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Presentación[1]

Construir sueños es posible

Se trata construir sueños para concretarlos. Y muchas veces aquello que se sueña, no solo se logra concretar, también se supera, corresponde decir: “Gracias Educación Pública”. Nada de esto hubiera sido posible si mi experiencia de vida y mi trayectoria no hubiesen estado enmarcadas por “La Educación Pública”.

También un reconocimiento a mis afectos, a la infancia y a la juventud. Recuerdo mis juegos en familia, jugar con mis hermanas y hermano, jugar con mis primos y primas, jugar con mis tías y tíos. Recuerdo mis espacios de juego en el barrio. Recuerdo a mi viejo simulando un encuentro con “Papa Noel” y las explicaciones de cómo ese Señor había dejado la calesita en el techo de casa, nuestra calesita. Recuerdo a mi vieja surfilar ojales y cocer bolsillos de guardapolvos para sumar unos pesos, muchas veces los únicos, para asegurarnos la comida. No fue magia, aunque muchas veces Ella parecía una Maga. Imágenes, sensaciones, emociones. Cuerpo, cuerpos.

La escondida, la pelota, la rayuela, el matasapo, los amigos, la escuela, las vacaciones en el barrio pescando ranas, jugando a la pelota en la calle y en el parque San Martín. Los largos intentos de bajar a pelotazo limpio las nueces del inmenso nogal de 54 entre 22 y 23, frente a la hoy popular Iglesia “Rosa Mística”, lugar donde se casaron mis viejos. Imágenes recorriendo la ciudad en bicicleta, cuerpos libres, cuerpos presentes. El karting de madera a rulemanes, en picada la pendiente de calle 57 desde 17 hacia 18, frenos que nunca funcionaban, y rodar y raspar…, invenciones de la infancia. Cuerpos presentes, cuerpos posibles, cuerpos vitales, cuerpos infantiles, cuerpos sudados, cuerpos propios, cuerpos conociéndose, otros cuerpos.

Recuerdo los juegos de correr en la galería de casa con mis hermanas y hermano. La infancia, la mancha pareja, los Torneos de Fútbol de la Escuela N° 8, el Stop, la juventud, deportes, los partidos de bolita en la esquina de 56 y 20. Ahí mismo, tiempo después se puso una Almacén y chau cancha de bolitas, a jugar a otro lado. Los popularísimos Torneos de Fútbol de la Escuela 66. El camino de egreso de la primaria caminando. Fin de clases, cantando por Calle 12… se rompe un vidrio, un comerciante se asusta y hace el llamado… llegamos a 7 y 58… policía, corridas, tiros, una locura… “negro corre… sacate el guardapolvo, abajo del auto… me parece que ya no están, no los veo, salgamos despacito, no miremos para atrás, Negro el guardapolvo un bollito, no nos demos vuelta, qué julepe… están locos, los viste…”. Cuerpos tensos, cuerpos al límite, cuerpos irracionales, cuerpos presentes…

El colegio, la vuelta a casa caminando con amigos y amigas. Militantes pasando por las aulas convocando a la marcha por el boleto, parece una movida grande, tiene sentido. “Papá, lo necesito, si sale el boleto puedo estudiar… ¡Vos a esa marcha no vas!”. Los tilos en flor, los partiditos de básquetbol entre amigos y amigas en el Club Platense. Tardes-noches de metegol, ping-pong y villar. Noches de cartas, malones, partidos de villar en “Bolas”. El ajedrez en el Club Español con mis amigos “del Nacio”. Los viernes de pizza en diagonal 73 y 5 con esos mismos amigos y nuevos amigos del Normal 2. El blazer y la corbata en el bolsillo, siempre listos para los cumpleaños de 15. Partiditos de futbol en el campo de deportes. Entrenamientos bajo una luz tenue y mucha niebla del Arroyo El Gato, hoy Cancha 2 de Los Tilos, Barrio Obrero. Viaje de egresados, la colimba… “orden cerrado”. Cuerpos adiestrados, cuerpos máquinas, cuerpos disciplinados… Instrucción “Izquierdo, derecho, izquierdo…”, cuerpos iguales, cuerpos despersonalizados, formas del adiestramiento… Malvinas, cuerpos que partían, algunos se despedían sabiendo que no volverían, otros lloraban, difícil entender… La noche del regreso compañías diezmadas, cuerpos ausentes, cuerpos presentes, cuerpos diferentes… la Facultad, ahora sí Educación Física. De nuevo “La Educación Pública”. Nada de esto hubiera sido posible sin “La Educación Pública”. Cuerpos fundados en la educación pública, cuerpos significados en una sociedad que tiene historia y que hace historia.

Educación Física de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, qué nombre, imponente. Edificio tenebroso. Cuerpos lastimados, cuerpos sustraídos, cuerpos silenciados. Cuerpos presentes. Cuerpos de la historia y la memoria.

Educación Física no era lo que imaginaba, en algunas cosas sí, en otras no tanto. Distancias, tiempos, marcas por todos lados. Ser profesor significaba hacer, poder hacer. Ser profesor implicaba tener un cuerpo que lo evidenciara, un cuerpo trabajado, musculoso, activo… El campo de deportes… Correr, saltar, ejercitar y después, en otros espacios pensar, estudiar, leer… Hacer política, luchar por los derechos, poner el cuerpo. Otros espacios, muchos espacios, todo de prestado, siempre corriendo de un lugar a otro. ¿Por qué todo separado? Cuerpos, piletones y olor a formol, la segmentación, cuerpos fragmentados, cuerpos de otros. Emociones, sensaciones, marchas por la pileta, los materiales y cargos docentes. La política, cuerpos presentes, cuerpos ausentes, cuerpos políticos, cuerpos que reclaman, cuerpos que viven.

“La Educación Pública”, nada de esto hubiera sido posible sin ella. Cuerpos fundados en la educación pública, cuerpos significados en una sociedad que tiene historia y que hace historia. El ejercicio profesional, mi cuerpo, otros cuerpos. La militancia. Las clases en primaria, las intervenciones en los clubes y los barrios. Las clases en secundaria. Las clases en la universidad. Cuerpos diversos, cuerpos carentes, cuerpos sociales.

Las colonias y los contingentes. Cuerpos que se mueven. Cuerpos educados, cuerpo educando. Mi profesión. Mi esposa, mi hijo, mi hija, disfrutarlas y disfrutarlo, disfrutar la profesión.

Cuando inicié este estudio me sorprendí formular tan rápidamente el tema. Inicialmente pensé que no lo había trabajado, que no estaba relacionado con mis intereses y temas de estudio, que no era parte de mi historia. Qué equivocado estaba. Mi historia es corporal. La historia, mi historia, sin dudas un camino largo pero posible. Mis viejos decían “en la vida, si queres ser alguien, si queres progresar, tenes que estudiar, y si no estudias a trabajar”. Cosas difíciles de dimensionar o entender a esa edad, pero se inscriben, identifican, significan.

Dedico este trabajo a quienes que sueñan y aspiran a concretar sus sueños. Dedico este trabajo a quienes que creen posible y hacen posible que soñemos. También lo dedico a quienes fueron parte de este proceso aun sin saberlo.

El proceso de escritura. Disciplina, trabajo y aprendizajes

Todo proceso de escritura tiene muchos aspectos ciertamente particulares y únicos. Desde un inicio el tipo de escritura y los pasos a seguir son bien distintivos aunque la estructura pensada inicialmente no necesariamente se corresponde con el formato final que la producción toma.

En este trabajo se producen aprendizajes y selecciones, se toman opciones, se prueban formas de escribir, de organizar la información, maneras de construir datos, conceptos, ideas.

En este trabajo se pueden ver con claridad distintas maneras de organizar la información, de recurrir a las fuentes, de citar y de referir a los actores y las actoras. También se puede observar la importancia y el peso de las voces de actoras y actores al referir a ellas y ellos, al recuperar sus experiencias, ideas, conceptualizaciones y hasta sus procesos y trayectorias, algo que no emergía como sustantivo al iniciar del estudio. En el proceso se fue constituyendo como estructurante, ofreciendo multiplicidad de sentidos y significados, dando lugar a múltiples perspectivas de seguimiento o recuperación, otorgando robustez y dando peso a las multiplicidades recuperadas.

Recuperar voces fue parte de las decisiones que se privilegió. Las voces son discursos en sí solo que en este trabajo las voces cobran y muestran volumen pues se presentan contextuadas, historizadas, recuperadas desde distintos sentidos posibles, significadas en sus espacios de sustanciación.

El proceso de escritura permite continuar aprendizajes respecto del cómo escribir. Cómo comunicar da la posibilidad de resignificar la escritura, de precisar ideas y realidades que se elaboran, que se construyen, que se crean. Ese proceso es también una forma específica, específica en cada caso.

La escritura fue un proceso de aprendizaje, un proceso de formalización, un proceso de significación y resignificación. Un proceso de recuperación de prácticas, experiencias, saberes, tránsitos, lecturas… Ha sido una decisión respetar el proceso y dar lugar a sus evidencias. Ha sido una decisión reflejar en la escritura la real dimensión de los y las protagonistas, presentando sus voces y perspectivas.

Escribir es también una necesidad, o necesidades que confluyen en ella, algunas materiales y otras simbólicas. Por un lado, hacer lugar a una búsqueda y construir un camino a ser recorrido para comprender, para conocer lo que se advierte aprehensible. Transitar una búsqueda que inquieta sin poder dejarla. También implica al ser o seguir siendo, transformarse, inventarse, procesos personalísimos pero sociales. Procesos vividos en el cuerpo, desde el cuerpo. Escribir es resignificar y re-significarse, aun en aquello que no se percibe.


  1. Esta publicación refleja las ideas y análisis realizados en el marco de la Tesis Doctoral “Nociones de cuerpo educado en la formación superior. El caso del Plan de Estudios de Profesorado y Licenciatura en Educación Física, UNLP (2000-2017)” , incorporada y publicada en el SEDICI (repositorio institucional de la UNLP que aloja toda la producción generada en la institución UNLP), disponible desde el enlace: http://sedici.unlp.edu.ar/handle/10915/87199.


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