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Introducción

Hacia principios de la década del sesenta Ortega y Gasset (1961) caracterizaba al siglo XVIII como el “menos español” de la historia española. Esta imagen, heredera de algún modo del célebre libro de Sarrailh (1957), caló hondo en los historiadores dedicados al tema. En algunos casos se proyectó a estudios contemporáneos que vieron la Ilustración española como insuficiente. Dada la insignificancia cultural, filosófica y científica el fenómeno no merecía ser estudiado (Subirants, 1981). Otros estudios se han preocupado por buscar las características propias de la Ilustración española llegando a concluir que la originalidad estaba dada por el carácter católico que había adquirido en el siglo XVIII el movimiento intelectual.

Los estudios más recientes se preocuparon por trascender esta dicotomía nacional-extranjero para poder pensar los estudios en un complejo fenómeno de circulación de ideas que refractaban las luces europeas al tiempo que proyectaban luces propias en un espectro de colores que componía la Ilustración (o las ilustraciones) del globo. Los estudios sobre la educación en el periodo fueron de algún modo herederos de esta tradición, teniendo un interesante apogeo en la década del ochenta del siglo pasado y un significativo desarrollo en los últimos años (Perrupato, 2017).

El libro que compilamos toma como periodización los años comprendidos desde la segunda mitad del siglo XVIII hasta el fin del interregno napoleónico en España. Seguimos, en este sentido, a una parte significativa de los trabajos dedicados al siglo XVIII que se extienden hasta la primera parte del XIX e incluso hasta 1830 o 1857, argumentando que antes del Plan Pidal no hay nada nuevo. Algo es cierto, como hemos sostenido en otra oportunidad, gran parte de los actores políticos de principios del siglo XIX son los ilustrados del siglo XVIII que vieron en José I la oportunidad de realizar sus proyectos ilustrados y sus aspiraciones personales o bien en las Cortes el espacio de resistencia de la imposición externa que ya venían resistiendo desde sus discursos.

En este sentido autores como Antonio Viñao Frago, Jean Luis Guereña (1996, 2013) se han dedicado al tema educativo encontrando en las propuestas de principios de siglo XIX la continuidad de las ideas del siglo XVIII proyectando la periodización en muchos casos hasta mediados de siglo. Esto no implica desconocer y negar los efectos negativos que para la educación habría tenido la Guerra de la Independencia. Así, como ha señalado Viñao Frago (1983) el auge de la Ilustración española coincide con el último tercio del XVIII y los primeros años del XIX. Es evidente la gran crisis que se abre con el final de la Ilustración y la Guerra de la Independencia. A lo largo del XIX (por lo menos hasta 1880) no se volverían a alcanzar los niveles de los años finales del XVIII.

El presente libro surge de los debates que se desarrollaron en el Seminario llevado adelante en 2021 en la Universidad Nacional de Mar del Plata. El curso titulado “Cultura, y Educación. La Monarquía Hispánica en el cambio de siglo (XVIII y XIX)” se propuso transitar por algunas reflexiones historiográficas a través de las diversas problemáticas que atraviesan los estudios sobre la educación en la Monarquía Hispánica en el cambio de siglo. De este modo, los artículos presentados resultan de la combinación y diálogo de las líneas de investigación que han innovado en el conocimiento de la experiencia histórica en las diferentes partes del globo. Postula diferentes abordajes y metodologías de la historiografía moderna, en la articulación entre la historia cultural, la historia política y la historia de la educación.

Desde hace unos años la historia de la educación ha venido ganando un espacio significativo en la historiografía. Desde la década del ochenta han surgido grupos de investigación dedicados al tema, no solo en España sino también en varias partes del mundo. Asociada a la historia social y cultural la misma cobró especial relevancia a partir de nuevas categorías como la de cultura escolar (Julia, 1995). En los últimos años la vuelta a la narrativa, el nuevo auge de la historia política y en énfasis biográfico llevaron a que la tradicional historia de la educación se viera complementada con una historia cultural y política que permitió comprender la educación como un fenómeno en el que se configuran elementos de la sociedad, la cultura y la política.

Fruto de esta configuración los artículos del libro cruzan múltiples perspectivas de análisis que buscan conocer la educación en la Monarquía Hispánica durante el siglo ilustrado. Los autores dialogan con las discusiones historiográficas más recientes integrándolas en nuevos análisis que arrojan luz al estado actual de la historiografía española. Los tres primeros capítulos del libro abordan la educación española de fines de siglo a partir de la propuesta de tres ilustrados como son Juan Bautista Picornell y Gomila, Cándido María de Trigueros y José Vargas y Ponce. De este modo, dialogan con los nuevos abordajes biográficos y prosopográficos que se vienen desarrollando desde hace un tiempo.

El estudio de intelectuales poco conocidos por la historiografía ha cobrado significativa importancia en los últimos tiempos abriendo posibilidades a nuevos estudios que contribuyen a comprender el fenómeno educativo de manera más clara. Después de todo, como escribía Aguilar Piñal (1987) hace algunos años, para comprender este periodo no se puede analizar solo los nombres ilustres, por el contrario, es necesario abrevar en los diversos autores que formaron parte de ese universo intelectual. En este sentido, autores como Picornell y Gomilla, Trigueros y Vargas Ponce adquieren singular importancia, no solo por la ausencia de propuestas historiográficas al respecto sino por lo que implicó su propuesta educativa para la monarquía de entonces.

La propuesta de Cecilia Verino se mete de lleno en un tema de cuantiosa producción historiografía: La historia de las mujeres. Sin dudas, el auge de las teorías de género y la discusión sobre el lugar de la mujer en la sociedad, llevó a prestar especial atención a la educación femenina en este periodo. Así cobran relevancia los estudios de Bolufer Peruga, Gallego Abaroa, Bono Guardiola o López Cordón que han estudiado el tema desde diferentes perspectivas.

En esta línea, los discursos de Josefa Amar y Borbón se presentan como una fuente inagotable de recursos a partir de los cuales interpretar el siglo XVIII. A partir de su libro Discurso en defensa del talento de las mujeres, y de su aptitud para el gobierno, y otros cargos en que se emplean los hombres el análisis de Verino busca analizar la Ilustración española con una perspectiva de género que transversalice el estudio buscando comprender la experiencia educativa de las mujeres en la Monarquía Hispánica.

Los últimos dos artículos del libro abordan un periodo histórico bastante olvidado por la historiografía contemporánea. Si bien es cierto que el periodo de la Guerra de la Independencia española suscitó innumerable cantidad de publicaciones, no es menos cierto que muy pocas de estas publicaciones abordaron la cuestión educativa en estos años. Fue recién en la última década que el estudio de este tema en el reinado de José I empieza a tener importancia. Con él comienzan tímidamente a aparecer algunos estudios que analizan la educación, aunque su abordaje siga siendo una cantera abierta.

Quizás la dificultad mayor de la producción historiográfica sobre la educación en el periodo sea que el interregno que va de 1808 a 1814 no fue considerado como una época con caracteres particulares y siempre fue mayormente integrado a unidades mayores de tiempo en la que fue considerado como un momento más del largo siglo XVIII español, plagado de intentos de reformas que terminaron en fracaso, o como los primeros intentos –por tal motivo también fracasados– de un incipiente liberalismo español sobre el que se asentará la política educativa contemporánea.

Sin dudas, el motivo de estas interpretaciones ha sido la afección nacional con la que se ha interpretado el periodo, intentando convertir la intromisión Bonapartina en el derrapage de la historia española, aquello que no debía haber ocurrido y que se debía borrar. Aun hoy es muy difícil encontrar una interpretación del periodo que lo comprenda más allá de las pasiones nacionales y se corra de un análisis sesgado que ve a las Cortes como el origen de la sociedad contemporánea, el clímax de la liberación nacional y a la figura de José Bonaparte como la encarnación del anticristo que trajo consigo las ideas demoniacas que había inspirado la Revolución Francesa.

De aquí que sean interesantes los últimos dos trabajos que buscan correrse de estas pasiones nacionales para analizar el periodo desde dos bandos opuestos. Mientras “Ciudadanía y nación en la concepción educativa del constitucionalismo gaditano” parte su estudio desde el mal llamado bando nacionalista; el artículo titulado “La Iglesia como cuerda de cinchada. Tensiones educativas en un contexto complejo” lo hace a partir de las tensiones propias de la época que entienden que la comprensión del interregno bonapartino no puede entenderse solo como una guerra militar, sino que se trató al mismo tiempo de una guerra de opiniones en la que la opinión pública adquirió significativa importancia.

Referencias bibliográficas

Aguilar Piñal, F. (1987) Un escritor ilustrado: Cándido María Trigueros. Madrid: C.S.I.C.

Guerreña, J. y Viñao Frago, A. (1996) Estadística escolar, Proceso de escolarización y Sistema educativo nacional en España (1750-1850). Barcelona, E.U.B. Psicología y Educación, 1996.

Guerreña, J. y Viñao Frago, A. (2013) “Power, Information and Control: school statistics and the Spanish educational system (nineteenth century and first third of the twentieth century)”, European Educational Research Journal, 12, 1, 2013.

Julia, D. (1995) “La cultura escolar como objeto histórico”. En Menegus, M. y González, E. (Coord.) Historia de las universidades modernas en Hispanoamérica. Métodos y fuentes, México: Universidad Autónoma de México.

Ortega y Gasset, J. (1961) El siglo XVIII educador. En: Obras Completas. Madrid: Revista de occidente.

Perrupato, S. (2017) “Historiografía, educación e Ilustración en la Monarquía Hispánica. Un estado de la cuestión sobre la educación en el siglo XVIII español”. Cuadernos dieciochistas, 18, pp. 295-329

Sarrailh, J. (1957) La España ilustrada de la segunda mitad del siglo XVIII. México: Fondo de Cultura Económica.

Subirats, E. (1981) La Ilustración insuficiente. Madrid: Taurus.

Viñao Frago, A. (1983) “Fuentes y estadísticas de ámbito nacional-estatal para el estudio de la escolarización en el nivel elemental (1750-1832)”. En: Escolarización y sociedad de la España Contemporánea (1808-1970). Valencia. Ed. Rubio Esteban, pp. 881-892.



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