Otras publicaciones:

DT_Boucheron_Kwiatkowski_13x20_OK

12-2555t

Otras publicaciones:

9789871867974-frontcover

Book cover

Introducción

En este libro abordo las formas variantes en que el Estado argentino define y regula el travestismo, la transexualidad y la transgeneridad. Ubico como límites temporales la entrada en vigencia de los Edictos Policiales en la década de 1930 y la Ley de Identidad de Género sancionada en mayo del 2012[1]. Hasta esta última, en lo que refiere a la posibilidad de alterar el nombre propio, se encontraba vigente la Ley N° 18.248 (Ley del Nombre), que establecía que para modificar el nombre asentado en la partida de nacimiento debía probarse frente a un juez la existencia de un justo motivo. A su vez, el Código Penal y la Ley N° 17.132 de Ejercicio de la Medicina prohibían la realización de intervenciones quirúrgicas sobre la genitalidad de las personas si no existía una condición clínica que las justificara, salvo que contaran con una orden judicial que las autorizara. La Ley de Identidad de Género (Ley Nº 26.743) sancionada el 9 de mayo de 2012, permite acceder al cambio de nombre y sexo en el documento nacional de identidad y a los tratamientos médicos de construcción corporal sin exigir procesos de diagnóstico médico ni autorización judicial o administrativa. La Ley establece que los tratamientos médicos sean realizados solo si las personas así lo solicitan, y dispone su cobertura por parte del sistema público de salud, obras sociales y planes de medicina prepagos.

Atendiendo a dichas transformaciones normativas, analizo las formas en las que el Estado a lo largo del tiempo trazó cambios y continuidades en las regulaciones y definiciones oficiales en torno a aquellas personas cuya identidad no se condice con aquella que le fue social y legalmente asignada al nacer. Asumo que la disputa por la ampliación de los límites de inteligibilidad de los cuerpos y las identidades se da en el plano de la representación, del discurso y de la nominación. Entiendo al Estado como un actor fundamental en la producción de las tecnologías que construyen los géneros, sus demarcaciones y patrones de inteligibilidad (De Lauretis, 1998) y concibo los discursos estatales como entramados en los que es posible negociar la definición de la frontera culturalmente establecida entre las sexualidades legítimas y las ilegítimas (Rubin, 1989). El tema elegido permite analizar los modos en los cuales al interior del Estado se imbrican y articulan los guiones discursivos que a lo largo del tiempo permitieron regular los deseos y corporalidades que desafían la linealidad del sexo-género-deseo. También permite visualizar la compleja maquinaria tecnológica del género y de lo humano (Butler, 2006b; 2009) operante al interior del Estado, puesta en funcionamiento a través de la oficialización selectiva de los discursos en circulación. 

Retomo la noción de discurso elaborada por Michel Foucault (1997), quien postula que los discursos deben ser tratados no “como conjuntos de signos (…) sino como prácticas que forman sistemáticamente los objetos de que hablan” (Foucault, 1997: 81). Desde esta perspectiva, y considerando que “el lenguaje es, a la vez, un recurso y una creación, una forma de reproducción y producción del mundo social” (Vasilachis, 1993: 153), asumo que el Estado participa como actor privilegiado de dicha producción y reproducción, forjando definiciones oficiales que no necesariamente se establecen en términos unívocos y lineales, sino variables y plausibles de fisuras.

Mis interrogantes son los siguientes: ¿Cómo cambiaron a lo largo del tiempo las definiciones del travestismo, la transexualidad y la transgeneridad sostenidas a través de distintos posicionamientos estatales? ¿De qué modo ello se tradujo en cambios en los modos de regular el travestismo, la transexualidad y la transgeneridad? ¿En qué campos discursivos y de saber se apoyaron? Entiendo a las categorías del travestismo, transexualidad y transgeneridad no como conceptos estables ni uniformes, sino como categorías históricas y dinámicas. Parto de preguntas sociológicas, adoptando un método centrado en el análisis de fuentes documentales. Realizo un análisis de los argumentos y esquemas conceptuales provenientes tanto de marcos legales como de otros campos discursivos presentes en los documentos analizados. Como se verá a lo largo de los capítulos que componen este trabajo, a cada guión regulativo identificado le corresponde un dispositivo específico de regulación del travestismo, la transexualidad y la transgeneridad por parte del Estado. Estos guiones son leídos no como etapas que se oponen y superan progresivamente, sino como capas discursivas coexistentes al interior del Estado, que compiten por acceder al status de legitimidad y al mismo tiempo se imbrican, articulan y retroalimentan. El contenido discursivo de cada uno de ellos expresa la variabilidad de repertorios disponibles en cada momento en torno al travestismo, la transexualidad y la transgeneridad y los cambios en su correlación de fuerzas. Identifico tres guiones regulativos en base a tres conceptos: la gramática del peligro social (basada en la categoría del travestismo) el dispositivo de la transexualidad (anclado en la categoría de la transexualidad) y el paradigma de la identidad de género como derecho humano (signado por la categoría de la transgeneridad).

La estrategia metodológica: el análisis documental

El objeto de estudio de la investigación que da origen al libro fueron los posicionamientos estatales oficiales que definieron y regularon el travestismo, la transexualidad y la transgeneridad en Argentina entre 1932 y 2012. En base a dicho supuesto, la estrategia metodológica central de obtención de información fue el análisis de fuentes secundarias de datos: documentos textuales oficiales. Según Mac Donald, los documentos se definen como “cosas que podemos leer y que se refieren a algún aspecto del mundo social” (1993: 188). Recabé un conjunto de documentos oficiales concibiéndolos como manifestaciones textuales de las políticas estatales reconocidas formalmente por las propias instituciones. Una muestra de ese universo fue analizada a través de la técnica de análisis de contenido cualitativo y el método comparativo constante. Según Jaime Andréu Abela (1998) el análisis de contenido se basa en la lectura como instrumento de recogida de información que, a diferencia de la lectura común, debe ser sistemática con el fin de obtener indicadores que permitan “la inferencia de conocimientos relativos a las condiciones de producción/recepción (contexto social) de estos mensajes” (Andréu Abela, 1998: 3).

El tratamiento de los documentos se centró en una perspectiva de abordaje de un problema y no un período histórico, siguiendo la propuesta del método arqueológico de Michel Foucault:

Quien, en efecto, quiera estudiar un período o al menos una institución durante un período determinado, se impone dos reglas por encima de las demás: tratamiento exhaustivo de todo el material y equitativa distribución cronológica del examen. Quien al contrario, quiere tratar un problema, surgido en un momento determinado, debe seguir otras reglas: elección del material en función de los datos del problema; focalización del análisis sobre los elementos susceptibles de resolverlo; establecimiento de las relaciones que permitan esta solución (1997: 42).

El diseño de la investigación constó de dos etapas. En una primera etapa realicé un relevamiento de documentos de todas las provincias y de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) a partir de 1932. Dicho corte temporal se estableció en base a la lectura bibliográfica que arrojó que en ese año habían sido introducidos los artículos de los Edictos Policiales que penalizaban el travestismo, a través de la figuras de “exhibirse en la vía pública vestidos o disfrazados con ropas del sexo contrario” y la de “incitarse u ofrecerse al acto carnal” (Gentili, 1995). La tarea de relevamiento se basó en la búsqueda en internet a través del sitio web “Información Legislativa y Documental” del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y de los sitios oficiales de documentación normativa provincial. Allí accedí a documentos de los que ya tenía conocimiento en base a las lecturas iniciadas anteriormente (lecturas tanto bibliográficas como de proyectos parlamentarios de  Ley de Identidad de Género). Una vez que esa estrategia dejó de arrojar información, la búsqueda se dirigió a indagar en noticias periodísticas de medios impresos de tirada nacional y medios online de distintas organizaciones sexo-políticas locales. El acceso a fallos judiciales se realizó a través del centro de consultas de jurisprudencia de Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el centro de documentación de la Editorial “La Ley” y la base de datos “El Dial”.

A partir de la recolección de estos materiales, confeccioné una matriz tipológica en la que organicé los documentos hallados en base a cinco variables (ver Anexo):

  • Tipo de documento (ley, decreto, resolución, fallo)
  • Poder productor (ejecutivo, legislativo o judicial)
  • Instancia productora según ámbito (nacional, provincial o municipal)
  • Año de producción
  • Objeto del documento

El universo de análisis estuvo conformado en su mayoría por fallos producidos por juzgados provinciales o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En menor medida, por leyes provinciales (predominantemente Códigos de Faltas provinciales y el Código Contravencional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires). En último lugar se ubicaron una serie de decretos y resoluciones, tanto provinciales como nacionales.

En la etapa de análisis identifiqué distintos momentos en el tratamiento del travestismo, la transexualidad y la transgeneridad. A fin de desentrañar las lógicas de dispersión que guiaron la emergencia de esos enunciados, identifiqué y analicé casos típicos. Estos casos constituyeron un subconjunto de documentos, cuyo límite se estableció según el criterio de saturación teórica. Según Glaser y Strauss, esto implica, que “no se encuentran datos adicionales por medio de los cuales el sociólogo pueda desarrollar las propiedades de las categorías” (1967: 61). Los documentos seleccionados en esta segunda muestra fueron analizados bajo la técnica del análisis de contenido cualitativo guiada por las reglas analíticas de la teoría fundamentada (grounded theory) (Strauss y Corbin, 2002). La teoría fundamentada no parte de una definición cerrada de su problema, sino que lo entiende como un proceso desprovisto de fronteras definidas a priori, ya que se propone comprender la totalidad del sistema social que lo contiene.

Las categorías centrales de análisis refirieron a las definiciones de travestismo, la transexualidad y la transgeneridad, la fundamentación de dichas definiciones, los campos discursivos en juego y los distintos sentidos expuestos en torno al género y la sexualidad. A medida que analicé los documentos fui estableciendo inductivamente nuevas categorías de análisis o modificando las iniciales hasta alcanzar la saturación teórica. En base a dicho análisis elaboré el esquema de tres guiones regulativos del travestismo, la transexualidad y la transgeneridad, cuyo análisis estructura este trabajo.

De cómo abrirse camino en el campo de investigaciones sobre sexualidades disidentes

Inicié la carrera de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires en el 2003. En los últimos años de cursada comencé a vincularme con las teorías y reflexiones feministas y, a través de los Encuentros Nacionales de Mujeres, con los debates en torno a las distintas formas de opresión que nos atraviesan a quienes nos autoconstruimos y somos leídas socialmente como mujeres. En dicho marco comencé a interesarme por las problemáticas de las llamadas sexualidades disidentes de la norma heterosexual. Uno de los últimos trabajos de investigación que realicé en el marco de la carrera se tituló “Politización social en la década del ´70: el Frente de Liberación Homosexual y la Nueva Izquierda”[2]. Allí me propuse comparar las formas de militancia e ideales emancipatorios de grupos surgidos a principios de la década de 1970 e identificados con una práctica sexual no hegemónica, con las de los movimientos cuyas demandas eran formuladas utilizando el lenguaje de la liberación nacional, el socialismo y la revolución. Mientras lo escribía no dejaba de comparar la experiencia del FLH con las formas contemporáneas de politización de la sexualidad. Culminando mis estudios de licenciatura, me interesó insertarme en el campo de la investigación académica. Durante el 2009 elaboré un proyecto de investigación para presentarme a una beca de Maestría de la Universidad de Buenos Aires. Las reflexiones elaboradas en aquel trabajo me habían llevado a profundizar mis interrogantes en torno al vínculo entre los grupos que politizaban públicamente su sexualidad y el Estado. Rondaba en mi cabeza el interrogante por las formas en las que las instituciones estatales instauran y construyen la diferencia sexual. El proyecto de beca se proponía abordar el vínculo entre las demandas de las organizaciones de travestis, transexuales y transgéneros y las políticas públicas. El interés se desprendió, en parte, de la huella que dejaron en mi memoria las imágenes televisivas del conflicto entre organizaciones travestis y legisladores/as en 2004, en el marco de las modificaciones al Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires. En ese entonces, bajo el título “Violentos ataques a la Legislatura”, los medios reproducían la indignación con la que organizaciones travestis junto con organizaciones piqueteras y de vendedores ambulantes se manifestaban ante la inminente sanción de las modificaciones al Código. En esa oportunidad, los piedrazos, las fogatas y las patadas frente al edificio de la Legislatura terminaron en una violenta represión policial.

En un momento en el que la posibilidad de sanción de una Ley de “Matrimonio Igualitario” se veía como una hazaña, el vínculo entre el travestismo y el Estado poseía un tinte marginal, no solo en términos políticos sino también académicos. La beca no fue otorgada. No obstante, decidí continuar con el tema al momento de ingresar a la Maestría en Investigación en Ciencias Sociales de la UBA. Ese fue el proyecto sobre el que trabajé durante los dos años de cursada entre 2010 y 2012. A lo largo de esos dos años la problemática LGTB (lésbica, gay, trans y bisexual) adquirió un pico de atención y visibilidad en la agenda pública local ante la aprobación de las modificaciones al Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo en el mes de julio de 2010. En dicho marco, estas organizaciones habían afirmado públicamente que el paso a seguir tras dicha sanción era la obtención de la Ley de Identidad de Género. Ello le otorgó a mi tema de investigación una relevancia que no había tenido tiempo atrás y, concretamente, una inusitada proliferación de información relevante para mi trabajo con la que debí aprender a lidiar sin desesperar.

En un primer momento dudaba entre realizar un estudio de caso del proceso de gestación y aprobación de la Ley 3.062 de la Ciudad de Buenos Aires (sobre la que profundizo en el capítulo 4) o bien realizar un mapeo general de las políticas existentes a nivel federal. Si de la primera opción me alejaba su pequeña escala, de la segunda me asustaba su alcance federal y las pretensiones de exhaustividad. Mi investigación se inició en un marco de heterogeneidad y escasez de casos particularmente relevantes donde focalizar el análisis, marcadamente diferente respecto de la situación actual donde una normativa rectora orienta el tratamiento del travestismo, la transexualidad y la transgeneridad a nivel federal. A partir de los primeros encuentros con mi directora fui inclinándome hacia la segunda opción, hecho que planteaba nuevos desafíos: establecer un recorte temporal y diseñar el acceso a las fuentes documentales. Comencé con un primer relevamiento amplio en términos temporales y de alcance geográfico, con la idea de establecer posteriormente un recorte. En un primer análisis del material recabado establecí una descripción cronológica cuyas etapas estaban marcadas más por hitos institucionales que por las características del propio corpus (por ejemplo, la última reapertura democrática de 1983 o la adquisición de autonomía de la Ciudad de Buenos Aires en 1996); con la lectura y análisis del material en su totalidad, dicho esquema fue modificado. Las etapas fueron identificadas y definidas en función de  los documentos analizados y en base al problema de investigación.

Tras aprobación del matrimonio civil para personas del mismo sexo (Ley Nº 26.618) y el posterior impulso dado a la sanción de una Ley de Identidad de Género, el trabajo de relevamiento documental se transformó. Dejó se centrarse en la recolección de documentos ya conocidos gracias a la lectura bibliográfica, para transformarse en una actividad de “cacería” permanente de nuevas producciones regulativas. La lectura de diarios y blogs se tornó una actividad constante y necesaria para mantener mi relevamiento actualizado. Una vez conocida la existencia de una nueva normativa a través de una nota periodística me dirigía a buscarla en los sitios web oficiales de la jurisdicción o agencia estatal correspondiente. El acceso a fallos judiciales no fue tan fácil, ya que el mismo no es viable a través de Internet. Para ello me dirigí varias veces a los centros de documentación jurídica de la Facultad de Derecho de la UBA. Dado mi desconocimiento en un comienzo de cualquier tipo de jerga jurídica, mi supervivencia en campo requirió hacerme pasar por una iniciática estudiante de derecho a fin de recibir la orientación del personal administrativo. Exceptuando la búsqueda de ciertos fallos puntuales, se trató de un relevamiento intuitivo que consistió en el ingreso de palabras clave en las bases de datos de dichos centros de consulta. Estas fueron “travestismo”, “transexualidad”, “cambio de nombre”, “cambio de sexo”, “autorización judicial”, “acción de amparo”. Así pude acceder a una gran cantidad de fallos judiciales. 

Si bien el trabajo se centra en el análisis documental, me impliqué con parte de los actores y actrices fundamentales de los cambios regulativos a los que me referiré en el capítulo 4: las organizaciones de travestis, transexuales y transgéneros. Mi participación y colaboración en distintos espacios y actividades militantes se dio naturalmente a medida que iba empapándome de la problemática y vinculándome con las reivindicaciones de sus organizaciones. Me impliqué desde espacios que se definen académicos y activistas, como el Colectivo Antroposex de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, que luego integró el Frente Nacional por la Ley de Identidad de Género. La escritura de este trabajo y mi participación en los debates de los distintos espacios académico-activistas de los que formé parte representaron gran parte de mi cotidianidad durante la escritura. Ello implicó una elección consciente y comprometida con los hechos sociales que me encontraba describiendo y que redundaría en lo que, creo, llegó a ser una comprensión más ajustada de los mismos.

El libro se organiza en cinco capítulos. En el capítulo 1 desarrollo el modo en el cual los interrogantes planteados se asientan en un abordaje particular de las regulaciones estatales, la sexualidad y los géneros. Desarrollo una perspectiva que entiende al Estado como productor de discursos con operatividad social y como campo de disputa en torno a los sentidos vigentes del género y la sexualidad. En el capítulo 2 abordo la construcción histórica del moderno concepto de travestismo. Rastreo los campos discursivos en los que el mismo fue forjado en sus orígenes y el contenido que allí se le dio. Comienzo haciendo un recorrido por el discurso médico europeo de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Luego profundizo en el lugar que ocupó la desviación sexual en general y el travestismo en particular en el proceso de construcción del Estado Nación argentino a fines del siglo XIX. Retomo los sentidos originarios asociados al concepto de travestismo, dado que fueron estos los que informaron gran parte de las regulaciones estatales locales a partir de la segunda mitad del siglo XX hasta por lo menos mitad de la década de 1990. En el capítulo 3 analizo una serie de documentos en los que identifico prácticas y discursos propios del “dispositivo de la transexualidad” (Bento, 2006). Abordo el surgimiento de la transexualidad como tópico médico a partir de la segunda mitad del siglo XX, nacido de la articulación entre psiquiatría y endocrinología. Luego, analizo un conjunto de fallos judiciales producidos en Argentina a fin de profundizar en la dimensión jurídica del dispositivo de la transexualidad. En el capítulo 4 analizo un corpus de documentos producidos por distintas instancias estatales entre los años 2003 y 2012. Sostengo que el otorgamiento de derechos a las personas identificadas como travestis, transexuales o transgéneros se fundamentó en el concepto del derecho humano a la identidad de género. En torno a dicha idea analizo significados y tensiones. Afirmo que su aparición es subsidiaria de la emergencia de las organizaciones sexo-políticas y la teoría queer. En el capítulo 5 expongo los hallazgos y propongo líneas de investigación a futuro.


  1. El presente trabajo se basa en la tesis de Maestría titulada Fronteras Discusivas: travestismo, transexualidad y transgeneridad en los discursos del Estado argentino, desde los Edictos Policiales hasta la Ley de Identidad de Género. La misma fue realizada en el marco de la Maestría en Investigación en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Fue defendida el 15 de mayo de 2013. El jurado estuvo compuesto por la Dra. Josefina Brown, la Mag. Josefina Fernández y el Dr. Juan Pechín. Obtuvo la calificación de Aprobada con mención especial y recomendación de publicación.
  2. Trabajo final correspondiente al Seminario de Investigación “Subjetividades, violencia y política en la cultura argentina contemporánea” de la carrera de Sociología a cargo de la Prof. Alejandra Oberti,


Deja un comentario