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Introducción

En Argentina y en el mundo, el aumento de la longevidad, el interés creciente por el cuerpo y el espíritu, el incremento del deporte popular, masivo y grupal, y las variadas motivaciones para incorporarse a una rutina de actividad física que se desafía en competencias en la calle han sido factores causales y determinantes de cambios potencialmente favorables del estilo de vida: un mayor interés hacia una alimentación saludable, una continua oferta de actividades y competencias amateurs y la incorporación de la práctica deportiva incluso a edades cada vez mayores, entre otros.

El running –o la práctica de correr– se ha convertido en un fenómeno cuyo crecimiento no parece tener techo en Argentina, tal cual lo evidencian, por ejemplo, las estadísticas de las carreras, sobre todo las de 10 y 21 kilómetros, que se organizan en los más diversos puntos del país (Gil, 2018).

Según estadísticas del Gobierno de la Ciudad de 2016, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se organizan cerca de 90 carreras de calle en el año, en distancias que van de los 5 a los 42 kilómetros y que convocan a medio millón de personas, cifras que superan a otras capitales de país, como Bogotá, San Pablo o Santiago de Chile.

Sin embargo, la realidad del nivel de salud de la población general cuantifica datos alarmantes: en un análisis comparativo realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el nivel de actividad física que realizaban hombres y mujeres en países de mayores y menores ingresos, resultó que en los primeros el 26 % de los hombres y el 35 % de las mujeres no hacían suficiente ejercicio físico, frente a un 12 % de los hombres y un 24 % de las mujeres en los países de ingresos bajos. Una explicación posible es que durante los momentos de ocio se realiza escasa actividad física y prevalece el sedentarismo tanto en el trabajo como en el hogar (OMS, 2009).

Continuando con el análisis desde la perspectiva de los hábitos alimentarios vigentes, en América Latina y en Argentina, a lo largo de las últimas décadas se ha ido desarrollando una etapa de transición nutricional hacia una dieta con gran densidad energética y un consumo relativamente elevado de alimentos con alto contenido de grasas saturadas, azúcares y sodio junto a productos procesados, de acuerdo al informe conjunto OPS/OMS de 2004. Esto, sumado al escaso consumo de frutas, verduras y cereales integrales, predispone a la aparición de factores de riesgo demostrados para el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), como la enfermedad cardiovascular, la diabetes, algunos tipos de cáncer, las enfermedades pulmonares crónicas, la osteoporosis, el sobrepeso y la obesidad. Las cuatro primeras son responsables de tres de cada cinco muertes en todo el mundo (MSAL, 2012a).

Como consecuencia de lo hasta aquí mencionado, hay una necesidad instalada y urgente de revertir las estadísticas nacionales e internacionales.

Correr, solo o con otros, puede ser una respuesta con motivación multifactorial para –desde lo individual y lo grupal– lograr objetivos físicos, emocionales y hasta sociales.

Ante este escenario, realizar determinaciones antropométricas y del perfil lipídico y analizar el estilo de vida y los hábitos alimentarios de la población permiten detectar marcadores de riesgo cardiometabólico, de relativamente fácil realización en la Atención Primaria de Salud (Soca, 2015).

En esta misma línea de prevención y detección temprana de riesgo cardiovascuar, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) desde noviembre de 2015 rige una modificación a la Ley 139 –sancionada en 1998– que exige la obligatoriedad de la presentación de un Certificado Médico de Aptitud Física válido por un año para quienes se inscriben a participar en carreras de calle de 5 kilómetros o más.

Como licenciada en Nutrición perteneciente a la comunidad educativa de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) y como deportista aficionada, el contexto social, alimentario y de salud actual y los factores antes mencionados que relacionan la nutrición y la actividad física amateur me han motivado a la realización de la presente investigación. Ha resultado un trabajo de factible aplicación en la comunidad y de análisis ajustado en tiempo y espacio a un evento actual y preciso, de gran envergadura en el ámbito deportivo.

No obstante, existe un interés creciente en el estudio de las variables que afectan y acompañan la práctica deportiva de correr. Sin embargo, en Argentina son escasas las investigaciones realizadas sobre este colectivo particular, y tampoco se ha hallado suficiente evidencia que aborde conjuntamente la percepción subjetiva que los corredores poseen sobre sus prácticas y creencias relacionadas con el estilo de vida y sus hábitos alimentarios, y los resultados objetivos de parámetros físicos de composición corporal o bioquímicos (perfil lipídico) que resultan del entrenamiento. Esta relación es de interés y relevancia ya que múltiples factores influyen en la forma en que los individuos perciben sus prácticas de alimentación y salud con o sin asesoramiento idóneo. Los datos objetivos antropométricos y bioquímicos pueden valorarse con técnicas validadas y específicas que dan respuesta a datos correspondientes a la composición corporal o variables metabólicas.

El objetivo general del presente trabajo de investigación fue correlacionar la percepción subjetiva individual del estilo de vida y los hábitos alimentarios con los resultados objetivos de la medición del perfil lipídico en sangre y los valores antropométricos asociados a riesgo cardiometabólico en corredores de calle amateurs de ambos sexos a través de distintos instrumentos que abordaran las variables enunciadas.

Por lo expuesto, se plantearon las siguientes preguntas de investigación:

¿Cuáles son las prácticas y creencias relacionadas con el estilo de vida y los hábitos alimentarios de corredores aficionados de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires?

¿Se corresponden su percepción del estilo de vida y sus hábitos alimentarios con su perfil lipídico en sangre y sus valores antropométricos referidos a grasa corporal y riesgo cardiometabólico?

El trabajo pretende contribuir al conocimiento de la situación de corredores de calle de CABA respecto a sus prácticas de estilo de vida y su composición corporal y perfil lipídico y, en tal sentido, con la información obtenida derivar posibles recomendaciones para dicha población y estrategias de abordaje integral e interdisciplinario hacia el mantenimiento de la salud, conocimiento de factores de riesgo y prevención de enfermedades.

La UAI, en cuanto adhiere al concepto de “universidad saludable”, realiza permanentemente actividades en este sentido para la comunidad educativa y en acciones de transferencia hacia la sociedad articuladas por el Departamento de Bienestar Universitario. Además, en ella coexisten carreras de grado y especializaciones que podrían enriquecerse con la construcción de este análisis desde la visión holística del cuerpo humano y la interacción entre aspectos biológicos y culturales que asumen los planes curriculares de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, la Facultad de Motricidad y Deportes y la Facultad de Psicología, entre otras.



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