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Prólogo

Uno de los aspectos menos sistematizados y profundizados en la carrera artística de Carlos Gardel es su vasta trayectoria como actor y productor de cine. Vinculado tempranamente al ambiente artístico de Buenos Aires, primero como comparsa de ópera y zarzuela, y luego como parte de dúos criollos con alta interacción con las compañías teatrales, su definida vocación de actor lo haría partícipe de las primeras películas silentes vinculadas a los melodramas criollistas de gran repercusión en la década de 1910, como en Flor de Durazno en un rol protagónico en 1917.

“El actor del tango”, como acertadamente lo llamó un periodista de época, fue partícipe central de los primeros cortos con sonido que se filmaron en 1930 en el país, en los cuales se aprecian los rasgos básicos que identificarían más adelante su personalidad como actor-cantor. Sin embargo, la precariedad en las condiciones de filmación quedó evidenciada. No hay que olvidar que desde 1923 Gardel participaba con gran éxito en el ambiente artístico europeo y que desde 1928 había desembarcado en París (epicentro del espectáculo internacional). Gardel pretendía más, y Buenos Aires aún no estaba preparada.

El éxito artístico de Gardel y su difusión a través de su creciente discografía grabada y editada en España y en Francia impactarían directamente en Florián Rey, en Adelqui Millar y en otros miembros del personal de la sección española de Paramount. Con el apoyo de la empresa y de la Compañía de Revistas del teatro Sarmiento, se concretaría su primera película en Francia, Luces de Buenos Aires.

Lanzado ya como estrella internacional por su alianza con Alfredo Le Pera como argumentista y poeta de sus grandes éxitos, y por la concreción con Imperio Argentina de su segunda película importante –Melodía de arrabal–, Gardel irrumpe en el nuevo período del cine sonoro como indiscutido star system de la fusión de canto criollo y tango, máxima expresión internacional de la cultura rioplatense. Su éxito impulsará más adelante procesos similares en España y en México, y sentará las bases iniciales de la expansión del cine sonoro en Hispanoamérica. Continuará en una segunda etapa consolidando este proceso en sus filmaciones en Nueva York, donde además formará su propia compañía, Éxito Production, que atraerá capitales locales y que negociará con Paramount su distribución internacional.

El objetivo de este volumen es presentar la primera etapa de dicha carrera, que se inicia con Flor de Durazno y que culmina con sus películas filmadas en Francia. Hemos dividido este trabajo para permitir una ampliación y profundización detallada de los elementos que habían sido presentados por nosotros en libros anteriores (ver bibliografía).

Aquí se han trabajado en profundidad los contenidos argumentales y las características fílmicas de cada película. De esta manera, se analiza Flor de Durazno, novela que dará lugar a la adaptación cinematográfica de Defilippis Novoa, y que significará el debut actoral de Gardel. El análisis de la novela –escrita por Martínez Zuviría (Hugo Wast)– permite situar a este melodrama dentro de la línea de Nobleza Gaucha, paradigma de las películas criollistas exitosas comercialmente. La rígida línea moral pergeñada por Martínez Zuviría –y traspolada luego al film– generó una trama argumental dura, difícil de asimilar por un público que asomaba al cine nacional con curiosidad y entusiasmo.

Un trabajo similar se ha hecho con los encuadres de canciones de 1930, relativamente simples bajo las primeras armas de Eduardo Morera, expresión de las limitaciones para la filmación de cine sonoro en el país en 1930. Sin embargo, resultan un retrato válido –y cálido– de Gardel y de sus acompañantes, tal como actuaban en los teatros de época. Los estudios de Matthew B. Karush son aportes que hemos incorporado para explicar la articulación de los melodramas gauchescos con el tango y los géneros cosmopolitas que son la base de la identidad nacional expresada por Gardel en sus incursiones artísticas en el exterior e incluidas en el desarrollo argumental de sus películas.

Un esfuerzo especial se ha realizado para reconstruir la historia de la instalación de los estudios de Paramount en Joinville, ligados a sus enfrentamientos con la producción francesa local. Dicha reconstrucción fue posible de realizar gracias a la inclusión de nuevas fuentes de origen francés, norteamericano y español, y de testimonios de periodistas y de artistas argentinos que siguieron de cerca este proceso. En esta dirección son relevantes los estudios encabezados por Marvin D’Lugo.

Asimismo se ha realizado un análisis secuencial de cada film detallando elementos técnicos pertenecientes al lenguaje cinematográfico. Dicho análisis, pensamos, es relevante para poder entender el armado de la estética de las películas así como la dimensión del crecimiento de Gardel en ellas, tanto en calidad como en cantidad de minutos frente a la cámara. Con el fin de no interrumpir la lectura cronológica de los hechos que se narran en el presente libro, el análisis fue ubicado en un anexo final.

Dado su papel relevante en la generación del cine sonoro nacional, este recorte centrado en los trabajos cinematográficos de Gardel nos pareció imprescindible para enriquecer el análisis de la historia de la cinematografía argentina. Para quien quiera conectar esta problemática con las otras facetas del artista y su obra musical, nuestros libros anteriores son, hasta ahora, puntos de referencia a los que nos remitimos.



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