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1 Los ingresantes

¿Quiénes son los estudiantes de los profesorados en Educación Física?

Introducción

El presente capítulo se focaliza en el análisis de los estudiantes que ingresaron a realizar sus estudios de profesor en/de educación física en el año 2014. Se busca presentar un conjunto de datos, producidos sobre los estudiantes que se inscribieron en el profesorado, procurando identificar variables comunes que hacen a este colectivo como así también las singularidades del caso. Ello nos posibilitará ir reconstruyendo el heterogéneo universo que hace a este grupo social. Teniendo en cuenta las producciones sobre el acceso a los estudios superiores se prestará una atención especial a la comparación entre las instituciones atendiendo a sus inscripciones dentro del sistema de educación superior.

Además, debemos tener en cuenta que sobre los ingresantes del profesorado se construyeron un grupo de imaginarios, donde se los presentó como jóvenes, atléticos, vinculados a la práctica deportiva. Esto debe ligarse también a las exigencias históricas que se realizaban a los estudiantes al momento del ingreso a las instituciones de formación, donde se consideraban distintas pruebas de rendimiento físico y académico, exámenes médicos, como así también requerimientos de altura de acuerdo con los géneros. En algunos casos estas evaluaciones perduran con carácter “nivelatorio” o “diagnóstico”.

En base a lo expuesto este capítulo identifica atributos sociales y culturales de los estudiantes que se inscribieron y asistieron a los “cursos de ingreso”, “curso introductorio”, “Curso Obligatorio para todxs lxs ingresantes a la carrera de Educación Física” en el año 2014 en cuatro instituciones donde se dictaba el profesorado en Educación Física radicadas en la provincia de Buenos Aires.

Una introducción al mundo social de los ingresantes

Lo primero que nos interesa considerar es la franja etaria de los estudiantes: la media de edad fluctuaba entre 18,9 en el ISFD N°47; 19,53 en la UNLP; 19,74 en el ISFD N°101 y 19,78 en el Instituto San Pablo. La diferencia la observamos en la desviación estándar, advirtiéndose que el ISFD N°47 presentaba la mayor homogeneidad etaria (1,44) y la UNLP la mayor dispersión (3,06). Como vemos la media de la edad no presentó grandes disgregaciones, identificándose una población “joven”[1]. Ahora bien, entre las instituciones se calcularon amplitudes totales en los rangos etarios muy distintas, mientras que en el ISFD N°47 el total de los estudiantes se encontraba entre 8 años (17- 25 años), en el ISFD N°101 y San Pablo lo hizo en 12 años (17-29 años) y en la UNLP en 28 años (17-45).

Ahora bien, de acuerdo a sus principales características podemos agrupar a los estudiantes en franjas etarias. La primera comprende aquellos que poseían entre los 17 y los 19 años de edad, este segmento concentró la mayor cantidad de estudiantes en todas las instituciones, la segunda a los estudiantes que se ubicaron entre 20 y 25 años, que componían en términos cuantitativos el segundo bloque, el tercero está integrado por los que tenían entre 26 y 30 años y por último aquellos ingresantes con más de 30 años de edad. Este agrupamiento nos posibilitará en el análisis atender a las condiciones de posibilidad de cada grupo. Esta reunión será tenida en cuenta al momento de analizar el comportamiento de las diferentes variables, por entender que ella constituye un componente que nos puede ayudar a construir posibles conjuntos de estudiantes.

En la Universidad Nacional de La Plata la población que inició su curso en el año 2014 se encontró dividida en el 67,8 % que pertenecía al género masculino y 32,2% al femenino[2]. Las edades fluctuaron entre los 17 y 45 años, concentrándose el 94% de ellos entre 17 a 25 años. Si comparamos la distribución etaria de los aspirantes del 2014 del profesorado en educación física con los del resto de las carreras de la FaHCE observamos que los que se inscribieron en esta carrera son preponderantemente más jóvenes que el resto de la Facultad (FaHCE, 2015). La media aritmética de la edad era de 19,53, con una desviación típica de 3,067. Al observar la distribución de las edades de acuerdo con el género se divisa que la población femenina era de menor edad que la masculina, ahora bien, tanto en la comparación proporcional entre los géneros como hacia dentro de cada uno de ellos, se indicó que la mayor concentración de las mujeres se realizó entre aquellas que tienen menor edad (hasta 19 años), reuniendo el 75,5% del total del grupo. Las mujeres a medida que se incrementaba su edad representaban menos, en términos proporcionales, también hacia dentro de cada grupo etario.

En el ISFD N°47 hallamos que el 60% de los estudiantes eran de género masculino y el 40% se auto inscribían como femeninas. Como dijimos más arriba en esta institución la población era la más homogénea y se concentró entre las menores edades. Las mismas osciló entre los 17 y los 25 años, estando la media aritmética en 18,9 años y su desviación típica fue de 1,44. El 79,4 % de la población se encontraba entre los 17 y 19 años, siendo este porcentaje mayor entre las mujeres (81,4%). En los dos grupos etarios en que podemos agrupar a la población de esta institución la presencia masculina fue mayor, ahora bien, al igual que en la UNLP, la mayor presencia femenina se exhibió en el grupo etario de 17-19 años.

En el ISFD N°101 era mayor el número de alumnos varones (55,7%) que de mujeres (44,3%)[3]. Los estudiantes tenían entre 17 y 29 años, ubicándose la media de edad en 19,74 y la desviación típica 2,2. Al atender a las distribuciones poblacionales por el género, ésta es muy próxima entre los que tienen menos de 19 años, produciéndose y acrecentándose la brecha entre los géneros a favor del masculino, con el incremento de la edad.

En el Instituto San Pablo, el 64,7% de los estudiantes era varones y el 35,3% mujeres. La edad fluctuaba entre los 17 y 29 años, ubicándose la media en 19,78 años, la más alta de las instituciones encuestadas, y la desviación típica 2,52. La población femenina se situó entre los dos primeros grupos etarios (hasta los 25 años de edad), abroquelándose el 66,7% entre aquellas de menor edad (hasta 19 años). Entre los varones se observó mayor heterogeneidad, aunque el 97% se halló entre los 17 y los 25 años.

Por lo expuesto, observamos que el porcentaje de sujetos masculinos era mayor al 60%, al mismo tiempo que las mujeres se ubicaron en los grupos etarios más jóvenes. Al comparar la distribución por género con el resto de las carreras de formación docente que se impartían en instituciones terciarias no universitarias se reconoce una gran diferencia, dado que a nivel nacional el 81,1% de las personas que realizaban estos estudios eran mujeres también es de destacar que en las instituciones universitarias se presentó una preponderancia de alumnas inscriptas pero dicho número ascendió al 55%. Lo expuesto muestra que, dentro de las carreras de formación docente, el profesorado de educación física se singulariza por la preponderancia al momento del ingreso en todas las instituciones encuestadas de población masculina (Caspoli, 2004).

Además, la media de edad de los que iniciaron el profesorado de educación física era en 2014 de 19,54, identificándose la población de menor edad en el ISFD N°47 de Olavarría y la de mayor edad en los dos institutos radicados en la localidad de Avellaneda. Se registró una mayor dispersión de la edad entre los estudiantes de la UNLP. Dicho esto, podemos advertir la particularidad del profesorado en educación física, en relación con el resto de las carreras docentes, presentando una mayor proporción de estudiantes varones. También encontramos que, en las distintas instituciones, en buena parte de la matrícula la elección de la carrera se agrupa en los primeros años después de la finalización de los estudios secundarios, aunque esto difiere entre los géneros donde los varones presentaban más posibilidades de iniciar sus estudios a mayor edad. En la ilustración 1, se grafica cómo en las cuatro instituciones la proporción de estudiantes del primer segmento, menores de 19 años, era mayor entre las mujeres que en los varones y de la institución en su conjunto.

Ilustración 1. Distribución de los estudiantes de acuerdo a la institución, género y franja etaria [4]

Ilustración 1

Sobre la constitución familiar y el lugar de procedencia geográfica de los estudiantes

A continuación, analizaremos el estado civil y la procedencia geográfica de los estudiantes de las distintas instituciones de educación superior, problemática que nos posibilitará analizar la inscripción de las instituciones de formación en el territorio. La codificación de las variables empleadas en los siguientes apartados responde al empleado en la encuesta permanente de hogares del INDEC, su elección se fundamenta en las posibilidades de comparaciones que ello genera.

Los ingresantes de la UNLP encuestados eran casi en un 98% soltero, el 1,3% se encontraba en concubinato y menos de un 1% estaba casado. Al consultarle con quien vivían en ese momento el 67,7% lo hacía con los padres, el 11,5% con otro familiar, 9,7% vivía solo, el 8,3% con amigos, 1,7% y 1,4 en pareja y con pareja e hijos respectivamente.

Si tomamos de forma comparada el lugar de residencia el año previo al ingreso y al momento de iniciar la carrera, el 20% de los estudiantes se desplazó hacia la ciudad de La Plata desde: localidades del interior de la provincia de Buenos Aires, otras provincias de la Argentina, como son el caso de Chubut, Río Negro, Santa Cruz, Tierra del Fuego, La Pampa, Neuquén y en menor medida Salta, Entre Ríos, Formosa y Misiones además de los estudiantes de países extranjeros (Colombia y Chile). Los datos nos muestran que el año previo al ingreso el 55,4% vivían en La Plata, 10,7 en los partidos de Berisso y Ensenada, el 10,3 en los partidos del sur del conurbano (Almirante Brown, Berazategui, Florencio Varela, Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora), el 1,3% en el resto de los partidos del conurbano, un 14,9 en el resto de la provincia de Buenos Aires, un 6,5 en otra provincia, 0,9 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en ningún caso procedían de los partidos de Avellaneda y Olavarría. Para comprender esta distribución también tenemos que considerar a la variable de la franja etaria (ver tabla 1) donde se grafica que a medida que se asciende en la edad, disminuye la posibilidad de desplazarse para iniciar sus estudios desde otra jurisdicción. Es más, los estudiantes de más de 31 años eran en su exclusividad de La Plata, Berisso o Ensenada[5]. Estos porcentajes también se comportaron de diferentes maneras de acuerdo con los géneros, en esa dirección hallamos que era mayor en términos proporcionales el caso de mujeres que se desplazaron desde el interior de la provincia de Buenos Aires que el de varones, pero esta cuestión se invierte al momento de contemplar los que provienen de otras provincias de la Argentina donde fueron proporcionalmente mayor la cantidad de hombres. Si tenemos en cuenta la franja etaria a medida que se incrementa la edad, a partir de los 20 años, disminuían sustancialmente las mujeres que se trasladan para iniciar sus estudios, concentrándose a partir de ese momento este grupo principalmente en las que provenían de La Plata, Berisso, Ensenada y los partidos del sur del conurbano cercanos a La Plata, demorándose un poco más, en términos etarios, esa concentración población entre los varones.

Tabla 1. Lugar de procedencia de los estudiantes de la UNLP
de acuerdo a la franja etaria

Tabla 1 Nueva 160919

En el ISFD N°47 de Olavarría, el 95,6 % de los estudiantes eran solteros y el 4,4% de ellos casados. Al consultarle a ellos y ellas ¿con quién viven? El 50% lo hacía con los padres, el 25% con los amigos, el 16,2% lo realizaba solo, el 7,4% con otro familiar y el 1,5% con la pareja. Al igual que en el caso de los estudiantes de la UNLP un grupo importante se desplazó geográficamente para realizar los estudios de nivel superior, en este caso el número fue mayor llegando al 46%, produciéndose este traslado casi en su totalidad desde otros partidos del interior de la provincia de Buenos Aires. Puntualizando en el lugar donde residían el año anterior al ingreso, observamos que el 52,9% procedían de Olavarría, el 45,6 del resto de la provincia de Buenos Aires, el 1,5% del resto de los partidos del conurbano. Ahora bien, entre los que tenían hasta 19 años el 48,1% eran oriundos de Olavarría y los que provenían del interior de la provincia eran el 50%, entre los que tenían entre 20 y 25 se incrementó fuertemente la población local, representando el 71,4% y los del resto de la provincia 28,6%. Las diferencias entre los géneros, se presentaba en este último grupo etario, donde los varones eran en un 66,7% de Olavarría mientras que entre las mujeres este número se elevó al 80%, conllevando a que los que eran originarios del interior de la provincia representaban el 33,3% y el 20% respectivamente.

Entre los estudiantes del profesorado del ISFD N°101 de Avellaneda reconocemos que en un 98,5% eran solteros y el restante 1,5% se encontraba en concubinato. En esta institución, el 91,5% de ellos vivía con los padres, el 4,5% con otro familiar, 2% vivía solo, 1% en pareja y el 0,5 en pareja e hijos y con amigos. En este caso se observó que solamente el 1% de los estudiantes modificó su localidad de residencia al inicio de los estudios. Los estudiantes procedían en un 74,7% de los partidos del sur del conurbano (Almirante Brown, Berazategui, Florencio Varela, Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora), el 20,6% de Avellaneda, 3,6% de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el 0,5% del resto de la provincia y de otra provincia. A medida que se incrementa la edad de ingreso, aumentó el número de los que residían en Avellaneda, en ambos géneros, este porcentaje pasó del 14% entre los que tenían menos de 19 años alcanzando hasta el 32,1% en los que poseían entre 20-25 años.

Por último, en el Instituto San Pablo los estudiantes eran en un 96,1% solteros y 3,9% se encontraban en concubinato. El 96% vivía con los padres y el 2% vivían solos o con la pareja. El 49% de ellos residía en el partido de Avellaneda, el 43,1% en los partidos del sur del conurbano (Almirante Brown, Berazategui, Florencio Varela, Quilmes, Lanús, Lomas de Zamora), el 7,8% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A diferencia con el otro instituto de Avellaneda, en este caso, con el incremento de la edad ascendió el porcentaje de aquellos que residían en otro partido del conurbano sur y disminuyeron los oriundos de Avellaneda. Tanto en las distribuciones geográficas como etarias no se advirtieron diferencias de género.

En esta institución no se han notado modificaciones en la residencia desde el año anterior de iniciar los estudios al momento de ser encuestados durante el curso introductorio.

Por lo dicho, se visualiza que tanto en la UNLP y principalmente en el ISFD N°47 se percibió una mayor heterogeneidad en la situación del estudiantado en cuanto a su estado civil, con quién vivían y el traslado desde su localidad de procedencia para continuar sus estudios de educación superior.

Además, esta información nos evidencia las inscripciones territoriales y hacia dónde tenían visibilidad cada una de las instituciones y la carrera (Ver tabla 2). Mientras que en las dos instituciones localizadas en el partido de Avellaneda (ISFD N°101 e Instituto San Pablo) los estudiantes eran oriundos del mismo partido o de los linderos a la institución, en el caso de la UNLP había una gran diversidad en cuanto a la procedencia territorial, esto es expresivo de que la institución tenía una visibilidad mayor que el resto de los casos analizados, preponderantemente de los partidos vecinos, otras jurisdicciones de la provincia de Buenos Aires y otras provincias preponderantemente del sur del país. El ISFD N°47 tenía un fuerte anclaje en la propia ciudad y en las localidades del interior de la provincia, conformando su matrícula en porcentajes bastante próximos.

Tabla 2. Lugar de procedencia geográfica de los estudiantes
de acuerdo a la institución

Tabla 2 Nueva 160919

En las dos instituciones donde se mostró el desplazamiento geográfico para continuar con los estudios, UNLP e ISFD N°47, se visibilizan dos problemáticas. La primera está vinculada a las diferentes condiciones de posibilidad de realizar esos traslados de acuerdo con el género de los estudiantes y el segundo, que presenta vínculos con la anterior, es la reducción paulatina de los traslados para poder iniciar los estudios con el incremento de la edad. Además, tenemos que tener en cuenta que ello nos indica la presencia de experiencias sociales heterogéneas y disímiles de ser estudiante de los profesorados de educación física. Considerando esta diversidad, nos concentraremos en analizar una serie de variables que nos permiten comprender las condiciones sociales que posibilitaban y encuadraban el ingreso de los estudiantes. Para ello, trabajaremos con el máximo nivel educativo finalizado por los padres y la situación ocupacional de ellos, con el objeto de poder por un lado describir el contexto educativo y laboral de la familia de procedencia y por otro lado ver si estas variables nos posibilitan aportar a la comprensión de los rasgos presentados hasta el momento.

Sobre el nivel educativo de los padres

Al indagar en los niveles educativos de los padres retomamos la categoría de “clima educativo de los estudiantes” la cual considera los años de escolaridad que poseen de promedio en su hogar, dado que es la empleada por los diferentes informes institucionales y los organismos internacionales lo cual nos posibilitará establecer comparaciones. La clasificación propuesta es retomada del informe llamado “El primer año en las carreras de laFaHCE” (2015). En el mismo se proponen tres niveles, Bajo: donde tanto el padre como la madre tienen estudios secundarios incompletos o inferiores; Medio: donde tanto el padre como la madre tienen finalizado el nivel secundario; y Alto: donde el padre o la madre tienen estudios terciarios finalizados. Empleamos este criterio por permitirnos realizar comparaciones y ser similar al empleado por la SITEAL (Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina). En la tabla 3, están los porcentajes comparados entre las instituciones. Los estudiantes con clima educativo alto se inscribieron en primer lugar en la UNLP, representando en este caso el 46,1%, en segundo lugar, ubicamos al ISFD N°47 de Olavarría con un 44,8%, siendo la más alta entre las instituciones de educación superior no universitarias analizadas, en tercer y cuarto lugar se ubican las dos casas de estudios de Avellaneda: el Instituto San Pablo (36,7%) y el ISFD N°101 (34,7 %) respectivamente.

Tabla 3. Clima educativo de los estudiantes de acuerdo a la institución

Tabla 3 Nueva

Con un clima educativo medio, se encontró en primer lugar el instituto de Olavarría, con un 28,4%, luego el Instituto San Pablo con 26,5%, prosigue el ISFD N°101 con un 23% y finalmente la UNLP con un 23%. Por último, con un clima educativo bajo, la primera institución era el ISFD N°101 de Avellanada, en segundo lugar, el Instituto San Pablo, en tercer lugar, la UNLP y en cuarto el ISFD N°47 de Olavarría. Un elemento que llama la atención es que el clima educativo bajo de los ingresantes de la FaHCE de ese año es de 14%, mientras que los de Educación Física asciende al 28,9%, lo cual nos habla de una distinción de capitales educativo con el resto de los estudiantes de la misma institución.

Ilustración 2. Clima educativo de acuerdo a la institución y a la franja etaria

Ilustración 2 Nueva

En la ilustración 2, se visualiza de forma comparada el clima educativo de los estudiantes de las diferentes instituciones de acuerdo a la franja etaria. En base a ello, podemos destacar que éste descendía a medida que la edad de ingreso se incrementaba. Los índices más elevados de clima educativo alto se observaron en los grupos de estudiantes que ingresaban entre los 17 y los 19 años, donde fluctuó entre el 53,6% al 35,7% de acuerdo a la institución, reduciéndose estos porcentajes con la edad. El grupo de estudiantes con clima educativo bajo era el que más se incrementó al aumentar la edad de los ingresantes. Cuestión que nos advierte sobre posibles cambios en las condiciones sociales de posibilidad, en esos casos, a medida que se incrementa la edad.

A continuación, consideraremos las trayectorias de los padres en los estudios de nivel superior, tanto universitarios como no universitarios, de los estudiantes e ingresantes del primer año. Los estudiantes de la UNLP presentaron los índices más elevados, donde el 24,1% de ellos tanto el padre como la madre tenían estudios de dicho nivel finalizados, el 22,1% sólo uno de los padres y el 51,7 ninguno de los dos. La institución que presentaba más proximidad era el ISFD N°47 de Olavarría, donde el 17,9% tenía ambos padres con dichos estudios, el 26,9% uno de los padres, es propio destacar que este índice era el mayor en el rubro, y el 55,2% ninguno de los padres tenía estudios finalizados en el nivel. En las dos instituciones de Avellaneda se avistan índices similares, siendo levemente superiores los niveles de estudio en la institución privada. En el Instituto San Pablo, el 16,3% tenía ambos padres con este nivel de estudios y el 20,4 con uno de los dos. Mientras que en el ISFD N°101 dichos números ascendieron al 15,8% y a 18,9 % respectivamente, al mismo tiempo que es donde se identificó el porcentaje más alto de padres sin estudios terciarios finalizados.

Ilustración 3. Estudiantes de acuerdo a las experiencias de los padres en el nivel terciario (universitario y no universitario)

Ilustración 3

Las instituciones de Avellaneda, sin importar si son públicas o privadas recibían estudiantes con trayectorias educativas familiares muy similares.

Ilustración 4. Estudiantes de acuerdo a las experiencias de los padres en el nivel superior (universitario y no universitario)
de acuerdo a la franja etaria

Ilustración 4

Lo último que analizaremos es el máximo nivel educativo finalizado por los padres. En ese terreno, encontramos que entre los padres de los estudiantes de la UNLP que realizaban el profesorado en Educación Física se percibieron los indicen más elevados de padres con estudios universitarios finalizados. Además, las madres de los estudiantes lograron niveles educativos más elevados que los padres. Asimismo, el 60% y 76,4% de los estudiantes tenía padres y madres respectivamente con más de diez años de instrucción.

En el ISFD N°47, no identificamos alumnos que sus padres no tengas instrucción alguna, presentándose el mayor índice de madres con estudios terciarios y ellas además terminaron en mayor proporción niveles educativos más elevados que los padres. Se observa en este caso que el 64% y el 77% de los estudiantes poseían padres y madres con más de diez años de instrucción respectivamente.

En el ISFD N°101, también se advirtió el mismo fenómeno entre las madres, también el mayor índice de los padres y madres se ubican dentro del nivel secundario. Por último, en el Instituto San Pablo los alumnos al ser consultado sobre el máximo nivel educativo finalizado por el padre respondieron: 2% sin instrucción, 34% nivel primario, 40% nivel secundario, 2% educación superior terciaria no universitaria, 16% estudios universitarios, 6% no sabe/ no recuerda. Para el caso de las madres 4% sin instrucción, 20% nivel primario, 50% nivel secundario, 16% educación superior terciaria no universitaria, 8% estudios universitarios.

Considerando de manera comparada esta variable entre las instituciones, debemos destacar que era compartido, en todos los casos, el mayor nivel educativo finalizado de las madres en relación a los padres. Entre los cursantes del primer año de la UNLP se identificó el mayor porcentaje de padres y madres con estudios universitarios finalizados y en el ISFD N°47 de Olavarría se halló el más alto porcentaje de madres con estudios de nivel superior finalizados (universitarios y no universitarios).

Si comparamos estos números con el resto de la población argentina de entre 40-59 años, rango en el cual podemos ubicar teóricamente a los padres de los estudiantes, conseguimos afirmar que el nivel educativo familiar de los ingresantes se encontraba por sobre la media de la población argentina[6].

Además, se observó que más del 60% de las personas que acceden a la educación superior procedía de familias donde los padres ostentaban más de 10 años de educación. Asimismo, es pertinente aclarar que a medida que aumentaba la edad de ingreso disminuye la posibilidad de iniciar los estudios, pero entre aquellos que accedían el clima educativo es muy distinto al de los más jóvenes, presentando menores credenciales familiares.

Por lo expuesto, es pertinente plantear que para el acceso a los estudios de nivel superior era necesario un determinado capital educativo familiar y económico, es decir no alcanza con discutir quiénes son los que ingresan a las instituciones de formación sino deberíamos discutir primero quiénes tienen acceso a su inscripción, y en los cuatro casos desplegados encontramos proporcionalmente población con niveles educativos superiores a la media del país. En el capítulo próximo volveremos sobre esta variable al analizar a los estudiantes del último año. Pero antes de cerrar, si comparamos estos resultados con los datos del año 2002 de aquellos sujetos que siguen carreras de formación docentes, analizados por Marta Kisilevsky (2002), donde los padres poseían mayor nivel educativo que las madres, vemos el proceso inverso al identificado entre los ingresantes de educación física. Del mismo modo, entre los estudiantes de nivel superior no universitario en el año 2014 se repara que el acceso lo efectuaron aquellos que tenían mayor nivel educativo finalizado que los que lo hacían en 2002. Proceso inverso se reconoce entre los que lo desarrollaron en el nivel universitario, dado que el nivel educativo de los padres era menor al registrado en el año 2002.

El desarrollo realizado nos abre dos problemáticas, la primera de ellas se vincula al cambio en las condiciones sociales requeridas para el acceso a los estudios de nivel superior si los comparamos con los datos del año 2002. La segunda cuestión, la cual para el caso resulta altamente relevante, se desprende de las similitudes advertidas entre los estudiantes de la UNLP y del ISFD N°47 de Olavarría y entre el ISFD N°101 y el Instituto San Pablo, que permite discutir las narrativas que vinculan linealmente el origen social con el acceso a un determinado tipo de institución de la educación superior. Al mismo tiempo, estos datos nos hacen preguntarnos sobre las percepciones en el territorio de las instituciones y de las ofertas formativas, como así también que permite la distribución en el territorio de las carreras de formación docente. Antes de ingresar en esa problemática, nos parece importante continuar el desarrollo, analizando la situación ocupacional de los padres de los estudiantes.

La situación ocupacional de los padres

La situación ocupacional de los padres será otra variable a considerar al momento de analizar las condiciones socio-económicas de los estudiantes. En ese terreno, lo primero que reparamos al momento de iniciar el estudio es la baja tasa de hijos de madres o padres desocupados, si tenemos en cuenta que en el año 2014 el índice de desocupación entre la población activa de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC) era del 7,5 %, en los casos examinados el indicador más alto se observó en el ISFD N° 101 que tenía a los estudiantes de entre 20 y 25 años con un porcentaje del 2,5% en dicha situación. Esta primera cuestión nos habla, de que nos encontramos ante un sector “privilegiado” en términos ocupacionales. Como se observa en las ilustraciones 5 y 6 casi la totalidad de los padres se ubicaba entre ocupados e inactivos.

Ilustración 5. Situación ocupacional de las madres de acuerdo a la franja etaria por institución

Ilustración 5 Nueva

Si focalizamos, apreciamos que entre las madres se presentaron los mayores porcentajes de inactivo dado que completaron bajo este rubro principalmente el rol de ama de casa. Asimismo, el incremento que encontramos entre los grupos de estudiantes de mayor edad se debe principalmente a una cuestión generacional al aumentar los índices de padres y madres jubilados. Entre el grupo de estudiantes que poseía hasta 19 años de edad los mayores cómputos de ocupación estaban en el ISFD N°47 y la UNLP. En general notamos que el porcentaje de ocupados se reducía al incrementarse la edad de los estudiantes, salvo en el Instituto San Pablo y en el grupo que tenía entre 26 y 30 en el ISFD N°101.

Ilustración 6. Situación ocupacional de los padres de acuerdo a la franja etaria por institución

Ilustración 6

Como se observó en este apartado los jóvenes que se inscribieron a una carrera terciaria tanto universitaria como no universitaria, pertenecían a grupos sociales donde sus padres se encontraban preponderantemente ocupados. A continuación, nos concentraremos en las trayectorias educativas y laborales de los ingresantes.

Trayectorias educativas de los estudiantes

En este apartado nos adentramos en las trayectorias educativas previas de los estudiantes del profesorado. Lo primero que consideramos fue la modalidad de gestión en la cual finalizó sus estudios secundarios, los números fluctuaron considerablemente de acuerdo con la institución.

En la Universidad Nacional de La Plata el 59,5% finalizó en una institución pública y el restante 40,5% privada. En el ISFD N°47 el 70,1% lo hizo en instituciones públicas y el restante 29,9 en privadas, siendo esta casa de educación superior donde se dio el índice más elevado de estudiantes provenientes del sector estatal. En el ISFD N°101 el 51,5% de los estudiantes finalizó en dependencias públicas y el restante 48,5% en privadas. Por último, en la única institución privada de este estudio, se observó la preponderancia de esta modalidad de gestión en los estudios medios, ascendiendo al 52,9% ubicándose el restante 47,5% en escuelas públicas. En todas las instituciones se advirtió que las mujeres presentaban índices más elevados de estudios finalizados en instituciones privadas que en los varones.

Sí tenemos en cuenta la franja etaria de los estudiantes de cada institución, no vemos una tendencia marcada, ahora bien, sí pudimos advertir que, entre los estudiantes más jóvenes, es decir aquellos que ingresaron con hasta 19 años, se cuantificaron los índices más altos de finalización en instituciones privadas, variando los porcentajes de acuerdo con las ubicaciones geográficas de los institutos.

Con el objeto de contextualizar estos números, se indagó en los datos oficiales difundidos por la Dirección de Estadística de la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, donde en su documento de finalización del año 2016 se planteaba que en el nivel secundario había 1.302.992 estudiantes de los cuales el 62,5% asistían a instituciones estatales y el restante 37,5% a privadas. Estos recuentos nos advierten que, aunque es mayor el número de estudiantes que provienen de instituciones públicas en los profesorados, en términos proporcionales los que transitaron por instituciones privadas en mayor número prosiguieron los estudios superiores, incrementándose ello entre los estudiantes que se inscriben en instituciones radicadas en el conurbano y en la capital bonaerense. Esto se puede ligar a la fragmentación del sistema educativo y en particular del nivel medio, donde los sectores sociales que tienen mayor posibilidad de elección y procuran la prosecución de los estudios superiores seleccionan trayectos educativos privados para sus hijos, en búsqueda de mayores niveles ( Tiramonti, 2004). Además, debemos visibilizar la diferencia entre los géneros, donde en todos los casos en análisis se observó que las mujeres que accedían al nivel superior realizaron en mayor medida su educación media en el circuito privado en comparación con los masculinos de la misma institución. Esta primacía hacia la educación privada entre las estudiantes del género femenino se manifestó en todas las instituciones y en todos los grupos etarios.

Entre los estudiantes del profesorado la mayoría realizó la modalidad de bachiller, los porcentajes fueron similares en los distintos grupos etarios y se exhibe una tendencia, aunque leve en los estudios técnicos entre los varones (Ver tabla 4).

Tabla 4. Título de egreso de los estudios secundarios
de acuerdo a la institución

Tabla 4 Nueva

En la Ilustración 7, exponemos los resultados de la consulta de si realizaron previamente estudios terciarios o universitarios. Lo que aparece como una propiedad común es que la cantidad de casos afirmativos se incrementa con la edad. Ahora bien, hay instituciones como son el ISFD N°101 y la UNLP donde entre los grupos de mayor edad los porcentajes ascendían hasta un 66% de casos afirmativos, tendencia que no se observó entre los alumnos del Instituto San Pablo y en el ISFD N°47. Además, estos datos nos mostrarían que para casi el 90% de los estudiantes que tenían hasta 19 años, sin importar la institución, la elección de esta carrera era la primera en su recorrido por los estudios de nivel superior. Cualidad que los diferenciaría a más del 60% de los estudiantes del ISFD N°101 y en la UNLP de mayor edad. Aunque es propio destacar también que entre los estudiantes de mayor edad, una buena parte de ellos, ésta era su primera experiencia en el nivel superior.

Ilustración 7. Estudiantes que realizaron estudios terciarios o universitarios previos a su ingreso a la carrera

Ilustración 7 Nuevo

Al indagar en los estudios previos de nivel terciario encontramos casos que anteriormente habían iniciado el profesorado de Educación Física. Este número ascendió a un 18,4% entre los ingresantes del Instituto San Pablo, un 10,1 % entre los del ISFD N°101 y un 4,1% entre los de la UNLP. Los alumnos del Instituto San Pablo que se inscribieron previamente en el 55,4 % de los casos lo había hecho en el ISFD N°101, manifestando que no pudo ingresar, esto nos enseña que la elección de esta institución privada se encuentra relacionado a las políticas de ingreso de las instituciones estatales, donde la demanda excede las posibilidades institucionales de ingreso. Entre los ingresantes del ISFD N°101 el 30% lo había hecho previamente en el Instituto Espíritu Santo de Quilmes y en el 10% en el Instituto San Pablo, asimismo un 15% había iniciado la carrera en la UNLP. Por último, entre los ingresantes de la UNLP se advirtió una amplia heterogeneidad de instituciones, manifestando en un 28% que había iniciado previamente sus estudios en la misma institución y el 9,8% en la Universidad Católica de La Plata.

Un grupo de ingresantes al profesorado de educación física realizó cursos de capacitación vinculados a la disciplina, aunque los porcentajes varían considerablemente. En el ISFD N° 101 ascendió este número al 21,7%, en el Instituto San Pablo al 14,7%, en la UNLP al 13,7% y 4,4% en el ISFD N°47. Debemos considerar que la realización de cursos se incrementaba exponencialmente a medida que aumenta la edad de los ingresantes.

Además, los ingresantes tenían intenciones de efectuar cursos vinculados a la educación física en un 94,4% en la UNLP, en un 98% en el ISFD N°101 y en el Instituto San Pablo, y en un 100% en el ISFD N°47.

Las temáticas que concentraban el mayor interés fueron similares en las cuatro instituciones, destacándose de acuerdo con su orden de prioridad: Entrenador deportivo, Preparador físico deportivo, Entrenador Personal, Guardavidas. Salvo en el último caso, en las tres opciones anteriores los porcentajes eran más elevados entre los varones, aunque no debemos olvidarnos de que fueron las más seleccionadas también por las mujeres. Aunque con un menor grado de elección en las capacitaciones relacionadas con la instrucción de danza o baile, la actividad física y/o deportiva para la tercera edad o con personas con discapacidad y en los primeros auxilios se presentaron porcentajes más elevados entre las mujeres.

Situación ocupacional de los estudiantes

A continuación, analizaremos la situación ocupacional de los estudiantes. En la ilustración 8 podemos observar que a mayor edad al momento del ingreso los estudiantes debieron combinar sus estudios con su actividad laboral a diferencia de los estudiantes menores de 19 años donde los índices de empleo no superaban el 25%. A partir de los que ingresaban con 20 años los números superaron el 50% llegando hasta un 100% en los que iniciaron con más de 26 años. Ahora bien, es llamativa la diferencia que se muestra entre los estudiantes del ISFD N°47 donde en todos los grupos etarios se dieron los índices más bajos de alumnos que poseían empleo, esto debe ligarse a que entre los estudiantes de esta institución se encontraban los valores más altos de ocupación de ambos padres, es decir que gozaban de una licencia familiar para inscribirse en el mercado de trabajo. Razones similares se podría encontrar entre los estudiantes de la UNLP, aunque en estos casos los porcentajes eran más elevados.

Ilustración 8. Estudiantes que trabajan de acuerdo a la franja etaria y a la institución

Ilustración 8 Nuevo

A aquellos estudiantes que estaban trabajando se los consultó si su empleo tenía vinculación con la Educación Física, el deporte o alguna práctica corporal, ante esa pregunta, llama la atención que en un 56,2% en el ISFD N°101, en un 33% en la UNLP y el ISFD N°47 y el 15,8% en el Instituto San Pablo, respondieron afirmativamente siendo ingresantes a la carrera. Números que nos hablan de una inserción temprana en el mercado de trabajo de la disciplina. Esta cuestión, ostenta sus números más elevados entre aquellos estudiantes que poseían menor edad, como se observa en la ilustración 9.

Ilustración 9. Porcentaje de estudiantes que su empleo está vinculado a la Educación Física por franja etaria e institución

Ilustración 9

Los estudiantes y sus vínculos con las prácticas corporales

Como se planteó al inicio de este capítulo existe en el imaginario social una asociación entre el estudio de educación física y la realización de actividades deportivas. Es por esta razón que problematizaremos tal cuestión. Para ello, una última variable que queremos presentar en esta descripción inicial de los estudiantes que ingresan a los profesorados en Educación Física es la vinculación que ellos mantienen con la práctica deportiva.

La tabla 5 nos muestra los porcentajes de estudiantes que realizaban actividad física, deportes, gimnasia o alguna práctica corporal de acuerdo con la institución al momento del inicio de la carrera. Vemos que es una tendencia común la ejecución de alguna práctica corporal, siendo similares estos porcentajes en los distintos grupos etarios y géneros, circulando entre el 93,1 % al 100%. Si comparamos estos números con los de la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) de año 2013, se exalta más la singularidad de este colectivo poblacional, dado que el 50,6% de la población adulta, mayor de 18 años manifestó no realizar actividad física o deportes en el último mes. Es decir, que este grupo social se distingue por poseer elevados porcentajes de realización de actividad física y deportiva, en relación con el resto de la población.

Tabla 5. Porcentaje de estudiantes que realizan actividad física
y/o deportiva por institución

Tabla 5 Nuevo

En la tabla 6, vemos la distribución de las prácticas deportivas por el género de los estudiantes, en ese contexto encontramos que hay prácticas que eran preponderantemente masculinas como es el caso del fútbol, el rugby, la musculación en el gimnasio, el básquet y el boxeo; y otras que acaecían femeninas, como la danza, las distintas vertientes de gimnasia, el hándbol, el hockey, el patín y el vóley. Por último, las artes marciales, el atletismo, la natación y el softbol no presentaban una distinción en su participación por el género de los estudiantes.

Tabla 6. Prácticas deportivas de acuerdo al género y la institución

Tabla 6 nuevo

En la tabla 7 conseguimos ver qué próximo al 80% de los estudiantes, en alguna de la práctica corporal que realizaban, participan de encuentros o competencias, lo cual nos hablaría de la prevalencia de una modalidad de vinculación con las prácticas corporales en sus vertientes competitivas por los estudiantes del profesorado en Educación Física.

Tabla 7. Participación en encuentros y competencias de forma regular. Distribución de acuerdo al género y a la institución

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Ahora bien, en la ilustración 10, también nos señala que salvo en los grupos etarios más bajos, donde la distribución era próxima al 50%, la participación se realiza/ó por fuera de un marco institucional y normativo.

Ilustración 10. Porcentaje de estudiantes que se encuentran o no en asociaciones a alguna federación de acuerdo a la franja etaria y la institución

Ilustración 10

También, esta gráfica, refleja como a medida que se incrementaba la edad disminuía el porcentaje de estudiantes que se encontraban asociados o inscriptos en alguna federación o asociación que regule la práctica deportiva que realizaban. Además, es importante mencionar que este porcentaje tenía comportamientos similares tanto en los varones como en las mujeres, siendo la edad la variable que la modificaba.

Conclusiones

Cerrando este capítulo, nos interesa recuperar algunas cualidades que caracterizaban el perfil social y cultural de los estudiantes de los profesorados en educación física. En primer lugar, aparecen algunas peculiaridades que podríamos considerar como generales de los que eligieron la carrera. En ese sentido encontramos que, en las cuatro instituciones la población que ingresó puede ser considerada como joven, aunque hemos advertido diferencias en las desviaciones estándares entre las instituciones y la amplitud total, la gran mayoría de la población se ubicó entre los 17 y los 20 años. Otro rasgo que los singularizó de otras carreras docentes es la proporción de género de las matrículas, donde se divisó un componente importante de varones, lo cual era un rasgo particular en comparación con otras carreras docente. El tercer carácter que nos parece importante es que próximo al 90% de los estudiantes realizaba alguna práctica corporal, principalmente de corte deportiva participando de competencias regularmente. En cuarto lugar, los estudiantes del profesorado tenían índices elevados de padres y madres bajo el rubro ocupados en su situación ocupacional, observando números muy bajos de hijos de desocupados. Ahora bien, entre las instituciones registramos diferencias, la primera de ella es la inscripción territorial, en las dos instituciones de Avellaneda la población que asistía a ellas era de la localidad o de los partidos linderos. En cambio, tanto en el instituto de Olavarría como en la Universidad Nacional de La Plata, además de la población local o de los partidos linderos, hay un grupo considerable de estudiantes que se trasladaron para realizar los estudios en cada institución de nivel superior. En el ISFD N°47, lo hicieron principalmente de otros partidos del interior de la provincia, en la UNLP del interior de la provincia, pero también de otras provincias principalmente las del sur del país. Otro rasgo a considerar, que podríamos advertir que se encuentra asociado a la distinción entre las instituciones, se encuentra vinculado al nivel educativo de los padres. En los que asistían a la UNLP, se identificó el clima educativo alto más elevado al mismo tiempo que fue la institución donde se concentraron hijos cuyos ambos padres tienen estudios terciarios (Universitario y no Universitarios) más elevados. Asimismo, la Institución de Olavarría es la que más se emparentó a la UNLP en esa variable. Las dos instituciones de Avellaneda son muy similares en los capitales educativo de sus estudiantes, que en términos comparativos resultaron los más bajos. Lo cual nos habla de una posibilidad mayor de acceso a la educación superior en este partido en relación con el origen social. Sobre estos puntos volveremos en el capítulo tercero al momento de buscar analizar el por qué de la elección de la carrera y de la institución. A continuación, presentaremos los principales rasgos socio- educativos y económicos de los estudiantes que en el año 2014 se encontraban cursando el último año de la carrera.


  1. Utilizaré las comillas para hacer referencia a la categoría de auto-percepción de los actores estudiados.
  2. Es importante aclarar que a lo largo de este trabajo identificamos la clasificación de género femenino/masculino, de modo binario, por ser en ese momento las reconocidas como adscripciones de género impuestas a las poblaciones de ingresantes y estudiantes tanto en las Facultad/Universidad/Institutos. Asimismo, es importante mencionar que ninguno de los encuestados respondió que pertenecía a otro sexo/género.
  3. El ingreso de ese año tuvo una serie de particularidades que afectan a la muestra analizada. En 2014 inicialmente se procedió a realizar el sorteo de acuerdo a las vacantes disponibles, comenzando la carrera los estudiantes seleccionados, los cuales fueron objeto de este estudio. En paralelo un grupo de aspirantes realizó reclamos antes la Dirección de Educación Superior de la Dirección General de Cultura y Educación logrando la apertura de un curso más de primer año a mediados del primer cuatrimestre, grupo que no fue encuestado en este trabajo dado que su creación fue posterior al trabajo de campo.
  4. Las ilustraciones y tablas presentadas a lo largo de este trabajo son de elaboración propia, en base a una encuesta confeccionada, administrada y procesada por el autor para esta investigación. La misma fue administrada durante el mes de marzo de 2014.
  5. Los municipios de Berisso y Ensenada son linderos al de La Plata. Desde el año 2014 la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UNLP se encuentra radicado en el municipio de Ensenada.
  6. Según datos del CENSO 2010 entre la población entre 40 a 59 años tiene como máximo nivel educativo finalizado el 42% estudios primarios, los 19,25 estudios secundarios, el 7,3 estudios terciarios y 7,9 estudios universitarios.


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