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4 El proceso productivo y las relaciones de trabajo en la cadena de valor de indumentaria

4.1 El proceso de producci贸n. A modo de ejemplo

La industria de la indumentaria se encuentra caracterizada por la descentralizaci贸n de los procesos productivos. As铆, las marcas y confeccionistas tercerizan gran parte de las tareas, sean secundarias o principales. Usualmente las tareas que se reservan se encuentran relacionadas al dise帽o y el marketing, puntos claves que tienen que ver con el posicionamiento de la marca y las ventas. De esta forma, todo lo que tiene que ver con la producci贸n de las prendas es subcontratado. La tercerizaci贸n puede ser parcial o total, esa decir que puede tercerizarse uno o algunos procesos o directamente solicitar la entrega del producto terminado. Las nuevas marcas que intentan posicionarse en el mercado no escapan de esta operatoria.

En la base de toda la cadena de producci贸n se encuentran los mismos confeccionistas para todas las empresas, tanto para las peque帽as como para las grandes marcas. El/la tallerista como coordinador/a de la producci贸n contrata a costurero/as, estampadores/as y dem谩s trabajadores/as para la confecci贸n de las prendas. En esta secci贸n de la cadena es donde comienza a verse la informalidad laboral, ya que el/la tallerista suele no registrar a los/las trabajadores/as que se encuentran en el final de la cadena, siendo el eslab贸n m谩s vulnerable.

Para comprender c贸mo es el proceso productivo, hemos tomado un caso particular a modo de ejemplo. El caso de estudio tomado como referencia se trata de una peque帽a marca que comenz贸 en el a帽o 2010 con un local a la calle comercializando prendas de dise帽adores independientes. Actualmente posee sus oficinas y dep贸sito en el municipio de Lan煤s, en la zona sur del conurbano bonaerense.[1] En el 2013 cre贸 su propia marca y comenzaron con la fabricaci贸n. En un primer momento solo realizaban ventas mayoristas, es decir, que vend铆an a otros locales para que vendieran su marca. Luego, instalaron locales propios y comenzaron a vender franquicias. En la actualidad, cuentan con 18 franquicias, 4 locales propios y una gran cantidad de locales multimarca, sobre todo en el interior del pa铆s. Es decir que a la fecha poseen principalmente dos canales de venta: mayorista y minorista. Seg煤n la informaci贸n recolectada en las entrevistas, est谩n diversificando los canales de comercializaci贸n y pr贸ximamente estar谩n vendiendo de forma online a trav茅s de p谩ginas web como DAFITI[2]. Si bien no tienen locales en shoppings, todo el resto de la comercializaci贸n se corresponde con las caracter铆sticas de una gran marca.

Por pol铆tica de la empresa, tienen totalmente prohibido comercializar la marca en ferias o en puestos en la calle. Para esto, realizan una evaluaci贸n de los clientes antes de vender sus productos: eval煤an si tienen local a la calle, su condici贸n de inscripci贸n y crediticia, como tambi茅n se le exigen una compra m铆nima, como para garantizar que 鈥no compre cualquiera鈥澛爏eg煤n inform贸 la due帽a de la marca.

En relaci贸n con el abastecimiento, las marcas adoptan distintas estrategias que se resumen principalmente en la tercerizaci贸n de la producci贸n, la compra del producto terminado o la importaci贸n. Estas estrategias var铆an de acuerdo con las pol铆ticas del contexto, as铆 en 茅pocas donde hubo mayor apertura a las importaciones se redujo la fabricaci贸n y se increment贸 la importaci贸n. Sin embargo, como se帽ala Montero (2012; 2014) las marcas que tercerizan la producci贸n se convierten en dadoras de trabajo, responsables de la cadena aguas abajo.

En la marca 鈥淰S鈥 se terceriza todo el proceso productivo y parte del abastecimiento que requieren las prendas, aunque como se ver谩 m谩s adelante tiene sus particularidades.

Cuentan con 20 trabajadores/as aproximadamente y la estructura de la empresa se encuentra dividida entre administraci贸n, distribuci贸n, dise帽o y taller de costura. En la parte administrativa se encuentra la due帽a como jefa del sector y en el dise帽o y la venta mayorista, el due帽o.

Espec铆ficamente en lo que atiene al proceso de producci贸n, 鈥淰S鈥 env铆a al taller las telas con las hojas t茅cnicas con las especificaciones de cada una de las prendas. Luego, el taller env铆a una muestra y si la misma es aprobada comienza el proceso de producci贸n. El tallerista se encarga de controlar la tela y realizar el corte. Una vez que se realiza el corte, se cuenta la cantidad de cortes y se env铆a a costura. El/la tallerista a su vez subcontrata otros talleres para los siguientes procesos. Entre estos, encontramos costureras a domicilio del barrio para realizar dicho trabajo. Como mencionamos anteriormente, las costureras (y decimos 鈥渓as鈥 porque la mayor铆a son mujeres) realizan desde sus propias casas o peque帽os talleres. Una de las costureras entrevistada, menciona que solo cose para 鈥淰S鈥 y en ocasiones algunos buzos de egresados y cosas peque帽as y puntuales, dado que el volumen de 鈥淰S鈥 es muy alto y no le da el tiempo para sumar m谩s trabajo y sostiene que tampoco le convendr铆a ya que tendr铆a que tomar m谩s empleados, a los cuales tendr铆a que pagarles un salario, lo que har铆a que se reduzcan sus ingresos asumiendo m谩s riesgos. El horario de trabajo es de alrededor de 12 horas por d铆a y en los 煤ltimos meses sum贸 una trabajadora que realiza la costura b谩sica (ya que no tiene conocimientos sobre costura). La costurera no realiza ning煤n tipo de factura, no posee monotributo y su ayudante no est谩 registrado en la seguridad social. Por otro lado, no cuenta con ning煤n tipo de protecci贸n social.

Luego, el tallerista recibe la mercader铆a y vuelve a controlar la cantidad para enviarlo a otro taller seg煤n corresponda: estampado, bordado, sublimado, etc. Nuevamente se repite el procedimiento de control de cantidades. Este es un punto delicado ya que con frecuencia ocurre que falten prendas. Por 煤ltimo, se env铆a a planchado y se vuelve a contar cuando reingresa la mercader铆a y por 煤ltimo se prepara y se entrega a la marca. Todos estos movimientos de mercader铆a los realiza uno de los socios de la marca, aunque solo como flete, no realiza ning煤n tipo de control sobre el taller ni la mercader铆a. Seg煤n la costurera entrevistada, el trato lo tiene solo con Juan[3]; si bien sabe cu谩l es la marca a la que cose no posee ning煤n tipo de contacto con 茅sta, m谩s que el retiro y env铆o de prendas en algunas ocasiones y al realizar alguna pregunta al socio 茅ste siempre responde 鈥渆so h谩blalo con Juan鈥.

El caso presenta una particularidad y es que el tallerista se encarga de realizar la compra del resto de los av铆os y accesorios para confeccionar la prenda a nombre y por cuenta de la marca. La compra de estos accesorios fue variando de acuerdo al crecimiento de la marca. Seg煤n un informante clave dentro de una de las empresas proveedoras, la compra de los av铆os al inicio de su relaci贸n comercial (hace 2 a帽os y medio aproximadamente) la realizaban 50% en blanco (con factura) y 50% en negro (sin facturaci贸n). En la actualidad, la compra de los av铆os se realiza con la lista de precios 100% en blanco[4]. Dentro del acuerdo que existe, la modalidad de trabajo contraria a lo habitual en la industria.

Yo con mi experiencia, puedo adaptar a manejar las cosas a mi manera. Lo 煤nico que no me puede faltar es la plata porque si vos queres que yo te haga toda la producci贸n que me va a insumir 3 millones de pesos, yo no los tengo, entonces me los ten茅s que dar. Antes no, antes era al rev茅s, que es lo que hacen todos que est谩 mal, te ata. (Intermediario, 2018).

El intermediario posee una cuenta de donde va descontando el dinero a nombre de 鈥淰S鈥 para las compras que realiza, los pagos a los talleres, el pago por su trabajo de corte y por el servicio de intermediario. Todo esto conforma el precio final al que le vende la prenda a la marca: posee una estructura de costos acordada con la marca, por lo cual es transparente el valor que se le coloca a cada prenda, con un porcentaje de ganancia estipulado de acuerdo a la prenda de que se trate, ya que no todas toleran el mismo margen de ganancia.

4.2 La cadena de valor: la tercerizaci贸n, el trabajo a domicilio y la informalidad

Como ocurre con muchos conceptos dentro de las ciencias sociales, la tercerizaci贸n no escapa a la ambig眉edad en su definici贸n. Por lo tanto, para abordar un estudio sobre ella primero es necesario diferenciarla de otras problem谩ticas y adoptar una definici贸n clara. Una de las primeras confusiones surge entre la subcontrataci贸n y tercerizaci贸n, como resultado de las pr谩cticas extendidas en la d茅cada de los 90, favorecidas por las regulaciones vigentes.

El origen de la tercerizaci贸n como fen贸meno a nivel mundial estuvo supeditado a la crisis capitalista de los 麓70. La ca铆da del modelo del Estado de Bienestar y la aparici贸n de un nuevo modelo de acumulaci贸n financiera estuvo 铆ntimamente relacionado con el surgimiento de nuevas formas de relaci贸n entre capital y trabajo: se ha mutado desde un modelo de regulaci贸n de derechos laborales, seguridad social y negociaci贸n colectiva a otro con caracter铆sticas de desvalorizaci贸n y precarizaci贸n de la fuerza de trabajo, respaldado por un Estado liberal que favorece el librecambio y la libertad individual (Basualdo y Morales, 2016).

Palomino (2004) define la subcontrataci贸n como:

(…) un mecanismo de incorporaci贸n de trabajo en las empresas a trav茅s de la mediaci贸n de otras empresas. En la subcontrataci贸n el trabajador se sit煤a bajo una doble sujeci贸n, a la empresa que constituye el locus donde se realizan las tareas y a cuyas reglas de organizaci贸n se subordina, por un lado, y a la empresa que lo contrata en forma directa y con la cual establece su dependencia contractual por otro (p.21).

El autor retoma conceptos de las teor铆as cl谩sicas de Durkheim, Marx y Weber para reconstruir un marco te贸rico para las modalidades de contrato existentes. En el caso de la subcontrataci贸n, se trata de una mayor subordinaci贸n organizativa del trabajador/a en la empresa principal y es independiente en t茅rminos contractuales, ya que el contrato de trabajo se establece con el intermediario. Esto quiere decir que la empresa que subcontrata es la encargada de indicar c贸mo se debe realizar el trabajo, de supervisarlo y establecer las condiciones, pero no existe un contrato de trabajo entre el trabajador o trabajadora y la misma. La empresa subcontratada, por su parte si mantiene un contrato con el/la trabajador/a y es la responsable de pagar el salario.

Por su parte, Iranzo y Leite (2006) definen la subcontrataci贸n de la siguiente manera:

Todas las formas de contrataci贸n donde no existe una relaci贸n de dependencia o subordinaci贸n entre el contratante y el contratado, o bien esta responsabilidad es transferida a un intermediario, por lo que tambi茅n es definida como externalizaci贸n o tercerizaci贸n.

Estas autoras entienden a la tercerizaci贸n y la subcontrataci贸n como sin贸nimos, aunque no toda la bibliograf铆a sobre el tema se encuentra en esta misma l铆nea.

Battistini (2017) presenta otra postura definiendo la tercerizaci贸n como:

(鈥) La externalizaci贸n o subcontrataci贸n de actividades desde una empresa principal a una empresa secundaria, con el objetivo de reducir costos operativos, mejorar la prestaci贸n nuclear de la empresa o transferirla gesti贸n de alguna parte del proceso productivo (p. 289).

Aqu铆 el principal objetivo es la reducci贸n de los costos laborales. Si bien este 煤ltimo autor agrega la variable de la reducci贸n de costos provenientes del trabajo, todas estas definiciones coinciden y hacen alusi贸n a la trilateralidad de las relaciones laborales: la empresa principal, la empresa subcontratada y el trabajador.

La Organizaci贸n Internacional del Trabajo (OIT), por su parte, define a la subcontrataci贸n como:

(鈥) Todo trabajo realizado para una persona f铆sica o jur铆dica (designada como empresa usuaria) por una persona (designada como trabajador en r茅gimen de subcontrataci贸n), cuando el trabajo lo realiza el trabajador en r茅gimen de subcontrataci贸n personalmente, en condiciones de dependencia o de subordinaci贸n efectivas respecto a la empresa usuaria, an谩logas a las que caracterizan una relaci贸n laboral de conformidad con la legislaci贸n y la pr谩ctica nacionales siempre que el trabajador en r茅gimen de subcontrataci贸n no sea empleado de la empresa usuaria.

Por otro lado, Esponda y Basualdo (2014) sostienen que antes de avanzar en una definici贸n es necesario poder distinguir el fen贸meno de la tercerizaci贸n de otros problemas como la flexibilizaci贸n y la informalidad. Se entiende a la tercerizaci贸n como una forma m谩s de flexibilizar las relaciones laborales, pero no es la 煤nica.

El v铆nculo m谩s fuerte de las marcas con la informalidad est谩 en la tercerizaci贸n a talleres informales, como lo demuestran las numerosas demandas que enfrentan en la Justicia. (Montero, 2015, p. 51).

A trav茅s de los datos publicados por la CIAI se puede comprobar la estrecha relaci贸n existente entre la tercerizaci贸n y la informalidad en las confecciones. La informalidad alcanza un 73% cuando se terceriza la producci贸n y solo un 3,3% cuando el confeccionista realiza el proceso dentro de su propia empresa. Cuanto m谩s extensa es la cadena de valor, es decir, cuando la subcontrataci贸n se da en forma vertical, se incrementa la tercerizaci贸n informalizante ya que el principio de solidaridad se va diluyendo y es m谩s dif铆cil poder identificarlo (CETyD, 2017).

La capacidad de diversificaci贸n y fragmentaci贸n del proceso productivo beneficia la tercerizaci贸n en su m谩xima expresi贸n. Es decir, favorece la aparici贸n de cadenas complejas y dif铆ciles de identificar y, por ende, una mayor informalidad.

Sin embargo, la reducci贸n de costos no es el 煤nico objetivo de la tercerizaci贸n. Numerosos estudios (Etchemendy, Gianibelli y Ottaviano, 2019; Battistini, 2017, Basualdo y Esponda, 2014) coinciden en que la tercerizaci贸n ha sido una estrategia del capital para fragmentar la organizaci贸n sindical de los trabajadores y las trabajadoras.

Otra distinci贸n que realizan las autoras para tener en cuenta en la definici贸n es la diferencia entre tercerizaci贸n y terciarizaci贸n. Esta 煤ltima est谩 vinculada a las actividades desarrolladas en el sector terciario de la econom铆a, es decir, en el sector servicios. La tercerizaci贸n entonces es definida por estas autoras como 鈥渦n segundo paso en el camino de la descentralizaci贸n.鈥 Tercerizar se encuentra m谩s vinculado a la posibilidad que alg煤n tercero realice determinadas tareas o una parte del proceso con mayor eficiencia.

As铆 como existen varias definiciones del concepto de tercerizaci贸n, existen diversas clasificaciones de acuerdo con distintos criterios. Broinstein (2007) realiza una distinci贸n entre dos tipos de subcontrataci贸n:

por un lado, la que se realiza a trav茅s de un intermediario, es decir que una empresa contrata a otra para realizar una determinada tarea dando lugar a la existencia de empresas principales y subordinadas (p.7).

Por otro lado, menciona la prestaci贸n de servicios personales con un contrato civil o comercial formal. A su vez la subcontrataci贸n puede ser de producci贸n, obra, servicios, tareas, y mano de obra, o su combinaci贸n dando lugar a formas mixtas.

Existe cierto consenso en considerar a la tercerizaci贸n en primera instancia como interna o externa, seg煤n d贸nde se realice la tarea. La tercerizaci贸n es interna cuando las actividades se desarrollan bajo las 贸rdenes directas de la empresa principal, es decir, que se divide entre quienes le pagan el sueldo y quienes dan las directivas. La tercerizaci贸n es externa en los casos en que la organizaci贸n contratada mantiene el control sobre la organizaci贸n del trabajo o posee mayor autonom铆a. La tercerizaci贸n externa puede ser, seg煤n las autoras: empresas de suministro de personal, intermediario o trabajador a domicilio o aut贸nomo. Asimismo, es de gran relevancia determinar el grado de dependencia que existe entre la empresa o trabajadores subcontratados y la empresa principal.

El trabajo a domicilio es una de las principales formas de organizaci贸n que se hallan presentes en la confecci贸n de indumentaria. Se encuentran talleres de diversa 铆ndole que completan el proceso productivo de una prenda, no solo la confecci贸n, sino tambi茅n el bordado, el estampado, el te帽ido y el planchado.

Por 煤ltimo, es importante destacar que se pueden encontrar una infinidad de situaciones en las cuales no es posible clasificar y encasillar lo que sucede dentro de alguna de estas categor铆as, sino que existen zonas grises dif铆ciles de identificar. A partir del an谩lisis del trabajo de campo, hemos podido ver realidades variopintas, muchas de ellas dificultosas de clasificar. Ejemplo de ello son algunas particularidades que se dan en el caso de peque帽as marcas. La relaci贸n que mantienen con el intermediario es pr谩cticamente una relaci贸n de dependencia. Sin embargo, en el caso que hemos tomado como ejemplo, el intermediario afirma que es independiente ya que trabaja en su casa (donde tiene el taller), maneja sus horarios, terceriza a los talleres que 茅l considera. En sus propias palabras:

Ahora llegue a trabajar de lo que me gusta, tengo tiempo para hacer otras cosas que me gustan y es mi casa. Como mucho salgo, pero laboralmente me manejo ac谩 tranquilo. Eso est谩 bueno, la plata me sirve鈥 Pero no, parte de la empresa no (Intermediario, 2018).

Por parte de la empresa, sin embargo, consideran que:

Juan es nuestro digamos鈥: nono, inclusive hace algunos dise帽os. 脡l es el que maneja los cortes, las costuras, pero todo lo que es corte lo hace 茅l (Due帽o de peque帽a marca, 2018).

Un taller puede realizar indumentaria de forma exclusiva para un cliente o puede prestar sus servicios para varios de ellos. Tambi茅n el mismo taller puede vincularse de igual forma con el sector formal e informal, es decir, trabajar para grandes marcas o para ferias como La Salada o la calle Avellaneda en Flores, conocida por la alta tasa de trabajo informal y precario y venta 鈥渆n negro鈥. Si bien en el ejemplo citado no existe ning煤n contrato de trabajo entre la marca y el intermediario, si existe un acuerdo de exclusividad de palabra entre ambos.

El informe del Centro de Estudios del Trabajo y Desarrollo (CETyD) presenta distintos tipos de tercerizaci贸n en funci贸n de las variables anteriormente mencionadas:

  • Tercerizaci贸n simple directa: es cuando una marca o confeccionista decide tercerizar uno o m谩s procesos productivos en uno o varios talleres que los contrata directamente. Ella es la encargada de determinar la producci贸n, los tiempos, coordinar las entregas, realizar el control de la mercader铆a, etc.
  • Tercerizaci贸n simple intermediada: La marca terceriza su proceso, pero lo realiza a trav茅s de un intermediario. El contacto lo tiene solo con este intermediario y es 茅ste quien se encarga de subcontratar a los talleres para que realicen los distintos procesos. Es una estrategia que comparten marcas peque帽as, medianas y grandes como forma de evitar inspecciones, penalidades y la solidaridad empresaria.
  • Cadena de tercerizaci贸n: Esta modalidad puede adoptar diversas y complejas formas de tercerizaci贸n. Puede darse en forma vertical, dando lugar a largas cadenas de subcontrataci贸n y de forma indirecta.

Sin embargo, el ejemplo anteriormente citado no encaja taxativamente en ninguna de estas clasificaciones, aunque se asemejar铆a a una estrategia de tercerizaci贸n simple intermediada. La marca contrata al tallerista para que se encargue de todo el proceso de confecci贸n de las prendas, desde el molde y corte hasta la entrega del producto terminado. La particularidad que posee es que el intermediario en este caso es el responsable de hacer la compra de los av铆os textiles. 脡l es quien compra directamente a los proveedores todos los accesorios necesarios para la producci贸n, con excepci贸n de la tela. Tal es la vinculaci贸n que tiene con la marca que hasta participa de la definici贸n de los dise帽os.

Hoy fui con un buzo que estaba con un color medio raro, y esta combinaci贸n no me gusta y est谩n los rollos ac谩 para cortar y no lo voy a cortar, hasta que no lo cambie Camila, la dise帽adora por otro color, no lo voy a cortar. Pero esta bueno, voy y digo pod茅s presentar otro color (Intermediario, 2018).

Este es un solo caso que hemos tomado para dar cuenta de la complejidad de situaciones que se pueden observar en el entramado de la tercerizaci贸n y la cadena de valor que se establece en la confecci贸n de indumentaria.

Lo que hacen las grandes marcas es contratar a una SRL, que funciona como una pantalla, y a su vez esa SRL contacta en forma directa con el taller. Con lo cual tienen ese cuidado de poner en el medio una pantalla, de cuidarse, y no haci茅ndolo en forma directa (Coordinador de La Alameda, 2018).

En este sentido, la tercerizaci贸n puede darse en forma directa o a trav茅s de un intermediario que se encargue de contactarse con otros talleres. En este 煤ltimo tipo de subcontrataci贸n, se pueden encontrar m煤ltiples eslabones en la cadena productiva. En esta cadena se encuentra tambi茅n vigente el trabajo a domicilio, en el que profundizaremos el an谩lisis en el pr贸ximo apartado.

Siguiendo la misma l铆nea, otro de los entrevistados afirma:

Y ah铆 est谩n esos son los segundos que despu茅s buscan a terceros, que soy yo, tipos que tienen plata que te buscan a vos y yo busco los talleres, es un quilombo. Es lo que pasa en las marcas y est谩 mal. En lugar de ir al taller y decir toma te la pago directamente a vos, que te va a salir m谩s barato y dar plata anticipada, no, lo quieren al rev茅s (Intermediario, 2018).

El entrevistado hace alusi贸n a la forma de trabajo en la que se paga la producci贸n en forma diferida hasta tres o cuatro meses despu茅s de entregada la mercader铆a, para lo cual hay que tener cierta 鈥渆spalda鈥 financiera, para poder mantenerse. En variadas ocasiones, ese respaldo recae en solamente una persona que se encarga de buscar los talleres que produzcan, solo es un/a intermediario/a que tiene la capacidad econ贸mica y financiera, pero no genera trabajo. Las marcas usan a estos/as intermediarios/as ya que pueden venderles en blanco, con factura y de esa manera se desligan de la responsabilidad solidaria establecida por la Ley de contrato de trabajo.

Numerosas marcas solicitan la venta sea 100% 鈥渆n blanco鈥 y por lo tanto requieren una factura por el total (o parcial) de la compra. De este modo, blanquean el circuito de producci贸n, al menos en lo impositivo. Lo que les interesa a las marcas o fabricantes es que el servicio se facture, no tanto as铆 que los/las trabajadores se encuentres registrados. De aqu铆 proviene que se privilegie el registro impositivo por sobre el laboral y previsional. En el caso de uno de los entrevistados nos informa que, al trabajar para una reconocida marca de indumentaria femenina, le exig铆an la factura, cuesti贸n que hasta el momento 茅l no se hab铆a planteado. Para poder cumplir con los requisitos y venderle a la marca, se sumergi贸 en una cantidad de tr谩mites desconocidos para 茅l.

Tuve que ir a la municipalidad de Lan煤s, ver al director de habilitaci贸n. Lo peor que pod茅s hacer es abrir un local y llamar al inspector, porque tendr铆a que ser al rev茅s tambi茅n: Flaco 驴Qu茅 vas a hacer? Un taller de costura. 驴Y cu谩ntas personas? 10, bueno toma. Si estoy generando laburo (Intermediario, 2018).

En el relato puede apreciarse la escasa o nula informaci贸n con la que cuenta el tallerista para poder blanquear el trabajo, por lo que puede inferirse que en ocasiones tambi茅n se trata de desconocimiento. En estos v铆nculos es donde podemos hallar la relaci贸n entre el sector formal e informal. La marca se sirve de los bajos costos que puede tener un taller m谩s peque帽o, por tener menores costos de infraestructura y por evasi贸n de impuestos laborales. La diferencia salarial referenciada en el cap铆tulo de las relaciones de trabajo institucionalizadas es aprovechada por la empresas formales y grandes marcas en su beneficio, para aumentar los m谩rgenes de ganancia.

Sin embargo, existe una gran cantidad de talleres no registrados en AFIP y que ha aumentado considerablemente en los 煤ltimos a帽os. Seg煤n D麓ovidio (2007) solo el 20% de la producci贸n indumentaria se realiza en los aproximadamente 5000 talleres registrados en la Ciudad de Buenos Aires. Es decir que la mayor proporci贸n de la confecci贸n se realiza en talleres informales de costura.

4.2.1 Reflexiones sobre los intentos de reforma laboral

En diciembre de 2017, se elabor贸 un borrador de un proyecto de reforma laboral para modificar la ley de contrato de trabajo en varios puntos, todos tendientes hacia la flexibilizaci贸n de las relaciones de trabajo. El punto que define la cuesti贸n de la tercerizaci贸n tiene que ver con el principio de solidaridad empresaria, que establece:

Art. 30. Subcontrataci贸n y delegaci贸n. Solidaridad.

Quienes cedan total o parcialmente a otros el establecimiento o explotaci贸n habilitado a su nombre, o contraten o subcontraten, cualquiera sea el acto que le d茅 origen, trabajos o servicios correspondientes a la actividad normal y espec铆fica propia del establecimiento, dentro o fuera de su 谩mbito, deber谩n exigir a sus contratistas o subcontratistas el adecuado cumplimiento de las normas relativas al trabajo y los organismos de seguridad social. (鈥) El incumplimiento de alguno de los requisitos har谩n responsable solidariamente al principal por las obligaciones de los cesionarios, contratistas o subcontratistas respecto del personal que ocuparen en la prestaci贸n de dichos trabajos o servicios y que fueren emergentes de la relaci贸n laboral incluyendo su extinci贸n y de las obligaciones de la seguridad social. Las disposiciones insertas en este art铆culo resultan aplicables al r茅gimen de solidaridad espec铆fico previsto en el art铆culo 32 de la Ley 22250. (P谩rrafo incorporado por art. 17 de la ley n掳 25013 B.O. 24/09/1998).

El proyecto de reforma excluye espec铆ficamente a quienes tercericen actividades complementarias como limpieza, seguridad, mantenimiento, servicios m茅dicos, de higiene y seguridad, gastronom铆a y/o inform谩tica, as铆 como tambi茅n los servicios de transporte. Adem谩s, agrega un p谩rrafo en el cual se establecer铆a que quienes demuestren que cumplen con el control ser谩n eximidos de la responsabilidad solidaria. Ya son conocidos los efectos que tiene flexibilizar la responsabilidad solidaria y esto habilita a una mayor subcontrataci贸n precarizante. Para el caso de las confecciones, donde la precariedad est谩 al alcance de la mano, las consecuencias redundan en mayor informalidad y precariedad de los trabajadores, ya que las grandes empresas y marcas tienen una menor presi贸n sobre el control de los talleres subcontratados y de esta forma pueden conseguir mejores precios y por lo tanto abaratar costos, aun a expensas de condiciones inhumanas de trabajo, trabajo esclavo, explotaci贸n, etc. Independientemente del motivo principal por el cual recurren a la tercerizaci贸n, las empresas no solo tercerizan actividades que consideran secundarias, como la seguridad, limpieza o comedores, sino que tambi茅n la utilizan para desentenderse de actividades centrales de su raz贸n de ser. Este es el caso de la industria del vestido, en particular la rama de las confecciones, donde se terceriza todo el proceso productivo, evitando as铆 tener talleres propios con trabajadores en relaci贸n de dependencia.

Pero los intentos de reforma no solo se han intentado realizar v铆a legislativa, sino tambi茅n v铆a judicial. En lo que atiene a nuestro caso de estudio espec铆ficamente, luego de 13 a帽os, la justicia sobresey贸 a los due帽os de las marcas para las cuales trabajaba el taller clandestino de Luis Viale, incendiado en 2006 en el que murieron cinco personas (Nueva ciudad, 2019).

Seg煤n este fallo, responsabilidad de la explotaci贸n laboral recae en los y las talleristas bolivianos/as ya que sostiene que es el resultado de sus pr谩cticas laborales y que deben resolverlo como colectividad migrante. De esta forma, el fallo judicial sienta jurisprudencia con una orientaci贸n que pr谩cticamente habilita la tercerizaci贸n precarizante y con reducci贸n a servidumbre.

4.2.2 Trabajo a domicilio

El convenio n煤mero 177 de la OIT (a帽o del convenio), incorpora la visi贸n de los expertos en el tema del trabajo a domicilio. Seg煤n establece en su art铆culo 1, el trabajo a domicilio es aqu茅l que realiza una persona:

i) en su domicilio o en otros locales que escoja, distintos de los locales de trabajo del empleador;

ii) a cambio de una remuneraci贸n;

iii) con el fin de elaborar un producto o prestar un servicio conforme a las especificaciones del empleador, independientemente de qui茅n proporcione el equipo, los materiales u otros elementos utilizados para ello, a menos que esa persona tenga el grado de autonom铆a y de independencia econ贸mica necesario para ser considerada como trabajador independiente en virtud de la legislaci贸n nacional o de decisiones judiciales. (Convenio n煤mero 177).

En Argentina, la ley que regula las relaciones del trabajo es la Ley de contrato de trabajo n掳 20744 sancionada en el a帽o 1974. En el caso particular del trabajo a domicilio, encontramos otra ley espec铆fica, la n煤mero 12713 sancionada en el a帽o 1941.

En el art铆culo n掳 3 de la ley 12713 se define su objeto de regulaci贸n como 鈥渓as personas que realizan su labor por cuenta ajena en un local o vivienda propia o para un patr贸n, intermediario o tallerista; en la vivienda o local de un tallerista; o en otros establecimientos de beneficencia o educaci贸n鈥.

Este art铆culo es clave para determinar las relaciones de trabajo que nos interesan y c贸mo se da el v铆nculo entre los actores. Este art铆culo establece dos condiciones que se deben cumplir 1) que la labor sea realizada por cuenta ajena, es decir que lo que se produce pertenece a un tercero, quien se encarga de su comercializaci贸n; 2) la segunda condici贸n que establece la ley remite a la localizaci贸n de la producci贸n. Para ser considerado trabajo a domicilio, la producci贸n debe realizarse en la vivienda propia o del patr贸n o en la de un intermediario o tallerista.

De hecho, nosotros tenemos una ley que intent贸 ser varias veces modificada que es la Ley de Trabajo a Domicilio, la cual es una ley de orden laboral que tiene dos o tres art铆culos donde hay cuestiones penales y donde justamente lo que hace es hacer solidariamente responsable al empresario por todo lo que sucede en la cadena de producci贸n, junto con el tallerista y el resto de los intermediarios. (Coordinador La Alameda, 2018).

Es interesante analizar ambas regulaciones de forma comparativa, ya que la OIT no distingue, por ejemplo, de quien depende la producci贸n: si es un patr贸n, intermediario o tallerista.

Este tipo contrato hace m谩s f谩cil su subregistro o su encubrimiento, es decir, que el actor empresario utiliza la figura del trabajo a domicilio para encubrir relaciones de dependencia bajo supuestos trabajos aut贸nomos, formando parte del segmento, dentro del campo asalariado, de “trabajadores sujetos a la inestabilidad y desvinculados de aquellos institutos, entre los cuales se localizan tambi茅n formas de trabajo 鈥榗landestino鈥 o 鈥榥o registrado鈥” (Palomino, 2004, p.16).

Efectivamente, en Argentina el trabajo a domicilio ocupa una importante porci贸n de trabajadores/as en subsectores como la confecci贸n de prendas de vestir en la industria del vestido y textil, en el cuero y en la lana (Ackerman, 1988).

Numerosos estudios indican que la fuerza de trabajo empleada en el trabajo a domicilio es preponderantemente femenina, exceptuando la sastrer铆a y la elaboraci贸n de sombreros. Hist贸ricamente, la mujer no ha sido considerada para trabajar y en los casos que, si se aceptara su trabajo, lo hac铆an en tareas que se consideraban naturales, dentro de las cuales se encuentra la costura. (Pascucci, 2005). Esto podr铆a deberse a la facilidad que tienen las trabajadoras para combinar el trabajo productivo con el trabajo reproductivo (Aspiazu, 2014). Tambi茅n tiende a concentrarse en las tareas intensivas del proceso productivo, que son justamente en las que se demandan m谩s mujeres (Jelin, Mercado y Wyczykier, 1998). Asimismo, la paga es mucho m谩s baja comparada con las mismas tareas, pero en relaci贸n de dependencia (Salgado, 2015). Esto podr铆a estar relacionado con la mayor factibilidad de falta de registro, ya sea como trabajador en relaci贸n de dependencia o como aut贸nomo y con el pago a destajo. El precio que se establece es por prenda en el que usualmente, el trabajador no tiene mucho margen de negociaci贸n. Al haber una gran cantidad de talleres compitiendo por realizar esa misma tarea, el tallerista presiona hacia abajo los precios, que son el salario de los trabajadores. As铆 lo explic贸 un entrevistado:

驴Pero ahora como nos extraen a nosotros? Taller familiar, vos sos due帽o de tus medios de producci贸n, y si el aval para explotarte en aquel lugar era que ellos son los due帽os de producci贸n, 驴ac谩 c贸mo te explotan si vos eres el due帽o de tus medios de producci贸n? Lo que sucede es que ellos te hacen la trampa en el precio. El precio es bajo, entonces ya se han extra铆do de otro lado se extrae la plusval铆a dig谩mosle, en la ganancia del capitalista. Es de otro lado, no en el lugar de trabajo, sino en el taller. Mientras m谩s bajos son los precios m谩s explotados somos nosotros. (Trabajador a domicilio, 2019).

De acuerdo con la informaci贸n recolectada en las entrevistas, podemos inferir entonces que el capital explota a los trabajadores de formas diversas, no s贸lo a trav茅s de la extracci贸n de plusval铆a absoluta o relativa en los t茅rminos marxistas cl谩sicos, dentro de una f谩brica. Sino que busca la manera de poder explotar a los trabajadores, en el caso del trabajo a domicilio en la actividad del vestido, a trav茅s de la determinaci贸n de bajos precios por prenda. Por otro lado, los contratos comerciales de las grandes marcas y confeccionistas con talleristas se traducen en una extracci贸n indirecta de la plusval铆a generada por los y las trabajadores y trabajadoras que trabajan para ese tallerista.

Tanto en la Salada que, si se quiere, es simb贸licamente lo m谩s importante respecto de las segundas marcas o marcas desconocidas, pero tambi茅n como las grandes marcas, en donde nosotros hacemos hincapi茅 porque son grandes marcas que tienen una ganancia extraordinaria (鈥) en general, no en un 100% pero por lo general tienen un porcentaje tercerizado en talleres clandestinos, informales o ilegales (Coordinador La Alameda, 2018).

Otro factor determinante es la inestabilidad de la demanda. Por un lado, la fabricaci贸n de ropa se rige por temporadas. La moda cambia en cada estaci贸n y esto hace que se aceleren los ritmos de trabajo en determinados periodos del a帽o. Esto implica una mayor presi贸n sobre el cumplimiento de entrega por parte de los trabajadores a domicilio, lo que repercute en los ritmos de producci贸n y consecuentemente en las condiciones de trabajo. Como afirma un trabajador a domicilio:

Te dice yo paso el viernes a la tarde a retirar las prendas y si no llegas, no te traigo m谩s corte porque hay 10 talleres m谩s que quieren costurar estos pantalones. Que ojo que te lo estoy pagando a vos solamente a 35. Entonces lo que hace el fabricante es te deja ese corte y se deslinda de todas las cosas, todo lo que es salud, si te mor铆s en ese taller, tambi茅n se deslinda de eso (Trabajador a domicilio, 2019).

Por otro lado, como ya hemos detallado anteriormente, se trata de una actividad altamente sensible a las fluctuaciones del mercado. Por lo cual, ante una baja en el consumo autom谩ticamente cae la producci贸n y, por consiguiente, el trabajo solicitado a los talleres.

Otro factor clave es que el trabajo a domicilio es una manera de individualizar la relaci贸n de trabajo. Adem谩s de trasladar los riesgos del empresario al trabajador, mantienen a los trabajadores aislados entre s铆, sin la posibilidad de organizarse colectivamente. Esta fragmentaci贸n del colectivo de trabajadores es uno de los principales objetivos de la tercerizaci贸n laboral. Profundizaremos esta cuesti贸n en el siguiente cap铆tulo.

4.3 Los actores de la cadena productiva

Seg煤n los datos del informe del MTEySS publicado en el a帽o 2015, el 92,5% de la producci贸n de indumentaria se realiza a trav茅s de cadenas de subcontrataci贸n (Montero, 2015). Al tratarse de una industria con procesos de tercerizaci贸n generalizados, intervienen una gran cantidad de actores y muy variados. A continuaci贸n, se presenta un cuadro a modo de resumen de los actores que intervienen y su rol dentro de la cadena de valor en la industria de la indumentaria:

Cuadro 1. Actores de la industria de la indumentaria

Actor

Rol

Marcas

Dadoras de trabajo

Grandes confeccionistas

Dadoras de trabajo

Supermercados y cadenas multimarca

Comercializaci贸n

Shoppings centers

Comercializaci贸n

Compradores mayoristas

Comercializaci贸n

Tiendas minoristas

Comercializaci贸n

Puestos en mercados informales

Comercializaci贸n

Intermediarios

Intermediaci贸n/producci贸n

F谩bricas y talleres registrados

Producci贸n

Talleres informales y /o clandestinos

Producci贸n

Instituciones gremiales y organizaciones sociales

Representaci贸n

Fuente: Recuperado de Montero, J. (2015). An谩lisis del Mercado Laboral y las Barreras a la Productividad en Argentina: Informalidad laboral en la cadena textil y de confecciones.

Al cuadro anterior debe agregarse la figura del trabajador y trabajadora costurero/a como el 煤ltimo eslab贸n de la cadena. En la parte superior se encuentran las marcas y los confeccionistas que se dedican principalmente a la comercializaci贸n de las prendas y se reservan las actividades de dise帽o, marketing y comercializaci贸n. Pueden tener locales propios de forma exclusiva, franquicias y locales propios, s贸lo franquicias o tambi茅n pueden no poseer locales y solamente vender sus prendas a otras marcas o comercios, por canales formales o informales, como las ferias. En ocasiones, la marca o fabricante solo se encarga de realizar un dise帽o y comprar la tela directamente. Muchas veces viajan a Europa (Italia e Inglaterra principalmente) en busca de tendencia. Tambi茅n ocasionalmente viajan a China con el fin de realizar acuerdos de importaci贸n de telas o av铆os. La ley de trabajo a domicilio lo define como 鈥渄ador de trabajo鈥 ya que es quien inicia el proceso productivo, realizando el pedido de fabricaci贸n.

En el siguiente nivel encontramos a los intermediarios. Estos generalmente se ocupan de las tareas log铆sticas y en varias ocasiones se encargan tambi茅n del corte de la tela. Este punto es fundamental ya que el corte es la fase del proceso que mayor calificaci贸n requiere y la que posee mayor implicancia econ贸mica. Esto se debe a que si un corte saliera mal se perder铆a toda la materia prima. Por lo tanto, quienes se encargan de las tareas de corte poseen un mayor poder de negociaci贸n sobre el precio de su servicio. En escasas ocasiones el intermediario realiza labores de costura o te帽ido, aunque s铆 puede llegar a efectuar el proceso final del planchado y preparado de la prenda para ser entregada. El intermediario se encarga de subcontratar a los talleres que se encargar谩n de los siguientes procesos productivos: costura, aplique de bot贸n y ojal, te帽ido, bordados, etc. El intermediario se dedica a organizar los tiempos de producci贸n y al cumplimiento de las entregas. A medida que se acerca la fecha de entrega, aumenta su presi贸n sobre los talleres para que cumpla con la entrega de las prendas. Una vez que tiene las prendas terminadas, las prepara para ser entregadas a las marcas o fabricantes. Generalmente son utilizados por las grandes marcas para deshacerse de la responsabilidad de tener que contratar una gran cantidad de trabajadores o inclusive de la responsabilidad solidaria.

En el siguiente nivel podemos encontrar a los talleres de confecci贸n. Pueden estar o no habilitados para producir y comerciar bienes. Pueden ser talleres en un local con varios trabajadores y trabajadoras costureras, con la presencia de un 鈥渢allerista鈥 como patr贸n, que se encarga de impartir la organizaci贸n del trabajo y el orden en el taller. El taller tambi茅n puede estar organizado en la casa del tallerista. En este eslab贸n es donde encontramos la mayor cantidad de talleres clandestinos, es decir, sin registraci贸n, y/o habilitaci贸n, que funciona totalmente en forma ilegal. Aqu铆 es clave la invisibilidad de este. Por esto, no suelen emplear grandes dotaciones de trabajadores o ser lugares amplios. Suelen ser locales que no dan a la calle y que no se puede deducir qu茅 hacen all铆 dentro. Sin embargo, seg煤n la informaci贸n recabada en las entrevistas, las fuerzas policiales los conocen bien.

Por 煤ltimo, en el 煤ltimo nivel se encuentran los/las trabajadores/as. Estos pueden trabajar para un patr贸n de los niveles superiores o inclusive pueden trabajar solos/as en su casa, con una m谩quina de coser y la ayuda de los familiares.

4.4 Las relaciones del trabajo en la cadena de valor de la indumentaria

Como mencion谩ramos en el apartado anterior, existe una gran variedad de actores y roles diferente dentro del sector de la confecci贸n de indumentaria, lo que genera a su vez relaciones laborales particulares. En primer lugar, analizaremos el v铆nculo entre lo que hemos definido en el apartado anterior como 鈥渄ador de trabajo鈥 y el 鈥渋ntermediario鈥. A priori, la relaci贸n entre estos actores es de tipo comercial. Se establece un contrato comercial entre ambas partes, donde una de las partes contrata a la otra para que le provea un producto elaborado. Sin embargo, en los casos encontramos una diversidad de situaciones entre las cuales se detecta una relaci贸n laboral encubierta. La marca o el fabricante contratan de manera exclusiva a un intermediario que posee un taller para que se haga responsable de todo el proceso productivo. Como se mencion贸 anteriormente, esto se debe a la capacidad financiera que puede tener un intermediario, es decir el respaldo financiero que detenta, brindando la posibilidad de otorgarle a quien lo contrata, mayores plazos de pagos y cumplir con la facturaci贸n correspondiente (Leone, 2018). Desde el punto de vista comercial se trata de una t铆pica 鈥渢ercerizaci贸n鈥. La exclusividad puede darse o no, pero esta cuesti贸n es clave para determinar si se trata de fraude laboral. En los casos en los que efectivamente se constata una relaci贸n de exclusividad, el intermediario es (por el principio de realidad que se establece en la Ley de Contrato de Trabajo) un trabajador/a en relaci贸n de dependencia con la empresa.

Para definir la relaci贸n de trabajo asalariado, Marx desarroll贸 dos dimensiones: la subsunci贸n real del trabajo al capital (subordinaci贸n organizativa) y la subsunci贸n formal del trabajo al capital (dependencia contractual). Palomino (2001) establece cuatro tipos de relaci贸n laboral seg煤n c贸mo se entrelacen estas dimensiones.

Gr谩fico 4: Relaciones de trabajo presentes en el 谩mbito del mercado

Fuente: Recuperado de Palomino, H. (2004). Trabajo y teor铆a social. Conceptos cl谩sicos y tendencias contempor谩neas.

Siguiendo al autor, podemos decir que la relaci贸n exclusiva entre dador de trabajo e intermediario se trata de una relaci贸n de trabajo asalariado precario ya que existe una subsunci贸n formal del trabajo (del intermediario/a ) al capital (marca o fabricante) porque depende econ贸micamente de ese trabajo, dimensi贸n propia del contrato de trabajo. En la medida que el dador de trabajo desconoce esta relaci贸n como una relaci贸n de trabajo puede definirse la misma como precaria[5] , sin la realizaci贸n de aportes y contribuciones a la seguridad social. Por otro lado, tambi茅n puede establecerse una subsunci贸n real, lo que significa que existe una dependencia organizativa en la relaci贸n de trabajo en los casos en que el empleador determina c贸mo debe realizarse el trabajo; aunque 茅sta es una dimensi贸n menos visible, ya que no se trata de un trabajador que entra a una f谩brica u oficina todos los d铆as a la misma hora, realiza determinadas tareas, informa a su jefe, etc.

En los casos en que el intermediario/a contratado por el dador/a de trabajo (o empresa principal) contrata a su vez a un trabajador/a con su propio taller para realizar una parte del proceso productivo, la relaci贸n entre la empresa principal y el taller (o trabajador/a) se encuadra bajo la modalidad de subcontrataci贸n. En esta modalidad, si bien el taller / trabajador/a es independiente contractualmente de la empresa principal, responde a la forma en que debe realizar el trabajo seg煤n lo establece esa empresa. En este caso de subcontrataci贸n, la sujeci贸n del trabajo al capital es indirecta, porque la labor no se realiza en las instalaciones del capital (dador de trabajo) sino en la del propio trabajador. De lo expuesto se infiere que, en t茅rminos conceptuales, el denominado 鈥渢rabajo a domicilio鈥 puede ser definido de manera diferente seg煤n quien lo contrate:

  1. Si el trabajador/a a domicilio (quien trabaja en su propio taller) es contratado/a directamente por la empresa principal se trata de un trabajador asalariado sujeto a 茅sta en t茅rminos econ贸micos, aun cuando el capital no controle directamente la realizaci贸n de su trabajo efectivo. Nos encontramos aqu铆 con lo que Marx observaba como una forma inicial del trabajo capitalista, que denominaba sujeci贸n formal del trabajo al capital.
  2. Si el trabajador o trabajadora a domicilio es contratado/a por el intermediario/a, la relaci贸n del trabajador/a con la empresa principal puede ser definida como una relaci贸n de subcontrataci贸n, ya que la empresa/a principal indica c贸mo debe ser realizado el trabajo, por m谩s que sea el intermediario/a quien le pague el salario.

Como puede apreciarse, aun cuando la empresa principal pretenda sostener v铆nculos exclusivamente comerciales con intermediarios/as y trabajadores/as, en ambos casos el trabajador o trabajadoras a domicilio puede reclamar ser considerado/a como un asalariado/a frente al capital (empresa principal), ya sea porque 茅ste lo contrate directamente, en una relaci贸n de sujeci贸n formal (caso i) o indirectamente como subcontratado/a (caso ii).

Del an谩lisis realizado se infiere que las relaciones laborales que sostienen los intermediarios/as se establecen con los/las talleristas o trabajadores y trabajadoras directamente. En t茅rminos descriptivos podemos se帽alar que el intermediario/a puede tener trabajadores/as en relaci贸n de dependencia o no y a su vez estos/as pueden estar registrados/as o no. Al mismo tiempo, el intermediario/a se vincula con talleres a los que les encarga distintas partes del proceso productivo, entre ellas, la costura. Estos talleres pueden estar inscriptos para ejercer sus funciones legalmente o no, o inclusive tratarse de talleres clandestinos.

La relaci贸n contractual entre el intermediario/a y el taller suele ser de tipo comercial, sobre todo en aquellos casos en los que el taller tiene un/a due帽o/a en el que hay trabajadores/as en relaci贸n de dependencia. Si por el contrario se trata de un taller de un solo costurero o costurera que trabaja en su casa, con una m谩quina y solamente recibe trabajo de ese intermediario, podemos definirla como una relaci贸n de dependencia, similar a la que describimos en el p谩rrafo anterior, que seg煤n Palomino (2000) se ubicar铆a en el cuadrante de 鈥渧iejas y nuevas formas de gesti贸n鈥 porque las dimensiones que se cruzan son: dependencia contractual y menor subordinaci贸n organizativa.

Por 煤ltimo, los due帽os y due帽as de los talleres pueden tener trabajadores/as en relaci贸n de dependencia registrados y/o no registrados/as en los institutos de la seguridad social. En este nivel de la cadena es donde se encuentra la mayor violaci贸n a las leyes (Lieutier, 2010). Y no solo vemos el problema de la falta de habilitaci贸n del taller o registraci贸n de los/las trabajadores/as, sino tambi茅n condiciones de trabajo que no cumplen con la ley de seguridad e higiene y jornadas excesivas, sin acceso a la salud, con maltrato verbal, f铆sico y hasta inclusive la restricci贸n de la libertad de los/las trabajadores/as.

Los/las trabajadores/as generalmente son extranjeros/as, principalmente provenientes de Bolivia (Barattini, 2010; Pascucci 2010; Mart铆 Garro, 2012) y vienen a la Argentina en busca de trabajo para poder afrontar situaciones econ贸micas adversas que sus familias tienen en su pa铆s de origen. Este tipo de inmigraci贸n ilegal favorece la falta de registro. Al mismo tiempo, se pueden encontrar en esos talleres trabajo infantil o ni帽os viviendo, que permanecen en el mismo local en el que sus padres y madres trabajan.

Gr谩fico 5: Las relaciones del trabajo en la cadena productiva de confecci贸n de indumentaria

Fuente: Elaboraci贸n propia

4.5 Acerca del significado del trabajo esclavo

Un aspecto que se encuentra presente en el caso particular de la confecci贸n de indumentaria, como venimos argumentando en los p谩rrafos anteriores, es la fuerte presencia de talleres clandestinos. Medi谩ticamente suelen llamar al trabajo que se realiza en los talleres clandestinos como 鈥渢rabajo esclavo鈥. Sin embargo, la OIT no define este concepto, sino que precisa el trabajo 鈥渇orzoso u obligatorio鈥.

El convenio n煤mero 29 de la OIT celebrado en el a帽o 1930[6] fue el primero en hacer referencia a la cuesti贸n de la servidumbre en las relaciones del trabajo. Sin embargo, desde este organismo se opt贸 por denominarlo 鈥渢rabajo forzoso鈥. El art铆culo n掳 2 de este convenio define:

A los efectos del presente Convenio, la expresi贸n trabajo forzoso u obligatorio designa todo trabajo o servicio exigido a un individuo bajo la amenaza de una pena cualquiera y para el cual dicho individuo no se ofrece voluntariamente.

Es decir que para que exista trabajo forzoso deben cumplirse dos condiciones: que exista una pena y que el individuo no tenga la voluntad de realizarlo. En todos los casos, esta definici贸n implica una coacci贸n de una persona (f铆sica o jur铆dica) hacia otra. Si bien este concepto hace referencia a la sujeci贸n personal que puede ejercer un empleador hacia un trabajador, dicha organizaci贸n evita hacer menci贸n expl铆cita al trabajo esclavo. Asimismo, en el mismo convenio se detallan cinco situaciones excepcionales a esta definici贸n: Servicio militar obligatorio, obligaciones c铆vicas normales, trabajo penitenciario (bajo ciertas condiciones), trabajo realizado en casos de fuerza mayor, es decir, guerra, siniestros o amenaza de siniestros (como incendios, inundaciones, hambre y temblores), peque帽os trabajos comunales (dentro de una comunidad).

Posteriormente, en el a帽o 1957 se celebra el Convenio n掳 105[7] sobre la abolici贸n del trabajo forzoso, puesto en vigor en el a帽o 1959. En esta convenci贸n complementaria se prev茅 la completa abolici贸n de la servidumbre por deudas y la servidumbre de la gleba. Adem谩s, en su art铆culo 1 establece que:

Todo Miembro de la Organizaci贸n Internacional del Trabajo que ratifique el presente Convenio se obliga a suprimir y a no hacer uso de ninguna forma de trabajo forzoso u obligatorio:

(a) como medio de coerci贸n o de educaci贸n pol铆ticas o como castigo por tener o expresar determinadas opiniones pol铆ticas o por manifestar oposici贸n ideol贸gica al orden pol铆tico, social o econ贸mico establecido;

(b) como m茅todo de movilizaci贸n y utilizaci贸n de la mano de obra con fines de fomento econ贸mico;

(c) como medida de disciplina en el trabajo;

(d) como castigo por haber participado en huelgas;

(e) como medida de discriminaci贸n racial, social, nacional o religiosa.

En el a帽o 2005, se retom贸 el tema en el informe anual 鈥渦na alianza global contra el trabajo forzoso鈥. Posteriormente, en el a帽o 2014 se public贸 el Protocolo relativo al Convenio 29 sobre el trabajo forzoso del a帽o 1930, el cual hace m谩s hincapi茅 en la adopci贸n de medidas y pol铆ticas por parte de los miembros. Estas medidas deber谩n tener como objetivo prevenir y eliminar el trabajo forzoso y al mismo tiempo proporcionar la ayuda necesaria a las v铆ctimas de este.

Por 煤ltimo, en ese mismo a帽o se realiz贸 la recomendaci贸n n煤mero 203 鈥淩ecomendaci贸n sobre el trabajo forzoso (medidas complementarias), 2014. Recomendaci贸n sobre las medidas complementarias para la supresi贸n efectiva del trabajo forzoso鈥. En dicha recomendaci贸n se hace alusi贸n al esfuerzo que deber铆an hacer los pa铆ses miembros por reforzar los planes y pol铆ticas nacionales.

En relaci贸n con la prevenci贸n, se recomienda tomar medidas haciendo foco en el derecho del trabajo, la libertad sindical, la negociaci贸n colectiva, la lucha contra la discriminaci贸n y el trabajo infantil. Tambi茅n recomienda la realizaci贸n de campa帽as y capacitaciones. Otro punto es la protecci贸n, la cual se centra en las v铆ctimas para que se puedan liberar y simult谩neamente identificar y castigar a los autores y autoras. Por 煤ltimo, realiza una serie de recomendaciones m谩s concretas sobre acciones jur铆dicas y de reparaci贸n como acceso a la justicia e indemnizaciones.

Como puede verse, se ha retomado el tema dentro de la OIT luego de un largo periodo. Sin embargo, su percepci贸n sobre el problema contin煤a intacto y su definici贸n sigue siendo restrictiva, dejando por fuera de la misma una multiplicidad de casos, como lo es el caso de la actividad de las confecciones en Argentina (OIT, 2005). Seg煤n la OIT el trabajo esclavo ser铆a una forma de trabajo forzoso. Sin embargo, consideramos que esta conceptualizaci贸n no se ajusta al caso de estudio ya que, como se ver谩 enseguida, seg煤n las entrevistas realizadas a trabajadores y trabajadoras costureros/as, se cumple una sola de las dos condiciones que determina la OIT para considerar un trabajo como forzoso. La condici贸n que se cumple es la del trabajo bajo una amenaza, ya que se coacciona con la deportaci贸n por no poseer documentos legales que permitan su permanencia en el pa铆s. Cabe aclarar que la persona que se encarga de afrontar los gastos del traslado retiene sus documentos y no realiza ning煤n tipo de tr谩mite en el pa铆s para que puedan permanecer y por eso los restringe de la libertad y los mantiene ocultos en el taller clandestino.

La segunda condici贸n que establece la definici贸n de la OIT para ser considerado como trabajo forzoso, en la cual la persona no se haya ofrecido voluntariamente para trabajar no se cumple en el caso estudiado. Generalmente, las personas se ofrecen o aceptan trabajar seg煤n las propuestas que les llegan a trav茅s de familiares y/o amigos, conocidos o a veces por anuncios que escuchan en las radios. As铆, migran al pa铆s en busca de un trabajo que les permita ayudar econ贸micamente a sus familias en su pa铆s de origen.

Tambi茅n existen otros casos en los que los/las due帽os/as de los talleres les pagan cada vez menos o directamente no les pagan el salario. En esos casos los/las trabajadores/as ya no desean continuar trabajando para ese taller, porque lo 煤nico que mantiene su voluntad de quedarse es el dinero y la 煤nica salida que tienen es escaparse.

La denominaci贸n de 鈥渢rabajo esclavo鈥 se ha impuesto a trav茅s de los medios de comunicaci贸n masiva para hacer referencia a las condiciones de insalubridad. Sin embargo, la noci贸n de 鈥渆sclavitud鈥 refiere a la falta de libertad; una persona es due帽a de otra y por lo tanto el esclavo/a no tiene libertad para hacer o decidir.

Lieutier (2010) propone la siguiente definici贸n de trabajo esclavo:

(…) una forma de organizaci贸n de la producci贸n, realizada de manera oculta de toda regulaci贸n estatal y control sindical, cuyo fin es intensificar al m谩ximo posible la apropiaci贸n del valor generado por el trabajador, imponiendo para ello condiciones de trabajo tales que implican la violaci贸n flagrante de las normas y el avasallamiento de los derechos elementales de los trabajadores, forma de organizaci贸n de la producci贸n que es posible realizar dada la extrema vulnerabilidad social en la que se encuentran los trabajadores que son sometidos a ese r茅gimen. (p.23)

Como puede apreciarse en la visi贸n del autor prevalece la noci贸n de precariedad asociada con condiciones de dura explotaci贸n. Pero desde nuestra perspectiva, el trabajo esclavo supone un lazo personal; una sujeci贸n personal sobre el trabajador que excede la dimensi贸n del contrato y en el que se ejerce a su vez una coacci贸n tanto econ贸mica como extraecon贸mica. Sin embargo, al realizar entrevistas a trabajadores/as de la confecci贸n esta postura se encuentra, al menos, dividida. Podemos encontrar visiones que se alejan totalmente de la idea de trabajo esclavo, trabajadores y trabajadoras de la costura que no se auto perciben como esclavos. En otros casos, sostienen que s铆 puede hablarse de trabajo esclavo, en los casos en los que los due帽os y las due帽as de los talleres les privan de la posibilidad de salir del taller, pero que en parte son ellos mismos quienes se 鈥渁uto esclavizan鈥, ya que son conscientes de las condiciones a las que se someten y es una elecci贸n propia para poder ganar el dinero que necesitan y as铆 ayudar a sus familias. Una de las trabajadoras costureras entrevistada as铆 lo refleja:

Yo podr铆a decir que la gente sola se esclaviza, yo misma me he esclavizado. Yo necesitaba trabajar para tener m谩s plata. Entonces solas nos esclavizamos. Hay quienes esclavizan, de 10 la mitad deben ser. Hay buena gente, la otra mitad te esclaviza oblig谩ndote ya, es otra cosa. Al principio si era esclavista, despu茅s hemos ido conociendo y yo sola me he esclavizado porque necesitaba ganar m谩s plata. (Trabajadora a domicilio, 2018).

Desde esta postura se entiende que una persona se esclaviza cuando se somete a condiciones de superexplotaci贸n, cuando los ritmos de trabajo son acelerados y se trabajan jornadas m谩s extensas de lo permitido legalmente y/o tambi茅n en talleres clandestinos. Desde la perspectiva del colectivo Simbiosis Cultural sostienen que asumir que se trata de 鈥渆sclavitud鈥 implica que es imposible para esa persona salir de esa situaci贸n.

Cuando uno asume que el otro es esclavo est谩 asumiendo tambi茅n que no se va a poder salir de eso, sino que necesita del salvador. (…) si no lo que est谩s haciendo es una manipulaci贸n del contexto como para poder posicionarte ante ella, entonces nosotros lo que hicimos decididamente fue salir a decir que no era eso. (Dirigente cooperativa, 2018)

En este sentido, la bibliograf铆a sobre el tema tiene una deuda pendiente, una pregunta que a煤n no se ha respondido: Si no se trata de trabajo esclavo, entonces 驴qu茅 es? Entendemos que hay un lazo de sujeci贸n personal que es previo al contrato de trabajo y tiene su origen en el v铆nculo que se establece entre trabajador/a y tallerista, desde el momento en el que se recluta a la persona, generalmente en otro pa铆s y se traslada a la vivienda del empleador para que realice sus labores. Como mencionamos anteriormente muchas veces ese lazo se constituye con personas cercanas a las familias o parientes inclusive y que no est谩n exentas de maltrato y restricci贸n de la libertad de circulaci贸n. Esas personas asumen todos los gastos de traslado del o la trabajador o trabajadora y desde este momento se establece otro tipo de relaci贸n: una relaci贸n financiera entre acreedor鈥揹eudor, previa a la relaci贸n laboral.

4.6 Otras formas de organizaci贸n de los trabajadores y las trabajadoras de la costura

En el a帽o 2001 se conform贸 la asamblea 鈥20 de diciembre鈥 en el barrio porte帽o de Parque Avellaneda organizando una olla popular (donde antes hab铆a funcionado un bar), que luego se convertir铆a en un comedor comunitario. En el a帽o 2002 se constituy贸 jur铆dicamente como organizaci贸n civil y se dio en llamar 鈥淟a Alameda鈥. Por su localizaci贸n cercana a numerosos talleres textiles, fueron frecuentados por una gran cantidad de trabajadores y trabajadoras de la costura, que buscaban denunciar las condiciones a las que los/las someten los encargados y due帽os/as de los talleres de confecci贸n: condiciones de ilegalidad, clandestinidad y reducci贸n a la servidumbre. Como organizaci贸n social, La Alameda decidi贸 realizar las primeras denuncias ante la Defensor铆a del Pueblo en la Ciudad de Buenos Aires. En el 2010, conformaron la cooperativa 鈥淣o Chains鈥 junto con Dignity Returns de Tailandia para la fabricaci贸n de ropa 鈥渟in esclavos鈥 (Terceiro, 2019).

Otro de los hechos que desencaden贸 en la creaci贸n y fortalecimiento de nuevas organizaciones sociales fue el incendio del taller de Luis Viale en el a帽o 2006[8]. En el a帽o 2015 se conoci贸 p煤blicamente el incendio de otro taller en el que murieron 2 ni帽os se acuerdo con la noticia 鈥淒os ni帽os murieron en Flores al incendiarse un taller clandestino鈥 (Castro, 2015). Una de las principales organizaciones que se consolid贸 luego de ese hecho nefasto fue Simbiosis Cultural. Seg煤n la informaci贸n relevada en las entrevistas, la organizaci贸n estaba conformada por quince trabajadores/as costureros/as y hab铆a realizado hasta ese momento, algunas reuniones e incipientes actividades, principalmente audiovisuales. Luego del incendio, convocaron a una asamblea en la plaza de Flores en la que asistieron alrededor de doscientas personas. Dicha asamblea cont贸 con la presencia de vecinos y vecinas, organizaciones sociales, sindicales y pol铆ticas. Para diciembre de ese mismo a帽o, se inaugur贸 la cooperativa de trabajo 鈥淐entro Autogestivo de Cooperativas Textiles de Indumentaria de Ciudadela Juana Vilca鈥 administrada por dicha agrupaci贸n seg煤n la noticia 鈥淪e inaugur贸 el centro textil Juana Vila que agrupar谩 a siete cooperativas鈥 (Ansol, 2015).

4.7 Los l铆mites a la organizaci贸n de los trabajadores y las trabajadores costureros/as

La falta de inscripci贸n de los talleres, de registraci贸n de los/las trabajadores/as en la seguridad social y la permanencia en la clandestinidad condiciona la capacidad de asociaci贸n de trabajadores/as del sector. Al no estar registrados/as y por lo tanto no poseer un recibo de sueldo que acredite que trabajan en la actividad, el sindicato no los/las afilia.

Sumado a eso, muchos/as trabajadores/as ni siquiera pueden relacionarse con nadie que no trabaje en el taller, ya que los/las due帽os/as de los talleres les tienen prohibido salir, ni siquiera para ir a comprar algo o hacerse atender en un centro de salud en caso de enfermedad.

Otra cuesti贸n que recabamos en las entrevistas realizadas es la tradici贸n sindical fragmentada que hay en Bolivia. Seg煤n un informante clave esto se debe a que Bolivia no tiene la misma tradici贸n sindical que Argentina:

Ahora 驴por qu茅 los bolivianos? porque no tienen la misma historia sindical en Bolivia que hay ac谩, por eso es que nosotros estamos tan acostumbrados, all谩 hay 20 millones de sindicatos, pero no de la manera que se entiende ac谩, el sindicato es como una asociaci贸n de varias personas que hacen lo mismo, por ejemplo hay sindicatos de transportistas 24 se septiembre, transportitos 25 de septiembre y as铆 , por ejemplo all谩 lo que est谩 desregulado es el transporte p煤blico, una persona se puede comprar una camioneta con asientos y ya puede trabajar, entonces se entra en un sindicato, que es una l铆nea ponele, y traza alg煤n recorrido y cada una de esas personas maneja, cobra, a eso se le llama sindicato, vuelvo a decir, no es lo mismo la historia del sindicalismo ac谩 en Argentina que en Bolivia (Referente cooperativa, 2018).

Por otro lado, lo que hemos dado en llamar 鈥渓a ilusi贸n de ser tallerista鈥, es decir, la aspiraci贸n de los/las costureros/as por poder emprender su propio taller, conlleva una falta de identificaci贸n como trabajadores y trabajadoras costureros/as, y por lo tanto no existe un motivo que los/las lleve a agruparse para defender sus derechos.

La presencia de una multiplicidad de sindicatos en Argentina, como ya hemos descripto en apartados anteriores, parece generar una atomizaci贸n de la representaci贸n sindical. Pero ese no es el punto m谩s relevante, o no lo ser铆a si hubiese una fuerte presencia de los sindicatos existentes en la actividad del vestido, lo cual no sucede. Una posible explicaci贸n a este problema es la incapacidad de los sindicatos para adaptarse a las estrategias empresariales de fragmentaci贸n y relocalizaci贸n. Otra cuesti贸n es la baja capacidad que poseen para poder negociar, que seg煤n nuestros entrevistados es producto, a su vez, de la gran cantidad de trabajadores/as no registrados/as a los que el sindicato no puede acceder. En este sentido, una de las entrevistadas nos afirma:

Tenes sindicatos, pero tampoco ninguno fuerte porque son 28 mil sindicatos. (鈥) Yo me acuerdo, no s茅, en veintipico de a帽os, y no trabaj茅 en tantos lugares, trabaj茅 en 3 o 4, tuve 6 sindicatos. Aparte se ca铆a y volv铆a y vos te enterabas con el recibo de sueldo que ten铆as otro sindicato, claro, porque desaparec铆an y se armaba otro y ellos mismos se pasaban y no te enterabas de quien eran. Al haber tanto l铆o y el trabajo al ser tan informal, la gente no sabe bien qu茅 hacer, para qu茅 lado ir, si tienen alg煤n quilombo (Dise帽adora de indumentaria, 2017).

En algunos casos los y las costureros y costureras a domicilio trabajaban para pagar los servicios y comer. No obtienen una ganancia de su trabajo. Esto demuestra la falta de organizaci贸n y el escaso poder de negociaci贸n que poseen individualmente ya que trabajan a los valores impuestos por los confeccionistas.

Esta misma cuesti贸n se refleja aun en las cooperativas de trabajo conformadas en el marco de la CTEP, ya que para negociar los valores de la costura de prendas es el personal administrativo de la organizaci贸n quien se encarga de llevar a cabo la negociaci贸n.

Ellos van y si un fabricante les ofrece hacer batitas por $1.50 le dicen que s铆. No tienen capacidad de negociaci贸n, porque valoran muy poco su trabajo. Entonces nosotros vamos y si nos dicen $1.50 la batita, nos levantamos y nos vamos. Ellos no (Administrativa CTEP, 2019).

Por 煤ltimo, es menester se帽alar una cuesti贸n coyuntural correspondiente los 煤ltimos tres a帽os y mencionada de manera recurrente por los/las entrevistados/as: la situaci贸n actual de la industria manufacturera en general y del sector textil y de indumentaria en particular, la ca铆da de la producci贸n, el cierre de empresas, el bajo nivel de empleo, los despidos, entre otros problemas. Todos estos son factores que afectan negativamente el poder de organizaci贸n de los/las trabajadores/as.


  1. Este partido se ubica en la zona sur del conurbano bonaerense, pertenece al primer cord贸n de este y cuenta con una poblaci贸n de 459.263 habitantes. El 5% de los hogares del municipio con hogares con necesidades B谩sicas Insatisfechas, 3 puntos porcentuales por debajo del valor de la provincia de Buenos Aires que alcanza el 8,1% (INDEC, 2010).
  2. https://bit.ly/2ZCFVc0 Es una p谩gina WEB con descuentos y promociones en indumentaria y calzado.
  3. Para preservar la identidad del trabajador, utilizamos un nombre ficticio.
  4. Nos referimos a los impuestos que se deben pagar por el valor total de la factura.
  5. Siguiendo la teor铆a del autor, el trabajo precario es aquel que i) no cuenta con aportes a la seguridad social; ii) no posee estabilidad (contrato por tiempo indeterminado).
  6. Este convenio fue ratificado por la Argentina el 14 marzo 1950.
  7. Este convenio fue ratificado por la Argentina el 18 de enero de 1960.
  8. Cabe destacar que luego de 13 a帽os y de haber condenado a dos talleristas, sobreseyeron a los dos due帽os de las marcas.


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