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Conclusión general

Este libro se concentró en analizar a los estudiantes del profesorado de educación física, pero además nos habla, sobre las propuestas y prácticas institucionales, las representaciones sociales sobre la educación física y también sobre la profesión. Es decir que, aunque nos focalizamos en examinar a los estudiantes que se inscriben y finalizaron la formación, ello abrió distintas vetas para futuras indagaciones. Este libro buscó poner en el foco del análisis a los estudiantes del profesorado de educación física. Para ello, se produjo y administró una encuesta que posibilitó presentar una serie de datos socio-demográficos sobre esta población.

En el correr de los capítulos se fueron construyendo una serie de datos que visibilizan el complejo universo que hace al colectivo de los estudiantes de Educación Física en las distintas instituciones. A continuación, recuperaremos por institución los principales caracteres con el objeto de ordenar y promover una reflexión sobre el conjunto.

En la Universidad Nacional de La Plata la población que ingresó en el 2014 se ubicó entre los 17 y los 45 años de edad concentrándose el 94% de la misma entre los 17 y 25 años de edad, siendo en un 67,8% varones y un 32,2% mujeres. Los estudiantes que se inscribieron en esta institución procedían de distintas latitudes del país y en pocos casos de países limítrofes. Desglosando los números vemos que el 55,4% de ellos vivía en La Plata, el 10,7 en Berisso o Ensenada, el 10,3 en los partidos del sur del conurbano, 14,9 en partidos del interior de la provincia de Buenos Aires y el 6,5 en otra provincia, en estos últimos casos es en donde se presentó el desplazamiento del lugar de residencia. Esta posibilidad de modificar el lugar de residencia disminuyó paulatinamente con el aumento de la edad y entre las mujeres se incrementa este proceso. Como se presentó en el capítulo 1 los estudiantes de la UNLP muestran mayor clima educativo en comparaciones con los ingresantes de las otras instituciones encuestadas. El 46,1% de ellos proviene de un hogar cuyo clima educativo es alto, el 23% con un hogar con clima educativo medio y un 28% con un clima educativo bajo. Entre los estudiantes más jóvenes, entre 17 y 19 años, se exteriorizaron las mayores credenciales educativas familiares disminuyendo ellas a medida que se incrementa la edad de ingreso. Además, más del 24% de ellos tenía ambos padres con estudios terciarios/universitarios finalizados, y el 21% de ellos uno de los padres. También, estos estudiantes en un 59,5% realizaron sus estudios secundarios en establecimientos públicos y el 40,5% en dependencias privadas, siendo la primera experiencia en el nivel superior en el 89% entre aquellos que tienen menos de 19 años de edad, reduciéndose dicho número con el incremento de la edad de ingreso. Una última cuestión que nos interesa recuperar es que el 93 % de ellos realizaba actividad física y/o deportiva, donde las manifestaciones deportivas tienen gran preponderancia.

Entre los estudiantes que llegaron a cursar asignaturas correspondientes al último año de la carrera se observó el incremento de la cantidad de mujeres en comparación a los ingresantes del mismo año, ahora bien las credenciales educativas familiares se incrementaron, cuantificando un 56,7% de ellos con clima educativo alto, es decir 10% más que entre los ingresantes, esta modificación se propició a expensas de la reducción del clima educativo bajo, que llego a un 20% entre los estudiantes del último año. Estos datos nos advierten de los mecanismos de reproducción que se dieron hacia dentro de la institución que es importante estudiar. Otra variable que vale atender está ligada a los establecimientos donde finalizaron los estudios secundarios, incrementándose proporcionalmente los que efectuaron estos trayectos en la educación privada.

Considerando los factores que influyeron en la elección de la carrera vemos al igual que en las otras instituciones que el “gusto por la actividad física, el deporte, la gimnasia y/o la danza” fue la más seleccionada estando en el segundo lugar “me gusta enseñar”. Ahora bien, en la elección de la institución el “prestigio de la misma” como así también la “accesibilidad en términos económicos” fueron las principales opciones escogidas.

Al momento de expresar los ámbitos laborales en los cuales le gustaría ejercer, entre los ingresantes, la preparación física deportiva y el rol de entrenador toma la delantera, combinándose con la docencia en escuelas en los diferentes niveles. Es importante considerar que los niveles educativos inicial y primario como así también las prácticas de instrucción en danza y baile fueron elegidas principalmente por las mujeres, cuestión que marca relación con las temáticas de los cursos de capacitación que tenían intenciones de efectuar, donde se asoció las labores vinculadas al cuidado y a lo expresivo con lo femenino y el rendimiento corporal a lo masculino. Ahora bien, una vez transitada la formación en la carrera el desempeño laboral en el sistema educativo adquirió mayor relevancia, aunque se mantiene la coexistencia con el rol de entrenador deportivo y en menor medida con la preparación física deportiva. Por último, es importante considerar que entre los estudiantes encuestados en el primer año y los que se encontraban próximos a recibirse los saberes que valoraban como más relevantes fueron los de la “biología”, del “entrenamiento físico y deportivo” y “sobre las diferentes prácticas deportivas, gimnasias, juegos y recreativas”, incrementándose la ponderación como muy importante una vez realizada la carrera los saberes sobre la “práctica docente”.

Los estudiantes que ingresaron al ISFD N°47 tenían entre 17 y 25 años de edad al momento del inicio de la carrera, distribuyéndose en un 60% de varones y el 40% de mujeres. En esta institución se exteriorizo el caso que 45,6% de los estudiantes modificaron su lugar de residencia para estudiar la carrera, procediendo de otros partidos del interior de la provincia de Buenos Aires. El restante 52,9% eran oriundo de Olavarría. Esta posibilidad de trasladarse fue factible principalmente entre aquellos estudiantes que tenían al momento del ingreso entre 17 y 19, disminuyéndose esta posibilidad con el incremento de la edad y especialmente entre las mujeres. El clima educativo del hogar de los estudiantes de esta institución fue el que manifestó las mayores credenciales entre los institutos terciarios no universitarios. El clima educativo alto del hogar ascendió a un 44,8%, 28,4% clima medio y 26,9% bajo. Si comparamos estos porcentajes con los estudiantes que estaban cursando el último año de la carrera vemos que hay un cambio cualitativo en las credenciales educativas familiares, siendo preponderante aquellos casos con clima educativo bajo, 46,4%; 14,3% medio y 35,7% alto.

Los ingresantes en esta institución en un 70,1% de los casos finalizó los estudios secundarios en establecimientos públicos y en 29,9% en privados. Ahora bien, entre los que se encontraban cursando el último año las trayectorias escolares en el sistema público fueron superiores al 82% de los casos.

La elección de la carrera, entre los ingresantes, al igual que en los otros establecimientos, estaba emparentado a que “…me gusta la actividad física, el deporte, la gimnasia y/o la danza”, al hecho que “…me gusta enseñar” y como rasgo singular de esta institución se destacó en tercer lugar el hecho de “…me gusta estar en contacto con gente”. La selección de la institución se realizó principalmente porque “Tengo amigos que estudian o estudiaron la carrera en esta institución”, “me lo recomendaron”, “me es accesible en términos geográficos” y “porque es una institución muy prestigiosa”. Los espacios laborales donde tenían intenciones de desempeñarse presentaron diferencias sustanciales de acuerdo a los géneros de los ingresantes. Entre los varones las primeras tres opciones fueron “preparador físico en algún deporte”, “entrenador de un deporte”, “personal tráiler/entrenador personal” en cambio entre las mujeres “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel inicial”, “entrenador de un deporte” y “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel secundario”. Entre los estudiantes que cursaban el último años las opciones que gozaron con los índices más elevados fueron más heterogéneas, entre los varones se encontró en primer lugar “preparador físico en algún deporte” y luego con un índice común “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel inicial”, “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel secundario”, “entrenador de un deporte” y “personal tráiler/entrenador personal” y entre las mujeres “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel inicial”, “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel primario”, “Preparador físico en algún deporte”, “docente en ámbitos ligados a personas con discapacidad”, “rehabilitación” y “gestión deportiva”. En estos cambios vemos dos cuestiones, la primera, entre los varones, la identificación de la docencia en escuelas como un espacio buscado y la segunda, entre las mujeres, fue la mayor heterogeneidad de opciones laborales que no se circunscribieron a lo escolar pero sí a la función de cuidado de otros. Es interesante esta institución porque no se observaron cambios sustanciales en el grado de importancia asignados a los distintos campos de saberes entre los ingresantes y los estudiantes que estaban en el último año. En ambos casos optan por los saberes de la “biología”, ahora bien, entre los ingresantes en segundo lugar se indicó también: “sobre las diferentes prácticas deportivas, gimnasias, juegos y recreación” mientras que en los alumnos del cuarto año los saberes “sobre entrenamiento físico y deportivo”. Tanto los espacios laborales como las ponderaciones de los saberes legítimos se relacionaron al predominio de realizar cursos de capacitación para desempeñarse como entrenador deportivo y preparador físico deportivo que como se expuso son los espacios laborales más próximos.

Los ingresantes al ISFD N°101 tenían entre 17 y 29 años de edad, siendo la media 19,74, ellos se distribuyeron según el género en 55,7% de varones y 44,4% de mujeres. Estos estudiantes procedían geográficamente en un 20,6% de Avellaneda, el 74,7% de los partidos linderos como: Almirante Brown, Berazategui, Florencio Varela, Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora, y el restante 3,6% de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Si consideramos el clima educativo de los estudiantes, el 40% de ellos venían de hogares con clima bajo, el 34,7% con clima alto y el restante 23,2% medio. Al comparar estos porcentajes con aquellos estudiantes que ese mismo año estaban cursando el último año vemos que se incrementaron los casos que tenían de clima educativo bajo, llegando a un 50%, el 28,8% pertenecían a hogares con clima educativo alto y el restante 19,2% de hogares medios.

Al consultar a los ingresantes por qué se anotaron en el profesorado, la opción que más veces se apuntó con 90% de aceptación fue “porque me gusta la actividad física, el deporte, la gimnasia y/o danza” en segundo lugar porque “me gusta enseñar” y la tercera alternativa en esta institución fue “porque desde siempre lo he tenido muy claro. Tengo vocación”. En la selección de la institución expresaron en primer lugar porque “tengo amigos que estudian o estudiaron la carrera en esta institución”, prosiguiendo porque “me lo recomendaron”, “me es accesible en términos económico” y en cuarto lugar “por ser una institución muy prestigiosa”. Al indagar en los espacios labores donde mostraban intenciones de desempeñarse identificamos diferencias de acuerdo a los géneros y con el devenir de la carrera. Entre los estudiantes varones ingresantes las opciones más elegidas fueron “docencia en escuelas públicas y privadas en el nivel secundario”, “preparador físico en algún deporte”, “entrenador de un deporte”, “personal trainer/entrenador personal” y “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel primario” y entre las mujeres “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel primario”, “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel secundario”, “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel inicial” y “preparador físico en algún deporte”. Ahora Bien, una vez transitada la carrera entre los varones se direccionaron preeminentemente hacia la docencia en escuelas, privilegiándose el nivel secundario y en segundo y tercer lugar los niveles primario e inicial respectivamente. En cambio, en las mujeres la principal elección fue el lugar de “entrenador de un deporte” y “en rehabilitación”, luego “personal trainer/entrenador personal” y “docente en escuelas públicas o privadas en el nivel secundario”. Al indagar en las ponderaciones sobre los saberes con mayor grado de legitimidad entre los estudiantes, advertimos que entre los ingresantes se consideraba como muy importante el “entrenamiento físico y deportivo”, en segundo lugar, los de la “biología” y en tercero los de la “práctica docente”. Entre los estudiantes del último año se produce un cambio incrementándose la valoración de muy importante de modo considerable a aquellos saberes de la “biología”, ubicándose, en segundo lugar, los del “entrenamiento físico y deportivo” y en tercer orden los de la “práctica docente” que incrementaron su porcentaje.

Por último, en el Instituto San Pablo los estudiantes que iniciaron en 2014 poseían entre 17 y 29 años de edad, el 64,7% de ellos eran varones y el 35,5% mujeres. En esta institución no se observó un traslado de la residencia para iniciar los estudios. El 49% era de Avellaneda, el 43,1 de los partidos linderos: Almirante Brown, Berazategui, Florencio Varela, Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora; y el restante 7,9% de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El clima educativo de los hogares prevaleciente es alto con 36,7%, seguido con 34,7% por el clima bajo y 25,5% restante se ubica en el medio. Al comparar estos números con los estudiantes que se hallaban en el último año vemos un fenómeno similar al presentado en el ISFD N°101, donde el porcentaje de estudiantes cuyo clima educativo bajo fue mayor, llegando al 48%. Prosigue el clima alto con 29,6% y por último con 22,2% el clima medio. Cuando indagamos el porqué de la elección de la carrera observamos que la opción más sugerida fue “porque me gusta la actividad física, el deporte, la gimnasia y/o danza”, en segundo lugar “porque me gusta enseñar” y en tercer y cuarto lugar con porcentajes muy próximos se ubicó “porque quiero mantenerme en forma físicamente” y “porque me gusta estar en contacto con gente”. Ahora bien, la elección de esta institución exponía particularidades en comparación con las otras analizadas previamente. Los estudiantes en este caso ponían en primera plana opciones relacionadas a la factibilidad de realizar los estudios. La principal alternativa seleccionada entre los ingresantes fue “porque me gustan los horarios de cursada”, “me permite trabajar y estudiar”, “me queda cerca de mi casa”. En los estudiantes que se encontraban en el último año también se ponderó “porque me gustan los horarios de cursada”, “me permite trabajar y estudiar”, “me queda cerca de mi casa” y “tengo amigos que estudian o estudiaron la carrera en esta institución”, en dicho orden.

Al consultar a los estudiantes por los ámbitos laborales en los cuales preferían ejercer profesionalmente se visibilizaron diferencias entre los estudiantes del primer y el último año. Entre los que fueron encuestados al inicio de la carrera se expuso un contraste entre los varones y las mujeres. Los primeros eligieron en primer lugar la docencia en escuelas en el nivel secundario, en segundo lugar, el rol de preparador física y luego el rol de entrenador de un deporte. En cambio, las mujeres centralizaron la docencia en los diferentes niveles del sistema educativo, privilegiando el nivel inicial. Entre los estudiantes del cuarto año en ambos géneros la docencia en escuelas adquirió un rol protagónico, destacándose en primer lugar el nivel primario y en segundo el secundario. El rol de entrenador o preparador físico recién se ubica en el cuarto lugar, con porcentajes más elevados entre las mujeres. Un último carácter que nos parece importante analizar son las elecciones de los campos de saberes de la formación, instancia donde no se avizoraron diferencias entre los estudiantes del primer y el último año, en ambos casos consideraron que lo más importante eran los saberes sobre el “entrenamiento físico y deportivo”, en segundo lugar, los de la “biología” y en tercero los “saberes sobre las diferentes prácticas deportivas, gimnasia, juegos y danza”.

A partir de este recorrido por las principales variables analizadas en cada caso observamos caracteres comunes y otros que particularizan a los estudiantes de los profesorados de educación física. Profundizando en ello, advertimos que entre las distintas instituciones se presentaron diferentes capitales sociales, económicos y educativos tanto entre los que ingresaron como entre los que llegaron al último año. En ese sentido, vemos que los de la UNLP y el ISFD N°47 poseen credenciales educativas familiares similares, los cuales los diferencia en ese aspecto a los estudiantes de las instituciones de Avellaneda. Por otro lado, si consideramos los trayectos educativos en el nivel secundario vemos que los estudiantes tanto de la UNLP como los de Avellaneda presentaban características similares, diferenciándose de los que cursaban en Olavarría. Estas distinciones se deben a los procesos de fragmentación del sistema educativo y las disparidades de dichos procesos entre los partidos del conurbano y el interior de la provincia. Además, las diferentes instituciones se inscriben en el territorio de modo distinto, teniendo diferentes visibilidades en disimiles latitudes. Estas cuestiones que recuperamos nos hacen discutir la reducción que sería pensar la elección de la carrera estableciendo una linealidad entre el origen social de los estudiantes y la modalidad de inscripción dentro del sistema de educación superior de la propuesta educativa. Es por ello que es importantes considerar múltiples variables que son tanto de las características de la oferta formativa territorial como de los estudiantes.

También, se pudieron identificar peculiaridades de los estudiantes entre las instituciones, como fue el grupo etario, la proporción en base al género, las vinculaciones con las prácticas deportivas como así también horizontes laborales. En esta última cuestión presentó particularidades luego del tránsito por la carrera, donde en términos generales las orientaciones hacia la docencia en el sistema educativo se incrementaron, carácter que está relacionado a los lineamientos oficiales de la formación. Ahora bien, sobre todo en la población femenina se propició la apertura ocupacional hacia otros ámbitos vinculados a los roles de entrenador deportivo o a la preparación física.

Reparando en las motivaciones iniciales que direccionaron el trabajo, lo primero que surge es la imposibilidad de conformar un perfil social y cultural homogéneo de atributos sociales unívocos de estudiantes de los profesorados en educación física en general ni de cada una de las instituciones particulares que son objeto de esta investigación. Aunque como vimos hay algunas características que los singularizan de otros grupos sociales, como es la realización de prácticas deportivas si los comparamos con la población en general, la distribución de género y la franja etaria tiene sus particularidades si los contrastamos con otras carreras docentes. Ello no nos posibilita construir un perfil de estudiantes en cada casa de estudio, dado que por la heterogeneidad observada fue importante, al mismo tiempo que cosificaríamos el fenómeno y caeríamos en visiones estereotipadas. Consideramos que la diversidad indicada nos expresa los múltiples procesos sociales que se encuentran detrás de la prosecución del nivel superior y la elección de una carrera en particular, es decir en el caso de la Universidad Nacional de La Plata y el ISFD N°47 un grupo importante de los estudiantes veíamos que se trasladaba desde su lugar de residencia hacia la ciudad donde se radica la institución de educación superior, articulándose esa posibilidad con la edad, el género, los niveles educativos de los padres y la situación ocupacional. Al mismo tiempo, en las distintas casas de estudio asisten estudiantes que proceden de la misma ciudad, con climas educativos altos, medios o bajos, lo cual los posiciona de manera particular ante los estudios. Hay estudiantes donde esta carrera es su primera experiencia en el nivel superior, otros que transitaron por diferentes ofertas. Es decir, las combinaciones son múltiples. Esto no quiere negar la influencia de las condiciones sociales en la elección y continuación en los estudios superiores, pero queremos mostrar que eso sólo no explicaría la comprensión de quiénes son los estudiantes. En el desarrollo, se evidenció que se puede identificar que los encuestados poseían de acuerdo con la institución disímiles capitales sociales, económicos, culturales y educativos generando particularidades, tendencias que modelarían a la “media” de la población. Ejemplo: en la UNLP son los que provienen en mayor número de hogares con climas educativos altos y medios, mientras que las instituciones del conurbano sur (Avellaneda) son las que tienen los climas educativos bajos más elevados. También vimos, que los estudiantes del ISFD N°47, una institución del interior de la provincia de Buenos Aires reúne a estudiantes que ostentan rasgos sociales similares que los de la UNLP entre sus ingresantes, aunque entre los que cursan el último año se identificaron climas educativos muy dispares de acuerdo a la institución. Pero además nos genera un interrogante, por qué entre los estudiantes que asisten a la UNLP encontramos una porción importante que viaja regularmente de los partidos del Sur del conurbano y provienen de hogares con climas educativos diversos como los observados en las instituciones de Avellaneda, lo cual nos hace preguntarnos el porqué de esas elecciones de ir a estudiar a la UNLP. Lo dicho busca colocar una serie de matices sobre aquellos abordajes que parten de la consideración de la diferenciación de los capitales sociales y culturales entre aquellos estudiantes que se inscribieron en la universidad de aquellos que asisten al sistema de educación superior no universitario. Preguntándonos por cómo la elección de la carrera y la institución se estructura desigualmente y ello informa las representaciones sobre la disciplina y la vida estudiantil. En ese terrero, se comienzan a conjugar variables propias sobre la definición de la carrera como también las representaciones sociales sobre la institución, como es en el caso de la UNLP la dimensión del “prestigio” la cual resultó entre las variables más seleccionadas. Por lo expuesto, en la primera parte del análisis encontramos además de unas características comunes de los estudiantes que presentamos oportunamente, la existencia de múltiples experiencias por la educación superior, estructuradas por sus condiciones sociales. Localizamos porcentajes que nos expresan una diferencia de los perfiles sociales educativos de procedencia, pero también rasgos comunes en esos términos entre los estudiantes de las instituciones, lo cual nos abre hacia futuras indagaciones que se focalicen en las trayectorias y los procesos de selección de la carrera y la institución de los estudiantes.

En la última parte de este trabajo, nos dedicamos a indagar en los ámbitos de ejercicio profesional donde querían desempeñarse, la relevancia asignada a los diferentes “campos de saber” y a las “cualidades” que deben poseer los profesores, nos posibilitan reflexionar sobre distintos aspectos. El primero de ellos está asociado a la orientación inicial que tienen los estudiantes de los profesorados hacia el trabajo tanto en ámbitos formales del sistema educativo como al desempeño en la preparación física o el rol de entrenador en algún deporte, espacios con los que se vincularon a lo largo de su trayectoria estudiantil o deportiva. En esta última cuestión, inicialmente se orientaron preponderantemente los varones hacia el alto rendimiento. Ambos géneros combinan las opciones seleccionadas inicialmente. Al recorrer la carrera, advertimos que en cada institución se identificaron diferentes procesos, como por ejemplo en la UNLP un incremento de la tendencia inicial hacia los ámbitos escolares o en el ISFD N°47 hacia espacios ligados a la preparación física, las mujeres del ISFD N°101 se direccionaron hacia el entrenamiento deportivo, y en el Instituto San Pablo no se presentaron modificaciones sustanciales. Esto nos plantea diferentes cuestiones, la primera es la capacidad o no de la oferta educativa institucional de modelar las orientaciones iniciales, asimismo en base a lo que seleccionaban los estudiantes también aparecían lecturas sobre el ámbito laboral profesional en base a sus conocimientos y experiencias. Es de destacar, que entre los estudiantes que se encuentra en el último año la posibilidad de ejercer laboralmente en el sistema educativo son casi nulas, dada la sobre oferta de profesores recibidos. Estos conocimientos de los estudiantes, por momentos entran en tensión con los lineamientos curriculares que identifican como espacio privilegiado del ejercicio el sistema educativo. El segundo elemento que nos interesa mencionar está vinculado a la alta importancia asignada en el momento de iniciar los estudios y al cursar el último año de la carrera a los saberes de la “biología” y sobre el “entrenamiento físico” y la menor ponderación dada a los saberes de las “ciencias sociales”. Esta problemática debe asociarse a las representaciones que tienen los estudiantes de la disciplina que perduran y se reafirman con el tránsito en las distintas instituciones. Teniendo los enfoques conceptuales imperantes en la formación docente en la disciplina en los últimos veinte años, nos llamó la atención, dado que las concepciones de los diseños curriculares con las que ellos se formaron se presentan en clara tensión a estas corrientes disciplinares. La primer posible interpretación, se vincula al hecho de la persistencia entre los profesores que se desempeñan en las diferentes asignaturas de estas concepciones, pero en segundo lugar nos interesa explicitar que también nos habla de una cierta legitimidad que tienen entre los estudiantes, por sus posibles ámbitos de ejercicio profesional de su interés y la modalidad de aproximación a la carrera.

En tercer lugar, vinculado con el punto anterior, retomando lo presentado por Perez Roux (2009) en el caso francés, se observó un cambio en los estudiantes a partir de su trayecto formativo y al encontrarse próximos a graduarse donde sus concepciones iniciales asociadas a los saberes teóricos o idealizaciones son modificadas por aquellas que se encuentran más próximas a los problemas de la profesión. En el caso nuestro, se visibiliza tal cuestión al incrementarse la importancia dada a aquellos saberes de la “práctica docente” y sobre todo a aquellas cualidades que debe poseer un profesor donde toman protagonismo los rasgos que se vinculan a la resolución ante las diferentes vicisitudes del ámbito laboral, perdiendo terreno los caracteres que los idealizan.

Como planteamos inicialmente, este libro buscó abrir una serie de interrogantes sobre los estudiantes de los profesorados de/en educación física a partir de un estudio sistemático sobre dicha población. En ese sentido para cerrar, aunque sea provisoriamente, es importante, considero, pensar estos datos en la trama de las políticas educativas destinadas al nivel superior, sobre todo para visibilizar cuestiones que en el cotidiano no atendemos y en base a ello promover prácticas inclusivas. Entre ellas se destacó la cuestión de los diversos recorridos atendiendo a las inscripciones de género y a la pertenecía al grupo etario, como así también los capitales educativos de los estudiantes. Otro punto que es importante pensar está ligado a los alcances de la formación, en relación con los ámbitos profesionales de incumbencia, donde las intenciones de los estudiantes y las inscripciones laborales de ellos tensionan con los lineamientos curriculares. Por último, es intención explicitar nuevamente lo diverso y heterogéneo del universo de los estudiantes de los profesorados de/en educación física, cuestión que motiva a continuar indagando en esta temática.



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