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6 Palabras activas: desandando intervenciones pedagógicas en territorios educativos

Programa de prevención e intervenciones pedagógicas en relación a la problemática del consumo de drogas en contextos educativos

Prof. Fabiana Martín

Algunas consideraciones previas: ¿por qué “Palabras activas”?

Pablo Freire (2008) nos dice que acción y reflexión son dos dimensiones tan solidarias e interactivas, que si se afecta una se reciente inmediatamente la otra, es decir la palabra sin acción es palabrerío y la acción sin palabra es activismo. No hay palabra verdadera que no sea una unión entre acción y reflexión, de aquí nace nuestro Programa “Palabras Activas”, porque en la Prevención deben conjugarse permanentemente la teoría y la práctica.

Trabajar en la problemática de los consumos de sustancias psicoactivas, implica asumir una mirada desde la complejidad que nos permite desarrollar acciones en todas las instancias y dimensiones educativas, socio-comunitarias, institucionales, grupales e individuales. En este sentido como Profesional de las Ciencias de la Educación focalizo en las intervenciones pedagógicas en relación a esta problemática y sostengo la importancia de articular con la labor de los organismos gubernamentales de responsabilidad pública estatal de nivel Nacional, Provincial y Municipal que trabajan en este entramado social.

La ley 13.298 de la Promoción y Protección Integral de los Derechos de los Niños, expresa en su art. 3, que la política provincial respecto de todos los niños[1] tendrá entre sus objetivos principales la implementación de planes y programas de prevención, asistencia e inserción social. Es necesario, entonces, como se define en el art.14, desplegar acciones intersectoriales desarrolladas por entes del sector público estatal que se plasmen a través de distintos dispositivos.

El marco de la Ley de Educación Nacional 26.206, en su art. 11, inciso “q”, promueve valores y actitudes que fortalezcan las capacidades de las personas para prevenir las adicciones y el uso indebido de drogas” y en el art. 32 inc. “b” se proponen las alternativas de acompañamiento de la trayectoria escolar de los jóvenes, fortaleciendo el proceso educativo individual y/o grupal de los alumnos.

La Ley de Educación Provincial 13.688 en el art. 16 inc.“t”, establece, asegurar una formación intelectual, corporal y motriz que favorezca el desarrollo integral de todos los alumnos, la asunción de hábitos de vida saludable, el logro de una salud integral, la prevención de las adicciones, la formación integral de una sexualidad responsable y la integración reflexiva, activa, y transformadora, en los contextos socioculturales que habitan”.

En este sentido, se despliegan acciones de corresponsabilidad que garanticen la implementación del art. 16 inc.“y” de la Ley de Educación Provincial 13.688 que establece la capacitación en forma permanente, en servicio, con puntaje y gratuita a los docentes del Sistema Educativo Provincial.

El ANEXO I de la Resolución 256/15 del Consejo Federal de Educación-CFE- del Programa Nacional de Educación y Prevención Sobre las Adicciones y el Consumo Indebido de Drogas, tiene como objetivo central orientar las prácticas pedagógicas y desarrollar acciones jurisdiccionales tendientes a “promover valores y actitudes que fortalezcan las capacidades de las personas para prevenir las adicciones y el uso indebido de drogas de acuerdo a lo establecido en el artículo 11 de la Ley de Educación Nacional Nº 26.206 (LEN). En dicha Ley se dispone que el Ministerio de Educación, en acuerdo con el Consejo Federal de Educación, “definirá estructuras y contenidos curriculares comunes y núcleos de aprendizajes prioritarios en todos los niveles y años de la escolaridad obligatoria” (artículo 85). Asimismo, postula que las Provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires establecerán contenidos curriculares acordes a sus realidades sociales, culturales y productivas, y promoverán la definición de proyectos institucionales que permitan a las instituciones educativas postular sus propios desarrollos curriculares, en el marco de los objetivos y pautas comunes definidas por esta ley (artículo 86)

Estos Lineamientos Curriculares de alcance nacional, constituyen una base desde la cual planificar y llevar a cabo procesos de enseñanza que permitan abordar la problemática de las adicciones desde una perspectiva integral y en el marco de proyectos institucionales de prevención, con el compromiso de todos los actores de las instituciones educativas en una acción intersectorial sociocomunitaria de sostén de las prácticas escolares .

Desde este encuadre, es indispensable establecer líneas de capacitación para mejorar y fortalecer las intervenciones acerca de esta problemática, que impacten positivamente en las trayectorias educativas de los estudiantes de las escuelas en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires.

De este modo se instrumenta y pone en marcha el Plan Integral de Prevención, Intervención y Abordaje en la Problemática de los Consumos de Sustancias Psicoactivas en las Escuelas de la Provincia de Buenos Aires -PIPIAC-, en acción corresponsables entre los Ministerios de Seguridad y la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires y los referentes municipales de los distritos de la Provincia. El PIPIAC se operacionaliza en el Programa “Palabras activas”, que desde el año 2014, coordino e implemento en territorio bonaerense.

En este contexto se produce un material que se socializa en cada una de las capacitaciones docentes cuyo propósito es brindar algunas herramientas pensadas como soportes o andamiajes de las prácticas docentes desde la prevención inespecífica y no como mera técnica de aplicación. Herramientas que se fueron categorizando con distintos nombres, posibles de resignificar.

Hoy, aquí, compartimos algunos enunciados orientativos para intervenir desde campo pedagógico para la Prevención del Consumo de Drogas en Contextos Educativos, ellas son:

  1. “La construcción de espacios colectivos para la reflexión activa”
  2. “encontrando mi palabra”
  3. “ni todo ni nada”.
  4. “¿vínculos proveedores o vínculos nutrientes?”
  5. “las lógicas invertidas”
  6. la pregunta del millón
  7. “el poder decir no, se construye cotidianamente”

Este recurso, posibilita intervenir con una mirada pedagógica en la problemática del consumo de sustancias psicoactivas[2] en el espacio escolar, dado que la misma, como práctica social e individual, impacta directa o indirectamente en las trayectorias educativas y/o proyectos de vida de los estudiantes. Una mirada que se constituye desde la promoción de acciones educativas cotidianas que considera a la prevención del consumo de sustancias psicoactivas en el espacio escolar desde un enfoque integral que promueva la salud y los derechos de todos los estudiantes y sus familias. Sostenemos que los estudiantes tienen derecho a una vida saludable que les permita disfrutar de las cuestiones propias de sus edades, sus contextos, sus épocas, su subjetividad.

La prevención inespecífica se propone acciones con carácter transversal, que promuevan prácticas pedagógicas facilitadoras de la adquisición de hábitos, actitudes y habilidades en los estudiantes, orientadas hacia una vida saludable y al desarrollo de la autonomía, necesaria para la vida en sociedad.

Prevención Inespecífica:

Prácticas docentes que favorezcan:

  • Expresión de emociones, ideas, sentimientos
  • Solicitud de ayuda frente al malestar subjetivo
  • Grupalidad
  • Pertenencia
  • Tratamiento de la diversidad
  • Participación real en el aula
  • Generación de pensamiento crítico para la toma de decisiones en relación al cuidado del cuerpo y la salud

¿Por qué hablar en la escuela de estrategias de prevención de los consumos?

Porque se trata de una problemática que se manifiesta en la escuela y vulnera los derechos de los estudiantes impactando en su inclusión educativa.

1- La construcción de espacios colectivos para la reflexión activa

¿De qué estrategia estamos hablando? En primer lugar es necesario plantear como estrategia pedagógica una unidad indisoluble entre palabra y acción. Al respecto es importante compartir el posicionamiento de Pablo Freire (2008), él dice que acción y reflexión son dos dimensiones tan solidarias e interactivas, que si se afecta una se reciente inmediatamente la otra, es decir la palabra sin acción es palabrerío y la acción sin palabra es activismo. No hay palabra verdadera que no sea una unión entre acción y reflexión, una praxis.

Acá nos aproximamos a la primera estrategia preventiva en la escuela”. ¿A qué nos referimos con lo señalado?, cabe el relato de un ejemplo para ello. En que aprovechar el tiempo cuando llueve, los profesores de educación física, sugieren a los alumnxs que escriban algo sobre el cuidado del cuerpo y los consumos, una vez transcurrida la hora, el profesor juntaba los escritos, se los llevaba y en la clase siguiente si había sol no se daba continuidad a esta propuesta. Este es solo un ejemplo de lo que muchas veces sucede con buena intención pero sin continuidad en la propuesta reflexiva. Este ejemplo es evidencia clara de activismo: se ocupa el tiempo con una mera acción pero sin reflexión.

Así también con profesores de otras modalidades, muchas veces se llenan las aulas con afiches, se pintan lo patios con murales y hasta podemos proponer acciones comunitarias como una bicicleteada, feria, etc, para la prevención de esta problemática, pero si estas acciones no van acompañadas con instancias reflexivas, es mero activismo. Por eso la primera herramienta preventiva la denominamos espacios colectivos para la reflexión activa. Con esta mirada es importante llevar a cabo talleres en las escuelas secundarias. Acciones de prevención inespecífica que no mencionan un riesgo específico pero son anticipatorias y empoderan la palabra de los adolescentes. Espacios generados y sostenidos por los docentes.

2- Encontrando mi palabra

Ingresando a la segunda herramienta, nuevamente nos posicionamos con Freire que refiere que la existencia humana no puede ser muda ni silenciosa, existir es pronunciar el mundo para transformarlo. En esta misma línea de pensamiento Graciela Frigerio (2004), nos dice que la educación es la acción misma de trasmisión, que posibilita la construcción de identidad, de pertenencia y lazo. Esto significa considerar a la trasmisión fuera de la óptica de la clonación, impedir que sea un simple pasaje tendiente a asegurar la reproducción de lo idéntico. Entender a la educación como acción de trasmisión supone siempre trasmitir una herencia, esto es (ni más ni menos) dar al otro, la palabra para que construya su propio camino y afronte los desafíos del mundo en el que le toca vivir. Realmente la problemática de los consumos es un gran desafío para los estudiantes, los docentes y para cada uno de nosotros.

Pensando esta segunda herramienta, es importante que las consideraciones en relación a la acción educativa, se contextualicen en un análisis literal de la palabra adicciones: a-sin– y dicción-palabras– es decir, sin palabras. Sin palabras para expresar angustias, problemas, posibles fracasos, que muchas veces desbordan al sujeto, no pudiendo poner la palabra sustituyéndola –en algunos casos- por los consumos.

¿La escuela es generadora de espacios de escucha?

Cuando los estudiantes se expresan en los talleres de reflexión dicen no tenemos con quien hablar, en la escuela no tenemos espacios para conversar con un profesor, etc…decididamente aquí debemos atender la demanda, la palabra de los jóvenes debe ser escucha por el adulto, quienes serán los referentes en la instituciones educativas o fuera de ella en el marco de la corresponsabilidad.

3- Ni todo ni nada

Una tercera herramienta que está en relación directa con la anterior la denominamos ni todo ni nada. Aquí se resignifica las palabras de Kantor (2008) que dice ni redentores ni la opción de no ver, es decir todo no lo podemos hacer, pero tampoco no podemos no ver lo que tenemos que ver o hacer como que no vemos. Por eso es importante construir la figura del adulto significativo, ese referente, que “pueda” o “que quiera” trabajar con esta problemática, porque no es fácil y es totalmente legítimo que alguien diga “yo con esto no puedo” pero más importante aun es que diga “no puedo pero acá pasa algo que hay que trabajarlo” y recurra a alguien para ello.

El adulto significativo es aquel que va más allá de la mera información ya que por sí sola no es una alternativa de cambio, tampoco la prohibición o los discursos moralizantes. En este sentido, el trabajo en las escuelas tiene que ver con las cuestiones cotidianas y su reflexión. He aquí un ejemplo que nos puede representar esta herramienta: un docente de nivel primario relata en una capacitación manifiesta que: cuando un alumno de 4to año le acercó un dibujo con una hoja de marihuana, le dijo que eso no se traía a clase. En esta situación se actuó utilizando la tercera herramienta “por el todo y por la nada”, se sanciona pero no se da respuesta a lo que nos quiere significar el alumno compartiendo su dibujo. Es probable que esperara la palabra del adulto, a lo que agregamos con una mirada pedagógica, pero se lo sancionó y no fue abordado el tema. Se pudo haber trabajado en el taller de ciencias o en el marco de los Acuerdos Institucionales de Convivencia.

Un docente[3] que pueda o quiera constituirse en adulto “significativamente dialógico”, posibilita:

  • La formación de sujetos críticos en la toma de decisiones que posibilita, entre otros aprendizajes, la capacidad de reconocer un riesgo.
  • La interpelación del discurso imperante en los medios de comunicación que instalan una cultura del consumo y que intentan convencer a nuestros adolescentes que para conquistar a quien queremos debemos consumir tal o cual objeto.
  • Un alumno como sujeto problematizador que no naturalice ciertos consumos y ciertas frases que comúnmente se dicen, como por ejemplo, mencionar “drogas y alcohol”, quitándole el estatus de droga al alcohol o naturalizar que sin alcohol no hay disfrute.

4- ¿Vínculos proveedores de contenidos o vínculos nutrientes?

Como docentes, en el aula ¿nos limitamos a proveer el contenido que indica el programa y que supervisa mi directivo? O tal vez ¿pueda dar espacio a la palabra del alumno? Sobre la idea que, la trayectoria escolar de un estudiante está siendo atravesada por factores sociales que la escuela debe reconocer. Davini nos dice que la enseñanza está mediada por aspectos pedagógicos y sociales y si avanzamos y pensamos que lo que no se vive emocionalmente no se puede intelectualizar, creo que la respuesta a ¿Vínculos proveedores o vínculos nutrientes? es decididamente vínculos que nutren.

5- Las lógicas invertidas

Y llegando casi al final vamos por la quinta herramienta las lógicas invertidas: Kantor nos dice “lo que más asusta es lo que no se alcanza a entender y si asusta y no se entiende, se demoniza” (2008:100). Ejemplifiquemos lo que nos dice la autora: una directora de nivel inicial socializa en un encuentro que un alumno llegó al jardín y en la bolsita tenía una tuquera[4], se asustaron de tal manera que no hicieron nada y el niño regresó a su casa sin ninguna intervención en relación al objeto que portaba en su bolsita. Dos preguntas en relación a lo sucedido: ¿qué paso? y ¿cómo se tendría que haber intervenido? Con respecto a la primera pregunta, la respuesta es que se asustaron, no entendieron el alcance del objeto y lo demonizaron y de esta manera se focalizó en el objeto y no en el sujeto y su relación objeto/sujeto, significada por una cultura. Con respecto a cómo se tendría que haber intervenido se debería haber actuado desde el punto de vista pedagógico, como se interviene cuando un niño o niña lleva algo en su bolsita que no está permitido: un blíster de fármacos, caramelos que no alcanzan para repartir a todo el grupo, etc. y de este modo la intervención docente es integral promoviendo la salud en clave de derechos, que impacta positivamente en las trayectorias educativas, porque ningún niño tiene que tener una “tuquera” en su bolsita.

Y para completar este análisis de Kantor y el ejemplo mencionado, tomamos los aportes de Alberto Calabrese (2002) quien nos dice que llas imágenes sociales del tema drogas suelen reflejar un sin número de estereotipos y preconceptos, dando lugar a un discurso social, institucional y familiar, que invierte la lógica del vínculo sujeto-sustancia. Se demonizan las sustancias y se les adjudica poder en sí mismas: la droga es quien atrapa al sujeto. De este modo son las sustancias las causantes de la problemática, y el sujeto es visto como presa pasiva de la sustancia. Desde esta perspectiva se subjetiviza al objeto droga (como si tuviera vida) y se objetiviza al sujeto (se lo paraliza), y por ende se enfatiza que la solución es, luchar en contra de las drogas, y surgen slogans preventivos erróneos como por ejemplo: «no te dejes atrapar por la droga», «hable con su hijo ahora porque si no la droga lo puede atrapar», «la droga mata», «la droga te encuentra», etc. Este discurso pesimista supone una mirada pasiva del sujeto que está atrapado por la droga que lo paraliza y por lo tanto no puede hacer nada.

Esta estrategia en contra de las drogas, es actuar como si se pudiera luchar con un objeto, desatendiendo además a las personas y las causas que las llevan al consumo de sustancias.

Lejos de este pesimismo paralizante, nos posicionamos en un discurso de la posibilidad donde se sostiene que la lógica es inversa, es el sujeto quien se pone en relación con los objetos de consumo, como por ejemplo las drogas, si así es, entonces hay mucho por hacer, porque tenemos el gran desafío de desarrollar acciones para posibilitar que nuestros niños, niñas y adolescentes no se pongan en contacto con consumos abusivos o problemáticos y si estuvieran en una situación de consumos, generar dispositivos que alivien sus efectos, en este caso estaríamos hablando de una prevención específica.

Quien nos dice que las drogas son el mal de la humanidad se olvida que los males de la humanidad no sólo son muchos más que las drogas, sino que las drogas son una expresión de esos males.

Mirar la problemática con este sentido, es considerar que el factor más importante es el aislamiento social, es no ocuparse de las drogas en sí, sino de todo lo demás: el hueco social en que la droga se instala señalando con su presencia otras carencias (Grimson. 2003:56).

6- La pregunta del millón: nuestra sexta herramienta

Es la pregunta que en todos los talleres con adolescentes surge: ¿Por qué en Uruguay está legalizada la marihuana? El alcohol causa más muertes por accidentes y está permitido, entonces ¿por qué no legalizan la marihuana? Podemos enmarcan las respuestas en aportes de Calabrese (2002) quien nos dice que toda sociedad tiene una particular visión de lo que considera dentro y fuera de sus normas, de sus pautas y tradiciones, es decir lo prohibido y lo permitido. Se configura lo normado que presupone cierto grado de consenso, en donde coexisten diferentes grados de adscripción a la norma y por ende de alejamiento o desvío de la misma. Otro ejemplo que podemos plantear es que muchos países de Oriente está prohibido consumir alcohol y sí fumar hachís, por el contrario de lo que sucede en nuestro país.

7- El poder decir no, se construye cotidianamente

En este sentido nos referimos, a aquellas acciones anticipatorias y posibles de llevarse a cabo desde y en las instituciones educativas, que favorecen el desarrollo y fortalecimiento del pensamiento crítico reflexivo en nuestros niños, niñas y adolescentes para ir construyendo capacidades de discernimiento, por ejemplo, entre lo que es saludable o no para el cuerpo. Y aquí entra una categoría muy conocida y que debe abordarse cotidianamente en nuestras escuelas, es la conocida presión de pares. Nuestro posicionamiento es que la prevención debe ser entendida como acciones cotidianas y que cualquier situación que ocurra en el espacio escolar debe abordarse pedagógicamente y que de este modo hacemos prevención. En lo cotidiano de la escuela los docentes nos encontramos frente a estas situaciones que plantean desafíos desde un rol de adultos:

  • En los Talleres sobre la Problemática, cuando llega el momento de la puesta en común y los grupos de estudiantes deben presentar oralmente sus producciones y nadie se decide a hablar, aparece la presión para que algún compañero/a lo haga. Se coarta la libertad de elección.
  • También otra situación que se da en relación a la presión de pares es el uso de las redes sociales: la presión puede consistir en “bardear o escrachar” a un compañero. Si el adulto está en conocimiento debe poner palabra posibilitando la desnaturalización de estas prácticas, para formar sujetos críticos.

Tanto en uno como en otro ejemplo, hay un hecho pedagógico que no podemos dejar de abordar en clave preventiva inespecífica. Si un adolescente es presionado y no puede decir que no por los motivos subjetivos que sean, quizás tampoco tenga la fortaleza para decir no cuando alguien le ofrezca algo que él no quiera consumir. Estos espacios tenemos que aprovecharlos para fortalecerlos en el desarrollo del pensamiento crítico reflexivo.

La Prevención como Promoción de Acciones Educativas Cotidianas, implica acciones Educativas Cotidianas que todos podemos desarrollar, en nuestras instituciones y comunidades para ayudar a nuestros NNA a encontrar nuevas maneras de vincularse y de encontrar sentidos de vida:

  • Acciones que generen espacios institucionales, oportunidades y desafíos que necesiten el potencial de “nuestros estudiantes”. Y decirles convencidos y convenciendo que sin ellos no se puede porque son los/as protagonistas.
  • Actividades artísticas, deportivas, culturales, recreativas, en un marco de participación estudiantil, que no mencionan un riesgo específico pero que se están anticipando y en consecuencia previniendo.
  • Espacios para experiencias creativas y recreativas que no tengan que ver con el riesgo, sin contenido ni propósitos preventivos, tan solo pero tan importante, porque el acceso a una vida saludable es un derecho de los NNA.
  • El fortalecimiento de la red comunitaria que garantice el abordaje integral de la vulneración de todos los derechos que implican el consumo problemático de sustancia

¿Cómo abordar la problemática mencionada desde las escuelas?

Podríamos situar la tarea de las instituciones educativas en dos grandes momentos, etapas, niveles de intervención y actores involucrados:

  • Aquella centrada en un trabajo anticipatorio en las cuales se desarrollarán estrategias pedagógicas orientadas a la adquisición de hábitos y comportamientos saludables. Valores como la solidaridad, el compromiso con el otro y la construcción de la responsabilidad, necesaria para la autonomía de las personas como así también a fortalecer el trabajo en red con otros actores de la comunidad. En la detección de situaciones a partir de indicadores como: ausentismo, dificultades en el aprendizaje, modos de relacionarse con pares y adultos que dificultan una adecuada convivencia institucional, o aquellos definidos por la propia comunidad y/o institución.
  • Aquella, dónde la intervención docente se orienta a restituir derechos como a la educación, a la salud y al esparcimiento de aquel estudiante que por causa del consumo problemático de sustancias psicoactivas, encuentra vulnerada su trayectoria educativa.

Finalizando

Las drogas son tremendas como tantas otras cosas que padece la humanidad: la pobreza; el hambre; la exclusión; la explotación infantil; el suicidio adolescente; el embarazo infanto-juvenil; la sin razón de la tercera edad; la falta de proyectos para los jóvenes; la trata de blancas; la precariedad laboral; etc. Trabajar en la Problemática del Consumo de Drogas es trabajar en la Problemática de la Niñez en estado de Vulnerabilidad, pero trabajar con conciencia, responsabilidad colectiva y compromiso social, con acciones reales y no dudosas promesas.

Proponer miradas y sentidos en una propuesta de acción pedagógica en relación al consumo problemático de drogas, es una gran desafío y porque no, un gran riesgo que se asume, pero que me respaldan los muchos años de trabajo que me permitieron acumular cierta reflexión (Terigi, 2013) para mirar con otro sentido esta problemática, con el sentido de los profesionales en ciencias de la educación: la mirada pedagógica.

Un largo trayecto laboral en problemáticas sociales desarrollando dispositivos de capacitación docente y proyectos educativos comunitarios desde la noción de prevención, llevó a muchos interrogantes sobre este concepto. El marco conceptual de la Pedagogía Social, permitió ir dando respuestas a estos interrogantes y a tomar por fin una decisión, respecto a la tan necesitada y requerida prevención. Avanzar sin dudar, corriendo la mirada de los enfoques históricamente hegemónicos, y comprometerme a trabajar en esta problemática con un sentido pedagógico: el de las acciones sociales educativas. Dejando de lado la noción de prevención y asumiendo como sentido que orienta las prácticas educativas escolares en relación al consumo problemático de drogas, el concepto de acciones de promoción cultural, es decir, acciones educativas que todos podemos desarrollar, para ayudar a los sujetos a encontrar nuevas maneras de vincularse y de encontrar sentidos de vida, en una realidad que ha minimizado el sentido de ciudadano y ha maximizado el ser consumidor.

Llegamos al final de este trabajo. La problemática que hemos tratado no es fácil de abordar y menos aún en la escena de las prácticas escolares. Se instalan debates, planteos y re-planteos tan diversos, que a veces pareciera imposible poder actuar.

Uno de los tantos propósitos que animó a elaborar esta propuesta, es el estar convencidos de que el consumo problemático de drogas es una cuestión social que nos involucra a todos, absolutamente a todos.

Convencidos de que esta propuesta de enunciados no son únicos ni totalizadores, tengo la certeza de que se irán enriqueciendo y completando con el aporte continúo de quienes quieran son protagonistas de cada escuela de la Provincia de Buenos Aires.

Es una problemática con la cual es posible acordar o discutir; comprometerse o verla pasar; asumirse como actor principal o delegar responsabilidades; pero nunca nos será indiferente. Tomo las palabras de Diker y Terigi (2018) y decido colocarme en la incertidumbre del presente, a sabiendas de que el pasado está aquí y ha configurado la situación actual, y conscientes también de que el futuro será deudor de lo que se inicie hoy. El presente siempre es un lugar incómodo para quienes buscan las certezas del pasado glorioso o las promesas del futuro venturoso. Pero decido colocarme en el terreno de lo posible y lo posible no es lo que tenemos sino lo que podemos hacer en función de nuestras historias y de nuestro presente. Lo que no supone resignación pero tampoco postergación. Los caminos de acción que hemos propuesto tienen una fuerte carga de esperanza, pero en modo alguno son imposibles. Estoy fuertemente convencida.

Bibliografía

Calabrese, A. (2006). “Consumo de Drogas, abordajes terapéuticos y

derechos”. Buenos Aires. UNICEF.

Calabrese, A. y Ryan, S. (2002). Proponer y dialogar II. Buenos. Aires. UNICEF.

Davini, M. (2009). “La Enseñanza” en Métodos de la Enseñanza. Santillana.

Buenos. Aires.

Diker. G y Terigi F (2018). Formación de maestros y profesores. Hoja de ruta. Paidós. Buenos Aires.

Freire, P. Pedagogía del oprimido. 2008. Siglo Veintiuno Editores. Buenos Aires.

Grimson, W. (2003). “Prevención y conceptualización en prevención”. Cuadernillo del 3er Encuentro del Curso de Capacitación en Prevención de las Adicciones, SEDRONAR. Buenos Aires.

Kantor, D. (2008). Variaciones para educar adolescentes y jóvenes. Del Estante Editorial. Buenos Aires.

Nuñez, V. (2004). Pedagogía Social: Cartas para Navegar en el Nuevo

Milenio. Santillana. Buenos Aires.

Terigi, F. (2013). VIII Foro Latinoamericano de Educación : saberes docentes : qué debe saber un docente y por qué. – 1a ed. – Santillana. Buenos Aires.


  1. Niño: persona desde su concepción hasta alcanzar los 18 años de edad (art. 2 Ley 13298)
  2. Las sustancias psicoactivas son aquellas sustancias que actúan sobre el sistema nervioso central, odificando las percepciones y/o las conductas.
  3. Entendiendo como tal, tanto al profesional o como a aquel agente que tiene el encargo o la responsabilidad de realizar acciones educativas desde distintos lugares institucionales.
  4. Tuquera: Artefacto, generalmente casero, usado para fumar cigarrillo de marihuana.


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