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Conclusiones
de los trayectos discursivos

Continuidades y discontinuidades. Semejanzas y diferencias: usos, préstamos, resignificaciones

En este trabajo se han evidenciado las formas de proceder, las experiencias vividas, y el registro de esas vivencias como parte de los modos de concebir los cuerpos de los propios docentes y también las formas de desenvolvimiento de los y las estudiantes, en apariencia “desprejuiciados” desde los usos del cuerpo y las formas de vinculación e integración con la comunidad de la propia institución universitaria de la que forman parte. También se ha registrado parte del proceso de integración, la progresiva pérdida de aislamiento y sus efectos a partir de la integración de espacios lograda desde la construcción del nuevo edificio de la Facultad y del campo de deportes en un mismo predio.

Las voces de los protagonistas dan cuenta de cuerpos desprejuiciados, cuerpos que abandonan la comodidad del aislamiento. Cuerpos que respondían a órdenes y nociones de fragmentación y cuerpos en proceso de integración. Cuerpos que transitan permanencias, procesos, tiempos y construcciones, que implican cuerpos de saber y cuerpos políticos.

El estudio visibiliza cómo los conceptos clásicos, generalizadores, universales o totalizadores no alcanzan para explicar, referir o analizar las complejidades, diversidades y heterogeneidades que caracterizan y particularizan a nuestra sociedad y sus formas de pensar, y por lo tanto las formas de saber, prácticas y discursos que en ella se producen. Los programas y las voces protagonista docentes nutren y enriquecen la letra del Plan, proponen y sostienen maneras de formularlo.

Las diversidades, las pluralidades, las complejidades y, a la vez, las particularidades, las singularidades que construyen y son construidas en esos marcos, implican y producen multiplicidad de sentidos posibles, todos ellos representados y situados en formas de organización discursivas necesarias a la luz de los requerimientos sostenidos en los diferentes trayectos.

Ciertamente, un cuerpo que se construye, o una noción de cuerpo educado enclavado o integrado a la interculturalidad, a nuevas formas de expresar la sexualidad, a las nuevas tecnologías o a la irrupción de la biotecnología, impone nuevas formas de pensarlo, de analizarlo. Todas ellas como parte de nociones posibles de integrarse y tensionarse, todas ellas sentidas y significadas en discursos, saberes y prácticas que las justifican y las hacen posible.

Allí donde muchos ven problemas aquí se relevan y observan particularidades distintivas que permiten significar y dar sentido a nociones posibles, que hilvanan, traman y logran su coherencia en el marco de esas formas. Por ello, esto no implica contradicciones o imposibilidad de articulación, obliga a observar y analizar, repensar las formas de coherencia y articulación. Obliga a resignificar y construir sentidos, más significativos, en acuerdo con las nuevas realidades sociales y conceptuales.

El estudio rompe con alternativas de justificación discursivas unívocas, uniformes, invariables, inflexibles y estáticas, supone transitar espacios, ideas y formas múltiples, dúctiles, dinámicas y posibles de formulación y variación, aunque ello resulte de difícil comprensión, y por lo tanto, compleja su visión y explicación[1]. Y en ese marco, este estudio muestra, al interior de cada trayecto discursivo -biomédico, pedagógico y psicológico, disciplinar- matices, ambigüedades, contradicciones, y paradojas de sentidos.

“Formación discursiva biomédica”: Cuerpos sin voz, cuerpos fragmentados, cuerpos ideales, cuerpos regulados, cuerpos cadavéricos, cuerpos funcionales… nociones de cuerpo inmóvil y silenciado que se intentan abandonar, aunque la perspectiva cadavérica sosteniéndolo como forma de organización de la anatomía, como forma tradicional. Los programas más recientes tensionan esa posición con una perspectiva más funcional, relativa a requerimientos del orden de lo cotidiano.

Esa nueva forma de considerarlo se enfrenta a la pauta homogeneizadora, normalizadora, que basada en modelos ortopedistas y/o universales organiza los contenidos en torno a la comprensión de formas, propiedades y funciones y lleva a la noción de “un cuerpo” por sobre nociones de cuerpos posibles.

No obstante, agudizando la mirada se observan, cuatro nociones de cuerpo educado posibles: cuerpo cadavérico o de la disección; cuerpo fragmentado o considerado por partes; cuerpo sin voz, nominado por otros, determinado desde lo que de él se ve, y de cómo se lo define; y, cuerpo de la función, ajustada y disponible para los requerimientos cotidianos.

En Fisiología Humana los discursos, saberes y prácticas evidencian apego a la fisiología del ejercicio, por lo que plantea una noción de cuerpo pensada para el ejercicio, el deporte y la actividad física. Esa perspectiva guarda correspondencia con la perspectiva funcional e igualadora y constituye un modo discursivo de regulación sobre el cuerpo. La fisiología humana deja de ser humana y se focaliza en tipo de abordaje que reduce el cuerpo a la dimensión de organismo. Postula un cuerpo aspiracional, sobre el cual se opera en términos de necesidades o modelo, modelo de cuerpo ideal. El enfoque conserva el perfil anterior caracterizado como normalizador, exacto y cuantitativo maquillado como científico. La medición como pauta de normalidad y de regulación se hace presente en este espacio.

En Fisiología Aplicada a la Educación Física emerge la jerarquización de aquello que en la materia anterior es una formulación general o mera intromisión. Prevalece la medición, el control minucioso de los rendimientos y las propuestas de valoración tanto en sus relaciones con la estructuración y la planificación para el aprovechamiento de las capacidades energéticas como en la regulación de la actividad. La estimulación del régimen de funcionamiento a partir de un adecuado manejo del gasto y la producción de esfuerzos, la dosis de ejercicios, jerarquizan el cuerpo, piensan y delinean un cuerpo y sus posibilidades. Aun cuando esta perspectiva pueda constituirse como una forma perfeccionada de jerarquización y normalización cuestionable resulta muy seductora dada la posibilidad de vincular los contenidos con prácticas de pronta y garantizada salida laboral como las requeridas en gimnasios, fitness, prácticas de rehabilitación cardiovascular o entrenamientos personalizado, entre otros, que por cierto dan cuenta de representaciones y demandas sociales al campo.

Las nociones de cuerpo educado suponen formas de conceptualización que implican relaciones de saber y discurso, así, el cuerpo se convierte en un objeto controlable, estabilizado, sobre el cual se puede intervenir y garantizar un resultado, una dirección, una forma, un comportamiento esperado, en respuesta a requerimientos sociales, técnicos o vinculares. El cuerpo, los cuerpos pueden ser educados enmarcados en una clasificación, una estandarización y tipos de jerarquización determinados a los que deben sujetarse. Lo normal, y lo anormal, emergen inmediatamente, es inevitable, es la razón de estas lógicas. Las preferencias, las inclusiones y las exclusiones: ser varón o mujer, ser atlético o sedentario, ser sano o insano, ser normal o anormal, ser hábil o inhábil, formas binarias que se pueden sostener cuando el saber es subsidiario de una perspectiva biomédica legitimada en prácticas de cuantificación, perspectiva de des-subjetivación que se vale de ello como herramienta principal. Por ello, la biometría como forma de aplicación de métodos estadísticos y del cálculo en el estudio de los fenómenos biológicos es su sustento. La cuantificación permite definir quién no y quién sí, qué cuerpo sí y qué cuerpo no.

Cuerpos definidos de forma precisa, organizados a partir de movimientos delimitados y, por consiguiente, disponibles para ser controlados. Cuerpos de carácter inequívocamente unívoco.

En el orden fisiológico se omiten abordajes y temas como las emociones, la experiencia, el movimiento, las sensaciones de uno mismo y con relación a los otros que, sin dudas, forman parte de los análisis y saberes necesarios si de perspectiva biológica hablamos.

Formación discursiva pedagógica-psicológica”: Cuerpos inanimados, cuerpos géneros, cuerpos escolares, cuerpos historizados, cuerpos intervenidos, cuerpos diversos, cuerpos cybor, cuerpos políticos, cuerpos sexuados… nutridas y variadas son las nociones de cuerpo educado presentes en el trayecto discursivo pedagógico y psicológico.

Las tensiones responden a índoles muy diferentes: identidad, representaciones sociales, subjetividades y racionalidades; inclusión, exclusión y orden social; normalidad y desviación; solidaridad, individualidad y conciencia colectiva; estado y nación. Ello se hace presente en el cuerpo, en los cuerpos, es inevitablemente vivido en el cuerpo desde el orden cotidiano, desde las prácticas. El cuerpo da lugar a que se lo considere desde una perspectiva sin habilitar otras y a la vez desde muchas sin dejar de considerar una en particular.

Pensar el saber, las prácticas y los discursos como prácticas sociales, y al cuerpo educado como parte de éstas, implica reconocer un carácter dinámico, de estabilidad y de variación logrado y producido desde los sentidos y usos de los actores y las actoras, del significado que les asignan y sancionan en tanto protagonistas de la sociedad. Por ello, un cuerpo en esta dimensión cobra otra dimensión. Así su función, su rol, su sentido, su posibilidad de construcción ya no podrían ser las mismas.

Pensar las identidades sociales y culturales; abordar las diferencias y la diversidad, significar la singularidad; habilitar y validar la sexualidad y la subjetividad para referir a la desigualdad y la opresión; las configuraciones vinculares y la producción de subjetividad, lo determinante y lo indeterminado, la diferenciación generacional, los vínculos y los anudamientos intersubjetivos, implica recuperar múltiples dimensiones referidas en orden a un cuerpo diferente al cuerpo biomédico hegemónico y tradicional.

Historizar al cuerpo y las nociones de cuerpo contextualizándolo desde el medioevo a la modernidad; considerar el proceso de escolarización; el currículum y las prácticas escolares, y con ello los cuerpos escolares, las normas, saberes y prácticas que diseñan pedagógicamente los cuerpos y las jerarquizaciones junto a las relaciones de poder, las culturas escolares, los cuerpos escolares, los cuerpos sociales, los cuerpos políticos, la configuración de los sistemas educativos nacionales y la consolidación de la escuela moderna, debatir la idea de patriota; la sistematización y fragmentación de los sistemas educativos nacionales, ofrece otra perspectiva, permite lograr otra dimensión. Todo ello referencia concepciones políticas y sociales que configuran los cuerpos, que producen sentidos y significados bien diferenciados.

Bien podría tomarse las nociones de cuerpo educado entendidas en términos de cuerpo inanimado y cuerpo animado, considerar una concepción religiosa del cuerpo y del movimiento en donde tanto la dimensión del tiempo como la del espacio de los cuerpos tienen explicaciones naturales o considerar el cuerpo intervenido, la corporalidad, el cuerpo cybor, el cuerpo desprejuiciado… Cuerpos posibles de ser pensados y enunciados que implican diferentes formas. Todos ellos presentes en esta construcción discursiva caracterizada por un modo de circulación abierta, distintiva, diversa que encuentra posibilidades de integración en perspectiva producidas y exigidas por los actores que las habitan pero que a la vez evidencia tensiones, superposiciones, diferencias y distancias posibles entre ellos.

Aun cuando los discursos hegemónicos tiendan a rigidizar y determinar con precisión cada parte, cada tramo, cada saber, cada conocimiento, cada discurso, aun cuando esos discursos pretendan sostenerse en esencialidades configuradoras de sí mismos queda claro en las fronteras, los supuestos límites del saber y de estas formaciones discursivas son contornos porosos, permeables, inasibles que dan lugar a préstamos y resignificaciones permanentes.

Formación discursiva disciplinar”: Cuerpos disponibles, cuerpos sensibles, cuerpos investigados, cuerpos plurales, cuerpos objeto, cuerpos acrobáticos, cuerpos tutelados, cuerpos para su uso social, cuerpos problema, cuerpos estéticos… nociones de cuerpo educado construidas en distintos entramados. El cuerpo visible desde los primeros años es el relacionado con el juego, la gimnasia y el deporte, cuerpos de la lógica educativa escolar y a la vez otro, cuerpos para el uso social, cuerpos tutelados o amparados y protegidos por discursos logrados en otras disciplinas traspuestos de forma directa a la educación física; cuerpos educados desde la praxiología motriz y cuerpos de la sociomotricidad. El grado de diversidad y heterogeneidad es amplio, variado y complejo, entrelaza y conjuga maneras y prácticas distintas.

Análisis desde una perspectiva transversal

“Pluralidad construida desde singularidades”: Si la pregunta fuera: ¿por qué conviven en la formación superior en educación física en la UNLP concepciones de cuerpos plurales? Se podrían decir al menos dos cosas: la educación física como práctica social da lugar a esas posibilidades de pensar las relaciones con el saber, el conocimiento y las disciplinas con las que se vincula e integra y, por consiguiente, sus maneras de pensar el cuerpo implican formas de relación que conllevan articulaciones, transformaciones, resignificaciones.

Las prácticas sociales transforman, perecen, adaptan, producen y por ello al pensar a la Educación Física emergen nociones de cuerpo educado como construcciones inestables y a la vez regulares aunque variables. Se admite un desarrollo permanente, procesos que en ocasiones son en continuidad y otras veces imponen rupturas, saltos, pausas, que arrastran saberes, nociones y pautas que han encontrado allí sentido.

Pensar nociones de cuerpo educado tan disímiles, y a la vez significadas y pretendidas es sin duda algo que caracteriza, una particularidad. La noción producto de la práctica social tensiona con órdenes binarios, rígidos, lineales, secuenciales o encastrar en preformas, en formas determinadas previamente.

Por otra parte, las relaciones de la educación física con otras disciplinas o campos, que habitan e integran los trayectos, son posibles y cobran sentidos y se significan también desde las interpretaciones y requerimientos de aquellas.

“Noción de cuerpo y nociones de cuerpos educados. El cuerpo ideal y el cuerpo real”: La Educación Física de la UNLP se ha inscripto en la perspectiva de las ciencias sociales sin desentenderse de relaciones que por tradición ha tenido con el campo de las ciencias exactas y naturales. Esta vieja relación forma parte de muchas de las formas que contienen los saberes, prácticas y discursos de la educación física, al punto que parte de su justificación como disciplina escolar y también como práctica profesional fuera de la escuela, se ha construido desde esa vieja relación y tradición. Su integración y pertenencia al campo de las ciencias sociales le ha otorgado nuevas posibilidades de significación y problematización. El cuerpo como objeto e instrumento quizás sea la tensión de mayor impacto en el tiempo, sostenida en lógicas que exceden a una disciplina en particular.

La educación física confronta con otros saberes -la biomecánica, la pedagogía, la economía, la política- y, en consecuencia, construye discursos en oposición a ellos, negando sentidos o imprimiendo tipos de significación que intentan desplazar sus construcciones históricas, aunque no logren anclaje en las prácticas. Sus discursos resultan novedosos aunque muchas veces abstractos.

De algún modo estas dos nociones -cuerpo objeto, cuerpo abstracto- perecen responder a formas tuteladas, protegidas por un discuro parcialmente filosófico, por partes culturalista o incompletamente psicoanalítico, que ubica al cuerpo en una perspectivas distante, ajenacuerpo de la ajenidad-; otras veces auxiliado por análisis biométricos, apoyado en requerimientos productivos, económico y políticos que aproximan ese cuerpo a una noción de rendimiento, enlazada a un modelo capitalista. Otras veces amparado en temporalidades de tanta actualidad que lo imponen, desde sustentos sociológicos o pedagógicos como un cuerpo demandado y requerido por su adaptabilidad, por su novedad, por su potencialidad. Siempre como noción de cuerpos pensados por otros, sin ser cuerpo sino materia encarnada por otros.

Ejes de análisis en la formación superior en educación física en la UNLP

En este punto de cierre, se presentan algunos ejes de análisis para sostener las tensiones y problematizar las nociones de cuerpo educado.

“Otredad”: El término Otro es un término técnico utilizado en muchas disciplinas. Su uso está relacionado a temas como identidad, subjetividad, términos que implican considerar algo, en general siempre como algo diferente, algo que no refiere a uno mismo. Ese otro también puede explicar a uno mismo, sea por sus diferencias, por sus particularidades, por sus distinciones, por sus parecidos. La noción de otredad forma parte de la comprensión de una persona. La noción de otredad está muy ligada a las identidades y ayuda a distinguir entre lo cercano, lo familiar, y lo lejano, entre lo cierto y lo incierto. En este trabajo emergen características y particularidades que imponen identidades, que dan cuenta de esas formas distintivas, características y constituyentes de las sociedades, los grupos, las personas y los sujetos, con independencia de las categorías o términos que se usen para referir a ellos. Se impone la idea de conocerse, de conocer el cuerpo para conocerse, se observan las coincidencias y las diferencias. Se estudia y analiza en detalle las referencias y los tratamientos dados a conceptos como género, sexualidad, identificación, placer, deseo, las normas, la alteridad, clase, etnia y raza, el lenguaje, el otro como distinto, el otro como diverso, dando lugar a tipos de otredad presentes y referenciadas en las distintas asignaturas.

“Tecnología”: La formación claramente da lugar a relación y tensiones entre el cuerpo, las nociones de cuerpo, y la tecnología o las nuevas tecnologías. El tratamiento que la tecnología logra en algunas asignaturas es por cierto en algún sentido vago o incipiente y en otras simplemente distinto. Por momentos parecería instalarse como un tema significativo, en otros casos queda casi en un nivel de mera enunciación a pesar de su potencialidad. Los cuerpos intervenidos, los cuerpos cyborg, la tecnología al servicio del cuerpo… y podrían incluirse en otra perspectiva en muchas que se valen de ella como instrumento para la determinación de valoraciones o las evaluaciones propias de las prácticas deportivas o las vinculadas a ellas y a la actividad física. Evidentemente, lejos está aún la educación física de pensar a la tecnología como una realidad que determina y modifica la vida, y por lo tanto los cuerpos y las nociones de cuerpo, con efectos prácticos, en las prácticas y en el saber. El siglo XXI impondrá innumerables desafíos. El cuerpo esqueleto, los cuerpos intervenidos, las experiencias con y desde el cuerpo inscriptas en las nuevas tecnologías, cuerpos emotivos, las prácticas urbanas vinculadas.

“Salud”: Este eje ha marcado a la educación física argentina a lo largo del tiempo. La década de los ´90 significó tensiones con esta perspectiva. La decisión de desarrollar estudios desde la perspectiva de las ciencias sociales implicó un distanciamiento respecto a las ciencias exactas y naturales que, si bien en el orden político parecía provechoso, conllevó una negación de saberes en cierto modo improductiva. Si bien no es lo mismo pensar el cuerpo como dado que como cuerpo a construir tampoco lo es negar otras perspectivas. Las ciencias sociales han permitido articular y tensionar provechosamente las diversidades que las prácticas construyen.

“Instituciones y contextos de intervención”: Pensar en estos términos valoriza el recuperar la intervención en instituciones y contextos en los que la educación física se desarrolla y en los que produce. Apegada a las instituciones educativas escolares logró reconocimiento como disciplina escolar. Sin embargo, las prácticas exceden el campo escolar, desbordan los discursos tradicionales que suprimen todo aquello que no sea juego, gimnasia y deporte. Los materiales, la indumentaria y la tecnología transforman los cuerpos y construyen nociones de cuerpo. Las prácticas en los contextos urbanos, las prácticas de los adultos mayores, los deportes alternativos cobran dimensión y volumen, robustecen las nociones de cuerpos educados, desbordan las escuelas y también las nutren.


  1. Una versión previa de estas descripciones se han publicado en la Revista Asociación Latinoamericana de Estudios Socioculturales del Deporte, V. 9 N° 1, septiembre, Curitiba, Brasil.


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