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2 Jóvenes, dispositivos socioeducativos y subjetividad política

Lic. Claudia Sanguineti

Lo que más falta nos hace es creer en el mundo, así como suscitar acontecimientos,

aunque sean mínimos, que escapen al control, hacer nacer nuevos espacio-tiempos,

aunque su superficie o su volumen sean reducidos.

Gilles Deleuze[1]

Introducción

Mi interés es compartir a través de este artículo, algunas reflexiones en torno a la implementación de dos dispositivos socioeducativos destinados a jóvenes en situación de desventaja social y considerar, en ese recorrido, sus efectos en la constitución de una subjetividad política en tanto producción de sentido y condición de posibilidad de un modo de ‘ser’ y ‘estar’ en sociedad, de asumir posición en ella y de actuar en consecuencia.

Refiero a un posicionamiento que se inscribe en un campo de fuerzas complejo que exige al sujeto revisar/se y reconfigurar/se permanentemente. En este sentido podemos pensar la construcción de ese posicionamiento como el desarrollo de una “capacidad instituyente que instalada en el sujeto contribuye a mantener activa la conflictiva y nunca acabada construcción del orden deseado” Lechner (1986).

¿Por qué pensar en términos de subjetividad política?

La pregunta por la política no pierde vigencia y se trata, especialmente en los contextos latinoamericanos de una discusión compleja, teñida de preconceptos, falacias y discursos “anti”, que obturan tan siquiera profundizar en su discusión.

Cuando aludo a la constitución de una subjetividad política en vinculación con los dispositivos socioeducativos, pienso en los procesos de conformación y transformación de la subjetividad que se producen cuando se modifican las categorías de percepción y acción que funcionan como soportes o modelos de interpretación y representación de la realidad.

Los dispositivos educativos nacidos en los organizaciones de la comunidad o implementados en sus márgenes, han asumido históricamente el desafío de producir procesos de subjetivación que potencien las posibilidades de leer y transformar el mundo e impulsen instancias de resignifcación y re apropiación material y simbólica de su acontecer.

La perspectiva de la educación popular desde la cual trabajamos, pone en el centro de la experiencia pedagógica la cuestión de la formación critica, la necesidad de revisar y deconstruir las categorías dominantes con las que leemos el mundo y actuamos en él, ungidos por un horizonte de emancipación que pretende darle al proceso la dimensión histórico política que amerita.

Existen múltiples riesgos en su desarrollo, especialmente aquellos que se dan cuando están en el borde de procesos formalizadores y/o cuando el propio proceso resiste el abordaje de las tensiones que implica.

En ese marco y con la pretensión de recuperar en este relato la voz de los protagonistas, trataré de ajustar el discurrir de ideas al producto de distintos momentos de intercambio y reflexión colectiva entre educadores y jóvenes protagonistas de los distintos programas, a los que intentaré transmitir desde una perspectiva crítica.

La experiencia

En el año 2016, en la ciudad de Avellaneda, Pcia de Bs As, un grupo de actores sociales pertenecientes a la Sociedad de Fomento Florentino Ameghino, deciden la puesta en marcha de una propuesta socioeducativa para los jóvenes del barrio de Villa Tranquila.

La Sociedad de Fomento lleva más de 80 años de historia, encabezada por su presidente Guillermo Parisi quien siempre acompaño iniciativas hacia la comunidad y con quien se acuerda dar curso a las actividades con jóvenes, con la coordinación de la experiencia a cargo de María Susana Macri y de quien suscribe, quienes llevamos muchos años de trabajo con jóvenes desde organizaciones de la sociedad civil y en distintas áreas del Estado Provincial.

La propuesta que se desarrolló progresivamente, se enmarcó en los siguientes programas: Cuidadores de la Casa Común y Secundaria con oficios, destinados ambos a jóvenes de 18 años en adelante.

Acerca de los programas

“Cuidadores de la Casa Común” se inspira en la Carta Encíclica Laudato si, del Papa Francisco. El Proyecto se compone de tres grandes líneas de acción: Formación Integral, Generación de Trabajo Digno y Conversatorios, sin perder de vista que todo el proyecto es una integralidad pedagógica y formativa.

Pretende generar nuevas condiciones de integración para jóvenes en situación de vulnerabilidad psicosocial a través de la formación y la generación de oportunidades de trabajo digno en actividades vinculadas al cuidado de la Casa Común, tales como:

  • Servicios para mejorar el hábitat y fomentar una cultura ecológica integral: Promoción y cuidado del medio ambiente; campañas de concientización; formación de promotores ambientales y limpieza de microbasurales; guías turísticos desde el paradigma de la ecología integral; etc.
  • Trabajo con la tierra, producción de alimentos y elaboración de productos naturales: Producción de alimentos de huerta y granja para mejorar y diversificar la alimentación de los jóvenes y sus familias y comercializar los excedentes; elaboración de productos no tóxicos para la limpieza de los hogares y el aseo personal; generación de viveros; forestación; producción de miel y derivados; etc.
  • Gestión integral de los residuos domiciliarios. Reciclado: Recolección diferenciada de residuos con disposición final en plantas de procesamiento. Reciclado de residuos sólidos urbanos (vidrios, materiales celulósicos, metales, etc.; plantas de procesamiento de residuos de madera, plástico, vidrio, aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), entre otros.
  • Energía: Instalación de energía solar fotovoltaica en viviendas; construcción y montaje de Sistemas Solares Térmicos (calefones solares, calefacción); etc.

Los creadores del Programa, María Martha Arriola y Marcelo Vernet han planteado en sus fundamentos, que una de las fortalezas (y desafíos) del proyecto es su aspiración de integralidad. La unión entre el abordaje de la dimensión espiritual (trascendente, de desarrollo de valores) y la solución práctica en la generación de trabajo para los/as jóvenes. El trabajo a fondo con la subjetividad de cada uno de los participantes pero en un ámbito comunitario, en el que la unidad de trabajo es el grupo. La toma de conciencia que debemos construir otra relación con la Tierra como nuestra Casa Común, pero partiendo de la propia persona, su familia, su entorno barrial.

El programa prevé un itinerario pedagógico que combina el desarrollo de talleres, la formación socio laboral y espacios de sistematización de la práctica.

El Programa Secundaria con Oficios es una oferta educativa de la Dirección de Educación de Adultos de la Pcia de Bs. As. que vincula a la Escuela Secundaria con la Formación Profesional. La misma tiene una duración de tres años y en cada uno de ellos se desarrolla un oficio específico, con su certificación correspondiente.

Tiene como propósito central que los estudiantes jóvenes mayores de 18 años cuenten con las herramientas fundamentales para insertarse en un mercado laboral cada vez más demandante de trabajadores especializados en este tipo de tareas.

El Programa desarrolla una propuesta educativa conocida como Pareja Pedagógica, un binomio de trabajo entre el docente de las asignaturas y el instructor de la familia profesional en la cual está orientado el bachillerato. En función de ello, la secuencia didáctica de los contenidos de las materias está adecuada a los requisitos particulares de cada uno de los oficios.

He considerado ambos dispositivos con sus singularidades, pues en la experiencia que desarrollamos en Avellaneda se han complementado, siendo Cuidadores de la Casa Común el puntapié inicial del trabajo con jóvenes de Villa Tranquila y el apuntalamiento progresivo para que quienes comenzaron allí, hoy, en su mayoría hayan optado por terminar los estudios secundarios y encontrar en esa formación un horizonte posible para mejorar su vida cotidiana.

Algunos vectores para pensar la experiencia

Voy a señalar aquí algunas dimensiones de la experiencia (sin pretensión de completud) que entiendo han colaborado en este proceso de subjetivación y en el desarrollo de una capacidad de relectura de la cotidianeidad.

Son vectores de análisis, categorizados en instancias de evaluación compartida, si bien se entroncan con algunos principios rectores de nuestro trabajo.

En tanto categorías de análisis expresan sólo algunos aspectos de este recorrido, especialmente aquellos que los protagonistas rescatan en su evaluación y que están en relación con algunos aspectos de la propuesta socioeducativa.

  • Acceso a la cultura escrita y fortalecimiento del propio decir

A veces ni hay casa, es sólo el suelo.

Más sobre el suelo quien reina ahora

es un hombre diferente, que acaba de nacer
porque uniendo pedazos de palabras,

poco a poco va uniendo arcilla y rocío,

tristeza y pan, trabajo y picaflor

Canción para los fonemas de la alegría

Thiago de Mello

En el Inicio de Cuidadores de la Casa Común, la transmisión de la propuesta, de sus “para qué” y de la tarea a realizar, se hizo entre otros, a través de una aproximación a la lectura de la encíclica Laudato si” y la escritura de una carta por parte del grupo a otros cuidadores ya en curso de su experiencia.

Este fue el primer desafío que el grupo aceptó, con las confusiones propias de todo inicio y situó parte del sentido del trabajo.

Los procesos de lectura y escritura fueron siempre centrales en todos los dispositivos que desarrollamos, junto con una propuesta de intervención concreta en un hacer respecto del propio territorio.

Hemos apostado a que la lectura se convirtiera en un espacio de conexiones inusuales para quienes en general no tienen acceso a ella, pues como dice Ricardo Piglia:

 A narrar no se aprende en la universidad. La narración es un saber, que se ejercita desde la infancia. Contar historias es una de las prácticas más estables de la vida social. Un día en la vida de cualquiera de nosotros está hecho también de las historias que contamos y que nos cuentan, de la circulación de relatos que intercambiamos y desciframos instantáneamente en la red de la vida social. Estamos siempre convocados a narrar. ¨Contame¨ es una de las grandes exigencias sociales…”[2]

Contar, ser sujeto de la palabra, hablar para no ser hablado por otros, significa finalmente y recuperando la perspectiva freireana, sostener la lucha contra el silencia de los pueblos.

Leer y escribir cada día mejor, cada día con menos censura, con más valentía, implicó en nuestra experiencia cotidiana con los jóvenes siempre el avance hacia otros derechos.

Apropiarse de conocimientos a través de la lectura fue una forma de ser parte del mundo, de comprenderlo mejor y de encontrar un lugar en él.

Belén: Y además aprendí más y también …un poco me mejoró .. porque yo antes usaba palabras muy sencillas, ahora uso más… Eso da seguridad, yo por ahí, alguien me paraba en la calle y me ponía toda roja y no contestaba nada y ahora si me pregunta algo que yo sé, ya le contesto, le explico… acá, allá.. Antes era más incómodo, ahora no.

Matías: “Ahora uno tiene más ganas de aprender cosas nuevas. Tenés más palabras para decir. No solo decir sí o no. Yo soy re curioso, algo que me interesa lo leo y como me gusta la tecnología, leí mucho de eso… Soy como un técnico sin título…”

Leer y escribir como experiencia placentera, propia, irreemplazable significa algo más que el dominio de sus códigos, implica arriesgarse a tomar la palabra, encontrar una manera propia de decir. Darle voz a los sentimientos y pensamientos Ser actor de su vida, sujeto de sus destinos y no objeto de los discursos de los demás

Bárbara: Yo trabajo todos los días con gente en un sanatorio. Esta experiencia me dio la seguridad de poder levantar la voz y saber cómo expresarme. Antes agachaba la cabeza y no sabía que decir porque pensaba, ellos tienen título, deben saber más que yo y me di cuenta que no es así. La experiencia me dio el valor y la seguridad… Yo les digo a ello que levanten la voz, que se equivoquen… yo sé lo que es agachar la cabeza.

Héctor: Antes yo era más calladito y no podía hablar, me trababa todo. Ahora no.

Finalmente en la experiencia de acercamiento a la lectura, siempre se abren otros mundos más allá de lo inmediato, trascendiendo el aislamiento y el espacio cotidiano. La lectura provoca el deseo y la posibilidad de mirar desde otro ángulo interpelando las propias perspectivas y poniendo en cuestión aquello que pensábamos; de-construyendo prejuicios acerca del mundo que habitamos, de sí mismos y de los otros.

Belén: A mí me sirvió a la hora de leer, Yo antes pasaba de largo, ahora veo algo en Facebook o en otro lado y me pongo a leerlo todo. Me da más la curiosidad de leer y encuentro cosas distintas, nuevas que antes las veía de otra manera.

  • Identidad y trabajo

Un vector central, dada las características de ambos programas, lo constituye el tema del trabajo en la identidad de los jóvenes.

El vínculo entre sujeto y política se da de un modo determinado en cada época y no puede ser pensado sin una dimensión histórica que dé cuenta de las condiciones en las que emerge. En este sentido pensar en las transformaciones posibles en torno al vínculo del sujeto con el trabajo, requiere contextualizar en la complejidad que esta relación tiene en nuestras sociedades y en nuestra época y especialmente en articulación con los ámbitos educativos y socioeducativos.

El universo que transitan los jóvenes en relación con las posibilidades de acceso al mundo del trabajo está caracterizado por una fuerte exclusión de los sectores más pobres a los trabajos de mayor remuneración y protección. En periodos de estancamiento económico, se pone en crisis la premisa que a un mayor logro educativo mayor posibilidad de garantizar el acceso al trabajo y se potencia la incidencia del origen socioeconómico en las oportunidades laborales vinculado al capital social /cultural que portan los sujetos.

Las trayectorias laborales de los jóvenes con los que trabajamos, son inestables, con períodos de desempleo, contratos temporarios, trabajos precarios y/o changas y en algunos casos con algunos intentos de desarrollo de emprendimientos.

En ese escenario tan dificultoso,el propósito de los espacios socioeducativos con los jóvenes fue inicialmente abordar la temática del trabajo en su relación con la propia formación y generar como organización, algunas condiciones para desarrollar experiencias de trabajo y /o de emprendimientos propios, cooperativos para aportar a la resolución del tema del ingreso económico.

De la mano de Cuidadores de la Casa Común se accedió a un primer trabajo rentado producto de la formación del programa. A través de un acuerdo establecido con Aubasa, los jóvenes participaron de la plantación y cuidado de árboles en los costados de la autopista Bs. As. La plata.

La experiencia fue fundacional en torno a ir reflexionando sobre el trabajo decente y las tensiones que emergen en el proceso de incorporación y a la vez respecto al desarrollo de habilidades sociales requeridas. Puso en el centro de la cuestión las dificultades propias y ajenas para el sostenimiento de una tarea que conlleva horarios, productos a entregar y complementariedad en las funciones para lograr algunos objetivos.

El desarrollo de la huerta como espacio propio y de emprendimientos alrededor de esa producción, siempre ha resultado muy costoso para el grupo de jóvenes. A partir de la incorporación a la secundaria con oficios y el trabajo de los trayectos de formación profesional, cuya familia profesional elegida es la textil, empiezan a generarse algunas condiciones organizativas y de habilidades vinculadas al oficio que abren mayores posibilidades en torno a este tema.

De todos modos es importante visualizar como la relación del sujeto con el trabajo se problematizó y se avanzó en mayores niveles de comprensión y concientización en torno a derechos y condiciones para hacer del trabajo un trabajo decente.

Una de las investigaciones que está desarrollando un grupo de jóvenes está vinculada al trabajo clandestino en el rubro textil. Gustavo integrante del espacio nos cuenta el problema de investigación que están abordando y lo vincula con su propia experiencia en los distintos puestos de trabajo que desarrolló, donde dominaba la precarización y la desprotección de los trabajadores.

Hoy existe en curso la idea de realizar a partir del reciclado de telas distintos emprendimientos productivos ( fabricación de ropas de niños, de soportes para los plantines que producen en la huerta, de arreglos de prendas en el barrio) En todos ellos se dio un interesante viraje en las concepciones de género que dominaba en un inicio, en el que los jóvenes varones se resistían al trabajo textil, por identificarlo como “cosa de mujeres” y hoy están trabajando entusiasmados con las maquinas en el diseño y confección de prendas.

  • Los espacios de participación colectiva

El soporte material y simbólico de la experiencia es el espacio colectivo y la configuración permanente de la grupalidad como escenario productor y sostén de las tareas emprendidas.

Consideramos esta construcción como una dimensión central para el desarrollo del posicionamiento político, ya que fue siempre un escenario de trabajo interpelado y no sólo telón de fondo de la experiencia. Hemos intentado visibilizar ese proceso, tanto como método, como en su calidad de herramienta de análisis de las distintas dinámicas de intercambio social.

En este sentido en ambos programas se promovieron espacios alternativos al del trabajo diario, donde descubrir al otro en dimensiones diferentes y redescubrir a su vez una capacidad de vinculación que recrea y resignifica la de la cotidianeidad.

Ha habido un necesario pasaje de un posicionamiento más individual, en donde el otro resultaba un obstáculo a las propias expectativas, hacia la valoración del grupo, de la afectividad construida como sostén del entusiasmo y de la solidaria tarea de un hacer, que no sin dificultades y tensiones, es un acción compartida-.

Gustavo: Antes venía muy cansado, sin ganas. Llegaba la hora y uh….Ahora les tome cariño. Quiero escuchar el ruido de la discusión y del mate.

  • La Realidad: ese objeto de abordaje

«Salir y ver como dos acciones claves para entender el recorrido que sigue. Salir, correrse, desplazarse de las imágenes del barrio instituidas reconocidas, tranquilizadoras.» En “Quien lleva la gorra. Violencia/ Nuevos Barrios/Pibes silvestres. Colectivo Juguetes Perdidos. Tinta Limón

En el centro de la experiencia siempre estuvo la necesidad de permear en la realidad de la comunidad de pertenencia, en el sentido de poder revisitar el propio barrio, de deconstruir algunas percepciones propias y ajenas del respecto de él, de sus condiciones y de sus posibilidades y de generar acciones que lo implicaran.

Ese planto vertebró fuerte la implementación del Programa Cuidadores de la Casa Común, junto a la recuperación del contacto (nuevo contacto con la tierra) una perspectiva que nos parecía improbable en su realización, hasta que el transcurrir de la experiencia nos demostró lo contrario.

Es así que los jóvenes, primero desde cuidadores, y luego en el programa de secundaria con oficios, recorrieron su barrio, fueron convocados a retratarlo desde una posición de cierta ajenidad, propusieron a los vecinos sumarse a distintos eventos comunitarios y por último diseñaron investigaciones cuyos problemas en algunos casos incluían indagar los efectos en la vida comunitaria de los avances de industrias contaminantes y/o del vínculo con la basura.

En este último sentido Matías nos cuenta que han formulado como parte de una indagación que van a realizar con el profesor de Metodología de la Investigación lo siguiente: “La pregunta, problema que pensamos es más o menos así: ¿Cómo se resuelve si el polo petroquímico de Dock Sud es la principal causa de contaminación ambiental pero a su vez beneficia a los fondos de la ciudad a la hora de pagar los impuestos”

Nada que agregar, si han descubierto y formulado sencillamente una de las principales tensiones del capitalismo y la vida en las grandes ciudades.

Con relación a la propuesta de Cuidadores de generar un nuevo modo de vinculación con la tierra, los jóvenes participaron desde el programa de una experiencia de acercamiento a la tierra, que los puso de cara a una mirada retrospectiva en el encuentro del hombre con la naturaleza y sus elementos vitales. Una vuelta al origen, que conmovió y revitalizó el trabajo que en pequeña dimensión, realizaban en su propio lugar. Se propició allí un acercamiento más espiritual, menos racional para encontrar algunas conexiones vitales, corpóreas con la naturaleza, en la que identificamos un hito en el proceso de lectura sobre el cuidado de la casa común y por lo tanto de los niveles de conciencia sobre ello.

Algunas conclusiones

El proceso de trabajo emprendido, por supuesto que no se agota en las instancias de encuentro ya establecidos, sino que entendemos que tiene la posibilidad de impulsar un dialogo con la experiencia de los jóvenes en sus distintos universos.

Considerando ello y para concluir, vamos a compartir aquellos aprendizajes que hemos visualizado y creemos resultaron centrales en el desarrollo de la capacidad política de los jóvenes.

El reconocimiento de la condición de sujeto de la necesidad y de la posibilidad de transformación

La experiencia avanzó en el reconocimiento de los jóvenes en su condición de sujetos de necesidades y posibilidades., individual y colectivamente.

Ha sido un aprendizaje para los educadores que acompañaron el trabajo de los jóvenes en los distintos dispositivos, el valor de instalar en los distintos momentos, una reflexión sobre el proceso de trabajo y en particular respecto al destino que como sujetos del aprendizaje y de la interacción, han tenido y tienen sus necesidades en cada momento histórico y sobre los modos de agenciar las demandas en niveles de organización cada vez más inclusivos.

Esto significó avanzar en una implicación crítica, desalienante de los lazos construidos con la propia historia, y poner en contexto los recorridos, siempre heterogéneos, pero enmarcadas en los rasgos de la época.

Conocerse e interpretarse en relación al lugar social y político que se ocupa, reconociendo el entramado de las relaciones construidas, su debilidad y fortaleza, constituye una ruta de posibilidad para mirarse e intervenir en relación al porvenir.

Muchas veces nos encontramos con discursos cristalizados de historias de vida relatados en clave de esfuerzos personales, donde el peso de esa trayectoria esta puesto casi exclusivamente en el sujeto. Es vital deconstruir esa perspectiva y ponerla en dialogo con el contexto y los sistemas de movilidad social vigentes, abriendo a otras dimensiones en la que la perspectiva política es central, no sólo para reconocer los condicionamientos y restricciones, sino para posicionarse en su capacidad de incidencia y organización.

Los ámbitos de nucleamiento y los modelos organizativos de los dispositivos socioeducativos tienen capacidad instituyente 

Nos importa subrayar la capacidad que tienen los dispositivos participativos construidos desde cierta horizontalidad, para favorecer la circulación de la palabra, la libertad en la expresión, la capacidad de preguntar, criticar, oponerse , etc., en cierto sentido, para afirmar la dimensión política de los jóvenes.

Como ya vimos en algunos relatos, estos modos organizativos son fortalecedores de la confianza en sí mismo y en los otros como sostén del propio recorrido y potencian en ese reconocimiento la capacidad organizativa .

En los dispositivos socioeducativos tiene un valor central, no solo la realización de las diversas tareas que nuclean a los jóvenes y que por lo tanto constituyen un punto de identidad, sino también la capacidad que la grupalidad tiene cuando resuelve positivamente el alojamiento de lo diverso, de lo posible, de lo que es cada quien en cada aquí y ahora.

En términos de Derrida cuando la hospitalidad vence, con sus gestos, la hostilidad que provoca la ajenidad, la extranjería.

Los dispositivos socioeducativos en su estructura tienen capacidad de agenciamiento

Pueden promover el fortalecimiento de la capacidad política del sujeto, desde su posibilidad de agenciar, en el sentido de promover, posibilitar un aumento del poder de los sujetos , un poder en el plano reflexivo y en el de la acción, reconfigurando problemas a atender y en su movimiento de resistencia , oposición y proposición frente a ellos.

En este sentido un aspecto a destacar es la forma organizativa que rompe con la verticalidad en el espacio educativo y con la idea de un poder localizado en el sujeto del saber , lo que instituye un reconocimiento del saber de todos y agencia un modo de relación que promueve un empoderamiento colectivo.

Comparto un intercambio:

Gustavo: Acá se aprende de otro modo, si no, no vendría. Hablamos todos, todos somos iguales, podemos opinar distinto que el profe. Es democrático.

Cada uno tiene su manera de pensar y de dialogar, A mi “la política” me desilusiona. Cuando hablan los políticos nunca llegan a lo que prometieron.

La política es una cosa y la políticos son otra.

Entrevistador. Ahora bien, si es cierto lo que dice Gustavo y la mayoría esta desilusionado. ¿Cómo se cambia eso?

Gustavo Lo veo lejos, Sería la gran pregunta

Matías: Los pueblos, nosotros, la gente tiene que hacer ese cambio. Cada ciudadano

Hector: Por asambleas.

Gustavo. Esto es una asamblea (refiriendo al espacio educativo) La participación es parte del asunto

Matías. El pueblo lo tiene que cambiar. … Para mi hoy la escuela normal, los medios, no nos están educando para que seamos ciudadanos .Cuando hay cosas que no enseñan y que deberían enseñar …

Entrevistador: O sea que hay que saber lo que es una noticia, hay que poder comparar con la realidad, etc

Matías. Yo soy muy crítico, no me quedo con lo que me dicen

Entrevistador: ¿Esta experiencia de Cuidadores, de la Secundaria con Oficios ayuda para esa mirada crítica?

La experiencia acá sí. Los profesores enseñan de una manera que no enseñan en la “escuela” Como acá que estamos todos debatiendo y nadie te dice como son las cosas

El debate .., como el foro critico que hicimos una vez en la Sociedad de Fomento, así tiene que ser. Acá es más abierto

Gustavo. Vos podes hablar opinar lo que querés. En la escuela normal vos opinas y el profesor te dice que no es así, y vos cerras la boca. Le das la razón y chau.

Bárbara. Acá nos llevamos bien. A pesar que nos hacen escribir un montón…(risas)

Entrevistador: ¿Y esto no es un modo de hacer política? Cuando uno se queda en un lugar porque cree que puede desarrollarse ¿será también una decisión política.?

Una subjetividad política potenciada en escenarios de acción colectiva implica la capacidad de producir conocimiento en interacción con la realidad. La tarea que han emprendido para configurar nuevos problemas, unido a un posicionamiento activo y una incipiente voluntad de incidir en acciones solidarias y de divulgación es parte de ese camino. Ojalá que este recorrido que hacemos juntos ayude a construir la capacidad más importante, la de ilusionar otro mundo posible.

Para concluir y a pedido de los jóvenes participantes de la experiencia, voy a nombrar a cada uno de ellos, con su identificación completa. Vaya allí un grito político de reconocimiento de quien es cada uno en su plena dignidad de existencia.

Intercambio final:

Si pones algo interesante… para mí va mi nombre y apellido… (Risas)

  • Para que sepan que acá hay gente que piensa.
  • ¡El de todos!

Muchas gracias a todas y a todos por permitirme compartir esta experiencia y en especial a los jóvenes del futuro que ya llegó. A:

Matías Miranda

Belén Bergara

Bárbara Peloso

Gustavo Vera

Héctor Ortiz

Sheila Goméz

Micaela Barrios

Estefanía Rodriguez

Joao Santisteban

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