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6 La colección tridimensional

Diseño de barreras visuales y señalética

Natalia Albariño,[1] Walter Chilón,[2] Luz Fernández[3]
y Miguel Travería Montanaro[4]

El grupo escultórico y su función

Este trabajo se enfocó en 25 obras de yeso denominadas calcos (C) y sus respectivas tarimas (T). Puesto que, desde una perspectiva de diseño, no es posible disociar ambos componentes, en adelante nos remitiremos al conjunto CT.

Si bien en la actualidad estas obras ya no persiguen el mismo propósito que cuando fueron ingresadas a la facultad, debemos contemplar y atender las causas que generan sus transformaciones en el tiempo. Ello resulta fundamental para la conservación preventiva, entendiendo esta noción como el conjunto de acciones destinadas a asegurar la salvaguarda (aumentar la esperanza de vida) de una colección o de un objeto. (Gaël de Guichen, 2005)

Por otro lado, utilizamos las categorías de deterioro y daño propuestas por Michalsky (2006) para hacer referencia a las transformaciones del estado de las piezas. El deterioro, en tanto cambio que sufre materialmente un objeto en relación con su estado original. El daño, en tanto pérdida causada por el deterioro de los atributos de valor (estéticos, científicos, históricos, simbólicos, monetarios, etc.). Ambas categorías poseen, respectivamente, un carácter tangible-mensurable e intangible-cualitativo.

Es por ello que centramos la atención en el contexto como unidad de análisis fundamental para evaluar las piezas. Lo definimos por tres variables que determinan su origen: lo dimensional, lo espacial y lo conductual. Lo primero, arroja luz sobre la relación entre las dimensiones de la superficie de contacto y altura entre calcos y tarimas, y sobre la relación antropométrica que permite a la comunidad académica acceder a la correcta visualización. Lo segundo, implica el emplazamiento de las obras tridimensionales en los diferentes sectores del recinto y la posibilidad de visualizar completa o incompletamente a cada una de ellas. Lo tercero, refiere a los comportamientos de las personas de la comunidad académica en relación a las piezas (estudiantes, militantes, docentes, personal administrativo, de mantenimiento y de limpieza, autoridades y público general).

Surge así una serie de interrogantes de investigación: en cada pieza, ¿existe daño o deterioro?, ¿qué provoca las dimensiones de riesgo?, ¿el daño es voluntario o involuntario?, ¿cómo podemos determinar la transformación del valor de los conjuntos CT como piezas patrimoniales? y ¿cuáles son sus causas?

Rol del área de diseño

La adquisición y el emplazamiento de las obras en el ámbito de la facultad implican recorridos históricos que conducen a repensar las metodologías de enseñanza. Sin embargo, sin indagar en los orígenes de sus usos como recursos didácticos ni en las razones que ubican actualmente las piezas en el recinto central de la facultad, buscaremos problematizar la transformación de los bienes concentrándonos en las causas y los factores de riesgo.

El objeto de nuestro estudio radica en el riesgo que emerge de la relación entre dos unidades de análisis: los conjuntos CT y sus contextos. Nos hemos propuesto como objetivo principal contribuir a la protección de los conjuntos desde una perspectiva de diseño, procurando establecer un dispositivo que opere como barrera frente al deterioro y que promueva caminos de puesta en valor patrimonial. Para ello, se debió identificar el origen y las causas del deterioro, determinar una clasificación y, con todo el panorama relevado, desarrollar un sistema de señalización y delimitación de las obras.

Con el marco teórico-situacional y considerando cada pieza particularmente en su ubicación específica, surgen otras necesidades que permiten realizar un abordaje in situ mediante resoluciones que, desde perspectivas visuales y perceptuales, pueden constituirse como barreras frente a diversas formas de pérdida de valor patrimonial.

De aplicar una metodología proyectual de diseño, se podrá definir una propuesta de señalización y delimitación de las obras que contribuya a formular una barrera que preserve las piezas.

De ese modo, habremos de elaborar estrategias diferentes para establecer barreras que contribuyan a la protección individual además de atender a la necesidad de brindar información, permitiendo así comunicar la importancia de contar con ese patrimonio y conservarlo a la vista de la comunidad académica.

Conjuntos y contexto

Los bienes se encuentran dispersos por la planta baja del edificio central de la facultad. Un primer grupo de obras está ubicado contra la pared de un pasillo de circulación lateral; otro grupo, cuyo volumen es mayor, se encuentra sobre bases distribuidas a lo largo del ala derecha de la planta baja; y por razones dimensionales, un último grupo de calcos se ubica distribuido en diferentes zonas del vestíbulo de ingreso. La altura de las obras varía entre 60 y 230 centímetros, y se apoyan en soportes mobiliarios de madera (bases y tarimas).

Variables de análisis

Una vez observada la totalidad de las piezas exhibidas, se establecieron dos variables de análisis del contexto: dimensional (contempla la relación tarimas-calcos en el espacio en el que se emplazan) y conductual (contempla el tránsito de personas). Resultó necesario entonces indagar en las relaciones establecidas entre los conjuntos, el espacio y las conductas de quienes circulan.

De la variable dimensional se desprenden otras categorías. El contexto se configura por la ubicación en el espacio arquitectónico y otros elementos que rodean a las obras. El espacio de circulación donde están los conjuntos dirige el flujo de la comunidad académica hacia destinos diferentes que los de las obras. Esto significa que cada corredor por el que transitamos no tiene el objetivo de dirigirnos hacia la contemplación de las obras; por el contrario, nos permite acceder a aulas, oficinas, patios, buffet, biblioteca, u otros lugares del edificio. La contemplación y la visualización de las obras, por ende, son parciales o incompletas debido a la relación dimensional entre los CT y el espacio y a sus respectivas ubicaciones.

Además, existen otros elementos que conviven en el mismo espacio y que afectan de manera directa e indirecta el valor simbólico y patrimonial de las obras. Las carteleras informativas y las que expresan la militancia política de las agrupaciones estudiantiles, el mobiliario errante y los objetos, son algunos ejemplos entre muchos elementos de convivencia con las obras.

El mobiliario y la señalización de cada pieza son variables que permiten comprender que la ausencia de elementos comunicacionales claros, destacados, que brinden información y resalten la presencia y valor de las obras, compite contra la apreciación. Existen dos alternativas de mobiliario diferenciadas por su materialidad técnica y estética, por lo tanto, el conjunto de soportes no está sistematizado desde una perspectiva de diseño. Por otro lado, la dimensión de la superficie que soporta el calco genera una reducida distancia entre la obra y quien la contempla, lo cual no contribuye a establecer una barrera perceptual que limite el contacto físico. Sin embargo, es preciso destacar que parte de ese mobiliario también se constituye como patrimonio; por lo tanto, la protección también debe focalizarse en el soporte.

De la variable conductual emerge el comportamiento de las personas en relación con los conjuntos, punto clave para reformular la preservación del patrimonio. Hemos detectado dos tipos principales de relaciones entre la comunidad académica y los conjuntos: visuales y físicas.

En el marco de las relaciones visuales (sin contacto) podemos detectar las perceptivas (que se constituyen por la forma en que se registra la ubicación, el límite y las dimensiones de los conjuntos en el espacio) y las contemplativas (determinadas por la actitud de detenerse y observar los conjuntos).

Entre las relaciones físicas (con contacto), pueden determinarse actitudes descuidadas o no hacia los conjuntos. Es importante destacar que no existe ninguna restricción física ni virtual para acceder a las obras.

Respecto de las relaciones perceptuales, podemos señalar que existen grados de ausencia de percepción del objeto ubicado en algún pasillo del establecimiento, explicados probablemente por la indiferencia, actitud que pone en riesgo a las obras por causar eventual deterioro o daño físico involuntario.

Por otra parte, en la indagación de las relaciones contemplativas, hemos detectado que quienes se detienen a observar los conjuntos contribuyen a interferir en el funcionamiento del espacio arquitectónico en términos de transición hacia un punto de destino. La tarea de detenerse a contemplar una obra de arte resulta, en efecto, un tanto obstructiva.

En sintonía con lo anterior, y en tanto relaciones físicas, los soportes reciben impropiamente la función de apoyo de efectos personales de los estudiantes, la interferencia visual de carteles, objetos diversos, etc.

Estas dos últimas dimensiones (las relaciones contemplativas y físicas) serán las que catapulten nuestro abordaje ya que, para recomponer los modos en que el público se relaciona con el patrimonio, nos enfocaremos en adecuar los soportes, las señales comunicacionales y la definición de las barreras visuales.

Líneas de acción en respuesta a la problemática contextual de los calcos y las tarimas

Desde el área de diseño procuramos medios para la conservación preventiva y para aportar recursos metodológicos que informen y comuniquen los valores de la colección. En este sentido, presentamos una propuesta que consiste en la delimitación y la señalización de las obras, incorporando barreras visuales que generen en quienes circulan un modo apropiado de relacionarse con los CT. Principalmente, proponemos señalizar el mobiliario soporte de cada obra en acrílico transparente atendiendo a dos cuestiones: imposibilitarlo como zona de apoyo y comunicar los datos relevantes de la pieza exhibida. Ubicaremos una serie de bandas acrílicas removibles sobre los soportes que contengan las referencias de cada obra con la posibilidad de incorporar un elemento lumínico que potencie dicha información. Las bandas se afirman al mobiliario con herrajes de fundición con tratamientos de mecanizado de roscas para su vinculación al soporte, esmerilado y pulido para que adquieran protagonismo entre el conjunto [Figura 1]

Esta contribución a la conservación preventiva, definida estratégica y metodológicamente, tiene el propósito de alentar a que el patrimonio sea apreciado por todas las personas que habitan transitando las sendas de la facultad.

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Figura 1: Fotomontaje de la barrera sobre un conjunto CT (calco y tarima). Detalle del herraje. Banda de acrílico y señalética con herrajes sobre tarima de madera. Fuente: Elaboración propia.

Referencias

De Guichen, G. (2005). “La conservación preventiva: un cambio profundo de mentalidad”. Recuperado de https://bit.ly/3HevHyJ

Marcon, P. (2009). Fuerzas físicas. Ottawa, Canadá: ICCROM.

Michalski, S. (2006). “Preservación de las colecciones”. En Cómo administrar un museo: Manual práctico. París, Francia: ICOM, UNESCO.

Raphael Toby, J. (1997). “Normas para el montaje de objetos para exposición”. En Boletín 7 (1). APOYO: Asociación para la Conservación del Patrimonio Cultural de las Américas. Washington, USA: ICCROM. Recuperado de: https://bit.ly/33VPqot


  1. Facultad de Artes Universidad Nacional de la Plata. nati.albarino@gmail.com.
  2. Facultad de Artes Universidad Nacional de la Plata. walterdahanchilon@gmail.com.
  3. Facultad de Artes Universidad Nacional de La Plata. luzfernandezappas@gmail.com.
  4. Facultad de Artes Universidad Nacional dela Plata. migueltraveria@gmail.com.


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