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2 Capacidades estatales y discusiones en torno al aprovechamiento de los recursos hídricos de La Pampa

El caso del río Atuel desde la historia socio-ambiental (entre las décadas de 1920 y 1960)

Alexis Arrese, Julián Martín y Karen Pereyra

Introducción

Este capítulo analiza las capacidades estatales a la luz de las discusiones en torno a la problemática hídrica del territorio pampeano. Se indagan las tensiones socioambientales por el aprovechamiento de esos recursos en el oeste de La Pampa a partir del caso del río Atuel, entre las décadas de 1920 y 1960. Con ello, se discuten las diferentes instancias y posibilidades de intervención estatal frente al conflicto y las consecuencias socioecológicas del corte definitivo del escurrimiento natural del Atuel en la región a mediados del siglo xx.

Desde la perspectiva de la historia socio-ambiental se considera que la extracción y aprovechamiento de los recursos naturales y las disputas socio-ambientales están condicionados no solamente por aspectos físicos de la naturaleza, sino también por las características sociales, culturales, políticas, demográficas y económicas de cada sociedad y por las diversas representaciones humanas sobre el ambiente (Solbrig, 2006; Miller, 2007, 2012). Los trabajos de historia ambiental en la Argentina, pese a avances notables en las últimas décadas, aún se encuentran en una etapa temprana de desarrollo (Zarrilli, 2014; Dichji, 2016).

En este sentido, el análisis de la problemática alrededor del río Atuel a partir de los lineamientos teóricos de un conflicto socioambiental, definidos como aquellos que se dan en torno a efectos externos emergentes con cambios producidos en los usos del suelo y de actividades nuevas, implica ir más allá de la disputa. En estas páginas, la contienda generada por el acceso y el control de los recursos ambientales suma en su análisis la participación de las comunidades directamente afectadas (Sabatini, 1996). Por ello, la observación de las tensiones originadas por el río Atuel en el oeste pampeano deben incluir a los actores involucrados y las comunidades perjudicadas, ya que toda intervención en un territorio supone modificaciones en el uso de los espacios (Orellana, 2009). Cuando entran en escena las sociedades directamente afectadas, los antagonismos adquieren una connotación social. Y los ambientes se perciben como construcciones sociales en donde intervienen motores de percepción, valoraciones de las sociedades locales y de actores con determinados intereses respecto a un espacio: “Entonces, si un problema social afecta a grupos sociales e involucra a actores responsables; y si estos colisionan (para decirlo de algún modo) en términos de interés y necesidades, se produce un desencuentro, una disputa, un conflicto socioambiental” (Orellana, 2009, p. 337).

El capítulo está estructurado en dos grandes ejes. En el primero, se sintetizan las denuncias y algunas de las consecuencias socio-económicas y demográficas para el oeste pampeano provocadas por la construcción de la represa El Nihuil en 1947, por parte de la provincia de Mendoza. En este primer eje, se consideran los cinco departamentos del oeste pampeano: Chalileo, Chical Co, Curacó, Limay Mahuida y Puelén. Esta división administrativa se basa en criterios catastrales de fines del siglo xix (cuando se produjo la ocupación militar del territorio), por lo que no necesariamente coincide con la situación geográfica o social de la región. Pero, a los fines propuestos, resultará de gran ayuda para indagar en el desempeño económico de este espacio y su dinámica demográfica en un contexto particularmente crítico. En el segundo eje, se discute cómo el corte del río adquirió visibilización más allá del ámbito del oeste de La Pampa, la participación de diversos actores sociales y políticos en los primeros reclamos y, en particular, el rol de las autoridades en la conformación de una cuestión socialmente problematizada en torno al río Atuel.

El impacto socio-ambiental y productivo en el oeste pampeano de los aprovechamientos del río Atuel en Mendoza

A la región por donde escurre el río Atuel en la actual provincia de La Pampa se la considera, dentro de la clasificación socioeconómica propuesta por Covas (1998), una zona de aridez y semiaridez con la presencia de escasas localidades y puestos distribuidos en el ámbito rural. El noroeste pampeano puede ubicarse dentro de la categoría espacio de borde, la cual hace referencia a un territorio menos inserto en la dinámica del capital, con dependencia y dominación de otros espacios, pero que tiene un margen de autonomía en sus lógicas territoriales y prácticas (Comerci, 2018, p. 15). Espacialmente, y en el momento de estudio, se ubicaba más allá de la isohieta de los 500 mm, que marca el límite entre la región semiárida y la árida. Es una línea que constituye un área de transición climática y “separa” aquellas zonas donde es posible la producción cerealera y la ganadería vacuna en explotaciones mixtas (Maluendres, 2001; Lluch y Comerci, 2011).

El oeste pampeano, que aproximadamente es un tercio del territorio pampeano, quedaba ajeno a los principales circuitos comerciales, productivos y de comunicación de la zona este de La Pampa.

La situación “marginal” del oeste respecto a otros espacios preexistente se agravó por la crisis hídrica que afectó a la zona y cuyas consecuencias se extendieron por varias décadas. La inestabilidad de la cuenca fluvial del río Atuel fue producto –en mayor medida– de la acción de seres humanos, y no de procesos naturales. Estas intervenciones antrópicas en torno al aprovechamiento hídrico intensificaron, principalmente, tres situaciones: la falta del cauce hídrico superficial, la salinización de aguas subalternas y las crecidas esporádicas, inesperadas para los pobladores, que agravaban las condiciones productivas marginales.

Los primeros desvíos del río Atuel documentados comenzaron en 1918, con obras clandestinas en el sur de General Alvear, a la altura de Paso El Loro. Ello provocó la interrupción del brazo llamado Atuel Viejo (Fundación Chadileuvú, 2011). En 1937 otro de sus afluentes, el Butaló, fue afectado como consecuencia de los llamados tapones de Ugalde, lo que causó el deterioro de la colonia agrícola denominada Butaló[1]. Ello provocó que dejara de correr en la zona el brazo principal del río, y sus consecuencias se hicieron sentir al desaparecer el incipiente paraje de Isla Chalileo, situada en tierras fértiles[2].

Los gobernadores del entonces territorio nacional de La Pampa dejaron asentado en sus memorias los impedimentos a la libre circulación del Atuel. Durante la gestión de Miguel Duval, funcionarios del gobierno territoriano participaron del Primer Congreso Argentino del Agua, realizado en Mendoza en el año 1941. Allí explicaron los efectos negativos que tenía, para la población y producción del oeste, el modo de aprovechamiento del río Atuel por parte de Mendoza. Años más tarde, Juan L. Páez, gobernador entre 1946 y 1948, señalaba que “las corrientes de agua que los mapas de La Pampa registran, no existen desde hace ya mucho tiempo”[3]. Esto es con referencia al río Chadileuvú, ya que su cauce se había deslizado por última vez en diciembre de 1941, a la altura de La Reforma (departamento de Limay Mahuida), y “los últimos hilos”, hasta Algarrobo del Águila (más al norte, en el departamento de Chical Có) hacía cuatro años, es decir, 1944 aproximadamente, de acuerdo a “viejos pobladores de esa comarca”[4].

El diagnóstico crítico sobre la situación de la zona coincidía con la visión de Monticelli (1933)[5] y Fernández Acevedo (1941)[6]. Las praderas naturales en Chalileo habían dado paso a salitres y a la progresiva desaparición de las lagunas Urre Lauquen, La Dulce y La Amarga en el departamento Curacó. Todo ello como consecuencia de la aridez derivada de la desaparición del río. Antes de esta acción humana, las crecientes periódicas del Atuel formaban grandes bañados en las tierras bajas de los márgenes, con exuberancia de vegetación y de pastos que permitía la vida de miles de cabeza de ganado menor, una actividad clave para la subsistencia de los habitantes de la zona. La sequía produjo un deterioro del suelo y los fuertes vientos ocasionaron el avance de los médanos, lo que obstruyó los cauces. Sumado a ello, la falta de agua proveniente del escurrimiento natural del Atuel produjo la desaparición de los humedales y la reducción de especies vegetales y animales (nutrias, cines, flamencos, peces, lobo americano o aguará, entre otros) (Fundación Chadileuvú, 2012).

Los progresivos cortes del río Atuel intensificaron la falta de agua para los pobladores del oeste. Como se mencionó, los cauces superficiales de los ríos no eran la única posibilidad de acceder a fuentes de agua, por lo que la subterránea era un bien natural fundamental. El sistema de extracción de agua subterránea durante las primeras décadas del siglo xx se realizó a partir de la construcción de jagüeles. Estos eran pozos, por lo general calzados con zinc, con una profundidad que oscilaba entre los 3 y 60 metros[7]. La construcción de estos pozos representaba una inversión de capital inicial para los pobladores variable en función de la profundidad, el diámetro y los materiales empleados. Tempranamente, hacia 1905-1907, los costos de estas construcciones oscilaban entre los $400 y $900; en cabezas de ganado ovino equivalía a entre 88 y 200 unidades. Las parcelas, en donde el agua se encontraba a profundidades que los poceros podían acceder, posibilitaron el desarrollo de la actividad ganadera siempre y cuando estuviera dentro de los parámetros de salinidad apta para el consumo.

Este proceso de interrupciones hídricas de larga data adquirió mayor envergadura en la década de 1940 con la construcción en la provincia de Mendoza del dique El Nihuil, que embalsa el río para la producción de energía eléctrica y regadío. Esa obra obstaculizó el escurrimiento del brazo Arroyo de la Barda, que era el último que quedaba libre (Cazenave, 2009). El oeste experimentó un empeoramiento y provocó pérdidas sociales y económicas abruptas.

Las inmediatas consecuencias que acarrearía la concreción de El Nihuil las detectó el propio gobernador Páez, quien afirmó que se trataba de “un paso más en el proceso de muerte del oeste pampeano”[8]. El impacto de la falta de agua en el oeste se hizo sentir sobre la forma de vida de las personas y su comunidad. Al verse afectada la calidad del aire y el agua, la disponibilidad y calidad de los alimentos consumidos, la salud y el bienestar de los habitantes de las zonas se vieron perjudicados. Máxime porque en el mismo momento en que se inauguraba la represa la región atravesaba por un período de sequía, una situación que se prolongó hasta aproximadamente principios de la década de 1950. En la referida memoria gubernamental, Páez dio cuenta de su recorrido por la región para tomar conocimiento de las dificultades que atravesaban sus habitantes ante la falta de agua, no solo por la baja pluviosidad, sino como consecuencia del corte del escurrimiento del río Atuel.

Los pobladores de tales zonas son en su mayoría criadores de ovejas y cabríos que han visto diezmadas sus majadas por aquellas causas. Me fue dado observar así el estado de extrema indigencia en que se encuentran los hogares humildes, pobreza que se acentúa particularmente en el Departamento Chical-có. Las condiciones de vida allí son malas en todo sentido; no existe conciencia ni deseos de superación porque nadie se ha preocupado en elevar la moral de las familias ni aleccionar a los hijos. Esas gentes se debaten en la mayor miseria; ha decaído hasta el espíritu de trabajo; prosperan así las malas inclinaciones y no se piensa sino en emigrar hacia otros lugares. Gente humilde toda, ha estado siempre olvidada de gobiernos y gobernantes[9].

Esta descripción tiene similitud con el testimonio de una maestra entrevistada en el viaje que relató Fernández Acevedo (1941) en el paso La Razón, cerca de Algarrobo del Águila. La preocupación por la pobreza e indigencia en la zona, empeorada por la crisis ambiental, llevó a Páez a solicitar “ropas y elementos para niños” al Ministro del Interior de la Nación en 1947. En su nota señalaba que Eva Perón ya había remitido algunos elementos escolares. Las acciones de Páez por visibilizar la situación continuaron y lanzó una solicitada pública “a los hombres pudientes de La Pampa”, en referencia a ganaderos, chacareros, grandes colonos, comerciantes y otros actores. De esta solicitada se destaca la frase “el oeste se desangra”, en tanto sintetiza la situación crítica que atravesaban los pobladores oesteños. En ella hace referencia a la larga sequía que diezmó a los ganados y las consecuencias sobre la población. Proponía la creación de un fondo común para adquirir ropas y alimentos para ser entregados “a las familias más necesitadas de aquellas comarcas” o contribuciones en especies.

La falta de agua provocó que se abandonaran los proyectos de aprovechamiento agrícola diagramados a principios de siglo xx y los productores se vieron obligados a readaptar sus formas de vida diseñando estrategias de supervivencia para paliar las pérdidas económicas. La creación de estas colonias estaba sustentada en la existencia de tierras aptas para cultivos, como también la disponibilidad de agua dulce proveniente del río Atuel (Hernández, 2004)[10]. Pero la interrupción de los escurrimientos de agua produjo la disminución de la producción agrícola y posterior abandono de las chacras. De hecho, años después, entre las justificaciones del impacto económico dadas por la demanda de la Fundación Chadileuvú ante el Tribunal Latinoamericano de Agua, se estableció que el corte del río no se limitó a afectar la actividad económica a una ganadería extensiva, donde los principales problemas lo constituyen la falta de forraje y el abastecimiento de bebida para animales. Según Cuello y Montone (2003) se había incrementado en el oeste pampeano el ganado caprino en desmedro del bovino y ovino, dado que es una especie que se adaptaba a las condiciones de la zona (falta de pasturas naturales como de agua en cantidad y calidad).

Efectivamente, hacia 1930, la actividad ganadera, en gran medida, se concentraba en el área de la cuenca del río Atuel-Chadileuvú-Curacó, sobre todo hacia el norte (Chalileo) y el sur (Curacó). Esta situación cambió a lo largo de la década de 1930, ya que algunos departamentos padecieron una caída en la cantidad total de cabezas de ganado, mientras que otros experimentaron un progresivo aumento[11]. Hasta 1937, en términos generales, los departamentos oesteños sufrieron una progresiva caída de las existencias ganaderas. Ello, como ya se dijo, se vinculó también con un ciclo de bajas precipitaciones registradas en Santa Isabel y 25 de Mayo.

A principios de la década de 1940 las mejoras en las precipitaciones podrían explicar un crecimiento generalizado que contrasta con lo que pudimos observar en gran parte de la década de 1930. Pero no sería el único factor que explicaría este repunte en la actividad. En La Pampa, tal como señalan Lluch y Olmos (2010), en este período se registró un repunte en la actividad ganadera, en gran medida ligado a lo que denominan “el segundo boom del lanar”. La actividad ovina registró un aumento progresivo considerable en La Pampa entre 1937 y 1947, que no volvió a registrarse posteriormente[12]. Pero dentro de este contexto, la crisis hídrica del Chadileuvú afectó particularmente a los departamentos de Chical Có y Chalileo, cuyas explotaciones y producción ganadera dependían en gran medida del régimen hídrico fluvial. Ello llevó a que se evidenciara una caída en la “vitalidad” y capacidad productiva en la zona, es decir, la disminución de haciendas y la dificultad de subsistencia en la zona, tal como ya indicamos.

De hecho, el desarrollo de explotaciones ganaderas en la región fue un punto importante en la ponencia presentada por la delegación pampeana ante el Primer Congreso del Agua de 1941. Para dar cuenta de este desarrollo enumeraron una serie de establecimientos ganaderos de la zona que demostraban el impulso que tuvo la región en la primera mitad del siglo xx[13]. El contexto crítico, y en particular la crisis hídrica, afectó a este tipo de explotaciones. De acuerdo al mismo documento, las actividades se redujeron a su mínima expresión o progresivamente desaparecieron. Algunas de estas propiedades fueron casi abandonadas, muchos de sus habitantes migraron a otros lugares o quedaron en una condición delicada. Pese que la mirada se concentró en los establecimientos citados, esta situación se observaba también en los pequeños criadores, cuyas actividades dependían, en gran medida, del escurrimiento natural del Chadileuvú[14].

Estos casos reflejan una coyuntura crítica para la región que se agudizó hacia finales de la década de 1940. Si retomamos los datos citados advertimos que los departamentos oesteños experimentaron una profunda y abrupta caída de la producción ganadera[15].

Gráfico N.° 1. Variación de las existencias ganaderas en el oeste pampeano (por departamento) entre 1930 y 1954

Fuente: Elaboración propia a partir de datos procedentes de Estadística ganadera 1875-1974 (1976).

La relación con las formas de aprovechamiento del río Atuel en Mendoza se consideró siempre como la gran causante de esta pérdida generalizada. Pero además de los impactos ambientales, económicos y sociales, el corte del río Atuel provocó un impacto demográfico en los departamentos del oeste pampeano. Sin embargo, cuando analizamos los datos de la variación de la población entre 1905 y 1960 podemos observar que la situación en cada departamento fue diferente, lo que denota dinámicas demográficas dispares a lo largo del siglo xx.

Cuadro N.° 1. Variación poblacional en el oeste pampeano (por departamento) entre 1905 y 1960

Departamento

1905

1914

1920

1935

1942

1947

1960

Curacó

683

8171120164412591504

887

Chalileo

2279

1903

1750

1888

2102

2420

1843

Chical Co

626

695

769

1198

1037

1189

1105

Limay Mahuida

1453

890

1165

1474

1596

1663

949

Fuente: elaboración propia con base en estadísticas, censos, guías y bibliografía citada al finalizar[16] [17].

Por ello se propone que la población en el oeste pampeano experimentó diversas variaciones, en las que factores económicos, sociales y ecológicos tuvieron disimilar incidencia. Es decir, no puede afirmarse que hubo una tendencia general única en cuanto a la dinámica población oesteña. De hecho hasta 1920 en Curacó y Chical Có la población aumentó, mientras que en Chalileo y Limay Mahuida la caída registrada fue progresiva. La variación puede relacionarse con múltiples factores si consideramos el modo de inserción económica de la región y los efectos socioambientales antes descritos.

Paéz (1948) ya había señalado tempranamente la estrecha relación entre caída demográfica y descenso de la producción ganadera, una tendencia que podemos observar claramente desde 1947. Y así es: la mayor densidad poblacional se situaba en el área de influencia del río Atuel-Chadileuvú-Curacó[18]. A partir de 1947 se produjo una caída abrupta de la población en todos los departamentos del oeste. Sin dejar de lado las variaciones mencionadas previamente, los datos reflejan el impacto unilateral negativo de la construcción del dique El Nihuil. Una de las consecuencias de la degradación del ecosistema, y caída de la producción en la región, fue la movilidad de una gran cantidad de población. Muchas familias vieron sus formas de vida afectadas, y emigraron principalmente hacia los centros urbanos del este de La Pampa y hacia otras regiones colindantes (como el sur de Mendoza y el Valle del Río Negro)[19].

Formulación de la cuestión: los primeros reclamos por el Atuel

Los primeros reclamos documentados por parte de los pobladores de la zona fueron consecuencia del mencionado “tapón de Ugalde” que en 1937 interrumpió el arroyo Butaló y los privó del aprovechamiento del río para pastorear. En octubre de ese año, una reunión de vecinos de Santa Isabel, con hacendados y criadores de los departamentos de Chical Co y Chalileo, decidió presentar una carta al entonces gobernador del territorio nacional de La Pampa, Evaristo Pérez Virasoro. En esa nota solicitaron que se intercediera frente a las obras clandestinas de captación y desvío realizadas por Isaac de Ugalde en la provincia de Mendoza[20]. El gobernador pampeano, luego del pedido, elevó la queja al Ministerio de Obras públicas de la Nación el 7 de marzo de 1938[21], a partir de lo cual la Dirección de Irrigación de la Nación estableció que el ingeniero José Balbi realizara un informe[22]. Con este estudio, se confirmó la veracidad de la denuncia de los pobladores de Santa Isabel y Algarrobo del Águila[23].

Años más tarde, tal como ya mencionamos, el gobierno territoriano envió una delegación al Primer Congreso del Agua en 1941, donde se expusieron los diferentes reclamos por los desvíos y cortes al escurrimiento del Atuel. En las memorias de Duval, el gobernador propuso ya formas de solucionar el conflicto por el Atuel con Mendoza: “Existe un medio legal para evitar la colisión de derechos entre las provincias. Me refiero a la celebración de tratados o convenios al respecto […]”[24]. Morisoli (2009) consideró esta intervención como el primer reclamo significativo por parte del gobierno de La Pampa. Si bien coincidimos en la importancia de la postura pública ante un ámbito nacional, no debería perderse de vista la intervención previa que habilitó el desarrollo de los informes del ingeniero Balbi ya mencionados y, por tal motivo, son un precedente para la toma de postura pública.

Luego, a raíz de una nueva denuncia formulada por el Dr. Pellet Lastra[25] sobre desvíos del río Atuel, la Dirección de Irrigación de la Nación, dependiente del Ministro de Obras Públicas, dispuso el traslado del ingeniero Dillon, de la Inspección de Exploración, para comprobar la actual situación de los derrames del Atuel[26]. Durante junio de 1941, el ingeniero Dillon (profesional de la Dirección General de Irrigación) envió otro informe al Inspector de Explotación del Ministerio de Obras Públicas, donde estableció que el “tapón de Ugalde” ya no existía y, producto del desvío realizado en 1918 sobre un brazo del Atuel, este se había “encauzado con el arroyo de La Barda”[27]. Dillon planteó, al igual que lo hizo Balbi en su informe, que las modificaciones del régimen hidráulico del río Atuel obedecieron a los desvíos por medio de los tapones realizados en la provincia de Mendoza[28].

Luego del primer Congreso del Agua, el gobernador Duval envió en octubre de 1941 una nota al Ministerio del Interior en la que expresó la necesidad de que La Pampa pudiera participar de la proyección y elaboración de los planos de obras hidráulicas destinadas al regadío y aprovechamiento en San Rafael y protestó por su exclusión de tales deliberaciones[29]. Esta gestión es importante, en tanto expresa reclamos previos a la construcción de El Nihuil por parte de La Pampa y la solicitud de participar de su proyección. Este es el segundo momento en el que un gobernador del territorio nacional de La Pampa reclama a una autoridad nacional (Pérez Virasoro al Ministerio de Obras Públicas de la Nación en un primer momento, y posteriormente Duval al Ministro del Interior). Esta situación implica que los reclamos por el Atuel estaban en conocimiento de la estatidad nacional en el momento de la realización del dique El Nihuil, y que los efectos negativos ya eran motivo de discusión a nivel estatal.

Los reclamos resultaron pocos efectivos y, como ya se dijo, en 1947, se produjo el corte del último brazo del río Atuel libre, con la inauguración del dique El Nihuil en Mendoza[30]. Las inversiones iniciales para la construcción de la represa fueron costeadas mayormente por el Estado nacional y posteriormente por los sucesivos gobiernos mendocinos y actores privados (UNLPam, 2012), por lo que se propone que tras la construcción de El Nihuil se inició una nueva etapa de reclamos, pero estos no eran nuevos.

En enero de 1948 el gobernador Juan L. Páez emitió un informe sintético, ya abordado previamente, sobre el problema del agua en La Pampa. Además de presentar los problemas de los pobladores del oeste con el agua potable[31], pidió a la Administración Nacional de Agua que el uso del río fuera en común con Mendoza y se regulara en conjunto su utilización. El mismo discurso había expresado el exgobernador Duval en el Primer Congreso de Agua.

Las discusiones volvieron a retomarse, pero no a iniciarse, cuando un radiotelegrafista, Ángel Garay, le escribió al presidente de la Nación Juan Domingo Perón en 1947[32]. Si bien es conocido el texto, Garay transmitió en el radiograma la lamentable situación de los pobladores de la zona de Paso de los Algarrobos, todos ellos, en sus palabras, de situación humilde. De acuerdo a su relato, los vecinos perdían cabezas de ganado debido a la sequía y ya no obtenían agua para beber. Contaba cómo las familias, que de a poco perdían todo su capital, debieron migrar en busca de oportunidades a otras zonas. También es ampliamente conocido que un acontecimiento llevó a Garay a “saltarse las jerarquías”, y se refiere a la llegada de una mujer al destacamento policial –localizado donde se unía el Salado con el Atuel– “con un niño, entre dos o tres años, fallecido en sus brazos”[33]. El niño había fallecido debido a las enfermedades del lugar y a la pobreza.

Garay obtuvo una respuesta inmediata por parte de autoridades nacionales. El secretario general interino del Ministerio de Obras Públicas de la Nación, Luis Riobo, envió un memorándum al señor Administrador General de Obras Sanitarias de la Nación para solicitar que resolviera urgentemente el problema de la falta de agua potable y de regadío en Pasos de los Algarrobos[34]. A su vez, en noviembre de ese año, la Dirección de Agua y Energía Eléctrica envió otra nota al secretario de Industria y Comercio para solicitar pronta solución al problema de la falta de agua denunciado por el radiotelegrafista policial[35]. Por este motivo, se planteó la idea de realizar perforaciones en Paso de los Algarrobos y se envió a inspeccionar la zona al ingeniero Carlos A. Gentili[36]. Puede enfatizarse en estas gestiones las competencias del gobierno nacional para coordinar la acción, en esta instancia limitada a la designación de técnicos para el estudio de la problemática en el oeste.

El informe producido por el técnico comisionado, Carlos Gentilli, confirmaba las denuncias y señalaba que “la situación de los pobladores es realmente angustiosa y la despoblación total es eminente”[37]. Luego, agregaba: “El problema fundamental de esta región no es solamente la falta de agua potable para el consumo humano y de los animales, sino también la escasez de pastos para la alimentación del ganado (ovejas y cabras) […]”. Sin embargo, sus conclusiones establecieron con claridad que no era posible realizar pozos en Paso de los Algarrobos debido a la poca probabilidad de encontrar agua de uso salubre, y sumado a las pocas precipitaciones, era imposible realizar aljibes o represas. Gentilli expresó además que el río Atuel era “utilizado íntegramente en la provincia de Mendoza”[38].

Meses después, en octubre de 1948, se involucró otro especialista para el estudio de la problemática de la falta de agua en el oeste pampeano. En este caso, el ingeniero Félix Duhart preparó su informe para elevar a la Dirección y señaló, al igual que Balbi, Gentilli y Dillon, que en la zona del noroeste de La Pampa cruzaban los ríos Atuel y Salado, cuyas crecientes periódicas bañaban grandes extensiones de tierras. En comparación con los informes técnicos anteriores, este estudio innovó al proponer un derrame estimativo de agua por parte del embalse de El Nihuil hacia La Pampa. El caudal fue calculado a partir de los datos censales, y el profesional propuso que para determinar un valor de sueltas se realizara una “reunión de delegados de Mendoza y La Pampa a efectuarse en la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica”[39].

Al haberse concluido los informes técnicos, quedó en manos de la autoridad nacional, la Dirección de Agua y Energía Eléctrica, la aplicación de una solución. Es por este motivo que la Dirección tomó posición en el “asunto” por el río Atuel y la transformó en una cuestión socialmente problematizada, o aquella en donde el Estado toma posición sobre diferentes demandas de otros actores en la sociedad civil (Oszlak y O’ Donnell, 1995). De esta forma se propone que debe leerse la histórica Resolución 50/49, la cual intentó darle solución a “las diversas presentaciones de las autoridades de la Gobernación de La Pampa y de los pobladores de la zona Noroeste de dicho territorio”[40].

Dicha resolución estableció que los caudales del río Atuel habían sido utilizados, casi en su totalidad, para el riego en la provincia de Mendoza, y en mínima proporción en el territorio de La Pampa. Por este motivo, se instauró la entrega de 2,5 % del derrame anual del río hacia La Pampa, en tres sueltas anuales de siete días de duración cada una, con destino a bebidas de poblaciones y ganado, riego de las praderas naturales y alimentación de represas y lagunas[41]. Además, consideró que El Nihuil solo cumplía una parte de su finalidad propuesta, que era la defensa y almacenamiento del agua sobrante, pero no cumplía la etapa subsiguiente de asegurar mediante estudios, obras, reglamentaciones y ordenanzas la libre circulación de los caudales acumulados y su equitativa distribución en todo el curso del río. La medida rechazó toda “posición localista extrema que signifique atribuir a una parte de los interesados legítimos poderes absolutos de disposición del río”. Por esto mismo enfatizó que “en ningún modo tales trabajos podrían redundar en prejuicio de unos, para beneficiar exclusivamente a otros”[42]. Finalmente, estableció que la Dirección de Ingeniería realizaría estudios “pertinentes para fijar en forma definitiva qué porcentaje del agua del río Atuel le corresponde utilizar a cada provincia”[43]. En dicha resolución se estableció también que, para hacer efectivas las medidas dispuestas, se solicitaba la intervención del Poder Ejecutivo ante las autoridades de Mendoza por intermedio del ministro del Interior. La Resolución 50/49 fue entonces el primer documento emitido por parte de un organismo estatal nacional e hizo valer los reclamos de La Pampa (aún por entonces territorio nacional) por el Atuel. Esta resolución, que reconoció la interprovincialidad de ese río al solicitar las sueltas de agua a Mendoza, fue sumamente cuestionada por esta provincia, hasta el punto de no cumplirla.

Las sucesivas notas elevadas por el gobernador interino del territorio de La Pampa, Eduardo Reguero, dirigidas al ministro del Interior y al de Industria y Comercio a partir de 1949 para el cumplimiento de la Resolución 50/49 expresan el desesperado pedido por la libre circulación de agua en el oeste pampeano:

La Pampa viene soportando desde hace unos cuantos años una situación sumamente triste […] el agua para La Pampa es, ni más ni menos, que la vida, no dejo de pensar que allí se detiene el agua para producir riqueza, pero pienso que esa riqueza también se puede producir aquí, y que no existe ninguna razón verdadera para que se enriquezca una zona a costa de la miseria de otra[44].

Las diferentes notas y gestiones denotan la postergación de una respuesta por parte del gobierno de Mendoza[45]. Esto motivó al administrador de Agua y Obras Hidráulicas a designar en agosto un técnico para entrevistarse con las autoridades mendocinas a fines de cumplir la resolución[46]. Aun así, el 9 de septiembre el gobernador de La Pampa, Eduardo Reguero, le escribió a José Barros, del Ministerio de Industria y Comercio, para el cumplimiento de la normativa[47]. En la entrevista con las autoridades mendocinas, esta provincia expresó que, de los volúmenes del Atuel, solo una parte llegaría a La Pampa en caso de aplicar la resolución, por lo que solo afectaría sus regadíos.

Las discusiones continuaron hasta 1953, cuando el gobernador de la provincia Eva Perón (nueva denominación del ex territorio nacional de La Pampa) Salvador Anania se dirigió al ministro de Asuntos Técnicos de la Nación con la petición de que se respetara la Resolución 50/49[48]. Para este fin expresó que “el silencio ha sido la constante respuesta a los reclamos pampeanos”[49]. No es menor señalar que este último reclamo fue manifestado por quien fue el primer gobernador electo de la naciente provincia, lo cual permite afirmar que la nueva condición política de La Pampa no frenó las demandas y tampoco significó un cambio sustancial de la situación del reclamo por el río. Además, las distintas instancias detalladas ponen de manifiesto que diversos actores sociales reclamaran desde temprano y activamente por esta situación, de la cual los diferentes gobiernos se hicieron eco en mayor o menor medida. Al respecto, no es menor agregar que para la década del 40 existían movimientos por la provincialización de La Pampa y utilizaban como justificación que era uno de los territorios con mayores aportes al Tesoro Nacional (Lluch, 2014), así que los participantes de estos movimientos emplearon diferentes estrategias de presión y movilización política, a través de la prensa –como La Pampa Provincia y mediante juntas, como “La Junta Provincialista”, entre otros (Etchenique, 2003).

Reflexiones finales

La sanción de la Resolución 50/49 dio inicio a la cuestión por el río Atuel. El organismo representante del Estado nacional (Oszlak, 2011) que articuló potenciales soluciones fue la Dirección de Agua y Energía Eléctrica de la Nación, pues de ella dependía la resolución del conflicto. La demora administrativa fue la carta cotidiana con la que operó el Estado nacional, sus organismos dependientes y, en particular, fue la estrategia de la provincia de Mendoza. Esto significa que, aunque los organismos estatales hayan realizado informes o incluso dictado la Resolución 50/49, desde el Estado nacional se avanzó e incluso se toleró que Mendoza definiera cómo cumplir la normativa. Ello da cuenta de que con la Resolución 50/49 no se inició una causa por el río Atuel, sino el nacimiento de una cuestión, de una necesidad por parte de La Pampa, que empezará a ser escuchada por los organismos estatales. El ser escuchado no necesariamente implicó la solución de la problemática. No se detecta todavía una causa conformada por el río Atuel, pero sí una reacción por parte del Estado nacional a través de la Dirección de Agua y Energía Eléctrica.

Otro tema que se ha discutido es cuánto impactó el estatus político de La Pampa en la resolución del conflicto por el Atuel en sus primeros años. Muchas veces suele leerse que, debido a la condición jurídica-administrativa hacia 1947 como territorio nacional, los reclamos por la construcción de El Nihuil no fueron escuchados a nivel nacional (por ejemplo, en la carta del gobernador Duval en la que exigió algún tipo de participación en la construcción del Nihuil). De lo expuesto previamente señalaremos que la transformación administrativa de territorio nacional a Estado provincial no implicó un cambio sustancial en el peso de los reclamos hacia los diferentes organismos estatales.

Una parte de la literatura ha considerado, en esta primera etapa del conflicto, la menor capacidad de acción y protesta de La Pampa, debido a que al ser hasta 1951 un territorio nacional dependía del gobierno de la Nación. Este argumento sostiene que los territorios no tenían representantes y se encontraban en un estado de minoría[50]. Por este motivo, algunos investigadores como Morisoli (2004) y Difrieri (1980) plantearon que el Poder Ejecutivo Nacional, responsable del territorio de La Pampa[51], debería haber vetado la ley que disponía la construcción del embalse, porque este también utilizaba los caudales del río. Sin embargo, tal como mencionamos previamente, la condición político-institucional de La Pampa no frenó las demandas por el aprovechamiento del río Atuel. De hecho, en función del análisis precedente, se puede concluir que no hubo cambios sustanciales en el devenir del reclamo, situación que no descarta la capacidad de presión de diversos actores sociales pampeanos para llevar adelante requerimientos ante diferentes instancias institucionales.

El estudio de las capacidades estatales con relación a la cuestión hídrica del Atuel es una nueva contribución a la literatura previa. El conflicto por el Atuel es más complejo aún de lo que se desprende de la narrativa más conocida, y en este capítulo buscamos profundizar en sus dinámicas institucionales y sociales. El estudio de los reclamos por el aprovechamiento del río Atuel a nivel de los actores sociales locales fue el punto de partida para considerar cómo se convirtieron esos reclamos en un tema de agenda estatal y cómo adquirieron estatus de “cuestión”. Se ha problematizado cuándo, cómo y quiénes transformaron la necesidad sobre el río Atuel en una cuestión, con qué estrategias y las oposiciones sucedidas y reconfiguradas en un lapso de tiempo, y en conjunción con la cambiante situación social, económica y ecológica del espacio. De este modo, este capítulo buscó aportar nuevas evidencias para reflexionar sobre la vinculación entre las capacidades estatales y la formulación de una “cuestión”, en particular a partir de un caso asociado a un conflicto ambiental que, aún en la actualidad, continúa sin una resolución definitiva.

Fuentes primarias

Argentina (1916). Tercer Censo Nacional, 1914. Buenos Aires: Talleres gráficos L. J. Rosso.

Censo General de la Nación 1947. Buenos Aires: Dirección Nacional de Servicios Técnicos del Estado. Dirección General del Servicio Estadístico Nacional. Ministerio de Asuntos Técnicos.

Censo Nacional Agropecuario 1937 (1940). Buenos Aires: Ministerio de Agricultura.

Censo Nacional Agropecuario 1960. Tomo II (1964). Buenos Aires: Dirección Nacional de Estadística y Censos, Secretaría de Estado de Hacienda, Poder Ejecutivo Nacional.

Contribución oficial al Primer Congreso Argentino del Agua a reunirse en Mendoza del 3 al 8 de febrero de 1941 [1941] (1994). Santa Rosa: Fondo Editorial Pampeano.

De Fougéres, M. (1906). La Pampa. Guía descriptiva, demostrativa y administrativa del territorio Pampa Central. Primer año. Buenos Aires.

Demanda de la FUCHAD ante el TLA (2012). Disponible en: https://bit.ly/3s6iHWK.

Duval, M. (1941). Memoria. Período de Gobierno 1939-1940. Gobernación de La Pampa. AHP.

Duval, M. (1946). Memoria gráfica. Periodo de Gobierno 1939-1945. Gobernación de La Pampa. AHP.

Estadística ganadera 1875-1974 (1976). Santa Rosa: Dirección General de Estadística.

Fernández Acevedo, P. (1941). Las Pampas del Oeste. 250 leguas en el gran oeste pampeano, Santa Rosa: Gobierno Propio.

Monticelli, J. V. (1933). Far-West Argentino. Buenos Aires: Tipografía del Colegio Pío IX.

Páez, J. (1948). Por la Pampa y sus hombres. Dos años de gobierno en el Territorio. Santa Rosa: Gobernación de La Pampa.

Provincia de La Pampa (1980). El río Atuel es interprovincial. Proceso Judicial iniciado por La Pampa, ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sobre Acción posesoria de las Aguas interjuridisccionales del Río Atuel y Regulación de sus Usos en Forma Compartida. Tomo 1.


  1. Hernández (2004) señalaba que a principios del siglo xx se diagramaron diferentes proyectos de colonización para la zona. Entre ellas estaba la Colonia Butaló, ubicada en la zona de confluencia del río Atuel y con tierras aptas para cultivos, sumada a la disponibilidad de agua del río. Dificultades de diferente tipo, entre ellas la conectividad con otros centros urbanos de la región y la progresiva merma del escurrimiento del río producto de las interrupciones mencionadas en el presente artículo, llevaron a la imposibilidad de su continuidad para mediados del siglo xx.
  2. Al respecto: Fundación Chadileuvú (2011) y Cazenave et al. (2009).
  3. Páez, Juan L. (1948). Por La Pampa y por sus hombres (dos años de gobierno del territorio). Santa Rosa. Gobernación de La Pampa, p. 75.
  4. Páez, Juan L. (1948). Por La Pampa…, op. cit., p. 75.
  5. Juan V. Monticelli, sacerdote y doctor en ciencias naturales, aunó su tarea misional con un reconocimiento de la flora de la región. En Far-West Argentino (1933) plasmó sus visiones y experiencias de viaje en la Pampa Central y señaló las divergencias económicas y sociales en el entonces territorio nacional en un período marcado por una profunda crisis ecológica (Di Lisica, 2008; Di Liscia y Martocci, 2012).
  6. A fines de 1940, el doctor Pedro Fernández Acevedo, entonces director del diario Gobierno Propio, realizó un viaje por el oeste pampeano junto con el entonces gobernador del territorio, el general de brigada (R. A.) Miguel Duval; el jefe de policía, teniente coronel Enrique Viviani Rossi; el director de la oficina de estadística agropecuaria, Juan Luis Alvis; un empleado de un diario local no especificado, Isaac Cherñavsky; el jefe de taller de la jefatura de policía, Uriel Pracilio, y el chofer de la gobernación, Toribio Lluch. Las descripciones y peripecias del recorrido que realizaron se vieron plasmadas en una publicación titulada Las Pampas del Oeste (1941), cuyo autor fue Fernández Acevedo, donde se especifican los objetivos que motivaron este viaje.
  7. Según datos de De Fougéres (1906). La Pampa. Guía descriptiva, demostrativa y administrativa del territorio Pampa Central, Año 1, Buenos Aires.
  8. Páez, Juan L. (1948). Por La Pampa…, op. cit., p. 75.
  9. Páez, Juan L. (1948). Por La Pampa…, op. cit., p. 54.
  10. Al respecto, Salomón Tarquini (2010) señala que, pese a las dificultades, gran parte de las poblaciones indígenas permanecieron en el oeste pampeano tras la denominada “Conquista del Desierto”, particularmente en los departamentos de Chalileo, Limay Mahuida y Curacó. Desde la historiografía regional se ha prestado atención especialmente a la lucha por la posesión de la tierra por parte de grupos indígenas. Colonia Emilio Mitre (ubicada en Chalileo) y Colonia Los Puelches (en Curacó) son algunos de los casos trabajados; ambas fueron fundados en 1900 tras intensas tratativas realizadas por grupos indígenas liderados por los caciques Santos Morales y Baigorrita –en el caso de Emilio Mitre– y Namkufil Calderón –en el caso de Los Puelches–. Las colonias agrícolas creadas se desarticularon progresivamente dadas las características geográficas de la región, ya que no alcanzaban la unidad económica básica para la producción que actualmente se calcula para ese espacio (a los poseedores se les asignaron 625 hectáreas y, según los cálculos para el oeste, se necesitan unas 5000).
  11. Observaciones en función de datos procedentes de Estadística ganadera 1875-1974 (1976).
  12. De hecho, las autoras afirman que este fue el último boom lanar registrado en La Pampa. Posteriormente el ganado lanar experimentó una progresiva caída, mientras que los vacunos ganaban terreno.
  13. Entre los mencionados por la presentación se cuentan los casos de la estancia Ventrencó, de la Northern Camps Company de capitales británicos, que abarcaba alrededor de 30 mil hectáreas; Juan Burgueño, quien contaba con ganado vacuno apacentado en campos fiscales cerca de Paso de los Algarrobos; los hermanos Cazaux, quienes contaban con una casa de negocios y explotaciones ganaderas; Juan Coggiola; Otto Von Santen, holandés quien adquirió un campo y pobló campos fiscales vecinos y estableció la casa de comercio La Holanda. Fuente: Contribución oficial al Primer Congreso Argentino del Agua a reunirse en Mendoza del 3 al 8 de febrero de 1941 [1941] (1994). Santa Rosa: Fondo Editorial Pampeano, pp. 19-21.
  14. Contribución oficial al Primer Congreso Argentino del Agua a reunirse en Mendoza del 3 al 8 de febrero de 1941 [1941] (1994). Santa Rosa: Fondo Editorial Pampeano, pp. 19-21.
  15. Un trabajo por destacar es el de Lluch y Ledesma (2009), quienes analizan las transformaciones de la estructura agraria y productiva del departamento Curacó en esta etapa.
  16. Los datos referidos a los años 1905 y 1914 no incluyen los correspondientes a los entonces departamentos 9.° y 10.°, de las que algunas zonas actualmente forman parte del departamento de Curacó. Datos consultados de: De Fougéres (1906), Censo Nacional de 1914, Ander Egg (1958); Aráoz (1991); Di Liscia y Lluch (2014); Di Liscia, Salomón Tarquini y Cornelis (2011); UNLPam (2012).
  17. No se incluyeron datos del departamento de Puelén, debido a que desde 1947 experimentó un crecimiento poblacional destacado en comparación con los demás departamentos del espacio. En gran medida se relaciona con el impulso que tuvo la agricultura bajo riego en la zona de influencia del río Colorado (entre las décadas de 1960 y 1970) y la explotación de petróleo en la zona (desde los años 60). Al respecto, véase: Michelini (2010), Dillon (2013) y Lluch (2017).
  18. En la ponencia presentada en el Primer Congreso del Agua, en 1941, se señalaba la importancia del río para la población de la zona dadas las condiciones geográficas adversas. Tal es así que entre los ejemplos señalados se enfatiza la concentración poblacional que se evidenciaba en el departamento Chical Co en la cuenca del río Atuel, situación que difería considerablemente una vez que se adentraba más hacia el oeste, en la zona de la meseta basáltica, donde era difícil acceder al agua (superficial o subterránea). Fuente: Contribución oficial al Primer Congreso Argentino del Agua a reunirse en Mendoza del 3 al 8 de febrero de 1941 [1941] (1994).
  19. Desde la geografía existen trabajos que avanzan en el estudio de las consecuencias ecológicas del corte del escurrimiento del río Atuel en 1947 y en cómo cambió la vida de los pobladores de la zona y sus modos de vida, y brindan un panorama útil para comprender las grandes disparidades y contrastes existentes en el actual territorio pampeano. Entre los primeros aportes sobre la evolución de la población en el área del río Atuel, ver Difrieri (1983). Más recientemente: Dillon y Comerci (2015); Dillon, Comerci y García (2013).
  20. Nota de vecinos de Santa Isabel y Algarrobo del Águila al gobernador del territorio nacional de La Pampa, Evaristo Pérez Virasoro, en la que reclamaban por la interrupción del río Atuel en el sur mendocino “Tapón de Ugalde”. 07/03/38 en Ortiz, F. H. (1987). El río Atuel también es pampeano. Fiscalía de Estado. Gobierno de La Pampa.
  21. Fuente extraída de Ortiz, F. H. (1987). El río Atuel también es pampeano. Fiscalía de Estado. Gobierno de La Pampa.
  22. Esta dependencia fue anexionada posteriormente por la Dirección General de Agua y Energía Eléctrica en 1947. Decreto N.° 3967/47. Nota del vicedirector general, ingeniero Dubecq Raúl, en el Ministerio de Obras Públicas, a la Dirección de Irrigación de la Nación. Secretaría de recursos Hídricos de La Pampa, 06/03/42, e Informe del ingeniero José A. Balbi, Jefe de Seccional de la Dirección General de Irrigación del Ministerio de Obras Públicas de la Nación. 22 de agosto de 1938. Repositorio: Fiscalía del Estado de la provincia de La Pampa (1987). El río Atuel también es pampeano.
  23. Informe citado en Difieri (1980), Álvarez Bustos (1984), Ortiz (1987), Cheli (2007) y Medeci (2016).
  24. Duval, Miguel (1941). Memoria. Período de Gobierno 1939-1940. Gobernación de La Pampa. AHP, p. 94.
  25. En el expediente se cita a Pellet Lastra en los antecedentes de denuncias, pero no se tiene copia de la denuncia para tener más información sobre esta.
  26. Nota de la Vicedirección General, Ingeniero Raúl Dubecq, al director general. 06/03/42. Secretaría de Recursos Hídricos de La Pampa.
  27. Nota con informe del ingeniero Carlos Alberto Dillon al señor inspector de eplotación, ingeniero Juan G. Dietsch. 06/41. Secretaría de Recursos Hídricos de La Pampa, p. 4.
  28. Este informe es solo nombrado por Provincia de La Pampa (1980), y aporta solo el nombre del ingeniero como antecedente; Ortiz (1987) recapitula las fuentes presentadas en el primer juicio contra Mendoza y cita fragmentos del informe y Cazenave (22/03/17) “Prueba que no deja dudas” en Fundación Chadileuvú. Disponible en: https://bit.ly/3vRB6aL.
  29. Nota enviada por el gobernador Duval al ministro del Interior para pedir por la coordinación para la ejecución de obras de regadío. 25/10/41. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  30. La construcción de El Nihuil I en San Rafael se inició en el año 1942 y se terminó en el año 1947, pero entró en servicio en el año 1957. Hay que tener en cuenta que mientras se construía el río sufrió ya consecuencias al ser embalsado. El embalse El Nihuil posee una capacidad de regulación de 287 hm³ y la finalidad principal es contener las avenidas por deshielos y regular mediante embalses encadenados los caudales del río (UNLPam, 2012a).
  31. Informe realizado por el gobernador de La Pampa, en el que expresó el problema del agua en La Pampa. Enero de 1948. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  32. Carta citada por Difrieri, 1980; Álvarez Bustos, 1984; Ortiz, 1987; Cheli, 2007; Martini, 2008; Fundación Chadileuvú, 2012; Cazenave, Hernández Morilosi, Sancho, Goldbelger, 2009; Figueroa, 2016; Alvarellos, 2017.
  33. Testimonio de Ángel Garay en Fundación Chadileuvú (2018). Testimonios de los ríos robados. Santa Rosa, La Pampa, p. 23.
  34. Memorándum al señor administrador general de Obras Sanitarias de la Nación Caesar Juan Hugo para solicitar que resuelva urgentemente el problema de la falta de agua potable y de regadío en Paso de los Algarrobos. 29/09/47 Repositorio: Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  35. Nota enviada por el director general Juan Naggi y el secretario general Velasco V. H. al secretario de Industria y Comercio para resolver el problema de agua en Algarrobo del Águila 22/11/47. Repositorio: Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  36. Nota enviada por el director general Juan Naggi…, op. cit., y Nota de la Dirección de Minas y geología que dispone a Gentilli como Auxiliar Mayor para realizar estudios en La Pampa. 05/01/48. Repositorio: Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa. Disposición por el director de Minas y Geología donde se encarga a Gentilli realizar el Estudio preliminar regional de la zona de Paso de los Algarrobos por Alberto Eroles. 05/01/48. Repositorio: Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  37. Informe Hidrogeológico de la zona de paso de los Algarrobos realizado por Carlos Gentili para establecer que el agua de Paso de los Algarrobos no era apta para consumo humano. 25/02/48. Repositorio: Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa, p. 2.
  38. Informe Hidrogeológico…, op. cit., p. 2.
  39. Informe del ingeniero Duhart en el que se plasman los agravios producidos por el corte del río en la zona del noroeste pampeano, 5/10/1948. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa (p. 4).
  40. Resolución 50/49 de la Dirección de Agua y Energía Eléctrica de la Nación para ordenar la suelta periódica del agua del río Atuel en Mendoza a fin de que lleguen a territorio pampeano. 19/01/49. Repositorio: Sitio oficial del Gobierno de La Pampa en Agua y Educación. Disponible en: https://bit.ly/3MzAUUk, p. 1.
  41. Resolución 50/49 de la Dirección de Agua y Energía Eléctrica de la Nación…, op. cit.
  42. Nota del gobernador interino de La Pampa Eduardo Reguero al ministro del Interior del 14/03/1949. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa y Nota al del gobernador Interino de La Pampa Eduardo Reguero a ministro de Industria y Comercio del 09/09/1949. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa, p. 2.
  43. Nota del gobernador interino de La Pampa Eduardo Reguero al ministro del Interior…, op. cit., y Nota al gobernador Interino de La Pampa Eduardo Reguero al ministro de Industria y Comercio por el 09/09/1949. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa, p. 3.
  44. Nota del gobernador Interino de La Pampa Eduardo Reguero al ministro del Interior…, op. cit. y Nota del gobernador Interino de La Pampa Eduardo Reguero al ministro de Industria y Comercio del 09/09/1949. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa, pp. 3-4.
  45. Nota enviada por el gobernador de Mendoza, Brissoli Blas, al ministro del Interior, Ángel Borlenghi, sobre aplicación de Resolución 50/49, 26/05/1949. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  46. Disposición de la Administración de Agua y Obras Hidráulicas a Dirección de explotación de Agua sobre medidas a seguir sobre resolución 50/49, 24/08/1949. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  47. Nota del gobernador interino de La Pampa Eduardo Reguero al ministro del Interior para denunciar a los pobladores que construyeron presas sobre el río Salado en oportunidades en que se abre El Nihuil, 09/10/1949. Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de La Pampa.
  48. Nota enviada por el gobernador de la ya Provincia de La Pampa, Salvador Anania, al ministro de Asuntos Técnicos de la Nación con la petición de que se respete la Resolución 50/49 (1953). Nota citada en: Provincia de La Pampa (1980). El río Atuel es interprovincial. Proceso Judicial iniciado por La Pampa ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación, sobre Acción posesoria de las Aguas interjuridisccionales del Río Atuel y Regulación de sus Usos en Forma Compartida. Tomo 1.
  49. Nota enviada por el gobernador de la ya Provincia de La Pampa, Salvador Anania, op. cit., p. 33.
  50. Referencias sobre condición del territorio nacional de La Pampa en Difrieri (1980); Morisoli (2004); Cheli (2007); Martini (2008); Fundación Chadileuvú (2012); Medeci (2016); Sánchez (2017); Desposio y Caimari (2019).
  51. Los territorios nacionales se habían formado luego de la Conquista del Desierto, realizada por Julio Argentino Roca en 1878, en la que las grandes extensiones territoriales conquistadas –antes en manos de los pueblos originarios–, entre ellas la actual provincia de La Pampa, fueron incorporadas al Estado nacional (Zink y Salomón Tarquini, 2014). En 1884 el Estado nacional creó nueve gobernaciones conocidas como territorios nacionales como solución transitoria a la incorporación de los espacios hasta entonces bajo dominio indígena (Ruffini, 2006). Como expresan Moroni, Folco, Lanzillota, Zink y Bergia (2008), los habitantes de los territorios nacionales poseían derechos políticos restringidos, ya que no podían elegir las autoridades nacionales y carecían de una representación parlamentaria.


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