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7 La reivindicación epistémica

Una vez cumplida la tarea de clarificar las nociones de significado subjetivo y objetivo en el nivel de la esfera del yo solitario, en el nivel de la comprensión intersubjetiva dando lugar, de este modo, a una ontología del mundo de la vida superadora del dualismo entre subjetivismo y objetivismo y entre las vivencias a priori y las empíricas en el nivel de la experiencia pre-científica, Schutz retomará el problema central de la formación de conceptos en las ciencias sociales. ¿Cómo es posible resolver el problema de las ciencias de contexto subjetivo de significado, las cuales deben constituir un contexto objetivo de significado? ¿Cómo se entiende la distinción entre el significado subjetivo y el objetivo en las ciencias sociales, siendo que son esos conceptos los que constituyen, a juicio de Schutz, los conceptos básicos de la sociología comprensiva? Fundamentalmente, Schutz retoma su fin principal, es decir, la cuestión del enfoque científico adecuado de la comprensión del yo del Otro, problema crucial para cada una de las ciencias sociales.[1]

Para Schutz, “todo el problema de las ciencias sociales y sus categorías ha sido tratado en la esfera pre-científica”, es decir, en el mundo de la vida. De esta forma, sostiene que “el análisis del mundo social de los contemporáneos contesta en parte esa pregunta.” (SASW, 406-407). La tesis acerca de las regiones del mundo social trata en su mayor parte de los cambios sufridos por el establecimiento del significado, la interpretación de significado, el contexto motivacional y la perspectiva de la comprensión en esos mundos o sectores. Esa tesis posee consecuencias epistemológicas y metodológicas:

El contraste radical establecido entre la comprensión de los asociados y contemporáneos de una persona, por una parte, y la construcción de tipos ideales a partir de ella, por otra, esclarecerá la diferencia entre vida significativa (sinnhaftes Leben) en el mundo social e interpretación significativa (sinnhafte Deutung) de esa vida mediante las ciencias sociales (SASW, 95).

En lo que sigue daremos cuenta del modo en que Schutz pone en evidencia la necesidad de abarcar el mundo social con el método de los tipos ideales. Luego, estableceremos la distinción entre los tipos ideales empleados por el actor en la vida cotidiana y los tipos ideales construidos por el científico social. Schutz pretende poner en evidencia los problemas derivados del reemplazo de los primeros por los segundos, operación que aparecía como problemática para la tradición austríaca y también para Weber. Por último, en un tercer momento, Schutz menciona la posibilidad de construcción de tipos ideales tanto a priori como empíricos. Con esta diferenciación se hace claro, en primer lugar, el intento de dar respuesta a los problemas de la escuela austríaca con relación al carácter a priori de sus conceptos. De esta forma, así como lo hicimos en el nivel de la ontología del mundo de la vida, demostraremos que, contra la interpretación dominante, en el nivel de la reflexión científica también aparece una articulación entre subjetivismo–objetivismo y apriorismo–empirismo y una superación de esos dualismos. Esa superación se concreta a partir del propósito de articulación del mundo de la vida respecto de la reflexión científica, proyecto al que denominaremos “reivindicación epistémica” del mundo de la vida.[2] La clave de tal articulación está en la noción de tipo ideal.

1. El análisis schutziano de los tipos ideales y la articulación mundo de la vida–ciencia

1.1. Los tipos ideales de los actores sociales

La comprensión intersubjetiva asume distintas formas dependiendo de las diferentes esferas del mundo social. En una primera etapa es importante mostrar la forma en que el conocimiento de cada una de esas regiones extrae su derecho original de la tesis general del yo del Otro, es decir, de la simultaneidad o la casi simultaneidad de la conciencia del yo del otro con la mía propia. Además, si bien para Schutz la antítesis entre significado subjetivo y objetivo es un caso de oposición polar, es “tan solo una formulación típico-ideal de principios heurísticos de la interpretación de significado.” (SASW, 272). Esto se pone en evidencia en su análisis de las regiones del mundo social pues entre la comprensión del significado subjetivo y la del significado objetivo hay una serie de etapas intermedias basadas en el hecho de que el mundo social tiene su propia estructura única.

Con el objeto de analizar el conocimiento que el yo tiene de los Otros, Schutz presenta una teoría general de la estructura del mundo social, la que se enuncia como el objeto propio de las ciencias sociales. La presentación de esa tesis fundamental, como fue dicho más arriba, posee importantes consecuencias epistemológicas y metodológicas: el hecho de que el mundo de los contemporáneos y el de los predecesores puedan únicamente aprehenderse de una manera típico ideal, anticipa los tipos ideales de los científicos sociales.[3] Veamos el modo en el que los tipos ideales son construidos en las distintas regiones del mundo social.

Las regiones del mundo social se construyen a partir de distintos posicionamientos espacio-temporales del yo respecto de los Otros.[4] Cada una de sus esferas o regiones es a la vez una manera de percibir y de comprender las vivencias de Otros. Esa percepción puede ir desde la experiencia social directa a la indirecta. En primer lugar, puede hablarse del dominio de la realidad social directamente vivenciada, a la que se está anclado por la comunidad espacio-temporal. Pero también existen otras regiones sociales. Schutz menciona el mundo social de los contemporáneos, que coexiste con el yo y es simultáneo a su duración. Y denomina “congéneres” a los otros yoes del mundo de la realidad social directamente vivenciada, y “contemporáneos” a los otros yoes del mundo de los contemporáneos. A los congéneres el yo los vivencia directamente, mientras que a los contemporáneos, los capta a partir de inferencias sobre la base de la evidencia directa de vivencias típicas que, se da por sentado, estos deben tener.[5]

Por otra parte, tanto en el dominio de la realidad social directamente vivenciada como en el mundo de los contemporáneos se puede ser a la vez observador y actor. Además de estos mundos, también el yo puede conocer un mundo social que le preexistió. Respecto de este mundo social de predecesores o historia, el yo puede unicamente ser un observador y no un actor. Por último, menciona un mundo que existirá aún cuando el yo no exista, el mundo de los sucesores. Es este un mundo que solo se puede captar vagamente, pero nunca vivenciar de forma directa.

El hecho de que la relación cara a cara pueda ocurrir en diversos grados de concreción, desde la forma más íntima y más intensa, hasta la más periférica y fugaz, señala la posibilidad de transición de la experiencia social directa a la indirecta. Esa transición sigue, en términos de Schutz, un espectro de vivacidad decreciente. Decrece tanto el número de percepciones que tengo de la otra persona así como un estrechamiento de las perspectivas dentro de las cuales la considero. Se da una progresión desde el mundo de la realidad social inmediatamente vivenciada hasta el mundo de los contemporáneos, el que se presenta para Schutz, como una estructura de tipos ideales. El contemporáneo es alguien de quien el yo sabe que coexiste con él en el tiempo, pero a quien no puede vivenciar en forma inmediata. Por consiguiente, esa clase de conocimiento es siempre indirecto e impersonal. El contemporáneo solo es indirectamente accesible y sus vivencias solamente pueden conocerse en forma de tipos generales de vivencias. Puede aprehenderse al contemporáneo mediante un concepto o tipo fijado, que deriva de la experiencia directa, que ahora se mantiene invariable. Cuando el yo está orientado hacia un Tú en la situación cara a cara, aprehende las vivencias de la otra persona dentro de su ubicación en la corriente de la conciencia del Otro. Las aprehende dentro de un contexto subjetivo de significado, como las vivencias únicas de una persona en particular. Todo esto está ausente en la experiencia social indirecta, donde el yo no está consciente del flujo progresivo de la experiencia del Otro. Por lo tanto, el conocimiento del contemporáneo es inferencial y discursivo y se encuentra en un contexto objetivo de significado. Ese conocimiento se constituye a partir de un tipo personal ideal. El yo supone que hay “algunas personas” (tipo personal ideal) que “hacen esas cosas” (tipo de curso de acción). En este proceso el contemporáneo se vuelve anónimo. Sin embargo, el uso de tipos ideales no se limita al mundo de los contemporáneos, sino que también se lo puede encontrar en la aprehensión del mundo de los predecesores. Además, puesto que los tipos ideales son esquemas interpretativos del mundo social en general, se convierten en parte de nuestro repositorio de conocimiento acerca de ese mundo.

La constitución del esquema interpretativo típico-ideal es el proceso en el cual un momento de una vivencia sale de su ámbito y, luego, por medio de una síntesis de reconocimiento, se congela en un “tipo ideal” sólido y firme. En el proceso de comprender una determinada realización por vía de un tipo ideal, el intérprete debe partir de sus propias percepciones del acto manifiesto de alguien. Su meta consiste en descubrir el “motivo-para” o el “motivo-porque” detrás de ese acto. Lo hace por medio de la interpretación del acto dentro de un contexto objetivo de significado, en el sentido de que se asigna el mismo motivo a cualquier acto que produce en forma repetida el mismo fin mediante los mismos medios (SASW, 349). Se postula ese motivo como constante para el acto, prescindiendo de quién realiza ese acto o cuáles son sus vivencias en ese momento. La técnica de construcción de tipos personales ideales consiste en postular personas típicas que puedan ser motivadas por el tipo de curso de acción previamente definido. A juicio de Schutz, cuanto más anónimo es el tipo personal ideal aplicado, tanto más grande es el uso que se hace de contextos objetivos de significado en lugar de contextos subjetivos. Cuanto más anónimo es mi partícipe, menos directa y personal es la relación y más conceptualizados deben ser mis tratos con él.

1.2. Los tipos ideales del científico social

El análisis de las distintas regiones del mundo social adelanta, como decíamos, la solución del problema planteado inicialmente por Schutz y permite la articulación entre el mundo social y el mundo de la reflexión científica. En la vida cotidiana los contextos subjetivos de significado pueden abarcarse en construcciones objetivantes y anonimizantes con la ayuda de los tipos personales ideales y los tipos de curso de acción. Y, puesto que la ciencia comienza dando por sentado el mundo social, solo puede abarcarlo con el método de los tipos ideales.[6] De este modo, el mundo social solo es pre-dado a cada ciencia social de forma indirecta y nunca con la inmediatez de la intencionalidad viviente:

Puesto que lo que le es temáticamente pre-dado a la sociología y a todas las otras ciencias sociales es la realidad social indirectamente vivenciada (nunca la realidad social inmediata), una realidad social solo puede ser aprehendida en la relación-ellos y por lo tanto típicamente, se sigue que aunque la ciencia social trate de la acción de un solo individuo, debe hacerlo en función de tipos (SASW, 411).

Se hace entonces evidente la necesidad de abarcar el mundo social con el método de los tipos ideales. De este modo, la ciencia social al ser experiencia tipificante, constituye un contexto objetivo de significado cuyo objeto consiste en contextos subjetivos de significado. Se hace clara aquí la preocupación schutziana por articular los contextos de significados subjetivos de la vida cotidiana respecto de los contextos de significados objetivos propios de la indagación científica.

Sin embargo, Schutz pone en evidencia el peligro que implica la confusión de los tipos ideales de los actores concretos con los tipos ideales del propio científico social. En las ciencias sociales, en contraste con lo que sucede en el mundo de la vida, las leyes de formación de tipos sufren modificaciones. En el mundo de la experiencia social directa siempre hay una diferencia radical entre participación y observación. Esa diferencia desaparece cuando entramos en el mundo de los contemporáneos. En ese mundo, ya sea que seamos participantes u observadores, siempre tratamos con tipos ideales. No obstante, el tipo ideal de un observador en el mundo de los contemporáneos difiere del tipo ideal de un participante en ese mismo mundo. El tipo ideal varía con los intereses de la persona que lo construye. El propósito consiste siempre en visualizar un contexto objetivo de significado que es captado como contexto subjetivo de significado de alguien.

La observación de la conducta social de Otro implica el riesgo de que el observador sustituya ingenuamente los tipos ideales que se encuentran en la mente de su sujeto por los suyos propios. El peligro llega a ser agudo cuando el observador piensa que la persona observada es un “caso” de tal o cual tipo de conducta abstractamente definido: “Aquí no solo puede el observador utilizar el tipo ideal erróneo para comprender la conducta de su sujeto, sino que quizás no llegue nunca a descubrir su error, porque no se enfrenta a su sujeto como persona real.” (SASW, 374). Vemos que en este punto aparece nuevamente la problemática austríaca y las consecuencias derivadas de fundamentar las categorías objetivas a partir de la introspección dejando de lado el significado subjetivo de los actores concretos. Del mismo modo, Schutz plantea esta problemática en la obra Weber y en la de Parsons. En los tres casos, si bien su objeto de indagación lo constituyen las acciones subjetivas, la construcción de categorías objetivas acordes a ese objeto implica un “olvido” o una desconexión respecto de los sujetos reales en el mundo social. La consecuencia de esto es la omisión del mundo de la vida en el ámbito de la reflexión científica.

En el marco de esos problemas, y en base a su ontología, Schutz sostiene que la observación social debe desarrollarse como una construcción típico-ideal de segundo orden. La sociología comprensiva debe construir tipos personales ideales para actores sociales que sean compatibles con los construidos por estos últimos. Este debe ser su postulado básico. El mismo es significativo desde el punto de vista de cualquier ciencia social empírica que incluya la observación indirecta. El procedimiento científico schutziano no consiste en descubrir o describir esas tipificaciones que los actores particulares emplean efectivamente en determinadas ocasiones, sino en reemplazar las tipificaciones que los actores reales utilizan, por tipos ideales utilizados por el investigador, de acuerdo a ciertas premisas básicas.[7]

En este contexto, las leyes de formación de tipos ideales sufren una serie de modificaciones en las ciencias sociales, dada la ausencia de experiencia social directa por parte del científico. Sus tipos ideales deben ser no solo compatibles con las conclusiones establecidas de todas las ciencias, sino que tienen que explicar en términos motivacionales las experiencias subjetivas mismas que abarcan. Pero Schutz sostiene que el sociólogo no es libre para formular tipos ideales de cursos de acción y tipos personales de forma arbitraria, sino que debe ajustarse a los requerimientos de adecuación causal y de significado. De este modo, Schutz toma prestados de Weber los términos “adecuación causal” y “adecuación de significado”, y los redefine dentro del contexto de su propio abordaje.

Si bien todas las ciencias sociales son contextos objetivos de significado de contextos subjetivos de significado (SASW, 429. Nuestro énfasis), Schutz deja en claro que el conocimiento científico del mundo social es indirecto. Por consiguiente, las ciencias sociales pueden comprender a las personas en su vida social cotidiana, no como una persona individual viviente, con una conciencia única, sino como un tipo ideal personal sin duración ni espontaneidad. A este tipo ideal solo se le asignan las vivencias conscientes que se requieren para acompañar a los motivos ya formalmente postulados, para eso se debe recurrir constantemente al conocimiento pre-dado del mundo social y del mundo en general. En vista de que las ciencias sociales nunca se enfrentan con personas reales, sino con tipos personales ideales, el significado subjetivo cambia con la transición de la experiencia social directa a la indirecta. En el proceso de construcción ideal-típica, los contextos subjetivos de significado que pueden vivenciarse directamente, son reemplazados en forma sucesiva por una serie de contextos objetivos de significado, de forma gradual. Únicamente este proceso le da una dimensión de objetividad al significado del actor. Además, según esta metodología, deben construirse esos tipos de forma tal de satisfacer los requisitos de adecuación causal y de significado. Esto significa la compatibilidad entre los motivos postulados con los tipos ideales construidos por el investigador. Aquí es posible retomar la crítica al supuesto dualismo schutziano entre el mundo de la vida, el mundo experiencial, por un lado, y la reflexión científica, por el otro, o –en términos de una teoría del conocimiento– entre el conocimiento de los actores y el conocimiento científico. Fundamentalmente, aquello que salvaguarda la continuidad del conocimiento de sentido común y el científico, es el postulado de la adecuación y su apelación a explicar la acción sin contradecir las experiencias de los actores en el mundo social. De modo que el objetivo de asegurar la compatibilidad entre los tipos ideales de los actores y los tipos ideales de la ciencia se convierte en un requisito indispensable para evitar la pérdida de ese mundo de sentido.

2. Schutz y el apriorismo de la escuela austríaca: la articulación apriorismo–empirismo

Como mostramos, la teoría pura de la economía es apriorística. Ella trata de explicar las categorías formales de la acción y la decisión, las que son previas a cualquier experiencia. Schutz compartía con von Mises el intento de búsqueda de a prioris, pero “en un sentido diferente” (Eberle, 2009: 499). Schutz cuestionó el carácter a priori de las proposiciones de la praxeología, por considerarlo meramente hipotético. En este sentido, se separa de la concepción apriorística miseana y propone un apriorismo de tipo husserliano.

En efecto, en el marco de las discusiones del seminario de von Mises, Schutz plantea una crítica al principio de la utilidad marginal que, a su criterio, es el regulador de la formación de conceptos en economía.[8] Ese principio es para von Mises un “principio regulativo” de la formación correcta de tipos. Sin embargo, sostiene, debe tenerse en cuenta que “estamos tratando con una sección específica que se extrae de la totalidad de la conducta humana”. Al establecer cursos típicos para el establecimiento de metas, para la determinación de los correspondientes motivos, pero también al circunscribir las relaciones típicas entre sistemas de metas y sistemas intermedios, la teoría de la utilidad marginal ofrece principios regulativos para la formación de todos los tipos los cuales, se supone, delimitan el ámbito de las descripciones creadas de ese modo. En consecuencia, el principio de utilidad marginal alcanza un carácter universal a partir de la delimitación de ámbitos teóricos de la vida social:

El rol fundamental del principio de utilidad marginal consiste en servir como regulador para la formación de sus conceptos y, en tanto principio de definición, para la delimitación de su ámbito temático. Esto explica por qué las proposiciones de la economía política reclaman ser “proposiciones válidas siempre y en cualquier lugar” (CPIV, 102).

Para Schutz la validez universal atribuida a tales proposiciones se da en el sentido de que ellas no son una expresión de lo que ocurre en tanto regla, sino de lo que ocurrirá siempre y necesariamente. Esto significa que, delimitado el ámbito teórico por el principio de la utilidad marginal, este no será abandonado. Eso no es más que la consecuencia de universalidad de principio de utilidad marginal para el ámbito de invariancia definido por él: “Las leyes de la economía política poseen universalidad y objetividad en el mismo sentido en que las leyes de la física son ‘universalmente válidas’ –pero solo dentro de sus ámbitos de invariancia establecidos. Ambos tipos poseen un carácter hipotético.” (CPIV, 103. Nuestro énfasis).

Esta afirmación contradice el apriorismo propuesto por von Mises, quien insiste en que las leyes de la economía política poseen un carácter a priori. A juicio de Schutz “sería mejor evitar el término ‘apriorístico’.” (CPIV, 103). Las proposiciones fijadas dentro de ciertos ámbitos por la definición de invariancia no son de ninguna forma proposiciones apriorísticas. En este sentido, es necesario remarcar una distinción entre la noción de a priori schutziana y la propuesta por von Mises. Schutz está de acuerdo con von Mises en que la teoría social debe buscar a prioris. Pero, siguiendo a Husserl, propone una concepción distinta de la de von Mises.[9] Los a priori no pueden formularse en forma de proposiciones, tales como leyes y principios, sino que deben buscarse en un nivel más fundamental, principalmente en los rasgos constitutivos del mundo de la vida. Estos conforman las construcciones de primer orden, la base y el punto de referencia de cualquier construcción de segundo orden de las ciencias sociales. Como mostramos, esos aprioris –punto de partida del análisis fenomenológico– fueron esclarecidos en el nivel de la ontología del mundo, tal como fue descrita en el apartado precedente. Sin embargo, como fue aclarado, no hay proposiciones con relación a los contenidos de esos rasgos formales; esos contenidos pueden variar en diferentes contextos sociales, culturales e históricos y deben ser explorados empíricamente.

Como sostuvimos anteriormente, aparecía en von Mises un abandono del mundo de la vida como fundamento de la teoría económica. Schutz deja en claro que los modelos conceptuales propuestos por la escuela austríaca se constituyen como abstracciones que parten del mundo social. Esto se manifiesta en la observación de que no hay acto económico sin hacer referencia a un actor económico.[10] De este modo, el principio de utilidad marginal es pensado como un principio regulativo para la construcción de tipos ideales. A partir de ese principio, el economista construye tipos ideales como si todos los actores hubiesen orientado sus planes de vida y sus actividades hacia el fin principal de realizar la mayor utilidad al mínimo costo. Al dispersar totalmente la utilidad marginal del mundo de la vida, en lugar de limitarlo a un principio de definición del abordaje teórico de la economía en relación con ese mundo, “Mises efectivamente confunde la teoría económica con el mundo de la vida.” (Barber, 2004: 57). En este sentido:

El gran logro de Schutz en ese contexto es un ‘análisis descriptivo de la economía’ que aclara aquello que hacen los economistas. La mayor parte de ellos, incluido Mises, pasan por alto el fundamento en el mundo de la vida (lifeworldly ground) de la teoría económica (Eberle, 2009: 505).

De esta forma puede sintetizarse la “reivindicación epistémica del mundo de la vida”, esto es, su carácter fundante en relación con todas las ciencias sociales, es la clave para superar los problemas epistemológicos y metodológicos. Schutz tiene en mente esa reivindicación no solo con relación a la escuela austríaca, sino también en su evaluación de las obras de Weber y de Parsons:

El principal concepto que Schutz introduce a las ciencias sociales es el de mundo de la vida (Lebenswelt). El análisis schutziano de las estructuras del mundo de la vida puede ser visto como una de las contribuciones más importantes a la teoría sociológica general (Endress, 2005b: 1-2).

3. Tipos ideales a priori y tipos ideales empíricos

La distinción entre tipos ideales a priori y empíricos planteada por Schutz, permite subrayar su interés en dar respuesta a los problemas de la escuela austríaca con relación al carácter problemático de sus conceptos. En el marco de esas reflexiones se hace claro el intento de superación del dualismo apriorismo–empirismo. Los a priori no pueden formularse en forma de proposiciones, tales como leyes y principios, sino que deben buscarse en un nivel más fundamental, principalmente en los rasgos constitutivos del mundo de la vida.[11] Estos conforman las construcciones de primer orden, la base y el punto de referencia de cualquier construcción de segundo orden de las ciencias sociales.

A fin de superar las limitaciones del esquema miseano, Schutz adaptó la metodología weberiana de los tipos ideales de forma tal de hacerla encuadrar en el marco austríaco, en particular tratando de hacer compatible su propia reformulación de la noción de tipo ideal weberiana con el conocimiento universalmente válido anterior a toda experiencia (a priori). Esto lo hace respondiendo a una objeción:

Se dirá que la existencia de las así llamadas ciencias sociales que construyen leyes (o nomotéticas) contradice nuestra afirmación de que todas las ciencias sociales son por naturaleza constructoras de tipos […] Estas ciencias sociales constructoras de leyes, se dirá, son capaces de proveernos de conocimiento universalmente válido anterior a toda experiencia […] La escuela austríaca de la utilidad marginal […] pretende disponer de una ciencia teórica exacta cuyos principios son universalmente válidos para todas las situaciones en que ocurre la actividad económica (SASW, 431).

Veamos el argumento que utiliza Schutz para adaptar su propia reformulación de la noción de tipo ideal weberiano al conocimiento universalmente válido anterior a toda experiencia (a priori) propuesto por la escuela austríaca, a fin de resolver la crisis de fundamentación que esta atravesaba. Como veremos, ese intento se basa en una fundamentación fenomenológica.[12]

Schutz retoma la obra de von Mises por considerarlo como el defensor más significativo del carácter puro a priori de la economía. Para ello parte de la crítica de von Mises contra Weber, acerca del problema del contraste entre ciencia social teórica e histórica. Para von Mises la economía es una parte de la sociología. En este sentido, los conceptos de la economía no poseen el carácter lógico de los tipos ideales, pues esos conceptos no pueden descubrirse empíricamente en ningún lugar de la realidad en su forma conceptual pura. Los conceptos no pertenecen al dominio de la realidad, sino al del pensamiento.

Sin embargo, según la reformulación schutziana:

Los tipos ideales se construyen postulando ciertos motivos como fijos e invariables dentro del ámbito de variación de la autointerpretación efectiva en que el yo interpreta su propia acción a medida que actúa. Esa postulación de ciertos motivos invariables se remonta a la “experiencia” previa. Pero esa experiencia no es la experiencia del empirismo, sino que es el encuentro pre-predicativo inmediato que tenemos con cualquier objeto de la intuición. Por lo tanto, el tipo ideal puede derivarse de muchas clases de “experiencia”’ y por medio de más de una clase de proceso constitutivo. Pueden construirse tanto tipo ideales empíricos o eidéticos. Con la palabra empírico queremos significar “derivado de los sentidos”, y con eidético designamos los tipos ideales “derivados de la introvisión esencial” (SASW, 433).

A fin de justificar esa distinción entre tipos ideales empíricos o eidéticos Schutz nos remite, en una nota al pie, al capítulo I del libro Ideas I de Husserl. Según Husserl, las ciencias empíricas son ciencias de “hechos” y los actos de conocimiento que les sirven de fundamento sientan esos hechos como existentes en el espacio y en el tiempo. Sin embargo, la misma cosa real puede ser considerada desde el punto de vista de su esencia peculiar, lo que implica su existencia igualmente bajo cualquier lugar y cualquier forma. Por otra parte, el ser individual es contingente. En el sentido de esa contingencia que equivale a la facticidad, se encierra el estar correlativamente referida a una necesidad. Esa necesidad quiere decir necesidad esencial y, por lo tanto, se refiere a una universalidad esencial. Husserl plantea la tesis de que “al sentido de todo lo contingente es inherente tener precisamente una esencia y, por tanto, un eidos que hay que aprehender en su pureza, y este eidos se halla sujeto a verdades esenciales de diverso grado de universalidad.” (Husserl, 1949 [1913]: 19).

El tipo ideal weberiano, reformulado a partir de consideraciones fenomenológicas, puede proveer no solo conceptos empíricos, sino también conceptos a priori. De este modo, Schutz desarrolla conceptos teóricos que, en el nivel más general, son universalmente válidos a priori, como requería la concepción austríaca de la teoría:

Por lo tanto, nuestra propia teoría de los tipos ideales abarca los conceptos y proposiciones de las ciencias sociales teóricas, incluidos los de la economía pura. En efecto, aún los ejemplos citados por Mises, son tipos ideales en el sentido que damos nosotros a la expresión (SASW, 433).

A partir de estas ideas, Schutz responde a la objeción que constituyó su punto de partida, es posible dar cuenta de la aplicabilidad del tipo ideal a las ciencias constructoras de leyes y en consecuencia de proveer un conocimiento universalmente válido a priori. Siguiendo el principio de la adecuación de significado, el modo de construcción puede ser la generalización o la formalización exhaustiva del material[13] que ya ha sido postulado como fijo e invariable. Esa formalización y generalización es lo que da validez universal a los tipos ideales:

La formalización y la generalización son procesos de abstracción que pueden ser utilizados de forma independiente o conjunta. La formalización elimina la dimensión referencial; el contenido material se vuelve indeterminado con el objeto de exponer la estructura formal de una proposición o un sistema de proposiciones. Esto es lo que ocurre en la metamatemática, cuando la consistencia de un sistema axiomático es testeada a partir de un formalismo. La generalización es la subsunción progresiva de un contenido más específico por uno más amplio, el que incluye al primero, como en la progresión de especie a género (durazno a fruta a materia orgánica). El proceso reverso de especificación es posible del mismo modo. Éste culmina en la cosa individual concreta, la que comparte esas propiedades (Citado en Prendergast, 1986: 19).

Según Prendergast, Schutz sustituye la intuición directa de la escuela austríaca por la teoría husserliana de la generalización y la formalización a fin de reformular los tipos ideales weberianos. En este sentido, las esencias reales son reemplazadas por principios heurísticos de gran generalidad ubicados en la cima de la cadena deductiva.[14]

En suma, los tipos ideales pueden ir de la excesiva concreción al anonimato total a partir de los procesos de formalización y generalización. La descripción puede ser empírica o eidética y el grado de anonimato de los constructos ideales utilizados en cada ciencia social, determinarán su actitud respecto del contexto de subjetivo de significado de que ella trata. Eso definirá el grado de anonimato de los constructos ideales utilizados por cada disciplina y permitirá a Schutz superar el dualismo apriorismo–empirismo en el nivel de la reflexión científica.

De este modo, para satisfacer el requerimiento de la escuela austríaca de validez universal a priori, la construcción de la teoría y la formación de conceptos en las ciencias sociales no puede detenerse en los tipos personales ideales y en los tipos de curso de acción derivados de los materiales concretos. En su lugar, la inmediatez de los tipos ideales teóricos constituye la base para el desarrollo de conceptos más abstractos o, en términos schutzianos, de conceptos más anónimos. Esos tipos ideales más anónimos proveen el marco para formular tipos personales ideales y tipos de curso de acción a fin de interpretar fenómenos particulares. Además, de acuerdo con la perspectiva austríaca, Schutz sostuvo que se requiere el nivel más alto de anonimato de esos tipos ideales teóricos. Como sostuvimos, su desafío se vinculaba a que la apelación al esencialismo aristotélico de las primeras generaciones de la escuela era insostenible. Su solución consistió en cambiar las bases de la reivindicación de la validez a priori, desde un concepto aristotélico de los rasgos esenciales de un objeto, a una noción husserliana de los rasgos esenciales que constituyen el modo en que se puede pensar acerca de un objeto (Prendergast, 1986; Wilson, 2005). A partir del proceso de formalización y generalización, Schutz se mueve desde los tipos ideales menos anónimos a los más anónimos, el resultado es una jerarquía de tipos ideales teóricos de anonimidad creciente. Las diferentes disciplinas pueden ubicarse a lo largo de ese continuo: “Ciencia social teórica e histórica se reconcilian.” (Prendergast, 1986: 18).[15] Y, de ese modo, resulta infundada la acusación del “eclipse” de la reflexión histórica en su obra.

En base a la distinción de tipos ideales, Schutz elabora una clasificación de las ciencias sociales:

Como principio de clasificación deberíamos presentar, ante todo, el grado de anonimato de los constructos ideales utilizados en cada ciencia social, es decir, la actitud fundamental de cada ciencia respecto del contexto subjetivo de significado de que ella trata. Las ciencias sociales se dividen en dos clases. Primero, pueden ser las teorías puras de la forma del mundo social, que se ocupan de la constitución de las relaciones y pautas sociales, de las objetividades-acto y de los artefactos, en los procesos conscientes de los individuos que viven en el mundo social, aprehendiendo todas estas cosas por medio de un procedimiento puramente descriptivo. Sin embargo, las ciencias sociales también pueden tomar como tema el contenido ontológicoreal del mundo social como ya constituido y estudiar las relaciones y pautas en sí-mismas, los actos y artefactos históricos o sociales dados como objetos independientes de las vivencias en que se han constituido (SASW, 438).

Con todo esto, es claro el intento de fundamentación de las ciencias sociales presente en el proyecto schutziano, es decir, se hace evidente el intento de comprensión del sentido que ellas tienen y el intento de análisis de la adecuación de los métodos empleados. La realización de esa fundamentación tiene como uno de sus capítulos más importantes el estudio de las características generales del mundo social, así como los modos en que se dan los seres que pertenecen a él, es decir, la formulación de una ontología del mundo de la vida. Esa ontología, desarrollada por Schutz, no pretende sustituir a las ciencias sociales, sino que se constituye en parte integral y fundamento ellas.

En el nivel de la ontología del mundo de la vida, los conceptos de significado subjetivo y objetivo juegan un rol central y, del mismo modo, se constituyen en los conceptos básicos de la sociología comprensiva. Sin embargo, esos conceptos derivan su validez de las estructuras a priori de la conciencia. Esas estructuras a priori pueden asumir contenidos más o menos concretos y constituyen el objeto de la investigación empírica.

En relación con estas reflexiones, tanto en el nivel ontológico como en el epistemológico se da un continuum entre el significado subjetivo y el objetivo. En el mundo de la vida cotidiana –lo que para la tradición hegemónica representa una “antítesis”– se presenta, para Schutz, como un continuum que se pone en evidencia en el análisis de las regiones del mundo social. Las distintas regiones del mundo social ponen de manifiesto la existencia de una serie de etapas intermedias entre la comprensión del significado subjetivo y la del significado objetivo. El hecho de que la relación cara a cara pueda ocurrir en diversos grados de concreción, desde la forma más íntima y más intensa, hasta la más periférica y fugaz, señala la posibilidad de transición de la experiencia social directa a la indirecta. De este modo, cuanto más anónimo es el tipo personal ideal aplicado, tanto más grande es el uso que se hace de contextos objetivos de significado en lugar de contextos subjetivos. Por su parte, en tanto conceptos básicos de la sociología comprensiva, los tipos ideales pueden ir de la excesiva concreción al anonimato total a partir de los procesos de formalización y generalización. La descripción puede ser empírica o eidética y el grado de anonimato de los constructos ideales utilizados en cada ciencia social, determinarán su actitud respecto del contexto de subjetivo de significado de que ella trata. Pueden tomar como tema el individuo o lo típico; pueden realizarse en situaciones concretas de la vida cotidiana o con un alto grado de generalidad.

Por su parte, de la misma manera en la que se planteó en el nivel de los rasgos del mundo de la vida, en el nivel de la reflexión científica es claro el intento schutziano de articulación entre apriorismo y empirismo así como entre subjetivismo y objetivismo, no solo en su concepción de los tipos ideales a priori y empíricos, sino también en su clasificación de las ciencias sociales en teorías puras de la forma y ciencias del contenido ontológicoreal.

Es de esta forma que es posible definir el planteo de Schutz a partir de la noción de “reivindicación epistémica” del mundo de la vida. Como mencionamos, esa reivindicación se dirige a un área problemática previamente dominada por paradigmas ya establecidos y, repentinamente, establece y reclama una perspectiva distinta. En este sentido, la nueva perspectiva establecida por Schutz consiste en la incorporación de la noción del mundo de la vida a la reflexión epistemológica en ciencias sociales, es decir, el autor plantea la necesidad de articulación del nivel de los rasgos de la vida como el fundamento ineludible de cualquier reflexión científica en las ciencias sociales. Como demostramos, esa reivindicación comienza a tomar cuerpo en el marco de la crisis epistemológica de la escuela austríaca y en la lectura de la obra de Weber. Gracias a la reconstrucción de las preguntas que están en la base de SASW se hizo claro ese proyecto. Schutz pone de relieve la prioridad conceptual del mundo de la vida en relación con cualquier especulación científica abstracta y exige remitir cualquier idealización o abstracción creada por la ciencia a ese suelo primigenio. La consecuencia de esta intención filosófica es la superación del dualismo mundo de la vida–ciencia, subjetivismo–objetivismo y apriorismo–empirismo.

En suma, la reconstrucción del proyecto de Schutz como respuesta a los interrogantes planteados en el seno de la escuela, constituye nuestra propia interpretación sistemática acerca de lo ya señalado de forma parcial y dispersa por otros autores: los equívocos en la comprensión de Schutz como subjetivista. De este modo, la genealogía histórico-conceptual en torno a la temática dualista planteada con relación a su obra de juventud, nos permitió recuperar las preguntas y las problemáticas que el autor tenía en mente al escribir el estudio crítico a SSA. La apertura de este nuevo horizonte hermenéutico para la comprensión del debate –el que develó la intención originaria del proyecto schutziano de superación del dualismo– es el fundamento de nuestro argumento, esto es, que en contraposición a la lectura dominante, el estudio de Schutz a Parsons no debe ser interpretado como una confrontación entre el subjetivismo y objetivismo, sino que debe ser concebido en el marco del proyecto schutziano de superación de todos los dualismos a partir de una fundamentación fenomenológica que recupera el mundo de la vida como fundamento olvidado de las ciencias sociales.


  1. “El análisis de la observación de la conducta del Otro constituye en verdad la clave de la comprensión de la manera en que se establecen los datos en ciencias sociales.” (SASW, 326).
  2. Conviene aquí recordar la lectura dualista que planteaba Parsons con relación a la obra de Schutz: el eje fundamental de la interpretación era el de la escisión entre el mundo de la vida y el de la reflexión científica presente en las reflexiones schutzianas.
  3. “La explicación acerca de cómo las tipificaciones son construidas por los actores en la vida cotidiana para comprender a sus contemporáneos, predecesores y sucesores, anticipa los tipos ideales de los científicos sociales, cuya tarea consiste en construir un contexto objetivo de significado del observador a partir de contextos subjetivos de significado de los actores en la vida cotidiana.” (Barber, 2004: 31).
  4. “En la vida cotidiana el hombre se considera como el centro del mundo social, que agrupa a su alrededor en capas de diversos grados de intimidad y anonimato.” (CPI, 37).
  5. En el capítulo anterior hemos desarrollado las formas puras y concretas de esas orientaciones.
  6. “Esta concepción de las tipificaciones mundanas, que constituyen el fundamento de todas las tipificaciones sociológicas, puede considerarse una de las contribuciones más significativas de la perspectiva de Alfred Schutz.” (Wagner, 1980: 392).
  7. “Cada referencia significativa en el mundo de la vida cotidiana sufre una modificación específica en relación con el estilo cognitivo característico del mundo de la ciencia social. En consecuencia, cada ciencia social debe desarrollar el tipo apropiado para tal modificación, es decir, debe trabajar en sus métodos particulares. La concepción de ciencia social basada en tales argumentos debe proveer entonces una ‘ecuación de transformación de acuerdo a la cual un fenómeno del mundo de la vida cotidiana pueda transformarse a partir de un proceso de idealización’ […] Los postulados metodológicos de las construcciones de las ciencias sociales pueden ser consideradas como ‘ecuaciones de transformación’, las cuales vinculan al mundo de la teoría social con el mundo de la vida cotidiana.” (Nasu, 2005: 123-124).
  8. “El principio de utilidad marginal es parte del sistema de relevancias de la economía.” (Eberle, 2009: 510).
  9. “La búsqueda de aprioris en el análisis schutziano del mundo de la vida es, por lo tanto, diferente en carácter con relación a la búsqueda de a prioris en la praxeología de Mises.” (Eberle, 2009: 502).
  10. “Schutz refleja aquí, en un estilo fenomenológico, la empresa de la teorización económica y la sitúa con referencia a su propio horizonte no-teórico, esto es, el mundo de la vida a partir del cual surge y en base al cual se abstrae. La demarcación del mundo de la vida respecto de la teoría le permitió a Schutz ofrecer una definición alternativa a la teoría económica. Ella debía ser construida de acuerdo a su propio principio regulativo de la construcción de su sistema de tipos ideales: el principio de utilidad marginal.” (Barber, 2004: 56).
  11. “Con relación a esto Schutz y Mises perseguían un proyecto común: la búsqueda de aprioris. Pero mientras Schutz intentó una descripción fenomenológica de los rasgos constitutivos del mundo de la vida con el objetivo de alcanzar una fundamentación para cualquier ciencia social interpretativa, Mises formuló una praxeología apriorística, la cual constituía el corazón mismo de la cataláctica, la economía de la sociedad de mercado.” (Eberle, 2009: 493).
  12. Es importante resaltar el rol esencial jugado por los conceptos de “generalización y formalización” en la construcción del tipo ideal schutziano, el que proviene de la cuidadosa lectura por parte del autor del libro de Edmund Husserl, Lógica Formal y Lógica Trascendental (Prendergast, 1986: 4).
  13. La conceptualización es posible a lo largo de dos direcciones diferentes, las que Husserl distinguió bajo los nombres de ‘generalización’ y ‘formalización’ (Gurwitsch, 1974: 142-143).
  14. Fue Kaufmann quien influyó en esta concepción schutziana. Este ya había distinguido claramente la concepción del a priori de la fenomenología respecto de la concepción aristotélica. De este modo, anticipa la interpretación desarrollada por Schutz acerca del carácter a priori de la ley de la utilidad marginal. (Prendergast, 1986: 12-13). No obstante, a pesar de recuperar la importancia de los procesos de generalización y abstracción, Prendergast pasa por alto la estructura significativa del mundo de la vida. Como sostiene Srubar (2007), Prendergast entiende el abordaje fenomenológico únicamente como una teoría de la generalización y de la formalización. De ahí, no es sorprendente, que piense que Schutz había eliminado de la metodología de las ciencias sociales el principio de la Wertbeziehung para la construcción de conceptos, en lugar de ver el giro fenomenológico schutziano hacia la estructura significativa del mundo de la vida (Srubar, 2007: 167).
  15. Prendergast sostiene que Schutz estaba interesado en el proyecto de unificación de las ciencias sociales: “en su reconstrucción del tipo ideal, Schutz prometió reconciliar a la historia, la ciencia social más humana, con la economía, la más nomotética.” (Prendergast, 1986:1).


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