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5 El proyecto schutziano y la problemática dualista

Los argumentos desarrollados hasta aquí nos permiten señalar la necesidad de referir la correspondencia entre los autores a la primera obra de Schutz, SASW. En este capítulo argumentaremos que el antecedente inmediato de ese proyecto se encuentra en las discusiones de la escuela austríaca de economía y en la crisis epistemológica que ésta atravesaba. La pertenencia de Schutz a la escuela de la utilidad marginal constituye un contexto poco explorado de la obra del autor. Sin embargo, la obra temprana de Schutz se gesta al calor de las discusiones de ese grupo de economistas. Precisamente, los debates y las preguntas que se plantean sus miembros se centran en la problemática dualista y en la distinción conceptual subjetivismo–objetivismo, apriorismo–empirismo y mundo de la vida–ciencia. Por este motivo, es importante para nuestra indagación retroceder temporalmente en la genealogía histórico-conceptual que estamos intentando trazar y rescatar esas preguntas y esas discusiones, pues la reconstrucción de la pregunta a la que da respuesta el texto de Schutz, el horizonte de esa pregunta, dará forma a nuestra propia interpretación. En este sentido, la crisis epistemológica que atravesaba la escuela se centraba en los tres tópicos dualistas y Schutz, como miembro de ese círculo de intelectuales, no pudo mantenerse ajeno a ellos. Mostraremos cómo Schutz, en su primera obra, da respuesta a tales problemas y articula su propuesta teórico-filosófica en torno al objetivo de superación de tales dualismos. En ese marco, la interpretación dominante de su obra desarrollada hasta aquí se revelará como infundada.

1. Los dualismos de la escuela austríaca y la crisis de fundamentación de los conceptos científicos

En su primer libro Schutz acometió la tarea de complementar la sociología comprensiva de la acción social de Weber con la filosofía de Husserl:[1] por este motivo, es considerado un fenomenólogo que aplicó el método husserliano a las ciencias sociales. Sin embargo, como ha sido sostenido por algunos autores, los orígenes del trabajo de Schutz deben remontarse a la escuela austríaca de economía.[2] Siguiendo esta línea interpretativa, los problemas desarrollados por Schutz en su primera obra deben encuadrarse en las discusiones y las preguntas planteadas en el seno de la escuela con relación a la obra de Weber. En ese marco, Schutz encaró la tarea de dotar de una fundamentación filosófica a la sociología comprensiva de Weber, a partir de la filosofía de la duración de Bergson y de la fenomenología de Husserl. Con ese proyecto en mente Schutz adquirió un sofisticado dominio de la fenomenología[3] que con el tiempo habrá de convertirse en su interés central.

En el momento en el que participó Schutz, la escuela austríaca atravesaba una crisis de fundamentación con relación al proceso de formación de conceptos científicos. Criticada desde varios flancos, la escuela no lograba dar una respuesta satisfactoria al problema de la fundamentación de sus conceptos a priori. Al fundar su teoría subjetivista del valor en la introspección, los teóricos de la escuela no lograban dar adecuada cuenta del significado subjetivo. Sustituían al sujeto actuante, concreto, y al mundo de la vida como formación subjetiva, por idealidades a priori creadas por la ciencia. La crisis se originaba en una concepción claramente dualista entre el mundo de la vida y la ciencia. Pero ese dualismo no era el único que inquietaba a los algunos de los intelectuales pertenecientes a la escuela en aquel momento, también sus discusiones se orientaban a la superación de otras dos problemáticas presentes en sus reflexiones: el dualismo subjetivismo–objetivismo y el dualismo apriorismo–empirismo.

En el marco de esa crisis Schutz encaró dos tareas: en primer lugar, la clarificación del concepto de acción y significado subjetivo; en segundo lugar, a partir de esa clarificación, la transformación de la metodología de la formación de conceptos. El primero de esos ejes conllevaba una reflexión en torno a los rasgos del mundo de la vida; el segundo, esto es, la observación científica y la formación de conceptos, debía obtener su fundamento en el primero y ser reformulado a partir de este. A fin de lograr el primer objetivo, Schutz reformuló el concepto de acción y de significado subjetivo de Weber a partir de la obra de Bergson y la de Husserl. Para concretar el segundo, buscó transformar la metodología de la formación de conceptos redefiniendo el concepto de tipo ideal weberiano. Este proyecto refleja el intento schutziano de articulación entre mundo de la vida y ciencia. La ciencia no puede sostener la pretensión de formular sus abstracciones e idealizaciones sin un fundamento en el mundo real. Por otra parte, la superación de los dualismos en ese nivel conllevaría una superación de los dualismos vinculados al nivel de la reflexión científica. El objetivo de Schutz consistía en resolver los problemas que enfrentaba la escuela poniendo de relieve el análisis y la necesaria articulación de esos dos niveles. El punto decisivo en esa resolución será el objetivo de superación de todos los dualismos a partir de la reivindicación de una ontología del mundo de la vida, fundamento olvidado de las ciencias sociales. La crisis epistemológica debía resolverse recuperando ese fundamento perdido.

1.1. El dualismo mundo de la vida–ciencia

Los elementos reformulados por Schutz habían sido los pilares de la tradición austríaca. La escuela austríaca de economía se origina con las obras de Carl Menger Principios de Economía (1997 [1871]) e Investigaciones sobre el método de las ciencias sociales y de la economía política (2006 [1882]). En el primer trabajo, Menger propone su versión del principio de utilidad marginal mientras que, en el segundo, sentó posición en la Disputa Metodológica (Methodenstreit) contra el economista alemán afiliado a la escuela histórica alemana, Gustav Schmoller, cuyo desenlace condujo a Weber, una generación más tarde, a los debates metodológicos. A partir de esas dos obras es posible comprender la posición de la escuela con relación al concepto de significado subjetivo y a la metodología de la formación de conceptos:

La escuela austríaca fue fundada por Carl Menger en 1871, con la primera publicación de Menger de la ley de utilidad marginal. Doce años después, Menger lanzó la Methodenstreit (Disputa por el método) en una polémica contra el inductivismo de la escuela histórica alemana liderada, en aquel momento, por Gustav Schmoller (Prendergast, 1986: 10).

En su primera obra Menger inició lo que se denominó la “revolución subjetivista” en economía. Esa revolución reemplazó a la teoría clásica del valor de Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx, por una teoría del valor entendido “en sentido subjetivo”. Según la perspectiva de la escuela marginalista, el valor de las mercancías y servicios no depende del costo de su producción, sino de la utilidad que los consumidores les asignan. A juicio de Menger, la teoría del valor con relación a la cantidad de trabajo para producir un bien se revelaba insuficiente, pues muchas cosas, a pesar del trabajo que se emplea en producirlas y los altos costes de producción, alcanzan precios muy bajos y a veces ni siguiera obtienen precio alguno. En oposición a la teoría del valor trabajo, Menger sostenía que el valor de un bien depende de la utilidad que de él obtiene un individuo. Esa utilidad consiste en la satisfacción que el individuo recibe por el hecho de poseerlo. No obstante, para un mismo individuo, un bien puede tener más o menos valor según la cantidad en que está disponible. A medida que un individuo adquiere nuevas cantidades de una mercancía, aumenta la satisfacción y la utilidad que obtiene, pero no en una medida proporcional. La ley de la utilidad decreciente o ley de la utilidad marginal sostiene que:

En la medida en que el consumo de una mercancía por parte de un individuo aumenta respecto del consumo de otras mercancías, la utilidad marginal de la mercancía en cuestión tenderá a disminuir respecto de la utilidad marginal de las demás mercancías que consume (Citado en Antiseri, 2006: 19).

La consecuencia de esa “revolución subjetivista” con relación a la teoría del valor conmovió los cimientos de la reflexión metodológica.[4] Los problemas de fundamentación con relación a los conceptos científicos se harían evidentes en la discusión con la escuela histórica alemana, en particular con su representante Schmoller quien, sosteniendo las exigencias de la investigación histórica, concebía a la economía como una historia de los hechos económicos. Según Menger, era necesario prevenirse contra los representantes de la escuela histórica, pues en su opinión, estos negaban la regularidad de los fenómenos económicos y ponían en el centro de la escena la libre voluntad de los individuos. En contraposición, la economía política teórica propuesta por Menger se constituía de forma independiente de la actividad práctica de los agentes económicos.[5] En esta afirmación es posible recuperar la separación que, según Menger, existía entre la teoría económica y la vida social en su conjunto. Ese problema fue señalado reiteradas veces por Schmoller “Menger –dice Schmoller– ‘abstrae’, ‘aísla’ el aspecto económico de la vida social, partiendo del supuesto de haber definido los elementos simples y de fondo de este aspecto económico.” (Antiseri, 2006: 47). En estas observaciones se hace evidente el marcado dualismo sostenido por los representantes de la escuela entre la vida social y la reflexión científica.

En consonancia con ese dualismo, Menger denunciaba el escaso interés por la investigación teórica de la orientación histórica, el cual era imperante en el mundo académico de la economía política. Según Menger esa orientación atacaba cualquier planteamiento que procediera de lo general a lo particular.[6] Sin embargo, Schmoller no niega la teoría, sino que “desea que las teorías no sean traídas por los pelos, abstractas, arbitrarias, vacías de realidad histórica concreta.” (Antiseri, 2006: 42).

1.2. El dualismo apriorismo–empirismo

La escuela austríaca sostenía una concepción de teoría particular, no como un cuerpo de ideas que puede, en principio, ser corroborado de forma empírica, sino como un esquema a priori para la elaboración de conceptos en términos de los cuales el material empírico puede ser interpretado (Wilson, 2005: 22). Es así que Menger desarrolla una distinción entre “orientación empírico realista” y “orientación exacta”. Lo que interesa al teórico de la economía son los tipos (o las formas típicas) de los fenómenos económicos. El estudio de los tipos y de las relaciones típicas, a juicio de Menger, es fundamental. La “orientación exacta” de la investigación debía ocuparse de construir modelos ideales-típicos infalsificables del comportamiento de los hechos económicos. Tales principios debían ser generados por intuición directa y no por observación. Además, se concebía a esos principios como lógicamente necesarios, anteriores a toda experiencia e inalterables. Esos tipos y relaciones típicas son sostenidos a priori y están escindidos de la práctica concreta de los agentes económicos. En consecuencia, las teorías económicas exactas eran pensadas como infalsificables, pues se entendía que estas no podían ponerse a prueba en la experiencia:

Pretender verificar las teorías económicas exactas en la plena experiencia es un contrasentido metodológico y denota desconocimiento de los fundamentos y presupuestos de la investigación exacta y de los particulares objetivos que persiguen las ciencias exactas. Pretender someter la teoría económica pura a prueba de la experiencia en su plena realidad es un procedimiento análogo al del matemático que quisiera legitimar los principios de la geometría mediante la medición de objetos reales, sin tener en cuenta que estos últimos no se identifican sin más con las magnitudes que supone la geometría pura, y que toda medición contiene necesariamente elementos de imprecisión. El realismo en la investigación teórica respecto a la orientación exacta no es algo superior sino algo distinto […] Los resultados de la investigación exacta en todos los ámbitos del mundo fenoménico son verdaderos solo bajo determinados presupuestos que no siempre se dan en la realidad (Citado en Antiseri, 2006: 45).

Por su parte, la distinción entre la “orientación empírico realista” y la “orientación exacta” era interpretada por Schmoller como una distinción entre el método inductivo y el método deductivo. Según su concepción, desde la perspectiva de Menger, una vez que se han captado los elementos últimos y fundamentales de los fenómenos económicos, los demás hechos y acontecimientos más complejos pueden explicarse deductivamente a partir de los mismos.

Si bien la escuela se desarrolló dentro del contexto más amplio del ámbito universitario de habla germana, lo hizo fuera del revival Neokantiano de la filosofía en los años 1870 y 1880. A pesar de eso, Menger basó su análisis en nociones aristotélicas de características esencialistas.[7] Sobre esas bases sostuvo que los conceptos fundamentales de la ciencia social, incluyendo sobre todo el principio de utilidad marginal, no se encuentran por inducción a partir de la evidencia empírica, sino que se llega a ellos a través de una cuidadosa reflexión con el objeto de discernir sus rasgos esenciales. Y si bien esos conceptos pueden ser revelados en el encuentro con los materiales empíricos, son sostenidos a priori y no pueden ser modificados por la evidencia empírica. Para Menger, siguiendo a Aristóteles, esos rasgos esenciales pertenecen al objeto mismo, en este caso a la acción económica. Desde esta perspectiva, los problemas metodológicos no son primariamente aquellos vinculados a la evidencia y a la inferencia en la investigación empírica, sino los concernientes a los procedimientos apropiados de formación de conceptos. Como resultado de esto, Menger planteó una distinción fundamental entre “ciencias teóricas”, que son universalmente válidas a priori, y “ciencias empíricas”, que aportan únicamente un conocimiento contingente. Particularmente, para esta visión, la economía teórica se ocupa del principio de utilidad marginal y los conceptos derivados de este, mientras que disciplinas tales como la economía histórica se ocupan de los hallazgos empíricos organizados en términos de categorías a priori, provistas por la economía teórica: “El teórico, en el ámbito de los fenómenos políticos y sociales, […] tiene la función de darnos a conocer, no fenómenos y desarrollos concretos, sino las ‘formas fenoménicas’ y las ‘leyes’ de estos fenómenos humanos.” (Citado en Antiseri, 2006: 61). En estas afirmaciones se hace clara la escisión apriorismo–empirismo que caracterizaba las reflexiones de la escuela.

1.3. El dualismo subjetivismo–objetivismo

A partir de la exposición sumaria de estas discusiones es posible iluminar dos elementos centrales en los inicios de la tradición austríaca: una teoría subjetivista del valor y una concepción a priori de la teoría económica (es decir, la teoría concebida como un esquema a priori para la elaboración de conceptos). Luego del retiro de Menger, su sucesor, Eugen Böhm-Bawerk, continuó la tradición, y la tercera generación centrada en Ludwig von Mises, Schutz, Felix Kaufmann, Fritz Machlup y Friedrich von Hayek, condujo a la escuela a través de la mitad del siglo XX (Wilson, 2005: 22).

Schutz se forma en la Universidad de Viena en derecho con Hans Kelsen y en ciencias económicas con von Mises. A este último lo conoce en 1920. Ese mismo año, se incorpora a un seminario privado dictado por von Mises. Algunos autores sugieren que es posible una interpretación más apropiada del trabajo de Schutz si lo vemos como un miembro de larga data de la escuela austríaca de economía, pues él se convierte en miembro del seminario grupal de von Mises y permanece como miembro activo por más de diez años (Knudsen, 2004: 54). Por nuestra parte, entendemos que es necesario resaltar continuidades y rupturas de la obra de Schutz con las ideas de la escuela, particularmente en lo que atañe a los postulados liberales y en relación con las reflexiones de intelectuales como Hayek, cuya obra ha sido considerada como uno de los principales exponentes del liberalismo moderno. Como sostiene Wagner, Schutz aceptó en principio la teoría de la utilidad marginal. A pesar de eso, en contraste con von Hayek y de acuerdo con muchos otros estudiantes de von Mises, no suscribió el extremo liberalismo económico de su maestro.[8]

La primera tarea propuesta en el marco del seminario de von Mises fue la de investigar y discutir la metodología de Weber. La reflexión en torno a los textos de Weber no era caprichosa teniendo en cuenta que este toma como punto de partida el significado subjetivo y la noción de tipo ideal como herramienta metodológica; cuestiones éstas que habían sido desarrolladas por Menger, pero que también habían sido duramente criticadas en su debate con Schmoller. Como demostramos, el eje de la crítica era el carácter a priori de las categorías provistas por la economía teórica.

Von Mises y sus estudiantes aceptaron los principios fundamentales de Menger. El concepto de acción propuesto por von Mises también poseía un carácter a priori, el mismo no era ni históricamente relativo ni meramente empírico. La desvinculación de la acción respecto de sus condiciones históricas y empíricas se hacía clara en la reflexión de von Mises acerca del concepto de acción en la Edad Media. A su juicio “aunque los hombres de la Edad Media no hubiesen comprendido la ley de la utilidad marginal, ellos no podrían haber actuado de un modo distinto al descrito por la ley de la utilidad marginal.” (Citado en Barber, 2004: 53). La teoría acerca de los rasgos a priori de la acción y la preferencia detrás de todas las acciones, que pertenecen a todas las épocas y culturas es denominada por von Mises “praxeología”.

La noción básica de la praxeología propuesta por von Mises es la de elección, el acto de preferencia o de aplazamiento. Pero acción no solo es preferir, la acción supone elegir, determinar e intentar alcanzar un fin. Tomar una decisión es siempre un proceso racional que involucra la búsqueda de los medios más adecuados con el objeto de alcanzar los propios fines. Los fines últimos por los cuales los actores se esfuerzan son siempre irracionales y se basan en los valores subjetivos del actor. De dos cosas que no puede tener simultáneamente un agente, elige una y deja de lado a la otra. Cuando se elige, las opciones aplazadas siempre hacen que se prefieran otras. Esto se denomina “costos de oportunidad”, lo cual no es más que otra formulación del principio de utilidad marginal. Estas son verdades a priori, universales, se aplican a cualquier actor y son siempre verdaderas en todas las situaciones.[9]

En este marco, von Mises desarrolló la “cataláctica” como una teoría pura a priori de la acción considerada en forma abstracta, aislada de sus circunstancias psicológicas e históricas. Aquí se pone de manifiesto el dualismo miseano no solo en el plano ontológico de la praxeología, sino también en el plano metodológico de la cataláctica.[10]

Si bien es clara la continuidad del pensamiento miseano con el apriorismo de Menger, para fines de los años 20, la fundamentación de la escuela austríaca en el esencialismo aristotélico había efectivamente cambiado, particularmente por el positivismo lógico del círculo de Viena.[11] Fue a través de Kaufmann[12] que la crítica del positivismo lógico al esencialismo aristotélico se volvió importante en el seminario de von Mises (Prendergast, 1986: 1). Tanto Menger como von Mises sostenían la idea de que la fundamentación de cualquier ciencia abstracta deductiva con pretensiones de “validez universal” era independiente de cualquier variación de los casos históricos o empíricos. Ellos adoptaron la visión aristotélica con relación a que las esencias reales son “cognoscibles por intuición categorial o pura”.[13] Pero esas nociones de esencialismo y de intuicionismo estaban siendo desafiadas tanto por el empirismo lógico, como por la economía matemática. Las críticas apuntaban a la fundamentación misma de las categorías objetivas; por una parte, el empirismo lógico sostenía que la fundamentación a partir de la intuición intelectual no era confiable; por otro lado, la posibilidad de fundamentación a partir de casos o tendencias históricas había sido negada por el mismo Menger en su discusión con el historicismo.

Como mencionamos, la raíz de ese problema de fundamentación residía en la visión dualista de la realidad que sostenía la escuela. Esta fundamentaba el conocimiento objetivo a priori a partir de la introspección, lo cual implicaba dejar de lado las actividades subjetivas de los actores concretos. Si bien su objeto de indagación lo constituían las acciones subjetivas, la metodología de construcción de categorías objetivas acorde a ese objeto, consistía en una intuición intelectual que implicaba un desconocimiento o una desconexión respecto del sujeto actuante, es decir, del sujeto entendido como persona real. De este modo se reemplazaba al sujeto concreto (y, con eso, se sustituía al mundo de la vida, el cual es una formación subjetiva que resulta de las actividades de la experiencia subjetiva pre-científica) por idealidades a priori creadas por la ciencia. Con relación a esto es posible plantear aquí un dualismo subjetivismo–objetivismo, puesto que las actividades subjetivas quedaban escindidas respecto de las categorías objetivas construidas por el científico social. En este sentido, al dualismo apriorismo–empirismo le seguía un dualismo subjetivismo–objetivismo. Como sostenía el mismo von Mises, “la ciencia debe adoptar un abordaje dualista, no tanto con relación a una explicación filosófica, sino en tanto recurso epistemológico.” (Citado en Scarano, 2004: 2).[14] Es importante resaltar que, para Schutz, en la base de los dualismos apriorismo–empirismo y subjetivismo–objetivismo, se encuentra el dualismo mundo de la vida–reflexión científica. Como demostraremos, la imposibilidad de vincular esos dos niveles es lo que explica los problemas de fundamentación de las ciencias sociales. Siguiendo a Husserl, Schutz sostiene que los problemas de fundamentación en ciencias sociales se vinculan a una “división dualista entre el mundo corpóreo real y autónomo y un mundo mental.” (CPI, 130).

2. El proyecto schutziano

La necesidad de radicalizar la reflexión en torno al punto de vista subjetivo y, con ello, de radicalizar la “revolución subjetivista” fue señalada por Schutz en el marco de las discusiones del seminario de von Mises. En un manuscrito de 1936,[15] Schutz señala que si bien la escuela de la utilidad marginal produjo un “giro copernicano” y eso resultó en una “comprensión más radical de la vida económica”, la “revolución subjetivista” se queda a medio camino al dejar al sujeto y, junto con este, al mundo de la vida cotidiana fuera de análisis:

Lo que los economistas consideran como sujetos de la vida económica no son seres humanos en la completitud de su existencia, sino tipos ideales. Es decir, son seres ficticios, imaginados, a quienes se supone equipados con experiencias conscientes (metas de acción, motivos, acciones, etc.) […] Se origina, de este modo, un mundo junto al mundo real. Ningún peligro podría surgir en tanto los economistas se apeguen a las reglas de tipificación y en tanto sus tipos se correspondan suficientemente con las realidades empíricas. De este modo los economistas deben evitar el destino de Pigmalión cuya escultura adquirió por sí misma una vida extraña. Los economistas no deben transponer sus modelos en la esfera mundana y tratarlos como humanos con conocimiento, experiencia, errores y libertad (CPIV, 100. Nuestro énfasis).

Estas reflexiones dan cuenta del peligro que conlleva tomar las idealidades de la ciencia por la realidad misma, dejando de lado la esfera mundana.[16] Esto deriva en la imposibilidad de dar cuenta de la experiencia subjetiva, la que es reemplazada por las objetividades científicas, y en un apriorismo que descuida las realidades empíricas. De modo que esta división dualista del mundo sostenida por la escuela estaba en el origen de los problemas de fundamentación de sus conceptos científicos.

En suma, para el año 1930, la escuela austríaca enfrentaba una crisis epistemológica que se vinculaba con la imposibilidad de fundamentar un conocimiento objetivo del sentido subjetivo de la acción económica, como consecuencia de su visión dualista de la realidad.[17] Esa crisis de fundamentación se hacía evidente, en primer lugar, a partir de los embates del historicismo alemán; en segundo lugar, luego de 1928, como consecuencia de las críticas del empirismo lógico.

Por otra parte, a causa de su concepción altamente abstracta de individuo los teóricos de la escuela no daban adecuada cuenta del conocimiento individual del mundo social, particularmente en lo que respecta a cómo un individuo puede conocer suficientemente las intenciones de Otros, de forma de permitir un intercambio económico estable (Prendergast, 1986; Wilson, 2005;). Esto último es lo que se denomina “problema de la coordinación económica”.

Con relación a ese problema, von Mises partía de la idea de acción como el concepto fundacional de la teoría económica (Ebeling, 1999: 119). Lo que separaba a las ciencias naturales de las ciencias sociales, era que las últimas trataban con un sujeto poseedor de propósitos e intencionalidad; el sujeto, por encima de todo, es un ser que actúa. El dominio de todas las ciencias sociales, incluyendo la economía, argumentaba von Mises, es el mundo subjetivo de los actores. Los significados que estos asignan a sus propósitos y planes, definen objetos, situaciones y relaciones sociales. El sujeto actuante interpreta el mundo y planea sus acciones en base a un conocimiento que necesariamente es imperfecto, un conocimiento que se deriva de sus circunstancias locales en el marco de un sistema social de división del trabajo. La pregunta que surge entonces es ¿cómo los actores económicos, mutuamente dependientes entre sí en ese sistema de división del trabajo, pueden coordinar exitosamente sus actividades de forma tal de asegurar un balance entre las múltiples demandas y ofertas (demands and supplies) de distintos tipos de mercancías y servicios en un orden de mercado complejo y desarrollado?[18] Esto constituye el problema paradigmático de la economía, el que ha sido denominado problema de la coordinación (Ebeling, 1999; Foss, 1996). Si el proceso de producción requiere distintos períodos de tiempo para ser completado, la inversión debe realizarse “hoy” para que las mercancías terminadas estén disponibles en algún punto del futuro. Si la oferta futura debe coincidir con las demandas de “mañana”, las expectativas que deben formarse aquellos que dirigen el proceso de producción deben orientarse hacia las demandas futuras del público consumidor.

Tal coordinación de un vasto número de planes interpersonales, en los cuales los actores del mercado están separados entre sí, en términos tanto de tiempo como de espacio, requiere algún mecanismo a través del cual las expectativas puedan ser formadas. Siguiendo a Weber, von Mises sostuvo que una herramienta fundamental es la construcción de tipos ideales, los cuales sirven para la estilización y la conceptualización de los motivos, ideas y metas de los individuos y los grupos de individuos que el investigador trata de interpretar. También sostiene que, esos tipos ideales son las herramientas fundamentales por medio de los cuales los sujetos actuantes anticipan las posibles acciones futuras de los Otros, con los que interactúan en la arena social. Sin embargo, la escuela austríaca hacía serias objeciones al carácter contingente de los tipos ideales weberianos (Wilson, 2005: 25), afirmando que estos son construidos en función de los propósitos de indagaciones particulares, ya sea de investigaciones detalladas en tiempos y espacios específicos, o para estudios histórico-comparativos más amplios. En su polémica con Weber,[19] von Mises sostuvo que los conceptos de la economía no tienen realmente el carácter lógico de los tipos ideales, pues esos conceptos teóricos no pueden descubrirse empíricamente en ningún lugar de la realidad en su forma conceptual pura.

Para encajar en la concepción de la teoría a priori de la escuela austríaca, la especificidad empírica de los tipos ideales de Weber debía ser revisada. La sociología comprensiva de Weber debía ser reformulada. Y, siendo que el compromiso del seminario de Mises con el estatus a priori de los principios de la economía teórica era demasiado profundo como para permitirse abandonarlo, para algunos participantes, entre ellos Schutz, el problema de encontrar un fundamento alternativo se convirtió en un problema urgente. Es por este motivo que Schutz dirigió su mayor trabajo SASW a este punto de partida, sustentando su reflexión en la recuperación crítica de la sociología comprensiva de Weber. En SASW Schutz retoma la obra de Bergson y la de Husserl para reformular el concepto de acción y de significado subjetivo base de su sociología comprensiva. Esa clarificación será el fundamento de la reformulación del concepto de tipo ideal, elemento central en la metodología de la formación de conceptos en ciencias sociales. El proyecto schutziano consistió entonces en la fundamentación de un conocimiento objetivo del sentido subjetivo de la acción social como forma de dar respuesta a la crisis de los conceptos científicos y, al mismo tiempo, constituyó un intento de superación de la visión dualista de la realidad sostenida por la escuela austríaca. Schutz aborda estas problemáticas desde una crítica y desde un intento de radicalización[20] de la sociología comprensiva de Weber.

2.1. El dualismo weberiano: la crítica schutziana a su concepción de significado subjetivo y objetivo

Con el objeto iluminar el problema del significado subjetivo, base de la solución del problema relacionado con la formación de conceptos en ciencias sociales, Schutz parte de un esclarecimiento de la distinción del significado subjetivo y objetivo elaborada por Weber. Como fue expuesto más arriba, el interés en su obra se gesta en el marco del seminario de von Mises. La primera tarea propuesta en ese seminario fue la de investigar y discutir la metodología de Weber. Particularmente, la reflexión tomaba como punto de arranque la noción de significado subjetivo y la noción de tipo ideal como herramienta metodológica; estas cuestiones, centrales en la tradición austríaca, habían sido desarrolladas por Menger, pero también habían sido duramente criticadas en su debate con Schmoller. En este marco, la sociología comprensiva desarrollada por Weber permitía reflexionar en torno a esas nociones en crisis. Schutz revisa críticamente los desarrollos weberianos acerca del significado subjetivo y objetivo, y su concepto de acción, resaltando el complejo sistema de perspectivas en el que se nos da el mundo social, como un objeto de interés directo para las ciencias sociales.

Para Weber, la sociología es una ciencia que intenta comprender la acción social interpretativamente y, por tanto, de explicarla causalmente en su desarrollo y en sus efectos. Weber define “acción” como una conducta humana, que puede ser tanto un hacer externo o interno, como un omitir o permitir, siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen en ella un sentido subjetivo. La acción social, por lo tanto, es una acción en donde el sentido mentado por el sujeto o los sujetos está referido a la conducta de Otros, orientándose por esta en su desarrollo (Weber, 2002: 5). Esta es la concepción weberiana de significado subjetivo como un criterio crucial de la acción humana.[21]

Schutz reconoce el valor del aporte weberiano con relación al significado subjetivo y recupera su concepción de la sociología comprensiva como una ciencia que “debe estudiar la conducta social interpretando su significado subjetivo tal como se lo encuentra en las intenciones de los individuos.” (SASW, 86). Asimismo, valora el método de los tipos ideales por considerar que se aparta del “tosco empirismo” de las estadísticas al seleccionar los materiales “mediante la formulación de ciertas frases gramaticales teóricas” denominadas tipos ideales. Esos tipos ideales deben ser construidos de acuerdo a las preguntas del investigador y deben ser verificados en base al material histórico concreto de que dispone el científico social:

Mediante este método de construcción y verificación de los tipos ideales, puede interpretarse estrato por estrato el significado de los fenómenos sociales particulares como significado al que tienden subjetivamente los actos humanos. De esta manera puede develarse la estructura del mundo social como una estructura de significados intencionales e inteligibles (SASW, 86. Nuestro énfasis).

Sin embargo, Schutz encuentra en Weber un dualismo similar al que había encontrado en el marco de la escuela austríaca de economía. En su reflexión en torno a la obra weberiana,[22] su objetivo final será el de radicalizar el aparato metodológico de la sociología comprensiva de Weber “en un punto más profundo del que este había llegado”. Para ello comienza mostrando la necesidad de realizar un análisis más amplio de conceptos tales “comprensión observacional directa y comprensión motivacional” y “significado subjetivo y objetivo”.

Con relación a los conceptos de “comprensión observacional directa y comprensión motivacional”, Schutz sostiene que Weber utiliza la expresión “significado a que se apunta” en dos sentidos diferentes. En el primer caso, se refiere al significado subjetivo que la acción tiene para el actor. Ese significado puede comprenderse “observacionalmente”, es decir, puede ser captado por la observación directa. Pero en el segundo, se refiere a la trama más amplia de significado a la que pertenece una acción interpretada de acuerdo a su significado subjetivo. Ese contexto de significado es develado por la comprensión motivacional o explicativa, a partir de la que comprendemos el significado de una acción en términos de motivos. Para Schutz, las cuestiones de significado subjetivo no pueden contestarse observando simplemente la conducta de alguien, como Weber parece pensar. Por el contrario, se observa primero la conducta corporal y luego se la ubica en un contexto más amplio de significado. Una manera en que puede hacerse esto es dando a la conducta en cuestión un nombre. Pero ese contexto de significado no tiene por qué ser, y de hecho no puede ser, idéntico al contexto de significado que reside en la mente del actor mismo. Es decir, el contexto objetivo de significado, por oposición al contexto subjetivo de significado. Según Schutz:

La distinción que establece Weber entre comprensión observacional y motivacional es, por cierto, arbitraria y no encuentra ninguna base lógica en su propia teoría. Ambos tipos de comprensión parten de un contexto objetivo de significado. La comprensión subjetiva de significado no tiene cabida en ninguno de los dos (SASW, 113).

Aquí Schutz hace evidente la misma limitación encontrada en la escuela austríaca: Weber no lograba dar adecuada cuenta del contexto subjetivo de significado, planteando una disyuntiva entre la descripción de la subjetividad desde el punto de vista del actor y la observación desde el punto de vista del sociólogo. Esto demuestra un dualismo en el esquema weberiano entre el contexto objetivo de significado, por un lado y, por otro, el contexto subjetivo de significado del que no se puede dar cuenta.

En este marco, el proyecto schutziano demandaba una fundamentación filosófica de la sociología comprensiva de Weber, pues, a su juicio, al no interesarse este por los problemas de fundamentación filosófica de la ciencia,[23] perdía de vista los “elementos básicos e irreductibles de los fenómenos sociales”, los que le hubiesen permitido superar, según el argumento de Schutz, las limitaciones teóricas de su esquema conceptual:

Solo un análisis radical de los elementos auténticos y básicos de la acción social puede proporcionar un fundamento confiable para los futuros progresos de las ciencias sociales […] A pesar de las significativas contribuciones que realizó Weber a la metodología, de su incorruptible visión de la tarea de formación de conceptos en las ciencias sociales, y de su admirable intento filosófico que le permitía establecer la posición crítica correcta en cuestiones epistemológicas, se preocupó muy poco por consolidar sistemáticamente sus resultados mediante un punto de vista filosófico seguro y de alcance general. Tenía de hecho muy escaso interés en esclarecer los supuestos filosóficos incluso de sus conceptos principales. Este es el punto en donde resultan evidentes las limitaciones teóricas de Weber (SASW, 87).

A diferencia de Weber, Schutz parte de la definición de mundo social como estructura significativa y afirma que los elementos a partir de los cuales pueden ser reconstruidas las estructuras significativas del mundo social son los procesos de establecimiento y de comprensión de significado que ocurren dentro de los individuos, procesos de interpretación de la conducta de otras personas y procesos de autointerpretación. Esos procesos constituyen estratos, ordenamientos o contextos significativos a partir de los que se constituye el mundo de la experiencia en tanto estructura total.

Los procesos de interpretación y comprensión de significado son remitidos por Schutz a un análisis de la conciencia temporal interna, pues, desde su perspectiva, el problema del significado es un “problema temporal”. No un problema de tiempo físico, que es divisible y mensurable, sino un problema de tiempo histórico. Este último consiste, para Schutz, en un fluir de tiempo lleno de hechos físicos, pero dotado de la naturaleza de una “conciencia temporal interna”, una conciencia de la propia duración:

Aquí, y solo aquí, en el estrato más profundo de la vivencia que es accesible a la reflexión debe buscarse la fuente última de los fenómenos de “significado” y “comprensión”. Este estrato vivencial solo puede develarse en la autoconciencia estrictamente filosófica. Es por esto que para analizar los conceptos básicos de las ciencias sociales, se debe estar dispuesto a embarcarse en un laborioso viaje filosófico, pues la estructura significativa del mundo social solo puede deducirse a partir de las características más primitivas y generales de la conciencia (SASW, 93. Nuestro énfasis).

Así, la labor filosófica debe, a juicio de Schutz, alcanzar los “elementos básicos e irreductibles de los fenómenos sociales.” A diferencia de Weber quien “interrumpe el análisis del mundo social”[24] en el punto en que cree haber llegado a esos elementos básicos, Schutz busca ese elemento primigenio en la conciencia temporal interna:

Era necesario abandonar temporalmente el nivel del pensamiento sociológico y dirigirse hacia los fundamentos: no puede hablarse significativamente acerca de la comprensión subjetiva si no se conoce el modo en que funciona la conciencia y el modo en que el sujeto de conciencia se comprende a sí mismo en actos y experiencias, así como a los objetos de sus experiencias y acciones (Wagner, 1983: 20. Nuestro énfasis).

Dotar a la sociología comprensiva de Weber de un fundamento filosófico significaba que el análisis de la comprensión subjetiva debía remitir a un análisis de la conciencia.[25] Para abordar esa tarea retomará la filosofía de la duración de Bergson, pero a la luz de la fenomenología trascendental de Husserl. El objetivo planteado por Schutz es “partir de los problemas suscitados por Weber y apoyarse en las conclusiones de ambos filósofos” a fin de:

Determinar la naturaleza precisa del fenómeno del significado, y de hacerlo mediante un análisis de su función constitutiva. Solo después de haber captado con seguridad el concepto de significado como tal, podremos analizar paso a paso la estructura significativa del mundo social (SASW, 94).

La posibilidad de dar cuenta del sentido subjetivo también está vinculada a la intersubjetividad. Schutz sostiene que Weber distingue entre el significado de una acción a que se apunta subjetivamente y el significado objetivo cognoscible, pero no atiende a las modificaciones de significado con relación a las perspectivas conceptuales en que se presentan nuestros congéneres humanos. En este sentido, lejos de ser homogéneo, el mundo social se nos da en un complejo sistema de perspectiva: mi partícipe y yo, por ejemplo, tenemos una experiencia recíproca íntima y rica cuando conversamos, mientras que a un observador distante le aparecemos rodeados de un aura de “chatura” y “anonimato”. El individuo toma en cuenta estos escorzos de la perspectiva cuando realiza los actos de establecer e interpretar el significado, por lo tanto, esos fenómenos de perspectiva son de interés directo para las ciencias sociales (SASW, 88). Particularmente, le interesa a Schutz la diferencia fundamental que existe entre mi interpretación de mis propias vivencias y mi interpretación de las vivencias de otra persona. Lo que se ofrece a ambos, al yo actuante y al observador que interpretan, es todo el mundo social en perspectivas plenamente diferenciadas.

Por lo tanto, puede sostenerse que la crítica schutziana a las categorías weberianas se articula en torno a dos problemáticas: el tiempo y la intersubjetividad. Para superar el dualismo weberiano,[26] la cuestión del significado subjetivo debía clarificarse reflexionando acerca de esas dos problemáticas. Retomando las palabras de Schutz:

Mi análisis muestra que los pares conceptuales weberianos a) comprensión observacional y comprensión motivacional, y b) significado subjetivo y objetivo, pueden ser transpuestos entre sí. Una investigación suficientemente precisa demostrará que esos pares bajo ninguna circunstancia producen distinciones suficientemente agudas y útiles. La razón de esta confusión de conceptos es principalmente la indiferencia respecto de los problemas relacionados con la intersubjetividad y el tiempo (CPIV, 84. Nuestro énfasis).

A partir de estas cuestiones es posible afirmar que Schutz está interesado en dotar a la sociología comprensiva weberiana de un fundamento filosófico. Tiempo e intersubjetividad son la clave de la fundamentación filosófica de la sociología comprensiva weberiana. Solo después de aclarar estas cuestiones fundamentales con relación a la noción de significado subjetivo, consideraba Schutz que se podía encarar el problema de la formación de conceptos en ciencias sociales.

Estas ideas nos permiten comenzar a articular una respuesta sistemática al prejuicio de la crítica dominante, es decir, a los equívocos del marco interpretativo dualista para el análisis de la obra de Schutz. Fundamentalmente, es posible recuperar la pregunta a la que intenta responder la obra de Schutz que, como mostramos, se refiere a la crisis de fundamentación que hundía sus raíces en los tres dualismos que hemos mencionado. Schutz da cuenta del peligro que conlleva tomar las idealidades de la ciencia por la realidad misma, dejando de lado la esfera mundana. Eso deriva en marcadas limitaciones para captar la experiencia subjetiva, la que termina siendo reemplazada por las objetividades científicas y en un apriorismo que descuida las realidades empíricas. De modo que esta división dualista del mundo sostenida por la escuela estaba en el origen de los problemas de fundamentación de sus conceptos científicos.

Schutz dará respuesta a ese problema, es decir, superará los dualismos, tomando como base la elaboración de una ontología del mundo de la vida,[27] la que se convertirá en el fundamento de toda la reflexión epistemológica posterior. Es decir, la determinación de los rasgos del mundo de la vida se constituirá en el fundamento de la reflexión científica. Este es el rasgo más importante del proyecto schutziano, a saber, el intento de articulación entre mundo de la vida y ciencia.

2.2. La necesidad de una ontología del mundo de la vida

El proyecto de fundamentación del conocimiento objetivo del sentido subjetivo de la acción es explicitado por Schutz en el último capítulo de su libro SASW:[28]

El problema central de la formación de conceptos en las ciencias sociales consiste en que, si el tema de todas las ciencias del mundo social es constituir un contexto objetivo de significado, sea a partir de contextos subjetivos de significado en general o de algunos contextos subjetivos de significado en particular, el problema de toda ciencia puede resumirse en la pregunta: ¿Cómo son posibles las ciencias de contexto subjetivo de significado? (SASW, 406).

Para dar respuesta a esta pregunta, Schutz aborda la noción de sentido subjetivo de la acción económica en particular, a partir de un análisis del sentido subjetivo y objetivo de la acción social en general.[29] Esto lo hace clarificando, a partir de consideraciones fenomenológicas, el concepto de acción y significado subjetivo de Weber. Para fundamentar el conocimiento objetivo resultaba necesario dar cuenta del sentido subjetivo a partir de una ontología del mundo de la vida, fundamento perdido y olvidado por la escuela austríaca, el que habría de constituirse en la materia propia de la indagación sociológica. También el análisis schutziano de la noción weberiana de significado subjetivo había puesto en evidencia la necesidad de elaborar una ontología del mundo de la vida que incorpore las problemáticas del tiempo y de la intersubjetividad. En base a esas reflexiones, Schutz reformulará el concepto de tipo ideal weberiano de forma tal de dar cuenta de la epistemología y de la metodología de la formación de conceptos en ciencias sociales. Así, vinculará la reflexión ontológica a la epistemológica, estableciendo un fundamento sólido para la indagación científica.

En su opinión, el problema de la epistemología y la metodología de las ciencias sociales, radica en la confusión del estatuto del mundo social. Schutz sostiene que:

Es cuestión de urgente necesidad que la filosofía de las ciencias sociales esclarezca las complejas relaciones existentes entre las diferentes dimensiones del mundo social, las someta a un análisis radical como para llegar a sus fundamentos mismos, y fije los límites entre sus diferentes estratos. Pues la controversia acerca del objeto propio de la metodología de las ciencias sociales es precisamente el resultado de la confusión acerca de estas cuestiones (SASW, 90).

El intento de Schutz consiste en superar esa confusión en base a una elucidación de las diferentes dimensiones del mundo social. Según Schutz, lo que ocurre en la sociología es que cada una de las diferentes escuelas de pensamiento elije uno de esos niveles de interpretación como punto de partida, desarrolla luego una metodología adecuada para ese nivel e inicia toda una nueva línea de investigación. El nivel o estructura de significado que constituía el punto de partida se define enseguida como el contenido exclusivo o, por lo menos, esencial de la sociología (SASW, 91). De este modo, se convierten en objeto de observación ciertas estructuras significativas dentro del mundo social. Pero el hecho es que cada una de esas estructuras significativas puede reducirse, además, a ciertos elementos a partir de los cuales se han constituido. Esos elementos no son sino procesos de establecimiento y de comprensión de significado que ocurren dentro de los individuos, procesos de interpretación de la conducta de otras personas y procesos de autointerpretación. La constitución del mundo de la experiencia es una estructura total constituida por diferentes ordenamientos de esos contextos de significado. Y no puede hablarse significativamente acerca de la comprensión subjetiva si no se conoce el modo en que funciona la conciencia.

De este modo, Schutz comienza a vincular el mundo de la vida con la reflexión científica. La estructura del mundo social es significativa no solo para quienes viven en ese mundo, también lo es para los intérpretes científicos. Sus datos son los significados ya constituidos de los actores del mundo social. Y es a esos datos que deben referirse sus conceptos científicos:

A los actos significativos de hombres y mujeres, individuales, a la experiencia cotidiana que tienen unos de otros, a su comprensión de los significados de otros […] Le interesarán, además, los conceptos que la gente tiene acerca del significado de su propia conducta y de la conducta de los demás […] Vemos así que los datos de las ciencias sociales poseen, cuando aún se encuentran en el estadio pre-científico, aquellos elementos de significado y estructura inteligible que aparecen más tarde en forma más o menos explícita, con pretensiones de validez categorial, en la ciencia interpretativa misma (SASW, 90).

En suma, a partir de lo expuesto es posible recuperar las influencias de las discusiones y las preguntas epistemológicas de la escuela austríaca en la obra temprana de Schutz. Particularmente, el problema central que esta enfrentaba: la crisis de fundamentación con relación al proceso de formación de conceptos científicos cuya raíz se encontraba en el dualismo propio de esta tradición entre el dominio del mundo de la vida y de la reflexión científica, el que se expresaba en la forma de un dualismo apriorismo–empirismo y subjetivismo–objetivismo. Es decir, como consecuencia de su visión dualista de la realidad la escuela austríaca enfrentaba una crisis epistemológica que se vinculaba con la imposibilidad de fundamentar un conocimiento objetivo del sentido subjetivo de la acción económica. De este modo, es posible comenzar a visualizar el trasfondo del pensamiento schutziano, las discusiones en torno a los dualismos –que más tarde le serán adjudicados– constituyen la principal preocupación en los inicios de su reflexión.

El objetivo de Schutz consistía en resolver los problemas que enfrentaba la escuela poniendo de relieve el análisis y la necesaria articulación del mundo de la vida y la reflexión científica. Como mencionamos, el punto decisivo en esa resolución será la intención schutziana de superación de todos los dualismos a partir de la reivindicación de una ontología del mundo de la vida.

En el capítulo siguiente daremos cuenta del intento schutziano de elaboración de una ontología del mundo de la vida superadora de los dualismos. Para abordar esa tarea, Schutz se interesa, en primer lugar, en la ontología bergsoniana dado que esta incorpora la reflexión en torno a la conciencia temporal interna y a la comprensión intersubjetiva.[30] Sin embargo, el trabajo de Bergson llevará a Schutz al mismo problema de fundamentación y al mismo dualismo que intentaba resolver, dejándolo en un “callejón sin salida”. A pesar de esto, ese primer paso se articulará más tarde con la fenomenología husserliana. En este marco, se retoma la filosofía de la duración de Bergson, pero a la luz de la fenomenología de Husserl a fin de reformular el concepto de acción y de significado subjetivo de Weber[31] y de superar el dualismo subjetivismo–objetivismo de su sociología comprensiva.

En principio, Schutz desarrollará un detallado análisis fenomenológico del punto de vista subjetivo y de la acción para el actor desde el punto de vista del yo solitario poniendo en el centro de la escena el estrato de la conciencia temporal interna. En el nivel del yo solitario Schutz propone una articulación entre subjetivismo y objetivismo superadora del dualismo weberiano. Del mismo modo, en el nivel de la comprensión intersubjetiva Schutz supera la escisión entre apriorismo y empirismo. Estos dos niveles conformarán la base de la ontología del mundo de la vida, pues, como se mencionó, el análisis de la conciencia temporal interna y el de la intersubjetividad son centrales para su formulación. Por último, y basándose en el análisis de los rasgos del mundo de la vida, Schutz superará los dualismos en el nivel de la reflexión científica. Desarrollaremos esta última etapa del proyecto schutziano en el último capítulo de nuestro trabajo.


  1. A juicio de Wagner (1970), el libro SASW merecería el subtítulo “Husserl y Weber”. La misma estructura de SASW “entreteje” la fenomenología husserliana con la sociología weberiana (Barber, 2004: 43).
  2. “Tanto la evidencia biográfica como la textual muestran que los objetivos metodológicos de Schutz en su primer libro, Der sinnhafte Aufbau der sozialen Welt, en lugar de constituirse en base a un intento abstracto e inmotivado por ‘sintetizar’ las obras de Weber y Husserl, fueron adquiriendo forma a la luz de los debates epistemológicos de la escuela austríaca de economía.” (Prendergast, 1986: 1). En este sentido, “Schutz es muchas veces considerado como un fenomenólogo que aplicó el método husserliano a las ciencias sociales. Sin embargo, […] los orígenes del trabajo de Schutz deben remontarse a la escuela austríaca de economía y a la sociología interpretativa de Max Weber.” (Wilson, 2005: 21). “El campo de ambos análisis no debe definirse solo a partir de ese horizonte filosófico, sino, y más allá de eso, a la relación de Schutz con el círculo de Ludwig von Mises y la escuela austríaca de economía allí representada.” (Srubar, 2007: 151).
  3. En su biografía intelectual, Wagner (1983) describe de qué forma se dio el contacto de Schutz con la obra de Husserl. Según Wagner, fue Félix Kaufmann quien incitó a Schutz a leer la obra de Husserl con el objeto de darle una base confiable a su proyecto. En el año 1928, junto con Kaufmann, deciden embarcarse en la lectura de la recientemente publicada Fenomenología de la Conciencia del Tiempo Inmanente (1959 [1928]). Al estudio de ese libro le siguió el de Lógica Formal y Lógica trascendental (1962 [1929]), libro publicado en 1929. En el año 1930, Schutz lee Ideas I (1949 [1913]) e Investigaciones lógicas (1967 [1900]). En total, ambos autores dedicaron dos años al estudio intensivo de la obra de Husserl. “Cabe resaltar aquí la influencia del pensamiento metodológico de Félix Kaufmann, el que fue significativo para la posición de Schutz.” (Srubar, 2007: 151).
  4. “Este ‘giro subjetivo’ austríaco sacudió a la economía hasta sus raíces metodológicas.” (Barber, 2004: 50).
  5. Para un análisis más detallado de esta escisión entre la teoría económica y la práctica de los agentes económicos véase Antiseri (2006).
  6. Según explica Pietro Rossi (1997), Menger atacaba el planteo de la escuela histórica de economía refiriendo el análisis económico a la elaboración de modelos hipotético-deductivos.
  7. Cfr. Wilson (2005) y Scarano (2004).
  8. No es nuestro interés profundizar esta discusión aquí.
  9. “La praxeología […] es teórica y sistemática, es una ciencia no histórica. Su alcance es la acción humana como tal, sin importar las circunstancias individuales de los actos. Es puramente formal y general. Sus enunciados no se derivan de la experiencia. Son como los enunciados de la lógica y la matemática, a priori, no están sujetos a verificación ni falsificación en base a la experiencia […] La cognición praxeológica es conceptual, es cognición de ‘universales y categorías’ […] Todo lo que se necesita para la deducción de todos los teoremas praxeológicos es el conocimiento de la esencia de la acción humana.” (Scarano, 2004: 6).
  10. “El término ‘metodológico’ que califica al dualismo, tiene una doble significación. Por una parte, implica como recién señalamos, una distinción respecto a la clase de métodos que se utilizan para abordar los problemas a nivel científico. Por otra parte, significa un dualismo ontológico, es decir, se sostiene respecto a las clases de cosas que hay en el mundo.” (Scarano, 2004: 2).
  11. El círculo de Viena y el seminario de Mises eran diferentes, tanto en su abordaje epistemológico como en su composición. Aparentemente Kaufmann fue la única persona que participó en ambos.
  12. Para un análisis de los vínculos entre Kaufmann y Schutz véase Helling (1984), Reeder (2009) y Kawano (2009).
  13. Véase Prendergast (1986: 12).
  14. Para un desarrollo detallado del dualismo tanto metodológico como ontológico del pensamiento de von Mises véase Scarano (2004).
  15. “Political Economy: Human Conduct in Social Life” (CPIV, 93-106). Ese manuscrito es una respuesta al paper presentado por Friedrich von Hayek “Economía y Conocimiento” en ocasión de su visita a Viena en 1936.
  16. “Por otra parte, la reflexión de Mises con relación al estatus epistemológico a priori de su propia teoría económica se ‘queda corto’ en su reflexión en tanto descuida el fundamento del mundo de la vida en su teoría.” (Barber, 2004: 56).
  17. “Para 1930 la escuela austríaca estaba en crisis. La crisis era a la vez teórica, política y metodológica, pero todas las líneas de ataque convergían en el plano epistemológico.” (Prendergast, 1986: 8).
  18. Para una reflexión en torno a la formulación de este problema véase Ebeling (1999).
  19. Cfr. Soziologie und Geschichte (1929).
  20. “Schutz estaba tan impresionado con la calidad del abordaje weberiano con relación a las ciencias sociales que su propio trabajo intenta más que suplantarlo, perfeccionarlo. La noción de perfeccionamiento es la clave para comprender la influencia weberiana en el trabajo de Schutz.” (Gorman, 1977: 17).
  21. “Por sobre de todo, Schutz estaba interesado en explorar qué significaba adoptar el ‘abordaje subjetivo’. ¿Qué se requiere para alcanzar radicalmente la noción de subjetividad, cuáles son sus implicancias y sus consecuencias? ¿Cómo funciona? Y, finalmente: ¿de qué forma se produce la comprensión intersubjetiva entre los seres humanos? Solo cuando todo esto fuese establecido de modo satisfactorio, podría el objetivo weberiano volver al foco de atención: esto es, la creación de la sociología comprensiva con todas sus ramificaciones metodológicas.” (Wagner, 1983: 15).
  22. De la obra de Weber, la más importante para Schutz es Wirtschaft und Gesellschaft (Versión castellana: WEBER, Max (2002). Economía y sociedad. México: Fondo de Cultura Económica).
  23. “En sus comentarios autobiográficos ‘Husserl and His Influence on Me’, Schutz admitió que desde sus primeros años en la Universidad de Viena intentó proveer un fundamento filosófico para la fundamentación de las ciencias sociales, particularmente para la sociología comprensiva de Max Weber.” Asimismo, “A pesar de valorar positivamente el pensamiento de Weber, Schutz enfatizó repetidas veces que ese pensamiento descansaba en presuposiciones filosóficas implícitas y no examinadas –una conclusión con la que coincide la biografía escrita por la Sra. Weber acerca de su esposo–, en la que reconoce que este usualmente perdía el interés en los problemas epistemológicos fundamentales, los cuales parecían no ofrecer ayuda para resolver problemas sociológicos.” (Barber, 2004: 26-28).
  24. “Su concepto del acto significativo del individuo […] de ninguna manera define un elemento primitivo, como él cree que lo hace. Es, por el contrario, una simple etiqueta para designar una zona muy compleja y ramificada que requiere mucho más estudio.” (SASW, 87).
  25. “Schutz adoptó los conceptos fenomenológicos que serían cruciales para la sociología tales como conciencia, experiencia, significado […] En este contexto, Husserl no figura como el único creador de los bloques fundamentales del edificio fenomenológico; Henri Bergson y William James aparecen también como contribuciones independientes.” (Wagner, 1970: 14).
  26. Si bien Schutz intenta superar el dualismo weberiano, esta es solo una etapa del proyecto schutziano de fundamentación de la ciencias sociales, la que se enmarca en el problema más amplio del dualismo de la escuela austríaca de economía y de la crisis de fundamentación que esta atravesaba.
  27. Nuestra afirmación en torno al desarrollo de una “ontología del mundo de la vida” en la obra temprana de Schutz se fundamenta, en primer lugar, en las observaciones de intérpretes como Wagner y Srubar (1984) y Langsdorf (1985). Estos autores parten de un análisis del período bergsoniano de Schutz y su análisis de las formas de vida (Lebensformen) como un antecedente inmediato de la ontología del mundo de la vida que Schutz propondrá en SASW. En el próximo capítulo daremos sustento a nuestro argumento.
  28. Cfr. SASW, 397.
  29. “Schutz desarrolla una interpretación más amplia de la acción, incluyendo la acción no económica, dentro de la cual sitúa a la acción económica, del mismo modo en que había ubicado a la teoría económica en referencia al mundo de la vida cotidiana.” (Barber, 2004: 57).
  30. Como expresó el mismo Schutz: “La filosofía de Bergson me impresionó profundamente: estaba convencido de que su análisis de la estructura de la conciencia y, especialmente, de la duración interna podrían ser utilizados como punto de partida para la interpretación de las nociones básicas aún no clarificadas de las ciencias sociales tales como significado, acción, expectativa y, por sobre todo, intersubjetividad.” (Citado en Masuda, 2009: 77)
  31. “Schutz recurrió a Husserl para la fundamentación filosófica de la sociología weberiana luego de encontrar insatisfactorios los recursos provistos por Bergson.” (Barber, 2004: 41).


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