Nuestros cursos:

Nuestros cursos:

1 Introducción

En un contexto geopolítico cambiante con tensiones entre Estados Unidos y China, la presente tesis indaga en la relación entre la dinámica política doméstica y exterior de Estados Unidos en la formulación de políticas de liberalización comercial respecto al país asiático en el período 1999-2017. Específicamente, se analizan dos casos. Por un lado, el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) que constituyó un momento nodal en tanto configuró la forma en la que se incorporó China al mercado mundial. Por otro lado, se compara este caso con la incapacidad de sustanciar el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP) donde se observan los impedimentos de Estados Unidos para profundizar políticas de liberalización comercial y un intento fallido de aislar y contener a China.

El propósito de la tesis es poder dar cuenta de cómo se elabora la política exterior de Estados Unidos respecto a China desde fines del siglo XX y qué papel cumplen en este proceso los distintos actores de la sociedad civil. El análisis de la política exterior en relación con la situación doméstica busca así favorecer la comprensión de los problemas que aquejan a Estados Unidos en las últimas décadas: una creciente polarización política, una economía que no logra recomponerse tras la crisis de 2008 y una serie de tensiones sociales a nivel nacional.

A su vez, este análisis del vínculo entre la dinámica política doméstica y la política exterior norteamericana resulta relevante para identificar las dificultades que atraviesa actualmente Estados Unidos como principal potencia imperialista y su rivalidad con China. Este tipo de análisis busca explicar los cambios y continuidades, las fortalezas y debilidades del poderío norteamericano. En otras palabras, se aspira contribuir a la caracterización del imperialismo estadounidense contemporáneo.

La presente introducción se ordena en cuatro apartados. Primero, se expone el estado de la cuestión sobre la caracterización de la relación entre Estados Unidos y China y el vínculo entre política doméstica y exterior estadounidense. Luego, se explicita el planteo del problema de investigación y la delimitación de los objetivos. En tercer lugar, se describe la estrategia de abordaje teórico-metodológica y, por último, se presenta la estructura de la tesis.

Estado de la cuestión

A continuación, se exponen los antecedentes atendiendo a dos ejes. En primer lugar, se incluyen las discusiones en el campo de las Relaciones Internacionales sobre cómo caracterizar la relación entre Estados Unidos y China y cómo se aborda la formulación de la política exterior norteamericana. Se comprende en esas discusiones las posiciones de los referentes de las tradiciones realista, liberal, institucionalista, constructivista, heterodoxa y marxista. En segundo lugar, se incorporan específicamente los debates sobre la relación entre la política doméstica y la exterior.

En base a estos ejes y tradiciones, se ordenan los principales estudios sobre los casos analizados, a la vez que en cada capítulo de la tesis se presenta debidamente una revisión de la literatura académica específica de los temas tratados.

Estados Unidos ante China

Como señaló acertadamente Perry Anderson (2014), en Estados Unidos no hay un límite claramente definido entre los principales académicos, diplomáticos, asesores, ideólogos y elaboradores de la política exterior. Conforman un mismo grupo y sus puestos muchas veces son intercambiables, independientemente del partido político que controle la administración pública en cada contexto.

Los más destacados teóricos y políticos contemporáneos de las relaciones internacionales en Estados Unidos pueden categorizarse a partir de la clásica división del campo entre liberales y realistas. Esta distinción en el caso norteamericano tiene sus propias expresiones particulares. Allí encontramos una vertiente “wilsoniana” que entiende la política exterior como medio para garantizar la democracia y la libertad en el mundo. La otra visión, más netamente realista, focaliza en las amenazas a la seguridad nacional por parte de enemigos externos. Estas premisas ideológicas, en muchos casos se combinan y matizan en “neorrealistas” y “neoliberales”, existiendo también planteos más híbridos o que escapan a estas grandes visiones, incluyendo una mirada más constructivista o institucionalista.

En todos los casos, aparecen las explicaciones basadas en presupuestos consolidados: la política exterior de determinado Estado responde al objetivo de incrementar el poder, sostener la seguridad nacional o la intención de establecer relaciones pacíficas y armónicas entre estados. Sobre las premisas ideológicas ya asumidas se explica la situación histórico-concreta e incluso se elabora política. Muchos de los trabajos mainstream incluyen, por lo tanto, recomendaciones y recetas a aplicar por parte del Estado norteamericano. En contraste, veremos las perspectivas heterodoxas y marxistas que parten de otra perspectiva teórico-metodológica.

Los herederos del realismo

Bajo esta tradición, resaltan como importantes analistas, políticos y estudiosos de la política exterior norteamericana, Robert Kagan, Zbigniew Brzezinski, Robert Art y el propio Henry Kissinger.

Empezando por Kagan, asesor con gran influencia en varios gobiernos recientes, observamos en su obra una concepción diametralmente opuesta a la propuesta por los liberales. Discute con la idea de que ante un declive de Estados Unidos persista el orden mundial liberal. Sostiene que este orden depende de la labor de potencias capaces de mantener el libre comercio, usando todas las herramientas necesarias, incluso el poder militar. En este sentido, concibe que tanto China como Rusia no podrían conservar ese orden liberal y que todo cambio en el balance de poder puede devenir en un conflicto bélico (Kagan, 2012). Ante esta situación de avance de la “jungla” sobre el “jardín” del orden liberal, en su reciente obra, Kagan plantea la necesidad de que Estados Unidos defienda el orden para lo cual resulta necesario profundizar la alianza con la Unión Europea, abandonar los intentos de políticas proteccionistas volviendo a impulsar el TPP y sostener fuertemente el poderío militar asegurándose evitar errores como lo fueron las invasiones a Irak y Vietnam (Kagan, 2018).

Por otro lado, Brzezinski fue quizás una de las figuras más emblemáticas de la política exterior norteamericana. Su preocupación central estuvo en los últimos años en el ascenso de China como un peligro para Estados Unidos. Brzezinski analizó en su último libro, las fortalezas y debilidades de la potencia norteamericana, estableciendo la importancia de revitalizar el poderío. Sostuvo que era fundamental reforzar el vínculo con Europa, Rusia y Turquía para aislar a China. Fortalecer Occidente y jugar un papel importante en la estabilización de Asia aparecen como las recetas geopolíticas fundamentales sumadas a la necesidad de atender las debilidades internas. Sin embargo, no descartaba la posibilidad de que escalase el conflicto geopolítico entre China y Estados Unidos, el cual entendía que podía ser muy destructivo ideológicamente (Brzezinski, 2012). Estos planteos de Brzezinski resultaban opuestos a los de Kissinger (2015) centrados en afianzar los lazos con China para enfrentar a Rusia. Sostuvo la importancia de la colaboración entre el gigante asiático y Estados Unidos para la paz mundial, siendo fundamental que este último mantenga su competitividad y su papel geopolítico.

En línea con estas preocupaciones típicas de la tradición realista, Art define los intereses nacionales de Estados Unidos: evitar un ataque externo; prevenir guerras entre grandes poderes de Eurasia; mantener el acceso a un precio razonable de petróleo; preservar un orden económico internacional abierto; fomentar la democracia y el respeto por los derechos humanos y proteger el medio ambiente (Art, 2003). Estos intereses, según Art, remiten tanto a la realpolitik como al internacionalismo liberal. Requieren en todos los casos que Estados Unidos sostenga su fuerte poderío militar y sus alianzas con ciertos países clave. Respecto a China, observaba la posibilidad de su ascenso, pero acotado a nivel regional y no como una amenaza a los Estados Unidos como lo fue la Unión Soviética.

Recientemente, en el marco de esta tradición, se profundizaron las preocupaciones sobre el crecimiento de China. En particular, las discusiones se avivaron tras los planteos de Allison (2017) sobre la “trampa de Tucídides” y la posibilidad del desarrollo de una guerra entre una potencia establecida y otra en ascenso, y de Mearsheimer (2018, 2021) con sus críticas a las políticas liberales de “engagement” de China y su caracterización sobre la apertura de una nueva guerra fría.

En línea con estos planteos generales, en la literatura académica que analiza específicamente la política exterior de Estados Unidos respecto a China abunda la bibliografía heredera del realismo que focaliza en China como una amenaza. El ingreso de China a la OMC abrió un escenario para la constitución del gigante asiático como potencial competidor, no como aliado. Bajo esta perspectiva, el Estado norteamericano debe orientarse hacia políticas que garanticen la seguridad nacional (Bernstein y Munro, 1998; W. I. Cohen, 2010; Friedberg, 2012; Hundt, 2006; Layne, 2007; Mearsheimer, 2014; Sutter, 1998, 2003; Swaine, 2011).

La tradición liberal, el constructivismo y el institucionalismo

Dentro de los políticos-académicos del campo de las relaciones internacionales contemporáneas, desde una perspectiva liberal se destacan los aportes de Michael Mandelbaum, G. John Ikenberry, Charles Kupchan y Walter Mead.

Como buen liberal, Mandelbaum parte de una comprensión de la historia del siglo XX como el triunfo de la paz, la democracia y el libre mercado. Desde esa mirada, Estados Unidos resulta “el gobierno del mundo”, el único capaz de garantizar estos valores. Sin embargo, últimamente presenta ciertas dificultades para poder desenvolver ese papel. Comprende que el problema no es el ascenso de China y qué hacer al respecto, sino cómo subsanar la brecha entre los ideales y valores propios de la excepcionalidad norteamericana con la realidad actual (Mandelbaum y Friedman, 2011). Mandelbaum destaca la importancia de resolver el problema del déficit, invertir en educación, infraestructura y en I+D. Discute con la posibilidad de un declive de Estados Unidos como potencia, en tanto que ni China ni Rusia tienen el poder de ser garantes de la seguridad y la economía mundial. En este sentido, sostiene que lo peor para el mundo es que Estados Unidos sea una potencia débil y que para revertirlo es fundamental solucionar los problemas internos y profundizar una política de cooperación y difusión de los valores occidentales (Mandelbaum, 2010). En este sentido, aunque desde una perspectiva más pesimista analiza en sus últimos libros los fracasos de la política exterior norteamericana posterior a la Guerra Fría entre los que incluye no sólo los desaciertos militares sino también la incapacidad de lograr que China se democratice, enfatizando la necesidad de un cambio de política de Estados Unidos dejando de asumir que el crecimiento económico generará transformaciones democráticas de por sí (Mandelbaum, 2016). Los países occidentales, especialmente Estados Unidos y los europeos, deben dar el ejemplo mostrando cómo sus sistemas políticos son atractivos, incentivando así a las fuerzas democráticas al interior de Rusia, China e Irán: Mandelbaum concibe que la paz es fruto de la democracia, pero que ésta no puede ser impuesta desde el exterior (Mandelbaum, 2019).

En esta misma tradición liberal encontramos también las formulaciones de Ikenberry focalizadas en la cooperación entre Estados que acuerden con el liderazgo norteamericano. Parte de comprender que la crisis que acecha al orden mundial liberal encabezado por Estados Unidos es una crisis de autoridad. Está en cuestión los roles, la organización y la distribución, pero no el orden liberal en sí mismo (Ikenberry, 2011). Argumenta la necesidad de que Estados Unidos lidere a partir de reglas”, para lo cual resulta necesario que busque mecanismos de renegociación del pacto hegemónico y a la vez que retome fuertemente su discurso y filosofía del internacionalismo liberal”. Sostiene que la rivalidad entre China y Estados Unidos no será una batalla ideológica, por el contrario, muestra cómo las ideas, las tradiciones y los legados históricos de cada país no divergen en elementos centrales (Ikenberry et al., 2015). China es incapaz de organizar un nuevo orden mundial entendiendo que su crecimiento se dio en el marco del sistema liberal liderado por Estados Unidos. Por el contrario, lo que busca es escalar en estatus y autoridad en el sistema existente, no fundar un orden alternativo (Ikenberry, 2011). En este sentido, el objetivo de Estados Unidos debe ser afianzar la cooperación tanto con los países que tienen regímenes no liberales, Rusia y China especialmente, como con los Estados afines, buscando reforzar las instituciones, la funcionalidad y la legitimidad del orden internacional liberal (Ikenberry, 2020).

Compartiendo el mismo marco ideológico, se encuentran las formulaciones de Kupchan. Defensor también del “internacionalismo liberal” plantea la necesidad de profundizar los lazos de cooperación, entendiendo que es menester desarrollar una reformulación del consenso global. En este sentido, se corre del planteo de declive de Estados Unidos y sucesión de hegemonía china, para exponer la idea de un nuevo orden mundial sin un centro gravitacional. Kupchan sostiene que el rol de Estados Unidos es justamente afianzar sus lazos con China para contenerla (Kupchan, 2012). En sus formulaciones más recientes enfatizó en la necesidad de superar la política aislacionista de Trump, fortalecer la cooperación internacional y “poner la casa en orden”: Estados Unidos no puede funcionar como modelo para el mundo con un escenario político tan polarizado e instituciones republicanas disfuncionales (Kupchan, 2020).

Mead, por su parte, se presenta abiertamente como “abogado del proyecto norteamericano” comprometido con el capitalismo y el libre mercado. El poder de Estados Unidos aparece concebido como producto de tres poderes: el militar, el “pegajoso” o económico (vinculado con la capacidad de atar a otros países por medio de la relación comercial) y el poder “dulce” asociado con los valores y cultura norteamericana ampliamente difundidos en el mundo. En este esquema, en la relación entre China y Estados Unidos, China aparece asociada al poder “pegajoso”. La inserción del país asiático en la economía mundial la hizo más dependiente de Estados Unidos. Debido al grado de interdependencia de ambas economías, Mead sostuvo la imposibilidad de un enfrentamiento abierto entre estos países (Mead, 2004).

En todos los análisis liberales, por lo tanto, podemos apreciar una mirada relativamente optimista del dominio norteamericano y una inviabilidad de sucesión hegemónica, más allá de las dificultades que pueda enfrentar Estados Unidos. El orden mundial liberal aparece como el elemento central indiscutible y superpoderoso. En este marco teórico que enfatiza la cooperación por sobre el conflicto, se acuñó el discutido término “Chimerica” en alusión a la simbiosis económica entre ambos países (Ferguson y Schularick, 2007). En este sentido, abundan los trabajos específicos sobre la política exterior de Estados Unidos respecto a China que consideran complementaria la relación entre ambos países y especialmente positivo para la economía norteamericana el ingreso del gigante asiático a la OMC (Berger, 2001; Branstetter y Lardy, 2008; Devereaux et al., 2006; Lampton, 2001; Lardy, 2002; Lincicome, 2021; Lu y Xia, 2010; Osius, 2001; Shambaugh, 2013; White, 2013). En la misma línea, sobresalen una serie de trabajos optimistas y defensores del TPP (Fergusson et al., 2015; Green y Goodman, 2015; Hamilton, 2014; Petri y Plummer, 2016; Rubinson, 2017; Tellis, 2014; Twining et al., 2016; J. D. Wilson, 2015).

Si bien resultan perspectivas a simple vista polares, las tradiciones realista y liberal fueron logrando consensos y los límites muchas veces resultan difusos, en tanto muchos autores buscan incorporar elementos de las dos corrientes. En ese marco de confluencia, se destacan los planteos del institucionalismo neoliberal de Nye (2020, 2023) quien reafirma las fortalezas de Estados Unidos ante China, pero alertado sobre cómo la “histeria” respecto al ascenso del gigante asiático puede hacer que Estados Unidos juegue de manera ineficaz sus cartas. Entre las cuales destaca la importancia del vínculo con otros países, principalmente fortalecer la relación con Japón, y el papel predominante en los organismos internacionales. Contra la idea de una “trampa de Tucídides” sostiene la posibilidad de una “trampa de Kindleberger” entendiendo que antes que una guerra entre una potencia en ascenso y otra declinante, puede desarrollarse una situación similar a la de la década del 30’ con Estados Unidos no contribuyendo al orden internacional al no asumir el rol de “proveedor de bienes públicos globales” ante una Gran Bretaña debilitada. Refuerza, en este sentido, la importancia de la interdependencia y la necesidad de una política equilibrada, entendiendo que cualquier tipo de esfuerzo por desacoplarse será una estrategia fallida que reducirá el poder de Estados Unidos. En esta línea también se encuadran otros trabajos recientes (Actis y Creus, 2020; Freeman, 2021).

Por otra parte, identificamos análisis desde una mirada constructivista atentos a la construcción de identidades y discursos de los actores y su rol en la política exterior. En este sentido, sostienen que las relaciones pacíficas entre Estados Unidos y China responden a la construcción de una identidad democrática por parte de la potencia norteamericana que dificulta el desarrollo de políticas agresivas por parte de China (Hayes, 2013). En esta perspectiva, los aciertos y fracasos de la política exterior norteamericana respecto a China se explica por las imágenes y narrativas construidas sobre el gigante asiático (Lubman, 2004; Pan, 2012; Skonieczny, 2017, 2018a, 2019; O. Turner, 2014).

Los análisis heterodoxos y marxistas

Los trabajos específicos en el campo de las relaciones internacionales desde una mirada heterodoxa o marxista son menos abundantes y están atravesados por un conjunto de debates teórico-políticos que abordaremos en profundidad en el siguiente capítulo junto con sus discusiones con las tradiciones mainstream anteriormente mencionadas.

En lo que respecta estrictamente al estado de la cuestión sobre la relación entre Estados Unidos y China, por un lado, se encuentra una literatura más heterodoxa atenta a los debates sobre una posible transición de poder y cambio de centro hacia China como remarcan Arrighi (2007) y Wallerstein (2003, 2005) y hallamos, por lo tanto, varios trabajos que analizan la relación de Estados Unidos y el país asiático desde esa perspectiva (Gandásegui, 2007, 2016; Glenn, 2016; Li, 2008; Merino, 2018; Treacy, 2021; Zhu, 2006).

En debate con estas lecturas, existen análisis que, encuadrados en una perspectiva neogramsciana, explican el ingreso de China a la OMC como una política impulsada por una clase capitalista transnacional y como un momento en el cual Estados Unidos afirma su poder a nivel mundial, no caracterizando al gigante asiático como una amenaza (Breslin, 2005, 2007; Roden, 2003). Desde este marco, el riesgo para la dominación estadounidense ocurre tras la crisis de 2008 como punto de quiebre y no antes. El TPP aparece como un proyecto hegemónico de Estados Unidos en respuesta a la crisis económica y la rivalidad de China, privilegiando al capital transnacional. Las dificultades para concretarlo son síntomas de una crisis orgánica o de hegemonía, según la definición adoptada de cada autor (Biegon, 2020; Chodor, 2019).

Dentro del marxismo, la política exterior norteamericana aparece sumamente vinculada con las discusiones contemporáneas sobre las nociones imperio-imperialismo (Callinicos, 2009; Hardt y Negri, 2002; Harvey, 2003; Meiksins Wood, 2003; Panitch y Gindin, 2013a). En particular para esta investigación, encontramos especial mención a uno de los casos estudiados el ingreso de China a la OMC- en las elaboraciones de Panitch y Gindin (2013a) que sostienen que la política exterior del Estado norteamericano sobrepasa la proyección de los intereses particulares de la burguesía estadounidense o de alguna de sus fracciones. En contraposición, la política de Estados Unidos es explicada por su rol como imperio garante de los intereses del capital a nivel global. En este sentido, el ingreso de China a la OMC es caracterizado como un hito fundamental en la construcción del capitalismo global (Panitch y Gindin, 2013a). Ahora bien, con estas postulaciones los autores no sostenían las tesis “globalistas” de Robinson (1996) sobre la conformación de una clase dominante transnacional, sino que advertían en sus planteos que la política de Estado Unidos continúa reflejando las presiones de fuerzas sociales internas, a la vez que cumple el papel de imperio informal.

Encontramos en la obra de Panitch y Gindin aspectos nodales para la presente investigación. Especialmente resulta fundamental la concepción del doble papel que cumple Estados Unidos mediante la dominación doméstica e imperialista y su expresión en la relación entre los poderes legislativo y ejecutivo. Sobre esa conceptualización central se desenvuelve el conjunto de la tesis. Como desarrollamos en el capítulo destinado al marco teórico, nuestra perspectiva, sin embargo, difiere en dos elementos. En primer lugar, planteamos que la política exterior de Estados Unidos está motivada por los intereses de expansión global de los capitales norteamericanos y no por la “extensión y defensa del capitalismo global”. Aquí no sólo encontramos una diferente formulación sino una divergencia teórica sobre la relación entre Estado y clase dominante, como ampliamos en el próximo capítulo. En segundo lugar, nuestro planteo desestima la idea de un dominio indiscutido de Estados Unidos lectura que suele atribuirse a Panitch y Gindin. Por el contrario, enfatizamos en las contradicciones entre la dominación doméstica e imperialista y su relación no funcional con la acumulación, entendiendo que son esas contradicciones las que nos permiten comprender las dificultades que atraviesa Estados Unidos en las últimas décadas.

Política doméstica y exterior

A partir de lo expuesto, amerita detenernos en los modos en que es concebida la relación entre política doméstica y exterior[1] en el caso de los Estados Unidos y sus particularidades en el siglo XXI.

En general, en el campo de las Relaciones Internacionales, la preocupación por el proceso de formulación de la política exterior suele tener un lugar secundario en relación con los estudios sobre política internacional y el sistema político mundial (Llenderrozas, 2013). En este sentido, el análisis de la política exterior aparece como una subdisciplina. Si bien en el próximo capítulo destinado al marco teórico retomaremos el recorrido de este subcampo, aquí amerita mencionar las formulaciones de Allison (1988), Waltz (1959) y Putnam (1993). Sus trabajos se destacan y han sido influyentes al interesarse en subsanar este problema integrando los condicionantes domésticos al análisis de las relaciones internacionales. Allison es reconocido por sus elaboraciones sobre la toma de decisiones a nivel institucional, Waltz por sus formulaciones sobre las tres “imágenes” (la individual de los líderes, la estatal y la internacional o sistémica más importante en términos explicativos) y Putnam por su planteo de “juego de doble nivel” entre lo doméstico e internacional. En línea con estos trabajos que constituyen aportes destacados en la disciplina, a nivel general encontramos también otros planteos sobre la importancia de la política nacional para comprender la exterior (Evans et al., 1993; Gourevitch, 1978; Keohane y Milner, 1996; Milner, 1997; Milner y Tingley, 2015; Moravcsik, 1993).

Específicamente, para el análisis de la formulación de la política comercial de Estados Unidos, encontramos en líneas generales estudios sobre la dinámica doméstica atendiendo especialmente al papel de las instituciones (Chorev, 2007; Devereaux et al., 2006; Lindsay, 1992; Lohmann y O’Halloran, 1994; Shoch, 2001), los “grupos de interés” (Destler, 2005; Grossman y Helpman, 2001, 2002; Jackson y Engel, 2003) y los procesos de negociación a nivel internacional (Clark et al., 2000; Conceiçao-Heldt, 2011; Odell, 2000).

Como ya advertimos, en cada capítulo de la presente tesis incluimos un estado de la cuestión específico sobre los análisis de las instituciones, los distintos “grupos de interés” y los procesos de negociación según corresponda para cada caso. Amerita, sin embargo, destacar que, dentro de las perspectivas mainstream, escasea una mirada integral de estos aspectos. Los trabajos suelen focalizarse en una de las aristas, desestimando las conexiones entre los niveles y sus temporalidades (Conceição-Heldt, 2013).

A la inversa, a la hora de observar cómo impacta la política exterior comercial a nivel doméstico en el caso de Estados Unidos y sus especificidades en el siglo XXI, es menester resaltar ciertas caracterizaciones. En particular, desde distintas perspectivas teóricas encontramos la preocupación sobre los efectos de la globalización en la dinámica política doméstica (Rodrik, 2021). Centralmente requiere nuestra atención la discusión sobre el impacto del comercio con China en la creciente polarización política en Estados Unidos. A partir de trabajos mainstream sobre los efectos políticos del ingreso masivo de productos baratos provenientes de China tras su ingreso a la OMC, catalogado como el “China shock” (Autor et al., 2013, 2020), se desarrollaron una serie de intervenciones tanto a nivel académico como político[2] al respecto. Especialmente, centradas en el impacto político que genera la destrucción de puestos de trabajo[3]. Varios estudios siguieron esta línea de investigación desde distintas aristas (Che et al., 2022; Feigenbaum y Hall, 2015; Handley y Limão, 2017; Jensen et al., 2017; Pierce y Schott, 2016). Mientras que, en contraposición, encontramos una serie de trabajos que buscaron cuestionar las mediciones y desestimar las conclusiones, justificando que el comercio con China resultaba positivo para los Estados Unidos (Feenstra y Sasahara, 2017; Lincicome, 2021).

Estos análisis si bien abrieron importantes reflexiones sobre el impacto del ingreso de China a la OMC en la política estadounidense, parten de una mirada economicista en la cual aparece una correlación lineal capaz de explicar el ascenso de posturas proteccionistas y “populistas”. A la vez, estos estudios emplean solamente una metodología econométrica[4], quedando por fuera el análisis del accionar de los sujetos, así como también la propia dinámica estatal y de los partidos políticos.

En este sentido, consideramos pertinente profundizar en la historicidad del proceso, de allí que resulta necesario inscribir el análisis y la comparación de los casos trabajados en la tesis en las transformaciones que implicó la creciente internacionalización productiva en la estructura de clases y la dominación atendiendo a las particularidades de la ofensiva neoliberal en y encabezada por Estados Unidos como principal potencia imperialista. Si bien destinamos el capítulo 3 a desarrollar este proceso, aquí amerita explicitar que lecturas recuperamos y buscamos articular a lo largo de la tesis.

En primer lugar, retomamos la comprensión del vínculo entre internacionalización productiva y ofensiva neoliberal (Piva, 2020) entendiendo a esta última como un proyecto de restauración del poder de clase (Harvey, 2015). En ese marco se inscriben las políticas de liberalización comercial analizadas en la tesis, aunque distinguiendo las disímiles temporalidades, divisando en las dificultades para la concreción del TPP signos de crisis de la dominación neoliberal. En este sentido, específicamente, en el caso de Estados Unidos recuperamos los planteos de Fraser (2019) sobre la crisis del “neoliberalismo progresista” como fenómeno particular encarnado en las presidencias del Partido Demócrata.

A la vez, articulamos estas concepciones con las ya mencionadas de Panitch y Gindin (2013a) sobre cómo el Estado estadounidense cumple un doble papel de dominación como potencia imperialista y Estado de su territorio nacional, evidenciada en la relación entre Legislativo y Ejecutivo. A partir de estas reflexiones, comprendemos al Ejecutivo en su ejercicio de la dominación imperialista y al Congreso como caja de resonancia de las relaciones de fuerza a nivel doméstico.

La reproducción de la dominación no la entendemos de manera predeterminada ni tampoco siempre funcional a la acumulación: implica reproducción del conjunto de las relaciones entre las clases y fracciones de clase (Piva, 2012) y, en la especificidad de Estados Unidos involucra la reproducción de las relaciones de fuerza en los dos planos nacional e internacional. Desde esta perspectiva, partimos de comprender que la reproducción de la dominación en ambos planos está mutuamente determinada.

En relación, respecto a la estructura de clases en Estados Unidos, retomamos los planteos sobre un proceso de fractura por arriba, visible en la existencia de una fracción “globalista” cuyo espacio de acumulación es mundial y otra “americanista” cuyo espacio de acumulación es nacional (Hirsch y Wissel, 2011; Katz, 2023; Merino, 2018; Piva, 2020). En estrecha relación se incorporan las caracterizaciones sobre las transformaciones por abajo: la creciente precarización laboral y los cambios en la composición de la clase obrera, los efectos de la caída del empleo manufacturero y su impacto sobre las organizaciones sindicales, sus procesos de lucha y movilización (Moody, 2017; Moody y Post, 2015). Sobre estas transformaciones que constituyen al mismo tiempo resultado y determinaciones de la lucha de clases, se analizan los casos atendiendo a los cambios en las relaciones de fuerza a lo largo del tiempo.

La presente tesis, en este sentido, se inscribe en el campo de las teorías críticas y dialoga con los debates sobre la política exterior norteamericana y trabajos que analizan la relación sinoestadounidense en general. A la vez, la propuesta busca contribuir ante la vacancia de investigaciones empíricas que analicen y comparen estos casos paradigmáticos respecto el vínculo comercial entre China y Estados Unidos desde una mirada marxista que pueda articular la dinámica de la lucha de clases, la relación entre Estado y capital en Estados Unidos y su accionar como potencia imperialista. En este sentido, comparar estos casos contribuye a comprender la génesis de las discusiones que actualmente atraviesa la sociedad norteamericana respecto al comercio con China y el impacto de la crisis económica desatada en 2008 en la dinámica política doméstica.

Planteo del problema de investigación y delimitación de sus objetivos

Estados Unidos, por su posición predominante en el mercado mundial y en el sistema internacional de Estados, amerita ser estudiado en sus especificidades. En particular, el problema que orienta la investigación radica en comprender su vínculo entre la política doméstica y la exterior. El análisis sobre cómo los condicionantes a nivel nacional e internacional se determinan mutuamente constituye una preocupación que orienta la tesis, en contraste a los análisis que focalizan excesivamente en uno u otro nivel de análisis.

Sus especificidades, además, deben ser estudiadas en su dimensión histórica. De allí que resulte especialmente pertinente indagar en las transformaciones que ha tenido la dinámica política estadounidense en el siglo XXI, con la crisis económica desatada en 2008 como un punto de inflexión ineludible. A su vez, el crecimiento de China y su capacidad o no de desafiar el papel predominante de Estados Unidos como principal potencia mundial constituye un eje fundamental para comprender el escenario geopolítico y sus implicancias.

Un análisis acerca de cómo se fueron desenvolviendo las posiciones de Estados Unidos respecto al comercio con China, especialmente ante su ingreso a la OMC y en su intento posterior de contener su ascenso mediante el TPP, resulta un puntapié para comprender la constitución del vínculo comercial entre ambos países y sus transformaciones. A su vez, analizar el modo en que los distintos actores sociales intervinieron en la elaboración de la política exterior de Estados Unidos, permite identificar el desenvolvimiento histórico posterior de tales posiciones y su dinámica conflictiva.

A modo de síntesis, es posible vislumbrar que el análisis se inscribe dentro de una serie de problemáticas más generales sobre distintos aspectos del capitalismo contemporáneo. En primer lugar, permite indagar en la génesis de la reciente guerra comercial entre China y Estados Unidos rastreando los debates al interior de la sociedad estadounidense. En segundo lugar, este trabajo se vincula con el estudio de las diversas formas que adopta la relación Estado-capital frente al proceso de internacionalización del capital profundizado en las últimas décadas. Por otro lado, con las transformaciones en las propias fracciones de la clase dominante estadounidense, así como también los efectos de las crisis económicas sobre éstas y en la dominación política. Por último, se inscribe en las discusiones sobre el rol de Estados Unidos en la geopolítica y el vínculo entre estados-nación, interviniendo así dentro de los debates del campo de las relaciones internacionales y específicamente en aquellas centradas en la noción de imperio e imperialismo.

Estas problemáticas generales orientaron el proceso de investigación. En éste nos propusimos como objetivo general analizar y comparar el proceso de construcción de la posición del Estado norteamericano ante el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (1999-2001) y ante el desarrollo del Acuerdo Trans-Pacífico (2009-2017) a la luz de la intervención de diversos actores de la sociedad civil estadounidense en los debates políticos suscitados al respecto. Especialmente se busca analizar la relación entre Estado y sociedad civil, y su expresión en la dominación doméstica e imperialista, a través del análisis del desenvolvimiento de las posiciones de las corporaciones empresarias, los sindicatos y el Estado norteamericano.

A partir de ese objetivo, los interrogantes que guiaron la investigación fueron varios: ¿Qué cambios y continuidades hubo en las posiciones de Estados Unidos? ¿Qué posiciones tuvieron las corporaciones empresarias norteamericanas sobre éstas y cuál fue su impacto? ¿Qué capacidad de incidencia tienen las corporaciones sobre las políticas respecto al vínculo comercial con China? ¿Qué roles jugaron otros actores sociales, como las organizaciones de trabajadores, en ese proceso de elaboración de la política exterior?

En la tesis se abordan dos problemas vinculados: la relación entre Estado y sociedad civil en Estados Unidos y, entre la dinámica política doméstica y la política exterior norteamericana. Dichos problemas vinculados refieren a la mutua determinación entre dos niveles de análisis: el doméstico y el internacional, atendiendo a las particularidades de las relaciones de fuerza en ambos planos. Para este análisis, se recupera el ya mencionado planteo de Panitch y Gindin (2013) sobre la concepción del doble papel que cumple Estados Unidos mediante la dominación doméstica e imperialista y su expresión en la relación conflictiva entre los poderes legislativo y ejecutivo.

A partir de estas preguntas y problema, se plantea como hipótesis que la expansión global de los capitales norteamericanos mediante políticas de liberalización comercial encontró en un primer momento un éxito con el ingreso de China a la OMC. Sin embargo, allí estaban contenidos límites y contradicciones en tanto el acuerdo le permitía al gigante asiático detentar grados de autonomía respecto a Estados Unidos. Esto devino en la conformación de China como un rival. Los intentos de contener y dominar a China mediante las reglas y demandas en la OMC fueron insuficientes, y derivaron en nuevas políticas de liberalización comercial que buscaban aislar a China como lo fue el Acuerdo Trans- Pacífico (TPP). El fracaso de este último se explica a partir de la agudización de las tensiones sociales a nivel doméstico que imposibilitaron su tratamiento en el Congreso y desembocaron en el ascenso de Trump. Estas tensiones y relaciones de fuerza se vieron influidas por las propias consecuencias que tuvo la expansión global de capitales norteamericanos, especialmente los efectos de la deslocalización de empresas y desindustrialización que generaron cambios en la estructura de clases estadounidense.

Estrategia de abordaje teórico-metodológica

Esta tesis se encuentra en la intersección de varias disciplinas de las Ciencias Sociales. La Historia, al ser mi formación de grado, constituye un lente central desde el cual se desarrolló esta investigación basada en la búsqueda por reconstruir el proceso histórico a partir de un trabajo de archivo con un amplio corpus documental. Sin embargo, al tratarse de procesos recientes y al analizar el vínculo entre política doméstica y exterior, la tesis se inscribe también en la Ciencia Política y especialmente en el campo de las Relaciones Internacionales. A la vez, al focalizar en la relación entre sociedad civil y Estado, a partir de una mirada atenta a la estructura de clases y la conflictividad social, este trabajo también se encuadra dentro de la Sociología. La tesis, entonces, puede resultar difícil de clasificar disciplinariamente, en tanto aquello que busca reflejar es la conexión interna entre distintos fenómenos inscriptos en la totalidad de lo social concebida históricamente.

El análisis es cualitativo (Sautu, 2005; Vasilachis de Gialdino, 2006). Se realiza un abordaje longitudinal y macrosocial, basado en el método narrativo-histórico en pos de reconocer cambios y continuidades entre los casos trabajados. En este sentido, la perspectiva metodológica aquí adoptada se propone:

comprender los procesos sociales en forma coherente e integrada a partir de un marco analítico argumental que postula una determinada relación entre procesos sociales, políticos y económicos. Esta argumentación responde a un modelo lógico-histórico en el cual los procesos antecedentes son postulados como los determinantes o activantes de otros procesos o fenómenos vinculados y subsecuentes en el tiempo histórico (Sautu et al., 2005, p. 55).

Desde esta mirada, se trata de un abordaje longitudinal y macrosocial en tanto la investigación tiene como propósito reconstruir aspectos del proceso histórico, analizando la estructura social, las instituciones y el accionar de distintos actores de la sociedad civil, a diferencia del enfoque microsocial centrado en experiencias individuales. En este sentido, se adopta como recorte en la presente tesis una perspectiva de análisis enfocada en los procesos de toma de decisión a nivel institucional y el rol que en éstos cumple la sociedad civil, principalmente las corporaciones empresarias y los sindicatos.

En esta línea, con la finalidad de poder determinar cambios y continuidades en el proceso histórico, la tesis tiene como objetivo la comparación de los dos casos ya mencionados. El análisis de casos permite focalizar en una situación particular, pretendiendo mostrar sus complejidades y elaborar explicaciones sobre cómo suceden los hechos y por qué, sus determinaciones y su contexto (Sautu, 2005). En esta tesis, los casos analizados son disímiles entre sí, la comparación realizada trata de identificar la diferencia, buscando establecer principios de variación para explicar las diferencias (Tilly, 1991).

Descripción y delimitación de los casos

En la tesis seleccionamos dos casos paradigmáticos de políticas de liberalización comercial de Estados Unidos respecto a China.

En primer lugar, la política de promoción del ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (1999-2001) fue impulsada bajo el gobierno demócrata de Bill Clinton (1993-2001) y concretada en los primeros meses del gobierno republicano de George W. Bush (2001-2009). La OMC, organismo creado para liberalizar el comercio, negociar acuerdos y resolver diferencias en materia comercial, establece para el ingreso de un nuevo país la conformación de un grupo de trabajo específico para elaborar un protocolo de acceso. Estas instancias de negociación multilaterales son acompañadas por otras de carácter bilateral. El análisis de la política de promoción del ingreso de China al organismo abarca sus momentos definitorios: las instancias de negociación bilaterales de 1999, el debate a nivel doméstico sustanciado en la discusión parlamentaria por el establecimiento de status de Permanent Normal Trade Relations (PNTR) para China en el 2000 y las negociaciones multilaterales en la OMC en 2001.

En segundo lugar, en la tesis se trabaja el caso de la formulación de un amplio tratado de libre comercio, el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP). Este mega-acuerdo, propuesto a fines de la presidencia de George W. Bush e impulsado especialmente por Barack Obama (2009-2017), fue firmado por Estados Unidos y otros 11 países de la cuenca del Pacífico (Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam) en 2015. El TPP tenía como objetivo implícito excluir a China: se inscribía en la llamada política de “pívot asiático” en pos de reorientar la atención de la política exterior para reforzar el poderío estadounidense en Asia y contener el crecimiento de China. El análisis de este caso comprende las negociaciones multilaterales (2009-2015), el debate parlamentario por la renovación de la potestad presidencial para negociar tratados comerciales denominada Trade Promotion Authority (TPA conocida como fast-track) en 2015 y las dificultades para el posterior tratamiento del TPP en el Congreso en el marco de la campaña electoral de 2016 y el posterior veto del acuerdo llevada a cabo por Donald Trump tras su asunción en 2017.

Los casos son disímiles entre sí por varios motivos. En primer lugar, el primero de ellos logró concretarse, mientras que el segundo no pudo ratificarse. En segundo lugar, es posible identificar diferencias sustanciales en sus objetivos: si bien ambos constituyen políticas de liberalización comercial, el ingreso a la OMC tuvo por objetivo incluir a China al mercado mundial, mientras que en el caso del TPP aparecía una intención de excluir al gigante asiático y, por ende, fracturar el mercado mundial. En tercer lugar, el primer caso se desarrolló lógicamente a partir de la mediación de la OMC como organismo internacional, mientras que el TPP implicó la negociación de un tratado mega regional de libre comercio por fuera de ese marco institucional. Por último, de más está decir que se desenvolvieron en distintos contextos históricos: el ingreso de China a la OMC fue delineado en un escenario en el cual el neoliberalismo empezaba a enfrentar cuestionamientos mientras que el TPP estuvo concebido en el marco de la crisis de 2008 y determinado por sus efectos. Estos elementos de diferenciación son analizados en la comparación realizada a lo largo de la tesis. En ambos casos, se examina los modos en que distintos actores sociales intervinieron en las discusiones, desplegaron campañas a favor o en contra, e influyeron en la elaboración de la política del Estado norteamericano respecto al comercio con China. Bajo esta perspectiva de análisis, la distinción de los cambios en la relación de fuerzas constituye un elemento central de la tesis.

Los casos elegidos, las discusiones sobre el ingreso de China a la OMC y el Acuerdo Trans-Pacífico en Estados Unidos, incluyen así un recorte temporal que permite indagar en los cambios y continuidades en la elaboración de política exterior respecto al comercio con China entre 1999 y 2017. A través de esta delimitación temporal se posibilita la comprensión de los efectos de la crisis de 2008 sobre la política estadounidense.

La delimitación, además de temporal, incluye una selección de las corporaciones empresarias y los sindicatos más relevantes en las discusiones. Entre las primeras, aparecen de manera ineludible las principales e históricas asociaciones empresarias con una intervención significativa en materia de lobby: US. Chamber of Commerce, Business Roundtable y National Association of Manufacturers. A su vez, se incorpora en el caso de las discusiones sobre el TPP, el surgimiento de nuevas asociaciones empresariales cuyo agrupamiento estaba centrado en la defensa de la producción nacional: Coalition for a Prosperous America y Alliance for American Manufacturing. De este modo, se identifica las posiciones e intervenciones de la fracción globalista y la americanista.

A la hora de analizar el accionar del movimiento obrero organizado, se prioriza el estudio de los posicionamientos de la principal central obrera, la American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO) y de ciertos sindicatos que fueron protagonistas en las discusiones sobre políticas de liberalización comercial y que a la vez cuentan con una tradición de lucha y cantidad de afiliados significativa. La selección comprende a Teamsters, United Auto Workers y United Steelworkers of America.

Técnicas y documentos utilizados

A partir de lo expuesto, a lo largo de la tesis se privilegia una mirada histórica: la exposición prioriza el orden cronológico a la vez que se focaliza en cada capítulo en distintos actores o instancias que intervienen en el proceso de elaboración de la política exterior norteamericana. Desde una perspectiva cualitativa, se utilizaron distintas técnicas y diversos materiales para analizar los casos.

La caracterización de las posiciones de Estados Unidos en las instancias de negociación bilaterales y multilaterales requirió un análisis de documentos oficiales de la OMC y la oficina de United States Trade Representative. Se incluyeron también documentos y declaraciones de distintos funcionarios del Ejecutivo, entre ellos los discursos de Clinton, Bush y Obama. Se utilizaron los materiales de libre acceso en los sitios web tanto de la OMC como los de las distintas estructuras del Estado, incluyendo la recopilación de discursos presidenciales (Public Papers of the Presidents) disponibles en https://www.govinfo.gov/

El análisis de las discusiones parlamentarias se abordó a partir de las transcripciones y actas de las sesiones del Congreso, las cuales se encuentran disponibles en el sitio oficial: https://www.congress.gov/

Como ya adelantamos, en pos de determinar el papel de las presiones corporativas en la formulación de la política exterior y los debates parlamentarios se analizaron las declaraciones de las principales e históricas asociaciones empresarias (U.S. Chamber of Commerce, The Business Roundtable, National Association of Manufacturers, y la coalición especialmente creada en septiembre de 1999: Business Coalition for U.S.China Trade) y en el caso del TPP se incorporaron también las declaraciones de nuevos agrupamientos americanistas (Coalition for a Prosperous America y Alliance for American Manufacturing). El análisis del lobby se complementó con los datos sistematizados por el reconocido Center for Responsive Politics: https://www.opensecrets.org/

Las posiciones del sector empresarial se estudiaron en su relación con las acciones y declaraciones del movimiento obrero. Se analizaron principalmente los documentos de la central American Federation of Labor and Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO) y ciertos sindicatos relevantes en las discusiones: Teamsters, United Auto Workers y United Steelworkers of America.

Se accedió por medio de los sitios oficiales de estas organizaciones empresariales y sindicales a sus declaraciones. En el caso de las posiciones sobre el ingreso de China a la OMC, ante la pérdida de cierta información por la actualización de ciertos sitios web se acudió al archivo sobre lobby para el PNTR para China realizado por el Research Project on Lobbying and policy advocacy in the US federal government financiado por The National Science Foundation y Penn State University, disponible en: http://lobby.la.psu.edu/ y https://fbaum.unc.edu/lobby/040_PNTR/frameset_china.html

A su vez, para el análisis de las protestas contra la Ronda del Milenio de la OMC en Seattle, se consultó el archivo de WTO History Project de la University of Washington disponible en: http://depts.washington.edu/wtohist/index.htm

Para todos los objetivos se requirió como complemento el análisis de publicaciones de periódicos. Principalmente fueron relevados los diarios de mayor relevancia a nivel nacional y con perspectivas políticas contrastables: The Washington Post y New York Times. Se incluyó, a su vez, un trabajo con datos pertinentes (por ejemplo: balanza comercial, evolución del empleo, PBI) de US Bureau of Economic Analysis, Census Bureau y US Bureau of Labor Statistics.

Las fuentes fueron analizadas en cuanto a su contenido, sistematizadas y contrastadas entre sí. El análisis del corpus documental se complementó con la interpretación, contrastación y análisis crítico de bibliografía específica. Los documentos trabajados aparecen citados en su idioma original, proporcionando una traducción propia en las notas al pie en los casos que resulta indispensable.

Estructura de la tesis

La tesis se organiza en 14 capítulos y un anexo que incluye cuadros, mapas y una cronología. Luego de este primer apartado introductorio y previo al análisis empírico, el segundo capítulo de la tesis contiene el marco teórico centrado en cuatro ejes. En primer lugar, se presenta un abordaje crítico de las teorías mainstream de las Relaciones Internacionales. Posteriormente, se sintetiza ciertos aspectos nodales para una teoría marxista del Estado y luego, su inscripción en una conceptualización de lo internacional y el imperialismo. Por último, se introduce una lectura crítica de la perspectiva de Leo Panitch y Sam Gindin que resulta fundamental para dar cuenta de la especificidad norteamericana.

El tercer capítulo presenta el contexto histórico con el objetivo de enmarcar el análisis de los casos de la tesis en el proceso de transformaciones desarrolladas en Estados Unidos a partir de la década del 70 con el avance de la internacionalización productiva y la ofensiva neoliberal. Esto incluye un análisis crítico de la bibliografía sobre los cambios en la estructura de clases y la dinámica política norteamericana, así como también los marcos en los cuales se desarrolló la expansión de las políticas de libre comercio y sus efectos.

Explicitados el marco teórico y el contexto histórico, se destinan cinco capítulos al análisis de las discusiones sobre el ingreso de China a la OMC. El cuarto capítulo comienza con una breve historización del vínculo comercial entre China y Estados Unidos para luego indagar en las distintas posiciones del gobierno norteamericano en las dos instancias de negociaciones bilaterales con China en 1999. Se determina aquí los argumentos esgrimidos por los representantes de Estados Unidos tanto en las reuniones fallidas de abril como en el acuerdo alcanzado en noviembre de tal año, explicando las condiciones del fracaso y el logro en cada caso.

El quinto capítulo se centra en la dinámica abierta a partir de las movilizaciones en la Ronda de Seattle. El papel de los sindicatos, las nuevas alianzas establecidas con organizaciones ambientalistas y estudiantiles, las demandas antiglobalización y su posterior impacto en las discusiones sobre el ingreso de China a la OMC. Se profundiza en el accionar de los sindicatos para rechazar el status de PNTR para China, así como los efectos de su aprobación en su vínculo con el gobierno en el marco de las elecciones presidenciales.

El sexto capítulo se focaliza en el rol de las corporaciones antes y durante el debate parlamentario. Se analizan las demandas, argumentos, intereses y estrategias para imponerlos. El objetivo es determinar el papel de las presiones corporativas en el debate parlamentario del año 2000 para la aprobación del status de PNTR para China. Se recupera en este apartado del marco teórico vinculado a la conceptualización del Estado y su relación con la clase dominante, así como la literatura específica sobre el lobby en el sistema político estadounidense.

En el séptimo capítulo se trabaja las discusiones políticas desarrolladas al interior de Estados Unidos en el marco del debate parlamentario del 2000. Se identifican las posiciones de los legisladores según su procedencia política y territorial, así como también se analizan los diversos actores sociales que se expresaron en el contexto del debate con sus demandas. Se incluye aquí especialmente, el vínculo entre el Ejecutivo y el Congreso, evidenciando las tensiones por el doble plano de acción del Estado norteamericano: como potencia imperialista y Estado de su territorio nacional.

En el octavo capítulo se reconstruye la posición del gobierno norteamericano, sus argumentos y las condiciones propuestas en las negociaciones multilaterales que desencadenan en el definitivo ingreso de China a la OMC en 2001. Para ello, en primer lugar, se caracteriza a la propia OMC. Luego, se analizan las posiciones de Estados Unidos y el significado y perspectivas del acuerdo firmado para la adhesión de China al organismo. Se trabaja posteriormente cómo se efectiviza ese acuerdo y cuáles fueron los conflictos y demandas en los marcos de la OMC para que China cumpla sus compromisos. El capítulo termina evidenciando cómo con este acuerdo China logró detentar márgenes de autonomía respecto al dominio imperialista norteamericano, lo cual contribuyó a que a futuro se consolide como una economía rival y no pueda ser sometida mediante los mecanismos de la OMC.

Una vez analizado el primer caso, los siguientes cinco capítulos se centran en las discusiones sobre el Acuerdo Trans-Pacifico. El noveno capítulo incluye, primero, una descripción de las características del TPP y un análisis de los objetivos de Estados Unidos al impulsarlo. Luego, una recapitulación de las negociaciones multilaterales, los temas y miembros que provocaron trabas en estas reuniones y las causas de la demorada firma del acuerdo. El foco está en las posiciones, agenda y prioridades de Estados Unidos en esas instancias. Por último, el capítulo contiene un balance de los resultados del TPP centrado en los sectores que fueron protagonistas de las discusiones, movilizando recursos y disputando posiciones. Desde esa mirada, caracterizamos quiénes fueron los ganadores y perdedores en Estados Unidos, aquellos que concretaron sus demandas y aquellos que no vieron todos sus intereses reflejados en el texto final.

En el décimo capítulo se analiza la campaña en contra del TPP desplegada por los sindicatos y sus alianzas con otros sectores ecologistas, estudiantiles, y sus lazos a nivel internacional. Primero, se presenta un sucinto análisis sobre la situación de los trabajadores estadounidenses a partir de la crisis de 2008 y el surgimiento de nuevas experiencias de lucha, especialmente se analiza la influencia e impacto del movimiento Occupy Wall Street. Luego, se examina la participación de los sindicatos en las rondas de negociación del TPP, para finalmente destinar un apartado al abordaje de la campaña política impulsada de cara la votación del Trade Promotion Authority (fast-track) en 2015 y su continuidad durante la campaña electoral de 2016. Especialmente el foco del análisis está en la relación de los sindicatos con el gobierno y, particularmente, con el Partido Demócrata.

El capítulo onceavo está centrado en las campañas desplegadas por las corporaciones empresarias. El foco está en la dinámica particular de sus intervenciones atendiendo a sus diferencias internas, las demandas al gobierno y su relación con el Estado. Se analiza el lobby corporativo durante las negociaciones del TPP, para lograr la sanción del Trade Promotion Authority y sus posteriores intentos de aprobar el TPP en el Congreso en el marco de la campaña electoral de 2016.

El capítulo doceavo se enfoca en la discusión por el Trade Promotion Authority en la Cámara de Representantes y en el Senado. Se comprende la votación teniendo en cuenta variables territoriales, partidarias y la relación con corporaciones y con sindicatos. Se examinan las especificidades de cada una de las cámaras, las instancias previas a la votación y las estrategias llevadas a cabo por los distintos actores sociales a favor y en contra de la ley. En el capítulo se indaga en esta votación atendiendo a la relación entre Ejecutivo y Legislativo, entendiendo que este último impone límites como caja de resonancia de las relaciones de fuerza doméstica para el avance en políticas de liberalización comercial.

En el treceavo capítulo se analiza el tratamiento del TPP como eje de la campaña electoral en 2016. Para ello, primero se presentan las características generales del sistema electoral estadounidense con el fin de comprender sus complejidades. Luego, se ingresa en el análisis de la elección de 2016 propiamente dicha. Se incluye un apartado sobre cómo fue incluida la discusión sobre el TPP en el Partido Demócrata y otro centrado en el Partido Republicano. En ese marco, se analiza cómo la dinámica electoral fue modificando las posiciones de determinados legisladores, imposibilitando que el gobierno de Obama contase con el apoyo necesario para poder ratificar el TPP en el Congreso. Por último, se destina un apartado al análisis del triunfo de Trump y el veto del TPP.

Finalmente, en el último capítulo se expone la comparación de ambos casos y las conclusiones generales de la tesis. Se analizan aquí, primero, los cambios y continuidades entre los casos atendiendo a la propia estructura de la tesis, indagando en el accionar de la clase dominante y la clase obrera y en la intervención y relación del Ejecutivo y Legislativo. Luego, se profundiza en los dos nudos problemáticos de la tesis: la relación entre Estado y clase dominante mediada por la lucha de clases y el vínculo entre dominación doméstica e imperialista. Por último, se explicitan los signos de crisis del neoliberalismo y los interrogantes que se abren a partir de este proceso de investigación.


  1. Las reflexiones teórico-metodológicas respecto a los condicionantes internos en la formulación de la política exterior en el caso de los países latinoamericanos incluyeron las particularidades propias de la periferia (Busso, 2019; Deciancio y Míguez, 2020; Fernandez Alonso y Zelicovich, 2021; Lasagna, 1995; Míguez y Morgenfeld, 2020; Nemiña y Zelicovich, 2016; Tokatlian y Merke, 2014; van Klaveren, 1984).
  2. Véase, por ejemplo, las menciones al respecto por parte de asociaciones empresarias: Alliance for American Manufacturing, “Don’t Treat the Symptom — Address the Problem”, 2/11/2016, disponible en: https://www.americanmanufacturing.org/blog/dont-treat-the-symptom%e2%80%8a-%e2%80%8aaddress-the-problem/ ; US. Chamber of Commerce, “Why the Case for Trade — and Against Protectionism — Remains Strong”, 12/4/2016, disponible en: https://www.uschamber.com/series/above-the-fold/why-the-case-trade-and-against-protectionism-remains-strong
  3. Amerita aclarar que, a pesar de este análisis sobre el impacto del “China shock” en los puestos de trabajo, Autor, Dorn y Hanson consideraban que el TPP era una política auspiciosa. Véase: Autor, D., Dorn, D., Hanson, G., “Why Obama’s key trade deal with Asia would actually be good for American workers”, The Washington Post, 12/3/2015.
  4. Incluso hay críticas específicas sobre los supuestos teórico-metodológicos empleados en la medición, véase al respecto Moody (2020).


Deja un comentario