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Palabras finales a modo de conclusiones

Tal como lo planteamos en la introducción de esta tesis, el propósito de nuestra investigación fue reconstruir un camino poético y reflexivo, a partir del análisis de un conjunto significativo de textos liricos y ensayísticos de José Emilio Pacheco.

La intención fue recuperar y estudiar algunas discusiones críticas que consideramos claves en su proyecto estético que, por supuesto, no pretenden cerrar lecturas, sino, por el contrario, abrir nuevas perspectivas para continuar interrogando la vasta obra pachequiana.

Las categorías de poética y tradición cultural atraviesan las dos partes de este trabajo para analizar las intervenciones y las reflexiones que José Emilio Pacheco entabla con la tradición cultural y literaria que lo precede. Como vimos, el modernismo ocupa un lugar sobresaliente en las discusiones que sostiene para construir un discurso integrador, a pesar de las tensiones y la heterogeneidad cultural de México y América Latina. Rubén Darío y Manuel Gutiérrez Nájera son recuperados, entre otros motivos, por la posibilidad de fraguar una tradición literaria que rasgó los límites nacionales. Pacheco, mediante la red de reciprocidades que construye en sus antologías y textos ensayísticos, teje un recorrido y en él rescata y relee escritores, como Amado Nervo, Ramón López Velarde y Salvador Díaz Mirón. Su intención es sostener otra lectura, fundar otra perspectiva crítica que, por ejemplo, coloque a Amado Nervo en un lugar respetado, que lea a contrapelo de la perspectiva nacionalista la obra de López Velarde y que presente a Lascas de Díaz Mirón como obra central del modernismo. Esta nueva manera de entender la crítica no debe soslayar, como también observamos, los vínculos existentes entre Juan José Tablada y Enrique González Martínez con la tradición vanguardista, en particular, con el grupo los Contemporáneos, también objeto de análisis en esta tesis.

No podemos dejar de destacar el espacio dedicado al vínculo entre Octavio Paz y José Emilio Pacheco, en el que resaltamos que el modo en que Pacheco se reconoce en los dichos y las ideas de Paz para pensar la tradición mexicana plasma, además de la admiración hacia su coterráneo, el propósito de continuar un modo de pensar la literatura mexicana desde la segunda mitad del siglo XX. Entre otros aspectos, subrayamos la preferencia crítica de ambos por los modernistas Ramón López Velarde y Juan José Tablada y, a pesar de las divergencias críticas entre ambas figuras sobre cómo pensar la tradición, señalamos que, para Pacheco, la presencia de Paz en la literatura latinoamericana implica una continuación de la renovación lingüística instaurada por Rubén Darío porque ambos sostuvieron sus proyectos de escritura en la apropiación de elementos pertenecientes a otras estéticas, como el surrealismo (Octavio Paz) y el parnasianismo y el simbolismo (Rubén Darío).

Como adelantamos, el grupo vanguardista los Contemporáneos se destaca en la tradición elaborada por Pacheco, fundamentalmente, a partir de ciertas figuras religadoras, como Pedro Henríquez Ureña y Alfonso Reyes, que permitieron pensar la tradición literaria mexicana en interrelación con otras, como la norteamericana. Pacheco se autofigura como continuador de este modo de entender la literatura y la cultura mexicanas al publicar artículos como “La otra vanguardia” en 1979 y revalorizar figuras como T. S. Eliot, quien, junto con José Gorostiza y León Felipe, complementan el sistema de afiliaciones pensado. La primera parte de la tesis también aborda la relación entre los Contemporáneos y la tradición española, a partir del Barroco y la generación del 27, para entender, en este caso, la presencia clave de Reyes en la recepción de las letras hispánicas. En conclusión, Pacheco, en tanto lector y crítico, diseña una red de interrelaciones que se complementa con las otras entradas dedicadas a otros escritores antologados.

En la segunda parte de esta tesis, por otra parte, se abordó una imagen poética característica de la estética pachequiana: la ruina. La importancia de esta es doble debido a que, por un lado, marca un rasgo de la poética del mexicano y, por otro lado, señala el pasaje de Pacheco como crítico a Pacheco como poeta. La figura de la ruina no se sostiene, entonces, solamente como respuesta a una serie de contingencias históricas, sino también como un modo de vincularse con el pasado, con la tradición literaria. Como estudiamos, la identificación de la ruina y sus efectos se articula con las diferentes inflexiones que adquiere hacia el interior del proyecto poético de José Emilio Pacheco frente a sucesos que atravesó México, como la conquista y la caída de México-Tenochtitlan y el terremoto de 1985. A su vez, la constante preocupación por esta imagen se enlaza con la lectura y relectura de la tradición a partir, para mencionar algunos ejemplos, de las narraciones sobre el origen del mundo de la cultura náhuatl junto con diálogos con la estética de Octavio Paz. Además, Pacheco liga lecturas, como las glosas bíblicas con las poéticas de escritores clásicos, como Virgilio y Píndaro, y con tópicos literarios propios del Renacimiento y el Barroco, como “el llanto de los ríos”.

El análisis de los poemarios nos permitió plantear las diferencias entre ellos a partir de la perspectiva elegida por voz poética para reflexionar sobre la ruina y la destrucción. De ahí nuestra hipótesis acerca de las diferencias entre el primer libro de poesías y el segundo. Mientras que Los elementos de la noche [1958-1962] se sostiene en una perspectiva general y universal, El reposo del fuego [1963-1964] apuesta a la exhortación de los pueblos aniquilados y desaparecidos. Ya en el poemario Miro la tierra [1984-1986], la voz lírica se construye desde la experiencia concreta del desastre: la tragedia provocada por el terremoto. El poeta, entonces, se enfrenta al desastre y plasma su experiencia mediante la escritura.

Ruina, destrucción y cenizas conforman una tríada de conceptos que justifican las constantes preocupaciones del poeta. Mediante metáforas, antítesis, comparaciones y encabalgamientos, entre otros recursos, elabora una red de interrelaciones que reúne autores y géneros diferentes. El abanico de intertextos (Eliot, la Biblia, las crónicas sobre la conquista, entre otros) deja expuestas la rigurosidad y la exigencia con la que José Emilio Pacheco trabaja la lengua poética y apela, asimismo, a reelaborar una tradición lírica y a posicionar su poesía en ella. Desazón, soledad y desierto se constituyen en sinónimos de un yo poético que, frente al desastre, parece no reconocer posibilidades de salvación, posibilidades de conocer otro destino fuera de los resabios que deja la tragedia; sea esta universal, indefinida, o bien, particular, situada en momentos específicos de la historia. Nada está salvo de las inevitables marcas del pasado; omitirlas, silenciarlas, es tarea inútil. Ellas siempre están ahí, reaparecen en la poesía y el poeta las enfrenta para entenderlas, advertirlas y comunicarlas. No obstante, como observamos en los últimos poemarios, a pesar de las reiteradas imágenes de la ruina y la destrucción que cobran la fuerza de tópicos, el hablante poético se reafirma en las posibilidades de trascendencia de la palabra poética.

Las voces, provenientes de la historia y de la literatura, muestran rasgos de una intertextualidad que es constituyente de la poética pachequiana. Reconstruir el pasado literario plasma un concepto de literatura basado en apropiaciones y préstamos; la idea de originalidad se diluye a favor de construir una tradición (y una historia) que nos involucra y nos pertenece a todos. La poesía, la voz, es parte de esa cadena de préstamos y, en tanto “mosaico de citas” (Kristeva, 1997: 3), se propone, frente a la destrucción que define, como parte integrante de una literatura en constantes redefiniciones, ansiosa del encuentro con el lector quien, según dictan unos versos, se apropia de las palabras del poeta para que “sean tu voz, / por un instante al menos” (Pacheco, 2010: 153).

El estudio de la obra lírica y crítica de José Emilio Pacheco es clave en los estudios de la literatura latinoamericana de los siglos XX y XXI, ya que marca un derrotero que se proyecta en la lírica contemporánea por la vastedad de su influencia en la poesía actual en lengua española. Haberme sumergido en los últimos años en la lectura atenta de sus textos me posibilitó también recorrer un mapa profuso y muy rico de autores diversos que traman la red intertextual de Pacheco. Indagar en su archivo me abre la oportunidad, desde mi lugar de trabajo, la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de La Pampa, de comenzar a explorar otras poéticas y otros archivos.



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