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5 La discursividad argumentativa en el aula secundaria

Corpus y propuestas didácticas

Diana Moro y María Cecilia Gaiser

1. Introducción

1.1. Sobre la lectura y la escritura

La enseñanza de la comprensión lectora y de la escritura constituye la temática de indagación de mayor relevancia en el campo de la Didáctica de la Lengua y la Literatura y, en los últimos decenios, ha ocupado el centro de la producción teórica y metodológica, en particular en Argentina, aunque también se destacan aportes de investigadores/as de variados centros de estudios de otros países de habla hispana. En tanto el propio campo se autodefine como interdisciplinario, se incorporan teorías y conocimiento válido procedentes de diversos campos de estudio: las disciplinas de referencia – la lingüística y las distintas ramas, la teoría y la crítica literarias –, la denominada ciencia cognitiva, la sociología, entre otras. Precisamente, la ciencia cognitiva ha aportado modelos teóricos que permiten explicar y describir los procesos de comprensión lectora y los involucrados en la actividad de producción de textos.

Según esa perspectiva, la lectura comprensiva es definida como un proceso estratégico, es decir, un proceso mediante el cual el lector, deberíamos agregar, experto, elabora un plan para la resolución de determinados requerimientos en función de una necesidad particular. En ese proceso, el lector tiene un rol activo, cuya habilidad se desarrolla a lo largo del tiempo (Parodi 65).

Las necesidades particulares de lectura dependen del contexto de uso y se han conceptualizado como “objetivos de lectura” (Solé). En la vida cotidiana, los sujetos leemos todo el tiempo, ya que vivimos en una sociedad regulada por la escritura y atravesada social y culturalmente por ella. Leemos mensajes a través de servicios digitales y redes sociales, leemos para llegar a una dirección, para colocar o usar aparatos, la cartelería de anuncios, desde los que están en las puertas de los comercios que indican el horario de apertura y cierre hasta las publicidades callejeras, leemos la señalética en terminales de ómnibus, trenes, aeropuertos y en rutas y podríamos seguir enumerando.

Sin embargo no son esos los objetivos de lectura que priorizamos para su enseñanza en la escuela, porque esas habilidades pueden lograrse con una alfabetización ejecutiva e instrumental (Wells). En cambio, los objetivos que consideramos debe priorizar la escuela requieren de niveles de alfabetización funcional y epistémico que se relacionan, en especial, con las capacidades para incorporar los conocimientos construidos en las distintas disciplinas científicas, socialmente significativos, para poder operar con ellos en el desempeño en la vida adulta con igualdad de oportunidades y en la participación ciudadana.[1]

Con ese marco teórico de base y con tales objetivos, la enseñanza de la lectura comprensiva requiere de dispositivos específicos que atiendan a los conocimientos necesarios del lector para abordar un texto particular como también a los conocimientos letrados. En nuestra propuesta, sostenemos que ambos tipos de conocimientos pueden ser definidos a partir del texto que nos propongamos leer y, para ello, resulta imprescindible realizar una descripción de ese ejemplar textual: de la temática abordada, del grado de abstracción, del género en que se incluye, de su elaboración sintáctica, del léxico utilizado y, a partir de esa caracterización, definir si su lecturabilidad y comprensibilidad es adecuada para el grupo de estudiantes y el nivel de escolaridad. Por tal motivo, en este capítulo hemos elegido textos que, en términos generales, son legibles en el nivel de educación secundario, ya que han sido tomados de publicaciones periódicas dirigidas a un público amplio, pero no sugerimos un nivel o un año en particular para ser trabajado porque, entendemos, que ese conocimiento se elabora en la práctica áulica específica.

La información extratextual de cada texto elegido resulta un insumo particularmente relevante, en el contexto de esta perspectiva teórica y didáctico-metodológica, pues “constituye uno de los eslabones clave en las concepciones cognoscitivistas de la comprensión textual” (Parodi 66). Por ese motivo, se agrega información necesaria para lectores nóveles tanto en notas como en cuadros insertados en los mismos textos. Además, al final de cada propuesta didáctica, se listan los contenidos disciplinares lingüísticos –gramaticales, textuales, discursivos- y literarios involucrados en el trabajo con el texto y que requieren de una sistematización conceptual.

Desde esta perspectiva psicosociolingüística, interaccionista entre lector y texto, cobran especial relevancia las estrategias inferenciales, en tanto el lector, para construir los significados textuales y otorgar coherencia a lo leído, debe inferir la información no dicha en el texto, esa que el escritor presupone conocida, los presupuestos y sobreentendidos en el sentido explicado por Oswald Ducrot, como así también las intenciones de escritura en un contexto social e ideológico determinado.

En ese sentido, por un lado, es tan importante contar con la información contextual pertinente para su reposición, si fuese necesaria, como que las preguntas, consignas o actividades que se elaboren para el trabajo con los textos permitan ejercitar estrategias. Estas pueden ser de búsqueda de relaciones entre distintos elementos del texto, entre algo mencionado en el texto e información extratextual; también pueden pretender la reposición de aspectos que no están dichos en el texto, es decir, completar “lagunas” informativas. En síntesis, se propone desarrollar la enseñanza de las estrategias de lectura que, en un lector experto, se encuentran automatizadas o bien aprender el manejo de las acciones conscientes e inconscientes en el desarrollo de un proceso lector eficiente.

Para ello, explicitamos el rol de las preguntas, que se clasifican en dos tipos generales: preguntas literales y preguntas inferenciales[2]. Para la elaboración de las primeras, en la pregunta y en la respuesta, se utilizan expresiones que se hallan en el texto. Se usan en la pregunta palabras del texto que sirven de disparador y el/la estudiante hallará la respuesta en el texto. Para la construcción de las segundas, no se utilizan palabras o expresiones del texto, tampoco se espera que la respuesta las contenga, pero en el texto se obtienen las pistas que permiten responder y también elaborar las preguntas. Este tipo de consignas requieren de una lectura profunda de parte del/a docente y de una elaboración por parte de los/as estudiantes.

Estas últimas pueden clasificarse, según las características que se detallan a continuación.

  • Inferenciales lexicales: responden a las preguntas ¿Qué? ¿Quién? Sirven para resolver ambigüedades en la precisión de significados de expresiones o palabras y de la conexión referencial del texto.
  • Inferencias espacio temporales: responden a la pregunta ¿Dónde? ¿Cuándo? Ayudan a la localización de los hechos o fenómenos mencionados en el texto y a su ubicación en el tiempo.
  • Inferencias extrapolativas: responden a preguntas ¿Cómo? ¿Por qué? Remiten al modo, a las motivaciones y causas de los hechos. Atienden a relaciones causales o modales no explicitadas en el texto. Se reponen a partir de los conocimientos que el lector tenga sobre el tema.
  • Inferencias evaluativas: Se basan en juicios personales. Permiten revisar las apreciaciones sobre los fenómenos o temas desarrollados en el texto.

En relación con la escritura, mucho se ha indagado sobre las estrategias comunes entre ambas habilidades. Algunas investigaciones señalan que existe un conocimiento procedural que genera destrezas comunes, pero ese conocimiento es variable a lo largo del desarrollo de los sujetos. Además, se ha valorado la posibilidad de que, según cuál sea el derrotero formativo, las capacidades para leer y para escribir sigan vías paralelas de modo que alguien logre eficiencia lectora y deficiencia en la escritura. En virtud de ello, se plantea la necesidad, en el campo de la Didáctica, de propiciar un enfoque interconectado (Parodi 84), al cual adherimos. Ello implica tomar el texto como unidad semántica y estructural a partir del cual desarrollar unidades didácticas completas que involucren un desenvolvimiento del proceso lector, la comprensión de las características composicionales del género en el cual el ejemplar textual se incluye y un ejercicio de escritura derivado del trabajo de lectura[3].

En esa articulación pensamos el lugar de la gramática, de los conceptos procedentes de la lingüística textual, de los estudios del discurso. Así, por un lado, las consignas planteadas para el momento de la poslectura, suelen sustentarse en aspectos teóricos como los subjetivemas, algunas estrategias de la argumentación, las secuencias textuales, el orden particular de la información según cual sea el género del texto. Por otro lado, proponemos un modo de sistematización de contenidos gramaticales.

1.2. Sobre los contenidos lingüísticos

Al finalizar cada apartado, se expone una lista de contenidos procedentes de las disciplinas de referencia que han estado involucrados en las actividades y en el abordaje propuesto. Los capítulos precedentes se encargan del desarrollo teórico más general sobre los aspectos gramaticales, textuales y discursivos.

Aquí, sin embargo, intentaremos ofrecer un modo probable de enseñar contenidos gramaticales comprometidos en la elaboración de los textos del corpus, ya que precisamente esos contenidos han sido objeto de una marginación de larga data en las aulas de Lengua y Literatura.

En los últimos años, sin embargo, en el ámbito de estudios de la Didáctica de la Lengua, en los países de habla hispana, un conjunto de investigadores/as ha llegado a verdaderos acuerdos respecto de que ciertos contenidos, en especial, aquellos que son estructurales del sistema lingüístico del español, requieren de instancias de sistematización escolar específica (Zayas y Camps; Rodríguez Gonzalo, Gaspar, Otañi, Silvestri entre otros). Por ejemplo María del Pila Gaspar e Isabel Otañi, señalan “el desarrollo de la competencia comunicativa en general y dela competencia metalingüística en particular son básicas en los procesos de producción y comprensión textual. Para que el desarrollo de esas habilidades sea eficaz es necesario incorporar contenidos gramaticales en la enseñanza básica y media” (“El papel de la gramática…” 49).

Los saberes formales y abstractos pertenecientes al ámbito gramatical que constituyen objetos de aprendizaje y, en consecuencia, se les debe destinar un tiempo y un lugar particular dentro de la planificación de la secuencia o unidad didáctica son esos que permiten tomar decisiones sobre la producción escrita, sobre el modo de referir una idea, información o significado. Así, se propone una integración de esos contenidos con los textos propuestos para la lectura, de tal modo que resulten significativos y permitan una reflexión sobre el lenguaje. Proponemos que esos contenidos gramaticales específicos sean organizados para le enseñanza “según una estructura lógica que respete dependencias conceptuales y una secuencia de dificultad creciente” (Otañi y Silvestri 452).

Como han señalado, en un texto ya clásico, “Composición escrita y contenidos gramaticales”, Carmen Rodríguez Gonzalo y Felipe Zayas, “se establece el sentido de los aprendizajes lingüísticos, no como una actividad yuxtapuesta al aprendizaje de destrezas discursivas, sino como un componente de este aprendizaje” (s/p). A su vez, asumimos el paradigma comunicativo que amplió el universo teórico de referencia a efectos de la enseñanza del saber usar la lengua. En este sentido, los mismos autores señalan: “los conocimientos involucrados en las operaciones que intervienen en la escritura trascienden el marco de la oración” (s/p). Así, entonces, es necesario establecer, en relación con las distintas condiciones que un escrito debe cumplir para que sea texto, qué contenidos gramaticales se encuentran involucrados. Esta propuesta está lejos de agotar todos los contenidos necesarios, simplemente tratamos de propiciar un modo de trabajo.

Desde este enfoque amplio y ecléctico, seleccionamos un aspecto lingüístico comprometido en la elaboración del texto específico. Entonces, para cada texto se elabora una sistematización, ejercitación y consolidación de un aspecto gramatical particular, necesario para la construcción de la enunciación, de la cohesión textual, de la superestructura u orden de la información, de la morfosintaxis o de la selección léxica, entre otras posibilidades, porque como señalan Gaspar y Otañi, “la internalización de la gramática […] involucra no solo la concientización de los conocimientos gramaticales intuitivos, sino también, ineludiblemente, la apropiación de un modo de explicitar esa gramática intuitiva y de usar esos saberes en las tareas de comprensión y de producción” (“Gramática, lectura y escritura…” s/p).

La propuesta consta de cuatro instancias diferentes para el abordaje de este contenido gramatical: un primer momento de presentación y trabajo con ideas previas y/o saberes intuitivos; un segundo momento de trabajo colaborativo y en conjunto, docente y alumnos, de algunos casos presentes en el texto y registrados en la pizarra para su observación; explicación y sistematización del fenómeno gramatical seleccionado, es decir, se lo presenta como un objeto lingüístico descontextualizado respecto del cual se proponen actividades explícitas de observación, de análisis, de manipulación, de definición y de descripción (Rodríguez Gonzalo 70). En este sentido, es “necesario que los momentos de trabajo sobre conceptos de la gramática y procedimientos para abordarlos se aíslen de las situaciones de escritura; estos momentos apuntan a enriquecer el reservorio de conocimientos léxico-gramaticales y a desarrollar la capacidad metalingüística de los alumnos, y colaboran, a largo plazo, con el desarrollo de las habilidades para la resolución de problemas” (Gaspar y Otañi “El papel de la gramática…” 53). Esto se debe a que el recorrido cognitivo del conocimiento intuitivo al conocimiento sistemático no es espontánea y “se requiere de la mediación de unas actividades gramaticales y de unos agentes que pongan a disposición del aprendiz la oportunidad de observar, manipular de analizar los contenidos de la actividad metalingüística” (Camps “Hablar y reflexionar…” 28).

En un tercer momento, se contempla la consolidación del saber gramatical y se propone la manipulación de las estructuras con el análisis sintáctico oracional de manera conjunta y colaborativa. Las oraciones o segmentos seleccionados para su análisis pueden estar sometidos a modificaciones para evitar construcciones muy complejas que resulten un obstáculo para la comprensión y dominio del contenido gramatical. Por último, en el cuarto momento, se propone una actividad de consolidación de los contenidos mediante el abordaje individual de la identificación, reconocimiento y análisis de otros casos, preferiblemente, presentes en el texto abordado.

Las instancias de escritura y de revisión de borradores son procesos en las que se produce un nuevo uso y la reflexión metalingüística a posteriori del aprendizaje específico, por lo tanto, en las consignas de producción, incluimos pautas que involucran el contenido gramatical desarrollado. Estas indicaciones o pautas se constituyen, a su vez, en criterios de revisión de los borradores y de evaluación del escrito.

1.3. Sobre el corpus

Ríos de tinta para un río inexistente

Los textos que integran el corpus se vinculan por la temática del río. En La Pampa, ese tópico tiene una centralidad sociocultural, económica y política notable, ya que constituye, podríamos asegurar, el único tema por el cual todos los pampeanos estamos de acuerdo. “En esta causa, como dijeron Morisoli y D’ Atri, no hay ateos”, se señaló ante la prensa en ocasión de conocerse el fallo de la Suprema Corte a favor de la demanda pampeana[4]. La mención al escritor Edgar Morisoli y al periodista y militante Raúl Celso D´Atri, quienes han alzado la voz y desatado la pluma, durante gran parte de su vida por la situación del Oeste pampeano ante la ausencia del río, otorgaba valor representacional y de autoridad a esa frase.

El río Atuel, el paisaje agreste del Oeste pampeano, la sequía, la sed, los vientos constituyen tópicos frecuentes en la literatura y en el cancionero de la zona. Además, la política cultural oficial ha impulsado su presencia en la sociedad, con iniciativas como las ediciones del Cancionero de los Ríos[5], el proyecto “El agua va a la escuela” y a través de práctica culturales públicas: recitales, muestras plásticas y fotográficas, certámenes literarios, entre otros.

En relación al campo artístico, cultural e intelectual, si bien no es posible aquí reseñar más de setenta años de producción artística anclada en la falta del río, sí rescataremos una expresión que pretende describir el sendero de lucha de la sociedad y, en particular, la conceptualización construida por los actores y actoras en el campo cultural de la provincia.[6] Según palabras de Edgar Morisoli, la “cultura de la adversidad” constituye, al mismo tiempo, la cultura del tesón:

[…] hay elementos en común, creo que la cultura pampeana, que es parte principal de la identidad, es una cultura de la adversidad, es decir una cultura forjada contra la adversidad, frente a la adversidad, una cultura del tesón… la diversidad tuvo diversas expresiones, la tuvieron los colonos acá en el este, contratos leoninos como en toda la Argentina agraria… todas esas cosas que son comunes a la llanura agropecuaria en la que entró la inmigración… después los años malos para todos los pampeanos, la década del ´30, la ceniza, los grandes vientos… en el oeste la adversidad tenía otras formas, desde la que se desata en la década del ´40 con la desaparición de los ríos, del Atuel y del Salado, hasta la condición totalmente precaria de la tenencia de la tierra de la mayoría de los pobladores… pero en ambos lados fue una población tesonera, forjada así para superar la adversidad, creo que eso ha marcado muchos rasgos del carácter (Bassa 8).

Así, entonces, cada uno de los textos abordados como ejemplos del trabajo didáctico, aluden desde distintas formas textuales y discursivas a la temática del río (ausente).

No están pensados como una secuencia para ser trabajada íntegramente, sino para mostrar, por un lado, un modo probable de conformar un corpus y, por otro, la caracterización de distintos géneros en los que está presente la dimensión argumentativa, en este caso, sobre una temática entrañable para la sociedad vernácula y sin la presencia de la “otra biblioteca”. Sabemos que todo discurso presupone su contradiscurso. Aquí el contradiscurso está elidido, debido al involucramiento de quienes escriben. En esta payada que se presume interminable, la réplica continúa abierta.

Según Christian Plantin, la situación argumentativa es una situación originalmente conflictiva y según cual sea la teoría de la argumentación, se relacionará el despliegue argumentativo con la verdad, con la razón o con la capacidad de convencer a un auditorio. No es pretensión de este capítulo poner a prueba alguna de las teorías que sustentan este tipo de discursividad.

Los textos del corpus parten todos del mismo conflicto y no pretenden mostrar la confrontación de opiniones opuestas, sino proponer un modelo de comprensión lectora de géneros diversos, en los que la argumentación está presente. En cierto sentido, las definiciones de la argumentación como modo de estructurar el discurso en situaciones en las que se responde a la contradicción o a la disputa, que ancla su estudio en el lenguaje, habilita la propuesta desarrollada en este capítulo.

Se abordan seis textos pertenecientes a distintos géneros[7]: un informe, una nota periodística, un ensayo, una exposición pública ante un auditorio presente, un artículo de divulgación científica y una crónica. En cada uno de esos textos, la argumentación, entendida como la discursividad ante el antagonismo o la contrariedad, se manifiesta de maneras diferentes desde el punto de vista de la organización de la palabra.

2. Abordaje de los textos

2.1. La argumentación de la nostalgia por el río perdido

Abordaremos un fragmento del Informe: “Historia del Atuel” del geógrafo Horacio A. Difrieri publicado en 1980. Completo, se conserva en el repositorio digital de la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno de La Pampa. Este texto forma parte de un corpus mayor, como adelantábamos arriba; se aborda en primer lugar porque ofrece un panorama descriptivo desde el punto de vista geográfico y logra componer una línea de tiempo cronológica, lo que permite un acceso global a la problemática del río Atuel, desde la perspectiva de La Pampa.

El título de este apartado pretende anticipar el eje argumentativo que sustenta el texto: la contraposición descriptiva entre un antes y un después del corte del río aguas arriba construye una imagen de gloria perdida, de desarrollo que no fue.

Historia del río Atuel

 

… y había… gloria i en el oeste de La

Pampa, a principios de este siglo…
Ove Bock, 1949

 

Por Horacio A. Difrieri. Director del Instituto de Geografía (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires) Buenos Aires, 1980.

 

A manera de prólogo para un río ii

Esta es la historia de un río de Argentina. Uno de los tantos que el viajero cruza en los puentes sobre las aguas que discurren indiferentes hacia lejano destino.

La historia la contarán los hombres del río. Los que vivieron en sus orillas, los que aprovecharon sus aguas para sus familias y sus animales, los que se lanzaron a cazar en enmarañados esteros, los que soñaron con riquezas legendarias de los conquistadores y los que pescaron en sus laminas enlagunadas o recogieron sal. […]

Finalmente, las aguas mismas dirán lo suyo y describirán el flujo que las lleva desde el filo de la cordillera hasta el océano. Mostrarán que no son indispensables para la vida, sino que son la vida misma. […]

 

El desierto y los ríos

De todas las “Pampas” iii, la occidental fue siempre la menos conocida, porque estaba fuera del alcance de Buenos Aires; se halla cerca de Cuyo, pero esta es tierra ligeramente poblada; sus habitantes, apiñados en los oasis de riego, no pueden dispersarse como en la Pampa húmeda platense. San Rafael, desde la época de Sobremonte iv, es el punto de más audacia, en tierras del Diamante.

Algunos destacamentos desprendidos del cuerpo principal se acercaron a esta Pampa occidental en la época de Roca[8], v en busca del Chadileuvú, o río Salado, nombre que el mismo río recibe más al norte en tierras de blancos.

Al oeste del río, y hasta el pie de una imponente barda que es el límite abrupto de un derrame de lava volcánica, dilatada desde los centros eruptivos cordilleranos como una grandiosa colada, se encuentra una llanura casi horizontal. En ella, se derraman las aguas de los ríos en ininterrumpidos bañados o pantanos, amplias expansiones de láminas de agua con vegetación acuáticas de unos 200 Km de ancho máximo y desde el sur de Mendoza hasta las grandes lagunas de la Pampa centro-meridional, vale decir, los grandes cuerpos lacustres de Urrelauquen y La Amarga. vi

La fabulosa “Trapalanda” vii

Esa llanura baja de los bañados ha sido un hervidero de tolderías, refugio de tropas de ganado indio, de innumerables animales silvestres y de miríadas de aves acuáticas. Coto de caza, base de retaguardia y aprovisionamientos, era una verdadera tierra de promisión en medio de las monótonas planicies esteparias. […]

En los “Bañados Impenetrables del Atuel” y en la hospitalaria franja, en las márgenes del Chadileuvú, se suscitaron las antiguas leyendas sobre estas tierras fabulosamente ricas que inspiraron fiebre a tantos conquistadores españoles, en el siglo XVI. Es la ”Trapalanda” colonial, así bautizada con palabra india (trapal = totoral, bañado con totoras, planta acuática muy conocida) unida a otra que recuerda los libros de caballería. En esos inacabables trapales, se sustentaron los indios prehispánicos, las tolderías coloniales, los araucanos trasandinos y, luego, los nutridos rodeos que, robados en la pampa de Buenos Aires, rica en pastos, eran llevados a los tratos de Chile. Los trapales y bañados del Chadileuvú y del Atuel eran etapa obligada antes de iniciar el camino de la travesía y emprender el mortífero cruce de las cordilleras.

Desde remotos tiempos, esa franja fluvial guio los traslados de pueblos y faunas también de Norte a Sur y viceversa, desde Cuyo hasta el Colorado.

Proporcionó alojamiento y alimento a todos los habitantes, desde los indios prehispánicos hasta los puesteros y cultivadores de nuestros días.

En verdad, no estamos en presencia de un desierto en el sentido sahariano del vocablo; sí, solamente, frente a un despoblado, en relación con un término de comparación europeo. Los habitantes fueron, durante siglos no calculables, nómadas a pie y, luego, ecuestres. La introducción del caballo, por obra de los españoles de Almagro, en Chile, y de los de Mendoza, en Buenos Aires, constituyó una profunda revolución en la vida de las llanuras, en el siglo XVI de nuestra era. La llegada de los araucanos, pueblo de alta cultura ubicable en la aurora de los tiempos del metal, implicó otra violenta transformación en la historia de las estepas, en el siglo XVIII.

Una época de “gloria”

La irrupción de Roca es el tercer punto de cambios en este tiempo largo pampeano. Muchos colonos avanzaron y se instalaron desde las provincias septentrionales y pronto hormiguearon los puestos de ganado, las estancias y las parcelas cultivadas. El gobierno de la Nación distribuyó tierras en extensas colonias: Butaló, Mitre, Puelches… El Atuel, el Chadileuvú-Salado, las lagunas de la Pampa centro-meridional formaban un poderoso sistema hidrográfico no sólo superficial sino también subterráneo, que justificaba la euforia colonizadoras mediante el apoyo de la tecnología moderna. No para otra cosa había sido conquistado el “desierto”.

Como lo afirmaba el ingeniero Ove Bock, funcionario de irrigación de la provincia de Mendoza, a principios del siglo actual ya “había cierta gloria en el oeste de la Pampa”, expresión justa que refleja fielmente las inversiones de magnitud que se hicieron en estancias y distribuciones de tierras. Los ríos de la arcaica ”Trapalanda” estaban, pues, en condiciones de justificar aquella gloria de la leyenda, si los habitantes los utilizaban bien, y así fue.


De regreso al desierto

De pronto, el río Atuel, que había llevado incansables raudales a los bañados pampeanos durante siglos, quedó sin agua. El Salado-Chadileuvú, prolongación arterial del generoso Desaguadero, que alguna vez inspiró proyectos de canalización hasta el Atlántico, fue menguando su caudal y todo el sistema empieza a comportarse como si formara parte de un cuerpo enervado.

Los otrora vigorosos cursos son ahora una red de cicatrices fluviales; los bañados se extinguen, las lagunas se convierten en salitrales. Las aves y los grandes animales acuáticos y ribereños huyen espantados o emigran, los peces desaparecen de las grandes lagunas centrales. Las aguas subterráneas aumentan rápidamente su carga de minerales nocivos los que cuentan la enfermedad y la muerte por miligramos, o emigran a mayores profundidades menguadas de volumen. Ni los grandes herbívoros toleran ya las aguas saturadas de sales y los mismos habitantes humanos de la región abandonan sus sitios de vivienda, adonde habían sido llevados por la intención de fundar, con sus hijos, una nueva etapa de esta historia pampeana.

Aquel territorio, que llegó a tener nombre de país de hadas, sinónimo de fabulosa riqueza, se convierte rápidamente en un fachinal donde menudean enormes masas de médanos parecidos a los del Sahara, y salitrales rojizos como en los grandes desiertos tropicales.

A aquel país, que tanto costó conquistar, que requirió tanto esfuerzo anónimo, marcha ahora de regreso al desierto verdadero. Después de haber florecido, todo se seca: ríos, bañados, caldenes, algarrobos, lagunas, se agotan bajo el sol calcinante de implacables veranos sin sombra.

La historia del oeste de la Pampa, que empezó después de la época de Roca, con la “gloria” reconocida por Ove Bock, viii ¿habrá de terminar en el Sahara que ha recibido como obsequio?

Muchos habitantes se van, silenciosos, y abandonan sus viviendas, sus corrales, jagüeles y dejan los caminos vacíos. Pero otros levantan la voz, desconcertados primero, más seguros después. ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué hada maléfica de la Trapalanda ha utilizado sus poderes de ruina? ¿Qué se puede hacer? ¿Dónde se ha producido el quebranto de los ríos?

Lo cierto es que no se trata de ningún misterioso artilugio, ni de la intervención de ningún poder sobrenatural. Simplemente se trata del agua que debe calmar la sed de otros habitantes que viven aguas arriba. Aprovechan esa posición para sangrar las arterias del vasto organismo fluvial de la Pampa. Los ríos, por grandes que sean, son agotables y cuando el agua se acaba, se comprueba entonces que nada es más cierto: el agua es la vida misma.

[…]

2.1.1. Notas para la intervención docente durante la lectura

i. Marcar con un color la palabra “gloria” que aparece en el epígrafe.

ii. Como lo anticipa la palabra “prólogo”, en este apartado, se anuncian los temas que se tratarán en el resto del texto. Marcar las palabras o expresiones que luego se retoman: “un río de Argentina”; “los hombres del río”; “riquezas legendarias”; “son la vida misma”.

iii. ¿Por qué habla de “todas las Pampas”? (Reponer la información geográfica: la denominación “Pampa” refiere a región equivalente a planicie, estepa o llanura con escasa arboleda. El término procede del idioma quichua que significa “espacio sin límite”).

iv. ¿Quién fue Sobremonte? (Reponer información histórica: Sobremonte fue Virrey en el Virreinato del Río de La Plata entre 1804 y 1807).

v. ¿Quién fue Roca? (Reponer información histórica: militar argentino que, entre 1878 y 1879 desató una ofensiva militar para ocupar las tierras indias al oeste y sur de las provincias de Buenos Aires y Córdoba hasta Río Negro).

vi. ¿Qué nombran los topónimos Urrelauquen y La amarga? ¿Qué significa “cuerpos lacustres?. Reponer información geográfica sobre las dos lagunas. Urre Lauquen tiene una extensión variable ha disminuido mucho durante el transcurso del s XX. Actualmente es poco profunda con aguas salobres (existe el riesgo de que se trasforme en una “salina”). Pocos kilómetros al este se encuentran las sierras de Lihué Calel. La Amarga junto a La Dulce y Urre Lauquen, conforman un sistema o cuerpo lacustre en el departamento Curacó. Puelches es la población más cercana que, según mediciones realizadas antes de 1978, es el centro geográfico de la República Argentina.

image3

(Imagen cartográfica cedida por Semanario REGION®. Año 18. Nº 845 https://www.region.com.ar/productos/semanario/archivo/845/puelches845.html)

vii. “landa” significa tierra o lugar.

viii. Marcar con el mismo color que usaron en el epígrafe las menciones a Ove Bock.

2.1.2. Caracterización

  • Qué nos dice el paratexto

El texto “Historia del río Atuel”[9] es un informe –consta de 45 páginas– elaborado por el geógrafo, Horacio A. Difrieri quien, en el momento de la producción de este documento, era Director del Instituto de Geografía de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Sus investigaciones, en el marco de la Geografía Humana, estudiaron las relaciones entre los aspectos físicos y los poblacionales. Es evidente, por las fuentes encontradas, que Difrieri estuvo vinculado a La Pampa, ya que se encuentran estudios ubicados institucionalmente en la Administración Provincial del Agua (APA), entidad estatal.[10]

Es interesante el epígrafe que elige el autor para el inicio del texto, ya que el ingeniero Ove Bock fue un pionero dinamarqués que arribó al país a principios del siglo XX y es un antagonista, respecto de la postura pampeana sobre río Atuel. Este señor se desempeñó, desde 1937, en la Dirección de Obras y Desagües de la provincia de Mendoza, con funciones en el Departamento General de Irrigación. En 1949, elaboró informes de ingeniería acerca de las condiciones en que se realizaba el riego en la zona del Atuel. Uno de esos informes sirvió de base argumentativa para no atender a la Resolución nº 50 del año 1949, emitida por la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica de la Nación, que determinaba que debía entregarse agua del Atuel al oeste pampeano tres veces por año, durante siete días, a razón de 15m3 por segundo. El Tribunal administrativo del Departamento de Irrigación de Mendoza se basó en algunos informes técnicos, entre ellos, el de Ove Bock para negar la competencia de Nación respecto de la disposición de los caudales de “un río que nace y muere en Mendoza” y alegar que sus aguas pertenecen a Mendoza “con derecho o sin derecho” (Ford, 1976 p. 15).

Así, si bien el título anticipa, de manera neutra, que se tratará de una “historia” del río, en el epígrafe se indica “había…gloria en el oeste pampeano”, es decir, algo que ya no es. Esas palabras que mencionan lo que ya no es proceden de un sujeto portador del contradiscurso.

Los subtítulos que presenta el fragmento seleccionado organizan la materia informativa y anticipan los temas específicos de cada apartado. Así, la palabra “prólogo” contenida en el primero habla del comienzo; en el segundo resulta significativa la palabra “desierto”; “trapalanda”, en el tercero, parece que mencionara un país o una comarca de fábula; la palabra “gloria” reaparece en el cuarto subtítulo y en el último, de nuevo, “desierto” que define finalmente a ese espacio geográfico.

  • Orden de la información. Aspectos textuales y discursivos

Tal como se anuncia en el primer subtítulo a través de la palabra “prólogo”, esos primeros párrafos del texto constituyen anticipaciones de los temas que se desarrollarán en los sucesivos párrafos. Las secuencias predominantes a lo largo del texto son descriptivas y explicativas, con algún breve enunciado narrativo. Como es propio del género informe, se utiliza la tercera persona. Sin embargo, el matiz argumentativo aparece en la selección del léxico valorativo, en las modalizaciones y evaluaciones del sujeto de la enunciación.

El desarrollo informativo tiene la intención de mostrar los cambios geográficos en el tiempo por causa de la falta del río en el Oeste pampeano. En ese sentido, se pueden identificar dos épocas diferenciadas: una antes del corte del río y otra posterior al corte. Aun así, se organiza la información siguiendo una línea temporal por lo tanto resulta relevante la detección de marcadores temporales.

La dimensión argumentativa es evidente, como dijimos en el uso del léxico y de las valoraciones, sin embargo, es posible identificar una tesis sustentada con argumentos específicos. Esa tesis se esboza en el epígrafe que, repetimos, corresponde a un antagonista histórico lo cual hace evidente el dialogismo, aunque ese aspecto no se agota en el recurso a la voz ajena cuyo nombre vuelve a aparecer en el texto. También, la acepción doble de la palabra “desierto” refuerza la intención argumentativa, como también algunas figuras o tropos retóricos.

  • Aspectos gramaticales

En su construcción, el texto presenta una sintaxis sencilla, si bien no abundan las oraciones simples, las complejas y compuestas no presentan demasiada extensión, por lo tanto no tiene gran densidad proposicional. El léxico utilizado es variado y combina vocablos de uso general con términos técnicos procedentes del ámbito de la geografía.

Un aspecto gramatical que se relaciona con la enunciación, en este caso, podemos mencionar preeminencia de oraciones declarativas asertivas y, en ningún caso, el sujeto de la enunciación modaliza sus aserciones, sino que presenta lo dicho desde la más absoluta certeza.

2.1.3. Actividades de comprensión lectora

  • Prelectura

En forma oral y con el conjunto del grupo revisar los aspectos paratextuales: título, autor, epígrafe, subtítulos.

El /la docente repone la información acerca del autor del texto y del autor del epígrafe.

En forma individual o en parejas, subrayar los sustantivos que se utilizan en los subtítulos.

Luego comentar posibles hipótesis, acerca de la temática abordada en el texto; por ejemplo: ¿Qué anticipa la palabra “prólogo”? ¿Qué significará la palabra “Trapalanda”? ¿Con qué sustantivo utilizado en los subtítulos se opone? ¿En qué sentido se utilizará la palabra “desierto”?

  • Lectura

Se propone una lectura completa del texto, sin interrupciones, a cargo del /la docente o de algún/a estudiantes que tenga disposición a la lectura en voz alta, mientras el resto del grupo sigue la lectura con la vista.

Luego se realizará una lectura por apartados, con el fin de atender a algunos detalles específicos. Los comentarios e intervenciones se indican a continuación del texto a modo de notas.

1) En las actividades se lectura se propuso marcar las palabras o expresiones en el primer apartado que anticipan la temática desarrollada (aparecen resaltadas en el texto). Relevar la información referida a cada una de ellas. Se puede organizar esa extracción de contenidos en un cuadro como el siguiente:

Un río de Argentina

Los hombres del río

Riquezas legendarias

Las aguas son la vida misma

2) Identificar, en el texto, los marcadores temporales. Realizar una lista ordenada cronológicamente e indicar a qué momento corresponde cada una de las marcas temporales.

Ejemplos:

“desde remotos tiempos”: el río guiaba los traslados (se refiere a tiempos inmemoriales, antes de la llegada de los españoles)

“en el siglo XVI”: colonización española, se origina la leyenda de Trapalanda; incorporación del caballo

“en el siglo XVIII”: llegada de los araucanos

“la época de Sobremonte”: 1804- 1807, San Rafael era la zona poblada más alejada de Buenos Aires.

“en la época de Roca”: algunos destacamentos se acercaron a esta Pampa occidental

“después de la época de Roca”: empezó la historia del oeste de la Pampa

“a principios del siglo actual”: inversiones que se hicieron en las estancias

“de pronto”: el río quedó sin agua

después: todo se seca

ahora: coincide con el presente de la enunciación.

3) En el texto leemos: “La irrupción de Roca es el tercer punto de cambios en este tiempo largo pampeano.” ¿Cuáles son los otros dos puntos de cambios, según el autor?

4) Indicar en qué parte del texto se producen los cambios en el paisaje del Oeste pampeano.

5) Uno de los marcadores temporales señalados: “De pronto, el río Atuel, que había llevado incansables raudales a los bañados pampeanos durante siglos, quedó sin agua” es inespecífico porque se presupone conocimiento de parte del lector respecto al momento (época, año) en que se produce el corte. Buscar en informaciones periodística sobre la problemática del río Atuel, el año y causas de la supresión del caudal en suelo pampeano.

6) Identificar, en el texto, sustantivos y adjetivos utilizados para describir el paisaje con agua y otros para caracterizar el paisaje sin agua. Construir dos listas.

7) El autor expone dos acepciones de la palabra “desierto”. Indicar en qué consiste cada una.

8) En la historia referida, la diferencia de esas dos acepciones constituye una paradoja. Explicar en qué consiste.

9) Explicar la siguiente cita: “se trata del agua que debe calmar la sed de otros habitantes que viven aguas arriba”; indicar quiénes son esos “otros”.

10) Elaborar un enunciado con dos o tres oraciones mediante el cual se exponga la tesis sustentada por el autor.

Para ello, elegir entre utilizar la expresión “el agua es la vida misma” o las palabras de Ove Bock: “había gloria en el oeste pampeano”. Luego anotar dos argumentos que sustenten la tesis.

2.1.4. Sistematización de contenidos gramaticales

En este apartado, seleccionamos para el abordaje gramatical, la oración enunciativa:

Como componente textual y discursivo la oración es la unidad paradigmática mínima de la enunciación, pues el hablante declara o interroga con intención aseverativa o volitiva (modus) sobre algo (dictum: lo enunciado o dicho). Desde este enfoque, la oración tiene un significado de modalidad […] (González Calvo 210).

Toda oración es enunciativa porque la actitud del hablante es enunciar algo, tanto si se declara como si se interroga. La enunciación es una actividad del hablante a través de la cual este adopta una actitud determinada con una determinada intención (…) Todo acto de enunciación se manifiesta o conforma en un acto de habla (212).

Aclara el autor que no necesariamente tiene que haber correspondencia entre la enunciación y los actos de habla. La modalidad oracional atiende a la actitud del hablante manifestada en aspectos gramaticales formales y al acto de habla, es decir, que el conjunto de ambos aspectos nos informa sobre el modus oracional. Por medios formales, en español, se diferencian dos modalidades oracionales: las declarativas y las interrogativas[12].

A efectos del texto abordado en este apartado, nos interesan las declarativas que, a su vez, pueden clasificarse en asertivas, exclamativas y dubitativas y cada una de ellas puede ser afirmativa o negativa.

Las dubitativas responden a un acto de habla aseverativo atenuado; pueden estar construidas con modalizadores tales como: “quizá”, “tal vez”, “seguramente”, “si acaso”, “probablemente”, etc.

Las siguientes oraciones tomadas del texto son declarativas asertivas:

(1) Esta es la historia de un río de Argentina.

(2) Mostrarán que no son indispensables para la vida, sino que son la vida misma (…)

(3) En verdad, no estamos en presencia de un desierto en el sentido sahariano del vocablo (…)

(4) Tal vez el carácter de territorio de La Pampa, en esos años, haya sido uno de los motivos de las decisiones desfavorecedoras[13].

(5) ¡Cuántas palabras y cuánta tinta para un río inexistente!

La oración (1) es una afirmación: se presenta el dictum (el objeto mencionado como real, objetivo y verdadero); la oración (2) aunque contiene una partícula negativa, también es asertiva, ya que el segundo término enfatiza la aserción. Esta segunda oración es un claro ejemplo de la combinación entre la actitud (enunciación) e intención (acto de habla).

Las oraciones que, según el modus, es decir según la actitud y la intención del hablante, se definen como declarativas asertivas son habituales en las secuencias descriptivas ya se trate de descripciones objetivas –uso de adjetivos que caracterizan propiedades de los objetos– o subjetivas –empleo de adjetivación connotativa, afectiva, valorativa–. También las declarativas exclamativas pueden ser frecuentes en ese tipo de secuencias. En (3), sí encontramos una asertiva negativa: “afirmo que no…”. La oración (4) es un ejemplo (no extraído del texto) de una aserción dubitativa, es decir, modalizada. El sujeto de la enunciación arriesga una causa posible, no segura, no comprobable. Las marcas gramaticales son “tal vez” y el uso del modo verbal subjuntivo. La oración (5) es un ejemplo ad hoc que muestra las marcas de la exclamación: los signos auxiliares y el pronombre enfático.

  • Actividades de consolidación individual
  1. Extraer del texto cuatro (4) oraciones declarativas asertivas.
  2. Elegir una de ellas y convertirla en declarativa dubitativa, es decir, de aserción atenuada. Para ello utilizar algún modalizador que implique la certeza relativa o la no seguridad de lo dicho por parte del hablante.
  3. Construir una oración declarativa exclamativa y explicar qué marcas gramaticales requiere ese tipo de oración.
  4. Construir una oración declarativa asertiva negativa. Explicar qué elemento gramatical convierte una oración declarativa asertiva afirmativa en una asertiva negativa.

2.1.5. Actividades de escritura

  1. Observar las dos fotografías que aparecen abajo. Se trata del mismo lugar, con agua y sin agua.
  2. Escribir dos descripciones de seis (6) líneas cada una en las que se describan sendos paisajes.
  3. Para escribir las descripciones, pueden utilizarse las listas de sustantivos y adjetivos relevados en las descripciones del texto leído (consigna de poslectura nº 6).
  4. Recordar que una descripción se ordena en el espacio, por lo tanto, son importantes las marcas de lugar: arriba, abajo, a la derecha, a la izquierda, alrededor, a través de, adentro/ dentro, en, sobre, tras, entre otras. También es necesario definir qué objetos se van a nombrar y con qué sustantivos, qué adjetivación se empleará y usar los verbos en tiempos que expresen detención del tiempo: presente o pretérito imperfecto.
  5. Incluir, en cada una de las descripciones, una oración declarativa exclamativa y una dubitativa o asertiva atenuada. Para ello, utilizar algún modalizador que indique la duda o la no aserción completa por parte del enunciador sobre lo dicho.

Foto: “El corte” de Juan Pablo Morisoli.

Foto: “Anhelo” de Darío Vancetti.

2.1.6. Conceptos disciplinares involucrados

  • Noción de paratexto y los elementos que se incluyen en esa categoría: título, subtítulo, epígrafe, fotografías si hubiere, dirección web de procedencia, lugar y fecha de publicación, entre otros.
  • Características genéricas del informe[14] y superestructura: introducción o presentación del problema (la palabra prólogo expresa esa intención anticipatoria y organizativa), el desarrollo y el cierre.
  • Sustantivos y adjetivos; verbos en presente y en pretérito imperfecto de indicativo.
  • Características de la descripción.
  • Marcadores temporales y espaciales.
  • Noción de tesis y argumentos.
  • Noción de “paradoja” como figura lógico retórica.
  • Noción de espacio enunciativo o lugar de la enunciación (es necesaria la reflexión al reparar en el uso deíctico del adverbio “ahora” y en relación con la clasificación de oraciones según el modus).
  • Oraciones enunciativas declarativas: asertivas, exclamativas, dubitativas.

2.2. La argumentación histórica

A continuación abordaremos la nota periodística “El Atuel, la historia del río robado en Argentina”, escrita por el periodista Santiago Mayor y publicada el día 9 de abril de 2018 en el portal digital RT en la sección Actualidad[15]. La argumentación se desgrana a través de la historia del conflicto narrada para un público no argentino. Esa es una de las razones por las cuales este texto resulta relevante a efectos de la comprensión lectora, es decir, cómo se construye en el texto una comunidad de lectores a través de incorporar información que para un lector argentino y, con mayor razón, pampeano, resulta obvia o irrelevante por conocida.

El Atuel, la historia del río robado en Argentina

RT Publicado 9 abr 2018 14:34 GMT

 

Una demanda histórica por el derecho al agua que enfrenta a dos provincias del país sudamericano

La provincia argentina de La Pampa, ubicada en el centro del país sudamericano, es conocida por sus tierras áridas. A través de ella cruza la llamada “ruta del desierto”, que lleva desde Buenos Aires hasta el norte de la Patagonia. Cuenta con dos ciudades importantes: la capital, Santa Rosa, y General Pico. El resto de la población se asienta en pequeñas localidades y pueblos dispersos. i

Sin embargo, gran parte de su territorio supo ser, a principios del siglo XX, una zona fértil donde florecían las colonias agrícolas. El Río Atuel, que nace en Mendoza junto a la cordillera de Los Andes, era la principal fuente de agua de la zona occidental de la provincia y llegaba hasta el Río Colorado, al sur, que desemboca en el Océano Atlántico.

Hace 100 años comenzó un proceso mediante el cual el agua del Atuel fue arrebatada a los pampeanos con catastróficas consecuencias económicas y sociales que persisten hasta el día de hoy. Los puentes que cruzan arroyos secos y bancos de arena son una postal común en el oeste pampeano.

La historia de este río robado es poco conocida incluso en Argentina, aunque no lo es para la población de La Pampa, que desde hace un siglo reclama por su derecho soberano a este recurso hídrico. ii

 

Los terraplenes de 1918

Como señaló la periodista Marisol de Ambrosio en un artículo para la Agencia Télam, en 1918, comenzaron en la provincia de Mendoza una serie de obras de infraestructura que limitaron la cantidad de agua que entraba a La Pampa a través de los cinco brazos del Atuel. En esa primera etapa, se produjo la desaparición del cauce principal, conocido como Atuel Viejo.

Héctor Gómez, presidente de la Fundación Chadileuvú iii, que –según su propia descripción– es “una expresión ciudadana en salvaguarda de los recursos hídricos de la provincia de La Pampa”, dialogó con este medio y recordó que en 1908 el Estado Nacional fundó en territorio pampeano “la colonia agrícola Butaló sobre un brazo del mismo nombre del río Atuel”. Era una colonia de 10.000 hectáreas que fue habitada “especialmente por colonos de origen ucraniano y polaco”. iv

Allí se desarrollaron diversos cultivos “de alfalfa, cereales, frutales y álamos”. Sin embargo, Gómez explicó que la construcción de estos “tapones” v en Mendoza, estos “cierres rudimentarios que permitían regar chacras y establecer zonas de regadío”, produjo que deje de correr el agua “y se abandonaron las tierras”. vi

Durante los años que siguieron el único brazo del Atuel por el que ingresaba el agua era el arroyo De la Barda, que recorría alrededor de 100 kilómetros en territorio pampeano y generaba humedales y lagunas. vii

La represa del Nihuil y el robo del río

Sin embargo, las obras continuaron en Mendoza y para 1947 se terminó la construcción del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles, cuyo centro es la represa El Nihuil, en las cercanías de la ciudad de San Rafael. Este proyecto terminó por cortar el curso de agua hacia La Pampa.

“Durante 25 años no ingresó una gota de agua al cauce”, recordó Gómez. Lo que había sido una zona fértil y productiva en medio del desierto dejó de existir. “La ganadería ovina que era muy importante y la base productiva de la región desapareció y la población emigró abandonando el territorio”, añadió el presidente de la Fundación Chadileuvú. viii
Cabe destacar que, de acuerdo a la ley 1532, el territorio pampeano todavía no era considerado provincia. Alcanzó ese estatus recién en 1952, motivo por el cual, durante todo este proceso, no contaba con representantes en el Congreso Nacional y dependía directamente del gobierno central. Esta situación ubicó a La Pampa en una posición de inferioridad frente a Mendoza.
“Hubo quejas y protestas pero la falta de poder político por ser territorio nacional conspiraron para una justa distribución de las aguas”, detalló el entrevistado. Fue entonces que el telegrafista Ángel Garay, espantado por la situación y la migración masiva, le escribió una carta al entonces presidente Juan Domingo Perón que, en 1949, dictó la resolución 50. Esta ordenaba que tres veces por semana se permitiera el paso del equivalente al 2% del caudal del Atuel hacia La Pampa. No obstante, un tribunal mendocino –que legalmente no tenía competencia– anuló la medida y como el gobierno nacional no apeló la situación se mantuvo. ix

Consecuencias del desierto

Los diversos brazos del Atuel que ingresaban a La Pampa formaban “una especie de delta interior” x, explicó Héctor Gómez. Gracias a eso existía una vegetación diferente al resto de la región que era “apta para la ganadería”. Además, los distintos cursos fluviales constituían una fuente del agua para el consumo humano de las distintas poblaciones.

“La localidad de Santa Isabel tenía más de 3.000 habitantes” hace 70 años, historizó Gómez. Sin embargo, los sucesivos censos nacionales demuestran “la disminución notable” de la población, que en 2001 era de apenas la mitad. Si bien en la actualidad ha vuelto a rondar ese número –para ser el pueblo más populoso de la región occidental de la provincia–, “ya no viven de actividades productivas” y los jóvenes “migran para instalarse en otros sitios” y buscar trabajo. xi

Como recoge el documental “Atuel la memoria del agua”, ya son varias generaciones que no han tenido conocimiento del río y que nunca lo vieron correr regularmente por la región. xii Lo que ha sucedido es que cuando Mendoza era incapaz de contener toda el agua en El Nihuil, soltaba un caudal muy grande que inundaba el territorio pampeano provocando enormes pérdidas materiales.

Según un estudio elaborado por la Universidad de La Pampa en el año 2011, las pérdidas anuales que provoca la falta del río suponen 1.239.000.000 de pesos (61.300.000 dólares aproximadamente) en un escenario de relativa sequía. En condiciones más favorables, ese número asciende a 14.284.000.000 de pesos (707.000.000 dólares).

La pelea judicial e institucional xii

Con el antecedente de la resolución del gobierno de Perón, la pelea de los pampeanos por el agua del Atuel nunca se detuvo. Fue así que en 1973 se sancionó el Decreto 15/60 que estableció que las regalías del complejo Los Nihuiles pertenecían en un 50% a La Pampa. Una vez más, Mendoza rechazó la iniciativa y nunca se puso en práctica, provocando masivas protestas que dieron como resultado la conformación de la Comisión Popular de los Ríos Interprovinciales Pampeanos. Esta experiencia fue el antecedente de las Asambleas en Defensa de los Ríos que existen hoy en toda la provincia.

Hubo que esperar hasta 1987 para que la Corte Suprema de Justicia emitiera un fallo en el cual declaró al Atuel como un río interprovincial y por lo tanto otorgó derechos a ambos distritos sobre sus recursos hídricos. No obstante, el máximo tribunal ordenó a las provincias llegar a un acuerdo que no tuvo su primer paso hasta el Protocolo de Entendimiento de 1989. xiv

Pero recién en 1992, se logró un consenso para construir un acueducto –con financiamiento del Estado nacional– para llevar agua a la región pampeana. Sin bien esta no venía del Atuel sino del manantial Punta de Agua, permitió resolver la situación crítica de sequía en la zona. xv

Ante los incumplimientos mendocinos, en 2008 hubo una nueva negociación que derivó en el llamado Convenio Marco xvi, que estipulaba una distribución de las aguas y fue firmado por los gobernadores de aquel entonces. Mientras que la legislatura de La Pampa lo aprobó inmediatamente, la de Mendoza tardó seis años en abordarlo y finalmente en 2014 lo rechazó. Esta nueva negativa hizo que los pampeanos volvieran a llevar el tema a la Corte Suprema, que desde entonces tiene de nuevo el asunto en sus manos.

Su fallo más reciente estipula que, nuevamente, ambas provincias dialoguen para acordar un uso compartido de las aguas del río. En la actualidad xvii esa negociación está en curso. La Pampa reclama “un caudal permanente en el Atuel, que se repare el daño ambiental y que se desarrolle una colonia bajo riego en la cercanía de Santa Isabel que permita mejorar sustancialmente la vida de los habitantes de nuestro oeste, que por otra parte son en su mayoría descendientes de pueblos originarios”, pormenorizó Gómez.

El entrevistado añadió que Mendoza asegura carecer de agua suficiente ya que entregarla significaría arruinar zonas actualmente en producción. “Lo que no dicen es que sus sistemas de riego son de bajísima eficiencia, solo 30%”, y aún riegan “por inundación y por surco”. “Si regaran por sistemas modernos, aspersión y goteo economizarían agua y podrían regar más y dar agua a nuestra provincia”, apuntó el integrante de la Fundación Chadileuvú. xviii

“Los pampeanos vivimos este problema como un despojo y una injusticia, para nosotros Mendoza nos robó el Atuel con la complicidad de los distintos gobiernos nacionales”, agregó. Y finalmente remarcó que El Atuel es “una causa de todos los pampeanos” independientemente “de las ideas políticas o religiosas”. “Queremos que nuestro oeste deje de ser una zona postergada y sin perspectivas, queremos que el Derecho Humano al agua y a una vida digna sea una realidad y no una promesa“, concluyó. xix

Santiago Mayor

2.2.1. Notas para la intervención docente durante la lectura

i. La ubicación en un mapa físico político permitiría concretar la representación de esta abstracción geográfica.

ii. La información del primer párrafo no es de gran relevancia para lectores argentinos y, específicamente pampeanos. No obstante, sí lo es para ubicar al público de otras partes del mundo. En tal sentido, es una información válida dado el origen ruso del portal y el impacto global de los formatos digitales.

Los dos primeros párrafos presentan información histórica y geográfica. No obstante, resultaría interesante detener la lectura y reflexionar respecto de que entre los datos históricos y geográficos de fechas y lugares, se “cuela” el punto de vista y la postura del sujeto de la enunciación. Esa postura se infiere a partir de ciertas palabras (marcadas en negrita en el texto) que el autor selecciona para hacer valoraciones. Otro aspecto interesante para destacar y para hacer foco es la dicotomía que establece el periodista entre el “antes” y el “después” del corte del río. Es importante reparar en ello porque es una constante que se mantiene a lo largo de toda la nota. El uso del adverbio “incluso” (subrayado en el texto) refuerza la opinión del enunciador acerca del conocimiento de la problemática tanto en el resto del mundo como en la propia Argentina. La denominación “recurso hídrico” para hablar del agua del río tiene una intencionalidad específica.

iii. La Fundación Chadileuvú inició sus actividades en 1984 como una expresión ciudadana en salvaguarda de los recursos hídricos de la provincia de La Pampa y en pos de su aprovechamiento y se propone, como actividad central, profundizar estudios de la problemática hídrica en todos sus aspectos, divulgarlos e interesar a la comunidad; reclamar su participación en la recuperación, defensa y preservación de los recursos; colaborar con las autoridades públicas en la solución de los problemas actuales y futuros en ese campo y además, emprender cualquier otra acción, investigación o trámite vinculado con el conocimiento, defensa, uso, economía, administración y preservación de los recursos hídricos provinciales. (Más información en el sitio web de la FuChad).

iv. Atender a las marcas de inclusión de voces incorporadas en el desarrollo del texto.

v. Los “tapones” se relacionan con el título del apartado “los terraplenes” que en 1918 se construyeron para favorecer las zonas de regadío de Mendoza y se afectó severamente la vida de los pobladores de La Pampa.

vi. “y se abandonaron las tierras”: se retoma el eje de configuración del texto en función de la dicotomía antes/después

vii. Resaltar la relevancia del dato aportado: desde ese terraplén de 1918, el único cauce con un poco de agua era el que corría por el arroyo De la Barda. Sería interesante ubicarlo en el mapa para observar las zonas de humedales y lagunas en aquella época remota, en contraposición con el panorama actual. Indagar si conocen o se imaginan cómo será una zona de humedales y lagunas. Puede consultarse la imagen cartográfica disponible en el siguiente enlace: https://recursoshidricos.lapampa.gob.ar/images/atuel.jpg

viii. Focalizar en las fechas y en el avance de las obras que perjudican a La Pampa. Apuntar los lugares que se mencionan en un mapa. Una buena opción es apuntar en el pizarrón.

“Durante 25 años”: nuevamente la presencia de la dicotomía con una breve descripción de la voz del entrevistado.

xx. Recuperación de la información histórica de La Pampa. Se han marcado con negrita las expresiones valorativas del sujeto de la enunciación.

x. “Delta interior”: conocimiento del mundo, nociones provenientes de la Geografía. Comparar con ejemplos de deltas.

xi. Se refuerza la dicotomía antes/después y la descripción de cómo era la zona con anterioridad a la desaparición forzosa del río y cierra el párrafo con las consecuencias posteriores al corte del río. Se marcan con negrita las marcas valorativas.

xii. Atender al adverbio “regularmente”.

xiii. Se marcó con subrayado la palabra “pelea” en el título para mostrar la valoración enunciativa.

xiv. Tomar nota (en pizarra)  respecto de las fechas y las acciones ocurridas, para vislumbrar el orden histórico de la información.

La Comisión de Defensa de los Ríos Interprovinciales Pampeanos (Copdrip) era una organización popular, en 1974, estuvo presidida por Antonio Berhongaray. Esta comisión encabezó las protestas que dieron origen al Acta de Santa Rosa firmada por los gobiernos de La Pampa, Buenos Aires, Neuquén y Río Negro, que rechaza el intento mendocino de trasvasar agua del Grande al Atuel por el perjuicio al rio Colorado.

El 7 de noviembre de 1989, los Gobernadores de La Pampa y Mendoza suscribieron el Protocolo de Entendimiento Interprovincial mediante el cual se creó la Comisión Interprovincial del Atuel Inferior, con el objeto de acordar formas de aprovechamiento de ambas provincias.

xv. Continuar con el apunte de fechas.

xvi. Según el Diccionario panhispánico del Español jurídico, “convenio marco” es “un tratado que establece reglas básicas sobre una determinada materia, para un ulterior desarrollo de las partes”. En este caso, fue firmado por ambas provincias y el Estado nacional.

xvii. El marcador temporal “en la actualidad” refiere al momento de la escritura, es decir, 2018. Se puede apuntar qué ocurría en ese momento. La Corte Suprema es la última instancia del litigio. El 13 de diciembre de 2010, ingresó en la corte, el expediente caratulado como “Palazzani, Miguel Ángel contra Mendoza, provincia de y otro sobre amparo ambiental”. No fue el Estado provincial sino un particular quien presenta el amparo ante la Suprema Corte.

xviii. El “después” del después y las proyecciones respecto de la recuperación del río. Atender al juego argumental: la incorporación del contraargumento y la refutación.

xix. Por último, considerar frases finales profundamente argumentativas que explicitan  la postura del entrevistador a partir de las huellas lingüísticas que deja en su discurso. Han sido marcadas con negrita en el texto.

2.2.2. Caracterización del texto

  • Información paratextual

Russian today (RT) es un portal digital de noticias de origen ruso que tiene sus estudios centrales en Moscú y dispone de corresponsales en distintos lugares como Buenos Aires, Madrid, Caracas La Habana, México, Miami, quienes colaboran para la difusión de noticias de todo el mundo vinculadas a la política, la economía, la sociedad, la ciencia y el deporte. En el caso de Buenos Aires, el reportero es el periodista Santiago Mayor, autor de la nota seleccionada.

¿Para qué leemos notas periodísticas o noticias? Lo hacemos para informarnos de hechos que suceden. Por eso, la información más relevante debe ir al comienzo. Si solo me interesa saber lo que sucedió, lo sé al leer los encabezados. Si el tema es de mi interés, puedo seguir leyendo y obtener más información.

El texto escrito por Santiago Mayor podemos ubicarlo dentro del formato “nota periodística” porque responde a la superestructura[16] particular que caracteriza a los textos del mundo del periodismo, es decir, presenta los rasgos de formato prototípicos: el encabezado o información paratextual y el cuerpo de la información.

Los paratextos son todos aquellos elementos textuales o ilustrativos que acompañan o rodean al texto que tienen por función, anticipar y focalizar la información central que se quiere comunicar.[17] Según Juan García Madruga (170), se trata de ayudas extratextuales e introductorias que influyen positivamente en la comprensión porque activan los esquemas de conocimientos previos que el sujeto tiene almacenados en su memoria y que resultan necesarios para la comprensión y asimilación de los nuevos contenidos.

 

El tema central de la nota es el enfrentamiento histórico entre la provincia de La Pampa y la provincia de Mendoza respecto del río Atuel. En su desarrollo, el sujeto de la enunciación deja huellas que denotan claramente su postura respecto del hecho sobre el que informa. Ya desde el título, el enunciador toma posición al presentar al río Atuel como un “río robado” y, si bien los roles temáticos de los argumentos sintácticos están elididos, luego de la lectura de los tres primeros párrafos, incluso un lector lego en el tema puede reponer clara y rápidamente los roles sintácticos omitidos: el agente sintáctico que roba, en este caso, la provincia de Mendoza y el que es robado, la provincia de La Pampa (denominado sintácticamente “maleficiario” en este caso, porque sufre un acto que implica un daño). Por otra parte, al seleccionar el determinativo artículo (la-las-el-los) para acompañar al sustantivo “río” la historia de(el) río robado deja entrever que no es historia de un río cualquiera entre muchos otros de los que atraviesan la geografía de la Argentina, tal como ocurriría si hubiera seleccionado un determinativo indefinido (un-una-unos-unas) sino que se trata del gran caso del río robado en ese país.

En la bajada se continúa con el planteo de la perspectiva historizada de la nota y se pone énfasis en el derrotero legal del proceso que ya lleva años de desarrollo “demanda histórica”. Asimismo, se configura un horizonte de público extranjero que se evidencia en el adjetivo gentilicio que modifica al sustantivo país y que opera a modo de sinónimo de Argentina, es decir, la lectura entre líneas nos permite inferir que el periodista advierte que algún lector puede desconocer la ubicación de Argentina y, por esa razón, aclara que es un país que se encuentra en Sudamérica o América Latina.

Por su parte, la nota está dividida en subtítulos, estrategia que permite segmentar la información, tratar específicamente y desarrollar los distintos aspectos en apartados diferentes. Es un recurso que posee eficacia no solo antes, sino también al final de la lectura ya que los títulos y los subtítulos actúan como claves o pistas en el proceso de recuperación de los contenidos textuales (García Madruga 187).

Por otro lado, las fotos materializan en imagen concreta y empírica lo que se expresa en la nota: los cauces del río Atuel totalmente secos en contraposición con la abundancia de agua en la represa mendocina El Nihuil y un mapa de la región que ilustra el recorrido hídrico de los ríos que cruzan la provincia de La Pampa.

Por último, los epígrafes consisten en la indicación de los lugares que representan las fotos y su procedencia.

  • Orden de la información. Aspectos textuales y discursivos

La variedad de textos que integran el mundo del periodismo tienen por objetivo relatar o presentar sucesos o hechos actuales bajo diversos formatos y tipos (diarios, semanarios, dominicales, revistas tanto en soporte papel como digital). Una clasificación habitual los divide de acuerdo a la función primordial que desplieguen: informar (nota periodística), opinar (nota editorial, artículo de opinión, columna, crítica), o interpretar (el reportaje, la entrevista, la crónica).

En el caso de las notas periodísticas, se trata de textos que informan sobre un hecho veraz, de actualidad, de interés masivo y que se presumen objetivos por los rasgos propios de los tipos de textos periodísticos de corte informativo. Es decir, una de sus características fundamentales es la intención de relatar o describir un suceso de manera objetiva, clara y concisa, en consecuencia, sin la opinión personal del autor o la expresión de “juicios de valor”. No obstante, sabemos que esa neutralidad no es tal sino que solo es una tendencia hacia uno de los polos de un mismo continuum, o sea, el requisito de la objetividad pura es solo una ilusión ya que el periodista es un sujeto situado ideológica e históricamente y siempre tiene un punto de vista o perspectiva respecto de lo que informa.

En el devenir de la escritura, la dimensión argumentativa del lenguaje se hace presente porque el sujeto de la enunciación sigue dejando las huellas de su postura mediante la selección léxica de, por ejemplo, adjetivaciones axiológicas que funcionan a modo de subjetivemas y, por ende, resultan marcas que descubren la subjetividad del enunciador: agua arrebatada, catastróficas consecuencias.

Respecto del formato, en el cuerpo del texto la información se organiza de mayor a menor importancia, a modo de pirámide invertida. Esta disposición ubica espacialmente los datos más importantes arriba para llamar la atención de los lectores y cumplir con el objetivo de informarlo rápidamente en la primera lectura respecto de los hechos generales de la nota/noticia. Por esta razón, en los primeros párrafos del cuerpo textual (entrada), suele completarse la información que aparece en el título y resumirse los datos centrales; para ello, se utilizan a modo de recurso lingüístico y mecanismo de construcción textual, la respuesta a los siguientes pronombres interrogativos: quién, qué, cómo, dónde, cuándo y por qué.

Por su parte, el cuerpo de la nota propiamente dicho, presenta el hecho completo, para ello, se parte de la información ya expuesta en el primer párrafo y se le añaden detalles, explicaciones, testimonios. Es decir, los párrafos subsiguientes desarrollan, amplían y profundizan los sucesos y la distribución de la información se realiza en función del grado de interés que presenten. En suma, el cuerpo de la noticia encontramos: a) los datos que completan lo enunciado en la entrada, b) datos complementarios que ayudan a comprender la noticia en su contexto (antecedentes, consecuencias) y c) otros elementos que tienen un interés secundario respecto a los primeros párrafos de la noticia.

2.2.3. Desarrollo del proceso de comprensión lectora

Una sugerencia para presentar el tema y la lectura del texto periodístico es disponer de un mapa físico-político de La Pampa. Constituye una herramienta o un recurso muy potente para poner en imagen concreta lo que expresan las palabras en abstracto. Ver y observar el recorrido y el derrotero del río Atuel y su “desaparición forzada” en nuestra provincia es una estrategia significativa para enmarcar el texto en el contexto de la geografía hídrica de La Pampa.

Por otro lado, desde el título y la bajada ponemos énfasis en las clases de palabras y destacamos el uso de sustantivos y adjetivos como mecanismos centrales en el proceso de estructuración textual, tanto en la arquitectura sintáctica del texto como en su construcción enunciativa y semántico-pragmática.

Asimismo, resultaría significativo que, a lo largo del texto, se continúe con el rastreo y la reflexión sobre aquellas clases de palabras que resulten significativas para la interpretación del texto, pero con una clara orientación didáctica, por ejemplo, el rastreo de adjetivos axiológicos (valorativos) que habiliten al lector a detectar la postura del periodista respecto del tema sobre el que informa[18]. Es decir, la búsqueda de aquellas marcas léxicas que “descubren” la subjetividad del sujeto de la enunciación y que operan como huellas de la subjetividad del enunciador en su enunciado. No obstante, es necesario hacer una discriminación de las palabras que selecciona el periodista/sujeto de la enunciación y las que son introducidas a partir de la incorporación del discurso ajeno. Es decir, hay un despliegue importante de subjetivemas en las palabras del entrevistado y debe atenderse a esta diferenciación entre discurso citado y discurso citante a fin de que no se confundan las voces, más allá de que el periodista comparta y exprese su afinidad con la postura del entrevistado.

  • Actividades de prelectura

Título

  1. Como pampeanos o habitantes de la provincia, esta problemática puede no resultar lejana, extraña o desconocida. ¿Saben algo del tema? ¿Qué han escuchado? ¿Dónde? ¿Recuerdan algo en particular? ¿Qué pueden decir del sintagma “río robado”?
  2. Además de un río, Atuel es un sustantivo propio que denomina otras cosas ¿Qué otras cosas llevan ese nombre? ¿Por qué será que se usa para denominar varias cosas en nuestra provincia?

Bajada

  1. ¿Cuál es la otra provincia? ¿Qué saben de ella?
  2. ¿Qué entienden por “demanda”? ¿En qué ámbito se utiliza este sustantivo generalmente? ¿Por qué utilizará el adjetivo “histórica” para acompañar al sustantivo “demanda”?
  3. ¿Qué significa en este contexto el sustantivo “derecho”? ¿Por qué el agua será un “derecho”? ¿Qué saben sobre el tema del “derecho al agua”? ¿Conocen otros derechos de este tipo?

 

Imágenes

 

Observemos las imágenes que acompañan a la nota periodística y leamos los epígrafes. ¿Qué tipo de información ofrecen? ¿Para qué nos sirven esas imágenes y esa información?

 

Subtítulos

 

El texto presenta una diagramación particular ¿Cómo es esa organización? ¿Por qué tendrá esa disposición? ¿Qué temática se abordará en cada uno?

  • Actividades de lectura

Se propone una lectura colectiva, párrafo por párrafo y con las intervenciones que el docente considere necesarias a fin de evitar posibles obstáculos de comprensión. A modo de notas, a continuación del texto, se incorporan posibles intervenciones referidas a determinadas zonas del texto que pudieren resultar factores de atención particular para reponer información. Una buena práctica de lectura cosiste en realizar una revisión previa y profunda del texto así, como docentes, conocemos con anterioridad las zonas de riesgo para la comprensión y ya tenemos activadas y resueltas de antemano las estrategias para resolverlas.

  • Actividades de poslectura de elaboración grupal
  1. ¿Qué tipo de información ofrece el primer párrafo? Vincular con el origen del portal que difunde la nota.
  2. En los dos párrafos siguientes se desarrollan datos de tipo histórico y geográfico. Anotar cuáles corresponden a cada uno.
  3. Inferir/deducir la relación lógica que se establece con el conector “Sin embargo” entre el primer y el segundo párrafo. Para ello, tener en cuenta los sintagmas “tierras áridas” y “zona fértil”.
  4. En función de la lectura global del texto, amplíe la siguiente frase que está presente en el tercer párrafo: “[…] el agua del Atuel fue arrebatada a los pampeanos con catastróficas consecuencias económicas y sociales que persisten hasta el día de hoy”.
  5. Explique lo que entiende de la siguiente frase “La Pampa […] reclama por su derecho soberano a este recurso hídrico”. Puede profundizar la respuesta con un rastreo en internet de las palabras destacadas.
  6. ¿Qué es un terraplén y cómo se relaciona con Mendoza, el río Atuel y La Pampa? ¿Cuál es la consecuencia del terraplén de 1918 para nuestra provincia?
  7. A partir del segundo apartado, se incorporan voces ajenas.
    1. ¿Qué marcas textuales permiten identificar que son voces distintas a las del periodista
    2. ¿A quién pertenecen esas voces y qué información aportan?
    3. ¿Cuál es el objetivo de su incorporación?
  8. Elabore una línea de tiempo en la que incorpore los sucesos que derivaron en la desaparición forzada del río Atuel en la provincia de La Pampa.
  9. Explique la siguiente frase: “La Pampa estaba en inferioridad de condiciones frente a Mendoza”. ¿Cuál fue el resultado de esa situación particular?
  10. Elabore la cronología de los distintos reclamos legales y formales. Describa brevemente en qué consistió cada uno y su resultado.
  11. Explique las siguientes frases
    1. “Varias generaciones […] nunca lo vieron correr regularmente por la región”. Identifique y reflexione respecto de la palabra que funciona como pista para explicarla.
    2. “El oeste se transformó en una zona sin perspectiva”. Vincule con el proceso de migración que se produce a raíz del robo del río.
  12. En el anteúltimo párrafo se produce un contrapunto argumentativo. Explique cómo se construye discursivamente.
  13. Elabore un cuadro en el que se consignen las distintas situaciones y descripciones que se desarrollan a lo largo de la nota respecto al antes y el después del robo del Atuel.
Antes de la desaparición del río Después de la desaparición del río
  1. Consigna de elaboración personal:
    En función de la lectura completa de la nota y del trabajo comprensivo de profundización realizado en grupo, explique y desarrolle/amplíe la siguiente frase del entrevistado: “Los pampeanos vivimos este problema como un despojo y una injusticia, para nosotros Mendoza nos robó el Atuel con la complicidad de los distintos gobiernos nacionales”.

2.2.4. Sistematización de contenidos gramaticales

Hemos seleccionado las subordinadas adjetivas para la sistematización, ejercitación y consolidación, ya que permiten incorporar breves segmentos descriptivos, especificativos, explicativos, aclaratorios y/o detalles o información suplementaria en relación con un sustantivo al que modifican con el propósito de expandir su campo de significación. Se trata, además, de un recurso gramatical de uso frecuente que posibilita al escritor incorporar datos, características o información acotada, breve y concisa (subordinada adjetiva) respecto de aquello (cosa, objeto, persona, hecho, evento) a lo que se está refiriendo (sustantivo). Ello implica que se convertirá en un saber transferible a otros textos y a otras situaciones de uso.

La propuesta consiste en la identificación, explicación y reflexión sobre este recurso gramatical. Se plantean cuatro momentos: 1.activación de saberes intuitivos; 2. reflexión metalingüística en forma conjunta sobre las formas presentes en el texto; 3. sistematización; 4. ejercitación y consolidación individual.

Seguidamente, presentamos una lista de las subordinadas adjetivas que aparecen en el texto. Solo quedaron sin registrar las que corresponden al último apartado porque serán objeto de identificación, reconocimiento y análisis por parte de los/as estudiantes en las actividades de consolidación individual.

  1. A través de ella cruza, la llamada ruta del desierto <que lleva desde Buenos Aires hasta el norte de la Patagonia>.
  2. […] gran parte de su territorio supo ser a principios del siglo XX una zona fértil <donde florecían las colonias agrícolas>. El Río Atuel, <que nace en Mendoza junto a la cordillera de Los Andes>, era la principal fuente de agua de la zona occidental de la provincia y llegaba hasta el Río Colorado, al sur, <que desemboca en el Océano Atlántico>.
  3. […] el agua del Atuel fue arrebatada a los pampeanos con catastróficas consecuencias económicas y sociales <que persisten hasta el día de hoy>. Los puentes <que cruzan arroyos secos y bancos de arena> son una postal común en el oeste pampeano.
  4. […] en 1918 comenzaron en la provincia de Mendoza una serie de obras de infraestructura <que limitaron la cantidad de agua que entraba a La Pampa a través de los cinco brazos del Atuel>.
  5. Héctor Gómez, presidente de la Fundación Chadileuvú, <que es “una expresión ciudadana en salvaguarda de los recursos hídricos de la provincia de La Pampa”>, dialogó con este medio.
  6. Era una colonia de 10.000 hectáreas <que fue habitada “especialmente por colonos de origen ucraniano y polaco”>.
  7. Gómez explicó que la construcción de estos “tapones” en Mendoza, estos “cierres rudimentarios <que permitían regar chacras y establecer zonas de regadío”>, produjo que deje de correr el agua “y se abandonaron las tierras”.
  8. Durante los años <que siguieron> el único brazo del Atuel por <el que ingresaba el agua era el arroyo De la Barda <que recorría alrededor de 100 kilómetros en territorio pampeano generando humedales y lagunas>>.
  9. […] las obras continuaron en Mendoza y para 1947 se terminó la construcción del complejo hidroeléctrico Los Nihuiles, <cuyo centro es la represa El Nihuil, en las cercanías de la ciudad de San Rafael>.
  10. “La ganadería ovina <que era muy importante y la base productiva de la región> desapareció y la población emigró abandonando el territorio” añadió el presidente de la fundación Chadileuvú.
  11. Los diversos brazos del Atuel <que ingresaban a La Pampa> formaban “una especie de delta interior”, explicó Gómez. Gracias a eso existía una vegetación diferente al resto de la región <que era “apta para la ganadería”>.

Seguidamente, presentamos y compartimos una metodología de análisis posible con un metalenguaje que consideramos ecléctico y conocido. Expondremos tanto el análisis sintáctico oracional metódico como la explicación que desarrolla, a modo de reflexión gramatical, las funciones que aparecen en las estructuras analizadas.

Por cuestiones de espacio, presentamos el modelo posible de metodología de análisis sintáctico y reflexión gramatical sobre los tres primeros grupos de oraciones. No obstante, en el listado se identifican y encierran, entre ángulos, todas las subordinadas adjetivas. En el proceso de marcación utilizamos el rojo para identificar el predicado y el azul para el sujeto. Asimismo, los núcleos de cada uno se destacan con negrita y las funciones sintácticas de cada componente que modifica al núcleo del sujeto o del predicado, cuando corresponden a sintagmas o grupos de palabras, se marcan con el subrayado. Por último, se identifica en el renglón siguiente y mediante abreviaturas, el tipo de función sintáctica que desempeña cada componente[19].

1)

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En la oración principal encontramos, por un lado, el predicado, compuesto por el núcleo verbal (cruza) y un adjunto (a través de ella) y, por otro, el sujeto en posición posverbal, integrado por el especificador (la), un modificador (llamada)[20], el núcleo (ruta del desierto) y un modificador del núcleo del sujeto que se presenta en forma de subordinada adjetiva. Como podemos observar, dentro del sujeto, encontramos una estructura oracional completa, es decir, con su propio sujeto y predicado, pero dependiente de la oración principal por encontrarse en un nivel inferior en la jerarquía sintáctica y vinculada tanto sintáctica como semánticamente al referente anterior que es “ruta del desierto”. Se trata de una oración subordinada adjetiva que se inserta en la estructura mayor para ampliar, detallar o especificar el alcance del sustantivo al que modifica. En este caso, la subordinada adjetiva que acompaña al sintagma nominal ruta del desierto, tiene por objetivo expresar una aclaración respecto del espacio que recorre esa ruta y funciona sintácticamente como un modificador.

Las subordinadas adjetivas, en general, están encabezadas por el pronombre relativo “que”, pero también se pueden construir con otros, como por ejemplo, cuyo y donde. Estos pronombres tienen la particularidad de desempeñar una función sintáctica, es decir, como son el nexo que vincula el sustantivo con la subordinada que lo modifica, portan el rol sintáctico de ese sustantivo y actúan a modo de reemplazo dentro de la oración subordinada.

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Aquí, el pronombre relativo “suplanta” o reemplaza a “ruta del desierto” y, en el caso de esta oración subordinada funciona como sujeto; el resto es el predicado. El predicado de la subordinada está conformado por el verbo que concuerda con el sustantivo al que reemplaza el relativo (ruta del desierto) y un adjunto que, semánticamente expresa idea de lugar o espacio.

2)

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En esta oración encontramos el sujeto en posición inicial compuesto por el sustantivo núcleo del sujeto (parte), un adjetivo que funciona como modificador (gran) y un sintagma preposicional que opera como otro modificador (de su territorio). Por su parte, el predicado se conforma de una frase verbal núcleo del predicado (supo ser), un sintagma preposicional con función de adjunto con matiz temporal (a principios del siglo XX) y un sintagma nominal que funciona como  predicativo subjetivo obligatorio, debido a la presencia de la forma verbal “ser” (una zona fértil donde florecían las colonias agrícolas). En el interior de este sintagma nominal nos encontramos con una estructura recursiva (es decir, con una oración dentro de la oración principal) con su propia forma verbal conjugada y, por lo tanto, con su propio sujeto y predicado. Nuevamente se trata de una subordinada adjetiva, pero en este caso, está encabezada por el pronombre relativo “dónde” y modifica al sustantivo zona que se encuentra dentro del PSO. A diferencia de lo que ocurre con el relativo “que” en las subordinadas adjetivas (reemplaza a un sustantivo y por ende toma la función del sustantivo al que sustituye), el relativo “donde” siempre opera como un adverbio con matiz de lugar y va a relacionar la subordinada adjetiva con ese lugar tanto sintáctico como semántico respecto del cual se desea agregar información breve mediante el recurso gramatical de la subordinación, en otras palabras, agrega una especificación del lugar, lo restringe y, de esta manera, ubica a los lectores en un espacio particular. Entonces, la subordinada adjetiva presenta, por un lado, un predicado conformado por el relativo donde que funciona como adjunto y que relaciona ambas estructuras y un verbo conjugado como núcleo y, por otro, el sujeto integrado por un especificativo (las), un núcleo nominal (colonias) y un modificador (agrícolas).

3)

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Esta oración presenta una complejidad mayor que las anteriores puesto que se trata de una construcción oracional coordinada y, en su interior, encontramos estructuras recursivas subordinadas tanto en el sujeto como en el predicado. El sujeto de la oración principal se compone de un núcleo (Río Atuel), un especificador (el) y un modificador que es, a su vez, una oración subordinada adjetiva.  En este caso, el relativo “que” funciona como nexo que vincula la estructura recursiva con la oración principal y, como ese pronombre reemplaza al núcleo del sujeto (Río Atuel), funciona de la misma manera en la subordinada, es decir, como sujeto. Por su parte, el predicado se compone del núcleo verbal (nace) y dos sintagmas que funcionan como adjuntos diferentes (con matiz de lugar) porque son estructuras que tienen libertad posicional, es decir, pueden intercambiar su “lugar” sintáctico sin que se afecte el significado (en Mendoza por un lado y junto a la cordillera de Los Andes, por otro).

La oración principal tiene una estructura coordinada al presentar dos verbos en el mismo nivel sintáctico: era y llegaba; cada uno presenta sus propios modificadores. El primero (era) es un verbo copulativo; estos verbos exigen la presencia de una función sintáctica obligatoria, denominada predicativo obligatorio, para completar su significación y puede estar compuesto por una palabra o por un sintagma, como en este caso (la principal fuente de agua de la zona occidental de la provincia). El segundo verbo (llegaba) se encuentra modificado por un sintagma preposicional que funciona como adjunto (hasta el Río Colorado, al sur, que desemboca en el Océano Atlántico). En el interior de ese adjunto encontramos una subordinada adjetiva que se inserta en la estructura gramatical para añadir información sucinta respecto del Río Colorado. Está compuesta por el pronombre relativo “que” en función de sujeto, ya que se vincula y opera como reemplazo del sustantivo propio Río Colorado y el predicado compuesto de un núcleo verbal (desemboca) y un sintagma preposicional con función de adjunto con matiz locativo (en el Océano Atlántico).

4)

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En esta oración en voz pasiva[21] también detectamos dos estructuras de diferente jerarquía sintáctica. Por un lado, la oración principal y, por otro, la subordinada adjetiva encabezada por el pronombre relativo (que) localizado en el predicado. Las oraciones en voz pasiva registran un uso frecuente en los textos producidos en el ámbito periodístico pues permiten, no solo poner en primer plano el resultado del hecho y relegar a un segundo plano el agente del evento producido, sino también, eliminar directamente el agente (Gaiser, Forte y Ferrato, 2017). En la oración que estamos analizando, (cuya versión en voz activa sería «Mendoza arrebató el río Atuel a los pampeanos») el recurso permite omitir el agente, es decir, aquel que ejecuta la acción de arrebatar, en este caso, Mendoza y poner en primer plano el tema que es el Río Atuel.

La oración principal consta de un sujeto en posición preverbal y un predicado. El sujeto se compone de un determinativo artículo (el), un núcleo (agua) y un sintagma preposicional que cumple la función de modificador (del Atuel). Por su parte, el predicado está conformado por una frase verbal pasiva como núcleo (fue arrebatada). Este tipo de verbos, llamados transitivos, exigen la presencia de argumentos o modificadores obligatorios, los denominados objetos directos y/u objetos indirectos ya que, sin esos componentes, el verbo no completa su significación. En el ejemplo que estamos analizando, el arrebato siempre es a alguien, y ese alguien funciona sintácticamente como objeto indirecto, es decir, un sintagma preposicional, generalmente encabezado por “a” y en pocas ocasiones por “para” y que remite a persona o cosa personificada (a los pampeanos). El predicado se completa con un sintagma preposicional con función de adjunto. En el interior de este adjunto encontramos otra subordinada adjetiva encabezada con el pronombre “que”, cuya función es agregar una breve referencia temporal que completa el sentido del sintagma. Nuevamente ese relativo reemplaza al sustantivo consecuencias, que funciona como sujeto de la subordinada ya que concuerda en número con el verbo en plural que forma parte de la misma estructura recursiva (las consecuencias persisten hasta el día de hoy); el predicado se completa con el sintagma preposicional en función de adjunto con matiz temporal.

5)

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En esta última oración que analizaremos, encontramos una estructura oracional principal con sus correspondientes segmentos interdependientes (sujeto y predicado) y, en el interior del sujeto, identificamos otra estructura oracional completa pero en un grado de jerarquía menor o dependiente, en este caso, una nueva subordinada adjetiva. El sujeto de la oración principal consta de un especificador (los), un núcleo y una subordinada adjetiva que funciona como modificador del núcleo. Por su parte, el predicado presenta un núcleo verbal copulativo, su correspondiente predicativo obligatorio y un adjunto (ya que tiene libertad posicional). En un nivel de jerarquía menor y dependiente de la oración principal, la subordinada adjetiva se compone del pronombre relativo en función sujeto (el que reemplaza a puentes), el núcleo verbal (cruzan) que concuerda con ese sujeto plural y un objeto directo que responde a la transitividad del verbo al que acompaña.

  • Actividad de sistematización y consolidación

 Identificar y analizar las subordinadas que se encuentran en el último apartado de la nota periodística.

2.2.5. Proyecto de escritura

Incorporar a la nota un último apartado que registre el nuevo acontecimiento en esta historia del río robado y que da un vuelco en la causa legal por la recuperación del Atuel para los pampeanos. Para ello:

  1. Investigar el fallo de la Corte Suprema del día 17 de julio de 2020 y su tratamiento en los portales digitales de La Pampa (Diario Textual, Dos Bases, Radio Kermés, Diario El Diario, La Arena, entre otros).

  2. Exponer oralmente lo investigado.

  3. Acordar de manera colectiva aquellos aspectos que deben estar presentes en el apartado a escribir.

  4. Incorporar al menos una voz ajena y utilizar los mecanismos de citación correspondientes.

  5. Incorporar al menos 4 oraciones subordinadas adjetivas que amplíen la significación de los sustantivos que seleccionen (dos especificativas y dos explicativas).

  6. Buscar alguna imagen que permita ilustrar esta nueva instancia y elaborar el epígrafe.

2.2.6. Conceptos disciplinares involucrados

  • Noción de paratexto y los elementos que se incluyen en esa categoría: título, subtítulo, epígrafe, fotografías si hubiere, dirección web de procedencia, lugar y fecha de publicación, entre otros.
  • Características genéricas de la nota periodística y superestructura.
  • Oración simple y oración compleja. Oración subordinada adjetiva.
  • Subjetivemas
  • Proposiciones subordinadas adjetivas.
  • Mecanismos gramaticales para la incorporación de la voz ajena.

2.3. Agua para el molino de la lengua: figuras poéticas en la argumentación

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Para este tercer apartado, hemos elegido un viejo texto, tomado de la mítica revista Caldén, dependiente de la Dirección General de Cultura y Educación. El artículo se incluye en el número correspondiente al 2º semestre de 1957. En ese momento, Juan Ricardo Nervi era su director [22]. Dirigió la revista entre 1957 y 1960. 

“Agua para el molino de la lengua” hace hincapié en que al contenido geográfico; se agregan aspectos relativos a la forma en que se nombra el río y al origen de la toponimia. También el texto alude a la literatura, a las leyendas que exponen creencias sociales sobre la vida y la muerte, sobre los rituales y las pautas culturales de los pueblos originarios de la zona.

El río Atuel: toponimia y leyenda

Hacia el paralelo 35, que atraviesa el meridión sanluiseño, el río Desaguadero pasa a denominarse río Salado, a cuyo caudal confluyen el Tunuyán y el Diamante. i

Más abajo ii, la pujanza del Atuel revitaliza su trajinar con el ímpetu de la savia nueva en un viejo tronco. El río queda allí, en el nudo gordiano de la confluencia, atado al palenque del progreso mendocino como un bagual cautivo. Pero no siempre fue así. Antaño, cuando todavía la ambición del hombre no había oteado la dimensión económica de tanta inmensidad de hectáreas irrigadas, el río era el límite espiritual en el orbe religioso de los aborígenes. En efecto, desde allí en más, esto es, hacia el sur de la travesía puntana, casi al filo del delta que configura el Diamante al topar el Desaguadero, comienza la zona misteriosa del extenso país ranquelino. El Atuel cierra, en su curso, la superficie trapezoidal conocida por “Pampa de la Varita”, con el Chalileo al este y el ya citado Diamante al Norte. En la tradición se engarza la toponimia y en ella hay notas sustanciales de superstición y de leyenda que dan al vocablo esa sugestión que rebalsa el dique con que la civilización detiene sus aguas.

Buceando en la toponomástica iii, constatamos que las acepciones acordadas a la palabra “Atuel” coinciden con la tradición legendaria, adjudicada a la zona que nos ocupa. “Atuel: Donde hay quejidos”, dice Olascoaga 1. Esta breve versión es convalidada por el Dr. Groeber quien, empero, no ha encontrado el vocablo en ningún diccionario araucano. No obstante, el destacado investigador recurre al aporte oral de un indígena culto de nombre Millán, que le dijo que “el nombre debía significar quejido, proveniente, quizá de “athú, athúthúy, o sea: “ay, ay, quejidos del que le duele algo”. Esta misma versión es la dada –textualmente por J. M. de Rosas (“athúthúy –emvotl”) sin que se sepa si el tal indio Millán o Groeber la tomaron de su Gramática y Diccionario. 2 La terminación “el” (Athú-el) podría ser entonces el participio que termina con esta partícula, según la Gramática araucana de Augusta. iv

No satisfizo al Dr. Groeber esta interpretación, al punto que supuso que “Atuel” fuera un vocablo araucanizado proveniente de otro idioma, suposición para él tanto más verosímil cuanto “que en tiempo del misionero Havestadt, el río tenía dos nombres: uno araucano, Pelahuen, y otro castellano: el río Atuel…” 3

Para Guaycochea “Atuel-Leuvú”, cuya grafía aborigen sería “am-tué Leufú”, el topónimo equivale a “corriente alma de la tierra” (Am, alma; tuel, corruptela de tué, tierra; Leuvú, corriente). Para este laborioso obrero de la toponomástica araucana, los “quejidos” no tienen el origen extrahumano, sobrenatural que se les adjudica. La verdad es que “siendo el líquido elemento de esta arteria fluvial el maná de la vida y necesidad de las poblaciones y especies ribereñas, su escasez por sequías periódicas motivó y motiva protestas y lamentaciones. Por eso algunos intérpretes traducen su necesidad en esta acepción: “Río de laslamentaciones” 4.

Eliseo A. Tello cree que el nombre auténtico es “Athéu Leufú”, haciendo de Atuel corruptela v de “Athéu (que se lee “atréu”, frío) o sea Corriente Fría, (Río Frío), lo que bien puede justificarse si se tiene en cuenta “que el estado de las aguas de ese río en cierta épocas del año es el de completa frialdad a causa de que al crecer, arrastra bloques de nieve congelada proveniente de los deshielo de la cordillera de los Andes, que forman su caudal 5.

Podrán ser acertadas o no las interpretaciones de Olascoaga, Guaycochea o Tello e, incluso, podrán tener visos de certeza esa duda crítica de Groeber que lo lleva por derroteros mocovíes en pos de la etimología. Pero lo cierto es que el “athúthúy” plañidero a que hacemos mención más arriba, ha dado pábulo a leyendas que se animan de sobrenaturalidad a influjo de ese clima de superstición en que todavía viven los comarcanos. El mismo Tello recoge la tradición ranquel según la cual era en las riberas de ese río donde iban a resucitar todos los indios de esa raza. El mito de la resurrección tenía, agreguemos, su complemento en el de la reencarnación. Distintos indigenistas coinciden en asignar a las tribus de raíz araucana no sólo creencia en la inmortalidad del alma sino también en ciertas formas de metempsicosis. La transmigración, como en las doctrinas de antaño y ogaño, se ajusta a ciertos cánones: elección de cuerpos más o menos perfectos, rango o abolengo, merecimientos ganados en la vida anterior, etc. Por lo general, los exorcismos del machí en la muerte de un cacique o capitanejo, así como las oraciones de las lloronas, se complementan con la exaltación de los méritos y hazañas del difunto y el pedido de que sus virtudes se reencarnen en el sucesor.

La de la resurrección a la vera del Atuel es leyenda que tiene su asidero concreto en el hecho de que los araucanos tenían predilección por los sitios húmedos para enterrar a sus muertos. ¿Cuál era el motivo? Veamos el testimonio de Diego de Rosales. vi Dice éste, en efecto, que “en muriendo un indio se junta toda la gente a enterrarle, y todos, aunque no sean sus parientes, se han de estar llorando veinte y cuatro horas y repelándose los cabellos. Y al cabo de un año le hacen las honras volviéndose a juntar todos, y para esto le desentierra, que por ser los lugares de los entierros muy húmedos se conservan con su carne. Y uno que tiene oficio de cirujano o anatomista le va cortando toda la carne, dejándole los huesos limpios, que seca al sol, y luego los va pintado de colorado y amarillo y otros colores, y la carne la entierra…”. El arqueólogo y antropólogo Milcíades Alejo Vignati, que toma esta cita de la “Historia General del Reyno de Chile. Flandes Indiano”, editada en Valparaíso en 1877, nos dice que Rosales creyó que los huesos así pintados eran depositados en una casa adyacente a la de los deudos, y luego transportados cada vez que, en su vida nómade, se movilizaban las tribus. No reparó Rosales en el hecho de que alguna vez tuvo que darse sepultura definitiva a los huesos, desde que no es posible que se cargue de aquí para allá y así que pasaran los años, con todo un osario familiar. De allí que Vignati, al destacar ese detalle, haya recurrido a la documentación de Falkner, que manifiesta que “cuando removían el esqueleto, lo cargaban en uno de los caballos favoritos que habían dejado vivir con ese objeto, lo engalanaban lo mejor que podían con mantas y plumas, y emprendían viaje “aunque sea de 300 leguas” hasta llegar al enterratorio situado “en la costa del mar océano”6. “Paquetes” funerarios como los mencionados (algunos con huesos pintados), destaquemos, han sido hallados por Lehmann Nitsche en la zona de San Blas, provincia de Buenos Aires. vii

Es indudable que, a medida que se fue estrechando el cerco y los grupos araucano-ranqueles se fueron replegando a instancias del avance de las fuerzas armadas del gobierno, las posibilidades de aproximarse a sus enterratorios costeros se fueron constriñendo. De allí que confiaran a la entraña húmeda del médano cercano a su “habitat” los despojos de sus muertos, y al río, en el tramo final del rito, la calidad de morada definitiva, acaso para que en su corriente se purificase el alma y transmigrara a otro ser limpia de culpas.

Las leyendas del Atuel han ingresado ya al campo de la superstición. Y, tal como consigna Tello –que vivió en el paraje– para los criollos del lugar la zona ha sido escogida por Dios para confinar en ella a las almas perversas que no tienen entrada en el paraíso. Por eso, cuando la calma es propicia e, incluso, puede percibirse “el ruido del silencio”, el aire se estremece con la vibración del gemebundo Athúthúy… athúthúy…” de las almas perdidas. Se dice entonces que es ese el castigo de Vuta-Huentrú (El-que-todo-lo-puede) impuesto a quienes infringieron sus leyes en la vida terrenal. Y si el forastero que arriba a esos pagos se le da por sugerir que la causa de esos lamentos y extraños silbidos puede ser el soplo del viento al colarse por las oquedades y grietas de los árboles ribereños, no faltará quien se santigüe para ahuyentar la sombra de Gualicho, proyectada en forma de duda sobre su espíritu… viii

 

Bibliografía

1 Manuel J. Olascoaga… “Estudio Topográfico de La Pampa y Río Negro” Tomo 1 (p. 13).

2 Juan M. de Rosas… “Gramática y Diccionario de la Lengua Pampa” (p. 203).

3 Pablo Groeber… “Toponimia Araucana” (p. 20-21).

4 I. Guaycochea… “Lenguaje Topográfico de La Pampa” (pg. 53). “Monitor de la Educación Común Nº 753, setiembre de 1935.

5 Eliseo A. Tello… “Toponimia Araucana del Territorio de La Pampa” (p. 56).

6 Milcíades A. Vignati… “Las Culturas Indígenas de La Pampa” (pp. 571-572).

 

FUENTE: Caldén. Revista Pampeana de Educación y Cultura. Santa Rosa, 2do. Semestre, 1957.

2.3.1. Notas para la intervención docente durante la lectura

i. Confrontar el primer párrafo con la información geográfica.

ii. ¿Qué significa el locativo “abajo” en el texto?

iii. Toponomástica: sinónimo de toponimia (procede del italiano).

iv. Félix José de Augusta (1860-1935), médico y misionero de origen judeoalemán, estudió las costumbres y la lengua del pueblo mapuche. Se destacó por los estudios lingüísticos relativos al mapudungun. Gramática araucana es un libro de su autoría publicado en 1903.

v. Corruptela, término que aplicado al lenguaje refiere a la alteración lingüística, por ejemplo, de quienes no dominaban el latín, que influyeron en su evolución hacia las lenguas vernáculas.

vi. Diego de Rosales, historiador y misionero jesuita, nacido en Madrid, llegó a Lima y luego, hacia 1629, fue enviado a Chile. Su obra, escrita en 1674, fue publicada dos siglos después, por Benjamín Vicuña Mackena.

vii. Roberto Lehmann Nitsche, médico y antropólogo de origen alemán. Vivió en Argentina entre 1887 y 1930. Fue Director del  Departamento de Antropología del Museo de La Plata. Entre 1900 y 1926, recorrió el territorio argentino de norte a sur. Parte de sus recopilaciones fueron publicadas póstumamente,  Historia y conocimiento oral mapuche. Sobrevivientes de la “Campaña del Desierto” y la “Ocupación de la Araucanía” (1899-1926).

viii. El Gualicho (en mapudungun, “alrededor de la gente”) también conocido como Gualichú, Walichú, Hualicho o Gualitxo, es un tipo de espíritu o ser dañino presente en las mitologías originarias del Sur Americano, en las etnias Ranquel, Pampa, Mapuche, y en la cultura Tehuelche.

2.3.2. Caracterización del texto

  • Aspectos textuales, discursivos y socioculturales

“El río Atuel: toponimia y leyenda” es un ensayo. Según la clásica afirmación de Alfonso Reyes: “El ensayo, género mixto, centauro de los géneros, responde a la variedad de la cultura moderna, más múltiple que armónica” (41). La idea de “género mixto” expresada por el mexicano habla de la dificultad para establecer los límites del género. Los estudios sobre el ensayo coinciden en algunos rasgos como “meditación escrita en estilo literario”; “literatura de ideas que, a menudo lleva la impronta personal del autor” (Skirius 9); “interpretación de interpretaciones”, el ensayo “hace inteligible el mundo al dotarlo de sentido; por la interpretación, se gestan nuevos conceptos y nuevos símbolos, por la interpretación la inteligibilidad se hace valor” (Weinberg El ensayo… 21); “literatura ancilar”, en el sentido en que Alfonso Reyes expone el concepto. Esta última característica implica, según palabras John Skirius, que “los elementos literarios están prestados en el ensayo cuyo tema y propósito no son básicamente literarios” y agrega, siguiendo a Reyes, “es la literatura mitad lírica, mitad científica” (10).  Aun en el marco de su condición escurridiza, la hibridez señalada en la metáfora de Reyes parece constituir el elemento distintivo y constitutivo del género. Esa confluencia  entre  la literatura y los géneros “objetivos” o de la “verdad” aparece en el también clásico aporte de Enrique Anderson Imbert:

El ensayo es una composición en prosa, discursiva, pero artística por su riqueza de anécdotas y descripciones, lo bastante breve para que podamos leerla de una sentada, con un ilimitado registro de temas interpretados en los tonos y con entera libertad desde el punto de vista muy personal. Si se repara en esta definición más o menos corriente, se verá que la nobilísima función del ensayo consiste en poetizar en prosa el ejercicio pleno de la inteligencia y la fantasía del escritor. El ensayo es una obra de arte construida conceptualmente; es una estructura lógica, pero donde la lógica se pone a cantar (“Defensa del ensayo” 347).

En otro lugar, Anderson Imbert distingue la prosa discursiva de la prosa literaria: “La prosa discursiva, ascéticamente, se reduce a una lengua denotativa; la prosa literaria, orgiásticamente, se entrega a todas las licencias que infringen la lengua sensata” (Qué es la prosa 42).

En relación con la definición de Anderson Imbert, Skirius señala que la regla de la extensión no se cumple si pensamos en Radiografía de la pampa, de Ezequiel Martínez Estrada, un ejemplo del siglo XX, o podríamos agregar, Facundo Faustino D. Sarmiento, si nos remontamos al siglo XIX, entre muchos otros. En cambio, es un rasgo que unifica a un corpus amplio, sobre todo, a aquellos textos que han circulado en el ámbito de las publicaciones periódicas, ya sea en revistas culturales o en periódicos informativos. Otra de las influencias del periodismo que se menciona es el estilo seductor para tentar la curiosidad del lector.

El texto que analizamos responde a la caracterización realizada. Por un lado, se trata de un texto publicado en una revista y pretende construir un lector interesado en temas literario culturales anclados en el territorio. Por otro, en el desarrollo temático, utiliza el conocimiento existente y prestigioso sobre el asunto tratado y le agrega una impronta poética. Así se constituye en un ejemplar textual que manifiesta esa confluencia entre la ciencia y la literatura. Si revisamos el orden de la información constatamos: en el primer párrafo, se ubica geográficamente el río Atuel; en el segundo, se menciona el cambio ocurrido con el corte del río y ancla el asunto en la toponimia; hasta el sexto párrafo agrega el conocimiento existente y fundado sobre ese tópico y, en ese mismo párrafo, vincula la toponimia con las leyendas escatológicas que, a modo de creencias socioculturales y religiosas, funcionaron en la comunidad originaria de la zona. La existencia de tales creencias aparece fundada con prueba explícita procedente de la investigación antropológica. Los últimos dos párrafos son explicaciones acerca de cómo esas convicciones, en el presente de la escritura, componen el acervo literario regional. De hecho, el último párrafo es una pieza poética que integra los elementos típicos del paisaje y del clima. El aporte científico se sustenta con la bibliografía final y todo el despliegue discursivo se matiza con un estilo de gran elaboración que combina la denotación científica con la connotación poética.

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Finalmente, es posible considerar a este texto como un ejemplar del género ensayo si recurrimos al contexto de producción. Como señalábamos arriba, el texto fue publicado en Caldén, revista de la Dirección Provincial de Cultura de La Pampa, en su segundo número. La edición de la revista forma parte del conjunto de acciones que se realizaron desde el gobierno de La Pampa en pos de la institucionalización de la cultura. Recordemos que, en 1952, había sido definido el estatuto de provincia y, en 1957, comienza a publicarse esta revista con Ricardo Nervi como su director. Podríamos pensar que el mismo Nervi sea el autor de este ensayo.[23] El texto hace inteligible un fragmento del universo pampeano, lo dota de valor y aporta a los temas de la “pampeanidad” que, por esos años, el campo cultural pretendía conformar. Esos temas “típicamente pampeanos” giraban en torno de la falta de agua, la nostalgia por el río perdido y, en consecuencia, el paisaje seco, el sustrato cultural ranquel, luego del genocidio perpetrado a la comunidad originaria en los años 1878/79.  En este sentido, al integrar un conjunto de escritos y de acciones vinculados a configurar la zona –provincia reciente– y explicarla es posible vincular este texto con la tradición del ensayo cultural en América Latina, con la práctica ensayística de construir la región con palabras y, en particular, con la palabra poética. Liliana Weinberg sostiene que “el ensayo hace siempre ostensible la existencia de una perspectiva sobre el mundo que se ha de interpretar” (“El lugar del ensayo” 17). La Pampa debía ser interpretada y ese era uno de los cometidos de la revista y del núcleo dirigente del momento; aunque, el sujeto de la enunciación se esfuerza por separarse de la materia enunciada. Predomina la tercera persona (la no persona, desde el punto de vista deíctico) y, en escasos momentos, aparece la primera del plural que enmascara o retira al yo a un segundo lugar de visibilidad para otorgarle centralidad a un conjunto “pampeano” o a un conjunto que habla de temas de La Pampa. El recorte temático elegido para nutrir la región requiere del primer plano, sin embargo en las figuras del lenguaje construidas para significar se deja ver el sujeto que enuncia que, recordemos, no firma el texto.

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  • Aspectos léxico-gramaticales

El estilo construido se logra con el uso de un léxico relativo a disciplinas específicas como la geografía, la topografía, la lingüística: “delta”, “superficie trapezoidal”, “deshielo”, “toponimia”, “toponomástica”, “acepciones”, “tradición legendaria”, “vocablo”, “diccionario”, “gramática”, “grafía”, “etimología”, entre otros.

Ese tipo de lenguaje técnico se combina con un acervo de uso general y expresiones poéticas, con algunos enunciados metafóricos: “[…] el Atuel revitaliza su trajinar con el ímpetu de la savia nueva en un viejo tronco”; “El río queda allí, en el nudo gordiano de la confluencia, atado al palenque del progreso mendocino como un bagual cautivo”; “esa sugestión que rebalsa el dique con que la civilización detiene sus aguas.”

También se utiliza una variedad de imágenes que construyen figuraciones de la zona, con sintagmas nominales tales como: “inmensidad de hectáreas irrigadas”, “la entraña húmeda del médano” y oraciones del estilo: “El aire se estremece con la vibración del gemebundo Athúthúy…athúthúy…”; “[…] puede ser el soplo del viento al colarse por las oquedades y grietas de los árboles ribereños”.

La sintaxis predominante es de oraciones complejas, aunque sin demasiada densidad preposicional. Y se combina con algunas oraciones simples. El uso de la tercera persona predomina en el texto y se incluyen otras voces. Respecto de esas inclusiones se establece con nitidez la frontera entre el discurso citante y citado. Las voces ajenas se introducen en estilo directo marcado con comillas y con una estructura de verba dicendi + cláusula subordinada con función objeto directo.

2.3.3. Actividades de comprensión lectora

  • Prelectura

Como actividades de prelectura se requiere un trabajo de interacción oral de anticipación respecto de los tres sustantivos integrados en el enunciado del título: río, toponimia, leyenda.

¿Qué saben del río Atuel? ¿Qué relación podría tener con la palabra leyenda? ¿Conocen alguna leyenda vinculada con el Atuel?

Explicar la etimología de la palabra: el término «toponimia» deriva etimológicamente del griego τόπος (tópos, «lugar») y ὄνομα (ónoma, «nombre»). Es una disciplina encargada de estudiar los nombres propios de los lugares.

Luego, revisar la fuente del artículo y reponer los datos respecto de Calden, el carácter de revista cultural y su importancia en cuanto a la institucionalización de la cultura en la provincia y en la ciudad.

Finalmente, antes de leer el texto, convendría contar con un mapa físico de la Argentina a fin de construir la representación adecuada de los aspectos geográficos a los que alude el primer párrafo. En un mapa, ubicar el recorrido del río Atuel e identificar la cuenca hídrica Desagüadero – Salado – Chadileuvú -Curacó y reponer la información geográfica necesaria. Puede consultarse el documento cartográfico ubicado en el repositorio de la Secretaría de Recursos Hídricos de La Pampa: https://recursoshidricos.lapampa.gob.ar/images/Cuenca_Rios_Desaguadero-Salado.jpg.[24].

  • Lectura

Se propone la realización de una lectura completa, en voz alta, a cargo de un/a estudiante o del/la docente.

Luego una lectura por párrafos con intención de realizar aclaraciones o agregados de información (según las notas que aparecen a continuación del texto).

  • Poslectura

1) Explicar los siguientes enunciados tomados del texto:

El río queda allí, en el nudo gordiano de la confluencia, atado al palenque del progreso mendocino como un bagual cautivo.

Y si el forastero que arriba a esos pagos se le da por sugerir que la causa de esos lamentos y extraños silbidos puede ser el soplo del viento al colarse por las oquedades y grietas de los árboles ribereños, no faltará quien se santigüe para ahuyentar la sombra de Gualicho, proyectada en forma de duda sobre su espíritu…

2.3.4. Sistematización de contenidos gramaticales

Proponemos aquí describir las formas gramaticales involucradas respecto de la inclusión de las voces ajenas en el texto o el procedimiento de citas, denominación más pertinente para textos no ficcionales.

En los textos del universo informativo cuya función referencial es predominante —aunque, como en este caso, haya un trabajo con el lenguaje— encontramos dos modos fundamentales de inclusión de otras voces: el estilo directo y el estilo indirecto o cita directa y cita indirecta[25]. Graciela Reyes señala que la distinción entre cita directa e indirecta es básicamente sintáctica.

Se denomina estilo directo /cita directa a la inclusión literal de los dichos por otro sujeto diferente de la voz enunciadora y estilo indirecto/ cita indirecta a la reformulación, es decir, el sujeto de la enunciación dice, con sus palabras y de forma diferente, el contenido informativo dicho por otro.

 

A continuación, se copian fragmentos del texto en los que se incluye palabra ajena:

  1. “Atuel: Donde hay quejidos”, dice Olascoaga.
  2. No obstante, el destacado investigador recurre al aporte oral de un indígena culto de nombre Millán, que le dijo que “el nombre debía significar quejido, proveniente, quizá de “athú, athúthúy” …
  3. No satisfizo al Dr. Groeber esta interpretación, al punto que supuso que “Atuel” fuera un vocablo araucanizado proveniente de otro idioma, suposición para él tanto más verosímil cuanto T“que en tiempo del misionero Havestadt, el río tenía dos nombres: uno araucano, Pelahuen, y otro castellano: el río Atuel…”
  4. Para Guaycochea “Atuel-Leuvú”, cuya grafía aborigen sería “am-tué Leufú”, el topónimo equivale a “corriente alma de la tierra” (Am, alma; tuel, corruptela de tué, tierra; Leuvú, corriente).R Para este laborioso obrero de la toponomástica araucana, los “quejidos” no tienen el origen extrahumano, sobrenatural que se les adjudica.
  5. Eliseo A. Tello cree que el nombre auténtico es “Athéu Leufú”… El mismo Tello recoge la tradición ranquel según la cual era en las riberas de ese río donde iban a resucitar todos los indios de esa raza.
  6. Distintos indigenistas coinciden en asignar a las tribus de raíz araucana no sólo creencia en la inmortalidad del alma sino también en ciertas formas de metempsicosis.
  7. Veamos el testimonio de Diego de Rosales. Dice éste, en efecto, que “en muriendo un indio se junta toda la gente a enterrarle, y todos, aunque no sean sus parientes, se han de estar llorando veinte y cuatro horas y repelándose los cabellos. Y al cabo de un año le hacen las honras volviéndose a juntar todos, y para esto le desentierra, que por ser los lugares de los entierros muy húmedos se conservan con su carne. Y uno que tiene oficio de cirujano o anatomista le va cortando toda la carne, dejándole los huesos limpios, que seca al sol, y luego los va pintado de colorado y amarillo y otros colores, y la carne la entierra…”.

Como primera tarea, en conjunto el/la docente y los /as estudiantes realizarán una observación partiendo de saberes intuitivos respecto de cómo se establece la diferencia entre la palabra ajena y la palabra propia del sujeto de la enunciación; qué marcas gráficas se utilizan. También se podrá solicitar que se subrayen los nombres propios o los sustantivos que refieren a las personas cuyas palabras se incluyen.

La segunda tarea será clasificar los fragmentos en dos grandes grupos: los que utilizan las comillas para incluir la voz y los que no las utilizan. Se podrán identificar con marcas. En este caso, usamos el sol (R) para los enunciados que tienen comillas y el hielo (T) para los que no las llevan.

Al realizar esa identificación, se puede observar que el autor recurre a la combinación de las dos formas, ya que en la misma oración aparecen los dos estilos. Ello no significa que haya confusión de voces o que la frontera entre el discurso citante (enunciador) y discurso citado (voz ajena) no sea nítida.

Desde el punto de vista gramatical ambos estilos o ambos tipos de citas, en la estructura más clásica, tienen un elemento en común: el tipo de verbos que se emplea. Los verbos que se utilizan con el fin de incluir qué dice o qué piensa otra persona nunca serán verbos que refieran a acciones físicas, sino a acciones mentales. Son los denominados verbos de habla o verba dicendi: decir, comentar, expresar, señalar, consignar, entre otros; aunque el universo de significado de los verbos posibles puede ser más amplio que los contenidos lingüísticos y abarcar contenidos psicológicos, intelectuales, referidos a la creación, a la imaginación: creer, ignorar, comprender, pensar, imaginar, lamentar, la lista podría seguir.

El verbo que da lugar a la palabra ajena es un verbo transitivo. El objeto directo está constituido por el contenido de la voz ajena y puede ser reemplazado por un pronombre neutro (dijo eso /esto).

Ejemplo:

“No todas las citas se manifiestan o caben en una oración […] la cita es un fenómeno discursivo, no oracional” (Reyes 9). Además, Reyes señala que todas las citas tienen en común el hecho de ser representaciones de discurso (12).  Sin embargo, requiere de formas gramaticales para su inclusión.

Según Concepción Maldonado, la cita directa suele estar construida con una expresión introductoria que contiene el verbo de habla, que tiene libertad posicional y con el contenido citado.

En (1), encontramos esa estructura, aunque en distinta posición: en primer lugar aparece el contenido citado y luego la llamada expresión introductoria que contiene el verbo de habla conjugado en tiempo presente, en este caso.

Con este modelo se propone como actividad, identificar en los otros fragmentos los verbos de habla que dan lugar a la voz ajena y marcar, con un color, los verbos de habla y, con otro color, los verbos que no refieren estrictamente a la acción de decir, pero sí a acciones intelectuales que habilitan la inclusión de otras voces o de otros documentos o testimonios.

Podemos percibir que en los enunciados que tienen el sol (R) encontramos verbos de habla, marcados con color azul: dice, dijo, dice. En los tres casos, encontramos la palabra ajena entre comillas. En cambio, los ejemplos marcados con el hielo (T) utilizan otros verbos que refieren a acciones intelectuales más generales, están marcados con verde: recurre, supuso, sería, cree, recogen, coinciden.

Esta distinción nos permite diferenciar la forma clásica de construir el estilo directo y el estilo indirecto de  ciertas formas no clásicas.

(5) Eliseo A. Tello cree que el nombre auténtico es “Athéu Leufú”… El mismo Tello recoge la tradición ranquel según la cual era en las riberas de ese río donde iban a resucitar todos los indios de esa raza.

Estilo indirecto:

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La cláusula marcada con  <> es  definida como “oración sustantiva”; depende de un verbo de habla + que y lo que sigue es la reformulación de lo dicho por otro.

[El mismo Eliseo Tello recoge la tradición…] en cambio, al no incluir un verbo de habla, la reformulación de la voz es mucho más radical: el sujeto de la enunciación no solo dice lo que dijo ese sujeto aludido, sino que dice lo que hace “recoge”. Es una forma no clásica.

Otra forma no clásica es la que vemos en (4) y en (6). En cuatro, se utiliza la preposición “para” y el verbo ser: “Para… sería …”. No se utiliza verbo de habla, ni estructura de objeto directo. Y en (6), se utiliza una forma de validación de la voz propia: “Distintos indigenistas coinciden en…” Se utiliza un verbo de acción intelectual que no admite objeto directo.

El estilo directo:

(1) “Atuel: Donde hay quejidos”, dice Olascoaga.

(2) Millan le dijo que “el nombre debía significar quejido, proveniente, quizá de “athú, athúthúy” …

(7) Veamos el testimonio de Diego de Rosales. Dice éste, en efecto, que “en muriendo un indio se junta toda la gente a enterrarle, y todos, aunque no sean sus parientes, se han de estar llorando veinte y cuatro horas y repelándose los cabellos. Y al cabo de un año le hacen las honras volviéndose a juntar todos, y para esto le desentierra, que por ser los lugares de los entierros muy húmedos se conservan con su carne. Y uno que tiene oficio de cirujano o anatomista le va cortando toda la carne, dejándole los huesos limpios, que seca al sol, y luego los va pintado de colorado y amarillo y otros colores, y la carne la entierra…”

Si observamos las marcas en (2) y en (7), el estilo directo se forma con un verbo de habla + que + discurso ajeno entre comillas. En (1) vemos discurso ajeno entre comillas + verbo + sujeto. Es mucho más simple su composición.

Desde el enfoque estructuralista, se consideran subordinadas sustantivas a las construcciones que cumplen la función de los sustantivos. Así, la estructura que depende de verbo de habla + <que + discurso ajeno> cumple la función de objeto directo.

En cambio, en (1) no hay un que subordinante; sin embargo, <Atuel: Donde hay quejidos> también es un objeto directo.

Ángela Di Tullio denomina a estas estructuras que dependen de verbos de habla “oraciones sustantivas”. Esta denominación involucra tanto el caso de estilo directo en (1), en (2) y en (7), que son los ejemplos que aparecen en el texto abordado.

Desde el punto de vista de la escritura es muy importante la manipulación de las distintas formas posibles de la incorporación de la palabra ajena, por lo tanto, un ejercicio muy necesario consiste en la transformación del estilo directo al indirecto.

Proponemos como modelo, el trabajo reformulativo de (1) y de (7) en la pizarra y en voz alta para que los/as estudiantes puedan seguir el razonamiento.

(1) Olascoaga dice que Atuel significa el lugar donde hay quejidos.

En este ejemplo, se pueden reponer significados que estaban elididos en el original, para que resulte más completo y comprensible.

No obstante, la reformulación suele ser más breve; es una estrategia resuntiva y puede ser variable. Generalmente, el registro utilizado es el del enunciador, por lo tanto, se actualiza el léxico al momento presente de la escritura.

La siguiente es una forma posible:

(7) Diego Rosales dice que cuando un indio muere, se junta la gente y lloran durante un día. Al año siguiente, se vuelven a reunir para recordarlo y lo desentierran. Eso es posible porque los lugares de enterramiento son húmedos. Le quitan la piel y la carne para dejar los huesos limpios; se los deja secar al sol y se los pinta. Luego la carne se entierra.

También se puede solicitar que el pasaje al estilo indirecto se realice con el uso de los verbos en pasado. Esa forma tiene mayor complejidad, pero es útil porque siempre que se expone lo que otro dijo, se hace a posteriori.

Por ejemplo:

(7) Diego Rosales narra la ceremonia de la muerte entre los indios. Dice que la gente se juntaba y todos lloraban durante veinticuatro horas. Al año siguiente, se volvían a reunir y desenterraban el cadáver ya que los enterratorios estaban en lugares húmedos. Lo limpiaban, le quitaban la piel y la carne, que era enterrada y pintaban los huesos una vez que los secaban al sol.

Para la actividad individual de consolidación extraemos los dos últimos fragmentos en los que se ha incluido la voz ajena para realizar todo el trabajo de análisis desarrollado en el modelo.

En los siguientes fragmentos, a) clasificarlos según si se utiliza el estilo directo o el indirecto con los símbolos TR, según corresponda; b) marcar los verbos de habla con un color y los que refieren a otras acciones intelectuales con otro; c) extraer las estructuras verbo de habla + que + enunciado entre comillas y/o verbo de habla + que + enunciado reformulativo; d) transformar a estilo indirecto, el enunciado que esté en estilo directo.

  1. El arqueólogo y antropólogo Milcíades Alejo Vignati, que toma esta cita de la “Historia General del Reyno de Chile. Flandes Indiano”, editada en Valparaíso en 1877, nos dice que Rosales creyó que los huesos así pintados eran depositados en una casa adyacente a la de los deudos, y luego transportados cada vez que, en su vida nómade, se movilizaban las tribus.
  2. De allí que Vignati, al destacar ese detalle, haya recurrido a la documentación de Falkner, que manifiesta que “cuando removían el esqueleto, lo cargaban en uno de los caballos favoritos que habían dejado vivir con ese objeto, lo engalanaban lo mejor que podían con mantas y plumas, y emprendían viaje “aunque sea de 300 leguas” hasta llegar al enterratorio situado “en la costa del mar océano”

2.3.5. Actividad de escritura: construcción de la macroestructura informativa[26]

  1. Identificar y subrayar, en cada párrafo, sustantivos o sintagmas nominales que expresen de qué se habla. Cada expresión subrayada debe indicar la información nueva.
  2. Elaborar una oración con cada una de las expresiones subrayadas. La oración debe expresar qué se dice de ese tema o información.
  3. Indicar cuál es la tesis que el autor plantea en relación con la toponimia que le permite vincular ese significado con la creencia religiosa de las comunidades mapuches.
  4. Reelaborar, en un nuevo texto, las oraciones formuladas en 3) e incluir una que contenga la tesis. Para eso, a) incorporar conectores y marcadores textuales de enlace, según las relaciones semánticas existentes en el texto fuente, b) incluir formas pronominales o sinonimia para evitar repeticiones, c) reformular expresiones connotativas, d) incluir la información procedente de otras voces que sea necesaria y, en ese caso, usar el estilo indirecto.
  5. Leer la leyenda que se incluye a continuación y responder: ¿Qué relación puede establecerse entre el suceso narrado y la tesis del autor?

El Origen del Río Atuel

En el sur de la actual provincia de Mendoza vivía la tribu del cacique Talú. El padre de Talú murió cuando este era aún muy joven, pero a pesar de su corta edad supo asumir su rol y gobernar a su pueblo con sabiduría. La vida de la tribu era pacífica y feliz, pero una gran sequía comenzó a azotar la región. Los ancianos y los niños más pequeños fueron los más afectados por la falta de agua, y pronto se dieron las primeras muertes. Sin dudar un instante, Talú reunió a sus hombres y partió con ellos en busca de agua para su pueblo. En varias ocasiones recorrieron territorios por los que nunca antes habían transitado, pero sólo encontraron tierra reseca y cuarteada por el sol abrasador. Durante una de estas expediciones Talú conoció a una bella muchacha que vivía sola en un valle. El joven cacique habló con ella y decidió llevarla a vivir con su pueblo, al que ella no tardó en integrarse. Un profundo cariño nació entre ambos, y ella le confesó que su nombre era Clara, era huérfana, y había vivido sola en el valle durante años. Luego de varios meses decidieron casarse, y poco tiempo después nacía un bello niño al que llamaron Atuel. Pese a la profunda alegría que les provocaba el nacimiento de Atuel, los miembros de la tribu no festejaron porque la prolongada sequía ya se había cobrado la vida de numerosos niños y ancianos. Los hombres blancos no tardaron en enterarse de la desesperante situación, y decidieron atacar para tomar control de los territorios. Los combates fueron feroces, pero los debilitados indios finalmente fueron vencidos, y todos los hombres de la tribu, incluido Talú, fueron asesinados. En medio de la confusión, Clara pudo esconderse con su hijo recién nacido, y cuando los hombres blancos finalmente abandonaron el lugar, sólo dejaron viudas, huérfanos y algunos hombres agonizantes. Clara tomó entre sus brazos al pequeño Atuel y se encaminó hacia las altas montañas, allí donde cae el sol. Ascendió hasta una de las cumbres y rogó a los dioses que enviasen agua para que los sobrevivientes de la tribu pudiesen salvarse. Pasaba el tiempo y nada ocurría, así que Clara decidió ofrendar su vida y la de su hijo a los dioses. Al momento de morir, cada uno dejó caer una lágrima, y de ellas brotó un caudaloso río que se abrió paso por la tierra reseca hasta llegar a la aldea. Las mujeres dieron de beber a los niños y luego de mucho tiempo, volvieron a oírse risas en la aldea. Las más ancianas buscaron a Clara y su hijo, pero al no encontrarlos comprendieron que ellos eran los causantes de aquel milagro. El río trajo nuevamente la vida al lugar, y por las noches su corriente arrullaba a la aldea con un sonido especial, parecido al llanto de un niño. Todos comprendieron que esas aguas conservaban el espíritu de Atuel, y así decidieron dar al río el nombre del pequeño heredero.

7) “El río Atuel: toponimia y leyenda” es un ensayo. Entre las características de este género de textos se menciona que sustentan una postura personal de quien escribe. Se describe como “literatura mitad lírica, mitad científica” y, para ello, se realiza una combinación de lenguaje denotativo, procedente de la ciencia y de lenguaje connotativo propio de la prosa artística.

  1. Explicar de qué modo se incluyen, en el texto, las pruebas científicas que validan la veracidad de la información.
  2. Realizar una lista de términos técnicos relativos a disciplinas científicas (geografía, topografía) y otra de expresiones connotativas y, en estos casos, explicar su sentido figurado.

2.3.6. Conceptos disciplinares involucrados 

  • Noción de resumen y otros aspectos relacionados para su elaboración como: palabras claves, oraciones temáticas, condiciones de textualidad.
  • Noción de tesis /argumentos.
  • Género ensayo.
  • Lenguaje denotativo y connotativo o figurado.
  • Metáforas, imágenes (figuras poéticas más utilizadas).
  • Sintagma nominal, oración compleja, cláusula subordinada sustantiva objeto directo.
  • Estilo directo.
  • Uso de comillas.
  • Narratología: leyenda, suceso, marco, personajes.
  • Aspectos socioculturales: temas de la literatura pampeana.

2.4. La argumentación en el ágora

Según la clasificación de la argumentación procedente de los antiguos, son tres los géneros que se identifican a partir del tipo de auditorio y los lugares institucionales en los que se produce el intercambio discursivo: el jurídico, el epidíctico y el deliberativo. El título del presente apartado refiere a la ubicación del debate en un lugar central, en este caso, en la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Según ese marco institucional, este ejemplar textual integra el género jurídico, en una de sus variantes que es la exposición de parte de un amicus curiae. Esta figura, institución del derecho romano, refiere a presentaciones realizadas por terceros ajenos a un litigio, cuya opinión tiene validez respecto del tema o problema objeto del proceso y puede colaborar con la resolución que asuma el Tribunal.[27]

La Pampa c/ Mendoza: Río Atuel

Exposición (amicus curiae) ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación  

14/06/201

Beatriz Dillon

Universidad Nacional de La Pampa

 

Señores miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, respetable audiencia, buenos días. En el marco de los numerosos antecedentes, investigaciones y estudios multidisciplinarios realizados por docentes e investigadores de la Universidad Nacional de La Pampa en relación con la problemática hídrica de nuestra provincia y atento al tiempo que se dispone, hemos decidido focalizar la presentación en los aspectos sociales, culturales y ambientales.

La realidad no se fuerza… la vida cotidiana de las personas, tampoco. Desde el punto de vista social, no hay método científico que pueda abordar la realidad con una perspectiva unívoca. En el marco de una visión cuantitativa, los números son elocuentes e irrefutables, en principio, porque la fuente o la prueba a modo del derecho son irrefutables. i

Los censos de población, tanto de los Territorios Nacionales como los Nacionales, ii exponen tres momentos en la evolución demográfica iii de las áreas afectadas por el cese del escurrimiento iv en régimen del río Atuel: el primero, desde 1920 a 1947, evidencia un crecimiento sostenido de la población en los departamentos que integran la cuenca. v El segundo período, en cambio, desde el Censo Nacional de 1947, año del corte definitivo del río Atuel, hasta 1970, arrojan cifras contundentes del descenso poblacional. Cuando los números son simples, es inútil complejizarlos para tratar, mediante el análisis, oscurecer una realidad concreta, plausible. vi En 23 años (desde 1947 a 1970), la regresión poblacional fue del 41% en los departamentos afectados. Para ser más concretos aún, esos números significaron 136 personas menos por año o, lo que es lo mismo, 3 familias de 4 miembros cada una, por mes. Ello, sin contar, el efecto indirecto sobre el saldo vegetativo a causa de emigración de jóvenes en edad reproductiva y productiva, lo cual ha provocado el envejecimiento demográfico de la zona.

En el período de 1970 a la actualidad, el crecimiento de la población se hizo lento e irregular. Mientras algunas zonas más urbanizadas pudieron recuperarse, otras nunca pudieron salir del estancamiento demográfico.

Cualquier teoría del estudio de la migración indica que, en general, las personas no se van de su lugar de origen si no existen factores negativos que así lo posibilite. Emigración rural, puesteros campesinos y familias ribereñas claramente afectadas en su supervivencia inician una diáspora hacia los centros urbanos más cercanos o más lejanos; en definitiva, más dinámicos económicamente. Algunos juristas e investigadores lo han llamado “exilio” o “migración forzada”. vii

El cese del escurrimiento permanente ha ocasionado, a los pobladores oesteños que resistieron en el lugar, la pérdida de valores culturales ancestrales viii asociados con el uso del río, que los ha sumergido en una “amnesia hídrica”, ix categoría analítica que hemos definido para explicar cómo más de cuatro generaciones y las que vendrán ven comprometidos sus saberes cotidianos sobre los usos del río.

Desconocer o invisibilizar la realidad no ocultará 70 años de privaciones, de despojos, de desesperanzas. La lucha contra la desertificación es una lucha contra las injusticias sociales. Acumulación para unos vs. desposesión para otros. x El “agua” es un derecho humano que, junto con el derecho comunitario e individual, supone la articulación entre aspectos materiales (como el agua) e inmateriales (como lo sociocultural) como generadores de prácticas, acciones y efectos sociales. El conjunto de bienes de una persona y de una comunidad constituyen su patrimonio, el que se afecta cada día que no fluye un caudal permanente por el río Atuel.

Entonces, la pregunta sería ¿de qué forma los Estados y sus gobiernos legitiman que haya agua para ciertas personas y actividades y escasee para otras, a punto tal de alterar su supervivencia? Lo que resulta contundente es que la falta de un escurrimiento permanente, en régimen y de calidad, y las sueltas intempestivas sin aviso provocan daños por la privación de bienes y servicios ambientales fundamentales y vitales destinados al uso humano y productivo, daños que limitan seriamente las posibilidades futuras de desarrollo socioeconómico de una vasta región de la provincia de La Pampa. xi

Texto publicado en Contexto Universitario año 11, Nº 49 (julio de 2017): p. 19

http://www.unlpam.edu.ar/images/extension/contexto/Contexto%20Universitario%20n49.pdf  Levemente adaptado para uso escolar y revisado por la autora.

2.4.1. Notas para la intervención docente durante la lectura

i. En el segundo párrafo, se usan términos como: método científico, perspectiva unívoca, visión cuantitativa, fuente o prueba a modo del derecho y adjetivos como “elocuente” e “irrefutable”. Todos ellos apuntan a la prueba explícita, a la certeza.

ii. En relación con los términos “Territorios Nacionales / Nacionales” conviene realizar las aclaraciones históricas pertinentes (Cfr. en este mismo capítulo, el articulo “El Atuel, historia de un río robado en Argentina, de Santiago Mayor).

iii. Reflexionar sobre el concepto, “evolución demográfica”.  Atender a la morfología del adjetivo relacional para analizar su significado.

iv. Asegurar la comprensión del concepto “escurrimiento”.

v. En relación a “los departamentos que integran la cuenca”, resulta significativo anclar la abstracción discursiva en la concreción gráfica que aportan los mapas. Si bien la oradora evita nombrar al agente del corte del río, es necesario reponerlo.

vi. Hemos marcado con negrita algunas frases en el texto a fin de valorar qué tipo de frases son. En relación a algunas de ellas, es posible orientar hacia los refraneros y aforismos. Advertir cómo la primera afirmación de tipo general/universal se condensa inmediatamente en una particularización con la segunda frase. Reflexionar con los/as estudiantes respecto de sus significados e implicancias en relación a la problemática planteada. En el cuarto párrafo, se opera un desplazamiento discursivo: desde la objetividad y generalización de los números estadísticos hacia la concretización del caso particular que resulta convocante para ambas partes.

vii. Todo el párrafo puede vincularse con diversas situaciones migrantes y atender al significado del término “diáspora”.

viii. Reflexionar sobre la conceptualización  “valores culturales ancestrales” e indagar  qué otros conocen. Proveer otros casos.

ix. Reflexionar sobre la categoría analítica “amnesia hídrica” y valorar qué significados permite indagar.

“El agua es un derecho humano…”: el cierre se realiza con un valor universal. En el último párrafo se evita nombrar a los responsables: “sueltas intempestivas sin aviso” remite a un saber compartido, no tiene referencia en lo desarrollado hasta aquí. Reponer, entre todos, su significado.

2.4.2. Caracterización del texto

Este texto constituye un ejemplar de discurso oral que se expuso frente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Se trata de una presentación enmarcada en los géneros propios de la oralidad secundaria, es decir, textos oralizados que se apoyan en soportes escritos con una rigurosa planificación y elaborados de manera previa. En ellos, se discurre respecto de un tema específico y especializado a modo de monólogo y se adopta un tono y un registro altamente formalizados. La oralidad formal, del mismo modo que el resto de los géneros orales, comparte el canal auditivo y la sincronía presencial y espacio-temporal de emisor y los interlocutores, no obstante,

Exige partir de una preparación minuciosa de la estructura y el contenido de lo que se va a decir, y de cómo va a ser dicho, la adecuada emisión de un discurso académico requiere de cierta flexibilidad que permita la eventual adaptación a las reacciones de los interlocutores, y, sobre todo que no pierda de vista que se trata de un discurso oral. Hablante y oyente comparten un espacio, interactúan en diverso grado y en diversos ámbitos (visual, emotivo, cognitivo), en un contexto institucionalizado que establece unos usos y convenciones a la comunicación y pone en juego los roles sociales del enunciador y del destinatario (Solé “La exposición pública…” 115).

Como mencionamos, todo discurso oral enmarcado en una situación comunicativa formal e institucionalizada, adopta rasgos y convenciones propias de la escritura porque necesariamente se apoya en un escrito previo altamente planificado y formalizado. Sin embargo, este discurso no puede limitarse a la oralización de ese escrito previo sino que “deberá esponjar la densidad de la escritura, exige contar con la fugacidad de las palabras y necesariamente tendrá que ofrecer una estructura que permita al auditorio seguir sin dificultad y con interés lo que se le expone” (114). Se trata de una oralidad secundaria propia de la comunicación formal que se caracteriza por el carácter fuertemente normativizado de las formas lingüísticas razón por la cual, exige un control consciente y voluntario del propio comportamiento lingüístico y una esmerada preparación (115).

Abordaremos la exposición ante el tribunal de la Corte Suprema a cargo de Beatriz Dillon, profesora universitaria y especialista en la temática, de acuerdo con la perspectiva retórica. De este modo, analizaremos las partes en que se organiza un discurso argumentativo: inventio, dispositio y elocutio.

La inventio se puede reconstruir a partir del planteo del tema que la expositora realiza en el párrafo introductorio, a saber, la problemática hídrica en la provincia de La Pampa y la focalización en los aspectos sociales, culturales y ambientales. En función de esta información, podemos recomponer que el trabajo cognitivo de ideación y planificación se concentró en la búsqueda de pruebas y argumentos que permitieran sostener la tesis: la problemática hídrica en la provincia de La Pampa a raíz del cese del escurrimiento del río Atuel y las graves consecuencias socioeconómicas, culturales y ambientales que se derivan de ese corte. Asimismo, en esta fase, también se ideó la planificación de razones tendientes a conmover al tribunal que proviene del acervo del encuadre psicológico de la argumentación. Por tal motivo, la autora diseña para su plan textual frases de efecto y subjetivemas que apuntan a la persuasión mediante recursos vinculados con la subjetividad.

Respecto de la dispositio, observamos que el exordio se organiza en función tanto de la captatio benevolentiae como de la partitio, es decir, contiene la referencia directa al interlocutor y a las partes en las que se organizará el discurso. La captación de la atención del público es de capital importancia ya que es necesario obtener la disposición favorable del auditorio, en este caso, se realiza con una apelación directa mediante el uso del vocativo y el epíteto apositivo de reconocimiento hacia su investidura: “Señores miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, respetable audiencia, buenos días”. A continuación, la oradora explicita el nicho de investigación y la trayectoria que la legitima en ese rol (numerosos estudios realizados por los investigadores de la UNLPam) y comparte, con la audiencia, el plan de desarrollo de su discurso atento al tiempo de exposición. De este modo, anuncia que su presentación se enfoca en las problemáticas sociales, culturales y ambientales que se produjeron en La Pampa a raíz del corte del río Atuel. En suma, se presenta el tema, se anuncia la estructura del discurso y se destacan los aspectos más importantes a fin de que la audiencia sepa de qué se hablará y pueda utilizar ese conocimiento como guía para la escucha comprensiva.

A continuación, la oradora despliega el trabajo argumental que consiste en el relato de los hechos o narratio que la audiencia debe conocer antes de la presentación de los argumentos o confirmatio. Por un lado, encontramos el encadenamiento cronológico de los hechos considerados por Dillon como “irrefutables” ya que las pruebas que presenta son de tipo cuantitativo y basadas en datos estadísticos cuyos números resultan “elocuentes” y, nuevamente, “irrefutables”. Resulta interesante atender a la reiteración de este último adjetivo que significa que algo no puede ser contraargumentado porque, por ejemplo, se trata de una verdad absoluta. Si bien sabemos que en la línea de la argumentación psicológica no existen verdades universales sino argumentos verosímiles, la oradora utiliza estas frases de efecto como estrategia para convencer al auditorio de que se trata de una verdad indiscutible y, además, “elocuente”, es decir, que convence por sí misma, porque es obvia.

  Luego, enumera la secuencia de pruebas de tipo cuantitativo vinculadas a datos demográficos respecto de los tres momentos de la evolución poblacional del área en función de la variable directamente interviniente relativa al “cese del escurrimiento en régimen del río Atuel”. Un recurso que utiliza la oradora para revestir los datos estadísticos de carnadura argumental consiste en materializarlos en casos concretos vinculados a la idea/representación de “familia”, estrategia que encarna en sí misma una apelación a la emocionalidad del público, ya que no se trata solo de demostrar el descenso demográfico con vacuos porcentajes numéricos sino poner en evidencia concreta que esos números están saturados de experiencias subjetivas: se trata de familias enteras y muchos jóvenes que se autoexiliaron de su lugar de origen, no por elección personal sino obligados a una “migración forzosa´” a raíz del corte del río ejecutado por Mendoza; y señala: “´Para ser más concretos aún, esos números significaron 136 personas menos por año, lo que es lo mismo, 34 familias de 4 miembros cada una, por mes”.

Una vez realizada la presentación de los hechos o narratio, vinculada a datos demográficos, la oradora expone los argumentos o confirmatio a favor de la tesis que se propone demostrar.

Como primer procedimiento argumentativo, recurre a la autoridad científica con un enunciado de tipo genérico que manifiesta consensos ya establecidos en el interior del campo de estudio y que no se discute porque constituye una certeza: “Cualquier teoría del estudio de la migración indica que, en general, las personas no se van de su lugar de origen si no existen factores negativos que así lo posibiliten”. Este argumento de tipo disciplinar y genérico se refuerza con la particularización, en el caso específico de la “emigración rural”, “la diáspora” a la que se ven forzados los “puesteros campesinos y familias ribereñas” del Oeste pampeano como consecuencia del corte del río.

Luego de este argumento vinculado a la “migración forzada” de muchos oesteños, se suma otro que presenta la “amnesia hídrica” como categoría de estudio para analizar la pérdida de memoria y el estado de olvido respecto de los saberes cotidianos sobre el uso del río y de la experiencia vital ribereña a la que fueron sometidos aquellos pobladores que resistieron en su lugar de origen.

El siguiente argumento enmarca el proceso de desertificación que sufre la región como consecuencia del corte del río Atuel. Este hecho se presenta como una injusticia social ya que el acceso al agua es un derecho humano que, en el Oeste pampeano, es violado/vulnerado desde hace 70 años. Esta “desposesión” de un elemento vital que constituye un derecho humano provoca que se afecte el patrimonio material (agua) e inmaterial (saberes socioculturales) de los pobladores de la zona y que se afecte directamente su posibilidad de supervivencia.

En síntesis, el esquema de la confirmatio se compone del siguiente encadenamiento de argumentos:

  • Consenso disciplinar respecto de que la migración se produce a raíz de algún factor negativo emergente;
  • Migración forzada, exilio, diáspora, emigración rural como consecuencia del corte del río;
  • Amnesia hídrica como categoría de estudio para abordar el análisis de la situación de los pobladores que resistieron y se quedaron en su lugar de origen,
  • Proceso de desertificación de la zona;
  • El acceso al agua como un derecho humano y el no acceso como una injusticia social y como una violación a ese derecho que debe ser restituido por el estado.

En el último párrafo que cierra la alocución y, por ende, funciona como epílogo, la oradora expone una apelación directa a los responsables de que esas injusticias sociales y esa vulneración de derechos permanezca invisibilizada durante más de 70 años. El Estado argentino, más allá de los gobiernos de turno, ha legitimado y, en consecuencia, permitido de manera sistemática que algunos ciudadanos resulten privados del acceso al agua mientras que otros dispongan de libre acceso a este recurso vital. Asimismo, sostiene que restaurar el vulnerado derecho al agua constituye una lucha contra las injusticias socioeconómicas que padecen los afectados por el corte del río.

Luego de esta denuncia al Estado nacional como partícipe necesario del sostenimiento de esta injusticia y del cual el tribunal forma parte, la oradora retoma su tesis inicial y refuerza de manera enfática que el corte en el caudal permanente del Atuel atenta tanto contra el desarrollo socioeconómico como contra la posibilidad de supervivencia de los habitantes de esa vasta región de nuestra provincia.

El énfasis en el deterioro de la calidad de vida y de las posibilidades de activación económica de la zona constituye una apelación directa a la emocionalidad de la audiencia. En tal sentido, la focalización en el impacto devastador del corte del río Atuel en la subjetividad y supervivencia de los pobladores del Oeste pampeano, junto con el pedido de justicia resultan potentes recursos discursivos para conmover y convencer a los oyentes y que enmarcan el discurso dentro de los límites de la argumentación psicológica, tal como mencionamos anteriormente cuando nos referimos a la inventio.

La elocutio o fase en la que se materializa el texto/discurso, se construye sobre la base de la elección de los patrones léxico-gramaticales y retóricos que servirán de molde para trazar la textualización y, por ende, es la instancia en la que se definen tanto las figuras retóricas que se utilizarán como la selección léxica y el tono.

 En su discurso y luego del párrafo introductorio en el que explicita la organización de su exposición, la oradora inicia su despliegue argumental con la apelación a un tópico o lugar común, casi propio del universo aforístico o del refranero popular, a saber, “La realidad no se fuerza” e inmediatamente ancla esa sentencia o afirmación general y universal en el caso particular que será objeto de su alocución: “la vida cotidiana de las personas, tampoco”.

Con el mismo tono de denuncia que abre su discurso, lo cierra y nuevamente resuelve la fuerza argumentativa con un recurso retórico, en este caso, la pregunta retórica: “¿De qué forma los Estados y sus gobiernos legitiman que haya agua para ciertas personas y actividades y escasee para otras, a punto tal de alterar su supervivencia?” Se trata de un interrogante que no busca respuesta, porque su objetivo no es ser contestada, sino operar como modo indirecto de denuncia; su meta es obligar a la reflexión y al análisis respecto de lo planteado en la exposición. Asimismo, resulta el disparador de la frase de cierre del discurso que apunta a demostrar la responsabilidad del Estado en el daño sistemático a la posibilidad de desarrollo social y económico del Oeste pampeano al no intervenir en el cese del escurrimiento del río Atuel en la provincia de La Pampa.

Otro recurso propio de la argumentación consiste en la selección léxica de palabras que, de manera inherente, poseen una carga valorativa y, por ende, expresan la postura del sujeto de la enunciación. Por ejemplo, en los anteúltimos párrafos detectamos una cadena semántica cuyos eslabones son lexemas que componen un campo léxico vinculado a un imaginario de denuncia ante la injusticia que constituye el corte de un río: “pérdida”, “amnesia”, “ha sumergido”, “desconocer”, “invisibilizar”, “privaciones”, “despojos”, “desesperanzas”, “desertificación”, “injusticias”, “desposesión”. La elección de estas palabras no resulta azarosa sino que se observa un trabajo consciente con la selección léxica cuyo objetivo es, en el sentido austiniano de la frase, “hacer cosas con palabras”, en este caso, convencer al auditorio de la injusticia que constituye el corte de un río mediante el uso intencional de subjetivemas, es decir, palabras cargadas de espesor connotativo y con una saturación valorativa específica.

2.4.3. Desarrollo del proceso de comprensión lectora

Una sugerencia para presentar el tema y la lectura del discurso de la profesora Dillon podría ser la explicación del uso de la forma latina amicus curiae y compartir con los alumnos que el lenguaje jurídico recurre asiduamente a voces de esta lengua clásica por una tradición discursiva muy arraigada y cristalizada. Asimismo, resultaría provechoso analizar la construcción del título, también prototípica del discurso jurídico, y, además, el único lugar textual en el que nombra a la provincia de Mendoza. En consecuencia, este anclaje no puede ser pasado por alto ya que distraer la atención de ese dato puede derivar en un obstáculo para construir la representación global del texto en relación con el hecho de que el conflicto de la provincia de La Pampa por la falta de escurrimiento del Atuel es a causa del corte del río ejecutado por Mendoza hace más de 70 años a raíz de la construcción de represas que favorecen a la provincia cuyana a costa de la desertificación y migración forzada de las zonas del Oeste pampeano.

Por último, en esta instancia, resulta importante que se ofrezcan datos de la autora/expositora y su pertenencia institucional.

  • Actividades de prelectura
  1. ¿Qué significa la abreviatura c/ del título? ¿Cómo podría leerse entonces?
  2. ¿En qué otros ámbitos recuerdan haber visto esas formas?
  3. ¿Cuáles son los tres poderes en el tipo de gobierno de la República Argentina? ¿De cuál formará parte la Corte Suprema?
  4. ¿Qué clase de palabra es suprema y que significa?
  5. ¿Saben qué es la Corte Suprema de Justicia de la Nación? ¿Por quiénes está formada y cómo se eligen sus miembros?
  6. ¿Por qué será de “la Nación”? ¿Cualquier caso llegará a ella entonces?
  7. ¿Qué significa y en qué consiste “exponer algo”?
  8. ¿Cómo se imaginan que puede ser el contexto/escenario de esta exposición?
  9. ¿Quién es la autora? ¿Qué datos tenemos de ella?

     

  • Actividades de lectura

Como hemos sugerido en el abordaje de los textos anteriores, se propone una lectura colectiva, párrafo por párrafo y con las intervenciones que el/a docente considere necesarias a fin de evitar posibles obstáculos de comprensión. Al final del texto, se incorporan posibles intervenciones en zonas del texto que pudieren resultar factores de atención particular para reponer información o para activar la reflexión colectiva guiada por el/la docente. Una buena práctica de lectura consiste en realizar una revisión previa y profunda del texto así conocemos con anterioridad las zonas de riesgo para la comprensión y ya tenemos activadas y resueltas de antemano las estrategias para resolverlas.

  • Actividades de poslectura
  1. ¿Cuál es el eje de la exposición de la profesora Dillon?
  2. Enumere las pruebas que presenta la expositora.
  3. Detalle las consecuencias que se produjeron en la zona, a raíz del corte del río.
  4. Identifique con diferentes colores:
    1. Segmentos de tipo informativo/objetivo.
    2. Segmentos de tipo valorativo/subjetivo.
  5. Expanda la siguiente frase: “Acumulación para unos vs. desposesión para otros”.
  6. Explique la siguiente frase: “El ´agua´ es un derecho humano que, junto con el derecho comunitario e individual, supone la articulación entre aspectos materiales (como el agua) e inmateriales (como lo sociocultural) como generadores de prácticas, acciones y efectos sociales”.
  7. ¿Por qué se afecta el patrimonio de los oesteños cuando no fluye el Atuel?
  8. Marque en el texto aquellos términos propios de la Geografía como disciplina de estudio.
  9. Identifique y releve palabras y/o grupos de palabras vinculados a la problemática demográfica.
  10. ¿Qué es la amnesia? Explique por qué se usa ese término en la construcción “amnesia hídrica”.
  11.  Elabore un breve texto expositivo/informativo en el que expliquen y vinculen los siguientes términos específicos del ámbito disciplinar de la geografía: escurrimiento-cese ; escurrimiento-migración.

2.4.4. Sistematización de contenidos gramaticales: campo léxico y terminología específica

Un postulado disciplinar que ya resulta un acuerdo establecido es aquel que afirma que los textos no tienen sentido en sí mismos. El significado textual se construye en el proceso de doble interacción con el lector/interlocutor y con el contexto/situación comunicativa. La materialidad lingüística de la superficie o “base textual” en términos de Van Dijk, activa los múltiples esquemas de conocimiento previo almacenados en la memoria de los lectores/interlocutores (conceptuales, letrados, experienciales, representaciones sociales, creencias, entre otros). Esa actividad cognitiva de construcción de significado se asienta en el establecimiento de “continuidades de sentido”. De la activación, desarrollo y afianzamiento de esas continuidades depende el nivel de comprensión que logre el lector/interlocutor, porque la coherencia de un texto/discurso descansa sobre esas secuencias de significado. Entendemos por coherencia a la “regulación de la posibilidad de que los conceptos y las relaciones que subyacen bajo la superficie textual sean accesibles entre sí e interactúen de un modo relevante para que el intérprete pueda construir el sentido global” (Ciapuscio Textos especializados y terminología 74).

Una manera de establecer continuidades de sentido es mediante el léxico y, en los textos disciplinares, la terminología específica constituye uno de los mecanismos de construcción textual.

Según John Lyons, “desde un punto de vista semántico, la estructura léxica de una lengua –la estructura de su vocabulario- se puede considerar como una red de relaciones de sentido: es como una tela en la que cada hilo es una relación y cada nudo de la tela es un lexema diferente” (129). Estas relaciones léxico-textuales se conectan directamente con las relaciones que se establecen a nivel cognitivo ya que en el lexicón mental, las palabras se organizan en redes de campos semánticos que, a su vez, impactan de manera directa en cómo las reconoce y las procesa el sujeto para la comprensión.

En tal sentido, el significado de una palabra se construye en función de las relaciones de significación que se establecen con las otras palabras del lenguaje. Ejemplos de relaciones léxicas son la sinonimia, antonimia, hiperonimia, polisemia, homonimia y campo léxico. En este abordaje, nos concentraremos en el campo léxico, relación que establece, según Eugenio Coseriu un continuum de contenido, o sea, “el sentido de la palabra se manifiesta a través de sus relaciones contextuales, es decir, del patrón total de afinidades y compatibilidades con otras palabras de la lengua” (Bonorino y Cuñarro  134).

Dentro de un campo léxico, las palabras están vinculadas porque sus significados se refieren a objetos o fenómenos relacionados en un ámbito particular (151), por tal motivo, este tipo de relación léxica colabora en la determinación del tema del texto porque asocia cada palabra con todas aquellas con las que comparte algún rasgo semántico o porque pertenecen al mismo ámbito y, por ende, están emparentadas por el significado.

En virtud de la potencialidad de la categoría de campo léxico para activar las relaciones de significado en la progresión temática del texto y para establecer relaciones de sentido a nivel global, es decir, colaborar en la determinación del tema del texto, resulta significativo abordar un planteo didáctico al respecto. Para establecer un campo léxico en un texto/discurso es necesario partir de una palabra o frase clave que dispare relaciones con otras palabras o grupos que conforman el texto. Por ejemplo, en el discurso de Dillon, términos disciplinares que pueden funcionar como disparadores para elaborar un campo léxico pueden ser aquellos vinculados a la hidrografía o a la demografía. Por último, una aplicación alternativa y ad hoc de esta categoría podría ser la identificación de palabras y/o expresiones de carácter valorativo que funcionen como marcas de la subjetividad del enunciador en su discurso a fin de atender y cubrir la zona de comprensión relativa a la postura de la oradora en relación al tema que es objeto de su exposición ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

2.4.5. Proyecto de escritura

Proponer un proyecto de escritura implica, en primer lugar, disponer de un tema sobre el cual escribir y que ese tema revista interés para los estudiantes y, en segundo lugar, proponer variedad de ejemplos de textos que ofrezcan modelos posibles de escritura y de discursividad. En este marco, la problemática del río Atuel en La Pampa resulta un tema de relevancia social y política en nuestra región y que nos involucra como ciudadanos comprometidos en una lucha histórica por la recuperación del río robado y de las posibilidades de subsistencia de los habitantes del Oeste pampeano.

En función de este encuadre, proponemos la elaboración un texto expositivo en el que se explique cada uno de los aspectos focalizados por Beatriz Dillon y que resultan los ejes del discurso que expone frente a la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para ello, servirán como insumo tanto los otros textos del corpus sobre la problemática del Atuel en nuestra provincia, incluidos en este capítulo, como las respuestas a las consignas de comprensión lectora.

 

Pautas:

  • Objetividad. Uso de la tercera persona.
  • Explicación de los términos técnicos y establecimiento de continuidades de sentido en función de los campos léxicos desarrollados.
  • Evitar el uso de subjetivemas y frases de efecto.
  • Estructura:
    • Párrafo introductorio en el que se presente el tema a desarrollar y los subtemas derivados.
    • Cuerpo del texto con el desarrollo de cada uno de los aspectos focalizados por autora del texto leído.
    • Párrafo final en el que se retomen las consideraciones generales sobre esos aspectos y se establezcan vínculos entre ellos.

Una deriva que puede resultar interesante y significativa es el planteo y el abordaje interdisciplinario, previa comunicación y acuerdo con colegas del campo de la geografía. Esta propuesta posibilita brindar andamiaje en aquellos aspectos vinculados al proceso histórico del reclamo de La Pampa por la recuperación del caudal del Atuel en la provincia que, desde 1918, sufre las consecuencias de las obras de infraestructura ejecutadas por la provincia de Mendoza y que afectaron dramáticamente el caudal de agua que ingresa a La Pampa hasta su desaparición. Asimismo, pueden aportar conocimiento y orientación respecto de cuestiones relativas a la geografía y a la hidrografía de la región y de la provincia de La Pampa, en particular. Por último, también desde la literatura se pueden hacer aportes productivos derivados de los cancioneros, los relatos, la poesía y otras expresiones artísticas (pintura y fotografía) desarrolladas a raíz de misma problemática.

2.4.6. Conceptos disciplinares involucrados 

  • Oralidad formal y sus rasgos genéricos.
  • Estructura retórica de los textos argumentativos.
  • Recursos o estrategias retóricas.
  • Campo léxico y terminología específica.
  • Clases de palabras
  • Subjetivemas

2.5. Argumentación débil: el artículo de divulgación científica

Para este quinto apartado, seleccionamos un artículo de divulgación científica, tomado del Portal Argentina Investiga. Divulgación científica y Noticias universitarias.[28]  Este sitio es un proyecto de periodismo científico que está vigente desde 2008[29]. La coordinación general se realiza desde la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación. El corresponsal en la Universidad Nacional de La Pampa es el Licenciado Mariano Pineda, autor de esta nota.

“Argumentación débil” como concepto está tomado del libro Semántica y pragmática del texto común de los españoles, Rafael Núñez y Enrique del Teso. Estos autores señalan “en sentido débil todo texto es argumentativo, pues utiliza mecanismos de apoyo que buscan la aceptación por el receptor de un contenido cognitivo, esto es la verdad de una proposición, la legitimidad de un pensamiento u opinión (193)”. Los textos de divulgación científica se acercan al polo expositivo en tanto informan acerca de un saber “construido en otro lado”. No es, el que presentamos a continuación, un texto argumentativo en tanto proceso que relaciona información, que establece vínculos entre premisas y que, de ese modo, construya un nuevo saber, en su conclusión o tesis. En cambio, las contribuciones novedosas proceden de voces incluidas en el texto pertenecientes al ámbito científico en el cual se ha construido ese saber. En ese sentido, todo texto de divulgación científica es un texto polifónico y, además, en su elaboración están presentes estrategias de reformulación del contenido informativo generado en el ámbito científico. Las voces que dialogan, en este caso, lo hacen desde una misma perspectiva, suman a la problemática del río Atuel para consolidar la postura de La Pampa, a poco más de un mes de la audiencia de conciliación en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. El texto es publicado en el portal Argentina Investiga, el 17 de julio de 2017 y la audiencia se había concretado el 14 de junio del mismo año. De hecho, el texto cierra con la mención a esa coyuntura.

La selección de este texto obedece al convencimiento acerca de que este tipo textual, que tiene como objetivo comunicar un saber especializado a un público no especialista, constituye una puerta de estrada, en el nivel secundario, a temas de circulación científica, es decir, pueden muy bien funcionar como bisagra entre los textos expositivos preparados para la enseñanza que comunican un saber legitimado, que no abre debate y los textos de circulación académica o científica, cuya certeza no está aún consolidada, que el saber que comunican es aún inestable, sometido a discusión. Si bien en este caso particular, se suma el interés por la temática regional, se pueden explorar otros asuntos que resulten significativos a partir del saber desarrollado por las distintas asignaturas, sobre todo, en el Ciclo Orientado. Estos textos centran el peso de la información en la palabra ajena; la cita cobra una relevancia textual e informativa que no es tal en otros géneros, ya sean periodísticos o escolares.

Universidad Nacional de La Pampa – Facultad de Ciencias Humanas

17 de julio de 2017 |  12 ′ 23 ′′

Estudios sobre el impacto sociocultural del corte del río Atuel en el oeste pampeano

imag cap. 5

Hace siete décadas, la construcción de la represa “El Nihuil” clausuró el acceso de ese curso de agua a La Pampa y generó un daño ambiental y económico en esa provincia. Un grupo de investigadoras del Instituto de Geografía analizaron el impacto de este cambio en el imaginario colectivo y en las prácticas sociales, culturales y productivas de la región.

En 1947, el río Atuel dejó de ingresar en forma permanente al Oeste pampeano debido a la puesta en funcionamiento de la represa “El Nihuil”, en Mendoza, con fines productivos. El daño ambiental y económico que se produjo en La Pampa derivó en múltiples estudios a lo largo de los años. Sin embargo, el impacto sociocultural del corte había sido poco indagado por las ciencias sociales. Trabajos realizados por investigadoras del Instituto de Geografía permitieron entender el comportamiento demográfico de la zona, cómo se alteraron algunos elementos del imaginario colectivo de los pobladores, cómo se modificaron los modos de vida y se redefinieron las estrategias productivas, y cómo se generó una pérdida de la memoria hídrica colectiva y de la “cultura del río”, especialmente, en las nuevas generaciones. Los resultados de los estudios fueron presentados en la Audiencia Pública de Conciliación entre las provincias que comparten el recurso, convocada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la que la UNLPam se presentó bajo la figura de “Amigo del Tribunal”.

“El agua potable era escasa; aprendimos a cuidarla desde niños. Era dura y salobre; para sacarla del bajo del médano nos teníamos que colgar de la manga de madera de una bomba. Para quemarla, quemábamos zampas o jume. Cuando la ceniza estaba fría, se le agregaba en proporción al agua. Con ella lavábamos la ropa (…). La gente era feliz. Los comercios daban crédito a los puesteros y esquiladores por seis meses, lo que sobraba se disfrutaba en los boliches. Pero los pobres no eran pobres, vivían así porque era su costumbre: un rancho, la cocina abierta, un cerco circular y en el medio un fogón. Se vivía bien. Pero entre 1940 y 1945 dejaron de correr lentamente el Atuel y el Salado. Los campos comenzaron a secarse, se perdieron animales”. Testimonios como los del señor Serraino, citado en el libro del Centenario de Santa Isabel (2004) por las investigadoras del Instituto de Geografía Beatriz Dillon, María Eugenia Comerci y Leticia García, se repiten entre los pobladores que quedan o ya se fueron del oeste pampeano, por donde escurre el Atuel, motivados por el corte del cauce en territorio mendocino.

El corte definitivo del río, que nace en la laguna Atuel en la alta cordillera mendocina, se produjo en 1947, cuando las obras del dique “El Nihuil” concluyeron y se llenó la represa. A partir de ese momento, el impacto de esta obra provocó un daño, no sólo sobre los bienes y servicios ambientales sino también sobre el espacio social del Oeste pampeano. Las investigadoras sostienen que las prácticas productivas-reproductivas actuales, implementadas por los habitantes del oeste, manifiestan formas de adaptación y de resistencia ante las transformaciones en el hábitat natural que produjo la construcción de la represa y sus usos aguas arriba.

Los estudios revelan que una de las primeras consecuencias sociales del corte se observó en los desplazamientos en la zona. Hasta el censo de 1947 hubo un crecimiento lento, pero sostenido de la población del oeste en los departamentos Chical Có, Chalileo, Limay Mahuida y Curacó (estos dos últimos fueron incorporados a los trabajos a partir de analizar el sistema integrado Atuel-Salado). “A partir del Censo Nacional del ‘47, y hasta la década del ‘70, se produce lo que denominamos una diáspora poblacional, que fue progresiva. Poco más del 40% de la población migra de aquellos Departamentos hacia zonas de desarrollo bajo riego, como General Alvear y San Rafael, en Mendoza; el resto se dirigió a Santa Rosa, que en la década del ‘50 y con el impulso de la provincialización estaba en crecimiento. Otros pobladores se reubicaron en centros urbanos más cercanos, como Santa Isabel, Puelches y 25 de Mayo. Además, la variación intercensal 2001 y 2010 señala un despoblamiento rural, casi total, del oeste”, detalla Beatriz Dillon, directora del Instituto de Geografía. La investigadora aclara que es la alteración de las condiciones ambientales provocadas por la acción humana la que impacta en la distribución, crecimiento y movilidad de la población del área, y no las posiciones deterministas que asocian la poca población con las condiciones de aridez que caracteriza al occidente pampeano. Y los momentos en los que se detiene el crecimiento de la población se relacionan con aquellos en los que deja de correr el agua.

 

Nuevas estrategias productivas y cambios en los modos de vida

Las geógrafas trabajaron las historias de vida, las experiencias y las interacciones de los pobladores rurales del área donde confluyen el Atuel con el Salado, y también de quienes residen en el tramo inferior del río Chadileuvú-Curacó. Además, entrevistaron a funcionarios, niños, docentes y referentes locales. Los testimonios recogidos les permitieron ratificar la importancia del recurso agua para el sostenimiento de la vida de aquellos habitantes, como fuente de aprovisionamiento de alimentos y de provisión para consumo humano y ganadero. La privación de agua significó pérdidas económicas: los proyectos agrícolas fueron abandonados y los productores de la zona se vieron obligados a readaptar su forma de vida a la falta de agua. En tal sentido, tuvieron que suplantar actividades por otras que no formaban parte de sus pautas tradicionales.

Las autoras de los estudios especifican trece procesos de cambio socioespaciales y culturales que produjeron el nuevo hábitat a partir de la falta de agua. Estos van desde la relocalización de puestos, la menor disponibilidad de recursos del monte, la mortandad de ganado, el mencionado éxodo de población, hasta el abandono de huertas familiares, invasión de especies exóticas y los cortes e interrupciones de caminos en períodos de sueltas.

Justamente, en referencia a las sueltas, periódicamente, quienes viven en los puestos a la vera del Atuel padecieron inundaciones que se producían cuando, sin previo aviso, se liberaba agua desde el dique. Las investigaciones demuestran que estas sueltas de agua, sumadas a la falta de encauzamiento del río, producen desbordes. Y los relatos dan cuenta de que éstos comprometen corrales, playones, viviendas y provocan aislamientos de los animales. Como consecuencia, las unidades productivas se ven afectadas. De hecho, se registraron testimonios de pobladores que sostienen que no desean que vuelva el agua a La Pampa, debido al impacto perjudicial que las inundaciones generan en su economía.

Pérdida de la “cultura del agua”

Un indicador del impacto cultural por el cese del escurrimiento fue detectado en niños que asisten a la escuela primaria de la localidad de Limay Mahuida. El equipo de investigación realizó un taller de grupo focal, en el que presentaron a los alumnos tres imágenes del río con diferentes niveles de agua: una con agua, otra en la que estaba salinizado y la tercera sin caudal. La consigna les solicitaba que indicaran cuál de todas las imágenes les gustaba más. Dillon revela que los niños respondieron que preferían la imagen del cauce seco. “Lejos de sorprendernos, la imagen del río seco representaba el espacio conocido, la situación actual, la cotidianidad del ambiente que los rodea”. Y explica: “la respuesta debe interpretarse como un indicador más de la pérdida de valores culturales asociados al río”. Este indicador, sumado a las estrategias de supervivencia adoptadas por las personas ante la escasez de agua, forma parte de procesos que se desarrollan desde hace más de setenta años en el Oeste de La Pampa y generan lo que las especialistas denominan amnesia hídrica o pérdida de la memoria hídrica.

El derecho humano al agua

Dillon resalta que otro aspecto clave para analizar la problemática desde un enfoque social consiste en considerar el acceso al recurso hídrico como un derecho humano universal. En 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció, a través de la Resolución 64/292, que “el derecho al agua potable y el saneamiento es un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”. Y exhortó a los Estados y a las organizaciones internacionales a que “proporcionen recursos financieros y propicien el aumento de la capacidad y la transferencia de tecnología por medio de la asistencia y la cooperación internacionales, en particular a los países en desarrollo, a fin de intensificar los esfuerzos por proporcionar a toda la población un acceso económico al agua potable y el saneamiento”. Desde esta perspectiva, Dillon sostiene que la utilización del recurso aguas arribas en pos del desarrollo pone en condiciones de escasez y de vulnerabilidad a los pobladores de aguas abajo, y provoca, como consecuencia, una desigualdad muy marcada”.

Histórico conflicto

En 1949, después de dos años sin que el agua ingresara a suelo pampeano, los reclamos de los habitantes del oeste y de la Gobernación del Territorio Nacional de La Pampa, motivan al Gobierno Nacional de Perón a reglamentar el aprovechamiento y los usos del agua del Atuel, a través de la Resolución 50/49. Ésta disponía una suelta periódica para que el recurso pudiera llegar a La Pampa. La normativa, que reconoció el carácter interprovincial del río, fue desconocida por el Gobierno de Mendoza, que mantuvo su decisión de no liberar agua. Los reclamos pampeanos continuaron durante toda la década del 70, hasta que en 1979, la Provincia presentó una demanda a Mendoza ante el Alto Tribunal por el incumplimiento de la Resolución de 1949. Fue recién en 1987 cuando la Corte Suprema de Justicia se expidió y en su fallo dictaminó que la cuenca hidrográfica del Atuel es de carácter interprovincial (aunque Mendoza tenía derecho a regar setenta mil hectáreas). Además, exhortó a las partes a que celebren acuerdos por un uso equitativo.

En el año 2008, el Gobierno Nacional, a través de los Ministerios del Interior y de Planificación Federal y las provincias de La Pampa y Mendoza, representada por sus gobernadores, firmaron un “Convenio Marco sobre el aprovechamiento por partes iguales de la mayor disponibilidad de agua del río Atuel”. El acuerdo tenía como objetivo “posibilitar el desarrollo de acciones comunes y estratégicas, a través de la planificación y gestión armónica del recurso hídrico” (…); y la “formulación e implementación de obras de infraestructura y acciones no estructurales a materializarse en las jurisdicciones provinciales de La Pampa y Mendoza”. En ese marco, el Convenio también proponía “la conducción del aprovechamiento por partes iguales entre ambas provincias, de la mayor disponibilidad de agua que resultará de la realización de las acciones a desarrollar en el Río Atuel”. El Convenio fue ratificado por la Legislatura de La Pampa (Ley 2468), no así por la de Mendoza. Y ante un nuevo pedido de juicio por parte de La Pampa, el 14 de junio de 2017, se realizó una audiencia pública de conciliación en la Suprema Corte. Allí, instituciones de cada una de las partes se presentaron como Amicus Curiae.

La UNLPam, una de las designadas por la Corte como Amiga del Tribunal, expuso, junto a argumentos de tipo hidrológico y ambiental, los estudios que buscan determinar el impacto sociocultural del corte.

Lic. Mariano Pineda Abella

http://argentinainvestiga.edu.ar/noticia.php?titulo=estudios_sobre_el_impacto_sociocultural_
del_corte_del_rio_atuel_en_el_oeste_pampeano&id=3030

 

2.5.1. Notas para la intervención docente para la prelectura

La información siguiente puede resultar necesaria para la interpretación de las imágenes. En una de ellas, aparece una marca. Se trata de un procedimiento de medición de caudal denominada escala limnimétricas de OTT. Para medir el agua en movimiento, se utiliza el término aforo que significa la cuantificación de los escurrimientos que se producen en un cauce. Implica la determinación del volumen de agua que atraviesa una sección del río en la unidad de tiempo. Por lo tanto, los valores se expresan en “m³/s” (los metros cúbicos de agua que pasan en un segundo) o en litros por segundo. Para ello, a lo largo del recorrido de los ríos se colocan instrumentos de medición. El que se ve en la foto – escala limnimétrica de OTT–  está en Algarrobo del Águila. Cada uno de esos puestos de medición se denomina “estación de aforo”.

2.5.2. Caracterización

“Estudios sobre el impacto sociocultural del corte del río Atuel en el Oeste pampeano” contiene diversos elementos paratextuales: título, imágenes, copete, típicos de las publicaciones periódicas y masivas. El paratexto cumple la misma función que en el periodismo general, es decir, anticipa el tema a tratar y, en el caso del copete, presenta la fuente de la información: el ámbito académico universitario y las informantes, docentes investigadoras. También incluye subtítulos que ordenan la información en parágrafos no extensos que agilizan la lectura. Esas son algunas de las características que permiten incluir este texto en la categoría de periodismo científico.

La divulgación científica suele estar a cargo de periodistas especializados en el ámbito científico quienes ejercen de intermediarios entre los científicos y el público lego. En este texto, esa mediación es percibida en la superficie textual. Por ejemplo, el autor del texto se posiciona como un lector de la producción científica de las dos investigadoras y comunica, de forma resumida, la información de interés y las categorías con las cuales operan para describir el fenómeno estudiado. Toma de esas fuentes, testimonios de pobladores que han sido objeto de relevamiento y de estudio en la investigación específica; pero, en el nuevo texto divulgativo, funciona como prueba de la validez del reclamo.

A través de la voz del periodista que se expresa en tercera persona aparecen las voces de las investigadoras y de los pobladores, cuyos testimonios han sido tomados de los artículos científicos. Las voces ajenas aparecen marcadas con comillas y el sujeto de la enunciación utiliza verbos que no solo introducen lo dicho por las investigadoras sino que exponen la acción realizada: “explica”, “revela”, “resalta”. Todos esos verbos que refieren a acciones intelectuales requieren de oraciones sustantivas o proposiciones subordinadas objeto directo.

Por otro lado, la validez del tema: los aspectos culturales vinculados con los modos de vida y el sentir de los pobladores de la zona se presenta mediante oraciones complejas, aunque de períodos breves. La sintaxis compuesta, ya sea por coordinación o inordinación es escasa; en cambio, se emplean, por ejemplo, nexos adversativos que oponen diferentes tipos de estudios o aproximaciones al problema y relaciones de tipo causales, en posición extraoracional. Esa estrategia sintáctica permite la elaboración de oraciones de una extensión de entre treinta y cuarenta palabras. La cohesión se logra con el mantenimiento temático y las relaciones entre las frases y, en ocasiones, el estilo aparece segmentado innecesariamente. Se presenta un contenido de cierta complejidad con la intención de que sea procesado con cierta rapidez, afín al modo periodístico. Ese criterio de redacción, en algún sentido, está sustentado por la investigación, ya que ha sido demostrado (Hernanz y Brucart 16) que la capacidad humana de procesamiento de información es finita, aunque la posibilidad de complejidad oracional sea infinita, a través de los procedimientos de incrustación o subordinación.

En cuanto al léxico, se utiliza un conjunto de términos técnicos taxativos ya que han sido elaborados y legitimados en el campo científico. Este aspecto es un rasgo común entre el texto de divulgación (a través de la prensa o del periodismo científico) y el texto expositivo para la circulación escolar o preparado para la enseñanza.

2.5.3. Actividades de comprensión lectora

  • Prelectura

A. Observar las fotografías y comentar qué imagen del paisaje transmiten. Esta actividad puede realizarse con un mapa político en el aula a fin de identificar en qué departamento se encuentran esos lugares y cerca de qué poblaciones.

A simple vista ¿qué se puede decir del caudal del río en ese punto del recorrido?

En otra de las fotografías aparece un cartel indicador ¿en qué zona de La Pampa se encuentra?

¿Dónde se encuentra el puente que se ve en la fotografía? ¿Han visto fotografías de ese puente en otras ocasiones? ¿En qué circunstancias?

Estas preguntas referidas al puente pretenden recordar las acciones de reclamos populares que se han realizado en ese mismo lugar con presencia de gente, colocación de banderas y pancartas alusivas al reclamo del río.

 

B. Sobre el título.

¿Qué palabra del enunciado del título puede considerarse clave respecto del contenido de artículo?

 

C. Sobre el medio que publica el texto y la fecha de publicación

C. 1. Observar el logo que identifica el portal en el cual se ha publicado el texto. ¿Qué términos permiten identificar el tipo de texto que se leerá a continuación? ¿Por qué esos términos permiten cierta ubicación o procedencia de la información?

C. 2. Buscar en la web la publicación original e indicar: quién o quienes lo producen; a qué público crees que se dirige el medio y qué circulación pretende el sitio.

C. 3. Atender a la fecha de publicación de la nota, recuperar qué estaba pasando en esa época respecto del reclamo histórico sobre el Atuel.

  • Lectura

Leer el copete que aparece debajo de las fotografías y antes del cuerpo del texto

a) ¿Qué intención tendrá la escritura de ese párrafo inicial escrito en tipografía destacada?

b) ¿Qué sabemos acerca de la represa “Los Nihuiles”? ¿Dónde está? ¿Por qué se plantea como la causa del problema ambiental?

c) ¿Qué significa la expresión “imaginario colectivo”?

 

Leer la totalidad del texto de manera oral a través de una voz que puede ser la del /la docente o bien rotar la función de lectura entre distintos/as estudiantes voluntarios/as. [30]

  • Poslectura
  1. En el texto, se plantea como causa del daño ambiental la construcción de la represa “Los Nihules” y que, sobre ese asunto, se han realizado estudios diversos ¿A estudios de qué tipo creen que se refiere el autor?
  2. ¿Qué significado tienen los términos “impacto sociocultural”, “estrategias productivas”, “comportamiento demográfico”, “memoria hídrica colectiva” y “cultura del río? Para la elaboración de las respuestas se sugiere releer con atención los testimonios que se transcriben en el texto.
  3. Explicar con la información aportada por el texto las consecuencias sociales que se produjeron luego del corte del río.
  4. En el texto se pueden identificar varias voces; identificarlas e indicar a quiénes corresponden.
  5. Una de las voces incluidas en el texto señala: “es la alteración de las condiciones ambientales provocadas por la acción humana la que impacta en la distribución, crecimiento y movilidad de la población del área, y no las posiciones deterministas que asocian la poca población con las condiciones de aridez que caracteriza al occidente pampeano.” En ese enunciado se percibe la confrontación de dos opiniones. Identificarlas.
  6. Categorías planteadas con el fin de caracterizar la situación de vida de los pobladores del Oeste pampeano son las de “adaptación” y “resistencia”. Buscar en las consideraciones de las investigadoras y en los testimonios ejemplos que ilustren cada una de esas formas.
  7. En el desarrollo argumentativo del texto, aparece un contraste: corte del río /inundaciones. Explicar las razones de esas dos situaciones aparentemente contradictorias.
  8. ¿Qué significa, según una de las investigadoras, la noción de “derecho humano al agua” y qué implicancias concretas tiene en relación al río Atuel?
  9. El orden típico de un texto correspondiente al género de divulgación científica prevé la incorporación de los antecedentes al final. ¿Cuáles son los antecedentes mencionados en el apartado “Histórico conflicto” y por qué crees que el autor los considera relevantes? Elaborar dos argumentos que indiquen la validez o invalidez argumentativa de ese apartado.
  10. El último párrafo no es una síntesis resuntiva del contenido del texto. ¿A qué refiere? ¿Por qué crees que el autor decide terminar el texto con ese dato? Para responder, valorar la fecha de publicación, el medio de publicación y el contexto de producción.

2.5.4. Sistematización de contenidos gramaticales

En relación con este texto, seleccionamos dos aspectos centrales que logran las condiciones de textualidad. Por un lado, en el nivel sintáctico oracional, se analizará estructura oracional, la función informativa que cumplen en el texto y respecto del propósito discursivo. Por otro, se observarán los nexos, que vinculan una oración con otra, utilizados para establecer la cohesión entre los constituyentes en el micro nivel y garantizar la coherencia lógica y semántica. Esos nexos son elementos gramaticales.

Haremos las distinciones clásicas: oración simple, oración compleja y oraciones compuestas coordinadas e interordinadas.

 

A. Ejemplos de oraciones simples:

  1. La gente era feliz.
  2. Se vivía bien.
  3. Un grupo de investigadoras del Instituto de Geografía analizaron el impacto de este cambio en el imaginario colectivo y en las prácticas sociales, culturales y productivas de la región.

La oración (1) es una oración simple: S + V (ser) + Predicativo obligatorio.

La oración (2) es una construcción impersonal con “se”.

En (3), S + V + OD.

 

B. Ejemplos de oraciones complejas:

  1. <Cuando la ceniza estaba fría>, se le agregaba en proporción al agua.
  2. La consigna les solicitaba <que indicaran <cuál de todas las imágenes les gustaba más>>.
  3. Dillon revela <que los niños respondieron <que preferían la imagen del cauce seco>>.
  4. Los reclamos pampeanos continuaron durante toda la década del 70, <hasta que en 1979, la Provincia presentó una demanda a Mendoza ante el Alto Tribunal por el incumplimiento de la Resolución de 1949>.
  5. El corte definitivo del río, <que nace en la laguna Atuel en la alta cordillera mendocina>, se produjo en 1947, <cuando las obras del dique “El Nihuil” concluyeron y se llenó la represa>.
  6. Trabajos realizados por investigadoras del Instituto de Geografía permitieron <entender el comportamiento demográfico de la zona, <cómo se alteraron algunos elementos del imaginario colectivo de los pobladores>, <cómo se modificaron los modos de vida y se redefinieron las estrategias productivas>, y <cómo se generó una pérdida de la memoria hídrica colectiva y de la “cultura del río”, especialmente, en las nuevas generaciones>>.
  7. Justamente, en referencia a las sueltas, periódicamente, <quienes viven en los puestos a la vera del Atuel> padecieron inundaciones <que se producían <cuando, sin previo aviso, se liberaba agua desde el dique>>.

Todos los ejemplos anteriores –de (4) a (9) se clasifican como oraciones complejas, ya que presentan una cláusula principal y suboraciones subordinadas, que dependen de la principal. En (4) aparece la típica subordinada adverbial temporal al inicio de oración, separada por coma de la cláusula principal, a fin de hacer foco en ese contenido informativo que, a su vez, es una estructura en voz pasiva conformada con el pronombre “se”: el sujeto elidido “ceniza era agregada en proporción al agua”.

En (5) la primera subordinada cumple la función de OD del verbo “solicitaba” y la segunda aparece anidada también con función OD que depende del verbo de la primera subordinada. En (6) se produce el mismo fenómeno: una suboración anidada dentro de la otra. Las dos suboraciones dependen de un verbo de habla: “revela” y “respondieron”, por lo tanto se trata de subordinadas sustantivas con función OD.

En (7), el nexo subordinante “hasta que” incluye una suboración con función temporal. En (8), tenemos una subordinada relativa adjetiva en el sujeto que modifica al sustantivo “río” y luego en el predicado una adverbial temporal, con el nexo “cuando” y, en su interior, una estructura compuesta formada por dos oraciones coordinadas. En (9), encontramos, por un lado una subordinada dependiente del infinitivo: “entender” con función OD y tres suboraciones dependientes de ese infinitivo, encabezadas con el relativo “como”, son tres circunstanciales modales que se incluyen en el OD. En (10), aparece una subordinada sustantiva con función de sujeto; en el predicado, una relativa adjetiva y en su interior una relativa temporal.

Desde el punto de vista de la función informativa es importante señalar que en este texto cuyo género es la divulgación científica, hay tres niveles enunciativos: el yo del autor de la nota –el periodista–, el yo /nosotras de las investigadoras y el yo de los testimonios relevados en el terreno. Por ello, se presenta el anidamiento de las subordinadas sustantivas OD, dependientes de verbos de habla.

La temporalidad es otra función evidente en los ejemplos relevados. El elemento temporal resulta definitorio de la temática tratada, ya que siempre se contrasta el antes y el después del corte del río.

Finalmente, las relativas de modo expresan la descripción de las formas de vida en el territorio.

 

C. Oraciones compuestas: coordinadas e interordinadas

  1. <Hace siete décadas>, la construcción de la represa “El Nihuil” clausuró el acceso de ese curso de agua a La Pampa y generó un daño ambiental y económico en esa provincia.
  2. El agua potable era escasa; aprendimos a cuidarla desde niños.
  3. [L]os pobres no eran pobres, vivían así porque era su costumbre: un rancho, la cocina abierta, un cerco circular y en el medio un fogón.

La oración (11) consta una estructura principal compuesta: contiene dos verbos, cada uno presenta modificadores específicos. Los dos verbos son transitivos por lo tanto cada uno tiene un objeto directo: “clausuró el acceso” / “generó un daño” y una subordinada <hace siete décadas> impersonal que cumple la función adverbial temporal.

En (12), vemos una construcción de dos proposiciones que se encuentran en el mismo nivel en la jerarquía sintáctica. Corresponde a la clasificación de oraciones coordinadas: cada una de las suboraciones tiene un sujeto y un predicado independiente y están unidas por yuxtaposición a través del uso del punto y coma. Es un enunciado tomado de la oralidad de los testimonios. Sin embargo, desde el punto de vista informativo, hay una relación de consecuencia que está elidida. Al leerla se comprende esa relación: “El agua potable era escasa, por lo tanto aprendimos a cuidarla”.

La oración (13) también elide el nexo entre los verbos “eran” y “vivían”; no es una enumeración de eventos verbales, sino que allí hay una relación adversativa: “Los pobres no eran pobres, sino que vivían así…”. A continuación, encontramos una relación causal explícita con el nexo “porque”.

  1. En 1947, el río Atuel dejó de ingresar en forma permanente al Oeste pampeano debido a la puesta en funcionamiento de la represa “El Nihuil”, en Mendoza, con fines productivos.

La oración (14) es una estructura compuesta, consta de dos términos y se denominan ilativas; el segundo segmento aporta una consecuencia de lo expresado en el primero; la relación es de subordinación porque el segundo segmento depende del primero. El fenómeno sintáctico que presenta el segundo término es particular ya que se recurre a la nominalización del verbo “poner”.

Si reformulamos la oración a través de una estructura causal típica, vemos que la relación establecida es de causa-efecto: “En 1947, el río Atuel dejó de ingresar en forma permanente al Oeste pampeano porque en Mendoza se puso en funcionamiento la represa “El Nihuil” con fines productivos”.

  1. A partir de ese momento, el impacto de esta obra provocó un daño, no sólo sobre los bienes y servicios ambientales sino también sobre el espacio social del Oeste pampeano.

En (15), en cambio, la relación es de coordinación porque los dos términos se encuentran en el mismo nivel sintáctico. Se trata de una oración compuesta cuya relación es distributiva; los términos se relacionas con el nexo “no solo… sino también” y dependen del verbo y el objeto elididos: “provocó daño”.

  1. La investigadora aclara <que es la alteración de las condiciones ambientales provocadas por la acción humana la que impacta en la distribución, crecimiento y movilidad de la población del área, y no las posiciones deterministas que asocian la poca población con las condiciones de aridez que caracteriza al occidente pampeano.>
  2. Fue recién en 1987 <cuando la Corte Suprema de Justicia se expidió y en su fallo dictaminó <que la cuenca hidrográfica del Atuel es de carácter interprovincial (aunque Mendoza tenía derecho a regar setenta mil hectáreas).>>

En (16), la estructura general de la oración responde a una compleja: S+ V (de habla) + subordinada sustantiva OD. En su interior, hay una estructura compuesta de dos términos que se oponen: una afirmación opuesta a una negación. Ahora bien, hay una marca enunciativa enfática a través del uso de las denominadas estructuras hendidas[31]: “es… la que”.[32] Esa forma no mejora la organización de la frase, sino que la complejiza de manera innecesaria. Es un énfasis proveniente de la oralidad que se cuela en la escritura. La oración gana en claridad sin esa estructura: “La investigadora aclara que la alteración de las condiciones ambientales provocadas por la acción humana impacta en la distribución, crecimiento y movilidad de la población del área, y no las posiciones deterministas que asocian la poca población con las condiciones de aridez que caracteriza al occidente pampeano”.[33]

En (17), aparece el mismo fenómeno de la estructura hendida que hace foco en el tiempo: “Fue recién en 1987 cuando”. Luego encontramos una subordinada sustantiva OD dependiente del verbo de habla “expidió” y finalmente una concesiva, consideradas interordinadas porque comportan una dependencia mutua. En este caso particular, el uso de los paréntesis es una marca de la enunciación ya que es un argumento que podría esgrimir la otra parte del diálogo argumentativo, entonces si no se lee, se evita, se pasa de largo, no importaría.

El análisis de este tipo de estructuras permite ver el énfasis, dónde se ubica el foco y resultan muy elocuentes respecto de la detección de la opinión del sujeto de la enunciación y de la intención argumentativa.

Análisis de las formas cohesivas en las relaciones textuales (extraoracionales)

Como señalamos arriba, este tipo de textos dirigidos a un público lego, interesado en información útil para la coyuntura, requiere de una escritura que demande una comprensión rápida, típica de la práctica de lectura de insumos periodísticos. En consecuencia, no son frecuentes las oraciones compuestas coordinadas adversativas, causales, etc. En cambio, sí están presentes las relaciones lógico- semánticas necesarias, pero se introducen con nexos extraoracionales.

  1. Y los relatos dan cuenta de que éstos comprometen corrales, playones, viviendas y provocan aislamientos de los animales. Como consecuencia, las unidades productivas se ven afectadas.
  2. El daño ambiental y económico que se produjo en La Pampa derivó en múltiples estudios a lo largo de los años. Sin embargo, el impacto sociocultural del corte había sido poco indagado por las ciencias sociales.
  3. Los comercios daban crédito a los puesteros y esquiladores por seis meses, lo que sobraba se disfrutaba en los boliches. Pero los pobres no eran pobres, vivían así porque era su costumbre: un rancho, la cocina abierta, un cerco circular y en el medio un fogón.
  4. Se vivía bien. Pero entre 1940 y 1945 dejaron de correr lentamente el Atuel y el Salado.
  5. Las investigaciones demuestran que estas sueltas de agua, sumadas a la falta de encauzamiento del río, producen desbordes. Y los relatos dan cuenta de que éstos comprometen corrales, playones, viviendas y provocan aislamientos de los animales.

En (1) vemos, primer lugar una contaminación de la oralidad al incluir la locución verbal “dar cuenta de”. Una especie de comodín con múltiples valores semánticos. Aquí la acepción parece corresponder a “manifiestan”, “refieren”. El pronombre demostrativo “estos” refiere a “desbordes”, sustantivo mencionado en la oración anterior. En segundo lugar, el estilo sintáctico de la oración breve requiere del enlace extraoracional: “Como consecuencia, las unidades productivas se ven afectadas”. Se secciona en dos oraciones el contenido que podría organizarse en una oración compleja de dependencia mutua, en este caso, consecutiva.

Una oración consecutiva típica sería: “Y los relatos refieren que éstos [los desbordes] comprometen corrales, playones, viviendas y provocan aislamientos de los animales, por lo tanto las unidades productivas se ven afectadas.”

En (2), ocurre lo mismo: se segmenta en dos oraciones una estructura compleja, en este caso, adversativa. La primera oración incluye una subordinada relativa adjetiva: “El daño ambiental y económico <que se produjo en La Pampa>”. La segunda comienza con el nexo “sin embargo” y el único cambio es la puntuación, es decir, se inserta un punto para segmentar en dos los términos de la estructura compleja de relación adversativa.

La estructura típica sería: “El daño ambiental y económico que se produjo en La Pampa derivó en múltiples estudios a lo largo de los años; sin embargo, el impacto sociocultural del corte había sido poco indagado por las ciencias sociales.”

La segunda oración del fragmento (3) fue analizada arriba. Vemos entonces que se presenta un estilo segmentado, con elisiones de nexos y la segmentación de dos bloques relacionados con el nexo “pero”.

Este constituye un buen ejemplo para comparar un estilo segmentado de uno cohesionado (Serafini). Este fragmento reelaborado en un estilo segmentado quedaría de la siguiente manera:

Los comercios daban crédito a los puesteros y esquiladores por seis meses, lo que sobraba se disfrutaba en los boliches, pero los pobres no eran pobres, sino que vivían así porque era su costumbre: un rancho, la cocina abierta, un cerco circular y en el medio un fogón.

En (4) ocurre el mismo fenómeno de segmentación. En (5), se utiliza “y” como nexo extraoracional para sumar las dos pruebas. En virtud de la economía del lenguaje podría evitarse el uso de la locución verbal “dar cuenta de” y reemplazarla por un verbo específico: “manifiestan”, “señalan”, “exponen”.

Como posible conclusión respecto del uso comunicativo de las formas relevadas, podemos decir que hay un sentido común sobre el lenguaje, sobre todo, en el ámbito del periodismo, que sostiene que las oraciones simples y de períodos breves resultan más comprensibles o más claras.[34] Si bien hay prueba científica respecto de la finitud de la capacidad humana de procesamiento, las relaciones lógico semánticas no se procesan mejor si están separadas por un punto. Sí, en cambio, se debe evitar la excesiva extensión de las oraciones cuando es producto del anidamiento de subordinadas con la consecuente posible pérdida de referencia.

Actividad de reflexión metalingüística

Como anticipamos en la caracterización del texto, además de la inclusión de la palabra ajena, el género de divulgación científica utiliza la estrategia de la reformulación, es decir, transforma enunciados elaborados en el ámbito de origen a efectos de su funcionamiento en una nueva textualidad y para un público diferente. Esa reformulación suele ser sintáctica, léxica y resuntiva. En el caso particular del texto que trabajamos, hemos podido recomponer los insumos utilizados por el periodista para su elaboración, es decir, las fuentes de la información.[35] Así es posible proponer una observación conjunta entre docente y estudiantes de la estrategia de reformulación en un fragmento.

Fuente informativa: fragmento tomado de Dillon, Beatriz (Coord.). Estudio de la cuantificación monetaria del daño causado a La Pampa por el cese del escurrimiento del río Atuel – Línea de base social, 2012.

 

Lejos de aceptar la posición determinista que adhiere a la corriente epistemológica que asocia la escases de población con las condiciones climáticas signadas por la aridez del ambiente natural, es la alteración de las condiciones ambientales provocadas por acción antrópica en la provisión de los bienes y servicios ecosistémicos indispensable para la sustentabilidad de la vida de las personas, la que impacta, notablemente en la distribución, crecimiento y movilidad de la población del área (223).

 

Fragmento del texto de divulgación “Estudios sobre el impacto sociocultural del corte del río Atuel en el oeste pampeano”

 

La investigadora aclara que es la alteración de las condiciones ambientales provocadas por la acción humana la que impacta en la distribución, crecimiento y movilidad de la población del área, y no las posiciones deterministas que asocian la poca población con las condiciones de aridez que caracteriza al occidente pampeano.

Estrategias de reformulación
  1. “La investigadora aclara…”: inclusión de otra voz en estilo indirecto, uso de un verbo de habla + subordinada sustantiva OD.
  2. El orden del contenido incluido en la subordinada: en primer lugar se menciona la conclusión en el texto de divulgación: la alteración de las condiciones ambientales son provocadas por la acción humanas impactan. En la fuente, aparece en primer lugar la discusión: “Lejos de aceptar la posición determinista”.
  3. Eliminación de términos específicos que aparecen en el original y no en el artículo de divulgación: “acción antrópica”; “servicios ecosistémicos”.
  4. La idea está expresada en una extensión más breve que en la fuente. Como ya notamos, en ese esfuerzo resuntivo, se cuela un error respecto de la oposición señalada entre la alteración de las condiciones ambientales y la aridez propia de la zona, por lo tanto es necesario atender a la formulación de las frases.

2.5.5. Actividad de escritura

Elaborar un texto de divulgación científica cuyo tema será “Las nuevas estrategias de vida de los pobladores del Oeste pampeano”, según las siguientes pautas:

Para ello:

  1. ver el video disponible en YouTube, producido por Magazine Regional: https://www.youtube.com/watch?v=btoq_Z2O8oM y extraer la información que brinda el poblador dela zona.
  2. emplear uno de los siguientes comienzos:
    • Extensos espacios de tierras áridas de Argentina permiten el desarrollo de economías domésticas de tipo pastoril, en el Oeste de La Pampa,…
    • En la segunda mitad del siglo XX, las familias del Oeste de La Pampa garantizaron su reproducción mediante la combinación de distintas prácticas y del desarrollo de una producción de subsistencia basada en…
  3. emplear, por lo menos, una oración compuesta causal o consecutiva y otra adversativa.
  4. emplear subordinadas OD a fin de incluir la voz ajena en estilo indirecto.
  5. extensión máxima: una carilla (en procesador de texto, letra tamaño 12).
  6. organización en cuatro (o cinco) párrafos: 1. Presentación del tema; 2. Novedad informativa; 3. Prueba: testimonios, voces ajenas; 4. Antecedentes (optativo); 5. Síntesis conclusiva.

2.5.6. Conceptos disciplinares involucrados

  • Oración simple
  • Oración compleja y las distintas funciones de la subordinación.
  • Oración compuesta y las diversas relaciones lógico semánticas posibles: adversativa, causal, consecutiva, condicional, concesiva, aditiva, yuxtapuesta, disyuntiva.
  • Relaciones cohesivas.
  • La divulgación científica como género textual.
  • Superestructura del artículo de divulgación.
  • La argumentación débil.

2.6. Entre el periodismo y la literatura: la crónica

La crónica, como género híbrido, admite la inclusión de la voz de quien escribe y esa voz es siempre una voz interesada. “Pobre de aquel que se olvida / de lo que fue este río Atuel” es un texto rescatado ya que data de la década de 1970, más precisamente del año 1976; integra el número 39, anteúltimo de Crisis.[36] En la primera época de esta revista político cultural, se publicaron cuarenta números, durante todos los meses desde 1973 a 1976.[37] En palabras de María Sonderéguer:

La revista funda su legitimidad cultural sobre un reenvío al pasado que confiere sentido a las pugnas del presente (…) Crisis (…) propone una narrativa acerca de la nación que se expresa en la revisión cultural e historiográfica. Articulada por crónicas que remiten a la actualidad del momento y artículos de fondo (…) la publicación traza, en sus páginas, rasgos de la realidad social y de la creación estética (p.10).

diario cap 5

Fotografía de la revista Crisis (colección privada).

En efecto, la crónica que incluimos, en este apartado, se integra en un informe amplio sobre la problemática del Oeste pampeano y la desertización a causa del corte del río Atuel. Tal situación es presentada no como un asunto regional sino nacional. Esta interpretación surge del título general del informe: “‘Allá en la costa ‘el Atuel’. El Oeste pampeano: un desierto que crece en el centro del país”. Están presentes, en él, los rasgos históricos, sociales, ambientales y artísticos, ya que la cobertura del problema incluye la narración de los sucesos que causaron la problemática, la voz de los pobladores, la descripción geográfico ambiental y también artísticos, como se puede comprobar en la inclusión de la letra de una cueca de autoría de un paisano de la zona, al final de la crónica.

“Pobre de aquel que se olvida / de lo que fue este río Atuel”[38]

Aníbal Ford[39]

En las lentas conversaciones con los viejos pobladores de la zona van apareciendo los años en que el Atuel corría impetuoso, en que “todo era playa, costa” en que se perfilaba una economía incipiente. Y también los cambios: el deterioro, la regresión ecológica, el despoblamiento.

En un rinconcito de Algarrobo del Águila, tiene su rancho don Esteban Olesiuk, un polaco que se crio “en las linda quintas de Butaló” i y que se quedó ahí, en ese pueblo semiabandonado, “viviendo de los animalitos”, es decir de las cabras, “las ovejitas del pobre”. Perdida como la zona, la memoria se reaviva recién cuando comienza a hablar del “cuñadito” Zacarías. Parece que me está hablando de ayer, pero cuando le pregunto el año de la muerte del pariente, la calcula, después de dudar, unos veinticinco años atrás. Entonces me doy cuenta de que el “cuñado” murió cuando murió el río y que recordarlo con tanta insistencia es, para Olesiuk, volver a los tiempos en que había “changas en cualquier rancho”, en que había mucha demanda de marcas, en que recorría con Zacarías, “aprendiendo a laburar”, los campos: arreglando cocinas, molinos, cavando pozos. También los años en que había que ir frecuentemente a restaurar los fuertes alambrados de la estancia Ventrencó, una de las más importantes de la zona, porque el río los reventaba. Poco quedó de eso ahora. Una marca colgada debajo del alero, que alguien le encargó meses atrás, pero nunca más pasó a buscar, parece señalar el fin, para Olesiuk de su trabajo como herrero.

Sobre la ruta 143, cerca del puente del Salado y también del Paso de la Horqueta donde en otros tiempos se unía el principal brazo del Atuel – aquel que fue desviado en 1918 – y el Salado, tiene su pequeño almacén don Gerardo Vallejo. Enfrente, el cementerio de Santa Isabel testimonia la regresión: invadido en gran parte por los yuyales son frecuentes en él las tumbas abandonadas y las cruces de segunda mano.

Vallejo recuerda las 28.000 ovejas que pastaban en las doce leguas de la Estancia Ventrecó. Una cantidad que hoy apenas reúne todo el departamento de Chalileo. “Venían entonces – afirma – unas creces grandes, el Atuel y el Salado venían… Cuando llegó mi padre acá era tanta el agua que sabían tener que dar la vuelta por el cerro Nevado, para ir a San Rafael, así que ¡imagínese!” Mientras pasamos al fondo de la casa, donde un campo seco, cubierto por los médanos marca el avance trágico de la erosión, Vallejo, que ya no le ve ningún porvenir a su boliche, nos dice: “Con la construcción del Nihuil… se terminó todo”. ii

En el Puesto Namuncurá, al oeste de Santa Isabel y cerca de donde estaban las famosas chacras de Butaló, vive don Ramón Farías. Medio asombrado nos espera mientras cruzamos con el agua hasta el cuello, llevando en alto las cámaras y los grabadores, el arroyo de las Bardas. Una suelta sorpresiva ha llenado el cauce seco y ha cortado incluso varios caminos de la zona. Es la segunda vez que, en casi treinta años, se produce una inundación como las antiguas. El puesto ha quedado aislado y nadie sabe bien por qué llegó el agua. Tal vez el dato más claro sobre el sistema irracional a que está sometido el Oeste Pampeano sea el que se da ahí, frente al rancho de Farías: un jagüel que, para acercarse más al agua, fue construido en medio del lecho del río, aparece totalmente cubierto por el agua que inundó también corrales e incluso la vivienda de don Farías quien, mientras ceba despaciosamente unos mates, recuerda otros tiempos:

“Cuando vine de Colonia Alvear estaba crecido ¡Esto era agua nomás!… Antes era siempre costa, mucha ciénaga. Campos abiertos acá ¡si no había más campos cerrados que aquel donde está Ugalde chico ahora! No había monte… Eran planos, nomás, totorales, carrizales, cortaderas. Había mucha hacienda y más que menos los puesteros tenían… También yeguarizos. Después alambraron estos campos y hubo mucha oveja, aquí había cinco mil en lo de Ugalde y para el lado de Algarrobo también mucha majada había.

Después vinieron los “años malos”, llovía poco. Y también comenzó a faltar el agua. Todo se fue abajo, ahí mismo se murieron como quinientas vacas… de flacas. A veces venía agua del río pero poca y era peor. Las vacas llegaban ahí y se tumbaban, caían cuatro, cinco, diez, quince… estaban débiles y preñadas… se quedaban en el barro. Otras tomaban agua, pero se echaban al salir de la barranca y listo. Así era la cosa en “los años malos”. Después vino poca agua, salvo en el 41. Después menos, empezó a andar mal, a zanjear y zanjear, hacer pozos nomás, iba zanjeando nomás. Antes tuve vacas, ¡Y se murieron de flacas! Fue mal la cosa. Tuve que vender ¡qué cosa! Después anduve así, puestereando. Saco, saco y después al fondo otra vez.

Aquí las tierras son buenas. Antes sabían sembrar unos viejos de Santa Isabel, medio chilenos, mexturaos, que tenían unas chacritas, chicas, donde sembraban de todo. Sabían tener de todo, zapallo, sandía, choclo. Más allá, en las colonias de Butaló sembraban alfalfa, maíz, choclo. El sulky de Santa Isabel se iba cargado de sandías, zapallos, melones… En la estancia de Ventrecó se llegaron a sembrar 200 hectáreas de maíz y vino bien. También tenían lanares y vacas.

Ventrecó tenía alambrados fuertes. Y aquí, en la Patagonia, alambraban igual. Con alambre de cable, poste de quebracho y varillón de fierro, o postes de fierro y varillas de madera de ñandubay… después se lo vendieron, ¡qué sé yo lo qué vendieron! Ese alambrado lo llevaron a Mendoza, eso lo deben haber llevado en el cincuenta y pico, desalambraron ahí…

Muchos amigos se me fueron. Algunos se fueron por los años malos y otros se han muerto. En fin, se fueron para no volver. Tampoco queda gente joven. Todos se van. ¡Si plata no hay! También las mujeres se van. Cuando ya están grandecitas, 15 años, 14, 12, ya se van. Las toman de sirvientitas chicas, nomás. Ya se crían en los pueblos. Pocas muchachas hay. Si no se van también las viejas con las muchachas y no vuelve ni la vieja ni la muchacha.

Antes había más trabajo, la vida era más divertida. La gente se juntaba en los boliches, en las carreras. Siempre había carreras. Todas las fiestas. Empezaba por el primero de año y de ahí se seguía para mayo, el doce de octubre, el nueve de julio, treinta de agosto (Santa Rosa). Todas esas fiestas siempre había carreras… Caballadas buena había, buenos caballos. Ahora ya no se reúne nadie. Antes sí, para una yerra, para una terminación de esquila, había pasteleadas, carreras. Eran fiestas lindas. Guitarreaban, bailaban y jodían ahí. Los cantores eran de la zona. A veces caía alguno de afuera, andariego andando a caballo algún cantorcito…

¡Qué no iban a ir también al boliche los polacos y los rusos! ¡Si eran más borrachos que los criollos! Si había uno que para chupar se iba hasta Victorica. Ataba al sulquisito que tenía, un caballo overo y otro a la cincha. Le pegaba y se iba al tranco… Ahora se ven pocos caballos ensillados en los boliches. Ni autos ni nada. Ahora no hay reuniones ni casamientos… Se casan por allá nomás. Antes las fiestas de los casorios eran lindas, si, campestres. Bailaban y comían nomás. Bailaban cualquier cosa, lo que tocaran. No eran músicos de afuera, los reunidos nomás, con guitarra y acordeón. Guitarra y acordeón le metían los dos negros. Había mucha chacarera, cueca. Mucho baile, gato, el marote, el palito, qué sé yo, más nombres. Había unos viejos que zapateaban de lo lindo. Después, las reuniones comenzaron a cortarse.

Mi padre supo ser correo, hasta el 16. Primero a caballo, después en jardinera. Y yo también fui correo después de 1918. Mucha correspondencia había, mucha. Mucho diario. Usted sabe, había ahí hasta viejos ciegos que recibían el diario y lo leían patas para arriba. Igual recibían diez o doce diarios. Aquí había unos viejos por Loncovaca que no sabían nada, pero pedían los diarios. Venían en una bolsa de lona bien cosida y lacrada, así de correspondencia y encomiendas muy mucha… Es que había mucha gente y cantidad de curiosos para saber y, en fin, leer los diarios. Siempre había alguno que sabía y si no se iban con los diarios, llamaban a algún vecino o a algún muchacho que supiera leer para que le leyeran los diarios y ¡estaban atendiendo ellos! Sí, siempre me esperaban cuando traía el correo. Si, ahí venían las mentiras y las verdades”.

La memoria del río Atuel no termina en los viejos pobladores. La zona, muy rica culturalmente, a pesar del deterioro, sigue alimentando al folklore pampeano como parte de una reivindicación nunca abandonada. El Oeste tuvo y tiene sus cantores, de Cochengo Miranda al Tuta Cuello. Este último, puestero en El Paso de la Rama, lugar ubicado al borde de uno de los cauces secos del Atuel, es el autor de este estilo, “Recordando al Atuel”, que “musica” la historia de la zona. iii

Para vos viejo río Atuel,

hoy te recuerda un puestero,

te traye este verso entero

con una voz de paisano,

ya que cruzás por las tierras

de nuestro oeste pampeano.

Unos pueblitos hermanos

hoy te han cortado el camino,

son los pueblos mendocinos

que te han dado esta tristeza,

porque te han cortado el agua

siendo que es naturaleza

Allá en la costa ‘el Atuel

no hay corderos pa’ comer,

me duele Señor de ver

La Pampa llorar tristeza,

Esas miles de cabezas

que ante’ las supo tener,

Pobre de aquél que se olvida

lo que jué este río Atuel,

nos crió ganao pa’ comer

y al puestero le dio fama,

ya no se ven las pilas de lana

que ante’ se supieron ver

Ya no se ven en las ramadas,

Las comparsas de esquilar, iv

Ni el balido de las ovejas que ante’ se supo escuchar.

Bueno y aquí me despido

recordando al río Atuel,

ya que somo desta zona,

zona de Santa Isabel.

2.6.1. Notas para la intervención docente durante la lectura

i. La colonia agrícola Butaló fue el primer intento colonizador en el Noroeste pampeano. Fue una iniciativa del gobierno nacional de José Figueroa Alcorta (1906-1910). La colonia agrícola fue ubicada en la zona de confluencia del río Atuel con el río Salado, en inmediaciones de Santa Isabel debido a la existencia de tierras aptas para el cultivo y agua dulce proveniente del Atuel. Se realizó la mensura de las parcelas y las chacras se ofrecieron en concesión provisoria. Entre los adjudicatarios, había criollos e inmigrantes de diversas procedencias entre los que se destacan chilenos, españoles, italianos, polacos y algunos franceses.

ii. “Los Nihules” es un sistema hidroeléctrico con un conjunto de represas en la zona de San Rafael, Mendoza, sobre el río Atuel. El embalse “El Nihuil” es el mayor espejo de agua artificial de la zona, con 9.600 hectáreas de extensión. Inaugurado en 1947, además de la generación de electricidad, las aguas sirven para regadío.

iii. Cochengo Miranda, un poblador del Oeste pampeano, payador. Su figura, su voz y su modo de vida quedaron documentados en la película de Jorge Preloran (1974) que por título lleva el nombre del  protagonista.

Juan Bautista “Tuta” Cuello (1945- 2017) fue un cantor popular, un defensor del derecho al río, entre otras compuso la “Zambita del Salado y del Atuel” que entre sus versos dice: “Zambita que va en el aire, /Del pueblo de Santa Isabel/Zambita de estos dos ríos Del Salado y del Atuel / Hoy pide el pueblo pampeano/A grito a los mendocinos/Si ya que no largan agua/Que larguen un poco’e vino”.

iv. La comparsa de esquilar es el grupo de trabajo que realiza la esquila, compuesto por el esquilador, el agarrador, el embolsador y el benteveo (peón principiante).

2.6.2. Caracterización

Al ser incluida, la crónica, en un informe de mayor desarrollo sobre la problemática, comienza in media res. El primer párrafo pone el foco en el estar ahí del cronista: “En las lentas conversaciones con los viejos pobladores de la zona”. Presenta, en unos pocos enunciados, el contraste entre los años cuando corría el agua y el presente de la enunciación, cuya palabra clave es “cambios”. Inmediatamente, pasa a enfocar, como una cámara cinematográfica, en los pobladores entrevistados. La voz enunciadora realiza la descripción de los protagonistas con sus propias palabras marcadas con comillas. A través de recursos de inclusión de voces como estilo directo y estilo indirecto libre, comienzan a “oírse” las voces de Esteban Olesiuk, don Gerardo Vallejo, don Ramón Farías, en ese orden.

Tres ejes pueden considerarse para caracterizar la estructura del texto: el tiempo, el espacio y las voces. El primero, el tiempo, se resuelve de modo trasversal: los años buenos en el recuerdo de los entrevistados en contraste con el presente de la escritura: los años malos.

En cuanto al espacio, por un lado, el cronista describe lo que ve, su mirada se hace presente en el texto: “Enfrente, el cementerio de Santa Isabel testimonia la regresión: invadido en gran parte por los yuyales…”. El Yo del enunciador no escatima su presencia: “Mientras pasamos al fondo de la casa…” También el andar del cronista, la experiencia de transitar por esos lares aparecen descriptos: “nos espera mientras cruzamos con el agua hasta el cuello, llevando en alto las cámaras y los grabadores, el arroyo de las Bardas”. Por otro, la materia informativa se organiza en tres lugares, en tres sitios donde viven los personajes que hablan y finalmente, las voces. De manera sucesiva, se exponen, las conversaciones con Olesiuk, en Algarrobo del Águila, con Gerardo Vallejo en Santa Isabel y con Ramón Farías en el Puesto Namuncurá. El orden textual está organizado en esos tres bloques conformados por tres testimonios y tres lugares. Los tres pobladores hablan cada uno en su espacio. A su vez, el estar del cronista en esos lugares es la clave de estructuración del texto. En esta crónica de Aníbal Ford, la secuencia predominante es la descriptiva. Los marcadores de lugar aparecen con frecuencia como organizadores textuales y discursivos. La descripción abarca el tiempo pasado y el presente.

El modo de la crónica, como bien señala Martín Caparrós, busca “el interés de la cotidianeidad” (609). El contenido temático del texto se centra, justamente, en el modo de vida de los pobladores en ese contexto geográfico, en esos paisajes: el tipo de trabajos, las fiestas, los vínculos.

Un rasgo preponderante de la crónica es la hibridez genérica entre la literatura y el periodismo. En este sentido, tanto la descripción del ambiente del Oeste de la provincia de La Pampa como la subjetividad de los protagonistas se logran con recursos literarios: el uso de la adjetivación precisa, los distintos modos de inclusión de voces, la contaminación del discurso del cronista con el léxico propio de los pobladores. En cambio, en el final, se recurre a una enunciación en tercera persona al estilo del periodismo cultural para informar acerca de aspectos artísticos y mostrar, con la inclusión de una cueca, canción popular propia de la zona, una muestra del “folklore pampeano”.

2.6.3. Actividades de comprensión lectora

  • Prelectura

     

Al ser un texto recuperado de la versión facsimilar de la revista, el paratexto también ha sido reconstruido para uso escolar: las notas al pie que indican la procedencia y los datos del autor, la imagen de una de las páginas de la publicación original.

Sugerimos focalizar sobre esos elementos y reponer información sobre la revista Crisis, tanto de las épocas anteriores como de la actual.

Luego, leer el título, atender al uso de las comillas y proponer la lectura de la poesía canción que aparece al final. A partir del inicio y del vínculo de intertextualidad con la cueca del cierre, se pueden construir las hipótesis sobre el contenido del texto.

  • Lectura

A efectos de obtener una representación global del sentido del texto, conviene realizar una lectura de la totalidad del texto.

Luego, realizar una lectura por párrafos con el fin de: a) poner la atención en los lugares geográficos que se nombran en el texto, sobre todo, si su abordaje se realiza en escuelas de las zonas más urbanas, alejadas del Oeste profundo. Con ayuda de un mapa físico político de La Pampa o de la Argentina, ubicar la toponimia mencionada; b) atender a aspectos históricos como “las quintas de Butaló”, “la construcción de El Nihuil” y culturales como los cantores Cochengo Miranda y el “Tuta” Cuello.

  • Poslectura
  1. En el primer párrafo del texto aparece el contraste entre el antes y el después en el Oeste pampeano. ¿Qué año y qué circunstancia establecen ese cambio?
  2. Rastrear en los testimonios de los pobladores las descripciones de esos dos momentos.
  3. Identificar las marcas espaciales en el texto y los lugares geográficos. ¿Qué relación se establece entre esa toponimia y los entrevistados?
  4. Identificar la presencia del cronista en el texto. Ejemplificar.
  5. ¿Cuál crees que será la intención de escritura de este texto?
  6. En el texto aparecen variedades lingüísticas diferentes. Explicar esas diferencias y ejemplificar.
  7. Leer el cuento “El evangelio según San Esteban” de Walter Cazenave[40] y responder:
    1. ¿Qué aspectos del relato se pueden vincular con la crónica?
    2. Se superponen en el desarrollo, por lo menos, dos relatos míticos ¿cuáles? Ejemplificar.

El evangelio según San Esteban[41]

Walter Cazenave

 

Esteban, hijo de Federico, natural de Gdansk. Así hablaba en el desierto occidental, a orillas del río seco:

 

…en el principio era un aguazal que se extendía hasta por donde alcanza la vista, mire. Era chiquito y venía con el papá en el sulky para la colonia Butaló, que allí le habían dado la tierra, y me asustaba tanta agua, pura bandada de gallaretas, patos y flamencos. El papá no sabía la lengua de Castilla y yo menos y los Ordienko tampoco. Así fue que nos instalamos en la tierra que nos habían prometido y nos entendíamos con los criollos por señas nomás, pero nos entendíamos bastante bien, con el agua por todos lados, el agua, el agua, el agua…

Yo me acuerdo bien de eso porque me había hecho mozo, el ruso me decían, y se reían los criollo porque los rusos chupábamos lindo, a la par de ellos y poníamos el pan de la proposición sobre la mesa y rezábamos a la Virgen Negra y labrábamos la tierra que ya empezaba a dar de lo que le pedíamos. Zapallos enormes, papas, duraznos, álamos y prendían los pies de viña buena que había traído Farías desde Mendoza. La misma viña de Noé, ¿se acuerda?… Días había en que, desde la punta de la loma, parecía que allí iba a asentar el Arca y que éramos los únicos hombres, tanta agua que nos rodeaba…

Habíamos gringos, indios y criollos. Nos llevábamos bien, y había trabajo en las esquilas. Yo hacía marcas de fierro y le daba a la fragua duro y parejo… Y fue en esos años que el José se casó con la María… ¿Oyó hablar del José?… un pobre carpintero; había venido de Galilea, al otro lado del río porque decía que por acá había más trabajo y puso el taller oloroso a los cedros del Libán y cada tanto caía al boliche de la casa Santa Isabel para hacer la provista.

Un tiempo después se casó con una moza de sobre la barda, la María, también buena persona, y el Señor les mandó un hijo, el Jesusito, que vino al mundo por el comienzo de esos años malos para la tierra y para los hombres. Yo lo supe tratar mucho, sí señor. Lo llevaba al bañado a juntar huevos de pájaros y sabíamos andar hondeando horas enteras, hasta que Él quería volver. Otras veces llegábamos hasta la loma y allí se quedaba triste y me decía “aquí va a ser Esteban”, y desde allí contemplaba la ciudad.

Fue en una de esas andanzas que encontramos al Bautista. Andaba, como siempre, escondiéndose de la autoridad, entre los pajonales.

Antes que pudiéramos decir nada ya nos había cubierto con el recortado y pegado el parate desde atrás de un algarrobo. Después hablamos. Tenía un cinto de cuero con balas alrededor de los lomos y hablaron mucho con el Jesusito porque él había andado y sabía. Sobre nosotros bajaban y subían bandadas de palomas monteras, siseando en el silencio del río, que venía del norte. Oloroso del yuyos de junto a Betania. En la piecita de los rezos tengo retratos del Jesús, sin firma porque él no sabía escribir y a ver qué lindo hombre, pero en un rincón tapadito, tengo otro de Juan Bautista, salido de los diarios de Alvear, donde una vez fui a ver su tumba, donde hace milagros después de muerto, con la cabeza cortada mire. Nos fuimos y el Juan Bautista nos decía adiós con la mano que sostenía el Winchester, flaco y ondulante como una caña sacudida por el viento.

Lo crucificaron en el Gólgota, un lugar maldito a cuyo pie sólo crecía el jume. Parece que lo vendió uno de los amigos y yo cuando lo supe ya era tarde. Llegué para ver la cruz gigantesca en contraluz sobre los cielos que se abrían. Y lloramos mucho, porque presentíamos un tiempo de calamidades. ¡Ay de ti, Corazim!, ¡Ay de ti, Betsaida!… el río empezó a traer cada vez menos agua y comenzaron los grandes vientos, los que oscurecían el día y en su bramido se oía la voz del Dios de Israel… Como Sinaí, mire, el pueblo gemía y se marchaba, para Victorica, para Alvear, para Santa Rosa… no teníamos qué comer ni qué adorar ni a quién maldecir. El Señor transformó el agua en salmuera junto a los alambrados del Ventrencó y se cerraron las fuentes del cielo y en la tierra y todo verdor pereció.

Viví todo este tiempo aquí, junto a mi vieja, en la orilla del Águila, junto al cementerio con nombres conocidos. Los hijos se marcharon a peonar campo afuera y las muchachas se colocaron en Mendoza y Catriel. Yo, ahí, al lado del rancho, tengo la piecita del rezo, con las paredes cubiertas de las fotos de los venerados y de los queridos y la imagen que trajo el papá desde Polonia y que heredé yo. El cuñadito solía entrar y rezaba conmigo porque yo le enseñaba y él decía que le hacía bien y hasta una noche se me apareció en sueños llorando y me decía cuñadito, cuñadito ayudame y no aguanté y lo salí a campiar de madrugada pero ya era tarde -¡Ay de mí!- porque ya estaba muerto en el pozo donde lo había apretado el derrumbe. Pocero de los buenos era.

Yo siempre hablaba con el Jesusito, le rezaba por el alma de mi gente y por la mía y rezaba ante la Virgen Negra y una vez la adoré en medio del medanal porque la zarza ardía en el matasebo y será por eso que Él me dijo de la venida del agua y aquí la espero, con los ojos perdidos, sentado junto al cauce seco que lame mi casa. De vez en cuando caen para las copas Zacarías, don Pedro, Tomás, Ramón Farías y hasta el mismo Pilatos se llegó una vez. Van de paso a Puelén, a Betania, a Capernaum, a Santa Isabel… Yo bebo con ellos las ginebras del silencio. Después, sólo con los rezos, evoco el papá, el tiempo verde de la colonia, el cuñadito, Juan Bautista y el Jesusito que me habla y me consuela. Cuando la pena me voltea lloro ante la Virgen Negra y ay de ti, Corazim, ay de ti, Betsaida, ay de ti.

Detrás nuestro caía apacible la tarde del desierto. Salido de los ojos celestísimos de Esteban tomé despacio el camino de Trapalcó.

 

Cuento-Poesía (1987); Once aguas, (2015 y 2019)

[2 de junio de 1984]

2.6.4. Sistematización de contenidos lingüístico-gramaticales

En el apartado 1, seleccionamos como tema para la reflexión gramatical y lingüística, la modalidad oracional que depende del modus, es decir, de la actitud y de la intención del hablante. Allí incluimos las definiciones aportadas por José Manuel González Calvo, quien señala que toda oración es enunciativa porque la actitud del hablante es enunciar algo, tanto si se declara como si se interroga. La enunciación es una actividad del hablante a través de la cual este adopta una actitud determinada con una determinada intención. “Todo acto de enunciación se manifiesta o conforma en un acto de habla” (212).

Caracterizaremos aquí la modalidad interrogativa. Uno de los aspectos que distingue la oración declarativa de la interrogativa es la entonación: Estás conforme / ¿Estás conforme?, en la oralidad.

En la escritura, en español, no hay aspectos gramaticales de construcción que distingan estas dos modalidades, excepto los signos gráficos, que integran el conjunto de los denominados signos auxiliares de puntuación.

Dos de las acepciones del Diccionario de la Real Academia Española sobre el verbo “preguntar” que recoge González Calvo son “Demandar e interrogar o hacer preguntas a uno para que diga y responda lo que sabe de un asunto”; “Exponer en forma de interrogación un asunto, bien para indicar duda o bien para vigorizar la expresión, cuando se reputa imposible o absurda la respuesta en un determinados sentido”. La primera acepción corresponde a una función referencial / informativa y la segunda a una argumentativa, ya que se refiere a las denominadas “preguntas retóricas” que se emplean como estrategia de apelación y de valoración. Nos centraremos en el tipo de interrogación definida por la primera acepción, que supone identificar pregunta con petición o demanda de información. Así, se entiende por pregunta “toda petición de información realizada por medio de la modalidad interrogativa directa” (216).

La petición de información es un acto volitivo o exhortativo, por lo tanto la pregunta es un tipo de acto de habla volitivo exhortativo realizado con modalidad interrogativa. Si en las oraciones declarativas la actitud es la de manifestar o explicar algo, en las oraciones interrogativas, la actitud es la de preguntar. Sin embargo, no todas las oraciones interrogativas tienen la finalidad de solicitar información. En consecuencia el término “pregunta” es utilizado para esta finalidad. Las preguntas, en sus diferentes formas, contienen una variable o una incógnita y pueden clasificarse según cómo se exprese ese elemento[42]:

 

Interrogativas totales: la incógnita se plantea a través de la entonación, en la oralidad, y de los signos de interrogación, en la escritura. Se pueden responder por sí o por no.

Interrogativas parciales: la incógnita se expresa a través de pronombres qué, quién, dónde, cómo, cuándo, cuánto.

Interrogativas disyuntivas: restringen las respuestas posibles al proponer una alternativa.

 

Finalmente, es necesario agregar algunos aspectos normativos. El Diccionario panhispánico de dudas, de la RAE aborda conjuntamente la interrogación y la exclamación:

Los signos de interrogación (¿?) y de exclamación (¡!) sirven para representar en la escritura, respectivamente, la entonación interrogativa o exclamativa de un enunciado. Son signos dobles, pues existe un signo de apertura y otro de cierre, que deben colocarse de forma obligatoria al comienzo y al final del enunciado correspondiente; no obstante, existen casos en los que solo se usan los signos de cierre.

Establece algunas indicaciones de uso, como por ejemplo, que el signo de apertura no debe suprimirse, como suele ocurrir por imitación de otras lenguas en las colocan el de cierre (entre estas, el inglés). Otra indicación consiste en el espaciado: van pegados a la primera letra el de apertura y a la última el de cierre. Luego del signo de cierre, puede colocarse cualquier tipo de signo de puntuación a excepción del punto; el signo de cierre equivale al punto, por lo tanto la oración siguiente debe comenzar con mayúscula.

Otro aspecto necesario para el abordaje de este texto es la inclusión de las voces de los entrevistados. En este sentido, remitimos a la descripción de estilo directo e indirecto que desarrollamos en el apartado 3 de este mismo capítulo. Aunque aquí es preciso hablar más bien de “contaminación de voces” ya que la polifonía, en este texto, adopta otras formas, además de las de estilo directo e indirecto. Recordemos que la crónica como género híbrido se ubica en la intersección entre el periodismo y la literatura. Uno de los recursos proveniente de la literatura, en particular de la narrativa, es el modo de inclusión de las voces. Por ello, recurriremos a algunos aportes de la narratología para describir estas formas.

Gerard Genette propone clasificar las distintas formas de inclusión de las voces de los personajes, según el grado de mímesis; también se ha considerado el criterio de la autonomía que mantenga esa voz con respecto a la del narrador.

Exploraremos la forma conocida como “estilo directo libre” o “discurso pseudo-directo” o “discurso directo no regido”. La denominación cambia, según el autor/a.

Entre sus características anotamos: el locutor citante incluye no solo el contenido informativo referencial, sino integra algunos aspectos formales, como el léxico, la sintaxis, la entonación, el registro de la voz citada. Con esta forma de inclusión, la voz del entrevistador o cronista se contamina con la voz del entrevistado de modo tal que la de este último ocupa un lugar de jerarquía mayor en el texto. Podríamos decir que el texto se inunda con la voz, en este caso, de los paisanos del Oeste.

Actividades de reflexión metalingüística

Proponemos la siguiente actividad para ser realizada en conjunto el/la docente y los /as estudiantes. Extraemos el primer fragmento en el que se alude a una charla o conversación entre el entrevistador y el entrevistado.

En un rinconcito de Algarrobo del Águila, tiene su rancho don Esteban Olesiuk, un polaco que se crio “en las linda quintas de Butaló” y que se quedó ahí, en ese pueblo semiabandonado, “viviendo de los animalitos”, es decir de las cabras, “las ovejitas del pobre”.

Identificar, en primer lugar, las voces que hablan en ese fragmento: los enunciados marcados con comillas pertenecen al entrevistado y todo el resto al cronista.

A partir de los enunciados entre comillas, ensayar posibles preguntas que podrían haberse realizado para obtener esas respuestas:

Dígame, don Esteban ¿dónde se instaló su familia una vez que llegaron de Polonia?

¿Es poco lo que se puede criar aquí, no? ¿De qué viven?

En el fragmento siguiente, si bien aparecen entre comillas algunas expresiones, la forma de narrar del entrevistado impregna o contamina la voz del cronista.

Como actividad, proponemos realizar en pequeños grupos, la misma actividad que se hizo sobre el fragmento anterior.

Entonces me doy cuenta de que el “cuñado” murió cuando murió el río y que recordarlo con tanta insistencia es, para Olesiuk, volver a los tiempos en que había “changas en cualquier rancho”, en que había mucha demanda de marcas, en que recorría con Zacarías, “aprendiendo a laburar”, los campos: arreglando cocinas, molinos, cavando pozos.

Finalmente, a) revisar el último discurso referido que comienza en “Cuando vine de Colonia Alvear…” hasta “Si, ahí venían las mentiras y las verdades”; b) indicar si se trata de estilo directo, estilo indirecto o estilo pseudo directo y justificar.

2.6.5. Actividad de escritura: elaboración de un reportaje

Antes de entregar las consignas sugerimos poner en común saberes previos acerca de qué es un reportaje y cómo se estructuran en los medios de prensa actuales.

  1. Releer el poema canción, marcar los sustantivos empleados, armar una lista con ellos y luego escribir una breve descripción de la zona y de los problemas ambientales y de vida de los pobladores.
  2. Releer los tres testimonios que aparecen en la crónica y conjeturar preguntas “periodísticas” que el cronista habría anotado para guiar la conversación con los entrevistados. Anotar esas conjeturas en un borrador. Luego:
    1. Construir tres preguntas para cada uno de los entrevistados.
    2. Responder esas preguntas con los datos que aporta el texto.
    3. Organizar el texto a modo de reportaje.
    4. Elaborar una introducción que anticipe los problemas de la zona, a partir del borrador elaborado en 1 y que presente a los entrevistados y describa sus lugares de residencia.

2.6.6. Contenidos lingüísticos involucrados

  • Elementos paratextuales
  • Géneros crónica y reportaje.
  • Polifonía: procedimiento de cita /estilo directo, indirecto, pseudo directo.
  • Oración interrogativa; aspectos normativos del uso de los signos de puntuación y auxiliares en el caso de las oraciones interrogativas.
  • Personas gramaticales / uso de la tercera persona.
  • Deícticos.
  • Descripción: marcadores espaciales.
  • Variedades lingüísticas.

3. Referencias bibliográficas

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  1. Gordon Wells identifica cuatro niveles de adquisición y dominio de la lengua escritura que se integran entre sí: un nivel ejecutivo que consiste en la capacidad de conocimiento del código, de traducir un mensaje oral a la escritura y viceversa; un nivel instrumental, habilidad que permite resolver las exigencias de la vida cotidiana al identificar los géneros sociales y sus características pragmáticas; el tercer nivel es el instrumental, vinculado con la capacidad de aprender, de incorporar información y conocimientos específicos y el último nivel, el de mayor sofisticación intelectual es el epistémico e implica el uso de la escritura para elaborar pensamiento; estructuración del lenguaje y orden intelectual son dos aspectos de un mismo proceso.
  2. Cubo de Severino, Liliana et al. Leo pero no comprendo. Las autoras toman esta clasificación de Nicholas, D. y Tabasso, T. “Toward a taxonomy of inference for history comprenhension”, en Wilking, Backer and Tabasso (eds.) Information, integration by children. New York, Hillsdale, 1979, pp. 243-265.
  3. A efectos de pensar un modelo para la enseñanza de la escritura en el aula, resulta un aporte muy relevante, la propuesta de Felipe Zayas, “Los géneros discursivos y la enseñanza de la composición escrita” (2012).
  4. En los momentos en que se escribe este libro, se conoce el fallo de la Suprema Corte a favor de los intereses pampeanos en relación al río Atuel. En él, se ratifica el carácter interprovincial del río y se obliga a la provincia de Mendoza a que en un plazo de 90 días, realice la suelta de agua que garantice un caudal de 3,2 m3 por segundo de manera permanente.
  5. El cancionero de los ríos es una obra poético musical, cuyo proyecto de recopilación y edición fue presentado por músicos, poetas e investigadores a la Legislatura de la provincia de La Pampa, en los primeros años de la década de 1980, recién recuperada la democracia. En 1985, se publicó la primera edición, que estuvo a cargo de Rubén Evangelista y Juan Carlos Pumilla y hoy ya tiene cuadro ediciones ampliadas con más de cien obras de autores y compositores de la provincia y algún otro artista no pampeano que sintió suya la problemática (como es el caso de Manuel Castilla, autor de la letra de “Zamba del río robado” musicalizada por dos compositores vernáculos: Guillermo Mareque y Enrique Fernández Mendía). En 1919, se convocó desde la Secretaría de Recursos Hídricos a un certamen de poesía sobre la temática dirigido a las escuelas. Como resultado de esa iniciativa, en el mismo año, con el trabajo de los mismos compiladores, Rubén Evangelista y Juan Carlos Pumilla e ilustrado por Claudia Espinosa, se publicó Cancionero 2.0. Somos el sonido de nuestros ríos.
  6. La Asociación Pampeana de Escritores, la Asociación Pampeana de Músicos, la Fundación Chadileuvú son algunas de las entidades que conforman el campo cultural pampeano.
  7. A efectos didácticos, resulta adecuada la noción de género según modelos multidimensionales que, en el marco de la Lingüística Textual, proponen los alemanes Heinemann & Viehweger. Según esta perspectiva, “los géneros consisten en conjuntos limitados de ejemplares textuales con rasgos específicos en común. Esos rasgos se refieren simultáneamente a varios niveles constitutivos del texto: a particularidades estructurales y de formulación características (…), a aspectos de contenido temático, a condiciones situacionales y a la función comunicativa. Los rasgos por determinar sobre la base de varios criterios de diferenciación de esos niveles (y con esto de un grado de abstracción menor) están relacionados entre sí y se condicionan mutuamente; conforman totalidades características (complejos de rasgos), que ‘plasman’ las estructuras lingüísticas y los contenidos. Ejemplares textuales formados prototípicamente como formas de representación de géneros se manifiestan como recursos comunicativos efectivos para solucionar tareas comunicativas específicas” (Ciapuscio “La noción de género…s/p).
  8. El 21 de enero de 1879, La Nación publicó la siguiente crónica:

    Llegan los indios prisioneros con sus familias a los cuales los trajeron caminando en su mayor parte o en carros, la desesperación, el llanto no cesa, se les quita a las madres sus hijos para, en su presencia, regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano los hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización.

  9. El informe completo se encuentra en el sitio web de la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno de La Pampa. https://bit.ly/2KUr44I.
  10. Difrieri, Horacio. “Evolución del poblamiento del área de influencia del Atuel en territorio de la provincia de La Pampa” La Pampa. A.P.A. Informe 1981; Difrieri, Horacio. “Aspectos históricos y geográficos de los ríos Atuel‐ Salado”. A.P.A/UNLPam Conferencia 1980.
  11. Para el momento de la poslectura, proponemos actividades que permitan la vuelta al texto, a fin de “bucear” en él y de realizar una lectura “entre líneas” (Cassany, 2006). Para ello, resulta adecuada la clasificación de preguntas aportada por Cubo de Severino (2000), explicadas en la presentación de este capítulo.
  12. Las oraciones interrogativas o las preguntas son un tipo especial de pedido de información. En el texto abordado no encontramos este tipo de construcciones.
  13. Esta oración no está tomada del texto, sino construida ad hoc, para explicar las asertivas dubitativas, ya que el texto no contiene ni una sola de ese tipo. Ello permite ver que el sujeto de la enunciación expone su saber sin ninguna estrategia de mitigación.
  14. El informe es una exposición de los datos obtenidos en una investigación de campo o bibliográfica sobre un determinado tema. Su propósito es principalmente informativo, predominan las oraciones enunciativas y a la intención informativa suele agregarse la persuasión.
  15. El texto seleccionado ha sido tomado del sitio web https://bit.ly/3mKsD2C.
  16. Cada tipo de texto posee una “superestructura” particular. Se la define como el esquema global del texto: la estructura formal, el modo de organizar la información, la disposición de cada una de sus partes. No es el tema del texto, sino su arquitectura, su esqueleto y la organización de la información de acuerdo a ese esquema formal.
  17. Los paratextos característicos de los textos periodísticos son:

     

    Sección: suele ubicarse en la parte superior de cada página y ordena los temas presentes en el periódico: política, economía, cultura, opinión, policiales, etc. Cada diario puede dividir y nombrar a cada sección de acuerdo a sus objetivos.

    Título: es uno de los elementos más importantes, ya que es el encargado de resumir el suceso que se quiere informar en un solo sintagma nominal que genere interés en el lector.

    Volanta: se ubica arriba del título y su función es anticipar la información o ayudar con algún dato que permita comprender el episodio. Generalmente aparece con una tipología menor que la del título pero mayor o diferente que la del cuerpo de la nota.

    Copete: cumple las funciones de aclarar el título y conectarlo con el cuerpo de la nota o con la fotografía. Suele presentar una síntesis de la información, es decir, sus datos esenciales.

    Fotografía y epígrafe: reflejan o retratan el suceso para entender mejor el contenido del cuerpo textual. El epígrafe es la frase que suele describir la foto y se ubica debajo de ella.

    Fecha, lugar, autor: datos de la nota, su autor y la fecha y lugar de publicación.

  18. En el cuerpo de la nota se destacaron con color algunos lexemas o sintagmas que presentan carga valorativa y, por ende, resultan huellas del sujeto de la enunciación en el enunciado.
  19. En el capítulo III, se detallan en un cuadro las abreviaturas y signos utilizados para la identificación de las funciones sintácticas. Por otra parte, en lugar de utilizarse los colores azul y rojo para marcar el sujeto y el predicado, se opta por identificarlos mediante una línea por encima de las oraciones.
  20. Recordemos que los participios pueden cumplir con dos funciones: 1- como adjetivo que modifica a un sustantivo (ropa lavada, auto estacionado), en estos casos el participio presenta flexión en género y número debido a que, al funcionar como adjetivo, replica el género y número del sustantivo al que acompaña y 2- como forma verbal que participa por ejemplo en las formas compuestas del paradigma de conjugación (he salido, había dormido, habré cantado), en estos casos, el participio permanece invariable en masculino y singular).
  21. “La voz activa está formada por un sujeto (agente), un verbo y un objeto directo (tema). Un ejemplo voz activa es: <Los servidores (Sujeto) [levantaron] (Verbo) los manteles (Objeto directo)> (El monte de las ánimas). El sujeto de esta oración es el agente que voluntariamente realiza la acción y el objeto directo es el tema al cual se refiere el verbo. La transformación de esta oración en voz pasiva implica que destacaremos en primer plano el tema y no agente, de manera tal que el tema pasará a ocupar la posición de sujeto paciente (o sea, el que recibe la acción, no el que la realiza) y el sujeto agente de la voz activa se relegará a la posición de complemento agente tal como se indica en este caso: <Los manteles (Sujeto paciente) fueron levantados (N (frase verbal pasiva)) por los servidores (Compl. agente)>” (Gaiser, Forte y Ferrato, 303).
  22. Desde fines de la década de 1950, se inició en La Pampa una etapa fundacional en relación con las políticas culturales. Se organizó la Dirección Provincial de Cultura de La Pampa –cuyo primer titular fue justamente Juan Ricardo Nervi-, se comenzó con la publicación estatal de la revista cultural Caldén y se brindó apoyo a los escritores y músicos locales que desarrollaban obras de temática “pampeana” (Laguarda y Lanzillotta).
  23. El geógrafo y escritor pampeano Walter Cazenave, ante la consulta por la posible autoría de Nervi, respondió: “Aunque estoy lejos de la capacidad como para determinar la autoría de un trabajo anónimo, me animo a decir -en coincidencia con tu presunción- que bien puede ser un trabajo de Nervi: me lo sugieren el enfoque global y profundo en cuanto al tema y una cierta “pampeanidad” en los calificativos, que son una suerte de marca de fábrica.”
  24. El Desaguadero forma el límite entre las provincias de Mendoza y San Luis hasta el paralelo 36º S, donde ingresa a la provincia de La Pampa. En ese tramo, recibe las aguas de los ríos Tunuyán y Diamante. Los desbordes del Desaguadero y del Atuel forman el humedal llamado bañados del Atuel. Al sur de tales bañados y hasta las lagunas Urre Lauquen y La Amarga el río es llamado ‘Chadileuvú’ o ‘Chadileo’, palabras del idioma mapudungun que significan río Salado, nombre con el cual también se conoce a este río. Al superar la laguna Urre Lauquen, recibe otro nombre: ‘Curacó’ (agua de piedra), y confluye en el río Colorado hacia los 38º50’07” S; 64º58’47” O. Cfr. http://www.chadileuvu.org.ar/fuchad/index.php/educativas-y-culturales/506-cuenca-del-desaguadero El primer párrafo del ensayo menciona: “Hacia el paralelo 35, que atraviesa el meridión sanluiseño”. La diferencia con la información geográfica se debe a que hubo un corrimiento del paralelo del 35 al 36, a favor de Mendoza, durante la etapa territoriana.
  25. Esta última denominación corresponde a Graciela Reyes.
  26. En este momento, se propone una actividad de escritura. Se trata de un resumen que implica un gran trabajo de reformulación, porque se trata de priorizar el contenido informativo del texto y construir las macroposiciones que expresen la tesis planteada, sin el matiz poético del original.
  27. La  Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la Acordada Nº 28/2004 del 14 de julio del 2004, ha expedido la siguiente directiva sobre la figura: “Pueden intervenir en calidad de “amigo del tribunal” tanto personas físicas como jurídicas que no sean parte en el pleito, pero con reconocida competencia sobre la cuestión debatida. Por su parte, la Asociación Argentina de Derecho Constitucional ha elaborado el Reglamento de Actuación de “Amicus Curiae” del 12 de diciembre del 2007, mediante el cual establece un listado de profesores que pueden participar en calidad de amicus curiae y, principalmente, destaca que el amigo del tribunal no reviste el carácter de parte y se limita a expresar opiniones fundadas en defensa del interés público o en una cuestión institucional relevante (Castañeda Portocarrero p. 23).
  28. El enlace al portal es el siguiente: ArgentinaInvestiga.edu.ar.
  29. Su nombre inicial fue Info Universidades, con el que continuó hasta 2012, cuando adoptó el actual. Fue creado a partir de un acuerdo entre las autoridades de la SPU y el CIN. Tiene corresponsales en todas las universidades del país.
  30. A lo largo del capítulo se han abordado otros textos sobre la problemática del río Atuel, por lo tanto hay suficiente información para reponer en caso de necesidad durante la lectura. No obstante se incluye un recuadro informativo en el propio texto con datos necesarios para su lectura comprensiva.
  31. Ángela Di Tullio ubica las estructuras hendidas entre las “temáticamente marcadas” y en particular las denomina “estructuras focalizadas”. Señala: “Precisamente la función del foco es seleccionar una de las alternativas y negar otra/s.” (358). En las hendidas, el foco se ubica en uno de los constituyentes.
  32. Se las clasifica de cópula inicial y cópula media, según la posición del verbo “ser” (Di Tullio 360): Ejemplos: “es la alteración de las condiciones ambientales… la que impacta…” (copula inicial); la que impacta ….es la alteración de las condiciones ambientales” (cópula media).
  33. Es necesario nota que el fragmento tiene un problema de formulación, porque el segundo término no puede desprenderse del verbo impacta: “y no las posiciones deterministas que asocian la poca población con las condiciones de aridez que caracteriza al occidente pampeano”. Debería formularse: “y no a las condiciones de aridez, característica del occidente pampeano, que las posiciones deterministas asocian con la poca población.”
  34. El sentido común periodístico se ve reforzado por los “manuales de estilo” para la escritura de periódicos digitales, como el muy difundido de la Fundéu, Fundación del Español Urgente, patrocinada por la Agencia EFE y asesorada por la RAE. Elvira Narvaja de Anoux realiza un análisis de las intervenciones de ese tipo de manuales desde la Glotopolítica y encuentra, entre otras, las siguientes recomendaciones: “utilizar un lenguaje directo y sencillo; evitar expresar más de una idea por frase; realizar estructuras claras y coherentes en la organización”; también, la autora rescata que “Associated Press (2012) se centra en el registro y aconseja un ‘tono conversacional’” (147). La autora analiza la representación que esos manuales construyen del lector “que se avizora con competencias discursivas e inferenciales limitadas” (157) y en virtud de esa configuración definen los rasgos de la prosa.
  35. A fines didácticos, resulta útil conocer los textos de base que dieron origen al texto de divulgación ya que se pueden utilizar como insumos: Dillon, Beatriz (Coord.) Estudio de la cuantificación monetaria del daño causado a La Pampa por el cese del escurrimiento del río Atuel – Línea de base social, 2012. https://bit.ly/3nMOsQl; Dillon, Beatriz y M. Eugenia Comerci. Territorialidades en tensión en el Oeste de La Pampa. Sujetos, modelos, conflictos. EdUNLPam, 2014.
  36. La colección completa digitalizada de Crisis (1973-1976) se encuentra en El Archivo Histórico de Revistas Argentinas (AhiRa), dirigido por Sylvia Saíta: https://www.ahira.com.ar/revistas/crisis/
  37. La revista Crisis y sus cuatro diferentes épocas: la primera, 1973- 1976, con la dirección de Federico Vogelius, Eduardo Galeano y Vicente Zito Lema. La segunda época tuvo lugar una vez recuperada la democracia, entre 1986 y 1987, con la dirección periodística de Vicente Zito Lema y Osvaldo Soriano y Eduardo Galeano, como asesores editoriales. La tercera: la familia de Federico Vogelius vendió el emprendimiento a la editorial Puntosur, que continuó con la publicación hasta 1989, con Eduardo Jozami como director. Cuarta época: en el año 2001, un grupo de jóvenes intelectuales militantes, recupera el nombre y comienza a editar la revista desde el número 1. De las viejas épocas mantiene el nombre, la tipografía del nombre y la intención analítica de temas político culturales. Es dirigida por Mario Santucho y tiene una tirada en papel y una versión digital.
  38. Este texto aparece en un recuadro de una nota mayor de Aníbal Ford, “Allá en la costa ‘el Atuel”. Revista Crisis, año 4, nº 39 (julio 1976) pp. 12-13.
  39. Aníbal Ford (1934-2009). Fue Profesor en Letras, escritor y periodista. Se desempeñó como jefe de redacción de la revista Crisis. En 1988, resultó electo Director de la carrera Comunicación de la Universidad de la Facultad de Ciencias Sociales de Buenos Aires. Fue profesor titular en esa casa de estudios, enseñó también en la Universidad Nacional de La Plata. Entre sus obras de ficción, podemos nombrar los siguientes títulos publicados: SumbosaRamos generalesLos diferentes ruidos del agua Oxidación, entre otros. En ensayos, Medios de comunicación y cultura popularNavegaciones, La marca de la bestia Resto del mundo. El año anterior a su fallecimiento había creado la revista digital Alambre. El último número, en 4to. se publicó en 2010, a un año del fallecimiento de Ford y como homenaje a su fundador. Escribieron en él Beatriz Sarlo, Martín Becerra, entre otros.
  40. Cuenta el autor que él mismo acompañó a Aníbal Ford en “esa andanza” por el Oeste en 1976.
  41. “El evangelio según San Esteban” está publicado en el volumen Once aguas de Walter Cazenave, Editorial Voces, 1ª edición, 2015 y 2ª edición 2019, pp. 37-40.
  42. Para revisión más detallada de las oraciones interrogativas, puede consultarse: Escandell Vidal, María Victoria. “Los enunciados interrogativos. Aspectos semánticos y pragmáticos”.


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