A mí mamá. A vos, mamá, te dedico este trabajo y los porvenires.
A mis hermanas, porque se pusieron la diez.
A mi padre, generoso, valiente, decidido, más que diez, once.
A Luca Prodan, por los versos y las críticas.
A mis amigxs todxs, red de afinidades electivas-afectivas, trama intensa.
A lxs que no están, pero sí están un poco más allá y muy acá: Evelia Luna de Vega, Mario Vega, Poty Rodríguez, abuela Agustina, Tía Marta.
A Tebi, mi compañerx.
A Teresa Mozejko, por los consejos que atesoro.
A la Secyt.Unc y al Conicet quienes me becaron, al Doctorado de Letras de la Ffyh y a la Universidad Nacional Pública.






