Es bien sabido que la guerra civil española (1936-1939) generó profundas repercusiones a nivel internacional e involucró activamente y de diversos modos a la población civil (De Cristóforis, 2021). Aunque la intensidad de esta tragedia movilizó a muchos sectores de la sociedad en la Argentina, afectó con un ímpetu especial a la numerosa colonia de inmigrantes españoles que residía en el país y, particularmente, en la Ciudad de Buenos Aires.[1] Al promediar la década de 1930, la capital argentina albergaba uno de los núcleos inmigratorios más importantes de América del Sur. Según el cuarto Censo General de Buenos Aires, realizado el 22 de octubre de 1936, cerca del 13 % del total de la población que habitaba allí había nacido en España.[2] La amplitud de esta población propició la aparición de una gran cantidad de órganos de prensa y asociaciones de ese origen.
A pesar de que tanto el gobierno republicano como la fracción rebelde del ejército español tuvieron múltiples partidarios en la Argentina, los adherentes a la II República fueron, sin dudas, los núcleos mayoritarios en el territorio nacional. La masividad que alcanzó ese movimiento solidario y la posterior recepción de exiliados republicanos favorecieron que la mayoría de las investigaciones se concentraran en analizar el apoyo brindado a ese ejército y que no se prestara la misma atención a aquellas expresiones que se solidarizaron con el bando sedicioso durante la guerra. No obstante, el Gobierno de Burgos obtuvo el respaldo de entusiastas seguidores que promovieron diversas tareas de solidaridad. Si bien estos segmentos no fueron predominantes, apoyaron de manera visible al ejército franquista en la península y se movilizaron para enviar cuantiosas contribuciones materiales y manifestar su adhesión a través de diversas entidades y medios de propaganda desde lo que también se ha dado en llamar la “retaguardia americana” (Tessada Sepúlveda, 2021). Ese espacio físico y, fundamentalmente, simbólico supo ser apoyo y sostén del frente durante la guerra y fue, además, una primera línea de batalla en lo que respecta a las relaciones de poder, las disputas ideológicas y políticas y la construcción de los entramados culturales que otorgaban cohesión y sentido a la lucha (Rodrigo, 2009: 15).
En el marco de esa amplia y masiva movilización popular, este trabajo se propone analizar el apoyo y la colaboración brindados por una parte de la numerosa comunidad española radicada en la Ciudad de Buenos Aires al bando sublevado en la península durante la guerra civil. Las prácticas de ayuda material y sostén simbólico a favor de la sublevación en España se estudian, principalmente, a partir del análisis de las publicaciones, así como también del accionar de aquellas entidades que declararon su adhesión a la causa franquista, tales como el Centro Acción Española, la Agrupación Tradicionalista Monárquica, los Legionarios Civiles de Franco y la delegación local de la Falange Española Tradicionalista y de las JONS (FET-JONS), entre otras. Estos organismos emplearon distintos medios para alcanzar la máxima difusión de sus propuestas; tan es así que, además de la prensa, recurrieron a la radiodifusión, la literatura, el teatro, el cine y la organización de misas, actos y colectas para motivar el apoyo de la población. Todos estos recursos fueron movilizados por iniciativa espontánea de los grupos locales de adeptos a la revuelta que se fueron organizando en la Ciudad de Buenos Aires en el transcurso de la contienda y, también, desde la sede diplomática “oficiosa” que lideraba Juan Pablo de Lojendio, el representante del general Francisco Franco radicado en la Argentina desde finales de 1936.
El inicio de la guerra en España impactó de lleno en los núcleos de españoles que aún mantenían fluidos vínculos materiales y simbólicos con su tierra natal. En la mayoría de los países de América Latina, el impulso con el que se vivió este conflicto bélico llegó a escindir profundamente a las comunidades de inmigrantes, y tanto rebeldes como republicanos contaron, en mayor o menor medida, con el respaldo de sus compatriotas residentes en el extranjero (Pardo Sanz, 1992: 219-229). Muchos de los gobiernos de la región evitaron posicionarse ante los bandos enfrentados en la guerra, aunque, en líneas generales, expresaron una simpatía velada hacia el ejército sublevado por medio de estrategias sutiles, como la abierta permisividad concedida al accionar extraoficial de los representantes franquistas y los constantes obstáculos al despliegue de la propaganda y la solidaridad prorrepublicana (Pardo Sanz, 1995: 47-48).[3]
Sin dudas, la vehemencia con la que esta guerra atravesó a toda la sociedad dejó una impronta indeleble en la documentación y en los numerosos testimonios escritos y audiovisuales de los coetáneos al enfrentamiento (Binns, 2012; Figallo, 2016: 43). No obstante, el estudio sobre las secuelas que este conflicto bélico ocasionó en la Argentina comenzó a desarrollarse tardíamente, alrededor de la década de los 80 del siglo xx (Goldar, 1986; Pereira, 1976; Trifone y Svarzman, 1993). Tiempo después, la cuestión empezó a abordarse con un mayor rigor académico de la mano de los trabajos que llevaron adelante investigadores como Mónica Quijada (1991), Beatriz Figallo (1996), Raanan Rein (1997) y Marisa González de Oleaga (2003).
Estas contribuciones abrieron un fructífero panorama de análisis sobre el tema. A partir de allí, varios estudios se esforzaron por identificar las secuelas que la contienda civil peninsular había generado en el panorama político argentino de entreguerras (Campione, 2018; Casas, 2006; Montenegro, 2002). Otros se orientaron a analizar la notable difusión pública que adquirió este conflicto bélico a través de la prensa periódica y las revistas de opinión (Aguerrizábal, 1992; Allende et al., 2011; Castro Montero, 2003; De Cristóforis, 2019; Fasano, 2014; Iannini, 2013; Lucci, 2020; Macciuci, 2004; Rodríguez Otero, 2006; Saborido, 2006; Sánchez, 2017). En relación con esta cuestión, se han producido notables avances de investigación sobre la red de servicios de información y propaganda que tanto el régimen republicano como el movimiento rebelde articularon para promover sus respectivas causas en el extranjero (García, 2009; Moreno Cantano, 2011, 2012a, 2013; Pardo Sanz, 2009). En particular, las estrategias de vinculación simbólica, ideológica, discursiva y también diplomática que el franquismo destinó a América Latina han sido objeto de una especial atención por parte de la historiografía española (Delgado Gómez Escalonilla, 1992; González Calleja y Limón Nevado, 1988; Pardo Sanz, 1995).
Por otro lado, no faltaron las indagaciones sobre los efectos que la guerra civil produjo en el seno de las instituciones mutuales, recreativas y culturales fundadas por los inmigrantes españoles (Fernández García, 1990; Fernández Santiago, 2001; Núñez Seixas, 1992). Las investigaciones concuerdan en que las entidades se politizaron crecientemente al compás de los sucesos que se desarrollaban en la península y se dividieron, a grandes rasgos, entre republicanos fervientes y “neutralistas” simpatizantes de Franco. Sin embargo, los estudios de caso analizados permiten conocer que las disputas podían hallarse en el interior de cada una de ellas, independientemente de su tipo y cantidad de miembros (De Cristóforis, 2014; Fernández, 2017; Ospital, 2000-2001).
En lo que respecta al movimiento de solidaridad, la mayoría de los trabajos se preocuparon por conocer los pormenores del amplio caudal solidario que se orientó a socorrer a la II República y que movilizó a múltiples segmentos de la sociedad argentina (Bocanegra Barbecho, 2009; Boragina, Dorado y Sommaro, 2008; Currea Lugo, 2004; Merayo, 2020; Montenegro, 2002; Pardo Sanz, 2009). Este desequilibrio comenzó a modificarse lentamente en los últimos años, cuando el interés empezó a virar hacia las maniobras de socorro que distintos sectores del clero y del arco político e intelectual realizaron en beneficio de la sublevación en España (Camaño Semprini, 2014; González Calleja, 2007; Romero, 2011). En este sentido, se ha logrado comprobar que el apoyo a la sublevación involucró especialmente a aquellos segmentos vinculados con los postulados nacionalistas, católicos, anticomunistas y antiliberales. Asimismo, se abordó el estudio de algunas de las principales entidades y publicaciones que fomentaron la causa del franquismo en la Argentina, como las de Falange Española Tradicionalista y de las JONS, Acción Gallega Cruzados de Santiago y los Legionarios Civiles de Franco (Blanco, 2003; Berthona, 2012; De Cristóforis, 2018, 2019; Rodríguez Otero, 2006; Saborido, 2006; Velasco Martínez, 2011, 2018, 2021). No obstante, y a pesar de los avances realizados, todavía resta por conocer en profundidad las actividades que llevaron adelante aquellos grupos de españoles que se identificaron con el sostenimiento ideológico y material del franquismo en su tierra natal.
El análisis específico de estas prácticas contribuye a poner en relación el desarrollo de las dos campañas de solidaridad en el complejo escenario de la Ciudad de Buenos Aires del periodo de entreguerras. Tanto republicanos como franquistas fueron configurando sus propias estrategias de difusión y de búsqueda de apoyos en el espacio urbano sobrellevando los intentos de control gubernamental. En esta línea, el estudio de las manifestaciones de adhesión al ejército sublevado en la península permitiría, por un lado, comprender las características específicas que adquirió este movimiento de solidaridad y sus diferencias y similitudes con respecto al prorrepublicano, ya analizado en mayor profundidad, y, por otro lado, complementar los conocimientos existentes sobre las diversas estrategias de participación política que los inmigrantes españoles radicados en la capital argentina fueron articulando en relación directa con lo que ocurría en su tierra de origen, algo que incluyó, además, a una gran cantidad de mujeres que comenzaron a participar de manera activa en la escena pública.
A su vez, resulta de interés insertar el estudio de estas campañas de solidaridad en el marco de las complejas relaciones diplomáticas “oficiosas” y oficiales que se fueron tejiendo entre el Estado argentino y el gobierno rebelde. Y, si bien no es su objetivo, este trabajo puede contribuir a reconocer el eco que los argumentos y contenidos de la sublevación militar en España generaron en la intelectualidad y la política argentina del periodo, algo que podría representar una fructífera vía de aproximación a las múltiples influencias que las experiencias autoritarias europeas generaron en el país.[4]
Por último, resulta interesante estudiar el desarrollo de estas campañas de adhesión y solidaridad en el contexto de la expansión de las prácticas de consumo y de entretenimiento cultural de la entreguerra porteña. Esto significa tanto prestar atención al relevante papel que cumplió la prensa periódica como mecanismo de divulgación, como ponderar la función del cine, la radio, la literatura, el teatro, la poesía y los actos públicos como instrumentos de difusión de las ideas que enfrentaban a ambos contendientes. De este modo, el análisis contribuye a establecer nexos entre las premisas políticas que se encontraban en pugna y la forma en que la cultura y sus medios de difusión fueron utilizados como instrumentos al servicio de tales preceptos. También, se indaga cuáles fueron las principales estrategias de captación emanadas desde el Gobierno de Burgos hacia la Argentina con el objeto de generar un mayor nivel de adhesión entre los inmigrantes españoles y los sectores gubernamentales argentinos. En esta línea se estudian los mecanismos de propaganda que se desarrollaron con el fin de motivar una mayor aceptación de las consignas proclamadas por el régimen franquista.
Por otro lado, se analizan los emprendimientos de solidaridad que fueron surgiendo desde la comunidad española radicada en la Ciudad de Buenos Aires y que tuvieron en sus orígenes un escaso o nulo incentivo desde la península. Este tipo de iniciativas, que se gestaron espontáneamente, generaron una serie de mecanismos de contribución material y apoyo ideológico que, luego, trataron de ser incorporados a la naciente maquinaria estatal del Gobierno de Burgos con el objeto de que se tornaran funcionales a la necesidad de apoyos externos que tanto apremiaba a los golpistas. En este sentido, también se presta atención a los discursos sostenidos por los propagandistas, dirigentes de las instituciones, editores y escritores de los periódicos y las publicaciones afines a la sublevación militar en España con el fin de observar el nivel de compromiso ideológico que estos compartían con el régimen y el complejo entramado de ideas que los llevaba a justificar la sublevación y los incitaba a colaborar con ella.
Por último, se aborda el posicionamiento del Estado argentino ante el desarrollo de estas campañas de solidaridad que se desplegaron con rapidez en el territorio nacional y que enfrentaron de manera directa a los dos bandos que luchaban en la guerra civil. En función de ello, se analiza el accionar diplomático “oficioso” del Gobierno de Burgos en la Argentina y los distintos mecanismos a partir de los que se buscó el reconocimiento oficial por parte del Estado, además de prestar atención a las actitudes del Gobierno argentino ante tales maniobras de persuasión.
En función de estas inquietudes, como hipótesis general de trabajo, se considera que el estallido de la contienda bélica en España no solo condujo a una importante escisión dentro de la comunidad española residente en Buenos Aires entre los simpatizantes de cada uno de los bandos en lucha, sino que, también, una parte de este colectivo español se identificó con la causa del ejército sublevado y articuló toda una serie de actividades en el espacio público para manifestar su solidaridad y apoyo explícito desde la Argentina. En esta línea, se supone que el ejército franquista obtuvo un activo soporte ideológico y político a través del accionar de ciertas instituciones y de las continuas publicaciones periódicas que defendían la causa, y que los grupos afines al ejército sublevado en la península se preocuparon por entablar vínculos y forjar redes de colaboración mutua en distintos puntos del territorio argentino, algo que los llevó a actuar de manera coordinada y a modular su accionar bajo la supervisión de los agentes diplomáticos extraoficiales enviados por el Gobierno de Burgos a la Argentina.
Con respecto a la metodología, el estudio se basa en una lectura intensiva de las diversas fuentes disponibles y la interrelación de la documentación proveniente de los repositorios tanto argentinos como españoles. La pervivencia de influencias recíprocas entre ambas costas del océano Atlántico presentes desde el periodo de dominación colonial fue conformando un entorno circular en el que los contactos y las influencias entrecruzadas se volvieron constantes. En este sentido, este trabajo pretende construir una mirada global sobre el fenómeno por estudiar superando los límites que demarcan las fronteras nacionales y orientándose a indagar los movimientos, los flujos y la circulación de ideas, personas y bienes, tanto materiales como simbólicos, que se fueron generando en ese espacio transnacional y transatlántico que unió a la Argentina con España en el periodo de análisis (Zimmerman, 2017).
Para llevar adelante esta investigación, se utilizó un conjunto variado de fuentes primarias que combinó el estudio de los documentos producidos por los inmigrantes españoles con aquellos documentos gubernamentales, tanto argentinos como españoles, disponibles para el periodo. Parte del corpus documental central para esta investigación provino de las producciones escritas elaboradas por aquellos inmigrantes que manifestaron su adhesión a la sublevación militar en la península. Además de la prensa periódica, fue posible advertir que las distintas producciones de tenor cultural sobre la guerra civil que proliferaron en la Ciudad con una declarada intención propagandística, como el cine, la literatura, la poesía o el teatro, fueron elementos fundamentales para analizar las manifestaciones de adhesión al Gobierno de Burgos. La atención sobre estas prácticas culturales de contenido propagandístico nos permitió ampliar el foco de atención sobre una mayor cantidad de fuentes disponibles de distinto tipo producidas y difundidas por miembros de la comunidad española porteña de la época.
Por otro lado, fue de gran importancia el relevamiento de la documentación oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación y de la Embajada Argentina en Madrid que se conserva en el Archivo Histórico de la Cancillería Argentina. Otros núcleos documentales importantes fueron aquellos relativos al Servicio Exterior de Falange Española Tradicionalista y de las JONS y al Consulado de España en Buenos Aires, ambos resguardados en el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares, España. Así como también la documentación referida a la actuación militar de algunos simpatizantes de la sublevación instalados en la Ciudad de Buenos Aires que se halla conservada en el Archivo General Militar de Ávila, en la ciudad homónima de la península. Estos materiales fueron de gran valía para reconocer los nexos que se establecieron entre las autoridades sediciosas en España y sus seguidores en la Ciudad de Buenos Aires, para entender el devenir de las acciones propagandísticas que se proyectaron desde España hacia la capital argentina y para evaluar el eco que estas pudieran haber logrado en la comunidad española porteña.[5]
El libro se encuentra organizado en siete capítulos. En el primero se analizan las particularidades que tuvieron los flujos migratorios desde España hacia la Argentina y, particularmente, hacia Buenos Aires desde la etapa de dominación colonial hasta las tres primeras décadas del siglo xx. Se abordan, también, las características sociodemográficas, ocupacionales y de residencia de este grupo migratorio en la capital argentina. Además, se estudia el proceso de fundación de las principales entidades mutualistas, recreativas y políticas de origen español, y de los más importantes órganos de prensa que se fueron convirtiendo en los voceros de la identidad española en el Río de la Plata. Asimismo, se indagan las repercusiones que generó la proclamación de la II República española entre los inmigrantes peninsulares y las distintas opiniones que se fueron formando alrededor de la experiencia republicana en la tierra de origen. Por último, se propone una aproximación a algunos de los principales efectos que generó el inicio de la guerra civil en España en la sociedad argentina en su conjunto, prestando especial atención a las investigaciones que ya han abordado esta temática.
En el segundo capítulo, se estudia el traslado de la fractura político-ideológica que se produjo en la península ante el estallido de la contienda civil en julio de 1936 hacia el seno de la representación diplomática española que funcionaba en la Ciudad de Buenos Aires. La llegada del representante “oficioso” del general Franco a la Argentina motivó la creación de una embajada paralela que se esforzó por desarrollar diversas tareas de propaganda a favor del Gobierno de Burgos, además de intentar centralizar las acciones de recaudación económica que se habían organizado espontáneamente en algunas de las entidades españolas afines al golpe de Estado. En este segmento se aborda la particular relación que el representante del general Franco, Juan Pablo de Lojendio, fue entablando con los núcleos de españoles afectos en la Argentina. Y se indaga la postura de la cancillería argentina ante los constantes reclamos que elevaba la embajada española por la libertad de actuación de la que gozaba dicho diplomático extraoficial en el país.
En el tercer capítulo, se profundiza el análisis sobre los mecanismos de solidaridad material a favor de la sublevación que se pusieron en funcionamiento en la Ciudad de Buenos Aires durante la guerra. Se estudian cuáles fueron los principales dispositivos de recaudación organizados por las instituciones más representativas que simpatizaban con los rebeldes, como el Centro Acción Española, la Acción Gallega Cruzados de Santiago Apóstol y la FET-JONS, entre otras. A su vez, se examina con mayor detenimiento el proceso de constitución y desarrollo de una de las entidades paradigmáticas en la labor de solidaridad que desde la Argentina se remitió hacia la España franquista: los Legionarios Civiles de Franco (1937-1943) bajo el liderazgo de Soledad Alonso de Drysdale y Rafael Benjumea y Burín, conde de Guadalhorce.
En el cuarto capítulo, se analiza la movilización solidaria que tuvo como protagonistas a las mujeres españolas, quienes se comprometieron activamente con el socorro a la infancia que padecía los efectos de la contienda en la península. En este sentido, se aborda la creación y el funcionamiento de algunos de los principales organismos de ayuda integrados por mujeres y, también, las directrices discursivas que se fueron operando para acompañar este esfuerzo solidario. En esta línea, se estudia la producción escrita de María Teresa Casanova, una de las referentes más destacadas de estos grupos, quien supo mantener una activa campaña de colaboración material y simbólica a favor del Gobierno de Burgos desde distintos órganos de prensa, y las audiciones radiales que la tuvieron como referente durante todo el periodo que duró la guerra.
A partir del quinto capítulo, se comienzan a examinar algunos de los principales medios de propaganda que se fueron ideando y desarrollando a favor de la sublevación en España desde Buenos Aires. En el periodo de entreguerras, la ampliación de la oferta educativa y la creciente alfabetización de la población, así como también la expansión de diversos mecanismos de ocio y de entretenimiento popular como la radio, el cine y el teatro, abrieron un nuevo canal de difusión para las premisas políticas e ideológicas que se enfrentaban en la contienda. En el capítulo cinco, se aborda la labor propagandística desarrollada por la Oficina de Prensa y Propaganda de la Representación Nacional de España (OPYPRE), a cargo del representante del general Franco en la Argentina y de José Ignacio Ramos, enviado en marzo de 1937 como encargado de prensa y propaganda en la Argentina. También, se analiza la labor de los emisarios especiales y los grupos de propagandistas que llegaron al país en “misión cultural” con el propósito de difundir la causa de los rebeldes españoles por distintos países de América del Sur y generar vínculos con los adeptos locales.
En el sexto capítulo, se estudia la propaganda escrita, es decir, la que se utilizó como principal mecanismo de divulgación a partir de la edición de libros y publicaciones periódicas. Aquí se examinan los principales órganos de prensa de la comunidad española que se posicionaron a favor de los rebeldes cuando estalló la guerra y aquellos periódicos que se crearon al calor de la conflagración para reforzar las tareas de propaganda. A la prensa existente en la comunidad española que tomó partido por la sublevación, como El Diario Español, Acción Española y Correo de Galicia, se les sumaron luego otras como Fe Gallega, El Requeté, Orientación Española, Falange Española, ¡Arriba!, etc. Por otra parte, en este capítulo también se indagan las redes editoriales y los principales autores que comenzaron a producir una literatura de tono combativo que intentaba legitimar la revuelta militar en España. En particular, se trata de reconstruir un catálogo de las obras de contenido político propagandístico que circulaban por la Ciudad e identificar los principales referentes editoriales y los argumentos que se desplegaban a través de esos libros.
En el séptimo y último capítulo, se abordan otros aspectos destacados de la batería de medios de propaganda que se pusieron al servicio de la sublevación española desde la capital argentina. En primer lugar, se realiza una aproximación al uso del espacio radial porteño, entendido este como un ámbito de difusión moderno y de especial importancia para lograr la mayor divulgación de las premisas en pugna. Y, en segundo lugar, se estudian las características de los eventos públicos y las movilizaciones masivas, tales como misas, actos y “platos únicos”, así como también la particular imbricación de los elementos políticos y religiosos que se adoptaban en este tipo de reuniones organizadas por los sectores afines al franquismo en Buenos Aires.
- Se estima que, aproximadamente, un millón y medio de españoles vivían en la Argentina en 1936 (Quijada, 1991: 20).↵
- Esto es 324.650 personas sobre un total de 2.420.142 (Cuarto Censo General, 1939). ↵
- Para un estudio pormenorizado del impacto de la guerra civil española en otros países de América Latina, véase Almonacid Zapata (2004); Izepe de Souza (2018); Martínez Riaza (2006); Matesanz (2000); Naranjo Orovio (1988); Sapag Muñóz de la Peña (1996); Venturini de Oliveira (2015); Zubillaga (2015).↵
- Citamos solo algunos de los numerosos trabajos en esta línea: Finchelstein (2010); McGee Deutsch (2005); Newton (1995).↵
- Lamentablemente, no fue posible completar la consulta de los fondos del Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores de España debido a que una gran parte de ellos se encuentran inmersos en un proceso de clasificación y catalogación desde 2012. Muchos investigadores han llamado la atención sobre la gran dificultad que esto significa para las investigaciones en curso (Pereira Castañares, 2013).↵








