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Introducción

Problema de investigación, propósitos y objetivos

El estudio de las clases sociales, es decir, del modo en el que los individuos y las familias conforman grupos y conglomerados respecto a su posición en la división del trabajo, es uno de los tópicos centrales desde los orígenes de la sociología (Durkheim, 1993a; Marx y Engels, 2000; Weber, 1964). Hacia el último cuarto del siglo XX, principalmente a través del uso de grandes bases de datos, una de las aristas del debate derivó en la discusión acerca de la forma que adquiere la estructura de clases, en términos empíricos, así como de los principales aspectos que la condicionan y, también, sobre las condicionalidades que la misma impone (Bourdieu, 1990; Erikson y Goldthorpe, 1992; Wright, 1994).

En este sentido, podemos pensar a las clases como conglomerados que se encuentran expuestos a similares antecedentes y orígenes, que conforman cierta identidad común a lo largo de las generaciones, aunque también podemos abordarlo de manera inversa: en tanto grupos que están conformados en forma heterogénea, con individuos que, intergeneracionalmente, fueron cambiando de posiciones. Del mismo modo, las clases, desde algunas tradiciones, suelen pensarse como agrupamientos en los que, con cierta probabilidad, conducen a que sus miembros tengan determinadas actitudes, disposiciones u oportunidades de vida. En esta tesis, recuperamos y actualizamos estos tres interrogantes centrales de la sociología: ¿Cómo pensar a la estructura de clases actual? ¿Cómo se estructura la misma en términos intergeneracionales? ¿Qué grado de condicionamiento genera la misma sobre algunos aspectos de la vida de las personas?

Específicamente, los propósitos centrales que guían esta tesis son dobles. Por un lado, frente a los recientes debates en torno a las transformaciones en el modelo de acumulación en el primer decenio del siglo XXI (Arceo, Palomino, Salvia, y Teubal, 2012; Basualdo, 2011; Féliz y López, 2012; Katz, 2016; Varesi, 2016), buscamos comprender los cambios y continuidades producidos en la estructura social reciente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), en el período 2004-2015, tanto desde una mirada de la evolución de la estructura de clases sociales, como de la movilidad social intergeneracional. Frente a la especificidad de otros estudios que analizan en su conjunto al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), en esta libro proponemos un “recorte espacial” sobre la CABA, debido a las características y dinámicas propias que la diferencian del resto del aglomerado, convirtiéndola en una “ciudad de clases medias” (Benza, 2016). Por el otro, en términos más sustantivos, indagamos el papel explicativo que pueden tener los procesos de movilidad social en el bienestar material, relación que ha sido poco abordada en el campo de estudios (Erikson y Goldthorpe, 2002; Solís y Boado, 2016).

Diversos estudios internacionales (Breen, 2004; Erikson y Goldthorpe, 2002; Hout y DiPrete, 2006) y regionales (Solís y Boado, 2016) han llegado a un consenso amplio que postula, entre varios aspectos, la asociación persistente entre orígenes y destinos de clase, así como niveles similares de fluidez social. Específicamente para el caso argentino, los recientes aportes (Benza, 2012; Dalle, 2016; Jorrat, 2016; Pla, 2016; Quartulli, 2016) han permitido comprender y explicar, desde una perspectiva de clase, la configuración actual, y de más largo plazo, que presenta la estructura social del AMBA y el país, a partir de los procesos de movilidad social: rigidización de la estructura de clase, recomposición de la clase trabajadora, predominancia de la movilidad de corta distancia, vigencia del logro educativo como mecanismo de ascenso social, entre otros.

Por otro lado, diversos aportes se han realizado a partir del estudio de la estructura de clases, en tanto factor explicativo y estructurador de diversas dimensiones de la desigualdad social. Algunas investigaciones dan cuenta de la reversión de ciertas tendencias entre las clases sociales a partir del cambio en el modelo de acumulación: aumento de la clase obrera calificada, de la clase media rutinaria y de los profesionales (Benza, 2012; Fachelli, 2013). Por su parte, dichos trabajos evidencian un proceso de disminución de la distancia existente entre las clases sociales, medida a partir de los ingresos percibidos, como correlato del continuo achicamiento del coeficiente de Gini a los largo del período (Benza, 2012; Chávez Molina y Sacco, 2015; Dalle, 2012; Fachelli, 2013; Maceira, 2016; Pla, Rodríguez de la Fuente, y Sacco, 2018).

Centrándonos en los aspectos del bienestar material que en esta tesis son abordados, varios análisis (en forma separada) han intentado explicar la relación clase social – condiciones de vida considerando a los ingresos (Albertini, 2013; Weeden, Kim, Di Carlo, y Grusky, 2007; Wright, 1979), la tenencia de la vivienda (Hamnett, 1991; Saunders, 1978, 1984; Savage, Watt, y Arber, 1992; Spilerman y Wolff, 2012) o el consumo material de los hogares (Pla, 2014; Torche y Spilerman, 2009; Vélez Grajales, Vélez Grajales, y Stabridis, 2015). Aun así, son contados los estudios que han puesto en relación el vínculo entre los procesos de movilidad social y las condiciones de vida de los hogares o algunos aspectos referidos al bienestar material (Albertini y Radl, 2012; Chan, 2008; Erikson y Jonsson, 1998; Reyes-Hernández, Cerón-Vargas, y López-López, 2016; Solís, 2007; Torche y Costa-Ribeiro, 2012).

Teniendo en cuenta la problemática planteada y una breve exposición de los antecedentes que la sitúan, podemos señalar que el objetivo general de esta tesis consiste en aportar conocimientos en el área temática de la estructura social, específicamente en el campo de estudios de la estructura de clases y la movilidad social, a partir de la indagación del vínculo existente entre las diferenciales trayectorias intergeneracionales de clase (en tanto combinaciones posibles entre orígenes y destinos de clase) y el acceso desigual a diversos activos y recursos que son constitutivos del bienestar material de los hogares.

Con dicho horizonte como guía, proponemos cuatro objetivos específicos que buscarán responder a algunas de las preguntas anteriormente planteadas, teniendo como recorte espacio temporal a la CABA en el período 2004-2015:

  1. Caracterizar la estructura de clases, dando cuenta de sus transformaciones en cuanto al tamaño y composición, y analizando su relación con la distribución del bienestar material en cada una de las posiciones.
  2. Analizar las principales tendencias de movilidad social que caracterizan al período, tanto en términos absolutos como relativos. Asimismo se indagará el modo en que los antecedentes de clase, y otros aspectos adscriptivos, influyen intergeneracionalmente sobre la posición de clase de la población bajo estudio.
  3. A partir del estudio de la distribución del bienestar material, explorar y describir, desde un abordaje del espacio social, las distancias y asociaciones existentes entre el posicionamiento de clase, el origen social, las trayectorias de clase y el bienestar material, medido a partir de los ingresos familiares, la tenencia de bienes y acceso a la vivienda.
  4. Analizar la influencia que ejercen los factores origen (posición de clase y nivel educativo de hogar de origen) y adscriptivos – contextuales (género, lugar de nacimiento y cohorte) en el bienestar material, según clase y trayectoria social.

La hipótesis teórica que guio a esta investigación se constituye a partir del enfoque de la movilidad social desde una perspectiva de clase (Kerbo, 1998). Autores como Bourdieu (2012b) y Bertaux (1994; Bertaux y Bertaux-Wiame, 1997) han hecho foco en los constreñimientos y condicionalidades que impone la estructura de clases a los movimientos entre grupos sociales. En este sentido, creemos que es la noción de “acumulación de (des)ventajas” (Blau y Duncan, 1967; DiPrete y Eirich, 2006; Franco, León, y Atria, 2007; Merton, 1968; Reygadas, 2004; Saraví, 2006) la que mejor sintetiza el enfoque sobre la movilidad social y las trayectorias intergeneracionales de clase desde el cual partimos en esta investigación. Aplicando dicho concepto, podemos concebir la hipótesis que señala que las desigualdades de origen persisten y se consolidan, a partir de ventajas y desventajas, tanto a nivel de las oportunidades de movilidad social así como en las desigualdades de acceso al bienestar material. De este modo, la desigualdad debe comprenderse como un proceso diacrónico, en el que diversos mecanismos de acumulación de (des)ventajas se cristalizan en una distribución determinada de resultados.

Planteada esta hipótesis central, podemos presentar las tres hipótesis de trabajo que son puestas a prueba en esta tesis:

  1. La posición de clase influye sobre las condiciones de vida, y específicamente, sobre la distribución del bienestar material, medido a partir del nivel de ingreso, el consumo y las probabilidades de acceso a la vivienda;
  2. Los orígenes de clase, mediante mecanismos directos e indirectos, condicionan las probabilidades de movilidad, a partir de la transmisión de (des)ventajas;
  3. La relación entre la posición de clase y el bienestar, se especifica al introducir la condición de origen de clase, es decir, a igual posición de clase, el origen social permite observar diferenciales en el acceso al bienestar material. Otro modo de señalar esta hipótesis puede ser: a diferentes trayectorias intergeneracionales de clase se observan desiguales accesos al bienestar material.

Enfoque teórico y metodológico

En términos analíticos, podemos representar la propuesta de esta tesis a partir de un modelo en el que se interrelacionan tres instancias o “esferas de estratificación”: 1) los antecedentes de clase, 2) la posición de clase y 3) el bienestar material de los hogares. La relación entre la instancia uno y dos remite a la problemática clásica abordada desde la sociología de la movilidad social, a partir de la cual, se analizan tanto los patrones y pautas de asociación entre la clase de origen y la clase de destino, así como las estrategias de movilidad y de reproducción que despliegan los sujetos condicionados por su posición en la estructura de clases (Bertaux, 1994; Bourdieu, 2012b; Goldthorpe, 2010b; Parkin, 1984). La vinculación entre la instancia dos y tres, remite a la problemática abordada desde el análisis de clase (Carabaña, 1997) y se encuentra intermediada por estrategias familiares de vida (Torrado, 1981, 1982), procesos de explotación y de acaparamiento de oportunidades (Pérez Sáinz, 2016; Tilly, 2000) y de limitación, selección y mediación (Wright, 1979). En tercer lugar, la vinculación entre las tres instancias remite al estudio de la acumulación de (des)ventajas producida en función de las trayectorias intergeneracionales de clase experimentadas, tal como lo hemos señalado anteriormente. En otros términos, estas instancias analíticas remiten al estudio de tres aspectos interrelacionados de la desigualdad social: las condiciones (o puntos de partida), las oportunidades y los resultados (Dubet, 2011; Reygadas, 2004, 2008).

Respecto del análisis de clase, partimos desde un abordaje de tipo “relacional”, síntesis de los enfoques neo-weberianos y neo-marxistas, al considerar que la sociedad se encuentra estructurada en torno a clases sociales, en un sistema de interdependencia (Pla, 2013) y constituidas principalmente en la esfera económica. En contraposición a los enfoques gradacionales, propios de la tradición estructural-funcionalista, la distinción entre los grupos deriva de su posición diferenciada y desigual, sea a partir de las relaciones de mercado o relaciones de producción o de una combinación de ambas (Feito Alonso, 1995a; Ossowski, 1963; Wright, 1979).

Siguiendo este enfoque, la pertenencia de clase es explicativa, a su vez, de las oportunidades de vida (Weber, 1964), que según el abordaje pueden traducirse en un desigual control de bienes y recursos socialmente valorados y deseados (Grusky, 2008; Solís y Boado, 2016), en riesgos de clase asociados a la provisión del bienestar (Esping-Andersen, 2000) o en desiguales condiciones de vida (Torrado, 1992a, 1998). Este supuesto teórico del que se parte, no niega la existencia de otros condicionantes del bienestar material, aunque priorice a la desigualdad de clase como factor explicativo estructural (Dubet, 2015). Por otro lado, la relación entre la posición de clase y las oportunidades de vida, no es entendida en forma de una correspondencia perfecta, sino como un proceso de “causalidad de lo probable”, mediante el cual las condiciones objetivas en las que se sitúan los agentes los habilita a ciertas disposiciones y relaciones, diferenciadas de otros posicionamientos en el espacio social (Bourdieu, 1990, 2012b, 2012a; Weininger, 2005).

En este contexto, la problemática de la movilidad social adquiere centralidad al abrir el interrogante sobre la medida y la forma en que los antecedentes de clase repercuten, influencian o condicionan el futuro de los individuos, tanto en términos educativos, laborales o de acceso a determinados bienes materiales valorados socialmente (Kerbo, 1998). Desde la perspectiva asumida en este trabajo, la movilidad social debe ser entendida como un proceso de estructuración de la sociedad (Cachón Rodríguez, 1989), en donde determinados individuos, familias o grupos cambian o reproducen sus posiciones, ubicándose en espacios de desigual acceso a oportunidades de vida, condicionadas tanto por la posición de clase como por el origen social (Grusky, 1994, 2008). Este enfoque, se aleja de la visión “liberal-funcionalista” de la movilidad social (Goldthorpe, 2010b; Kerbo, 1998), según la cual los individuos se mueven a través de un continuum homogéneo, a partir de sus características individuales, aptitudes y logros educativos, asumiendo la existencia de una sociedad meritocrática en la que prima la igualdad de oportunidades.

El abordaje metodológico que proponemos es específicamente cuantitativo, utilizándose diversas fuentes de datos en función de los objetivos del trabajo y de las limitaciones que se presentan: Encuesta de Movilidad Social y Opiniones de la Sociedad Actual (2012-2013), Encuesta Anual de Hogares (2004-2015), Encuesta Nacional de Gastos de Hogares (2004-2005) y Encuesta Nacional sobre la Estructura Social (2014-2015).

Estructura del libro

El presente libro se compone de siete capítulos. Mientras que en los primeros tres presentamos el marco teórico, los antecedentes, la metodología y el contexto socio-histórico sobre el cual basamos la investigación, en los capítulos cuatro, cinco y seis, desarrollamos puntualmente el análisis empírico de la información. Finalmente, en el último capítulo, sentamos las conclusiones y perspectivas a futuro.

En el capítulo uno articulamos los conceptos que constituyen el marco teórico de la tesis y realizamos un esbozo de los antecedes más relevantes sobre el objeto de estudio. El mismo se estructura en tres subcapítulos, respetando el modelo analítico planteado en la tesis, remarcando la relevancia y la vigencia del estudio de la desigualdad social desde una perspectiva de clase, y considerando el estudio de la movilidad social intergeneracional y el bienestar material de los hogares. En el primer subcapítulo nos proponemos una revisión de las principales teorías clásicas y actuales sobre el estudio de las clases sociales y la estratificación, en tanto modos de abordaje de la estructura social. Revisamos los aportes de la teórica clásica del conflicto y el estructural-funcionalismo, de las perspectivas neo-marxistas y neo-weberianas, de los abordajes multidimensionales de la estratificación social, así como de algunos análisis propuestos desde América Latina. En el segundo subcapítulo repasamos las principales corrientes del estudio de la movilidad social, pasando por los aportes de la corriente funcionalista y luego por las principales corrientes que han respondido a dicha tradición desde una perspectiva de clase. Finalmente, en el tercero, revisamos parte de los antecedentes que presentan al concepto de clase social, y secundariamente al de movilidad social, como factores centrales a la hora de comprender diversas aristas de la desigualdad social, a la vez que presentamos una breve introducción acerca de las diversas conceptualizaciones teóricas-empíricas elaboradas entorno a la idea del bienestar.

En el capítulo dos presentamos el abordaje metodológico. Por un lado, señalamos las características de las diversas fuentes de datos utilizadas, así como la selección del universo de estudio. A continuación explicitamos el trabajo de operacionalización del concepto de clase social a los fines de su medición empírica, partiendo del nomenclador de la condición socio-ocupacional elaborado por Torrado (CFI, 1989; 1992a, 1998). Finalmente describimos brevemente las técnicas estadísticas utilizadas y su relevancia para el desarrollo de los objetivos.

El capítulo tercero tiene como fin presentar una caracterización de la estructura socio-económica de la Argentina reciente. Abordamos, en forma sintética, la evolución de determinadas políticas y variables económicas-laborales bajo el régimen de acumulación neodesarrollista. En segundo lugar, presentamos específicamente las principales conclusiones arribadas en los estudios locales sobre la estructura de clases y la movilidad social, a la luz de las transformaciones producidas a nivel del modelo de acumulación.

El capítulo cuarto abre la sección empírica del libro y, a través del mismo, intentamos componer una imagen dinámica sobre las persistencias y cambios estructurales que han ocurrido en el tiempo y espacio seleccionado. Por otro lado, intentamos responder al interrogante de en qué medida la clase social continúa actuando como una variable explicativa de diversos fenómenos y procesos sociales. Fundamentalmente el capítulo se subdividió en tres partes. En primer lugar, ilustramos la evolución de determinadas variables socioeconómicas y laborales, específicamente para la CABA y para el período de estudio, que sirven como soporte para el análisis de la estructura de clase, la movilidad social y la distribución del bienestar material. En segundo lugar, evaluamos los cambios y las continuidades respecto al tamaño y la composición (género, edad, estrato social, etc.) de las clases sociales y su vinculación con las transformaciones ocurridas al interior del régimen de acumulación. Finalmente, nos centramos en la evaluación de la posición de clase como factor explicativo del bienestar material, atendiendo a los cambios producidos en el período estudiado. Como aspectos centrales del bienestar, analizamos el nivel de ingresos, el nivel de consumo (medido principalmente a partir de diversos bienes de equipamiento de los hogares) y el acceso a la propiedad de la vivienda.

En el capítulo cinco analizamos la relación existente entre el origen de clase (posición social de los padres o madres de las muestras utilizadas) y el destino de clase (posición social de los hijo/as), dando cuenta del segundo objetivo específico. Teniendo como ventanas de observación las muestras relevadas en 2012-2013 y 2014-2015, estudiamos la movilidad social desde tres formatos: la movilidad absoluta, la movilidad relativa y el análisis de los factores explicativos de la movilidad social. Mientras que el primer formato podemos entenderlo como un modo “global” de estudio del fenómeno, ya que abordamos combinadamente factores exógenos (cambio social, económico, demográfico, etc.) y endógenos (competencia, habilidades, logro educativo, etc.) que intervienen en el proceso, el estudio de la movilidad relativa consiste en el análisis de los patrones de movilidad social “netos” de los factores exógenos. En tercer lugar, presentamos distintas modelizaciones que permiten responder al interrogante sobre qué factores intervienen en el proceso de movilidad social, cuánto “pesa” cada uno de estos y en qué medida los mismos se transmiten de forma directa y/o indirecta.

En el capítulo seis, nos proponemos conjugar las tres esferas de estratificación planteadas más arriba. Respondiendo a los objetivos específicos tres y cuatro, particularmente nos interesa conocer si las desigualdades evidenciadas en el acceso al bienestar material por clase social, pueden ser comprendidas de un mejor modo a partir del análisis de las trayectorias intergeneracionales. Desde otra óptica, analizamos la desigualdad social en su dimensión procesual, a partir de las condiciones de partida (origen de clase), las oportunidades (destino de clase) y los resultados (bienestar material). Asimismo, subdividiremos el capítulo en dos partes. En primer lugar, presentaremos una aproximación exploratoria-descriptiva de la relación entre el origen social, la posición de clase, las trayectorias intergeneracionales y las distintas aristas del bienestar, a partir de la utilización de una técnica de análisis factorial y la constitución del “espacio social del bienestar material”. En segundo lugar, presentaremos distintos modelos explicativos basados en un “análisis de dependencia”, es decir, considerando como variable dependiente a los distintos componentes del bienestar material. De esta forma, indagamos el modo de transmisión (directa e indirecta) de las (des)ventajas de origen en el bienestar material, controlando por las distintas variables presentadas y por el tipo de trayectoria experimentada.

Finalmente, y a modo de cierre, en el capítulo siete presentamos las conclusiones de la tesis. En dicho espacio, nos tomamos lugar para desarrollar, a modo de catarsis, algunos aspectos, argumentos e hipótesis con los cuales, en esta tesis, tratamos de dialogar y discutir. En segundo lugar, presentamos los principales hallazgos a los que arribamos. Asimismo, a modo de mirada global, retomamos el modelo de análisis planteado en el marco teórico y reconstruimos teóricamente las relaciones evidenciadas empíricamente. Por último, identificamos algunas nuevas hipótesis que surgieron de los resultados presentados y señalamos caminos posibles a ser explorados a futuro.



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