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Resumen

Esta tesis aborda el vínculo entre la crítica de la violencia y la pregunta por el tiempo en relación con la configuración de lo humano y su reverso –lo inhumano–, frontera siempre amenazante a la vez que constitutiva. La propuesta trabaja el vínculo no suficientemente visitado entre la violencia normativa y las presunciones respecto de la temporalidad –más o menos explícitas– que esa violencia aloja.

Esto implica pensar, por una parte, el problema acerca de la producción diferencial y excluyente de la vida, producción circunscrita aquí al par humano/inhumano, un escenario donde siempre unas vidas cuentan más que otras, con arreglo a distintos criterios. En la reflexión acerca de esos criterios el punto de partida es la ontología socio-corporal de Judith Butler. Por la otra, supone insistir en que uno de los criterios fundamentales de esa producción diferencial, lo constituyen las presunciones acerca de la temporalidad: asumir este tiempo como una base cultural homogénea desde la cual quienes no pertenecen a este tiempo, serán considerados al margen de esa frontera, como su exterior no radical sino constitutivo. Ahora bien, si, como creía Walter Benjamin, la crítica de la violencia es la filosofía de su historia, la tarea de esa crítica es doble: por un lado, impugnar analítica y políticamente ciertos marcos temporales restrictivos, específicamente, las narrativas en términos de progreso cuando funcionan constriñendo las posibilidades de lo humano. Por el otro, y como su necesario reverso, ofrecer otras figuraciones temporales no atadas a una narrativa progresista, figuraciones anacrónicas, en suspenso, interrumpidas o queer, como distintas modulaciones de ese ejercicio de enmarque material y perceptivo que Butler llamó en 2010 «enmarcar el marco», y que aquí funcionan discutiendo al tiempo como marco cristalizado de la violencia normativa.

El problema puede formularse entonces bajo estos interrogantes: ¿Cómo se vinculan las presunciones acerca del tiempo con las normas que regulan los límites de lo humano? ¿Qué posibilidades habilita una crítica de la violencia abordada desde una perspectiva temporal? En tal sentido, ¿cómo se modela la producción normativa de lo humano según una idea de tiempo también normada? ¿Puede la crítica ofrecer otras figuraciones acerca del tiempo? ¿En qué sentido estas figuraciones contestan los marcos temporales más cristalizados? ¿Es posible pensar en corporalidades otras desde una perspectiva temporal dislocada? En un sentido específico ¿Cómo impacta la composición de estas figuraciones en una reflexión sobre la corporalidad? ¿Puede pensarse incluso en materialidades extemporáneas?


This thesis addresses the link between the critique of violence and the question of time in its connection to the configuration of the human and its reverse –the inhuman– (a border as threatening as constitutive). This proposal works the not sufficiently revisited link between normative violence and the more or less explicit presumptions regarding temporality that this violence hosts. This implies thinking, on the one hand, on the problem of the differential and exclusive production of life, a production that is here circumscribed to the pair human/inhuman, as a scene where, according to different criteria, there are some lives that always count more than others. In reflecting on these criteria, the starting point is the socio-corporal ontology of Judith Butler. On the other, it means to insist that one of the fundamental criteria of this differential production are the assumptions about temporality, that is to say, to assume this time as a homogeneous cultural base from which those who do not belong to it will be considered out, as its exterior –not radical but constitutive. Now, if, as Walter Benjamin believed, the critique of violence is the philosophy of its history, the task of that critique is twofold: first, to challenge analytically and politically certain restrictive temporal frames, specifically, those narratives put in terms of progress as they work constricting the possibilities of the human. Secondly, and as its necessary reverse, to offer other temporal figurations not tied to a progressive narrative: anachronistic, suspended, interrupted or queer figurations, as distinct modulations of that exercise of material and perceptual frame that Butler called in 2010 “framer framed”, and that work here discussing time as a crystallized framework of normative violence.

The problem can then be formulated under these questions: How are assumptions about time linked to the norms that regulate the limits of the human? What possibilities enables a critique of violence addressed from a temporal perspective? In this sense, how is the normative production of the human modeled according to an idea of ​​time that is itself normative? Can the critique offer other figurations of time? In what sense do these figurations answer back to the crystallized temporal frames? Is it possible to think of other bodies from a dislocated temporal perspective? In a specific sense, how does the composition of these figurations affect a reflection on corporeality? Is it possible to think of extemporaneous materialities?



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