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Introducción

Este trabajo nace de la inquietud por articular contenidos filosóficos referidos a la problemática de la resistencia y la ampliación de derechos con un caso concreto; y de la voluntad de analizar y considerar el valor de las preguntas y problemas que la práctica puede plantear a la teoría. En efecto, se parte aquí de la pregunta por el lugar de las herramientas de los movimientos sociales y de las luchas colectivas por la identidad, la dignidad y los derechos en la construcción del conocimiento: ¿en qué sentido pueden los saberes que se derivan de las prácticas de resistencia de los grupos sociohistóricos contribuir, en articulación con la teoría, al cuestionamiento y enriquecimiento de distinciones conceptuales?

En el marco de esta pregunta, el caso de la revista cultural La Garganta Poderosa se presenta como una oportunidad interesante para indagar los procesos de resistencia y ampliación de derechos desde una perspectiva que integre aspectos teóricos y prácticos. Como se profundizará en lo que sigue, La Garganta Poderosa es la primera “revista de cultura villera”, realizada, publicada y distribuida en su totalidad por “periodistas villeros”. La revista suma estrategias vinculadas a la afirmación de la dignidad de los “villeros”[1], un grupo sociocultural históricamente excluido y deslegitimado como sujeto de enunciación. Los sujetos involucrados en la producción de la revista han logrado construir un discurso novedoso y disruptivo, dejando una huella en el ámbito de las industrias culturales desde su creación en 2010. De acuerdo con esto, deberán ser estudiados en tanto que actores participantes de los procesos de reconceptualización para una teoría que acompañe las luchas de resistencia y ampliación de derechos.

Teniendo en cuenta las motivaciones que guían este trabajo, éste también podrá ser leído en el marco de un proyecto más amplio de revisión y redefinición de la filosofía como disciplina. Efectivamente, considerar a la filosofía en la práctica, su situación sociohistórica y los sujetos que la encarnan, implica abandonar una concepción de la disciplina como un área del conocimiento escindida de toda materialidad, puramente teórica y abstracta. Supone, por consiguiente, pensarla como un proceso abierto, en constante construcción y reconstrucción, a partir del polílogo (Estermann, 2006) o inter-conocimiento (Meneses, 2016) con las realidades concretas y los procesos de transformación de las situaciones de dominación. La práctica filosófica deberá también sumar prácticas académicas no necesariamente vinculadas con la exégesis de textos canónicos, incluyendo, por ejemplo, el estudio de casos en clave filosófica y el diálogo interdisciplinario con otras áreas de conocimiento. Se espera que las implicancias de este trabajo también contribuyan, en línea con esto, a cuestionar el privilegio epistemológico del saber académico y del lugar del académico (Meneses, 2016) en la producción del pensamiento filosófico, para ampliar lo que se entiende por “filosofía” y por “filosofar”. Será posible, así, sumar a la construcción de una filosofía enraizada en su contexto, en estrecha relación con los procesos de luchas y resistencia contra todos los sistemas de opresión.

1. Resistencia y ampliación de derechos: temática y estado de la cuestión

La presente investigación se enmarca dentro de la temática de resistencia y ampliación de derechos. Este campo de estudio de la Filosofía Práctica se centra en la discusión filosófica sobre la complejidad de los procesos de resistencia a la opresión, a partir de la consideración de casos registrados en la historia y constatables en el presente de los países del Sur Global[2] (Santos, 2011). Dichos procesos, reconocidos con acciones que instituyen nuevos derechos, pueden provocar cambios socioculturales y políticos decisivos. Teniendo en cuenta la complejidad de los procesos implicados en esta temática, el recorrido del trabajo se basó en tres ejes de estudio principales: a) la narración y el autorreconocimiento; b) la cultura y el poder; c) la resistencia y el poder. En cada instancia de la investigación se tuvo en cuenta la especificidad del caso analizado, a la vez que se abordaron los contenidos teóricos que aportan claves hermenéuticas relevantes para su estudio. En este sentido, a continuación, se señalarán brevemente los aportes teóricos más relevantes para el estudio de los procesos de resistencia y ampliación de derechos, tomados como punto de partida para la reflexión con el caso. Se privilegió, en todo momento, la lectura de pensadores del Sur Global, y, específicamente, de Nuestra América[3], en la búsqueda de construir un marco teórico de referencia situado, que tuviera en cuenta las particularidades de los procesos que se dan en el contexto de un sistema de opresión moderno-colonial-capitalista.

En lo que respecta el primer eje de análisis abordado, se valoraron los aportes de la fenomenología y la hermenéutica –especialmente, de la obra de P. Ricoeur (1983, 1984, 1986, 1996, 2000, 2001)–, para repensar la relación entre narrativa e identidad, en el marco de un pensamiento sobre la construcción intersubjetiva e histórica de la subjetividad. La teoría narrativa ricoeuriana, que articula, entre otros, elementos de la Poética de Aristóteles, la hermenéutica de Gadamer y Dilthey, y la fenomenología de Husserl y Heidegger, suma recursos interesantes en la consideración del vínculo complejo entre la ficción y la vida. Esto lleva a la apreciación del papel central de la narrativa en la aprehensión de la propia identidad, en el marco de una constante dialéctica entre la sedimentación y la innovación. La obra de Ricoeur se presenta, de esta forma, como un punto de partida ineludible a la hora de reconocer el lugar de la narrativa en la construcción y reconstrucción de la subjetividad.

A su vez, el trabajo sobre estos temas también tomó como referencia los avances que, desde el pensamiento de A. Roig (1981, 2002) y la Filosofía Intercultural (Rubinelli, 2012a, 2012b, 2014), han permitido complementar la teoría de Ricoeur con elementos referidos a la situación socio-histórica de los grupos oprimidos de Nuestra América. Los aportes teóricos de A. Roig se presentan como una añadidura imprescindible para articular la propuesta de Ricoeur con fundamentos éticos situados en Nuestra América, donde la dignidad humana se concibe como principio regulador de todas las luchas. Al estudiar los procesos de afirmación narrativa, la lectura de Roig permite aprehender la dimensión del autorreconocimiento de los grupos humanos en tanto que subjetividades emergentes, que se enfrentan a situaciones de opresión tanto desde el plano discursivo como desde el plano práctico. Es por este motivo que la puesta en diálogo de los aportes de Ricoeur y Roig permite formular una noción de “autonomía” que pueda actuar como una bisagra entre teoría y práctica, superando una noción teórica demasiado abstracta y favoreciendo la afirmación de dichas subjetividades en el plano práctico. Por su parte, la Filosofía Intercultural, que surge a partir de las preocupaciones de la filosofía en un contexto de globalización neoliberal, entendida como un acontecimiento económico-político-social-cultural (Fornet-Betancourt, 2003), llama aquí a poner el énfasis en el encuentro con “otros”, desde una revisión crítica de las bases del pensamiento occidental (Panikkar, 2004), para rescatar la “diversidad sapiencial y epistémica del mundo” (Bonilla, 2017b). El trabajo filosófico realizado por M. L. Rubinelli (2012a, 2012b, 2014) a partir del relevamiento de relatos orales andinos invita, desde este marco teórico, a complejizar el universo discursivo introducido por Ricoeur, y a reflexionar sobre el valor de las narrativas plurales en un contexto más amplio, que pone en evidencia la necesidad de repensar las culturas, tradiciones e identidades en el complejo entramado de situaciones de dominación cultural.

En relación con el segundo eje de análisis trabajado, referido a la cultura y el poder, el punto de partida fue la revisión del concepto monológico, homogéneo y esencialista de “cultura”. Los debates en torno al lugar del conflicto, las disputas y las negociaciones en el campo cultural posibilitaron una redefinición filosófica, intercultural, interdisciplinaria y crítica del concepto.

Para esto, la lectura de autores pertenecientes a la tradición gramsciana, como son P. Bourdieu (1984), R. Williams (1997), N. García Canclini (1982, 1988) y M. Chauí (1981, 2006, 2008), facilita la visibilización del campo cultural como una “arena” donde se manifiestan los conflictos sociales, económicos y políticos, y donde se define la disputa por la hegemonía. Los desarrollos teóricos de estos autores permitieron establecer, además, distinciones entre cultura hegemónica y cultura subalterna, cultura popular, de masas y de elite, que resultaron útiles para situar las disputas culturales en contextos de dominación. Para el estudio de las mediaciones entre cultura y poder, también fue indispensable considerar el trabajo de Michel de Certeau (1980), cuya antropología de las prácticas cotidianas revela la agencia detrás del consumo cultural. De esta forma, la reflexión pudo abrirse al análisis de formas de agencia que, por su sutileza, podían pasar inadvertidas desde la perspectiva gramsciana. Las influencias del pensamiento de M. Foucault y de L. Wittgenstein en la teoría de M. de Certeau resultaron, por consiguiente, de interés para refinar el análisis de las disputas que tienen lugar en el campo cultural, especialmente en la consideración de las relaciones complejas que los sujetos plurales establecen con la cultura de masas. La obra del antropólogo A. Grimson (2012) también es un aporte interesante que permitió enriquecer la teoría gramsciana. Desde los estudios interculturales, Grimson profundiza sobre los procesos de construcción de categorías identitarias e identificatorias de los grupos sociales que comparten una misma cultura. Es por esto que el concepto de “configuración cultural” (Grimson, 2012) se presenta como una noción clave en el estudio de las relaciones entre cultura, hegemonía e identidad, ya que permite pensar las condiciones de posibilidad para la traducción, el diálogo y la negociación, más acá y más allá del límite entre culturas.

Para el desentramado de esta temática resultaron igualmente significativas las perspectivas del Pensamiento Decolonial y de las Epistemologías del Sur, que proponen una lectura de los fenómenos culturales que evidencia los mecanismos de dominación que operan en las (auto)representaciones y en los imaginarios culturales. Desde los primeros años del siglo XXI el Pensamiento Decolonial ha contribuido a la crítica de la “condición colonial”, que redunda en una redefinición de la idea de cultura como un proceso entrelazado con la economía y la política. En este contexto, el concepto de “colonialidad” evidencia un proceso que reconfigura las formas de dominación del colonialismo, pero que mantiene el patrón de poder capitalista, eurocentrado y global (Quijano, 2000). Hace patente, de esta suerte, la persistencia de una jerarquización que atraviesa todos los ámbitos de la vida humana (incluyendo el trabajo, el sexo, la autoridad colectiva, la intersubjetividad). Con esto, el Pensamiento Decolonial llama la atención sobre la necesidad de una deconstrucción de las significaciones culturales e imágenes coloniales que impregnan toda construcción de sentido sobre y desde América Latina. En diálogo con la propuesta decolonial, las Epistemologías del Sur, cuyo principal exponente es el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos (2002, 2009a, 2009b, 2010, 2011), aportan elementos que se originan a partir de un constante diálogo con la práctica de los movimientos sociales. Conceptos centrales como “pensamiento abismal” y “epistemicidio” (Santos, 2009b), que serán trabajados en esta tesis, permiten aprehender las consecuencias concretas de la condición colonial, tanto en el plano gnoseológico como ontológico, y llaman a sumar nuevas dimensiones al estudio del campo cultural y de la relación entre la cultura hegemónica y la cultura subalterna.

Finalmente, en lo referido al eje sobre la resistencia y el poder, fue imprescindible construir un marco teórico que integrase la redefinición de los conceptos de “poder” y “ciudadanía” en el marco de la filosofía situada en Nuestra América.

Así, la crítica realizada desde la Filosofía de la Liberación sobre el concepto moderno-colonial de “poder” fue un punto de partida obligado para abordar esta temática. Surgida en Argentina a fines de los años ’60, esta tradición filosófica latinoamericana se construyó en estrecho diálogo con las consignas revolucionarias de la época (Furfaro, 2013), en un contexto marcado por acontecimientos como la Revolución Cubana (1959), la Guerra de Argelia (1954-1962), la acción de guerrillas en América Latina y por movimientos como la Teología de la Liberación. Sus exponentes más reconocidos, incluyendo a E. Dussel, A. Roig, A. Ardiles y J. C. Scannone, fueron intelectuales que situaron su pensamiento en la particularidad de América del Sur y que buscaron desde allí sentar las bases filosóficas para la reflexión sobre la resistencia colectiva, teniendo en cuenta su factibilidad y sus principios. En este marco, La Política de la Liberación de E. Dussel (2009) se presenta como una obra central para el presente trabajo, ya que aplica los principios de la Filosofía de la Liberación a la reflexión sobre la política. En dicha obra Dussel realiza un interesante recorrido histórico sobre el concepto moderno-colonial de “poder”, que permite repensar la historia de la Filosofía Política para la formulación de una nueva teoría, centrada en la factibilidad de una praxis de resistencia frente a las estructuras de dominio. En este mismo contexto, la obra de A. Roig también se presenta como un punto de partida ineludible para la reflexión sobre el lugar de la dignidad humana como principio rector de toda resistencia. Permite, además, considerar los efectos de las estructuras de dominio en el plano discursivo, donde los discursos hegemónicos clasifican, objetivizan y subjetivizan a las subjetividades oprimidas. En este aspecto, los aportes de Roig vuelven a situar el debate en el campo cultural, para comprender el poder en su relación con la configuración de las identidades y las modalidades de agencia, autodeterminación y autonomía.

Resultó también fructífero establecer un diálogo entre la teoría política de la Filosofía de la Liberación y elementos del pensamiento feminista postcolonial e intercultural. Por un lado, C. Mohanty (2008) inscribe sus reflexiones en una crítica postcolonial/decolonial que permite comprender la praxis y el análisis feminista en el marco del patrón de poder global capitalista estudiado desde el Pensamiento Decolonial. Su lectura suma el análisis sobre la interseccionalidad entre el género, la raza y la clase social a las reflexiones sobre la colonialidad del poder y del saber; y resulta extremadamente significativa para repensar las relaciones de poder en el marco de una praxis liberadora. La autora cuestiona el binomio excluyente dominación-resistencia y abre la reflexión a la necesidad de visibilizar otras formas de agencia más allá de las estructuras binarias impuestas desde el pensamiento moderno-colonial. Por su parte, S. Mahmood (2006), quien trabaja sobre temáticas feministas vinculadas al resurgimiento islámico en Egipto, articula elementos del pensamiento intercultural con la lectura de autores como J. Butler y M. Foucault, en la búsqueda de dar valor y sentido a las prácticas de las mujeres, evitando el reduccionismo de la dicotomía dominación-resistencia. Estos elementos vinculados a la biopolítica y la performatividad del género impulsan una consideración más cabal la agencia de los sujetos en situaciones de dominación.

Finalmente, como ya se indicó, la reflexión sobre el poder tampoco puede obviar su vínculo con el concepto de “ciudadanía”. Para ello, se tuvieron en cuenta autores que contribuyeron a la reformulación de la noción moderna-colonial de la ciudadanía (Hindess, 2000; Bonilla, Vior, 2015), en un intento de superar la lógica excluyente que ésta supone. Fue especialmente considerado el concepto de “ciudadanía cultural” propuesto por M. Chauí (2006), que permite visibilizar el constante proceso de efectivización, ejercicio, ampliación y creación de derechos que tiene lugar en el seno de toda sociedad. Desde un pensamiento de raigambre gramsciana, Chauí enfatiza la centralidad del campo cultural en la reflexión sobre la ciudadanía y los derechos ciudadanos, y en la lucha por la verdadera democratización de la sociedad. Por otro lado, los aportes que, desde la Filosofía Intercultural, y en articulación con el pensamiento de A. Roig, realiza A. Bonilla (2015) a partir de la introducción del concepto de “ciudadanías interculturales emergentes”, también se presentaron como un punto de partida interesante para repensar la noción moderna de ciudadanía en el contexto de una nueva teoría del poder. La propuesta de Bonilla permite establecer puntos de unión entre el concepto de Chauí, la Filosofía Intercultural y el pensamiento de Roig, para rever la ciudadanía en relación con la lucha y creación de derechos en sociedades complejas, atravesadas por el conflicto, el diálogo y la negociación intercultural. Estos autores y escuelas de pensamiento resultan ineludibles en un proyecto que implica no sólo la revisión de la noción de ciudadanía, sino también de los conceptos tradicionales de totalidad, universalidad y derechos. La redefinición de estas nociones, que se instala en la agenda filosófica desde el Postmodernismo, y, especialmente, a partir de la lectura de la obra de E. Levinas, resulta indispensable desde una perspectiva intercultural, que apunta a rescatar la diversidad cultural, epistémica y sapiencial del mundo, sin por ello caer en un relativismo, a partir de la idea de una universalidad cualitativamente diferente, abierta y “de horizonte” (Bonilla, 2017b).

2. Hipótesis y objetivos

Este trabajo se funda en la hipótesis de que el estudio del caso de la revista cultural La Garganta Poderosa puede contribuir a la articulación crítica de aportes provenientes de diferentes tradiciones de pensamiento, para el enriquecimiento de una teoría sobre la resistencia y la ampliación de derechos de las subjetividades emergentes, que permita afirmar su identidad y poder en un contexto marcado por la colonialidad y la dominación.

En esta línea, los objetivos generales de este trabajo son:

  • Aportar al enriquecimiento de una teoría que permita afirmar la dignidad, el poder, la agencia y los derechos de las subjetividades emergentes, teniendo en cuenta la consecuente ampliación de la ciudadanía y sus alcances.
  • Valorar los aportes del estudio del caso de La Garganta Poderosa para la construcción y revisión de dicha teoría, sin perder de vista la complejidad de las prácticas de resistencia y de ampliación de derechos en el campo cultural.
  • Poner en diálogo teorías filosóficas y autores de tradiciones diversas, incluyendo el marxismo, la hermenéutica, la fenomenología, la Filosofía de la Liberación, el Pensamiento Decolonial, las Epistemologías del Sur y la Filosofía Intercultural.
  • Contribuir a una revisión de los principios metodológicos de la teoría filosófica, y a la redefinición de la filosofía como disciplina.

Sobre todo, con la articulación entre la teoría y el estudio del caso, se tiende a lograr los siguientes objetivos específicos:

  • Analizar la relación entre la dignidad humana, la identidad, la narrativa, la cultura y el poder en las prácticas de resistencia y ampliación de derechos.
  • Establecer hasta qué punto la resistencia y la ampliación de derechos se encuentran vinculadas a la defensa de la autoridad narrativa de las subjetividades emergentes en el campo cultural.
  • Evaluar en qué medida las subjetividades involucradas en la revista La Garganta Poderosa pueden ser consideradas subjetividades emergentes (Roig, 1981).
  • Investigar el alcance de la disputa por la afirmación de una narrativa contrahegemónica para la resistencia y la ampliación de derechos.
  • Comprender la complejidad de las luchas por la afirmación de la identidad en contextos marcados por la dominación y la colonialidad del poder y del saber (Quijano, 2000).
  • Concebir la cultura como un campo marcado por el conflicto y el poder, en constante configuración (Grimson, 2012).
  • Especificar el nexo entre el campo cultural, la lógica colonial (Quijano, 2000) y la resistencia para la quiebra de las situaciones de dominación.
  • Considerar los vínculos complejos entre la cultura popular, la cultura de masas y la cultura de elite, en el contexto de dominación cultural.
  • Valorizar las prácticas culturales de reapropiación de sentidos hegemónicos, para la afirmación de la agencia de los grupos humanos dominados.
  • Reflexionar sobre la importancia de la defensa del derecho a la cultura en contextos de resistencia y ampliación de derechos.
  • Contribuir a la redefinición de las nociones de “poder” y “ciudadanía”, para la afirmación y valoración de la agencia de las subjetividades emergentes.
  • Repensar la articulación entre cultura y ciudadanía, en relación con el ejercicio, la ampliación y la creación de derechos.

3. Estudio de caso: La Garganta Poderosa

3.1. Metodología de estudio del caso de La Garganta Poderosa

La metodología empleada en esta investigación es la del estudio de casos, un recurso básico de la “ética aplicada” y de la Filosofía Práctica contemporánea (Bonilla, 2017a). A diferencia de la casuística tradicional, en la cual el “caso” se concibe como una “herramienta de auxilio menor pero no desdeñable”, cuyo rol es meramente ilustrativo (Bonilla, 2017a); el “caso” deberá entenderse aquí como una “(…) información novedosa susceptible de revisar nuestras creencias, cuestionar nuestros juicios habituales y reconsiderar nuestro orden de prioridades” (Hidalgo, 2010: 130). De este modo, el “caso” excede lo ilustrativo e instrumental, y su examen se presenta como un punto de referencia para la formulación y el refinamiento de hipótesis generales y de las herramientas conceptuales disponibles. Su análisis debe concebirse, pues, como una parte integral ineludible del proceso de conceptualización y teorización llevado adelante, evitando, no obstante, la reducción de la teoría a la singularidad de los acontecimientos (Hidalgo, 2010).

El uso que se dio al estudio del caso de la revista cultural La Garganta Poderosa en el presente trabajo fue, en este sentido, conceptual-comprensivo (Hidalgo, 2010), en tanto que permitió distinguir matices conceptuales relevantes para la temática estudiada, formular nuevas preguntas y problematizar elementos teóricos. El estudio del caso acompañó y propició la revisión de argumentos, el análisis conceptual, y el estudio crítico y reflexivo de los aportes teóricos trabajados para su interpretación. A partir del caso fue posible, de esta forma, construir desvíos significativos y diferencias entre la generalidad de la teoría y lo inabarcable de la realidad concreta.

La lectura y exposición de los elementos que configuran el caso de La Garganta Poderosa supuso un análisis de las dimensiones intratextuales e intertextuales de los números seleccionados, teniendo en cuenta los contextos socioculturales de su producción, distribución e interpretación. El corpus de textos analizados comprende los 28 números publicados entre la primera publicación de la revista, en marzo de 2011, y junio de 2013, fecha en que se publicó el primer ejemplar con un villero en la portada. Dicha selección se fundamenta en la importancia que el propio colectivo de la revista asigna a la publicación de junio de 2013, como una acción que cierra una primera etapa de posicionamiento de la revista en el campo cultural, para la visibilización de las problemáticas villeras y para la lucha contra la estigmatización y la exclusión.

En la lectura del corpus, se utilizaron herramientas de la hermenéutica crítica (Rubinelli, 2014) para recopilar y sistematizar las referencias contextuales presentes en los textos (incluyendo el empleo de pronombres personales, marcas de oralidad, la referencia a un mundo compartido con el lector, el empleo de géneros discursivos y estrategias de intertextualidad, etc.). Dichas referencias pudieron ser rastreadas gracias al análisis de los recursos retóricos (comparaciones, descripciones, metáforas, preguntas retóricas, recursos verbales, etc.) y discursivos utilizados por la revista, que operan como marcas de aproximación entre texto y contexto, a la vez que evidencian la relación establecida entre ambos (Rubinelli, 2014).

Finalmente, debe subrayarse que la incorporación del estudio de casos a la práctica académica filosófica implica un reconocimiento de la diferencia que atestigua la diversidad infinita del mundo, que llama a la teoría a trabajar siempre en la retaguardia (Santos, 2012). Por otro lado, si bien el enfoque del trabajo es básicamente filosófico, supone una atención a otras fuentes y abordajes, en la convicción de que el estado actual del conocimiento vuelve indispensable un tratamiento interdisciplinario que tome en cuenta estudios educativos, antropológicos, sociológicos, culturales, de género, etc.

3.2. La Garganta Poderosa: Historia y contexto

La Garganta Poderosa es un medio de comunicación popular, que se autorrepresenta como un medio de nuevas voces, diferenciándose del rol de “vocero”, y que se configura en torno al objetivo comunicacional de luchar discursivamente contra el silenciamiento y la invisibilización producida desde los discursos hegemónicos sobre la dignidad, la cultura y la participación política de los habitantes de las villas de emergencia, para contribuir a la efectivización y la ampliación de sus derechos.

Se trata de una revista cultural independiente y autogestiva, actualmente miembro honorario de la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (ARECIA), asociación que representa un sector y un movimiento cultural (Badenes, 2017) en constante desarrollo en todo el país. En 2015 las revistas culturales a nivel nacional sumaban más de 350 y conforman un sector que se identifica por una determinada definición del campo cultural y de la comunicación como un derecho humano, la autogestión y el cooperativismo. En este contexto, La Garganta Poderosa se presenta como el primer medio gráfico impreso mensual enteramente realizado por habitantes de una villa, desde la redacción, la fotografía, la edición y la producción hasta la distribución de las revistas.

El caso de La Garganta Poderosa deberá considerarse siempre teniendo en cuenta el contexto social, político, cultural y económico de las villas de emergencia en la Argentina. Las villas surgen inicialmente en los años ’50, a partir del proceso de urbanización derivado de la política de sustitución de importaciones y la promoción de la industrialización llevada adelante por el peronismo. Se constituyeron en un principio como un lugar transitorio ocupado por los migrantes internos del norte del país y de países limítrofes. A partir de los años ’80, y, posteriormente, con el auge de las políticas económicas neoliberales, comenzaron a multiplicarse en tanto que asentamientos, espacios de habitación permanente. Se puede observar, en este contexto, una planificación en la ocupación de la tierra y en la organización habitacional, como reacción colectiva de resistencia y organización de los sectores populares. A la par del crecimiento de las villas de emergencia, el espacio de la ciudad se vuelve cada vez más jerarquizado y excluyente, poniéndose en duda, desde los sectores hegemónicos, el derecho al espacio urbano como derecho automático y coextensivo a la ciudadanía (Oszlak, 1983). Así, las villas de emergencia pueden entenderse como una manifestación espacial y local del modo de producción neoliberal; un espacio excluido de la cartografía del poder, donde a la población que las habita se le niegan derechos básicos, incluyendo el derecho a la vivienda y al espacio urbano. Frente a este sistema de prácticas, valores y espacios excluyentes, las villas hoy en día son protagonistas del surgimiento de diversos procesos de autovaloración y de politización de los no-lugares de la política (Tapia, 2009) y de la ciudad, abriendo nuevos canales de participación ciudadana. Las luchas de los movimientos sociales contribuyen a resignificar las villas de emergencia como espacios dignos, donde hay acción, organización y resistencia, y donde se construyen experiencias y prácticas propias que generan conocimientos y relatos alternativos y valiosos.

En este nuevo contexto, marcado por la lucha territorial de los movimientos sociales, surge en 2010 La Garganta Poderosa como una cooperativa de periodistas villeros, para cumplir la función de ser el brazo literario del movimiento La Poderosa.

La Poderosa[4] es una organización social conformada en 2004, que nuclea actualmente más de 35 asambleas barriales que se organizan en las villas de todo el país. Se trata de un movimiento asambleario con proyección latinoamericana, que ha sumado a lo largo del tiempo asambleas en Colombia, México y Uruguay. La Poderosa se presenta como un espacio para la integración y articulación de los distintos actores del campo popular en torno al reclamo por los derechos de los habitantes de las villas y de otros grupos subalternizados. El colectivo no es una agrupación partidaria, sino que se presenta como un movimiento complementario a las propuestas partidarias tradicionales. Todas sus acciones se fundan en el trabajo territorial, que incluye la organización de actividades para valorizar los espacios públicos de las villas y fomentar el fortalecimiento comunitario a través de la participación social y cultural de sus vecinos en centros culturales barriales y espacios de educación popular, la creación de cooperativas de trabajo para la promoción de una economía popular, la puesta en marcha de campañas de visibilización, concientización y politización, etc. La Garganta Poderosa surge en el contexto de la lucha llevada a cabo por La Poderosa, ante la convicción de que ésta debía estar necesariamente acompañada de un instrumento de comunicación que no sólo visibilizara el reclamo, sino que librara, de forma simultánea, una “batalla cultural” contra los prejuicios y estigmas clasificatorios con los que se identifica a los villeros y se legitiman su exclusión.

El proyecto de la revista se origina a partir de las multitudinarias asambleas de La Poderosa que se organizaron en repudio del informe que el periodista Facundo Pastor realizó para América TV sobre la villa “Zavaleta”, en Barracas (C.A.B.A.). El informe, titulado “Zavaleta: el documental” (2011), mostraba una visión estigmatizante y amarillista del barrio, que era descrito como “la villa más peligrosa de la ciudad de Buenos Aires”, el “corazón del infierno”, marcada por la droga y la delincuencia. Esto dio comienzo a una serie de movilizaciones en defensa del barrio, incluyendo la organización de un festival frente al edificio de Canal América, para poner en valor el barrio y comunicar su “otra cara” bajo el lema “Zavaleta no es lo que muestran en la tele”. Este hecho generó en las asambleas barriales un debate sobre cómo los medios de comunicación construyen la imagen de la villa y de los villeros, moldeando la opinión pública. Frente a esto, se originó la necesidad de crear un canal de comunicación alternativo y combativo, en y desde la villa, que construyera un relato propio sobre la identidad y la cultura villeras. Tal como señalan sus redactores, La Garganta Poderosa surgió “al entender que debíamos crear nuestro propio medio para construir desde adentro, porque desde afuera era una lucha desigual.”(Vallejo, 2012: LGP, 17: 18).

3.3. El proyecto de la revista cultural

La Garganta Poderosa se coordina desde un Consejo de Dirección, conformado por los vecinos de las asambleas de La Poderosa, que define de forma horizontal la línea editorial de la revista. Se trata de un “medio de comunicación popular”, ya que responde a los valores democráticos, horizontales y asamblearios que rigen La Poderosa. La sala de redacción principal se encuentra en la villa Zavaleta, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde finales del 2012, fruto de una articulación con la organización H.I.J.O.S., la revista cuenta también con un espacio de redacción en la ex ESMA. La creación mensual de la revista está enteramente a cargo de más de 45 periodistas villeros elegidos por los miembros de cada asamblea de La Poderosa en el país. Cada uno de ellos fue formado en las técnicas del oficio y participan como redactores, fotógrafos, editores, etc. Las notas y entrevistas que realiza cada periodista llevan sus firmas, mientras que el editorial de cada número es anónimo y expresa el “nosotros” que afirma la unidad –por demás heterogénea, como se verá más adelante– del colectivo de la revista.

La revista se organiza como una cooperativa de trabajo autofinanciada, que no depende de la venta de anuncios ni de financiamiento externo. En sus inicios, se impulsó gracias a becas otorgadas desde el movimiento La Poderosa, que permitieron la publicación del primer ejemplar en marzo del 2011, y el aumento progresivo de las tiradas. Hoy en día, la revista se autosustenta con la venta de ejemplares fuera de las villas, que son distribuidos de forma directa por canillitas villeros y que también se venden en los quioscos. Dentro de las villas, la revista se distribuye gratuitamente, para asegurar su difusión y posicionamiento como referente de la comunicación interna de los barrios. La revista también se distribuye gratuitamente en colegios y bibliotecas populares del país. Parte de lo recaudado por la revista se destina a actividades populares de La Poderosa en los barrios. En tanto que medio de comunicación autofinanciado, y a semejanza de todas las revistas culturales independientes que conforman el sector, La Garganta Poderosa afirma su independencia y exterioridad frente a los intereses dominantes a los cuales responden los medios de comunicación tradicionales. La revista encuentra, en esta línea, un referente fundamental en Rodolfo Walsh, con la recurrente alusión a su cita “el periodismo es libre o es una farsa”.

Efectivamente, en tanto que “brazo literario” de la organización social La Poderosa, La Garganta Poderosa se presenta como un medio de comunicación alternativo a los medios de comunicación hegemónicos. Mantiene el objetivo de autorizar las voces de los sujetos excluidos de los discursos comunicacionales dominantes, dando una batalla cultural contra la retórica que deslegitima, silencia y niega dichas voces. Se trata, por lo tanto, de un medio de comunicación “popular” en el sentido de que se presenta como una herramienta de construcción al servicio de las demandas, luchas y reivindicaciones de los sectores populares. Desde el editorial de la revista se describe la propia práctica como “una manifestación de letras, un estallido social de palabras, un acampe de oraciones, un piquete de preguntas populares” (Anónimo, 2012: LGP, 14: 3). De esta manera, el campo léxico de la lucha y la resistencia de los sectores populares da forma a este proyecto periodístico que surge de la militancia de las villas y que se erige como “una estrategia villera”, para la construcción de un “periodismo villero”.

Esta “batalla cultural” se da a partir de la afirmación de la dignidad de los sujetos excluidos en diferentes niveles: a) desde la construcción colectiva de un “nosotros” con agencia y autonomía; b) desde el reconocimiento del valor de las producciones culturales de ese “nosotros”; c) desde la afirmación del poder de resistencia y de construcción popular de alternativas del “nosotros” autoafirmado. Con este fin, la revista se organiza en torno a dos líneas de comunicación: en un primer momento, se dirige a los habitantes de los barrios como un medio para la autoafirmación y el autorreconocimiento en un contexto en el cual las culturas y las categorías identificatorias de los sectores populares se encuentran atravesadas por las valoraciones de los sectores poderosos, imitándolas e incorporándolas. Desandar este camino y resignificar estas categorías identificatorias, alterando las relaciones de poder asimétricas que marcan su persistencia, es, pues, un primer objetivo de la revista. Otra línea de comunicación se dirige a un público externo a las villas, compuesto por la clase media, los intelectuales “progresistas” y la elite académica[5]. La revista se dirige a este grupo con el objetivo de proporcionar una perspectiva alternativa y contrapuesta a la construcción del villero que se da desde los medios de comunicación hegemónicos, la cultura de masas y la academia. Busca, así, afirmar una autoridad narrativa basada en la afirmación del villero como sujeto cuya voz debe ser priorizada en la construcción de su propia identidad.

La “batalla cultural” es, por lo tanto, doble y se presenta desde La Garganta Poderosa como una condición de posibilidad para la praxis llevada a cabo desde La Poderosa, para la resistencia, la ampliación de derechos y la construcción de nuevas formas de participación y de organización social, objetivo último del colectivo y de la revista.

3.4. Estructura de la publicación

La Garganta Poderosa es un medio gráfico impreso mensual, publicada de marzo a diciembre. Como ya se señaló, el corpus de revistas analizadas en el presente trabajo comprende los 28 números publicados entre marzo de 2011 y junio de 2013. Dicho recorte fue realizado teniendo en cuenta el objetivo comunicacional de la revista de instalarse como “voz” de las villas, en oposición a la figura del “vocero”. Efectivamente, mientras que hasta mayo de 2013 la revista utilizaba la estrategia de visibilizar la lucha de los villeros ubicando como nota de tapa una personalidad reconocida del ámbito del espectáculo, el deporte o la política; la publicación Nº28 pone una entrevista a un villero “anónimo” como nota central. Este hecho deberá ser considerado como un rompimiento del silenciamiento y la invisibilización impuestos desde los discursos hegemónicos a los villeros, cuyo alcance deberá ser considerado.

La estructura de cada número de la revista comprende las siguientes secciones fijas, presentes en los 28 números estudiados:

  • Latiroide’, editorial desordenado: es el editorial de la revista, que aborda un tema de actualidad desde la bajada editorial de La Garganta Poderosa.
  • Nota de tapa: una entrevista exclusiva a una personalidad reconocida del ámbito del espectáculo, el deporte o la política, sobre temáticas vinculadas con la situación de los barrios. La lista de entrevistados incluye a Guillermo Frangella (Nº1), Carlos Tévez (Nº7), León Gieco (Nº15), Eduardo Galeano (Nº18), Estela de Carlotto (Nº20), Félix Díaz (Nº21), Ricardo Mollo (Nº23) y Florencia Peña (Nº26), entre otros.
  • Hoja de ruta: sección que reúne breves notas informativas sobre las actividades realizadas por las asambleas barriales de La Poderosa en todo el país.
  • Historia viva: crónicas que dan cuenta de la historia de lucha de personas que habitan las villas y cuyas acciones no son visibilizadas desde el periodismo tradicional. Su objetivo es “recuperar la historia de las villas que los diarios dejaron perdida” (Dada, 2013: LGP, 26:3).

En los números de la revista aparecen, de forma intermitente, otras secciones, tales como:

  • Somos los Otros (Organizaciones Compañeras): espacio de comunicación de acciones llevadas adelante por organizaciones cercanas a La Poderosa.
  • Experiencia poderosa: columna de opinión que representa la voz de los jubilados villeros.
  • Juventud poderosa: columna de opinión que expresa la voz de los niños y adolescentes de las villas.
  • Villas artes: columna de crítica cultural, que analiza desde la perspectiva de la cultura villera las obras del espectáculo masivo.
  • El correo de lectores presos: cartas escritas por presos que participan en talleres de escritura en cárceles, “En los Bordes Andando (ELBA)”, realizados por el colectivo La Poderosa.
  • Siempre la misma historia: intervención humorística de historietas y cómics estadounidenses.
  • No Clasificados: avisos clasificados que visibilizan la búsqueda de trabajo por parte de vecinos de la villa, valorizando sus saberes, competencias y habilidades, en oposición a la exclusión clasificatoria de los avisos de empleo en los medios periodísticos tradicionales.
  • Contraataque publicitario: publicidades intervenidas con el objetivo de denunciar los mensajes hegemónicos de la publicidad.
  • Orospocos: “horóscopo villero”, con predicciones que parodian el horóscopo tradicional desde la marginalidad de los lectores.

Además de estas secciones que conforman la estructura de la publicación, la revista publica entrevistas, artículos y notas de opinión.


  1. En lo sucesivo, el término “villero” (en su uso como sustantivo y adjetivo) se utilizará sin comillas, integrándolo como una categoría de identificación que se recoge del análisis de la revista. No obstante, su empleo será problematizado a lo largo de todo el trabajo.
  2. Se entiende por “Sur Global” al conjunto de grupos sociales que han sufrido las injusticias sistemáticas del sistema de opresión colonial, capitalista y patriarcal, resultando en una exclusión que se verifica, entre otros planos, en el nivel epistemológico. No se trata, por lo tanto, de una distinción geográfica entre Norte y Sur, sino más bien de una distinción epistemológica. Las “Epistemologías del Sur” surgen ante la revelación de que la posibilidad de entender y emprender alternativas prácticas requiere de un cambio epistemológico profundo, que haga visibles y creíbles otros caminos para el pensamiento y la acción (Santos, 2011).
  3. Hablar de “Nuestra América” implica un alineamiento con el “pensamiento nuestroamericano”, que se enfrenta a los desafíos teóricos y prácticos de encontrar un punto de partida para una teoría de y para la praxis liberadora y para la emergencia de nuevas subjetividades, discursos y acciones. Esta denominación, que alude a una “vuelta a Martí” (Bonilla, 2014), surge para mentar las formulaciones de la Filosofía y las Ciencias Sociales que buscan repensar los sujetos, las metodologías, los objetivos y el alcance de una teoría situada en Nuestra América.
  4. El nombre de La Poderosa hace referencia al apodo que Ernesto “Che” Guevara y Alberto Granado habían dado a la motocicleta con la que realizaron su viaje por América Latina en 1952.
  5. Aquellas personas de clase media que participan de actividades sociales y políticas dentro de las villas de emergencia son consideradas también como un grupo externo al “nosotros” de los villeros. Como se verá más adelante, las voces de estas personas son en ocasiones incluidas dentro de la revista, pero siempre mantienen su exterioridad con respecto a la voz de La Garganta.


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