera experiencia histórica de imperialismo informal: la británica de libre comercio durante el siglo XIX. En su trabajo sobre el caso británico, Robinson y Gallagher consideraron a las siguientes dimensiones como elementos característicos del fenómeno: i) la diplomacia o la coerción ejercidas con el propósito de imponer condiciones de dominación económica a sociedades más débiles; ii) la provisión de créditos y apoyo diplomático y militar a los estados más débiles a cambio de concesiones económicas o alianzas políticas; y iii) la anexión de diferentes sectores de la economía del país periférico por parte de banqueros y comerciantes de la potencia imperial (Robinson, cit. en Barton 2004). Siguiendo esta caracterización, es indispensable para cualquier estudio sobre informalidad imperial remitir, en perspectiva comparada, a las políticas financieras, comerciales y monetarias del imperialismo británico en el siglo XIX. Éstas han dado lugar a una dominación económica de dimensiones similares a la detentada, durante el siglo XX, por los Estados Unidos en América Central y el Caribe.

No obstante, pese a que lo económico constituye un aspecto nodal del imperialismo informal, la investigación trasciende dicha esfera para contemplar los elementos de seguridad internacional, es decir, la dimensión propiamente geopolítica. No puede perderse de vista, en este sentido, que cuando Robinson y Gallagher emplearon el concepto “imperialismo de libre comercio”[13] referían a una estrategia que suponía para Gran Bretaña desplegar tanto los medios económicos como los militares con el fin de abrir mercados en los que desembarcarían el capital y la cultura británicas, sin la necesidad de anexionar territorialmente dichas geografías (Mommsen 1982: 86-88).

Adicionalmente, esta investigación parte de observar que la militarización de la relación centro-periferia ha sido recurrente en el imperialismo informal estadounidense en América Central y el Caribe, mientras que ha resultado marginal en el imperialismo británico de libre comercio. La misma afirmación sobre el carácter militarizado podría efectuarse, por ejemplo, respecto del imperialismo soviético en Europa del Este a lo largo del siglo XX.[14] Esta situación es la que lleva a indagar en los factores que explican la mayor militarización en la cuenca del Caribe. En relación con este último punto, el trabajo se enfoca, en paralelo a los aspectos financieros, comerciales y monetarios, en los factores geopolíticos, sugiriendo que éstos últimos resultan a priori más pertinentes para explicar la creciente militarización de las relaciones centro-periferia entre los Estados Unidos y la República Dominicana. Las características que reúne el caso bajo estudio darían lugar a un subtipo específico de dominación: el imperialismo informal “militarizado”, diferenciable del clásico imperialismo informal de “libre comercio”.[15]

Dentro del plano geopolítico, han sido en primer lugar los conflictos globales –políticos e ideológicos– los que ayudan a explicar por qué la militarización ha resultado mayor en la experiencia del imperialismo informal norteamericano en el siglo XX. Tanto la amenaza de las potencias europeas en la primera parte del siglo, como la soviética durante la Guerra Fría[16], fueron determinantes en el creciente intervencionismo militar estadounidense en América Central y el Caribe. También en el terreno geopolítico reside el segundo factor –la proximidad geográfica entre centro y periferia– que explica esta tendencia intervencionista. Ya sea con acciones militares directas, o respaldando de modo indirecto golpes de Estado, la de Washington en la región es una historia de permanente expansión y proyección de poder. [17]

En resumidas cuentas, la tesis se propone mostrar: i) que entre los diferentes conceptos que dan cuenta de ordenamientos políticos estructurados en torno a la jerarquía como principio rector, el de imperio informal es el más adecuado para enmarcar las relaciones de los Estados Unidos con América Central y el Caribe en el siglo XX, aunque en este caso –a diferencia de la experiencia británica de libre comercio– bajo la forma de “imperialismo informal militarizado”; ii) que otras categorías usualmente empleadas para explicar las relaciones entre centro y periferia en la literatura de relaciones internacionales –por ejemplo, las de imperio formal, protectorado o área de influencia– resultan menos útiles para encuadrar conceptualmente el estudio de caso que es objeto de reflexión; y iii) que es la dimensión geopolítica –con sus aspectos doctrinarios y estratégico-militares–, más que la económica, la que explica las características distintivas del imperialismo informal estadounidense. [18]

Aspectos metodológicos específicos

En función de las particularidades del problema de investigación, en este trabajo se combinan herramientas conceptuales de las relaciones internacionales con elementos de la perspectiva historiográfica. Se parte de un marco argumental que fija proposiciones y conceptos con el objeto de recoger evidencia empírica que permita su ordenamiento e interpretación (Sautu 2005: 61). Para ello, se emplea un diseño teórico-metodológico cualitativo, ajustado al método conocido como estudio de caso. Como señalan Dogan y Kazancigil (1994), en base a Lipset (1963), “un estudio de caso puede ser implícitamente comparativo sin comparar” (cit. en Ortega Expósito 2012: 83). Lijphart (1971: 691-693), en su tipología, menciona el estudio de caso desviado: “el caso se diseña en función de su importancia teórica. Por ello es seleccionado, porque se desvía respecto a la tendencia prevista en una teoría o generalización previa”. En la perspectiva de Lijphart, allí radica su valor teórico: “Los estudios de caso desviados debilitan la propuesta original, aunque sugieren una proposición modificada que la hace más fuerte”. En este sentido, la construcción del concepto “imperialismo informal militarizado” –como variante diferenciable del “imperialismo informal de libre comercio”– se presenta como una proposición modificada que busca enriquecer la densidad teórica del concepto formulado originalmente por Robinson y Gallagher (1953).

En cuanto al periodo de estudio –el “siglo XX corto” (Hobsbawm 1998a)–, el trabajo se apoya en el institucionalismo histórico (Pierson 2003; Pierson y Skocpol 2008). Este enfoque recoge el aporte de la “historia de larga duración” de Braudel (1979), centrándose en los procesos causales y los resultados políticos trascendentes en ciclos prolongados. En particular, se toman como referencia los trabajos del institucionalismo histórico que abordan la intersección entre política internacional y política doméstica (Ikenberry 2001; Krasner 1978; Katzenstein 1978).

En este marco, el capítulo 1 procura alcanzar dos metas relacionadas con el encuadre analítico de la investigación. Por un lado, ordenar mínimamente el estado del arte en torno a las categorías fundamentales de “orden hegemónico” y “jerarquía”, para luego precisar el lugar que ocupa dentro de los ordenamientos jerárquicos el imperialismo informal. Por el otro, describir por qué la categoría en cuestión (imperio informal) resulta útil para enmarcar el tema de esta investigación. Posteriormente, el trabajo avanza en los aspectos que constituyen el núcleo duro de la investigación. Con tal fin se contrasta el marco teórico para contribuir a los objetivos generales y específicos enumerados precedentemente. En esta dirección, se ha decidido seleccionar un estudio de caso –bajo la forma de díada– que busca poner de relieve los aspectos particulares del imperialismo informal estadounidense, con el propósito de testear los supuestos de investigación y la hipótesis formulada.

Los resultados obtenidos en el análisis del estudio de caso permitirán, presumiblemente, verificar o refutar la aplicabilidad del marco teórico desarrollado.[19] Para ello, como se anticipó, será preciso ahondar en determinadas cuestiones de índole económica y geopolítica que, según lo postulado en los supuestos de investigación, han condicionado la experiencia de imperialismo que se reseña en esta tesis. Puesto en otros términos, las particularidades del imperialismo informal estadounidense reflejan el modo en que han operado, por un lado, determinadas causas financieras, comerciales y monetarias y; por el otro, aspectos de orden estratégico-militar y doctrinario. En consecuencia, la investigación buscará evaluar: 1) la incidencia de las relaciones financieras, comerciales y monetarias entre centro y periferia, y su impacto en el grado de subordinación económica de esta última; 2) la incidencia de la proximidad geográfica en la proyección de poder del actor imperial sobre la periferia, y su impacto en términos de subordinación político-militar; y 3) la incidencia de los aspectos de orden político e ideológico global en las relaciones entre centro y periferia, y su impacto en el grado de subordinación geopolítica de la unidad periférica respecto de la central.

En lo que hace a la subordinación económica, se contemplará: a) la dependencia financiera de la unidad periférica respecto de la central, dimensión que será analizada a partir del nivel de endeudamiento externo de la periferia; b) la dependencia comercial, dimensión en la que se evaluarán aspectos tales como la penetración de las exportaciones e importaciones del actor imperial en el país periférico, y la capacidad de éste último de forjar algún tipo de contrapeso a la influencia comercial del centro; y c) la dependencia monetaria, la que será evaluada a través del análisis de la penetración del centro en los sistemas monetarios y cambiarios de la periferia.

En cuanto a la subordinación geopolítica, se tomarán en consideración: a) la proximidad geográfica entre centro y periferia, aspecto de crucial importancia para evaluar la proyección de poder del actor imperial por medio del despliegue de efectivos y el desarrollo de intervenciones militares; y b) la presencia de conflictos políticos e ideológicos de nivel internacional que hayan condicionado el comportamiento del actor periférico, dimensión que será evaluada a partir de las características de la doctrina castrense del país subordinado (ver Tabla Nº 1).

Tabla Nº 1. Síntesis de los principales aspectos metodológicos

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Finalmente, resulta importante enfatizar que si bien el diseño de la investigación observa un sentido secuencial, la relación entre cada uno de los apartados será de carácter circular. Esto significa que si bien la refutación y/o verificación de los aspectos centrales de la investigación sólo se alcanzará con la culminación del trabajo, el desarrollo de las diferentes secciones permitirá ir arrojando conclusiones parciales. La conclusión final será el resultado de la integración de las conclusiones parciales de cada una de las secciones de la investigación.

Consideraciones finales

Según fue expuesto, el problema general de esta investigación refiere al papel que juegan las grandes potencias en la construcción del orden político internacional, y a las razones por las cuales éstas, a lo largo de la historia moderna, han apelado a estrategias divergentes para ejercer su dominación. En particular, el interés se halla centrado en el porqué del recurso al imperialismo informal, una de las formas alternativas al clásico anexionismo territorial; y, más específicamente, en detectar las particularidades que distinguen al imperialismo informal estadounidense en América Central y el Caribe. Al respecto, cabe señalar que si bien la literatura académica es voluminosa en cuanto a la cuestión “imperio e imperialismo”, poco se ha profundizado en el tema del imperialismo informal. El eje de los estudios historiográficos ha estado puesto, como se señaló, en las experiencias colonialistas. Todavía más, poco y nada se ha ahondado en los estudios de caso de las diferentes experiencias de imperialismo informal. Este trabajo pretende, precisamente, efectuar un aporte para superar parcialmente esa carencia.

Como se ha expresado, la hipótesis central que busca probar esta investigación es que han sido los factores geopolíticos los que mejor explican las particularidades del imperialismo informal estadounidense. Estos rasgos distintivos se han materializado en un mayor recurso a las intervenciones militares por parte de Washington –en tanto ejemplo de “imperialismo informal militarizado”–, mientras que otras experiencias históricas, en particular la británica durante el siglo XIX, adquirieron las características de un “imperialismo informal de libre comercio”, con esporádico despliegue de los medios militares.

La tesis ha quedado estructurada de la siguiente forma: en el capítulo 1, dedicado a los aspectos teóricos, se efectúa un sintético estado del arte en relación con el empleo de las categorías “orden hegemónico” y “jerarquía” en la teoría de las relaciones internacionales, con el objeto de precisar el lugar que detenta el imperialismo informal dentro de los ordenamientos de tipo jerárquico. Asimismo, se revisan los aportes de la literatura especializada que justifican la aplicación de la categoría “imperio informal” a la experiencia de los Estados Unidos en el siglo XX. En el segundo capítulo se desarrollan las relaciones entre los Estados Unidos y la República Dominicana desde una perspectiva histórica. En el tercer capítulo se aborda la dimensión económica (financiera, comercial y monetaria) del imperialismo informal estadounidense, mientras que en el cuarto se analiza su dimensión geopolítica (estratégico-militar y doctrinaria), a los efectos de probar los principales supuestos y la hipótesis de la investigación. Finalmente, se elaboran los argumentos y conclusiones finales, a partir del ejercicio de consolidación de las conclusiones parciales alcanzadas en los acápites previos.


  1. Entre los textos clásicos sobre esta cuestión, ver Hobson (1965), Headrick (1981), Mommsen (1982), Kiernan (1982) y Hobsbawm (1998b).
  2. Si bien el énfasis estará puesto en el papel que han desempeñado los factores económico-financieros y los político-militares en el imperialismo informal, la dimensión cultural del fenómeno no debe ser soslayada. En este sentido, resulta esclarecedora la siguiente afirmación de Edward W. Said: “El dominio británico sobre la India consistía no sólo en un aparato militar, sino también en una red intelectual, etnográfica, moral, estética y pedagógica que servía tanto para persuadir a los colonizadores de su función (y de la continua dedicación a ella) como para intentar asegurar la aquiescencia y el servicio de los colonizados. Llamo a esta red cultura para distinguirla del elemento más puramente económico y político del imperialismo, que ha sido más estudiado y sobre el que se ha escrito mucho más” (Said 2001: 37). Se sugiere consultar, además de la obra de Said (1978, 1993), los trabajos de Mignolo (2000), Castro-Gómez (2000) y Rock (2008).
  3. La selección del estudio de caso se inserta en un tema más amplio, abordado por la historiografía y más recientemente por las relaciones internacionales, referido a la condición imperial (o no) de ciertas potencias en el sistema internacional. Este asunto no será problematizado en esta tesis, dado que se asume como supuesto de investigación que el caso seleccionado implica efectivamente una relación de imperialismo informal (Lake 2009: 4). No obstante, resulta pertinente dar cuenta de los orígenes de tal discusión. Uno de los primeros debates sobre el carácter imperial o anti-imperial de una potencia refiere a la experiencia británica durante la etapa victoriana. Hasta mediados de la década de 1950, historiadores como Bodelsen (1960) se habían referido a ella como un período “anti-imperial”. Según esta visión, Gran Bretaña había rechazado los medios tradicionales desplegados por las fuerzas imperiales, inclinándose, al gestionar los asuntos internacionales, por el libre comercio y el autogobierno de las periferias (aunque siempre con la posibilidad de recurrir a la carta militar como última ratio). Robinson y Gallagher refutaron el carácter “anti-imperial” de Londres, señalando que Gran Bretaña era un actor imperial diferente a sus antecesores, ya que no necesitaba de la anexión territorial. Es por ello que el debate historiográfico que dispararon estos dos autores sobre la informalidad imperial de Gran Bretaña a principios de la era victoriana representa un antecedente central a la hora de estudiar el imperialismo estadounidense en el siglo XX.
  4. El periodo que es objeto de análisis en este trabajo es abordado en un sentido semejante al de Hobsbawm (1998a). Se abreva en una tradición historiográfica que distingue entre “siglos históricos” y “siglos calendario”. Este tipo de aproximación conceptual también puede encontrarse en Wallerstein (1979) y Arrighi (1999).
  5. El último de los cambios de este tipo se produjo en 1991, resultado de la declinación hegemónica de la Unión Soviética y del fin de la Guerra Fría. La estructura unipolar surgida entonces –con Estados Unidos como superpotencia solitaria– fue profundizada luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, cuando Washington decidió desplegar una estrategia de primacía o neo-imperial.
  6. Sobre este punto se trabaja pormenorizadamente en el capítulo 1.
  7. En particular durante la Guerra Fría, periodo de consolidación de la disciplina, la reflexión académica fue hegemonizada por la escuela realista. Los teóricos realistas solían hablar de un orden internacional anárquico, concibiendo a la anarquía no como caos o desorden sino como ausencia de un gobierno universal. Como derivación, los conceptos predilectos para el análisis se hallaban asociados a la soberanía nacional y el balance de poder.
  8. En el caso puntual del término “imperio”, la multiplicidad de lecturas y significados condujo a Lord Hailey a decir, con una evidente dosis de escepticismo, que imperio no es “una palabra para académicos” (cit. en Doyle 1986: 11).
  9. En cuanto a la discusión sobre la categoría “imperio”, el papel de la jerarquía y los primeros abordajes sobre el imperialismo informal, se sugiere consultar sucesivamente: Doyle (1986), Lake (2009) y Robinson y Gallagher (1953).
  10. Con relación al imperialismo británico de libre comercio en el siglo XIX, ver Bodelsen (1960), Platt (1968, 1973), Cain y Hopkins (1987), Onley (2005), Vargas García (2006) y Brown (2008).
  11. El concepto “soberanía internacional legal” pertenece a Krasner (2001: 29). Remite a los aspectos formales de la soberanía, que según el autor no son los que reflejan las capacidades sustanciales que hacen a un estado efectivamente soberano, tales como el control interno del territorio o la regulación de los flujos de la globalización.
  12. La literatura especializada refiere al “imperialismo británico de libre comercio” para dar cuenta de la era victoriana, que se inicia en 1837 con el reinado de Alejandrina Victoria de Hanóver. El hecho de que en términos generales no se haya apelado a estrategias de dominación directa y anexión territorial no significa que el colonialismo haya estado ausente por completo. Por caso, la ocupación británica de las Islas Malvinas en 1833 representa un claro antecedente de anexión territorial.
  13. Pese a que la literatura historiográfica suele atribuir el empleo original del término a Robinson y Gallagher, los propios autores señalan que el primero en utilizarlo fue Charles Ryle Fay (1940: 399). Ver Robinson y Gallagher (1953: 1).
  14. Sobre el imperialismo soviético, ver Brzezinski (1967), Ulam (1968, 1983), Mastny (1979), Wendt y Friedheim (1995) y Lake (1996).
  15. Según se aprecia, se identifican dos subtipos de imperialismo informal: el “imperialismo de libre comercio” –se emplea la misma categoría de Robinson y Gallagher (1953)– y el “imperialismo militarizado”. La diferencia radica en el peso que detenta, en cada caso, la coerción económica y la militar. Michael Mann (2008: 9-11) emprende un camino similar al construir su tipología de los imperialismos informales. El autor –que estudia al imperialismo estadounidense durante el siglo XX– hace referencia a tres subtipos: el imperialismo de las “cañoneras” (gunboat), el de los “delegados” o “apoderados” (proxies) y el del “ajuste estructural” (structural adjustment). Este último es semejante al “imperialismo de libre comercio” de Robinson y Gallagher, mientras que los dos primeros se acercan a lo que en este trabajo se define como “imperialismo militarizado” (lo que los diferencia, desde la perspectiva del autor, es el empleo de la coerción militar por cuenta directamente de las fuerzas metropolitanas, o bien su aplicación por medio de las fuerzas “colaboradoras” de la periferia).
  16. Este trabajo toma a la etapa inmediatamente posterior a la segunda Guerra Mundial como punto de partida de la “Guerra Fría”, una perspectiva que se basa en autores como Duroselle (1978), Kissinger (1996), Pereira Castañeda (1997), Hobsbawm (1998a) y Kennan (1998).
  17. Lo mismo puede decirse de las relaciones entre Moscú y Europa Oriental durante los años de la Guerra Fría. Por razones antitéticas, fundadas en la amenaza que representaba el modelo capitalista para el bloque oriental, el “imperialismo informal militarizado” de la Unión Soviética se proyectó en repetidas ocasiones sobre Europa del Este.
  18. En una línea comparativa similar, podría afirmarse que son los aspectos geopolíticos los que explican las principales similitudes entre los imperialismos informales estadounidense en América Latina y soviético en Europa del Este, aún cuando sendos actores imperiales, en el contexto de la Guerra Fría, expresaran modelos económicos, sociales y políticos opuestos.
  19. Como ha sido expresado, no es la intención de este trabajo plantear el carácter generalizable del concepto “imperio informal” a nivel regional, sino sólo emplearlo como una herramienta útil para dar cuenta de las relaciones de control político y económico entre dos unidades políticas, una central y otra periférica. Sobre las posiciones favorables y contrarias a la generalización de planteamientos teóricos en base a un número pequeño de casos en ciencias sociales, se sugiere consultar Sotomayor (2008).


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