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3 Gramática y argumentación

Aproximaciones teórico-metodológicas para la enseñanza de la sintaxis compleja

Nora B. Forte y María Emilia Orden

1. Introducción

La argumentación como tema es uno de los contenidos incorporados en los materiales curriculares desde de las reformas educativas de fines del siglo XX en nuestro país (Forte y Gaiser). En la mayoría de las propuestas editoriales que circulan desde esa época y que están disponibles en diferentes soportes textuales y digitales, no se logró consolidar el abordaje del texto argumentativo porque no hubo una articulación entre saberes conceptuales y procedimentales. Tampoco se planteó su estudio a partir de las relaciones entre gramática y discursividad porque, entre otras cuestiones, los contenidos gramaticales ya habían sido recortados y/o desvinculados del núcleo básico de ejes prioritarios.

Dada la carencia de propuestas educativas para el nivel secundario y de trabajos sistematizados que se centren en las particularidades sintácticas de estos textos, consideramos oportuno poner en diálogo el discurso argumentativo con los elementos formales del sistema de la lengua, mediante una revisión de aspectos teóricos y metodológicos, que sirvan como insumo para la actualización docente.

En tal sentido, nuestra propuesta consiste en: a) elaborar un encuadre teórico que nos permita reflexionar sobre las categorías de oración y de otras estructuras oracionales, según su grado de complejidad y según las relaciones sintácticas y semánticas que se establecen entre las ideas configuradas en los textos, específicamente, los textos con predomino de secuencias argumentativas; b) proponer un análisis sintáctico a partir de un corpus seleccionado y c) ofrecer recomendaciones generales sobre estos temas de gramática del español para su tratamiento en el Ciclo Orientado del secundario.

Con respecto a la metodología de trabajo, en primer lugar, desarrollamos los conceptos gramaticales señalados y formulamos los acuerdos teóricos necesarios. En segundo término, ilustramos las categorías lingüísticas expuestas con ejemplos más sencillos, pero que se ajustan a la temática de los textos del corpus –el conflicto entre La Pampa y Mendoza por el aprovechamiento hídrico del Río Atuel– y que sirven como muestreo de las clasificaciones y las explicaciones vertidas. Por último, examinamos oraciones extraídas del corpus para explicar el funcionamiento de la lengua en un contexto determinado.

En la descripción sintáctica de las oraciones analizadas, utilizamos las siguientes abreviaturas y símbolos:

Abreviaturas
ADJ Adjunto
APOS. Aposición
C.Ag. Complemento agente
C.Reg. Complemento de régimen
CIRC. Circunstancial
COMP. LOC. Complemento locativo
COORD. Coordinada
ESP. Especificativo
MOD. Modificador
MNO Modificador del núcleo oraciona
lN Núcleo
NR Nexo relacionante
NS Nexo subordinante
OS Oración simple
O C Oración compuesta
O COM Oración compleja
O CAU. Oración causal
O COMP. Oración comparativa
O CONC. Oración concesiva
O COND. Oración condicional
O CONSEC. Oración consecutiva
O FINAL Oración final
OD Objeto directo
OI Objeto indirecto
P Predicado
PO Predicativo objetivo
PSO Predicativo subjetivo obligatorio
S Sujeto
SUB. Adj. Subordinada adjetiva
SUB.SUST Subordinada sustantiva
SUB.ADV Subordinada adverbial

Signos

[ ] oraciones

( ) estructuras coordinadas

< > estructuras subordinadas

|| || estructuras interordinadas o bipolares

* marca de agramaticalidad

« » Encierran elementos lingüísticos destacados para su análisis

[…] Indican supresión de texto de una cita o de ejemplos analizados.

2. Deslindes teóricos 

Como hablantes nativos, los seres humanos compartimos el conocimiento innato[1] de la lengua que hablamos y esta facultad nos permite comprenderla, emplearla y regular su uso, como por ejemplo, reconocer y formar palabras, combinar sonidos, construir oraciones simples y vincularlas en estructuras mayores. Pero la disposición para describir y explicar el funcionamiento de la lengua, sobre todo en el dominio escrito y en el ámbito académico, requiere de otras competencias más complejas, ya que se trata de un conocimiento sistemático basado en un saber científico y formulado a través de reglas, principios y leyes. En tal sentido, el estudio gramatical permite a los sujetos organizar los conocimientos intuitivos de su lengua nativa, explicar, hipotetizar y reflexionar acerca del funcionamiento de los signos lingüísticos. Es decir, que el conocimiento gramatical y su aplicación en el dominio de las prácticas lecto-escriturarias resultan la puerta de acceso a niveles mentales de abstracción y de pensamiento crítico, necesarios en la formación de estudiantes de los niveles secundario y superior.

Si partimos de la idea de que la gramática puede constituir un instrumento eficaz para el desarrollo de las habilidades metalingüísticas en los usuarios del lenguaje escrito, resulta necesario que, en el proceso de formación de formadores, se establezca un reconocimiento teórico de los elementos centrales de la disciplina y un breve estado de la cuestión en cuanto a sus constituyentes, postulados y a su aplicación en la enseñanza. En efecto, frente al saber especializado, la tarea de la didáctica es seleccionar aquellos contenidos disciplinares que sustenten las propuestas áulicas y que, además, favorezcan la reflexión de la lengua y de su uso en los estudiante del Ciclo Orientado del Nivel Secundario.

2.1. Oración /enunciado

La definición más generalizada de oración se circunscribe a un segmento del habla que presenta independencia sintáctica, de sentido y de pronunciación. Esta noción ha sido sostenida por la tradición hispana y traspasada al contexto educativo en las categorías de oración bimembre y unimembre: las primeras se han definido como oraciones con sujeto y predicado; y las segundas, como aquellas que no pueden dividirse en ambos miembros.

Tal es así que dentro de la categoría “unimembre” se unifican en español construcciones del tipo: «hay azúcar», «Llueve mucho», «el cielo azul», «hasta mañana» o «después de las 9». Estos ejemplos, en realidad, poseen estructuras sintácticas diferentes, por lo que, en los estudios lingüísticos actuales se las identifica como: oraciones que cumplen con el requisito de poseer un verbo flexionado («hay azúcar» y «Llueve mucho»), oraciones con verbo copulativo elidido («el cielo azul») y unidades del discurso («hasta mañana» y «después de las 9»).

Si partimos de las consideraciones teóricas que hoy se aceptan, en cuanto a que la estructura de la oración está organizada por el verbo, las tres primeras construcciones calificadas como “unimembres” son, en realidad, oraciones impersonales o estructuras predicativas con verbo elidido; mientras que «hasta mañana» o «Después de las 9» remiten a un enunciado previo y responden semántica y estructuralmente a él. A estas últimas, no podemos considerarlas formalmente como oraciones porque, además de carecer de un verbo que las estructure, este no puede reponerse como en el ejemplo del verbo ser o estar elidido en: «el cielo está azul»/ «el cielo es azul». Estamos en presencia de una marcada diferencia entre fragmentos discursivos, denominados enunciados y, por otra parte, unidades sintácticas organizadas formalmente con un verbo que las rige y selecciona sus argumentos: el verbo «haber» selecciona un objeto directo; en cambio el verbo «llover» no requiere de argumentos para su realización en la lengua. Otros como «cantar» exigen la presencia de un sujeto. Por lo tanto, frente al concepto de enunciado se distingue el concepto de oración:

Los enunciados y las oraciones son, entonces, unidades diferentes, que es preferible mantener separadas ya que no solo difieren en su naturaleza, sino que también tienen denotaciones diferentes […] entre ambos conceptos no hay una correspondencia: ni uno corresponden a otro ni está incluido en el otro […] la oración es una entidad teórica que se define por las reglas de la gramática. El enunciado, en cambio, es una entidad observable.” (Di Tullio 92)

Desde esta perspectiva, se define la oración como una unidad gramatical formada por un sujeto y un predicado entre los cuales se describe una relación de concordancia e interpendencia: el núcleo del sintagma nominal en función sujeto concuerda en número y persona con el núcleo del sintagma verbal en función predicado. La flexión verbal aporta, además, las categorías morfológicas del tiempo y modo, necesarias para caracterizar la oración en su conjunto. Según su significado, cada verbo regirá la selección de un sujeto (o sujeto nulo en el caso de las impersonales), objetos directo, predicativos y demás modificadores.

Hacemos hincapié en la centralidad del verbo porque es determinante al momento del análisis de una oración. Por ejemplo, los verbos vinculados al ámbito del decir (decir, manifestar, declarar, opinar, argumentar, aducir explicar, etc.) siempre seleccionan un sujeto y un OD que puede ser una palabra, un sintagma u otra oración. Estos verbos se utilizan con frecuencia en los textos argumentativos para introducir el discurso ajeno. De manera similar, organizan las oraciones los verbos objetar, refutar y conceder y aquellos que manifiestan una expresión cognitiva del hablante: creer, pensar, considerar. Otros como  persuadir y convencer, que también están presentes en la argumentación, requieren de un sujeto, de un OD y de una estructura encabezada con la preposición “de” que desempeña la función sintáctica de complemento de régimen: convencer [de algo] [a alguien], persuadir [de algo] [a alguien]. Sintetizamos estos comportamientos sintácticos de este modo (Tabla 1):

Tabla 1

Tipos de eventos

Ejemplo

Comportamiento de los verbos en la oración

Verbos de «decir» y «comunicar»

decir, manifestar, declarar, opinar, argumentar, aducir explicar, etc.
Seleccionan un Sujeto y Objeto directo:
[Alguien] dice / piensa [algo]
  • [El ministro dijo muchas obviedades.]
  • [El ministro dijo <que no se dará marcha atrás con Portezuelo del Viento>.]

Verbos que expresan procesos mentales

creer, pensar, considerar, reflexionar

Verbos típicos de la opinión

persuadir y convencer Seleccionan un Sujeto, un Objeto directo y Complemento de Régimen
  • [El ministro mendocino convenció a la audiencia de licitar la obra.]
  • [El ministro mendocino convenció a la audiencia de <que la obra era necesaria>.]

Hemos señalado que el significado de los verbos determina una estructura oracional particular. También hay verbos que están marcados subjetivamente, en el sentido de que su valor evaluativo depende del sujeto hablante. Catherine Kerbrat Orecchioni clasifica los verbos de opinión en función del grado de subjetividad que portan. En este sentido, distingue verbos ocasionalmente subjetivos ya que implican un juicio evaluativo en un contexto de uso determinado; mientras que otros verbos son intrínsecamente subjetivos, es decir que, en su significado, ya hay un juicio preestablecido más allá de su contexto de emisión, por ejemplo, de tipo verdadero / falso / incierto como expresan los verbos de juzgar, de opinar y los verbos de decir.

Consideremos los siguientes casos:

  1. Los abogados mendocinos cuestionaron la medida de la Corte Suprema.
  2. Los abogados mendocinos consideran que la medida es injusta.
  3. Los abogados mendocinos creen que la medida es injusta.

Como vemos, cada verbo en su significación presenta distintos grados de subjetividad que involucra tanto lo que expresa el sujeto sintáctico (los abogados mendocinos) como a quien/es relatan el evento. Entonces, esas construcciones oracionales que se arman con estos verbos cargados de subjetividad, en general, organizan las líneas de pensamiento enfocadas en esgrimir una opinión utilizando mayores niveles de complejidad sintáctica que los que presentan las oraciones simples. De hecho, en la cotidianidad (tanto oral como de forma escrita), las producciones que realizamos se encuentran enlazadas, unidas mediante procesos sintácticos en un formato mayor. Esos lazos oracionales pueden establecerse mediante elementos específicos de los que dispone la lengua (como clases de palabras vinculantes entre una y otra estructura oracional) o bien, a través de pausas y marcas de entonación.

En nuestra lengua, no solo encontramos oraciones simples, es decir, las que se forman con un único verbo principal sino, también, otras estructuras sintácticas organizadas con dos o más verbos[2]. Estas presentan en su interior otras oraciones regidas por formas verbales (ya sean personales o no personales) con su propio sujeto, modificadores y demás componentes y establecen distintos grados de dependencia y de conexiones entre sí.

Asimismo, existen formas que no responden a una inclusión de oraciones sino a una ilación encadenada de construcciones sintácticas, con una menor o mayor relación semántica y con independencia sintáctica.

Consideremos las siguientes oraciones:

(1) La disputa por el Río Atuel ha llegado a la Corte Suprema. 

(2) La disputa por el Río Atuel, que ha dividido a los pampeanos y los mendocinos por años, ha llegado a la Corte Suprema.

(3) La disputa por el Río Atuel ha llegado a la Corte Suprema y ambas provincias preparan sus alegatos.

(4) La disputa por el Río Atuel ha llegado a la Corte Suprema; Mendoza pide un cuarto intermedio.

(5) La disputa por el Río Atuel ha llegado a la Corte Suprema ya que se agotaron las instancias judiciales previas.

En (1), encontramos una oración simple constituida por un verbo flexionado “ha llegado” y un sujeto “la disputa por el Río Atuel”. En los cuatro casos siguientes se enuncia una oración principal o destacada que coincide con la estructura de (1). En el ejemplo (2) se introduce una aclaración que forma parte de una instancia previa: la división entre mendocinos y pampeanos. Esta aclaración también se inserta dentro del sujeto de la oración (1) y constituye en sí misma una oración. En (3) y (4), se presenta una actividad posterior en el plano temporal que se desprende de la oración (1): la preparación de alegatos para el juicio de la Corte y la reacción de Mendoza. En ambos, la información se anexa de manera externa a la oración (1), aunque de diferente manera; por medio de una conjunción “y” en (3) o separada por pausa o punto y coma en (4). Por último, en (5) se observa una estructura cuyos miembros poseen una interdependencia mayor: a diferencia de (2), en (5) uno es consecuencia del otro.

Estas consideraciones pueden graficarse así:

Gráfico 1

gr1cap3

Gráfico 2

gr2cap3

Gráfico 3

gr3cap3

Gráfico 4

gr4cap3

En efecto, el sistema de la lengua ofrece diversas posibilidades para construir y relacionar informaciones. Los ejemplos anteriores muestran cómo determinadas ideas se insertan o bien se articulan con estructuras mayores a través de diferentes estrategias lingüísticas, que parten desde una dependencia menor hacia una mayor.

Pasaremos entonces a complejizar la mirada sobre las estructuras oracionales y a revisar la terminología disciplinar para clasificarlas.

2.2. Oración / cláusula / proposición

Mucho se ha hablado en la bibliografía especializada sobre la distinción entre oraciones simples y compuestas, pero la diversidad de criterios y enfoques teóricos ha impactado de manera negativa al momento de establecer una conceptualización que pueda ser útil en las aulas. Incluso la definición de oración, en general, ha sido territorio de disquisiciones profundas. Un primer deslinde teórico radica en la distinción entre oración, cláusula y proposición. 

Los autores vinculados a una línea más tradicionalista organizan las formas oracionales de manera tripartita: simple, compleja y compuesta (Marcos Marín et al., Martínez). La composición y la complejidad no siempre presentan límites claramente definibles y, en algunos casos, se los utiliza como sinónimos.

Esta distinción entre oraciones “libres” y “dependientes” de otras se ha establecido a partir de criterios lógico-semánticos como el de “proposición”. Aunque no es nuestro objetivo aquí ofrecer un recorrido histórico sobre la terminología lingüística, sí consideramos que merecen una breve referencia aquellos conceptos que han tenido larga tradición y se instauraron durante décadas en la formación docente, las aulas y los libros escolares[3]

La proposición responde a una noción de “verdad” en la predicación de un juicio, según la propuesta de la lógica. Esta noción en las gramáticas tradicionales resultaba de la abstracción formal de una expresión semántica que es la oración; e incluso, una oración podría contener varias proposiciones en su interior; por lo que, en ese caso, también sería el equivalente de subordinada. En la década de 1970, la gramática hispana propone el concepto de cláusula frente a oración (Rojo) para quitar el aspecto de la lógica filosófica que acompañaba al término proposición y a la confusión sobre la extensión de sus límites respecto a la equivalencia o no con la oración y la subordinación. En este sentido, la noción de cláusula, a diferencia de la oración, refiere a una relación sintáctica entre funciones “primarias” como sujeto y predicado; mientras la oración es la categoría en la que se integran las cláusulas que, además de contenerlas, las supera. Es decir, la oración se encuentra en un nivel sintáctico superior al de la cláusula. En esta teoría, se reconocen tres tipos de oraciones: 

  • Monoclausales: aquellas que, en su interior, presentan una única estructura de oración, aun cuando internamente las funciones sintácticas primarias las cumplan otras cláusulas. 
  • Policlausales: remite a las construcciones coordinadas.
  • Bipolares: aquellas cláusulas relacionadas por interordinación sin dependencia sintáctica, es decir, interrelacionadas por una organización o vínculo semántico.

2.3. Relaciones sintácticas: coordinación, subordinación e interordinación

La coordinación y la subordinación constituyen relaciones estructurales largamente estudiadas en el devenir de la gramática. Las nociones de parataxis (gr. parátaxis: colocar lado con lado) e hipotaxis (gr. hypotaxis: colocar debajo) se desarrollaron en los estudios de lenguas clásicas (como el latín y el griego) y han integrado determinados abordajes como parámetros caracterizadores que remiten a registros y/o tipos textuales o discursivos de la variación lingüística. En general, la parataxis estuvo más vinculada al ámbito de la oralidad mientras que la hipotaxis se consideró como la superación de la primera pues, según esta línea de pensamiento etnocéntrico y despectivo con el habla popular, la hipotaxis forma parte del pensamiento racional y “ordenado” de la escritura.[4]

En la actualidad, esta noción ha sido superada y no establece las divisiones entre géneros discursivos primarios y secundarios, sino que se piensan ambos términos clasificatorios para un continuum de relaciones interclausulares u oracionales que va desde la yuxtaposición hasta distintos grados de subordinación (desde estructuras hipotácticas con predominio de las formas verbales a otras, con modificaciones sustanciales que la convierten en un sintagma nominal). Al partir de los análisis lingüísticos más recientes, se piensa en las estrategias que dispone el sistema de la lengua para insertar, en el contexto oracional y discursivo, las estructuras sintácticas que representan niveles diferentes de integración y dependencia.

La coordinación o parataxis refiere a estructuras oracionales vinculadas en un mismo nivel sintáctico a través de conjunciones, locuciones conjuntivas o marcas gráficas conocidas como yuxtaposición (que son en la oralidad rasgos fónicos suprasegmentales). De acuerdo con el nivel semántico, la organización de las estructuras puede adquirir distintos valores según su ubicación y el nexo que las articule. Aunque en la manualística, generalmente, se presentan casos de “laboratorio” que remiten a una única interpretación correspondiente a los valores de “adición”, “disyunción” o “adversativo”[5], el entramado discursivo ofrece diferentes estructuras coordinadas por nexos o por yuxtaposición que pueden resemantizarse y adquirir otros valores como: causa-consecuencia, problema-solución o condicionalidad. Estas nociones semánticas permiten replantearse el criterio de “libertad” de ubicación e independencia sintáctica que se ha usado para describir estas estructuras a la luz de las demandas discursivas que subyacen en su composición. Esta perspectiva se vuelve más relevante cuando analizamos la dimensión argumentativa de los textos, en la que se ponen en juego todo este cúmulo de relaciones al servicio de las lógicas argumentales, polémicas y dialógicas que la estructuran.

En lo que atañe a la hipotaxis, la interrelación entre un evento principal y otro/s secundario/s conlleva estrategias que involucran el uso de nexos. En los casos (2) y (5), por ejemplo, se utilizan conjunciones para introducir una construcción que se relaciona con la principal. Otros recursos lingüísticos para introducir la dependencia de una estructura oracional dentro de otra son los cambios morfológicos en el verbo de la construcción dependiente. En lugar de flexionarse el verbo, se lo emplea en una forma no conjugada como se observa en este caso:

«La Pampa acude a la Corte Suprema para <pedir una resolución judicial al conflicto del Atuel>»

Técnicamente con el uso del infinitivo en la construcción dependiente se borran las marcas flexivas para señalar que el verbo conjugado que rige toda la oración es “acude” y la construcción anidada remite a la morfología de ese verbo principal y a su sujeto (La Pampa acude / pide).

Otra estrategia involucra el uso de un determinado modo verbal en la otra dependiente:

  1. La Pampa le pidió a la Corte Suprema que intervenga en el conflicto del Atuel.
  2. * La Pampa le pidió a la Corte Suprema que interviene en el conflicto del Atuel.

En el caso a), observamos que, además de introducir una subordinación con el nexo «que», el verbo de la dependiente solo acepta la flexión en modo subjuntivo para que el modo indicativo del verbo de la principal realce o destaque lo que se pone en foco. Por lo que en el caso de b), si flexionamos el verbo de la dependiente en modo indicativo, se modifica en mucho el contenido de la principal y el enunciado se vuelve incompleto porque la construcción dependiente <que interviene en el conflicto del Atuel> deja de ser modificador del verbo “pedir” y pasa a modificar el sustantivo «Corte Suprema». En síntesis, con estos ejemplos, comprobamos cómo la morfosintaxis verbal se transforma en función de los tipos de relaciones hipotácticas que se manifiestan en la lengua y de sus motivaciones semánticas.

Además de la coordinación y de la subordinación, existe en la lengua un tercer tipo de relación sintáctica llamada interordinación, en la que dos elementos vinculados sintáctica y semánticamente, se exigen entre sí y establecen periodos o secuencias que no pueden expresarse de manera independiente. Esta noción fue introducida por Guillermo Rojo como categoría analítica para establecer distinciones entre cláusulas y, posteriormente, retomada por Guillermo Rojo y Tomás Jiménez Juliá, Antonio Narbona Jiménez, Teresa M. Rodríguez Ramalle y Constanza Padilla.

Las construcciones interordinadas se diferencian de las estructuras paratácticas porque solo exigen la presencia de dos miembros oracionales y difieren de las estructuras hipotácticas pues no se insertan una dentro de la otra, aunque compartan con estas últimas las modificaciones morfosintácticas y las correlaciones verbales entre los elementos lingüísticos subordinados.

3. Estructuras oracionales

Para Gómez Torrego (Análisis sintáctico), las estructuras oracionales que contienen más de un predicado se identifican, en la tradición gramatical, como oraciones compuestas. En tal sentido, serían oraciones compuestas estructuras como:

(6) [(La Corte falló a favor de La Pampa) y (Mendoza apelará).]

(7) [(Ya se expidió la Corte Suprema sobre el litigio sobre el Atuel) pero (aún no hay acuerdo entre las provincias).]

(8) [||Si se establece un caudal mínimo||, se podrá sostener el río con agua en la provincia.]

(9) [El Río Atuel sigue sin agua <mientras los diques mendocinos acumulan un caudal histórico>.]

(10) [(La Pampa festeja la decisión de la Corte); (Mendoza espera una nueva revisión del dictamen).]

Sin embargo, este criterio no es suficiente para caracterizarlas puesto que no se explicita el tipo de conexión entre las estructuras oracionales ni permite visualizar relaciones que contraen cada uno de sus miembros. En tal sentido, es necesario recurrir a otros dos criterios: por un lado, focalizar en la presencia o ausencia de nexos y, por otro, identificar la relación sintáctica entre las partes.

Gráfico 5

gr5cap3

Teniendo en cuenta el criterio enunciado en la columna de la izquierda, las estructuras predicativas que integran los ejemplos (6), (7), (8) y (9) son introducidas por nexos. En cambio, en (10), su ausencia es compensada por la presencia de signos de puntuación como el punto y coma. En este último caso, las oraciones están yuxtapuestas porque no hay elementos lingüísticos que establezcan la conexión.

Con respecto al criterio consignado a la derecha, los miembros de las construcciones (6), (7) y (10) se relacionan sintácticamente mediante la coordinación o parataxis; en cambio, en (9), se vinculan a través de la subordinación o hipotaxis. Por su parte, en (8), los miembros se exigen mutuamente y, entre ellos, se instaura una relación de «interordinación». Este tipo de vínculo difiere de los dos anteriores porque aquí no se anida una estructura dentro de otra ni tampoco se admite la presunción de que puedan ser independiente sintácticamente fuera de la oración. La estructura encabezada por el nexo “si” explicita la condición para que se cumpla lo expresado en la oración principal, pero no cumple una función sintáctica comparable con el caso de (9)

En cuanto a las relaciones sintácticas que pueden manifestarse entre los miembros de una «oración compuesta», Gómez Torrego propone una alternativa para explicar el grado de dependencia entre los miembros[6]. Distingue oraciones compuestas complejas de las oraciones compuestas con conjuntos oracionales tal como se compara en la siguiente tabla (Tabla 2):

Tabla 2
Oraciones compuestas complejas
Están formadas por una oración principal y otra/s en relación de dependencia, denominada «subordinadas» Subordinadas sustantivas Función sintáctica que ejercen
  • Sujeto
  • Objeto directo
  • Objeto indirecto
  • Complemento de régimen
  • Término de complemento de nombre, adjetivo o adverbio
Subordinada de relativo con antecedente (adjetivas)
  • Modificador del sustantivo que le antecede.
Subordinadas de relativo sin antecedentes
  • Sujeto
  • Atributo
Subordinadas adverbiales
  • Adjunto o circunstancial
Oraciones compuestas con conjuntos oracionales Las oraciones se encuentran en el mismo nivel sintáctico oraciones coordinadas copulativas
adversativas
disyuntivas
Ilativas
Explicativas
Las oraciones se exigen la una a la otra, una de ellas modifica al núcleo oracional de la principal oraciones circunstanciales no adverbiales causales
finales
condicionales
concesivas
comparativas
consecutivas

Con respecto a la tipología de oraciones subordinadas, el criterio de clasificación que ha prevalecido en la tradición gramatical se apoya en “una equivalencia o correspondencia aproximada entre las categorías y las funciones” sintácticas (RAE 19). En tal sentido, se subdividen en tres grupos:

  • Subordinadas adjetivas u oraciones de relativo: La etiqueta “oración de relativo” refiere a la forma en que está encabezada esta estructura y, por otra parte, al utilizar el término “adjetiva”, se alude a que la subordinada se comporta como la categoría «adjetivo» y, por lo tanto, desempeña en la oración sus funciones sintácticas.
  • Sustantivas (o argumentales): Con el rótulo de «sustantivas» se identifica a las subordinadas que ejercen las funciones sintácticas de los grupos nominales y, con la etiqueta de «argumentales», se alude al hecho de que forman parte de la estructura argumental de determinados verbos.
  • Adverbiales o circunstanciales: Esta identificación hace referencia a las estructuras subordinadas que efectivamente pueden ser sustituidas o conmutadas por un adverbio y desempeñar en la oración la función sintáctica de circunstancial, es decir, adjunto del verbo principal.

En cuanto a las tradicionales subordinadas adverbiales impropias o también denominadas «del segundo grupo», en la NGLE de la Real Academia Española, se identifican como «construcciones oracionales» y para su descripción y estudio se las agrupa en:

  • Construcciones comparativas y consecutivas;
  • Construcciones causales, finales e ilativas
  • Construcciones condicionales y concesivas

Esta perspectiva de análisis es interesante porque se las aborda en función de los rasgos semánticos y sintácticos que comparten o bien que las diferencia.

Con relación a los nexos que intervienen en la conexión de diferentes estructuras (coordinadas, subordinadas e interordinadas), debemos considerar que persiste una mirada educativa centrada únicamente en el reconocimiento de los elementos vinculantes. Este enfoque es pernicioso en cuanto recorta y abstrae de un contexto textual y semántico más amplio, piezas léxicas que por sí mismas no pueden existir en el discurso, a diferencia de otras clases de palabras que sí pueden ser aisladas y presentan una carga referencial más definida. A modo de sistematización describimos las características de estas clases de palabras, pero las consideraciones acerca de su utilización serán examinadas en vinculación con el sistema de oraciones complejas y compuestas.

a) Las conjunciones

Esta clase de palabras es considerada “funcional” porque sirve para conectar elementos sintácticos y su significado es primordialmente gramatical. Según su morfología, son invariables porque no flexionan en ninguna de las categorías lingüísticas de género, número, persona, tiempo, modo, aspecto y caso.

En este grupo de palabras, se distinguen las conjunciones coordinantes y las subordinantes: en el primer caso vinculan elementos que tienen el mismo nivel sintáctico: núcleos, sintagmas u oraciones. Según el número de elementos que coordinen, pueden ser de coordinación múltiple (copulativas y disyuntivas) o binaria (adversativas, causales y consecutivas). Estas últimas resultan interesantes pues vinculan dos ideas u opiniones opuestas en un texto argumentativo, dando preeminencia a una u otra según el sentido que expresan.

Las conjunciones subordinantes encabezan o introducen subordinadas de distinto tipo. En la bibliografía, se han distinguido aquellos encabezadores incluyentes que solo señalan o marcan la subordinación, pero no establecen ninguna relación con un antecedente de la oración principal. Pueden tener o no un significado restringido a la relación que establecen entre oraciones: finales, causales, concesivas, etc.

b) Pronombres relativos

Por su parte, los pronombres relativos no solamente introducen una oración subordinada, sino que cumplen una función sintáctica en su interior pues responden a equivalentes de clases léxicas como sustantivos o adverbios. Al reemplazar un antecedente de la oración principal, toman su propiedad de pronombre y cumplen una función sintáctica relativa a la palabra que suplantan: sujeto u objeto directo en el caso de ser antecedentes sustantivos, adjuntos o circunstanciales en el caso de reemplazar un adverbio.

En las próximas secciones, ampliaremos la información sintetizada en el cuadro anterior con ejemplos de oraciones producidas en contextos reales y, además, formularemos las especificaciones que permitirán comprender las funciones sintácticas y de las oraciones listadas, así como el contenido que expresan.

3.1. Oraciones complejas

Una oración compleja es aquella que está formada por, al menos, una estructura principal y una estructura que se inserta en ella. Entre ambas se instaura una relación de inclusión y de dependencia; ello implica que se encuentran en diferentes niveles sintácticos. A este tipo de construcción oracional se la denomina subordinada.

Una subordinada replica los constituyentes de la oración principal: presenta un verbo flexionado –en modo indicativo o subjuntivo– o bien puede no estar flexionado (en tal caso, encontraremos las formas de infinitivo, gerundio o participio)[7] y un sujeto que puede ser correferente o no del sujeto de la oración principal. Cada uno de los verbos manifiesta su respectiva estructura argumental[8].

Ahora bien, frente a la diversidad de oraciones posibles de configurar en la lengua española, ¿cómo reconocer una oración compleja y, en especial, cómo discriminar cuál de sus partes corresponden a la oración principal y cuáles corresponden a la/s subordinada/s?

En primer lugar, se deben identificar los verbos, su régimen verbal y los sujetos que concuerdan con ellos en número y persona; en segundo lugar, en necesario comprobar si los verbos están precedidos por una partícula de enlace (nexo subordinante), por un pronombre relativo (que, cual, quien, etc.). En tercer lugar, se inician las tareas de descripción y explicación de las sintaxis de la oración.

Es importante tener presente que, antes de comenzar el análisis, no perder de vista que, aunque podemos combinar con relativa libertad las palabras en nuestra lengua, estas se vinculan mediante reglas internas, razón por la cual muchas veces los enunciados resultan oraciones “agramaticales” porque no se ajustan a tales parámetros.

Describir la sintaxis de esta clase de oraciones implica respetar las jerarquías sintácticas, es decir, atender a los diferentes grados o niveles que las componen. Para graficar el análisis sintáctico, en este capítulo, adoptamos una perspectiva integradora porque combinamos la identificación visual de las secuencias oracionales a través de marcas y signos junto con una explicación texualizada sobre las particularidades gramaticales de los casos considerados.

3.1.1. Subordinadas adjetivas

Se denomina «adjetiva» a la estructura subordinada que desempeña, en bloque, la función sintáctica de un adjetivo, esto es, modificar al sustantivo núcleo de un sintagma nominal.

La tradición gramatical distingue dos subtipos de subordinadas adjetivas, cuyas diferencias afectan los planos fonológico, semántico y sintáctico. Se clasifican en a) especificativas o restrictivas y b) explicativas o no restrictivas.

Con respecto al plano fonológico, las especificativas se ligan con su núcleo sin que medie ninguna pausa ortográfica; en cambio, las explicativas se encierran entre pausas o comas. “Este rasgo suprasegmental – señala Ángela Di Tullio- característico de los elementos periféricos o incisos, como las aposiciones no restrictivas, los disyuntos, los vocativos” (307) indica que las explicativas no son partes fundamentales de la oración principal y, por lo tanto, pueden omitirse sin que se produzcan fallas en la gramaticalidad del enunciado.

Semánticamente responden a dos estrategias discursivas distintas: las primeras refieren a la particularidad del núcleo al que modifican, restringen al antecedente y aportan la información necesaria para identificar el sentido de su referente; las segundas presentan una descripción como suplementaria o adicional o no indispensable del núcleo al cual se refieren y al que modifican.

Sintácticamente, todas las subordinadas adjetivas están encabezadas por un pronombre relativo, que realiza una doble función: 1) es el elemento lingüístico que permite la conexión entre la oración principal y la incrustada y reduce a esta última a la categoría de adjetivo; 2) en tanto forma pronominal, desempeña una función sintáctica dentro de la subordinada y tiene una significación –la del antecedente–.[9] Debido a esta doble condición, se lo ha denominado nexo «relacionante” para distinguirlo de aquellos que solamente se presentan en la lengua como partículas de enlace para introducir subordinadas o coordinar elementos.

En cuanto a la colocación de las adjetivas, siempre van pospuestas a su antecedente, al que complementan o especifican.

A continuación, procedemos al análisis sintáctico de dos subordinadas adjetivas de acuerdo con el procedimiento explicitado en el apartado anterior:

(11) Los puentes que cruzan arroyos secos y bancos de arena son una postal común en el oeste pampeano.

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  • Explicativa o no restrictivas:

(12) El Río Atuel, que nace en Mendoza junto a la cordillera de Los Andes>, era la principal fuente de agua de la zona occidental de la provincia […]

oración-12-cap-3_c

 

En (11), se restringe el significado del sustantivo “puentes”, núcleo del sujeto. Mediante la subordinada adjetiva, el hablante no solo especifica las características de la zona geográfica aludida –los puentes “cruzan arroyos y bancos de arena”– sino que, además, delimita el tema mencionado y fija su posición en el discurso cuando afirma que esos puentes resultan “una postal en el oeste pampeano”. En (12), la subordinada adjetiva sirve para agregar un dato –el lugar de nacimiento del río Atuel– el cual no representa una información necesaria para la comprensión global de lo referido en la oración principal porque, aquí, el foco de atención del hablante está puesto en destacar lo que se predica del río –el Atuel era “la fuente de agua de la zona occidental de la provincia”– y no la ubicación geográfica de su nacimiento.

Como vemos, en los ejemplos examinados, las diferencias entre un subtipo y otro son notables, pero no siempre se producen de este modo. En otros casos, las líneas que dividen las especificativas de las explicativas son tenues y es posible que su identificación y uso puedan ser ambiguos. Dependerá de la forma en que el emisor distribuya la información y la jerarquice según sus propósitos comunicativos. No obstante, estas consideraciones, resulta un buen ejercicio para los estudiantes pensar si se está haciendo una descripción para ampliar datos o, por el contrario, se quiere delimitar el tema o argumento y explicitar su posición en el discurso.

3.1.2. Subordinadas sustantivas

Se denomina subordinada sustantiva a la estructura lingüística que, en las oraciones complejas, se comporta como un sintagma nominal y puede asumir sus mismas funciones sintácticas. Para su reconocimiento, se suele sustituir la construcción por pronombres neutros, los demostrativos «esto», «eso», «aquello», los indefinidos «algo» y «alguien» o el personal «lo», según el tipo de subordinada que se trate.

Siguiendo el planteo desarrollado por Di Tullio, acordamos en señalar que un abordaje integral de las subordinadas sustantivas implica contemplar al menos cinco criterios o perspectivas:

  1. El primer criterio se relaciona con la función sintáctica que la subordinada desempeña, en bloque, en la oración principal; en tal sentido, encontramos subordinadas sustantivas con función de sujeto léxico[10], objeto directo, objeto indirecto, predicativo o término de un complemento preposicional.
  2. El segundo criterio está vinculado con el concepto de «modalidad»[11], específicamente con las denominadas modalidades de enunciación. Desde este punto de vista, las subordinadas sustantivas puede clasificarse en:
    1. declarativas o enunciativas: el contenido expresado en ellas es una afirmación o una negación explícita o implícita de una idea.
    2. interrogativas (directas e indirectas, totales o parciales): el contenido expresado es una incógnita, por lo tanto, se espera una respuesta para satisfacerla.
    3. exclamativas indirectas: el contenido alude a la intencionalidad del hablante de manifestar la cantidad o la calidad de una entidad o hecho determinados.
  3. El tercer aspecto a tener en cuenta es el modo en que se conecta la subordinada con la oración principal, es decir, corresponde a la forma de «articulación», ya sea a través conjunciones subordinantes o sin que medien partículas de enlace. En este último caso, las subordinadas llevan, en la posición inicial de la construcción, un sintagma que contiene un pronombre relativo, sin antecedente referido en el discurso. Los nexos más comunes son las conjunciones «que» y «si». Sus usos dependen del tipo de la función sintáctica que ejerce la subordinada en la oración principal y del contenido semántico de la construcción. Observemos los siguientes casos:

(13) [La Pampa solicita <que Mendoza cumpla con los acuerdos>.]

↘ La Pampa solicita «eso»

(14) [Los pampeanos preguntan <si este año podrán gozar del Río Atuel>.]

↘ Los pampeanos preguntan «eso»

(15) [Los pampeanos consultan <cuántos metros cúbicos de agua traerá el río >.]

↘ Los pampeanos consultan «eso»

Sintácticamente, en las tres oraciones complejas, se incrusta una subordinada sustantiva con función de objeto directo. Sin embargo, presentan diferencias que se proyectan desde el verbo principal (solicita, preguntan, consultan) hasta la presencia o ausencia de nexos subordinantes.

Los sintagmas nominales encabezados por «que» y «si» son exigidos por la estructura argumental de los verbos mencionados para completar su sentido. Sin embargo, la elección de una u otra conjunción depende del significado que se transmite en el segmento subordinado porque en (13), se formula una aserción; en cambio, en (14), se introduce un contenido de algo que se pregunta. Por su parte, en (15) no se requiere de una partícula de enlace sino de un pronombre enfático, que no posee antecedentes en el discurso: se trata de una pregunta indirecta, que también puede ser retórica, en la que queda abierta la posibilidad o no de respuestas.

  1. El cuarto criterio se refiere a la flexión verbal. Por un lado, encontramos subordinadas sustantivas con verbo flexionado y por otro, construcciones con verbos en infinitivo que dependen obligatoriamente de un verbo principal, el cual está conjugado en un determinado tiempo, modo, persona y número. Por ejemplo, analicemos este caso:

oración-16-cap-3_c

Para el reconocimiento de esta estructura de infinitivo, el hablante dispone de dos estrategias diferentes:

  1. Sustitución de la construcción por un pronombre neutro como los demostrativos «esto, eso y aquello»: “hemos decidido esto”, o bien, el personal «lo»: “lo hemos decidido”.
  2. Conmutación estructural: se trata de un procedimiento que consiste en la sustitución por una estructura con el subordinante «que» más el verbo conjugado, que debe estar en correlación con el verbo principal:

“[…] hemos decidido que focalizaríamos la presentación en aspectos socioculturales y ambientales.

  1. Por último, nos referimos a los tipos de verbos, sustantivos y adjetivos que admiten en su estructura argumental subordinadas sustantivas. Tal es caso de los verbos que denotan contenidos mentales, psicológicos y lingüísticos como, por ejemplo, «creer», «suponer», «importar», «preocupar», «preguntar», avergonzarse (de). Por su parte, los sustantivos y adjetivos compatibles con estas oraciones responden a un grupo restringido. Semánticamente, los sustantivos abstractos como esperanza, preocupación, demostración, planteo, hecho– la mayoría son derivados deverbales– y adjetivos que denotan (pre)disposiciones humanas como dispuesto, orgulloso, experto seleccionan subordinadas sustantivas que funcionan como término de complemento preposicional[12] del sustantivo o del adjetivo que modifican. En cambio, los adjetivos que denotan valoración o evaluación como (im)posible, (im)probable, (in)necesario, en construcciones del tipo «es probable / posible que”, seleccionan subordinadas sustantivas en función sujeto[13].

En la tabla (Tabla 3), se sintetizan la tipología de subordinadas sustantivas, teniendo en cuenta los criterios explicitados. En la sexta columna, se proporcionan ejemplos de laboratorio a los efectos de poder contrastar los diferentes casos. Se aísla entre ángulos < > las subordinadas y debajo de cada ejemplo, se aplica el procedimiento de sustitución de la subordinada por formas pronominales neutras.

Tabla 3
Función sintáctica modalidad de la enunciación articulación carácter del verbo de la subordinada[14]
Son seleccionadas por [15]
ejemplos
SUJETO Declarativa o enunciativa (general­mente con sujeto posverbal) Mediante la conjunción subordinante “que”
  • verbo flexionado en modo subjuntivo
verbos que indican emociones: (gustar, encantar, interesar, importar, preocupar); verbos de estado (convenir, urgir, bastar)
  • No les importa <que el río corra por el territorio pampeano>.

No les importa eso.

  • Conviene <llegar a un acuerdo>.

Conviene esto.

Sin nexo
  • verbo en infinitivo
Son incluidas por pronombres relativos, sin antecedentes sustantivos: quien/es, el que (y sus variantes de género y número)[16] Verbo flexionado en modo indicativo o subjuntivo
  • Quienes juzgan no dimensionan las consecuencias sociales

Ellos no dimensionan las consecuencias sociales.

PREDICA­TIVO Declarativa o enunciativa Mediante conjunción subordinante “que” Verbo flexionado en modo indicativo o subjuntivo verbos copulativos: ser, parecer
  • Lo importante es <que se logre un acuerdo entre las provincias>.

Lo importante es eso.

OBJETO DIRECTO Declarativa o enunciativa Mediante conjunción subordinante “que” verbo flexionado verbos de transferencia (dar, regalar, ofrecer); verbos de información y comunicación; de causa e influencia; presencia y manifestación; pensamiento y juicio; volitivos: pedir, solicitar, reclamar, etc. La Pampa siempre enfatizó <que el corte unilateral del Atuel deja mal parada a la Argentina>. La Pampa siempre enfatizó eso.
Sin conector verbo en infinitivo La Corte Suprema ordenó a las provincias <establecer un caudal del río>. La Corte Suprema ordenó algo a las provincias.
Interrogativa indirecta total Mediante la conjunción subordinante “si” interrogativo
  • verbo flexionado
  • verbos de comuni­cación;
  • verbos de conoci­miento o episté­micos: saber, ignorar, averiguar, etc.
Un juez preguntó <si la inundación de La Pampa había sido a causa de la apertura de Carmensa>. Un juez preguntó eso.
Interrogativa indirecta parcial A través de pronombres enfáticos: qué; quién/es, cuál/es, cuánto y sus variantes de género y número; cuándo cómo y dónde
  • verbo flexionado
  • verbo en infinitivo
No sabemos <cuándo correrá agua por el río>. No sabemos eso.La Pampa no ignora <qué hacer con el río>. La Pampa no ignora eso.
Exclamativa indirecta Sin conectores. Admiten los pronombres enfáticos no admiten verbos en subjuntivo No imaginan <cuánto daño se ha producido en el oeste pampeano>.
Enunciativa Estilo directo, sin conectores[17]
  • verbo flexionado
  • verbo en infinitivo
  • verbos de comuni­cación;
  • verbos de conoci­miento o episté­micos.
“Hace 70 años Santa Isabel tenía más de 3000 habitantes”, historizó Gómez.
TÉRMI-NO DE COMPLE-MENTO PREPOSI-CIONAL Declarativa o enunciativa Son introducidas por una preposición, más los nexos “que” o “sí” o pronombres interrogativos
  • verbo flexionado
verbos con comple­mento de régimen

Los acuerdos entre las partes dependen de <qué decisiones tomen los gobernantes>.

Los acuerdos entre las partes dependen de eso.

TÉRMI-NO DE COMPLE-MENTO PREPOSI-CIONAL Declarativa o enunciativa Son introducidas por una preposición más el nexo “que” o sin nexo
  • verbo flexionado
  • verbo en infinitivo
sustantivos abstractos

Luchamos con la esperanza de <recuperar el río>

Luchamos con la esperanza de esto

adjetivos evaluativos o que denotan valoración

Los pampeanos no están contentos con <perder sus derechos sobre el Atuel>.

Los pampeanos no están contentos con eso.

Para ejemplificar el análisis sintáctico de oraciones complejas con incrustación de subordinadas sustantivas, proponemos el análisis de casos, presentes en el corpus de este libro.

  • Subordinada sustantiva, modalidad enunciativa, función sintáctica SUJETO:

(17) Cabe destacar que, de acuerdo a la Ley 1532, el territorio pampeano todavía no era considerado provincia.

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  • Subordinada sustantiva, modalidad enunciativa, función sintáctica OBJETO DIRECTO:

(18) El gobernador Carlos Verna repitió varias veces que la provincia cuyana “se robó el río.

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  • Subordinada sustantiva, modalidad enunciativa, estilo directo, función sintáctica OBJETO DIRECTO:

(19) “Durante 25 años no ingresó una gota de agua al cauce”, recordó Gómez, el presidente de la Fundación Chadileuvú.

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  • Subordinada sustantiva término de complemento de un sustantivo:

(20) Después de un largo camino de lucha con la misión de hacernos escuchar, llegamos a este momento trascendente.

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  • Subordinada sustantiva, modalidad interrogativa indirecta total, objeto directo:

(21) “Usted preguntó, presidente, si había soluciones dentro de la cuenta […]”.

oracion 21

3.1.3. Subordinadas adverbiales

Las denominadas subordinadas adverbiales desempeñan en la oración compleja la función sintáctica que ejercen los adverbios y sintagmas adverbiales, es decir, son circunstanciales o adjuntos. Semánticamente aportan información vinculada con el contexto en que se produce el evento referido por el verbo. De acuerdo con su significado pueden ser:

  1. temporales: aportan información relacionada con el momento en que ocurre el evento.
  2. locativas: aluden a los espacios o ámbitos donde se desarrolla el evento;
  3. modales: su significado alude al modo de realización del evento.
  4. De cantidad: expresan significados relacionados con datos cuantificables.

La relación temporal entre el contenido de la oración principal y el de la subordinada se expresa a través de los verbos y mediante los conectores que encabezan la estructura incrustada. A pesar de que los nexos prototípicos son el relativo «cuando» y la conjunción «mientras”, la lengua española dispone de un conjunto amplio de locuciones conjuntivas –la mayoría formadas por un adverbio o una preposición más la partícula de enlace “que”– que permiten manifestar diversos matices en cuanto a las expresiones temporales como, por ejemplo (Tabla 4):

Tabla 4

nexos encabezadores

significado

cuando, mientras que, en tanto que, en cuanto

simultaneidad

antes (de) que

anterioridad

después (de) que

posterioridad

siempre que

reiteración de un evento

no bien.

inminencia de un evento

desde que

iniciación de un evento

hasta que

finalización de un evento

Las oraciones impersonales formadas por el verbo «hacer» más un objeto directo constituyen también subordinadas adverbiales. Estas construcciones se yuxtaponen a la oración principal, puesto que carecen de nexos encabezadores.

El relacionante “donde” encabeza las subordinadas adverbiales de lugar, en tanto que el relativo “como” y los adverbios relativos “según” y “conforme” introducen las adverbiales de modo; por su parte, el relativo “cuanto” es el conectivo que enlaza las de cantidad.

Para su reconocimiento pueden sustituirse por los siguientes adverbios: entonces (las temporales), allí (las locativas), así (las modales) y tanto (las modales).

A continuación, analizamos tres ejemplos de subordinadas adverbiales extraídas de los textos del corpus.

(22) Cuando se levantó el complejo de represas Los Nihuiles, en la década de los cuarenta, el Atuel dejó de ingresar al suelo pampeano.

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1 Se trata de una marca sintáctica: corresponde al “se” pasivo.

(23) […] el último dique ‘Valle Grande’ rebalsó en donde está el vertedero […]

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3.2. Oraciones compuestas con conjuntos oracionales

3.2.1. Oraciones coordinadas

Se denomina oraciones coordinadas al conjunto de oraciones formadas con dos o más secuencias en el mismo plano sintáctico, “se puede prescindir de las dos, puesto que ambas se encuentran situadas en el mismo nivel jerárquico y ninguna realiza función dentro de la otra” (Rodríguez Ramalle, 570). Cada miembro tiene un verbo principal y puede o no presentar correferencialidad de sujetos (Marcos Marín et al.; Gómez Torrego). Al respecto, Juan Alcina Franch y José M. Blecua han señalado que “la coordinación de predicados verbales puede implicar, de hecho, la coordinación con sujeto en común” (1162). Los siguientes casos ilustran las formas de coordinación:

(24) [(La disputa por el Atuel llega a la Corte Suprema) y (Mendoza pide cuarto intermedio).]

(25) [(Mendoza rechaza la resolución de la Corte Suprema) y (avanza con Portezuelo del Viento).]

En (24), cada oración coordinada presenta su propio sujeto y predicado; mientras que en (25), los miembros coordinados comparten el mismo sujeto (Mendoza). En ambos casos se coordinan predicaciones y no categorías morfológicas en un mismo nivel, pues cada oración alude a eventos distintos, aun cuando compartan la función oracional de sujeto, por esta razón no consideramos la posibilidad de que se trata de predicados compuestos, tal como ha sido reconocida en la manualística escolar.

Se reconocen cinco subtipos de oraciones coordinadas: copulativas, disyuntivas, adversativas, ilativas y explicativas. De acuerdo con el planteo de Francisco Marcos Marín et al., las diferencias entre una clase y otra dependen de:

  1. Sus características formales. Cada subtipo se conecta mediante una conjunción coordinante que se ubica entre los miembros relacionados.
  2. Las relaciones semánticas entre las estructuras coordinadas. Las secuencias coordinadas permiten la formación de oraciones compuestas cuyos miembros tienen el mismo nivel de jerarquía. Pero, a nivel semántico, los componentes coordinados establecen relaciones de dependencia «semántica». Por ejemplo: en la siguiente secuencia “Mendoza continúa con el proyecto de Portezuelo del Viento y las provincias limítrofes lo rechazarán en conjunto”, las estructuras coordinadas no dependen sintácticamente una de otra, pero se ligan a nivel semántico porque el contenido expresado implica una relación de condicionalidad: “Si Mendoza continúa con el proyecto de Portezuelo del Viento, las provincias limítrofes lo rechazarán en conjunto”.
  3. El número de miembros coordinados. El subtipo de coordinada condiciona y restringe la cantidad de oraciones que pueden coordinarse. En tal sentido, las copulativas admiten la posibilidad de enlazar varios miembros, incluso a través del procedimiento de la yuxtaposición. En cambio, las adversativas, las disyuntivas, las ilativas y las explicativas tienden a restringir la coordinación a dos miembros porque los significados que se expresan, demandan una interpretación mutua, restringida a dos miembros. Observemos estas secuencias:

(26) Mendoza continúa con el proyecto de Portezuelo del Viento, pero las provincias limítrofes lo rechazan.

(27) * Mendoza continúa con el proyecto de Portezuelo del Viento, La Pampa ya comenzó sus demandas sobre el Río Colorado pero las provincias limítrofes lo rechazan.

En (27) la construcción es agramatical porque la secuencia que se expone después de la conjunción «pero» no puede coordinar a las dos anteriores; solo se aplica a la primera, que queda desfasada en su significado al insertársele la segunda estructura.

  1. La colocación de las construcciones coordinadas. En relación con el rasgo anterior, el orden de los miembros coordinados puede alterarse sin que implique cambios sustanciales de significación. Sin embargo, en las disyuntivas, adversativas e ilativas, la alteración del orden de los miembros puede provocar enunciados semánticamente inadmisibles o bien modificar el significado transmitido. Veamos los siguientes ejemplos:

(28) La Nación le envía fondos a Mendoza para la realización de Portezuelo del Viento, Mendoza se prepara en el debate con La Pampa y las provincias miembros de COIRCO inician un análisis de la situación.

(29) Mendoza se prepara en el debate con La Pampa, la Nación le envía fondos a Mendoza para la realización de Portezuelo del Viento y las provincias miembros de COIRCO inician un análisis de la situación.

(30) Mendoza tiene que acceder al pedido de La Pampa o habrá consecuencias jurídicas.

(31) * Habrá consecuencias jurídicas o Mendoza tiene que acceder al pedido de La Pampa.

En los casos (28) y (29), las secuencias coordinadas son conmutables sin que impliquen agramaticalidad o cambios significativos en su interpretación; mientras que en los casos (30) y (31) no puede alterarse el orden de las estructuras coordinadas porque semánticamente resultan agramaticales.

En los apartados siguientes definimos cada uno de los subtipos de coordinadas y analizamos algunos ejemplos de oraciones del corpus de trabajo.

a. Copulativas

Estas coordinadas permiten unir, sumar y agregar significados a partir de la ilación de ideas. Los nexos más frecuentes son el coordinante «y» (e) y la conjunción «ni» para introducir elementos que denotan negación. Observemos cómo funciona la coordinación en los siguientes ejemplos del corpus:

(32) Sin embargo, (las obras continuaron en Mendoza) y (para 1947 se terminó la construcción del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles […] en las cercanías de la ciudad de San Rafael).

(33) (En 1987, la Corte Suprema de Justicia de la Nación falló tras la primera demanda iniciada por La Pampa por la restitución del río), y (dictaminó que el río Atuel es “interprovincial”), y además (rechazó el pedido de acción posesoria a La Pampa de las aguas,) y (exhortó a las partes a hacer acuerdos para hacer uso compartido del recurso.)

En (32) se coordinan dos eventos, en este caso, se mencionan dos hechos acaecidos en diferentes momentos históricos: el primero refiere el hecho de que en Mendoza continuaron las obras y el segundo momento alude a que finaliza una obra hidroeléctrica en particular. En cambio, en (33), el enunciador encadena cuatro predicaciones mediante la estrategia de la coordinación copulativa para explicitar y enumerar los actos resolutivos del sujeto «La Corte Suprema», correferente en todas las secuencias.

b. Adversativas

De acuerdo con el razonamiento de Gutiérrez Ordóñez (1998), Padilla señala que las construcciones adversativas expresan dos clases de relaciones lógico-semánticas que se explican a partir del concepto de polifonía, es decir, diversas voces o eventos que no pertenecen al hablante, pero sobre los que proporciona posibles restricciones en su enunciado. Por un lado, pueden establecer una relación de oposición entre los segmentos coordinados (adversativas exclusivas) y por otro, restringir los significados expuestos en el primer miembro enunciado (adversativas restrictivas).

La conexión entre los segmentos coordinados se logra mediante los nexos «pero», «sino (que)» y «mas». También pueden emplearse como conjunciones adversativas «sin embargo», no obstante, en cambio, entre otras.

Consideremos la siguiente secuencia:

(34) [(Hubo reuniones de gobernadores, de técnicos, comisiones, reclamos y hasta un juicio en la Corte Suprema <que en 1987 reconoció el carácter interprovincial del río>), pero (ninguna instancia logró sensibilizar a los cuyanos).]

El enunciador acepta las acciones llevadas a cabo por las partes implicadas en el conflicto por el Atuel, pero restringe el ámbito de la aseveración que expone en la segunda construcción: según su opinión, las acciones impulsadas por una de las partes implicadas en el conflicto no sirvieron para revertir la postura de la otra.

c. Disyuntivas

El foco de las coordinadas disyuntivas está puesto en mostrar alternancia entre significados, de modo tal que se ofrece la posibilidad de elegir, optar entre dos o más realidades diferentes o bien entre dos variantes de una misma realidad. El nexo exclusivo es la conjunción «o (u)» y su variante «o bien».

En los textos del corpus hemos hallado un ejemplo de este tipo de coordinación, en el interior de una oración compleja. Observemos cómo funciona esta estrategia en el siguiente caso:

(35) [Frente a esta realidad, <marcada por la angustia de <haber vivido la pérdida de un río>>, se le suma la imprevisibilidad de <no contar con la más mínima información sobre su manejo, <que nos permita, al menos, saber <(cuándo vamos a tener agua corriendo, su cantidad, su calidad), o (por cuánto tiempo el cauce va a estar interrumpido y seco, absolutamente seco).>>]

La oración coordinada disyuntiva constituye una subordinada sustantiva OD que depende del verbo “saber”; aquí el enunciador pone en relación dos estructuras con modalidad interrogativa acerca de los posibles escenarios que el hablante conjetura como consecuencia de la falta de información sobre el asunto expuesto.

d. Ilativas (o continuativas)

Gómez Torrego define las coordinadas ilativas como “aquellas que se unen porque una de las oraciones expresa una consecuencia del significado de la otra” (192). El concepto de ilación se aplica a estas construcciones en el sentido de que la consecuencia expresada se infiere como “derivación natural de lo que el hablante ha expresado con anterioridad” (RAE, 891). Los miembros coordinados se ligan mediante los nexos «luego», «conque» «así que» y algunas locuciones adverbiales que funcionan como conectores discursivos tales como «por consiguiente», «por lo tanto».

(36) [(La Corte Suprema de Justicia emitió un fallo <en el cual declaró al Atuel como un río interprovincial>) y por lo tanto (este estamento judicial otorgó derechos a La Pampa y Mendoza sobre sus recursos hídricos).]

Como vemos la noción de consecuencia se desprende de un evento nombrado en el primer segmento de la oración.

e. Explicativas

A diferencia de las ilativas, las coordinadas explicativas se caracterizan porque uno de los miembros explica el significado del otro. Se trata de una estrategia de reformulación, presente tanto en los textos argumentativos como explicativos, que sirve para reposicionar la tesis de enunciador en el caso de argumentación y para parafrasear un concepto formulado con lenguaje técnico, en el caso de explicación.

La conexión entre los segmentos coordinados se efectúa a través de los nexos «es decir», «o sea», «esto es». Consideremos la formulación de la secuencia explicativa en la siguiente oración:

(37) [(El daño ambiental <que existe actualmente> solo puede ser mitigado o recompuesto con agua potable de calidad, <corriendo constante desde la alta cuenca, sin uso previo>), es decir, (no aceptamos agua de reúso) [..].]

Aquí un enunciador explicita un argumento (el daño ambiental solo puede ser evitado mediante el uso de agua potable) y a continuación se vale de la estrategia de la formulación para introducir un segundo argumento que implica la toma de posición respecto del tema desarrollado.

Por último, es interesante destacar que, desde la dimensión argumentativa, la coordinación favorece la ilación del discurso porque secuencia y organiza los razonamientos que ofrece el hablante. Esta característica pone en discusión la ubicación de los miembros coordinados, es decir que la alteración del orden de los enunciados implica modificaciones que afectan no solo el aspecto gramatical sino la coherencia del discurso.

3.2.2. Oraciones interordinadas o bipolares

Estas construcciones oracionales tienen, en el ámbito de la argumentación, una centralidad pues se vinculan y se sostienen por relaciones lógico-semanticas que las organizan como bloques o periodos, por lo que considerarlas como subordinadas es una clasificación incompleta ya que una implica a la otra y no se inserta dentro de una principal, sino que interrelaciona con ella. Por ese motivo, se expresan como un bloque denominado Modificador del Núcleo Oracional (MNO), en el que la construcción oracional determinada funciona como núcleo y la otra que la determina la modifica en su totalidad (y no en una palabra o sintagma como en el caso de las otras subordinadas adverbiales). Los periodos se consideran así porque además de las interrelaciones semánticas operan correlaciones verbales, es decir, vínculos en la expresión modal y temporal de los verbos de cada parte. 

Este tipo de MNO explicita la actitud del hablante en relación con el contenido de la oración principal o bien con el acto de habla realizado.  Por su carácter más periférico, en general van separados entonacionalmente o con comas del resto de la oración y su posición más común es al final de la oración para las causales y finales o al inicio para las condicionales y concesivas.

En lo que sigue, realizaremos algunas consideraciones sobre cada tipo, efectuaremos el análisis sintáctico y sistematizaremos sus principales elementos y características.

a. Causales

Expresan una causa de lo enunciado en la principal y reflejan los razonamientos que el hablante tiene para enunciar la oración principal. Según el tipo de razonamiento que se introduce y el nivel de conocimiento sobre él que tiene el hablante serán causales reales o lógicas. Consideremos los siguientes ejemplos:

(38) El lecho del Atuel está seco porque Mendoza no largó el agua.

(39) Mendoza no ha largado el agua porque no quiere responder a las demandas de La Pampa.

En (38) se presenta una evidencia constatable y la causa se desprende de ella; mientras que en (39) se infiere o presupone la causa debido al efecto inicial, aunque ese razonamiento no se desprende de la principal. Este tipo de construcciones van encabezadas por las conjunciones porque o por locuciones conjuntivas como ya que,  puesto que, etc. por ejemplo, en la oración:

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En (40), se distingue un efecto derivado de una causa y se introduce el razonamiento del emisor, que apunta a una deducción lógica de los efectos o consecuencias del tema-problema tratado.

b. Finales

Indican un propósito a concretarse en la construcción final, por lo que la noción temporal expresada será posterior a la oración principal. Pueden introducirse con la conjunción para que y el verbo de la subordinada flexionado en modo subjuntivo, o solamente con para y verbo en infinitivo.

Como ejemplificamos en la sección 3.2.3., para destacar la oración principal y como estrategia de degradación entre una y otra construcción, el verbo de la oración final está restringido en su conjugación o al modo subjuntivo o bien en infinitivo. El pasaje al modo indicativo implicaría un enunciado agramatical.

(41) El Gobernador expuso su alegato en la Corte (efecto) para que se revierta la situación del Atuel (causa final).

En este ejemplo vemos que los eventos de la construcción final no se desarrollaron todavía y dependen exclusivamente del logro o efecto que señala la principal.

c. Condicionales

Estas construcciones se constituyen en dos periodos interdependientes denominados prótasis y apódosis. El primero presenta una causa hipotética o real, según el nivel de certeza que el hablante tiene sobre su enunciado. En general, introducen en la prótasis el tema-problema o alguno de los argumentos del oponente y se demuestra mediante la apódosis el efecto real o posible que desencadenará, como podemos observar en los siguientes ejemplos:

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Según Oswald Ducrot, la relación que existe entre prótasis y apódosis hace referencia a las enunciaciones mismas, a dos actos de habla realizados. Es decir, el hablante le pide al interlocutor que se sitúe hipotéticamente en la prótasis, que acuerde en esa suposición y luego presenta la apódosis para mostrar su propia conclusión de lo dicho en el primer periodo. También las construcciones condicionales pueden tener un valor contrafactual que cancela toda posibilidad de realización en la prótasis y solo revela un efecto:

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Los verbos de ambos periodos al estar conjugados en modo subjuntivo y en condicional refuerzan el grado extremo de imposibilidad de la causa y la consecuente hipótesis.

d. Concesivas

En línea con el último ejemplo de condicional, en   la concesión se niega una causa-efecto al indicar en el primer periodo de la oración una causa que en el segundo periodo se corrobora que no surtió el efecto esperado:

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En este último tipo de construcción también se introduce el discurso ajeno o los argumentos del oponente para refutarlos:

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e. Consecutivas y comparativas

Por último, haremos una breve mención a las oraciones consecutivas y comparativas. Estas reúnen nociones de cuantificación y presentan otras restricciones que las diferencian de las cuatro anteriores: no periodizan una causa-efecto, sino que gradúan lo que se afirma en la oración principal, por ello van acompañadas de intensificadores, como «tan(to)». Veamos estos dos ejemplos:

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En (47), estamos en presencia de una construcción consecutiva encabezada por el nexo «que», que sigue de manera discontinua al especificador «tan» el cual forma parte del predicativo (tan alta) de la oración principal. En (48), observamos una estructura comparativa que difiere de la anterior porque se cotejan dos situaciones tomando de base a la principal y presenta un verbo copulativo elidido. Las estructuras comparativas también pueden realizarse con los cuantificadores más y menos, generando estructuras comparativas de superioridad o inferioridad.

Por su parte, las oraciones consecutivas pueden tener valores semánticos de causa-consecuencia pues no solo gradúan el efecto que se menciona en la principal, sino que marcan su desencadenamiento. De esta manera, en la oración principal se introduce una “verdad” que se corrobora con la tesis u opinión del hablante en la construcción comparativa, como vemos en el siguiente ejemplo:

oración-49-cap-3_c

4. Interrelaciones entre la sintaxis y la argumentación

Desde una perspectiva funcionalista, que pone en relieve la lengua en uso, consideramos que la relación de la estructura sintáctica con las estrategias de argumentación se establece a partir de una interdependencia entre los aspectos semánticos y discursivos y las herramientas formales que proporciona el sistema del español. 

En este sentido, Jean-Claude Ascombre y Oswald Ducrot  mantienen una concepción que se aleja de las posturas logicistas sobre la argumentación como una característica interna de la lengua. Para estos autores, la lengua determina el avance de un encadenamiento argumentativo. El hablante cuenta con un grupo limitado de elementos morfosintácticos para disponer sus ideas y lo hace a partir de las relaciones semánticas que permiten las estructuras sintácticas. Como señala de La Fuente García “no importa si un argumento cumple o no unos criterios de validez, lo realmente importante es que un interlocutor ha querido presentarlo[18] como una buena razón para admitir o refutar una opinión” (270). En este punto, resulta crucial el estudio de las oraciones compuestas y complejas pues son los formantes principales en la disposición y desarrollo de los argumentos. En la significación interna de las palabras o de las frases, hay instrucciones sobre sus orientaciones argumentativas, pero la concatenación de los argumentos resulta de estructuras oracionales complejas y compuestas que presentan correlaciones morfosintácticas habilitadas por la semántica. 

Desde la Gramática Funcional tipológica, según Sonia Cristofaro, se considera la subordinación como una relación pragmática, asimétrica, entre eventos vinculados, de tal manera que el evento principal prevalece sobre el evento dependiente. Esta autora explicita la relación entre la estructura y la función del lenguaje que generalmente se establece en términos de motivación discursiva.

En resumen, podemos observar que en la codificación de los esquemas argumentativos intervienen factores estructurales que responden a la motivación semántica y discursiva, pero que resultan marcos finitos de interrelación que deben ser estudiados en su constitución interna, para una comprensión global del fenómeno lingüístico de la argumentación. En este sentido, los aspectos gramaticales remiten a dos niveles o dimensiones diferentes: la textualidad se refiere al aspecto sintáctico y a las marcas formales de cohesión para relacionar la información mientras que la discursividad se relaciona con la dimensión pragmática y con la coherencia del discurso (Firacative-Ruiz).

A continuación, haremos un recorrido por las construcciones oracionales presentes en el corpus, analizaremos sus componentes y explicaremos la motivación semántica de su elección en este tipo de textos.

En el texto “Catástrofe” de Sergio Santesteban, priman las subordinadas sustantivas sin nexo con infinitivo. Por ejemplo, en la oración “Esa extensa región fue condenada a convertirse en un desierto al desaparecer un ecosistema fluvial integrado por cinco brazos del río”, podemos observar que la estrategia es intervenir con los argumentos que sostienen la tesis del autor a través de este tipo de estructuras para manifestar una consecuencia o efecto que se produjo al cortarse el río. También en este texto, para mantener la dinámica de la argumentación, el autor utiliza las subordinadas modales sin nexo con gerundio a fin de introducir procesos o situaciones que se desencadenan o son consecuencia del problema eje sobre el que se debate: el corte del Atuel por parte de Mendoza. Este tipo de estructura introduce argumentos también con una relación de consecuencia que se desprende de la oración principal: “Sin embargo es el único caso en que una provincia robó un recurso fluvial en perjuicio de otra ocasionando el mayor desastre ambiental en territorio argentino”.

En pos de esta estructura argumental de causa-consecuencia, el autor agrega construcciones causales encabezadas con «pues» para reforzar esta relación explicitada en todo el razonamiento argumentativo.

Por último, otra estrategia oracional frecuente en este texto periodístico es el uso de subordinadas adjetivas explicativas, que amplían la información sobre la realidad de la zona, los hechos históricos, entre otros datos más que el autor considera relevantes.

En el artículo periodístico “Río Atuel, un problema que puede resolverse con sentido común” de Nelson Altamirano, podemos observar una predominancia del uso de las construcciones condicionales. En este sentido, estas estructuras interordinadas refuerzan una estrategia de posibilidad, de cambio, sobre el problema que ambas provincias tienen con el Atuel –que el autor construye en un plano de “irrealidad” en el presente– y utiliza las condicionales para introducir posibilidades de solución al problema, ya anticipado en el título. Entonces, el enunciador apela al uso de la condicional encabezada por el nexo «si», pero también alude a otras estrategias morfosintácticas como la flexión de los verbos en condicional, que coadyuvan a una noción de solución del problema y que, en su semántica, es similar a la imposibilidad que señalan las condicionales. En efecto, la operación argumentativa discurre en las nociones de posibilidad o hipótesis dentro del plano de irrealidad o de no certeza.

En “El Atuel, la historia del río robado en Argentina”, Santiago Mayor perfila su artículo a partir de la secuencia argumentativa y recurre a las oraciones subordinadas adjetivas explicativas y especificativas, encabezadas por el nexo que además de los relativos donde y el cual. Su intención es historizar el tema-problema y ampliar la información para los lectores[19].

Por su parte, el artículo “La Pampa denunció ante la corte el robo del Atuel” tiene una estructura escindida en dos niveles: una es presentativa y el discurso directo que se introduce en la primera es claramente argumentativo. En su calidad de texto periodístico, presenta la información mediante subordinadas sustantivas, vinculadas a verbos de decir. En este sentido, se observa el uso del discurso directo que introduce como orador al entonces Gobernador de la provincia, quien se dirige a los miembros de la Corte Suprema. En un segundo nivel, el discurso de Carlos Verna despliega de distintas estrategias argumentativas, a través de subordinadas temporales y modales con gerundio. Por otro lado, este segundo enunciador utiliza subordinadas sustantivas con función de objeto directo para introducir los distintos argumentos que sustentan su hipótesis sobre el problema con Mendoza. Por ejemplo, al emplear el verbo demostrar introduce distintas subordinadas con función de objeto directo que refuerzan la opinión del gobernador sobre las causas y los agentes involucrados en esta problemática hídrica.

Por último, en el texto “La Pampa contra Mendoza: Río Atuel” de Beatriz Dillon, vemos distintas estrategias argumentativas que involucran un abanico mayor de construcciones complejas que en los otros textos del corpus. En este sentido, hallamos una gran carga de estructuras bipolares (finales y causales) que vinculan elementos argumentales con relaciones de causa- consecuencia. Se trata, por un lado, de un discurso argumentativo, diseñado para ser presentado en un ámbito jurídico y, otro lado, muestra una elaboración científica o técnica. En ambas esferas, hay un equilibrio entre subordinadas adjetivas explicativas o especificativas que proponen informaciones y datos que corroboran la tesis y otras sustantivas sin nexo que introducen temas para polemizar, además de las causales y finales ya comentadas.

5. Recomendaciones didácticas para el abordaje de las oraciones complejas y compuesta. Consideraciones finales

En este último apartado nos interesa destacar dos aspectos que pueden ponerse a consideración en el trabajo áulico:

  1. la ejecución de un análisis integral que conjuga marcaciones y descripciones con explicaciones interpretativas de la gramática en uso, tal como demostramos en el apartado anterior.
  2. La reflexión sobre la clase de palabra «verbo» y las categorías sintácticas que de él dependen, en relación con los verbos más utilizados en los textos argumentativos (verbos de comunicación, de pensamiento y de opinión)[20].

Hemos examinado la sintaxis de construcciones oracionales que presentan diferentes grados de complejidad, ya sea porque se insertan en estructuras mayores, porque se ligan a otras con la misma jerarquía sintáctica o bien, porque se vinculan mediante la relación de dependencia mutua. Por otra parte, hemos ejemplificado los subtipos de oraciones complejas y compuestas con casos preparados ad hoc y con construcciones oracionales de los textos del corpus de trabajo.

En relación con estas cuestiones, para el trabajo áulico tanto en la producción como en el análisis de textos argumentativos modélicos, recomendamos la reflexión sobre los verbos que se usan con más frecuencia en la introducción de argumentos propios y ajenos. De esta manera se podrán configurar campos léxicos de verbos y observar qué tipo de estructuras sintácticas serán utilizadas. Por ejemplo, es interesante trabajar con los estudiantes la graduación del conocimiento que se posee respecto de su opinión y la de los demás. Si mostramos el par “yo afirmo que… / él, ella afirma que…” se aconseja reflexionar sobre la certeza de las opiniones propias y ajenas. Lo mismo sucede al utilizar “yo supongo que…. / él, ella supone que…”.

En ambos pares de situaciones, los verbos «afirmar» y «suponer» exigen la presencia de una subordina sustantiva. Es importante considerar el papel que juega porque, a partir de esta estructura sintáctica dependiente, se conforma una variante de la dimensión argumentativa del lenguaje.

Con respecto a la descripción de las estructuras sintácticas de las oraciones, recomendamos tener en cuenta los siguientes pasos, los cuales implican una secuenciación del análisis:

  1. Encerrar entre corchetes [ ] la oración.
  2. Identificar los verbos flexionados y no flexionados y cuál de ellos está precedido por un nexo encabezador. Esto permitirá distinguir la oración principal de las subordinadas.
  3. Marcar el nexo encabezador y encerrar entre ángulos < > las estructuras subordinadas. Recordemos que algunos tipos de subordinadas se construyen sin nexos encabezadores y a partir de una forma verbal no flexionada (infinitivo, gerundio o participio).
  4. Reconocer las funciones sintácticas de las palabras y sintagmas que forman parte de la oración principal. No olvidemos que la oración subordinada manifiesta, en bloque, una función sintáctica dentro de la principal.
  5. Apartar la subordinada de la principal, indicar qué tipo de subordina es y, a continuación, reconocer las funciones sintácticas presentes.
  6. Vale recordar también que las oraciones subordinadas pueden estar en el sujeto y en predicado.
  7. En cada paso, se debe realizar el análisis sintáctico completo y especificar qué tipo de oración subordinada es cada una de ellas.

Consideremos la siguiente oración que presenta en su estructura interna varias secuencias anidadas:

(50) [En noviembre pasado la Corte ordenó a las dos provincias y a Nación intentar un acuerdo tendiente a establecer un caudal que remedie el daño socioambiental provocado.]

En esta oración aparecen cuatro verbos, dos flexionados («ordenó» y «remedie») y dos en infinitivo («intentar» y «establecer”). El verbo de la oración principal es “ordenó” que, en este caso, consta del significado léxico “establecer, decidir, mandar”. Este verbo requiere de la presencia de tres participantes en el desarrollo del evento: [alguien] ordena [algo] [a alguien].

El primer participante es “la Corte”, representa el agente que ejecuta el evento y, en el plano sintáctico, asume la función de sujeto porque concuerda en número y persona con el verbo núcleo del predicado. El segundo participante del evento es “lo que se ordena”, o sea, lo que dictaminó la Corte: “intentar un acuerdo tendiente a establecer un caudal que remedie el daño socioambiental provocado”. Esta construcción ejerce, en su conjunto, la función sintáctica de objeto directo. Por último, los sintagmas “las dos provincias” y la “Nación” se refieren a los destinatarios o receptores del proceso de lo que ha dictaminado la Corte y ejercen las funciones sintácticas de objeto indirecto. Gráficamente, podríamos representar, así, el primer paso del análisis sintáctico:

oración-cap-3_c

Como vemos, se identificaron las funciones oracionales de sujeto y predicado, los núcleos y sus respectivos modificadores (obligatorios y no obligatorios). El análisis permite inferir que la oración contiene tres estructuras recursivas, cada una de las cuales está organizada por un verbo diferente:

<Intentar un acuerdo tendiente a <establecer un caudal que remedie el daño socioambiental provocado>>

“Intentar”, “establecer” y “remediar” comparten la misma estructura, en el sentido de que cada uno exige la presencia de dos participantes en el desarrollo de cada evento:

Gráfico 6

gr6cap3

En relación con estas consideraciones, es necesario plantear tres pasos más en este snálisis sintáctico.

 

2° nivel de análisis: la construcción que habíamos identificado como objeto directo presenta un verbo en infinitivo “intentar”, en torno del cual gira la manifestación de un evento. La ausencia de flexión le impide constituirse en una oración independiente, por eso requiere de “una oración principal de la cual depender para obtener la referencia temporal y que su sujeto reciba una interpretación semántica” (Di Tulio 286). Se trata de una estructura subordinada con la función sintáctica de objeto directo.

oración-sin-tit-2-cap-3_c

El sujeto de esta subordinada está tácito, no es correferencial con el sujeto de la principal y puede reponerse, pues refiere a las dos provincias y la Nación, que funcionan como objeto indirecto en la principal.

3° nivel de análisis: dentro del objeto directo, se encuentra una construcción subordinada sustantiva, término de complemento, organizada por el verbo “establecer” que comparte con “intentar” las mismas propiedades morfológicas y sintácticas:

oración-sin-tit-3-cap-3_c

El sujeto de esta subordinada también está tácito y se puede reponer; en este caso se trata del sustantivo “acuerdo”.

 

4° nivel de análisis: nuevamente, dentro del objeto directo de la subordinada anterior,se encuentra otra subordinada, esta vez adjetiva, encabezada por un pronombre relativo y con un verbo flexionado:

oración-sin-tit-4-cap-3_c

En este caso, el pronombre relativo “que” sustituye al sustantivo “caudal” y toda la subordinada adjetiva lo modifica.

Las consideraciones vertidas respecto de la sintaxis de estos verbos permiten, entre otras cuestiones, inferir las funciones sintácticas que desempeñan las palabras y los sintagmas dentro de una oración y, posteriormente, comprender cómo, en algunos de esos sintagmas, se anidan estructuras oracionales que dependerán de una de mayor jerarquía. En resumen, la oración analizada se define como una “oración compleja” porque contiene en su interior una principal y tres estructuras subordinadas, las cuales se presentan en diferentes grados de jerarquía, tal como se demuestra en el siguiente gráfico (Gráfico 7):

Gráfico 7

graf 7 cap3

En el corpus de trabajo no hemos hallado construcciones compuestas por conjuntos oracionales de los subtipos consecutivas y comparativas; pero sí abundan oraciones causales, finales, condicionales y concesivas.

Para efectuar el análisis sintáctico de estas estructuras interordinadas, primero se reconocen y segmentan ambas partes o periodos; luego se marca el modificador del núcleo oracional (MNO) y se analiza el núcleo oracional en ese primer nivel.  En un segundo paso, se procede al reconocimiento sintáctico del MNO, de la misma manera que en el caso de las subordinadas dependientes de una principal, excluyendo a los nexos pues no cumplen funciones sintácticas en ningún caso. Por último, se debe atender a las posibles estructuras oracionales que cada parte pueda tener en su interior.

Causales

(51) Desde una visión cuantitativa, los números son elocuentes e irrefutables porque las fuentes o la prueba a modo de derecho son irrefutables.

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Finales

(52) También se sabía en aquellos tiempos, y se confirma en la actualidad que para que el agua del Atuel llegue a La Pampa debería liberarse una considerable cantidad de metros cúbicos por segundo.

oración-52-cap-3_c

1 En este caso, la partícula «se» constituye una marca sintáctica que indica que se trata de una oración en voz pasiva (Di Tullio, Gómez Torrego, Valores semánticos del se, Padilla, RAE).

En (52), la construcción interordinada final está inserta en una subordinada sustantiva con función de sujeto de una oración coordinada en voz pasiva, en la que los miembros de ambas partes tienen un sujeto correferente que coincide con la subordinada:

Se sabía en aquellos tiempos «esto» y se confirma en la actualidad esto / esto era sabido en aquellos tiempos y esto es confirmado en la actualidad.

En un primer nivel, se marcan las funciones de la oración principal. Luego se extrae la subordinada sustantiva y se analizan las estructuras presentes en su interior. Por último, se procede al análisis propio de la construcción final:

Condicionales

(53) Si esta pregunta se formulara en una encuesta de opinión la mayoría de los argentinos mencionaría términos como: glaciares, bosque natural, Riachuelo, pasteras, pueblos fumigados, megaminería […]

En general se considera como oración principal a la apódosis y se analiza en un primer nivel. Por razones de organización desglosamos el análisis sintáctico de cada periodo:

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Concesivas

(54) La historia de este río robado es poco conocida incluso en Argentina, aunque no lo es para la población de La Pampa.

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Las construcciones recursivas proyectan argumentos o razonamientos que el autor desglosa en función de la oración principal. Por este motivo resulta relevante efectuar una descripción de la sintaxis oracional para identificar las proposiciones argumentativas que integran los textos, como en este caso.

Otra recomendación para el trabajo áulico, específicamente, en lo que atañe a la comprensión y a la producción escrita de textos con secuencias argumentativas, podría ser el abordaje de la clase léxica del verbo, conforme a su presencia y funcionamiento en este tipo de textos. Por ejemplo, se puede reflexionar con los estudiantes cuáles son los verbos que se utilizan para introducir razonamientos y cuáles para incluir el discurso ajeno. A partir de allí, se podrá avanzar en el análisis sintáctico y en los tipos de construcciones oracionales (subordinadas, coordinadas e interordinadas) que estos demandan.

Por último, también resulta pertinente focalizar en las nociones de causa – consecuencia, disyunción, condicionalidad, restricción, conjunción y oposición que subyacen a todas las estrategias argumentativas y que se encadenan mediante el uso de distintos mecanismos formales de la lengua. Por ejemplo, si en el aula estamos trabajando la elaboración de argumentos, un ejercicio posible es pensar cómo se restringe el discurso ajeno mediante la yuxtaposición, la coordinación adversativa o la concesión y qué efectos producen estos usos en el discurso propio.

6. Referencias bibliográficas

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Cristofaro, Sonia. Subordination. Oxford University Press, 2005.

De la Fuente-García, Mario. “Sintaxis y argumentación: algunas consideraciones sobre las restricciones sintácticas en los procesos argumentativos”. Actas del VI Congreso de Lingüística General, vol. 2, tomo 1, 2007, pp. 1565-1576, http://www.mariodelafuente.org/documentos/sintaxis-y-argumentacion.pdf

Di Tullio, Ángela. Manual de gramática del español. Waldhuter, 2010.

Ducrot, Oswald. Decir y no decir. Principios de semántica lingüística. Anagrama, 1982.

Firacative-Ruiz, Raúl. “Textualidad y gramática argumentativa”. Cuadernos de Lingüística Hispánica, n.° 24, 2014, pp. 25-42. https://doi.org/10.19053/0121053X.2754

Forte, Nora B. y María Cecilia Gaiser. “La argumentación como tema escolar. Un análisis de manuales”. Traslaciones. Revista Latinoamericana De Lectura Y Escritura, vol. 7. n.° 13, 2020, pp. 129-153, http://revistas.uncu.edu.ar/ojs/index.php/traslaciones/article/view/3660

Forte, Nora, Gaiser, Ceclia y Ferrato, Luciana. “Aportes teóricos para una didáctica de la oración simple. Interacciones entre los planos sintáctico y léxico-semántico”. En Diana Moro & Nora Beatriz Forte (Coords.) Umbrales para un diálogo. Lengua y literatura en la escuela secundaria. 2017.

García Negroni, María Marta. Escribir bien en español. Claves para una corrección de estilo. Santiago Arcos, 2010.

Giammatteo, Mabel e Hilda Albano. ¿Cómo se clasifican las palabras? Biblos, 2009.

Gómez Torrego, Leonardo.  Análisis sintáctico. Teoría y práctica. SM, 2011.

Gómez Torrego, Leonardo. Valores gramaticales de “SE”. Arco/Libros, 1996.

Gutiérrez Ordóñez, Salvador. “A propósito de cláusulas y oraciones”. Archivum: Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, tomo 27-28, 1977-1978, pp. 529-547,

Hernanz, María L., y José María Brucart.  La sintaxis I. Principios teóricos. La oración simple. Crítica, 1987.

Kerbrat-Orecchioni, Catherine. La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje. Edicial,1986.

Kovacci, Ofelia.  El comentario gramatical. Teoría y práctica. Arco/Libros. Vol. I, 1990.

Marcos Marín, Francisco, et alGramática española. Síntesis, 1998.

Martínez, José A. La oración compuesta y compleja. Arco/Libros, 1996.

Narbona Jiménez, Antonio. Sintaxis española: nuevos y viejos enfoques. Ariel, 1989.

Padilla, Constanza. Gramática del español. Perspectivas actuales. Comunicarte, 2012.

Prieto, Eduardo. Parataxis e hipotaxis. Universidad Nacional del Litoral, 1959.

Real Academia Española. Nueva gramática de la lengua española. Espasa-Calpe, 2009. Vol. I y II [Edición en línea (www.rae.es).

Rodríguez Ramalle, Teresa María. Manual de Sintaxis del Español. Castalia, 2005.

Rojo, Guillermo. Cláusulas y oraciones, anejo 14 de Verba, Universidad de Santiago, 1978.

Rojo, Guillermo y Tomás Jiménez Juliá. Fundamentos del análisis sintáctico funcional. Universidad de Santiago de Compostela, 1989. 

7. Recomendaciones bibliográficas

Para una lectura de repaso sobre las oraciones compuestas y complejas, que sea rápida y didáctica, con ejercicios de apoyo, recomendamos el libro Análisis sintáctico. Teoría y práctica (2011) de Leonardo Gómez Torrego. El libro está organizado en dos bloques: el primero se centra en el estudio de la oración simple y, en el segundo bloque, el autor se dedica a una clasificación que, aunque simplificada, no deja de considerar los debates actuales ni las perspectivas analíticas que incluyen el nivel semántico como disparador de las producciones oracionales. En este sentido, detalla y ejemplifica los tipos de oraciones coordinadas y subordinadas ofreciendo el análisis y las formas de reconocimiento pertinentes a un lector no especializado.

El libro Gramática del español. Perspectivas Actuales (2012) de Constanza Padilla se presenta como un texto pensado para actualizar desde una lectura sencilla, por ello resulta un material de consulta accesible para el docente, actualizado y con una mirada interesante sobre el tema pues establece cruces sintáctico-semánticos sobre las construcciones oracionales aquí abordadas. Además, explicita el carácter de bipolaridad y de interodinación de algunas y problematiza las clasificaciones que se han hecho. En el capítulo 5, la autora se dedica a profundizar el análisis de la sintaxis y las relaciones lógico-semánticas que establecen las oraciones. En este sentido, se extiende en la descripción de los elementos lingüísticos que participan en la argumentación y las relaciones de condicionalidad, disyunción, etc., que generan.

Otro libro interesante que describe las relaciones sintácticas y lógico-semánticas de las oraciones es el Manual de sintaxis del español (2005) de Teresa María Rodríguez Ramalle. Este manual parte de una mirada generativo transformacional, pero no se circunscribe a un lenguaje críptico dentro de esa corriente teórica, sino que busca, mediante una abundante ejemplificación, reflexionar sobre las múltiples dimensiones y criterios a tener en cuenta en el análisis sintáctico. La autora parte de conceptos centrales como palabra y sintagma, describe todos los componentes de la oración y avanza hasta las teorías de focalización y tópico en un nivel discursivo. Resulta interesante su desglose sobre las características semánticas de los verbos, sus restricciones y qué tipo de construcciones oracionales requieren. En la última sección del libro, Rodríguez Ramalle se dedica a revisitar los análisis sobre la coordinación y la subordinación y ofrece reflexiones que divergen de las propuestas formuladas por otros materiales más tradicionales.


  1. Esta noción está relacionada con el desarrollo de la gramática generativo-transformacional que sostiene como idea central la condición mental y ya adquirida de ciertas reglas universales a todas las lenguas antes de nacer que hace que los sujetos puedan iniciar tempranamente su práctica en cualquier contexto. Como explican Hernanz y Brucart (13): “En su uso cotidiano de la lengua, el hablante demuestra que ha interiorizado las reglas de la gramática. Se trata de un conocimiento inconsciente, que no ha precisado de instrucción previa. Durante el periodo de adquisición, el niño abstrae las reglas de la gramática a partir de los enunciados emitidos en su entorno y sin necesidad de recibir información gramatical explícita” (13).
  2. En este trabajo no ahondaremos en la caracterización de los componentes de la oración simple. Remitimos a “Aportes para una didáctica de la oración simple. Interacciones entre los planos sintáctico y léxico-semántico” de Cecilia Gaiser et al., publicado en Umbrales para un diálogo. Lengua y literatura en la escuela secundaria, Diana Moro & Nora Forte (Coords.) 2017.
  3. Remitimos a Salvador Gutiérrez Ordóñez para un recorrido sobre el debate y las propuestas de categorización sintácticas en la lingüística española. 
  4. En el estudio sobre el tema de Eduardo Prieto, se puede percibir la mirada etnocéntrica al considerar que “La operación consistente en ordenar los materiales expresivos subordinados en torno a un núcleo principal es compleja y delicada, y requiere de madurez espiritual por parte del individuo y, por ende, del grupo social al cual éste pertenece. La lengua refleja perfectamente el grado de civilización y desarrollo social, cultural, económico y jurídico del pueblo que la habla” (12).
  5. En el apartado 3.2.1. de este capítulo, desarrollamos los subtipos de oraciones coordinadas y proporcionamos ejemplos.
  6. En la Nueva Gramática de la Lengua Española (NGLE), la clasificación de oraciones está basada en tres criterios:
    1. La actitud del hablante (modus) en relación con el contenido del mensaje (dictum): oraciones declarativas, interrogativas, exclamativas, imperativa o exhortativas.
    2. La naturaleza del predicado (de acuerdo con propiedades del verbo en cuestión): oraciones transitivas, intransitivas, copulativas.
    3. El grado de dependencia o independencia sintáctica de las oraciones: oraciones simples (“no contienen otras que ocupen alguno de sus argumentos o modifiquen alguno de sus componentes”). Oraciones subordinadas (“dependen de otra categoría a la que complementan o modifican […] “se halla inserta o incrustada en la principal, en lugar de concatenada a ella”). Oración compuesta: “la que contiene una o varias subordinadas de cualquiera de los tipos reconocidos” (18). El tercer criterio de clasificación complementaría la propuesta de Gómez Torrego.
  7. Al respecto, Di Tullio explica: “la falta de flexión verbal de las oraciones no flexionadas (de infinitivo, participio o gerundio) les impide constituirse en oraciones independientes, por lo que requieren de una oración principal de la cual depender para obtener la referencia temporal y para que su sujeto reciba interpretación semántica” (286).
  8. Recordemos que, conforme a la caracterización semántica, se denomina estructura argumental del verbo al “conjunto de argumentos que representan los distintos participantes que intervienen en el desarrollo del evento” (Giammatteo y Albano 44). Los argumentos son los modificadores obligatorios (o complementos) que exige un verbo para su realización en la lengua. Por ejemplo, un verbo como “regalar” exige tres argumentos: un agente que voluntariamente realiza el evento regalar, un tema que es el objeto que se regala y un receptor, es decir, el destinatario del evento. Sintácticamente diremos que el verbo regalar exige un SUJETO [alguien], un OBJETO DIRECTO [algo, en este caso, lo que se regala] y un OBJETO INDIRECTO [a alguien, el receptor o destinatario del regalo].
  9. Marcos Marín et al. señalan que las subordinadas adjetivas desempeñan la función de un “adyacente nominal” y que el pronombre que las transpone siempre es un relativo (399). El autor cuestiona el hecho de denominarlas oraciones de relativo puesto que existen “muchas proposiciones introducidas por relativos que no son adjetivas” (400). Así como en las relativas, el relativo posee un antecedente, en los otros grupos el relativo no posee antecedentes ni consecuentes; de ahí que otros autores las consideren como “relativas libres”.
  10. Conforme a interpretación semántica, el sujeto léxico o expreso es explícitamente la palabra o sintagma que se desempeña en una oración la función sintáctica de sujeto.
  11. Se denomina “modalidad a la expresión de la actitud del hablante en relación con el contenido de los mensajes. El concepto de modalidad se corresponde con la noción tradicional de modus, que a su vez se oponía a la de dictum” (RAE 72). Se distinguen dos tipos de modalidades: las de enunciación y las del enunciado». Las modalidades de enunciación son las estructuras mediante las cuales se realizan los actos de habla: preguntar, ordenar, aceptar, etc. La vinculación de las categorías pragmática con las categorías sintácticas permite definir tipos de oraciones según sus propiedades formales y distintivas. Al respecto se distinguen oraciones enunciativas o asertivas, interrogativas, exclamativas, imperativas o exhortativas.
  12. El sintagma preposicional es un grupo sintáctico formado por un núcleo, que es siempre una preposición y un término, que es el complemento obligatorio.
  13. Con respecto al carácter argumental, es decir a los modificadores obligatorios que exige el verbo, Bosque y Guttiérrez-Rexach señalan que las subordinadas sustantivas “aparecen en posiciones argumentales, reciben caso y papel temático. Deben satisfacer los requisitos de selección del predicado del que dependen. Pueden funcionar como sujetos o complementos directos (subordinadas declarativas, interrogativas indirectas o exclamativas directas o exclamativas indirectas), complementos de un nombre, de un verbo copulativo y también de una preposición” (731-732).
  14. Recordemos que la flexión del verbo de la subordinada debe estar correlacionado con el verbo de la oración principal (García Negroni).
  15. En el capítulo 50 de la Nueva gramática de la lengua española se consignan diferentes listados de las clases de verbos que pueden seleccionar subordinadas sustantivas.
  16. Di Tullio las denomina «oraciones de relativo» no las considera subordinadas sustantivas (291-292).
  17. Ofelia Kovacci las denomina proposiciones sustantivas icónicas porque en ellas se reproduce un discurso evocado, es decir, se cita lo expresado en un contexto determinado (175).
  18. La frase destacada pertenece al original.
  19. Las particularidades discursivas de este texto se desarrollan en el apartado 2 del capítulo V.
  20. Cfr. Tabla 1.


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