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5 Blogs y circulación en tiempo puntillista

Las narrativas del yo en los weblogs encuentran una configuración específica en su interacción con la estructura hipertextual de Internet. Si bien los dispositivos técnicos para el desarrollo de hipertextos preceden a la aparición de la red de computadoras, la Web, montada sobre el soporte de las redes digitales, se constituye básicamente como un inmenso hipertexto (Cuesta y Zelcer 1998, Melgarejo y Ruiz 2001).

Desarrollada por el científico inglés T. Berners-Lee en 1991, la Web no es otra cosa que un sistema de distribución de documentos de hipertexto[1] accesibles vía Internet, que rápidamente se convierte en la principal forma de intercambio de información en este soporte. Al unir las tecnologías del hipertexto y de Internet, la Web posibilita la navegación de las páginas y documentos disponibles en la red mediante una aplicación específica (el navegador) que permite visualizar sitios web, compuestos de páginas web, pasando de unos a otros a través de hiperenlaces (enlaces o links).

Los enlaces estructuran relaciones entre distintos fragmentos de información disponibles en la red de computadoras, a los cuales se puede acceder en un recorrido sucesivo, yendo de una página o documento a otro, o “en paralelo”, abriendo varias ventadas simultáneamente. En ambos casos, el recorrido queda determinado por las decisiones que toma el lector en cuanto el camino a seguir, sobre la base de los links habilitados por los distintos autores o facilitadores de información.

A diferencia de otros sistemas de hipertexto disponibles hasta ese momento, establecer un vínculo entre un texto y otro en la Web sólo requiere de enlaces unidireccionales, es decir que es posible enlazar a otro recurso disponible en la red sin necesidad de ninguna acción del propietario de ese recurso, y permite desarrollar servidores y clientes y añadir extensiones a la red sin restricciones ni licencias (Berners-Lee 2000). En consecuencia, la estructura hipertextual es siempre cambiante: los enlaces se “rompen” cuando un recurso es dado de baja de un servidor por el propietario del recurso, así como se agregan continuamente nuevos enlaces con la aparición de nuevas páginas web y con la actualización de los documentos existentes.

De esta manera, en el soporte Web, a partir de la integración de la red de computadoras en una estructura hipertextual, tanto lo que se escribe como su lectura (en el sentido amplio que incluye no sólo textos escritos sino también imágenes y sonidos) son no secuenciales. Para muchos autores, este discurrir no lineal se asemeja al modo de fluir propio de la conciencia, el pensamiento o la imaginación, que se produce por asociación continua (Machado 2000, Edo Bolos 2001, Piscitelli 2002).

Así, si desde la invención de la letra escrita el texto se configuró como un “dispositivo linear, como sucesión rectilínea de caracteres sobre un soporte plano”, el hipertexto aprovecha “la arquitectura no linear de las memorias de computadora para hacer viables textos tridimensionales […] pero dotados de una estructura dinámica que los vuelva manipulables interactivamente” (Machado 2000, 285).

Dentro del campo literario, la noción de hipertexto ha sido determinada como una de las distintas formas posibles de acción mutua y de intercalación de los textos. En términos de G. Genette (1989), el hipertexto es siempre una obra dentro del campo literario que para existir depende, de formas diversas, de una obra anterior. Sin embargo, nos interesa discutir aquí la noción de hipertexto determinada por G. Landow (1995), una interpretación del hipertexto electrónico y sus posibilidades que es usualmente aceptada en la literatura académica sobre Internet.

Ubicado en el campo de los estudios sobre tecnología y sociedad, con un fuerte sesgo tecnologista, Landow desplaza el foco de atención de los textos hacia el dispositivo electrónico que facilita su vinculación. El hipertexto nombra tanto al dispositivo como al resultado o producto de un recorrido de lectura que, en los términos de este autor, parecería realizarse de manera autónoma y tener infinitas posibilidades. Para Landow, como veremos, la problemática del hipertexto excede el campo de la literatura y el soporte de la escritura para incluir todo tipo de géneros y una diversidad de soportes de la expresión posibles de ser convocados en un mismo espacio a partir de su digitalización. Este dispositivo genera, entonces, vínculos entre distintas materias de la expresión.

Para Landow, el dipositivo técnico termina realizando algo ya anticipado desde la teoría crítica posestructuralista: la difuminación de los límites entre el escritor y el lector, con la consiguiente aparición del “texto ideal” en el sentido de R. Barthes, es decir, un texto reversible, abierto, “escribible” en el acto de lectura que así se confunde con el proceso de escritura.

La noción de “escribible” surge para Barthes como valor en la evaluación de los textos:

¿Por qué es lo escribible nuestro valor? Porque lo que está en juego en el trabajo literario (en la literatura como trabajo) es hacer del lector no ya un consumidor, sino un productor del texto. Nuestra literatura está marcada por el despiadado divorcio que la institución literaria mantiene entre el fabricante y el usuario del texto […] Ese lector está sumergido en una especie de ocio, de intransitividad, y, ¿por qué no decirlo?, de seriedad: en lugar de jugar él mismo, de acceder plenamente al encantamiento del significante, a la voluptuosidad de la escritura, no le queda más que la pobre libertad de recibir o rechazar el texto: la lectura no es más que un referéndum. Por lo tanto, frente al texto escribible se establece su contravalor, su valor negativo, reactivo: lo que puede ser leído pero no escrito: lo legible (2004, 2).

Si legible es todo texto clásico, lo escribible es “lo novelesco sin la novela, la poesía sin el poema, el ensayo sin la disertación”. Los textos legibles son productos, antes que producciones, mientras que el texto escribible:

…somos nosotros en el momento de escribir, antes de que el juego infinito del mundo (el mundo como juego) sea atravesado, cortado, detenido, plastificado, por algún sistema singular (Ideología, Género, Crítica) que ceda en lo referente a la pluralidad de las entradas, la apertura de las redes, el infinito de los lenguajes. Pero ¿y los textos legibles? Son productos (no producciones), forman la enorme masa de nuestra literatura. (ibíd., 2-3)

El texto ideal es un texto escribible como triunfo de lo plural: no tiene comienzo y se accede a él a través de a través de múltiples entradas. Sin ninguna obligación de representación, de imitación, hay en el texto ideal múltiples redes que “juegan entre ellas”. Su medida es “el infinito del lenguaje” (ibíd., 3).

Para Landow, el hipertexto electrónico coincide con este ideal de textualidad descripto por Barthes. Es más, lo hace posible: un texto compuesto por bloques de palabras (o de imágenes) electrónicamente unidos en múltiples trayectos, cadenas o recorridos representa para Landow un tipo de textualidad “abierta, eternamente inacabada, descrita con términos como nexo, nodo, red, trama y trayecto” (1995, 14).

Esta noción de hipertexto de Landow no está exenta de cierto determinismo (en este caso optimista) que entiende al desarrollo tecnológico como condición necesaria de una esperable, para el autor, democratización de la escritura, derivada directamente del campo de la tecnología informática.

Landow sigue a T. Nelson, quien en los años 60 acuñó la expresión hipertexto para referirse a un tipo de texto electrónico y a un modo de edición derivado de este tipo de texto. En la obra de Nelson, la noción de hipertexto incluye a un tipo de escritura no secuencial, a los bloques de texto conectados entre sí, al texto compuesto por fragmentos de texto y contiene también lo hipermedial, es decir, expande la noción de texto más allá de lo meramente verbal.

De esta manera:

Con hipertexto, pues, me referiré a un medio informático que relaciona información tanto verbal como no verbal. Los medios electrónicos unen lexias tanto ‘externas’ a una obra, por ejemplo un comentario de ésta por otro autor, o textos paralelos o comparativos, como internas y así crean un texto que el lector experimenta como no lineal o, mejor dicho, como multilineal o multisecuencial (Nelson citado por Landow 1995, 15 y 16).

La no linealidad propia del hipertexto electrónico, que implica una apertura en red potencialmente infinita, es el argumento fundamental de estos autores para emparentar el dispositivo tecnológico, que habilita la conexión inmediata de textos digitales, con el “texto ideal” y la posible democratización de la escritura y la publicación.

Por otra parte, el hipertexto es esencialmente una herramienta que facilita la actividad académica o erudita de vincular textos literarios, científicos o de cualquier otra clase. Materializa la posibilidad de convocar de manera instantánea todo el conjunto de referencias que cualquier texto científico o académico convoca explícita o implícitamente.

Así también, elementos que tienen con el texto una relación paratextual, –como prefacios, epílogos, advertencias, prólogos, notas al margen, a pie de página, finales, epígrafes, ilustraciones y muchos tipos de señales accesorias autógrafas o alógrafas[2], lo escrito y luego eliminado– o, incluso, metatextual[3] pasan a formar parte del hipertexto electrónico que transforma todas las relaciones más o menos abstractas o concretas, directas o indirectas en una suerte de intertexto[4] al permitir, potencialmente, la copresencia de todos ellos.

Desde mi punto de vista, en el marco interpretativo de Landow, la noción de hipertexto adquiere los dos sentidos ya mencionados, –la relación establecida y explicitada mediante los enlaces entre los textos y el dispositivo electrónico que permite que un texto convoque concretamente a otro en un mismo campo de lectura– poniendo en un plano de igualdad todos los tipos de relaciones que, en otros soportes y muy particularmente en el soporte libro, se establecen entre los textos, a su vez habilitadas estas relaciones por un tipo de desarrollo tecnológico en particular.

Las consecuencias que Landow deriva del hipertexto electrónico así definido implican, finalmente, una visión determinista de la tecnología. El dispositivo técnico hipertexto es el que habilita hacer explícitas estas relaciones entre textos con una facilidad no existente hasta el desarrollo del texto digital.

Por ejemplo, el cambio en la facilidad para acceder a las referencias “afecta radicalmente tanto la experiencia de lectura como la naturaleza de lo leído” (1995, 17). En este planteo, el lector, que elige qué vínculos seguir, estableciendo así sus propios recorridos que producen una “obra” que aparece en ese único trayecto, es también productor y así, entiende Landow, se difuminan las fronteras que lo separan del autor.

Como ya mencioné, para Landow el hipertexto se construye como un recorrido de lectura facilitado por una tecnología informática específica. En este sentido, no hay producción de una obra nueva, acabada, sino una “narrativa en perpetua formación según el propio trayecto de lectura” (ibíd., 23). Lo que se produce en el recorrido hipertextual es una obra en tanto reunión de fragmentos de otras obras vinculadas entre sí por una lectura específica que se ha valido de relaciones explicitadas por el dispositivo electrónico.

Además, la potencialidad multimedia del hipertexto electrónico facilita la visibilidad de las operaciones transpositivas. La digitalización de textos, imágenes y sonidos permite su puesta en relación de manera simultánea y modifica crucialmente su recepción.

Como puede verse, la actividad del lector cobra protagonismo ya que el hipertexto parece ampliar al máximo sus libertades interpretativas. Es por eso que, siguiendo a Bolter, Landow va afirmar que el hipertexto encarna los conceptos posestructuralistas de texto abierto: “lo que es antinatural en la letra impresa se vuelve natural en el ámbito electrónico” (Bolter citado por Landow 1995, 14).

En el mismo sentido Landow también vincula el hipertexto electrónico con las ideas de Jacques Derrida de apertura textual, intertextualidad e improcedencia de la distinción entre lo interno y externo de un texto. Para el pensador francés todo signo puede ser citado, puesto entre comillas. Esta infinita capacidad de encomillamiento vinculada a las múltiples lecturas posibles de un signo está implícita en cualquier texto.

Sin embargo, para que pueda desarrollarse un trayecto de lectura multilineal o multisecuencial en el soporte digital, específicamente en la Web, las citas deben hacerse explícitas mediante los enlaces. Por lo tanto, el lector sólo puede elegir entre las relaciones significantes que otros ya señalizaron y/o debería poder hacer explícitas las suyas. Y, si bien es cierto que el hipertexto electrónico amplía las posibilidades de volver explícitos vínculos antes implícitos, lo potencialmente infinito encuentra límites materiales en la práctica: así, a la vez que el dispositivo facilita la explicitación del vínculo, impide otras posibilidades interpretativas al fijar ese vínculo con una inscripción o señal electrónica, limitando la aparición de otras.

Por esta razón, aunque el hipertexto electrónico enfatiza la intertextualidad, para materializar la “liberación del texto literario” a la que refiere Landow, siguiendo a Morgan (ibíd., 22), habría que poner a disposición de la totalidad de los lectores los medios materiales de producción de sus infinitas posibles interpretaciones, entre ellos, el hardware, el software y las competencias necesarias para su uso.

Al dar por sentado que la sola existencia del dispositivo técnico que facilita la explicitación de los vínculos intertextuales habilitaría lecturas no canónicas (personales, propias, “libres”) de los textos, Landow omite considerar que, en una estructura hipertextual concreta, el sistema de referencias no puede ser “eternamente abierto” dado que los vínculos entre textos dependen de interpretaciones que son construidas histórica, social y culturalmente.

En otras palabras: más allá de que potencialmente el dispositivo técnico podría reunir o convocar una ilimitada combinación de bloques textuales, las interpretaciones que guían la creación de los vínculos y los recorridos finalmente concretados en la estructura hipertextual se resuelven dentro de los límites de una hegemonía cultural (Williams 2009).

La disponibilidad del dispositivo, que ciertamente abre una multiplicidad de recorridos, no es sinónimo per se ni de democratización total de la lectura ni de absoluta libertad interpretativa. De este modo, el optimismo derivado del determinismo tecnológico ya señalado, le impide a Landow incluir en su análisis los límites que a las conexiones posibles entre textos pone el horizonte interpretativo tanto de autores como de lectores (o de lectores-autores), horizonte social, histórica y culturalmente construido.

A pesar de los límites que el determinismo tecnológico implica para la propuesta de Landow, su principal aporte para el desarrollo de este análisis es la descripción del modo novedoso en que se configuran escritura y lectura en la esctructura hipertextual de la Web.

En trabajos posteriores, distintos autores vinculan la no linealidad del hipertexto electrónico con la inexistencia de un orden inalterable de lectura[5], prefijado en el momento de producción del texto (Cuesta y Zelcer 1998, Piscitelli 2002). Desde el punto de vista del espacio narrativo, en estas aproximaciones se considera posible la apertura a una gran cantidad de lecturas, pero es el autor quien planea las alternativas de los espacios a recorrer. Al lector le cabe la decisión de cuáles de esas alternativas, finalmente, transitar.

En el caso de los blogs, aunque no sólo de ellos, el hipertexto como recorrido o trayecto construido por quienes van vinculando páginas y bloques de textos en un entramado creciente de relaciones, deviene una “obra” colectiva que se hace efectiva en cada itinerario finalmente tomado por un lector. Dado que el hipertexto sale por fuera de lo creado por una autor específico, deriva hacia otras publicaciones de otros autores que tendrán, a su vez, otros recorridos y alternativas propuestas. De esta manera, el recorrido de un hipertexto es necesariamente de construcción múltiple y su forma es siempre fugaz.

Desde mi punto de vista, el hipertexto electrónico que estructura las relaciones entre textos en las redes digitales y constituye la base tecnológica de los blogs, expresa como desarrollo técnico las modificaciones socioculturales descriptas en el Capítulo 2. El hipertexto facilita la multiplicidad de recorridos y trayectos y traduce en el espacio virtual los flujos cada vez más veloces de circulación de sujetos y objetos que signan los tiempos contemporáneos.

Cuesta y Zelcer, en su análisis del diario digital, entienden que detrás del hipertexto subyacen dos estructuras: el laberinto y el nudo. “Cada link constituye un nudo […] y el conjunto total configura un laberinto” (1998, 15). El laberinto recrea, dicen los autores, dos placeres antagónicos: el de la solución y el del extravío.

Así, el lector o usuario de Internet se construye como un buscador de información –que al encontrarla logra la salida del laberinto– y como un flâneur, “un vagabundo que goza del circular sin un objetivo preciso” (ibíd., 16). El navegar sin rumbo de este flâneur es un juego cuya finalidad es el juego mismo, por lo que queda en segundo plano la búsqueda de la salida del laberinto:

“El flâneur es un voyeur no estático, que se mueve continuamente. Su placer está tanto en el observar como en el movimiento, vale decir, en el no tener un punto fijo de referencia […] El movimiento implica el cambio de paisaje y el paisaje constituye el espectáculo que observa el flâneur” (ibíd., 16 y 17).

En los blogs confluyen ambos tipos de lectores: el que llega a ese destino específico en busca de información o de entretenimiento y aquel que en su derrotero diletante por la Web se encuentra con aquello que el blog le ofrece.

Desde el punto de vista del enunciador, por otra parte, al mismo tiempo que el yo auto-narrador está claramente delimitado en el espacio de cada blog, tiende a diluirse en la circulación a la que su “obra”, constituida en torno al yo personaje, entra en el flujo caótico de contenidos en circulación dentro de la estructura hipertextual de Internet. Lo que resulta, en un sentido, paradojal, al tratarse de relatos que reafirman la figura de ese autor (porque son predominantemente relatos de sí) que luego, por las características específicas del hipertexto, se desdibuja.

Para Sibilia, quienes recurren a las herramientas de autoconstrucción y autoexposición disponibles en Internet se emparentan con la figura del “autor artista”, alguien que no se define por lo que hace sino por lo que es. En esta configuración, ser artista es la esencia que precede a la obra e, incluso, la vuelve innecesaria.

La noción de “autor artista” encuentra su origen en el siglo XVIII, cuando los discursos literarios empezaron a ser admitidos como tales sólo si estaban dotados de la “función autor” (Sibilia 2008, 177) y coincide con la valorización de la interioridad como espacio de desarrollo de la “pura humanidad” (Marcuse 1978)[6]

Según Sibilia, hoy el mito del autor reaparece con fuerza, a pesar de los anuncios de “la muerte del autor” presentes en la teoría literaria y en los debates en torno de la Web 2.0. Entre las razones para este volver del mito del autor, Sibilia encuentra a “la parafernalia mediática volcada a estetizar la personalidad del artista” (2008, 179), que relega a su obra a un segundo plano empujando a su vida privada a un primero ­–haciendo que la personalidad del artista preste sentido a la obra y no a la inversa– y a los fenómenos crecientes de ficcionalización de lo real y de exhibición de la intimidad.

En tiempos en que “la vida se constituye un valor absoluto e indiscutible” (ibíd., 213), lo que despierta interés de los autores-artistas, según Sibilia, son sus personalidades y sus vidas privadas: “Un mecanismo muy contemporáneo capaz de iluminar el sentido de las prácticas confesionales que hoy proliferan en Internet, y del fenómeno más amplio de espectacularización de la intimidad que refluye por todas partes” (ibíd., 215).

De esta manera, la ficcionalización de la intimidad crece hasta explicar la obra por sí sola y se populariza la espectacularización de la vida privada como un drama íntimo del que se participa “en vivo”. Los autores se convierten en celebridades, “un tipo particular de mercancía” (ibíd., 219), y cuanto más se ficcionaliza y estetiza la vida cotidiana con recursos mediáticos, más se busca la experiencia auténtica, lo real (ibíd., 221).

¿Es la búsqueda de celebridad, de transformarse en ese “autor artista” de personalidad fascinante y obra dudosa lo que explica la proliferación de los blogs en Internet? ¿Es la búsqueda de vidas reales frente a la estetización de la propia vida, entendida como un vaciamiento, como una falta de profundidad del ser, lo que explica la lectura de esos blogs?

Desde mi punto de vista, aún cuando estos aspectos estén necesariamente implicados en el fenómeno contemporáneo de proliferación de las narrativas autorreferenciales en el medio digital, estas cuestiones convocan respuestas complejas.

La hipótesis de Arfuch es que la búsqueda de la mítica seguridad del yo en tiempos de incertezas es uno de los factores que impulsa el despliegue de lo biográfico. La obsesión de certificación, de testimonio, el efecto “vida real” y lo “verdaderamente” ocurrido y experimentado se articulan con la preeminencia de lo vivencial, en tanto comprensión inmediata de algo real y contenido permanente de lo que se ha vivido (2010, 66).

Las narrativas del yo son parte esencial, para Arfuch, del proceso de subjetivación que procura olvidar el vacío constitutivo del sujeto:

Si el sujeto sólo puede encontrar una instancia ‘superadora’ de ese vacío en actos de identificación, la identificación imaginaria con el otro y con la vida del otro es el acto más ‘natural’, en tanto replica las identificaciones primarias, parentales (ibíd., p. 62).

Las vidas “reales” proveen un suplemento de sentido para esa identificación. En el espacio biográfico tienden a desplegarse modelos sociales identificatorios “poco plurales, delineados con trazo fuerte en el horizonte mediático”, aquellos que “encarnan el éxito o el ‘cumplimiento del deseo’”, como ricos y famosos, héroes o heroínas, jóvenes, felices y brillantes, reconoce Arfuch. Sin embargo, “el rasgo básico de nuestra identificación con alguien ­–que está, en general, oculto–, no es de ningún modo necesariamente glamoroso, también puede tener cierta falla, debilidad, culpa, del otro”. De ahí el corrimiento del interés por las vidas célebres al interés por las vidas comunes, “a lo que podría ser la ‘propia’ peripecia, anclada en el lugar de la ficción o conviviendo con ella” (ibíd., 63).

Por otra parte, la identificación “lo es siempre en virtud de cierta mirada en el Otro” (ibíd., 64), por lo que cabe preguntarse para qué mirada se actúa cuando el sujeto se identifica él mismo con una imagen:

…podría afirmarse que la abrumadora repetición biográfica […] no hará sino (re) poner en escena todo lo que falta para ser lo que no es –produciendo paradójicamente un efecto de completitud–, al tiempo que permite recortar aquello reconocible como ‘propio’ […] y, esto me parece esencial, mantener siempre abierta la cadena de identificaciones” (ibíd., 64, itálicas en el original).

Pero además, hay un tránsito que lleva del “yo” al “nosotros” y que es el que se da en la circulación del yo como imagen dada a consumo en las relaciones sociales. Como parte del espacio biográfico, los blogs se entraman con esa búsqueda de identidad e identificación en la que la vivencia y la experiencia fundan lugares de reconocimiento y auto-reconocimiento.

La “muerte del autor” decretada como consecuencia del desarrollo de las tecnologías de la Web 2.0 forma parte del optimismo tecnológico que, al mismo tiempo, ve en esas tecnologías la realización de un completa democratización de la lectura y la conversión de consumidores (pasivos) en productores (activos). Los argumentos de Sibilia apuntan a discutir estas simplificaciones.

Sin embargo, si bien se hace evidente el “retorno del autor” (Arfuch 2010) y, como parte del mercado cultural, los autores se suman a la galería de las celebridades mediáticas y la exhibición de la vida privada de esas celebridades se vuelve central la discursividad de los medios de comunicación, en el medio digital se hace visible una tensión entre el afán de notoriedad y los modos de circulación que promueve la estructura hipertextual.

La existencia de los blogs estudiados no parece agotarse en la búsqueda de notoriedad. La lógica de ganar visibilidad, propia del broadcasting [7] (sumar “seguidores”, comentarios, clicks, pageviews), promovida, además, por los sistemas de ranking de los buscadores, convive con las redes de relaciones que los bloggers establecen por fuera de esa lógica y con las búsquedas ya señaladas de identidad y socialidad.

En el estudio del corpus se revela que, al mismo tiempo que en las narrativas blogger aparece como central la figura del autor que se expresa en primera persona, el flujo y la circulación continua propios de la estructura hipertextual del soporte contribuyen a su desdibujamiento. La obra se independiza del autor en ese flujo hipertextual y, a partir del recurso de la postproducción, sus fragmentos reaparecen reutilizados en otros contextos.

Por otro lado, si en los blogs el yo narrador es central, los autores se construyen de manera diversa: el arco va desde las narrativas del yo anónimas o producidas por “alter-egos” en forma de avatares o nicknames, a aquellas firmadas con nombre y apellido por periodistas que buscan un lugar preeminente en el discurso mediático informativo (tener primicias, ser citado como fuente, influenciar la agenda) o por quienes proyectan transformarse en escritores e insertarse en la industria cultural.

L. Pagola (2009) observa que el énfasis en la autoría en los blogs parece estar en relación inversa con la implicación personal en los contenidos: “tanto más anónimo –detrás de un avatar o varios nicknames; cuanto más íntimo lo publicado”, dice.

Esta característica no se verifica en el corpus en estudio. Si bien los blogs personales que son firmados exclusivamente con un nickname tienden a postear contenidos más íntimos, a lo largo de las publicaciones hay un descubrirse de la identidad del autor, que provee informaciones y datos de sí mismo, su vida profesional, su familia y sus relaciones o que es descubierto o puesto en evidencia por lectores que son amigos o familiares y que comentan, llamándolo por su nombre o dando datos de su vida “real”.

A la inversa, en los blogs personales en los que los autores se presentan con nombre, apellido e incluso foto y que dan datos de su currículum o actividad profesional, lo íntimo también forma parte de lo que se publica. Así, una graduada de letras que se presenta como terapista de shiatsu e informa en la sección “acerca del autor” sobre su vida, su formación y profesión con nombre y apellido, combina el relato de sus actividades cotidianas, con poemas o relatos de ficción, posteos con información sobre shiatsu y sus estados de ánimo más íntimos, que dan cuenta, sobre todo, de sus relaciones amorosas y de toda una serie de detalles menores de su vida cotidiana.

En el caso de los blogs periodísticos, en general los autores se presentan a sí mismos y dan información sobre su actividad profesional. La identidad real, como bien marca Pagola, funciona aquí como un requisito para la credibilidad. Aunque, como argumenté en el Capítulo 3, en el caso de estos blogs el explorador de la interioridad es menos enfático que el testigo crítico de lo que acontece, no deja de aparecer en todos los casos: el avance del yo como criterio suficiente para la selección, jerarquización y tematización de las noticas abre la puerta para el darse a conocer en aspectos más íntimos.

Sin embargo, también existen en el corpus casos de blogs periodísticos en los que la única presentación del autor consiste en su nombre y apellido, pero no incluyen ninguna otra información sobre su identidad “real”. Es así que se encuentran múltiples combinaciones entre la presentación del autor y las narrativas del yo en los blogs.

Por otra parte, si la identidad del yo es de por sí un punto de sutura temporario (Hall 1996), el yo autor, a su vez narrador y personaje, parece perderse rápidamente en la estructura hipertextual.

Si vos participás en los blog y decís quiero darle hilo a mi pensamiento. ¿Cómo veo los últimos 20 blogs [en los] que posteé? Y los posteaste en diecisiete [blogs] diferentes, en momentos diferentes y no hay manera de hacerle sentido, y no hay manera… Uy, sí, posteé en el de no sé qué, me acuerdo que me había enganchado mucho con ese tema… ¿qué mierda había puesto? […] La primera ola de Internet, fue crear. La segunda fue encontrar, la tercera es compartir y [sobre] esta es la que yo digo: ¿cómo diablos le hago sentido, cómo lo ordeno, cómo le busco la vuelta? Porque te digo, a mí se me pierde. Lo digo como usuario, viste, se te pierde, te perdés… porque hay tanto… y tantos diferentes medios, y tantos diferentes formatos, que vos escribís en un lugar que te pone la ventanita para escribir. (G. Bort, entrevista personal).

La búsqueda de la construcción de sí para darse como imagen a través de los blogs (u otras publicaciones que habilitan la expresión de sí en Internet) entra en tensión con esta sensación de perderse, de deshacerse en múltiples fragmentos, y de no poder darle sentido a esos fragmentos. Ambas características están presentes en el corpus: además de publicar en sus propios blogs, todos los bloggers participan y comentan en otros blogs, páginas, tienen perfiles en Facebook y/o Twitter y algunos armaron fotologs durante el período estudiado. Recomponer o seguir sus múltiples rastros es una tarea casi imposible.

El modo en que los blogs concluyen se articula también con esta circulación y multiplicación en el laberinto hipertextual: los blogs del corpus que no continuaron actualizándose mucho más allá del período estudiado, han sido sencillamente abandonados. Quedan en la Web como el rastro dejado por el autor, como testimonio de ese sí mismo en la relación dialógica con sus lectores, pero sin que se haya puesto allí nada parecido a un punto final.

El flujo de Internet lleva a los autores hacia otros lugares, por lo que no hay un cierre, sólo una lenta invisibilización a partir de la falta de actualización del contenido, con la consecuente pérdida de posición en los resultados de los motores de búsqueda. Luego de un tiempo, los blogs que estuvieron alojados en servidores gratuitos y dejaron de actualizarse, son dados de baja del servidor por la empresa que lo administra y todos sus contenidos desaparecen.

Salvo que el autor se haya tomado el trabajo de guardar un registro del material publicado, o que el servidor conserve por alguna razón una copia de esas publicaciones en algún otro soporte, todo lo escrito hasta ese momento se esfumará y los enlaces que llegaban hasta allí quedarán “rotos”.

Lo mismo puede pasar en el caso de bloggers que utilizan versiones pagas de las plataformas de publicación (que habilitan más libertad de diseño, entre otras cosas): la falta de pago implica la desaparición del contenido. Así, las potencialidades de archivo de Internet se ven limitadas por las condiciones concretas en las que un sitio se publica[8].

Tampoco en todos los blogs hay un punto de partida. En quince de los blogs estudiados, el primer post, la publicación que abre la narración, no presenta al autor, ni explica un proyecto, ni busca probar el canal de comunicación saludando a sus hipotéticos lectores: estos primeros posts sencillamente “arrancan” con un contenido cualquiera, que puede ir de una noticia o crónica a una reflexión, recuerdo, relato o poema.

En este sentido, los blogs no proponen un “principio”. Algunos de ellos, además, continúan una publicación anterior: otro blog en otro servidor.

En los nueve blogs restantes, encontramos quienes hacen un pequeño acto de inauguración, anunciando el primer mensaje, presentándose y/o presentado el blog como proyecto de escritura, de periodismo, o de expresión. Este primer post establece, también, el canal de comunicación con los hipotéticos lectores, es un mensaje; lo que se escribe se cuenta a otros, a quienes se los supone, se les habla y se les ofrece un espacio.

Inaugurar el blog es pararse en el umbral entre lo personal y lo público y empezar a circular en la estructura hipertextual en un permanente encuentro con otros:

  • “Este es mi primer mensaje. Pienso que es como tirar una botella al mar…” (Nube de Agua).
  • “Tantos blogs que quise contar mi historia […] contar que se siente estar ‘del otro lado’ […] Trataré de ser constante” (La Ivys on wheels).
  • “Hoy inauguro mi primer blog […] Pero voy a encauzar mis ganas de escribir, sin joder a nadie ¿quién leerá esto?” (Soy lo que ves aca o el blog antes conocido como elnosoyloquedeberia).
  • “Hola, si, creo que debería hacer una presentación del blog o darles la bienvenida a los futuros y/o potenciales lectores…” (No arranca mi walkman).
  • “Hace como un mes que se me metió la idea de tener este propio blog. No tengo muy claro para qué ni porqué, lo único que se me ocurre es que me va a servir para hacer público todo lo que pienso” (Bien ahí).
  • “Hola! A ver si andan los comments” (Con Glamour).
  • “En este Blog abundarán las obviedades, las frases hechas y las palabras cursis, pero también tendrán lugar los sentimientos, algo que la mayoría parece, hemos tirado a la basura o guardado con timidez en un viejo cajón” (Capitana del espacio).
  • “Bueno se creó el blog nomás. Solo queda comentar a quien este interesado en que voy a publicar comentarios interesantes. Política, deportes y muchas cosas más en un blog que buscará, al menos, un poco de verdad” (2Papiros).
  • “Cuánto podré reflejar de cómo nos ven todos los que no sean argentinos y estén en Argentina, no puedo saberlo hoy. Pero sí intentaré retratar fielmente a aquellos que se decidan a integrarse por un mes o más a nuestras costumbres y modos de vida” (Aryentina).
  • “Al final, me decido a empezar el blog. […] Sin más vueltas, he aquí La Propaladora, un espacio para opinar, debatir, contar, describir y difundir los infinitos pensamientos” (La Propaladora).

Estructura hipertextual y tiempo puntillista

Así como la obra como algo acabado, cerrado, con principio y final se disuelve en la estructura hipertextual y entra en contradicción la figura del autor, que se construye y se da en circulación para en el mismo acto dispersarse, también la linealidad cronológica, que parecería constituir una característica definitoria del formato blog, es puesta en cuestión por el hipertexto a partir de una serie de elementos de navegación comunes a todos los blogs estudiados.

La narración, ya de por sí hecha de fragmentos, sin unidad temática ni estilística, adquiere, además, una temporalidad marcada por rupturas y discontinuidades sobre un presente continuo, el que se actualiza cada vez que un contenido multimedial se hace presencia en la pantalla. Esta presencia es, sin embargo, efímera: el contenido (que, por otra parte, está registrado magnéticamente en una computadora) se inscribe en la pantalla cuando es convocado para su visionado o lectura, para luego desaparecer.

A esta condición efímera propia del soporte digital, se le suma la tendencia a la actualización permanente de los sitios web y, particularmente, de los blogs. Como apuntan Cuesta y Zelcer, el crecimiento vertiginoso de las actualizaciones puede ser explicado en términos de un “encuentro fecundo” entre dos propiedades: la posibilidad de renovar el contenido de un sitio y de distribuir su información en tiempo real, habilitada por el dispositivo técnico, y la actualidad, en tanto objeto y tema construido por los medios de prensa y socialmente reconocido (2002, 5 y 6).

Al interior de los blogs, así como los posts o entradas que aparecen en orden cronológico inverso (lo último que se publica se ubica automáticamente primero en el orden tradicional de lectura) no necesariamente guardan continuidad temática o estilística, tampoco muestran una continuidad temporal. De este modo, la narración se desenvuelve como sucesión de eventos, incidentes, accidentes y episodios, característica propia de la temporalidad dominante en las sociedades de consumo: el tiempo puntillista (Mafesoli 2001, Bauman 2008).

Incluso siendo posible toda clase de saltos temporales en cualquier narrativa biográfica, su estructura canónica supone, finalmente, la reconstrucción de una vida: la marcación de un origen y el seguimiento de un derrotero vital. Esta vida se constituye en obra para luego entrar en circulación en los formatos tradicionales (en soporte papel o fílmico).

Las bitácoras online, sin embargo, no alcanzan una forma final para luego circular. La circulación es fragmentaria, la vida está siempre produciéndose y no hay tal cosa como una “obra” que se cierre, ni una lectura capaz de reconstruir esa vida como una totalidad.

Además, como vimos, los blogs no están por fuera de la lógica general de Internet: la del hipertexto y el multimedia. Así, la narratividad se apoya en múltiples materias de la expresión y, como parte constitutiva de su organización, un conjunto de enlaces permiten la navegación en varias direcciones dentro del blog y hacia fuera, hacia otros espacios en Internet, promoviendo un tipo de lectura no secuencial del contenido publicado.

En el corpus estudiado, se observa una serie de elementos de navegación que hacen estallar el sentido de linealidad cronológica. Como ya se dijo, es siempre el último post el que aparece en primer lugar en el orden de lectura de la pantalla[9].

De esta forma, aún una lectura que no “vagabundeara” por el laberinto hiperextual reconstruiría el relato en orden cronológico inverso: del presente al pasado. A este “desorden” básico en la lógica temporal, hay que sumarle las barras y menús de navegación, las etiquetas, el blogroll[10], y los enlaces dentro de los posts o de los comentarios, que ya de por sí actúan interrumpiendo el flujo narrativo lineal y suman otras voces a la voz del autor.

La navegación interna

Todos los blogs que integran el corpus presentan algún menú de navegación, típicamente en la columna lateral derecha o la izquierda, aunque en algunas ocasiones también hay barras superiores que organizan “secciones” dentro del weblog.

De este modo, la lectura puede ser hecha en secuencias diferentes a la propuesta por la cronología de la escritura. Los elementos más recurrentes en estos menús son (Ver Figura 1):

  • La lista de los últimos comentarios publicados en el blog, que enlazan hacia la entrada donde ese comentario fue publicado. El orden cronológico de los comentarios no necesariamente coincide con el de la publicación de los posts, por lo que esos enlaces derivan hacia cualquier punto de la cronología. También, en algunos casos, aparece la lista de los posts más comentados del blog.
  • El archivo, que organiza los contenidos por año y dentro del año, por mes, de manera que el lector puede saltar al punto cronológico que prefiera sin seguir ningún orden predeterminado.
  • Secciones, categorías o etiquetas (tags) que organizan el material temáticamente, sin consideración alguna de la fecha de publicación.
  • Buscador, a través del cual se accede al contenido relacionado con alguna palabra clave ingresada por el lector.

Figura 1. Captura de portada del blog Aryentina donde se indican distintos elementos de navegación.

 

La agrupación temática de los contenidos publicados se realiza a través de palabras claves asignadas a cada post. Pueden estar tanto al pie de la entrada, funcionando como señal o marca para leer más sobre un tema determinado, o listadas como parte del menú de navegación.

Este tipo de marcación temática puede tener varios niveles: categorías generales que se muestran como “secciones” en solapas o menús de navegación, categorías más específicas, denominadas como “categorías” y que tienen un cierto nivel de actualización y, por último, las “etiquetas” que muestran el máximo nivel de especificidad y se actualizan continuamente (ver Figura 2).

Figura 2. Ejemplo de etiqueta al pie de una entrada en el blog Bien ahí.

 

Más allá de que en algunos blogs periodísticos las secciones puedan coincidir con las tradicionales de un diario (Política, Sociedad, etc), y de que haya categorías que tienden a repetirse (Arte, Medios, Blogs, etc.), las etiquetas asignadas a cada post (la mayor parte de las veces, más de una por entrada), muestran un rasgo más personal y se van agregando nuevas a medida que el autor del blog lo considera necesario.

Algunos blogs utilizan generadores de “nubes de palabras” para mostrar las etiquetas o categorías, una representación visual en donde el tamaño es mayor para las palabras utilizadas con más frecuencia. (Ver Figura 3)

Así, por ejemplo, la lista del blog Axis Mundi incluye, además de los años, etiquetas como “afectos”, “almanaque”, “alumnos”, “arquitectura”, “animales”, “autorreferencias”, “barrios”, “canciones”, “cine”, “ciudades invisibles”, “cielos”, “dibujos”, “escuela”, “ficción”, “infábulas”, “juguetes”, “medios”, “muros”, “naturaleza”, “niños”, “objetos”, “papeles”, “pasatiempos”, “patrimonio”, “personajes”, “poemas” y “urbano”, entre los que más posts agrupan. Pero también hay etiquetas bajo las cuales encontramos un único post, como en el caso de “arroyos”, “carteles”, “cosquín”, “freaks”, “La-Falda”, “Miramar”, “pesca” o “puertas”, lo que muestra que la categorización de los posts está en constante modificación.

Figura 3. Nube de etiquetas en la columna lateral derecha del blog Sicrono.

La navegación externa

Los menús y barras de navegación también permiten la salida hacia otros sitios en Internet. Los enlaces de los blogs están configurados de manera que la página de llegada se abre en la misma ventana o pestaña del navegador en la que se encuentra el blog, por lo que éste es suplantado por la nueva página. Es por eso que hablo de una salida hacia otros sitios[11].

En este sentido se encontraron en el corpus enlaces hacia el perfil del autor alojado en redes sociales o en el servidor que provee la plataforma del blog, enlaces hacia directorios y comunidades de webloggers y enlacesnhacia sitios de medios e institucionales. (Ver Figuras 1 y 4)

Figura 4. Enlaces a otros sitios en la columna lateral derecha (portada del blog La octava vida)

 

Un elemento de navegación presente en casi la totalidad de los weblogs es el blogroll, una lista de enlaces hacia weblogs “amigos” o “recomendados”. Desde la aparición de los primeros blogs, los propios blogueros se han constituido en los principales lectores de estos medios. De este modo, los enlaces cruzados entre blogs constituyen redes vinculadas por afinidades, intereses o temáticas comunes.

Estas listas pueden contener sólo el nombre del blog recomendado, o actualizarse a partir del uso de sistemas de sindicación que permiten que en la lista se lea el título del último post del blog recomendado, junto con la información del momento en que se actualizó. En muchos casos también, se listan enlaces a sitios institucionales y de medios de comunicación.

Elementos hipertextuales insertados en el contenidos

Por último, en el contenido mismo de los posts se incluyen enlaces hacia otros sitios, blogs y contenidos varios en Internet, y hacia publicaciones anteriores del propio blog. De este modo, además de fragmentarse la lectura de la bitáctora como organización cronológica, también una entrada o post abre la deriva hacia otros sitios e interrumpe el relato, fragmentando el fragmento.

Pero, además, muchos artículos se constituyen como comentarios o simples reproducciones de otras publicaciones, a las que citan por medio de enlaces. Al respecto, Estalella (2005) describe a la práctica del weblogging como un género de escritura referencial, que establece jerarquizaciones temáticas a partir de la visibilidad que alcanzan determinados contenidos en este sistema de citas y referencias en red.

Esta característica se conecta con la función de “filtros” o “guías” de la Web que asumieron inicialmente los weblogs, función que se articula con un aprovechamiento específico de las posibilidades que abre la estructura hipertextual. Pero además, funda una cierta “ética blogger” relacionada con el compartir información y poner a disposición de otros los hallazgos, así como se ponen a disposición las propias creaciones.

En el corpus, este aprovechamiento de los hipervínculos para compartir hallazgos y guiar a los demás en el intrincado laberinto hipertextual atraviesa a todos los blogs, tanto personales como periodísticos, aunque es más intenso en el caso de los bloggers que se especializan –como periodistas o no– en temas tecnológicos. De todas maneras, todos tienen algo que compartir vinculado con su área de especialidad.

EBlog, especializado en medios y cibercultura, entre otros temas, todos los domingos recomienda “algunos de los artículos interesantes del fin de semana”, con títulos de las notas y links a los sitios de los diarios donde fueron publicados, sin comentarios de ninguna clase.

Algo parecido hace La Propaladora en algunos casos específicos, como cuando informa la noticia de la muerte de Alfonsín y agrega un listado con enlaces a sitios y diarios onlien argentinos y del exterior bajo el subtítulo “Lo que dicen los medios” (Murió Raúl Alfonsín, 31/09/2009, La Propaladora).

También se comparten contenidos audiovisuales y herramientas disponibles en la web[12]121:

Este sencillo corto de 44 segundos cuenta la vida de una persona. Fue creado por

Chris Milk, director de videos musicales.

(La vida, 24/08/2009, eBlog)

 

Me encantan estos mapas tipo líneas de tiempo para mostrar la evolución de

modelos tech. Hace unos años subí un poster, creado por el diseñador Tofslie, con

los modelos de Apple desde que en 1976 la manzana salió al mercado con la Apple I.

(La evolución de los celulares, 20/10/2009, eBlog)

 

Hay una página web que es esencial para todo aquel que busca tener temas del día a mano o por ejemplo para alguien que labure en las ediciones digitales de los diarios y entre en los primeros turnos como yo (7am a 14pm). El sitio se llama Maria Press y ya lo están usando muchísimos periodistas. La página en cuestión es útil, fácil de usar y tiene toda la info del día con los datos de contacto y lugares en donde se puede ampliar la información.

(Maria Press, 20/01/2009, 2Papiros)

 

La columna de opinión del “perro” Verbitsky en Página 12 de hoy es genial. En miles de cosas no estoy de acuerdo con sus opiniones, pero tengo que admitir que el humor político que utilizó para refutar declaraciones de De Angeli y Carrió me hicieron reir. Esto escribió el periodista: [se reproduce una parte]

(Vertbitsky me fascinó de nuevo, 27/01/2009, 2Papiros)

O también, el “guía” puede ofrecer un plus: reunir contenidos de fuentes contrapuestas, reconstruir debates, acercar al lector a fuentes primarias de información o a documentación de primera mano:

Un debate de lo más apasionante. Resulta que Horacio Verbitsky, periodista simpatizante del kirchnerismo, acusó en su columna de Página/12 al escritor y opositor Marcos Aguinis, diciendo que cobraba una jubilación de privilegio y que su familia usaba autos oficiales. Aguinis se calentó y le respondió desde Perfil. “Es evidente que suda odio y resentimiento. Por eso debe sentirse dichoso como escriba de Néstor Kirchner”, arremete el autor de El atroz encanto de ser argentino.

(Duelo de intelectuales, 27/07/2009, eBlog)

 

[…] Ian Shapira, del The Washington Post, está en medio del duelo por una forma de funcionamiento del campo mediático (sonaría más lindo abdicar ante el dominante “ecología de medios” o algo así) y siente bronca. Esto a pesar de que entiende algo de cómo funciona: comparte sus artículos en Facebook y en Twitter, para incorporarse a la conversación. Pero cae ante la tentación de una regulación de copywrigth que obture las posibilidades de un copiado y pegado plagiario por más que haya links que deriven a la noticia original.

Lo que desquició a Shapira y lo llevó a titular La muerte del periodismo fue que que el sitio de medios y cultura Gawker, de Nueva York, refritó su artículo sobre una gurú de la Generación Y para empresarios, tomando las frases más ridículas, pero citando y linkeando la nota original, Speaking to Generation Nexus. Entonces escribió sobre las amenazas que estos blogs y sitios ocasionan al, supongamos, verdadero periodismo y se puso como ejemplo: escribó un reportaje de 1.500 palabras con horas de trabajo contra apenas media hora de un tal Hamilton Nolan que lo comentó en Gawker. Y termina pidiéndole al sitio que le envíe al WashPost un cheque para participarlo de las ganancias que le origina dejándose citar.

Leyendo esta controversia, recordé el cuento Conducta en los velorios de Julio Cortázar, en la que una familia se dedica a destrozar los sepelios del barrio cuando descubren que hay algo de hipocresía o simulación en la ceremonia. Algo así hicieron en Gawker al ver la reacción de Shapira, ridiculizando el temor a de que sean los links de los blogs lo que maten el gran periodismo. Le respondieron que si alguien prefiere leer los blogs es porque en los grandes periódicos tal vez no se animan a decir lo que piensan o saben. Y que la intención de regular férreamente y de manera absurda el copywright es más peligroso que un blog.”

(Conducta en los velorios (del periodismo), 5/08/2009, Periodísimo!)

 

“¡Qué gusto este tipo de discusiones! Dos personas de la capacidad de Jorge Fernández Díaz y Rafael Bielsa, mantuvieron un ida y vuelta interesantísimo a través de dos columnas que aparecieron en La Nación. El 13 de enero, el responsable de ADN Cultura, escribió “El fin del falso progresismo”. Este lunes 26, Bielsa le respondió con otro texto: “La edad de la razón”. Se puede estar de acuerdo con uno. O con otro. O con ninguno. O con ambos. Pero vale la pena leerlos para pensar un país con menos pasión y más razón.

“El fin del falso progresismo”, por Jorge Fernández Díaz

“La edad de la razón”, por Rafael Bielsa”

(Discutir con altura, 28/01/2009, El armario)

Las redes de blogs que se van conformando a partir de los blogrolls, de los enlaces y de las recomendaciones, son las que configuran las distintas blogósferas. Los blogs se entraman, de esto modo, en la estructura hipertextual y se recomiendan unos a otros:

[…] Y como les decía, navegando por Internet descubrí un blog que se llama “Coaching Personal” de Mónica Arroyo ParraSantiago, Chile ­Psicóloga & Coach Ontológico -que está muy bueno […]

(Viernes “preguntero” jeje., 25/09/2009, La Ivys on wheels!)

 

Excelente post vi en el blog Fotocharlas. ¿Vieron que el gobierno de Macri metió plata a lo bobo para una “playa” en la Ciudad? Del hecho salió una nota en La Nación con una hermosa foto de chiquitos disfrutando la arena. Buenísimo.

Pero Guillermo Cantón, dueño del blog, después sacó otra foto. La de la gente que está en otra “playa”. Ah un dato, a la playa del Gobierno de la Ciudad sólo se llega en auto, a pata ni hablemos. A continuación las fotos y el contraste. La de la izquierda es afuera de la playa. La de la derecha, adentro: [publica las fotos]

(Las dos playas de Macri, 19/01/2009, 2Papiros)

 

Les paso diez blogs locales y de afuera que descubrí ultimamente y me gustaron mucho. La selección es arbitraria y no responde a ninguna temática en particular. Que los disfruten:

Aires de Autor

Natalio Blog

Transmedia

Adfreak

Inside Facebook

Geek Sugar

The Cool Hunter

Aeromental

Post Periodismo

Viajes libres

Yapa: El Tenedor Rosa

(Diez blogs, 10/03/2010, eBlog)

Establecidas estas redes de afinidad, los blogs intervienen en campañas que se desarrollan en la misma Web:

No sere muy lucida pero cuando alguien roba de la plata de los argentinos, sin asco, es un canalla. Como no tengo nada personal que agregar, solo pongo el link, para ver en que le parece bueno gastar la plata a Redrado.Te invito a ver el blog de mario

(Martin Redrado es un canalla., 17/01/2009, Soy lo que ves aca o el blog antes conocido como elnosoyloquedeberia)

 

No solemos adherir a casi ninguna campaña ecológica, pero esta nació desde un interesante blog y es bien simple: propone no usar bolsas plásticas. Los amigos Ernesto y María Noel de El Viaje de Odiseo se mandaron este video para difundir su campaña “No uso bolsas plásticas”. Los dibujos son de Clara Lagos y la música de Gustavo Loncharich. [Inserta video de campaña en YouTube, embebido)

Difundan!

(Campaña no uso bolsas plásticas, 24/08/2009, eBlog)

Puede observarse, entonces, en las narrativas que componen los blogs, una temporalidad marcada por rupturas y discontinuidades sobre un presente continuo, el que se actualiza cada vez que un contenido se hace presencia en la pantalla. En este sentido es que entiendo que las narrativas yoicas se constituyen en el modelo puntillista del tiempo (Maffesoli 2001), propio de las actuales sociedades de consumo.

Para Bauman, desde el punto de vista de cómo lo viven sus miembros, el tiempo en la “moderna sociedad líquida de consumidores” no es cíclico ni lineal, ya que está más marcado por las rupturas y lo intervalos que separan y establecen los vínculos entre los sucesivos bloques que por el contenido de los bloques en sí:

En este tipo de tiempo, cualquiera sea la lógica de continuidad o causalidad que conecte los sucesivos bloques, sólo puede ser intuida o conjeturada recién al final de la búsqueda retrospectiva en busca de orden e inteligibilidad, ya que por regla general esa lógica no figura entre los motivos que hacen que los protagonistas se muevan de un punto a otro (2008, 52).

Esta falta de cohesión entre los diversos bloques dan idea de un tiempo “roto” en una “multitud de instantes eterno”, cada uno cerrado sobre sí mismo. La metáfora del punto refiere a la idea de un punto anterior al espacio-tiempo, como aquel que precedió al big bang, origen del universo. En este sentido, la vida individual y social no es más que un “encadenamiento de presentes, una colección de instantes vividos con variada intensidad” (Maffesoli citado por Bauman 2008, 53).

No hay aquí lugar para la idea de progreso, porque cada punto-tiempo entraña la posibilidad de otro big bang “sin importar lo que haya sucedido en los anteriores” (ibíd., 53).

Se trata, entonces, de un tiempo aleatorio, abierto a la irrupción de lo nuevo y cúmulo de posibilidades que así como irrumpen, desaparecen. El sentido de la sucesión de esos momentos o instantes sólo puede ser armado por el que los vive de modo retrospectivo:

“La existencia de un ‘telos’, de un destino preseleccionado o predeterminado, sólo puede emerger retrospectivamente, mucho después de que la serie de ‘entidades por derecho propio’ haya seguido su curso. No hay modo de saber qué tipo de lógica, si la hubiera, coloca a esas ‘entidades’ en un orden determinado y no en otro” (ibíd., 56).

De esta manera, el tiempo puntillista es más prominente por su inconsistencia y su falta de cohesión que por sus elementos cohesivos y de continuidad. En lugar de un fluir del tiempo, nos encontramos frente a una “multitud de instantes eternos”, de “mónadas cerradas sobre sí mismas”, como sucesión de eventos, incidentes, accidentes, episodios, que se articula con la estructura fragmentada de las narrativas en los weblogs y, por extensión, en las redes del ciberespacio.

Porque, así como al interior de un blog la continuidad narrativa sólo está dada en la sucesión episódica que establece un recorrido de lectura en la deriva de los hipervínculos, puede llegarse a cualquier fragmento de esa narrativa desde un punto cualquiera de la red, por fuera del contexto del weblog, como respuesta de un buscador, como en enlace en otro sitio, como parte de un lista en un directorio temático, por medio de la sindicación que convierte a la bitácora en fuente de contenido para otro sitio, o desde un enlace publicado por el propio autor en las redes sociales en las que participa.

Esta dinámica de fragmentos siempre presentizados da como resultado todo tipo de lecturas anacrónicas o intervenciones descontextualizadas:

…y con los comments nos pasaban algunas cosas muy locas. Porque lo que pasaba con el blog era que había, además de los que nos leían siempre, tráfico que venía de los buscadores, que era otro tráfico totalmente distinto. De repente venía gente que buscaba riñón en el buscador y caía en un post donde hablábamos no se qué del riñón. Y de repente la gente empezaba a ofrecer riñones para la venta, y como había mucha gente que escribía sobre riñones en los comentarios, era un efecto de realimentación y multiplicación. […] También había otros casos donde por ejemplo, a veces escribíamos sobre cosas rosarinas [en El ciprés en el patio]. Por ejemplo Chelo hablaba de Pepe, Payaso y Ratón que eran unos personajes de la infancia de la televisión rosarina. Y en un momento alguien apareció y dijo: Hola, soy la hija de Pepe Payaso, qué lindo recuerdo tenés de mi padre! Y así, varios, de gente que cae por buscadores y en los comentarios pone cosas raras. (G. Bertossi, entrevista personal)

Entiendo, entonces, que los rasgos de los weblogs que encuentro como característicos en el corpus de análisis –la centralidad de la narrativa del sí mismo, la extimidad, la tensión entre la figura autor y la circulación hipertextual, los consumos culturales como temática privilegiada, el recurso de la postproducción, la autorreferencialidad, la fragmentación y la temporalidad de tipo puntillista– se entraman con procesos más amplios de mutaciones sociales y culturales; cambios que se evidencian como una estructura de sentimiento (Harvey 2008) que emerge en los tiempos contemporáneos.

La noción de estructura de sentimiento fue desarrollada por Williams (2009) para dar cuenta de una experiencia social que todavía se halla en proceso en el presente y que, a menudo, no es reconocida como social. De esta manera, Williams conceptualiza cambios que se vinculan con la conciencia práctica y que no pueden ser explicados totalmente por las formaciones fijas de lo social:

Suele haber una tensión entre la interpretación recibida y la experiencia práctica […] Sin embargo, la tensión es a menudo una inquietud, una presión, un desplazamiento, una latencia: el momento de comparación consciente que aún no ha llegado, que incluso ni siquiera está en camino (Williams 2009,172).

Para Williams, la conciencia práctica es casi siempre diferente de la conciencia oficial ya que es lo que “verdaderamente se está viviendo” y no sólo lo que se piensa de lo que se está viviendo:

…es un tipo de sentimiento y pensamiento efectivamente social, aunque cada uno de ellos en una fase embrionaria antes de convertirse en un intercambio plenamente articulado y definido. Por lo tanto, las relaciones que establece con lo que ya está articulado y definido son excepcionalmente complejas (ibíd., 173).

Estos procesos de cambio expresados como una estructura de sentimiento pueden ser observados en la historia de un idioma, en las costumbres, la vestimenta, la edificación y otras formas similares de la vida social, dice Williams, y es más un cambio general que un grupo de elecciones deliberadas.

La consecuencia de esta definición es que los cambios cualitativos específicos no son asumidos como epifenómenos de instituciones, formaciones y creencias modificadas, o simplemente como una evidencia secundaria de relaciones económicas y sociales modificadas entre las clases y dentro de ellas, ni tampoco como experiencia “personal” o como el “pequeño cambio” simplemente superficial o incidental de la sociedad, sino que se asumen desde el principio como experiencia social: se viven como conciencia práctica de tipo presente dentro de una continuidad viviente e interrelacionada.


  1. En el término hipertexto incluímos todo tipo de documentos, no solamente aquellos que utilizan la escritura, sino también imágenes, sonidos y datos, de tal forma que en esta noción de hipertexto está implícita la de hipermedia.
  2. Del autor o exterior (no del autor). Por ejemplo, comentario del editor.
  3. El tipo de relación que une un texto a otro texto que habla de él sin citarlo (convocarlo) e incluso sin nombrarlo. Por excelencia, la relación crítica es metatextual (Genette 1989).
  4. El intertexto remite a la relación de copresencia entre dos o más textos. Esencialmente, se trata de la presencia efectiva de un texto en otro (ibíd.).
  5. Aún así, la jerarquización de los elementos en las páginas que proponen los sitios web, así como las estrategias retóricas que despliegan, tienden a enfatizar o a señalar caminos preferentes de lectura. Entre otras estrategias retóricas, se destaca el uso del imperativo, “el modo verbal universalmente más breve” (Pasquali 2001) que intenta guiar a los usuarios a través del hipertexto con una serie de órdenes breves: hacé clic, entrá, mirá, escuchá, conocé, enterate, opiná, registrate, votá, leé, contestá, seguí… (Samela y Villafañe 2006). Aunque este uso está presente en los blogs, estos, sin embargo, tienden a abrir recorridos más que a guiarlos explícitamente.
  6. En el contexto de lo que Marcuse llama “cultura afirmativa”, característica de la época burguesa.
  7. En el sentido de unos pocos transmitiendo para muchos y centralizando los mensajes.
  8. Además de que esto nos recuerda la condición física de la virtualidad: la necesidad de un espacio (servidor) que preste lugar para el registro magnético de los datos, contra la idea de “infinito” que suele asociarse con el hiperespacio.
  9. Con la evolución de las plantillas de publicación, aparecieron otras formas de organización de los artículos, entre otros, como mosaico de imágenes, como portada de revista, etc. Esas posibilidades no se hicieron presentes hasta el final del período estudiado. De todas maneras, la organización cronológica inversa sigue siendo la base que estructura la posición de los mosaicos o de los artículos jerarquizados por tamaño, como en una revista.
  10. Lista de enlaces externos (hacia otras páginas webs), en la mayor parte de los casos incluida una columna lateral.
  11. También es posible configurar los links de manera que la nueva página se abra en una ventana aparte, estrategia que utilizaban los portales web para evitar la salida del lector o usuario del sitio. Sin embargo, esa opción no es utilizada por los blogs estudiados. Los navegadores, por otra parte, permiten abrir un enlace en ventana o pestaña aparte, de manera que la opción de tener varias páginas abiertas en simultáneo cae dentro de las decisiones de lectura que pueden tomar los usuarios de Internet.
  12. Como convención, en Internet los enlaces o links se indican mediante el subrayado y/o, muchas veces, por un color distintivo. En el caso de estos ejemplos, todas las palabras subrayadas son enlaces hacia otras páginas web internas o externas al blog.


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