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4 “Ofrecer las bellezas naturales de La Pampa”

Entre las expresiones de deseo y las acciones concretas de las políticas públicas para desarrollar el turismo (1940-1980)

Stella Cornelis

Introducción

En este estudio convergen dos grandes áreas de investigación como son la historia del turismo, por un lado, y las indagaciones sobre políticas públicas, el Estado y sus agencias, por el otro. El primer tópico generó recientemente el interés de los historiadores latinoamericanos y desde hace dos décadas comenzaron a investigarse diversas cuestiones relacionadas con el turismo, campo historiográfico todavía en construcción (Pastoriza y Campodónico, 2020). Así, se ha estudiado el accionar de instituciones como el Automóvil Club Argentino y el Touring Club y la interpelación que efectuaron al Estado en materia de políticas (Ospital, 2005; Piglia, 2008a y 2008b), las agencias nacionales orientadas a promocionar esas prácticas (Piglia, 2009 y 2010) y el impulso del turismo social durante las primeras gestiones peronistas (Scarzanella, 1998; Pastoriza, 2008a y 2008b, 2018; Pastoriza y Pedetta, 2009), entre otros tópicos. Con respecto a las investigaciones sobre el Estado, las políticas públicas, las burocracias, sus prácticas y saberes, nos centraremos en las investigaciones que se enfocan en las agencias, las élites estatales y los expertos que forman parte de ese entramado. De esta manera, nos posicionamos en una perspectiva que analiza el Estado “desde adentro” y descentrándolo, es decir, desde una escala de análisis que se desplazará desde el centro a la periferia, y prestando atención a la pluralidad de facetas que presenta (Soprano, 2007; Bohoslavsky y Soprano, 2010; Plotkin y Zimmermann, 2012a y 2012b).

Partimos entonces de ese marco referencial para analizar las políticas públicas que buscaron fomentar el turismo en un territorio nacional –luego provincia– y convertir a La Pampa en un destino atractivo para los viajeros. Oszlak y O’Donnell (1976) entienden que las políticas públicas son paralelas a un proceso social, tejidas alrededor de un tema o cuestión que las origina, relacionada con necesidades y/o demandas de la sociedad. En este sentido, cuando el Estado toma posición genera respuestas de otros actores sociales, inclusive de otras reparticiones dentro de este. En esta misma línea nos parece sugerente el planteo de Evans (1996, p. 557) sobre el indispensable enraizamiento social de las políticas públicas, que “deben responder a los problemas percibidos por los actores privados y, a la larga, dependen de estos para su implementación”. Para efectuar las políticas también serán primordiales una serie de instrumentos, como los dispositivos normativos y de gestión (Isuani, 2011)[1]. Asimismo, estudiar la forma en que el Estado buscó alcanzar sus objetivos nos lleva al terreno de las capacidades estatales, es decir, las facultades que posee para poner en práctica sus políticas con efectividad y sostenibilidad (Skocpol, 1989; Alonso, 2008).

A partir de este andamiaje teórico nos interrogamos sobre la presencia en la agenda estatal de la cuestión del turismo, la implementación de políticas para impulsar esas prácticas y, estrechamente vinculado a ese tópico, la conformación de agencias estatales y el andamiaje legal para ponerlas en marcha. Además, nos interesa conocer qué actores de la sociedad civil se convirtieron en interlocutores del Estado en el proceso de gestación y ejecución de las políticas, con qué recursos contaron y qué lugares se imaginaron con el objetivo de atraer a los visitantes.

De práctica privada a política estatal: la actividad turística en la Argentina

En su inicio fue una experiencia vinculada a los sectores de la élite y ligada estrechamente a la esfera de la vida privada. Paulatinamente, y en relación con cambios que explicaremos más adelante, otros sectores sociales pudieron acceder al disfrute de esas prácticas y el Estado comenzó a intervenir mediante el diseño de políticas públicas. Para comprender la génesis y el desarrollo de estas debemos retrotraernos a la segunda década del siglo xx. Tanto el Touring Club como el Automóvil Club Argentino (ACA) tuvieron un rol central en ese proceso, al interpelar al Estado para que promocionara y regulara la actividad (Piglia, 2008a, 2008b, 2014)[2].

Durante los años 30 otros acontecimientos ayudaron a instalar en la agenda pública la cuestión del turismo. La difusión del automotor y la necesidad de integrar el territorio para conformar un mercado interno se conjugaron para propiciar la construcción de caminos modernos que permitieron la integración de diversas regiones del país (Ballent y Gorelik, 2001; Ospital, 2005; Ballent, 2005a y 2005b). En este sentido, adquirió considerable relevancia la Dirección de Vialidad Nacional y en consecuencia la construcción de una red caminera troncal[3]. A su vez, la difusión del automotor generó un mercado local relacionado con la instalación de filiales norteamericanas luego de la Primera Guerra Mundial. Además, debemos considerar la participación cada vez más importante de YPF en el mercado de combustibles, cuyo consumo aumentó por la extensión de la red caminera. Entre los años 1938 y 1943, de manera conjunta, el ACA e YPF construyeron más de 80 estaciones de servicios en las principales ciudades del país, con sedes sociales e infraestructura como campings y centros recreativos (Ballent y Gorelik, 2001; Piglia, 2014)[4].

Así, la sinergia provocada por la mayor utilización de los automóviles, la ampliación de caminos y la utilización de petróleo generó nuevas prácticas como el deporte automotor y el turismo. También confluyeron en ese proceso otros cambios, como el impedimento de las élites para viajar a Europa, en primer lugar por la guerra y luego por los efectos de la crisis económica mundial; a su vez, nuevas leyes ampliaron la disponibilidad de mayor tiempo para el ocio[5] y los sectores medios tuvieron la posibilidad de recrearse mediante los viajes y paseos turísticos.

Otra innovación relacionada con el turismo fue la creación de la Dirección de Parques Nacionales en el año 1934[6]. Este organismo dependía del Ministerio de Agricultura y tenía como propósitos ocuparse de la conservación, forestación y protección de especies autóctonas en los parques existentes en ese momento –Iguazú, originado en 1902, y Nahuel Huapi, creado bajo la denominación de Parque del Sur en 1916–. Desde esa repartición estatal también se efectuaron tareas como la construcción de enclaves articulados por medio de la infraestructura vial y hotelera, que permitieron el desarrollo de actividades turísticas. En 1937 se sumaron nuevos parques nacionales a los ya existentes, como el Lanín, Puelo, Los Alerces, Perito Moreno y Los Glaciares. La política de la Dirección estaba orientada a la afirmación de la soberanía territorial y al desarrollo regional de áreas de frontera y periféricas[7]. La región de Bariloche y el parque Nahuel Huapi concitaron la mayor atención del organismo estatal[8]. Allí se construyó el hotel Llao Llao y se efectuaron varias obras, como la pavimentación de caminos y la construcción del Centro Cívico; además, se instalaron servicios de transporte público en el parque y se realizaron campañas publicitarias, entre otras acciones (Méndez, 2010; Piglia, 2010 y 2014).

También debemos destacar, en relación con la promoción de los viajes turísticos, la centralidad que comenzó a tener la infraestructura hotelera. La primera de las grandes obras construidas por la Dirección de Parques Nacionales fue el Llao Llao en Bariloche. Luego de esa iniciativa el Ministerio de Obras Públicas habilitó alojamientos en Río Tercero (Bruno, 2012; Piglia, 2014). De este modo, con el objeto de estimular la actividad “en regiones postergadas, a la vez que posibilitar el acceso a grupos cada vez más amplios de población”, desde el Estado se materializaron políticas para construir hoteles de turismo[9]. En 1939-1940 se aprobó la ley 12669/39 de edificación hotelera, y el primer emprendimiento realizado fue el hotel de Catamarca. Esa normativa preveía la instalación de hospedajes y un plan de construcción de 25 hosterías repartidas en distintos lugares del territorio nacional (Bruno, 2012).

Algunas provincias también implementaron políticas orientadas a mejorar su infraestructura y apostaron al turismo en tanto actividad generadora de ingresos económicos. A modo de ejemplo podemos mencionar las acciones efectuadas por las gestiones gubernamentales en Mendoza durante los años 30 y principios de la década siguiente, orientadas a impulsar esas prácticas. Además de la legislación y creación de agencias estatales con injerencia en la temática, creció la inversión en infraestructura para el ocio y la recreación y fueron erigidos hospedajes, hoteles, balnearios y campings, entre otras medidas que equiparon el territorio provincial mendocino (Raffa, 2020; Raffa y Luis, 2020).

En paralelo a esos cambios cristalizaron en la estructura del Estado nacional diversas agencias y se aprobaron normativas orientadas a implementar políticas públicas. Ese derrotero comenzó con la Dirección de Parques Nacionales en 1934 y cuatro años más tarde con la creación de una Dirección Nacional de Turismo. Desafortunadamente esa repartición quedó solo en los papeles, ya que no llegó a ponerse en funcionamiento por dificultades presupuestarias. Otros mojones en torno a la intervención estatal fueron la ya mencionada ley N.º 12699/39, que fomentaba la actividad; a comienzos de los años 40 se instituyó el Consejo Nacional de Turismo y, con base en esas experiencias, en 1942 se presentó un proyecto de ley para la conformación de la Dirección Nacional. Luego del golpe de Estado de 1943 esa repartición se anexó a la Dirección de Parques Nacionales, que a principios de 1945 perdió autonomía al quedar bajo la órbita del Ministerio de Obras Públicas y se convirtió en la Administración General de Parques Nacionales y Turismo; finalmente, en 1951 las funciones de esa agencia se repartieron entre la Dirección de Parques Nacionales –dependiente del Ministerio de Agricultura– y la Dirección de Turismo –bajo la órbita del Ministerio de Transporte– (Piglia, 2010).

Sin lugar a dudas, el peronismo, aunque retomando y apoyándose en las políticas y acciones precedentes, abrió un nuevo capítulo en la historia relacionada con este tópico. Las gestiones gubernamentales se abocaron al desarrollo del turismo social, en el contexto de la “democratización del bienestar” y la mayor disponibilidad de tiempo para el ocio (Scarzanella, 1998; Pastoriza y Torre, 2002). Así, los trabajadores y los sectores desprotegidos de la sociedad pudieron acceder al goce de las prácticas turísticas y recreativas, que comenzaron a percibirse como un derecho laboral y social (Pastoriza, 2008a y 2018). Una serie de medidas aprobadas durante esas gestiones contribuyeron a incentivar aún más esas actividades: el aumento de los salarios, la generalización del descanso semanal, los días feriados, el sueldo anual complementario y el derecho a vacaciones pagas, entre otras (Troncoso y Lois, 2004; Pastoriza y Pedetta, 2016; Pastoriza, 2018). También fueron importantes las construcciones e infraestructura efectuadas desde el Ministerio de Obras Públicas. Durante la gestión del general Juan Pistarini,

… cobraron un fuerte impulso los temas recreacionales. Así, junto a la edificación del Aeropuerto Internacional de Ezeiza, puso en marcha el proyecto de construcción de las Colonias vacacionales de Chapadmalal, a 30 km de Mar del Plata y de Río Tercero en la provincia de Córdoba (Pastoriza y Pedetta, 2016, p. 5).

Además, se asignaron oficialmente fondos para cumplir con esos propósitos y se efectuó un gran montaje propagandístico.

El Segundo Plan Quinquenal dedicó un capítulo a la temática. A partir de ese instrumento de planificación se buscó favorecer el acceso del pueblo al conocimiento de las bellezas naturales del país, aprovechar los beneficios del descanso físico y espiritual que proporcionaba el viaje y la recreación y facilitar la llegada del mayor número posible de extranjeros para que conocieran el territorio argentino. Entre los objetivos generales el plan preveía auspiciar el desarrollo de centros y zonas para vacacionar y fomentar el turismo social, internacional y escolar. Asimismo, proyectaba la construcción de hoteles y hosterías mediante una política de créditos e inversiones, trabajos en materia de vialidad, comunicaciones, transportes, energía y combustible, la promoción de actividades privadas vinculadas a esas prácticas, la propaganda y difusión de lugares aptos para desarrollarlas. Finalmente, entre sus propósitos señalaba la creación de un organismo específico dependiente del Ministerio de Transportes de la Nación, el establecimiento de escuelas de capacitación hotelera, la actualización de la legislación y las inversiones del Estado para construir infraestructura hotelera[10].

En la primera mitad del siglo xx el turismo fue percibido como actividad capaz de llevar el progreso a regiones del interior del país y ayudar a la integración nacional (Piglia, 2010); se lo relacionó también con el patriotismo, otorgándole una función pedagógica orientada a conocer y aprender sobre el territorio y, a su vez, generar un “nacionalismo sano y fuerte” (Ospital, 2005, p. 72; Scarzanella, 2002). Además, se lo vinculó con las actividades deportivas y la vida al aire libre, que aportaban beneficios para la salud; durante las gestiones peronistas fue uno de los aspectos que contribuyó a democratizar el bienestar de vastos sectores de la población, lo que amplió sus derechos sociales. A partir de 1955, con los cambios producidos en la esfera estatal luego del golpe militar, el turismo en tanto política pública se desdobló en dos dimensiones: una central, que lo ubicó en la agenda de la política económica, y otra, secundaria, que lo conservó en el ámbito de lo social (Capanegra, 2010).

Mediante los decretos-leyes 6325/56 y 8014/57 se creó la Dirección Nacional de Turismo, y en 1957 el decreto-ley 12028 organizó esa entidad, que contó con una comisión asesora integrada por representantes de la Dirección de Parques Nacionales y la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos. Finalmente, durante el gobierno de Arturo Frondizi se sancionó la ley N.° 14574/58, que fue reglamentada por el decreto N.° 9468/61[11]. La Dirección Nacional de Turismo se organizó bajo la órbita del Ministerio de Obras y Servicios Públicos y fue administrada por un directorio, integrado por un presidente y doce vocales (Vejsbjerg, 2016)[12].

El turismo fue concebido como una industria de las denominadas “sin chimeneas”, en el marco de las políticas desarrollistas[13]. La creación del Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE)[14] en 1961 permitió la conformación de “equipos de trabajo, el análisis de las distintas realidades nacionales y la generación de propuestas de desarrollo sectorial” (Jauregui, 2013), y en el marco de esas transformaciones se prestó atención a la promoción de esas prácticas. Con el objetivo de planificar políticas en la materia, hacia 1967 se firmó un convenio entre la Dirección Nacional de Turismo y la Facultad de Arquitectura de la UBA, para realizar investigaciones sobre la incidencia de esa actividad en las economías regionales, que contó con asesoramiento de expertos de la Organización de Estados Americanos (OEA)[15]. Un año más tarde se elaboró un documento de trabajo para la planificación turística en el país[16].

El 6 de junio de 1967 fue creada la Secretaría de Difusión y Turismo de la Nación y se dispuso la transferencia de la Dirección Nacional a esa Secretaría. En 1971 las autoridades tomaron la decisión de conformar la Secretaría de Turismo, directamente vinculada al Poder Ejecutivo nacional (Castelucci, 2016). En el marco de esos cambios se aprobó la ley 17752/68 de promoción para la construcción de hoteles para recibir visitantes internacionales[17]. Esta legislación se complementó en años posteriores con otras leyes, como la N.º 18828/70 sobre hotelería[18]; la N.º 18829/70, que regulaba las agencias de viaje[19]; y la N.º 21056/75 de promoción de lugares turísticos del país e instalación de oficinas especializadas en la temática en las estaciones terminales[20].

En la década del sesenta y al comienzo de la siguiente, diversos planes orientados al desarrollo incorporaron entre sus objetivos el turismo; ellos fueron el Plan Nacional de Desarrollo y Seguridad (1971-1975), elaborado por el CONADE y el CONASE en 1971, y el Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional (1974-1977). Este último proyectó sobre el turismo social y anunció la elaboración de un Plan para promover internamente la actividad y favorecer el flujo de viajeros internacionales (Castelucci, 2016). Esos propósitos se concretarían con infraestructura, equipamiento y servicios. La meta por alcanzar era siete millones de turistas internos por año[21]. Otra acción para destacar fue la incorporación de la Argentina a la Organización Mundial de Turismo (OMT) en 1975; sus estatutos habían sido aprobados mediante la ley N.° 19644/72 (Schenkel, 2015).

Durante la última dictadura militar la Subsecretaría de Turismo encargó un trabajo a los técnicos del CICATUR-OEA y elaboraron un documento titulado El turismo en la República Argentina (1977). En ese contexto, desde la repartición se organizaron reuniones nacionales y se celebraron trece encuentros entre los años 1976 y 1980, que culminaron con la elaboración de distintos informes. En la segunda reunión se redactaron las primeras bases para el Plan Nacional de Desarrollo Turístico (1976).

A partir de este recorrido por las agencias estatales y las políticas implementadas entre 1930-1980 a nivel nacional, nos preguntamos sobre las particularidades que adoptó ese proceso en La Pampa. Al cambiar la escala de análisis estudiaremos cómo se instaló en la agenda pública la cuestión del turismo y qué acciones se llevaron a cabo desde el Estado. En este sentido, prestaremos atención a los dispositivos normativos que se elaboraron y a la gestión de esas políticas a lo largo del período estudiado. Tal como plantean Oszlak y O’Donnell (1976), esta toma de posición por parte del Estado seguramente generó respuestas de otros actores sociales; también indagaremos quiénes fueron sus interlocutores en la definición de esas políticas y cómo se originó un entramado de dependencias estatales para su implementación.

El andamiaje de agencias estatales para promocionar la actividad turística en La Pampa: una historia de existencias fugaces

Las primeras resoluciones en materia de políticas turísticas se concretaron durante la gestión del gobernador Miguel Duval. Fue activa la intervención del mandatario ya que envió notas a los presidentes del Touring Club, del ACA y a la Dirección de Parques Nacionales para solicitarles que recomendaran a los turistas en tránsito hacia el sur el empleo de las rutas pampeanas[22]. Asimismo, por intermedio de la Oficina de Prensa de la gobernación realizó una campaña publicitaria, en periódicos y publicaciones locales y nacionales, para estimular el paso de las corrientes turísticas por La Pampa[23]. Advertimos así cómo la “cuestión” del turismo ingresó a la agenda del Estado pampeano.

Para delinear políticas públicas en esa línea surgieron agencias estatales específicas. La primera iniciativa fue la Comisión Oficial de Propaganda y Fomento del Territorio de La Pampa, constituida a instancias de Duval en 1941. En consonancia con esa medida el gobernador dispuso la creación de un fondo de recursos[24] para sufragar los gastos que demandara la divulgación, dentro y fuera del territorio, de los aspectos de carácter cultural, social, histórico, geográfico, económico y edilicio que ofrecía La Pampa. Esa comisión tuvo una actuación fugaz, ya que se disolvió el 1.º de septiembre de 1943. Sin embargo, ese mismo año se constituyó un nuevo organismo que amplió su espectro de acción al encargarse del fomento, el turismo y los deportes. La nueva comisión se conformó por dos delegados del gobierno del territorio, uno de la Administración de Obras Sanitarias de la Nación, un representante del ACA y otro de la Administración de Vialidad Nacional. Sus miembros eran nombrados por el gobernador[25], y para su funcionamiento se utilizaron recursos provenientes de diversos ámbitos[26]. Como plantea Piglia (2009), se trató de potenciar y articular estas políticas con la actividad privada, por ello los directorios de las agencias estatales se constituyeron con representantes de diferentes reparticiones, corporaciones y asociaciones civiles.

Para desempeñar sus tareas de manera más eficiente la Comisión dividió las funciones en tres sectores: fomento, turismo y deportes. Recién en el año 1945 se aprobó la reglamentación que establecía cómo trabajarían sus integrantes. Puntualmente el sector que aquí nos interesa tenía como atribuciones todo lo relacionado con el turismo de tránsito y local[27]. Esa repartición debía coordinar sus funciones con la Dirección Nacional y las Direcciones Oficiales, Provinciales y Territoriales de Turismo. La normativa establecía las actividades por implementar, que involucraban el estudio y la determinación de las zonas para excursiones en el territorio, el acceso a estas y la recepción de los viajeros. La llegada de estos estaba vinculada con las empresas de transporte o bien su arribo se efectuaría por medio del automóvil. Por ello otra de sus gestiones fue fomentar y unificar las iniciativas de las empresas de transporte, para facilitar el acceso y la circulación a lugares turísticos. La recepción de excursionistas se supeditaba a la capacidad hotelera; en este sentido, los miembros de la Comisión tenían que sugerir cuáles eran las mejoras necesarias en el servicio y homologar los precios en la forma establecida por la Dirección Nacional de Turismo.

El 25 de julio de 1947 se disolvió la Comisión Oficial de Fomento, Turismo y Deportes por falta de recursos, lo que imposibilitó la concreción de sus propósitos. Dos años más tarde, en el marco de la reforma constitucional de 1949, se produjo una reorganización de los ministerios que conllevó una creciente burocratización y racionalización (Berrotarán, 2012); en ese contexto se modificó la organización burocrática-administrativa de la Gobernación de la Pampa[28]. Así, se crearon y re-diseñaron nuevas reparticiones públicas, entre las que surgió la Sección Turismo, dependiente de la Subsecretaría de Fomento. Las funciones de la nueva repartición eran confeccionar un registro de hoteles, fomentar viajes culturales, redactar guías para los viajeros, elaborar proyectos para embellecer caminos y lugares destinados a vacacionar. También tenía que encargarse de la inspección y el fomento de la infraestructura necesaria –hosterías, hoteles, casas de hospedaje–, mejorar los medios de transporte y comunicación y brindar información, entre otras acciones[29]. La relevancia que el turismo social adquirió durante el peronismo favoreció la cristalización de una agencia específica dedicada a esa temática en el territorio, que mantenía continuidad con las políticas previas. El accionar de esa dependencia, al igual que las precedentes, fue acotado por la falta de presupuesto.

La provincialización del territorio en 1952 implicó la proyección de nuevas agencias estatales y los asuntos ligados a la actividad quedaron bajo la Dirección de Arquitectura y Construcciones, que dependía del Ministerio de Obras Públicas[30]. Las transformaciones instituidas por la Revolución Libertadora iniciaron un período de intervención y fue la figura de Ismael Amit[31] la que retomó cuestiones relacionadas con el tópico de este trabajo al crear, en 1959, la Oficina Provincial de Turismo. Al constituirse como oficina, y no como dirección, se evitaban erogaciones presupuestarias específicas.

La finalidad de la agencia era promover, organizar y coordinar las actividades turísticas y desarrollar acciones permanentes de propaganda y difusión con el objeto de “posibilitar el acceso del pueblo al conocimiento de las bellezas naturales” que poseía la provincia y “observar las actividades de empresas, comercios, industrias, atracciones, entidades particulares, servicios públicos, hoteles, etc., que se vinculen directamente con las prácticas del turismo”[32]. Sus deberes eran varios; destacamos la elaboración de un plan de labor anual, la conservación de monumentos y lugares históricos, la creación y habilitación de zonas de descanso y el deber de informar, asesorar y orientar a los turistas, entre otros.

En los años 60 la Oficina se convirtió en el Departamento Provincial de Turismo, bajo la órbita de la Dirección de Prensa y luego del Consejo Provincial de Difusión. A comienzos de la década siguiente la repartición dependía de la Dirección de Juventud, Deportes, Recreación y Turismo Social. En la memoria de gobierno de Ángel Trapaglia se justificó la continuidad como Departamento, ya que no se consideraba necesario “elevar todavía a este organismo a la categoría de Dirección, por predominar en La Pampa el turismo de tránsito y no haberse completado la infraestructura para la explotación de la caza mayor”[33]. Durante la gestión de Aquiles José Regazzoli (1973-1976) se jerarquizó, y se convirtió en Dirección. Luego del golpe militar de 1976 esa agencia estatal pasó a estar bajo la órbita de la Secretaría de Difusión y Turismo. Más allá de los cambios de denominación y la dependencia de diferentes reparticiones, sus objetivos eran similares a los de las agencias creadas con anterioridad.

Cuadro N.° 1. Agencias estatales para el turismo en La Pampa (1941-1981)

Agencia estatal

Normativa

Período

Funcionarios

Comisión de Fomento y Propaganda (Territorio Nacional de La Pampa)

Resolución del gobernador

1941 a 1943

Augusto Ots Ortiz, Regis Champalbert, Tulio Navarro Sarmiento, Ruperto del Valle, Julio Nery Rubio, Santiago Berhongaray, Manuel A. Valerga, Juan Luis Alvis, Tomás E. Gatica, Carlos N. Gaich y Enrique Stieben

Comisión de Fomento, Turismo y Deporte (Territorio Nacional de La Pampa)

Resolución del gobernador

1943 a 1947

Presidente: Pedro Láinez Varela; vicepresidente: Raúl González Sueyro; secretario: Marcelo Janelli; tesorero: Ernesto López Cordero; vocal: Casimiro Cibrián.

En 1945 renunciaron Pedro Láinez Varela, Raúl González Sueyro y Marcelo Janelli. Además, se amplió el número de miembros. Presidente: Agustín Coll Zuloaga; vicepresidente: Regis Champalert; secretario: Alberto Fortain; tesorero: Benigno Palasciano; vocales: Pedro Láinez Varela, Marín J. Amallo, Casimiro S. Cibrián y José G. Villafañe.

Sección Turismo (Territorio Nacional de La Pampa)

Resolución del Ministerio del Interior N.º 469

1949 a 1952

La Sección dependía de la Subsecretaría de Fomento, repartición creada en 1949. No disponemos de información sobre los funcionarios y/o agentes estatales que se desempeñaron en esta repartición.

Turismo dependía de la Dirección de Arquitectura y Construcciones, bajo el Ministerio de Obras Públicas (Provincia Eva Perón)

Decreto provincial N.° 558/53

1953 a 1955

Ministro de Obras Públicas y Asuntos Agrarios: Justo Tierno. Julio Adolfo Fernández y desde fines de 1954 Luis Félix Rojas (subsecretarios del Ministerio de Obras Públicas y Asuntos Agrarios).

Dirección de Arquitectura y Construcciones, que dependía del Ministerio de Obras Públicas: Ingeniero Eduardo L. Alsina[34].

Oficina Provincial de Turismo, bajo la Subsecretaría de Obras Públicas (Provincia de La Pampa)

Decreto-ley provincial N.º 2497/59.

Decreto 793/60 de reglamentación

1959 a 1966

Director: Miguel Ángel Menéndez.

Departamento Provincial de Turismo (Provincia de La Pampa)

1966 a 1968

La tarea del Departamento se vinculó con la Dirección de Prensa y luego con el Consejo Provincial de Difusión.

A cargo del organismo: Miguel Ángel Menéndez.

Dirección de Difusión y Turismo (Provincia de La Pampa)

Decreto-acuerdo N.º 1436/68

1968 a 1972

La tarea estaba bajo la órbita del Consejo Provincial de Difusión.

Director de la Dirección: Miguel Ángel Menéndez (1968-1969).

Dirección de Juventud, Deportes, Recreación y Turismo Social (Provincia de La Pampa)

Decreto N.º 1257/72

1972 a 1973

Director de Juventud, Deportes, Recreación y Turismo Social: Oscar F. Kraemer.

Dirección de Turismo, dependiente de la Secretaría de Difusión y Turismo (Provincia de La Pampa)

1974 a 1976

Secretario: Manuel Juan Montiel.

Director Provincial de Turismo: Rodolfo de Diego.

Departamento de turismo y turismo social: Alfredo Ali.

Asesor de turismo: Fernando Aráoz.

Secretaría de Difusión y Turismo (Provincia de La Pampa)

Ley N.º 733/76

1976 a 1981[35]

Secretario de Difusión y Turismo: capitán Guillermo Agustín Buitrago (renunció a principios de 1977).

Director de Prensa: Walter Aníbal Torino.

Director de Radio, Televisión: ingeniero Sinesio Hernández.

Directora de Turismo: Rosa Díaz de González.

Fuentes: Elaboración propia a partir de Boletines Oficiales del territorio nacional de La Pampa (1941-1951), Boletines Oficiales de la Provincia Eva Perón y Boletines Oficiales de la Provincia de La Pampa (1959-1076).

En el Cuadro N.° 1 extractamos la trayectoria de las agencias que se crearon para promocionar la actividad en La Pampa. En ese derrotero estuvieron bajo la órbita de Obras Públicas, de la Secretaría de Promoción y Asistencia a la Comunidad o la Secretaría de Difusión y Turismo; además, pasaron por diferentes denominaciones: sector, oficina, departamento y, finalmente, se constituyó como dirección. Advertimos así una situación similar a la ocurrida a nivel nacional; sin lugar a dudas, ello demuestra la labilidad de esas reparticiones: la fugacidad de su existencia estaba atada a la falta de recursos materiales para funcionar. Esto nos lleva a interrogarnos sobre las capacidades estatales, es decir, la posibilidad de poner en práctica y mantener una continuidad en las políticas públicas (Skocpol, 1989) cuando las agencias son inestables y constantemente se producen reacomodamientos en la estructura burocrática-administrativa del Estado.

Las capacidades de las burocracias se asientan en dos pilares centrales, como lo son su “dimensión organizacional y las interacciones que ellas mantienen con diversos actores de dentro y fuera del Estado” (Isuani, Pereyra y Serafinoff, 2018, p. 530). Así, contar con un holgado presupuesto era fundamental[36], pero también fueron necesarios recursos humanos y estructura organizacional. En este sentido, proponemos que a partir de la creación de la oficina y luego el Departamento de Turismo se produjo un clivaje respecto de los intentos previos, al elaborarse normativas específicas para el sector, pero también por la continuidad del titular de esas agencias.

Al realizar un relevamiento nominal de los funcionarios encargados de las reparticiones identificamos la permanencia, por aproximadamente de unos 10 años, de Miguel Ángel Menéndez. Si bien conocemos, aunque no de forma exhaustiva, quiénes estuvieron al frente de esas oficinas, también nos preguntamos sobre la dotación de su personal, su nivel de profesionalización y la conformación de equipos especializados, entre otros aspectos necesarios para poner en marcha las políticas públicas (Isuani, Pereyra y Serafinoff, 2018). No es nuestra intención aquí enfocarnos en la expertise[37] de esos agentes estatales que se desempeñaron en el área; esto forma parte de otro trabajo. Sin embargo, nos aventuramos a adelantar que estaban lejos de ser un cuerpo de expertos en la materia y, en el caso de muchos funcionarios, se los convocaba por su reconocimiento social y su desempeño profesional en ámbitos como el educativo, el cultural o el político.

No obstante, y más allá de los magros presupuestos y de la poca expertise de sus burócratas, los distintos mandatarios pampeanos encararon el desafío de gestar políticas públicas con el propósito de convertir al territorio en un atractivo para los visitantes.

El diseño y la implementación de políticas: entre discursos y acciones concretas

A lo largo de las cuatro décadas analizadas advertimos una continuidad respecto de los discursos oficiales. Todos los mandatarios remarcaron la ubicación geográfica del territorio como “lugar apropiado para orientar las corrientes de turismo hacia la región de los lagos”[38]. Así, la estrategia fue captar a los viajeros en tránsito hacia otras regiones.

Desde fines de los 50 y durante los 60 los funcionarios valoraron la actividad desde el punto de vista económico, cultural, científico e histórico e insistieron en desvirtuar la idea errónea de que La Pampa carecía de atractivos turísticos y argumentaron que contaba con

… lugares de sorprendente belleza natural; termas y aguas curativas de propiedades medicinales superiores a muchas de las conocidas y que se explotan en el país […], posee uno de los cotos de ciervos más importantes del mundo que, conjuntamente con la abundancia de jabalíes, pumas y otras especies, provocan la afluencia de considerable cantidad de cazadores […]. Existen lugares y parajes de interés arqueológico, paleontológico, científico, histórico, etc., librados a un descontrolado saqueo de valiosas piezas, en su mayoría por profanos, por no existir un organismo encargado de su contralor y vigilancia […][39].

Los primeros pasos en acciones gubernamentales orientadas a promocionar la actividad comenzaron en los años 40; los esfuerzos se concentraron en publicitar el progreso productivo y económico del territorio. Para ello, la Comisión Oficial de Fomento dispuso la filmación de una película-documental, la propaganda, el impulso del turismo y la edición de folletos y obras que mostraran “las diversas fases de la evolución pampeana”[40]. Las imágenes que se expusieron en el film estaban relacionadas con actividades productivas como las agrícolas-ganaderas, los obrajes y salinas; asimismo, exhibieron el avance del riel y la red caminera, aspectos que sin duda resaltaban el progreso y la grandeza de La Pampa[41]. Los miembros de la Comisión intentaron fundar un imaginario, tanto a nivel nacional como territoriano, sobre lo que era La Pampa. Como plantea Laguarda (2010, p. 50), ya desde fines del siglo xix los sectores empresariales del territorio utilizaron el discurso de la modernidad para atraer inversiones y mano de obra destinada a sus iniciativas de colonización y producción. También recurrieron a las imágenes que documentaban los avances económicos y el progreso general de la región. Mediante el uso de iconografía buscaron resignificar un espacio que aún seguía asociándose con la barbarie y el “desierto”[42].

Otras gestiones que se realizaron fueron el envío de delegados pampeanos al Congreso Nacional de Turismo en 1942[43] y la elaboración de un censo hotelero del territorio; los integrantes de la Comisión también debatieron sobre la necesidad de instalar terminales de colectivos en distintos puntos de La Pampa, establecer convenios para abaratar los costos de los pasajes y programaron la elaboración de una guía turística. Otros pasos importantes fueron “proyectar la reglamentación de las agencias de viaje y empresas de turismo”[44].

Ahora bien, ¿cuáles eran los lugares turísticos por impulsar en el territorio? En el libro de actas de la Comisión quedaron plasmadas las intenciones de mostrar “las bellezas naturales de la Pampa”, que ofrecerían a los viajeros la posibilidad de disfrutar y contemplar “las inmensas llanuras, los bosques de caldenes, las lagunas de aguas medicinales, las praderas de caza, los lugares de pesca”[45]. Para concretar esos objetivos era necesario avanzar en la reglamentación de la pesca y la caza, realizar fiestas típicas, exposiciones, concursos y programar otras iniciativas que demostraran la atracción turística de la región[46]. Asimismo, se impulsaron las visitas a sitios históricos, al estudiar y proponer las mejoras necesarias para que surgieran las prácticas recreativas en esos espacios. Estas acciones se tomaron en conjunto con la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos, que tuvo un rol central en la producción de atractivos turísticos (Piglia, 2014)[47]. En 1943 obtuvieron el reconocimiento de ese organismo el paso Pacheco (Río Colorado, al sur del Curacó), Treru Lauquén (El Carancho) y Luan Lauquén (Laguna del Guanaco)[48]; sin lugar a dudas, además de rescatar hitos de la historia nacional relacionada con las campañas militares y el avance de la frontera, esos lugares fueron concebidos como atractivos en consonancia con los planteos de la Segunda Conferencia de Turismo (Bruno, 2012).

En la misma línea de acción, se reorganizó el Museo Regional Pampeano, que luego de funcionar entre los años 1935 y 1937 fue desmantelado. La Comisión de Fomento, Turismo y Deporte lo reorganizó entre 1945-1947 (Pera, 2011). Estas medidas tenían un correlato con las premisas del gobierno nacional, al considerar que podían convertirse en atracciones turísticas los “atributos naturales, un rastro de la historia nacional, un testimonio de la modernización y la obra de gobierno” si el “Estado invertía en hoteles, caminos y propaganda” (Piglia, 2010).

Durante el breve mandato del gobernador Salvador Ananía[49] se efectuaron algunas gestiones, como el envío de un representante a la reunión de Coordinación Nacional e Interprovincial del Turismo, celebrada en la Ciudad de Santiago del Estero[50], se aprobó la ley N.º 50/54 sobre caza y protección de la fauna silvestre[51] y se efectuaron licitaciones para la construcción de obras viales, entre otras.

A inicios de 1960 se impulsó un Plan de Obras Públicas para la Provincia, que incluía al sector turismo. Así, preveía la culminación de edificaciones en curso, como la estación terminal de Santa Rosa, y el inicio de otras obras en conjunto con la Dirección Nacional de Turismo. También en el presupuesto se destinaron partidas importantes para infraestructura vial[52]. Desde la oficina encargada de la actividad se obtuvieron “150 plazas de turismo social en Chapadmalal y Embalse Río III que se distribuyeron entre empleados, docentes, jubilados y trabajadores independientes”; además, confeccionaron “fichas de ciudades, pueblos, lugares y parajes de La Pampa para el catastro de los mismos”, elaboraron una “guía de transportes” y un registro de “hoteles y afines con sus respectivas tarifas”. Conjuntamente con las autoridades del ACA acordaron la construcción y explotación de estaciones de servicio en Lihuel Calel y La Japonesa, y se firmó un convenio para confeccionar e imprimir un “folleto desplegable de interés turístico, con un gran mapa de la Provincia”. Asimismo, la oficina entregó material informativo al ACA sobre lugares para la caza deportiva con la intención de difundir ese deporte, en tanto podía “constituir para la provincia una insospechada fuente turística”[53]. Como ya anticipamos, en el marco de las políticas desarrollistas, el turismo –según el gobernador Ismael Amit– podría tornarse en una importante fuente de divisas para el país y estimular la economía regional. Para ello era necesaria “la promoción de la hotelería y la utilización óptima del paisaje patagónico”[54]. Finalmente, desde la agencia estatal se proyectaba la publicación de 4000 ejemplares de una guía de La Pampa.

En esa década se efectuó el primer recuento de las lagunas pampeanas, con el propósito de un aprovechamiento recreativo, turístico y medicinal. En ese contexto la laguna San Marcos, denominada también Naicó, generó la atención de las autoridades por las propiedades de sus aguas. El jefe de la Oficina de Turismo subrayó los beneficios que poseía para diversas enfermedades como las de la piel, el reumatismo y la artritis, entre otras. Los mandatarios de turno resaltaron esas propiedades curativas y buscaron la posibilidad de explotar el lugar; de ese modo, realizaron estudios y proyecciones sobre urbanización[55].

En octubre del año 1969, La Pampa participó de la II Reunión de la Junta de Gobernadores de la Región de Desarrollo Comahue. Allí se firmó un acta final que contemplaba distintos objetivos en materia de políticas turísticas y las estrategias por implementar para su cumplimiento[56]. Los representantes de la provincia desempeñaron en esa época la “presidencia del Comahue turístico, organismo que nucleaba a las direcciones de turismo de las jurisdicciones de La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut y partidos del sur de Buenos Aires”[57].

Durante la década siguiente continuó la participación en el Ente Comahue Turístico[58]; el diseño de políticas sobre la temática llevó a los gobernantes a poner especial cuidado en la selección del personal que las gestionara. Se publicaron diversas guías, como las de “25 de Mayo, Santa Rosa, General Pico, General Acha, Victorica e Intendente Alvear, y Guía Hotelera de La Pampa”[59]. En estos años destacamos la preparación de documentación y un proyecto básico para la Dirección de Turismo, la apertura de un registro hotelero y de campos para caza mayor y menor, el relevamiento de las necesidades de los clubes de caza deportiva y la apertura de una nómina de guías de caza. Al mismo tiempo, en el segundo lustro de la década de 1970 se rehabilitó el Parque Luro, se remodeló el edificio y construyó infraestructura para recibir a los visitantes. La Dirección de Turismo habilitó su nueva sede; allí realizó 14 ciclos de eventos audiovisuales e instaló una exposición permanente de producciones artesanales, entre otras acciones[60]. Cabe destacar que en noviembre de 1976 se desarrolló la VII Reunión Nacional de Turismo en la ciudad de Santa Rosa, tarea que implicó una organización previa del evento y la recepción de delegaciones de todo el país.

Al llegar a los años 80 en una publicación oficial se expuso: “No hace mucho tiempo los pampeanos hemos descubierto que la palabra turismo tiene su aplicación práctica dentro de nuestra provincia”. El texto destacó la infraestructura vial, que permitía a los viajeros desplazarse en forma rápida por el centro del país, mencionó como lugares turísticos al Parque Luro, las termas de Bernardo Larroudé, la laguna de Guatraché y las sierras de Lihue Calel[61]. Asimismo, aludió a la importancia de la caza mayor y la atracción de turistas que practicaban ese deporte. Finalmente, planteó que para la mayoría de los viajeros argentinos “esta provincia es solo el paso”. Con expectativas de revertir esa situación el escrito culminaba de la siguiente manera:

Gentilmente lo invitamos a detenerse. Queremos mostrarle nuestras pequeñas ciudades, prolijas y modernas, llenas de sol y faltas de contaminación, que gozan de todo el dinamismo y la cultura que el devenir de los tiempos nos impone. Y más allá, los encantos del gran espacio en que tierra y cielo convergen para que el hombre se encuentre con el paisaje[62].

Además de estas acciones que describimos, para el desarrollo de la actividad era necesario contar con infraestructura básicas, como buenos caminos que permitieran un viaje agradable, y hoteles para el alojamiento de los viajeros. Así, había que priorizar la construcción y el mejoramiento de carreteras que conducían a zonas con atractivos turísticos, tanto dentro del territorio y como hacia otros lugares del país[63]. Imágenes de los adelantos en vialidad, turismo y arbolado fueron presentadas en la memoria del gobierno de Miguel Duval (1946); allí se destacó la edificación de un puente en “Los tamariscos” (Río Colorado), la refacción del de Pichi Mahuida y la construcción de la ruta nacional N.º 35, entre otras. Al realizar esas obras públicas, que favorecieron un tránsito más fluido por la región, el gobierno actuó conjuntamente con la Dirección Nacional de Vialidad. Entre las gestiones también se mencionó “la construcción de 33 guardaganados en el tramo comprendido entre ‘El Carancho’ y ‘La Japonesa’”, que ahorrarían a los turistas las molestias de abrir y cerrar las tranqueras ubicadas en el trayecto.

La extensión de la red caminera, además de integrar el territorio y favorecer el turismo, “ofreció a los aficionados del automovilismo deportivo nuevos escenarios y a partir de ellos comenzó a aumentar el recorrido de los grandes premios de turismo carretera” (Pastoriza y Torre, 2002)[64]. Estos eventos deportivos fueron una ventana para mostrar los avances “materiales y simbólicos del sistema de carreteras” y promocionaron el accionar de la Dirección Nacional de Vialidad (Piglia, 2014, p. 82). También difundieron el conocimiento y publicitaron diversas regiones del territorio argentino. Muchos “simpatizantes” de ese deporte seguían a sus ídolos, los esperaban a la vera de la ruta y escuchaban el desarrollo de la carrera, que a fines de la década del treinta comenzaron a ser transmitidas por la radio. El territorio de La Pampa no permaneció al margen; en el año 1942 las rutas pampeanas se convirtieron en escenario del “Gran Premio de automovilismo del sur”, que se disputó en nueve etapas, sobre un recorrido de 7192 kilómetros[65].

Con respecto a la infraestructura vial, durante el gobierno de Juan L. Paez, y en el marco del primer Plan Quinquenal, se realizaron amplios esfuerzos para culminar la ruta entre Catriló y La Japonesa. Se le otorgaba especial importancia a ese tramo ya que conducía a los lagos del sur, como vía turística, pero también favorecía el tráfico comercial[66]. Asimismo, estaban en construcción varios trayectos, por ejemplo el trecho entre Ataliva Roca y General Acha, otros en licitación o, como el caso del recorrido entre El Carancho y La Japonesa, en estudio para elaborar futuros proyectos que culminarían en obras públicas.

Para el año 1950 los tramos de caminos pavimentados eran exiguos, ascendían a 74 kilómetros. Las rutas nacionales N.° 5 (paralela al ramal Once-Toay) y N.° 35 estaban entoscadas y en proceso de colocación de la carpeta asfáltica. La última de las arterias, proveniente del norte argentino, llegaba hasta General Acha y allí se empalmaba con la ruta nacional N.° 152, que conducía a El Carancho, donde desviaba hacia Los Tamariscos y La Japonesa. Las autoridades estatales apostaron a la infraestructura caminera, ya que otorgaría un “vigoroso impulso a la economía regional y nacional” gracias a que el puente construido sobre el río Colorado entroncaba la ruta N.° 152 con “las carreteras rionegrinas que llevan directamente a los Lagos del Sud, atravesando el territorio de Neuquén”[67]. Se resaltó así la importancia de esa red vial que conducía a los parques Nahuel Huapi, Lanín, Copahue, Pino Hachado, San Martín de los Andes y San Carlos de Bariloche, entre otros. Además, unía esos puntos con Capital Federal, el litoral y el centro de la República al conectar con las rutas N.° 5 y N.° 35.

Desde el discurso oficial también se destacó que tanto la Administración de Parques Nacionales como el ACA y el Touring Club recomendaban a los turistas que se dirigían al sur el empleo de las carreteras pampeanas, que ofrecían un trayecto más corto y seguro. Se remarcó así su carácter estratégico para el flujo turístico y la importancia para el desarrollo futuro:

La ruta 152 nace en uno de los puntos más pintorescos de La Pampa, Valle Argentino, serpentea entre sus suaves serranías y entra en la llanura inmensa que ofrece a la vista del viajero la grandiosa belleza del horizonte dilatado; llega a Lihuel-Calel, allí se quiebra entre las sierras de pórfido granítico que alcanzan una altura de cerca de 400 metros en una extensión de varios kilómetros. Próxima a este lugar se halla la Laguna “La Amarga” en la que la pesca del pejerrey constituye un frecuentado deporte y alcanza proporciones de verdadera industria, por la calidad y abundancia de la especie[68].

El mantenimiento de los caminos provinciales fue una problemática que siempre estuvo presente en la agenda de los comisionados municipales, que solicitaban la conformación de nuevos consorcios camineros para que se sumaran a los existentes y adquirieran máquinas o equipamiento con el propósito de conservarlos en condiciones.

Como ya anticipamos, para inicios de los años 60 se preveía un plan de obras públicas y la infraestructura vial fue objeto de especial interés. Además, la Cámara de Diputados sancionó la ley N.º 222, que autorizaba al Poder Ejecutivo a celebrar un convenio con el Automóvil Club Argentino para construir y mantener una Estación Caminera y “motels” (auto-motel) en Lihuel Calel. Mediante esa legislación el Ejecutivo podía expropiar, adquirir, aceptar en donación o transferir terrenos necesarios para esos fines, y además estaba facultado para suscribir convenios similares en otros puntos de la provincia[69].

En la década siguiente, tanto en las gestiones de gobierno de Helvio Gouzden (1967-1971), Ángel Trapaglia (1971-1973) y Aquiles José Regazzoli (1973-1976) dieron continuidad a la construcción y sostenimiento de la infraestructura vial; en el primer período se asfaltaron más 500 km y hacia 1973 la provincia contaba con 1684 km de rutas nacionales y provinciales pavimentadas (Trapaglia, 1973, p. 116). Esos números continuaron incrementándose hasta 1980.

Además de los caminos, el alojamiento fue otra cuestión central a la hora de diseñar e implementar políticas para el desarrollo del turismo. En los años 30 el territorio nacional de La Pampa contaba con un total de 101 fondas y hoteles, distribuidos en distintas localidades; en 1944 contabilizamos 38, y las guías de turismo Peuser de los años 60 detallan los hoteles de siete poblados, registrando en total unos 18 establecimientos[70]. En el Cuadro N.° 2 se detalla la cantidad de habitaciones y baños de esos hospedajes.

Cuadro N.° 2. Hoteles de La Pampa

Año

Localidad

Hotel

Instalaciones

Cantidad de habitaciones

Cantidad de baños

1964

Alpachiri

Español

10

1

Pampa

9

2

Colonia Barón

Barón

14

3

Eduardo Castex

España

4

1

Londres

20

2

París

28

6

General Pico

Comercio

38

12

Florida

25

6

El Gas

30

7

Gran Pico

34

9

Sportman

17

3

Quémú -Quemú

Comercio

14

4

Realicó

Victoria

15

3

El Molino

4

2

Santa Rosa

Comercio

70

20

Gran París

15

12

Pampa

65

18

San Martín

19

5

Fuente: Elaboración propia a partir de Guía Peuser de Turismo (1964). Buenos Aires: Ediciones Peuser.

En el marco de las políticas de la Dirección de Parques Nacionales, se proyectó la construcción “de dos hosterías con comodidades para pasajeros y estaciones de servicio para automóviles”. Los lugares sugeridos por las autoridades pampeanas para el emplazamiento de esos paradores fueron “las sierras de Lihuel-Calel, sobre la ruta 152, a unos 150 kilómetros de General Acha, y La Japonesa, paraje ubicado sobre la margen izquierda del río Colorado”, donde se preveía la edificación de un puente[71]. Estas proyecciones se encuadraban en la ley 12669/39 mediante la que se preveía construir 25 hosterías en el país, 13 de ellas en territorios nacionales[72]. En el caso de La Pampa el lugar seleccionado era el paraje Los Tamariscos, cercano a La Japonesa. El diseño de la hostería retomó las formas arquitectónicas de las estancias decimonónicas, y proyectó un fogón-estufa en la sala de estar, el bar ambientado como despacho de pulperías y los muebles con características regionales (Bruno, 2012).

La ley provincial de promoción industrial N.º 274/61 favoreció a la industria hotelera (Lluch, 2017). “Con sus beneficios pudieron realizarse o ampliarse dos grandes hoteles en Santa Rosa, y los de General Pico, Macachín y Realicó”[73]. Esas acciones estaban en sintonía con normativas nacionales y tuvieron continuidad durante el gobierno de Juan Carlos Onganía; durante esa gestión se buscó consolidar “una infraestructura altamente compleja de la que el país carecía: hoteles de cinco estrellas, aeropuertos internacionales, óptimos servicios de transporte”. Ello se concretó con “la sanción de un decreto por el que se otorgaron amplias facilidades para la edificación de hoteles de primera calidad, inexistentes en la Argentina” (Pastoriza, 2008b, p. 13). Además, los convenios con el ACA permitieron la construcción de moteles en Santa Rosa, Lihué Calel, Santa Isabel, Gobernador Duval y La Adela[74].

Proyecciones con relación al “Parque Luro”: un ejemplo para reflexionar sobre las capacidades estatales

Un caso emblemático entre los ofrecidos actualmente como oferta turística de la provincia es la reserva Parque Luro. Nos resulta interesante explorar la trayectoria de las políticas que buscaron convertir ese espacio en un lugar turístico[75]. A mediados de los años 60, desde el Departamento de Turismo, se iniciaron las gestiones para la adquisición de más de 8000 hectáreas y el castillo de la estancia San Huberto, destinado a la creación de un parque provincial denominado “Los Caldenes”. El proyecto fue presentado en la cámara de Diputados por el Poder Ejecutivo y aprobado con fuerza de ley a fines de 1965. Claramente en los fundamentos del anteproyecto se advirtió el valor patrimonial de ese lugar y se buscó “satisfacer la necesidad de preservar para el goce público un rincón de agreste y salvaje belleza natural” a través de la preservación y explotación racional de los recursos naturales[76].

Luego de que el gobierno adquirió el predio, fue designado como administrador el director provincial de Bosques. A mediados de 1967, por decreto N.º 1128, se creó el “Parque Provincial Los Caldenes”, que pasó a funcionar bajo la órbita de la Subsecretaría de Asuntos Agrarios del Ministerio de Economía. El Departamento de Turismo también tenía injerencia en las tareas inherentes a su especialidad. A fines de ese año se designó una Comisión Asesora Honoraria, presidida por el subsecretario de Asuntos Agrarios y constituida por funcionarios provinciales e integrantes del Club de Caza Mayor “Mapu Vey Pudu”[77].

Mediante el decreto N.º 1635/71 comenzó a denominárselo “Parque Luro”, como una forma de homenajear a Pedro Olegario Luro. Las diversas normas aprobadas le otorgaban un carácter utilitario, relacionado con la explotación turística, como lugar de recreo y para la práctica de la caza[78]. Las autoridades en ese momento lo consideraban como “el pivote del futuro turismo”, es decir, un espacio de considerable atractivo, que podía captar las corrientes turísticas internacionales, nacionales y provinciales. Para concretar el proyecto “Parque Luro” fueron fundamentales los aportes de la Dirección Nacional de Turismo, que envió 100 millones de pesos; también colaboró el Destacamento de Exploración de Caballería 101; de esa forma se evitaron erogaciones en el presupuesto provincial. Se ambientó el espacio con algunos hospedajes y un sector para camping con agua, baños y fogones. Finalmente, y en el marco de una concepción integral del parque como sitio destinado al turismo, el gobierno programó “la construcción de cocheras, canchas de tenis, bochas, golf, pelota a paleta y polo” y completaría el equipamiento “una pileta de natación”[79].

En septiembre de 1968 se constituyó un grupo de trabajo para accionar en el Parque, integrado por el subsecretario de Asuntos Agrarios, pero dirigido por el jefe de destacamento de Exploración de Caballería Blindada 101, y se nombró como asesor un funcionario de Caza y Pesca de la Dirección Nacional de Turismo. Advertimos que los organismos de orden nacional, y sus mandatarios, fueron los que mantuvieron el control del lugar. En 1970 se designó nuevamente un equipo técnico conformado por funcionarios provinciales y bajo la Subsecretaría mencionada, pero conservando el anterior asesor. Dos años más tarde fue el director provincial de Bosques el administrador general de Parque Luro; en paralelo se creó una Comisión asesora presidida por el subsecretario de Asuntos Agrarios e integrada por diversos mandatarios provinciales. Al instituirse la Dirección de Recursos Naturales Renovables, en 1974, la gestión del Parque quedó bajo su órbita. Finalmente, hacia 1975 la tutela del lugar pasó a la esfera de la Dirección Provincial de Turismo, dependiente del Consejo Provincial de Difusión.

Estas referencias nos permiten señalar que, si bien existió la intención de programar y diseñar acciones relacionadas con la puesta en valor del lugar, los primeros 10 años se caracterizaron por una discontinuidad en los organismos oficiales encargados de la administración del parque. Se elaboraron informes con asesoramiento de técnicos nacionales, planes y programas para trabajos silvícolas, cría de animales silvestres, organización administrativa y conservación de la infraestructura, entre otros.

En 1976 se contrataron profesionales y técnicos para efectuar un estudio integral de la reserva que proyectaba la delimitación de diversas áreas por desarrollar en ese ámbito: un parque zoológico, infraestructura para visitantes, un museo en el Castillo y un centro de estudio de fauna silvestre, entre otras. Así, se identificaron tres grandes áreas: una técnica, otra turística y otra científica, y se realizaron proyecciones para cada una de ellas[80].

A partir de la frondosa producción realizada por esos expertos y las sugerencias para mejorar el funcionamiento integral del parque, la Dirección de Turismo ejecutó distintas obras. Así, se remodeló el edificio, se construyó la portería y viviendas para el personal. Además, se instaló un zoológico con especies de la fauna regional, un camping, sanitarios, aguadas y alambradas, entre otras tareas[81].

Algunos comentarios a modo de cierre

En los años 40 se instaló en la agenda del Estado pampeano la cuestión del turismo. Sin lugar a dudas las políticas públicas nacionales traccionaron y generaron sinergia en la gestación de las iniciativas encaradas por los funcionarios locales. Así, paulatinamente comenzaron a configurarse los dispositivos normativos y de gestión, con la aprobación de normas y la creación de agencias estatales para promocionar la actividad, de la misma forma que a nivel nacional las reparticiones territorianas –luego provinciales– encargadas de promover esas prácticas tuvieron una actuación fugaz y discontinua en el tiempo; además, fueron mudándose bajo la dependencia de diferentes organismos públicos.

Advertimos que una de las mayores dificultades para poner en marcha estas políticas fue la escasez de recursos financieros. Muchas de las agencias creadas vieron limitado su accionar por esta problemática y la ejecución de sus objetivos fue, en varias oportunidades, más una expresión de deseos que la culminación de acciones concretas. Consideramos que esta situación se revierte modestamente a principios de los años 60, ya que en el presupuesto provincial se asignaron partidas específicas para la implementación de esas políticas.

Asimismo, las reparticiones creadas no contaron con un funcionariado altamente calificado y con conocimientos relacionados con la temática. Evidentemente la existencia de un aparato burocrático consolidado y autónomo es una precondición fundamental a la hora de analizar las capacidades estatales. Como ya lo adelantamos en el trabajo, aún nos falta ahondar en el staff y la expertise de quienes conformaron las agencias.

Más allá de esos obstáculos y con el objeto de atraer un flujo turístico continuo, los mandatarios pampeanos concretaron obras viales, mantuvieron los caminos existentes, construyeron infraestructura hotelera y reglamentaron la caza y la pesca. Ello generó una respuesta y el trabajo conjunto con otras agencias como la Dirección de vialidad, Obras Públicas, la oficina de Prensa o la Dirección de Ganadería (que otorgaba los carnets para la caza deportiva); también se efectuaron tareas con otras reparticiones nacionales.

Para poder concretar los objetivos programados por el Estado fue necesaria, además, su imbricación en una red de relaciones con diversos grupos sociales. El apoyo de estos actores fue central para implementar las políticas y fortalecer las posibilidades estatales (Alonso, 2008). De esta manera, la articulación entre el sector público y privado será vital a la hora de proyectar e impulsar el turismo. En este sentido, señalamos algunos interlocutores como el Touring Club, el Automóvil Club Argentino y el Club de Caza. Sobre este punto debemos sondear aún más para examinar los vínculos entre esas asociaciones y el Estado pampeano; también tenemos que incorporar a otros grupos que interpelaron y colaboraron con los funcionarios al momento de diseñar políticas para el sector, como las empresas de transporte y sobre todo a la Asociación Pampeana de Hoteles y Afines (conformada en 1970).

Para finalizar queremos resaltar la permanencia en los discursos reproducidos por las autoridades gubernamentales, que se sucedieron a lo largo del período analizado, de la posición estratégica en que se encontraba el territorio pampeano, ubicado en el centro del país y por lo tanto lugar de paso obligado de las corrientes turísticas que se dirigían al norte y al sur. En dichas alocuciones se vislumbra el constante desvelo para aprovechar esa ventaja y atraer a los viajeros en tránsito. Ello implicaba ofrecerles comodidades e infraestructura para su estancia, pero también convertir ciertos rasgos o atributos del lugar en atractivos turísticos (Bertoncello, 2006). Así se publicitaron las lagunas de aguas medicinales, las salinas, las praderas de caza, algunos sitios históricos, el Parque Luro y las sierras de Lihué Calel, entre otros.

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Secretaría de Difusión y Turismo (1977). Memoria del Gobierno de La Pampa, 29-3-1976 al 15-2-1977. Santa Rosa: Talleres de la Dirección de Prensa-Provincia de La Pampa.

Tierra Pampeana [Santa Rosa-La Pampa], 1964.

Trapaglia, Á. B. S. (1973). 2 años de gobierno en La Pampa. 1971 -mayo- 1973. Santa Ross: Talleres Gráficos de la División Imprenta, Consejo Provincial de Difusión.


  1. Para este autor el dispositivo normativo refiere al conjunto de leyes, decretos y reglamentos que encuadran las políticas públicas; también definen su orientación y alcances y asignan responsabilidades para ponerlas en marcha. Una vez que existe un conjunto normativo son necesarios los dispositivos de gestión; en este sentido, debe contar con una organización que cuente con recursos humanos, financieros y tecnológicos. Estos instrumentos dotarán al Estado de capacidades para intervenir (Isuani, 2011).
  2. El Touring Club Argentino se originó en 1907 y su propósito fue promocionar el turismo y la vialidad. El Automóvil Club Argentino surgió en 1904, fundado por un reducido sector de la élite porteña, con el objetivo de disfrutar de los automóviles. Durante la década del 20 desarrollaron varias gestiones a favor de la vialidad, el automovilismo y el turismo. Fueron los más importantes clubes sociales y deportivos ligados al mundo del automóvil en la Argentina de entreguerras y sus acciones tuvieron continuidad luego de ese período (Piglia, 2008a y 2008b). Para conocer el derrotero de estas asociaciones y su relación con el Estado, consultar Piglia (2014).
  3. Mediante la ley Nacional N.º 11658 de 1932 creó la Dirección Nacional de Vialidad bajo la órbita del Ministerio de Obras Públicas. Esa medida buscó integrar el territorio nacional y el mercado interno por medio de la red vial, y luego esa infraestructura sirvió para que el Estado impulsara la actividad turística (Ballent, 2005a y 2005b; Ospital, 2005).
  4. En 1936 el ACA e YPF firmaron un convenio mediante el cual se asignó al primero un crédito en productos para la construcción de una red de estaciones de servicio y una bonificación en los precios de la nafta. Como contrapartida, el ACA se comprometía a vender solamente productos de YPF. La duración prevista para el convenio inicialmente era de diez años, pero luego se extendió por otros veinticinco años más (Piglia, 2014). De esa manera, hacia mediados de 1950 se habían construido más de 90 estaciones de servicio, que conformaron una red nacional que fue primordial para el desarrollo del turismo en automóvil (Piglia, 2018).
  5. Entre las disposiciones legislativas que permitieron mayor disponibilidad del tiempo libre, podemos mencionar el sábado inglés (1932) o las vacaciones pagas para el sindicato de comercio (1934). Estas medidas se ampliarán durante los primeros gobiernos peronistas y se complementarán con políticas que rebajarán las tarifas (Ballent y Gorelik, 2001).
  6. La creación de áreas protegidas en la Argentina se remonta al año 1903, momento en el que Francisco P. Moreno donó 7500 hectáreas de tierras al Estado nacional. Así surgió el Parque Nacional del Sur en 1922, el primero de esas características en Sudamérica, más tarde denominado Nahuel Huapi. La figura de Parque Nacional fue adoptada siguiendo el concepto formulado en Norteamérica; es decir que la política de esos espacios nació con el objetivo de preservar las bellezas escénicas y paisajísticas. Sin embargo, a lo largo de su historia, fue modificándose su estructura hasta llegar a cubrir distintos objetivos: ambientales, culturales, científicos, educativos y sociales. Véase al respecto Scarzanella (2002).
  7. Los parques nacionales fueron pensados como “avanzadas de nacionalidad”; se encontraban lejanos a los centros poblados, en territorios nacionales que a su vez eran áreas fronterizas. La presencia del Estado central se reforzaba por medio de funcionarios viales y de la Dirección de Parques Nacionales (Ospital, 2005, p. 75; Piglia, 2010).
  8. Desde principios del siglo xx existieron varios proyectos con el fin de incentivar el turismo en San Carlos de Bariloche, y a mediados de los años 20 esta ciudad comenzó a perfilarse como un centro turístico que ofrecía sus paisajes a los amantes de los deportes de montaña (Navarro Floria y Vejsberg, 2009). Sin embargo, la coyuntura abierta a partir de la crisis económica mundial y varios hitos, relacionados con la creación de la Dirección de Parques Nacionales, la llegada del ferrocarril a la ciudad y la construcción de una mayor infraestructura, terminaron por convertir a Bariloche en un centro turístico internacional (Méndez, 2010).
  9. Es posible identificar tres etapas en la construcción de los hoteles de turismo. El primero se vincula con las realizaciones de Parques Nacionales; el segundo momento se relaciona con el accionar de la Dirección de Arquitectura de la Nación a partir de la aprobación de la ley 12669, para construir hoteles y hosterías. Finalmente, la última etapa corresponde a las obras realizadas por esa agencia estatal durante el peronismo (Bruno, 2012).
  10. República Argentina, Presidencia de la Nación, Subsecretaría de Informaciones (1953). Segundo Plan Quinquenal (1952-1957). Buenos Aires, pp. 153-155.
  11. Consultar el Decreto N.° 9468, que reglamentó la ley 14574, en https://bit.ly/3klfSN9.
  12. La normativa preveía que integraran el directorio dos representantes del Poder Ejecutivo, cuatro en representación de la Capital y las provincias, dos por las comisiones de fomento del turismo, uno por la Federación Argentina de Hoteles, Restaurantes, Confiterías, Bares y afines, uno por la Asociación Argentina de Agencias de Viajes y Turismo, uno por el Automóvil Club Argentino y otro por el Touring Club. El artículo 23 de la norma preveía además la conformación de una Comisión Asesora de Turismo. Consultar la Normativa en https://bit.ly/3LtGXK5.
  13. La resolución 56 de la CEPAL (1953) consideraba que el turismo era una de las vías eficaces para incrementar el desarrollo económico de un país. Consultar el contenido de la Resolución 56, CEPAL, 25 de abril de 1953, disponible en https://bit.ly/3KsAvBR.
  14. Otro hito importante fue la creación del Consejo Federal de Inversiones (CFI) en 1959, con el fin de orientar las inversiones hacia todos los sectores del territorio nacional. También en los años 60 se crearon las carreras oficiales universitarias y terciarias relacionadas con el turismo (Almirón, Bertoncello, Kuper y Ramírez, 2008).
  15. Recordemos que en el año 1966 se había conformado el Centro Interamericano de Capacitación turística (CICATUR), mediante un convenio entre la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UBA y la Dirección Nacional de Turismo.
  16. La investigación fue dirigida por Georges Celestin y José Manuel Bringas, y se denominó “Bases metodológicas para la planificación del turismo como factor de desarrollo nacional” (Capangra, 2014). Asimismo, se efectuó un inventario sobre el patrimonio turístico nacional, para que sirviera de sustento a las políticas que impulsaran esa actividad.
  17. Proyectaba la construcción de hoteles en las ciudades de Buenos Aries, San Carlos de Bariloche, Mendoza, Jujuy, Salta y en los Parques Nacionales Nahuel Huapi e Iguazú. También estipulaba que el Poder Ejecutivo podía incluir nuevas localidades y establecía exenciones impositivas para las empresas que explotaran estos emprendimientos hoteleros. Consultar Ley N.º 17752 sobre hoteles de turismo internacional. 27 de mayo de 1968, disponible en https://bit.ly/3OFHMS9.
  18. Consultar la Ley N.º 18828 sobre Reglamentación Hotelera, del 6 de noviembre de 1970, en https://bit.ly/3vQIL9d.
  19. Se puede acceder a la Ley N.º 18829 sobre Reglamentación de los Agentes de Viaje, del 6 de noviembre de 1970, desde https://bit.ly/3Krg2x8.
  20. Ley 21056 referida a Medidas Promocionales sobre Turismo en Transportes de media y Larga Distancia, del 17 de septiembre de 1975; puede consultarse el texto de la norma en https://bit.ly/3OWzJ3x.
  21. Consultar Poder Ejecutivo Nacional (1973). Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional (1974-1977). Buenos Aires: Talleres de Editorial Codex, p. 126.
  22. Duval, M. (1941). Memoria presentada al Superior Gobierno de la Nación, Período: 1940-1941. Santa Rosa: Talleres Gráficos de la Gobernación de la Pampa, p. 107.
  23. Producto de esas campañas publicitarias en 1946 se destinó un número especial a La Pampa, su historia y obras de gobierno, en la revista Automovilismo, N.º 318, Año XXVI, de junio de 1946, editada por el ACA.
  24. Contribuyeron con recursos las municipalidades y comisiones de fomento, y también colaboraron distintos propietarios, clubes, establecimientos industriales, escuelas, cooperadoras policiales, asociaciones de inmigrantes, etc.
  25. A su vez se creó un Comité Consultivo de la Comisión compuesto por un representante de cada una de las siguientes reparticiones y organismos: la Dirección Nacional de Vialidad, la Dirección de Correos y Telégrafos, el Centro de Estudios Pampeanos, los comerciantes minoristas, las agrupaciones agropecuarias e industriales y el Congreso Permanente de Maestros de La Pampa. La normativa también preveía incorporar representantes de arquitectura, de las empresas ferroviarias y de transporte, de asociaciones civiles, de las instituciones deportivas, de turismo, automovilismo y de la industria hotelera. Consultar Libro de Actas de la Comisión de Fomento, Turismo y Deporte, Fondo de Gobierno, Archivo Histórico Provincial “Profesor Fernando Aráoz”, Santa Rosa-La Pampa, 1943-1947.
  26. El financiamiento provenía de la asignación que fijara el presupuesto de la Nación, los aportes de las municipalidades y comisiones de fomento, las subvenciones, donaciones y contribuciones de las entidades privadas vinculadas al fomento y al turismo en el territorio, el producto del arrendamiento de locales o servicios, la recaudación extraída de la venta o arriendo de material de publicidad, los fondos obtenidos por ordenanzas municipales creados o destinados para esa actividad y los recursos provenientes de fiestas orientados especialmente al mantenimiento de la comisión. Libro de Actas de la Comisión de Fomento, Turismo y Deporte…, op. cit., pp. 66-67.
  27. Sobre el funcionamiento de los sectores que formaban parte de la Comisión Oficial de Fomento, Turismo y Deportes consultar la Resolución N.º 1008 en el Boletín Oficial de la Gobernación del 22 de mayo de 1945.
  28. Según Alonso (2010), la creación de nuevos organismos sentó las bases para la conformación de una élite estatal, encargada de realizar las políticas peronistas y permitir el tránsito de un Estado territoriano a otro provincial.
  29. Consultar el organigrama y las funciones de la Sección Turismo en Expedientes del Fondo de Gobierno, AHP, Caja N.º 127, Año 1949.
  30. Véase el Decreto N.° 558 en el Boletín Oficial de la Provincia Eva Perón, N.° 6, noviembre de 1953, p. 35.
  31. Se desempeñó primero como interventor (1958-1959) y luego como gobernador de la provincia entre los años 1960-1962 y 1963-1966. “Amit llevó adelante una gestión inmersa en el clima ideológico de confianza en el progreso y en la capacidad de las políticas públicas para lograr los caminos deseados” (Zink, Moroni, Asquini y Folco, 2011, p. 103). Su gestión se enmarcó en el clima de las ideas desarrollistas que caracterizaron el gobierno de Arturo Frondizi a nivel nacional (Lluch, 2017), tal como se plantea en otros capítulos que forman parte de este libro.
  32. Consultar Boletín Oficial de la Provincia de La Pampa, N.º 282, 13 de mayo de 1960, pp. 377-379.
  33. Trapaglia, Á. B. S. (1973). 2 años de gobierno en La Pampa. 1971 -mayo- 1973. Santa Rosa-La Pampa: Talleres Gráficos de la División Imprenta, Consejo Provincial de Difusión, p. 82.
  34. A fines del año 1954 cambió la estructura del Ministerio de Obras Públicas y Asuntos Agrarios. Obras Públicas quedó bajo la órbita del Ministerio de Gobierno y Asuntos Agrarios bajo el Ministerio de Economía. Véase la Ley N.º 107, Boletín Oficial de la Provincia Eva Perón N.º 26 del 31 de diciembre de 1954, p. 2.
  35. En el año 1981, mediante la ley N.º 1068, se suprimió la Secretaría de Difusión y Turismo y se originó la Subsecretaría de Información Pública. La ley N.º 1069 creó la Dirección de Turismo, dependiente de la Subsecretaría de Economía. Consultar la normativa en Boletín Oficial de la Provincia de La Pampa, Año XXIX, N.º 1379, 22 de mayo de 1981.
  36. Puede consultarse el capítulo de Gabriel Gregoire en esta misma obra sobre los aspectos fiscales, y el de Andrea Lluch sobre los debates de la reforma administrativa.
  37. Recuperamos la definición de Morresi y Vommaro (2011, pp. 13-14), que entienden la expertise como “el saber técnicamente fundado, ligado a una disciplina científica o a un campo profesional”. No es solamente un proceso técnico, también debe entenderse como un “tipo de actividad de intervención sobre lo social que tiene la particularidad de unir varios espacios, de modo de construir consensos durables sobre la necesidad y la justeza de ese discurso y de los dispositivos instituciones asociados a él”. Ese conocimiento experto está elaborado para ser aplicado, y contribuye a dar forma a las instituciones que lo toman y utilizan.
  38. Duval, M. (1940). Memoria presentada al Superior Gobierno de la Nación, 1939-1940. Santa Rosa: Talleres Gráficos de la Gobernación de La Pampa, p. 193. Además del discurso de Miguel Duval consultar La Pampa hoy (1969). Biblioteca Pampeana. Serie Folletos. Santa Rosa: Talleres Gráficos de La Pampa, p. 12.
  39. Véase el Decreto-Ley N.º 2497 de creación de la Oficina de Turismo en el Boletín Oficial de la Provincia de La Pampa, N.º 261, 18 de diciembre de 1959, pp. 1084-1805.
  40. Consultar el Libro de Actas de la Comisión de Propaganda y Fomento del Territorio Nacional de La Pampa (1941-1943). La filmación del documental la realizó Sucesos Argentinos y los gastos ascendieron a la suma de $ 25.000. Véase Duval, M. (1946). Memoria gráfica. Período de Gobierno 1939-1945. Santa Rosa: Talleres Gráficos de la Gobernación de la Pampa, p. 28.
  41. Existieron otros intereses detrás de la filmación de ese documental; como argumentan Etchenique y Pena (2003), los tres actos del film –desierto conquistado, la tierra del caldén y la gran llanura– apuntaban a desterrar la idea de que La Pampa continuaba siendo una “tierra de malones”. Además, se exaltó la figura del mandatario de turno.
  42. El sentido otorgado al término “desierto” estuvo cargado de ambigüedad; hacia fines del siglo xix y principios del xx, los territorios incorporados luego de las campañas militares se vieron revalorizados a través de su exploración y conocimiento. Eran espacios vacíos pero con tierras fértiles, como las del este pampeano o la franja andina. El término se aplicará a la “estepa patagónica y solo en el sentido de vacío de población a la zona andina” (Navarro Floria, 2007, p. 30).
  43. Resolución N.º 680 del 2 de julio de 1942, en Boletín Oficial de la Gobernación de La Pampa.
  44. Consultar Boletín Oficial de la Gobernación de La Pampa, mayo de 1945.
  45. Libro de Actas de la Comisión de Fomento, Turismo y Deportes (1943, pp. 68-69).
  46. Estas medidas, si bien eran novedosas en el territorio pampeano, ya habían sido expuestas en 1922 por el Touring Club Argentino, institución que propuso la creación de una “organización de fomento oficial” del turismo financiada con un impuesto a los viajeros que debería dedicarse fundamentalmente a la recopilación de la información turística y a demandar de las otras reparticiones estatales las medidas necesarias para fomentar las corrientes de viajeros, mejora de caminos, conservación de monumentos históricos, etc” (Piglia, 2008b).
  47. Los proyectos del Estado nacional estaban en sintonía con el accionar de la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos. Un claro ejemplo de ello fue la asistencia de Ricardo Levene, presidente de aquella, al Congreso Nacional de Turismo celebrado en 1942. Entre las propuestas de los miembros de la Comisión se destacaron el señalamiento de los lugares históricos con monolitos y letreros, el acuerdo con la Dirección de Vialidad y el Automóvil Club Argentino para instalar letreros indicadores de lugares históricos próximos a las carreteras y la publicación de guías ilustradas de los Museos Históricos para ser distribuidas gratuitamente entre el público (Uribarren, 2008).
  48. El paso Pacheco fue el lugar por donde cruzaron las tropas del general Ángel Pacheco, en 1833, en marcha hacia el sur. Por su parte Treru Lauquén fue un campamento general y base de operaciones del ejército expedicionario de Río Negro en la campaña militar realizada en 1879. Finalmente la Laguna del Guanaco fue el lugar de paso del ejército expedicionario al Río Negro, en la Campaña al “desierto” de 1879; allí acampó la 5.a división al mando del coronel Hilario Lagos. Estos lugares fueron reconocidos como lugares históricos por el Decreto del Poder Ejecutivo Nacional N.º 11146, del 13 de octubre de 1943. Véase el Boletín Oficial de la Gobernación de La Pampa correspondiente a octubre de 1944.
  49. Representaba al partido justicialista, única fuerza política que se presentó en las elecciones luego de la provincialización. Su gestión comenzó en 1953 y se truncó por el golpe de Estado de 1955 (Zink et al., 2011).
  50. Se nombró a Julio Neri Rubio. Véase el Decreto N.º 478, Boletín Oficial de la Provincia Eva Perón, N.° 5, octubre de 1953, p. 27.
  51. Era la Dirección General de Asuntos Agrarios, por intermedio de la Dirección de Defensa de la Producción Agropecuaria, la repartición encargada de aplicar esa legislación; consultar el Boletín Oficial de la Provincia Eva Perón N.° 9, enero de 1954, p. 14. Esta ley se reglamentó mediante el decreto 888/54; véase el Boletín Oficial de la Provincia Eva Perón N.° 14, del 30 de junio de 1954, pp. 11-15.
  52. Consultar Boletín Oficial de la Provincia de La Pampa, N.º 271, 26 de febrero de 1960, pp. 150-156.
  53. Véase Reseña de la obra ejecutada por el Gobierno Provincial desde mayo de 1958 a 1960 (1961). Buenos Aires: Cooperativa Poligráfica Editora Mariano Moreno, p. 113, y La Capital, 23 de septiembre de 1964.
  54. Examinar al respecto La Capital, 8 de septiembre de 1965, p. 4, y Bases para la Planificación y Desarrollo de la Provincia de La Pampa. Noviembre de 1965, p. 84.
  55. Consultar la revista Tierra Pampeana, editada por la Policía de La Pampa, agosto de 1964, Año I, Nro. 1, p. 28.
  56. II Reunión de la Junta de Gobernadores de la Región de Desarrollo Comahue. Acta final 23 y 24 de octubre de 1969.
  57. Trapaglia, Á. B. S. (1973). 2 años de gobierno, op. cit.
  58. Mensaje del Gobernador Aquiles José Regazzoli ante la Legislatura Provincial, 9 de abril de 1974. La Provincia formó parte del Ente Comahue Turístico (1971) y, más adelante, del Ente Patagonia turística (1974); esta última es una entidad que funciona hasta la actualidad.
  59. Trapaglia, Á. B. S. (1973). 2 años de gobierno, op. cit., pp. 82-83.
  60. Consultar la Memoria del Gobierno de La Pampa, 29-3-1976 al 15-2-1977 (1977). Santa Rosa: Secretaría de Difusión y Turismo, Talleres de la Dirección de Prensa-Provincia de La Pampa.
  61. Hacia mediados de la década de 1960 el Estado provincial expropió una superficie de 10.500 hectáreas, en conjunto con la Dirección General de Parque Nacionales, con el objetivo de crear el Parque Nacional de Lihuel Calel. Consultar sobre este tópico la Ley N.º 307, Boletín Oficial de la Provincia de La Pampa, N.º 504, del 14 de agosto de 1964, y La Capital del 23 de septiembre de 1964.
  62. Secretaría de Difusión y Turismo Dirección de Prensa (1980). La Pampa. Su realidad en cifras: demostrativas e información general. p. 9.
  63. Durante la década del 30 las “obras camineras estuvieron a cargo de la Dirección de Puentes y Caminos la cual, con la colaboración de vecinos, de las municipalidades y comisiones de fomento, llevaba a cabo las tareas de apertura de trazas. También colaboraba con estas tareas una Comisión Permanente Pro Arreglo y Conservación del Camino, designada por el Gobierno del Territorio” (Ayala y Gette, 2014, pp. 191-200). Con la conformación del Distrito N.º 21 de Vialidad Nacional, ubicado en Santa Rosa, comenzó el accionar de ese organismo en el territorio pampeano. Fue recién a partir de la segunda mitad de la década del cuarenta que comenzaron a realizarse tímidamente obras viales en La Pampa. Con el tránsito de territorio nacional a provincia y la creación de Vialidad Provincial, el trazado de nuevos caminos y la pavimentación comenzó una nueva etapa.
  64. A partir de 1937, el recorrido del turismo carretera fue de 6894 kilóemtros, en un trayecto que cruzó el litoral, prosiguió por las provincias del norte, para arribar –luego de pasar por la precordillera-Bahía Blanca– a La Plata. En 1940 el número de kilómetros recorridos aumentó a 9500; el itinerario comenzó en Buenos Aires y llegó hasta Lima, para luego emprender el camino de regreso nuevamente a Buenos Aires (Ballent, 2005a; Piglia, 2008a).
  65. La prueba se inició en Mercedes, provincia de Buenos Aires, para cruzar los territorios de La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz hasta Punta Arenas (Chile), y luego regresaron por la costa atlántica hasta Bahía Blanca, punto terminal de la carrera. La segunda etapa comenzaba en General Pico y pasó por los pueblos pampeanos de Metileo, Monte Nievas, Eduardo Castex, Santa Rosa, Ataliva Rosa, General Acha, Gamay, Unanue, Epu-pel, Perú, La Cotita, Hucal, Abramo, Bernasconi, Villa Alba, Anzoátegui, Puente Río Colorado y continuó por varios lugares de Río Negro. En la localidad de General Pico se conformó una Comisión vinculada a la organización del “Gran Premio del Sur”, que solicitó la colaboración del gobernador para adjudicar un premio al ganador de la primera etapa, que culminó en esa ciudad. Así, el mandatario pampeano, mediante una resolución, instituyó como “Premio Gobernación de La Pampa” una medalla de oro que se adjudicó al ganador de la primera etapa del Gran Premio Automovilístico del Sur. Consultar Boletín Oficial de la Gobernación de La Pampa, noviembre y diciembre de 1941.
  66. Boletín Oficial de la Gobernación, año 1947, p. 24.
  67. Boletín Oficial de la Gobernación, año 1947, p. 17.
  68. Boletín Oficial de la Gobernación, año 1947, p. 18.
  69. Consultar el Boletín Oficial de la Provincia de La Pampa, N.º 314, 23 de diciembre de 1959, pp. 1075-1076.
  70. No debemos tomar estos datos como absolutos, ya que en las diversas localidades existieron seguramente pensiones, hospedajes y fondas que no fueron registrados. Los datos fueron extraídos de Guía Peuser de Turismo (1964). Buenos Aires: Ediciones Peuser; Guía Comercial Ferrocarril Oeste (1933) y Guía Comercial Ferrocarril Sud, Oeste y Midland (1944).
  71. Duval, M. (1946). Memoria Gráfica, op. cit.
  72. Las hosterías proyectadas se ubicaban en Humahuaca (Jujuy), Quebrada del Chañar y Cafayate (Salta), Monte Quemado (Santiago del Estero), Belén, Chauschil y Ancasti (Catamarca), Jachal (San Juan), Mascasín (La Rioja), Bardas Blancas (Mendoza), Chosmalal (Neuquén), Los Tamariscos (La Pampa), Choele Choel (Río Negro), La Herrería, Empalme ruta 3 y 268 y Nueva Lubeka (Chubut), Fitz Roy, Casa de Piedra, Cañada León, Lago San Martín y Lago Viedma (Santa Cruz), El Palmar (Entre Ríos), Yapeyú (Corrientes), Caraguatay (Misiones) y Lago Fagnano (Tierra del Fuego). Consultar las características arquitectónicas en Bruno (2012).
  73. Consultar Gouzden, H. (1970). Cuatro años de gobierno en La Pampa, 1966 -30 de junio- 1970. Santa Rosa: Imprenta Oficial, Consejo Provincial de Difusión, p. 53.
  74. Gouzden, H. (1970). Cuatro años…, op. cit., p. 49.
  75. La propiedad perteneció originalmente a Ataliva Roca, que luego se la cedió a su yerno, Pedro Olegario Luro. Este fundó la estancia San Huberto en 1903. Allí instaló un coto de caza e introdujo diversas especies de animales. En 1939 el Banco Hipotecario remató el predio y lo adquirió Antonio Maura y Gamazo. Luego de su muerte, en 1964, su hija Inés Maura de Roviralta vendió al gobierno de La Pampa varias parcelas. El primer convenio se realizó en el año 1965, mediante la ley N.º 432; el gobierno provincial adquirió una fracción de tierras destinada a la creación del Parque. Después de las primeras restauraciones se abrió al público en septiembre de 1976 (Amieva, 1993).
  76. Consejo Federal de Inversiones (1976). Estudio integral de la Reserva Provincial Parque Luro. Provincia de La Pampa.
  77. El club se fundó el 25 de abril de 1963, con la finalidad de promover la caza deportiva. Presuponemos que a partir de su creación esta asociación fue un interlocutor del Estado en el diseño de las políticas públicas para fomentar la actividad turística.
  78. Consultar Parque Luro, Biblioteca Pampeana – Serie Folletos, N.º 16, 1972.
  79. Folleto elaborado por el Consejo Provincial de Difusión del Gobierno de La Pampa, Serie Folletos, N.º 16, 1972, pp. 8-10 y Gouzden, H. (1970). Cuatro años, op. cit., pp. 49-50.
  80. Los profesionales, externos a los planteles permanentes de funcionarios del Estado provincial, que realizaron ese estudio fueron el Ingeniero Agrónomo Roberto R. Gazari, el arquitecto Oscar Silvetti, el Doctor Oscar de Ferrari y el Técnico en turismo: Juan Bongiovani.
  81. Gobierno de la Provincia de La Pampa, Secretaría de Difusión y Turismo (1977). Memoria del Gobierno de La Pampa, 29-3-76 al 15-2-77. Santa Rosa: Talleres del Departamento de la Dirección de Prensa, p. 48.


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