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Introducción

Si, años atrás, les hubieran contado a Olga, Lucía o Estrella que un día trabajarían en el cuidado de hogares, de ancianos o de niños argentinos, no lo habrían creído. Ni Olga, importante funcionaria pública de una localidad peruana, ni Lucía, económicamente desahogada gracias a la venta de joyas, ni Estrella, ama de casa mimada por su segundo esposo. Mujeres de clase media con elevado nivel educativo formal, que viven en la ciudad, lejos estaban de imaginarse solas enfrentando la aventura de migrar a otros países para insertarse en sectores poco valorizados del mercado laboral, con escaso reconocimiento social. Quizás Sofía o Mari, nacidas en familias pobres, con parientes ya familiarizados con la necesidad de buscar mejor fortuna a través de la migración laboral, sí hayan podido percibir desde pequeñas, que en su horizonte estaba la posibilidad de emigrar.

Todas estas trabajadoras, junto con algunas otras que habitan en este libro, tienen en común el haber llegado a la Ciudad de Buenos Aires para trabajar, de modo que acabaron insertándose en el empleo doméstico y de cuidado. Su presencia carece de visibilidad, porque su trabajo se desarrolla en espacios privados, y las ubica en posiciones sociales y laborales subalternas. Aunque, por cierto, cuando se observa una situación de cuidado remunerado en el espacio público, suele identificarse como cuidadora a la mujer más morena. Los empleos domésticos y de cuidado, en Argentina como en muchos otros países, sacan a relucir con particular intensidad el tema de la división social del trabajo y sus inequidades que se basan en las divisiones sociales de sexo, clase y “raza” asignadas.

Sin embargo, el objetivo de este libro no consiste en presentar un análisis del mercado laboral argentino basado en articulaciones de las relaciones sociales. Tampoco se trata de una herramienta didáctica sobre los estudios del cuidado. Siendo su objeto el trabajo de cuidado, procura orientar al lector a través de las distintas perspectivas teóricas que lo abordan, aunque su nudo analítico y significativo es otro. Esta investigación es el resultado de encuentros, a lo largo de tres años con trabajadoras que desarrollan su tarea en la penumbra de la vida social, ocultas tras los muros de los hogares donde, con su trabajo cotidiano, garantizan las condiciones que sostienen la vida doméstica y laboral de sus empleadores. En el caso de las cuidadoras de adultos mayores dependientes –cuyo caso se analiza particularmente en este texto-, es sencillamente la vida en sí la que transcurre en tales condiciones.

Este libro invita, por un lado, a conocerlas mejor, a descubrir historias de vida e inflexiones biográficas que fueron marcando sus trayectorias hasta llegar a desempeñarse como empleadas domésticas y/o cuidadoras en Buenos Aires. Se intenta aquí entender los recorridos biográficos para evitar verlas como si siempre hubieran estado ahí, “naturalmente” insertas en lo que llamativamente se califica de nicho (laboral) –término cuyos sentidos oscilan entre la protección y la sepultura–. Por otro lado, el libro busca aprehender el trabajo investigado a través del cuidado brindado a adultos mayores cuya dependencia exige la permanencia de la cuidadora y su confrontación sostenida con la fragilidad humana. Ambas invitaciones, que pueden ser leídas juntas o separadas, articulan objetivos que son –en la manera de abordar el campo– tanto informativos y epistemológicos como metodológicos por cuanto la aproximación empírica escogida, lejos de garantizar una inalcanzable “neutralidad axiológica”, modela el objeto estudiado. En este sentido, la investigación presentada es de corte sociológico cualitativo y se inscribe en los estudios del trabajo de cuidado, aunque también pretende realizar un aporte a los estudios sobre migraciones laborales femeninas y empleos domésticos y de cuidado en la capital argentina.

Para ingresar al mundo oculto, denso, íntimo del cuidado, partiendo de los relatos que ofrecen las cuidadoras, el desarrollo se centra en las situaciones más extremas que encarnan en el cuidado que brindan las trabajadoras migrantes bajo la modalidad laboral sin retiro o “cama adentro”. Un cuidado exclusivo, macizo, invasivo, que conlleva situaciones de convivencia sin descanso con el anciano cuidado, su vida, su carácter, sus miedos, pero también la progresión de la enfermedad, las dificultades cambiantes y crecientes, la senilidad y hasta la muerte. El cuidado sin retiro permite hacer hincapié en aspectos particularmente ocultos y esenciales del trabajo de cuidado, como los efectos deletéreos de tal convivencia sobre las trabajadoras y las defensas que ellas deben construir para protegerse, el rol de las emociones y de los afectos en el desarrollo de su trabajo o los complejos juegos de relaciones interpersonales afectivas y de dominación que se dan entre el anciano, la cuidadora y los hijos-empleadores.

Adentrarse en esta realidad debe hacerse paso a paso, no demasiado rápido, con el tiempo que haga falta para orientarse en el laberinto de los estudios del cuidado y para familiarizarse con las historias de vida de las cuidadoras y algunas etapas biográficas que signaron su situación, su percepción de sí y su identidad actual.

Los dos primeros capítulos llevan “hasta la puerta” detrás de la cual las cuidadoras realizan su trabajo de cuidado. Puertas que todavía se mantienen cerradas, ocultando el universo del cuidado. En el primer capítulo se describe el panorama teórico a partir del cual se desarrolla esta investigación. Las teorías del cuidado tienen una historia hecha de búsquedas y tensiones, bifurcaciones y superaciones. Se retoman aquí algunas de estas orientaciones claves: desde los primeros desarrollos en los Estados Unidos en el seno de la psicología moral, hacia sus desarrollos más recientes en Francia[1] en torno al trabajo de cuidado abordado desde una perspectiva socio-antropológica. Recuperar este recorrido no busca, sin embargo, establecer un “marco teórico” ni un “estado del arte” propiamente dichos. Teniendo presentes los elementos centrales de la investigación, el cuidado remunerado y la situación de migración, se presentan en este libro perspectivas que resultan pertinentes, incluyendo aquellas que cruzan estas dos problemáticas (como el estudio de las cadenas de cuidado o el análisis interseccional). Se hace particular hincapié en el cuidado como trabajo, en una perspectiva sociológica que recupere el sentido y las percepciones del trabajo por parte de los actores. Por último, se realiza un repaso de los estudios del cuidado y las migraciones femeninas de trabajo en Argentina, de modo de ubicar el trabajo de cuidado analizado en un contexto sociohistórico más amplio y académico nacional. Un contexto en el cual, a pesar de los avances en términos migratorios y laborales que conciernen a las trabajadoras analizadas,[2] no se presentan cambios sustanciales en sus trayectorias.

El segundo capítulo se centra en la historia familiar, migratoria y laboral de las trabajadoras entrevistadas. Este se divide en dos grandes partes: la primera se centra en el período anterior al “giro migratorio” –con todas las dificultades que implica establecer tal corte– con el objetivo de destramar y poner a la luz elementos destacables de las biografías personales y del proceso que desemboca en una migración de largo plazo o definitiva y la inserción en los sectores laborales analizados. Ante la inagotable riqueza de los relatos de vida, se eligieron contextos y experiencias que marcaron la biografía pre-migratoria e inclusive, en algunos casos, precipitaron la decisión de establecerse en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).[3] En la segunda parte, se analiza cómo se opera la estabilización laboral y subjetiva de la trabajadora y, cuando corresponde, de su núcleo familiar en la ciudad. Se destacan tres patrones de recorridos laborales: “internos”; hacia empleos externos; y hacia una salida del sector doméstico y de cuidado. Estos se articulan con problemáticas como la vivienda o la reunificación o constitución familiar. Las historias de vida estudiadas son variables y complejas hasta el punto en que difícilmente logran reflejar (aunque se apele a ellas por razones analíticas) ideas de tipo secuenciales como “carrera”, “movilidad social” o, inclusive, “trayectoria”. A través del recorrido biográfico, buscamos desenredar algunos de los hilos que forman las complejas tramas de la existencia de las trabajadoras de cuidado y de servicio doméstico que migraron a la CABA. Este análisis permite aportar a una comprensión más fina del fenómeno de las migraciones laborales de cuidado en la capital y de las articulaciones entre trayectorias de vida, trayectorias migratorias, situaciones laborales y familiares.

En relación con los capítulos 2, 3 y 4, importa aclarar que, dado el impacto de las elecciones teórico-metodológicas sobre el desarrollo y los resultados de la investigación, la manera de aprehenderla y de interpretar la información recibida, se ofrece en anexos aclaraciones sobre la posición y las elecciones de la investigadora en relación con su objeto de estudio. Para acceder a la relación que las cuidadoras establecen con su trabajo, que constituye el punto nodal de la investigación, se parte de relatos a la vez biográficos y abiertos. Por un lado, aunque el propósito de la entrevista no consistió en reconstruir las trayectorias de vida o de trabajo propiamente dichas, la información obtenida permite –incluso con las lagunas e incertidumbres intrínsecas–, re-elaborar las diferentes etapas de sus vidas marcadas por vivencias y experiencias que envuelven de una vaina de sentido el aquí y ahora, su situación presente. Por otro, se accede al trabajo, y sus dimensiones tanto material, como afectiva y relacional, desde las categorías y reconstrucciones propias de las cuidadoras.

En el Capítulo 3,[4] a través de los relatos de las cuidadoras, es posible ingresar en los hogares en los cuales desarrollan su trabajo. Como la trabajadora que descubre por primera vez su nuevo espacio laboral y de vida –la puerta que simboliza el pasaje a una realidad siempre nueva y diferente–, adentrarse en la intimidad del trabajo de cuidado, conforma el nudo problemático de la indagación. Siguiendo un enfoque comprensivo interpretativo, se busca analizar la relación subjetiva de las cuidadoras con su trabajo, las maneras de relacionarse con él, de vivirlo, de aprehender los actores presentes, de protegerse de los efectos nocivos y también, de disfrutarlo. El punto de partida son las lógicas y los recortes de los actores, transmitidos a través de relatos que son objeto de análisis, para interpretar, desde lo microsocial, los efectos de confrontación individual con las necesidades de la persona cuidada, el cuerpo y la mente en deterioro, en un medio generalmente constreñido y determinado por relaciones interpersonales intensas que suponen un compromiso subjetivo muy fuerte. El primer interrogante aparece a la hora de explicar qué implica ese trabajo. ¿Acaso puede disgregarse en actividades definidas y delimitadas? ¿Por qué cuesta tanto objetivarlo en una definición? Lejos de ser una problemática propia de la población analizada, la dificultad de definir objetivamente el trabajo de cuidado se refleja en programas de capacitación y políticas públicas que, por ejemplo, al equiparar esta actividad con modelos de tipo industrial, no es posible reconocer que una parte del cuidado es, más aún que el trabajo fabril, no medible.[5] Por ejemplo, anticipar las necesidades o mantenerse en alerta no son tareas mensurables y representan actitudes que se mantienen en gran parte invisibles para las mismas cuidadoras.

El cuidado a personas muy dependientes implica largas horas de presencia. Formadas a partir de la experiencia que acumularon trabajando, aisladas, sin el apoyo de un colectivo de trabajo, las cuidadoras tienen que afrontar solas las dificultades de su tarea, construir sus significados y el de sí mismas como trabajadoras. En el tercer capítulo se busca elucidar diferentes aspectos de las relaciones subjetivas que elaboran las cuidadoras con su trabajo y el “trabajo emocional” (Hochschild, 2003) que desarrollan ante sus dimensiones más perturbadoras y socialmente estigmatizadas. La confrontación con lo más íntimo de la persona cuidada, con los efectos de las enfermedades neurodegenerativas que socavan las conquistas alcanzadas, requieren un paciente trabajo de la cuidadora con la persona cuidada y con ella misma a efectos de protegerse de los afectos negativos. Una protección tanto más indispensable cuanto que el empleo implica la convivencia de la trabajadora con el asistido y la ausencia de corte físico-temporal con la situación vivida. Siguiendo a los psicopatólogos del trabajo que focalizan en la relación subjetiva, se identifican y analizan, desde la sociología cualitativa, las defensas que las trabajadoras elaboran para poder hacer frente a las exigencias de su actividad, por ejemplo, a través de la movilización de afectos positivos o de la transformación del significado de los aspectos socialmente más estigmatizados de su trabajo (como el contacto con el cuerpo, las deyecciones, la enfermedad y la muerte).

El capítulo termina con un análisis de las relaciones laborales, afectivas y de dominación que se tejen entre los actores del trabajo de cuidado domiciliario de adultos mayores dependientes. Si bien las relaciones aisladas con esta población ocupan un lugar central en los relatos de las trabajadoras, implican otros protagonistas: entre ellos los hijos-empleadores. Se analizan estas relaciones y su interdependencia para develar los juegos de poder y las relaciones laborales, afectivas y de dominación que se ejercen. Las relaciones de cuidado movilizan afectos insertos en relaciones de poder, los cuales les permiten a las cuidadoras reforzar su posición, a la vez que representan un potente vehículo de opresión.

El Capítulo 3 busca sumergir al lector en la densidad y complejidad del trabajo de cuidado analizado, la indisociabilidad de sus dimensiones, que lo hace tan heurístico para reflexionar críticamente sobre las relaciones entre trabajo, cualificación y afectos, entre otras articulaciones igualmente esclarecedoras, o al menos estimulantes, para los estudiosos del tema. Constituye el capítulo central del libro. Sin embargo, optándose por una aproximación a través de la elaboración subjetiva que hace el sujeto de su propia historia que reconstruye y que lo constituye como sujeto del relato, las diferentes dimensiones del trabajo de cuidado cobran una particular intensidad y sentido a la luz lógica propia. Por ello, se ofrece en el último capítulo del libro una reconstrucción analítica de un relato de vida en función de las diferentes problemáticas que fueron surgiendo a lo largo del libro. A raíz de la historia laboral de Estrella, se vuelven a insertar los cuestionamientos disgregados en el Capítulo 3, para darles unidad y coherencia gracias a su inserción en una trayectoria concreta. Desde que Estrella llegó de Perú en 1992, trabaja de cuidadora domiciliaria interna de adultos mayores. Ella misma, una persona mayor, de 79 años, sigue trabajando de lunes a sábado. No recibe pensión, ni jubilación. Ella, como tantas otras, sostiene, junto con las familias y algunos otros actores institucionales, parte del cuidado que la envejecida sociedad argentina necesita, en un contexto de gran pobreza de las políticas públicas. Las que lo sostienen, también sostienen las lagunas de un Estado que por un lado se apoya en una visión familista del cuidado y por otro no les paga nada o tan poco. Este también es uno de sus grandes beneficiarios.


  1. En Francia, las investigaciones sobre el cuidado (desde la filosofía, la psicología, la sociología o la antropología) conocen un desarrollo importante a partir de la publicación del libro compilado por Patricia Paperman y Sandra Laugier (2005) Le souci des autres. Ethique et politique du care, que a mediados de los años 2000, busca cruzar las barreras intelectuales que los investigadores e intelectuales franceses reservaban a la recepción de las teorías norteamericanas. El libro ofrece traducciones de autores norteamericanos centrales en las teorías el cuidado (como Tronto, Moller Okin, etc.) y nuevos aportes de autores franceses, inclusive en torno a los análisis del así llamado “trabajo de cuidado”. Sobre el desarrollo de la sociología del trabajo y del género en Francia, además de las trabas intelectuales ante las teorías del cuidado, véase Hirata (2011a). Dado que la formación intelectual y académica de la autora que tuvieron lugar en aquel país, resulta relevante la influencia de esos intelectuales en la aproximación y análisis presentados.
  2. Se hace aquí referencia a la nueva ley de migraciones 25.871, más inclusiva respecto a los migrantes latinoamericanos, y a la ley 26.844 de “Régimen Especial de Contrato de Trabajo para Personal de Casas Particulares” que deroga la Ley 326/56 que reglamentó el empleo doméstico durante medio siglo sobre bases abiertamente inicuas. Hasta el momento ninguna de las cuidadoras entrevistadas ha accedido a este nuevo régimen especial.
  3. Todas las trabajadoras entrevistadas presentadas en este libro trabajan y viven en la CABA, menos una que se traslada todos los días desde el conurbano bonaerense.
  4. En tanto que sintetiza el nudo de esta investigación, algunas partes de ese capítulo han sido publicadas en revistas científicas europeas, en particular francesas, con anterioridad a este libro.
  5. Sobre la inadecuación entre racionalización técnica de la actividad y necesidad por parte de las cuidadoras de enfrentar numerosos imprevistos no contemplados en su capacitación, ver la primera parte del libro de Weber et al. (2014).


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