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1 El contexto de la educación superior privada
en América Latina

1. Los cambios en la economía latinoamericana. 2. Causas y génesis de la expansión de la educación superior privada. 3. Las diversas universidades privadas. 4. Las características de la educación superior privada.

1. Los cambios en la economía latinoamericana

La economía de América Latina tiene varias décadas inserta en un proceso de apertura externa como eje de la construcción de su modelo económico. El desarrollo interno focalizado en la sustitución de importaciones que acompañaba la producción de productos primarios exportadores agrarios y mineros con baja intensidad tecnológica ha ido transformándose desde los 80 lentamente en toda la región, hacia modelos también primario exportadores pero con mayor valor agregado y tecnología asociados a la apertura externa, junto al desarrollo de nuevos sectores de producción y de servicio apoyados por inversiones externas. Así, esta dinámica está transformando significativamente la economía y la sociedad en los últimos años, derivado de la apertura comercial y la reinserción internacional. Tal dinámica de cambios adquiere mayor intensidad desde mediados de los 90 para algunos países con la firma de acuerdos de integración y centenares de tratados de libre comercio bilaterales o multilaterales, que han favorecido la reestructuración de la acumulación de capitales sobre mayores bases competitivas y han propendido a introducir cambios en las demandas de los mercados laborales.

Para varios países, la entrada al Gats, a la OECD, a procesos de integración bilaterales o a tratados de libre comercio ha favorecido el aumento del coeficiente de apertura de todos los países de la región hasta recién en los últimos años, cuando Venezuela comenzó a modificar estos ejes centrales y a favorecer procesos de desacoplamiento a la economía mundial y restricción a los mercados libres. Sin embargo, los cambios políticos con el ingreso en varios países de la región de gobiernos de izquierda no han reducido estas tendencias generales hacia una mayor apertura externa, y solo se han acompañado con un incremento de la regulación pública y la búsqueda de una mayor acción estatal en la gestión social a través del aumento de impuestos y redistribución de recursos hacia el gobierno y hacia sectores más vulnerables a las reformas económicas.

Esta apertura externa ha producido cambios en la estructura productiva y en los mercados laborales, entre los cuales, más allá de las diferenciaciones por países y regiones, es de destacar la producción para la exportación bajo el régimen de la maquila gracias al influjo de la inversión extranjera, la diversificación de las exportaciones, el aumento del coeficiente de apertura externa y el incremento de las inversiones externas, el aumento de la competitividad de las economías o de los procesos de reestructuraciones económicas que buscan mayores articulaciones productivas internas.

La presencia de ciertos indicadores económicos positivos en América Latina derivados de estas políticas ha contrastado con estructuras políticas y sociales que adolecen de fallas estructurales para ajustarse a las demandas y configuraciones de los cambios económicos. En muchos lados ha quedado en evidencia la reducida capacidad institucional, los bajos niveles de infraestructura social y física, y fundamentalmente la escasa formación y diversidad de capital humano de alta especialización y calidad, todo lo cual ha limitado la competitividad y reducido la capacidad de aprovecharse de las oportunidades históricas que se presentan como derivación de la apertura externa, las nuevas tecnologías y la aparición de recientes demandas globales con la irrupción comercial de China, India o Rusia en los mercados mundiales. Los acuerdos de integración y los tratados de libre comercio han abierto oportunidades porque consolidan la posibilidad de acceso a esos mercados respectivos y abren oportunidades de comercio e inversión. El pleno aprovechamiento de tales escenarios impone introducir, entre otras, transformaciones y reformas en las estructuras sociales y educativas en la región. Entre ellas se ha destacado el acento en la diferenciación institucional y en el reforzamiento de las políticas públicas como mecanismos de mejoramiento de la calidad de los recursos humanos y una amplia capacitación especializada en nuevas áreas asociadas tanto al comercio internacional, la informática, la agroindustria, el turismo o los servicios, así como en los sectores ambientales, técnicos y sociales.

Este escenario productivo de nuevas demandas de competencias es uno de los motores impulsores del aumento de la educación superior privada en América Latina, así como la irrupción y consolidación de los sistemas de aseguramiento de la calidad, en tanto expresiones características en el ámbito universitario de los cambios en los modelos económicos y de inserción internacional. La economía latinoamericana está inserta en un proceso de reestructuración que requiere nuevas ofertas educativas, mayor flexibilidad institucional, nuevas competencias profesionales, mayor diferenciación de los espacios académicos con aumentos de los niveles de competitividad y calidad, y la utilización intensiva de las nuevas modalidades educativas como ofertas de educación continua, práctica, a distancia, especializada e internacional para cubrir los cambios en las demandas de capital humano.

El cambio en la composición orgánica de los procesos productivos y la complejización del trabajo han ido llevando a un incremento sostenido de las exigencias de capacitación de los ingresos a los mercados laborales genéricos y también a los mercados profesionales que impulsan estándares superiores y mayores niveles de capacitación básicos. El mercado profesional que antes era una segmentación del mercado laboral se ha expandido para constituirse en un mercado laboral cada vez más importante, en tanto mercado formal, mientras que los llamados mercados informales se periferizan como ámbitos que no requieren formación especializada.

Diversos análisis han ido mostrando una complejización de las demandas de estudio. Albano[1] para Argentina y Ruiz (2008) para Colombia han señalado como factores determinantes de la demanda educativa la tasa de retorno de la educación, las características socioeconómicas de la sociedad, las formas de organización de los mercados laborales (complejidad de la demanda en términos de perfil de competencias); y las características de los sistemas educativos (en términos de la diferenciación -de niveles, modalidades, campos disciplinarios, institucionales-, la eficiencia terminal –costos de los tiempos de estudio-, las estructuras de gerenciamiento (eficiencia competitiva, acceso y gasto público). En relación con estas variables determinantes es que se articula la expansión de la educación privada. Más aun, bajo una lógica económica, podríamos complejizar el modelo al colocar nuevos determinantes que inciden en esa demanda tales como la tasa de interés (por los préstamos), la existencia de líneas de financiamiento para el acceso a la educación privada, el nivel de gasto público (solo público o para todos), las formas de acceso (selectiva o abierta), el desempleo profesional (sobreoferta que promueve la profesionalización y niveles de salarios), la corporativización profesional y las formas de acceso al mercado laboral. Más allá de estas variables, todos los modelos coinciden en mostrar cambios en las demandas de formación derivadas de los cambios socioeconómicos. Sin embargo, la posibilidad de responder a ello depende de los propios cambios en los sistemas educativos, en relación con la posibilidad de aumentar la oferta y de sus niveles de diferenciación y flexibilidad.

2. Causas y génesis de la expansión de la educación superior privada

La educación superior privada ha estado prácticamente en la génesis de la educación superior en América Latina con la creación de las universidades católicas religiosas desde el siglo XVII, aunque a pocos años de iniciarse la colonización del continente como parte de la evangelización se crearon también las universidades públicas por la Corona, ellas fueron administradas por las diversas órdenes religiosas.[2] Así, el primer momento educativo fue sobre la base de universidades internacionales de hecho, que asumieron el control de la evangelización y la formación de las elites. Esta génesis de la formación superior es local, pero sobre un currículo e instituciones de gestión internacional. Posteriormente, con la expulsión de la Compañía de Jesús de España y de los territorios de la Corona Española (1767), y también de Portugal y sus dominios (1759), y con las independencias nacionales desde 1809, se inició el proceso de expansión de la educación superior pública y laica que fue pasando a una lógica de instituciones nacionales con control local.[3] Iniciado el proceso por Bolívar en 1826 con la creación de universidades públicas en cada Departamento de la Gran Colombia, con la estatización de las universidades religiosas de Venezuela y Ecuador, y la creación de las Universidad de Trujillo en Perú y Nacional en Colombia, e incentivado por la fundación de la Universidad de Chile por Andrés Bello, y las Universidades de Buenos Aires y de Uruguay, este movimiento de estatización napoleónica de la educación superior se consolidó y tuvo su mayor impulso ideológico en el siglo XX a partir de las concepciones políticas e ideológicas que marcaron la Reforma de Córdoba en 1918, y que se constituyó en el golpe final que separó a la religión de las aulas universitarias de las instituciones públicas de la región y que también separó a las universidades de los gobiernos nacionales al sentar las bases de la autonomía y el cogobierno en la gestión.[4]

La concepción que marcó la primera reforma fue promoviendo en la región un modelo de educación superior estatal de tipo universitario, laico, en su mayoría de ingreso irrestricto, autónomo y cogestionado que conformó las bases para la gratuidad y la expansión de la matrícula.[5] Fue este modelo el que sentó las bases para la irrupción o expansión de las universidades privadas en tanto alternativas al modelo de la reforma, en función de enfoques religiosos, sociales, de calidad o políticos. Así, las universidades privadas en el siglo XX fueron respuestas sociales al modelo laico de la reforma de Córdoba e inclusive al modelo estatal en algunos países. Los 40 y los 50 fueron las décadas del inicio del proceso de diferenciación con la irrupción de reformas autonómicas en las universidades públicas y de creación de universidades privadas. Ya para 1960 se había conformado un sistema de educación superior profesionalizante, urbano, de elites de las clases medias, masculino, de raza blanca, que se cubría en un 84% a partir de instituciones públicas, pero donde al tiempo existía un pequeño sector privado que cubría el 16% de la matrícula, fundamentalmente a partir de instituciones laicas o religiosas de elites que correspondían a instituciones que se fueron creando durante el siglo XX generalmente por muy diversos motivos, pero mayoritariamente asociados a respuestas ideológicas frente a las políticas públicas o a la universidades oficiales.

A partir de entonces la educación superior privada comenzó a expandirse como resultado de nuevos impulsos, entre los cuales se encuentran la expansión de la educación media; la radicalización política e ideológica de la dinámica de funcionamiento de las universidades públicas; la incapacidad del Estado de poder cubrir presupuestalmente los crecientes niveles de demanda de cupos en las universidades; la complejización y diferenciación de las demandas de los aparatos productivos por la expansión de nuevas áreas de saberes y de producción; el incremento significativo de los costos de la educación como resultado de las nuevas exigencias de la sociedad sobre los sistemas educativos, así como por las propias decisiones de las familias respecto a la realización de estudios privados por sus hijos en función de mejores expectativas laborales. Estas nuevas realidades sentaron las bases de un cambio en las políticas de los Estados, y la expansión (o reaparición en algunos casos) de las instituciones de educación superior privada, ya no solo religiosas, ya no solo de elites y ya no solo de calidad. Con el establecimiento en los setenta de restricciones en el libre acceso a la educación pública en algunos países en el marco de la crisis del modelo de sustitución de importaciones y el deterioro de los términos de intercambio, se comenzó a derivar parte de la demanda insatisfecha hacia la educación superior privada. Sin embargo, aun en los casos de libre o muy abierto ingreso a las universidades públicas como en Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia, Honduras y Guatemala, también se constató un aumento de la educación superior privada.

Tanto por motivos políticos y educativos, pero fundamentalmente económicos al no estar en capacidad de financiar el alto nivel de las demandas, los países de la región propendieron a que las propias universidades públicas limitaran la expansión de sus matrículas a través de cupos y exámenes. Sin embargo ello no detuvo las demandas que se monetizaron en accesos en el sector privado, tanto universitario como no universitario. Si bien la restricción del acceso libre fue el instrumento dominante de la expansión de la educación superior privada en la mayor parte de los países, hubo otras causalidades adicionales que mostraron que las personas estaban dispuestas a invertir sus rentas en educación y por ende cambiar sus patrones de gasto.

Frente a las crecientes demandas de educación superior, las sociedades latinoamericanas reaccionaron a través de un conjunto de políticas relativamente comunes que propendieron al incremento del financiamiento directo de los hogares a la educación, la promoción de la diferenciación institucional pública y privada, el establecimiento de restricciones a la expansión pública fundamentalmente de las universidades autónomas, la liberalización a la aparición de opciones institucionales no públicas como prestadoras de los servicios educativos y la expansión de nuevas instituciones públicas en general con menos autonomía, recursos y calidad. Estas políticas sentaron las bases del pasaje desde el modelo monopólico público, gratuito, y de un acceso más o menos libre, hacia un nuevo modelo educativo de carácter binario que en distinta proporción articuló una educación superior nacional pública y privada, universitaria y no universitaria, de calidad y de no calidad, autónoma y no autónoma. Esta diferenciación fue la base de la complejización de los sistemas de educación superior en América Latina que se estructuraron ahora marcados por las propias características de las instituciones públicas y de las tensiones políticas, financieras y académicas, y que promovieron la desmonopolización y la construcción de sistemas universitarios más diversos y complejos por la vía de la diferenciación institucional.

La incapacidad financiera y sobre todo la decisión política, de no seguir cubriendo a través de modalidades de gestión y de financiamientos públicos todas las demandas de educación, fue derivando en la aparición, diferenciada en casi todos los países, de nuevas modalidades de funcionamiento de los sistemas universitarios. Estos asumieron inicialmente modalidades duales de educación de elites o de absorción de demanda, para pasar a otras modalidades duales, como instituciones complejas o especializadas, instituciones con o sin fines de lucro, de alta o baja calidad, o locales e internacionales. Fue un proceso gradual hacia la mercantilización. En la mayor parte de los países, el tipo de institución privada se fue complejizando, en parte derivado de las propias características del acceso en el sector público, de su volumen de recursos, de su grado de diferenciación, de las variables ideológicas o de la articulación de las universidades públicas con el mercado. Ello en tanto en la mayor parte de la región, la educación privada es una variable residual a la dinámica de la educación superior pública mientras esta sea gratuita o de menor costo, y que no existen indicadores comparativos claros de los niveles de calidad.

3. Las diversas universidades privadas

La expansión de la educación superior privada en la mayor parte de los países requirió o condujo a un cambio normativo en las leyes o reglamentos de educación superior, con una amplia variedad y diferenciación de formas. En sus inicios el centro de la discusión legal que promovió la expansión de la educación superior privada estuvo asociado al concepto de libertad de enseñanza frente a la responsabilidad casi exclusiva del Estado de suministrar la educación pública. Cambios normativos, tanto constitucionales como legales, se han producido para habilitar y facilitar la posibilidad de la prestación de educación superior de gestión privada, para darle a esta un grado de autonomía mayor, para fijar el fin del monopolio público o para establecer límites a la libre acción de la iniciativa privada a través de regulaciones de la educación superior privada. En algunos de estos marcos legales se reservaron algunas áreas de la educación exclusivamente al sector público, básicamente en el área de formación docente, por ejemplo en Bolivia, Uruguay y Honduras, o de la educación virtual en Bolivia. En otros casos como en Perú, Costa Rica y Brasil, los cambios jurídicos habilitaron la transformación de las instituciones de educación terciaria privada para que pudieran tener fines de lucro, y se constituyeron como sociedades anónimas con el consiguiente pago del impuesto a la renta. A la inversa, en otros países como en El Salvador o Uruguay, los nuevos marcos legales han prohibido los servicios educativos universitarios con fines de lucro. Ello como parte de una amplia dinámica donde la educación privada se articuló jurídicamente tanto como un servicio sin fines de lucro brindado por corporaciones, fundaciones o asociaciones civiles como también a través de sociedades anónimas y por ende con fines de lucro como en México, Honduras, Costa Rica, Bolivia y Brasil.

Cuadro Nº 1. El marco normativo de las universidades en la región
Países donde el marco normativo permite sociedades anónimas México, Honduras, Costa Rica, Perú, Bolivia, Haití, Brasil
Países donde el marco normativo universitario es sin fines de lucro El Salvador, República Dominicana, Venezuela, Colombia, Ecuador, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay

Nota: actualmente están en discusión en Colombia y en Chile cambios normativos en las figuras jurídicas de la gestión universitaria que incorporan a las sociedades anónimas.

Varias son las causas adicionales del crecimiento de la educación superior privada en América Latina. Entre ellas podemos referirnos a la oferta de carreras realizables en el corto plazo, ofertas académicas más adaptadas al mercado, mayor sintonía con las diversidades culturales; menores requisitos de ingreso; menores niveles de exigencias académicas, sistemas de créditos y becas; mejor localización geográfica; identificación religiosa o inclusive acceso a recursos públicos adicionales como en Chile o Ecuador. También es necesario destacar en algunas de ellas, una mayor preocupación por la calidad de la enseñanza y la formación de recursos humanos acorde a las nuevas realidades económicas y sociales a través de programas más ajustados a los cambios socioeconómicos.

La expansión privada no está solo asociada a los presupuestos públicos o a sus cupos, que es lo dominante, sino que ella cubre también una demanda propia y no es un espacio exclusivo de absorción de excedentes. También la expansión de la educación superior privada está asociada a los ciclos económicos. Tal es el caso por ejemplo de Argentina y Uruguay, cuyos accesos abiertos a la educación superior permiten verificar cómo en las etapas de crisis aumenta la matrícula pública, en tanto que en las etapas de auge económico, cuando las familias tienen más recursos o el valor tiempo del dinero es mayor, optan por la educación privada. Así, en Argentina, la matrícula de las privadas entre 2001 y 2006 creció en un promedio anual cinco veces más que la matrícula pública en el subsector universitario, y tres veces más que la media, aumentando su participación en el subsector del 14,4% al 17,64%. Inclusive, se observa una transferencia de estudiantes hacia los estudios universitarios desde los no universitarios en momentos de auge económico. A partir de 2003, que hubo un pico del 25,7% de participación, se produjo una caída de los estudiantes no universitarios que al tener mayores ingresos económicos, migraron hacia el sector universitario privado. Se produjo además un significativo incremento salarial en las universidades públicas al tiempo que un mejoramiento económico general de los ingresos familiares, y ello derivó no en un aumento de la matrícula pública, sino en ese incremento de la matrícula privada que hemos referido, que se percibió sobre todo entre 2002 y 2008.[6]

En la nueva fase, la génesis de la mayoría de las universidades privadas en América Latina no está asociada a las dictaduras militares. En general ellas se gestaron en el marco de proceso de democratización, de reconstitución de espacios de libertad y de desarrollo de la sociedad civil o de presión opositora religiosa. Sin embargo ella ha tenido en su génesis, tanto laica como religiosa, una asociación a los cambios políticos tanto de régimen como de partidos políticos que marcaron mayores espacios de la sociedad civil o concesiones de los gobiernos de turno. Más allá de lo político, desde los 80, en el marco del Consenso de Washington, los gobiernos desarrollaron una nueva perspectiva sobre la forma de cubrir las demandas sociales de acceso a la educación superior a partir de un cambio en la tradicional posición hostil a la educación privada. Este es el cambio más notorio desde el Estado, lo cual se asoció a posicionamientos tanto políticos como económicos. La resolución de la forma de absorción de las demandas a partir de abrir el espacio a la educación superior privada con más o menos intensidad creó un escenario de las luchas estudiantiles y universitarias que asociaron las dificultades de aumentar el modelo de gratuidad a la existencia misma de la educación superior privada. Anteriormente los ejes de la lucha en los periodos dictatoriales eran la autonomía universitaria y el presupuesto como temas interconectados. En los contextos democráticos, el eje de la política se posicionó en educación pública y presupuesto, que implicaba un rechazo a la educación superior privada en tanto ella, en la lectura tradicional, pudiera conducir a que el Estado no cumpliera su rol fundamental de financiar la educación superior gratuita.

En los casos de Paraguay, Bolivia, Perú y Nicaragua, las universidades privadas se desarrollaron posteriormente a largas dictaduras y es parte de sus procesos de democratización de la vida política y social. Las universidades religiosas, fundamentalmente católicas, que en algunos casos están asociadas en su génesis a tiempos de dictaduras, en general han sido una variable asociada a las relaciones políticas de los gobiernos con el Vaticano y han sido resultado de presiones de la Iglesia para abrir espacios de libertad, como en Venezuela, República Dominicana, Paraguay y Uruguay. En otros casos la creación de las universidades religiosas está asociada a espacios políticos de mayor libertad religiosa o de desarrollos de espacios de la sociedad civil frente al Estado, como en Argentina y Ecuador.

Visto bajo un enfoque histórico de las etapas de la expansión de las universidades privadas como también como tipología, tenemos una amplia diversidad de las universidades privadas, entre las cuales podemos distinguir las universidades católicas; otras universidades religiosas; las universidades laicas académicas; las universidades familiares; las universidades empresariales; y las recientes universidades internacionales. Un lugar destacado ha tenido y tienen las instituciones confesionales que fueron la génesis de la expansión de educación superior privada en casi toda la región. Su ingreso, más allá de sus causas históricas, en el siglo XX, es un proceso con fuertes determinantes internacionales y nacionales, pero también es necesario acentuar diversas causas internas a las organizaciones religiosas que han reforzado el crecimiento de estas instituciones. Se destaca la existencia de egresados de centros preuniversitarios locales de las diversas órdenes; el crecimiento evolutivo de las sedes universitarias existentes; la acción personal de religiosos, la iniciativa de grupos de laicos vinculados a alguna congregación y fundamentalmente las políticas de las órdenes, a escala mundial, de crecimiento, así como la búsqueda de recursos para sus otras actividades misionales y de formación de cuadros para la sociedad bajo sus enfoques. Sin dudas, la expansión de las órdenes y congregaciones a escala mundial, la irrupción en la región de religiones no católicas y las orientaciones globales de las diversas órdenes, de los concilios y orientaciones de la Santa Sede o de otras religiones, que han promovido el acompañamiento educativo del ingreso de nuevas religiones en la región, también han contribuido al crecimiento de la educación universitaria religiosa en América Latina.

En la mayoría de los países, el nacimiento de las universidades católicas en el siglo XX fue la puerta que abrió la educación superior privada en distintos países. También este proceso marcó un regreso significativo de la Compañía de Jesús en la región. Se podría afirmar que la universidad privada en América Latina nace gracias a la presión de la Iglesia, y dentro de ella especialmente de los jesuitas, para la apertura a la creación de universidades religiosas, lo cual descubre el escenario para el establecimiento de marcos regulatorios que facilitan la creación posterior de otras universidades privadas que finalmente son las que terminan los monopolios públicos universitarios en América Latina. Por eso hay un tiempo en general entre la creación de la universidad religiosa y el resto de las universidades privadas.

Cuadro Nº 2. Primera universidad privada y religiosa en América Latina
País Primera universidad privada Características
Argentina Universidad del Salvador (inicialmente como Facultades Universitarias del Salvador) 1956 Desde su fundación, la Universidad dependió de la Compañía de Jesús, quien designó a sus más altas autoridades por intermedio de la “Asociación Civil Universidad del Salvador”.
En marzo de 1975 la Compañía confió la conducción a un grupo de laicos, quienes asumieron la responsabilidad de preservar la identidad de la “Universidad del Salvador” en el cumplimiento de sus fines y objetivos.
Brasil Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro 1941 Arquidiocesana. Administrada por la Compañía de Jesús.
Bolivia Universidad Católica Boliviana 1966 Diocesana.
Chile Pontificia Universidad Católica de Chile 1888
Colombia Universidad Javeriana 1930 Compañía de Jesús. Tiene su origen en el Colegio Seminario de San Bartolomé (1605) encomendado a los jesuitas, que se conocería como Universidad y Academia de San Francisco Javier, suspendida en 1767 con la expulsión de los jesuitas y restablecida como Universidad Javeriana.
Domini­­ca­na Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra 1962 Diocesana.
Ecuador Pontificia Universidad Católica del Ecuador 1946 Administrada por la Compañía de Jesús.
El Salvador Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) 1965 Compañía de Jesús.
Nicaragua Universidad Centroamericana (UCA) 1960 Iniciativa de la Compañía de Jesús.
Panamá Universidad Católica de Santa María La Antigua 1965 La gestiona el Arzobispado.
Paraguay Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” 1960 Conferencia Episcopal Paraguaya.
Perú Pontificia Universidad Católica del Perú 1917 Fue fundada por la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María y de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar que es una congregación religiosa apostólica de derecho pontificio. En 1942, el Papa Pio XII le otorgó a la Universidad el título de Pontificia, lo que significa la identificación de la Universidad dentro del Derecho Eclesiástico.
Uruguay Universidad Católica del Uruguay Dámaso Antonio Larrañaga 1984 Diocesana – Administrada por la Compañía de Jesús.
Venezuela Universidad Católica Andrés Bello 1953 Diocesana – Administrada por la Compañía de Jesús.

También la expansión institucional privada se expresó en un incremento significativo de otras instituciones religiosas. Más allá de la tradicional presencia destacada de algunos grupos religiosos, hoy casi todas las órdenes religiosas o de inspiración religiosas han promovido la fundación de establecimientos de educación superior en la región. Para el año 2000, existían casi 280 universidades de orientación religiosa en el continente, con más de 1,5 millones de estudiantes, de las cuales 80% son católicas y el 20% no católicas.[7] Crecientemente todos los credos tienen instituciones universitarias: judíos, protestantes, evangélicos, católicos, etc., y en algunos países, como Surinam, y Trinidad, universidades musulmanas o en Bolivia, de la Fe Bahai. Ellas alcanzarían en la región a casi el 15% de la matrícula total y el 30% de la matrícula privada para entonces. Entre estas redes las más destacadas son la asociación de universidades confiadas a la Compañía de Jesús con 27 universidades, los adventistas con 6 o las instituciones terciarias salesianas con 22 instituciones en la región.

4. Las características de la educación superior privada

La dinámica de la educación superior se articula estructuralmente con los nuevos escenarios actuales de la masificación, la expansión del conocimiento y el aumento de la división social y técnica del trabajo, que han impulsado el creciente proceso de diferenciación institucional. Una de las más significativas expresiones de esta diferenciación institucional ha sido la educación privada.

Partiendo desde una realidad basada en la existencia de monopolios públicos para la prestación del servicio de educación superior que fue la situación dominante en los países de la región, se ha producido un proceso diferenciado de privatización de la educación superior. La privatización y mercantilización se puede expresar en diversas modalidades: a. creación y expansión de instituciones privadas bajo financiamiento de mercado; b. venta o transferencia de instituciones públicas al ámbito privado; c. financiamiento público a las instituciones de educación superior privadas; d. financiamiento por el mercado de las instituciones públicas; e. aumento del carácter general de lucro de la educación privada.

La dinámica regional se ha basado casi exclusivamente en la primera modalidad, y ello a su vez ha derivado en una tensión y resistencia en relación con las otras modalidades. La característica de una universidad con fines de lucro o sin fines de lucro es sin embargo confusa y sus fronteras son muchas veces difíciles de definir.[8] Inclusive puede ser discutible el concepto mismo de “sin fines de lucro” en las propias instituciones religiosas ya que la mayor parte transfiere recursos a sus órdenes y congregaciones o paga salarios que permiten a los miembros realizar otras actividades de sus grupos religiosos. En la nueva fase, se está ingresando más aceleradamente en el planteamiento de aumento del carácter de lucro.

Cuadro Nº 3. Diferenciación de las formas de privatización en América Latina
Creación y expansión de instituciones privadas bajo financiamiento de mercado Toda la región salvo Cuba
Venta o transferencia de instituciones públicas al ámbito privado
Financiamiento público a las instituciones de educación superior privadas Chile, Ecuador, Nicaragua
Financiamiento por el mercado de las instituciones públicas Chile
Carácter de lucro de la educación privada Perú, Brasil, Bolivia, Costa Rica, México, Honduras

Bajo este enfoque se articulan múltiples dimensiones para construir una tipología de las instituciones de educación superior privadas. Para la OCDE las universidades privadas se diferencian exclusivamente en dependientes, cuando reciben financiamiento público, y en universidades privadas independientes (nacionales o extranjeras), cuando no reciben financiamiento. Bajo este enfoque en la región apenas separaríamos los casos de Chile, Ecuador y Nicaragua, que son los únicos en los cuales hay efectivas transferencias de recursos públicos para algunas universidades, siendo estas en todos los casos instituciones sin fines de lucro y dominantemente religiosas.

Aunque la dinámica del sistema público universitario regional basado en la gratuidad en general tiende a tener fuerte limitaciones y restricciones financieras a medida que se expande la demanda de acceso, ella se ha mantenido relativamente en función del modelo político que conformó la autonomía y el cogobierno. Tal dinámica ha tendido a restringir el desarrollo de modelos de educación superior privados que se pudieran soportar en financiamientos públicos. Ello se ha expresado en leyes y en las propias Constituciones de varios países que prohíben el financiamiento público a la educación superior privada. Aun en los casos en los cuales no hay leyes ha sido políticamente muy complejo ejercer esa estrategia. En muchas ocasiones ello ha sido indirecto y particularista. En algunos casos la existencia de sistemas de financiamiento a la educación superior privada está en franco retroceso. En Ecuador, la nueva Ley de Educación Superior en discusión en 2010 planteó un cambio en el financiamiento a las universidades privadas (9 universidades sin fines de lucro en general de orientación religiosa o de elite) que existía desde 1951 y que significaba una modalidad de cofinanciación y que alcanzaba al 10% del financiamiento público a las universidades estatales. El sistema finalmente se mantuvo a cambio de becas políticas por el gobierno de turno. El nuevo sistema está estructurado como un financiamiento asociado a becas y cupos para otorgar por el Estado en esas instituciones. El eje de la gratuidad en la región ha anulado la existencia de modelos de desarrollo de educación privada cofinanciados. Ello ha determinado que la tipología desarrollada por Tilak a escala mundial para analizar el desarrollo de la educación superior privada no tenga una clara eficacia explicativa en la región.[9] Más aun, varias tendencias podrían permitir sostener que la educación superior cofinanciada puede tender a desaparecer o como máximo mantenerse en los pocos países en que se mantiene, pero muy difícilmente expandirse en América Latina. En modelo de gratuidad en la educación superior ha continuado avanzando, en 2009 al incorporarse en la Constitución de Ecuador y en 2008 en la Ley de Educación en Uruguay.

La diferenciación institucional es incentivada por las diversas demandas laborales ya que la lógica mercantil facilita una permanente innovación de ofertas y el posicionamiento institucional en nichos de mercado en los cuales se posean o se puedan acceder a ventajas de costos, de calidad, del tipo de oferta o de localización en la prestación del servicio por parte de las universidades. Sin embargo, dada la baja complejización de los mercados laborales, su heterogeneidad estructural y la ausencia de mecanismos eficaces de control de la calidad facilitan que las instituciones de educación privada hayan tendido a niveles de diferenciación de sus ofertas fundamentalmente en función de la calidad y del precio de las matrículas. En sus inicios, la proliferación de nuevas instituciones se manifestó en similares ofertas disciplinarias lo cual propendió a una saturación de los mercados y a una competencia sobre la base de la publicidad, en tanto el motor tradicional de la diferenciación ha estado supeditado a lógicas de mercado con bajas especializaciones disciplinarias. Solo posteriormente, con el establecimiento de estándares de calidad, la mayor competencia y el relativo descenso de las tasas de crecimiento en los 2000, es que el sector privado ha tenido que focalizarse en una mayor variedad de programas, lo cual presiona la concentración y el aumento de las escalas.

Los ejes centrales de esa diferenciación inicial los podemos sintetizar en ofertas de carreras de menor duración; mayor flexibilidad a través de clases nocturnas, sabatinas, etc.; ofertas más adaptadas a las demandas del mercado, procedimientos administrativos más ágiles; menores requisitos de ingreso; mayor articulación con la educación media; mejor localización geográfica. Así el proceso de diferenciación, impulsado inicialmente en lógicas de elites, y promovido posteriormente sobre la base de la restricción de los cupos públicos en contexto de aumento de las demandas, y actualmente sobre bases de calidad-costos-eficiencia, permitió que la educación superior privada se expandiera en la región con sus propias especificidades, las cuales muchas veces implicaron al inicio niveles de calidad bajos. En el nuevo escenario se abre una nueva etapa marcada por la concentración e internacionalización como base de mayor calidad en mercados saturados y competitivos.

Como derivación de los múltiples cambios, la educación superior privada creció ampliamente en la región: en 1955 representaba el 14,2%, en 1960 pasó al 16% de la matrícula regional, en 1985 alcanzó al 32%, saltó al 38% en 1994, 44% para el año 2000 y alcanzó al 46% para el año 2005. En el año 2009 estaría en 48%. A partir de 2003 hay un enlentecimiento de la tasa de crecimiento privada asociado en algunos países al incremento de las plazas públicas por el aumento del gasto público en educación superior desde el inicio del nuevo siglo y un mayor control sobre el incremento de programas e instituciones con el establecimiento de nuevas y múltiples regulaciones públicas. Como contratendencia hay un aumento del ingreso de los hogares y una mayor disposición a inversiones en educación superior privada en los sectores de altos y medianos ingresos. En este sentido se ha dado el reinicio del crecimiento económico, como en Argentina y Uruguay, que había hecho caer la matrícula pública con la crisis. En el resto de la región se ha mantenido el crecimiento económico, lo cual ha permitido un incremento relativo también de la matrícula privada. En Brasil, Perú, Honduras, Costa Rica, Chile, Panamá y República Dominicana la matrícula privada continuó expandiéndose, en tanto que en Colombia y Venezuela decreció. En este sentido, la educación superior privada muestra un carácter altamente volátil asociado a la dinámica de la educación pública y al ingreso económico de los hogares. En condiciones de igualdad de condiciones de prestación del servicio, de calidad, y con gratuidad y acceso libre público, las personas tienden a preferir siempre la educación superior pública. Igualmente, dada la flexibilidad del gasto público y de la propia dinámica económica, hay una significativa volatilidad de la demanda de la educación privada que en mejores condiciones económicas aumenta.

En la década del 90, la tasa de expansión interanual de la educación superior privada alcanzó una media del 8,5% interanual en la región, frente a una tasa del sector público de 2,5%, en el marco de una educación superior que creció a una tasa interanual durante la década al 6%. Todos esos indicadores fueron muy superiores al incremento de la población y al incremento de la población entre 20 y 24 años. Visualizado este escenario en 2003, se afirmaba que de mantenerse las tendencias históricas de los últimos años, en la región el peso de la educación privada alcanzaría a la pública en el año 2011, cuando la región, con el aporte de ambos sectores, alcance a una población estudiantil de 25 millones de estudiantes terciarios.[10] Más recientemente la reducción de la tasa de expansión privada podría permitir sostener que la igualación será posterior. La propia crisis en México de 2009 alterará las tendencias y seguramente enlentecerá el crecimiento privado de la matrícula. Pero más allá de hechos específicos parecería haber un escenario tendencial de largo plazo que seguramente continuará, más allá de cuando se crucen las curvas, en tanto se mantenga la dinámica de la educación superior en la región y en sus países más grandes, marcados por la gratuidad de la educación pública, la selectividad y las políticas de aseguramiento de la calidad. La tendencia al incremento de las economías y de los ingresos familiares, de la apertura económica y del aumento de las demandas de formación de capital humano con mayores competencias, tienden a presionar la demanda de educación privada en el largo plazo en la región, al tiempo que impulsan reformas en el sector público buscando detener la expansión privada. En esta orientación se constata un escenario de cambios cada vez más significativos dados por mayores presupuestos públicos, aumento de la eficiencia y calidad de la educación pública universitaria, aumento de regulaciones con exigencias de mayores estándares de calidad, reducción del ingreso de nuevos proveedores locales, ingreso de nuevos proveedores internacionales de calidad, como parte de la restructuración regional de la educación superior.

A continuación profundizaremos en el análisis de la situación de los distintos países de la región para visualizar cómo se están produciendo cambios en las tendencias tradicionales y la conformación de nuevos escenarios de funcionamiento de la educación universitaria privada a nivel de los distintos países de la región.


  1. Albano, Julieta. Determinantes de la matrícula universitaria. Una aplicación de la teoría del capital humano al caso argentino. Disponible en https://goo.gl/PZaaBv.
  2. Una de las más importantes, la Compañía de Jesús, en el año 1640 contaba ya con 500 centros de estudios superiores repartidos por Europa y América. La cifra fue aumentando a lo largo del siglo siguiente, hasta alcanzar la más importante red educativa de la época: más de 800 colegios y universidades al momento de su supresión. La labor educativa continuó posteriormente y actualmente en 69 países la Compañía tiene 231 instituciones de educación superior (universidades), 462 de secundaria, 187 de primaria y 70 de profesional o técnica. Disponible en https://goo.gl/3Bbw42.
  3. El decreto de expulsión de los jesuitas por Carlos III era muy amplio al expresar: “he venido a mandar se extrañen de todos mis dominios de España e Indias, Islas Filipinas y demás adyacentes, a los religiosos de la Compañía, así sacerdotes, como coadjutores y legos que hayan hecho la primera profesión, y a los novicios que quisieren seguirles, y que se ocupen todas las temporalidades de la Compañía de mis dominios”. Disponible en https://goo.gl/YHYZfa.
  4. Ribeyro, Darcy (1968). La Universidad Latinoamericana. Montevideo: Departamento de publicaciones de la UdelaR.
  5. Rama, Claudio (2006). La Tercera Reforma de la educación superior en América Latina. Buenos Aires: FCE.
  6. Anuario Estadístico 2008. Secretaría de Políticas Universitarias, Argentina. Disponible en https://goo.gl/BwFH1u.
  7. Zapiola, Soledad (2005). Las universidades católicas en América Latina, Caracas: IESALC.
  8. Levy, Daniel C. (2009). For-Profit vis-à-vis Nonprofit Private Higher Education. Disponible en https://goo.gl/9mpDMb.
  9. El desarrollo de la educación superior privada ha sido visualizado a través de diversas clasificaciones. Entre ellas destacamos el esquema de Tilak que focaliza una primera fase orientada a motivos de caridad, una segunda con financiamiento estatal, y una tercera orientada al lucro. Tilak, Jandhyala (1991), “The privatization of higher education”. Prospect, Vol. 21, Nº 2, junio. Disponible en https://goo.gl/HYHEsD.
  10. IESALC. La metamorfosis de la educación superior en América Latina. Informe 2000-2005, Caracas: IESALC.


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