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2 Prevención, promoción y protección frente al abuso sexual

Una experiencia en los Valles Calchaquíes

Ana Clara Camarotti, Alejandro Capriati, Gabriela Wald, Ana Lía Kornblit y Fernando Zingman

Introducción 

A mediados del siglo XX el campo de la salud atravesó un proceso de transformación de sus supuestos teóricos, al constatarse que la misma no podía concebirse como ausencia de enfermedad sino que dependía de múltiples causas. La salud pasó a ser entendida como un proceso colectivo e integral, influido por aspectos económicos, psico-sociales, culturales y ambientales, y se desarrollaron campos de conceptualización y acción como la Atención Primaria de la Salud, la Promoción de la Salud, y más recientemente enfoques basados en los conceptos de Vulnerabilidad y Derechos Humanos (Kornblit, 2009; Ayres, Paiva y Franca 2012).

No obstante el vasto desarrollo teórico de estos campos, no es sencillo encontrar experiencias de trabajo que recuperen los conceptos y modos de hacer consensuados a lo largo de la ya larga trayectoria de conferencias internacionales en Promoción de la Salud (la primera en Ottawa en 1986, la última en Shangai en 2016), o de los desarrollos sobre las dimensiones intersubjetivas, sociales y programáticas del campo de la salud que plantean los enfoques sobre Vulnerabilidad y Derechos Humanos.

En este capítulo presentamos una experiencia de trabajo para el abordaje del abuso sexual infantil y adolescente que se inscribe en estos marcos teórico-conceptuales, y que ha sido realizada por un conjunto de actores de procedencia diversa en una zona de montaña del noroeste argentino, correspondiente a 3 provincias: Catamarca, Tucumán y Salta. Apoyada por UNICEF Argentina, con la asistencia técnica de un equipo de investigadores/as del Instituto Gino Germani (Facultad de Ciencias Sociales, UBA), se llevó adelante una intervención regional en asociación con actores locales de naturaleza heterogénea: una organización social en Santa María (Catamarca); la comunidad indígena de Amaicha del Valle (Tucumán) y gobiernos municipales de San Carlos y Cafayate (Salta).

En un país de ingresos medios como Argentina, UNICEF tiene el desafío de cooperar en la disminución de las brechas de equidad existentes, que muchas veces tienen correlato territorial. La región de los Valles expresa estas inequidades que impactan en la salud y devenir de los y las adolescentes de la región.

En las cuestiones de salud adolescente es indispensable trabajar desde la perspectiva de derechos ya que se deben incluir las diferentes formas de ser adolescente, expresiones que también se observan en localidades más pequeñas. Por otra parte, esta perspectiva logra organizar al resto de las funciones de cuidado con respecto a las personas jóvenes, desde clarificar el rol de responsabilidad parental hasta ordenar las responsabilidades que las instituciones y la comunidad tienen en relación a la promoción del desarrollo y cuidado de las y los adolescentes. La participación real de los y las adolescentes requiere de un mundo adulto e institucional habilitante que promueva y respete la autonomía. El ejercicio de la progresiva autonomía es nodal en el desarrollo de las personas, y la adolescencia es uno de los momentos clave en este sentido. Los proyectos para, por y con adolescentes requieren que se preste especial atención a estos aspectos.

En la experiencia implementada se desarrollaron una serie de dispositivos de intervención – entendidos como redes de prácticas- en los cuales hemos ensamblado aportes diversos del campo de la salud y las ciencias sociales (Camarotti et al., 2015; Capriati et al., 2015). En este trabajo describimos el paso a paso de esta intervención regional participativa de base territorial -descripción que incluye desde cómo se definió la temática hasta los principales resultados y desafíos aún pendientes. El propósito del mismo es contribuir al diálogo entre experiencias de base territorial y marcos conceptuales, para avanzar en la identificación y difusión de buenas prácticas de intervención en salud adolescente

1. Cómo comenzamos a trabajar en los Valles Calchaquíes

En 2015 UNICEF Argentina decidió trabajar en la región de los Valles Calchaquíes, que comprende el este de Catamarca, el noroeste de Tucumán y el suroeste de Salta, luego de relevar, durante el año 2014, los resultados de las investigaciones realizadas en los últimos 10 años en Argentina acerca de la salud adolescente.[1] Se seleccionó esta zona geográfica porque se encontraron allí altas tasas de embarazo adolescente en menores de 15 años, de suicidio adolescente, de consumos problemáticos de alcohol y otras drogas; por el desafío de integración que supone un área compuesta por 3 provincias; y por el compromiso manifestado por los actores locales para participar: el gobierno indígena en Amaicha del Valle, el gobierno local en Cafayate y alrededores y organizaciones de la sociedad civil en Santa María.

El propósito fue facilitar en los Valles Calchaquíes un proceso de diagnóstico participativo y priorización colectiva de asuntos problemáticos relativos a la salud y el género en la adolescencia, para luego acompañar el proceso de planificación e implementación de acciones tendientes a promover la salud. Los puntos de partida fueron la comprensión de los determinantes sociales de los procesos de salud-enfermedad, el convencimiento acerca de la importancia de la respuesta social para promover la salud y la participación de las y los jóvenes, del trabajo de promoción de la salud en las escuelas y de la movilización comunitaria.

En el inicio del trabajo se pueden identificar tres facilitadores: la experiencia de trabajo previa con jóvenes existente en distintas localidades del Valles Calchaquíes; la voluntad de UNICEF Argentina de transformar el apoyo a proyectos locales en una intervención regional y la asistencia técnica brindada por el Equipo de Salud del Instituto de Investigaciones Gino Germani, basada en las evidencias recogidas en la etapa anterior.

Específicamente, en la ciudad de Santa María y en San Carlos (Catamarca), la ONG Red Aquí y Ahora a Tu Lado contaba con experiencias de trabajo con adolescentes, escuelas y otros actores comunitarios en prevención del suicidio. A menos de 30 km, en la localidad de Amaicha del Valle (Tucumán), la comunidad indígena llevaba adelante una escuela de formación de líderes indígenas y realizaba actividades recreativas para la infancia. A una hora de ambas ciudades, en Cafayate y en San José (Salta), los municipios contaban con distintas iniciativas para jóvenes desde las direcciones de Desarrollo Social y Juventud. UNICEF Argentina venía colaborando con el trabajo de prevención de la Red, como así también, con la formación de líderes indígenas en Amaicha. Es en este escenario en el que UNICEF propone al equipo de investigadores del área de Salud del Instituto Germani acompañar el proceso de promoción comunitaria de la salud focalizado en jóvenes en los Valles Calchaquíes.

2. Los primeros pasos: formulación del diagnóstico y definición del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes como tema central de trabajo

El diagnóstico y la priorización fueron instancias participativas en las cuales un grupo heterogéneo de actores locales discutieron las evidencias disponibles, se formaron sobre las problemáticas que les preocupaban y consensuaron una agenda de trabajo compartida a nivel regional. A lo largo de cinco encuentros, un grupo de alrededor de 85 adultos y 60 adolescentes, pertenecientes a distintas instituciones y redes juveniles de seis localidades de los Valles Calchaquíes, fue conformándose como el núcleo activo de la iniciativa.

En dichos encuentros se discutieron de manera colectiva resúmenes ejecutivos realizados por nuestro equipo de investigación del Instituto Gino Germani sobre 8 problemáticas adolescentes. Las temáticas sobre las que se trabajó fueron: 1) Violencia de género, incluyendo violencia en el noviazgo; 2) Acoso escolar: una de las manifestación de las violencias más frecuentes; 3) Consumo de drogas: ¿“siempre problemático?; 4) Lo olvidado en las políticas sobre embarazo en la adolescencia: masculinidades y padres adolescentes; 5) ¿Es un problema el embarazo en la adolescencia?; 6) La salud de los jóvenes LGTB: un tema invisibilizado; 7) Suicidio en adolescentes ¿epidemia o casos aislados?; 8) Abuso sexual infantil: de eso no se habla. Los resúmenes no sólo describían y cuantificaban el problema a través de datos estadísticos, sino que ofrecían definiciones conceptuales, marco legal y experiencias novedosas de buenas prácticas en cada una de ellos. En distintas instancias de la formación, la estos resúmenes fueron utilizados como materiales para la discusión y reflexión.

Nuestra idea era no partir de cero sino recuperar y analizar el trabajo ya realizado en Argentina y en la región para poder aprender de las prácticas existentes, nutrirnos de experiencias novedosas y desechar aquellas que la evidencia científica reconoce que no están dando buenos resultados. Los resúmenes ejecutivos contenían la información sintetizada no sólo de las investigaciones sino también de las intervenciones que pueden considerarse “exitosas” en las temáticas relevadas. Esto resultó un insumo fundamental para comenzar a pensar en el qué y cómo hacer para dar respuestas a las problemáticas de salud adolescente.

No obstante, como también sabemos que hay muchas buenas prácticas que no se encuentran documentadas o sistematizadas, realizamos un rastrillaje con expertos en dichas temáticas para recuperarlas y poderlas incluir en nuestro resumen de “buenas prácticas”.

Al trabajo sobre estos resúmenes ejecutivos le sucedió una priorización participativa de los temas que los actores locales consideraban más importantes para intervenir. Los adolescentes y jóvenes también hicieron lo mismo. Tanto adultos como jóvenes coincidieron en las problemáticas más apremiantes de los adolescentes en los Valles Calchaquíes: suicidio, embarazo no planificado y violencias (de género, hacia los niños, bullying, abuso sexual).

La amplitud de esta agenda exigía en términos operativos una decisión para concentrar el esfuerzo. Esto se logró en una reunión con la presencia de todos los actores que venían llevando adelante los procesos organizativos de cada localidad y de las autoridades de UNICEF, en la que se consensuó abordar la problemática del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes como asunto estratégico. Esta decisión se tomó teniendo en cuenta que la problemática incluía y refería a las otras áreas priorizadas: violencias, embarazos adolescentes precoces y suicidios.

En la Argentina no existen datos oficiales sobre abuso sexual a nivel nacional, pero algunos datos pueden aportar a definir la magnitud y principales características del problema. De acuerdo a los relevamientos de los organismos especializados y de investigaciones de campo, se estima que 1 de cada 5 niños/as son abusados por un familiar directo antes de los 18 años. La edad media de inicio del abuso es de 8 años, siendo la gran mayoría de las víctimas niñas o adolescentes mujeres -8 o 9 de cada 10 (Bianco et al., 2015; Giberti, 2015). Los abusadores suelen ser hombres, y son, mayormente, personas en quienes los niños/as y adolescentes confían. Eastudios realizados en América Latina muestran que la mayoría de los abusadores son familiares de primer grado: tíos, padrastros, padres, abuelos y hermanos (Cepal y Unicef, 2009), y más de la mitad de los abusos ocurre en la propia casa, o en la casa de los abuelos.

Uno de los grandes obstáculos para avanzar en la protección del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes es que las víctimas hablan muy poco de ello, pues el victimario impone un “pacto de silencio”. Un estudio muestra que 6 de cada 10 niños/as abusados no pidió ayuda; 2 de cada 10 la pidieron y no la recibieron o fue inadecuada. Sólo 1 y medio de cada 10 pidió ayuda y fue creído (Bianco, 2015). Se estima que se denuncian solo el 10% de los casos y de ellos se condenan menos del 1%. Esto implica que de cada 1000 abusos que se cometen, se condena solo uno.

En los Valles Calchaquíes las comunidades referían que el abuso sexual era un problema que padecían muchos de sus niños, niñas y adolescentes, y del cual jamás se había hablado, mucho menos públicamente. La decisión de concentrar esfuerzos en trabajar esta temática fue hacer visible lo que estaba naturalizado.

3. La construcción del trabajo regional: articulación entre equipos

Hasta la llegada de la intervención de UNICEF en los Valles, cada localidad trabajaba de manera independiente para dar respuesta a algunos problemas de salud adolescente que se manifestaban en sus territorios. UNICEF, incluso, había financiado intervenciones puntuales en dos de las localidades. La propuesta de regionalización fue motivada por este organismo en tanto comprendió que compartían una identidad cultural, que tenían una historia común marcada por un gran aporte en la población de ascendencia indígena, que presentaban una importante circulación e intercambio entre las localidades vecinas, que padecían problemáticas de salud adolescente similares y por la notoria escasez y dificultad en las respuestas que las instituciones provinciales estaban brindando. Dadas las distancias entre las localidades de los Valles y sus respectivas capitales, los recursos que llegaban a ellos eran escasos, contaban con poco o nulo asesoramiento técnico, y se observaban respuestas aisladas, que las comunidades apenas conocían. A su vez, los Valles comparten una cercanía geográfica que habilitó desde siempre movimientos de las personas entre las localidades buscando respuestas oportunas a sus problemáticas.

Se constituyeron equipos locales en las tres provincias, Catamarca, Tucumán y Salta, con una coordinación regional de adultos y otra de adolescentes. La fortaleza de esta intervención fue la de crear un proyecto transversal a las tres provincias, con financiación de un organismo internacional y con el asesoramiento de un equipo integrado.

3.1. El encuentro entre el equipo técnico y los equipos locales

El equipo del Instituto Gino Germani se desempeñó en la asesoría técnica del proyecto. Colaboró con los equipos locales en su conformación y consolidación, si bien uno de estos grupos ya venía trabajando desde hacía un par de años de manera conjunta, los otros dos se constituyeron como equipos a partir de este proyecto. Asimismo, trabajamos con los equipos locales en: a) el asesoramiento en el armado de sus proyectos locales y en la construcción de acciones regionales; b) la formación continua en temas de salud adolescente; c) el acompañamiento y el seguimiento del trabajo realizado por los equipos locales y d) el monitoreo, la evaluación y la sistematización de las actividades y dispositivos del proyecto.

a. Formulación de los proyectos comunitarios locales

El primer paso fue la formulación de tres proyectos, uno en cada provincia, con objetivos y marcos de trabajo comunes, tarea en la que colaboró nuestro equipo. Se definió como objetivo principal de la intervención regional la movilización comunitaria y la articulación intersectorial para mejorar el sistema de respuestas existente frente al abuso sexual infanto-juvenil. Por medio de esta movilización comunitaria, con la participación de organizaciones sociales, agencias del Estado y redes juveniles, se tiene como propósito avanzar hacia un sistema de acción regional integrado.

Cada uno de los equipos locales planificó sus actividades en función de sus antecedentes en el tema, de la experiencia del equipo y de sus posibilidades de trabajo. La Red Aquí y Ahora a tu Lado (en adelante, la Red) se forjó como equipo por la demanda local de atención y contención de victimas de suicidio y sus familias en Santa María, provincia de Catamarca, en los años 2006/2007. A partir de la experiencia que aquilataron en ese tema lograron conformar una organización no gubernamental y extender la acción hacia problemáticas asociadas, como cuestiones de salud sexual y reproductiva (a través de un convenio con el Ministerio de Salud de Catamarca), consumos problemáticos de drogas y alcohol, y ─a través de este proyecto─ abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes. El equipo que lidera el proyecto en Amaicha y en Colalao del Valle (en adelante, Equipo Amaicha/Colalao) se conformó al calor del proceso iniciado con el proyecto de UNICEF. Está compuesto por integrantes de la comunidad indígena, personal técnico del área de protección, personal de salud y voluntarios. Los integrantes tenían experiencias de trabajo con jóvenes, ya sea desde la comunidad, las escuelas, el centro de salud o el área de protección. El caso del equipo de trabajo de Cafayate y San Carlos (en adelante, Equipo Cafayate/San Carlos) en parte es similar al de Amaicha y Colalao. De modo individual, sus integrantes están vinculados con la adolescencia y la salud desde diversos sectores. A diferencia de Amaicha, cuenta con el respaldo directo de los municipios.

b. Formación de los equipos locales

Durante la etapa de diagnóstico y planificación participativa nuestro equipo –en conjunto con algunos actores locales con experiencia en intervenciones comunitarias─ llevó a cabo talleres con adultos y adolescentes en los cuales se trabajaron los siguientes ejes conceptuales, de cara a dar sustento al trabajo de planificación comunitaria:

  • enfoques sobre la pluralidad de las juventudes contemporáneas
  • enfoque de derechos
  • perspectiva de género
  • promoción de la salud y el cuidado
  • participación y movilización juvenil
  • abordaje comunitario y fortalecimiento de las instituciones locales (estatales, ONGs, etc.)

Una vez comenzado el proyecto de prevención del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes se realizaron tres encuentros de capacitación con los equipos locales en los cuales se trabajaron los siguientes ejes conceptuales y operativos:

  • Derechos de niños/as y adolescentes: paradigma tutelar vs de protección
  • Qué es el abuso sexual infantil: definición, magnitud, marco legal
  • Cómo se debe intervenir: escuchar, denunciar, proteger y acompañar
  • Modelo marco de trabajo: el modelo integral comunitario. El territorio como espacio de intervención.
  • Organización de los dispositivos del proyecto: promoción, prevención, protección, cuidado.
  • Caja de herramientas con materiales audiovisuales y gráficos para trabajar en promoción y cuidado con niños/as, adolescentes, docentes y comunidad en general.

c. Acompañamiento y seguimiento de equipos locales

Nuestro equipo tuvo también como función central la asistencia técnica de cada uno de los equipos locales, con un referente por provincia. La función de dicha asistencia consistía en la consolidación de los equipos locales, en la construcción de un marco de trabajo compartido que se manifestara en las actividades y dispositivos de los proyectos y, a más largo plazo, en la regionalización de la intervención.

d.Redacción conjunta de materiales de prevención, promoción y protección

Durante las primeras capacitaciones surgió de los actores locales la demanda de materiales de trabajo con la comunidad. En primer lugar, se trabajó en la construcción de un protocolo regional sobre cómo actuar ante casos de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes que pudiera integrar a los distintos sectores que deben dar respuesta a esta problemática. El pedido resulta significativo en esta zona geográfica, alejada de las capitales provinciales, donde la presencia del Estado no garantiza ni el cuidado ni la protección que según la legislación debería ofrecer. Dada esta situación, la comunidad buscó ayuda en el proyecto para suplir las respuestas deficientes. Asimismo, en el proceso de escritura adquirió herramientas para demandar al Estado el cumplimiento de los derechos sobre esta temática.

El material se realizó de manera participativa: nuestro equipo llevó una primera versión que se validó con las comunidades locales en una de las capacitaciones realizadas. En ese encuentro participaron los equipos locales, otros sectores vinculados a la temática (policía, justicia local, justicia provincial, secretarías de mujer locales, docentes y directores de escuelas) y entre todos se agregó información, se sacó aquello que no resultaba relevante, se redactaron especificidades por provincias y se definió la longitud y el título del documento: el mismo se llamó “Rutas de acción ante situaciones de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes” (Unicef, 2017). Nuestro equipo compaginó los cambios y enviamos una nueva versión para ser revisada por equipos locales y los otros actores que habían participado del encuentro. Con todos los comentarios se redactó la versión final, que luego fue revisada por las áreas de Salud y Protección de Unicef, en un genuino trabajo participativo de escritura, que tuvo como resultado un documento para guiar la acción regional ante la aparición de nuevos casos.

Habida cuenta del éxito de este proceso, los equipos locales nos pidieron que escribiéramos un documento con algunas definiciones conceptuales y marcos operativos de trabajo para la intervención en cuestiones de salud integral con adolescentes y jóvenes. Nuevamente propusimos un documento inicial que los equipos locales modificaron, seleccionaron aquello que les resultaba más relevante, marcaron lo que no les resultaba del todo claro y se llegó a una versión final titulada “Guía para el trabajo en acciones de salud con jóvenes”.

3.2. Los equipos locales articulados entre sí

Lograr la articulación entre equipos y la mirada regional era uno de los desafíos mayores del proyecto, pues al provenir de provincias distintas y de organizaciones de naturaleza heterogénea (una ONG, dos estados locales y una comunidad indígena devenida en gobierno local), las lógicas mediante las cuales encaraban el trabajo de intervención eran disímiles. En un principio, si bien cada uno de los equipos entendía que la regionalización era una necesidad y una potencialidad del proyecto, al momento de planear actividades reproducía los modos de hacer ya conocidos, que basaban la acción en sus territorios.

El equipo técnico, al estar en Buenos Aires, no podía asumir el rol que un armado regional requería. El proyecto tenía entonces una coordinadora general en Catamarca, quien, a partir de aportes en reuniones periódicas con los equipos de las 3 provincias, logró ser reconocida como referente y colaboró en gran medida para que la regionalización sea un hecho. Los equipos pudieron pensarse como engranajes de una formación mayor, dialogando entre sí y coordinando actividades regionales. La máxima expresión de este proceso fueron los eventos regionales de jóvenes y los encuentros de los equipos locales con referentes provinciales ─entre los cuales se destaca uno en el cual participaron miembros de las justicias provinciales.

4. Líneas de trabajo de los proyectos comunitarios locales: hacia la construcción de un sistema de respuestas

Las distintas actividades que cada uno de los proyectos presentó se pueden agrupar en tres líneas de trabajo. Las mismas fueron consensuadas con los equipos para que las actividades de los tres proyectos locales colaboraran en la construcción de un sistema de respuestas regional:

Componente 1: Adultos comprometidos

Se trata del trabajo de las personas capacitadas en los encuentros coordinados por el equipo del Instituto Germani con adultos en escuelas, centros de salud, áreas de protección y otros departamentos de los gobiernos locales, justicia y policía. Se brindaron para ello: a) capacitaciones a los equipos locales de cada provincia (en derechos, abuso sexual y sus vías de abordaje, algunos marcos interpretativos del trabajo territorial, leyes y protocolos, marcos teóricos, materiales para trabajar temáticas de abuso con distintas poblaciones, materiales de sensibilización comunitaria, entre otros); b) talleres de adultos para adultos y de adultos para adolescentes y niños (en la escuela y en otros ámbitos de la comunidad) y c) se plantea también la conformación de lugares amigables y receptivos a las demandas adolescentes: centros de escucha comunitarios, centros de salud y hospitales amigables, articulación entre el área de salud y las escuelas por medio de un “docente referente en salud en cada escuela”, quien establece vínculos entre los adolescentes y los servicios de salud.

Componente 2: Adolescentes movilizados

Se trata de adolescentes de escuelas o de la comunidad indígena que han participado en las instancias de diagnóstico y priorización de problemas llevados a cabo en la primera etapa (año 2015) y que decidieron formar parte de una red regional de adolescentes movilizados. Ellos realizaron: a) capacitaciones (trabajo en derechos, empoderamiento); b) talleres de adolescentes para adolescentes en promoción de la salud y prevención del abuso sexual infantil; c) actividades de promoción de la salud y preventivas (jornadas con algún trabajo colectivo como murales o una radio abierta, ferias o kermeses, campeonatos deportivos, recitales y campamentos).

Componente 3: Sistema integral de respuestas

Este componente se basa en el fortalecimiento del sistema de respuestas frente al abuso sexual infantil existente hoy en día en las provincias en las que se está trabajando. Es clave fomentar la articulación entre los distintos sectores que forman parte del mismo para lograr respuestas integradas y conjuntas. Se logrará a través de: a) capacitación ampliada de los actores referentes en esta temática (servicios de salud, policía, justicia, secretarías gubernamentales en cada localidad); b) articulación de todas las respuestas generadas en los otros componentes (centros de escucha, docentes referentes en salud, adultos comprometidos); c) esquema coordinado de trabajo conjunto y articulación intersectorial mediante una mesa de trabajo por localidad, y una mesa interregional (acuerdos firmados, protocolos para la acción, distribución de responsabilidades).

Todos estos componentes fueron atravesados por actividades permanentes de evaluación, monitoreo y sistematización. La evaluación y el monitoreo son realizados por los actores locales con herramientas propuestas por el equipo del Instituto Germani y consensuadas con los operadores locales; la sistematización la hará dicho equipo a partir del diálogo con los actores locales, pues demanda una mirada crítica y externa.

5. De la formulación de líneas de trabajo a la implementación vía dispositivos

Para la implementación en acciones concretas de los tres componentes se organizaron una serie de dispositivos –definidos como relaciones o redes de prácticas de trabajo. Si bien desde el equipo del Instituto Gino Germani se ofrecieron algunas líneas de funcionamiento de cada uno de los dispositivos, para su implementación los equipos locales terminaron de conformarlos en función de los escenarios y de sus necesidades, como así también en función de la formación del equipo y de su trayectoria institucional.

En el siguiente gráfico se muestran dichos dispositivos, que se desarrollan a continuación del mismo.

a. Red de articulación institucional

La articulación es una herramienta fundamental que se da a distintos niveles: entre instituciones estatales como escuela, servicio de salud, protección o desarrollo social; entre organizaciones de la sociedad civil e instituciones estatales; entre actividades como promoción, prevención, asistencia y protección; entre jóvenes y adultos; entre disciplinas; etc.

Los dispositivos específicos diseñados para lograr la articulación fueron la Mesa intersectorial para el trabajo articulado frente a casos de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes (reuniones entre equipos locales con policía, justicia, áreas de protección, acción social, con otros sectores de los gobiernos locales y de equipos locales con gobiernos provinciales) y la Mesa Regional (mismos actores pero de las tres provincias).

Estas mesas tienen una función fundamental en este proyecto por varias razones: 1) porque permiten articular y actuar de manera integrada frente a problemáticas complejas y de difícil solución; 2) porque logran aunar fuerzas y voces para reclamar al Estado en aquellas situaciones en las cuales los derechos de las personas no están siendo cumplidos; 3) porque permiten no duplicar esfuerzos y conocer las “buenas prácticas” de otras localidades vecinas; 4) porque permiten sostener de manera colectiva un tiempo intermedio en el cual las respuestas estatales son aún deficientes, y hacer que las respuestas voluntaristas no sean individuales o en solitario sino en un marco de mayor “institucionalización”, lo que permite compartir decisiones y posiciones con otros colegas de la región. Por todo esto, las mesas se vuelven un dispositivo fundamental para encontrar y consensuar estrategias de cuidado y protección de las víctimas y sus denunciantes.

b. Jóvenes movilizados

La movilización de jóvenes en la promoción de sus derechos y en la prevención de las problemáticos que los afectan es un eje central del proyecto. Que los adolescentes puedan asumir el protagonismo y el liderazgo de las actividades que organizan, movilizados como equipo, con autonomía del mundo adulto, es un horizonte de trabajo. La participación juvenil desde esta perspectiva supone:

  • Realizar en cada localidad una convocatoria abierta de adolescentes y jóvenes con voluntad para el trabajo territorial.
  • Conformar en cada localidad equipos de adolescentes y jóvenes para trabajar en la movilización de pares, en temáticas que ellos mismos prioricen. Conformar, a partir de estos equipos, una red regional de trabajo adolescente y joven.
  • Realizar talleres de formación con adolescentes y jóvenes en aspectos conceptuales del o los temas que se propongan trabajar, así como en la planificación y gestión de actividades comunitarias (por ejemplo: uso de medios gráficos y audiovisuales, organización de eventos artístico-culturales, deportivos, etc.).
  • Que los adolescentes y jóvenes movilizados planifiquen y lleven adelante actividades entre sus pares, tanto a nivel local como regional. Es necesario tener en cuenta, preservar y fomentar, tanto la autonomía de las actividades como la integración de las mismas en sus respectivos proyectos, así como en el proyecto regional.

Cabe aclarar, a los fines de la definición de los dispositivos, que varias de las actividades realizadas por los grupos de jóvenes transitan del espacio escolar al ámbito comunitario y viceversa. Un conjunto de actividades emergen así en una zona de intersección entre la escuela, la movilización juvenil y la participación adulta. Esta integración de dispositivos es parte central del modelo de intervención territorial que se llevó a cabo.

c. Escuelas comprometidas

Para la promoción de la salud adolescente y la prevención del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, las acciones en la escuela son de central importancia, dado que la mayor parte de la población joven pasa varias horas en la institución escolar, convirtiéndose la misma en uno de los espacios de socialización cotidiana de mayor envergadura.

Las actividades indicadoras del compromiso de la escuela como institución son:

  • Capacitación docente y de alumnos en el o los temas de salud priorizado/s, integrando siempre una perspectiva de derechos.
  • Sensibilización de los alumnos por parte del grupo de adolescentes y jóvenes movilizados (grupo que puede formarse en la escuela o fuera de ella, en el marco de las organizaciones que llevan adelante los proyectos locales).
  • Selección y puesta en funcionamiento en cada escuela de docentes referentes en salud con el fin de generar procesos de articulación entre las escuelas y los centros de salud. Estos docentes reciben consultas que surgen de los adolescentes, les informan cuáles son sus derechos en relación con la prevención y la atención de la salud, y los contactan con algún referente de los servicios de salud locales.
  • Promoción de climas sociales escolares favorables a la prevención y la promoción de la salud, los cuales implican vínculos entre docentes y alumnos en los que se priorice la escucha y el diálogo.

d.Centros de Escucha, Orientación y Acompañamiento

Son espacios de consultoría abiertos a la comunidad en los que se reciben demandas de asesoramiento vinculadas con aspectos de la salud y el bienestar de los jóvenes que no han sido canalizadas en otros espacios institucionales. A partir de una escucha atenta, se trata de articular necesidades con recursos existentes en la comunidad, orientar a las personas que consultan para que tomen decisiones informadas, acompañar en la búsqueda de recursos y realizar el seguimiento de las acciones que se iniciaron. Se trata de ofrecer espacios flexibles y no burocratizados para la resolución de problemas de la comunidad (en el caso que nos ocupa, pueden ser casos de abuso sexual como otras problemáticas).

e. Participación y movilización comunitaria

El quinto dispositivo, central a la intervención realizada, es la movilización comunitaria. En el caso que aquí describimos, la movilización implicó en gran medida la concientización de la comunidad acerca del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, un problema silenciado por considerarse culturalmente como de la esfera privada.

Sin movilización comunitaria nuestros encuentros de formación son como clases que rápidamente olvidamos, la capacitación en escuelas primarias y secundarias forma parte del “decorado” de contenidos escolares, los centros de escucha comunitarios están vacíos, los protocolos que puedan acordarse entre los actores involucrados no necesariamente serán aplicados por quienes deben hacerlo. Sin movilización comunitaria dejamos solos a los adolescentes que organizan actividades de promoción y prevención y, por sobre todo, le damos la espalda a quienes viven situaciones críticas.

Por el contrario, con movilización comunitaria los encuentros de formación son espacios de fortalecimiento de equipos, que formarán a otros equipos; la escuela está sensibilizada y conectada con el centro de salud mediante docentes especialmente capacitados para tal fin; los centros de escucha comunitarios conectan y articulan con los actores relevantes para dar respuesta a los problemas que se estén abordando; los protocolos de acción son un acuerdo de trabajo consensuado entre quienes deben dar las respuestas (en el caso del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes serán la escuela, el centro de salud, organismos gubernamentales, policía y justicia); las actividades organizadas por los adolescentes son como esos eventos de los que todos hablan y nadie quiere perderse. Así, se miran de frente los problemas priorizados y se hace lo necesario para mejorarlos.

Una comunidad movilizada se apropia de los desafíos que supone un proyecto de base territorial, a la vez que favorece la sustentabilidad en el tiempo de las acciones que se inicien a partir de proyectos puntuales, los cuales suelen ser de carácter transitorio.

f. Monitoreo, evaluación y sistematización

Estas tareas fueron también parte central de la intervención. La mayor parte de las experiencias de trabajo comunitario en Argentina carecen de evaluaciones que permitan analizar los logros obtenidos y los obstáculos enfrentados, lo que dificulta la decisión acerca de su potencial replicación en otros contextos (Kornblit et al., 2016).[2]

Es importante evaluar, monitorear y sistematizar porque permite registrar las actividades realizadas para no olvidarlas, identificar las intervenciones más eficaces de las que no lo son tanto, transferir a posteriori lo que hacemos a otras iniciativas que quieran replicarse en otros lugares, además de ser un modo claro de presentar resultados.

El monitoreo y la evaluación son actividades complementarias entre sí, las mismas han sido implementadas de manera sistemática en el proyecto. En todas las localidades se destinó una persona responsable para llevar a cabo estas tareas.

Mientras que el monitoreo contabiliza y recupera la memoria de cada actividad, la evaluación compara el grado de información de las personas sobre la problemática del abuso sexual al comenzar y al finalizar el proyecto, como así también permite sopesar la satisfacción de las personas destinatarias luego de las capacitaciones brindadas por nuestro equipo.

Las herramientas de sistematización, monitoreo y evaluación que desarrollamos para cada momento fueron:

  • Planilla para registro y seguimiento de actividades.[3]
  • Planilla de resgistro y seguimiento de equipos locales.[4]
  • Un cuestionario para realizar al inicio y al final del proceso de capacitación de adolescentes y de adultos. La misma se realizó al inicio y al final del proceso de capacitación de adultos por parte de nuestro equipo, así como en algunas actividades puntuales en las cuales lo aplicaron los equipos locales (antes – después). Este cuestionario cuenta con una Cartilla sobre respuestas correctas, la cual se entregaba al finalizar la toma de la encuesta.
  • Un cuestionario que busca conocer el grado de satisfacción de las personas que realizaron los talleres de capacitación, tanto jóvenes como adultos.
  • Exclusivamente para los Centros de Escucha se diseñó una Ficha de seguimiento de caso en situación de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes y una Ficha de seguimiento de caso para otras problemáticas, las que deben completar las referentes cada vez que alguien consulte en el Centro.
  • Ficha cuantitativa para la Sistematización
  • Una Guía cualitativa de Sistematización

6. Resultados en marcha. Actividades realizadas durante el proyecto

A partir del trabajo de intervención comunitario los Valles hoy cuentan con:

Líneas de acción

Actividades realizadas

Tres equipos locales que están trabajando de manera intersectorial y regional en la prevención y protección de situaciones de abuso infanto adolescente.

a) Capacitación de los Equipos locales de las 3 provincias (y otros actores locales) en abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes y marcos de trabajo en derechos, adolescencia y comunidad.

b) Puesta en marcha en cada localidad de Mesas intersectoriales en las cuales participaron personas que trabajan de modo directo o indirecto con adolescentes y jóvenes desde: Escuelas, Hospitales y Centros de salud, Municipios, Comunidades Indígenas, Organizaciones sociales, áreas de Niñez y Adolescencia y Desarrollo Social, Juzgado, Fiscalía y policía, etc.

c) Articulación con actores provinciales clave de Justicia, Protección y Asistencia a la Víctima de las tres provincias. Vínculos con Ministerios provinciales de Educación, Salud y Derechos Humanos.

Adolescentes y jóvenes movilizados para la promoción de la salud y sus derechos.

Talleres y Jornadas para la promoción de derechos y sensibilización organizados por jóvenes en la escuela y en la comunidad (murales, campeonatos deportivos, talleres sobre abuso sexual en escuelas primarias y secundarias, afiches, spots radiales, encuentros regionales de jóvenes)

Escuelas comprometidas para la promoción de la salud adolescente y la prevención y detección de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes.

Talleres para capacitar a adolescentes dictados por adolescentes con ayuda de adultos.

Capacitación de docentes sobre cómo actuar ante casos de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes. Identificación y formación de docentes referentes en salud.

Más instituciones comprometidas para mejorar el sistema de respuestas (salud, justicia, protección, policía, desarrollo social, gobiernos locales, comunidades indígenas).

Creación, difusión y utilización por parte de la población de los Centros de Escucha, Orientación y Acompañamiento en las 3 provincias.

Vínculos a través de la mesa intersectorial con actores locales de áreas clave para brindar asistencia y protección en casos de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes.

Adultos de la comunidad sensibilizados para proteger y prevenir el abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes.

Jornadas de sensibilización, organizadas por adultos en espacios públicos (como plazas, campings).

Para dar cuenta de la magnitud de la intervención regional, en los primeros 6 meses de implementación del proyecto (agosto a diciembre de 2016) se realizaron:

  • 3 capacitaciones por parte del equipo del Gino Germani a equipos locales, a los cuales asistieron 115 personas de distintos sectores de las tres provincias.
  • 14 encuentros de las tres mesas intersectoriales, en los cuales participaron 116 personas que trabajan en ASI o temáticas afines
  • 32 Talleres y Jornadas, organizados por jóvenes en la escuela y en la comunidad, en los cuales se promovieron derechos y se sensibilizó a 2.840 adolescentes en abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes y otras problemáticas adolescentes.
  • 7 Jornadas de sensibilización, organizadas por adultos en espacios públicos (como plazas, campings), las cuales convocaron a 290 adultos y 380 adolescentes.
  • 14 talleres en escuelas, en los cuales se capacitó a 667 adolescentes, dictados por 9 adultos y 63 jóvenes. Se comprometieron 44 escuelas con la promoción de la salud adolescente y la prevención del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes y se realizaron 2 capacitaciones a 109 docentes.
  • Se conformaron 5 Centros de Escucha, Orientación y Acompañamiento que recibieron 59 consultas. 20 adolescentes se acercaron a los Centros por problemáticas de salud, 7 de ellos por situaciones de abuso.

Estos números implican que durante los primeros seis meses del proyecto, 3.957 personas de los Valles han participado de alguna de las acciones de sensibilización, prevención, promoción, capacitación y fortalecimiento institucional que se han realizado en el marco del proyecto.

Cabe destacar que el compromiso que se ha logrado por parte de las instancias provinciales es un respaldo para el trabajo de base y cotidiano que realizan las organizaciones e instituciones locales en los Valles en el continuo sensibilización – promoción – prevención – asistencia y protección.

7. Logros y Desafíos pendientes

Se logró un trabajo: regional, intersectorial, con una fuerte movilización adolescente

La regionalización quedó conformada por un trabajo en siete localidades involucradas de tres provincias. Se consolidaron los equipos locales y el vínculo entre ellos, los dispositivos en marcha de cada lugar y se fortaleció el sistema de respuestas para abordar situaciones críticas de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes. Se firmaron acuerdos con distintos sectores provinciales para que articulen con la región.

La intersectorialidad se construyó a partir de la creación de Mesas locales y una Mesa regional de adultos con representantes de justicia, policía, servicios de salud, referentes de educación, dependencias de gobiernos locales, agentes comunitarios locales. Se realizaron actividades de formación de los actores locales clave de distintos sectores.

Se constituyó una Red regional de jóvenes con actores de las 7 localidades (además de tres redes locales). Se trabajó con adolescentes y adultos en conjunto, con voz y voto de los adolescentes y jóvenes de cada localidad.

Los indicadores cuali-cuantitativos sobre el avance del programa expresan una movilización comunitaria cada vez más potente y convocante, que muestra un proceso transformador en marcha. La participación comunitaria potencia la sustentabilidad de este proyecto. Las instituciones locales y las redes juveniles son hoy los protagonistas de un proceso de cambio, y están “hablando de lo que no se habla”.

Una movilización comunitaria que nombra la problemática del abuso sexual, que despliega acciones de prevención y promoción, que logra comprometer a la escuela y fortalecer el sistema de respuestas constituye una experiencia inédita.

No obstante estos logros, las resistencias de las familias a hablar del tema son grandes, como también los miedos y las dificultades que afrontan los equipos y grupos de jóvenes en su movilización –por ejemplo, a generar demandas que superen su capacidad de respuesta. Cada uno de los equipos en su trabajo futuro, deberá enfrentar estos y otros desafíos, para promover y sostener la participación de cada vez más actores comprometidos con el tema del abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes y, progresivamente, con otras problemáticas de salud adolescente, entendida esta de modo integral, asociada a una mejor calidad de vida y bienestar de la población joven.

Referencias bibliográficas

Save the Children Noruega Programa en Nicaragua 2006, Informe sobre abuso sexual de niñas, niños y adolescentes: Nicaragua 2005, Managua, Marca, 2006.

Ayres, JR., Paiva, V. y Franca Jr., I. (2012) “Conceitos e práticas de prevenção: da história natural da doença ao quadro da vulnerabilidade e direitos humanos”, en Paiva, Vera et al. (orgs.), Vulnerabilidade e direitos humanos. Prevenção e promoção de saúde, Livro 1. Brasil: Juruá Editora.

Bianco, M; Wachter, P.; Chiapparrone, N. y Müller, M. B. (2015). Abuso Sexual en la Infancia: Guía para orientación y recursos disponibles en CABA y Provincia de Buenos Aires. Buenos Aires: FEIM. Disponible en http://www.feim.org.ar/pdf/publicaciones/GuiaASI2015.pdf

Capriati, A.; Camarotti, AC.; Di Leo, PF.; Wald, G.; Kornblit, AL. La prevención de los consumos problemáticos de drogas desde una perspectiva comunitaria: un modelo para armar. Revista Argentina de Salud Pública. Marzo 2015, volumen 6 (número 22) pp. 21-28. ISSN 1852 – 8724.

Camarotti, AC.; Kornblit, AL. Abordaje integral comunitario de los consumos problemáticos de drogas: construyendo un modelo. Salud Colectiva. Abril – junio 2015, volumen 11(2) pp.211-221. ISSN 1851-8265.

Cepal y Unicef (2009). “Maltrato infantil: nua dolorosa realidad puertas adentro” en Desafíos, Boletín de la infancia y adolescencia sobre el avance de los objetivos de desarrollo del milenio; N 9, pp. 1-12. ISSN 1816-7527.

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Kornblit, AL.; Camarotti, AC.; Capriati, A.; Di Leo, PF. y Wald, G. (2016) Abordaje comunitario de los consumos de drogas. Una propuesta para sistematizar experiencias. CABA: Teseo. ISBN 978-987-42-0716-6.

Kornblit, AL. (2009). Propuesta para un modelo de promoción de la salud. En VIII Jornadas Nacionales de Debate Interdisciplinario en Salud y Población. Buenos Aires: IIGG, Facultad de Ciencias Sociales -UBA.

Wald, G.; Camarotti, AC.; Capriati, A.; Kornblit, AL.; Pérez, M. (2017). Rutas de acción ante situaciones de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes. Buenos Aires: UNICEF- Argentina.


  1. En 2014 UNICEF Argentina convocó al equipo de investigación del Instituto Gino Germani para hacer un trabajo de búsqueda de evidencia científica sobre salud adolescente y coordinar a la vez un proceso de trabajo con instituciones gubernamentales y de la sociedad civil que estuvieran trabajando con adolescentes en distintos niveles. El objetivo del trabajo con instituciones consistía en identificar los problemas prioritarios en términos de salud adolescente para elaborar propuestas de políticas y acciones destinadas a disminuir las brechas de desigualdad e inequidad desde una perspectiva de género. Se utilizó la metodología de los diálogos deliberativos, técnica que permite contrastar la evidencia científica con las perspectivas, experiencias y conocimientos (teóricos, empíricos y vivenciales) de personas y grupos relevantes involucrados en el tema en discusión. Fueron convocados centros de investigación, sociedades científicas, organizaciones sociales, profesionales de la salud, gestores de programas de distintos niveles, y adolescentes y redes de jóvenes de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano.
  2. Evaluar es medir y valorar (juzgar) la calidad de un proceso o producto. El propósito de la evaluación es medir los resultados (cuantitativos y cualitativos) alcanzados, confrontándolos con el diagnóstico inicial y los objetivos y metas que se habían propuesto. Esta actividad estuvo a cargo de los equipos locales.
    Monitorear es realizar el seguimiento de las actividades programadas en un proyecto, relevando datos que permitan comprobar el desarrollo del mismo. Esta actividad también fue realizada por los equipos locales.
    Sistematizar es reconstruir experiencias y analizar e interpretar críticamente lo ocurrido. Implica una interpretación crítica del desarrollo seguido por una experiencia, reconstruyendo sus procesos. La misma estuvo a cargo del equipo del IIGG.
  3. En estas fichas se volcó información sintética de cada actividad: descripción de lo realizado, la dinámica implementada y reflexión sobre el grado en que se logró su desarrollo.
  4. Cada equipo contaba con una guía de preguntas para auto evaluarse mensualmente de modo grupal. Esta instancia funcionó como un “tiempo protegido”, en el cual podían abstraerse de las urgencias del proyecto, y los obligó a reunirse y reflexionar sobre el camino transitado.


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