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Persas

Personajes

Coro de ancianos persas.

Atosa: reina, esposa de Darío.

Mensajero.

Sombra de Darío.

Jerjes: rey de Persia, hijo de Darío.

Argumento

El Coro se lamenta porque los persas no tienen noticias del regreso del rey Jerjes, que partió a la guerra con intención de arrasar el país de los jonios. La reina, madre de Jerjes, está preocupada por la posibilidad de que la gente no respete con honor las riquezas de su hijo ausente, y manifiesta su inquietud en el sueño que cuenta al Coro de ancianos persas: dos hermosas mujeres, una ataviada con vestidos persas y otra con vestidos dóricos, estaban en discordia mientras Jerjes trataba de apaciguarlas. Este las unce a su carro y coloca colleras bajo sus cuellos. Una obedece, mientras que la otra se arranca el yugo con violencia provocando la caída de Jerjes. Ante este sueño, el Coro aconseja a la reina hacer libaciones en honor de la tierra y de los muertos. Antes de retirarse, la reina realiza una serie de preguntas al coro sobre la ciudad de Atenas y sobre el motivo por el cual su hijo quiere apoderarse de ella.

Llega un mensajero con la noticia de que el ejército persa y gran parte de los jefes han perecido frente a las costas de Salamina; sin embargo, Jerjes vive. La reina ofrece libaciones frente a la tumba de Darío y pide al Coro que lo llame con himnos. Aparece entonces la sombra de Darío, a quien refieren cómo se ha perdido el ejército al mando de Jerjes. El antiguo rey se lamenta y recuerda sus expediciones a las regiones griegas. Antes de desvanecerse ordena a la reina que vaya a recibir y a consolar a su hijo.

Finalmente aparece Jerjes con un escaso ejército andrajoso, llorando su desgracia y la de tantos persas que llevó a la muerte.

Sentencias de Persas

1) Pers. vv. 111-115

Coro de ancianos persas.

Ate, amistosa y halagadora en un principio, seduce al hombre hacia sus redes, de donde no es posible que un mortal consiga huir escapando por encima de ellas.

 

φιλόφρων γὰρ <ποτι>σαίνου-

σα τὸ πρῶτον παράγει

βροτὸν εἰς ἄρκυας Ἄτα,

τόθεν οὐκ ἔστιν ὑπὲρ θνα-

τὸν ἀλύξαντα φυγεῖν.

111 <ποτι>σαίνουσα Nom. sing. fem. part. pres. dór. de προσσαίνω (v.), halagar. 113 Ἄτα Nom. sing. f. de Ἄτα (s. dór.), Ate, la Fatalidad, diosa de la desgracia. 114 τόθεν (adv. poét.), de donde. θνατόν Ac. sing. m. de θνατός (adj. dór.), mortal.


2) Pers. vv. 293-294

Atosa al mensajero.

Es necesario para los mortales soportar los sufrimientos que los dioses les den.

 

ὅμως δ’ ἀνάγκη πημονὰς βροτοῖς φέρειν

θεῶν διδόντων·


3) Pers. vv. 598-602

Atosa al Coro de ancianos persas.

Amigos, el que tiene experiencias funestas sabe que entre los mortales, cuando el mar de los males llega, todo asusta al amigo, y cuando el destino es favorable, él confía en que siempre el viento llevará prosperidad.

 

φίλοι, κακῶν μὲν ὅστις ἔμπειρος κυρεῖ,

ἐπίσταται βροτοῖσιν ὡς, ὅταν κλύδων

κακῶν ἐπέλθῃ, πάντα δειμαίνειν φίλον,

ὅταν δ’ ὁ δαίμων εὐροῇ, πεποιθέναι

τὸν αὐτὸν αἰὲν ἄνεμον οὐριεῖν τύχην.  

598 La metáfora del viaje de la vida se configura aquí a través de imágenes náuticas (Hogan). 599 βροτοῖσι Dat. pl. masc. ép. de βροτός (s. poét.), hombre mortal, opuesto a ἀθάνατος o θεός. 602 αἰέν (adv. ép.), siempre.


4) Pers. vv. 689-690

La sombra de Darío al Coro de ancianos persas.

Los dioses subterráneos son mejores en tomar que en soltar.

 

χοἰ κατὰ χθονὸς θεοὶ

λαβεῖν ἀμείνους εἰσὶν ἢ μεθιέναι.

689 χοἰ Crasis ática de καὶ οἱ.


5) Pers. v. 706

La sombra de Darío a Atosa.

Humanos sufrimientos pueden suceder a los mortales.

ἀνθρώπεια δ’ ἄν τοι πήματ’ ἂν τύχοι βροτοῖς.


6) Pers. vv. 707-708

La sombra de Darío a Atosa.

Muchos males llegan a los mortales desde el mar y muchos desde la tierra firme si una vida demasiado larga se prolonga.

 

πολλὰ μὲν γὰρ ἐκ θαλάσσης, πολλὰ δ’ ἐκ χέρσου κακὰ

γίγνεται θνητοῖς, ὁ μάσσων βίοτος ἢν ταθῇ πρόσω.

708 βίοτος Nom. sing. m. de βίοτος (s. ép.), vida, existencia.


7) Pers. v. 742

La sombra de Darío al Coro de ancianos persas.

Cuando uno mismo se esfuerza, también el dios lo favorece.

ἀλλ’, ὅταν σπεύδῃ τις αὐτός, χὠ θεὸς συνάπτεται.

742 Hogan señala que el doble aspecto de la acción –el divino y el humano– aparece en fragmentos de dos tragedias perdidas (frs. 77 y 175) y se resume en un verso frecuentemente citado: “A dios le gusta ayudar a quien se esfuerza por ayudarse a sí mismo” (frg. 223). La idea de que la divinidad impulsa las actividades humanas, ya sea hacia el bien o hacia el mal, es típicamente esquílea (Rose). χὠ Crasis poética de καὶ ὁ.


8) Pers. vv. 818-820

La sombra de Darío al Coro de ancianos persas.

Montones de cadáveres hasta la tercera generación revelarán sin voz a los ojos de los hombres que, siendo mortal, es preciso no pensar excesivamente.

 

θῖνες νεκρῶν δὲ καὶ τριτοσπόρῳ γονῇ

ἄφωνα σημανοῦσιν ὄμμασιν βροτῶν
ὡς οὐχ ὑπέρφευ θνητὸν ὄντα χρὴ φρονεῖν

818 En interpretación de Rose, Esquilo parece suponer que los restos de los muertos en la batalla de Platea pueden aún estar allí por la tercera generación, es decir, unos sesenta años después. 819 ὄμμασιν Dat. pl. n. de ὀμμα (s. poét.), ojo. 820 Hogan interpreta que la mortalidad y la ambición excesiva suelen estar conectadas. El desprecio por los límites personales se manifiesta en la insolencia que los griegos llamaban ὕβρις.


9) A. Pers. vv. 821-822

La sombra de Darío al Coro de ancianos persas.

Cuando la desmesura florece, da como frutos la espiga de la calamidad, de donde recoge lamentable cosecha.

 

ὕβρις γὰρ ἐξανθοῦσ’ ἐκάρπωσεν στάχυν

ἄτης, ὅθεν πάγκλαυτον ἐξαμᾷ θέρος.

821-822 Los griegos suelen recurrir a metáforas biológicas para explicar el proceso de la ὕβρις (Hogan). Según esta imagen, la ὕβρις, al igual que el maíz, crece, florece y forma la espiga; la espiga simboliza la ruina, que es toda la cosecha que recoge el hombre culpable de ὕβρις (Rose). 821 ἐκάρπωσεν De καρπόω (v.), dar fruto, producir como fruto. Aor. gnómico.


10) Pers. v. 842

La sombra de Darío al Coro de ancianos persas.

A los muertos la riqueza de nada les es provechosa.

ὡς τοῖς θανοῦσι πλοῦτος οὐδὲν ὠφελεῖ.



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