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7 Conclusiones

Los resultados de este estudio permiten apoyar el impacto favorable sobre la salud que tiene la incorporación de la actividad física a la rutina habitual desde las diferentes dimensiones del estilo de vida y la elección de hábitos alimentarios adecuados, así como el beneficio que esto provoca sobre la composición corporal y el perfil lipídico.

Lo expuesto a lo largo de este trabajo permite arribar a las siguientes conclusiones.

El perfil antropométrico de los corredores fue: IMC normal con mayor prevalencia de sobrepeso en varones; bajo riesgo de ECV por ICC, CC y %GC; la suma de 6 pliegues para ambos sexos es similar a la referencia nacional Tablas Argo-ref, y para el %GC, más de la mitad de corredores de ambos sexos presentaron un valor bajo y fueron menores a las referencias de Argo-ref.

Respecto al perfil lipídico: los niveles de colesterol total, LDL y TG fueron en su mayoría deseables, aunque los hombres tuvieron mayores valores que las mujeres, mientras que la mitad de los corredores tuvo valores altos de HDL, de los cuales los mayores eran los niveles de las mujeres.

Al evaluar la forma y la frecuencia de consumo de alimentos, se evidenció que, al comparar con las recomendaciones de las GAPA, los hábitos alimentarios fueron predominantemente adecuados para el tipo de comida, la forma de preparación y todos los grupos de alimentos, excepto el grupo de leche, yogures y queso (en varones), dulces y grasas (en ambos sexos) y refrigerios (en mujeres).

Al determinar el nivel de actividad física, todos los participantes presentaron un valor alto según categorización de MET. Las mujeres realizan menos METs que los hombres y pasan sentadas media hora más por semana que ellos.

En lo que respecta a las prácticas y creencias relacionadas con el estilo de vida, es general el nivel de estilo de vida saludable, al igual que lo fueron las prácticas, mientras que las creencias alcanzaron mayoría de nivel alto. Los dominios en los que ambos sexos refirieron llevar prácticas muy saludables fueron la recreación y manejo del tiempo libre y consumo de alcohol, tabaco y otras drogas. La mayoría de los corredores acuerda o acuerda fuertemente en que “la salud debe ser responsabilidad de cada persona”

Las relaciones investigadas entre creencias y prácticas y hábitos alimentarios con el perfil lipídico y valores antropométricas resultaron estadísticamente significativas para las siguientes variables:

  • consumo inadecuado de refrigerios y bebidas y mayor %GC;
  • consumo adecuado de carne y huevo y de legumbres, cereales, papa, pan y pasta con mayores valores de cLDL e índice de Castelli, aunque en categoría de deseable; y
  • consumo inadecuado de aceites, frutos secos y semillas con mayor valor de cHDL.

Se hallaron correlaciones significativas entre los puntajes obtenidos en estilo de vida y los datos numéricos no categóricos de IMC, suma de 6 pliegues y cHDL. A mayor IMC, menor puntaje de estilo de vida, y a mejor estilo de vida, mayores niveles de cHDL y menores valores de suma de 6 pliegues, principalmente en hombres.

Recomendaciones

La relación entre la percepción que los corredores amateurs manifiestan sobre su estilo de vida y sus decisiones alimentarias y los valores objetivos y medibles de la composición corporal y el perfil lipídico no ha sido demostrada estadísticamente en todos sus dominios, debido posiblemente al tamaño de la muestra con la que se trabajó. Sin embargo, los resultados obtenidos justifican la recomendación de continuar realizando estudios similares con muestras más grandes y con la inclusión de otras variables, como las motivaciones personales, datos médicos (frecuencia cardíaca, tensión arterial, lesiones), antecedentes deportivos de competencia, etc., para enriquecer la perspectiva del perfil del corredor amateur, identificar posibles asociaciones y extrapolar los hallazgos a la población. Además, una mayor indagación en los hábitos alimentarios y en los antecedentes familiares de estos corredores podría reorientar sus prácticas para reducir el riesgo cardiovascular consecuente.

Para futuras investigaciones se debería ampliar el tamaño de la muestra, así como su mayor representatividad en el ámbito geográfico nacional, con el objetivo de poder efectuar comparaciones adecuadas.

En esta línea, podrían realizarse comparaciones cuali-cuantitativas con otras ciudades donde se organicen carreras de calle, así como también con otras disciplinas deportivas, en busca de hallar diferencias o semejanzas en el perfil antropométrico, los hábitos alimentarios y el perfil lipídico del deportista.

Otra alternativa para profundizar en estos conocimientos es considerar la ejecución de estudios longitudinales, prospectivos para investigar la evolución dinámica de los parámetros analizados, considerando para su valoración tanto medidas subjetivas como objetivas.

Finalmente, es relevante utilizar la información resultante de este y otros estudios similares que indagan sobre la actividad física relacionada con los hábitos alimentarios y el estilo de vida para definir estrategias educativas y de apoyo especializado destinadas a la población, enfatizando el rol profesional de cada integrante del equipo interdisciplinario que oriente adecuadamente la práctica deportiva y el estilo de vida en el que esta se inserta.



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