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8 Y 20 años no es nada

El efecto de las políticas de aseguramiento de la calidad y de financiamiento en la función de investigación de las universidades con carreras de Medicina

Cecilia Adrogué, Ángela Corengia, Ana García de Fanelli
y María Pita Carranza

Introducción

Tras el avance del Estado evaluador en la educación superior, ha crecido el interés entre los estudiosos de este campo del conocimiento por la probable eficacia de la actividad de aseguramiento de la calidad, tanto en el plano internacional (Dattey et al., 2014; Dill, 1998; Gregorutti y Bon Pereira, 2013; Landoni, 2008; Lemaitre y Zenteno, 2012; Stensaker et al., 2010; Robledo, 2016) como en la Argentina (Adrogué et al., 2014, 2015; Campos, 2012; Corengia, 2010, 2015; García de Fanelli y Corengia, 2015; Guaglianone, 2013; Salto, 2016).

En la Argentina, el primer hito importante que pone en funcionamiento la regulación de la calidad en la educación superior es la sanción de la Ley de Educación Superior en 1995 (Ley Nº 24.521). La LES dispuso la creación de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU), un organismo descentralizado dentro de la jurisdicción del Ministerio de Educación, y fijó sus principales funciones y objetivos (LES, 1995).

Entre el conjunto de actividades de la CONEAU, una de las que ha mostrado un mayor impacto sobre el funcionamiento de las instituciones universitarias ha sido la acreditación de las carreras de grado[1] (Corengia, 2010, 2015; García de Fanelli y Corengia, 2015; Guaglianone, 2013).[2] Ello se debe a que la acreditación de las carreras de grado posee, en principio, mayor capacidad de aplicación (o enforcement), ya que el acreditar es condición necesaria para que la universidad pueda otorgar títulos con validez oficial en estos programas de grado. También existen motivos vinculados a la relación –directa o indirecta- entre políticas de financiamiento y la política de acreditación de carreras de grado. Teniendo presente esto, en 2013 comenzamos a investigar cuáles han sido los efectos del accionar de la CONEAU, especialmente en lo que respecta a la acreditación de carreras de grado, en la mejora de la función investigación en las universidades privadas de la Argentina (Adrogué et al., 2014, 2015). El interés por este sector de gestión y por la función de investigación halló su fundamento en el menor grado de desarrollo de esta actividad en las universidades privadas por su escasa oferta de carreras de ciencias básicas, su menor antigüedad, la alta dependencia de recursos de los aranceles que cobran a sus estudiantes y la concentración de la matrícula en las carreras profesionales (Del Bello et al., 2007). La pregunta que nos orientó en dicha pesquisa era si el proceso de acreditación de las carreras de grado en las universidades privadas de la Argentina había impulsado reformas dentro del sector tendientes a mejorar y reforzar esta actividad.

Al examinar los efectos de las políticas de aseguramiento de la calidad en la función de investigación de las universidades privadas incluimos también en el análisis las políticas públicas de financiamiento gubernamental de la I+D y el acceso a cargos en la carrera de investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Cabe al respecto tener en cuenta que en la Argentina el sector universitario privado puede concursar por estos fondos competitivos administrados por la Agencia Nacional de Promoción Científica y Técnica (ANCyT), y también sus estudiantes y docentes e investigadores están en condiciones de postularse a las becas doctorales y postdoctorales, y al ingreso a la carrera de investigador científico del CONICET. Resultaba por tanto esperable que las respuestas de las organizaciones universitarias privadas frente a los mecanismos de regulación de la calidad de la CONEAU estuvieran también influidas por las oportunidades que brindaban las políticas públicas de I+D del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT).

En la primera etapa de nuestra investigación, que tuvo lugar entre los años 2013 y 2015, observamos que, a partir del estudio de casos y del análisis cuantitativo de un conjunto de indicadores de I+D, las universidades privadas cuya visión institucional era el desarrollo de la actividad de investigación fueron las que respondieron con mayor entusiasmo frente a los incentivos económicos provistos por el MINCyT y el CONICET, y las que mostraron también mejores indicadores de producto de I+D. Estas universidades estuvieron en mejores condiciones (centralmente por el perfil de sus docentes-investigadores), para aprovechar las oportunidades económicas y simbólicas en términos de prestigio institucional que la política de los incentivos del MINCyT les ofrecía. En estas instituciones privadas, la mejora en la actividad de investigación, más que una respuesta a la política de aseguramiento de la calidad, supuso la alineación de sus objetivos con los de la política de ciencia y tecnología. Por supuesto, todo esto dentro de las limitaciones que en términos de recursos financieros existen para el desarrollo de esta función de I+D en la Argentina. Las universidades más orientadas hacia la enseñanza, por el contrario, con una oferta de carreras concentrada en lo profesional, también hicieron cambios, pero estos estuvieron ligados especialmente con brindar una respuesta a las normativas de la CONEAU y a los compromisos de mejora (los cuales fueron mayores en aquellas que contaban con menor desarrollo en el ámbito de la investigación). Estas instituciones también desarrollaron estrategias orientadas a imitar el modelo ideal de calidad centrado en las universidades de investigación. En el despliegue de estas estrategias influyeron la presión isomórfica que ejerce el marco regulatorio y profesional (o normativo) (DiMaggio y Powell, 1991), las señales que provienen centralmente de la política de aseguramiento de la calidad y la presencia de liderazgos internos, que valoraban la actividad de investigación en la universidad y trataban de impulsar cambios en la cultura profesional predominante en algunos de estos casos analizados (Adrogué et al., 2014, 2015).

A partir de los resultados alcanzados en esta primera etapa, y teniendo presentes las diferencias en el grado de consolidación de la actividad de investigación en el sector universitario según el campo de conocimiento, la segunda etapa de nuestro estudio estuvo orientada hacia el análisis de las políticas de aseguramiento de la calidad a través de la acreditación de las carreras de grado y las acciones del MINCYT sobre la función de investigación en un campo disciplinario en particular, las carreras de Medicina ofrecidas tanto en el sector público como en el privado. Ello encuentra fundamento tanto en la importancia que tiene el poder de la base disciplinaria en la explicación del cambio organizacional en el sector universitario (Clark, 1983), como en la necesidad de controlar por campo de conocimiento a fin de poder observar si hay una respuesta diferencial en el sector privado frente al público ante el estímulo de los mecanismos de regulación y financiamiento gubernamental.

Cabe además destacar que el sector de la enseñanza de la salud creció en términos de oferta de carreras y matrícula en el sector privado en esta última década. Hasta el año 1990 existían diez carreras de Medicina. A partir de ese año se crearon veintitrés nuevas carreras de medicina, quince entre 1990-2000 y ocho entre 2000-2010, en su mayoría en instituciones universitarias privadas. Los alumnos de pregrado y grado en el campo de la salud en las instituciones universitarias privadas aumentaron de 13.650 en 1999 a 57.221 en 2014, representando el 14% de la matrícula de este sector en este último caso (Anuario 99-03 y García de Fanelli, 2016). Como señalan Barsky et al. (2016), en la década del 90 se crean universidades privadas con un fuerte eje en la investigación en ciencias sociales y personal con alta dedicación temporal. Pero el gran cambio cuantitativo en materia de investigación es la creación de institutos y universidades dedicados integralmente a las ciencias de la salud, además de la generación en otras universidades de Facultades de Medicina, organizadas en el quehacer científico por las ciencias básicas ligadas a esta disciplina, cuyos parámetros internacionales y nacionales las asimilan a estas actividades en las universidades estatales y las asocian estrechamente al CONICET y a la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT).

Esta expansión del área de la salud, tanto a través de la creación de carreras en las universidades como por la incorporación de instituciones especializadas en este campo del conocimiento, significó un cambio sustantivo en la composición de la matrícula de este sector. Si bien en las universidades privadas, al igual que en las públicas, la generalidad de los jóvenes estudia carreras del campo de las ciencias sociales, la diferencia actual más relevante entre la estructura de ramas de conocimiento de las universidades privadas frente a las nacionales es la menor representación de estudiantes de ciencias aplicadas y básicas en el sector privado frente al estatal (García de Fanelli, 2016). Por tanto, las ciencias de la salud se constituyen en uno de los pocos campos de conocimiento con desarrollo en las instituciones universitarias privadas que, si bien está compuesto por carreras de corte profesional, también tradicionalmente ha tenido un desarrollo importante en la Argentina en materia de investigación.

En este capítulo se intenta dar respuesta a la siguiente pregunta de investigación: ¿qué efecto tuvieron las políticas de acreditación de carreras de grado y las políticas de financiamiento del MINCYT en la función de investigación de las universidades públicas y privadas con carreras de Medicina acreditadas por CONEAU? El efecto se observa a través del análisis de un conjunto de indicadores de I+D por un lado, y de los compromisos y recomendaciones que surgen de la acreditación ante CONEAU, por otro.

Comenzamos analizando en la primera sección de este capítulo el contexto de las políticas de acreditación de la calidad y de financiamiento de la función de I+D por parte del MINCYT a lo largo de la última década. En la segunda sección desarrollamos la metodología cuantitativa -análisis de conglomerados o clusters– y cualitativa -análisis de las resoluciones de acreditación de las carreras de medicina- empleada. En la tercera sección exponemos los resultados que surgen del análisis de conglomerados y, en la cuarta, se describen los resultados derivados del análisis documental. Finalmente, presentamos las conclusiones y nuevas preguntas que nos permitirán ahondar en la temática a partir de un nuevo estudio de casos.

Políticas públicas destinadas a promover la investigación en las universidades

El análisis realizado en esta segunda etapa de nuestra investigación se enmarca en el desarrollo de la política de acreditación de las carreras de grado por parte de la CONEAU y de las acciones emprendidas por el MINCYT durante la primera década del siglo XXI.

La acreditación de las carreras de grado

Las reglamentaciones de la LES establecieron la acreditación como condición necesaria para otorgar validez al título y definieron una periodicidad de seis años para la realización de los procesos de acreditación. Tras la primera carrera acreditada, la de Medicina en el 2000, la CONEAU resuelve incorporar además la acreditación por tres años con compromisos de mejora. Ello respondió a que muy pocas carreras de Medicina lograron satisfacer adecuadamente los estándares de calidad para la acreditación por seis años (Villanueva, 2008). Según la Ordenanza 005/99 se acreditaría entonces por tres años, en lugar de seis, a aquellas carreras en las cuales, aun cuando no cumplieran totalmente con los estándares, existieran elementos suficientes para considerar que las carreras desarrollaban efectivamente estrategias de mejoramiento para alcanzar tal perfil. A partir de la acreditación de las carreras de ingeniería, los comités de pares comenzaron a establecer requerimientos para la acreditación, exigiendo a las carreras la formulación de planes de mejoramiento adecuados para alcanzar los estándares en un corto lapso (otros tres años). Las carreras entonces asumían una serie de compromisos de mejoramiento elaborados sobre la base de los planes de mejora establecidos. Por otro lado, las carreras nuevas (aquellas que aún no poseen graduados al momento de la acreditación) también serían acreditadas por tres años. Durante la segunda fase de acreditación, transcurridos los tres años de la primera fase, el dictamen de la CONEAU podía adoptar tres posibles resultados: (a) la extensión de la acreditación por otros tres años, en el caso que se cumpliera con los compromisos asumidos durante la primera fase y se alcanzase los estándares, o bien cuando hubiera un cumplimiento parcial de los compromisos pero presentaran estrategias de mejora factibles y viables; (b) la postergación de la acreditación, cuando hubiera un cumplimiento parcial de los compromisos sin estrategias de mejora factibles y viables, y (c) la no acreditación (García de Fanelli, 2016).

Tras la acreditación de la carrera de Medicina, le siguieron las catorce especialidades de las ingenierías y posteriormente Farmacia y Bioquímica, Veterinaria, Ingeniería en Telecomunicaciones, Arquitectura, ingenierías y licenciaturas en Informática, Odontología, Geología, Química y Psicología. A fines del año 2011 se aprobaron los estándares de licenciado en Biología, y estaban bajo estudio los que corresponden a los títulos de abogado y contador público (CONEAU, 2012). Para tener una dimensión del probable impacto de esta política sobre el sector universitario basta con constatar que este conjunto de carreras concentraba casi el 60% de la matrícula universitaria de grado en el año 2013 (Anuario de Estadísticas Universitarias Argentinas, 2013). Hasta marzo de 2016, en la página de la CONEAU se han publicado 1550 resoluciones correspondientes a las carreras de grado del artículo 43 que se dictan en distintas universidades nacionales y privadas, y que se presentaron al proceso de acreditación.

Financiación de la función I+D por parte del MINCYT

Entre 2010 y 2013, la inversión de la Argentina en I+D aumentó del 0,49% al 0,60 % del PBI. Al analizar la composición del gasto correspondiente al año 2013 por sectores de ejecución, se observa que las universidades estatales ejecutan el 29% y las privadas apenas el 1,5%. Esta inversión en I+D que se realiza en las universidades estatales se destina en un 55,8% a investigación aplicada, 37,9% a básica y 6,3% a experimental. En el caso de las universidades privadas, los recursos financieros destinados a la investigación aplicada corresponden al 63,3% del total, a básica el 28,5% y a experimental el 8,2% (MINCYT, 2016).

Dentro del MINCYT, la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) apoya, a través del Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica (FONCyT), proyectos de investigación cuya finalidad sea la generación de nuevos conocimientos científicos y tecnológicos. Entre estos fondos concursables y altamente competitivos se destacan los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT). Los PICT otorgan financiamiento para la generación de nuevos conocimientos en todas las áreas de C&T. Para acceder a estos fondos es condición necesaria contar con un equipo de investigadores responsables de los proyectos que cuenten con una trayectoria académica importante, esto es, normalmente, el poseer el título de doctorado y publicaciones en revistas con referato nacional e internacional. Cada campo disciplinario establece las condiciones de lo que entiende como investigadores “formados y activos”.

El otro instrumento de financiamiento de la ANPCyT son los Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica Orientados (PICTO). Estos tienen como objetivo la generación de nuevos conocimientos en áreas C&T de interés para un socio dispuesto a cofinanciarlos (50%-50%). Las características de las convocatorias se acuerdan a través de convenios firmados con universidades, organismos públicos, empresas, asociaciones, etc., que se asocian a la Agencia con el fin de desarrollar los proyectos.

Dentro de los instrumentos de financiamiento del FONCyT, los más relevantes en términos de alcance para la promoción de la investigación básica y aplicada son los PICT. En el año 2014 se adjudicaron fondos a 1147 PICT por 431 millones de pesos. Los PICTO financiaron trece proyectos por 11 millones de pesos. Dentro del total de proyectos financiados por el FONCyT, el campo de conocimiento más beneficiado en cuanto a número de proyectos adjudicados en 2014 ha sido las ciencias biomédicas, con 36% del total (ANPCyT, 2015).

Una tendencia importante también en la última década ha sido el aumento de los recursos humanos destinados a la I+D. En las universidades estatales, los investigadores y becarios de investigación equivalentes a jornada completa (EJC) aumentaron de 19.908 en 2010 a 21.690 en 2013. En las universidades privadas, el número de investigadores y becarios EJC es mucho más reducido, creciendo de 1282 en 2010 a 1530 en 2013 (MINCYT, 2016). Cabe destacar que estos guarismos no incluyen a los investigadores y becarios de CONICET que se desempeñan en las universidades.

El principal cambio desde el año 2007 es la política activa de incorporación de investigadores y, en particular, el otorgamiento de becas para la formación doctoral y postdoctoral por parte del CONICET. Esta política fue consecuencia de un diagnóstico que señalaba el envejecimiento de la población de investigadores CONICET. Así, el número de investigadores CONICET creció de 5057 en 2007 a 8856 en el año 2015. La cantidad de becarios de estudios doctorales y postdoctorales CONICET ascendió de 4994 y 605 en 2007, a 7900 y 2673 respectivamente en 2015 (CONICET, 2016). Este crecimiento contribuyó de dos modos a mejorar la actividad de investigación en las universidades, tanto nacionales como privadas: elevando el total de cargos de investigación en estas y mejorando la formación doctoral de los jóvenes docentes (García de Fanelli, 2016). La presencia de investigadores CONICET en las universidades tuvo lugar además a través de la conformación de nuevas unidades ejecutoras de doble dependencia. Estas unidades son centros de investigación radicados en las universidades, pero que administrativamente también dependen del CONICET (Del Bello, 2012).

Otra política pública a destacar por su probable impacto en la función I+D en las universidades es el Programa de Evaluación Institucional (PEI) creado en el año 2006. Este programa, que cuenta con financiamiento del BID, funciona bajo el ámbito de la Subsecretaría de Evaluación Institucional, perteneciente a la Secretaría de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MINCYT). El PEI promueve la evaluación permanente y el mejoramiento continuo de las instituciones pertenecientes al Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, brindando para ello apoyo técnico y económico. En las universidades, el PEI acompaña el proceso de autoevaluación de la función I+D, brindando asistencia técnica y apoyo financiero para su realización; gestiona el proceso de evaluación externa, actuando en la selección y contratación de los expertos que conformarán el comité de evaluadores externo; organiza y acompaña la visita de evaluación externa; brinda asistencia técnica para la elaboración de los planes de mejoramiento, coparticipa con la institución en el financiamiento de estos planes y monitorea su implementación. Hasta marzo de 2016, han finalizado todas las etapas y concretado su plan de mejoramiento, dos universidades nacionales y una privada. Se encuentran en alguna de las etapas previas (autoevaluación, evaluación externa y realización del plan de mejoramiento) diecinueve universidades nacionales y seis privadas (PEI, 2016).

Metodología

Para observar el efecto de las políticas de financiamiento del MINCYT y de las políticas de acreditación de carreras de grado en la función de investigación de las universidades públicas y privadas con carreras de medicina acreditadas por CONEAU, desplegamos dos estrategias metodológicas, una cuantitativa (análisis de conglomerados o clusters) y otra cualitativa (análisis de las resoluciones de acreditación de las carreras de Medicina).

El análisis de conglomerados o clusters (Anderberg, 1973) delinea grupos naturales en un conjunto de datos. Esta técnica se implementó utilizando datos de cantidad de publicaciones entre 2000 y 2015 y citaciones hasta 2015 en Scopus referidas a temas médicos, así como la presencia o no de un programa doctoral, el resultado obtenido en las acreditaciones de la CONEAU, la cantidad de proyectos PICT y PICTO financiados por la ANPCyT, la cantidad de investigadores y becarios CONICET que investigan en el campo de la Medicina en el año 2015 y la presencia o no de Unidades Ejecutoras del CONICET. Se trabajó con los valores medios de dichas variables estandarizadas, al convertirlas en variables con media cero y varianza uno (esto se logra restando a cada observación el valor de la media y dividiendo por el desvío estándar), de forma tal de evitar que la escala de las mismas influya en la clasificación. Luego, se buscó minimizar la distancia entre los valores medios de las nueve variables seleccionadas. De esta manera, se testeó si la cantidad óptima de grupos para minimizar las distancias entre las variables consideradas dentro del grupo y maximizarlas entre grupos eran tres, cuatro o cinco. El resultado obtenido fue que la mejor agrupación considerando estas nueve variables era en tres grupos.

En segundo lugar, se realizó un análisis de 90 resoluciones de acreditación correspondientes al universo de carreras de Medicina acreditadas por CONEAU, es decir, 32 carreras -11 pertenecientes a universidades públicas y 21 a universidades privadas-.[3] Como primer paso, se observó el estado de acreditación de cada carrera para cada ciclo y fase de acreditación. Cabe señalar que la carrara de Medicina fue la primera en ingresar al artículo 43 de la LES. La CONEAU realizó cuatro convocatorias que se organizaron en ciclos y fases (ver tabla 1).

Tabla 1. Ciclos y fases de acreditación de las carreras de Medicina
y número de convocatorias de la CONEAU

Ciclo

Primer ciclo

Segundo ciclo

Fase Primera fase Segunda fase Primera fase Segunda fase
Año 1999-2000 2003-2004 2011 2013
N° de Convocatoria CONEAU 1 2 3 4

Fuente: elaboración propia sobre la base de las Ordenanzas CONEAU N° 005/99, 041/04, 052/08, 058/1 y de las Resoluciones CONEAU N° 341/03, 385/04, 309/08, 421/13.

En la tabla 2 se presenta el universo de carreras de Medicina acreditadas por CONEAU, según tipo de acreditación.

Tabla 2. Universo de carreras de Medicina acreditadas por CONEAU, según tipo de acreditación y tipo de gestión

tabla2pdf-epub

Fuente: elaboración propia a partir del análisis de las resoluciones de acreditación de CONEAU.

Luego se analizaron los compromisos y/o recomendaciones referidos a la función de investigación, por carrera. Este análisis se hizo a la luz de las dimensiones en las que se agrupan los estándares de acreditación referidos a las carreras de Medicina y plasmados en las RM 535/99 y RM 1314/07, correspondientes al primero y al segundo ciclo respectivamente. Las dimensiones son: 1. contexto institucional; 2. plan de estudio y formación; 3. cuerpo académico; 4. alumnos y graduados; 5. infraestructura y equipamiento. En todas las dimensiones se puso el foco en la función de investigación.

Resultados del análisis de conglomerados o clusters

En esta sección procederemos a agrupar las instituciones en los tres grupos que arrojó el análisis de conglomerados o clusters explicado en el apartado metodológico (ver tabla 3).

Tabla 3. Grupos de universidades e institutos universitarios con carrera de medicina acreditadas por CONEAU
A B C
Universidad Nacional de Cuyo Universidad de Morón Instituto Universitario de Ciencias de la Salud. Barceló
Universidad Nacional de Rosario Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) Universidad Abierta Interamericana (UAI)
Universidad Favaloro Instituto Universitario Italiano de Rosario Universidad Adventista del Plata
Universidad Nacional del Sur Universidad Nacional de La Rioja Universidad Católica de Cuyo
Universidad Nacional de Córdoba Universidad Católica de Córdoba Universidad de Mendoza
Universidad Austral Instituto Universitario CEMIC Universidad del Aconcagua
Universidad Nacional de La Plata Universidad Católica Argentina Universidad del Salvador
Instituto Universitario Escuela de Medicina del Hospital Italiano Universidad Maimónides Universidad FASTA
 Universidad Nacional de Tucumán  Universidad Nacional del Nordeste Universidad Nacional de Comahue
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.
Universidad Nacional del Litoral

Fuente: elaboración propia sobre la base de tipo de acreditación de la carrera de Medicina (1999-2013), publicaciones y citaciones en SCOPUS referidas al área de Medicina (2000-2015), presencia o ausencia de carreras de doctorado en Medicina, cantidad de PICT y PICTOs en ciencias médicas o afines -histórico-, cantidad de becarios e investigadores CONICET en ciencias de la salud a 2015 y presencia o ausencia de unidades ejecutoras del CONICET en ciencias de la salud a 2015.

La tabla 3 muestra que el primer grupo está compuesto en mayor medida por universidades públicas (seis públicas y tres privadas), el segundo grupo está compuesto principalmente por universidades privadas (son siete privadas y solo dos públicas), mientras que el tercer grupo está compuesto en mayor medida por privadas (ocho privadas y tres públicas.).

El grupo A es el que tiene mayor cantidad de publicaciones promedio en Medicina, así como mayor cantidad de citaciones promedio y matrícula en Medicina –ver tabla 4–. Cabe aclarar que la matrícula no fue una variable que se haya utilizado para armar los grupos, sino que se presenta a modo descriptivo. No se debe perder de vista que no todas las instituciones del grupo tienen un tamaño de matrícula en Medicina tan elevado, pero habiendo instituciones tan grandes como la Universidad Nacional de Córdoba o Universidad Nacional de La Plata, el valor promedio queda elevado. Además, este grupo es el de universidades de mayor trayectoria promedio (año promedio de creación de la carrera de Medicina: 1956). La mayoría de las instituciones tienen doctorado en Medicina y es el grupo que mejores resultados obtuvo en las acreditaciones. Las únicas tres instituciones que siempre acreditaron por seis años (la Universidad Nacional de Cuyo, la Universidad Nacional de Tucumán y el Hospital Italiano) pertenecen a este grupo. Son el grupo con mayor cantidad promedio de PICT y PICTOS, así como de investigadores y becarios CONICET. Y todas las instituciones del grupo cuentan con al menos una Unidad Ejecutora del CONICET.

Tabla 4. Valores promedio de cada grupo de las variables utilizadas para armar la clasificación y otras variables consideradas relevantes

 

A

B

C

Publicaciones en Medicina de 2000-2015

961

163

126

Citaciones en Medicina de 2000-2015

12340

1826

1504

Doctorados en Medicina o afines

0,9

1,0

0,0

Matrícula en Medicina

2657

773

1115

Gestión

1,3

1,8

1,7

Año de creación

1956

1989

1990

Acreditaciones

2

1,6

1,3

PICT

24

0,7

1,5

PICTO

3

0,3

0,5

Unidades Ejecutoras

1

0,3

0,0

Investigadores CONICET

39

4,1

0,7

Becarios CONICET

42

3,4

0,9

Fuente: elaboración propia.

El grupo B tiene la particularidad de que todas las instituciones ofrecen programa doctoral, es el segundo en cantidad de publicaciones y citaciones en Medicina, así como en acreditaciones, en cantidad de becarios e investigadores del CONICET y en Unidades Ejecutoras del CONICET. La carrera de Medicina tiene una antigüedad promedio muy similar a la del grupo 3. Y es el grupo que presenta el menor promedio de cantidad de proyectos PICT y PICTO.

El grupo C es el tercero en cantidad de publicaciones y citaciones promedio en Scopus, en cantidad promedio de investigadores y becarios del CONICET, ninguna institución tiene programa doctoral ni Unidad Ejecutora del CONICET y es el que presenta menor valor promedio en las acreditaciones. No obstante, han obtenido un promedio de proyectos PICT y PICTO superior al grupo B. Respecto de la matrícula promedio, se encuentra en un punto intermedio entre ambos grupos.

Resultados del análisis de las resoluciones de acreditación de las carreras de Medicina

En la tabla 5 se presenta el universo de carreras de Medicina acreditadas por CONEAU, según tipo de acreditación.

Tabla 5. Universo de carreras de Medicina acreditadas por CONEAU, según tipo de acreditación y tipo de gestión
Acredita­ción lograda Tipo de gestión Por 3 años con compro­misos y recomen­daciones en los 2 ciclos Por 3 años con compromi­sos y recomen­daciones en el primer ciclo y por 6 años (sin compro­misos, sólo con recomen­daciones) en el segundo ciclo Por 6 años sin compro­misos (sólo con recomen­daciones) en los dos ciclos Por 3 años con compro­misos y recomen­daciones en el segundo ciclo (no existía en el primer ciclo) Por 6 años (sólo con recomen­daciones) en el segundo ciclo (no existía en el primer ciclo) Acredita­ción provisoria al solo efecto del recono­cimiento oficial del título
Pública Universidad Nacional de la Plata Universidad Nacional de Córdoba Universidad Nacional de Cuyo Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires    
  Universidad  Nacional del Comahue Universidad Nacional de La Rioja Universidad Nacional de Tucumán Universidad Nacional del Litoral    
    Universidad Nacional de Rosario   Universidad Nacional del Sur    
    Universidad Nacional del Nordeste        
Privadas Instituto Univer­sitario CEMIC Instituto Univer­sitario de Ciencias de la Salud Barceló. Sede La Rioja   Instituto Univer­si­tario de Ciencias de la Salud Barceló. Sede Santo Tomé Instituto Univer­si­tario Escuela de Medicina del Hospital Italiano Universidad Fasta
  Instituto Univer­sitario de Ciencias de la Salud Barceló. Sede Buenos Aires Universidad Abierta Interameri­cana (Sede Buenos Aires)   Instituto Universi­tario Italiano de Rosario    
  Universidad de Mendoza Universidad Abierta Interameri­cana (Sede Rosario)   Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires    
  Universidad de Morón Universidad Adventista del Plata        
  Universidad del Salvador Universidad Austral        
    Universidad Católica de Córdoba        
    Universidad Católica de Cuyo        
    Universidad de Ciencias Empresa­ria­les y Sociales        
    Universidad del Aconcagua        
    Universidad Favaloro        
    Universidad Maimónides        

Fuente: elaboración propia a partir del análisis de las 90 resoluciones de acreditación de CONEAU.

A partir de un primer análisis del universo de carreras de Medicina acreditadas surge que solo dos públicas -Nacional de Cuyo y Nacional de Córdoba- alcanzaron o superaron el perfil previsto en los estándares de acreditación plasmados en las Resoluciones Ministeriales 535/99 y 1314/07, y acreditaron por seis años. También la carrera de Medicina del Instituto Universitario del Hospital Italiano (privado) acreditó por seis años en el segundo ciclo (no existía cuando se realizó la primera convocatoria ya que esta carrera se creó en el año 2001). No obstante, se observa que quince carreras –cuatro públicas y once privadas- si bien acreditaron solo por tres años con compromisos de mejora en el primer ciclo, en el segundo ciclo lograron acreditar por seis años demostrando así que, pasado un periodo de tiempo, pudieron adaptarse al perfil de calidad requerido por los estándares.

El resto de las trece carreras (dos públicas y once privadas) no alcanzaron en la primera fase del proceso de acreditación el perfil señalado en los estándares, por lo que acreditaron por tres años con compromisos de mejoramiento en los dos ciclos. Dicha acreditación se les extiende a todas por tres años más en la segunda fase, lo que implica un cumplimiento -al menos parcial- de cada uno de los compromisos asumidos con CONEAU en la fase previa.

A continuación, se presenta una síntesis del análisis de los compromisos referidos a la función de investigación y asumidos por las instituciones ante CONEAU a fin de alcanzar el perfil de calidad previsto en los estándares de acreditación. También se analizan las recomendaciones realizadas por CONEAU sobre esta función.

Análisis de compromisos y recomendaciones

Como ya se dijo, el análisis de compromisos y recomendaciones de cada una de las carreras acreditadas se realizó a la luz de las dimensiones en las que se agrupan los estándares de acreditación referidos a las carreras de Medicina y plasmados en las RM 535/99 y RM 1314/07, correspondientes al primero y al segundo ciclo respectivamente. Los resultados de este análisis se presentan por grupos de carrera según tipo de acreditación (ver tablas 6 y 7).[4]

Un primer análisis nos indica que el porcentaje de compromisos y recomendaciones relacionados con la función de investigación es menor al 40% del total en todos los grupos. De hecho, en la mayoría de los grupos, este porcentaje ronda entre el 11 y 24%. Esto se debe a que la evaluación entre el perfil señalado en los estándares y la realidad de cada carrera arrojó una serie de compromisos y recomendaciones vinculados a otras funciones sustantivas como la docencia y la extensión.

Tabla 6. Número y porcentaje del total de compromisos y recomendaciones y de compromisos y recomendaciones referidos solo a la función de investigación, por grupo de carreras (según tipo de acreditación)

tabla 6pdf-epub

Fuente: elaboración propia a partir del análisis de las 90 resoluciones de acreditación de la CONEAU.

Tabla 7. Número y porcentaje de compromisos y recomendaciones referidos solo a la función de investigación, por dimensiones de análisis, por grupo de carreras (según tipo de acreditación)

tabla 7epub-web

Fuente: elaboración propia a partir del análisis de las 90 resoluciones de acreditación de la CONEAU.

Al realizar un análisis por dimensión, se observa que la mayor cantidad de compromisos y recomendaciones referidas a la función de investigación se da en primer lugar en la dimensión cuerpo académico para todos los grupos de carreras bajo análisis. En segundo lugar aparece la dimensión plan de estudio y formación, luego contexto institucional y en cuarto lugar infraestructura y equipamiento. No se hallaron compromisos y recomendaciones referidos a la función de investigación en la dimensión alumnos y graduados.

Una síntesis del contenido de compromisos y recomendación al interior de cada dimensión se presenta en la tabla 8.

Tabla 8. Síntesis del contenido de compromisos y recomendaciones, por dimensión

Dimensión

Síntesis de contenido de C y R

1. Contexto institucional

  • Elaboración e implementación de políticas institucionales referidas a la investigación.
  • Creación de líneas prioritarias de investigación.
  • Mejora de la estructura y gestión de la I+D.
  • Mejora del presupuesto destinado a la investigación.
  • Promoción y consolidación de convenios institucionales.
  • Creación de institutos de investigación.
  • Creación/consolidación de los sistemas de evaluación de proyectos de investigación y de investigadores
  • Financiamiento de proyectos de investigación, fomento de los concursos internos de proyectos de investigación, difusión de las actividades de investigación.

2. Plan de estudio y formación

  • Incorporación de alumnos a proyectos de investigación.
  • Inclusión de la materia de metodología de investigación u otras similares.
  • Fomento de la realización de investigaciones sobre el plan de estudios, la deserción, etc.

3. Cuerpo académico

  • Aumento de dedicaciones docentes.
  • Formación en investigación de los docentes.
  • Fomento de una carrera de investigador, categorización de investigadores.
  • Incorporación de becarios de investigación, otorgamiento de becas de perfeccionamiento.
  • Promoción de la incorporación de docentes a los proyectos de investigación.
  • Financiamiento de proyectos de investigación, fomento de los concursos internos de proyectos de investigación, difusión de las actividades de investigación

* Varios de estos aspectos se encontraron tanto en la dimensión contexto institucional como en cuerpo académico.

4. Alumnos y graduados

  • No se encontraron.

* Los aspectos referidos, por ejemplo, a la necesidad de incorporar alumnos a los proyectos de investigación, corresponden a la dimensión plan de estudio y formación.

5. Infraestructura y equipamiento

  • Construcción de lugares específicos para investigadores.
  • Construcción y mejora de laboratorios.
  • Mejora de biblioteca (acervo bibliográfico y bases de datos).

Fuente: elaboración propia sobre el análisis de compromisos y recomendaciones presentes en las resoluciones de acreditación de la CONEAU.

Conclusiones

Del análisis realizado en los apartados anteriores concluimos que, también cuando se mantiene constante el campo disciplinar, el efecto de la política de acreditación de carreras de grado en la función de investigación es mayor en aquellas universidades con menor desarrollo de investigación, sean ellas de gestión pública o privada. Estas debieron alcanzar -a través del cumplimiento de compromisos y/o recomendaciones- el perfil de calidad exigido en los estándares (isomorfismo coercitivo y normativo).

En lo que se refiere a las políticas de financiamiento a la investigación impulsadas desde el MINCYT, se observa que su efecto es mayor en las universidades de gestión pública y en aquellas universidades de gestión privada cuyo perfil institucional está -de acuerdo con la tipología creada en nuestra investigación anterior (Adrogué et al., 2014 y 2015)- más orientado a la investigación, reproduciendo así lo que Merton (1968) denomina “efecto Mateo” refiriéndose a la cita bíblica de San Mateo 13, 12: “porque al que tiene se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene se le quitará aun lo que tiene”.

Se espera que una mayor articulación entre las políticas de aseguramiento de la calidad implementadas por la CONEAU y las de financiamiento de la investigación impulsadas desde el MINCYT genere mejores condiciones para la mejora de esta función en cada una de las instituciones universitarias, sean estas de gestión pública o privada, más orientadas a la docencia o más orientadas a la investigación. Esto exige la implementación de una mayor cantidad y calidad de políticas públicas de financiamiento a la investigación “no competitivas” vinculadas a los procesos de acreditación, lo que generaría otro tipo de “efecto Mateo”: “Bienaventurados los afligidos, porque serán consolados” (Mateo 5, 4). Pero, además, se requiere de nuevos liderazgos internos e innovadores (Clark, 1983 y 2004).

Como hipótesis, sostenemos que estos nuevos liderazgos internos se caracterizan por aprovechar no solo los instrumentos ya analizados en esta investigación, sino también -y principalmente- por generar nuevas oportunidades de crecimiento e impacto de la investigación a través de la explotación de otros instrumentos de política pública y/o institucional, como son los Proyectos de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS) y las Unidades de Vinculación Tecnológica (UVT), la creación de redes y asociaciones y la trasferencia de esos conocimientos a su entorno local, nacional, regional e internacional.

La forma en la que abordaremos la hipótesis planteada será a través de un nuevo análisis donde, por un lado, se incorporen estos indicadores referidos a la innovación tecnológica y, por otro, se profundice con un estudio de casos -seleccionados entre las universidades con carreras de Medicina acreditadas por la CONEAU y pertenecientes a los distintos grupos (A-B-C; con diferente tipo de acreditación)‒.

Referencias bibliográficas

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  1. Corresponde a los títulos de las profesiones reguladas por el Estado y cuyo ejercicio pudiera comprometer el interés público poniendo en riesgo de modo directo la salud, la seguridad, los derechos, los bienes o la formación de los habitantes (art. 43 de la LES).
  2. Otra función de la CONEAU con alto impacto ha sido la autorización de nuevas instituciones universitarias de gestión privada. La CONEAU se pronuncia acerca de la consistencia y viabilidad de los proyectos institucionales para que el Ministerio de Educación autorice su puesta en marcha. Entre 2008 y 2014, se presentaron para su evaluación en la CONEAU 23 proyectos de instituciones universitarias privadas y el número de casos favorables ha sido solo de seis (CONEAU, 2015).
  3. Como las carreras tienen que ser acreditadas por sede, corresponde aclarar que este número incluye el análisis por separado de las carreras pertenecientes a las subsedes de la Universidad Abierta Interamericana (Buenos Aires y Rosario) y del Instituto Universitario Barceló (Buenos Aires, La Rioja y Santo Tomé).
  4. Para este análisis no se tomó en cuenta la carrera de Medicina de la Universidad FASTA debido a que esta, de acuerdo con la normativa vigente, acreditó provisoriamente al solo efecto del reconocimiento del título.


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