La ley de la evolución tiene un aspecto severo y opresivo, y provoca temor a los espíritus timoratos o limitados, pero sus principios son justos, y quienes los estudian llegan a ser sabios. Comprendiendo sus reglas los hombres se elevan por encima de ellos mismos y pueden aproximarse a lo sublime.
Khalil Gibrán, Máximas y aforismos[1]
- Fath Al-Santott (Selección y traducción), Khalil Gibrán. Obras escogidas: Máximas y aforismos, Pensamientos y meditaciones, Barcelona, Edicomunicación, Colección cultural, 1999, p. 49. ↵








