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Una década dialógica

Impulsos creativos, terapia y publicidad en la vida y obra de Heidegger de 1949 a 1959

Ángel Xolocotzi Yánez[1]

A Decade of Dialogue
Creative Impulses, Therapy and Publicity in Heidegger’s Life and Work from 1949 to 1959

DOI: 10.46605/sh.vol9.2020.101

Resumen

A lo largo de varias décadas, la bibliografía secundaría ha documentado ciertos aspectos del compromiso político de Martin Heidegger. También se ha escrito mucho sobre el proceso de depuración al final de la Segunda Guerra Mundial; sin embargo, lo que no ha sido tematizado de forma detallada es la década que siguió a la prohibición docente que se le aplicó. El presente trabajo lleva a cabo un acercamiento a ciertos foros en donde Heidegger no sólo difundió su pensar, sino que obtuvo elementos creativos para su trabajo pensante. Asimismo, estos espacios cumplieron una cierta función terapéutica para Heidegger en esos años complicados. A pesar de que, mediante la prohibición docente se puede ver un cambio de actitud por parte de Heidegger respecto de la apertura a foros y publicaciones, la década que va de 1949 a 1959 será una de las más intensas debido a la importancia de discusiones que se dan, especialmente entre filosofía y ciencia así como filosofía y poesía. El trabajo lleva a cabo una primera aproximación a tales foros, especialmente con base en documentos y epistolarios de archivos inéditos.

Palabras clave

Biografía, diálogo, prohibición docente, obra filosófica. 

Abstract

Over several decades, the secondary literature has documented certain aspects of Martin Heidegger’s political commitment. Much has also been written about the depuration process at the end of the Second World War; however, what has not been covered in detail is the decade following the ban on teaching that was applied to him. The present work takes a look at certain forums where Heidegger not only spread his thinking, but also obtained creative elements for his thinking work. Likewise, these spaces fulfilled a certain therapeutic function for Heidegger in those complicated years. Despite the fact that, through the prohibition of teaching, a change in Heidegger’s attitude towards opening up to forums and publications can be seen, the decade from 1949 to 1959 will be one of the most intense due to the importance of the discussions that take place, especially between philosophy and science as well as philosophy and poetry. The work carries out a first approach to such forums, especially on the basis of documents and epistolaries from unpublished archives.

Keywords

Biography, dialogue, teaching prohibition, philosophical work


I. Introducción

La intervención política que Heidegger llevó a cabo bajo el nacionalsocialismo ha sido revisada y discutida a lo largo de décadas, tomando quizás como punto de partida aquella alusión de Karl Löwith publicada en 1946 en la revista Les Temps Modernes que dirigía Sartre. Después de eso, la bibliografía al respecto es innumerable, y en ella se documentan y revisan múltiples factores.

La intención del presente escrito no es discutir una vez más el papel o el nivel de compromiso que Heidegger tuvo bajo el nacionalsocialismo. Lo que me interesa es hacer alusión a las consecuencias que derivaron de ello, ya que a partir de ahí ocurrió un cambio importante por parte de Heidegger respecto de ciertas actitudes que han impactado en diversos ámbitos. Se trata concretamente del diálogo que Heidegger mantuvo a lo largo de tres décadas con filósofos, científicos, escritores y artistas tanto en Alemania como en Francia y Suiza, el cual se desarrolló en diversos grados.

Ampliamente conocido es el hecho de que, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la comisión depuradora de la Universidad de Friburgo deliberó sobre la situación de Heidegger por su participación como rector de 1933 a 1934 bajo el Gobierno nacionalsocialista. No menos conocido es el exceso de bibliografía que refiere al famoso “caso Heidegger”. Baste aquí con indicar que la solución que tomó la universidad fue llevar a cabo diversos procesos que se movieron entre la pensión y la jubilación, pero que finalmente mantuvieron como condición no realizar actividades docentes a lo largo de varios años.

La consecuencia de ello no solo sería el colapso nervioso que conduciría a Heidegger a una estancia de recuperación con el neuropsiquiatra Gustav von Gebsatel en el Schloss Haus Baden en Bandeweiler, sino que el impacto sería de tal magnitud que Heidegger buscaría foros de diálogo dentro y fuera de Alemania. La prohibición docente fue un golpe radical para Heidegger que motivó la apertura al diálogo que mantuvo a partir de 1946 hasta su muerte en 1976. Una entrada en sus Anotaciones I a finales de 1945 al enterarse de lo que iba a resolverse en la comisión de depuración deja ver esto claramente:

Después de 30 años de actividad docente, la separación de la docencia (no de la “universidad”) no es de ninguna manera sencilla, tomando en cuenta que yo he sido docente de forma apasionada y también sé que la palabra hablada posee una supremacía sobre la palabra escrita en la cual mucho nunca se incorpora, aun cuando la presentación sea muy cuidadosa. Aunque por otra parte lo hablado carece de la duración y “surte efecto” de otra forma, también se transforma en lo irreconocible. Asimismo, el decir pensante requiere de la propia articulación rigurosa, la cual encuentra sólo en lo escrito una consistencia. Hay que dar a esta “articulación” todavía la fuerza y el tiempo restante, independientemente si también se da la posibilidad de “publicar” algo propio (GA 97, pp. 57 s.).

A pesar de que la apertura al diálogo marcó el camino de Heidegger desde la posguerra hasta su muerte, en un primer momento la investigación se centró en la década inmediata, es decir, aproximadamente de 1949 a 1959. Como veremos, en esa década se llevaron a cabo foros importantes que permitieron la difusión del pensar heideggeriano tanto en Alemania como en otros países, principalmente europeos. Sin embargo, hay que enfatizar que la participación de Heidegger en los foros que mencionaremos no cumplieron de entrada la tarea de difundir su pensamiento, sino que más bien fueron motivados por dos cuestiones: por un lado, como ambientes terapéuticos derivados de la prohibición docente y, por otro lado, como impulsos creativos para el trabajo. Lo primero se deja ver en la última cita mencionada, y lo segundo lo indica Heidegger en una carta a Elfride en 1952: “El estímulo esencial me lo dan hombres que –sin ser filósofos– son ellos mismos creadores. La hora escasa que pasé con Orff durante el desayuno me ha puesto en marcha” (H-E, 3 de noviembre de 1952, p. 287)[2].

Es así que el diálogo de Heidegger con otros pensadores y artistas ocupa un lugar especial en la historia intelectual del siglo XX debido, a su vez, al lugar que tiene el filósofo de Friburgo en la historia de la filosofía. Quizás sean los propios pensadores los que reconocen esto con claridad. En habla hispana ha sido la obra de Ramón Rodríguez la que ha reconocido a Heidegger como pensador, su investigación en múltiples niveles ha abierto caminos que han llevado a transitar áreas recorridas de forma parcial. El trabajo que aquí presento busca complementar algunos aspectos de la historia intelectual del siglo pasado en donde Heidegger como pensador ocupa un lugar central. Esto no sería posible sin aquel otro pensador que contagió, en muchos de nosotros, el interés por Heidegger: Ramón Rodríguez. Valga este texto como un sencillo homenaje a su obra, pero también a su persona y a ese otro diálogo filosófico mantenido a lo largo de décadas con muchos de nosotros en Hispanoamerica.

II. Consecuencias del “caso” Heidegger

El final de la Segunda Guerra Mundial significa también la conclusión de un ciclo para Martin Heidegger. Desde abril de 1945, Heidegger sabe que su futuro docente podría cambiar, así se lo hace saber a Elfride: “Aunque el porvenir se presente oscuro y sombrío, confío en que habrá posibilidades de obrar aun cuando me sea prohibida la docencia en el futuro” (H-E, 17 de abril de 1945, p. 245). Quizás eso y la situación de sus hijos presos lo mantendrá en su tierra natal por lo menos 6 meses en ese año. Con un estado labil en su salud, la comisión depuradora iniciará sus trabajos para abordar el “caso Heidegger”. En el Archivo de la Universidad de Friburgo, se encuentra la invitación a una reunión enviada a Heidegger el 6 de diciembre: “En nombre del comité de depuración de la universidad lo invito a una sesión el martes 11 de diciembre a las 8 am en el despacho del Rector” (UAF B 3/522). El 15 de diciembre Heidegger se dirigirá al presidente de la comisión depuradora, C. von Dietze, para aclarar algunos hechos en torno a su participación nacionalsocialista en 1933-1934 y concluye la carta con las siguientes confesiones y peticiones:

Cometí muchos errores en lo técnico y personal de la administración universitaria. Pero nunca entregué el espíritu y la esencia de la ciencia y de la universidad al partido, sino que intenté la renovación de la universitas.

Debo dejar pues la decisión a la Universidad de Friburgo si debo pertenecer o no a ella todavía en alguna forma de trabajo. Sólo le pido a la universidad la protección de mi trabajo filosófico, que se extiende a treinta años, del cual por cierto creo que algún día tendrá todavía algo que decir a Occidente y al mundo.

Compartiendo el destino general y espiritual, y preocupado por la suerte de nuestros hijos desaparecidos en Rusia, mis fuerzas se hallan de todos modos en una condición que quizás apenas alcanzará todavía para concluir una parte de las cosas en las que más empeño tengo de cara al futuro de la filosofía (GA 16, pp. 414 s.).

La reunión del senado universitario ocurrió el 19 de enero, y en el protocolo de tal sesión consta que se acordó aprobar por unanimidad la propuesta de la comisión depuradora de jubilar a Heidegger sin permitirle ejercer su cátedra:

Extracto del protocolo de la junta del Senado del 19 de enero de 1946:/ En la orden del día se encuentra la depuración política del profesor Dr. Heidegger. Por petición del rector, el presidente del comité de depuración política, el señor profesor Dr. von Dietze, informa sobre el dictamen final del comité de depuración y lo da a conocer mediante su lectura. Asimismo es leída una carta del señor profesor Jaspers, de Heidelberg, quien intervino en el asunto de Heidegger por petición del señor profesor Dr. Oehlkers. / El Senado acuerda por unanimidad la jubilación de Heidegger, propuesta por el comité de depuración, con la denegación de autorización para la docencia. / Para llevar a cabo esta resolución, la universidad solicitará al gobierno militar la reintegración de Heidegger. […] / El Senado pide al rector informar al señor Heidegger que por parte de la universidad se espera de él discreción en los actos públicos (UAF B 34/31).

El 23 de enero de 1946, Heidegger fue citado a las 11 de la mañana a la oficina del rector, quien le dio a conocer el resultado del dictamen que la comisión de depuración había presentado al senado universitario el 19 de enero del mismo mes: “Hoy me informó el rector (oralmente, según el acuerdo expreso del Senado) que el Senado aprobó mi solicitud de jubilación enviada el 8 de octubre de 1945, no obstante bajo ‘denegación de la actividad docente en tiempo indeterminado’” (GA 16, p. 419). Después de estar al tanto del veredicto, Heidegger tendría la mencionada estancia de recuperación en el sanatorio Haus Baden en Badenweiler de mediados de febrero a mediados de mayo de 1946. Esto lo sabemos actualmente no solo por las cartas de Heidegger enviadas en ese tiempo[3], sino principalmente debido al certificado médico que Von Gebsattel redactó el 1 de marzo de 1950 y que se halla en el Archivo de la Universidad de Friburgo:

El señor profesor Dr. Martin Heidegger estuvo bajo mi tratamiento tres meses en 1946 en el Sanatorio Schloß Hausbaden en Badenweiler. Una debilidad en el músculo cardiaco hizo necesaria su estancia en la clínica. A pesar de que su estado mejoró en el transcurso del tratamiento, él se mantuvo permanentemente bajo mi tratamiento, necesario debido a la persistente debilidad cardiaca, hasta el 1 de marzo de 1950 con interrupciones. Hasta el día de hoy padece de la debilidad muscular cardiaca. Esto equivale a una fuerte disminución de su capacidad laboral. Por ello, desde el punto de vista médico, en su actual estado de salud no está completamente a la altura de todas las obligaciones de un profesor ordinario en la universidad.

Dr. Freiherr [Barón] von Gebsattel. Neuropsiquiatra (UAF B 24/1277)[4].

Ahora bien, como ya se anunciaba, el proceso de depuración condujo a la prohibición de enseñanza. Aunque la decisión final había sido tomada ya el 28 de diciembre de 1946, Heidegger recibió el aviso oficial que envió el Ministerio de Cultura el 11 de marzo de 1947 con la categórica sentencia: “Prohibición docente; ninguna función en la universidad” (UAF B 24/1277). Esta fue la “mejor solución” encontrada por parte de la universidad y del ministerio para arreglárselas con el pasado de su filósofo más importante. Como se sabe, tal resolución se desprendía de la propuesta hecha por Karl Jaspers en la carta que le dirigió al rector Oehlkers el 22 de diciembre de 1945 y que fue leída en la reunión del senado en enero de 1946. La propuesta concreta de Jaspers era:

a) Asignación de una pensión personal para Heidegger con el fin de que prosiga su trabajo filosófico y la elaboración de su obra justificada por su producción reconocida y por la previsión de lo que todavía puede seguir./ b) Suspensión del cargo de profesor durante algunos años […] (UAF B 34/31).

A partir de tal prohibición, Heidegger tendría que mantenerse al margen de toda actividad académica en la universidad. Todavía en 1949 Heidegger seguía pensando en mantenerse al margen, como escribió el 28 de mayo: “No me queda otro camino más que deshacerme por completo de la atmósfera universitaria y atenerme a mi asunto” (H-E, p. 264)[5].

Solo en 1950 le sería abierta nuevamente la posibilidad de volver a la docencia al anunciarse la viabilidad de su pensión para el 1 de abril. Sin embargo, como ya ha mostrado en detalle la investigación de Hugo Ott, no todo ocurrió sin roces ni obstáculos. Con el apoyo de sus viejos alumnos Max Müller y Eugen Fink, Heidegger logró reincorporarse a la vida académica. Precisamente fue en Todtnauberg en el coloquio “Sentido y ejecución del estudio académico”, organizado por Müller en el marco del Studium Generale de la universidad, que Heidegger retomó su actividad académica universitaria con la conferencia “Realidad, ilusión y posibilidad de la universidad”, leída el 8 de julio de 1950, probablemente ante alrededor de 50 estudiantes. Esto lo sabemos por la carta de Müller al rector Oehlkers del 5 de julio de 1950 (UAF B 24/1277).

El problema central para lograr la jubilación de Heidegger yacía en que no cumplía el requisito de la edad reglamentaria para ello. Sería hasta el 1 de octubre de 1951, después de haber cumplido 62 años el 26 de septiembre, cuando se cumpliera tal proceso. Para ese invierno de 1951/1952, como se sabe, Heidegger sostendría su lección “¿Qué significa pensar?” con la asistencia de 438 alumnos inscritos y múltiples oyentes (UAF B 17/923). En una carta a Beaufret de diciembre de ese año, Heidegger habla de su ejercicio docente en ese semestre:

Mientras tanto he iniciado mi lección “¿Qué significa pensar?”. Los oyentes están muy atentos y son muy numerosos (1200). […] Por lo demás, trato la Física de Aristóteles, libro III sobre la kínesis. Pero ahí tengo la experiencia de que falta el ejercicio necesario con el pensar para seguir estos escritos sencillos del pensador (H-Beau, 19 de diciembre de 1951).

III. Los ejercicios

La necesidad de la cátedra llevó a Heidegger en 1950 a organizar “ejercicios” en su casa con una capacidad de 16 participantes. Tal proyecto lo da a conocer a Max Müller en agosto: “Cuando usted estuvo aquí con el Sr. Fink yo tenía la idea de no volver a tener alguna actividad docente. En atención a los alumnos he decidido ahora tener un ejercicio privatissime, pero de ninguna forma cursos” (H-M-W, 14 de agosto de 1950, p. 32). Ya para noviembre esto se lleva a cabo: “Le pido, al igual que a los otros colegas, que me envíe uno o dos de sus alumnos, de ser posible de los primeros semestres, que considere aptos para participar en mis ejercicios” (H-M-W, 7 de noviembre de 1950, p. 32). Al parecer la propuesta sería un éxito ya que unos días después Heidegger indica:

Lamentablemente ya se rebasó el número, pues por motivos de espacio tampoco puedo aceptar a más de 16 participantes. […] Todo esto es un experimento. Si funciona, entonces quisiera intentar en verano el diálogo deseado por usted para los más antiguos (H-M-W, 11 de noviembre de 1950, p. 33).

A finales del año, Heidegger reitera su experiencia docente a la vieja amiga Elisabeth Blochmann:

En este invierno sostengo privatissime en nuestra casa un “ejercicio de lectura” con jóvenes estudiantes. Es un experimento porque he perdido el contacto constante y casi ya no lo puedo obtener, porque bajo las condiciones actuales no puedo dar ninguna clase (H-B, 19 de diciembre de 1950, p. 100).

A Jean Beaufret da más información sobre el contenido de los mencionados ejercicios:

Mientras tanto he iniciado con estudiantes unos “ejercicios de lectura” en un pequeño círculo aquí en nuestra casa, lo cual tiene lugar cada 14 días. Trato algunos textos de Aristóteles, Leibniz, Kant y Nietzsche que conciernen al problema de la causalidad (H-Beau, 12 de noviembre 1950).

IV. La Graeca

En esos años se inició la reunión quincenal de la Graeca, la cual fue un foro de estudio propuesto por Eugen Fink y Max Müller en 1948 y en donde además de Heidegger participaban Karl Büchner y Hermann Gundert (filólogos clásicos), Erik Wolf (jurista), Johannes Lohmann (lingüista), Herbert Nesselhauf (historiador) y Hans-Herwig Schuchhardt (arqueólogo). Se reunían de manera alternada cada 14 días en alguna casa de los participantes. En una carta a Klaus Bernath, Max Müller describe la experiencia de la Graeca:

Se iniciaba con la interpretación de un texto, los primeros fueron de Tucídides. De él leímos el primer libro de La guerra del Peloponeso, la llamada Arqueología, y luego toda la expedición siciliana. Otros textos fueron La carta séptima de Platón, luego Solón y también algunos fragmentos de Homero. Se fundó en 1948 ó 1949 […] Al parecer cuando partí a München en 1960 se desintegró poco tiempo después […] Para Heidegger la Graeca era muy importante. Cuando tenía lugar en mi casa, él venía por lo regular una hora antes para enterarse de los acontecimientos en la universidad, de la cual estaba bastante aislado. La curiosidad era una propiedad bastante dominante en él. […] Cuando era mi turno, me preparaba con frecuencia para esa noche a lo largo de tres semanas. El mismo Heidegger, cuando le tocaba interpretar, con frecuencia era arrinconado, especialmente, como era de esperarse, por los dos filólogos clásicos; de modo que finalmente se negó a hacerse cargo él mismo de interpretaciones, pero pidió con insistencia estar presente en todas las reuniones y él mismo seguir invitando. […] Schuchhard salió porque la solicitud que hizo de incluir al profesor Szilasi en la Graeca fue rechazada de modo unánime, a petición de Heidegger (UAF E 3/200; 19/12/1989).

Ahora bien, además de los “ejercicios de lectura” en su casa y la Graeca, la apertura de foros extrauniversitarios a partir de 1949 colocó nuevamente a Heidegger en el papel de maestro. Entre los principales foros en donde Heidegger participó públicamente, se encuentra el Club de Bremen, con la intervención de Heinrich Petzet, la casa de reposo terapéutico Bühlerhöhe, bajo la dirección del médico Gerhard Stroomann, la Academia Bávara de las Bellas Artes, bajo la presidencia de Emil Pretorius y la secretaría general del Conde Clemens von Podewils, así como los “Diálogos de Darmstadt”, bajo la coordinación de Egon Vietta. También a partir de 1959 se realizarían a lo largo de una década los famosos seminarios de Zollikon bajo el influjo de Medard Boss, y en esos años comenzaron los viajes y contactos en Francia con el apoyo de Jean Beaufret.

V. El Club Bremen

A Bremen ya había ido Heidegger en 1930 por invitación de Petzet, quien visitó lecciones del filósofo en Friburgo del semestre invernal de 1928/1929 al semestre invernal de 1929/1930. En 1930 lo invitó por primera vez a Bremen, en donde Heidegger leyó ahí una de las versiones de la conferencia “De la esencia de la verdad”. La relación con Petzet se mantuvo a lo largo de esos años, y fue en diciembre de 1949 cuando Heidegger encontró nuevamente un foro de reconocimiento. De esa forma, su participación en Bremen rompió varios años de silencio, y eso constituye en sentido estricto su primera aparición pública, aunque Heidegger mismo dijo que su retorno a lo público ocurrió en Múnich al año siguiente. La presentación en Bremen se llevó a cabo con la serie de conferencias “Un vistazo en aquello que es” que Heidegger sostuvo el 1 de diciembre de 1949. Se trata de la primera lectura pública de sus cuatro conferencias “La cosa” (Das Ding), “La com-posición” (Das Ge-Stell), “El peligro” (Die Gefahr) y “El giro” (Die Kehre), que posteriormente fueron expuestas en otros foros, aunque en forma modificada.

VI. Bühlerhöhe

El siguiente foro de participación pública fue la casa de descanso terapéutico Bühlerhöhe, cerca de Baden-Baden en la región norte de la Selva Negra. Su director Gerhard Stroomann organizó de julio de 1949 a abril de 1954 las “veladas de los miércoles”, en donde asistieron, además de Heidegger, Carl Orff, Kurt Bauch, Emil Pretorius, Beda Alleman, entre otros. Stroomann describe la participación de Heidegger en Bühlerhöhe de la siguiente forma:

Quitando las discusiones, Martin Heidegger dio cuatro conferencias en Bühlerhöhe –y en cada ocasión surgía en nosotros la emoción enteramente excepcional con la que se abordaba su lección, con la que se abordaba su aparición en el atril; como no ocurre con ninguno de los contemporáneos… Pero quién puede cerrarse al empuje aperiente de su pensar y saber, empuje que se hace patente en cada palabra creando algo nuevo: el hecho de que todavía hay fuentes no descubiertas. ¡Cuánto tenemos que agradecerle en nuestras veladas de los miércoles! (Stroomann, 1960, p. 207).

Hay un escrito del 20 de septiembre de 1951 en donde Stroomann anuncia para el 6 de octubre la participación de Heidegger con la conferencia “…poéticamente habita el hombre…” (dichterisch wohnet der Mensch), así como un diálogo con el filósofo a la mañana siguiente. El escrito hace un recuento de las contribuciones de Heidegger en Bühlerhöhe:

Nuestros esfuerzos no son las conferencias y actividades. En nuestras “veladas de los miércoles” intentamos servir al espíritu en una época caótica y profundamente en peligro […]. A nadie agradecemos tanto como a Martin Heidegger: cuando después de un largo silencio sostuvo sus cuatro conferencias epocales “Vistazo en lo que es” el 25 y 26 de marzo de 1950 en la casa de reposo terapéutico Bühlerhöhe, el 7 y 8 de octubre de 1950 dedicó su conferencia “El lenguaje” a la memoria de Max Kommerell, el 24 y 25 de marzo de 1951 en el debate sobre la conferencia del profesor Bauch en torno a Picasso para los artistas, no forzó un diálogo sobre el arte; tomó posición de principios en torno a la medicina psicosomática el 7 y 8 de julio de 1951 (UAT 443/13) .

VII. La Academia Bávara de las Bellas Artes

En esos años Heidegger conoció a la poeta y escritora Sophie Dorothee von Podewils y a su esposo el conde Clemens von Podewils, quien de 1949 a 1975 fungió como secretario general de la Academia Bávara de las Bellas Artes. El interés de la pareja Von Podewils en Heidegger hizo que lo invitaran a dar una conferencia en 1950. Qué tan importante era el evento para Heidegger, este lo indica en una carta dirigida a Podewils en febrero de ese año: “Es una gran alegría para nosotros la perspectiva de pasar algunos días en Haarsee con usted y su respetable esposa […] poder reunirme con usted y con la respetable condesa me facilita la aparición en público” (H-Pod, 18 de febrero de 1950). Finalmente, Heidegger iría a Múnich y leería el 6 de junio de 1950 su conferencia “La cosa”. Esta conferencia, desde la perspectiva de Heidegger, fue su primera aparición en público después de todo el proceso por el que atravesó: “Las conferencias en Bühlerhöhe fueron más bien una actividad privada; en cambio en Múnich hablaré por primera vez en público y por ello me conformo con una conferencia” (H-Pod, 8 de abril 1950).

Friedrich-Georg Jünger describe en su diario parte de lo ocurrido en tal evento:

En la tarde en la Academia, donde Heidegger sostuvo su conferencia “Sobre la cosa”. Él habló despacio y claro, con volumen no muy alto, como si el retuviera algo, aunque echa un vistazo al auditorio. Me encontré a Döderlein, Neske, el pintor von Mandelsohn, Marcic y otros. Fuimos adonde la condesa Podewils y un poco después a la casa de la señora von Mangoldt. Discusión en la que participaron Guardini, el padre Lotz, Döderlein y también yo. Para el jesuita Lotz era importante ver al ser humano como animal rationale y el presionaba por eso a Heidegger, quien no quería saber mucho de eso. Bromeando le dijo al padre: “En una teología no debería aparecer la palabra ser. No tiene nada que hacer ahí. Si yo hubiese escrito en mis épocas viejas una teología, ahí no la encontraría”. Estas palabras desconcertaron al padre, quien incesantemente opera con conceptos como óntico y ontológico. / Yo conversé con Guardini y con el músico Orff y luego fui a casa con Döderlein (6 de junio) (Literaturarchiv Marbach).

En los siguientes años, Heidegger frecuentaría Múnich: en enero de 1952, incluso en dos ocasiones, primero por motivo de la preparación del coloquio de la Academia, y después para grabar en la radio una conferencia sobre Georg Trakl; también en 1952 se transmitió en la radio bávara su conferencia “¿Qué significa pensar?”; en 1953 realizó varios viajes a Múnich, digna de mención es la estancia en julio-agosto debido a la preparación del coloquio de la Academia, en donde leyó su conferencia “Ciencia y meditación”, ya en el coloquio mismo, cuyo tema era “Las artes en la época técnica”, Heidegger leyó el 18 de noviembre su conferencia epocal “La pregunta por la técnica”. En ese histórico encuentro, participaron también Romano Guardini, Werner Heisenberg, Emil Preetorius, Friedrich-Georg Jünger, Walter Riezler y Manfred Schröter. Entre los oyentes se encontraban Ernst Jünger, José Ortega y Gasset y Hans Carossa.

Las visitas no se limitaron a Múnich, sino que se extendieron a otras sedes de los Podewils, como son Altreute y Haarsee.

VIII. Los “Diálogos de Darmststadt”

Egon Vietta, quien había estudiado jurisprudencia en Berlín, así como historia del arte, de la literatura y filosofía, estará en Friburgo a partir de 1924 (cf. Ohl, 1969 y Vietta, 2007). Ahí inicia su labor de ensayista y en 1931 entra en contacto epistolar con Heidegger. Después de conflictos laborales durante el nacionalsocialismo, debido principalmente a sus convicciones democráticas en política, decide trabajar como escritor independiente y en esa época publica un texto sobre la filosofía de Heidegger (cf. Vietta, 1950). Posteriormente, conoce a Rudolf Sellner, y ambos se proponen emplear sus fuerzas para lograr una renovación del teatro alemán, en esos momentos de reconstrucción cultural. Por ese motivo, Vietta se mudó a Darmstadt, en donde inicia proyectos como los famosos “Diálogos de Darmstadt”, entre cuyos participantes se cuentan, además de Heidegger, a Theodor W. Adorno y José Ortega y Gasset. Para el 5 de agosto de 1951, Heidegger leerá su conferencia “Construir, habitar, pensar” en el marco de los mencionados “Diálogos”, cuyo tema en esa ocasión fue “El hombre y el espacio”. A partir de esta fecha, Heidegger frecuentará a Egon Vietta y a su esposa. En el libro de visitas de la familia Vietta, están registradas varias estancias de Heidegger entre 1953 y 1957. Silvio Vietta recuerda que en su niñez se vivía en su casa una especial devoción por el filósofo de Friburgo. Sus padres veneraban a Heidegger como a un santo o un mesías. En un diálogo reciente, así lo narró:

¡Heidegger viene! Y mi madre siempre me apartaba y me advertía […] me decía “va a venir el señor Heidegger, por favor, él se fija mucho en el lenguaje…” y ahí debía ser yo especialmente respetuoso. “No emplees por favor esa jerga de la calle” era la consigna […] y él llegó e incluso me trajo un libro de regalo, yo le dije “eso está padre, señor Heidegger”. Heidegger preguntó entonces a mi mamá: “¿qué dijo?” – “Oh, respondió ella, él considera que el regalo es muy bonito” (Porombka, 2006, pp. 4 s).

Ya que Dory Vietta no había tenido una formación filosófica, ella misma se esforzaba por llevar a cabo una comprensión del filosofar heideggeriano, tal como lo muestran sus cuadernos de apuntes sobre términos clave de Heidegger. De tal manera,, será Dory Vietta quien, junto con Fritz Heidegger, se conviertan en los “expertos” de la difícil letra manuscrita del filósofo. Todo esto confirma entonces la imagen de Dory descrita por H. Petzet: “[…] una mujer sumamente intelectual y apasionada, abogaba casi de forma más intensa que su esposo por el filósofo que entusiastamente veneraba y no permitía nada en contra de él” (Petzet, 1983, p. 109).

En 1958 seguirán las visitas de Heidegger a Darmstadt para sostener seminarios privatissime o para trabajar en la trascripción de sus manuscritos, en donde también colaboraba la asistente de Heidegger, Hildegard Feick.

IX. Los seminarios de Zollikon

La situación anímica de Heidegger en los años de la posguerra deja ver en cierta forma que su predilección por la psicoterapia no era asunto meramente académico, sino que partía de su historia personal de crisis anímicas. La experiencia del colapso que vivió en esos años lo llevó a estar en terapia en Badenweiler y a la vez a cuestionar los fundamentos de tales procesos terapéuticos. Ya en una de las primeras cartas a Medard Boss, Heidegger le informa que la relación con su psiquiatra Victor von Gebsattel no había sido solo de terapeuta y paciente, sino que iba más allá de eso: “Quizás usted sepa también que el Sr. von Gebsattel, con quien en últimas fechas he discutido cuestiones acerca de los fundamentos filosóficos de la psicoterapia y de la antropología, dirige ahora un sanatorio en Badenweiler […]” (1 de septiembre de 1947, Heidegger, 2013, p. 346; cursivas mías).

Así, la pregunta por los principios de la psicoterapia, psiquiatría y psicología no partía de un interés académico arbitrario, sino de una pregunta surgida de experiencias personales. En 1948 Heidegger indicará su interés de la siguiente forma: “El continuo encuentro del pensamiento filosófico y científico-natural que se da en la psiquiatría me parece particularmente fructífero y estimulante” (Heidegger, 2013, p. 347).

Tal interés se mantendrá en vilo por más de una década, hasta el punto en que a partir de 1959 se institucionalizará en los legendarios Seminarios de Zollikon. Se trata de seminarios que Boss organizó de 1959 a 1970 en su casa ubicada en Zollikon, un suburbio de Zúrich, y en donde psiquiatras, médicos y estudiantes se insertarán en la propuesta filosófica de Heidegger y entablarán fructíferas conversaciones.

Heidegger verá en este trabajo la posibilidad de acercar el método fenomenológico a los médicos formados a partir de las ciencias naturales, teniendo a la vista la época contemporánea y sus determinaciones:

A veces me pregunto de qué modo los médicos jóvenes podrían desprenderse de su exagerado enredo en relación con el saber especial y con la mera práctica. Pero este no es un caso aislado; la dificultad se muestra en todas partes. Ésta aumentará en el futuro con el predominio de lo técnico (Heidegger, 2013, p. 366).

Ante esta situación, Heidegger ahonda:

El dominio del pensar técnico-calculador se apoya tan fuertemente en el efecto y lo fascinante del progreso, que hoy es casi imposible de quebrantar. / Pero justo por eso el simple “ver de los fenómenos no puede ser abandonado, y precisamente no porque el pensar técnico necesariamente y por lo tanto en todos lados se funda en un mínimo de fenómenos vistos directamente (Heidegger, 2013, p. 372).

De esta forma, se puede identificar el tono con el que Heidegger llevó a cabo su conversación con la psiquiatría. Se trata de pensar la delimitación de los métodos científicos, de tematizar la experiencia de la técnica ante todo en las ciencias humanas, y de abrir la posibilidad del simple ver de lo dado, de los fenómenos. En contra de la tendencia reduccionista de la técnica que rige también a la ciencia psiquiátrica, Heidegger confía en la necesidad de un ver fenomenológico que motive transformaciones en los procesos científicos: “Es de la mayor urgencia que haya médicos pensantes que no están dispuestos a ceder el campo a los técnicos científicos” (Heidegger, 2013, p. 169).

X. Las visitas a Francia

Desde noviembre de 1949, Heidegger había contemplado con Beaufret un viaje a París. En una carta del 23 de marzo de 1950, se habla de la posibilidad de llevarlo a cabo en mayo de 1951; sin embargo, algunos inconvenientes alteran lo programado:

El 23 de febrero concluyó el semestre. Se dice que este año comenzará ya antes, a mediados de abril. Por eso y porque no están listos nuestros pasaportes, lamentablemente no se llevará a cabo tampoco en esta primavera nuestro viaje a París (H-Beau, 4 de marzo).

A pesar de la insistencia de Beaufret, la primera visita de Heidegger a Francia no se llevará a cabo sino hasta 1955. Precisamente en una carta a Beaufret de principios de agosto de ese año, Heidegger menciona sus intereses académicos en Francia:

Hyppolite me escribió y nos invitó el próximo año a la Ecole Normale; del 15 de agosto al 25 de septiembre está de viaje. Le contesté que mi esposa y yo aceptamos la invitación con mucho gusto, y que yo no quisiera dictar sólo una “conferencia”, sino un seminario de varios días con los normalistas; para ello, Cericy es un primer ejercicio previo (H-Beau, 1 de agosto de 1955).

Efectivamente, en ese año se llevará a cabo un evento para celebrar “una década dedicada a la obra heideggeriana” en Cérisy-la-Salle. Esto tuvo lugar del 27 de agosto al 4 de septiembre[6], y en esa ocasión Heidegger leyó su conferencia “¿Qué es eso, la filosofía?”:

Después debo viajar a Cérisy, Francia, un castillo en Normandía, en donde las reuniones en Pontigny, antes de la Primera Guerra Mundial, deberán ser retomadas. Mi esposa y yo fuimos invitados allá por una semana y antes queremos, a finales de agosto, estar en París y alrededores (H-Boss, 30 de junio, p. 335).

En ese viaje, Heidegger se hospeda unos días en casa de Jaques Lacan, junto con Jean Beaufret y Kostas Axelos. En ese viaje conoce al poeta René Char y al pintor George Braque. El interés por estos últimos ya lo había externado Heidegger en cartas: “Quisiera externarle como deseo particular que me gustaría conocer a los señores George Braque y René Char” (“Carta a la señora Heurgon-Desjardins”, H-Beau, 13 de mayo 1955).

Posteriormente, habrá una serie de visitas de diverso matiz que de cierta forma prepararán los legendarios seminarios en Le Thor en la década de los sesenta[7].

XI. Conclusión

En una revisión de la vida y obra de Heidegger, aparecen ciertas actitudes que se mantienen a lo largo de décadas. Entre ellas encontramos su reticencia a publicar y a participar en foros especializados. Las presiones del sistema académico lo obligaron a ceder en algunas ocasiones. Gracias a ello contamos, por ejemplo, con una obra como Ser y tiempo.

La vida académica de Heidegger estaba centrada fundamentalmente en la preparación de sus lecciones y seminarios. A partir de ello, extraía material para conferencias y ciertas publicaciones; sin embargo, cuando se da el proceso de la comisión de depuración con aquellos académicos que habían participado en el nacionalsocialismo, la vida y el destino de la obra de Heidegger cambian drásticamente. Si al final de la Segunda Guerra Mundial encontramos testimonios en torno a la preocupación por sus manuscritos, posteriormente lo que ocurre es un cambio de actitud respecto de la propia obra y de sus alcances. Se muestra una flexibilización en torno a las publicaciones a tal grado que, como señala en una carta a Klostermann, le interesa que los lectores alemanes lleguen a sus obras.

El veredicto de la prohibición docente provoca en Heidegger un colapso, pero a la vez cambia el rumbo de parte de su obra tanto en Alemania como fuera de ella. Los espacios de diálogo que Heidegger encontró no remiten solamente a la difusión de su obra, sino que representaron fuentes de creación y motivos temáticos para la continuación del tratamiento de problemas, como es el caso de la relación entre filosofía y poesía o filosofía y técnica. Ambas discusiones ocurren en diálogo directo con aquellos que experimentan de forma viva tanto al arte como la ciencia. Por ello los encuentros relatados a lo largo de la década aquí tratada revisten especial importancia. Los diálogos con Heisenberg, Von Weizsäcker, Char, Braque, Orff, Boss, etc., solo forman una pequeña parte de aquellos espacios buscados por el propio Heidegger, con el único afán de preservar su pensar y dejar huellas de lo por pensar, lo que da cuenta de un periodo de apertura inigualable en el siglo XX[8].

Bibliografía

a) Obras de Heidegger citadas

(GA 16), Reden und andere Zeugnisse eines Lebensweges, ed. H. Heidegger, Fráncfort del Meno, Klostermann, 2000.

(GA 97), Anmerkungen A, ed. P. Trawny, Fráncfort del Meno, Klostermann, 2015.

Heidegger, M. (2013), Seminarios de Zollikon, trad. Ángel Xolocotzi, México, Herder.

b) Epistolarios de Heidegger citados

H-B Heidegger, M./ Blochamnn, E. Briefwechsel 1918-1969, Marbach a. N., Deutsche Schillergesellschaft, 1990.

H-Beau Legado Heidegger, Literaturarchiv Marbach

H-Boss Seminarios de Zollikon, México, Herder, 2013.

H-E Heidegger, M., Mein liebes Seelchen! Briefe Martin Heideggers an seine Frau Elfride, ed. G. Heidegger, Múnich, Deutsche Verlags-Anstalt, 2005.

H-M-W Heidegger, M., Cartas a Max Müller y Bernhard Welte, trad. Á. Xolocotzi y C. Gutiérrez, México, Universidad Iberoamericana, 2006.

H-Pod Legado Podewils, Bayerische Akademie der Schönen Künste

c) Archivos y legados consultados (siglas)

Literaturarchiv Marbach, Legado Heidegger

UAF Universitätsarchiv Freiburg.

UAT Universitätsarchiv Tübingen

d) Fuentes secundarias citadas

Ohl, M. (1969), Egon Vietta – seine Denk- und Erfahrungswelt als ontologische Vorstellung vom Theather im 20. Jahrhundert. Eine Bearbeitung des Nachlasses, Viena.

Petzet, H. W. (1983), Auf einen Stern zugehen. Begegnungen und Gespräche mit Martin Heidegger 1929-1976, Fráncfort del Meno, Societäts-Verlag.

Porombka, S. (2006), Die Moderne erzählen. Ein Werkstattgespräch mit Silvilo Vietta, Hildesheim.

Roudinesco, E. (1994), Lacan. Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento, Argentina, Fondo de Cultura Económica.

Stroomann, G. (1960), Aus meinem roten Notizbuch, Fráncfort del Meno, Societäts-Verlag.

Vietta, S. (1977), “Dialog mit den Dingen”, Erinnerung an Martin Heidegger, Pfullingen, Neske, 1977, pp. 233-237.

Vietta, S. (2007), “Egon Vietta und Gottfried Benn – Kritischer Dialog in schwierigen Zeiten” en M. Martínez (ed.), Gottfried Benn – Wechselspiele zwischen Biographie und Werk, Gotinga, Wallstein.


  1. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México.
  2. Todas las abreviaciones utilizadas aparecen en la bibliografía.
  3. Cf. las cartas del 17 de febrero, 15 de marzo y 8 de mayo de Heidegger a su esposa Elfride enviadas desde Badenweiler (H-E, pp. 240-250) y la carta de Heidegger a Bernhard Welte también enviada desde ahí el 12 de mayo de 1946 (H-M-W, p. 83).
  4. Este certificado médico fue anexado a la solicitud que Heidegger envió el 3 de marzo de 1950 al Ministerio de Cultura para solicitar una pensión completa en lugar de la jubilación, la cual ya había sido aprobada por el senado universitario, pero no se podía llevar a cabo por complicaciones legales en torno a la edad de Heidegger. Para apoyar tal solicitud, el rector Tellenbach sugirió la redacción de la última frase del certificado, tal como lo muestran sendas cartas enviadas a Heidegger y a Von Gebsattel con fecha 7 de marzo de 1950 (UAF B 3/522).
  5. Esta formulación de 1949 estaba ya pensada desde 1946 y, de acuerdo con Heidegger, también fue apoyada por Gebsattel, cf. carta a Elfride del 17 de febrero de 1946 (H-E, p. 241).
  6. El evento contó con la participación de 54 personas inscritas, entre ellas G. Deleuze, G. Marcel, P. Ricœur, K. Axelos, M. de Gandillac, L. Goldmann. Sartre, Merleau-Ponty y Koyré no asistieron (Roudinesco, 1994, p. 332).
  7. Al respecto baste citar dos cartas de Heidegger a Beaufret, una de 1957 y otra del año siguiente: “Espero de aquel paisaje muchos impulsos para mi trabajo, mucho de los diálogos en común. / Mi esposa tuvo la buena idea de si su amigo Chiarelli pudiese proyectar un busto de mí mientras estamos ahí. Lo que vimos en su Atelier nos gustó mucho. / Y luego bibemus y Ste. Victoire. / Y René Char podría quizás también asistir; para mí sería especialmente importante esta vez ya que la pregunta en torno al pensar y poetizar no me suelta. /Vamos a la cabaña el 23 de agosto” (H-Beau, 21 de agosto 1957) y “La fecha para la conferencia en Aix, 20 de marzo, ha quedado pues establecida. […] Mi esposa y yo queremos llegar a Aix el 18 de marzo y de preferencia hospedarnos nuevamente con Madame Gaudin” (H-Beau, 20 de enero 1958).
  8. El presente texto fue leído por primera vez en el V Congreso Internacional SIEH: “Dialogando con Heidegger: conocimientos, historia y filosofía”.


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