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1 Transformar las políticas sociales

Cómo se construyen políticas sociales para y con identidades travestis y trans

La sociedad genera un pánico general sobre nuestra sexualidad y nuestras identidades: en el imaginario colectivo somos agresivas, ladronas, sidosas, escandalosas, exhibicionistas. Toda una batería de cuestiones negativas que están sobre nosotras. Entonces, ¿qué pasa con nosotras? La sociedad, perversamente, ha generado un rol de que las personas travas sólo pueden prostituirse. No se piensa en nosotras en términos de políticas públicas, sino en términos de zonas rojas, sin que nosotras seamos las que las pidamos. Nunca vi una manifestación de travestis pidiendo una zona roja, por ejemplo; sí seguimos yendo a reclamar políticas públicas. Entonces, se ha generado esa historia: que nosotras sólo servimos para la prostitución y no nos ven como fuerzas productoras de trabajo, no nos ven con capacidades para hacer cualquier cosa”. (Lohana Berkins, 2011). Fuente: bit.ly/36Ut451

1.1 Aproximaciones teóricas a los estudios de las políticas sociales, identidades travestis y trans y representaciones sociales

El Estado (Nacional, Provincial o Municipal), realiza diversos arreglos institucionales para modificar situaciones que, a priori, son consideradas problemáticas. Las políticas sociales son una de estas estrategias, por esto, en un primer momento, recuperaré diferentes perspectivas teóricas sobre la manera en que pueden ser definidas las políticas sociales y las diferentes estrategias que se ponen en juego para modificar problemáticas sociales. En un segundo momento, recorreré las categorías que se utilizaron históricamente para pensar a lxs sujetxs travestis y trans, desde las primeras conceptualizaciones relacionadas con el paradigma médico hasta llegar a algunos debates actuales, que conceptualizan a estas identidades desde un marco de derechos humanos. Finalmente y en tercer lugar, retomaré el concepto de representaciones sociales que en esta tesis resulta útil para problematizar los aprendizajes, historias y sentidos de trans y travestis, en su paso por el SCyE y el Consultorio Inclusivo. Este concepto también será útil para conocer las construcciones de sentido de lxs funcionarixs del municipio de Morón sobre las dos políticas sociales que analizo en esta tesis.

1.1.1 Políticas sociales: dimensiones para reparar el reconocimiento erróneo

Como se expuso anteriormente, uno de los objetivos de esta tesis, es poder analizar cómo el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo, fueron construidas como políticas sociales desde el Estado nacional y municipal. Motivado por lo anterior, a continuación, se plantearán algunos debates que se han suscitado para discutir el concepto de políticas sociales.

Al comenzar a escribir este apartado del marco teórico, recordé que a lo largo de la cursada de la maestría, era recurrente la crítica al carácter focalizado que, en general, asumieron las políticas sociales en la década del `90. Asimismo, eran muy fuertes las críticas al “sentido” de esas políticas sociales por su carácter regresivo y asistencial. Gracias a esos intensos debates de cursada, comencé a preguntarme de manera general cómo puedo definir el concepto de políticas sociales y qué dimensiones son necesarias para analizarlas. De manera más específica, me surgió la inquietud acerca de qué tipo de política social se diseñó específicamente para el Consultorio Inclusivo y el Seguro de Capacitación y Empleo. Si en un primer análisis se observa, que ambas son políticas que tienen predefinidx un sujetx de intervención ¿es esto suficiente para determinar que el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo son políticas focalizadas? En el caso de que esto último sea válido, ¿es similar a la focalización planteada en los años noventa?.

Para comenzar a responder los primeros interrogantes, es factible decir que existen múltiples definiciones sobre políticas sociales. En primer lugar, Grassi las concibe como la denominación genérica de la forma política de la cuestión social, en la que se condensa el sentido de la acción estatal en la producción de vida(Grassi, 2003:26). La autora también plantea que “las políticas sociales expresan el cómo y hasta dónde una sociedad asegura la reproducción de sus miembros, y en definitiva, la forma como resuelve su propia reproducción(Grassi, 2008: 30). En el caso de la población travesti y trans, el Estado no se ha constituido en un agente reproductor o promotor de políticas sociales para este colectivo. Muy por el contrario, fue el mismo Estado quién ignoró y reprodujo situaciones y políticas desde donde se vulneraron derechos a esta población. Este cercenamiento de derechos fue perpetrado por los diferentes poderes del Estado. Desde el Poder Ejecutivo, a través de la violencia que ejercieron la policía o las instituciones sanitarias; también desde el Poder Legislativo, a través del dictado de Edictos y/o Contravenciones que criminalizaban a las identidades travestis y trans; y desde el Poder Judicial, a través de la distinta jurisprudencia que patologizaba y revictimizaba a lxs integrantes de este colectivo.

A partir del nuevo marco que otorgó la sanción de la Ley de Identidad de Género, y de la implementación de políticas tales como el Seguro de Capacitación y Empleo y los Consultorios Inclusivos, se observó un cambio de tendencia en el rol del Estado ya que se ha decidido avanzar en intervenciones de promoción y, por lo tanto, de reproducción positiva de la población travesti y trans. Tal como señala Sojo, “los objetivos e instrumentos de la política social remiten a un acuerdo acerca del bienestar socialmente deseable y de los medios óptimos para alcanzarlo, que puede cristalizar en la formulación de derechos sociales” (Sojo, 2007: 127).

No obstante estas nuevas políticas sociales, y teniendo en cuenta que el Estado argentino ha sido históricamente quién cercenó los derechos sociales, políticos, económicos y culturales de lxs trans y travestis; voy a intentar responder cuál es el sentido de la acción Estatal en las políticas del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo. Asimismo, dejaré como inquietud, si estas nuevas políticas, plantean nuevos estándares de bienestar, logrando contrarrestar años de exclusión y vulneración desde el Estado hacia travestis y trans.

En una segunda dimensión de análisis, así como Grassi delinea una definición general de políticas sociales, Danani (1996) profundiza el sentido de la acción estatal, al introducir una nueva categoría para analizarlas: la apropiación que lxs sujetxs realizan de las propias políticas. Según la autora, las políticas sociales “son el medio y resultado de las prácticas, por lo cual se puede decir que están objetivamente dadas, subjetivamente significadas y también construidas por los sujetos” (Danani, 1996: 30). De esta forma, lxs sujetxs, en el marco de las políticas, desarrollan acciones que las crean y recrean y desorganizan de manera permanente, es decir, las políticas sociales construyen sujetxs, pero también estos construyen a las políticas sociales. (Danani, 1996)

A partir de esta nueva dimensión, voy a analizar, no solo el sentido de la acción estatal del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo sino que voy a pensar cuáles fueron las estrategias planteadas desde el Estado, para que lxs trans y travestis se apropien de estas políticas sociales.

En tercer lugar, surge una dimensión que ha suscitado profundos debates dentro del ámbito académico. De acuerdo con la bibliografía consultada (Grassi, 2003; Vinocour y Halperin, 2004; Dubet, 2012, entre otrxs) se puede partir de dos tipos de aproximaciones posibles a la hora de atender problemáticas vinculadas a la pobreza: el diseño e implementación de políticas universales o la aplicación de políticas focalizadas en grupos determinados. Esquemáticamente, el primer grupo podría ubicarse en la perspectiva de intervenciones públicas que intentan perseguir la integración de la sociedad; y el segundo grupo podría vincularse con la posición que fomenta la inserción de un subgrupo social en particular en el tejido social.

Un autor que ha valorado las políticas sociales de redistribución del ingreso (llamadas universales) por sobre las de reconocimiento (llamadas también focalizadas) es Francaois Dubet. Este autor menciona que las políticas de redistribución se orientan a fomentar la igualdad de posiciones; y las políticas de reconocimiento, fomentan la igualdad de oportunidades.

En el primer caso el actor generalmente es definido por su trabajo, por su función, por su utilidad y por su explotación. En el segundo caso, por su identidad, por su naturaleza y por las discriminaciones que sufre en tanto minoría estigmatizada (Dubet, 2012: 48).

Dubet postula que para lograr de manera más acabada la justicia social es necesario diseñar políticas que prioricen las resoluciones de las desigualdades del sistema económico. De acuerdo con lo anterior, el Seguro de Capacitación y Empleo y los Consultorios Amigables ¿son medidas que priorizan la justicia social?

Hay autorxs que van a discutir esta posición y van a enmarcar la construcción de políticas sociales, ya sean estas focalizadas o universales, en profunda interrelación con los procesos políticos, sociales y económicos del país. Danani (2008) plantea que luego de la década del noventa de auge neoliberal en nuestro país y en la región de América Latina, se vuelve necesario revisar los términos de “focalización” y “universalidad”, y la forma que se pensaron a las políticas sociales. La autora plantea que puede haber un universalismo retrógrado, si se organiza en torno a los mínimos, o necesidades básicas, aunque ellos sean “para todos”. En otro de sus trabajos Danani expresa que “detrás de cada posición técnica existen posiciones teóricas que conllevan ideas acerca de modelos socialmente deseables”. (Danani, 1996:21).

Ligado a lo anterior, Malizia (2017) retoma un trabajo de Ana Sojo del 2007 en donde realiza un análisis histórico sobre la focalización. En el mismo, se critica que en la década del ´90, la focalización dejó de ser un procedimiento y se convirtió en orientación sustantiva y en el modelo político filosófico de las políticas. Por esta razón, el autor sostiene que la viabilidad en el diseño de políticas sociales universales o focalizadas, debe tomarse en función del marco general político institucional en el que se inscriban (Sojo, 2007 en Malizia, 2017: 14). Ligado a lo anterior, una autora que se constituyó en exponente para pensar intervenciones por fuera de esta lógica universal-focalizado, es Nancy Fraser. La autora propuso un abordaje que plantea que se debe,

Utilizar medidas asociadas con una dimensión de la justicia para remediar desigualdades asociadas con la otra, es decir, utilizar medidas distributivas para reparar el reconocimiento erróneo y medidas de reconocimiento para reparar la mala distribución. La reparación transversal explota la imbricación de estatus y clase social con el fin de mitigar ambas formas de subordinación al mismo tiempo (Fraser, 2006: 80).

Esta reparación, que combina medidas distributivas y de reconocimiento se configuró como la estrategia para superar la dicotomía universalización/focalización. Otro autor que abonó a esta forma de pensar las políticas sociales es Flavio Rapisardi. Este autor planteó que pensar en políticas integrales, orientadas a una reparación transversal, se volvió una forma de ir superando la visión reduccionista que las subsume a “cuestiones de minorías”. Rapisardi propuso,

Desmantelar las tradiciones políticas que confinan a la política de la diferencia a una reductiva versión del culturalismo: proponer identidades sustantivas y preexistentes, distribuidas en el mapa social, que se autodeterminan como pivotes de un régimen regulativo que las considera como partes constitutivas de un plano de inmanencia inalterable sobre el que debe operar. Contra esta posición, si abordamos el régimen de la diferencia que rige el mapa social no como una derivación-reflejo de las identidades preconstituidas, sino como articulación específica de modos jerarquizantes de reparto, y a las identidades como configuraciones producidas a partir de los antagonismos articulados por el régimen operante, se podrán corroer los intentos de encorsetar las políticas de diferencia en el acotado campo de las propuestas identitarias de la política del debate contemporáneo”. (Rapisardi, 2003:101)

Asimismo, hay varixs autores que plantearon que el diseño a elegir para abordar problemáticas en ciertas poblaciones, como en el caso de la población travesti y trans, debería considerar diversas dimensiones, como puede ser el género, clase social, etnia, formación, ocupación, orientación sexual (Fraser, 2009). Esto es así, porque estas dimensiones convergen y pueden constituirse en problemáticas y, a la vez, pueden atravesar a un mismo colectivo de personas, acentuando los procesos de exclusión laboral y marginación social (Novick, 2009). Se planteó que el análisis de las políticas sociales no puede prescindir del “reconocimiento de la diversidad y de los aspectos tangibles e intangibles que fundan las desigualdades” (Fraser 2009 en Rodríguez, 2009:78). Sin desconocer ni dejar de lado otras dimensiones, en este trabajo aquellas desigualdades que tienen origen en “patrones institucionalizados de valor cultural que interpretan la heterosexualidad como natural” (Fraser, 2009: 91) presentan una gran relevancia, interpretando al resto de las orientaciones sexuales e identidades de géneros no heteronormadas como indeseables y sujetas a normalización.

A partir de todo lo anterior, me propondré analizar la forma en que se construyó al Seguro de Capacitación y Empleo y al Consultorio Inclusivo como políticas sociales de corte nacional y municipal. En primer lugar, buscaré analizar los objetivos generales y específicos que fueron planteados por ambas políticas. Por otro lado, buscaré conocer, no sólo si el SCyE y el Consultorio Inclusivo, tuvieron un carácter universal y/o focalizado, sino que se indagará si se plantearon estrategias para garantizar integralidad en ambas políticas sociales, en los términos que lo plantean Fraser (2009) y Rapisardi (2003). Asimismo, voy a preguntarme si estas dos políticas sociales se constituyeron como mecanismos de intervención que conciben las acciones del Estado ligado a una mera asistencia, como en la década del ´90; o si hay un cambio sustantivo en la orientación de estas políticas. En última instancia, procuro conocer si las estrategias de intervención planteadas por el SCyE y el Consultorio Inclusivo constituyeron nuevos estándares de bienestar para trans y travestis, en los términos en que lo plantea Sojo (2007).

Además de pensar en la construcción del SCyE y el Consultorio Inclusivo como políticas sociales a nivel nacional y municipal, me interesa conocer la forma en la que el Estado ha pensado a los sujetxs de estas políticas. Como se verá a continuación, se han construido a lo largo de los años ciertas categorías para pensar a lxs trans y las travestis. En el próximo apartado, me dedicaré a reconstruir e historizar ciertos conceptos que prevalecieron a la hora de abordar a la población travesti y trans.

1.1.2 Identidades travestis y trans: de la patologización médica a lxs sujetxs de derecho

Finalizando mi carrera de grado en el 2010, aún recuerdo haber escuchado debates acalorados acerca de la Asignación Universal por Hijx, política social implementada bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Estos debates académicos giraban en torno a pensar si esta política construyó sujetxs beneficiarixs, destinatarixs o sujetxs de derechos. En otra oportunidad, en torno al lanzamiento del Seguro de Capacitación y Empleo para travestis y trans, escuché en un panel de debate a Diana Sacayán4, quién comenzaba su intervención diciendo: “soy trava, sudaca y de Laferrere”. De vuelta en la escritura de esta tesis, recordé los debates académicos acerca de la construcción de sujetxs y esta conferencia en donde me “topé” con esta referenta política que era Diana Sacayán[1]. Inmediatamente comencé a preguntarme por la importancia que tiene en cualquier política social la forma en que se nombra y se conceptualiza a lxs sujetxs.

A través de la lectura realizada sobre la bibliografía que estudia la temática, pude encontrar diversxs autorxs que han problematizado directamente o se han encargado de estudiar la trayectoria de los estudios acerca de la construcción de las identidades travestis y trans a lo largo de los años. Como modo de complementar lo anterior, también se recorrieron brevemente algunas categorías utilizadas por cierta literatura académica para pensar la construcción de sujetxs en relación con políticas sociales.

Un trabajo fundamental que recogió los estudios académicos que problematizaron la construcción de identidades en trans y travestis fue el de la antropóloga Josefina Fernández (2004) en su libro “Cuerpos desobedientes: travestismo e identidad de género. La autora, en primer lugar, señaló que las identidades travestis y transexuales (hasta ese momento no se hablaba de trans) estuvieron vinculadas al paradigma médico, a través de la psicopatología, endocrinología y la somática sexual. Dicha mirada, tuvo como principal objetivo poder brindar un marco explicativo para tratar “las aberraciones sexuales” de esa época, siendo las identidades transexuales y travestis, parte de estas. Fernández, siguiendo a Dave King (1998), menciona cuatro períodos de este paradigma: entre 1870 y 1920 comienzan a recabarse datos acerca de varones y mujeres que se trasvisten; un segundo momento entre 1920 y 1950, en donde no hay gran avance respecto a los años anteriores, pero se van agregando algunos datos sobre el travestismo y comienzan a pensarse estas categorías a la luz de conceptos psicoanalíticos; un tercer período puede ser identificado entre 1950 y 1965, constituyéndose fundamental, ya que se menciona por primera vez la categoría de transexual; y, por último, durante los años siguientes a 1965 hasta 1979, cuando aumentó el interés específico sobre la transexualidad, lo que ocasiona que el travestismo vaya perdiendo peso como tema de interés médico.

Esta primacía de lo “médico” dominó la agenda para pensar los géneros y las sexualidades. A partir de los estudios de Benjamín en 1954 se diferenció el travestismo del transexualismo diciendo que en el travestismo los órganos sexuales son fuente de placer, en el transexualismo son fuente de disgusto” (Fernández, 2004: 32). Según Fernández se fue preparando el terreno para la elaboración de la teoría de identidad de género de los años ´60 que tomarán años más tarde las teóricas feministas para construir sus propias categorías de análisis.

Si bien en los países centrales, es en la década del 1980 en donde pudieron encontrarse las primeras experiencias organizativas del colectivo trans, en la Argentina será en la década del 1990, en donde podremos ver estas manifestaciones. Esta “aparición” en los `90s en la Argentina del colectivo travesti y trans, posibilitó que muchxs teóricxs se encuentren con estxs nuevxs sujetxs políticos, lo que repercutió en las teorías sobre la construcción de identidades travestis y trans.

Gracias a lo anterior, será nuevamente Fernández quién se preguntará como se conceptualizó al travestismo una vez que ingresó en la agenda pública del país en la década del `90. Tal como señala la autora,

distanciándose gradualmente del consultorio médico, pero no de la cárcel, el travestismo en Argentina hará su entrada en el dominio público en los años 90 y dará lugar no sólo a movimientos sociales y agrupamientos cuyas voces se instalan en el espacio social, sino también a un debate que se mueve con referencias teóricas plurales (Fernández, 2004:.38).

La autora propuso tres hipótesis sobre la forma en que se pensó a este colectivo: el travestismo como expresión de un tercer género, el travestismo como reforzamiento de las identidades genéricas; y el travestismo como género performativo. Este último postulado cuestiona la homologación del travestismo con uno u otro género, ya que lo considera una posición reduccionista que confunde las profundas ligazones entre sexo y género. Para la autora, y ligado profundamente a esta última hipótesis, el travestismo cuestionó la construcción binaria que propone reducir estas identidades sólo a lo masculino o lo femenino. La autora principal que comenzó a cuestionar el binarismo en la construcción de géneros, fue Judith Butler. Butler, en un primer libro publicado en 1990 denominado “El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad” y en otro escrito en 2006, denominado “Deshacer el género”. La autora planteó que la reiteración de las prácticas discursivas de sexo/género performa, es decir, materializa cuerpos e identidades de acuerdo con la norma heterosexual.

Hubo algunos trabajos producidos en la Argentina, que cuestionaron el binarismo en la construcción de las identidades de género e incluso se propusieron estudiar a las identidades travestis y trans desde otras dimensiones. En primer lugar, Josefina Fernández (2004) ha estudiado las identidades trans en tres de las organizaciones que surgieron en los 90`s en la Ciudad de Buenos Aires: ATTTA, OTRA y ALLIT. Otra autora que ha problematizado las identidades de las travestis en la Ciudad de Buenos Aires fue Victoria Barreda (1993), quién buscó conocer las representaciones que se construyeron a través de la noción de riesgo vinculada a las prácticas sexuales y el VIH/sida. Barreda además buscó comprender las nociones asignadas al cuerpo y las prácticas ligadas a la apropiación del espacio público, la familia y la construcción de género que realizaron las travestis.

Estudios más contemporáneos como los de Farji Neer (2016) y Cutuli (2012) comenzaron a tener en cuenta las propias representaciones acerca de las identidades, relacionándolas con otros aspectos de la vida de estas personas. Tanto es así que Farji Neer estudió las percepciones y el acceso en torno al campo de la salud a partir de la sanción de la Ley de Identidad de Género, y Cutuli problematizó la identidad y su auto percepción, ligada al mundo del trabajo cooperativo de travestis y trans en el sur del conurbano bonaerense.

Farji Neer da un paso más en los estudios acerca de las identidades en este colectivo, ya que sintetizó las diferentes categorías que ha asumido el Estado argentino en relación con las travestis y lxs trans. La autora afirmó que fue en la década del `90 el momento en donde se introdujo la categoría de transgeneridad ligada al paradigma de derechos humanos. Este concepto comenzó a utilizarse, no casualmente, en los años en donde lxs trans y travestis comenzaron a organizarse de manera colectiva como estrategia de reclamo por la participación política, económica y social. Según la autora, el Estado ha desarrollado diversos marcos para pensar a lxs trans y travestis,

La gramática del peligro social (basada en la categoría del travestismo), el dispositivo de la transexualidad (anclado en la categoría de transexualidad) y el paradigma de la identidad de género como derecho humano (signado por la categoría de transgeneridad). (Farji Neer, 2013: 15).

Es así como la “disputa por la ampliación de los límites de la inteligibilidad de los cuerpos y las identidades se da en el plano de la representación, del discurso y la nominación” (Farji Neer, 2013, 14). Esta nueva forma de pensar a la identidad de género como un derecho humano, planteó un desafío en el campo específico de las políticas sociales.

Como se vio anteriormente, en la década de 1990, se implementaron políticas sociales focalizadas, que constituyeron un tipo de “sujetx beneficiarix”, ante un Estado dador de beneficios (Danani, 2006). Esta visión planteaba la existencia de sujetxs pasivxs frente a la asistencia brindada por el Estado. A contraposición de estas lógicas, a partir del 2003 tanto desde el ámbito académico como en la gestión estatal se fueron planteando nuevas categorías para pensar a lxs sujetxs desde las políticas sociales. Se comenzó a superar la visión de lxs sujetxs como meros “beneficiarixs” de políticas sociales asistenciales, para pasar a una nueva concepción donde se pensó a lxs sujetxs en tanto titulares plenos de derechos (Abramovich y Pautassi, 2009:1). Así como Farji Neer (2013) plantea que el Estado argentino ha asumido una nueva concepción que vincula el concepto de identidad de género al campo de los derechos humanos, en el ámbito de las políticas sociales, se comenzó a plantear la existencia de una nueva construcción de sujetxs ligadxs a un enfoque de derechos (Abramovich y Pautassi, 2009:14).

Estas categorías serán claves para pensar cómo el Estado (nacional y municipal), a través del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo, construyeron sujetxs en las políticas sociales.

De manera general, en un primer momento, voy a preguntarme si fue el campo de la medicina el ámbito que tuvo la hegemonía a la hora de pensar a trans y travestis. Por otro lado, tal como planteó Farji Neer (2013), el Estado argentino ha logrado avances considerables, al lograr una identificación entre el concepto de identidad de género ligado al campo de los derechos humanos. Asimismo, Abramovich y Pautassi (2009) han planteado una construcción de sujetxs de políticas sociales en relación con un enfoque de derechos. Por todo lo anterior me pregunto de manera específica si el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo, construyeron sujetxs desde esta nueva perspectiva de derechos dejando de lado el paradigma utilizado en los `90, ligado a sujetxs “beneficiarios”.

Tal como se mencionó en la introducción, otro de los objetivos que tendré en esta tesis será reconstruir los sentidos que asignan funcionarixs municipales y trans y travestis al Seguro de Capacitación y Empleo y al Consultorio Inclusivo. Para cumplir dicho objetivo, se introducirá el concepto de representaciones sociales en el próximo apartado.

1.1.3 La importancia del concepto de representaciones sociales para incorporar la percepción de lxs sujetxs

De manera similar al concepto de políticas sociales, hablar de representaciones sociales se vuelve confuso ya que ha adquirido un carácter polisémico a lo largo del tiempo. Por estas razones se vuelve necesario delimitarlo.

Tal como se estuvo introduciendo al lectxr en esta tesis, muchas de las ideas que dieron origen a mi tema de investigación tuvieron que ver con participar en diferentes espacios de militancia, en donde me encontré con referentas políticas como son Diana Sacayán, Lohana Berkins y Marlene Wayar. Las mismas, no sólo han sido ejemplo de lucha y militancia, sino que han ayudado a pensar la forma en que se piensa al mundo travesti y trans.

Recuerdo en marzo del 2014, fecha en la que se inauguraba el Consultorio Inclusivo en el municipio de Morón, cuando Lohana y Diana en la apertura del panel nos “enfrentaron” a quiénes estábamos presente, diciéndonos que llegó el momento de las travas. Según sus propias palabras, a partir de ese momento tenían que ser ellas mismas quienes delinearan las principales líneas rectoras de las políticas sociales.

Lo anterior quedó marcado en todos mis abordajes como trabajador del Estado y comencé a preguntarme cómo escribir una tesis de maestría, desde la comodidad de la academia, y aun así poder rescatar la voz y la forma de pensar de “las travas”, tal como se denominan a sí mismas públicamente. Es así como surgió el interés respecto al constructo de representaciones sociales, y la posibilidad que este marco conceptual me brinda para reconstruir las voces de lxs sujetxs.

Un primer antecedente al que hay que remitirse para pensar las representaciones sociales son los escritos de Durkheim, quien en 1912 acuñó el término de representaciones colectivas, para designar el fenómeno social a partir del cual se construyen las representaciones individuales. La diferencia que el autor estableció entre lo individual y colectivo fue que las representaciones individuales no son constantes, no son la diferencia entre unas y otras. Durkheim afirmó que las representaciones individuales emanan siempre de las sociales porque anteceden a los individuos que son socializados en ellas en virtud de la cultura de la que participan. Las representaciones sociales varían de una cultura a otra y son históricas, ya que Durkheim también señaló que el proceso de construcción de las representaciones es la herencia social de generaciones anteriores y reconoce un surgimiento co-constitutivo con las categorías del conocimiento.

Las representaciones colectivas son el producto de una inmensa cooperación extendida no solo en el tiempo sino también en el espacio; una multitud de espíritus diferentes han asociado, mezclado, combinado sus ideas para elaborarlas; amplias series de generaciones han acumulado en ellas su experiencia y saber (Durkheim, 1912:13).

En esta misma línea conceptual, una obra fundamental que complementó lo anterior, proviene del campo de la sociología y fue realizada por los sociólogos Berger y Luckman (1968). Para estos autores, las personas aprehenden la vida cotidiana como una realidad ordenada, es decir, perciben la realidad como independiente de su propia aprehensión, apareciendo ante ellas objetivada y como algo que se les impone. Al igual que Durkheim, Berger y Luckman escribieron que,

La realidad de la vida cotidiana se presenta además como un mundo intersubjetivo, un mundo que comparto con otros. Esta intersubjetividad establece una señalada diferencia entre la vida cotidiana y otras realidades de las que tengo conciencia. Estoy sólo en el mundo de mis sueños, pero sé que en el mundo de la vida cotidiana es tan real para los otros como lo es para mí. En la realidad, no puedo existir en la vida cotidiana sin interactuar y comunicarme con otros. Sé que mi actitud natural para con este mundo corresponde a la actitud natural de los otros, que también ellos aceptan las objetivaciones por las cuales este mundo se ordena, que también ellos organizan este mundo en torno de aquí y ahora de su estar en él y se proponen actuar en él (Berger y Luckman, 1991: 40).

Berger y Luckman plantearon una superación con respecto a la obra de Durkheim (1912), debido a que reconocieron al sujetx como partícipe fundamental en la construcción de la realidad; realidad que sin lugar a duda vuelve al sujetx. Asimismo, se puede observar en esta teoría la importancia que asumieron los procesos intersubjetivos y de interacción, con y entre lxs sujetxs.

Con el correr de los años, fueron surgiendo varixs autorxs que han utilizado el concepto de representaciones sociales, lo que generó que, en algún momento, sea muy común encontrarlo en diferentes estudios en el campo de las ciencias sociales. Esto generó que existan múltiples definiciones del concepto de representaciones sociales. Por esta razón, un autor que ha contribuido a delimitar este sinfín de definiciones es Serge Moscovici, quien escribió un libro fundamental sobre las representaciones sociales. Para este autor, las representaciones sociales son,

Una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elaboración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos… la representación es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginación (Moscovici, 1979; 17).

Moscovici señaló que cuando se hablaba de representaciones sociales hacemos referencia a un corpus organizado de conocimientos que permiten comprender la realidad, es decir, hacerla inteligible.

Volviendo a uno de los objetivos de mi tesis, que es tratar de rescatar las voces de las propias personas que participan de la política, y tal como decían siempre

Lohana y Diana, hacer que las travas sean las que nos marquen el camino a seguir, me pregunto cuáles son las ventajas que presenta la elección de esta teoría por sobre otras que también me permitirían reconstruir los sentidos de lxs sujetxs. A continuación, trataré de responder a esto.

Por una parte, desde la teoría de las representaciones sociales, para poder analizar la realidad, se considera una dimensión cognitiva individual y una dimensión social. Es importante mencionar que no se puede reducir a esta teoría solamente a su faceta heurística debido a que el objetivo de esta teoría no es simplemente la interpretación. Al analizar las representaciones sociales, se debe poder identificar la posición social que ocupan las personas y los grupos, el lenguaje utilizado, y el medio cultural en el que viven.

Considero una ventaja fundamental que la teoría de las representaciones sociales me brinde la posibilidad de construir, no solo los sentidos de trans y travestis, sino poder identificar relaciones interpersonales en relación con el entorno en el que viven las personas.

Teniendo en cuenta lo anterior, también podemos seguir a Moscovi y Hewtorne (1983), quiénes nos señalaron algunas ventajas a la hora de utilizar el concepto de representaciones sociales. Por una parte, expresaron que es importante la elección de esta teoría a la hora de construir fundamentos teóricos que puedan dar cuenta de la construcción de los procesos sociales que se dan en el intercambio entre sujetxs. De esta forma se pueden reconocer los procesos de formación cognitivos individuales y grupales, de eso a lo que llamamos sentido común para transformarlo en conocimiento científico. También adquirió especial relevancia la posibilidad que brinda esta teoría para facilitar la comunicación, comprensión y conducción que se da en el entorno social. No solo se trata, como mencionó Jodelet (1984), de entender las interpretaciones cognitivas

individuales de las travestis y lxs trans sobre ciertos fenómenos sociales, sino que el objetivo es poder sistematizar procesos y saberes grupales que den cuenta de sus interpretaciones, construcciones y aportes en la generación de conocimiento.

1.1.4 A modo de síntesis

Las categorías utilizadas en el marco teórico serán de utilidad para poder avanzar con los siguientes capítulos de esta tesis y cumplir con los objetivos de mi investigación.

En primer lugar, pensar en políticas sociales me permitirá responder cuáles fueron los alcances de la acción estatal y qué estrategias de intervención se plantearon desde el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo. Se buscará comprender el alcance de los objetivos generales y específicos, como forma de analizar si estas políticas dieron respuesta a la profunda exclusión que atraviesa este colectivo. Ligado a lo anterior, estas categorías me ayudarán a pensar si el Seguro de Capacitación y Empleo y el consultorio inclusivo lograron superar la dicotomía “universalidad versus focalización”. Esto tiene importancia, ya que como se verá en el apartado posterior, cualquier estrategia de política social dirigida a este colectivo tendrá sentido si se enmarca dentro de una estrategia integral, interdisciplinaria e interseccional en los términos en que los planteó Fraser (2009). Un último interrogante respecto a las políticas sociales es poder conocer si, a través del SCyE y el Consultorio Inclusivo, se ampliaron los márgenes de bienestar en el colectivo travesti y trans (Sojo, 2007).

En segundo lugar, pero sin lugar a duda relacionado con lo anterior, me interesa preguntarme acerca de la construcción estatal de la otredad travesti y trans. En definitiva, se tendrá como último objetivo, saber si este nuevo marco que planteó la Ley de Identidad de Género, ligado a entender a travestis y trans en relación con el campo de los derechos humanos, se tradujo de manera concreta en la implementación del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo.

Por último, lo que más me interesa conocer, es la propia representación de lxs sujetxs respecto a su paso por el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo en Morón. Para articular todo lo anterior, se recurrirá al concepto de representaciones sociales, ya que me permitirá indagar acerca de los sentidos respecto a cómo lxs trans y las travestis percibieron su tránsito por estas políticas sociales.

En el próximo apartado se analizarán diferentes estudios que reconstruyeron la situación de lxs trans y las travestis en general; y de manera particular, la situación de esta población en el ámbito sanitario y laboral.

1.2 Estado del arte

A continuación se recorrerá cierta producción académica que problematizó la situación del colectivo travesti y trans a lo largo de los años. En primer lugar, se hará un breve repaso sobre estudios que introdujeron la temática en el campo académico. En segundo término, se expondrán estudios que abordaron desde diferentes perspectivas, situaciones del colectivo travesti y trans; y que sirvieron de guía para mi tesis. De manera más específica, en tercer término, recorreré cierta producción académica que expuso la situación de esta población, en el área laboral y en el área sanitaria.

1.2.1 Rasgos sociodemográficos del colectivo travesti y trans

El primer estudio que relató la situación de lxs trans y las travestis fue el informe escrito por Diana Maffía y Lohana Berkins en 1999, editado por la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires denominado “Informe preliminar sobre la situación de las travestis en la Ciudad de Buenos Aires”. Posteriormente, surgieron los libros publicados por Lohana Berkins y Josefina Fernández denominado “La gesta del nombre propio” (2005) y “Cumbia, copeteo y lágrimas” (2007), también de Lohana Berkins. Estos trabajos lograron introducir en la agenda académica, política y pública, el estado de situación de las condiciones de vida del colectivo. Es notable destacar que, hasta dichos relevamientos, no existía información cuantitativa sobre las trayectorias de vida de esta población y, por lo tanto, constituyeron una base para todos los trabajos que se sucedieron a partir de ese momento. De modo general, se conocieron datos relativos a la construcción identitaria de lxs sujetxs, esperanza de vida (desconocida hasta ese momento), condiciones de vida (acceso a la salud, trabajo, educación, vivienda, etc.), entre otras dimensiones. Algunos datos que surgieron de estos trabajos fueron que las travestis y lxs trans, no alcanzaban un promedio de vida más allá de los 36 años. Para el caso de la población travesti y trans femenina, su identidad de género se expresó, en la mayoría de los casos, entre los 9 y 13 años, lo que implicó también la expulsión de las instituciones socializadoras de la mayoría de las personas: la familia y la escuela. (Berkins; 2007).

De manera posterior a estos estudios, ocurre un hecho fundamental que fue la sanción de la Ley de Identidad de Género en 2012. Si bien es dable reconocer cierto interés académico antes de la sanción de esta ley; considero que este plexo normativo influyó en la agenda de los organismos estatales así como también en los estudios de diferentes organizaciones e investigadorxs.

En 2012 se realizó la primera encuesta sobre población travesti, transexual, transgénero y varones trans, con el título “Informe técnico de la prueba piloto realizada en el municipio de La Matanzarealizado por el Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) y el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en articulación con la organización social liderada por Diana Sacayán “Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación” (MAL). Hay que destacar que este informe fue realizado por dos organismos públicos que tienen la competencia exclusiva a la hora de articular políticas sociales a nivel nacional. El informe posibilitó obtener información sobre la situación del colectivo travesti y trans en el conurbano de Buenos Aires y, al igual que en el trabajo de Maffía y Berkins (1999) y Lohana Berkins (2005 y 2007), se indagaron aspectos relativos a la salud, educación, trabajo, vivienda e identidad personal. Se entrevistó un total de 216 personas, donde un 84,7% se identificaron como feminidades trans y 15,3% como varones trans.

Otro estudio que continuó con esta tarea fundamental de dar a conocer la situación del colectivo travesti y trans, fue producto de las articulaciones que diversas organizaciones de la diversidad generaron con otros actores del campo social. Así surgió el estudio realizado por la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgénero de Argentina (ATTTA) con la Fundación Huésped (2014). El mismo fue realizado por las propias activistas de la organización en diferentes regiones del país y tuvo como objetivo medir el impacto de la Ley de Identidad de Género en el acceso al sistema de salud de la población trans.

Este estudio refirió que, sobre un total de 406 mujeres trans, el 41,2% evitó ir a un centro de salud previo a la Ley de Identidad de Género y luego de esta, solo un 5,3% decidió no concurrir. Además, el 67,1% expresó no haber sido llamada por su nombre de elección en dicho ámbito previo a la sanción de la ley, y luego de la misma la cifra se redujo a un 17%. Dicha tendencia se mantuvo en los varones trans, que participaron en el mismo estudio. Sobre un total de 46 personas, el 58,2% manifestó haber evitado concurrir a un centro de salud anterior a la ley de identidad de género, cifra que se redujo al 12,1%, posterior a la aprobación de esta ley.

De manera más reciente, se editó el libro “La Revolución de las Mariposas” (2017) para actualizar la encuesta realizada por Lohana Berkins en 2005 y 2007. En el libro se reveló que al 61,4% no se le había respetado la identidad de género en la escuela, en tanto que el 40% no finalizó los estudios obligatorios. Si bien el 86,7% no estudiaba al momento de escritura del libro, el 84,7% deseaba completar los estudios. Otro dato relevante es que el 70,4% tuvo a la prostitución como principal fuente de ingresos y, de ese total, el 77% manifestó su deseo de abandonarla. Hay que hacer una importante diferenciación, debido a que, si se estratifica el ejercicio de la prostitución de acuerdo con la edad; las travestis y mujeres trans de entre 18 y 29 años, ejercieron la prostitución en un 90%. El porcentaje disminuyó a un 65,4% entre las trans y travestis entre 30 y 40 años, y las que tienen más de 40 años manifestaron ejercer la prostitución en un 30,6%, siendo que un 49% se dedicaba a trabajos informales.

Un aspecto que cobra una dimensión alarmante refiere a la edad en que las travestis y las feminidades trans comenzaron a vivir de la prostitución. Casi el 30% manifestó vivir de dicha actividad entre los 11 y los 13 años, el 46% entre los 14 y los 18 años, y un 24,3% luego de los 19 años. Esto quiere decir que un 75,7% de la población encuestada vivió de la prostitución desde una edad inferior o igual a los 18 años. Solo el 9% de las travestis y mujeres trans encuestadas dijo estar inserta en el mercado formal de trabajo. No solo es alto el porcentaje de las travestis y lxs trans femeninas que nunca accedieron a un trabajo formal, sino que es alto el porcentaje de lxs que nunca accedieron a una entrevista formal. En efecto, un 70% manifestó nunca haber pasado por esta instancia.

En 2019, la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires lanzó el “primer relevamiento sobre condiciones de vida de la población trans/travesti de la Provincia de Buenos Aires”. Este informe encuestó a un total de 322 personas, 42 que vivían en contextos de encierro y 280 personas que vivían en libertad. El 37,27% se autopercibió como mujer trans, el 14,91% como travesti, el 10.5% como hombre trans, el 8.39% como varón trans, el 6.52% como trans no binario y el 16,15% en alguna otra categoría. Este estudio encuestó a travestis, trans y no binaries de 45 Partidos de la Provincia de Buenos Aires (79 localidades o ciudades), indagando principalmente cómo había sido el acceso a la educación y a la salud antes y después de la Ley de Identidad de Género, características de la vivienda, acceso al mercado laboral, entre otras variables.

Seguramente motivadxs por la falta de información sobre lxs trans y las travestis; los trabajos anteriormente citados, brindaron un panorama nacional y cuantitativo sobre la situación de esta población. Como primeros datos a tener en cuenta para nuestra tesis, surge la baja esperanza de vida que tiene este colectivo, la falta de acceso al trabajo formal que deviene en una alta tasa de informalidad y las diferentes situaciones de discriminación y violencia que atraviesan travestis y trans lo largo de su vida.

Estos primeros trabajos, me permitieron tener una primera aproximación sobre la situación de lxs trans y las travestis en la Argentina. En el próximo apartado, recorreré ciertos estudios que problematizaron la situación de este colectivo, desde una dimensión más cualitativa.

1.2.2 Travestis y trans: luchas y reivindicaciones

Un primer autor que ha historizado la conformación de organizaciones sociales de trans y travestis es Flavio Rapisardi (2008). Este autor sostuvo que en la década del noventa, se comenzó a problematizar la noción de identidad de género como un campo en disputa. A partir de lo anterior, señaló que las organizaciones se conformaron de acuerdo a dos campos temáticos bien diferenciados: los grupos articulados en términos de reivindicaciones de derechos individuales (VIH/sida y unión civil); y los que privilegiaron las alianzas en torno a las demandas del colectivo de las travestis contra la policía y por el acceso a los circuitos de participación y consumo, más vinculados a los derechos sociales y económicos. Ligado también a la conformación de organizaciones, Farji Neer (2013) planteó que la constitución de las organizaciones y la reivindicaciones planteadas, pueden desdoblarse en tres ejes temáticos: la lucha por la descriminalización de las identidades trans frente a los edictos policiales y los códigos contravencionales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de las provincias; el reconocimiento institucional y oficial de sus organizaciones; y las demandas planteadas por el acceso efectivo a derechos básicos tales como educación, trabajo, salud y vivienda. Un aspecto interesante de ambos trabajos, es que fueron realizados en diálogo directo con las organizaciones sociales, lo que permitió reconstruir las propias voces de lxs trans y las travestis.

Por otro lado, hay ciertos estudios que analizaron la situación de vida de trans y travestis, desde diversas dimensiones. Se destaca el artículo de Sabsay (2012) quién estudió la despenalización del trabajo sexual en la Ciudad de Buenos Aires en 1998, con la sanción del nuevo Código de Convivencia Urbana. La autora tuvo como objetivo problematizar las distintas redacciones que tuvo el artículo 71, como modo de conocer la disputa que se dio en torno al trabajo sexual de travestis y trans en el espacio urbano. Otro autor que problematizó las disputas en el espacio urbano fue Martín Boy (2015), quién estudió la “zona roja” de Palermo, y los conflictos que se suscitaron entre diferentes actorxs (travestis, vecinxs, funcionarixs públicxs, entidades religiosas), motivados por la oferta de sexo de las travestis en esa zona. Lo que el autor buscó comprender, fue la disputa por el derecho a la ciudad; en un barrio emblemático como Palermo.

En segundo término, Mariana Álvarez Broz (2017) ha estudiado a trans y travestis desde dos dimensiones: las construcciones que realizaron los medios de comunicación sobre las corporalidades de este colectivo, y las situaciones de desigualdad que atraviesan lxs trans y travestis a lo largo de su vida.

Asimismo, se destacan los libros de Gabriela Mansilla, “Yo nena, yo princesa” del 2014, y “Mariposas libres: el derecho a vivir una infancia trans” del 2018. En ambos libros se relata la situación de Lulú, hija de Gabriela, primera niña trans en obtener el cambio registral en el DNI. A lo largo de estos libros, Mansilla expone las diferentes situaciones que va atravesando Lulú, (en el ingreso al jardín de niñxs, instituciones psicológicas y entidades burocráticas) en el camino de su transición de su género.

Por último, han surgido diferentes estudios de referentxs y militantxs travestis y trans, que se encargaron de problematizar de primera mano, sus propias trayectorias de vida. Se destaca el libro de la activista Florencia Guimaraes García “La Roy: revolución de una trava” de 2017, en donde relató las diferentes situaciones que la propia activista atravesó en el ejercicio de la prostitución. Guimaraes procuró relatar las diferentes situaciones que una travesti va atravesando a lo largo de su vida, y que en última instancia, deviene en exclusión social. Por otro lado la activista travesti Marlene Wayar escribió el libro “Una teoría lo suficientemente buena” del 2018, en donde se recopilaron diferentes escritos/entrevistas de la misma. Este texto propuso diversas herramientas teórico/prácticas para comenzar a pensar en una epistemología travesti-trans. Por último, se destaca el libro “Travar el saber” (2018), que relató la experiencia de 33 personas travestis y trans, en su paso por el sistema educativo; y el impacto que esta formación produjo en cada unx de ellxs. Este libro fue producido por el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis, OTRANS Argentina, y la Universidad de Avellaneda; y liderado por las activistas Alma Fernández, egresada y ex presidenta del centro de estudiantes del Bachillerato Mocha Celis, y Claudia Vázquez Haro, presidenta de OTRANS.

Todo lo anterior contribuye a seguir pensando las preguntas que tendrá mi investigación: en primer lugar, me voy a preguntar si las organizaciones sociales tuvieron alguna incidencia en el diseño e implementación del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo. En el caso de ser así, mi inquietud particular radica en comprender cuáles fueron las reivindicaciones planteadas y cómo fue la articulación con los diferentes niveles del Estado.

En segundo lugar, voy a intentar responder, si trans y travestis, tuvieron vínculos con otros actorxs de la comunidad (vecinxs, entidades sociales), y cómo fue la apropiación de estxs sujetxs en torno al espacio social y comunitario. A través de estas políticas, ¿se generaron nuevas apropiaciones en torno a la ciudad? Asimismo, si bien no es objeto de mi tesis, buscaré conocer si existió algún abordaje para niñeces y adolescencias travestis y trans, dentro de estas políticas.

Por último, me focalizaré en conocer, los vínculos que trans y travestis generaron con estas políticas sociales orientadas a la salud y el trabajo.

A continuación, se recorrerá cierta producción académica, que estudió particularmente, cómo el colectivo trans y travesti accedió al ámbito de la salud y el trabajo.

1.2.3 Acceso al trabajo en población travesti y trans en Latinoamérica

Como se mencionó en apartados anteriores, el derecho al trabajo resulta, producto de múltiples factores, de difícil acceso para trans y travestis; por lo que considero necesario reseñar las miradas que diversxs autorxs han intentado construir sobre el mismo. Varios de estos estudios fueron desarrollados por organizaciones sociales, otros tantos por sectores del ámbito académico y también estudios que surgieron desde organismos públicos. Más allá de quién haya sido el actor que desarrolló el trabajo, tienen en común el interés por abordar las situaciones, trayectorias y/o experiencias que viven travestis y trans a lo largo de su vida laboral.

Por todo lo anterior, estos estudios me sirvieron de guía para realizar el trabajo de campo respecto al Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo.

En un artículo publicado con el nombre de “A batalha e o corpo: breves reflexoes sobre travestis e prostituicao” en 2004, el autor Marcos Benedetti planteó que, en Porto Alegre, se instaló en la sociedad la creencia de que las mayorías de las trans asumen su identidad de género como consecuencia de los beneficios económicos que brinda el ejercicio de la prostitución. El autor, en cambio, planteó que la asunción de la identidad de género en este Estado de

Brasil, poco tiene que ver con estos supuestos. Benedetti, se alejó de los anteriores supuestos ya que remarcó la importancia del ejercicio de la prostitución en función de las opciones de socialización que brinda a las feminidades trans y travestis. Lo anterior se ejemplificó en el contacto que establecen trans y travestis entre ellas, la aprehensión de las técnicas de modificación del cuerpo, y las formas legítimas e ilegítimas de seducir a un hombre, entre otras cuestiones.

Otros autores que analizaron los espacios de socialización en torno a la prostitución son Marcio Jose Ornat y Joseli Maria Silva, también de Brasil, en su artículo “Territorio da prostitucao e institucao do ser travesti em Ponta Grossa” (Ornat y Silva, 2008). Este trabajo analizó cómo el territorio de la prostitución no es solamente el espacio en donde las trans obtuvieron beneficios económicos, sino que, tal como señalan lxs autorxs, las trans encontraron en este espacio oportunidades de relacionamiento en donde puso en juego su deseo, subjetividad y oportunidades de encontrarse con otrxs.

Con el nombre “Eu quero vivir de dia”-Uma analise da insercao das transgenero- no mercado de trabalho” realizado por la autora Evelyn Raquel Carvalho (2006) en Curitiba, se analizaron algunos datos con respecto a la inserción de las mujeres trans en el mundo laboral. De esto surgió que un 83% son “profesionales del sexo” y que la mayoría de las personas encuestadas han trabajado en ocupaciones atribuidas generalmente al género femenino tales como peluqueras, cocineras, maquilladoras, ocupaciones que son poco valoradas socialmente y, por lo tanto, menos remuneradas. El estudio confirmó que el mercado de trabajo por fuera de la prostitución se cierra para las trans, de manera que sólo consiguen insertarse a través del sub-empleo.

Otro estudio en donde se indagaron las condiciones de vida de lxs trans y travestis, fue realizado conjuntamente por la consultora Gestión Social y la Fundación Iguales en Chile (2015) en donde manifiestan como objetivo principal comprender los procesos de desarrollo laborales de las personas LGBT en el trabajo formal. En este estudio se comparó internacionalmente la cifra de desempleo de las personas trans y se remarcó que las principales problemáticas estuvieron ligadas con el ingreso al mundo del trabajo; debido a que 7 de cada 10 personas mencionaron alguna dificultad a la hora de acceder a algún empleo.

Todo lo anterior, sirvió para comenzar a problematizar el recorrido de travestis y trans en torno al mundo del trabajo. A continuación, se analizarán estudios específicos desarrollados en la Argentina.

1.2.4 Acceso al trabajo en población travesti y trans en Argentina

Para profundizar sobre la situación ocupacional de esta población, emplearé lo citado por la socióloga Laura M. Raffo en un trabajo realizado en 2005, en el cual describió cómo para la mayoría de las travestis pobres de 18 a 32 años, el ejercicio de la prostitución ocupó casi la totalidad de sus trayectorias de vida, siendo casi nulas otras actividades o trabajos como medio para proveerse de un ingreso. A su vez, la connotación negativa que pesa sobre esta actividad recortó aún más sus posibilidades de acceso a otros medios para proveerse de un ingreso (Raffo, 2005).

Raffo, Berkins y Fernández, coinciden en que la prostitución fue para un gran número de feminidades trans y travestis el único medio posible para conseguir un ingreso ante la imposibilidad de obtener un empleo. A la vez, ellas señalaron que la prostitución se constituyó en un espacio en el cual las personas pudieron expresar su identidad de género y obtener reconocimiento social (Raffo, 2005; Berkins, 2007; Fernández, 2004). Con relación a esto, en el libro “La revolución de las mariposas” de 2017 se mostró que, sobre un total de 203 casos, 169 respondieron que han ejercido en algún momento la prostitución. Si se tiene en cuenta sólo a las feminidades trans, 72 de las encuestadas sobre un total de 141 ejercieron la prostitución al momento en que se escribió el libro. Lo anterior constituyó un dato alarmante si tenemos en cuenta las características altamente marginales de esta actividad (Berkins, 2007), sobre las que se habló anteriormente y sobre las que también hace referencia Pérez en su investigación. Pérez emplea el concepto de estigma de Erving Goffman como un “atributo profundamente desacreditador” (Goffman en Pérez, 2011), que afecta al colectivo de personas trans al momento de ejercicio de la prostitución. (Pérez, 2011).

Berkins (2007) también describe cómo, mientras mayor es la edad, menor es el número de travestis que recurrieron al ejercicio de la prostitución. Si bien puede tener origen en una decisión personal, con mayor frecuencia esto resulta una “decisión” forzada por la dinámica de la calle que a cierta edad las expulsó del mercado de la prostitución. Quienes atravesaron esta situación, sólo tuvieron como salida el aprendizaje de algún oficio o la inserción en trabajos por cuenta propia, generalmente vinculados al cuidado de niñxs o autoempleo con alto grado de precariedad laboral.

Siguiendo con estudios realizados en Argentina, un trabajo que releva variables del área laboral es el informe orgullo “PRIDE”, basado en la investigación realizada por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (FALGBT), por encargo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2015. En el mismo, se mencionó que el acceso al trabajo no se produce de igual modo en el colectivo LGBTI+, sino que el ingreso, estuvo condicionado a las diferentes trayectorias de vida que tuvieron estas identidades. Para lxs trans y travestis, según este estudio, las situaciones de discriminación en el trabajo comenzaron desde el proceso de selección de personal. Por ejemplo, los varones trans mencionaron dificultades en las entrevistas, debido al desconocimiento de lxs entrevistadorxs sobre sus identidades. Otro punto para destacar son las situaciones de discriminación que se dieron al momento del ingreso de las personas TTT al empleo, desde la utilización de un lenguaje inadecuado hasta el acoso que recibieron por su identidad de género y su orientación sexual. Otro dato esbozado por este estudio es que las personas trans, sobre todo las feminidades, tuvieron como única fuente de ingresos el trabajo informal y específicamente al “trabajo sexual” (categoría utilizada en este estudio).

Del material analizado, se desprende un elemento que incidió negativamente en la situación ocupacional y las posibilidades de inserción laboral: la deserción escolar y la dificultad para el acceso a instituciones educativas, ya sea para finalizar estudios formales o bien para adquirir competencias laborales y en oficios. Esta dificultad estuvo vinculada a la trayectoria de lxs trans y las travestis en la escuela, vivenciada como un espacio violento y expulsivo (Berkins, 2007). Tal como Berkins señaló (2007), se puede observar que sobre una muestra de 209 entrevistadas, el 58,2 por ciento mencionó haber sido discriminada en la escuela por compañerxs, y un 26 por ciento se sintió agredida por autoridades escolares. Del total de encuestadas, el 45 por ciento había abandonado sus estudios. Hay que destacar, que tal como se vino desarrollando en estos apartados, la expulsión del seno familiar y la migración, también son variables que inciden en la deserción escolar.

Por último, en el informe realizado por la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires[2] (2019) se relevaron algunos datos sobre la inserción de trans, travestis y no binaries en el mundo del trabajo. El primer dato que surge de este relevamiento, fue que sólo el 30% de lxs encuestadxs realizaron actividades por tiempo indeterminado, lo que demuestra el alto grado de inestabilidad laboral y la falta de proyección que tiene este colectivo a mediano y largo plazo. Por otro lado, según el último relevamiento del INDEC (2019) la tasa de informalidad en el país fue del 34,5% pero en el caso de lxs encuestadxs en este informe, el 60% manifestó haber realizado actividades laborales sin obtener cobertura alguna de obra social o jubilación. Los datos anteriores demostraron que la tasa de informalidad en travestis y trans duplicó la tasa de informalidad medida por el INDEC para nuestro país. Asimismo se repitieron los datos que muestran las situaciones de discriminación que viven trans y travestis cuando logran acceder al mercado laboral. El 40% expresó haber abandonado algún trabajo debido a las discriminaciones que sufrían por parte de sus compañerxs.

Gracias a los estudios citados anteriormente que fueron realizados en algunos países de Latinoamérica, y específicamente a los estudios realizados en Argentina, surgen varias inquietudes.

La breve mención de estudios en países latinoamericanos, por un lado, confirmaron que la prostitución se erigió como casi la única vía de acceso a recursos económicos para la población trans y travesti de la región. Además de lo anterior, se mencionaron las diferentes oportunidades que la oferta de sexo generó, más allá del ingreso económico, tales como la socialización, el aprendizaje y el encuentro con otrxs. En este sentido, me pregunto si el Seguro de Capacitación y Empleo, además de brindar una prestación dineraria, pudo generar espacios donde lxs trans y las travestis encuentren posibilidades de interrelación con otrxs. Relacionado con lo anterior, ¿fue esta política un espacio de aprendizaje individual y colectivo para trans y travestis?

En otro sentido se destacaron los altos niveles de informalidad en esta población, y por lo tanto me interesa indagar si hubo alguna línea de acción particular para combatir la informalidad laboral. Asimismo se volvieron a mencionar las constantes situaciones de violencia y discriminación dentro de los ámbitos laborales, por esto me pregunto si hubo algún tipo de trabajo con uniones industriales, cámaras empresarias y/o PYMES para sensibilizar y capacitar sobre la incorporación de trans y travestis al mundo del trabajo.

Por último, tal como se vio anteriormente, la situación de exclusión de este colectivo se dio no sólo en el campo laboral, sino que hubo diferentes ámbitos considerados expulsivos. Por este motivo, me pregunto si el diseño de una política estrictamente laboral, contribuye a que trans y travestis se reinserten en otras áreas como, por ejemplo, en ámbitos educativos.

A continuación focalizaré mi atención en el acceso de trans y travestis al campo sanitario.

1.2.5 Acceso a la salud en población travesti y trans

Los textos que se analizaron en este apartado abordaron la problemática del derecho a la salud, ámbito que ocupa un lugar significativo dentro del conjunto de reivindicaciones del colectivo trans y travesti de la Argentina. La salud generalmente se asocia de forma distinta según el ciclo vital de cada persona y al contexto en el cual se desenvuelve. Para el caso de la población trans y travesti, la restricción al derecho a la salud, desde temprana edad, comienza a dejar marcas en los cuerpos. Esto se explica por los riesgos a los que se exponen quienes ejercen la prostitución, tales como la transmisión de infecciones de transmisión sexual (como el VIH/sida), la posibilidad de sufrir agresiones por parte de clientes o de las fuerzas policiales, y el rigor del trabajo en la calle hasta altas horas de la noche, situación que deteriora rápidamente la salud de las personas trans (Berkins, 2007).

Berkins agregó, sobre el tema sanitario, la decisión de muchas travestis de someterse a intervenciones en espacios clandestinos que ponen en riesgo su salud. En “Cumbia, Copeteo y Lágrimas”, escrito antes de la Ley de Identidad de Género, expuso los maltratos que sufren las travestis y trans en las instituciones sanitarias (Berkins, 2007). Sobre este tema la activista travesti mencionó que sólo el 28,3% se realizó implantes mamarios en hospitales o centros de salud, ya que el 79,6 % se inyectó informalmente siliconas u otro líquido en cadera, mamas o glúteos (sobre un total de 113 encuestadas).

Estudios más contemporáneos se han interesado por desarrollar los impactos de la Ley de Identidad de Género, tanto sobre las percepciones de las travestis y trans, como en las políticas sanitarias en Argentina. En este sentido, en las segundas jornadas de estudios de América Latina y el Caribe, Anahí Farji Neer en la mesa de “Diálogos entre lo local y lo global: la demanda por una ley de identidad de género integral y despatologizante” (2014) analizó el proceso de construcción de legitimidad de la sanción de esta ley, relacionándola con el debate que se dio internacionalmente para despatologizar las identidades trans. Como señaló la autora, se procuraba lograr el reconocimiento del derecho a la identidad como un derecho humano, diferenciándolo a como se lo había conceptualizado tradicionalmente, relativo a un asunto médico. Tal como señaló Farji Neer, la Ley de Identidad de Género generó que el Estado tuviera que construir políticas sanitarias para esta población.

Siguiendo el lineamiento anterior, el estudio desarrollado por ATTTA, realizado en alianza con la Fundación Huésped (2014), analizó la situación del colectivo trans y travesti, anterior y posterior a la sanción de la Ley de Identidad de Género. El trabajo identificó situaciones de estigma y discriminación en el sistema de salud debido a la identidad de género de lxs trans y las travestis. En contraposición, una vez sancionada la ley, las situaciones de vulneración se atenuaron en este colectivo. Por una parte, las mujeres trans mencionaron que se abrieron posibilidades de acceso a un sistema que, anteriormente, se encontraba vedado. Por otra parte, los varones trans, mencionaron sentirse respetados en estos espacios. En conclusión, este plexo normativo se percibió como un avance y una forma de lograr el ejercicio efectivo de ciudadanía según este estudio.

Por otro lado, las autoras María Inés Casal y Claudia Alejandra Pugliese (2009) analizaron el impacto que tuvo la política de consultorios amigables /inclusivos en distintos centros de salud. Estos espacios fueron creados para atender de manera preferencial y con una perspectiva de géneros, al colectivo LGBTI en general, y a trans y travestis en particular. Las autoras desarrollaron estos estudios en dos centros de atención primaria (Hospital General de agudos Dr. Enrique Tornú y el CESAC Nº33) focalizándose en la problemática del VIH/sida. La principal inquietud que trataron de responder fue la manera en que los consultorios amigables se constituyeron en políticas que garantizaron la accesibilidad a la salud en la población trans. Además, se preguntaron si estos dispositivos de salud, fueron una estrategia factible para reducir la prevalencia a contraer el virus del VIH en la población LGBTI. Algunos datos con los que partieron estas autoras, tomando como referencia un estudio de ONUSIDA del 2007, es que el virus del VIH aumentó, lejos de haberse controlado en estas poblaciones. Un dato relevante, fue que el hecho de contraer el virus no fue vivenciado por estas personas como un factor disruptivo en su trayectoria de vida, sino que se volvió un factor de riesgo más, como tantos otros a lxs que se ven expuestxs en su vida cotidiana. Con respecto a la accesibilidad al sistema, las autoras abordaron la dimensión cultural, la cual interpretó las posibilidades de uso de un servicio público. Bajo esta dimensión se indagó acerca de los hábitos, prácticas y creencias de lxs actorxs, y la forma en que el proceso institucional se consolidó, logrando una articulación en la relación entre trabajadorxs y población usuaria del sistema. Algunas de las dificultades encontradas en este estudio fueron los horarios matinales de funcionamiento del hospital, ya que no son compatibles con los horarios nocturnos en que las personas trans ejercen la prostitución. En las conclusiones de su trabajo, Casal y Pugliese (2009), señalaron que los consultorios amigables son un avance para logar el acceso de estas personas a los dispositivos de salud, pero que aún existe una carencia de políticas integrales que involucren a las instituciones en su totalidad. En muchas situaciones sucedió que hubo un esfuerzo desmedido de algunos profesionales de la salud con el objetivo de garantizar la atención a las personas trans, que no tuvo un correlato institucional que haya acompañado estos esfuerzos individuales.

En el marco del proyecto de investigación Transformaciones de los servicios de salud post ley de Identidad de Género en el hospital Mercante, 2015-2016” del Partido de José C. Paz, tercer cordón del conurbano Bonaerense se presentó en una ponencia, el trabajo de El cuerpo paciente: la construcción de las identidades trans desde el sistema de salud” de lxs autorxs Martín Boy, María Florencia Rodríguez y Carmen Alejandra Pedrani (2017). Algunas de las conclusiones a la que arribó el estudio fue que muchas veces lxs profesionales de salud, destrataron a las personas trans. Se volvió una situación común que trans femeninas y travestis, fueran internadas en sala de varones y se utilizara su corporalidad como objeto de burlas. Además, en muchas oportunidades se observó la falta de compromiso de muchxs médicxs, que en entre otras cosas, no asistieron a las formaciones profesionales orientadas a la atención en este colectivo. Por último, se destacó una mercantilización de las relaciones entre paciente/médicx, mediadas por el poder adquisitivo de este último.

Un trabajo realizado por Soledad Cutuli y Anahí Farji Neer (2016) en las “XII jornadas nacionales de debate interdisciplinario en salud e investigación”, realizado en el Instituto de Investigaciones Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, resaltaron las diferentes estrategias para la implementación de la Ley de Identidad de Género en su aspecto sanitario. Las autoras arribaron a conclusiones similares a las del estudio anterior, ya que señalaron cómo la buena voluntad profesional, en la mayoría de los casos, excedió el compromiso institucional por abordar a esta población. A su vez, señalaron que con el objetivo de garantizar la atención integral se crearon espacios inclusivos en horarios especiales, que en muchas oportunidades se realizó sin el debido nombramiento de profesionales especializadxs en estas temáticas. Como se reseñó anteriormente, estos espacios muy pocas veces tuvieron un vínculo aceitado con el sistema de salud. Por último una dimensión original en este estudio fue que las autoras pudieron identificar el vínculo generado entre lxs profesionales con lxs sujetxs trans.

Farji Neer, señaló en el trabajo denominado “Obstáculos y facilitadores para garantizar el derecho a la salud integral en el Gran Buenos Aires y La Plata” del 2017, acerca de la falta de sustentabilidad de espacios amigables o inclusivos al momento de cambiar el signo político que dio origen a los mismos. Además, uno de los aspectos que resaltó dicha investigadora fue la vacancia de estudios que identificaran las percepciones de lxs usuarixs del sistema con relación a la calidad de atención.

Por último, en el estudio de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires (2019), se desarrollaron una serie de datos que compararon el

acceso a la salud de manera anterior y posterior a la LIG. En este sentido se destacó que el 74,52% (post LIG) se atendió en hospitales públicos, centros de salud o salitas barriales. Si bien hubo un porcentaje que manifestó no haber tenido problemas en estos espacios sanitarios, de quiénes sí lo hicieron, concluyeron que dentro de las dificultades más recurrentes se encontraban: la falta de formación de lxs profesionalxs, los horarios de los servicios y prácticas discriminatorias. Entre las principales consultas sanitarias se destacaron la realización de estudios clínicos (80%), vacunación (70,36%) y tratamientos de hormonización (62%).

Producto de todo lo anterior, varixs de lxs autorxs/estudios han destacado la mejora que se dio en al acceso a la salud en lxs trans y las travestis luego de la sanción de la Ley de Identidad de Género. Como se ha desarrollado, la relación de este colectivo con el sistema de salud, es posible observarla a lo largo de toda la vida. Reconociendo que aún existen dificultades en la articulación dentro del sistema sanitario, me pregunto en una primera instancia, cómo fue el acceso de trans y travestis en el Consultorio Inclusivo de Morón.

Por otro lado, se ha recapitulado que el sistema de salud se constituyó en un espacio histórico donde trans y travestis se sintieron discriminadxs y expulsadxs. A raíz de lo anterior, me pregunto si esta representación social de pensar en un espacio de salud como un lugar excluyente, pudo ser modificada a través de la política del Consultorio Inclusivo de Morón. En el caso de ser así, voy a preguntarme qué estrategias de intervención se generaron para que esto sucediera.

Por último, se ha discutido en el marco teórico que la Ley de Identidad de Género comenzó a problematizar a las identidades travestis y trans desde una perspectiva de derechos. A partir de esto me pregunto si el Consultorio Inclusivo contribuyó a reafirmar este enfoque.

Por todo lo expuesto, a continuación comenzaré a exponer la construcción del problema de investigación de esta tesis.

1.3 Problema de investigación: construcción de políticas sociales en población travesti y trans desde las voces de lxs actorxs

En la introducción de esta tesis se presentaron las políticas que voy a estudiar: el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo. Ambas políticas sociales, diseñadas desde el Estado Nacional e implementadas en el Municipio de Morón, tuvieron como objetivo garantizar el acceso del colectivo travesti y trans en los ámbitos de la salud y el trabajo. Es pertinente destacar que estas políticas sociales fueron las primeras de alcance nacional que tuvieron como objetivo reparar derechos sanitarios y laborales en este colectivo.

A su vez, ya en el marco teórico, se historizó brevemente la conceptualización que se hizo acerca de la construcción de identidades travestis y trans. Producto de lo anterior, se observó que estas identidades fueron pensadas desde un paradigma médico en un principio, hasta llegar a una visión más actual, en donde la categoría de identidad de género comenzó a ser pensada desde el campo de los derechos humanos. Según diferentes autorxs citadxs en este trabajo, la Ley de Identidad de Género ha contribuido a reafirmar la concepción de sujetxs de derechos y, de esta forma, resignificó y validó la autopercepción que construyen lxs propixs sujetxs respecto a sus identidades.

Estos nuevos marcos que introdujo la Ley de Identidad de Género visibilizaron ciertas demandas de lxs trans y las travestis hacia el Estado. El Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo, fueron parte de las respuestas que brindó el Estado Nacional para cubrir estos reclamos.

A raíz de lo novedoso de estas políticas sociales se recorrieron ciertas categorías que me serán de utilidad para analizar cómo se diseña e implementa una política social: desde conocer el sentido de la acción estatal, sus objetivos y estrategias de intervención; hasta analizar las representaciones sociales que lxs sujetxs construyen en torno a estas políticas.

En el estado del arte, se recorrieron ciertas producciones académicas, que dieron cuenta de diferentes dimensiones que atraviesan lxs trans y las travestis a lo largo de su vida.

Específicamente en el ámbito de la salud y el trabajo, se detectaron ciertas dimensiones que atrajeron mi interés. Por una parte, la prostitución sigue siendo para las feminidades trans y travestis la principal fuente de ingresos económicos. En el caso de los varones trans, se observaron centralmente dos dimensiones en torno al mundo laboral: aquellos que lograron acceder a un puesto de trabajo, se enfrentaron con el desconocimiento y prejuicio de sus compañerxs respecto a sus identidades. Lo anterior produjo situaciones de violencia que en muchos casos derivaron en el abandono de ese trabajo. Por otro lado, varios estudios (Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, 2019; INDEC-INADI, 2012) confirmaron que la tasa de informalidad en el colectivo travesti y trans y específicamente en varones trans, es extremadamente alta, respecto no sólo a las coberturas previstas por la seguridad social sino que el desarrollo de esos trabajos, es por tiempo determinado, lo que dificulta una proyección a mediano y largo plazo.

Respecto al ámbito de salud, el estudio realizado por ATTTA (2014) y el de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires (2019) identificaron mejoras en el acceso de este colectivo luego de la Ley de Identidad de Género, pero aún quedan pendientes ciertos interrogantes respecto a los impactos cualitativos que tuvieron políticas como el Consultorio Inclusivo en trans y travestis.

Antes de pasar a los objetivos que tendrá esta tesis, en la siguiente tabla se desagregaron las muestras de los principales estudios que han hablado sobre las condiciones y trayectorias de vida de travestis y trans en los ámbitos de la salud y el trabajo.

Tabla 2: Informes cuantitativos sobre población travesti y trans. Año de producción y muestra del estudio. 1999-2019

Nombre del estudio

Año

Muestra

Informe de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires

1999

147 travestis/feminidades trans entrevistadas en CABA

Gesta del nombre propio

2005

302 travestis/feminidades trans entrevistadas en CABA, Mar del Plata y algunas ciudades de Provincia de Buenos Aires

Cumbia, copeteo y lágrimas

2007

300 Travestis/feminidades trans entrevistadas de Córdoba, Salta, Mendoza, San Miguel de Tucumán y Neuquén

Encuesta INADI/INDEC

2012

216 trans (feminidades y masculinidades) y travestis entrevistadxs del Partido de La Matanza

ATTTA/Fundación Huésped

2014

498 personas trans/travestis (feminidades y masculinidades) entrevistadxs en 7 regiones del país

La revolución de las mariposas

2017

202 personas trans/travestis (feminidades y masculinidades) entrevistadxs en CABA

Primer relevamiento sobre condiciones de vida de población travesti/trans de la Provincia de Buenos Aires

2019

322 personas travestis, trans y no binaries de la Provincia de Buenos Aires

Fuente: elaboración propia

Como se observa en la tabla, sólo los estudios del INDEC/INADI (2012) y el de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires (2019) han realizado el trabajo de pensar la situación de lxs trans y las travestis en la Provincia de Buenos Aires. El trabajo del INADI centró su estudio en el Partido de La Matanza y el de la Secretaría de Derechos Humanos lo hizo en cuarenta y cinco partidos de la provincia de Buenos Aires. Considero fundamental las conclusiones a las que han arribado dichos estudios; aunque sólo expresaron de forma cuantitativa algunas dimensiones de la exclusión de lxs trans y las travestis.

Asimismo los trabajos y estudios que han abordado alguna dimensión cualitativa de la situación de trans y travestis, no pusieron el eje en conocer qué sucede cuando el Estado interviene con el objetivo de modificar las condiciones de vida de este colectivo, como fue en el caso del SCyE y los Consultorios Inclusivos. Si bien destaco algunos trabajos interesantes realizados sobre los Consultorios Inclusivos/Amigables, los mismos fueron pensados sin enmarcarlos dentro de un marco de política social nacional.

A raíz de todo lo anterior, retomo las principales inquietudes que guiarán esta tesis: en primer lugar, el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo han sido las primeras políticas sociales de alcance nacional que decidieron abordar la situación de lxs trans y las travestis en el campo sanitario y laboral. De esta forma intentaré responder cuál fue la estrategia y qué diseño se eligió para implementar el SCyE y el Consultorio Inclusivo, a nivel nacional y específicamente en el municipio de Morón. Un dato a destacar es que las mismas fueron diseñadas en consonancia con la Ley de Identidad de Género. Por esta última razón, me pregunto si el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo han logrado interpretar y traducir en la implementación, este nuevo lenguaje de derechos que introduce la ley.

Por otro lado, relacionado con la construcción de sujetxs desde las políticas sociales, es dable destacar que ambas políticas sociales han sido diseñadas por dos Ministerios Nacionales diferentes. Por todo lo anterior, voy a intentar conocer cómo fue la implementación de estas políticas sociales en el municipio de Morón. Una de las inquietudes que intentaré responder es si en este municipio se observó una fragmentación de las políticas o si, por el contrario, se logró una integralidad en los términos que los plantea Fraser (2009).

Por último, todas las preguntas anteriormente planteadas, tendrán como último propósito la reconstrucción de las representaciones sociales de lxs sujetxs trans y travestis sobre estas políticas sociales. Voy a intentar responder cómo fue la apropiación de lxs trans y travestis respecto al Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo en Morón. En el caso de que haya habido apropiación, ¿cuáles son las diferencias entre estas dos políticas sociales?,

¿existió una fragmentación de estxs sujetxs por las políticas, tal como lo plantea Grassi? En última instancia, mi inquietud principal es si ellxs mismxs lograron autopercibirse, en relación con su tránsito por estas políticas, como sujetxs de derechos y si esta autopercepción implicó nuevos paradigmas de bienestar para este colectivo (Sojo, 2007).

1.4 Objetivo General

A) Analizar cómo se diseñó e implementó desde el Estado nacional y municipal el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo teniendo en cuenta cómo estas políticas construyeron a lxs sujetxs travestis y trans y cómo este grupo se las apropió y las significó en el Municipio de Morón entre 2013-2015.

1.5 Objetivos específicos

  1. Analizar y comparar el diseño e implementación del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo.
  2. Analizar y comparar cómo se concibió desde el Estado a trans y travestis en el marco del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo.
  3. Reconstruir las representaciones sociales de lxs trans y las travestis acerca de su tránsito por el Consultorio Inclusivo y el Seguro de Capacitación y Empleo en Morón.

1.6 Consideraciones metodológicas

Con relación a la metodología utilizada, la misma será una investigación de tipo cualitativa. Esta tesis de maestría pretende indagar sobre los procesos de construcción de sentidos, producidos tanto por el Estado como por lxs sujetxs, como forma de recuperar e incorporar en la descripción y el análisis los procesos sociales en los que se hallan inmersxs.

Algunas características de este enfoque, siguiendo a Mason (1996), es que estudiar desde lo cualitativo supone una mirada ampliamente interpretativa y, por lo tanto, interesada en las formas en que el mundo social es comprendido. Asimismo, según esta misma autora, los datos con los que se trabajan son flexibles al contexto social en el que se producen. Este tipo de investigación es pragmática y está asentada en las trayectorias y experiencias de lxs sujetxs (Marshall y Rossman, 1999). Por otro lado, siguiendo a Vasilachis de Gialdino (2006) se pueden mencionar varias ventajas a la hora de elegir el enfoque cualitativo: en primer lugar, la posibilidad de abordar problemáticas poco estudiadas y desarrollar nuevas teorías desde una fundamentación empírica. Además, en este tipo de estudio se realiza especial hincapié en el interés por la construcción de significados y la interpretación, de manera de poder abordar estas nuevas problemáticas locales para comprenderlas de manera contextual y situada. Según esta autora, al elegir el enfoque cualitativo se priorizan las acciones de lxs sujetxs involucradxs desde la reflexividad del investigadxr y la investigación. Una dimensión a la que se prestará especial atención en el trabajo de campo es a poder captar las relaciones sociales y simbólicas dentro del contexto, tal como plantea Hurtado (2001).

Por otro lado, desde este estudio se asumió la idea de reciprocidad entre el investigador y lxs entrevistadxs, ya que algo debe devolverse a las personas entrevistadxs y siempre se debe reflexionar sobre el impacto del investigador sobre los fenómenos analizados (Creswell, 1998). Como resguardos éticos se consideró el consentimiento expreso de lxs trans, las travestis y lxs funcionarixs entrevistadxs y su conocimiento del contenido de la guía de entrevista; asimismo se les informó acerca de los fines de la investigación, y se resguardó su identidad mediante la utilización de siglas.

Respecto a las técnicas de recolección, las mismas fueron elegidas de acuerdo al objetivo específico.

Respecto al primer y segundo objetivos específicos se utilizaron dos estrategias diferentes, que supusieron dos técnicas de recolección también diversas.

La primera técnica de recolección fue el análisis de fuentes secundarias, tales como documentos oficiales (información, difusión, etc.) y de evaluaciones internas o externas realizadas por los Ministerios de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación y el ex Ministerio de Salud de la Nación. Se entiende por “análisis secundario de documentos o de datos documentales todo posterior análisis de un conjunto de datos primarios que ofrezca interpretaciones y conclusiones adicionales o en forma diferente a la presentada en el primer informe de investigación” (Sierra Bravo, 2003: 292). Asimismo, según Buonacore (1980) esta técnica permite analizar información o datos que ya fueron sintetizados y procesados por alguien más. Por todo lo anterior, estas fuentes secundarias servirán para contestar preguntas de investigación diferentes a las previstas en el documento original (Kelder, 2005). Como recaudo metodológico se tuvo en cuenta la validez y la viabilidad de la fuente (Corti, 2000).

Dentro de las posibilidades específicas que este material posibilitó se destaca el haber podido conocer aspectos históricos, contextuales, normativos, organizacionales, institucionales, entre otros, relacionados con la temática analizada.

Documentos analizados para la Política del Consultorio Inclusivo[3]

Tabla 3: Documentos analizados para el análisis del Consultorio Inclusivo

Año de producción

Nombre del texto

2008

Salud, VIH-sida y sexualidad trans. Atención de la salud de personas travestis y transexuales

2010

Resumen ejecutivo: condiciones de vulnerabilidad al VIH-SIDA e ITS y problemas de acceso a la atención de la salud en personas homosexuales, bisexuales y trans en la Argentina

2011

Homos y travestis: algunas cuestiones para mejorar la respuesta desde el sector salud

2013

Guía de implementación. Consultorios amigables para la diversidad sexual

2013

Resumen ejecutivo. Consultorios amigables para la diversidad sexual

2015

Atención de la salud integral de personas trans: guía para equipos de salud

Fuente: elaboración propia

Documentos analizados para la Políticas del Seguro de Capacitación y Empleo

Tabla 4: Documentos analizados para el análisis del Seguro de Capacitación y Empleo

Año de producción

Nombre del documento

2011

Convenio marco de cooperación 165 entre el INADI y el Ministerio de Trabajo Empleo y Seguridad Social de la Nación de “mutua colaboración entre las partes en el desarrollo y coordinación de acciones vinculadas a la temática del trabajo y la diversidad sexual”

2012

Resolución 248 del MTEySS que establece la “incorporación al portal de base de datos de las Oficinas de Empleo el nombre de identidad de género sentido a los efectos de erradicas toda forma de discriminación fundada en el sexo”

2013

Resolución 331 del MTEySS que “extiende la cobertura prevista por el Seguro de Capacitación y Empleo, a personas cuya identidad de género en los términos del arítulo Nº2 de la ley Nº26743, no sea coincidente con el sexo asignado al momento de su nacimiento”

2013

Guía informativa para sindicatos. “Diversidad sexual en el ámbito del trabajo”

2014

Resolución 1964 del MTEySS que “extiende la cobertura del Programa de Inserción laboral a personas incorporadas dentro del SCyE”

2014

Convenio entre la Secretaría de Empleo del MTEySS, el INADI y la Superintendencia de Seguro de la Nación para el desarrollo de acciones en materia de diversidad sexual

2014

Políticas públicas para la inclusión de persona trans

2017

Guía de acciones para una inclusión sociolaboral de travestis, transexuales y transgéneros

Fuente: elaboración propia

Además del análisis de fuentes secundarias, se decidió complementar esta técnica con la realización de entrevistas en profundidad a informantes claves del Municipio de Morón. Lo anterior se vio motivado en que la mayoría de los documentos fueron realizados por Ministerios Nacionales y entendía necesario tener la voz de ex funcionarixs municipales que diseñaron e implementaron el SCyE y el Consultorio Inclusivo en el municipio. Las entrevistas tuvieron la particularidad de ser semiestructuradas, estrategia que permitió efectuar una comparación entre diferentes casos, como la apertura a dimensiones relevantes no previstas por el estudio, considerando sobre todo que el mismo se inscribe en un campo emergente. En este sentido, se previó que la mayor parte de las preguntas de investigación, estuvieran conceptualizadas o definidas por completo a priori, mientras que otra parte se fue definiendo en el proceso. Respecto de esta última parte, se trató de garantizar cierta flexibilidad en la conversación para que se puedan absorber nuevos temas y cuestiones aportadas por lxs interlocutorxs (Sautu, 2005).

Se entrevistó a cinco ex funcionarixs, dos del área de empleo, dos del área de salud y una persona que integraba ambas áreas. Asimismo, como en las entrevistas surgió con fuerza el rol que tuvo la organización Jóvenes por la Diversidad (actualmente Conurbanes por la Diversidad), se entrevistó al referente de la organización social.

Sobre el primer objetivo específico de investigación “Analizar y comparar el diseño e implementación del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo” se buscó conocer las siguientes dimensiones:

  • Tipo de política social diseñada en el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo.
  • Sentido de la acción estatal en las políticas sociales del Seguro de Capacitación y Empleo y del Consultorio Inclusivo.
  • Problema social que se intentará resolver a través de las políticas.
  • Supuestos de intervención en la creación de las políticas sociales y marco conceptual en el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo.
  • Integralidad del SCyE y el Consultorio Inclusivo.
  • Representaciones sociales de lxs funcionarixs municipales sobre el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo en Morón.

Sobre el segundo objetivo de investigación “Analizar y comparar cómo se concibió desde el Estado a trans y travestis en el marco del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo”, se buscó conocer las siguientes dimensiones:

  • Marco conceptual para pensar lxs sujetxs del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo en Morón.
  • Supuestos del SCyE y el Consultorio Inclusivo en la construcción de sujetxs de intervención.
  • Estrategias de abordaje de las políticas sociales para lograr apropiaciones de lxs sujetxs trans y travestis.
  • Representaciones sociales de lxs funcionarixs municipales sobre el colectivo trans y travestis.

Respecto al tercer objetivo se realizaron entrevistas en profundidad a trans y travestis que participaron del Seguro de Capacitación y Empleo y/o del Consultorio Inclusivo en el municipio de Morón. Al igual que en las entrevistas realizadas a funcionarixs, fueron semiestructuradas, lo que me permitió efectuar una comparación entre todxs lxs entrevistadxs. Si bien la mayoría de las preguntas estuvieron pre planificadas, la situación de entrevista se caracterizó por su flexibilidad para que puedan surgir nuevos temas no contemplados en las preguntas (Sautu, 2005).

La particularidad de las entrevistas en travestis y trans fue que las propias características de lxs sujetxs inciden en el muestreo empleado debido a que es un estudio descriptivo donde no existen bases o listados desde donde elaborar una muestra probabilística. Además, las personas trans y travestis son reticentes a ser encuestadas, aún aquellas vinculadas a las organizaciones sociales (Atkinson y Flint, 2001). Por ello, para este trabajo se utilizó el muestreo de avalancha o “bola de nieve” o cadena, que consiste en pedir a lxs informantes (trans y travestis, organizaciones sociales y organismos estatales) que recomienden o permitan el vínculo con posibles participantes. Esta técnica de muestreo tiene un funcionamiento en cadena: luego de contactar a una persona, se le pide ayuda para identificar a otras que formen parte de su grupo, procedimiento que se repetirá hasta obtener una saturación de la información, es decir que no aparece nada nuevo. (Van Meter, 1990)

La muestra se conformó por 10 trans y travestis, según su autopercepción 4 de ellas se autopercibieron como travestis, 2 como trans (mujeres) y 4 como varones trans. Cada entrevista tuvo una duración aproximada de 60 minutos y fue realizada tras el consentimiento informado. Las entrevistas fueron desgrabadas, cargadas en una matriz de datos para el análisis de datos cualitativos, y codificadas en base a las dimensiones de análisis indicadas.

Respecto al tercer objetivo específico “Reconstruir las representaciones sociales de lxs trans y las travestis acerca de su tránsito por el Consultorio Inclusivo y el Seguro de Capacitación y Empleo en Morón”, se buscó conocer las siguientes dimensiones:

  • Representaciones sociales de lxs trans y las travestis sobre el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo.
  • Evaluación de las políticas sociales por parte de trans y travestis.
  • Representaciones sociales sobre el propio trayecto de lxs trans y travestis en ambas políticas sociales.

  1. Diana Sacayán fue una travesti, militante social y dirigente política en el campo de los derechos humanos en la Argentina y Latinoamérica. Nacida en Tucumán, y criada en el barrio Gregorio de Laferrere, Partido de La Matanza en la provincia de Buenos Aires, impulsó múltiples acciones de reparación para el colectivo travesti-trans. Entre ellas puede destacarse la sanción de la ley 1473/2015, de cupo laboral travesti-trans “Diana Sacayán”, que establece que al menos un 1% de los puestos de trabajo que se generen en el Estado Provincial de Buenos Aires, deben ocuparse por travestis, transexuales y/o transgéneros. Esta ley fue sancionada en 2015 pero aún no ha sido reglamentada por el Gobierno de María Eugenia Vidal, Gobernadora electa en 2015 por el partido CAMBIEMOS. Diana Sacayán fue asesinada el 13/10/2015 y producto de este hecho fue condenado David Marino, bajo el concepto de “crimen de odio a la identidad travesti”, “agravado por odio de género y violencia de género”, marcando un antecedente jurídico fundamental en el abordaje de las violencias sufridas por este colectivo.
  2. Es fundamental recordar que la Provincia de Buenos Aires, bajo el gobierno de María Eugenia Vidal, reglamentó la ley de cupo laboral travesti/trans en los últimos días de su gobierno. Considero un avance que se conozca la situación del colectivo en la Provincia aunque no puedo desconocer cómo esta población fue ignorada en el término de los 4 años de su mandato.
  3. Además se consultó el documento “Un primer paso en la atención de las personas de la diversidad sexual” producido en 2017 y el documento “Atención integral de la salud de las personas trans Recomendaciones para los equipos de salud. Buenos Aires: Ministerio de Salud y Desarrollo Social” producido un 2018.


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