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Introducción

“A mí no me prepararon para esto”, repiten maestros y profesores ante la variedad y dificultad de situaciones que se les presentan a diario. Enfrentarse a escenarios que resultan desconocidos o inesperados parece ser más la norma que la excepción en un contexto en el que las mutaciones sociales y la crisis de la escuela como institución parecen haber puesto en jaque el oficio de enseñar.

Si el programa institucional moderno en el que surgió, se expandió y consolidó la escuela se encuentra actualmente en declive, ¿cómo seguimos socializando a las nuevas generaciones? Dubet (2006) nos propone una posible —y contundente— solución: fortalecer el oficio de enseñar. Para el autor, el mejor modo de hacer frente a esta crisis es formando “buenos” en la artesanía de enseñar, es decir, maestros y profesores fuertes en su saber sobre el quehacer de la enseñanza.

El fortalecimiento del oficio es especialmente importante en la educación inicial (denominada en otros también educación temprana, parvularia o prescolar) en tanto se ha visto especialmente transformada en los últimos años. La expansión veloz de su matrícula, su incorporación progresiva a la escolaridad obligatoria y el histórico desprestigio social de sus docentes ponen de relieve los desafíos que enfrenta. De allí la necesidad de poner el acento en el oficio, sus saberes y su transmisión.

Desde el enfoque del oficio, los saberes se adquieren en la práctica. No una práctica sin más, sino una práctica cuidadosamente pensada y reflexionada, a través de la cual los saberes acaban por encarnarse en quien domina un oficio. Para que el pasaje de saberes ocurra es necesario el contacto sostenido entre los nuevos y los experimentados. Esta operación de pasaje, que aquí se denomina transmisión, es el corazón de la formación docente y el objeto de este libro.

El trabajo pone foco en las prácticas profesionales, instancia privilegiada para la transmisión de los saberes del oficio. ¿Qué saberes del oficio se transmiten en las prácticas profesionales? ¿Cuáles son los “modos de formar” para asegurar la transmisión? ¿Cuál es el rol de las formadoras en las prácticas profesionales? ¿Cuáles son las condiciones necesarias para que la transmisión tenga lugar? Este libro ofrece algunas pistas para responder a estos interrogantes.

Las páginas que siguen buscan hacer eco de la propuesta de Dubet. La búsqueda se enmarca en un conjunto de esfuerzos por mejorar la formación en el quehacer docente desde una perspectiva que recupera la dimensión artesanal del trabajo de enseñar, en línea con el trabajo de Richard Sennett (2009). El libro busca aportar al campo de la pedagogía de la formación docente visibilizando los saberes que los formadores  de docentes producen y ponen en juego en su trabajo cotidiano.

El libro retoma los resultados de una investigación cuyo objetivo fue estudiar el proceso de transmisión del oficio en la formación de profesores para el nivel inicial. Los objetivos específicos de este trabajo fueron:

  1. Identificar los saberes del oficio que se transmiten en los espacios de práctica y el modo en el que son definidos por los formadores (profesores de práctica y docentes orientadores).
  2. Identificar los espacios y los modos de formar que los formadores ponen en juego en el trayecto de prácticas.
  3. Indagar las condiciones curriculares, intra e interinstitucionales e interpersonales en las que se transmite el oficio en el trayecto de prácticas.

Para ello,  se realizó un estudio de caso único en un Instituto de Formación Docente (en adelante IFD) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina). El abordaje metodológico privilegió el estudio de la transmisión in situ. Al decir de Tardif (2004), estudiar los saberes —y en este caso, su transmisión— es una tarea que requiere “ir directamente a los lugares en los que trabajan los profesionales de la enseñanza para ver cómo piensan, cómo hablan y cómo trabajan en el aula” (190).

Aunque optar por el estudio de caso único implicó sacrificar la posibilidad de realizar generalizaciones, la investigación apostó a las posibilidades del caso para construir conocimiento sobre un proceso complejo en un contexto real. Asimismo, el caso elegido tenía características que lo hacían particularmente potente para explorar el proceso de transmisión del oficio para el nivel inicial.

La recolección de datos tomó elementos de la etnografía. El enfoque etnográfico supone “elaborar una representación coherente de lo que piensan y dicen los nativos, de modo que esa ‘descripción’ no es ni el mundo de los nativos, ni cómo es el mundo para ellos, sino una conclusión interpretativa que elabora el investigador” (Guber, 2001: 15). En este tipo de abordajes abiertos el investigador se nutre del “estar ahí” propio de la observación participante y de las instancias informales de intercambio, además de las entrevistas programadas.

El trabajo de campo tuvo una duración total de dos años: se inició en agosto de 2013 y finalizó en julio de 2015. Durante este período se realizaron aproximadamente 150 horas de observaciones participantes en el trayecto de práctica profesional del IFD. Este trayecto se organiza a partir de espacios curriculares denominados talleres de práctica. Los talleres suponen encuentros presenciales en el IFD, a cargo de profesoras de práctica[1], y la realización de prácticas docentes en instituciones de nivel inicial. Así, las observaciones incluyeron la participación en los encuentros presenciales en el IFD, pero también la presencia en las instancias de práctica docente. El foco de las observaciones estuvo en acompañar a las profesoras de práctica en su trabajo cotidiano, que implica la presencia en el IFD y en las instituciones de nivel inicial donde las estudiantes realizan sus prácticas.  Asimismo, se realizaron veinte entrevistas no estructuradas a profesoras de práctica y a docentes orientadoras (profesoras a cargo de las salas de jardín en las que se realizan las prácticas docentes). Se mantuvieron conversaciones informales con otras profesoras con las que no se concretaron entrevistas programadas. 

El libro se organiza en cinco secciones. La primera presenta el enfoque teórico del oficio y la especificidad de las prácticas profesionales en la formación de docentes para el nivel inicial. Los siguientes capítulos analizan el proceso bajo estudio desde distintas dimensiones: el oficio, los saberes, la transmisión y las formadoras e instituciones involucradas en las prácticas profesionales. 


  1. Dada la abrumadora mayoría de mujeres en la institución estudiada, a lo largo de la tesis se referirá con el género femenino a las formadoras.


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