María Mercedes Di Virgilio
Conocí a Fernanda hace siete años, en uno de los primeros cursos que integran la currícula de la Maestría en Educación de UDESA. Como advertirán inmediatamente en las primeras páginas del libro, Fernanda es antropóloga. Obviamente, esa condición llamó inmediatamente mi atención. Hablaba de que Fernanda llegaba a la Maestría con un recorrido previo en investigación –lxs antropólogxs egresadxs de la Universidad de Buenos Aires deben hacer tesina para acceder al título de grado– y hablaba de su curiosidad, de su vocación por aprehender lo social de primera mano. No se puede ser antropólogx si no se tiene una especial predilección por el trabajo de campo, por tomar contacto con los fenómenos sociales en el contexto en el que se despliegan. Muchísima información valiosa para alguien que comparte no la disciplina, pero sí esa pasión.
Luego de terminado ese curso, seguí cruzándome con Fernanda en otros espacios de la Maestría y, lejos de apagarse esa curiosidad tan propia de ella, crecía combinada con su interés por la educación. En este itinerario, volvimos a cruzarnos cuando, con sorpresa, me comunicaron que había elegido realizar su tesis en la línea de investigación que coordino –actualmente lo hacemos juntas– sobre Educación Sexual Integral (ESI). Haber tenido una tesista como Fernanda es realmente un placer. Y si, además, cuando esa tesis termina, podés seguir trabajando con ella, haciendo equipo, es algo maravilloso de esta profesión académica que nos une.
Este derrotero dio a luz este libro, nunca tan necesario como en la actualidad. Eso también es la ESI: una etnografía sobre las experiencias docentes en una escuela artística de la Ciudad de Buenos Aires desafía los tiempos que corren. Nos recuerda que, en nuestro país, desde la sanción de la Ley Nacional 26.150 en 2006, la ESI debe ser un contenido transversal en todos los niveles educativos, abordando la educación sexual desde un enfoque integral imbricado con el reconocimiento de derechos. El trabajo de Fernanda recupera las experiencias docentes en una escuela media artística de Buenos Aires, indagando cómo lxs educadorxs viven y aplican la ESI en su práctica cotidiana.
En ese marco, Fernanda explora las experiencias de lxs docentes en relación con la implementación de la ESI. A través de un enfoque etnográfico, Fernanda busca comprender no solo las estrategias pedagógicas utilizadas, sino también las concepciones que lxs profesorxs tienen sobre la sexualidad y cómo sus propias experiencias y miradas permean su vínculo con sus estudiantes. Se trata de un viaje a la implementación de la ESI desde la voz de quienes habitan las trincheras de la educación en la escuela secundaria.
La ESI se presenta como un contenido esencial en la educación, dado que promueve el desarrollo de habilidades y conocimientos que permiten a lxs estudiantes tomar decisiones informadas sobre su sexualidad. La ley establece que la ESI debe ser abordada de manera transversal, integrando diferentes disciplinas y enfoques. Este enfoque integral es fundamental para garantizar que lxs estudiantes reciban una educación que no solo se limite a la prevención de riesgos, sino que también fomente el respeto por la diversidad y la promoción de derechos. En este marco, la inclusión de la perspectiva de género es un pilar fundamental en el estudio. Ontiveros destaca que la ESI debe reconocer y visibilizar la diversidad sexual, así como los derechos de todas las personas, independientemente de su identidad de género u orientación sexual. Esta perspectiva desafía los estereotipos y normas de género que a menudo se perpetúan en el ámbito escolar.
Fiel a sus orígenes, el trabajo de Fernanda se nutre de un abordaje etnográfico que nos permite alcanzar una comprensión rica y matizada de la realidad escolar. A través de la observación participante y de entrevistas en profundidad, la autora puede captar las dinámicas cotidianas de la escuela y las percepciones de lxs docentes sobre la ESI. Este enfoque no solo proporciona datos cualitativos valiosos, sino que también permite reflexionar sobre el papel de lxs educadorxs como agentes de cambio en la implementación de políticas educativas. Fernanda participó activamente en clases, capacitaciones y jornadas escolares, lo que le permitió observar de cerca cómo se implementa la ESI en la práctica. La observación participante es una técnica clave en la etnografía, ya que permite sumergirse en el contexto estudiado, estableciendo relaciones significativas con lxs participantes. Las entrevistas, por su parte, proporcionan un espacio para que lxs docentes expresen sus pensamientos y emociones sobre la ESI, lo cual revela las complejidades y desafíos que enfrentan en su práctica diaria.
Uno de los hallazgos más significativos del estudio es la diversidad de enfoques que lxs docentes tienen respecto a la ESI. Algunxs educadorxs adoptan una perspectiva más centrada en la prevención, enfocándose en aspectos biológicos y de salud, mientras que otrxs abogan por un enfoque más integral con base en el reconocimiento de derechos y de la diversidad. Esta variabilidad refleja las diferentes formaciones y experiencias de lxs docentes, así como las realidades socioculturales de sus estudiantes.
Ontiveros también identifica tensiones generacionales en la percepción de la sexualidad. Lxs docentes a menudo se hallan en un punto de encuentro entre las expectativas tradicionales de las familias y las demandas de lxs estudiantes, quienes pueden tener visiones más abiertas y diversas sobre la sexualidad. Estas tensiones pueden generar conflictos en el aula, donde lxs educadorxs deben navegar entre sus propias creencias y las necesidades de sus estudiantes.
La investigación revela que la implementación de la ESI enfrenta varios desafíos. Uno de los principales obstáculos es la resistencia de familiares y la falta de formación específica en ESI entre algunxs docentes. Muchxs educadorxs se sienten insegurxs al abordar temas de sexualidad, temiendo reacciones negativas de las familias o sintiéndose desbordadxs por las preguntas de lxs estudiantes. Estas inseguridades hacen mella en las prácticas de enseñanza.
El estudio de Ontiveros ofrece valiosos aportes al campo de la educación sexual en Argentina. En primer lugar, resalta la importancia de dar voz a lxs docentes en la implementación de políticas educativas. Sus experiencias y reflexiones son el punto de partida para entender cómo las políticas educativas y las normativas se materializan en la práctica escolar. Además, el estudio invita a una reflexión crítica sobre cómo se aborda la sexualidad en la educación. La ESI no debe limitarse a la prevención de riesgos, sino que debe habilitar a lxs estudiantes a reconocer las diferencias, abrazarlas y enfrentar los desafíos de una sociedad cada vez más plural y heterogénea.
Finalmente, los hallazgos del estudio abren la puerta a futuras investigaciones en el campo de la educación sexual. La necesidad de formación continua para lxs docentes y el desarrollo de recursos pedagógicos que apoyen la ESI son áreas que requieren atención y acción.
En un contexto hostil, en el cual la ESI como ley y como derecho no solo es puesta en tela de juicio sino también recortada y silenciada, la investigación de Fernanda Ontiveros proporciona una visión profunda y matizada de las experiencias docentes en este ámbito. A través de un enfoque etnográfico, la autora logra capturar las complejidades de su implementación, revelando tanto los desafíos como las oportunidades que se presentan en la educación sexual en el ámbito escolar. Este estudio no solo contribuye a la discusión académica sobre la ESI, sino que también ofrece una base sólida para el desarrollo de políticas educativas más efectivas y sensibles a las realidades de docentes y estudiantes.






