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4 Relaciones bilaterales de Bolivia en la región sudamericana en torno a la tercera nacionalización de hidrocarburos entre los años 2006-2014

Hasta aquí hemos visto como se fue estructurando el Estado Plurinacional de Bolivia y su consolidación tanto en su política doméstica como su incipiente participación en el ámbito internacional desde la perspectiva de un nuevo gobierno que representa los intereses del pueblo boliviano. Para poder comprender la esencia de la recuperación de sus recursos naturales, analizaremos cómo las teorías ambientales explican la importancia del entorno geográfico en las relaciones internacionales para luego delimitar, desde el ámbito político internacional como el Estado Plurinacional de Bolivia se proyectó de manera regional y se relacionó con sus pares, durante los dos primeros mandatos de Evo Morales.

Perspectiva teórica de la política exterior del Estado Plurinacional de Bolivia en relación a su control sobre los recursos naturales

Breve aproximación a la geopolítica desde las Relaciones Internacionales

De acuerdo con el desarrollo que hacen los autores Dougherty y Pfaltzgraff en su libro Teorías en pugna en las relaciones internacionales, sobre la relación entre el Estado y sus recursos, mencionan que los «factores tales como la geografía, la demografía, la distribución de recursos y el desarrollo tecnológico ahora se consideran como factores cada vez más importantes para el estudio, tanto como la práctica, de la política internacional» (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 63).

Siguiendo este lineamiento, los autores definen el término geopolítico, basándose en algunas definiciones de reconocidos teóricos de las relaciones internacionales. Primero mencionan a Saúl B. Cohen, el cual sostiene que «la esencia del análisis geopolítico es la relación del poder político internacional con el entorno geográfico. Los enfoques geopolíticos varían según el entono geográfico cambiante y con la interpretación que hace el hombre de la naturaleza de este cambio» (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 65). Respecto dela definición de Raymond Aron, el cual menciona que el término geopolítico abarca una «esquematización-geográfica de relaciones diplomático-estratégicas con un análisis geográfico-económico de recursos y con una interpretación de las actitudes diplomáticas como resultado de la forma de vida y del entorno» (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 65). Finalmente se cita a Colin Gray, el cual expresa que «la geografía física sola, si bien suministra importantes restricciones y oportunidades, recibe un sentido estratégico específico sólo respecto del tiempo, la tecnología, el esfuerzo nacional relativo y las elecciones realizadas entre estrategias y tácticas». (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 65)

En cuanto a los factores geográficos de poder nacional, Dougherty y Pfaltzgraff, la geopolítica «tiene como punto focal el poder nacional y el control del territorio» (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 68), por dicho motivo

(…) la relación entre geografía y poder –la geopolítica – reside en la capacidad de que, en cualquier momento, un Estado o el otro mueva el poder a fin de influir o controlar un territorio deseado condenado a ser de importancia estratégica. (…) los escritores que se preocupan por el entorno han tendido a subrayar la importancia de tales factores como determinantes, o al menos condicionantes, del comportamiento político. El entorno no sólo limita la conducta humana, sino que también ofrece oportunidades. De particular importancia son los factores climáticos y geográficos. La distribución despareja de los recursos tanto como las diferencias de dotación geográfica y climática afectan el poder potencial de un Estado. El tamaño del país influye en la disponibilidad de recursos naturales indígenas y el clima afecta la movilización de recursos humanos necesarios para explotar aquellos recursos naturales. Las variaciones de esos factores pueden afectar crucialmente la estructura de los sistemas políticos, influyendo su capacidad para la supervivencia bajo tensión (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, pp. 68-69).

Se desprende un debate dentro de las teorías de la geopolítica entre aquellos que consideran que el entorno determina la actividad humana y entre aquellos que resaltan que el entorno en realidad posibilita dicha actividad (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, pp. 69-70).[1]

Dougherty y Pfaltzgraff, definen desde el aspecto geográfico la articulación que se produce con una de las teorías elementales de las relaciones interncionales

(…) los realistas de las relaciones internacionales a menudo sostuvieron que la ubicación geográfica de los estados condiciona, si no determina, el comportamiento político. Si el comportamiento político de las unidades nacionales en gran parte es el producto de circunstancias ambientales, incluida la geografía, en las cuales se encuentran las naciones, la perenne tarea de los hombres de Estado es trabajar dentro de los parámetros establecidos por el entorno (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 66).

Mencionado esto, pasaremos a analizar algunas teorías de las relaciones internacionales que nos ayuden a interpretar como direcciona un Estado su política exterior en el sistema internacional.

Teorías de las Relaciones Internacionales

El objetivo de este apartado es lograr una aproximación a la teoría de las Relaciones Internacionales que se adecue a describir el comportamiento de la política exterior del Estado Plurinacional de Bolivia durante los dos primeros mandatos de Evo Morales (2006 – 2014). Si bien se ha mencionado previamente una comprensión de la República de Bolivia desde la teoría de la dependencia, la transición de esta República a un Estado Plurinacionalista con total reconocimiento legítimo de los derechos del pueblo y la representación de sus intereses como nación, proyectan a la nueva etapa de este Estado dentro del marco de la teoría Realista, donde el Estado, como principal protagonista se posiciona en el ámbito internacional.

Realismo

El realismo surge luego de finalizada la segunda guerra mundial, cuando se dan las condiciones necesarias para que se desarrolle esta teoría. (Barbé, 1995, p. 55). Dicho paradigma «dominó el estudio de las relaciones internacionales en Estados Unidos desde los años cuarenta a los años sesenta» (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 91). Sus presupuestos, a grandes rasgos, son:

  1. Que las naciones-estado, en un sistema “centrado en los estados”, son los agentes clave
  2. Que la política interna puede separarse claramente de la política exterior
  3. Que la política internacional es una lucha por el poder en un entorno anárquico
  4. Que hay gradaciones de capacidades entre las naciones-estado – grandes potencias y estados menores – en un sistema internacional descentralizado de estados que poseen igualdad legal o soberanía (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, p. 91).

Esther Barbé, respecto del realismo señala sus características:

  1. La unidad de análisis para los realistas es el Estado, entendido como actor racional y unitario. La racionalidad se debe a su actuación (maximización del poder) y el carácter unitario lo acerca a la visión hegeliana del Estado.
  2. La problemática de estudio está centrada en la seguridad nacional. La supervivencia del Estado en un medio hostil, en el que la amenaza es constante y militar (ambiente de guerra fría), constituye el problema por definición. Términos como guerra/paz, estrategia/diplomacia, conflicto, alianza militar y armamento, entre otros, son una constante en el vocabulario realista.
  3. La imagen del mundo que sustenta el paradigma realista ha sido gráficamente definida como la imagen de las «bolas de billar», en referencia a los estados unitarios (impenetrables), y en conflicto (choque) constante. Esta imagen rechaza toda la idea de comunidad (las sociedades internas no entran en contacto) y, en cambio, sugiere la de anarquía en una mesa en la que el espacio está abierto y en el que las bolas no se ajustan en sus movimientos a normas establecidas (Barbé, 1995, p. 56).

El padre fundador de esta teoría, Hans J. Morgenthau, en su libro Política entre las naciones, la lucha por el poder y la paz, desarrolla el inicio de la teoría realista. Ya se ha mencionado en el capitulo I de este trabajo, el concepto de poder nacional, Soberanía e intereses internacionales. En el texto, establece los seis principios del realismo político:

  1. El realismo político supone que la política, al igual que toda la sociedad, obedece a leyes objetivas que arraigan en la naturaleza humana.
  2. El elemento principal que permite al realismo político encontrar su rumbo en el panorama de la política internacional es el concepto de interés definido en términos de poder.
  3. El realismo supone que su concepto clave de interés definido como poder es una categoría objetiva de validez universal, pero no otorga al concepto un significado inmutable. La idea de interés es, en efecto, la esencia de la política y resulta ajena a las circunstancias de tiempo y lugar.
  4. El realismo político conoce el significado moral de la acción política. También tiene conciencia de la inevitable tensión entre los preceptos morales y los requerimientos de una exitosa acción política.
  5. El realismo político se niega a identificar las aspiraciones morales de una nación en particular con los preceptos morales que gobiernan el universo.
  6. El realismo político mantiene autonomía de su esfera política, del mismo modo como el economista, el abogado o el moralista mantienen la suya. Piensa en términos de interés, definido como poder, del mismo modo como el economista piensa en términos de interés entendido como beneficio; el abogado, en la conformidad de los actos con las reglas legales; y el moralista, en la conformidad de los actos con los principios morales.

Nos enfocaremos ahora en la relación que el autor establece entre el Estado y sus recursos naturales, y, a partir de esta relación, como determina su política exterior. Morgnethau menciona en este aspecto,

La política externa mejor elaborada y más hábilmente implementada, apoyada por abundantes recursos materiales y humanos, puede llegar a naufragar si no cuenta con el respaldo de un buen gobierno. El buen gobierno, considerado como un requisito independiente del poder nacional, significa tres cosas: en primer término, equilibrio entre los recursos materiales y humanos que hacen el poder nacional y la política exterior que se emprende; luego, el equilibrio entre esos recursos, finalmente, apoyo popular para las políticas exteriores que se lleven adelante (Morghentau, 1986, p. 181).

En cuanto al problema del equilibrio entre los recursos materiales y humanos que hacen el poder nacional y la política exterior que se emprende, Morgenthau comenta que el gobierno «debe elegir los objetivos y métodos de su política exterior en función del poder disponible para respaldarlos con un máximo de probabilidades de éxito» (Morghentau, 1986, p. 181). Esto determina que «la nación que establece metas muy bajas, renunciando a las políticas exteriores que estarían dentro del alcance de su poder, abdica del legítimo papel que le cabe dentro del concierto de naciones». (Morghentau, 1986, p. 182). En este aspecto, la política exterior plurinacional del Estado boliviano se encuentra en transición, ya que si bien ha logrado grandes avances y cambios rotundos en su posicionamiento internacional, entre los años 2006 y 2014, no logró un éxito completo en los objetivos establecidos. Morgenthau cierra concluyendo que «el poder nacional disponible es quien determina los límites de la política exterior» (Morghentau, 1986, p. 182). El Estado Plurinacional boliviano conquistó su poder nacional cuando recupero el control sobre sus recursos naturales, sobre su economía y logró la representación de los ideales del pueblo boliviano al establecer un gobierno que representa legítimamente sus intereses nacionales. Esto le abre la perspectiva a una política exterior más firme frente a otros Estados en el ámbito internacional.

El segundo punto hace referencia al problema del equilibrio entre los recursos. Morgethau en este aspecto describe

Cuando un gobierno ha conseguido llevar su política exterior a un grado de equilibrio con el poder de que dispone, debe aplicarse a equilibrar también los diferentes elementos del poder nacional entre sí. Una nación no necesariamente alcanza su máximo de poder nacional porque sea muy rica en recursos naturales, porque cuente con una población muy importante o porque haya edificado una enorme infraestructura industrial o militar. Lo alcanza cuando tiene a su disposición una suficiente cantidad y calidad – en la debida proporción – de aquellos recursos de poder que le permitirán emprender una determinada política exterior con las máximas probabilidades de éxito (Morghentau, 1986, p. 182).

Nuevamente en este aspecto, el Estado Plurinacional boliviano logra consolidar una nueva perspectiva de política exterior a través del diálogo, la cooperación y la integración regional, teniendo por primera vez una voz y un voto en el ámbito internacional que en otras épocas no había logrado adquirir.

El tercer problema que se suscita es el del apoyo popular. Morgenthau aclara que un gobierno de los tiempos actuales, es decir, sometido a la democracia, cumple con parte de la tarea si logra equilibrar los dos primeros problemas mencionados. La tarea mas difícil para lograr el equilibrio es asegurarse con la aprobación del propio pueblo (Morghentau, 1986, p. 183). Este quizás fue el primer paso (y no el último) del Estado Plurinacional boliviano, ya que logró levantamientos populares para reivindicar sus reclamos y revirtió su condición de ser Estado subordinado a los intereses extranjeros. Conquistó el control sobre sus recursos y colocó en las instituciones gubernamentales a aquellos que representan legítimamente sus derechos. No obstante, es menester recordar que sólo representa a una mayoría de la población y no a su totalidad.

Finalmente, el equilibrio entre el gobierno interior y la política exterior con el que Morgenthau cierra este apartado, hace referencia a «un gobierno no le es suficiente (…) la canalización de la opinión pública tras sus políticas exteriores. También debe lograr el apoyo de la opinión pública de otras naciones para sus políticas exteriores e internas (Morghentau, 1986, p. 188). En este aspecto el Estado Plurinacional boliviano, proyecta su política exterior en base a la cooperación e integración, presentándose en distintas organizaciones y foros. Aquí, busca el reconocimiento del resto de las naciones, mediante un procesos de presentación de su nueva posición en el ámbito internacional, fomentando una diplomacia a través del diálogo y exhibiendo al mundo la nueva dinámica de su política exterior, llevando los reclamos de sus derechos y mostrando su cultura y su nueva visión.

La teoría realista puede ser aplicada a un contexto histórico, particularmente aquel en el cual se desarrolla la teoría, pero difícilmente se pueda adaptar a los tiempos donde transcurre el análisis de este trabajo o de cualquier situación en la política internacional contemporánea. Por dicho motivo, utilizaremos el realismo de Morgenthau para explicar la primer parte de toma de decisiones del Estado Plurinacional de Bolivia, cuando comienza a armar su agenda y su política exterior. Para explicar la relación posterior a su nueva política exterior, la cual se establece con Estados como Brasil Chile y Perú, y debido al estadío de cooperación e integración que se alcanza, se utilizará la teoría del realismo neoclásico defensivo.

Tal como mencionábamos, surgieron otras teorías en las últimas décadas asi como también el realismo evolucionó para poder adaptarse. En este aspecto, continuaremos en la línea realista llevando el análisis hacia la explicación de dos variantes contemporáneas de esta teoría para poder explicar como el Estado Plurinacional boliviano se relaciona entre los años 2006 y 2014, con las naciones que coexisten en la misma región. Por un lado el neorrealismo o realismo estructural (con sus variantes ofensivas y defensivas) y por el otro el realismo neoclásico (también con sus variantes ofensivas y defensivas)[2]. Ambas teorías son complementarias, aunque se puede también comprender como una continuidad de la teoría y no como un quiebre o división de la misma (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 135).

Neorrealismo (realismo estructural) vs. realismo neoclásico

En un primer acercamiento y a grandes rasgos, el neorrealismo busca explicar porque se dan algunos resultados internacionales tales como la probabilidad de una gran guerra, la perspectiva para la cooperación internacional y los patrones de alianza entre los Estados (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 132) y es parte de la teoría de la política internacional (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 131). El realismo neoclásico, por su parte, busca explicar las estrategias individuales de política exterior de cada Estado (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 132), siendo parte de la teoría de la política exterior (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 131).Otro aspecto en el cual difieren estas concepciones sobre el realismo es en la implicancia de la anarquía internacional (o la falta de un supra-gobierno que establezca las normas internacionales y las haga cumplir en el Sistema Internacional) (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 128).

El neorrealismo es una teoría de las relaciones internacionales que busca explicar los fenómenos que se producen en ámbito internacional, resultado de la interacción de dos o mas actores del sistema. Entre los ejemplos de estos fenómenos internacionales podemos mencionar la probabilidad de una gran guerra, la cooperación, la carrera armamentista, las crisis en las negociaciones y el análisis de los patrones que se producen en las alizanzas entre actores. Estos fenomenos no se pueden atribuir al comportamiento de los Estados sino al resultado final de la interacción entre ellos. El neorrealismo no puede predecir el comportamiento de la política exterior de los Estados de manera individual y aislada. (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 133).

Kenneth Waltz (considerado el fundador de esta corriente) argumenta que el sistema anárquico y la distribución de capacidades limitan – y a su vez – incentivan, una igualdad – o equilibrio – en el comportamiento de los Estados. Las relaciones internacionales son anárquicas y no jerárquicas; se componen de unidades con funciones similares; la estructura del Sistema Internacional o polaridad varia según la distribución de capacidades. El sistema internacional es de naturaleza anárquica por lo que los Estados, como mínimo, buscan preservarse a si mismos y socialmente se relacionan e imitan, lo cual permite explicar los patrones de comportamiento que dan, como resultado, situaciones de equilibrio de poder, de propensión a la guerra o de recurrentes alianzas entre ellos (Lobell, 2010, p. 6651).

De acuerdo a Barbé, «los neorrealistas, a diferencia del primer realismo, centran su análisis en la estructura del sistema internacional, para entender los mecanismos de cambio y de continuidad en el propio sistema» (Barbé, 1995, p. 57).

El neorrealismo se puede definir como:

(…) una teoría sistémica y, como tal, se configura como un enfoque “internacional” de la política, en el sentido de que en lugar de focalizarse en el Estado o en la sociedad como núcleo de sus investigaciones, el realismo estructural se abstrae de la política doméstica y hace hincapie en los atributos relativos de los estados (capacidad militar, peso geográfico/demográfico) y la manera en que éstos repercuten en el sistema internacional de distribución del poder. Estos atributos, y la posición en el sistema que por ellos ocupa un Estado, serán determinantes a la hora de formular su política exterior (Llenderrozas & Finkielsztoyn, Estudios de política Exterior; teorías, enfoques y debates, 2013, p. 178).

El realismo neoclásico intenta explicar porque un Estado – o diferentes Estados – implementan determinadas estrategias en el ámbito internacional.Genera predicciones probabilísticas sobre la respuesta individual de los Estados a los imperativos sistémicos del ámbito internacional. Los fenómenos que analiza son la política económica internacional de los Estados, las preferencias en las alianzas que establecen, entre otros. El realismo neoclásico no puede predecir las consecuencias complementarias del impacto de las estrategias individuales de los estados en el ámbito internacional (Tagliaferro, Winter 2000/01, pp. 133-134).

Dentro de estos dos enfoques es necesario destacar la diferencia entre el realismo ofensivo y el realismo defensivo para comprender las variaciones del comportamiento de los estados cuando interaccionan entre sí. (Llenderrozas & Finkielsztoyn, Estudios de política Exterior; teorías, enfoques y debates, 2013, p.179). La distinción entre estas variantes tanto en el neorrealismo como en el realismo neoclásico, se representa por la divergencia de las implicancias del contexto de anarquía del Sistema Internacional. En la Tabla que expone Tagliaferro en su texto Security Seeking under Anarchy (Winter2000/01)se verifica de manera comparada los autores que van interviniendo en cada una de estas vertientes.

El realismo ofensivo tiene su máximo exponente con John Mearsheimer. En este tipo de realismo,

(…) los estados buscan maximizar su poder a expensas de sus rivales con miras a lograr la hegemonía, que les trae beneficios en términos de seguridad e influencia. Esto implica actuar ofensivamente para conseguirla, o bien para preservarla, y por ende requiere la posesión de capacidad militar. En este enfoque los estados se temen entre sí porque no pueden conocer las intenciones del resto. En consecuencia, los estados perseguirán políticas exteriores que maximicen su poder, seguridad y supervivencia (Llenderrozas & Finkielsztoyn, Estudios de política Exterior; teorías, enfoques y debates, 2013, p. 179).

Por su parte, el realismo defensivo tiene como exponentes a autores como Waltz o Rose. Esta visión del realismo es contraria a la ofensiva en el sentido de que no sigue un lineamiento del estilo hobbsiano (Llenderrozas & Finkielsztoyn, Estudios de política Exterior; teorías, enfoques y debates, 2013, p.179). Los realistas defensivos

(…) no consideran que existan incentivos para que los estados maximicen constantemente su poder, dado que la estructura tiende hacia el equilibrio, y por ende tienen una visión mas conservadora del rol que estos ocupan en el sistema internacional. (…) el conflicto no es una constante, sino más bien una posibilidad; esto permite a los estados adoptar políticas más a largo plazo, sobre todo en materia de seguridad, y no estar atados a la inmediatez de la coyuntura. (…) además, que lo que verdaderamente cuenta es lo que cada estado reconoce como amenazas, en términos de capacidades tecnológicas, la proximidad geográfica y las intenciones percibidas de su rival (Walt) (Llenderrozas & Finkielsztoyn, Estudios de política Exterior; teorías, enfoques y debates, 2013, p. 179).

Nuestro análisis se basa en estudiar desde una perspectiva realista defensiva, dentro de la teoría del realismo neoclásico el rol del Estado Plurinacional de Bolivia posterior a su nacionalización de hidrocarburos en la región sudamericana, y la política exterior que adopta en la región. Como ejemplo de un Estado funcionando dentro del realismo clásico defensivo, se analizara las relaciones que establece del Estado Plurinacional de Bolivia con como Brasil, Chile y Perú.

Tagliaferro menciona dos cuestiones acerca del realismo defensivo neoclásico. La primera es que,

(…) a corto plazo la distribución relativa de poder es a menudo incierta y los líderes enfrentan información ambigua y contradictoria. Por lo tanto, tales teorías de la política exterior postulan un rol explícito para los sistemas de creencias preexistentes de los lideres, la imagen de los adversarios y los prejuicios cognitivos, en el proceso de recopilación de información, de evaluación de riesgo, de planificación militar y de toma de decisiones en política exterior (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 141).

Ampliando este concepto, esta percepción sobre las variables se convierte particularmente en algo importante cuando aparece en tres tipos de períodos: cuando surje la fluctuación de poder,cuando no se presenta una crisis y cuando la distribución de poder permanece estable (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 141). Benjamin Miller destaca que una imagen benigna del oponente, el equilibrio entre los ideales y una ideología similar junto con la multipolaridad de miedos comunes sobre la revolución, son condiciones necesarias para que emerjan un grupo de grandes potencias (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 141).

Finalmente, Tagliaferro reflexiona sobre el rol que juegan las percepciones de los líderes (a veces de manera perjudicial) en darle forma a la postura que toma el Estado frente a los modificadores estructurales del sistema. A veces, el equilibrio ofensivo-defensivo en su aspecto objetivo se encuentra fuertemente en desacuerdo con las percepciones de los lideres en lo civil y lo militar (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 142).

La segunda cuestión trata sobre la política doméstica o interna del Estado y su relación en el proceso de dar forma a la política exterior. El realismo defensivo neoclásico explica las condiciones bajo las cuales la política interna de un Estado se convierte en partícipe de la toma de decisiones de la política exterior. En este aspecto, frente a una amenaza externa inminente, los cálculos de los que toman las decisiones principales del Estado son fundamentales. A largo plazo, o frente a la ausencia de una amenaza exterior, se presentan mayores dificultades para los líderes de la nación al momento de movilizar sus recursos para alinearlos a una politica exterior. Inclusive, esos esfuerzos por parte de los líderes pueden a futuro restringir la habilidad de re-ajustar la política exterior en respuesta a los cambios del sistema externo (Tagliaferro, Winter 2000/01, p. 142).

La implicancia del gas boliviano en la región sudamericana

El gas natural boliviano es estratégico en el proceso de integración petrolera latinoamericana en la década del 2000. La re-nacionalización es crucial para la región sudamericana, en palabras de Federico Bernal[3], por diversos motivos tales como:

  • La importancia intrínseca que representa como combustible barato, de muy baja contaminación y creciente demanda mundial. La utilización del gas natural como fuente de energía está basada en el hecho de ser un combustible limpio, un producto sin restricciones ambientales y que reduce significativamente los índices de contaminación.
  • Las reservas del gas boliviano alcanzan los 54.8 trillones de pies cúbicos y es la segunda más importante de América Latina. El potencial gasífero boliviano es superior al argentino, brasileño, chileno y peruano juntos, sólo superado por el venezolano.
  • Recuperar el gas natural para el Estado y el pueblo boliviano es estratégico para que el país más pobre de Sudamérica abandone el atraso perpetuo, comenzando a transitar el camino de la industrialización que exige un Mercosur con justicia social. En este aspecto, es menester tener en cuenta que el valor de las reservas de gas detectadas en Bolivia equivale a dieciséis veces el total de la deuda externa y supera en más de 130 veces la inversión pública anual de ese país.
  • En el contexto de la creación de una empresa multiestatal de petróleo latinoamericana, Bolivia aportaría la segunda reserva más importante de gas de América Latina.
  • Asestaría un rudo golpe a la progresiva dependencia de gas norteamericana, europea y japonesa, evitando que las transnacionales acrecienten su dominio sobre las riquezas naturales no renovables de Bolivi. (Bernal, 2005, p. 270).

Antes de la tercera nacionalización de hidrocarburos, el gas natural boliviano le otorgaba grandes beneficios a las empresas transnacionales. Entre ellos,

la rentabilidad (…) elevada en comparación con otros países productores de gas, consecuencia de los reducidos tributos que pagan al Estado, los elevados precios de venta de hidrocarburos y combustibles en el mercado interno[4], la extranjerización del contrato de exportación de gas al Brasil y el nulo control que ejercen las autoridades sobre las empresas extranjeras (Bernal, 2005, p. 275).

Además de los beneficios directos de nacionalizarlos hidrocarburos en Bolivia en relación a su situación de dependencia y control del mercado por parte de empresas transnacionales, también se presenta un nuevo panorama en las relaciones con los Estados de la región sudamericana. En este aspecto, la política exterior de Bolivia con países como Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú o Venezuela (Estados con los que mantiene relaciones bilaterales de comercialización de hidrocarburos), sufre una transformación. Se seleccionaron tres casos para analizar cómo se proyecta la política exterior de Bolivia a raíz de la nacionalización del recurso estratégico natural del gas. Primero analizaremos que sucede con Brasil y las inversiones que dicho Estado posee en territorio boliviano con relación a los hidrocarburos. Segundo, analizaremos la nueva postura que adopta Bolivia en la negociación por la salida al mar con Chile y que influencia tiene la comercialización de hidrocarburos estando bajo control del Estado boliviano. Finalmente arribaremos a la triangulación Bolivia – Chile – Perú en la cuestión por la salida al mar y la comercialización de hidrocarburos en la región.

Relación bilateral Bolivia – Brasil en torno al recurso natural estratégico del gas y el abastecimiento para el territorio de Brasil

Las relaciones entre Bolivia y Brasil por el gas natural boliviano comenzaron a mediados de los años 70, sin embargo no fue hasta 1994 que se firmó el primer contrato de venta. Para fines de la década del 90, la matriz energética de Brasil dependía en un 90% del sector hidroeléctrico y su mercado interno no lograba abastecer dicha demanda. Frente a esto el Ministerio de Minas y Energía creó el Programa Prioritario de Termoelectricidad 2000-2003. Debido a que Petrobras no podía cubrir la demanda gasífera, el mercado de gas natural boliviano creció exponencialmente (Bernal, 2005, p. 276).

Entre los años 1996 y 2006, cuando los hidrocarburos se encontraban capitalizados en Bolivia, muchas empresas petroleras transnacionales invertían en el territorio boliviano, entre ellas Petrobras.

Petrobras

Petrobras Bolivia es«una sociedad anónima de capital abierto, que actúa de manera integrada con actividades en los sectores de exploración y producción de petróleo y gas, refinación, comercialización, transporte, petroquímica, distribución de derivados, gas natural, energía eléctrica, gas-química y biocombustibles» (Petrobras). Inició sus actividades en Bolivia en el año 1996 como productor, transportador y comercializador del gas natural con destino a Brasil[5], mediante la adquisición de contratos de riesgo compartido con empresas como Andina SA y TotalFinaElf para explotar los campos en San Alberto y San Antonio en el departamento de Tarija, considerados los más grandes de Bolivia. (Bernal, 2005, pp. 276 – 277).Actualmente desarrolla «operaciones de explotación y producción de hidrocarburos en los departamentos de Tarija (Campos San Alberto, Itaú y Sábalo, con producción de gas), Santa Cruz (Área Exploratoria Cedro), y Chuquisaca (Campo Monteagudo)» (Petrobras).

De la relación bilateral entre Bolivia y Brasil durante el período 1996 – 2006, particularmente su relación vía Petrobras, podemos destacar lo siguiente:

En 1996, «Petrobras -sociedad brasileña de economía mixta- y YPFB firmaron un Contrato de compra–venta de Gas Natural con una duración de 20 años». La exportación de gas natural se inicia en 1999, una vez concluida la construcción del gasoducto Bolivia-Brasil (TBG).(Ministerio de Hidrocarburos y Energía, 2008). El TBG (Transportadora Bras Gasoduto Bolivia), es un gasoducto que transporta gas natural desde Santa Cruz de la Sierra – Bolivia – hasta Porto Alegre, en territorio brasilero. Este proyecto tuvo la finalidad de lograr una integración energética entre Bolivia y Brasil. La vigencia de dicho proyecto continua hasta la actualidad (2017) transportando por día hasta 30 millones m³ de gas natural,llegando a 1.2 millones de consumidores finales. De acuerdo a TBG, las acciones actualmente se dividen entre: el 51% pertenece a Petrobras Logística de Gás S.A; el 29% a BBPP Holdings Ltda; un 12% es de YPFB Transporte do Brasil Holding Ltda; y el 8% restante de GTB-TBG Holdings S.À.R.L. (TBG).

Durante la época que los hidrocarburos se encontraban capitalizados en Bolivia (gobiernos de Sanchez de Lozada y Mesa), Petrobras no jugaba un rol preponderante en el mercado del petróleo. En el caso del gobierno de Sanchez de Lozada, este favorecia ampliamente sus negocios con Enron, por lo que Petrobras, si bien se posicionaba desde ser una transnacional desde la perspectiva regional (por su pertenencia a un Estado de la región, Brasil) no tomaba partido por Bolivia al momento en que se encontraban explotando sus recursos naturales, perjudicando junto con el resto de las empresas transnacionales el mercado interno boliviano con altos precios y pocas ganancias para el Estado (Bernal, 2005, pp. 277 – 285). Durante el gobierno de Fernando Cardoso en Brasil (1995 – 2002) (Presidência da República do Brasil) también se transitó una época de privatización y renacionalización de empresas petroleras, como fue el caso de Petrobras.

Con la llegada de Luiz Inácio Lula da Silva en el año 2003[6], las relaciones bilaterales entre ambos estados en relación al gas natural continuaron. En el año 2006 asume Evo Morales recibió apoyo de su par brasilero. En palabras del ex presidente Carlos Mesa

Desde un principio Lula apoyó a Morales y su liderazgo y respaldó fuertemente al gobierno boliviano basado en la identidad ideológica. Con claridad, sin embargo, Brasil buscó por encima de todo la garantía de estabilidad política y desarrollo económico de Bolivia como garantía de una estabilidad regional indispensable para los intereses brasileños y del propio continente. La imagen de Brasil, a su vez, se fortaleció en Bolivia por la simpatía de los bolivianos a la figura de Lula (Gisbert C.M., 2011, p. 3).

El impacto de la tercera nacionalización de hidrocarburos en Bolivia para la República Federativa de Brasil

Como bien hemos mencionado, el primero de mayo del año 2006, Bolivia nacionaliza por tercera vez sus hidrocarburos. El 4 de mayo de ese mismo año, se produce la Declaración conjunta de la Cumbre de Presidentes de Puerto Iguazú, en el cual se sostiene:

Los Presidentes de la Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela, reunidos en Puerto Iguazú, destacaron que la integración energética es un elemento esencial en la integración regional en beneficio de sus pueblos.
En este contexto, los Presidentes coincidieron en la necesidad de preservar y garantizar el abastecimiento de gas favoreciendo un desarrollo equilibrado en los países productores y consumidores.
Asimismo, destacaron también que la discusión sobre el precio del gas debe darse en un marco racional y equitativo que viabilice los emprendimientos. En este espíritu coincidieron en la profundización de los diálogos bilaterales para resolver cuestiones pendientes.
Por otra parte expresaron su voluntad de trabajar para la profundización del MERCOSUR y la consolidación de la integración sudamericana. En este sentido, ratificaron su decisión de avanzar en el Proyecto del Gasoducto del Sur.
Los Jefes de Estado coincidieron en la importancia de la unidad de la región y en el diálogo con otros países y regiones, y en ese contexto valoraron el diálogo MERCOSUR – Unión Europea.
Por último, los Presidentes se pusieron de acuerdo en fomentar inversiones conjuntas a fin de favorecer el desarrollo integral de Bolivia (Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, 2006).

Unos días más tarde, y dentro del contexto de esta cumbre se reunieron en La Paz, Bolivia, el ministro de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau, el ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés Soliz Rada, el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli de Azevedo, y el presidente de YPFB, Jorge Alvarado. En el comunicado por parte del Ministro de Minas y Energía de Brasil, Silas Rondeau y el Presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, ambos «reiteran su absoluto respeto por las decisiones soberanas del gobierno y del pueblo bolivianos manifestadas en el DS 28701 y expresan su disposición a implementarlo de acuerdo a la normativa aplicable» (Petrobras A. , 2006). Entre las partes, en el marco de las normativas complementarias, las partes acordaron

(…) celebrar reuniones a nivel técnico para tratar de los siguientes puntos: las condiciones para la conducción de los negocios durante la fase de transición; la definición de condiciones y contratos necesarios para la producción del gas, y su comercialización; y el proceso de refinación, incluyendo mecanismos y formas de compensación negociada; las condiciones para la firma de los contratos de producción.
(…) crear una Comisión de Alto Nivel, integrada por ambos ministros y por los Presidentes de Petrobras y de la YPFB. Al mismo tiempo se creó una comisión técnica subdividida en tres grupos de trabajo.
(…) la propuesta de revisión de precios de gas sea tratada, de forma racional y equitativa, en los términos de la Declaración de Puerto Iguazú, al amparo de los mecanismos establecidos en el contrato de compra y venta de gas natural (GSA).
Los métodos de trabajo establecidos en la reunión reflejan el interés en profundizar el diálogo bilateral (Petrobras A. , 2006).

Particularmente sobre este encuentro, en una entrevista concedida por el ex presidente Lula Da Silva el 4 de mayo de ese mismo año, deja en claro que «reconocemos el papel de Bolivia de definir su autonomía sobre sus riquezas naturales (…) y que es importante y prudente la discusión bilateral entre el gobierno de Bolivia y el gobierno de Brasil y entre Petrobras y YPFB» (Presidência da República do Brasil). Menciona que en dicha reunión, se garantizará el suministro de gas que necesitan los países, y que los precios serán discutidos «de la forma más democrática entre las partes implicadas». A esto le agrega que:

Es así como se hace negociación entre dos naciones. Es así que se respetan los derechos, porque creemos que el pensamiento que Brasil tiene, que la Argentina tiene, que tiene Bolivia y que Venezuela tiene sobre la integración sudamericana, sobre el fortalecimiento del Mercosur, presupone que nos presentamos al mundo con un buen entendimiento, con un buen diálogo, y que pasemos a los inversores extranjeros, en cada país, a la certeza de que no queremos seguir siendo un continente eternamente pobre (Presidência da República do Brasil).

Respecto a la reciente asunción de Evo Morales, Lula se presenta abierto al dialogo para discutir y trabajar en conjunto con el presidente Chávez y el presidente Kirchner para contribuir al desarrollo de Bolivia (Presidência da República do Brasil).

En respuesta a las inversiones de Petrobras en Bolivia, menciona que dicha empresa invertirá donde tenga la posibilidad de hacerlo y donde consiga rédito de sus inversiones (Presidência da República do Brasil).

Estas primeras declaraciones oficiales por parte del Presidente Lula Da Silva, en nombre del gobierno de Brasil y de su pueblo, demuestran un claro inicio de política exterior regional (y bilateral con Bolivia) abierta al diálogo y la cooperación para el desarrollo de la región sudamericana.

Según el informe del encuentro internacional organizado por Summit América Latina en el año 2017[7], en Brasil, Tórrez[8] explicó:

(…) dentro del contexto de la explotación para el logro de resultados, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) -a través de los contratos de operación- ha orientado las inversiones y actividades al suministro de hidrocarburos al mercado interno y al cumplimiento de los compromisos contraídos con los mercados de exportación de Brasil y Argentina.

La producción de gas natural entre 2006 y 2014 se incrementó de 35,72 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) a 60,15 MMmcd. Con esa producción, Bolivia reafirma su vocación exportadora de gas natural en el país y el crecimiento sostenible a partir de la nacionalización de los hidrocarburos. La producción permitió el cumplimiento de las ventas a Brasil y Argentina, de las cuales el Estado obtuvo una renta petrolera de 27.749 millones de dólares desde 2006 (ANH, 2017).

Según este mismo informe y el impacto que tuvo la nacionalización de hidrocarburos, la Agencia Nacional de Hidrocarburos publica:

Consultado por medios de prensa brasileños sobre el cambio económico que se produjo en Bolivia a partir de la política de Gobierno de nacionalizar los hidrocarburos, que están en manos del Estado desde 2006, Tórrez sostuvo que con esa medida Bolivia logró duplicar la producción de gas natural para la venta, luego de garantizar la cobertura total del mercado interno y contar con volúmenes para la exportación (ANH, 2017).

Citando una alternativa a estas posturas de diálogo y cooperación, la visión del ex presidente Carlos Mesa Gisbert en las relaciones entre Evo Morales y Lula Da Silva, quizás no son las más positivas. El saldo de los logros y avances concretos en el periodo 2006-2011 no fue tan auspicioso como podría pensarse en una primera mirada. Brasil no pudo consolidar un desarrollo de inversiones estatales y privadas en Bolivia acordes con las expectativas y la naturaleza estratégica de la vecindad. Expulsiones de empresas brasileñas e intentos frustrados de iniciar inversiones masivas de capitales brasileños no prosperaron a pesar de la decisión política de Lula de llevarlas adelante. (Gisbert C.M., 2011, p. 3)

Como hemos visto, las declaraciones del presidente Lula Da Silva, así como de sus ministros o del mismo presidente de Petrobras, son evidencia del protocolo y diplomacia de cara a foros internacionales. En paralelo, la realidad y consecuencias de la nacionalización de hidrocarburos, para Brasil, era otra. En palabras de Carlos Mesa Gisbert

La “nacionalización” de los hidrocarburos no se llevó a efecto en el sentido esencial de lo que significa conceptualmente. Esto es, la reversión al Estado de todas las propiedades de las empresas extranjeras que operan en Bolivia. El decreto (…) sólo estableció el pago de un porcentaje mayor de impuestos de las empresas al Estado boliviano. (…) no tocó un solo campo, ni propiedad alguna de ninguna de las empresas que operaban entonces en Bolivia como producto de contratos firmados en la década de los años noventa (Petrobras, Repsol, Total, British Gas, British Petroleum, Maxus, Pérez Companc, Plus Petrol, YPF, entre las más importantes). (…) las empresas petroleras que llegaron como producto de esos contratos, sin excepción alguna, están operando hoy en Bolivia (…). El gobierno de Morales ha ratificado todos los contratos en varias leyes promulgadas el 23 de abril de 2007, manteniéndoles a todas las mismas parcelas, los mismos campos y los mismos pozos, y (…), computando el tiempo de esos contratos desde el momento en que se firmaron por primera vez, lo que ratifica que son los mismos contratos con la sola modificación del canon impositivo, que subió de un promedio de 50% a 53% a otro de entre 60% y 65%.

Brasil comprobó que el gas boliviano fue un instrumento político para condicionar determinados aspectos de la relación bilateral. (…) Eso llevó a Petrobras a intensificar sus exploraciones de gas en territorio brasileño con resultados exitosos, lo que ha cambiado la ecuación de modo dramático. Probablemente más allá de 2015, Brasil podrá abastecer con comodidad la demanda de su propio mercado, lo que colocará a Bolivia en una situación distinta, la compra de gas por parte de Brasil no crecerá, por el contrario, podrá reducirse (el contrato de veinte años, lleva ya una década de ejecución), pero lo que es evidente es que el mango político de su continuidad lo tendrá muy pronto Brasil (Gisbert C.M., 2011, pp. 7-10).

Es correcto sostener que desde la nacionalización de hidrocarburos en Bolivia, Brasil ha modificado su política de abastecimiento de gas natural, de cara a la exploración interna en territorio brasilero. La finalidad de esta política es finalmente independizarse del gas boliviano. Bernal en este aspecto comenta «Brasil intenta independizarse del gas boliviano – es probable que el mercado brasileño duplique su demanda por los recientes descubrimientos de gas en la cuenca de Santos de São Paulo (…)» (Bernal, 2005, p. 283). Precisamente, en el año 2009, Repsol emite un comunicado de prensa informando un tercer descubrimiento de hidrocarburos en la cuenca de Santos, al sureste de São Paulo, sobre el océano atlántico. (Repsol, 2009)

A pesar de la contradicción entre declaraciones oficiales y la realidad que se presenta en cuanto a la inversión sobre el sector de hidrocarburos, tanto los Estados de Bolivia y Brasil, así como Petrobras e YPFB, re-negociaron los contratos de compra de gas natural. Las negociaciones y el comercio de gas natural entre ambos países siguen vigentes, aunque Brasil prevé reducir la compra de gas a Bolivia y desarrollar su mercado interno. Según una publicación de la agencia de noticias de YPFB en agosto del 2014, Bolivia y Brasil reafirman el proceso de integración energética, «Después de una ardua negociación, los equipos técnicos de YPFB y Petrobras lograron subsanar las diferencias interpretativas que fueron surgiendo en la aplicación del contrato de exportación de gas natural a Brasil» (YPFB, 2014). Entre los puntos más importantes de este acuerdo, se encuentra «la garantía de suministro de gas natural desde Bolivia a Brasil, permitiendo así poder iniciar las conversaciones para el suministro de este energético a partir de la gestión 2020 en adelante»(YPFB, 2014). Además se lograron de «forma sistemática, intensiva y profesional tres acuerdos que sintetizan un beneficio para Bolivia porque abren un horizonte de largo plazo para continuar y profundizar las relaciones entre YPFB y Petrobras» (YPFB, 2014). Es importante destacar que el director de Gas y Energía de Petrobras, José Alcides Santoro, destacó que:

(…) la firma de los documentos es un ejemplo de cooperación energética bilateral entre los países vecinos, que permiten fortalecer la relación comercial mutuamente benéfica para ambos países, contribuyendo a una mayor integración y propiciando una proyección más elevada en el escenario energético de América del Sur (YPFB, 2014).

Finalmente, hay que destacar que dentro de los acuerdos se encuentra «el compromiso de Petrobras de continuar invirtiendo en Bolivia en las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos en nuevas áreas asignadas a Petrobras Bolivia, que permitan el incremento de los actuales niveles de producción» (YPFB, 2014).

Luego del mandato de Lula Da Silva, las relaciones bilaterales continúan entre Evo Morales y su par Dilma Rousseff[9] La agenda bilateral se mantiene, con algunas modificaciones, según Carlos Mesa, abordando los siguientes temas:

  • En cuanto al gas natural, hay un cambio importante para Brasil, ya que esta camino a la emancipación del gas boliviano, explorando sus propios yacimientos e invirtiendo en el mercado local. En este aspecto, Bolivia debe rever su estrategia regional en cuanto a ser exportador de gas natural.
  • Un trabajo en conjunto por parte de ambos estados en cuanto al tema del Narcotráfico.
  • Nuevos actores en escena como China y el declive de otros como Venezuela.
  • El posicionamiento estratégico de Brasil en la región sudamericana como potencia económica y su relación con un Estado “periférico” como es Bolivia.
  • Las inversiones del capital brasilero en el mercado boliviano no son favorables en las condiciones de inversión que presenta Bolivia.
  • Desarrollo de una política migratoria.
  • Iniciativas en el desarrollo de energía eléctrica como desafío en la definición de una política medioambiental entre ambos estados.
  • Proceso de integración en el marco de UNASUR y de MERCOSUR.
  • Integración y cooperación económica, en vías de un proyecto en común que beneficie a ambos estados, no solamente en temas como gas y narcotráfico, sino también en los procesos de industrialización de ambos países (Gisbert C.M., 2011, pp. 18-20).

Complementando este análisis, Evo Morales, a mediados del 2013, declara que Bolivia tiene asuntos pendientes a tratar en una agenda bilateral. Dicha reunión se coordina para septiembre de ese mismo año, en Brasilia. Según Morales, los temas son: inversión, cooperación, créditos, entre otros. (Morales, 2013).

A principios de 2016, Morales reafirma esta agenda bilateral,

Aproveche la oportunidad para conversar con la presidenta Dilma especialmente en las relaciones bilaterales (…), lo más importante es que la compañera Dilma dijo que se necesita urgentemente una bilateral en temas pendientes como comercio, cooperación e inversión, además de retomar las relaciones con Petrobras (Bolivia M. d., 2016).

Relación bilateral Bolivia – Chile en torno al recurso estratégico natural del gas

El Estado Plurinacional de Bolivia y la República de Chile poseen una relación bilateral marcada históricamente por la confrontación. El mayor asunto a tratar entre ambos es la cuestión de territorialidad y por consecuente, la reintegración marítima por parte de Bolivia.

A partir de la Revolución Democrática y Cultural, la política exterior del Estado Plurinacional de Bolivia se orientó a la comunicación y cooperación. Por este motivo, las relaciones bilaterales entre Bolivia y Chile adquieren una nueva perspectiva de apertura al diálogo para resolver conflictos pasados, así como para proyectar un futuro de integración regional en conjunto.[10]Uno de los puntos a tratar en la agenda bilateral es la reintegración marítima.

El gobierno de la Revolución Democrática y Cultural, apostando por la cultura del diálogo y asumiendo una posición pacifista busca lograr que Chile se abra al diálogo y acceda a establecer conversaciones sobre la demanda marítima de Bolivia y los otros temas de interés conjunto; busca asimismo lograr un cambio histórico en las relaciones entre ambos países y en el tratamiento de los temas desde una perspectiva de amistad y complementariedad en vez de la tradicional de enemistad y confrontación (Bolivia, 2014, p. 64).

Entre las acciones complementarias y que debe asumir Bolivia, se encuentran la «socialización, participación y transparencia en el tratamiento del tema y comprensión del nuevo enfoque en el ámbito nacional» (Bolivia, 2014, p. 64). Además, es necesario «informar a los países y lograr el apoyo de los pueblos a la causa marítima boliviana en el ámbito internacional y continuar gestionando la inserción y tratamiento del tema maritimo en la agenda de foros internacionales (…)» (Bolivia, 2014, p. 64).

Durante el periodo anterior y posterior a la «Guerra del Gas», el tema marítimo adquirió una considerable importancia debido a las expectativas que se habían creado en torno a una solución justa sobre este asunto. A los seis meses de la asunción de Evo Morales, la Cancillería boliviana acordó con Chile una agenda de 13 puntos de dialogo. Estos puntos son:

1. Desarrollo de la confianza mutua; 2. Integración fronteriza; 3. Grupo de Trabajo sobre Libre Tránsito; 4. Infraestructura Física: 5. Acuerdo de Complementación Económica, 6. Tema Marítimo, 7. Recursos Hídricos: Tema Silala; 8. Lucha contra la Pobreza; 9. Temas de Seguridad y Defensa; 10. Cooperación para el Control del Tráfico Ilícito de Drogas y de Productos Químicos Esenciales y Precursores; 11. Educación, Ciencia y Tecnología; 12. Culturas, 13. Otros Temas (Bolivia, 2014, p. 78).

Luego de este acuerdo se sucedieron una seria de reuniones en donde el dialogo y la cordialidad siempre estuvieron presentes. (Bolivia, 2014, p. 78) No obstante, un cambio en la política doméstica de Chile provocó fluctuaciones en las relaciones entre Bolivia y Chile. (Bolivia, 2014, p. 127). Cuando se desarrolla la agenda de los 13 puntos, la presidente de la República de Chile era Michelle Bachelet[11]. Las relaciones entre Bolivia y Chile, y particularmente la relación entre Michelle Bachelet y Evo Morales eran positivas y con carácter de cooperativas[12]. Como comenta Correa, « (…) la posición de la presidenta Bachelet, muy proactiva durante los dos primeros años de su administración, tendió hacia la cautela y, finalmente, a la posposición del dialogo al finalizar su mandato» (Correa, 2013, p. 610).

Finalizado el mandato de Bachelet, asume la presidencia de Chile Sebastián Piñera. Las relaciones bilaterales entre ambos Estados cambian radicalmente, en especial, sobre la cuestión marítima la cual estaba en pleno proceso de negociación. Desde el 2011, Chile «no accedió a viabilizar la negociación de propuestas concretas, útiles y factibles que muestran su predisposición a solucionar el problema pendiente». (Bolivia, 2014, p. 127). Ante esta negativa, el 23 de marzo de 2011, Evo Morales le comunicaba a su pueblo

Por todo ello, la lucha por nuestra reivindicación marítima, lucha que ha marcado nuestra historia por 132 años, ahora debe incluir otro elemento fundamental: el de acudir ante los tribunales y organismos internacionales, demandando en derecho y en justicia, una salida libre y soberana al océano Pacífico (Bolivia, 2014, pp. 127-128).

Además, se anuncia una nueva estrategia en política exterior, re direccionada a esta nueva situación de tensión, la creación de la Dirección General de Reivindicación Marítima (DIRE-MAR)[13], “Instancia dentro de la cual jurídicamente se preparen las acciones por la causa marítima boliviana y a la cual todos los bolivianos, gobernantes y gobernados, ayudaremos a que cumpla eficazmente su trabajo” (Bolivia, 2014, p. 128).

En el año 2012 se celebra la 42° Asamblea General de la Organización de Estado Americanos (OEA). En dicha reunión, el canciller boliviano David Choquenhuanca, plantea a Chile la re negociación del Tratado de Paz y Amistad de 1904[14] invitando a los gobiernos a «destrabar los últimos escollos que impiden la interacción de nuestro continente» (Bolivia, 2014, p. 128). Bolivia considera que dicho Tratado es «injusto, impuesto, arbitrario, además de incumplido por Chile» (Bolivia, 2014, p. 128).

Gas por mar

El recurso natural estratégico del gas aparece en escena como herramienta de negociación en el año 2013, en el encuentro entre Evo Morales y Sebastián Piñero en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Evo Morales, en su discurso, presenta como variable al acceso al mar, la posibilidad de negociar mediante la oferta del recurso natural del gas. Recuerda además, su postura de solidaridad y complementareidad. Expone frente a los Estados del Sistema Internacional presentes en la cumbre la política exterior de Bolivia, buscando el reconocimiento de sus pares y presentando oficial y públicamente las reivindicaciones bolivianas.

Discurso del presidente del Estado Plurinacional de Bolivia en la Cumbre de la CELAC el día lunes 28 de enero  del 2013

(…) Hemos acompañado esas grandes iniciativas de unir a Latinoamérica y al Caribe. (…) Seguiremos trabajando en la integración de nuestros pueblos. Este movimiento de integración desde Latinoamérica y el Caribe será una enorme satisfacción para los movimientos sociales, indígenas, obreras, movimientos políticos que permanentemente cuestionaron políticas de imposición, de saqueos, a políticas que violaban los Derechos Humanos, a políticas que violaban la soberanía – de nuestros pueblos en Latinoamérica y el Caribe. (…)
Y nuestra tarea siempre será como contribuir a crear confianza, ya sea resolviendo los problemas, problemas que tenemos de nuestros países. Solidaridad, complementariedad, toda una larga política que tenemos que implementarlas (sic). Yo quiero pedir su paciencia, tal vez apelar a la conciencia, no solamente de ustedes los presentes sino también de la comunidad internacional, saludar a nuestros organismos internacionales, quienes nos acompañan en este evento tan importante.
Temas pendientes históricos tenemos la obligación de resolver. Bolivia el año 1825 nace con salida al mar, lamentablemente se ha perdido la salida al mar de manera injusta, impuesto además de eso, y el tratado incumplido. Digo impuesto porque perdimos salida al mar por la fuerza, la fuerza y con ayuda externa el año 1879(…) Después de 54 años de la fundación de la república se pierde un derecho del pueblo boliviano.
¿Pero por qué un tratado incumplido? (…) Chile violó y viola permanentemente el artículo 6 del Tratado de 1904 que dice: la República de Chile reconoce a favor de Bolivia y a perpetuidad el más amplio y libre derecho al tránsito comercial por su territorio y puertos pacíficos.
(…) Pero también quiero decir hermanas y hermanos presidentes, como resolver otros conflictos
(…).Pero cuando hablo de complementariedad, ¿cómo compartir juntos para resolver los problemas que tienen nuestros países? Y hermano presidente de Chile, mira, resuelto el tema del mar, cómo compartir lo poco que tenemos en Bolivia: tema del gas. He visto la preocupación de nuestras Fuerzas Armadas de Chile, proyecto de 2012 a 2024, que tuviéramos problemas en agua y energía, juntos como hermanos, países hermanos, vecinos, tenemos que resolver, solución con trabajo conjunto y no con violencia, ni amenazarnos. 
Mira, si resolvemos, si no es todos algunas de nuestras familias en Chile, en vez de pagar 500 dólares del gas domiciliario, pagarían por lo menos 250 dólares por gas domiciliario.
Queremos trabajar y es dar soluciones de esta naturaleza, en vez de pagar a 300 dólares/mes del gas domiciliario, pagarían menos del 50 por ciento inclusive.
El Estado chileno hace mucho esfuerzo de importar gas, cuesta por supuesto, ¿cómo será ese esfuerzo? Inclusive si resolviendo este tema, el Estado chileno ahorraría como 90 millones de dólares/año. 
Tenemos que pensar en esta clase de soluciones conjuntamente, bilateralmente, buscando el vivir bien, el buen vivir para nuestros pueblos, pensando en nuestros pueblos. 
El enclaustramiento marítimo, por lo menos según estudios internacionales, nos afecta con 1,5 por ciento de crecimiento/año, y por eso apelamos a gobiernos en cómo resolver de manera conjunta estas demandas y su acompañamiento. Mi obligación, nuestra obligación, apelar a ustedes queridos presidentes para una solución de este problema histórico. 
(…) presidentes esperamos seguir compartiendo nuestros esfuerzos, nuestra lucha, esperamos también que estos procesos de liberación sean en beneficio para futuras generaciones.
Muchas gracias.

Frente a esta declaración, el Presidente de la República de Chile, Sebastián Piñera le responde a Evo:

(…) Chile tiene una comprensión y compromiso especial por la situación de mediterraneidad que afecta a Bolivia, hemos hecho, y vamos a seguir haciendo todos los esfuerzos necesarios para que el comercio boliviano pueda, a través de los puertos chilenos, si así lo estima necesario y conveniente Bolivia, poder acceder a todos los países del mundo.
(…) Este tratado, Presidente Morales, ha estado vigente por más de 100 años. En consecuencia, no solamente es un documento, es un documento que durante 100 años, más de 100 años, ha dado estabilidad a nuestras fronteras y ha permitido que los países que estamos comprometidos por ese tratado, Bolivia y Chile, tengamos en algunos momentos mejores relaciones, con relaciones diplomáticas, en otras instancias, no tan buenas relaciones y corte de relaciones diplomáticas, en todos los casos ha sido por decisión de Bolivia, pero sí nos ha permitido firmar acuerdos de libre comercio y lograr una serie de avances, muchos de los cuales los hemos podido conversar personalmente en la agenda de 13 puntos que establecieron los dos países para avanzar en todos los problemas y en todas las dificultades para encontrar, como lo dice ese propio acuerdo, soluciones útiles, concretas y factibles para ambos países.
(…) Chile tiene una larga tradición de cumplimiento de sus tratados. Chile cumple sus tratados, y es natural que también le pida a usted que cumpla los tratados que su país firmó y que están hoy día plenamente válidos y vigentes.
(…) Usted menciona también el tema del gas. Y quiero agregarle algo que se lo he planteado a usted en muchas oportunidades. Chile está dispuesto a dar facilidades para un gasoducto, para un polo industrial, dar exenciones tributarias, para que Bolivia pueda hacer el mejor uso que la propia Bolivia estime para su gas.
Pero hay algo donde quiero que usted no se equivoque, Presidente Morales, los temas de soberanía no se negocian por intereses económicos, los temas de soberanía son un tema, para Chile y para la inmensa mayoría del mundo, algo muy sensible.
(…) Le quiero decir lo que dije durante la campaña, cuando era candidato, y lo que le he dicho a usted tantas veces: Chile no está dispuesto a cortar o dividir su territorio, ni creo que a ningún país del mundo se le puede pedir una situación de esa naturaleza.
Sí estamos dispuestos, y siempre hemos estado dispuestos, a través del diálogo, la buena voluntad y la colaboración, a encontrar facilidades. De hecho, muchos de los puntos que usted mencionó, y aquí tengo la larga lista de documentos, le hemos pedido nosotros que recurramos a las instancias, a los comités y a los grupos de trabajo especializados en cada una de las materias, libre tránsito, puertos, ferrocarril, y Bolivia sistemáticamente no ha querido concurrir a esas invitaciones de Chile a ese diálogo.
Pero no nos quedemos atrapados en el pasado. Yo lo invito a usted, Presidente Morales, a que busquemos en los grupos de trabajo que están establecidos, mejores soluciones y podemos encontrarlas. A cualquier tipo de problema que usted quiera poner arriba de la mesa, le aseguro que se va a encontrar con la mejor voluntad de nuestro país para facilitar el tránsito del comercio boliviano.
(…) Si excluimos el comercio terrestre con los países limítrofes, que es por tierra, más del 70% del comercio boliviano sale o entra por puertos chilenos. Y esa es la mejor prueba de que las condiciones que ofrecen los puertos chilenos, son condiciones favorables, porque Bolivia tiene otras alternativas, que usted muchas veces se encarga de recordárnoslo.
(…) existe de parte de Chile, del Gobierno chileno, y usted también lo sabe y lo ha podido experimentar muchas veces, la mejor voluntad para, a través de los caminos del diálogo, dar fiel cumplimiento siempre, e incluso pasar más allá de lo que establece el Tratado de 1904, más allá de lo que establecen las Convenciones Internacionales en materia de trato a países mediterráneos, porque entendemos muy bien que Chile quiere tener la mejor relación con Bolivia, y lo queremos firmemente.
Pero también quiero que usted sepa, que este Presidente va a defender la soberanía de nuestro país, porque no solamente es mi derecho, es mi obligación.
En consecuencia, si usted quiere encontrar soluciones dentro del respeto a los tratados internacionales que los dos países hemos firmado, dentro del contexto del derecho internacional, se va a encontrar siempre con la mejor voluntad y disposición de nuestro país.
Si usted quiere buscar soluciones fuera del respeto al Tratado de 1904, naturalmente que Chile, como un país que firmó ese tratado, que cumple con su tratado, va a tomar las medidas necesarias, dentro del derecho internacional, para que ese tratado se cumpla.
Y de esa manera (…) esperar que esta Cumbre de CELAC nos permita encontrar caminos del futuro dentro de la solidaridad, la amistad y la hermandad que debe existir siempre entre dos países vecinos y hermanos, como es Bolivia y Chile. Y también, naturalmente, dentro del respeto a lo que son los tratados y el derecho internacional.
Esa es la posición de Chile, es una posición clara, es una posición franca, es una posición constructiva, pero también es una posición firme.
Muchas gracias.

Como comentan Novak&Namihas, respecto de la relación entre el mar y el gas «sucesivos presidentes bolivianos utilizarían el gas como herramienta de presión para obtener una negociación favorable sobre el tema de la salida marítima» (Novak&Namihas, 2013, p. 220). Unos meses después de este cruce, el ex presidente Fernando Rodríguez Vletzé (en calidad de agente boliviano ante la Corte Internacional de Justicia CIJ) y el canciller David Choquehuanca, presentaron una demanda contra la República de Chile ante la Corte Internacional de Justicia. (Bolivia, 2014, p. 129).

En la 43° asamblea anual de la OEA, Choquehuanca declara:

En virtud de estos tratados y resoluciones, y considerando que Bolivia y Chile no hay podido arribar por acuerdo mutuo, a una solución satisfactoria sobre este diferendo, mi país desea informar a esta magna Asamblea que el pasado 24 de abril de 2013 Bolivia ha decidido recurrir a la Corte Internacional de Justicia para que el principal órgano judicial de las Naciones Unidas sea quien decida sobre esta controversia que afecta a la integración de ambos pueblos hermanos (Bolivia, 2014, pp. 129-130).

Relación bilateral con Perú en torno a la salida al mar y la exportación de gas boliviano

Las relaciones bilaterales entre Bolivia y Perú también tuvieron fluctuaciones de tensión y distensión, influenciadas por los presidentes de turno en cada uno de los Estados.

Es importante destacar que bajo el mandato del ex presidente Carlos Mesa, se produjo un proyecto de cooperación entre Bolivia y Perú con el fin de conformar una alianza energética estratégica entre ambos Estados. En este aspecto Mesa comenta:

Trabajamos intensamente en la concreción de un acuerdo bilateral que definiera claramente el puerto de exportación. A mí no me cabía la menor duda de que ese puerto debía ser peruano y en concreto debía ser Ilo. La primera razón era práctica, políticamente pensar en un puerto chileno era en ese momento inviable si la cuestión de la soberanía no se resolvía previamente, pero la segunda y más importante en la que siempre he creído es que solo un acuerdo sólido y efectivo entre Perú y Bolivia que cambiara el desarrollo del sur del Perú y el occidente de Bolivia, con un negocio como el de exportación de gas a México y Estados Unidos, que comprometiera las reservas de ambos países, cambiaría geopolíticamente las cosas con el tercero en discordia de una manera dramática. Si eso se concretaba, nuestra posición frente a Chile variaría 180 grados y permitiría sin dudas un escenario muy diferente con ventaja de Perú y Bolivia sobre Chile que hasta hoy siempre tuvo la sartén por el mango, entre otras cosas porque apuesta doble contra sencillo de que un gran acuerdo binacional peruano boliviano es simplemente impensable (Gisbert C. M., Carlos D. Mesa Gisbert, 2012).

En este aspecto, Chile impulsa en el 2004 (cuando Carlos Mesa era presidente de Bolivia) un proyecto de interconexión gasífera del Cono Sur, con el fin equiparar el déficit energético, por problemas de abastecimiento provenientes desde Argentina (Ruiz-Caro, 2006, p. 41).

Se trataría de conectar al Perú con la red de ductos que existe entre el norte de Chile y Argentina, mediante la construcción de un gasoducto de unos 1.200 kilómetros de extensión desde la ciudad peruana de Pisco hasta la chilena Tocopilla, la cual requiere una inversión cercana a los 2.500 millones de dólares.

El proyecto ha suscitado reacciones contrapuestas en el Perú, pues se ha insistido en que debe desarrollarse prioritariamente el mercado interno, garantizando el abastecimiento en el largo plazo. A ello se añade el hecho que algunos sectores del gobierno peruano han puesto en consideración los alcances de la ventajosa carta de intención que suscribió con Bolivia para que el gas de la reserva boliviana de Tarija sea exportado a Norteamérica a través del puerto peruano de Ilo, y no del puerto chileno de Mejillones, como inicialmente se había previsto, al ser este trayecto más corto (Ruiz-Caro, 2006, p. 42).

La Carta de Intención para la exportación de hidrocarburos del yacimiento boliviano de Tarija desde el puerto peruano de Ilo hacia México y los Estados Unidos se firmó en el año 2004. Según este acuerdo, a cambio de que la exportación del gas se realice por un puerto peruano, «el Perú entregaría al país altiplánico una superficie para el establecimiento de una Zona Económica Especial (ZEE) que cuente con un puerto para recibir, procesar, transformar y comercializar gas natural» (Ruiz-Caro, 2006, p. 42).

Al momento de la nacionalización de los hidrocarburos, la presidencia de la República de Perú se encontraba en transición. A mediados del año 2006, el ex presidente Alejandro Toledo Manrique dejaba su cargo para darle paso a su sucesor Alan García Pérez[15].

Al comienzo de las relaciones entre Evo Morales y Alan García Pérez se produce una degradación en el lenguaje diplomático bilateral y duras críticas formuladas de un presidente hacia el otro, y viceversa. El inicio es con la crítica de Morales sobre el modelo de desarrollo de libre mercado y de promoción de la inversión extranjera de García Pérez (Novak&Namihas, 2013, p. 217).

A pesar de que a fines del año 2006, los cancilleres José Antonio García Belaúnde (por Perú) y David Choquehuanca (por Bolivia), suscriben «una Declaración Conjunta en la que dejan testimonio de la buena marcha de la relación bilateral» (Novak&Namihas, 2013, p. 224), las relaciones entre Morales y García Pérez tienen sus altibajos.

Para el año 2008, la escalada verbal entre los presidentes era aún mayor. Una falsa denuncia de una supuesta instalación de una base militar norteamericana en territorio peruano hizo que Morales atacara verbalmente a García Pérez, quien se defendió con otros tantos intercambios verbales (Novak&Namihas, 2013, pp. 217-218).

Las relaciones entre Bolivia y Perú en materia de gas natural, también presentan una variante de negociación en el caso del reclamo de territorialidad y salida al mar de Bolivia. En este aspecto, ambos países mantienen una relación bilateral por dichos intereses y, a su vez, triangulan las relaciones con Chile. En este aspecto, Perú siempre ha sido solidario con la postura que adopta Bolivia frente a Chile, «habiendo formado parte de su política exterior la preocupación constante por otorgarle a Bolivia las facilidades para el tránsito, exportación e importación de mercaderías desde y hacia este país, por las vías y puertos peruanos» (Novak&Namihas, 2013, p. 221).

En el año 2010 se produce una visita de Evo Morales a Perú, donde suscribió junto con Alan García Pérez la Declaración de Ilo, el Acta del Encuentro entre ambos presidentes (Novak&Namihas, 2013, p. 221), y el Protocolo Complementario y Ampliatorio de los convenios de Ilo de 1992[16] (Bolivia, 2014, p. 145). Este protocolo entre ambos países esta fundamentado en una base de cooperación y solidaridad (Bolivia, 2014, p. 145).

Perú reúne así las facilidades de libre tránsito en el Puerto de Ilo para la carga boliviana y amplía las concesiones al Estado Plurinacional de Bolivia con una Zona Franca Turística donde Bolivia podrá construir una Terminal Deportiva y otorga facilidades para la presencia de barcos de la Armada boliviana en el Puerto de Ilo, con fines de investigación, cooperación e instrucción y derechos de navegación, así como la instalación futura de un Anexo de la Escuela Naval del Estado Plurinacional de Bolivia. (Bolivia, 2014, pp. 145-146).

El presidente Evo Morales, en relación con la suscripción de estos acuerdos, declaro «no significa relanzar una nueva amistad, sino inaugurar una estrategia de integración entre Perú y Bolivia que refluya en toda América Latina» (Bolivia, 2014, p. 146). La firma de estos acuerdos cierran la etapa de distanciamiento entre Bolivia y Perú y permiten la apertura de una «nueva calidad histórica en la que Bolivia consigue beneficios inmediatos en diversas materias» (Bolivia, 2014, p. 146).

Finalizado el mandato de García Pérez, llega al poder de la República del Perú Ollanta Humala, quien gobierna entre 2011 y 2016. Con él, se revén los problemas que suscitan al Protocolo Complementario y Ampliatorio de los Convenios de Ilo. En octubre del 2012, se celebra el Acuerdo por Intercambio de Notas que Precisa Determinadas Disposiciones del Protocolo (Novak&Namihas, 2013, p. 233). Posteriormente, sucedieron varias visitas oficiales y tratados entre ambos países.


  1. Dougherty y Pfaltzgraff comentan en este aspecto: si bien poseemos una capacidad limitada de cambiar nuestro entorno, seguimos cincunscriptos en nuestro comportamiento por factores ambientales. Central para las teorías geopolíticas ha sido la cuestión del nivel hasta el cual los factores ambientales pueden ser modificados para adecuarse a las necesidades humanas. (…) Durante largo tiempo separó a la teorización de las relaciones geopolíticas anglo-norteamericana y francesa. Una escuela francesa de pensamiento “posibilista” geográfico, representada por Lucien Febvre y Vidal de la Blanhe, rechazaba el determinismo de las teorías ambientales anglo-norteamericanas y alemanas. Remitiéndose a la herencia intelectual del Iluminismo, los estudiosos franceses de la geografía sugirieron que el entorno natural podía ser modificado. De hecho, se decía que la voluntad libre del hombre en última instancia determinaba las opciones disponibles. El entorno y la geografía, en especial, no son sino una entre las muchas fuerzas que gobiernan el desarrollo de la actividad humana. Los autores geopolíticos del siglo XX, caen en algún lugar entre un determinismo estricto y una interpretación posibilista. Si el entorno no determina las fronteras de la conducta humana, sin embargo suministra una influencia condicionante importante, sino crucial (Dougherty & Pfaltzgraff, 1993, pp. 69-70).
  2. Jeffrey W. Tagliaferro hace una distinción respecto de estas variantes de realismo. El neorrealismo pertenece a las teorías de la política internacional mientras que el realismo Neoclásico pertenece a las teorías de las relaciones exteriore. (Tagliaferro, Winter 2000/01)
  3. Bioquímico y Biotecnólogo de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especializado en Microbiología Industrial. Director General del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC). Director Editorial del Centro Latinoamericano de Investigaciones Científicas y Técnicas (CLICET). Ex asesor en Políticas Energéticas del Senado de la Provincia de Buenos Aires, y del Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios. Actualmente coordina el equipo de asesoría del Presidente de la Comisión de Energía y Combustibles del Congreso de la Nación, Julio De Vido. Bernal ha sido miembro del equipo de investigación del Área de Recursos Energéticos y Planificación para el Desarrollo del IDICSO (Universidad del Salvador). Ex becario del INTA y ex investigador del INAME
  4. Los bolivianos y consumidores pagaban por hidrocarburos producidos en su territorio cinco dólares por encima del precio internacional (Bernal, 2005, p. 275)
  5. «Inicialmente, llevamos a cabo nuestras actividades en el país mediante nuestras subsidiarias en sociedad con YPFB y posteriormente participamos en toda la cadena productiva de los hidrocarburos. Nuestras actividades incluyeron exploración, explotación, producción, refinación, distribución, transporte y comercialización. Actualmente, desarrollamos operaciones de exploración y producción de hidrocarburos» (Petrobras)
  6. Luiz Inácio Lula da Silva fue presidente de Brasil entre los años 2003 y 2011 (Presidência da República do Brasil), por lo que
  7. En este encuentro participaron Brasil, Perú, Argentina, Colombia, México y Bolivia.
  8. Northon Nilton Torrez Vargas – Director técnico de transportes y comercialización de la Agencia Nacional de Hidrocarburos del Estado Plurinacional de Bolivia.
  9. Dilma Rousseff fue presidente de la República Federativa de Brasil entre el año 2011 y 2016.
  10. No habiendo relaciones diplomáticas, ni dialogo con Chile no se realizó inicialmente a través de cancilleres y menos aún de presidentes sino por medio de funcionarios subalternos. De todos modos, la sola incorporación del asunto en una agenda de temas a dialogar era un cambio respecto a los periodos anteriores en que Chile había repetido hasta el cansancio que no había ningún asunto pendiente con Bolivia y mucho menos uno relativo al tema marítimo (Bolivia, 2014, p. 64)
  11. Presidente de la República de Chile en dos ocasiones. Su primer mandato fue entre el 2006 y el 2010, y su segundo mandato desde el 2014 hasta la actualidad (2017)
  12. De hecho, Evo Morales destaca el mandato de Bachelet en su discurso en la cumbre de CELAC el 28 de enero de 2013. Una reunión donde nos respetamos nuestras diferencias políticas ideológicas, nuestras diferencias de carácter cultural y social, nuestras diferencias también de carácter económico y financiero. Nos respetamos porque somos productos de la democracia (sic) y este movimiento CELAC, primera tarea es defender la democracia y estamos defendiendo la democracia. Yo me acuerdo perfectamente el año 1000 (sic) o 2008, cuando mi país empezó un golpe de estado, era justamente Chile, presidenta Bachellet por ese entonces convoca de emergencia al UNASUR para defender la democracia en Bolivia, acompañado por el pueblo chileno y por todos sus partidos porque se trata de defender la democracia.
  13. Fue creada mediante Decreto Supremo N° 834 el 5 de abril de 2011 como institución pública descentralizada, con personalidad jurídica, autonomía de gestión administrativa y patrimonio propio bajo la tuición del Ministerio de Relaciones Exteriores.
  14. El Tratado de Paz y Amistad del 20 de octubre de 1904 da por finalizada la Guerra del Pacífico iniciada en 1879 entre Bolivia y Chile.
  15. Alan García Pérez fue presidente de la República del Perú entre el año 2006 y el 2011. Su sucesor fue Ollanta Humala Tasso.
  16. Convenio de Amistad, Cooperación e Integración “Gran Mariscal Andrés de Santa Cruz” suscrito el 24 de enero de 1992 entre los presidentes, Jaime Paz Zamora y Alberto Fujimori y cede a Bolivia por 99 años una zona portuaria de cinco kilómetros de costa y 160 hectáreas, para la instalación una zona franja comercial e industrial en el sur peruano.


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