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¿Producción de lana y ambiente? Un problema de investigación…

Esta investigación analiza los modos de construcción social de los problemas ambientales, a través de las interpretaciones y prácticas de los agentes sociales, las visiones científicas y las definiciones de las políticas públicas, como forma de las intervenciones del Estado.

El caso de estudio seleccionado comprende las regiones Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh) y Meseta Central, de la provincia de Chubut. Las tierras secas de estas zonas presentan un imbricado vínculo entre los procesos productivos y ambientales, entendiendo al ambiente como un conjunto de elementos y relaciones que incluyen desde las estrictamente naturales a las que tienen algún tipo de intervención o construcción social. Hace más de 100 años la ganadería ovina para la exportación de lanas es una de las principales actividades económicas de Chubut, siendo ésta protagonista de la ocupación del territorio y el poblamiento en la zona (Dumrauf, 1992; Aparicio, Crovetto y Ejarque, 2013). Sin embargo, la forma de producción extensiva adoptada desde los inicios implicó un uso intensivo de la naturaleza, principalmente de los forrajes, con la consecuente presión sobre el suelo (Galafassi, 2008). El deterioro ecológico alcanzó a más del 90% de sus suelos con un nivel medio-grave de desertificación (Proyecto de Prevención y Control de la Desertificación para el Desarrollo Sustentable de la Patagonia –PRODESAR-, Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria-INTA-, Sociedad Alemana para la Cooperación Técnica- GTZ-, 1997), siendo una de las causas por las cuales desde mediados del siglo XX se ha reducido el stock ganadero. Pero el sobrepastoreo generado por esa ganadería también es considerado una de las razones de la desertificación (PRODESAR, INTA-GTZ, 1997), mostrando la interrelación entre los procesos naturales y sociales. Según un estudio sobre la situación ambiental en la Argentina realizado por pedido de la Fundación Vida Silvestre Argentina en 2005, la degradación de los suelos era el tercer problema ambiental más importante según los chubutenses (Budani, Solari, Fidanza y Cattenberg, 2006).

En la última década, además de esta situación, se presentaron en la región de estudio otros dos procesos ecológicos, que son propios de los ecosistemas áridos: la sequía que abarcó desde 2006 a 2012 (que en algunas zonas aún perdura) y el depósito de las cenizas volcánicas del Complejo volcánico fisural Puyehue – Cordón Caulle (CVPCC) en 2011. La coexistencia de estos tres fenómenos agravó las dificultades para seguir sosteniendo las mismas formas de producción y trabajo en la ganadería ovina. Asimismo, esta coexistencia motivó las preguntas sobre si todos estos se constituían como problemas ambientales para la sociedad involucrada, o para ciertos grupos, para el Estado y para la ciencia, aun sabiendo que los daños de cada uno de ellos son de distintas magnitudes.

A partir del diagnóstico del deterioro de las tierras, se impulsó el tratamiento de la cuestión ambiental en la agenda pública de la región, tanto en la prensa como en la política, a través del desarrollo de diversos programas y planes. Sin embargo, pese a los desarrollos científicos y las políticas públicas, los problemas ambientales continúan sucediendo, el deterioro de las tierras se sostiene y la producción ganadera presenta una tendencia a la reducción de sus niveles de rentabilidad respecto a pasados momentos históricos.

En una primera etapa de esta investigación, consolidada en la tesis de Maestría en Investigación en Ciencias Sociales[1], se realizaron algunos avances sobre el tema de estudio, que fueron retomadas, resumidas y/o reconstruidas en este escrito, como parte de un mismo proceso investigativo pero que conserva sus propias reflexiones y problematizaciones. En primer lugar, entre los agentes sociales vinculados a la actividad ganadera ovina en las tierras secas chubutenses se identificaron tres problemas ambientales que modifican y son modificados por sus prácticas en la producción de lana: la desertificación, la sequía y el depósito de cenizas volcánicas. Cada uno de ellos fueron definidos de diversas maneras por los agentes sociales y, a diferencia de lo sucedido en algunas investigaciones antecedentes, tampoco fueron homogéneas las definiciones al interior de cada grupo. En segundo lugar, la diversidad de interpretaciones también presente en los técnicos mostró que “la ciencia” no tiene respuestas unívocas respecto a los problemas ambientales. Por último, los problemas ambientales suelen encontrarse “subsumidos” o “invisibilizados” frente a otros problemas que afectan la producción ovina y que confluyen en la idea de una “crisis productiva”. Frente a esta crisis, se identifican una heterogeneidad de respuestas en cuanto a la producción y el trabajo en la actividad ovino-lanar que coexisten en estas tierras secas.

Estos avances motivaron la reflexión sobre tres cuestiones: primero, que los problemas ambientales son construcciones sociales, no se definen del mismo modo entre los agentes sociales y no tienen los mismos efectos para todos ni se solucionan de la misma manera. Cabe aclarar que consideramos agentes sociales a aquellos actores relacionados con dicha actividad económica, con capacidad de agencia, reflexividad sobre su ambiente y racionalización sobre sus acciones. Por ello, se incluyen en este estudio, a quienes trabajan y producen en la ganadería, y también a funcionarios públicos y técnicos con ámbito de acción y/o investigación en la región. Segundo, que los modos de construcción de los problemas ambientales están condicionados por ciertas cuestiones estructurales o materiales, culturales y políticas. Por último, que en dicha construcción social se articulan también las visiones sobre los problemas ambientales de los modelos de ciencia vigentes en un determinado período y las actuaciones del Estado a través de las políticas públicas ambientales o para el sector económico lanero. Sin embargo, éstas no están exentas de disputas internas, al interior de cada campo, ni de tensiones, adecuaciones y/o contradicciones con los marcos macroeconómicos o políticos, así como de las propias interpretaciones que de ellos hacen los técnicos y funcionarios de cada campo y que trabajan en el terreno.

De esta manera, considerando las características de las tierras secas, de la ganadería ovina como la actividad económica dinamizadora de la zona y la coexistencia de distintos problemas ambientales, la investigación se guía entonces por cuatro preguntas- problemas: ¿cómo construyen los agentes sociales los problemas ambientales?, ¿cuáles son las dimensiones que se ponen en juego en sus interpretaciones y en sus prácticas?, ¿cuáles son las condiciones materiales, culturales y políticas que intervienen en su construcción?, ¿cómo intervienen y se articulan las visiones científicas y las definiciones oficiales desde el Estado en estas construcciones de los problemas ambientales y en su visibilidad o incorporación en la agenda pública?

Con estas preguntas e hipótesis como guía, el objetivo general de esta investigación es analizar y comprender los modos de construcción de los problemas ambientales en el contexto de regiones de tierras secas. Específicamente se busca:

  • Comprender las dimensiones que se presentan en las interpretaciones y prácticas de los agentes sociales que construyen determinados problemas ambientales en torno a la actividad ganadera ovina en regiones de tierras secas.
  • Identificar las condiciones materiales, culturales y políticas que intervienen en la construcción de los mencionados problemas.
  • Describir el rol de las ciencias y las políticas públicas en la construcción y visibilidad de los problemas ambientales.
  • Comprender las articulaciones entre las interpretaciones de los agentes sociales, las visiones científicas y políticas en la construcción social de los problemas ambientales y sus formas de enfrentarlos, combatirlos y/o mitigarlos.

A través de estos objetivos es que esta investigación pretende contribuir al conocimiento de las relaciones sociedad- naturaleza en las zonas áridas, las tierras secas de Argentina.

Las tierras secas de las comarcas Meseta Central y Valle Inferior del Río Chubut: el caso de estudio

La provincia del Chubut se encuentra ubicada en el sur de Argentina, entre los paralelos 42 y 46 de Latitud Sur, en la región conocida como Patagonia. Es una de las provincias con mayor superficie del país (224.686 km²), limitando al norte con Río Negro, al este con el Mar Argentino, al Sur con Santa Cruz y al Oeste con la República de Chile.

Chubut es una provincia rica en recursos obtenidos a partir de la naturaleza y su economía depende en gran medida de ellos. La principal actividad económica es indudablemente la explotación de hidrocarburos fósiles no renovables, como el petróleo y el gas butano. Su desarrollo se concentra en el sur del territorio provincial, siendo Comodoro Rivadavia el centro de la actividad. En la zona costera también se destaca la producción pesquera, con un parque de empresas e industrias del rubro en la localidad de Puerto Madryn. Por último, la agricultura y ganadería intensiva (principalmente bovina) se desarrolla en los valles irrigados (Sarmiento, VIRCH) o cercanos a la cordillera (comarca Andina o del paralelo 42). Se destacan en ellos la producción de frutas finas. Respecto a las actividades terciarias, la belleza de sus paisajes naturales también es motivo de la llegada del turismo, desde aproximadamente la década de 1960. La zona de Península Valdés y Puerto Madryn atraen por el avistaje de ballenas y otras especies de fauna natural autóctona; Gaiman y Trevelin por sus antecedentes y tradición galesa; y el área cordillerana por sus lagos, bosques y la posibilidad de desarrollo de deportes de aventura y extremos, tanto en la temporada estival como la invernal. Asimismo, en la actualidad, los servicios y la administración estatal son importantes generadores de empleo. Pero sin lugar a dudas, la actividad ganadera tiene un carácter histórico central y estructurador dentro de la economía regional patagónica (Duffy, 1989; Aparicio y Crovetto, 2009) y representa a uno de los cinco productos exportables principales de Chubut (Dirección General de Estadísticas y Censos Chubut, 2020).

Políticamente, esta provincia es una de más tardías en su consolidación institucional en el país: la provincialización se produjo recién en 1957, luego de ser Territorio Nacional desde 1884. En la actualidad está dividida en 15 departamentos. Su capital es Rawson (ubicada en la región costera, en el departamento homónimo), siendo Trelew, Puerto Madryn, Esquel y Comodoro Rivadavia las otras ciudades más importantes.

En cuanto a sus características biofísicas, el clima de la provincia se encuentra muy dominado por los vientos provenientes del Oeste. Los mismos son interceptados por la cordillera de los Andes, generando la descarga de la humedad en una estrecha franja del oeste provincial, donde se encuentran bosques subantárticos y estepas graminosas. El resto del territorio presenta características de aridez y semiaridez, provocada por niveles de precipitaciones menores a los 200 mm anuales. En la extensa superficie provincial se encuentran diferentes biomas, cuyas posibilidades productivas y susceptibilidad al deterioro varían según la combinación de factores como el clima, el relieve, la vegetación, la calidad y cantidad de recursos hídricos, entre otros (INTA-GTZ, 1997). De todas maneras, es posible distinguir dos grandes regiones:

  • La Patagonia Andina: de relieve montañoso, pero no continuo, sino conformado por cordones aislados, entre los cuales se intercalan valles anchos y bajos donde se encuentran ríos y lagos, que escurren tanto hacia el Atlántico como el Pacífico. Su clima es frío húmedo u oceánico y el bioma del bosque austral, que cubre las laderas de las mencionadas montañas.
  • La Patagonia Extraandina: se extiende desde los Andes hasta las costas. Esta región es principalmente de relieve mesetario, con diferentes estructuras alternadas que van desde las serranías aisladas, áreas deprimidas y valles fluviales. Las superficies llanas extensas son denominadas pampas, siendo una de las más conocidas la de Salamanca, en el norte de la provincia de Chubut. El área extraandina también incluye la zona costera, dominada por acantilados. Su clima es árido frío y el bioma del semidesierto[2].

A los fines de esta investigación, ha sido considerado un segmento dentro de la mencionada Patagonia Extraandina, que resulta homogéneo en cuanto a sus características biofísicas y climáticas y respecto a las actividades económicas que en él se desarrollan. El área seleccionada tiene una fuerte coincidencia con una zonificación productiva que se realizó en el año 2005, en el marco del programa de desarrollo provincial ¿De qué va a vivir mi pueblo?. Esta zonificación dividía el territorio chubutense en cuatro comarcas: de los Andes, Río Senguer- Golfo San José, Virch- Valdés y Meseta Central (Ilustración 1). De ellas, se seleccionaron las dos últimas para el área de estudio de esta investigación. Ellas comparten las características biofísicas que mencionamos anteriormente, así como la importancia de la actividad ganadera ovina para la obtención de lana. Concentran más del 52% de las explotaciones ganaderas ovinas de la provincia y el 57% del stock (INDEC, 2002), aunque la tendencia general es a la reducción de la actividad. Asimismo, la relevancia dada a la ganadería también fue expresada por los propios agentes sociales presentes en las mismas. En el programa ¿De qué va a vivir mi pueblo?, cada comarca eligió los ejes productivos principales a desarrollar, siendo en ambos casos seleccionados la ganadería ovina, mostrando el alto interés de los pobladores de esa región por mantener o seguir desarrollando dicha actividad económica, de larga tradición[3]

Ilustración 1: Mapa de Chubut – División Comarcal

mapa división comarcal

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos de la Provincia del Chubut

Estas regiones también muestran importantes signos de deterioro de sus suelos: según datos del PRODESAR, el 99% de la superficie de la comarca Virch-Valdés presenta grado grave o medio de desertificación y el 96% de la comarca de la Meseta Central. Estas zonas también fueron fuertemente afectadas por el último período de sequía y, la zona norte por la deposición de cenizas del volcán Puyehue, lo cual podría representar una base común para las ideas respecto a los cambios y problemas ecológicos- ambientales analizados en esta investigación.

De esta manera, se excluye: el sur provincial, donde en el uso del suelo es predominante la actividad petrolera, con un grado de deterioro del suelo mucho más avanzado con la formación de lenguas de erosión[4], barridos eólico[5] y dunas[6], y tiene una estructura de propiedad de la tierra más parecida a la de Santa Cruz (Salomone, Llanos, San Martín, Elissalde y Behr, 2008), lo que introduciría nuevas complejidades al problema de investigación. También se excluye la zona andina, que desarrolla otras actividades económicas (el turismo y la ganadería bovina, principalmente) y no se encuentra tan afectada por los problemas ambientales mencionados. En la zona costera resultan prioritarias la actividad pesquera y el turismo, mientras que en los valles (el más importante se ubica en la parte inferior del Río Chubut), se desarrollan producciones agrarias y ganadería bovina u ovina pero de engorde (finalizando el proceso de cría que se lleva a cabo en las zonas áridas).

Las áreas seleccionadas consideraron las regiones Meseta central[7] y VIRCh. Dentro de estas dos jurisdicciones, la investigación se concentra en los agentes que se desempeñan en las tierras secas. Éstas incluyen todas las tierras donde el clima es clasificado como seco, es decir, que se incluye el hiperárido, árido, semiárido y subhúmedo seco, según un índice de aridez que se utiliza por la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación (CNULD) (Abraham, Corso y Maccagno, 2011) y por diversos estudios y programas que han trabajado en la desertificación y la sequía en lugares similares a este caso de estudio.

La mirada y el enfoque de la investigación

El análisis de este caso de estudio pretende contribuir al conocimiento de las relaciones sociedad- naturaleza en las regiones áridas de nuestro país. Para intentar esbozar algunas respuestas a los interrogantes de esta investigación y considerando en el contexto de pluralismo teórico y metodológico dentro de las ciencias sociales y de los estudios sobre los problemas ambientales, se han articulado los aportes de diversas disciplinas y corrientes teóricas. Se enmarca en las preguntas de la sociología ambiental y el constructivismo social, que se cuestiona por la selección de los problemas ambientales dentro de un conjunto siempre amplio de problemas (Lezama, 2004), las luchas argumentativas que se producen para definirlos en la agenda pública (Hajer, 1995) y en la científica.

La Ecología Política, especialmente la vertiente latinoamericana, aportó reflexiones en distintos planos: su abordaje complejo, no dicotómico, de las cuestiones ambientales (que dan cuenta de la relación sociedad- naturaleza); su propuesta de análisis político de los procesos de apropiación y de definición de la naturaleza por parte de diferentes agentes sociales; su crítica al cientificismo de la Modernidad y la necesidad de incorporar los conocimientos populares o tradicionales dentro de los diagnósticos y en las soluciones a los problemas ambientales; y, por último, su planteo sobre la necesidad de historizar las bases naturales de las sociedades y realizar estudios situados sobre las relaciones sociedad naturaleza (Martín García, 2010).

Por su parte, la sociología rural contribuyó a la contextualización de los problemas actuales del agro argentino, así como sus tendencias hacia la integración de partes de la cadena productiva, la orientación a mercados exigentes y de calidad, que imponen sus propios estándares y mecanismos de control, las estrategias y proyectos de sustentabilidad ambiental y la definición y heterogeneización de los sujetos. En este sentido, también fueron claves la descripción del complejo textil lanero en la provincia de Chubut realizada por Paula Berenguer (2004) y otros estudios sobre la producción ganadera en Patagonia y su relación con la naturaleza (Aparicio, 2005; Salvia, 1987; Coronato, 2010; Berenguer, Arqueros y Freddi, 2002; Santander, 2010). En relación a estos antecedentes empíricos, también se incorporaron investigaciones realizadas en diferentes lugares del mundo sobre problemas ambientales en tierras secas, especialmente sobre los tres analizados en esta investigación (sequía, depósito de cenizas volcánicas y desertificación) y en relación con la ganadería ovina u otras actividades productivas agropecuarias.

Los estudios sobre las formas de intervención del Estado, como gran distribuidor de la apropiación de la naturaleza y delineador de macropolíticas (Alimonda, 2005) permitieron identificar tres dimensiones de abordaje de su relación con los problemas ambientales (la acción de la burocracia en tres niveles: nacional, regional y provincial; el sistema legal; y las políticas públicas). También considerar que, como un Estado autónomo pero enraizado, sostiene vínculos entre sus propios organismos y con otros agentes sociales y organizaciones. Estos últimos tienen diferentes capacidades para que sus puntos de vista sean implementados en las políticas públicas. Sobre las políticas públicas, se retoman distintas clasificaciones a fin de complejizar las formas en que el Estado interviene en la construcción de los problemas ambientales.

Por último, con aportes de la sociología de la ciencia, se han analizado el rol de las ciencias y los científicos en la definición, visibilidad y acciones respecto a los problemas ambientales, así como su relación con el Estado para trabajar en lo referido a estos problemas y a la ganadería ovina en la zona. El papel de los expertos resulta clave para el abordaje de estos temas (Cowan Ros y Nussbaumer, 2011; Oliveira, 2011).

De esta manera, la delimitación del problema de estudio abordado en la investigación junto con este enfoque teórico conceptual que articula los aportes de distintos campos de estudio, disciplinas y subdisciplinas, y los avances en el tema desarrollados en estudios antecedentes de diferentes regiones del mundo y del país (que son considerados en el próximo capítulo), definieron el enfoque metodológico con que se desarrolló el trabajo de campo y el análisis de la información construida.

El enfoque metodológico de la investigación y las técnicas

Considerando los fundamentos y perspectivas teóricas adoptadas, así como las hipótesis de trabajo esbozadas, esta investigación se enmarcó bajo el paradigma constructivista, el cual concibe a las realidades como construcciones múltiples, surgidas de la experiencia social, de prácticas discursivas complejas y que dependen en su forma y contenido de los grupos sociales e individuos que las generan y reproducen (Guba y Lincoln, 1994; Valles, 1999). Utilizado por la Ecología Política este paradigma permite el análisis de los discursos y sus significados de las distintas culturas, que intervienen en el desarrollo de las mismas o en las reinvenciones de la naturaleza. Sin embargo, esto no implica descartar la dimensión material que se encuentra presente en fenómenos como la desertificación, porque los discursos revelan posiciones materiales de los actores (Martínez Alier, 2004).

Asimismo, esta investigación es un estudio de caso, al centrarnos en el estudio holístico de los modos en que se produce la relación naturaleza-sociedad en las tierras secas de Chubut. Aunque el área seleccionada presenta particularidades relevantes que fundamentaron su selección, siguiendo la clasificación de Stake, se trata de un estudio de caso de tipo instrumental que busca comprender la relación entre los fenómenos ambientales y las decisiones de producción y trabajo en la actividad ovino-lanera chubutense, con la intención de que se constituya en base empírica para la generación de conceptos y teorías para comprender estas relaciones en otros lugares (Ying, 1984, citado en Andrade, 2005; Marradi, Archenti y Piovani, 2010).

Si bien los estudios de casos son generalmente multimétodos, la densidad de análisis de realidades complejas y dinámicas en las que se articulan procesos sociales y naturales (Abraham, Laurelli y Montaña, 2007) también puede ser alcanzada por investigaciones meramente cualitativas (Marradi, Archenti y Piovani, 2010), abordaje que se adoptó para esta investigación. Se trabajó con un diseño de la investigación emergente, es decir que se fueron tomando decisiones a lo largo de los diferentes momentos del proceso según la emergencia de cuestiones no previstas inicialmente resultado de los análisis preliminares que se fueron haciendo en base a los datos surgidos del campo (Valles, 1999).

Respecto a las técnicas, principalmente se realizaron entrevistas semiestructuradas y en profundidad, para captar las definiciones personales de la situación de cada individuo (Ruiz Olabuénaga, 1996), pero considerando que en esa presentación, los entrevistados tienden a incorporar y ejemplificar los valores esperados de su grupo de referencia (Alonso, 1998). A través de estas conversaciones abiertas, se buscó interpretar el contenido de las ideas de los diferentes agentes sociales relacionados con la producción primaria de la actividad lanera, sobre los fenómenos ambientales para ver cómo las mismas modifican y son modificadas por sus prácticas en la producción y el trabajo con la lana.

Una vez que fue definido el problema de investigación y el enfoque metodológico, se realizó la primera selección de los agentes sociales a entrevistar, la cual siguió la exhaustiva descripción de esta actividad productiva en Chubut realizada por Berenguer (2004) y se consideraron:

  • Productores primarios: fueron consideradas sus diferencias respecto al tamaño de sus majadas[8], la ubicación de sus campos y su participación en organizaciones de productores.
  • Trabajadores de la producción primaria: contratados de forma permanente, temporaria y transitoria, e inclusive dentro de cada tipo, las diferentes jerarquías y puestos.
  • Intermediarios: tanto en el ámbito de la comercialización y la industria (aquellos agentes comercializadores y/o industriales en contacto directo con la actividad primaria) como contratistas de servicios, principalmente quienes se encargan de proveer mano de obra temporal y transitoria para algunas labores culturales como la esquila.
  • Técnicos: especialistas en la producción de lana o en las cuestiones ambientales que se desempeñan tanto en el ámbito privado como público.
  • Funcionarios del Estado: pertenecientes a distintos organismos que tienen su radio de influencia en la zona y que cuentan entre sus funciones principales el desarrollo de políticas productivas o laborales para el sector lanero o actividades afines a los problemas ambientales.

Los contextos donde se seleccionaron a estos agentes corresponden a las distintas localidades y parajes del área en estudio: en la comarca del VIRCH, Dolavon, Rawson y Trelew; y en la Meseta Central, Blancuntre, Colan Conhué, Cushamen, Fofo Cahuel, Gan Gan, Gualjaina, Lagunita Salada, Paso de Indios y Paso del Sapo. Debido a las dinámicas propias de la movilidad y residencia, algunos casos también fueron ubicados en la zona cordillerana de Esquel y Trevelin.

La definición del número de entrevistas se realizó por medio de la saturación, es decir, cuando no se encuentre información significativa adicional en nuevas entrevistas (Marradi, Archenti y Piovani, 2010). En total fueron 40 entrevistas individuales entre 2010 y 2014 [9] y 11 entrevistas grupales a asociaciones de pequeños productores[10]. Cabe aclarar que en el caso de las asociaciones no se consideró que sus interpretaciones fueran necesariamente parte de una construcción común y consensuada por parte de toda la organización.

Con esta selección de agentes de ningún modo se pretendió una representatividad estadística de las poblaciones de estudio. Su “representatividad” radicó en la inclusión de todas las diversas configuraciones subjetivas posibles, perspectivas comunes y diferenciales fueron encontradas entre los fenómenos ambientales y la producción de lana. Se buscó explicitar los polos opuestos de significación (Serbia, 2007) y reflejar el problema de investigación con la mayor amplitud posible. Para poder captar la diversidad de configuraciones a través de discursos de agentes típicos, se utilizó un muestreo intencional (Marradi, Archenti y Piovani, 2010) aunque también fue de suma importancia la técnica bola de nieve. Mediante ésta, se fueron contactando a los “representantes” de los distintos grupos a través de las redes sociales de amigos, conocidos y familiares de algunos de los primeros entrevistados y de técnicos de organismos públicos. Estos últimos fueron clave para iniciar la bola de nieve debido a su conocimiento del área y de los sujetos de estudio (productores, asalariados e intermediarios) y también por la posibilidad que brindaron para que los informantes accedieran a la entrevista con menor desconfianza y reticencia.

Una vez realizadas las primeras entrevistas, se utilizaron los muestreos según propósitos o basados en criterios para seleccionar deliberadamente entrevistados que permitieran obtener cierto tipo de información (Maxwell, 1996). Estos muestreos fueron útiles para seleccionar a los últimos entrevistados, donde se fue al encuentro de informantes sobre cuestiones puntuales como algunas estrategias de calidad de la lana, el sostenimiento de modelos poco intensivos en el uso del capital en la producción y asalariados expertos con visiones complejas sobre los fenómenos ambientales.

La flexibilidad del diseño también se adoptó para las temáticas y dimensiones a abordar en la guía de entrevista (Marradi, Archenti y Piovani, 2010). Inicialmente las guías de pauta relevaron dimensiones como: las características del trabajo y la producción (historia personal de su participación en dicho trabajo o producción, tareas que realiza, momentos y formas); los vínculos entre diferentes agentes (duración, grados de formalidad, tipos de bienes, servicios e informaciones que se intercambian, tipo de retribuciones y pagos, asociatividad y trabajo conjunto); los problemas identificados en la producción lanera (tipos de problemas, formas de solución posibles y planificadas, medidas actuales) y las ideas sobre la desertificación (causas y consecuencias, duración y alcance del fenómeno, acciones realizadas y planificadas para mitigarlos/ prevenirlos, motivos para realizarlas o no realizarlas). Los avances en el campo llevaron a modificar parcialmente las guías para incluir a otros procesos ambientales, las estrategias de calidad de la lana (sus características, tipo de productores que las desarrollan, beneficios y costos, requerimientos legales y tecnológicos y la forma en que incorporan al ambiente en las mismas) y el vínculo con los organismos técnicos, capacitaciones, programas y conocimiento científico sobre los procesos del ambiente. En los últimos casos, se puso mayor énfasis en la inclusión de los roles del Estado, la ciencia y los técnicos en los problemas ambientales y la ganadería ovina. 

Las entrevistas fueron grabadas con un equipo digital para facilitar la desgrabación y procesamiento de la información. Si bien la utilización de grabadores puede resultar invasiva y reducir la espontaneidad de la conversación, se optó por ella para eliminar las interrupciones debido a la toma de notas y fomentar un diálogo más fluido (Marradi, Archenti y Piovani, 2010). La desgrabación estuvo a cargo de la tesista, en la cual se buscó el respeto de la textualidad de las conversaciones, así como la inclusión de los silencios, las pausas y las entonaciones de los enunciados. Los encuentros que no pudieron ser grabados por falta de autorización de los entrevistados fueron registrados por medio de notas durante y a posteriori del encuentro. En estos cuadernos de campo, se registraron no sólo las impresiones de los encuentros, sino también otros datos e ideas que fueron surgiendo como parte del proceso de investigación.

 Para el análisis se utilizó el programa ATLAS.ti versión 5.0, donde se fue trabajando con códigos y categorías conceptuales que se habían definido en la etapa de planificación y también con aquellas que fueron emergiendo con la lectura de las transcripciones. Este programa informático permite la lectura de citas correspondientes al mismo código sin descontextualizar la información y poder acceder con facilidad a la transcripción completa para corroborar el sentido de la cita o profundizar el análisis. Siguiendo algunos principios de la teoría fundamentada, se fueron comparando los fragmentos de las entrevistas, construyendo categorías propias de los discursos de los agentes y sus dimensiones para ir generando proposiciones e hipótesis sobre las relaciones entre las mismas. Paralelamente se fueron tomando notas de análisis e interpretación para considerar en el momento de la escritura de esta tesis. Este proceso buscó realizar una intervención analítica no reduccionista de la narrativa de los agentes, contemplando lo enunciado y la forma de la enunciación, ya que en ella se muestra la lógica interna así como las posiciones de los sujetos construidas en dicho relato (Arfuch, 2002). El criterio de validación fue la crítica interna (ausencia de contradicciones a lo largo del discurso).

Complementariamente, en aquellos casos en que las entrevistas se localizaron en ámbitos de producción o trabajo con la lana, se recurrió a la observación (participante y no participante). Estas técnicas contribuyeron tanto a reconstruir el escenario simbólico y la cotidianeidad del trabajo (Busso, 2007) y la producción, así como para contextualizar los discursos obtenidos a través de las entrevistas (Coulon, 1987). Un esquema básico de las dimensiones en que se focalizaron las observaciones, que fueron las características de los establecimientos en cuanto a la disponibilidad y tipo de infraestructuras, personal y maquinaria o tecnología que se encontraba en el establecimiento y de las condiciones del ambiente, se encuentra en el Anexo nº1. Las observaciones se realizaron con conocimiento por parte de los observados del rol de la investigadora y la información obtenida fue registrada en cuadernos de campo y fueron analizados junto con las entrevistas.

Si bien la estrategia metodológica fue principalmente cualitativa y basada en fuentes primarias, la utilización de fuentes secundarias resultó importante para complementar datos obtenidos en campo y contextualizar parte de la información y del problema de investigación. En primer lugar, se realizó un relevamiento de periódicos locales o provinciales durante el período de estudio. Los diarios relevados fueron El Oeste, El Chubut y Madryn y para los antecedentes históricos, Esquel

Otra técnica complementaria fue el análisis de documentos de proyectos, planes, programas, informes oficiales, leyes nacionales y provinciales y textos de páginas web institucionales acerca de la desertificación y de la producción ovino-lanar de diferentes organismos. Este análisis fue una estrategia metodológica (Valles, 1999) utilizada para complementar la perspectiva de los técnicos de organismos públicos respecto al problema de estudio, así como para rastrear sus conceptos y discursos en los relatos y las prácticas de los entrevistados. Como con las entrevistas, se clasificó el contenido fundamental de cada documento y se desarrolló la indización para sostener las ideas más representativas, para luego dar paso al análisis.

Por último, para la caracterización demográfica de la población de estudio y de la estructura de la producción ovino- lanar en la región, se utilizaron diversas fuentes estadísticas: del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las ediciones 1991, 2001 y 2010[11] del Censo Nacional de Población, Hogares y Vivienda (CNPHyV), los Censos Nacionales Agropecuarios (CNA) de 1988 y 2002[12], las Encuestas Nacionales Agropecuarias (1991-2005), y los informes finales de zafra del programa PROLANA (2001-2011). Cabe mencionar que ninguna de estas encuestas o censos recaba información sobre cuestiones ambientales o las ideas de los agentes sociales sobre ellas. Asimismo, muestran serias dificultades para relevar las características del mercado de trabajo asociado a la producción lanera (Aguilera, Crovetto y Ejarque, 2015).

Los análisis e interpretaciones de esta información proveniente de fuentes estadísticas fueron combinados con los datos primarios, buscando fortalecer la validez de la información obtenida por el método principal adoptado (Bericat, 1998).

A través de la articulación de las distintas fuentes, para cada tema desarrollado, se hicieron dos lecturas: por un lado, las construcciones discursivas y las formas en que se dan en las prácticas sociales; y por el otro, las perspectivas actuales, teniendo en cuenta los antecedentes históricos que influyen en su construcción. Así se considera que las regularidades históricas condicionan las interpretaciones que se ponen en juego en las prácticas, materiales y simbólicas. La reconstrucción de la historia ambiental en Chubut desde la ganadería ovina supone, por lo menos, dos desafíos. Por un lado, realizar un abordaje longitudinal de esta relación ambiental que no se encuentra muy desarrollado en esta región. Por otro lado, la historiografía chubutense recién en los últimos años ha cobrado un nuevo impulso, con trabajos y tesis basadas en novedosas fuentes documentales y, en algunos casos, planteando críticas revisionistas a algunos procesos y momentos de su pasado. Esto ha abierto un proceso de (re)elaboración y de discusión en el que todavía hay períodos, regiones o procesos menos estudiados. Frente a estas situaciones, se utilizaron tanto investigaciones específicas de la provincia como otras que abordaron la Patagonia en general o alguna jurisdicción de la región[13].

El recorrido propuesto

El problema de investigación planteado probablemente podría haberse desarrollado en diferentes caminos, pero considerando el enfoque teórico y metodológico adoptado, el siguiente es el recorrido propuesto. El primer capítulo presenta un análisis reflexivo de diferentes autores, escuelas y/o corrientes de las ciencias sociales que abordaron la relación sociedad-naturaleza, desde los enfoques dicotómicos elaborados a partir de la Modernidad hasta los actuales estudios (socio) ambientales que se proponen como una superación de la dicotomía. El actual pluralismo teórico- metodológico habilita la integración de aportes de la sociología ambiental y de estudios y autores de otras ciencias sociales y humanas, para elaborar las herramientas teóricas y componer una mirada que permite analizar la construcción de la naturaleza y de los procesos ambientales, pero sin descuidar las condiciones materiales, históricas y simbólicas en que dichas construcciones suceden por parte de los agentes sociales.

El segundo capítulo caracteriza la situación actual de la producción ovina chubutense y los agentes sociales involucrados para reconstruir su trayectoria histórica y evidenciar la “situación de encrucijada” actual que se plantea por el espacio restringido para la colocación del producto, pero con una demanda centrada y exigente por lanas finas y una tendencia hacia la valoración de la ética y “sustentabilidad” detrás de la producción. La situación de “crisis” de la actividad lanera, que incluye la identificación de los problemas ambientales, estaría impulsando una mayor heterogeneidad de prácticas en la producción y en el trabajo de la lana. Esta situación es intensificada cuando se incorporan las interpretaciones respecto a los problemas ambientales.

El capítulo 3 busca comprender las interpretaciones y prácticas de los agentes sociales de la actividad ganadera sobre los problemas ambientales. Para ello, se reconstruyen antecedentes históricos de estas interpretaciones en distintas etapas de la ganadería ovina, de la ocupación del territorio y de la apropiación de la naturaleza, donde su persistencia (aunque con nuevas aristas) permite sostener la existencia de un lenguaje de valoración productivista en esta región de tierras secas. El análisis de las interpretaciones y prácticas actuales en torno a los problemas ambientales vigentes (desertificación, sequía y depósito de cenizas volcánicas) evidencia, primero, que las interpretaciones sobre los problemas ambientales no necesariamente se corresponden con cada uno de los agentes sociales y existen similitudes entre miembros de diferentes grupos. Segundo, que conviven interpretaciones hegemónicas sobre cada problema, con otras que las cuestionan pero no logran predominar en el discurso público. Así, los problemas ambientales se construyen socialmente en función de ciertas dimensiones, que incluyen determinadas concepciones sobre qué son la naturaleza, el tiempo, el espacio y la capacidad de agencia social. Estas construcciones están condicionadas por el acceso a capitales materiales y culturales que influyen tanto en el plano discursivo como en las prácticas, especialmente al reconocer las posibilidades para adoptar ciertas acciones en el ámbito de la producción y el trabajo.

El cuarto capítulo indaga sobre los distintos paradigmas y enfoques científicos que se han utilizado en la región para analizar los problemas ambientales ligados a la ganadería ovina. Considerando estos marcos de pensamiento, se analizan las investigaciones científicas que se llevaron a cabo en la región, donde se exponen el carácter hegemónico y no neutral de algunos paradigmas científicos que estaban en línea con ciertos modelos de desarrollo o macroeconómicos. Sin embargo, en todos los períodos fueron cuestionadas por otras perspectivas, marginales en el discurso y en la práctica, que muestran los diferenciales de poder en la difusión y promoción de enfoques científicos. Asimismo, al no ser la ciencia un campo uniforme, las interpretaciones de los investigadores y los profesionales o técnicos tienen sobre los problemas ambientales no siempre coinciden con las visiones hegemónicas de los principales centros de investigación en la temática ni con las definiciones que suelen traducirse en las políticas públicas.

El quinto capítulo identifica los modos en que el Estado participó en la definición de los problemas ambientales y en las soluciones propuestas. Al igual que la ciencia, el Estado ha intervenido de distintas formas a lo largo de la historia en la forma de apropiación, uso y división del territorio en la provincia. En la última etapa, el Estado ha cobrado mayor visibilidad como regulador y sostenedor de la actividad lanera, intentando también contribuir a poner fin al avance de la desertificación y mitigar los efectos de la sequía y el depósito de cenizas. Así, el Estado es la voz “oficial” sobre la definición de la crisis productiva, de los problemas ambientales y de los vínculos entre esos procesos. Su intervención a través de las políticas públicas, mediante programas para el sostenimiento de la producción ovina, el financiamiento de investigaciones sobre los problemas ambientales y la acción de los técnicos de organismos gubernamentales en tareas de extensión muestran esa determinada definición oficial, la cual se presenta como hegemónica e incuestionable. Sin embargo, al incorporar los propios discursos de los funcionarios, planificadores y ejecutores de las políticas, se evidencia que dichas definiciones son (re)interpretadas de distintas maneras, y son dichas (re)interpretaciones las que se transmiten a productores y trabajadores. Inclusive, desde los mismos organismos que plantean esas visiones dominantes, se encuentran artículos y políticas que contradicen dichas definiciones de los problemas ambientales.

El último apartado sintetiza los principales hallazgos de la investigación. Enfatiza en los modos de articulación entre las interpretaciones y las prácticas de los agentes sociales sobre los problemas ambientales y las formas de combatirlos, mitigarlos o remediarlos en las prácticas de la ganadería ovina, así como en la consideración de los roles que tienen la ciencia y la política en esa construcción social.


  1. La tesis “Problemas ambientales y su relación con las prácticas productivas y de trabajo en la ganadería ovina de las tierras secas chubutenses” corresponde al programa de Maestría en Investigación en Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Fue defendida con calificación “Sobresaliente con recomendación de publicación”, el 26 de noviembre de 2013.
  2. Esta caracterización actual no siempre fue así: “en épocas geológicas anteriores al Terciario, cuando los Andes aún no se habían levantado (hace alrededor de 11 millones de años) crecían palmeras y habitaban cocodrilos en el actual territorio patagónico” (Soriano y Paruelo, 1990: 44)
  3. Otro ejemplo de esta importancia se ve en un hecho simbólico, donde más de la mitad de los escudos de municipios, comunas rurales y comisiones de fomento de la provincia tienen algún símbolo referido a la actividad lanera: Comodoro Rivadavia, Rawson, Sarmiento, Cholila, El Maitén, Gobernador Costa, José de San Martín, Río Mayo, Tecka, Trevelin, Gualjaina, Paso de Indios, Aldea Apeleg, Aldea Beleiro, Aldea Epulef, Buen Pasto, Colan Conhue, Cushamen, Dr. Ricardo Rojas, Facundo, Gastre, Lago Blanco, Lagunita Salada, Los Altares y Paso del Sapo.
  4. Una lengua de erosión es una formación arenosa de gran tamaño (50 a 800 metros de ancho por cientos de metros a varios kilómetros de largo) y una altura similar a la vegetación natural. Avanza desde el oeste a este.
  5. Un barrido eólico es una formación arenosa originada en lagos, ríos, arroyos, que por acción del viento se desplaza sobre la vegetación, formando algunos montículos a su alrededor pero sin llegar a cubrirla.
  6. Una duna es una formación arenosa de origen continental o marítimo, que puede alcanzar un tamaño similar de la lengua de erosión pero con mayor altura y menor ritmo de desplazamiento.
  7. La Comarca Meseta Central es la única con un estatuto jurídico (Chubut, 2005).
  8. Majada es el término que define el tamaño, la cantidad de animales ovinos que posee un productor o establecimiento ganadero.
  9. Estos viajes de campo fueron realizados en el marco de los proyectos: PIP 112-200801-02070 “Mercados de trabajo estacionales agropecuarios y desplazamientos territoriales. ¿Circuitos migratorios estables o asentamientos definitivos?”, dirigido por Roberto Benencia; UBACyT S058 “Trabajos, trabajadores agropecuarios y calidad de vida” y CS0625 “Los Trabajadores agropecuarios transitorios ¿Mercados de trabajo Migrantes o locales?”, dirigidos por Susana Aparicio.
  10. Estas entrevistas se realizaron en el marco de un diagnóstico participativo cualitativo de organizaciones de pequeños productores participantes de un programa de desarrollo rural, el cual fue dirigido por Susana Aparicio y financiado por PRODERPA Chubut.
  11. De la última edición del censo se utilizaron los datos publicados en la página oficial, que comprenden sólo algunas variables seleccionadas. Respecto a las variables no publicadas (por ejemplo, las referidas al trabajo), se consideraron los resultados del Censo 2001, con las pertinentes aclaraciones al respecto.
  12. Los resultados definitivos del CNA de 2008 no habían sido publicados al momento de la tesis y ahora solo se mencionarán aquellas tendencias que sean relevantes de lo observado en el de 2018.
  13. Cuando se utilicen estos últimos dos casos, se aclarará su alcance geográfico y/o las diferencias o similitudes posibles con el caso chubutense.


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