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5 Reflexiones finales acerca del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo

Focalización y justicia social ¿dos conceptos que se encuentran?

Si miro hacia atrás, como mínimo diez años, tengo la sensación de haberle ganado a la Diana excluida; la historia de la travesti pobre y triste ya fue. Este colectivo pasó de debatir (desde los ’70 hasta los ’90) si era legítimo que estos cuerpos transitaran la vía pública a pensarse como sujetos de derecho durante los 2000, para hoy hacerlo como sujetos políticos. Cuando me enteré de que había quedado ternada para ocupar la Defensoría del Pueblo, lloré muchísimo. Eran lágrimas de gloria, porque ya no somos las travas resentidas que tirábamos piedras. (Diana Sacayán, 2012). Fuente:https://bit.ly/3rxjrCL

5.1 Conclusiones

Las conclusiones de esta tesis estarán organizadas de la siguiente manera: en primer lugar, se expondrá cómo se diseñó el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo como políticas sociales tanto a nivel nacional como municipal. En segundo término, se desarrollará la manera en que estas dos políticas construyeron a trans y travestis como sujetxs de intervención. Estos dos primeros puntos me permitirán conocer la forma en que el Estado construyó tanto a las políticas sociales como a lxs sujetxs. Por esta razón, en tercer lugar se expondrá la forma en que trans y travestis vivieron su tránsito por el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo en Morón. Todo lo anterior me permitirá identificar, en cuarto término, aspectos del Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo que no fueron contemplados, ni en el diseño de las políticas ni en la implementación de las mismas. Por último, se realizará una breve síntesis de todo lo anterior y se dejarán planteadas algunas inquietudes para futuros estudios.

A lo largo de la tesis se desarrolló y analizó cómo el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo fueron concebidos, diseñados e implementados para poder identificar los alcances y las orientaciones que tuvieron estas políticas sociales (Grassi, 2003), tanto a nivel nacional como en el municipio de Morón. Respecto al Seguro de Capacitación y Empleo a nivel nacional, se hizo uso de una política existente[1] dentro del MTEySS (MTEySS- PNUD, 2017), ampliándose lxs sujetxs de intervención alcanzadxs originalmente[2] para, de esta forma, incluir a trans y travestis dentro de esta política social laboral. En cambio, el Consultorio Inclusivo a nivel nacional, fue una política pensada desde cero para alcanzar de manera específica a trans y travestis que no accedían al sistema de salud (Ministerio de Salud de la Nación, 2013). Como rasgo general es dable destacar que el SCyE y el Consultorio Inclusivo a nivel nacional no tuvieron puntos de vinculación y/o articulación, pese a que dentro de los documentos que dieron origen a las mismas, se reconocieron las diferentes exclusiones que atraviesa el colectivo travesti y trans en diferentes ámbitos y áreas de su vida de forma transversal (Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, 2014; Ministerio de Salud de la Nación, 2013). A diferencia del planteo que se hizo a nivel nacional, considero como un punto a destacar la direccionalidad que el municipio de Morón imprimió en la implementación de estas dos políticas sociales. Si bien el Seguro de Capacitación y Empleo fue implementado por la Secretaría de Promoción del Empleo y Economía Social, y el Consultorio Inclusivo fue desarrollado por la Secretaría de Políticas Sociosanitarias y Abordajes Integrales, primó como precepto fundamental “abordar integralmente” a lxs sujetxs trans y travestis que ingresaran en estas políticas sociales a nivel municipal. A nivel conceptual me parece un avance importante, ya que independientemente de las competencias específicas que tuvieran las Secretarías Municipales, trans y travestis se convirtieron en un único sujetx de intervención para el municipio de Morón. Lo anterior modificó prácticas históricas que tuvo el Estado, tanto a nivel nacional como a nivel municipal, de generar sujetxs fragmentadxs (Grassi, 2003) que tenían que ir de ventanilla en ventanilla con el fin de obtener recursos específicos. En términos concretos, hubo una trabajadora del Área de Empleo descentralizando sus tareas de manera directa en el Consultorio Inclusivo de Morón y los resultados pueden observarse en el hecho de que lxs sujetxs trans y travestis que entrevisté para esta tesis, participaron en su gran mayoría de ambas políticas sociales en simultáneo. Un punto a destacar es que si bien ambas políticas sociales pueden considerarse focalizadas[3] desde su diseño, hubo una apropiación municipal que convirtió al Seguro de Capacitación y Empleo, y al Consultorio Inclusivo de Morón, en estrategias universalizantes e integrales (Rapisardi, 2003; Fraser, 2009) para lxs sujetxs de este colectivo.

Por otro lado, dentro de los objetivos generales que tuvo el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo a nivel nacional, se buscó garantizar el derecho al trabajo y el derecho a la salud (Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, 2012; Ministerio de Salud de la Nación, 2010). El municipio de Morón marcó una línea de continuidad respecto a esta perspectiva de derechos y además reconoció otros 2 aspectos que influyeron en el diseño y la implementación del SCyE y el Consultorio Inclusivo a nivel municipal: la importancia que tuvo la Ley de Identidad de Género (LIG) y el rol que cumplió la organización social “Jóvenes por la Diversidad” (Actualmente Conurbanes por la Diversidad). Si bien el Consultorio Inclusivo se creó a nivel nacional a partir del 2010, en el Municipio de Morón se inició recién en el 2014 producto de la influencia que tuvo la LIG a nivel municipal. En segundo lugar, también es necesario destacar el rol que cumplió la organización social “Conurbanes para la Diversidad” para, en una primera instancia, generar las condiciones para la implementación de políticas focalizadas en este colectivo y, en segundo término, legitimar las políticas sociales ejecutadas en el municipio.

Asimismo, tanto a nivel nacional como a nivel local, independientemente del diseño y la forma de pensar e implementar el SCyE, y el Consultorio Inclusivo, primó la voluntad política (Danani, 2008) de priorizar a un colectivo históricamente vulnerado (por el propio Estado en muchos casos), generando nuevas estrategias públicas que subvirtieron los roles históricos que tuvo el Estado respecto a esta población. Lo anterior me parece fundamental porque de manera paulatina se fueron ampliando las concepciones y los estándares de bienestar municipal. Los mismos contribuyeron a repensar y reorientar el poder dentro del municipio, como forma de garantizar nuevas formas de redistribución hacia este colectivo, tanto simbólicas como materiales (Sojo, 2007).

En segundo término, el Estado nacional no había concebido a travestis y trans como sujetxs de intervención de políticas sociales hasta la implementación del SCyE y el Consultorio Inclusivo. Para avanzar con este apartado es pertinente recordar dos dimensiones que se tuvieron en cuenta a la hora de conceptualizar a trans y travestis a lo largo de esta tesis: en primer lugar, se reseñó cuáles fueron las miradas históricas que pensaron y, por lo tanto, construyeron lo trans y travesti, dentro de los ámbitos de la salud y el trabajo. Una vez analizado lo anterior, fue posible pensar si el Seguro de Capacitación y Empleo y el Consultorio Inclusivo construyeron sujetxs beneficiarixs y merecedorxs o si se logró construir sujetxs de derechos, conscientes y activxs respecto a su participación en estas políticas sociales.

Al momento de comenzar el diseño del Consultorio Inclusivo, el Ministerio de Salud de la Nación tuvo que revisar las concepciones y las prácticas que el sistema sanitario había tenido históricamente en su trabajo con población

travesti y trans. Según el propio Ministerio de Salud de la Nación (2010), las primeras concepciones que hubo sobre esta población fue pensar que lxs mismxs constituían grupos de riesgo, lo que no hizo más que perpetuar y reforzar la estigmatización y patologización hacia lxs integrantxs de este colectivo. En función de lo anterior, el Ministerio de Salud de la Nación pensó nuevas formas de abordaje e intervención, que tuvo como eje principal pensar a trans y travestis en base a un nuevo paradigma de respeto a los derechos humanos (Farji Neer, 2013). Por otro lado, el MTEySS, no tuvo históricamente dentro de sus competencias, ni sus políticas a travestis y trans como sujetxs de política social. Por el contrario, fue una población históricamente ignorada hasta la llegada de la Ley de Identidad de Género (Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, 2017). El MTEySS inició un proceso de aprendizaje institucional a través de la firma de convenios con diferentes organismos, como el INADI, con el objetivo de conocer a este “nuevxs sujetxs” que se proponían alcanzar a través del SCyE. Ambos ministerios nacionales, una vez que definieron las políticas para trans y travestis, fueron muy cuidadosos en no caer en definiciones estigmatizantes que perpetuaran y reafirmaran la exclusión sanitaria y laboral. En este sentido, el Ministerio de Salud de la Nación se alejó del paradigma que pensaba a travestis y trans como sujetxs de riesgo, y comenzó a pensar en las múltiples barreras sociales que afectan a este colectivo, y que generan que esta población no acceda al derecho a la salud (Ministerio de Salud de la Nación, 2015). A su vez, el Ministerio de Trabajo identificó a la travestofobia y la transfobia como un concepto rector que impuso lógicas que acentuaron la discriminación en este colectivo y, por lo tanto, impidieron que trans y travestis accedan al derecho al trabajo (Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, 2014). A nivel municipal, el hecho de que existieran dos políticas nacionales destinadas a trans y travestis fue un impulso para que se contemplara a lxs integrantes de este colectivo como sujetxs de intervención. Asimismo, el municipio tenía una historia legislativa (a través de la sanción de ordenanzas destinadas a garantizar derechos a esta población) y ejecutiva (a través del programa educativo para trans y travestis) que convirtieron a este municipio en una administración sensible hacia esta temática. Sumado a lo anterior, el hecho de que hubiera un marco normativo nacional, como la Ley de Identidad de Género y una organización social en el territorio, como Conurbanes por la Diversidad, también contribuyó a dar un marco de apoyo para incluir dentro de las políticas municipales a sujetxs trans y travestis. Si bien a nivel nacional se enfatizó que tanto el Seguro de Capacitación y Empleo como el Consultorio Inclusivo pensaban a trans y travestis como sujetxs de derecho, considero que el municipio de Morón pudo materializar esta premisa. Como señalé anteriormente, ambas políticas fueron pensadas de manera separadas a nivel nacional pero en el Municipio de Morón pudieron ser implementadas de manera conjunta, producto de la política municipal de abordajes integrales. Lo anterior tuvo como resultado que en un mismo municipio se implementaran de forma simultánea políticas distributivas y de reconocimiento (Fraser, 2009). A diferencia de lo planteado por Dubet (2012), que plantea que las políticas de distribución son las únicas que garantizan el acceso a la justicia social, desde el municipio de Morón se tomó la decisión política de crear nuevos dispositivos de abordaje que desafían estas premisas. En un colectivo históricamente invisibilizado como el travesti y trans, considero acertada la idea de que la reparación debía implicar acciones transversales en donde se puedan, en simultáneo, reafirmar y validar identidades a través de las políticas de reconocimiento, y a su vez, pensar acciones que modifiquen las desigualdades económicas de este colectivo, a través de políticas ligadas a la distribución. Por todo lo anterior, considero que la integralidad de los derechos no es algo que solo deba declamarse, sino que tienen que generarse los mecanismos institucionales para que se hagan efectivos en la realidad concreta de lxs sujetxs. Entiendo que una de las dimensiones para pensar en sujetxs de derechos es abandonar las lógicas estatales que perpetúen la fragmentación en el abordaje de las políticas sociales.

En tercer lugar, todo el análisis anterior me sirvió de insumo para poder entrevistar a trans y travestis que transitaron por el SCyE y el Consultorio Inclusivo de Morón. Como se dijo a lo largo de la tesis, el colectivo travesti y trans ha sido vedado históricamente del ejercicio de derechos sociales consagrados por el Estado Argentino, como son la salud y el trabajo. Por esta razón, es que fue tan importante conocer en esta tesis cuáles fueron las representaciones, sentidos y opiniones de lxs sujetxs travestis y trans sobre políticas sociales sanitarias y laborales que lxs tuvieron como sujetxs. El eje no solamente estuvo puesto en conocer las representaciones sobre las propias políticas sociales sino que me interesó conocer cuáles fueron los impactos sobre sus vidas y subjetividades.

Considero que ambas políticas fueron intervenciones públicas que acercaron a trans y travestis al derecho al trabajo y al derecho a la salud. Fue interesante observar en todo el proceso de la tesis y, en particular, en las entrevistas con trans y travestis, el cambio en el discurso en las representaciones de estxs sujetxs. En un primero momento, cuando comenzaban a relatar su propia historia, se identificaban como sujetxs que fueron al Estado a pedir algo. En cambio, cuando solicité que evaluaran las implicancias de haber transitado por el Consultorio Inclusivo y el Seguro de Capacitación y Empleo, observé que internalizaron el lenguaje de derechos como discurso para contar sus experiencias. Lo anterior fue producto de varios hitos de las políticas que me interesa destacar: por una parte, considero fundamental cómo lxs propixs sujetxs trans y travestis, aseguraron haber mejorado su autoestima debido al paso por estas políticas sociales. En el caso del SCyE, una de las acciones que más contribuyó al mejoramiento de la propia autopercepción fue la realización de entrenamientos o prácticas laborales. El hecho de que travestis y trans hayan realizado tareas laborales dentro del Estado, con un grupo de trabajo, con tareas concretas y con horarios definidos, impactó de manera positiva en la construcción de la propia subjetividad. Es dable recordar que lxs entrevistadxs nunca habían accedido a un espacio formal de trabajo, y por esta razón no se reconocían como sujetxs trabajadorxs. Por otro lado, en el caso del Consultorio Inclusivo, lxs entrevistadxs mencionaron la importancia de haber podido asistir a un espacio sanitario en donde se respetó su identidad. En el imaginario de lxs sujetxs travestis y trans que participaron del Consultorio Inclusivo en Morón había una deuda pendiente respecto a cómo fueron tratadxs históricamente en espacios sanitarios. El hecho de sentirse reconocidxs por una institución estatal y, además, por compañerxs que lxs respetaron, fue otro de los factores que contribuyó al mejoramiento y a la validación de sus propias identidades.

Sumado a todo lo anterior, considero que otra de las dimensiones que impactaron de manera positiva en lxs trans y travestis que participaron del Seguro de Capacitación y Empleo, y el Consultorio Inclusivo en Morón fue la relación que estxs sujetxs construyeron con otras personas. En el caso específico del Consultorio Inclusivo de Morón fue mencionado en varias oportunidades por lxs trans y las travestis, el impacto que tuvo en ellxs escuchar otras historias, en las cuáles se sintieron identificadxs. El hecho de que una política social contribuya a generar espacios de encuentro y aprendizaje con otrxs fue uno de los mayores logros que pueden destacarse. Si bien lxs trans y las travestis mencionaron la identificación que les produjo escuchar historias de otrxs integrantes de su colectivo, también me parece importante reseñar, cómo a través de esta política social, estxs sujetxs pudieron encontrarse con otros grupos tales, como el personal administrativo del consultorio, lxs profesionales y lxs referentxs de la organización social. Respecto al Seguro de Capacitación y Empleo en Morón, en términos de socialización, destaco como trans y travestis pudieron concurrir a espacios dónde se sintieron escuchadxs y valoradxs, como cuando realizaron entrenamientos laborales o asistieron a cursos de formación para el trabajo.

Existe otro aspecto que me impactó con el correr de las entrevistas y fue cómo el Consultorio Inclusivo, y el Seguro de Capacitación y Empleo generaron que trans y travestis comenzaran a reconocerse como sujetxs comunitarixs y políticxs. Como se señaló en el capítulo anterior, estas dos políticas sociales brindaron la posibilidad de fortalecer los vínculos sociales entre lxs propixs sujetxs travestis y trans. Estos nuevos vínculos que se tejieron en el seno del Consultorio Inclusivo y en el SCyE de Morón, posibilitaron que trans y travestis desarrollaran una serie de actividades comunitarias, en su mayoría con el objetivo de promocionar ambas políticas. Según el relato de lxs propixs sujetxs, era la primera vez que participaban activamente en la organización de actividades colectivas donde se sintieron escuchadxs y validadxs socialmente.

Asimismo, hubo una dimensión que apareció en las entrevistas y considero que es una de las más relevantes en esta tesis, y fue cómo a través de estas dos políticas sociales, trans y travestis se autopercibieron como sujetxs sociales y políticxs. Lo anterior se puso de manifiesto en el hecho de que fueron ellxs mismxs quiénes defendieron a estas políticas cuándo el gobierno de Juntos por el Cambio de Ramiro Tagliaferro quiso desmantelar el Consultorio Inclusivo. Si bien uno de los objetivos de las políticas fue crear sujetxs de derecho para que puedan participar de las decisiones personales respecto a su salud, no fue imaginado por quienes pensaron las políticas sociales cómo, al finalizar el Consultorio Inclusivo, surgirían sujetxs con capacidad política para defender sus propios intereses. Sin lugar a duda, esto último diferencia a trans y travestis que participaron del Consultorio Inclusivo, con el perfil de sujetxs destinatarixs pasivxs, merecedorxs y beneficiarixs que las políticas sociales de los `90s construyeron en sus diagnósticos. Respecto al SCyE, también surgió algo fundamental, y fue la idea de que trans y travestis debían reclamar por algo más que una política social para acceder al derecho al trabajo. En todas las entrevistas realizadas, si bien estxs sujetxs remarcaron la importancia de que se hubieran diseñado políticas laborales como el SCyE, comenzaron a llevar como bandera en sus discursos la ley de cupo laboral travesti y trans, y el ingreso formal al mercado de trabajo. De esta forma dejaron de verse como sujetxs que solo podían ingresar a una política social laboral, para verse como sujetxs trabajadorxs y por lo tanto, con derecho al trabajo.

En cuarto lugar, a lo largo de la tesis se identificaron ciertos aspectos del SCyE y el Consultorio Inclusivo que no fueron tenidos en cuenta a la hora de su diseño o que no se contemplaron en su implementación en el municipio de Morón. En relación con el Seguro de Capacitación y Empleo hubo varios aspectos que no contemplaron ciertas particularidades de la población trans y travesti. Para empezar, hay que señalar que el monto dinerario que se asignaba a lxs sujetxs por la realización de las actividades educativas y formativas era insuficiente. Es dable recordar la extrema situación de vulnerabilidad que atraviesa este colectivo en múltiples dimensiones de sus vidas, por lo cual hubiera sido pertinente asegurar una cobertura dineraria adecuada para que las personas travestis y trans no solo ingresaran, sino que sostuvieran de mejor manera este tipo de políticas. En segundo término, si bien el Municipio de Morón incorporó a algunas personas que participaron de las pasantías/entrenamientos laborales a la planta municipal, se detectó que no hubo ningún tipo de sensibilización con lxs demandantxs de empleo. En varias oportunidades fue mencionada la creciente discriminación que existe en el mercado de trabajo en general y, en particular, hacia las identidades travestis y trans. Si bien considero que fue fundamental que trans y travestis accedan a cursos de formación, también creo que una política social laboral debe trabajar de manera prioritaria con aquellos sectores que detentan prejuicios como, por ejemplo, las empresas; ya que en última instancia serán quienes contraten trabajadorxs trans y travestis. Por último, si bien se observó una buena complementariedad en el caso del municipio de Morón, entre el SCyE y el Consultorio Inclusivo, en términos específicos, aquellxs trans y travestis que pasaron exclusivamente por el SCyE, no manifestaron grandes signos de identificación con esta política. A diferencia del Consultorio Inclusivo en donde hubo actividades de fortalecimiento individual y colectivo, el SCyE no previó acciones que trabajen directamente sobre la autoestima individual y grupal de esta población. Teniendo en cuenta que trans y travestis se encontraron históricamente excluidxs del ámbito laboral y que además, es muy bajo el porcentaje de aquellxs que pasaron por instancias formales de trabajo (como entrevistas, por ejemplo), considero que deberían haberse contemplado acciones que preparen a esta población para el ingreso al mundo laboral.

En relación con el Consultorio Inclusivo, también hubo varias dimensiones que no fueron tenidas en cuenta al momento del diseño e implementación de esta política social. En primer lugar, se identificó como un problema la existencia de ciertas resistencias de la comunidad médica para incluir dentro de su campo de acción el trabajo con trans y travestis. Si bien el Ministerio de Salud de la Nación y el Municipio de Morón dictaron capacitaciones para lxs actorxs del sistema sanitario que iban a intervenir en esta política, la comunidad médica fue la que menos participó. Todo lo anterior se vio también reflejado, en que no hubo un sistema de derivaciones correctamente pensado y, por lo tanto, no estuvo garantizado el trato digno a trans y travestis por fuera del Consultorio Inclusivo. En otro sentido, también hubo muchas problemáticas para garantizar las prestaciones médico-sanitarias que trans y travestis demandaban, como la provisión de hormonas. Por último, teniendo en cuenta que tanto la vejez como la adolescencia son etapas críticas en la vida de travestis y trans, es necesario señalar, que no se previeron líneas de acción específicas para estos rangos etarios.

En síntesis y retomando todo lo dicho en esta tesis, se ha podido abordar el recorrido que tuvo el SCyE y el Consultorio Inclusivo desde su concepción y diseño, tanto a nivel nacional como en su implementación en el municipio de Morón. En primer término quiero volver a señalar que toda política social tiene aspectos no contemplados en su diseño que pueden ser corregidos en la implementación. Por esta razón, me parece importante poder pensar en todas las omisiones que tuvieron estas políticas sociales, y que fueron resaltadas en estas conclusiones.

Asimismo, quiero destacar un aspecto que considero fundamental para concluir con esta tesis, relativo al trayecto que tuvieron trans y travestis en su paso por el SCyE, y el Consultorio Inclusivo de Morón. A través de las entrevistas, en un primer momento, me encontré con sujetxs que se pensaban de acuerdo con las vulneraciones que sufrieron a lo largo de su vida, pero a medida que se lograba profundizar en sus experiencias y trayectorias, terminé encontrándome con personas con conciencia plena de sus derechos. Fue importante poder escuchar y reconocer en las entrevistas, cómo pequeñas acciones diseñadas por el gobierno local, las denominadas “miropolíticas” (Chaves, 2014), contribuyeron a la recuperación de la autoestima personal de trans y travestis. Sin lugar a duda, este mejoramiento de la autoestima individual, sumado a políticas sociales que incentivaron el encuentro con un otrx fue recomponiendo ciertos lazos sociales y vinculares que estxs sujetxs sólo encontraban en otros ámbitos tales como en el ejercicio de la prostitución (Benedetti, 2004; Ornat y Silva, 2008; Carvalho, 2006; Berkins, 2007). Considero que el hecho de que trans y travestis repensaran y reconstruyeran vínculos sociales con personas en su misma situación, así como con trabajadorxs de las políticas sociales y organizaciones de la comunidad, posibilitó que ellxs mismxs comenzaran a visualizarse como actorxs sociales con capacidad de incidencia política para modificar sus propias historias de vida. Todo lo anterior me hace reconocer la importancia de que estas políticas sociales plantearan nuevos enfoques de intervención, que buscaron la ampliación de los estándares de bienestar hacia esta población (Sojo, 2007).

Por otro lado, quedan varios interrogantes que dejaré como incógnita para futuros estudios. En primer lugar se observó cómo especificidad, que el SCyE y el Consultorio Inclusivo en Morón fueron implementados por dos Secretarías diferentes bajo la premisa de abordar integralmente a lxs sujetxs de las políticas. Esto implicó que en muchas de las entrevistas, trans y travestis hablaran de ambas políticas sociales como si se tratara de una sola. Por todo lo anterior, me pregunto cuáles serían los impactos si el SCyE y el Consultorio Inclusivo en Morón, no hubieran tenido ningún tipo de articulación a nivel municipal. Es dable recordar que tanto el SCyE como el Consultorio Inclusivo fueron dos políticas nacionales que se implementaron en otros municipios tanto del conurbano bonaerense como en otras provincias de la Argentina. Por esta razón queda por estudiar en próximos trabajos, cómo se implementaron estas políticas sociales en otros gobiernos locales con el objetivo de poder identificar coincidencias, diferencias y particularidades de cada caso.

Por último, hay que recordar que esta tesis llegó hasta el 2015 producto del fin de los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner (presidenta de la Nación) y Lucas Ghi (Intendente de Morón), ambxs del Frente de Todos, quiénes idearon e implementaron estas políticas. Considero que uno de los principales logros que tuvo el SCyE y el Consultorio Inclusivo en el municipio de Morón fue comenzar a plantear nuevos estándares de bienestar hacia el colectivo trans y travestis. Lo anterior generó que lxs integrantxs de este colectivo se reconocieran como sujetxs de derechos frente a un Estado que en esta oportunidad lxs reconoció como interlocutorxs válidos, cuando históricamente lxs había vulnerado. Sin lugar a dudas estas orientaciones y direccionalidades políticas que tuvo el SCyE y el Consultorio Inclusivo supusieron avances respecto a otras políticas sociales implementadas con otras lógicas y en otros contextos. Sin embargo, como se desarrolló en varios capítulos de la tesis, con el retorno neoliberal que se dio en 2015 con el gobierno de Mauricio Macri, se observó cómo estas políticas sociales fueron vaciadas de contenido, dejando nuevamente a travestis y trans privadxs de una cobertura estatal que les asegurara la reproducción mínima de sus condiciones de vida. Esta situación vino a reintroducir, y por lo tanto a reforzar, un abandono por parte del Estado hacia un colectivo sumamente vulnerado. Por todo lo anterior, mi principal interrogante para futuros estudios, será conocer cuáles fueron los impactos que este nuevo cambio de gobierno tuvo en el colectivo travesti y trans.


  1. El SCyE es una política social que data el año 2005 para incluir a aquellas personas que se encontraban dentro del plan jefas y jefes de hogar.
  2. Beneficiarixs del plan jefes y jefas de hogar.
  3. En esta tesis se sostiene que la estrategia de focalización tuvo como orientación universalizar la atención de trans y travestis.


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