Otras publicaciones:

9789871867257-frontcover1

12-3802t

Otras publicaciones:

12-4594t

9789877230758-frontcover

Introducción

Esta obra es una contribución a la investigación y debate sobre la economía política del financiamiento del desarrollo (FD), un tema bastante ausente en un campo comúnmente evaluado como técnico dentro de la economía. Como toda obra editada, aborda un selecto conjunto de temas claves del FD, tales como las visiones dominantes del neoliberalismo y el neodesarrollismo, el financiamiento de Beijing y Bretton Woods en la infraestructura regional, las Instituciones Financieras Internacionales (IFI), la banca regional y las empresas multinacionales previo y durante el covid-19. Los trabajos aquí presentados se alejan de los abordajes tradicionales focalizados en lo técnico y economicista que dominan el FD. En su lugar, se adopta un enfoque Económico Político Internacional (EPI), crítico y pluralista, para explorar un conjunto de temas relacionados con las preguntas centrales de este campo de investigación: ¿quién gana?, ¿quién pierde?, ¿cómo?, bajo los modelos dominantes de desarrollo y las acciones de las IFI, la banca regional de desarrollo y empresas multinacionales en la región. Así, estos trabajos resaltan la orientación y relación entre el FD, las orientaciones de desarrollo y sus resultados. Un complejo trabajo realizado por un grupo de académicos de distinta formación desde una visión político-económica y doméstico-internacional, que adopta un enfoque sobre el poder y la riqueza que evita el tecnicismo (economicista), tan común al momento de hablar y analizar el FD.

A pesar de la evidencia académica, lo cierto es que el FD todavía es visto principalmente como un problema técnico económico, dependiente de alguna de las dos ideologías económicas del desarrollo, o sea desde la política pública y generalmente focalizado en lo doméstico. Sin embargo, el FD más que un tema técnico o filosófico es una problemática imbricada en relaciones de poder, donde convergen disputas políticas y conceptuales respecto a desarrollo, legitimidad, instituciones, fuerzas sociales y medio ambiente; aspectos en los que también se refleja parte de la base de los grandes temas regionales, como la inequidad, la inestabilidad política y el extractivismo, que continúan definiendo la inserción internacional de la región.

La problemática del FD en América Latina ha sido y es un tema clave y estratégico de su desarrollo. A partir de su reconocida dependencia externa del flujo de dólares, hasta el histórico giro desde la inversión extranjera directa en los 60 hacia una marcada dependencia del financiamiento multilateral, configurando las condiciones y límites del desarrollo de la región (Stanley, 2020). El argumento común que engloba nuestra obra es que, más allá de las amplias y reconocidas contribuciones a su comprensión técnico-económicas, una lectura EPI del FD permite una visión más real e integral de su problemática en sus vínculos con el desarrollo. Esto gracias a que esta permite integrar en contexto y tiempo el análisis de las dinámicas político-económicas y doméstico-internacional, lo que posibilita la indagación de las distintas áreas y temática sobre las que el FD impacta (Underhill, 2000). Al ser EPI una perspectiva de investigación más que un campo disciplinario, esta facilita la pluralidad e integración de distintas perspectivas y herramientas metodológicas, ya sean positivistas o reflectivistas, focalizadas en la agencia de instituciones, en las estructuras, configuraciones de fuerzas o elementos ideacionales. Entendemos aquí por metodología las distintas formas de producir conocimiento a partir del rol que la teoría juega en ello, tal como ha sido reconocido desde hace décadas (Burges, 1982). EPI no niega otros paradigmas existentes, sino que facilita su integración dentro de límites lógicos de diversas temáticas, resolviendo y mirando más allá del nacionalismo metodológico (Wimmer and Schiller, 2002). EPI asume y se ajusta a la racionalidad metodológica focalizada en los distintos roles que las teorías pueden tomar en la investigación (Burges, 1982; Sautú et al., 2005).

Ciertamente, algunos enfoques disciplinarios dominantes en la economía y la ciencia política tienden a encerrar la investigación en límites teórico-metodológicos de foco nacional, autojustificándose en las asunciones cientificistas de estas perspectivas, más que en los resultados de la investigación. Este es un viejo problema metodológico ya extensamente abordado por la academia y en estudios internacionales (Jackson, 2011). Una polémica que descansa en la asunción de que estas corrientes constituyen saberes disciplinarios autónomos y científicos, dados sus métodos, agendas de investigación y autoproclamadas metodologías científicas basadas en supuestos conocimiento universales y ahistóricos (Burges, 1982; Sautú et al., 2005).

El problema con el nacionalismo metodológicos es que, en tiempos de cambios internacionales o del orden político-económico mundial, encierra conceptualmente la investigación en lo nacional, sin captar la dinámica entre lo doméstico y lo externo, ni entre lo político y lo económico (Wimmer and Chiller, 2002). Esto no invalida el conocimiento generado por estos campos disciplinarios dominantes en términos técnicos, los cuales son válidos en sus contextos académicos nacionales, pero no universales ni ahistóricos. La pluralidad y aceptación de distintas formas de producir conocimientos es la razón de existir de la ciencia, mientras que la búsqueda de un saber o método único se parece mucho a la religión. A diferencia de ello, la EPI, siendo un campo de investigación multidisciplinario más que una disciplina, ofrece la flexibilidad y orientación crítica necesarias para analizar el poder y desarrollo en distintos contextos.

En una disciplina el conocimiento tiende a estar ya construido, en un campo de investigación este se explora y construye, refina o produce en contexto, tal es la diferencia. No se trata de agregar el conocimiento de la ciencia política y la economía y ponerlos juntos en una licuadora, sino de buscar entender por qué y cómo ciertas realidades son producidas por las interacciones de lo político y lo económico, qué rol juega el poder y, en consecuencia, qué tipo de desarrollo se genera. El punto es entender el cambio de las realidades del desarrollo más que emparchar lo existente. Estas dos perspectivas definen diversas ontologías que derivan en epistemologías y responden distintas preguntas de investigación, unas llevan a entender la realidad para cambiarla, las otras buscan explicarla para hacer que las cosas sigan funcionando como están (Cox, 1981). ¿Puede lo doméstico comprenderse independientemente de lo internacional? ¿Puede la inserción internacional entenderse fuera de las configuraciones de fuerzas económico-políticas domésticas? ¿Pueden entenderse el neoliberalismo y el neodesarrollismo en la región sin entender la configuración de fuerzas político-económicas de cada país? ¿Por qué históricamente los cambios en el FD internacional y regional han sido seguidos por crisis y cambios político-económicos domésticos? ¿Podemos entender el rol de las instituciones financieras internacionales (IFI) sin una visión propia del desarrollo y económico-política de la región? ¿Son las multinacionales agentes sin ideología o proyecto de desarrollo? ¿Es la banca regional de desarrollo un agente técnico sin ideología? Contrario a lo que dice la historia académica sobre economía política regional, para muchos hoy estas dimensiones pueden entenderse por separado, pero la historia no siempre fue así y aún hoy está cambiando.

Una breve revisión de la historia económico política regional muestra cómo el FD ha estado en la base estructural de la estabilidad e inestabilidad, cambio o crisis de cada periodo, orden de desarrollo dominante, marcando el auge y decline de cada etapa histórica (i.e. Thorp, 1985; Dornbusch and Edwards, 1991; Bertola and Ocampo, 2012). Así fue durante la Primera Guerra Mundial, la crisis del 30, la Segunda Guerra Mundial, la Revolución cubana, la caída de Bretton Woods, la crisis de la deuda en Latinoamérica, la Guerra en Irak, el auge del Washington Consensus, las crisis neoliberales de los 90, y así sucesivamente. Todos fenómenos internacionales enlazados a cambios regionales y nacionales periféricos, con ascensos y descensos de fuerzas sociales, inercia en la inserción internacional y giros bruscos de los órdenes políticos de desarrollo (Halperín Donghi, 1993; Díaz Alejandro, 2000; Weaver, 2000). Ciertamente, paradigmas de FD tales como el neoliberalismo, el desarrollismo y el neodesarrollismo descansan en formas distintas de organizar las estructuras del FD derivadas de su inserción internacional, la estructura económico política interna, y las fuerzas que las sostienen y legitiman. Pero también es cierto que en términos de resultados de desarrollo ninguno de estos paradigmas en FD cambió las condiciones estructurales de la región. La evidencia histórica muestra que en las últimas cuatro décadas casi todos los países en la región han experimentado crisis económico políticas vinculadas a un modelo u otro, ya sea disparadas por cambios globales o domésticos en el FD, con altos costos sociales y ambientales (Stanley, 2020; Gils, 2020).

Este es el punto central del capítulo de apertura escrito por Leonardo Stanley y Ernesto Vivares. El trabajo analiza y discute las limitaciones y consecuencias en términos de desarrollo derivados de los dos modelos dominantes de FD, neoliberalismo y neodesarrollismo en Sur América, a partir de su racionalidad político-económica y resultados históricos. El argumento central aquí es que ambos paradigmas descansan en visiones híbridas economicistas y en muchos casos filosóficas de la realidad, sin o con pobres anclajes históricos y comprensión de lo doméstico-internacional. Un problema que ha redundado en una histórica, débil y limitada comprensión de la relación entre los escenarios globales, regionales y nacionales con distintas dinámicas de desarrollo y crisis. El argumento aquí es que tanto el neoliberalismo como el neodesarrollismo han sido respuestas diseñadas para relaciones Estado-mercado formales dentro de un orden liberal y multilateral, centralizado en la unidad nacional, pero no para las realidades de las últimas cinco décadas. Una falla que marca las debilidades de captar lo doméstico-internacional por parte de estos paradigmas. En tal sentido, estas perspectivas de FD no consideran las dinámicas de y entre las configuraciones económico-políticas de la región, la crónica inserción internacional basada en commodities y los órdenes políticos de desarrollo (los tres definen el vínculo domestico-internacional). Como consecuencia de ello, estas tampoco registran ni el cambio energético ni la emergencia climática, temas vitales hoy.

Una de las asunciones implícitas, tanto del neoliberalismo como del neodesarrollismo, ha sido por décadas su necesidad de ganar tiempo, sosteniendo las condiciones existentes, para poder financiar el cambio e iniciar la transformación estructural, empezando por las dos grandes áreas deficitarias en términos de desarrollo en la región, infraestructura y energía (Brichetti et al., 2021). Tal es el tema de investigación del capítulo 2, elaborado por Leonardo Souza Ramos y Pedro Neves. El capítulo investiga tanto el rol de las inversiones de la banca multilateral china como el de las dependientes de Washington en América Latina, dada la importancia estratégica e histórica de la región. Históricamente, la región se ha caracterizado por una gran dependencia del financiamiento externo, principalmente en las áreas de infraestructura y energía, algo que limita su autonomía de desarrollo y consolida su dependencia externa. Ciertamente, el trabajo evidencia que más allá de la bonanza del boom de los commodities, aun bajo financiamiento esponsoreado por Washington o Beijing, la región continuó experimentando retraso. De hecho, la inversión externa en infraestructura se ha convertido en un campo de puja entre China y los Estados Unidos, lo que refleja cómo las acciones de los grandes titanes globales van marcando el futuro de cambio del orden internacional en materia de FD.

Un tema central que visibiliza la EPI del FD, fuera de sus aspectos técnicos y números, son sus actores, tal como el complejo papel que desempeñan las IFI, sus roles y capacidades de desarrollo. En el capítulo 3, Andrea Molinari, Cintia Gasparini y Leticia Petrucchi abordan, en una detallada investigación, las respuestas frente al covid-19 de las IFI dependientes de Washington en los países de renta media de la región. El trabajo destaca cómo siguiendo la tradición histórica de deficientes respuestas domésticas, los países de América Latina dependieron del apoyo que las IFI pudieran darles. En este contexto, la ya cuestionada arquitectura financiera internacional y regional pasó a suplir el déficit de los gobiernos de la región. El estudio presenta una evaluación del rol de la arquitectura financiera internacional y regional, focalizada en el desempeño de los instrumentos y recursos utilizados durante el primer año de pandemia por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), el Banco InterAmericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF). Así, luego de presentar un pormenorizado análisis cuantitativo, la investigación concluye que las respuestas de las IFI fueron débiles, algo evidenciado por la crisis estructural de esos organismos, la debilidad de sus mandatos y tensiones institucionales.

Profundizando el foco en las IFI, pero ahora centrado en el FMI, Pablo Nemiña y Germán Ricci analizan en el capítulo 4 el rol en materia de FD en términos de los acuerdos aprobados durante 2020. Tal como destaca el estudio, en un marco de bajos precios internacionales de los commodities, el impacto del covid-19 en sus cadenas de valor y décadas de desmantelamiento del sistema público de salud, los países han tenido serias dificultades para enfrentar la pandemia, por lo que debieron acudir a la ayuda financiera del FMI. La conclusión de la investigación es que en todos los casos el FMI legitimó el incremento del gasto fiscal, especialmente en salud. Pero esta medida fue coyuntural, ya que en 2021 el organismo dio un giro para demandar a los gobiernos regionales ajuste y contención de los salarios para paliar el déficit fiscal. De modo que la institución volvió a su viejo e histórico credo en materia de FD.

Los dos capítulos anteriores dan cuenta de significativos hallazgos respecto de los roles y acciones de las IFI y en particular del FMI durante la pandemia en la región. Por ello, complementando el mapa de los actores oficiales internacionales del FD, el capítulo 5 aborda el complejo tema de la misión de desarrollo del BID, la madre de todos los bancos regionales de desarrollo en el mundo. Producido por Wendy Vaca Hernández, el estudio explora y analiza los modelos políticos económicos subyacentes a la misión que desarrolla la banca regional, tomando el caso del BID en Ecuador y Perú. Un trabajo innovador enfocado desde la EPI regional. El argumento de esta investigación es que todo modelo político económico se basa en una idea de desarrollo que es para algo y para alguien. Esto es algo que pude identificarse en sus instrumentos técnicos y de financiamiento, así como acuerdos con los gobiernos en la región. El trabajo analiza el financiamiento de este banco regional y su interacción con los modelos de desarrollo neoliberal y progresista entre 2001 y 2019 en Ecuador y Perú.

La banca regional de desarrollo es uno de los temas menos investigados desde la EPI del FD en la región, por ello tal es el foco del capítulo 6. Allí Pablo Hidalgo investiga la naturaleza político-económica del BID, en tanto banca multilateral que se presenta y promociona como estrictamente técnica en su ayuda al desarrollo de los países de América Latina. El trabajo es un estudio comparativo de la asistencia del BID a dos países, siguiendo modelos distintos de desarrollo, a fin de evaluar cuál es la influencia que tienen dichos modelos sobre la asistencia. Basado en información obtenida vía entrevistas y datos estadísticos, el autor concluye que Ecuador, bajo un modelo alternativo de desarrollo, recibió asistencia que fue más útil y estratégica que Colombia, lo que configura así una relación técnica del BID con el Ecuador y una técnico-política con Colombia.

Finalmente, y para completar este selecto conjunto de temas sobre la EPI del FD, Katiuska King Mantilla y César Carranza Barona investigan en el capítulo 7 un aspecto clave que devela las limitaciones y tendencias del FD. Esto es las estrategias y medidas adoptadas por gobiernos y empresas en relación con las vacunas contra el covid-19. El argumento del trabajo es que, en un complicado y limitado escenario global y regional, donde han primado los intereses hegemónicos, los países desarrollados y empresas multinacionales monopolizaron las vacunas y su financiamiento. El capítulo aborda la economía política de las vacunas focalizando en la biopolítica en su relación con las orientaciones de desarrollo en la región. El argumento del trabajo es que respecto de las vacunas, en tanto bien público global al igual que el acceso a la salud, deben primar los derechos por sobre los intereses de las empresas y gobiernos. El trabajo concluye que la pandemia ha puesto en evidencia los límites del modelo civilizatorio dominante y sus mecanismos de gobernanza global.

Referencias

Bertola, L. and Ocampo, J. 2012. El desarrollo económico de América Latina desde la independencia. Oxford: Oxford University.

Braudel, F. 1979. Afterthoughts on Material Civilization and Capitalism. Baltimore: John Hopkins University Press.

Brichetti, J.; Mastronardi, L.; Rivas, M.; Serebresky, T. y Solís, B. 2021. La brecha de infraestructura en América Latina y el Caribe. Washington: BID.

Burgess, R. 1982. The Role of Theory in Field Research. In Field Research: A Sourcebook and Field Manual, ed. Burgess, R. London: Routledge, 209-212.

Cox, R. 1981. Social Forces, States and World Orders: Beyond International Relations Theory. In Millennium Journal of International Relations, 10 (2), 126-155.

Jackson, T. 2011. The Conduct of Inquiry in International Relations: Philosophy of Science and Its Implications for the Study of World Politics. New York: Routledge.

Sautú, R.; Boniolo, P.; Dalle, P.; Elbert, R. 2005. Manual de metodología. Construcción del marco teórico, formulación de los objetivos y elección de la metodología. Buenos Aires: CLACSO.

Stanley, L. 2020. The IPE of Development Finance in Latin America. In Ernesto Vivares (ed.), The Routledge Handbook to Global Political Economy Conversations and Inquiries. London: Routledge Press, 581-599.

Thorp. R. 2012. A Historical Perspective on the Political Economy of Inequality in Latin America. In J. Santiso and Dayton-Johnson, J. (eds.), Latin America Political Economy. New York: Oxford University Press, 149-167.

Underhill, G. 2000. Conceptualizing the Changing Global Order. In Stubbs, R. and Underhill, G. (eds.), Political Economy and the Changing Global Order. Canada: Oxford University Press.

Weaver, F. 2000. Latin America in the World Economy: Mercantile Colonialism to Global Capitalism. Boulder, CO: Westview Press.

Wimmer, A. and Schiller, N. 2002. Methodological nationalism and beyond: nation-state building, migration, and the social sciences. In Global Network 2, 4, 301-334.



Deja un comentario