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Prólogo

Cuando Phillipe Ariès postuló, por primera vez, en su clásica obra de los años sesenta, El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen (1960), la “invención” o “descubrimiento” de la infancia dio el puntapié inicial para que se conformara y asentara una corriente historiográfica específica. Si bien el trabajo de Ariès fue fecundo en relación con las líneas de trabajo que abrió, también fue ampliamente cuestionado. Así, se discutió la visión evolutiva que señalaba que, hacia el siglo XVIII, el reconocimiento de la “infancia”, como un grupo de edad distinto de la adultez, conllevó un cambio radical de actitudes y trato de los adultos hacia los niños, como si antes de ese momento los padres no hubiesen amado y cuidado diferencialmente a los más pequeños (Pollock, 1990). Consecuentemente, se criticó el presupuesto que identificaba a la “infancia moderna” con “la infancia”.

A partir del camino trazado por estos enfoques, que hicieron del campo del estudio de las infancias un espacio caracterizado por el diálogo y el trabajo multidisciplinario, en las últimas décadas, esta “zona”, como la identifica Sandra Carli (2011), se ha expandido y robustecido.[1] En América Latina, en general, y en Argentina, en particular, se han renovado los temas y problemas y se han formulado nuevas preguntas y discusiones teóricas que se tradujeron en tesis de maestría, doctorado, grupos de investigación, mesas temáticas y jornadas especializadas.[2]

La presente compilación es heredera de este potente impulso. Aquí, asumimos una perspectiva histórica con el propósito de avanzar en la desnaturalización de la infancia como categoría y para dar cuenta de su construcción social, cultural y política. Como señalan Lucía Lionetti y Daniel Míguez (2010), los cambios en las concepciones de la infancia están condicionados, entre otros, por los contextos socioeconómicos, por las instituciones, por los modelos y estilos de crianza, por los intereses sociopolíticos y por diversos discursos y representaciones.

De esta manera, los autores que participan de este libro abordan sus textos entendiendo que la distinción entre “menores” y “niños”, que tuvo lugar entre finales del siglo XIX y principios del XX en Argentina, se trata de una construcción cultural. Como han observado distintas investigaciones, la categoría de “menor” surgió en el contexto de inmigración masiva y crecimiento económico y se utilizaba para designar a los niños y jóvenes huérfanos, abandonados, procesados y condenados, aquellos que se quedaban por fuera del sistema escolar y deambulaban por las calles en situaciones consideradas peligrosas, como de vagancia y mendicidad, o empleados en trabajos que se ejercían en la vía pública.[3] Es decir, “menores” eran los niños y jóvenes encausados, que analiza Claudia Freidenraij en el Capítulo 2; los “muchachotes”, que pasaban largas horas en la esquina del barrio, como examina Leandro Stagno (Capítulo 6), y las jóvenes criminales, que investiga Florencia Castells en el texto que inicia esta compilación.

A partir de discursos jurídicos-legales, de concepciones médicas ligadas con el higienismo, de las preocupaciones de la elite en relación con los más pequeños como el futuro de la nación, de prácticas educacionales y asistenciales y de representaciones visuales y escritas –presentes, fundamentalmente, en la prensa– se identificó a aquellos que constituían un supuesto peligro social y moral. Esta trama compleja confluyó en la Ley de Patronato de Menores de 1919 que permitió la pérdida o suspensión del ejercicio de la patria potestad, la cual, lejos de ser rupturista refrendó, como advierte María Carolina Zapiola (2010), prácticas que se venían desplegando desde finales del siglo XIX.

Al mismo tiempo que se configuraba la imagen del “menor”, se estaba modelando la del “niño” que, a diferencia del anterior, se suponía que contaba con una familia que cubría sus necesidades y sostenía su escolaridad. Del mismo modo que los menores, los niños y sus familias estuvieron atravesados por diversos discursos, representaciones y prácticas provenientes del ámbito de la educación, de los saberes médicos y psicológicos, jurídicos y mediáticos.[4] Por ejemplo, la revista para niños Billiken daba cuenta de la división entre “menores” y “niños” y operaba con ellas para construir el arquetipo de “niños”.

Así, imaginaba a sus lectores y lectoras jugando en las casas y en las plazas –aunque no en la calle–, estudiando, yendo a la escuela, circulando por instituciones y asociaciones barriales, como los Comité Billiken o las bibliotecas populares que analiza Ayelén Fiebelkorn, y los boy scouts que estudia Andrés Bisso.[5] Niños activos y autónomos que disfrutaban del aire libre pero contenidos en espacios controlados, pequeños saludables que practicaban deportes, chicos y chicas activos que realizaban acciones de caridad y que, también, participaban en el mercado como consumidores.[6] Aunque, a medida que transcurría el siglo XX, la dicotomía entre “menores” y “niños” fue complejizándose y erosionándose, al tiempo que se reconocía que podía haber niños “hijos-alumnos y trabajadores” y no solo “hijos-alumnos” o “menores-abandonados”, la división continuó (Cosse, 2005).

Junto con estas nociones también se fue extendiendo y consolidando la idea de que la infancia era una etapa vital que requería una atención especial. Este momento de la vida humana suponía juegos, divertimentos y gustos que, se creía, todos los niños disfrutaban o deberían disfrutar por igual (Stagno, 2011). A mediados del siglo XX, como señala Isabella Cosse en Estigmas de nacimiento. Peronismo y orden familiar, 1946-1955 (2006), las ideas de pureza e inocencia se proyectaban al conjunto de los niños y con el peronismo esta sensibilidad hacia la infancia se resignificó. Por un lado, se fortaleció la idea de la infancia como futuro de la nación. Por el otro, se la colocó por encima de las diferencias de clase; y, por último, asociado a lo anterior y a través de políticas de Estado, se produjo una democratización del acceso a la recreación, vestimenta y juguetes. Así, pobres y ricos, “asilados” e “hijos”, “menores” y “niños” de acuerdo con la división anterior, podrían gozar de comodidades y lugares pensados para los más pequeños. En este contexto tuvo lugar el proyecto de La República de los niños que analiza Leandro Sessa en el Capítulo 7. No obstante, los autores que participan de este libro, y en sintonía con investigaciones precedentes, asumen que la infancia, al igual que la juventud, no son fases que son vividas por todos de la misma manera, sino categorías socioculturales, atravesadas y transformadas por múltiples procesos y discursos y por experiencias individuales y colectivas.[7]

De acuerdo con Sandra Carli, “la niñez interpelada, nombrada, categorizada y clasificada, pero, sobre todo, construida en una trama de discursos, dispositivos y prácticas adultas de diverso tipo es, también, un sujeto generacional cuya historia vivida merece un mayor detenimiento de los estudios” (Carli, 2011: 51). Con esta premisa, aunque las infancias y juventudes que se estudian en este libro no son sustancialmente diferentes a otras, por ejemplo de América Latina o de otras partes del mundo, los autores procuran dar cuenta de experiencias particulares, individuales y colectivas. Así, bucean en los pasillos del reformatorio, en las calles de la ciudad de La Plata, en las salas de lectura de las bibliotecas populares de esa misma ciudad y en las filas de los boy scouts, una institución de alcance nacional, pero con fuerte presencia en las localidades.

De esta forma, Infancias y juventudes en el siglo XX. Política, instituciones estatales y sociabilidades tiene dos apuestas principales. La primera busca revisar la historia política y social que, en general, ha hecho foco en las concepciones y discursos acerca de la infancia. Algunos artículos que aquí se presentan vuelven a revisitar esos discursos buscando identificar las singularidades, las diferencias y heterogeneidades en el modo de concebir a los niños y a los jóvenes, como el caso del Comité de Agitación contra la Militarización Escolar que analiza Gisela Manzoni, en “Escuelas y cuarteles” (Capítulo 3). Discursos producidos por el Estado, por las izquierdas y por instituciones civiles que pensaban a los niños y, al mismo tiempo, los transformaban en destinatarios de esos mismos discursos e, incluso, en actores de la movilización ideológica.

La perspectiva que aquí se adopta tiene en cuenta que las representaciones, los discursos y las diversas estrategias implementadas por los distintos actores también produjeron subjetividades infantiles y juveniles. Por ejemplo, el “Día del Scout” y la “Semana del Scout” constituyeron una tradición “inventada” por la dirigencia para revitalizar el apoyo del Estado hacia la práctica scout y para reafirmar los vínculos al interior de la asociación y con el resto de la comunidad. Simultáneamente, esos “días” dedicados al scoutismo también contribuyeron a crear identidades, lenguajes compartidos y prácticas concretas que excedían a las propuestas por la agrupación. Por su parte, las bibliotecas locales buscaban afianzar el vínculo con el barrio a través de los niños. Así, sus ofertas para la infancia no solo incluían libros y apoyo escolar sino, también, la activa participación y presencia de los más pequeños a través de la creación de un “kindergarten” y del estímulo para participar en concursos organizados por las propias instituciones. Concursos que, sin duda, proyectaba a los niños como agentes en sus barrios y los colocaba en una trama de prestigio local.

Si los discursos, las representaciones y estrategias pedagógicas, institucionales y comerciales dirigidas a los chicos y chicas crean subjetividades, la segunda apuesta de este libro es indagar en una de sus aristas: las sociabilidades infantiles y juveniles. Prestando especial atención a las dimensiones sociales y culturales de esa experiencia de vida, los autores se adentran a examinar los lazos de camaradería y solidaridad como así también las tensiones y conflictos que se produjeron en ámbitos propios, como las calles de la ciudad de ciudad de La Plata que analiza Leandro Stagno para las décadas del treinta y del cuarenta del siglo pasado. El autor se pregunta en qué ocupaban el tiempo libre, cómo obtenían recursos para su subsistencia, de qué manera interactuaban, qué masculinidad valoraban y forjaban estos “muchachotes”.

Mientras Stagno se interpela por la sociabilidad juvenil en ámbitos construidos y “tomados” como propios por jóvenes –que les acarreó diversos problemas con los vecinos–, Claudia Freidenraij examina las sociabilidades infantiles y juveniles en establecimientos creados por el mundo adulto. Risas, juegos, amistad y solidaridad también formaron parte de la vida de los niños encerrados en el primer reformatorio de la Capital Federal, donde, aún en esa situación, hubo lugar para reír, jugar, burlar a las autoridades de la cárcel y tener una vida sexual. En otros contextos, las sociabilidades se encuentran vinculadas con las identidades al mismo tiempo que atravesadas por las preocupaciones, discusiones y problemáticas del momento. En este sentido, en el último capítulo, a cargo de Emmanuel Kahan, se analizan las tensiones y las prácticas de los jóvenes en los movimientos judíos de los años sesenta y setenta.

Los trabajos que componen esta compilación están ordenados por un criterio temporal atravesando casi todo un siglo. Pero, además, de esta apuesta a largo plazo, este libro procura una mirada descentrada de la Ciudad de Buenos Aires aunque no escindida de esta. Al contrario, el foco puesto en la ciudad de La Plata complementa, al tiempo que complejiza, la Capital Federal. Como advierte Leandro Stagno el vínculo entre La Plata y la ciudad de Buenos Aires era fluido y cotidiano. De esta forma, la profundización de la lectura del pasado a lo largo de todo el siglo XX, que propone la compilación de los artículos que aquí presentamos, se pregunta por las interacciones del mundo adulto y el mundo de los niños y los jóvenes, sobre la relación entre las infancias y las juventudes con la política y las sociabilidades. Busca examinar de modo dinámico las relaciones entre las instituciones y los sujetos, y preguntarse por las prácticas concretas de los niños, niñas y jóvenes frente a los marcos normativos, los imaginarios impuestos y las definiciones aprehendidas y por el contacto y los vínculos que establecieron en diferentes espacios y ámbitos.

Las páginas que siguen son producto del trabajo de dos equipos de investigación, de distintas instituciones, que confluyeron en pensar las infancias y las juventudes. Por un lado, los integrantes del Proyecto de Incentivos H-690, “La infancia, la adolescencia y la juventud interpeladas por la política en la Argentina (1930-1976)”, dirigido por el Doctor Andrés Bisso en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad de La Plata, exploraron las relaciones entre infancia, política y Estado. Por el otro, el equipo del Grupo de Investigación Historia de las Familias y las Infancias en la Argentina Contemporánea, dirigido por la Doctora Isabella Cosse y radicado en el Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, piensa a los niños y a sus familias de modo interconectado y en relación constante con los procesos socioeconómicos, culturales y políticos. La apuesta colectiva de analizar a las familias y las infancias en diálogo con la construcción de jerarquías sociales obtuvo financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (ANPCyT) a través del PICT 2014-0966.

El espacio de encuentro y diálogo tuvo lugar en la mesa temática “Infancias y adolescencias: género, sociabilidades y experiencias cotidianas en la historia latinoamericana (Fines S. XIX y XX)” que sesionó en las “XIII Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres” y en el “VIII Congreso Iberoamericano de Estudios de Género” en julio del año 2017 y que tuvo lugar en las ciudades de Buenos Aires y Quilmes. La mesa, dirigida por el Doctor Andrés Bisso y la Doctora María Paula Bontempo, funcionó como un espacio de intercambio para reflexionar las sociabilidades infantiles y juveniles en diversos ámbitos y su relación con la política y las instituciones estatales. Concretamente, se propuso como objetivo recuperar los sentidos circulantes sobre la cuestión de las infancias y las juventudes, en un diálogo que interrelacionó los discursos y las instancias de definición producidas por las instituciones adultas con la propia voz infantil, a través de sus expresiones orales como de sus prácticas concretas frente a los marcos normativos, los imaginarios impuestos y las definiciones aprehendidas.

El libro que aquí presentamos, compuesto por algunos de los escritos que se discutieron en la mesa “Infancias y adolescencias: género, sociabilidades y experiencias cotidianas en la historia latinoamericana (Fines S. XIX y XX)”, fue posible gracias al apoyo financiero del Proyecto de Incentivos H-690 y de las “XIII Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres” y del “VIII Congreso Iberoamericano de Estudios de Género”.

 

M. Paula Bontempo, noviembre de 2018.


  1. Para balances sobre los estudios de la infancia, principalmente en Argentina, consultar Lionetti, L. y Míguez, D., “Aproximaciones iniciales a la infancia”, en Lionetti y Míguez (comp.), Las infancias en la historia argentina. Intersecciones entre prácticas, discursos e instituciones (1890-1960), Prohistoria, Rosario, 2010, pp. 9-32.; Cosse, I. et al., “Introducción”, en Infancias, políticas y saberes en Argentina y Brasil. Siglo XIX y XX, pp.11-28; Stagno, L., “El descubrimiento de la infancia, un proceso que aún continúa”, en Finocchio y Romero, Saberes y prácticas escolares, Rosario, Homo Sapiens-FLACSO, 2011, pp. 41-61; Sosenski, S. y Jackson Albarrán, E., “Introducción”, en Sosenski y Jackson Albarrán (eds.), Nuevas miradas a la historia de la infancia en América Latina: entre prácticas y representaciones, México D.F., 2013, pp. 7-21; y Marre, D., “Prólogo. De infancias, niños y niñas”, en Llobet, V. (comp.), Pensar la infancia desde América Latina. Un estado de la cuestión, Buenos Aires, CLACSO, 2014, pp. 9-25.
  2. En el año 2015 se constituyó la Red de Estudios de Historia de la Infancia en América Latina (Rehial) que cuenta con integrantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos y México. En Argentina, desde hace diez años, se realizan las “Jornadas de Estudios sobre la Infancia”, organizadas por grupos de investigación de diversas universidades.
  3. Las investigaciones que abordan la “minoridad” son amplias. Algunos trabajos se preguntan por el circuito de la colocación infantil teniendo en cuenta las estrategias familiares y la circulación entre instituciones y el trabajo. Entre ellos, véase Allemandi, C., Sirvientes, criados y nodrizas. Una historia del servicio doméstico en la ciudad de Buenos Aires (fines del siglo XIX y principios del XX), Buenos Aires, Teseo, 2017; Aversa, M. M., “‘Un mundo de gente menuda’. El trabajo infantil tutelado. Ciudad de Buenos Aires 1870-1920”, Tesis de Doctorado, Facultad de Filosofía y Letras, 2015; De Paz Trueba, Y., “Asilos, infancias y trabajo: la campaña bonaerense a fines del siglo XIX y comienzos del XX”, en Andes, vol. 1., Salta, 2017, pp. 1-14. Sobre la infancia judicializada y asilada ver Freidenraij, C., La niñez desviada. La tutela estatal de niños pobres, huérfanos y delincuentes (Buenos Aires, ca. 1890-1919), Buenos Aires, Biblos, en prensa; Gentili, M. A., “Entrega de niños en juzgados de menores, Córdoba 1957-1974. Un estudio sobre condiciones de posibilidad de las apropiaciones durante la última dictadura”, Tesis de Doctorado, Facultad de Filosofía y Humanidades, 2016; Stagno, L., Una infancia aparte. La minoridad en la provincia de Buenos Aires (1930-1943), Buenos Aires, FLACSO, 2010; Villalta, C., Entregas y secuestros. El rol del Estado en la apropiación de niños, Buenos Aires, Ediciones del Puerto/CELS, 2012; Zapiola, M. C., “La invención del menor: representaciones, discursos y politicas públicas de menores en la ciudad de Buenos Aires, 1882-1921”, Tesis de maestría en Sociología de la Cultura, Buenos Aires, Universidad de San Martín-IDAES, 2007; Zapiola, M. C., “En los albores de lo institucional. La gestación de instituciones de reforma para menores en Argentina”, en Llobet, Pensar la infancia desde América Latina. Un estado de la cuestión, pp. 159-184.
  4. También en esta área hay numerosos trabajos. Entre los pioneros, ver Ciafardo, E., Los niños en la ciudad de Buenos Aires (1890-1910), Buenos Aires, CEAL, 1992; Ríos, J. C., y Talak, A. M., “La niñez en los espacios urbanos (1890-1920)”, en Devoto y Madero (dir.), Historia de la vida privada en la Argentina, Buenos Aires, Taurus, 1999, pp. 135-158; Míguez, E. J., “Familias de clase media: la formación de un modelo”, en Devoto y Madero, Historia de la vida privada en Argentina, pp. 18-43. Con respecto al ámbito de la educación, ver Carli, S., Niñez, Pedagogía y política. Transformaciones de los discursos acerca de la infancia en la historia de la educación argentina entre 1880 y 1955, Buenos Aires, Miño y Dávila, 2005; Lionetti, L., La misión política de la escuela pública. Formar a los ciudadanos de la república (1870-1916), Buenos Aires, Miño y Dávila, 2007. Quienes piensan la familia tanto de los “menores” como de los “niños”: Moreno, J. L., La Política social antes de la política social: caridad, beneficencia y política social en Buenos Aires, siglos XVII a XX, Buenos Aires, Trama-Prometeo, 2000; Cicerchia, R. y Bestard, J., “¡Todavía una historia de familia! Encrucijadas e itinerarios en los estudios sobre las formas familiares”, en Revista latinoamericana de ciencias sociales, niñez y juventud; Manizales, 2006, vol. IV, pp. 17-36; Bjerg, M. y Boixadós, R., Familia. Campo de investigación interdisciplinario. Teorías, métodos y fuentes, Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes, 2004; Cosse, Isabella, Estigmas de nacimiento. Peronismo y orden familiar. 1946-1955, Buenos Aires, FCE-UdeSa, 2006; Álvarez, Norberto (comp.), Cuestiones de familia. Problemas y debates en torno de la familia contemporánea, Mar del Plata, 2007; Cowen, P. y Rey Castelao, O., Familias en el Viejo y el Nuevo Mundo, La Plata, Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 2017. Respecto a la difusión de los niños en los medios, sobre todo, aquellos destinados para la infancia, ver: Brafman, Clara, “Billiken. Poder y consenso en la educación argentina (1919-1930)”, en Todo es Historia, año 25, nº 298, 1992, pp. 70-88; Varela, M., Los hombres ilustres de Billiken. Héroes en los medios y en las escuelas, Buenos Aires, Colihue, 1994; Szir, S., Infancia y cultura visual. Los periódicos ilustrados para niños (1880-1910), Buenos Aires, Miño y Dávila, 2007; e Cosse, I., “La infancia en los años treinta”, en Todo es Historia, año 38, nº 457, agosto de 2005, pp. 48-57.
  5. Bontempo, M. P., “Los lectores y las lectoras de Billiken se asocian. El desarrollo de los Comités Billiken. Argentina, 1919-1925”, en Trashumante. Revista Americana de Historia Social, nº 8, 2016, pp. 32–57; y “Los niños de Billiken: las infancias en Buenos Aires en las primeras décadas de siglo XX”, en Anuario del Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti”, nº 12, 2012, pp. 205–21. Asimismo, ver capítulos 4 y 5 respectivamente.
  6. Bontempo, M. P., “Enseñando a las niñas a consumir. La revista infantil Marilú (1933-1937)”, en Avances del Cesor, nº 13, diciembre de 2015, pp. 107-32; y “Los niños de Billiken: las infancias en Buenos Aires en las primeras décadas de siglo XX. En Anuario del Centro de Estudios Históricos Profesor Carlos S. A. Segreti, nº 12, 2012, pp. 205-221. Córdoba, Centro de Estudios Históricos Profesor Carlos S. A. Segreti; Szir, S., “Imágenes para la infancia. Entre el discurso pedagógico y la cultura del consumo en Argentina. La escuela y el periódico ilustrado Caras y Caretas (1880-1910)”, en Sosenski y Jackson Albarrán (eds.), Nuevas miradas…, pp. 123-152; y Scheinkman, Ludmila. “Dulces consumidores. La construcción publicitaria del consumo femenino e infantil de golosinas en las primeras décadas del siglo XX en la Argentina”, Meridional. Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos, nº 9, 2017, pp. 145-90.
  7. Ver Lionetti y Míguez (comp.), Las infancias en la historia argentina. Intersecciones entre prácticas, discursos e instituciones (1890-1960), Prohistoria, Rosario, 2010; Cosse, I. et al., “Introducción”, en Infancias, políticas y saberes en Argentina y Brasil. Siglo XIX y XX; y Sosenski y Jackson Albarrán, Nuevas miradas a la historia de la infancia en América Latina: entre prácticas y representaciones. Respecto a la juventud ver Manzano, V., La era de la juventud en la Argentina: cultura, política y sexualidad desde Perón hasta Videla, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2017.


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